TEMA 17. LA EPOCA 1919−39
• El armisticio y los 14 Puntos de Wilson
• El Tratado de Versalles y los otros tratados de paz
• La fundación de la Sociedad de Naciones
• La crisis de postguerra
• Hacia la reconstrucción europea
• La quiebra del orden de Versalles
• El armisticio y los 14 Puntos de Wilson
El armisticio de la Iª Guerra mundial se firmó el 11 de noviembre de 1918. Las conversaciones que se
iniciaron en Versalles no trajeron la paz, sino la victoria. Tan sólo tres potencias discutieron sus puntos de
vista, elaboraron sus resoluciones y diseñaron el nuevo orden. Ni la URSS ni los países vencidos ni los países
neutrales tuvieron voz ni voto.
Francia, representada por Clemenceau, estaba animada por el espíritu de venganza, insistía en la
culpabilidad de Alemania y exigía que ésta pagara los daños de la guerra.
EE:UU., representado por Wilson, mostraba una postura conciliadora y quería establecer una paz justa y
duradera basada en los 14 Puntos de Wilson, documento del 8 de enero de 1918.
Gran Bretaña, representada por D.LL. George, mantuvo una posición ambigua.
La postura que triunfó en el Tratado de Versalles fue la francesa, aunque moderada y matizada. Los 14
Puntos de Wilson fueron sacrificados y considerados como demasiado románticos e idealistas. En resumen,
los 14 Puntos son los siguientes:
• Supresión y denuncia de la diplomacia secreta.
• Libertad de navegación absoluta en tiempos de paz y en guerra.
• Desaparición de todas las barreras comerciales: libertad económica.
• Reducción del armamento.
• Reajuste de las reclamaciones coloniales sin olvidar los intereses de los pueblos.
• Evacuación de Rusia, dándole plena oportunidad para su desarrollo.
• Plena restauración de Bélgica en su completa y libre soberanía.
• Liberación del territorio francés y reparación de los daños causados en 1871.
• Reajuste de las fronteras italianas de acuerdo con el principio de nacionalidad.
• Oportunidad para el desarrollo autónomo de los pueblos de Austria−Hungría.
• Arreglo de la situación en los Balcanes y de las relaciones entre sus pueblos.
• Seguridad de autonomía para todas las nacionalidades no−turcas del Imperio otomano.
• Polonia, Estado independiente, con acceso al mar.
• Asociación general de las naciones a fin de garantizar la independencia política y la integración territorial,
tanto de los Estados grandes como de los pequeños.
• El Tratado de Versalles y el resto de tratados de paz.
El Tratado de Versalles (1919) fue el acuerdo de paz firmado al concluir la Iª Guerra Mundial entre
Alemania y las potencias aliadas vencedoras. Fue negociado durante la Conferencia de Paz celebrada en
Versalles, que comenzó el 18 de enero de 1919. En ella se hallaban representados Estados Unidos, Gran
Bretaña, Francia e Italia; Alemania, que había adoptado un régimen republicano tras la disolución del Imperio
al finalizar la guerra, quedó excluída de las conversaciones. La primera sección del Tratado recogía el Pacto
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de la Sociedad de Naciones, cuyo objetivo era garantizar el cumplimiento de los convenios acordados
después de la Iª Guerra Mundial con el fin de lograr una paz duradera. El Tratado se firmó en la Galería de los
Espejos del Palacio de Versalles, próximo a París, el 28 de junio de 1919. Estados Unidos no lo ratificó, pero
firmó con Alemania por separado el 2 de julio de 1921 el Tratado de Berlín.
Las disposiciones del Tratado de Versalles, como veremos más adelante, obligaban a Alemania a proceder al
desarme, a ceder multitud de territorios (71.000 km2) y al pago de reparaciones de guerra en concepto de
compensación. Además los territorios alemanes al oeste del Rhin serían ocupados por tropas aliadas durante
15 años.
Versalles fue completado con otros tratados firmados con las potencias vencidas. Además de los pagos por
reparaciones de guerra y de otras condiciones muy duras para los vencidos, estos tratados dieron lugar a la
aparición de una serie de nuevos estados (Polonia, Checoslovaquia, Yugoslavia, Austria, Hungría, Rumania,
Turquía) en Europa, y otros en Oriente Próximo (Siria, Palestina, Irak), tutelados éstos por Francia y Gran
Bretaña.
2.1. El desarme y las reparaciones de guerra.
Según lo estipulado en el Tratado, y siguiendo en lo básico los Catorce Puntos de Wilson, Alemania tuvo
que suprimir el servicio militar obligatorio, reducir su Ejército a 100.000 hombres, desmilitarizar todos los
territorios situados en la orilla izquierda del río Rhin y los del margen derecho en una franja de 50 Km. de
ancho, dejar de importar, exportar y prácticamente producir material de guerra, limitar sus fuerzas navales a
36 buques de superficie (no se le permitió mantener submarinos) y el personal naval a 15.000, quedando
prohibida la aviación militar. Alemania también aceptó que el antiguo Emperador Guillermo II fuera juzgado
por un tribunal internacional.
