1. Las raÃ−ces. La Hispania romana. 0. La prehistoria peninsular

Anuncio
1. Las raÃ−ces. La Hispania romana.
0. La prehistoria peninsular
La prehistoria comienza con los orÃ−genes del ser humano y acaba con la aparición de los primeros escritos.
Engloba PaleolÃ−tico NeolÃ−tico y Edad de los metales
Pueblos del paleolÃ−tico
Ha ce 1.000.000 aparece el “homo antecesor” (En Atapuerca (Burgos)se han hallado sus huesos y utensilios),
que dará lugar al “homo sapiens”, del que surgirá el homo sapiens sapiens.
Eran itinerantes, vivÃ−an de la caza, la pesca y la recolección. Además conocÃ−an el fuego. A partir del
Neandertal enterraban a los muertos y a partir del Cro-Magnon realizan pinturas rupestres.
Pueblos del NeolÃ−tico
Hacia el año 5.000 a.c. llega a la penÃ−nsula ibérica la revolución neolÃ−tica, procedente de oriente
próximo. se caracteriza por la domesticación de animales, la aparición de la agricultura y la fabricación
de cerámicas y tejidos. A esta época pertenece l arte rupestre levantina, caracterizado por la
monocromÃ−a y la representación esquemática de las figuras.
Edad de los metales
COBRE.- Del 4.000 a.C.
Hay avances en técnicas agrÃ−colas y cerámica (vaso campaniforme) y empleo de megalitos y
dólmenes como culto a los muertos.
BRONCE. 1.800 a.C.
Producción orientada a la fabricación de armas y herramientas, señal de una sociedad cada vez más
jerarquizada. Se desarrolló el arado tirado por animales y la creación de campos de urnas (cementerios
donde se entierran las urnas que contienen las cenizas de los muertos)
HIERRO. 1.200 a.C.
Llegan los pueblos celtas, y con ellos la cultura del hierro. TenÃ−an una organización socio-polÃ−tica,
rasgos culturales y lengua común.
• Los pueblos prerromanos
Los pueblos de cultura ibérica(à beros) se hallaban en el este y sur. Eran los pueblos más influidos por
los colonizadores. Su ciudad más importante fue Tarteso, de gran riqueza minera y desarrollo agrÃ−cola y
comercial.
Los celtÃ−beros ocupaban el centro y el oeste de la PenÃ−nsula, fueron muy influenciados por los celtas.
Los pueblos del norte eran más arcaicos y se dedicaban a la ganaderÃ−a. No fueron influenciados por los
colonizadores.
1
• Las colonizaciones históricas: Fenicios, griegos y cartagineses
Los fenicios llegaron en el s.IX a.C. Se situaron en la costa andaluza. Se interesaron por las explotaciones
mineras de Riotinto y por el comercio con Tarteso. Fundaron: Almuñecar y Cádiz.
Los griegos avanzaron a partir del 600 a.C. por la costa mediterránea de la penÃ−nsula. Desarrollaron un
intenso comercio con Tarteso. Fundaron: Ampurias y Rosas.
Estos pueblos eran comerciantes, los asentamientos que fundaron eran colonias comerciales, buscaban
metales, pero se interesaron por las pesquerÃ−as y por la sal. Impulsaron la vida urbana y legaron a los
pueblos peninsulares el alfabeto fenicio, la acuñación de moneda, el torno de alfarero, nuevos cultivos
(olivo) y formas polÃ−ticas más avanzadas.
Los cartagineses se interesaron por la PenÃ−nsula alrededor del s.III a.C., a raÃ−z de su lucha con Roma.
• Etapas de la conquista de la PenÃ−nsula por Roma
Las luchas entre Cartago y Roma:
En el 218 a.C. Roma incorpora Hispania a sus dominios y en el 212 Caracalla concede la ciudadanÃ−a
romana a los habitantes de la penÃ−nsula.
Romanos y cartagineses se disputaban la penÃ−nsula Itálica y firmaron un pacto de no agresión que
delimitaba sus respectivas áreas de influencia pero, en el s.III a.C. se rompió el acuerdo y comenzó la
primera guerra púnica. Roma venció y Cartago tuvo que abandonar Sicilia y Cerdeña, perdiendo asÃ−
su hegemonÃ−a en el Mediterráneo.
Para compensar su derrota, Cartago intervino en la penÃ−nsula. Los cartagineses, al mando de AmÃ−lcar
Barca, desembarcaron en Cádiz y extendieron su dominio por los pueblos del sur y de la costa
mediterránea. Más tarde, Asdrúbal fundó Cartago Nova (Cartagena) y firmó con los romanos un pacto
que fijaba el rÃ−o Ebro como lÃ−mite del dominio cartaginés.
Sin embargo, AnÃ−bal decidió continuar su avance hacia el norte, lo que desencadenó la segunda guerra
púnica y la intervención de los romanos en la PenÃ−nsula. Acabaron con el dominio cartaginés y se
decidieron a ocupar la PenÃ−nsula.
La resistencia de los pueblos peninsulares:
Algunos pueblos peninsulares del oeste, centro y norte se resistieron a la conquista romana mediante la
guerra de guerrillas. AsÃ−, se sucedieron las guerras lusitanas (destacó Viriato, que se convirtió en un
mito de la resistencia contra Roma “Roma no paga traidores”), celtibéricas y cántabras(los pueblos del
norte practican el suicio colectivo como protesta). Sin embargo, en el año 19 a.C. Augusto dio por concluida
la conquista de Hispania.
La creación de Hispania:
El proceso de implantación del poderÃ−o romano en Hispania respondió a tres proyectos:
♦ La derrota de los cartagineses.
♦ La explotación económica del territorio.
♦ La incorporación de la PenÃ−nsula al dominio polÃ−tico de Roma (romanización).
2
• El proceso de romanización: El legado cultural
El latÃ−n:
El triunfo del latÃ−n supuso la desaparición de las lenguas prerromanas, de las que sólo subsistió el
vascuence.
El latÃ−n, lengua oficial y privada, constituyó el sustrato de los idiomas romances (castellano, gallego,
catalán).
El derecho romano:
Constituyó el instrumento que simbolizaba las relaciones de tipo público entre los habitantes del imperio y
el Estado.
Es todavÃ−a hoy una base sustancial de nuestro ordenamiento jurÃ−dico.
La religión:
Los romanos permitÃ−an una cierta tolerancia religiosa a cambio del culto al emperador. Sin embargo,
cuando nació el cristianismo, una religión monoteÃ−sta que se oponÃ−a a los dioses prerromanos y al
culto al emperador, ésta fue perseguida, pese a lo cual se fue difundiendo desde las ciudades.
El edicto de Milán (313 d.C) autorizó a la Iglesia a realizar un culto público y en el 380 el emperador
Teodosio impuso el cristianismo como religión oficial del imperio. Entonces, la Iglesia se organizó en
provincias, presididas por un arzobispo, las cuales se dividieron en diócesis, gobernadas por un obispo.
El cristianismo impregnó la cultura romana:
♦ En las creaciones artÃ−sticas: se busca el simbolismo religioso.
♦ En las creaciones literarias: se exaltan las virtudes de los mártires de las persecuciones.
♦ En la interpretación de la historia: se sustituye el concepto de azar por el de providencia.
EconomÃ−a monetaria:
El denario romano fue la primera moneda de la penÃ−nsula
• El proceso de romanización: las obras públicas
La penÃ−nsula Ibérica estuvo continuamente abierta a las distintas corrientes artÃ−sticas de los pueblos
mediterráneos. Ello facilitó la asimilación del arte romano, que estaba inspirado en el arte helenÃ−stico.
Los romanos dejaron gran cantidad de construcciones repartidas por todo el territorio.
Obras públicas romanas
Carácter
Construcciones
Acueductos
Utilitario
Ejemplos
Segovia, los Milagros
(Mérida), las Ferreras
(Tarraco)
Murallas
Puentes
Lugo, Barcelona, Tarragona
3
Faros
Calzadas
Alcántara (Cáceres),
Mérida
Torre de Hércules (A
Coruña)
VÃ−a Augusta, vÃ−a de la
Plata, vÃ−a de Astorga a Burgos
Bará (Tarragona), Medinaceli
(Soria), Cáparra (Cáceres)
Teatros
Mérida, Segóbriga, Sagunto
Lúdico
Anfiteatros
Mérida
Circos
Mérida
Las ciudades estaban diseñadas según un plano en damero (en forma cuadrangular).
Conmemorativo
Arcos
Las calzadas se construyeron respondiendo a objetivos polÃ−ticos, económicos y administrativos
• La monarquÃ−a visigoda: las instituciones
A partir del s.III a.C todo el Imperio Romano entra en crisis( hay un declive de las ciudades, difusión del
cristianismo). Ya en esos momentos, los pueblos germanos, presionados por los hunos, empiezan a asentarse
en zonas próximas al imperio e intentan penetrar en él (Ostrogodos en Italia, visigodos en Hispania).
En el 409 entran en España por Roncesvalles varios pueblos de origen germánico: suevos, vándalos y
alanos.
En el 418 las autoridades romanas firman un pacto con los visigodos por el cuál les permitÃ−an crear un
reino independiente con capital en Tolosa (Tolouse) y les entregan tierras a cambio de que las exploten y
defiendan.
En el siglo VI los bizantinos, tratando de restaurar el imperio romano, ocupan el litoral sur de Hispania. En el
norte los suevos y las gentes de los valles cántabros y vascos declaran su independencia frente al poder
polÃ−tico visigodo. Pero en el año 570 los visigodos proceden al control territorial y a su unificación
social, jurÃ−dica, religiosa y cultural.
El territorio se dividÃ−a en 5 grandes provincias o ducados (dux). La unificación religiosa se produce
cuando el rey Recaredo se convierte al cristianismo en el III Concilio de Toledo.
El principal legado cultural visigodo se produce entre los reinados de Recaredo y Don Rodrigo(ultimo rey
visigodo).
Organización polÃ−tica y administrativa:
En los aspectos jurÃ−dicos de los visigodos cabe destacar que se dividÃ−an en tres instituciones:
♦ La monarquÃ−a que era electiva ( para ser elegido rey habÃ−a que ser germano, de linaje
noble, buenas costumbres, firme en lo religioso y no haber cursado carrera religiosa)
♦ Aula regia. Grupo de nobles que asesoran al rey en temas legislativos
♦ Liber iudiciorum. Código legislativo basado en el derecho romano, creado por el rey
Recesvinto.
