introducción - Centro de Estudios Cervantinos

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Luzdivina Cuesta Torre, Tristán de Leonís (1998)
INTRODUCCIÓN
EL LIVRO del esforçado cavallero don Tristán de Leonís y de sus grandes fechos en armas se
publicó por primera vez en Valladolid en 1501. Sin embargo, su argumento era ya bien
conocido de los escritores medievales. Entre los que citan los amores de sus protagonistas,
Tristán e Iseo, se encuentra, por ejemplo, Juan Ruiz (Libro de Buen Amor, cuaderna 1703).
La materia procede de una versión desconocida del Tristan en prose francés, obra del siglo
XIII que se inspira en romans courtois en verso del siglo XII, los cuales, a su vez, debieron
tomar el tema de la literatura oral celta de Gran Bretaña. Existen por toda Europa
diferentes versiones de la leyenda de Tristán e Iseo. Entre aquéllas escritas en verso, la más
famosa es la de Gotfried von Strassburg. Entre las escritas en prosa, además del ya citado
Tristan en prose francés (fuente de las restantes, y del que existen numerosos ejemplares con
importantes variantes, lo que ha llevado a la crítica a postular varias redacciones sucesivas
de la obra), se encuentra el «Cuento de Tristán» insertado en La muerte de Arturo de Thomas
Malory, además de varias versiones italianas respecto de las cuales se ha propuesto un
parentesco con las españolas. En la Península Ibérica se realizaron en la Edad Media
versiones al gallego-portugués, al catalán, al castellano-aragonés y al castellano. De ninguna
de ellas se ha conservado un ejemplar completo, de forma que sólo existen fragmentos.
Excepto el fragmento conservado de la traducción gallego-portuguesa (Archivo Histórico
Nacional, Legajo 1762/87), que se muestra más próximo a los textos existentes del Tristan
francés, aunque presenta también variaciones que impiden considerarlo una traducción
literal, los fragmentos catalanes (Arxiu d’Andorra y Arxiu Municipal de Cervera),
castellano-aragonés (ms. Vaticano 6428) y castellano (ms. 20262/19 de la BNMadrid) se
separan de tal modo de las versiones conocidas francesas que es necesario postular, o bien
la existencia de una versión perdida (el Tristan meridional, del que habla Iragui 1995), o bien
una gran libertad en la adaptación hispánica, o más probablemente, ambas cosas. En
cualquier caso, la única versión completa conocida actualmente del Tristán hispánico es la
llevada a la imprenta a comienzos del siglo XVI. La comparación con los fragmentos
medievales hispánicos (exceptuado el gallego-portugués, con el que no existen
equivalencias) conduce a la conclusión de que se trata de una sóla familia de textos en
cuanto a argumento y organización de los episodios, pero la edición del siglo XVI está
adornada con un estilo diferente, más acorde con los gustos de los nuevos tiempos, en el
que es notable la influencia de la ficción sentimental. Frente al medieval ms. Vaticano, más
realista, la versión del siglo XVI tiende a resaltar los aspectos que conllevan la glorificación
del ideal caballeresco (Hall 1983). El interés que despertó la leyenda de los trágicos amantes
en los autores de ficción sentimental se encuentra testimoniado además por la existencia del
ms. 22021 de la BNMadrid, en el que se recrea la epístola en que Iseo reclama a su amante
su matrimonio con otra mujer y se ofrece la respuesta epistolar de Tristán a esta carta. Para
estas dos epístolas se ha sugerido la autoría de escritores sentimentales tan renombrados
como Juan Rodríguez del Padrón (Gómez Redondo 1987) o Juan de Flores (Gwara 1997 y
Sharrer 1981-82).
El texto de 1501 consta de 94 folios de 184 x 260 mm y uno de portada. Está impreso
en letra gótica, a dos columnas. Al principio de cada capítulo hay un pequeño grabado en
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Luzdivina Cuesta Torre, Tristán de Leonís (1998)
madera, normalmente alusivo al tema de éste: suman en total ochenta, pero muchos de los
diseños se repiten en varias ocasiones. Los capítulos no están numerados, pero sí tienen
título. El texto comienza en el f. 3, con una mayúscula adornada, pero sin grabados. En el
colofón se da el lugar y fecha de la impresión y el nombre del impresor. Siguen, en la hoja
final (93 recto), una amonestación del traductor o arreglador y un grabado. Se conoce sólo
un ejemplar, conservado en la British Library (C.20 d. 24), que perteneció antes a la
Biblioteca de Heredia: tiene rehechos los tres primeros folios (el de portada y los dos de la
«Tabla») y le falta el f. 73, que ya debía haberse perdido cuando se reconstruyó la Tabla,
pues el título del capítulo 68 no figura en ella1. En la portada se recoge sólo el título de la
obra. La «tabla» ocupa los folios 1 y 2 por ambos lados y podría sustituir el proemio que
aparece en las ediciones de 1511, 1525 y 1528, ya que los colofones de éstas resaltan el
hecho de que se les ha añadido unas tablas de las que carecían las anteriores.
El Tristán impreso en 1501 conoció un éxito notable, hasta el punto de haberse realizado
al menos otras seis ediciones en Sevilla: por la imprenta Cromberguer, las ediciones de
1511, 1528 y la hoy perdida de 1533; por la imprenta Varela, la edición de 1520, en
paradero desconocido, y la de 1525; y por la imprenta de Domenico de Robertis, la de
1534, que presenta la peculiaridad de insertar varios capítulos sobre Galeote y sobre la vida
de los amantes en la Isla del Ploto, y añade además una extensa segunda parte con las
aventuras de los hijos de Tristán e Iseo. Todas las ediciones conservadas proceden, en
última instancia, del texto de 1501, aunque cada una de ellas va añadiendo sus lecturas
propias y alguna variante intencionada. En el caso de la edición de 1534 la adición de un
material nuevo hace que pueda ser considerada un texto diferente. Además de estas
ediciones conservadas o citadas por los bibliófilos, se ha postulado la existencia de otras
tres ediciones: dos anteriores a 1511, la primera de las cuales es la fuente de la que
descienden todas las ediciones posteriores conocidas, y otra, de la que se conservan algunos
folios sueltos, que pertenecería a la imprenta Cromberguer y se fecharía antes de 1520,
siendo el texto base de la primera edición de la imprenta de Varela (Cuesta 1997).
Resulta evidente que el Tristán consiguió obtener y mantener durante mucho tiempo el
favor del público. Desde el siglo XIV hasta 1534 nunca decayó su fama. De las obras del
ciclo artúrico es aquélla de la que más ediciones se conocen en el siglo XVI. Seguramente el
auge de la novela sentimental, con la que muestra varios puntos de contacto y de la que
recibe una notable influencia su versión impresa (Lida 1959, Sharrer 1984, Waley 1961 y
1972), no fue ajeno al hecho de que no cayese en el olvido. En época de los Reyes
Católicos se conocía y era popular en la corte un romance sobre la muerte de Tristán e Iseo
(di Stefano 1988). Otro indicio de su popularidad es el hecho de que fuese la única
narración del ciclo artúrico que fue objeto de una continuación (El rey don Tristán el Joven de
1534), siguiendo en esto un esquema frecuente para los libros de caballerías de más éxito,
como es el caso del Amadís de Gaula o del Palmerín de Olivia.
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Su contenido aparece suplido en el Argumento con las lecturas, entre llaves, de las reediciones siguientes.
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