Los alemanes debían hacer frente a una cuantiosa indemnización por reparaciones de guerra para resarcir a las
potencias aliadas. Además de las reparaciones en metálico, se entregaron naves, trenes, ganado y valiosos
recursos naturales.
2.2. Modificaciones territoriales
Alemania reconoció la soberanía incondicional de Bélgica, Polonia, Checoslovaquia (en la actualidad
República checa y Eslovaquia) y Austria. Asimismo, perdió aproximadamente 71.000 km2 de territorio, algo
más de un 13 % de sus dominios europeos. Alsacia y Lorena fueron restituídas a Francia, y la región del
Sarre quedó bajo la administración de una comisión de la Sociedad de Naciones. Bélgica ganó unos pequeños
distritos. Se celebraron plebiscitos en 1920 para determinar la situación política de Schleswig−Holstein: la
primera fue cedida a Dinamarca, mientras que Alemania conservó la segunda. Grandes áreas de Prusia
occidental pasaron a manos de Polonia. El plebiscito convocado en la Alta Silesia (1921) también otorgó la
mayoría a Alemania, pero el Consejo de la Sociedad de Naciones, que había sido invitado a mediar en la
disputa, asignó la parte más rica de esta región a Polonia. Una parte de la Alta Silesia (en la actualidad la
República checa) fue cedida a Checoslovaquia en 1920. El puerto de Memel y su territorio adyacente fue
entregado finalmente a Lituania. El puerto de Dantzig quedó bajo el control de las principales potencias
aliadas, que reconocieron a Dantzig (en la actualidad Gdansk) como una ciudad libre administrada por la
Sociedad de Naciones, pero supeditada al dominio de Polonia. Alemania también perdió todo su imperio
colonial.
Las duras condiciones del Tratado, en especial la pérdida de los territorios del este, levantaron duras críticas
en Alemania. Las heridas de Versalles permanecieron en la conciencia alemana durante mucho tiempo y
dieron lugar a la aparición de numerosos grupos nacionalistas, que servirían de soporte al ascenso al poder en
la década de 1930 del Partido Nacional Socialista.
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• La fundación de la Sociedad de Naciones
La Sociedad, con sede en Ginebra, se fundó en 1920 y se disolvió en 1946. El objetivo fue promover el
mantenimiento de la paz. A la primera reunión acudieron representantes de 42 estados. La última reunión se
celebró el 8 de abril de 1946, año en el que fue reemplazada por la Organización de las Naciones Unidas
(ONU). Un total de 63 estados pertenecieron a esta organización durante sus veintiséis años de existencia y 31
países fueron miembros permanentes durante este periodo.
El Pacto y Estados Unidos
Uno de los objetivos del presidente de U.S.A. Wilson era la creación de una organización internacional que
facilitara la resolución de diferencias entre los países, de forma pacífica. Este proyecto constituyó la base del
Pacto de la Sociedad de Naciones.
Aunque el presidente Wilson era miembro de la comisión que elaboró el acuerdo, el Senado de Estados
Unidos nunca llegó a ratificarlo por su oposición al Artículo X, que establecía la necesidad de que todos los
miembros respetaran la independencia territorial de los demás estados. Durante las dos décadas siguientes, los
diplomáticos estadounidenses apoyaron las actividades de esta organización y acudieron a sus reuniones de
forma extraoficial, pero Estados Unidos nunca llegó a ser miembro oficial. Por este motivo, la eficacia de la
Sociedad disminuyó considerablemente.
La estructura de la Sociedad
Esta organización estaba formada por una Asamblea, un Consejo y un Secretariado. La Asamblea se reunía
regularmente en Ginebra y estaba compuesta por tres representantes de cada uno de los estados integrantes y
cada nación disponía de un voto. El Consejo se convocaba al menos tres veces al año para tratar sobre
conflictos políticos y la reducción de armamento; estaba formado por los miembros permanentes (Francia,
Gran Bretaña, Italia, Japón, y más tarde se incorporaron Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas) y otros temporales elegidos por la Asamblea. Las decisiones de este órgano debían aprobarse por
unanimidad. El Secretariado se encargaba de los aspectos administrativos de la organización y contaba con
un secretario general y quinientos empleados. La Sociedad tenía relaciones muy estrechas con otras entidades,
como el Tribunal Internacional de Justicia y la Organización Internacional del Trabajo.