2. La PenÃ−nsula Ibérica en la Edad Media: Al-Ôndalus.
4
• La conquista musulmana y pueblos invasores
Las luchas entre el hijo de Witiza, a quien su padre habÃ−a preparado para ser rey y Don Rodrigo, que fue
quien salÃ−ó elegido, provocaron que en el 711, un ejército de beréberes, al mando de Tarik,
lugarteniente de Muza, cruzara el estrecho de Gibraltar. Dos meses después, a orillas del Guadalete,
derrotan al rey visigodo don Rodrigo.
Causas de la conquista musulmana de la PenÃ−nsula:
♦ Firma de pactos con la población visigoda, a los cuales permitÃ−an cierta autonomÃ−a
polÃ−tica.
♦ Debilidad de la monarquÃ−a visigoda.
♦ La población hispanogoda vio a los musulmanes como unos libertadores que les libraban de
los nobles visigodos, los cuales les cargaban de impuestos.
♦ Los musulmanes desamortizan bienes a la Iglesia y a la aristocracia y los distribuyen entre las
clases bajas a cambio de tributos.
En los tres años siguientes, árabes y beréberes logran el dominio de toda la PenÃ−nsula sin apenas
encontrar resistencia. Sin embargo, hubo enfrentamientos entre los dos pueblos invasores, como el alzamiento
de los beréberes contra los árabes en 741, que se saldó con la expulsión de gran parte de los sublevados
a Ôfrica.
Pueblos invasores
- Los beréberes, del norte de Ôfrica, eran hombres de campo y se instalaron en las estribaciones de las
sierras.
- Los árabes, de Arabia y Siria, eran hombres de ciudad. Desde ellas, dirigÃ−an la explotación del campo
mediante un nuevo tipo de contrato: la aparcerÃ−a, que se firmaba entre el propietario y el cultivador de la
finca y por el cual ambos participaban de los productos de la misma. Atraen a comerciantes y artesanos a la
ciudad.
Los conquistadores musulmanes se asentaron en el territorio peninsular, al que llamaron Al Andalus, con
capital en Córdoba, donde residÃ−a el valÃ−, máximo encargado del califa de Damasco.
• El Emirato y el Califato de Córdoba
Entre 711 y 756, Al Andalus fue un valiato o emirato dependiente del califa de Damasco. En 756, un
prÃ−ncipe omeya, Abderramán I(gracias a clientelas y ejército de mercenarios), tras huir de Damasco,
se proclama emir en Córdoba y, en 929, Abderramán III se proclama califa, jefe de los creyentes de Al
Andalus.
El Emirato (756-929): Independencia polÃ−tica pero dependencia religiosa de Damasco
En 756, un prÃ−ncipe omeya, Abderramán I (gracias a clientelas y ejército de mercenarios), tras huir de
Damasco, se proclama emir en Córdoba.
El territorio quedó dividido en circunscripciones llamadas coras, al frente de las cuales estaban los jeques
árabes.
En el 778, el gobernador musulmán de Zaragoza pidió ayuda a Carlomagno, rey de los francos, para luchar
contra Abderramán I, pero éste pudo controlar la situación con una dura represión contra la población
5
del valle del Ebro.
El proceso de islamización de la PenÃ−nsula fue evidenciando por dos hechos:
♦ El aumento de la población de las ciudades de Al Andalus, gracias al aumento de
producciones y beneficios debidos a la introducción de nuevos cultivos y a la extensión del
regadÃ−o.
♦ La rápida conversión de los hispanogodos al islam (muladÃ−es), por la posibilidad de
conservar sus propiedades o quedar exentos de impuestos.
Entre 788 y 822 se produce una crisis del emirato y hay varias rebeliones. Las mas importantes fueron en
Toledo, de carácter polÃ−tico, y la de Córdoba, de carácter mas social.
El esplendor del emirato se produce con Abderramán II que completó la organización del Estado. El
emir se convirtió en un soberano con poder absoluto y en su corte quedó establecida la administración del
Estado, a cargo de los visires, encabezados por el hachib o primer ministro. Además, se crearon nuevas
ciudades (Tudela, Murcia); se construyó una armada, que repelió los ataques vikingos; se intensificó la
actividad comercial y se consolidaron las relaciones artÃ−sticas e intelectuales.
Tras la muerte de Abderramán II se produjo una crisis económica que, a su vez, produjo una crisis
polÃ−tica debida a tres grupos de descontentos:
♦ Ôrabes que no aceptaban el poder absoluto del emir, estaban des contentos de que el emir se
hubiera convertido en un déspota oriental
♦ Mozárabes que insultaban a Mahoma y al islam, buscando el castigo y aun el martirio, para
remover la conciencia de sus fieles.
♦ MuladÃ−es que seguian disconformes por no obtener los beneficios del trato de conversión.
El Califato (929-1031): independencia polÃ−tica y religiosa de Damasco
Abderramán III llegó al trono emiral en 912 con objetivo: la pacificación externa e interna.
- Reconstrucción exterior: Contener a los cristianos y asegurar el poder del Omeya en el Magreb.
- Reconstrucción interior: Acabar con la sublevación del gobernador de Zaragoza y controlar a los jefes
muladÃ−es independientes.
En 929 Abderramán III, cumplido su objetivo, se autoproclamó califa, logrando la independencia
polÃ−tica y religiosa de Al Andalus.
En esta época la riqueza se asentó en tres pilares:
♦ Recaudación de tributos de los súbditos.
♦ Cobro de parias a los reinos cristianos.
♦ Control de caravanas de oro del Sahara.
A la muerte de Abderramán III, el poder paso a su hijo Alhakam II( época de máximo esplendor del
emirato). A la muerte de éste, Almanzor tomó el poder y controló dictatorialmente el Estado. Cuando
muere, muere con él su régimen.
La crisis del siglo XI: Los reinos de Taifas (1031-1090)
6
En 1031, los 25 reinos de taifas sustituyeron al califato de Córdoba. Los más poderosos estaban gobernados
por árabes y muladÃ−es, otros por eslavos y algunos por beréberes.
Los reyes cristianos aprovecharon la debilidad de las taifas y mediante la exigencia del pago de parias y la
amenaza guerrera, fueron controlándolas. Por ello, los gobernantes de las taifas tuvieron que cobrar nuevos
tributos, lo que creó el descontento de la población.
à sta época fue de un gran esplendor cultural.
• La crisis del siglo XI: Los imperios norteafricanos
El imperio almorávide (1090-1147):
Tras la caÃ−da del reino taifa de Toledo (1085) en manos de Alfonso VI, los musulmanes pidieron ayuda a
los almorávides, que habÃ−an creado un poder polÃ−tico con capital en Marrakesh y constituÃ−an un
movimiento de renovación rigorista del Islam.
à stos eliminaron los reinos e taifas y revitalizaron la economÃ−a, pero su éxito fue efÃ−mero debido a
una serie de problemas:
- El movimiento almohade, que combatió a los almorávides en el norte de Ôfrica.
- Las conquistas de Alfonso I el Batallador en parte del valle del Ebro.
- Las rebeliones de los andalusÃ−es contra las restricciones culturales que les habÃ−an impuesto los
almorávides.
Por ello en 1145 el Al Andalus almorávide se desintegró en nuevos reinos de taifas.
Los almohades (1147-1212):
Los almohades reunificaron las taifas y durante su gobierno Al Andalus se recuperó culturalmente (Torre del
Oro, Giralda; filósofos Averroes y Maimónides) pero su dominio duró poco. Tras su derrota en las Navas
de Tolosa (1212) perdieron Extremadura y el valle del Guadalquivir y se volvió a dividir el terreno en
nuevas taifas.
El reino nazarÃ− (1246-1492):
En 1246 los vasallos nazarÃ−es o nasrÃ−es construyeron el reino de Granada. Esta dinastÃ−a de NasrÃ−es
permaneció dos siglos y medio gracias a:
♦ El relieve montañoso.
♦ El desinterés de los cristianos por conquistar la PenÃ−nsula entera.
♦ La elevada población, ya que muchos mudéjares vuelven a Granada, y, debido a esta gran
densidad de población, tuvieron que explotar al máximo sus recursos económicos..
En el s. XV se producen guerras internas en el reino de Granada y, en 1482 comienza la guerra de Granada,
que acabará el 2-I-1492 cuando Boabdil, último rey de Granada, es derrotado.
• Al-Ôndalus: La organización económica y social
Agricultura:
7
La obsesión de los musulmanes por el agua y los jardines se tradujo en un incremento de la agricultura de
regadÃ−o. Se utilizaron circuitos de acequias y norias que trajeron un aumento en la productividad.
El aumento en el cultivo del olivo y de la vid vino acompañado de la introducción de nuevos cultivos:
alcachofa, algodón, algarrobo, arroz, azúcar, naranja, ...
EconomÃ−a urbana y mercantil:
Los excedentes agrÃ−colas permitieron alimentar a una población cada vez mayor, que se fue reuniendo en
las ciudades.
Las viejas ciudades se ampliaron y otras ciudades nacieron por impulso de los emires y califas (Tudela,
AlmerÃ−a, Calatayud). Estas nuevas ciudades crecÃ−an de forma anárquica, a falta de una organización
municipal.
En estas ciudades abundaban los artesanos y tenderos.
Sociedad:
HabÃ−a tres grupos sociales:
- Los conquistadores (árabes y beréberes) formaban grupos de fuerte cohesión tribal.
- Los hispanogodos, entre los cuales dominaban una minorÃ−a privilegiada.
- Los judÃ−os que, tras haber sido perseguidos por los visigodos, facilitaron la entrada de los musulmanes.
Desde el punto de vista religioso, se distinguÃ−an tres grupos: cristianos (incluidos los mozárabes),
musulmanes (árabes, beréberes, mudéjares y muladÃ−es) y judÃ−os.
A su vez, se produjo una diversificación en la sociedad:
- En la ciudad, el enriquecimiento de la sociedad estimuló la aparición de multitud de oficios.
- En el campo, la difusión del regadÃ−o estimuló la aparición de multitud de pequeños y medianos
propietarios.
Los cambios también afectaron a la aristocracia: se sustituyó la nobleza de sangre por la de servicio,
gracias a los califas, que desconfiaban en la nobleza de sangre árabe, que se les oponÃ−a.
• Al-Ôndalus: El pensamiento y las letras
Las manifestaciones culturales alcanzaron su cota más alta durante el califato de Alhakam II, el Sabio, que
fue mecenas de todo tipo de actividades intelectuales.
Durante la “dictadura” de Almanzor se limitaron las actividades intelectuales pero, tras su muerte, los reinos
de taifas se disputaron los mejores poetas, filósofos y juristas.
Principales producciones intelectuales:
- Reflexión teológica y jurÃ−dica: El Corán constituÃ−a un libro de doctrina y de propuesta de
prácticas sociales. Los alfaquÃ−es se encargaban de interpretarlo.
8
- El pensamiento filosófico: Destacaron Averroes y el judÃ−o Maimónides.
- BiografÃ−a e historia: Nació para explicar la aparición del Profeta y el contenido de sus predicaciones.
- La literatura geográfica y de viajes: Debida a la expansión árabe y la obligación de la peregrinación
a la Meca.
- La poesÃ−a, con temas como: elogios a los mecenas, temas amorosos y hazañas guerreras.
- La medicina y la ciencia, especialmente la astronomÃ−a y la botánica.
• La arquitectura musulmana en España: palacios y mezquitas
El arte de Al-Andalus fue un arte palatino. Tuvo dos tipos constructivos propios:
- La ciudad-palacio (Medina al-Zahara, palacio de la AljaferÃ−a, Alhambra).
- La mezquita (mezquita de Córdoba).
3. La PenÃ−nsula Ibérica en la Edad Media: Los reinos cristianos.
• Los primeros núcleos de resistencia cristiana
Los núcleos cantábricos:
Cuando los conquistadores árabes y beréberes entraron en la PenÃ−nsula una minorÃ−a de nobles y
eclesiásticos huyó a los valles del norte.
En el 718, un grupo de refugiados aceptó a Pelayo, un noble visigodo de Asturias, como jefe y consiguieron
el primer triunfo de la reconquista en Covadonga (722).
Los núcleos pirenaicos:
Combinaron dos fuerzas: la de las aristocracias autóctonas y la del imperio carolingio, interesado en crear
una buena frontera de los Pirineos al Ebro.
El fracaso de la expedición de Carlomagno a Zaragoza y su derrota en Roncesvalles (778) le empujaron a
centrarse en el área catalana, que quedó dividida en condados que fueron incorporados al imperio
carolingio. Más tarde estos condados o Marca Hispánica fueron ganando autonomÃ−a y se
independizaron.
• Principales etapas de la reconquista
Es el proceso de ocupación militar del territorio musulmán en la penÃ−nsula protagonizado por los
cristianos entre los siglos XIII y XV. Se apoya en dos premisas:
♦ La idea de la monarquÃ−a visigoda, de la cual los reyes astures se sentÃ−an herederos
♦ El espÃ−ritu de cruzada contra los infieles, reforzado con el descubrimiento del sepulcro del
apóstol Santiago.
Primera fase:
9
Fuera del control musulmán quedaron los territorios situados al norte del Sistema Central y del valle del
Duero.
La cuenca del Duero, situada entre el Sistema Central y el núcleo de resistencia asturiana, era una “tierra de
nadie” desde el año 741, cuando la abandonan los beréberes y los cristiano de la zona se dirigieron a
Asturias durante la campaña de Alfonso I.
Prescindiendo del triunfalismo de la batalla de Covadonga, la verdad es que los avances cristianos durante los
siglos VIII, IX y X se limitaron a la ocupación de territorio casi despoblado como la cuenca del Duero.
Por otra parte, la superioridad de Al Andalus en el S. X, etapa de esplendor del califato y de las campañas
de Almanzor, era incuestionable.
Segunda fase:
El s. XI marca el verdadero comienzo de la reconquista, en él se produce un cambio radical en la
correlación de fuerzas entre cristianos y musulmanes. El califato entró en una crisis polÃ−tica y se
desmembró en reinos de taifas, mientras que los cristianos del norte se recuperaban y tomaban la iniciativa
militar.
Entre 1050 y 1150 se produce un avance en la reconquista. Los hechos más significativos son:
♦ En 1.085 Alfonso VI de Castilla y León reconquista la ciudad de Toledo, de gran valor
estratégico y simbólico pues era la capital del reino visigodo.
♦ Los almorávides cortan el avance cristiano y vencen a Alfonso VI en Zalaca, Consuegra y
Uclés, empañando su prestigio militar.
♦ Los reinos de Aragón se extendieron hasta el valle medio del Ebro (Huesca y Zaragoza).
♦ A mediados del s. XII, coincidiendo con la decadencia almorávide, comenzó la gran
ofensiva, que culminó con la conquista del valle del Tajo en el sector occidental y del Ebro
en el sector oriental.
♦ El Cid Campeador, que combatió unas veces con Alfonso VI y otras por su cuenta,
dependiendo de la circunstancia polÃ−tica y de sus relaciones con el rey, conquista Valencia,
pero tras su muerte vuelve a caer en manos de los árabes
Tercera fase
S. XII, marcada por el auge del poder almohade y sus disputas con los reinos cristianos, que frenan el avance
conquistador. Destacan dos hechos:
♦ La creación y protagonismo de las ordenes militares. Las primeras especÃ−ficamente
hispanas fueron las de Calatrava, Santiago y Alcántara
♦ La firme de tratados entre los poderes cristiano (Castilla y León y Aragón), delimitando los
territorios correspondientes a cada uno en las futuras conquistas. En el tratado de Turdillén
, 1151, Castilla reconoce a Aragón el derecho a la conquista de Valencia, Denia y Murcia
♦ Modelos de repoblación y organización social de los reinos cristianos
La repoblación siguió 5 modelos:
♦ El Duero y el Sistema Central .
En 1.085, a partir de la caÃ−da de Toledo, el territorio fue dividido en grandes
circunscripciones constituidas por una ciudad o villa y un alfoz formado por numerosas
10
poblaciones. Son las comunidades de villa y tierra como Salamanca, Segovia, Ôvila y
Sepúlveda
♦ La zona del Tajo.
ExistÃ−a una abundante población musulmana, que no tardó en ser expulsada y otra
mozárabe, que se quiso asimilar. El modelo de repoblación se basó en grandes
comunidades de villa y tierra como Talavera y Madrid.
♦ El valle del Ebro.
Los cristianos se instalaron mediante un sistema de repartimiento. Se repartieron las casas y
obligaron a los musulmanes a instalarse en arrabales o a exiliarse. Las poblaciones aragonesas
se originaron siguiendo las pautas de los fueros.
♦ La Mancha y los macizos montañosos de Teruel.
Eran tierras poco pobladas, por lo que su repoblación fue lentÃ−sima y se dejo en manos de
ordenes militares, lo que favoreció la aparición de latifundios dedicados a la ganaderÃ−a.
♦ Baleares, Valencia, Murcia y el valle del Guadalquivir.
La fórmula empleada fue el repartimiento mediante una comisión de oficiales reales, que
hacÃ−an lotes y los repartÃ−an a los guerreros en proporción a su rango. Pero poco
después la escasez de colonizadores lo dejó en manos de grandes terratenientes
Años más tarde, en el tratado de Cazorla, Murcia pasa a ser zona de conquista castellana.
En el s.XIII, ante el creciente poder almohade, los cristianos unen sus fuerzas frente al
enemigo. Ante el espÃ−ritu de Guerra Santa de los almohades, los cristianos respondieron
con la cruzada concedida por Inocencio III cuyo resultado fue la formación de un ejército
dirigido por los reyes de Castilla, Aragón y Navarra, junto con órdenes militares de
soldados extranjeros y particulares cristianos. La batalla tuvo lugar en Las Navas de Tolosa
en 1.212, donde la victoria cristiana fue rotunda, comenzando, asÃ−, el declive almohade y
despejando el camino hacia el valle del Guadalquivir.
El desarrollo de la Reconquista a partir de 1.212 fue:
◊ Portugal concluye su particular reconquista. Entre 1.230 y 1249 alcanza el valle bajo
de Guadiana, quedando como último reducto musulmán el extremo sudoccidental.
◊ La corona de Aragón avanzó rápidamente al mando de Jaime I “el Conquistador”,
quien anexionó Mallorca e Ibiza. Entre 1.232 y 1.246 fue conquistado el reino de
Valencia hasta los lÃ−mites cristianos.
◊ Durante el reinado de Fernando III “el Santo” se unifican definitivamente Castilla y
León. Se mantuvo un avance continuo hacia el sur, incorporando primero
Extremadura y después el valle del Guadalquivir (Córdoba y Sevilla).
En 1.260, con Alfonso X, hijo de Fernando III, se culmina la conquista de AndalucÃ−a
(Cádiz y el Reino de Niebla) y en 1.266 se incorporó Murcia.
A finales del s. XIII toda la penÃ−nsula y las Islas Baleares estaban bajo dominio cristiano,
exceptuando el Reino Nazarita de Granada, cuya frontera no varió en dos siglos.
11
♦ Una cultura plural (cristianos, musulmanes y judÃ−os)
La cultura de la mayorÃ−a: La población de los reinos cristianos era en su mayor parte
analfabeta.
Los idiomas peninsulares: Desde el s.VIII el latÃ−n fue siendo reemplazado por el gallego,
leonés, castellano, aragonés y catalán. El vascuence se mantuvo.
Entre los s. XI y XIII surgieron las primeras formas escritas de los nuevos idiomas: las Glosas
Emilianenses y Silenses. Durante el s.XIII aparecieron las primeras manifestaciones literarias
de las lenguas romances:
⋅ En castellano: Poema del MÃ−o Cid, obras de Gonzalo de Berceo y de
Alfonso X el Sabio.
⋅ En catalán: escritos de Ramón Llull y crónicas de Jaime I y Bernat
Desclot.
⋅ En gallego: Cantigas de Alfonso X.
La cultura de la minorÃ−a: La minorÃ−a de la población hispana que sabÃ−a leer y
escribir se formaba en las escuelas y universidades.
Las escuelas: Los centros culturales desde el siglo X eran los monasterios. Los grupos de
traductores se dedicaban a traducir del árabe al latÃ−n textos de filosofÃ−a, medicina,
astronomÃ−a o matemáticas de los autores griegos.
- En los centros monásticos se crearon escuelas monacales, orientadas a la preparación
intelectual de los monjes.
- Las escuelas catedralicias incluÃ−an el estudio de las materias del trivium (Gramática,
Retórica y Dialéctica) y del quadrivium (Aritmética, AstronomÃ−a, GeometrÃ−a y
Música).