Conflictos mundiales
Una de las actividades más importantes que realizó esta organización fué la administración de determinados
territorios que habían sido colonias de Alemania y Turquía antes de la I Guerra Mundial. La supervisión de
estas zonas se encargaba a los miembros de la organización, quienes la ejecutaban siguiendo los Mandatos
emitidos por ésta, aunque, en el fondo, Francia y Gran Bretaña se beneficiaron de estos mandatos.
La Sociedad se había visto impulsada desde sus comienzos por un nuevo concepto, el de seguridad colectiva
frente a la amenaza de guerra. Desgraciadamente, esta alianza apenas puso en práctica los limitados recursos
de que disponía para cumplir sus objetivos.Consiguió ciertos éxitos en materia social, como fueron la
reducción del tráfico de narcóticos, la prostitución y la ayuda a los refugiados, así como la inspección y
mejora de las condiciones sanitarias y laborales en todo el mundo.
En lo que respecta al mantenimiento de la paz, se obtuvieron algunos logros menores; por ejemplo, se resolvió
el conflicto entre Finlandia y Suecia referente a la posesión de unas islas y la disputa sobre los límites
fronterizos entre Grecia y Bulgaria (1925). No obstante, las grandes potencias no recurrieron a la Sociedad
para dirimir sus asuntos; Francia e Italia ocuparon el Rhur y Corfú, respectivamente, en 1923, a pesar de las
recomendaciones contrarias de la Sociedad.
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Aunque Alemania se unió a la Sociedad en 1926, la abandonó cuando el nazismo llegó al poder en 1933.
Japón también se retiró en 1933, después de que sus ataques a China fueran condenados por la Sociedad. Este
organismo no consiguió poner fin a la lucha entre Bolivia y Paraguay ni detener la conquista de Etiopía
(Abisinia) emprendida por Italia en 1935.
Una de las más graves crisis a las que tuvo que hacer frente, fue el levantamiento de las fuerzas rebeldes
contra el gobierno democrático de la República en España, en 1936. La Sociedad no supo enfrentarse con
resolución y energía a las peticiones de neutralidad que exigieron las grandes potencias, especialmente
Francia y Gran Bretaña. Mientras se desarrollaba una sangrienta y desigual Guerra Civil, la Sociedad fue
demorando cualquier decisión, impotente e incapaz.
Por último, hay que señalar que la Sociedad se mostró impotente a la hora de evitar los sucesos que llevaron a
la IIª Guerra mundial. La Unión Soviética (URSS), que había sido miembro desde 1934, fue expulsada
después de atacar Finlandia en 1939.
La Sociedad votó su propia disolución en 1946, tras lo cual muchos de sus bienes y organizaciones fueron
transferidos a la ONU.
El legado
Nunca llegó a ser realmente eficaz en la consecución de su máximo objetivo, el pacifismo, pero su valor
reside en haber sido la base de lo que posteriormente fue la ONU. Esta última alianza internacional, creada
después de la II Guerra Mundial, aprendió de los errores de la Sociedad de Naciones y adoptó una gran parte
de su estructura.
• La República de Weimar y la crisis de posguerra (1921−23)
La República de Weimar fue proclamada el 9 de noviembre de 1918, después de que los trabajadores y las
tropas del Imperio Alemán se sublevaran contra el Gobierno a comienzos de ese año por negarse a entablar
conversaciones de paz que pusieran fin a la Primera Guerra Mundial. El emperador Guillermo II huyó del país
y se formó un Gobierno provisional integrado por socialdemócratas, liderados por F. Ebert, y otros grupos del
centro. La República de Weimar nació con dolor.
Este gobierno provisional fue el encargado de sofocar la revolución comunista, dirigida por la Liga Espartaco,
cuyos líderes Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg intentaron establecer en enero de 1919 un Estado
soviético como los bolcheviques habían hecho en Rusia dos años antes. Este movimiento fue brutalmente
aplastado por las tropas que iban a ser licenciadas tras la guerra. Los líderes de la revolución fueron
ejecutados. A partir de aquí se va a producir la completa separación entre la socialdemocracia alemana y los
grupos y partidos comunistas.
La nueva Asamblea de Weimar redactó una Constitución, según la cual Alemania pasaba a ser una república
federal democrática, con dos cámaras parlamentarias. La Constitución contemplaba el sufragio femenino, la
reprsentación proporcional, la iniciativa legislativa popular, la jornada laboral de ocho horas. Pero, no hubo
confiscación de las propiedades de los antiguos dirigentes y los antiguos funcionarios imperiales se
mantuvieron en sus cargos, por lo que el nuevo Gobierno tuvo que hacer frente al descontento de la izquierda
y a revueltas desde la derecha en 1920.
Los problemas originados por la Guerra fueron numerosos. Alemania tenía que hacer frente a la reducción de
su capacidad productiva, a una gran deuda nacional y a una elevada inflación. La moneda alemana se fue
devaluando hasta límites insospechados y, a finales de 1923, un dólar equivaldrá a 4 billones de marcos de
papel.