- En las escuelas municipales se impartÃ−an conocimientos básicos, como las cuatro
operaciones aritméticas y nociones de contabilidad.
Las universidades: En el siglo XIII la cultura se fue apartando del clero y se crearon las
universidades (Palencia, Salamanca, Valladolid, …), para el estudio de filosofÃ−a, artes,
derecho y medicina.
♦ Manifestaciones artÃ−sticas en la Edad Media española:
Alta Edad Media (s. VIII, IX y X):
Como una evolución del arte visigodo se desarrolló en Asturias el arte asturiano o
ramirense (también llamado prerrománico). Sus caracterÃ−sticas: arco de medio punto,
bóveda de cañón y arcos fajones compensados con contrafuertes.
El arte mozárabe fue una traslación a la España cristiana de las técnicas constructivas
musulmanas. Destaca por las ilustraciones de los beatos.
Plena Edad Media (s. XI, XII y primera mitad del XIII):
⋅ Arquitectura: Los monjes cluniacenses con elementos tomados del arte
12
romano, del lombardo, del asturiano y del visigodo crearon y difundieron el
arte románico. Se construyeron monasterios, catedrales, iglesias, castillos
puentes, murallas, … con este estilo. Ejemplos: s.XI: San Salvador de Leyre,
catedral de Jaca, San MartÃ−n de Frómista, San Isidoro de León, parte de
la catedral de Santiago. s.XII: catedral de Zamora, San Millán de Segovia,
San Vicente de Ôvila, Sant Cugat del Vallés.
⋅ Artes plásticas: La escultura y la pintura sirvieron para instruir a la gente y
se buscó el valor didáctico. Influidas por el neoplatonismo de San
AgustÃ−n, las artes plásticas del románico tienden a la abstracción y al
simbolismo.
⋅ Escultura: s.XI: Puerta de PlaterÃ−as (cat. Santiago), claustro de Silos.
s.XII: Pórtico de la Gloria (cat. Santiago).
⋅ Pintura: Se pintan frescos, con valor didáctico. Ej: San Clemente de
Taüll, San Pedro de Urgel.
Baja Edad Media (s. XIII, XIV y XV):
Los monjes cistercienses introdujeron el arte gótico, consecuencia de una serie de
innovaciones técnicas (sustitución de arco de medio punto por arco ojival, contrafuertes
por arbotantes, bóveda de cañón por bóveda de crucerÃ−a) que permitieron hacer
muros más ligeros e instalar vidrieras.
⋅ Arquitectura: El gótico gozó del apoyo de los reyes. Ej: s.XIII: Las
Huelgas (Burgos), catedrales de Burgos, Toledo y León. s.XIV: se
construyen numerosos edificios civiles: lonja de Valencia; Palacio Real,
Ayuntamiento, palacio de la Generalitat y Ataranzas de Barcelona.
Junto al románico y al gótico se desarrolló el arte mudéjar: edificios románicos o
góticos pero con técnicas constructivas y elementos árabes (monasterio de Guadalupe,
Alcázar de Sevilla).
⋅ Artes plásticas: La filosofÃ−a aristotélica influyó en el arte, de modo
que se refleja el mundo tal cual es: predomina el realismo y el naturalismo.
⋅ Escultura: Influenciada por tendencias extranjeras. Ej: Virgen Blanca de
León, CoronarÃ−a de la catedral de Burgos.
Pintura: También se nota influencia internacional. Se sustituye la pintura al fresco por la
pintura sobre tabla.
4. La Baja Edad Media: La crisis de los siglos XIV y XV
♦ Organización polÃ−tica e instituciones: El reino de Castilla
Los núcleos cristianos, a la vez que van reconquistando y repoblando los distintos territorios
de la penÃ−nsula, van creando una organización polÃ−tica.
Instituciones:
⋅ La monarquÃ−a: El monarca era el defensor del territorio, protector de la
Iglesia. En un principio tenÃ−a un carácter electivo sin embargo, pronto se
estableció una monarquÃ−a hereditaria con carácter patrimonial con el fin
de evitar problemas.
En Castilla el rey era un monarca absoluto, sin embargo, los señores iban adquiriendo cada
vez más poder.
13
⋅ Las Cortes: Los representantes del gobierno eran convocados por el
monarca. Sus funciones eran: decidir problemas importantes, establecer
impuestos, proclamar al heredero y realizar la toma de juramento del nuevo
rey.
Las cortes estaban divididas en tres estamentos: nobleza, clero y ciudadanos, representados
por procuradores de las principales ciudades (alta burguesÃ−a). Estas cortes se reunÃ−an
cada vez en un lugar: eran transhumantes.
⋅ Consejo Real: Tiene su origen en la curia regia. Formado por nobles,
eclesiásticos y legistas que ayudaban al rey en la administración del reino.
Incorporaban los altos tribunales o chancillerÃ−as.
⋅ Municipios: Las principales ciudades tenÃ−an mucho poder e
independencia. TenÃ−an varias aldeas bajo su poder, administraban justicia,
contaban con sus propios ejércitos y dictaban ordenanzas.
En Castilla los nobles dominaban en las ciudades.
♦ Organización polÃ−tica e instituciones: La corona de Aragón
Instituciones:
⋅ La monarquÃ−a: Influido por el imperio carolingio, el monarca tenÃ−a los
tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Además era el jefe militar.
Los tres estados (Cataluña, Valencia y Aragón) estaban bajo la autoridad de un mismo rey,
que tenÃ−a las mismas obligaciones que en Castilla. En 1412 se firmó el compromiso de
Caspe por el cuál se consolida la doctrina polÃ−tica del pactismo que defendÃ−a que la
autoridad del rey se basaba en un pacto entre el monarca y sus súbditos.
⋅ Las Cortes: Las convocaba el rey. Además de decidir problemas
importantes y conceder impuestos, las cortes tenÃ−an más poderes que en
Castilla, ya que compartÃ−an el poder legislativo con el rey.
Las cortes estaban divididas en tres estamentos: nobleza, clero y ciudadanos. Cada estado
tenÃ−a sus propias cortes y éstas se reunÃ−an siempre en un sitio establecido.
⋅ Diputación general o Generalitat: Formada por tres grupos (nobles, clero,
ciudadanos). Funcionaba en los intervalos entre las reuniones de las Cortes.
Sus funciones eran: organizar la recaudación de impuestos y vigilar el
cumplimiento de acuerdos establecidos en las Cortes.
⋅ Justicia Mayor: Era un juez encargado de que los derechos de los
procesados fuesen preservados (semejante al actual defensor del pueblo).
⋅ Municipios: Las principales ciudades aragonesas eran tan poderosas e
independientes como las castellanas.
En Aragón las clases mercantiles y artesanas dominaban en las ciudades.
♦ Crisis demográfica, económica y polÃ−tica
Crisis demográfica:
Dos circunstancias propiciaron esta crisis:
- La roturación(cultivo) de nuevas tierras se paralizó por la voluntad de los señores de
buscar producciones fácilmente comercializables antes que cultivos necesarios para la
subsistencia, por lo que la agricultura era incapaz de alimentar a más población.
14
- El empeoramiento de las condiciones climáticas.
Debido a la carestÃ−a y al hambre, la Peste Negra hizo estragos entre la débil población,
sobre todo en Cataluña. Además, la guerra y los distintos enfrentamientos acentuaron esta
crisis.
La crisis demográfica se cerró con tres consecuencias:
- La detención del crecimiento.
- La preponderancia de Castilla por la precocidad de su recuperación.
- La redistribución de la población. Se redujo el número de núcleos habitados.
Crisis económica:
⋅ Depresión agraria: Se evidenció en los siguientes rasgos:
• El aumento de núcleos despoblados.
• El retroceso de los cultivos.
• El desequilibrio entre los precios y los salarios. Los señores
tuvieron que pagar salarios más altos para retener a la población
pero, como la población era menor, la demanda bajó y los precios
bajaron.
• La caÃ−da de las rentas señoriales. Los señores recaudaban
menos por derechos jurisdiccionales.
La despoblación de los campos dejó en manos de los señores abundantes espacios de los
cuales la mayorÃ−a se arrendaron. En el Sur, los poderosos constituyeron grandes latifundios
en los que comenzaron a aparecer los jornaleros.
⋅ El triunfo de la ganaderÃ−a y la vid: La reconstrucción agraria del s.XV
estuvo marcada por:
• La puesta en explotación de tierras abandonadas en los años
malos.
• La mejora de las condiciones ofrecidas a los nuevos cultivadores.
• La adaptación de las producciones rurales a las necesidades de las
ciudades y del comercio internacional.
La ganaderÃ−a tuvo un importante crecimiento, como demuestra la constitución del
Concejo de la Mesta (1273) y de las cañadas.
• La crisis demográfica redujo los espacios cultivados, que pasaron a
dedicarse a pastos.
• La demanda de los talleres de Flandes, que usaban la lana castellana
como materia prima.
• La calidad de las lanas castellanas, producto de la oveja merina.
La especialización de los cultivos tuvo como objetivo su fácil comercialización. Esto
produjo la expansión del viñedo, los arrozales y la caña de azúcar.
⋅ El comercio: Estuvo marcado por tres hechos:
• El aumento de las producciones de lana castellana, tejidos catalanes,
hierro vasco y pescado andaluz.
• La inserción de la PenÃ−nsula en los itinerarios internacionales.
• Los comienzos de una economÃ−a-mundo en la que la Europa
15
meridional servÃ−a de aprovisionadora a la Europa septentrional.
Hubo dos instrumentos mercantiles que favorecieron el comercio:
• La creación de lugares de intercambio en la Corona de Castilla
favoreció la aparición de nuevas ferias anuales. En la Corona de
Aragón estos lugares de intercambio se situaron en las lonjas, con
carácter más permanente.
• La multiplicación de las sociedades mercantiles y de los medios de
pago, lo que exigió la aparición de las casas de cambio y de la letra
de cambio.
El comercio exterior continuó la actividad en tres polos:
• El de Barcelona quedó sumido en una crisis.
• El área de Burgos al litoral cantábrico bullÃ−a de actividad
comercial orientada al Atlántico norte, sobre todo de lana y de
hierro.
• Sevilla, en contacto con Granada y con Italia.
Crisis polÃ−tica en Aragón:
⋅ Enfrentamiento entre autoritarios y pactistas: Pedro IV abolió el
Privilegio General de los aragoneses con ayuda de los catalanes, a los que
permitió crear la Generalitat.
⋅ El compromiso de Caspe (1412): Fernando I de Antequera, de la
dinastÃ−a Trastámara de Castilla, pasa a gobernar la corona de Aragón.
⋅ Guerra civil catalana (1460-1472): Debido a las tirantes relaciones entre
Juan II, rey de Navarra y de Aragón, y su hijo Carlos, lugarteniente de
Cataluña.
Crisis polÃ−tica en Castilla:
⋅ Autoritarismo y pactismo: En 1282 se sublevan la nobleza y las ciudades
del reino. La sublevación la encabezó Sancho, hijo de Alfonso X.
⋅ El asesinato de Pedro I el Cruel por parte de su hermanastro Enrique II de
Trastámara, defensor de la nobleza y valedor de la alianza francesa.
⋅ La intervención de Castilla en el Cisma de Occidente: Francia y Castilla
se inclinaron por los papas de Avignon, frente a los de Roma.
⋅ El intento de incorporación de Portugal: Juan I intentó en 1383 la
incorporación de este reino, pero la oposición de las ciudades portuguesas
y de un sector de la nobleza, proclives a la alianza inglesa lo impidieron.
⋅ El problema sucesorio: Enrique IV eligió como sucesor a su hermanastra
Isabel, la cual se casó con Fernando de Aragón, que aportaba la alianza
con Inglaterra, por lo que Enrique IV trató de impedir el matrimonio y, a su
muerte, dejó al reino a las puertas de una guerra civil.
♦ La expansión de la Corona de Aragón en el Mediterráneo
La Corona de Aragón inició su expansión mediterránea en 1229 con la conquista de
Baleares.
Sicilia: Cuando Sicilia se alzó contra Carlos de Anjou en 1282, los sicilianos pidieron
ayuda a Pedro III de Aragón y, tras años de lucha, los monarcas aragoneses consiguieron
en 1302 incorporar la isla a la Corona de Aragón.
16
Cerdeña y Córcega: Para obtener su control, los reyes de Aragón compitieron con
Francia y con las ciudades-república italianas. En 1420 Alfonso V el Magnánimo
consiguió instalarse en Cerdeña.
Ducados de Atenas y Neopatria: Las compañÃ−as de almogávares, al mando de Roger
de Flor marcharon al imperio bizantino para combatir a los turcos, los cuales asesinaron a
Roger y diezmaron sus compañÃ−as. à stos, en represalia, emprendieron la “venganza
catalana” y crearon los ducados de Atenas y Neopatria.
Reino de Nápoles: Con el debilitamiento del dominio aragonés en el Mediterráneo,
Alfonso V el Magnánimo renunció a Córcega para poder controlar Cerdeña y
conquistó el reino de Nápoles (1443).
♦ Las rutas atlánticas: Castellanos y portugueses durante la Baja Edad Media. Las Islas
Canarias
Los reinos de León y Castilla se interesaron por la fachada costera y la navegación
marÃ−tima en el siglo XII. Por entonces, los dos polos mercantiles eran Burgos y Sevilla.
El estrecho de Gibraltar: Los castellanos lograron la apertura del estrecho a la libre
navegación cristiana, tras la toma de Tarifa y la victoria en 1340 ante los benimerines.
La guerra de los Cien Años: Tanto Francia como Inglaterra querÃ−an contar con el apoyo
de la fuerza naval castellana. Finalmente los castellanos apoyaron a Francia, que alcanzó la
victoria y mantuvo su alianza durante un siglo.
Además, los comerciantes de Castilla se aseguraron el éxito económico repartiéndose
las áreas de influencia del Atlántico con la Hansa germánica.
La conquista de las islas Canarias: El interés castellano por el Atlántico y las excelentes
relaciones con Francia fueron determinantes en la conquista de las Canarias. Las islas
pequeñas quedaron en manos de señores andaluces y las mayores las ocuparon los Reyes
Católicos.
5. Los Reyes Católicos: La
construcción del Estado moderno
♦ La unión dinástica
La muerte de Enrique IV situó en el trono de Castilla a su hermanastra Isabel, casada con
Fernando, heredero de la corona de Aragón. Esta unión produjo una división de opiniones
entre la nobleza: la mayor parte de las ciudades optaron por Isabel pero un sector se mostró
partidario de Juana, hija de Enrique IV, y buscó el apoyo de Portugal y Francia. Después
de una serie de conflictos entre ambos sectores, como el de Fuenteovejuna, Isabel alcanzó
la victoria.
En este tiempo se fijaron ciertos aspectos en polÃ−tica:
- En polÃ−tica interior, Isabel y Fernando mostraron su intención de pacificar los territorios
y de restaurar la autoridad real. Para ello se creó la Santa Hermandad, una especie de
policÃ−a rural y la Inquisición, para controlar a los conversos que judaizaban.
17
- En polÃ−tica exterior los Reyes Católicos trataron de asegurarse la amistad de Portugal, lo
que garantizó la vinculación de las islas Canarias a Castilla. También se estableció una
paz con Francia.
El centro de la monarquÃ−a basculó hacia Castilla debido a su mayor extensión y a que sus
territorios se hallaban más unificados y mostraban menos oposición a los reyes.
♦ La conquista del Reino NazarÃ−
El reino de Granada vivió desde 1246 como vasallo de Castilla, hasta que los RRCC
decidieron poner fin a este reino. La guerra civil granadina entre abencerrajes y zegrÃ−es
facilitó la conquista, que se produjo el 2 de enero de 1492, con las Capitulaciones de Santa
Fe con el último rey nazarÃ−, Boabdil. Con este tratado los granadinos conservaban su
libertad y sus propiedades y derechos pero esta situación de tolerancia se acabó cuando el
cardenal Cisneros implantó la Inquisición. Los musulmanes se sublevaron y fueron objeto
de una dura represión, viéndose obligados a elegir entre el exilio o la conversión. Estos
conversos fueron los llamados moriscos.
♦ La integración de las Canarias y la aproximación a Portugal
Durante la guerra civil castellana (1474-1479), los nobles andaluces llegaron hasta el golfo de
Guinea. Sin embargo, el acuerdo que puso fin a la contienda y la voluntad de los RRCC de
asegurar la amistad con Portugal supusieron la renuncia de Castilla a toda la expansión por
el Ôfrica occidental con la excepción de las islas Canarias.
Los RRCC organizaron conquista y colonización de las islas sobre dos bases:
- La confirmación de los señorÃ−os particulares en las islas menores.
- La conquista de las islas de La Palma, Gran Canaria y Tenerife.
Los recursos económicos y humanos los aportaron los particulares.
Los emigrantes a las islas fueron, sobre todo, andaluces y mercaderes genoveses.
♦ La organización del Estado: Instituciones de gobierno
Durante la monarquÃ−a de los RRCC se pasa de un estado semi-feudal a una monarquÃ−a
autoritaria. Para ello hubo que tomar una serie de medidas:
- La nobleza queda sometida a la corona.
- Consiguen del Papa el derecho de patronato regio, por el cual el rey tiene poder para
nombrar los altos cargos de la Iglesia (sistema de regalismo).
- En los municipios de Castilla el rey elige a los corregidores, que representan y defienden
los intereses de la corona.
- Los maestrazgos son incorporados a la Corona.
Entre las instituciones que se establecen:
18
- Las Cortes: Las de Castilla van perdiendo poderes, al contrario de las de Aragón, que van
adquiriendo potestad debido a que en ellas estaban representados los tres estamentos. Sin
embargo, los reyes fueron dominando las Cortes y estas fueron desapareciendo hasta casi
suspenderse su actividad.
-Los Consejos: TenÃ−an un carácter consultivo, por lo cual fueron quitando importancia a
las Cortes y al final las sustituyeron. Los principales eran: el de Castilla, el de Aragón, el de
Navarra, el de las órdenes militares y el de la Inquisición). El Tribunal de la Inquisición se
reorganizó para luchar contra los conversos que continuaban con sus prácticas judÃ−as.
Uno de los efectos fue la expulsión de los judÃ−os (la diáspora sefardÃ−) de 1492 que
trajo graves consecuencias en el ámbito económico.
- Hacienda: Fue reorganizada y con ello se incrementaron los ingresos de la Corona, sin
embargo, no se crearon nuevos impuestos y siguieron pagando los mismos: los pecheros. La
hacienda real era deficitaria debido a los gastos en guerras.
- Administración de Justicia: En Aragón siguió igual y en Castilla se produjeron
algunos cambios: la audiencia de Valladolid se dividió en cuatro: civil, criminal, de
hijosdalgos y de Vizcaya. En las leyes de Toro (1505) se estableció el principio de
primogenitura y la no-enajenación de los bienes patrimoniales.
♦ La proyección exterior: PolÃ−tica italiana y norteafricana
La hegemonÃ−a en Italia:
En el s.XV Italia era un conglomerado de pequeños principados y ciudades libres en el que
las grandes potencias intervenÃ−an constantemente. En 1495 Carlos VIII de Francia ocupa
Nápoles y se inicia una rivalidad hispano-francesa que durará varios siglos. Ese año se
crea la Liga de Venecia, formada por: Fernando el Católico, el emperador germano
Maximiliano, Inglaterra, Génova, Milán y Venecia. Este grupo presionó a Carlos VIII,
que tuvo que renunciar a su conquista. Su sucesor, Luis XII, ocupó en 1500 el Milanesado e
intenta invadir Nápoles. Los RRCC, que temen perder Sicilia, llegan a un acuerdo con
Francia (tratado de Granada, 1500) por el cual la parte Norte de Nápoles pasa a poder de
los franceses y la parte Sur continúa bajo dominio castellano. Sin embargo, surgen
problemas fronterizos y el conflicto acaba en guerra hispano-francesa, en la que el ejército
español al mando del capitán González Fernández de Córdoba vence a los franceses
y esto obliga a Luis XII a renunciar a Nápoles.
En 1511 se forma la Liga Santa, con: Fernando el Católico, el emperador germano
Maximiliano, Enrique VIII de Inglaterra y el Papa. En 1512 vencen a Francia, que tiene que
abandonar el Milanesado hasta 1515, cuando Francisco I de Francia lo recupera, aunque
finalmente Carlos I de España y V de Alemania le derrota en la batalla de PavÃ−a y
España consigue la hegemonÃ−a en Italia.
El control del norte de Ôfrica:
Los objetivos de España eran:
⋅ Prolongar el espÃ−ritu de cruzada.