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En 1921 la Comisión destinada a evaluar la deuda alemana terminó sus trabajos fijando una cantidad
astronómica para reparar los daños causados por la guerra. Mientras tanto, EE.UU. reclamaba al Reino Unido
el pago de los suministros enviados a crédito durante el conflicto, y Gran Bretaña reclamaba el pago a sus
deudores. Todos querían cobrar y Alemania debía pagar. Pero, era un contrasentido exigir reparaciones a
Alemania al tiempo que se destruía su capcidad productiva.
A finales de 1922 ya se produjo el retraso alemán en los pagos y Francia ordenó la ocupación de la zona
industrial del Ruhr. Tropas francesas y belgas invadieron la zona en 1923. Los alemanes respondieron
convocando una huelga, apoyada por el Gobierno, y el Gobierno francés replicó reclutando sus propios
obreros que fueron desplazados a Alemania.
Mientras la economía alemana estaba paralizada, la escasez de bienes de consumo crecía y con ello
aumentaban rápidamente los precios (inflación). Se aumentó la emisión de papel moneda y el marco fue
perdiendo de forma vertiginosa su valor hasta el punto de tener que pagar en millones y billones de marcos.
En estas circunstancias los países excluídos del Tratado de Versalles parecían obligados a entenderse y de
forma más o menos encubierta Alemania y la URSS estrecharron lazos de amistad y colaboraron en
armamento militar.
5. Hacia la reconstrucción europea (1923−29)
La situación de Alemania era insostenible. A finales de 1923 se suspendió la resistencia y se anunció la
reanudación de los pagos. Los franceses acogieron la medida con entusiasmo, porque tenían dificultades para
mantener el coste de las tropas de ocupación del Ruhr. Es en este momento cuando el NSADP, el partido de
Hitler, intentó dar un golpe de estado, pero el ejército abortó la sublevación y Hitler acabó en la cárcel.
El Gobierno sustituyó la moneda devualuada por un nuevo marco de valor estable (el Reichsmark). La
Comisión Dawes coordinó una serie de préstamos a Alemania a la vez que escalonó de forma más razonable
los pagos de la deuda. Por el Tratado de Locarno (1925) Alemania reconoció las fronteras de Versalles y, al
año siguiente, fue admitida en la Sociedad de Naciones. Ese mismo año, Paul von Hindenburg sustituyó a
Ebert como segundo presidente de la República. La amenaza de la guerra parecía alejarse y se volvía a la
normalidad. La prosperidad renacía. Los llamados felices años 20 llegaban también a Europa.
6. La quiebra del orden de Versalles (1929−39).
Años más tarde, la quiebra de la prosperidad, derivada de la gran depresión iniciada en 1929, alteró
profundamente la vida social y la convivencia entre las naciones. Aumentaron el número de parados y los
inversores arruinados. Reapareció el miedo al comunismo y aumentaron las tensions entre obreros y patronos.
En los diez años posteriores al crack de 1929 se romnpió el orden internacional establecido en Versalles.
Surgieron tendencias expansionistas y los Estados procedieron al rearme. Apareció un nacionalismo agresivo
que exigía corregir injusticias por medio de reajustes territoriales, mientras que las naciones vencedoras en
1918 dejaban hacer parapetados tras la defensa de sus intereses nacionales.
En 1931 Japón ocupó Manchuria y abandonó la Sociedad de Naciones tras las protestas internacionales. En
1937 siguió su avance hacia el Sur enfrentándose con China.
En 1935 las tropas italianas ocuparon Abisinia (Etiopía) derrocando a su Emperador, a quien las grandes
potencias no hicieron caso porque no afectaba sus intereses en Africa.
En 1933, Alemania, con Hitler ya en el poder, abandonó la Sociedad de Naciones, comenzó a eludir las
cláusulas de Versalles y a crear un poderoso ejército. Desde el verano de 1936 apoyó al sublevado Franco
contra la República española y probó sus nuevas armas. En marzo de 1938 Alemania quedó unida a Austria
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después de que Hitler se anexionara el país. Ese mismo año Hitler reclamó la zona de los Sudetes
(Checoslovaquia), pretextando que la mayoría dela población era alemana. Las potencias no intervinieron y
dejaron hacer a Hitler. El gobierno brtánico sólo entraría en guerra para defender su Imperio. Hitler ocupó
Praga e incorporó además toda la zona occidental en la primavera de 1939. Por fin en septiembre de 1939
invadía Polonia y se iniciaba la IIª Guerra Mundial. Mientras tanto, en España, el general Franco ganaba la
guerra e imponía una dictadura. En Italia dominaba el Duce Mussolini. El orden mundial impuesto por los
vencedores estaba desmoronado. Una nueva época comenzaba de forma traumática.
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La época 1919-1939

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