⋅ Evitar nuevas invasiones, ya que muchos musulmanes del reino de Granada
habÃ−an emigrado a Ôfrica y los sentimientos anticristianos se habÃ−an
agudizado.
19
⋅ Disminuir la actividad de los piratas berberiscos.
⋅ Razones económicas: se querÃ−a crear una zona comercial en la que
Cádiz fuera la capital.
Desde 1415 los portugueses estaban en Ceuta y los españoles consiguen una serie de
ciudades: Melilla, Orán, BujÃ−a, TrÃ−poli; pero el deficiente potencial demográfico y el
alto costo de su mantenimiento no les permite ampliar estos enclaves.
♦ El Descubrimiento de América
En el año 1479, Portugal y Castilla firman el tratado de alcaçovas en el que se
repartÃ−an las áreas de influencia en el continente Africano.
Los portugueses comenzaron a buscar el camino que, contorneando la costa africana, les
permitiera llegar a las riquezas de las Indias, pero rechazaron la iniciativa de Colón. Colón
presentó su plan a los Reyes Católicos, que se resistieron a aceptarla por la lucha de
Granada, por el déficit de la hacienda y por las desmesuradas exigencias de Colón.
Una vez terminó la conquista de Granada, los Reyes Católicos firman en Abril de 1492 las
capitulaciones de Santa Fe con Colón, aceptando las condiciones de éste, que sacaba de
beneficio una décima parte de lo obtenido en las tierras que descubriese. En Agosto de
1492 parte del puerto de Palos de la Frontera y el 12 de octubre llega a GuanahanÃ− (San
Salvador)
En el curso de nuevos viajes se amplió el conocimiento de las tierras descubiertas:
⋅ En primer lugar, las islas del mar Caribe.
⋅ En segundo, las costas orientales de Sudamérica.
⋅ En tercer lugar, la Florida.
⋅ Finalmente, el istmo de Panamá.
El descubrimiento aumentó la rivalidad entre Portugal y España lo que provocó la
intervención del Papa y la posterior firma en el año 1494 del tratado de Tordesillas con
el que los portugueses consiguieron desplazar hacia el oeste la lÃ−nea de demarcación fijada
por el Papa para la expansión atlántica, lo que les permitió instalarse en Brasil.
La colonización resultó difÃ−cil por las caracterÃ−sticas climáticas y por la rareza de los
cultivos para los españoles, por lo que se impulsó la entrada de ganado. La búsqueda de
oro fue el principal estÃ−mulo en la empresa americana.
Las encomiendas:
Los indios de Antillas murieron a millares, lo que dejó a los españoles sin mano de obra.
Para compensar esta escasez se llevó a cabo el procedimiento de las encomiendas: los indios
se repartieron entre los colonos, que se comprometieron a instruirlos aunque en la mayorÃ−a
de los casos los indios se convirtieron en esclavos de los colonos. Las Leyes de Burgos
(1512) trataron de corregir estos excesos.
La Casa de Contratación:
La administración americana se organizó a través de la Casa de Contratación, con sede
en Sevilla. AllÃ− se centralizaron las relaciones comerciales con América, se
controlaron las llegadas de metales preciosos, se elaboraron mapas y se fabricaron objetos
para facilitar la navegación.
20
6. La España del siglo XVI
♦ El imperio de Carlos V: conflictos internos
En 1517 Carlos I, hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, llegó a España. En 1519 fue
elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con el nombre de Carlos V. El
monarca sólo veÃ−a en los dominios hispanos una fuente de aprovisionamiento de dinero.
Las Comunidades:
La sublevación de las Comunidades comenzó en Castilla en 1520 (se consideró la 1ª
revolución burguesa), encabezada por Padilla, Bravo y Maldonado.
. La gente de las ciudades proponÃ−a una serie de medidas:
⋅ Residencia permanente del rey en Castilla. Que abandone Europa y se centre
en el gobierno de España.
⋅ Mayor participación de la comunidad en las Cortes.
⋅ Prohibición de la salida de oro, plata y lana hacia Europa.
⋅ Menor número de consejeros flamencos en el gobierno.
⋅ Defensa del patrimonio de la Corona frente a las pretensiones de la nobleza.
El movimiento comunero estuvo conformado por nobles de segunda categorÃ−a,
comerciantes y clérigos. Del lado del monarca se situó la alta nobleza. La derrota de los
comuneros en Villalar (1521) supuso el final del movimiento y el triunfo del autoritarismo
regio.
Este movimiento afianzó las relaciones entre la nobleza y la monarquÃ−a.
Las GermanÃ−as: (germanÃ−a = hermandad)
La sublevación de las GermanÃ−as comenzó en Aragón en 1520, fue una lucha de
clases. Contó con la participación de los artesanos, los campesinos y el bajo clero.
Aspiraban a desembarazarse de sus señores(nobles) y a reformar la Iglesia.
Los agermanados fueron derrotados por los señores y las tropas del rey, y fueron duramente
castigados.
Como ocurriera en Castilla, este movimiento afianzó las relaciones entre la nobleza y la
monarquÃ−a.
La polÃ−tica exterior de Carlos V se centró en 3 frentes:
⋅ Guerra con Francia por la hegemonÃ−a de Europa.
⋅ Guerra contra la reforma protestante iniciada por Lutero. Finalmente,
Alemania quedó dividida en una parte cristiana y otra protestante.
⋅ Defensa de la cristiandad contra los turcos, por la amenaza de la expansión
del Islam.
♦ La monarquÃ−a hispánica de Felipe II
Carlos V abdica :
- La corona de Castilla en su hijo Felipe II,
21
- El Imperio Germánico en su hermano Fernando, y con él los conflictos religiosos de
Alemania
Felipe II reinó entre 1556 y 1598. Fijó su corte en Madrid. Tuvo un carácter menos
beligerante que su padre, trató de controlar la administración, se puso al frente de la
Contrarreforma e incluso fue mecenas de las artes y las letras.
PolÃ−tica interior: (basada en la intolerancia religiosa)
En 1568:
⋅ Comenzaron los disturbios en Flandes.
⋅ Comenzó el conflicto morisco en el reino de Granada.
⋅ Entraron en vigor las disposiciones del Concilio de Trento.
El conflicto morisco: Surgió en las Alpujarras de Granada. La comunidad morisca se
levantó contra el trato vejatorio de las autoridades y de los cristianos viejos, que no
aceptaban que los conversos mantuvieran sus señas de identidad cultural.
El levantamiento se produjo en el ámbito rural y dio lugar a una guerra bastante cruel que
acabó en 1570 con la intervención de don Juan de Austria y la muerte, cautividad o
expulsión de los moriscos, tras lo cual se intentó repoblar la zona con cristianos del norte.
Las alteraciones de Aragón: Tuvieron lugar en 1591, debido a dos motivos:
⋅ La crisis económica, que habÃ−a fortalecido el bandolerismo.
⋅ El descontento polÃ−tico de una facción de la nobleza que se oponÃ−a al
intervensionismo regio. Además, rechazaban algunas instituciones, como la
Inquisición.
La solución del rey al caso de Antonio Pérez, a quién detuvo mediante la Inquisición,
fue considerada como un contrafuero y esto desprestigió al rey.
PolÃ−tica exterior:
Estuvo marcada por tres criterios:
⋅ El enfrentamiento con Inglaterra.
⋅ La guerra de Flandes.
⋅ La pugna con el Islam.
La guerra con Inglaterra: La alianza que Carlos I habÃ−a mantenido con Inglaterra se
rompió por dos motivos:
⋅ La ocupación del trono de una reina protestante: Isabel I.
⋅ Los corsarios ingleses empezaron a obstaculizar el comercio entre España y
América.
En 1588, para asegurar su posición en Flandes, el monarca español envió la Armada
Invencible, que acabó en desastre, debido a una tempestad y a que la armada inglesa era
mucho mejor y mas rápida.
La guerra de Flandes (paÃ−ses bajos) : Mezcló tres cuestiones:
⋅ Una cuestión polÃ−tica: la resistencia de la población a las tendencias
autoritarias de un monarca que pretendÃ−a gobernarles en la distancia.
22
⋅ Una cuestión religiosa: Las provincias del sur se mantuvieron en la
ortodoxia católica mientras que las del norte aceptaron el calvinismo.
⋅ Una cuestión económica: La imposibilidad de generar recursos suficientes
para mantener un ejército.
La polÃ−tica inflexible de los gobernadores enviados por Felipe II fomentaron un estado de
conflicto permanente y la división entre el norte calvinista y el sur católico.
La lucha contra el Islam: La amenaza turca en el Mediterráneo inquietó a los paÃ−ses
occidentales, que crearon la Liga Santa la cual, con las fuerzas navales de Venecia y
España y bajo la jefatura de don Juan de Austria derrotó a los turcos en la batalla de
Lepanto (1571).
♦ La unidad Ibérica
El mayor éxito polÃ−tico y diplomático del reinado de Felipe II fue la unión de las dos
coronas peninsulares, lo que se produjo gracias a la polÃ−tica matrimonial del reinado de los
Reyes Católicos.
A la muerte del cardenal infante don Enrique, habÃ−a dos candidatos para ocupar el trono:
Felipe II, que era el que tenÃ−a más derechos al ser hijo de la emperatriz Isabel de Portugal;
y Don Antonio, prior del monasterio de Cresto, nieto de don Manuel el Afortunado.
Las clases populares portuguesas estaban a favor de don Antonio, sin embargo las clases altas
preferÃ−an a Felipe II el cual, para zanjar la cuestión, Interviene con un ejército por tierra
y otro por mar y derrota a los seguidores de don Antonio, proclamándose rey de Portugal en
1580 y consiguiendo la unidad Ibérica, aunque se convertirá más bien en una
dominación española y el rey será muy impopular por las guerras en las que metió al
paÃ−s.
♦ El modelo polÃ−tico de los Austrias
Los Austrias se propusieron crear una estructura de poder que les permitiera imponer su
autoridad y gobernar sus dominios. Para ello crearon nuevos órganos de gobierno y justicia,
un ejército permanente, un cuerpo de funcionarios profesionales y una Hacienda.
Nuevos órganos de gobierno:
Se fijaron los principales órganos de gobierno en la Corte. Con la llegada al trono de Felipe
II, Madrid se convirtió en la capital de la monarquÃ−a española.
Para la gestión de los asuntos de Estado se confió en una elite de poder en la que
destacaban los secretarios generales, que servÃ−an de enlace entre el monarca y sus
Consejos (gobierno polisinodial).
HabÃ−a tres tipos de Consejos:
⋅ Consejo de Estado. Intentaba unificar el imperio. Formado por
personalidades de los distintos reinos. Tratan las relaciones exteriores:
declarar la guerra o firmar la paz
⋅ Consejos territoriales. Trataban asuntos especÃ−ficos de cada Reino o
Estado. El más importante fue el de Castilla, también habÃ−a de
Aragón, de Indias, de Italia, de Flandes y de Portugal.
23
⋅ Consejos temáticos. Tratan asuntos especÃ−ficos como elevar informes al
monarca y resolver asuntos de jurisdicción.
Entre los funcionarios reales destacaban los corregidores, que se encargaban de controlar a
las autoridades locales de los municipios y servir de canal de transmisión de las decisiones
de la Corte. Se aumentó el número de funcionarios que trabajaban para la monarquÃ−a.
Los cargos más influyentes recayeron en miembros de la alta nobleza o del clero.
La nueva administración multiplicó el número de cargos burocráticos, que en ocasiones
fueron objeto de venta.
Administración territorial:
-Virreyes. Figura surgida en Aragón, hacÃ−an las veces del monarca en territorios no
castellanos.
- Cortes. Votaban, principalmente, impuestos. En Aragón eran mucho más reivindicativas
que en Castilla.
- Audiencias. Encargadas de administrar justicia.
La Hacienda:
HabÃ−a multiplicidad de impuestos que surtÃ−an las arcas reales. ExistÃ−an impuestos
directos, que el contribuyente pagaba directamente a hacienda e indirectos, que gravaban la
compra-venta, como la alcabala (10% de la venta).
Durante todo el siglo la Hacienda trató de equilibrar los ingresos y los gastos. Los gastos de
la polÃ−tica imperial y las costosas y numerosas guerras no se compensaban con los ingresos,
lo que generaba un endeudamiento permanente del Estado, que tenÃ−a que recurrir
continuamente a declararse en bancarrota.
Felipe II estableció un impuesto sobre artÃ−culos de primera necesidad, que suscitó
malestar en el pueblo
En esta época fue importante la figura de los asentistas, que llevaban dinero de los reyes a
lugares y en fechas determinados, a cambio se llevaban una parte de la recaudación.
♦ El Renacimiento en España
La problemática religioso-cultural. El triunfo de la ortodoxia:
Hacia 1520 estalló en los reinos hispánicos un problema de carácter religioso debido al
enfrentamiento entre la ortodoxia católica y el erasmismo. La actuación de la
Inquisición fue definitiva para la condena y abandono del erasmismo.
Durante el reinado de Felipe II se prohibió la importación de libros extranjeros y la salida
de estudiantes fuera del paÃ−s, con lo que se frenaron las corrientes protestantes de Europa.
España se convirtió en uno de los más sólidos baluartes de la Contrarreforma.
Las letras y las artes del Renacimiento:
Durante la época de los RRCC se mezclaron las técnicas góticas con las mudéjares y
24
los primeros elementos renacentistas, que acabaron dominando y dieron lugar al estilo
plateresco.
Entre el siglo XV y el XVI el castellano adquirió una expresión literaria de gran
perfección. Antonio de Nebrija fue el autor de la primera Gramática castellana.
La influencia del renacimiento italiano penetró a través de Juan Boscán y llegó a su
esplendor con la poesÃ−a de Garcilaso de la Vega. Apareció también la novela picaresca.
Tránsito del Renacimiento al Barroco:
El cierre de España a las corrientes europeÃ−stas produjo una nacionalización de las
formas. La arquitectura renacentista evolucionó hacia un estilo muy sobrio cuyo ejemplo
más representativo es el monasterio de San Lorenzo del Escorial, terminado por Juan de
Herrera, quien dio nombre al estilo herreriano.
También destaca la obra del Greco, que se convirtió en sÃ−mbolo de la espiritualidad
castellana del siglo XVI.
En literatura se advierte un tránsito entre el idealismo renacentista (poesÃ−a mÃ−stica) y el
realismo del Barroco (novela picaresca). En la obra de Miguel de Cervantes se advierte este
tránsito.
7. La España del Barroco
♦ Los validos
Felipe III inauguró la costumbre de delegar el ejercicio del poder en un valido, en este caso
al duque de Lerma, que ocupó los principales cargos del Estado e influyó sobre el rey
para trasladar temporalmente la capital del reino de Madrid a Valladolid.
La aparición de la figura del valido se debe:
⋅ Al desinterés por el poder y la debilidad de carácter de los sucesores de
Felipe II.
⋅ A la creciente complejidad de las tareas de gobierno.
⋅ A la complicada maquinaria administrativa que hacÃ−a imposible que el
monarca se ocupara personalmente de todos los asuntos.
Los validos pertenecÃ−an a la aristocracia y disfrutaban de cargos en la corte. Eran los
protectores del poder real y los mediadores entre el rey y los reinos.
Su aparición supuso también la sustitución de los consejos tradicionales por las juntas,
que resultaban más ágiles en la toma de decisiones.
♦ Los conflictos internos
A lo largo del siglo XVII se producen diferentes problemas internos, algunos heredados del
s.XVI y otros nuevos debidos a la decadencia y la crisis económica.
La expulsión de los moriscos:
En 1609 se decretó la expulsión de los moriscos de los reinos de Aragón, Valencia y
25
Castilla. Se acusaba a los moriscos de seguir practicando la religión musulmana a pesar de
su forzada conversión. Además se les suponÃ−a colaboradores de la piraterÃ−a turca y
beréber.
Su expulsión suscitó resistencias y rebeliones en todas las zonas afectadas. La nobleza
señorial fue indemnizada con la reversión a sus patrimonios de las tierras abandonadas por
los expulsados.
La conflictividad social:
Los conflictos sociales del siglo XVII se producen por la expansión de la pobreza entre las
clases populares y por el aumento de la presión fiscal de los señores sobre los vasallos
para hacer frente a la crisis.
Una de las expresiones de esta conflictividad fue el bandolerismo, que creció debido a los
problemas económicos, agravados por el endurecimiento del sistema feudal y las crisis
agrarias.
Otros problemas de violencia fueron las revueltas antifiscales, las antiseñoriales y las
protestas por la escasez de alimento.
Entre los principales conflictos:
⋅ Las protestas en ciudades andaluzas (1652).
⋅ Los conflictos en las zonas de Cataluña (1683).
⋅ Las segundas germanÃ−as en Valencia en las que los campesinos se niegan a
pagar las rentas a los señores (1690).
♦ La crisis de 1640
El conde duque de Olivares, valido de Felipe IV, estaba en contra de las exenciones forales de
Navarra, Aragón y Portugal ya que la mayor parte del esfuerzo para solucionar los
problemas de la Corona recaÃ−a sobre Castilla por lo que piensa que todos lo reinos han de
tener un régimen similar al de Castilla. Uno de los problemas que encuentra es el
ejército: pretende crear un ejército común para toda la Corona en el que
obligatoriamente participen todos los territorios: la Unión de Armas. El proyecto fracasó al
no tenerse en cuenta la realidad demográfica de cada uno de los territorios.
La rebelión de Cataluña:
Estalló durante la guerra contra Francia.
Causas:
⋅ Reclutamientos forzosos de hombres para la guerra.
⋅ Comportamiento indisciplinado de las tropas castellanas e italianas en la
frontera.
⋅ Paralización del comercio a causa de la guerra.
Los desórdenes culminaron en el Corpus de sangre de Barcelona de 1640, en el que fue
asesinado el virrey Santa Coloma.
En 1641 los catalanes reconocieron como conde de Barcelona al rey francés Luis XIII.
26
En 1642 Cataluña es recuperada para España debido a los excesos de las tropas francesas
y por el intento de dominio de Francia.
La independencia de Portugal:
Causas:
⋅ Aplicación de la Unión de Armas.
⋅ La introducción de nuevos impuestos.
⋅ La incapacidad de las tropas para defender el comercio del azúcar
portugués frente a los holandeses.
⋅ La polÃ−tica centralista del conde duque de Olivares.
El descontento de los portugueses se manifestó primero en los tumultos de à vora de
1637, que fueron reprimidos por el valido, y más tarde en la revuelta de Lisboa de 1640,
que fue provocada por la exigencia de que los soldados portugueses lucharan en la frontera de
Cataluña, y tras la cual el duque de Braganza fue declarado rey de Portugal como Juan IV.
La decisión de la monarquÃ−a hispana de concentrar el esfuerzo bélico en Cataluña
facilitó la independencia portuguesa.
Las rebeliones en Nápoles y Sicilia:
Se iniciaron en 1647, sin tintes secesionistas. La causa de los levantamientos se hallaba en el
contexto bélico y la creciente presión fiscal.
Dos motivos provocaron el estallido del descontento:
⋅ Una serie de malas cosechas.
⋅ La aplicación de la Unión de Armas.
Francia intentó aprovechar la situación para ocupar algunos puertos de la zona. Para calmar
los ánimos, el conde duque de Olivares suspendió los nuevos impuestos y ofreció un
indulto a los revolucionarios. Esto surtió efecto en Sicilia, pero en Nápoles, la revuelta
liderada por Masaniello tuvo que ser sofocada militarmente por don Juan José de Austria.
♦ PolÃ−tica exterior: el ocaso de la hegemonÃ−a de los Habsburgo
Se puede dividir en dos etapas separadas por la Paz de Westfalia (1648) que acabó con el
ideal de una Europa cristiana tutelada por los Austrias y dejó a España en una posición de
segunda fila en la nueva Europa.
Reinado de Felipe III (1598-1621): Ã poca pacifista:
Durante el reinado de Felipe III destacó la voluntad del rey por resolver conflictos
pendientes:
⋅ Se liquidó la guerra con Inglaterra en el Tratado de Londres (1604) tras el
fracaso del desembarco de tropas españolas en la católica Irlanda y la
muerte de Isabel I.
⋅ Llegó la paz en la guerra de Flandes con la firma de la Tregua de los Doce
Años con Holanda (Paz de Amberes, 1609).
⋅ El asesinato de Enrique IV de Francia supuso la desaparición de un enemigo
potencial, ya que su viuda MarÃ−a de Médicis se mostró partidaria de la
27
amistad española.
Sin embargo se plantearon diversos conflictos por el control de los territorios italianos.
Reinado de Felipe IV (1621-1665): La guerra de los Treinta Años y la Paz de los
Pirineos:
Las causas de la guerra fueron polÃ−ticas, religiosas y económicas. Tres elementos
caracterizan el conflicto:
⋅ La rivalidad religiosa en Alemania.
⋅ Las pretensiones de la Casa de Austria de restaurar la autoridad imperial.
⋅ La polÃ−tica exterior francesa dirigida a acabar con la hegemonÃ−a de los
Austrias.
El comienzo de la guerra (1618) y la reanudación de las hostilidades en Flandes (1621)
supusieron el final de la etapa pacifista.
La entrada de Francia en la guerra obligó a la monarquÃ−a española a un sobreesfuerzo
para mantener el dominio sobre las posesiones europeas del norte.
La guerra se fue inclinando del bando de Francia ya que las dificultades para financiar el
aparato militar y los graves problemas internos de descomposición territorial a partir de
1640 hicieron que el potencial bélico español decayera.
Con el final de la guerra llegó la Paz de Westfalia (1648) y la corona reconoció a los
PaÃ−ses Bajos como Estado independiente pero los conflictos con Francia continuaron.
La Paz de los Pirineos (1659) puso fin al conflicto entre las dos coronas: España
reconoció la superioridad de Francia y entregó una serie de territorios de los PaÃ−ses
Bajos y del norte de Cataluña (Cerdaña, Rosellón).
Reinado de Carlos II (1665-1700): El final de la dinastÃ−a de los Austrias:
Firmada la paz con Francia, los esfuerzos de Felipe IV en los últimos años de reinado se
centraron en recuperar Portugal, pero, la ausencia de combates trascendentes permitió a la
corte de Lisboa organizar la administración del Estado y consolidar la alianza con Inglaterra.
Desde 1661 a 1665 se produjeron enfrentamientos entre los ejércitos anglo-portugueses y
los españoles, hasta que se firmó el Tratado de Lisboa (1668) donde se reconocÃ−a la
independencia de Portugal.
Los enfrentamientos bélicos con Francia se prolongaron durante el reinado de Carlos II,
con la consecuente pérdida de algunos territorios en el sur de los PaÃ−ses Bajos y el
Franco Condado. Sin embargo, en el último enfrentamiento del siglo con Francia, España
intervino formando parte de la Liga de Augsburgo, que tenÃ−a como objetivo frenar el
imperialismo francés. En la Paz de Rijswijk Luis XIV devolvió a España todas las
posesiones que tenÃ−a en Flandes, pues su interés se centraba en asegurar la sucesión de
su nieto Felipe de Anjou a la corona española.
La muerte de Carlos II (1700) sin descendencia supuso el final de la casa de los Austria.
♦ Evolución económica y social en el siglo XVII
Evolución económica:
28
La España imperial era un paÃ−s pobre a pesar de la llegada masiva de plata de las Indias,
que se dedicaba a fines bélicos. Esta riqueza fácilmente conseguida acostumbró a los
españoles a no producir, por lo que era necesario importar la mayor parte de los artÃ−culos
de consumo. Tampoco se creó una organización bancaria y mercantil y los banqueros y
comerciantes extranjeros se quedaban con el dinero.
Cuando en la década de 1630 comenzó a llegar menos plata hubo un bajón en los precios
y en la producción. A partir de entonces se produjeron las grandes bancarrotas.
A partir de 1680 se produjo el hundimiento definitivo de Castilla debido a la catástrofe que
supuso la escasa llegada de plata americana y una gran inflación pero se produjo una
recuperación de la periferia: la Corona de Aragón se salvó de la crisis; en la cornisa
cantábrica se reactivó la siderurgia; en Valencia se pusieron en plena explotación las
tierras; en AndalucÃ−a se dio una orientación vitivinÃ−cola a la agricultura; y en
Cataluña se modernizó la industria textil.
Tras la crisis, los últimos años del reinado de Carlos II fueron de recuperación
económica.
Situación de la economÃ−a en el siglo XVII
Sector primario
Sector secundario
La agricultura descendió notablemente
debido a:
⋅ Escasez y consecuente
carestÃ−a de mano de obra
por descenso de población
⋅ Mal uso del suelo
⋅ Pésimo sistema de
propiedad (predomina
latifundismo)
⋅ Carencia de una eficaz red
de comercialización de
productos agrarios debido a
excesivos impuestos y tasas
⋅ Falta de preparación
técnica de los
agricultores
⋅ Falta de estÃ−mulos para
los productores: se
favorecÃ−an las
importaciones
Los campesinos y
trabajadores no
tenÃ−an dinero para
comprar manufacturas
o alimentos asÃ− que
no habÃ−a un
mercado eficaz ni
tampoco inversiones.
La polÃ−tica
aduanera favorable a
las importaciones
producÃ−a el retraso
y decadencia del
artesanado.
Sector terciario
Era escaso y deficiente.
La balanza comercial
tenÃ−a un déficit
crónico y el
proteccionismo que se
implantó favoreció el
contrabando.
Para compensar este
déficit se tuvieron
que conceder ventajas
comerciales a los
antiguos enemigos:
holandeses, franceses e
ingleses.
Evolución social:
A principios y a finales del siglo XVII la población era la misma. Se produjeron grandes
descensos de población debido a:
⋅ La expulsión de los moriscos.
⋅ Las guerras.
⋅ La emigración a América.
⋅ El excesivo número de clérigos.
29
⋅ Las grandes epidemias de peste.
La población de Castilla descendió mientras que la de la periferia aumentó.
La población rural comenzó a disminuir proporcionalmente respecto a la urbana.
Los estamentos: La alta nobleza aumentó en número y poder, mientras la baja nobleza se
arruinó.
La jerarquÃ−a eclesiástica siguió gozando de gran riqueza e influencia.
La escasa burguesÃ−a tendÃ−a a emparentar con la nobleza, mediante matrimonio o
mediante compra de tÃ−tulos.
Los campesinos y artesanos, agobiados por los impuestos, se marchaban a las ciudades y
pasaban a formar parte de los vagabundos, pÃ−caros o mendigos.
♦ Mentalidad y cultura en el Siglo de Oro
Mentalidad:
- La ideologÃ−a: Dios es el Creador y el Ordenador; la Iglesia es la única intérprete
autorizada de la palabra de Dios; el rey es el representante de Dios en la tierra; los estamentos
son parte de la ordenación del mundo de Dios. La sociedad asÃ− entendida era inmutable y
cualquier intento de cambio era considerado un pecado de fe. La religiosidad lo abarcaba
todo. Era una religiosidad de masas en la que importaba más la apariencia que la esencia.
Para evitar las herejÃ−as y los elementos judaizantes se impuso el estatuto de la limpieza de
sangre: la investigación de que entre los antepasados no habÃ−a nadie de origen judÃ−o o
sospechoso de herejÃ−a. Quienes podÃ−an demostrar ambas condiciones podÃ−an presumir
de ser cristianos viejos.
El honor y la honra preocupaban mucho a la gente de la época.
- La percepción de España: La idea de España que se tenÃ−a durante el reinado de los
Reyes Católicos se sustituyó por la idea de MonarquÃ−a durante el imperio de Carlos I,
por el sentimiento de pertenencia a unos territorios unidos únicamente por la persona del
monarca y la fe católica. Cuando la MonarquÃ−a entró en crisis por la secesión de
territorios, la idea de España también pasó a ser puesta en duda.
Cultura:
- Primera mitad del XVII: Continuó la brillante producción literaria, con autores como
Cervantes, Tirso de Molina, Góngora, Lope de Vega o Quevedo, todos ellos
pertenecientes al mundo barroco que busca nuevas formas (culteranismo) o nuevos conceptos
(conceptismo).
- Segunda mitad del XVII: Calderón de la Barca es la excepción en una literatura
decadente.
La novela picaresca y de caballerÃ−as desaparecieron pero aumentó la literatura de tipo
polÃ−tico.
30
♦ El arte en el Siglo de Oro
Es el siglo del Barroco, un arte que intenta liberarse de toda norma que ponga freno a la
libertad creadora. El Barroco, al contrario del Renacimiento, aboga por la desmedida, la falta
de norma, la llamada a la masa popular y a los sentidos: importa más la apariencia que la
esencia.
Arquitectura:
Los edificios barrocos están hechos con materiales pobres (ladrillo, adobe), debido a la
crisis económica, pero tienen una exuberante decoración por el predominio de la apariencia
sobre la esencia.
Arquitectos importantes de esta época son: Crescenzi, Carbonell, Gómez de Mora,
Francisco Bautista, Pedro Sánchez y Alonso Cano.
El barroco alcanzará su máximo desarrollo con las obras de la familia Churriguera.
Pintura:
Fue esencialmente realista y se centró en torno a dos escuelas: la valenciana (Ribalta,
Ribera) y la andaluza (Zurbarán, Velázquez, Murillo, Claudio Coello).
Escultura:
Se empleó la madera policromada y con incrustaciones de vidrio. Busca la atención de los
sentidos. Hubo dos escuelas: la castellana (Gregorio Fernández) y la andaluza (Alonso
Cano, Pedro de Mena).
8. El siglo XVIII:
Los primeros Borbones
♦ La Guerra de Sucesión y el sistema de Utrecht
Carlos II murió en 1700 sin sucesión. Los candidatos a su sucesión eran Felipe de Anjou,
nieto de Luis XIV, frente al archiduque Carlos de Habsburgo (Hijo del emperador Leopoldo
I) y José Fernando. Todos ellos emparentados con Carlos II. Luis XIV y Leopoldo I
firman un tratado para repartirse el territorio español. Al enterarse Carlos II nombra
heredero a José Fernando, pero la muerte de éste hace que sea Felipe de Anjou el
asignado para sucederle. A la muerte de Carlos II, subirá al trono con el nombre de Felipe
V.
La guerra europea
Leopoldo I no reconoce a Felipe V como rey de España. Formó la “Gran alianza de la
Haya” integrada por Inglaterra, Holanda, Habsburgo, Portugal y Saboya, que se enfrentó a
los Borbones de Francia y España. Se debatÃ−an:
⋅ La hegemonÃ−a dinástica que enfrentaba a las casas de Borbón y
Habsburgo
⋅ El dominio marÃ−timo y colonial
31
Detrás de este conflicto estaban:
⋅ Los deseos expansionistas de Luis XIV
⋅ El interés de los británicos por mantener una posición privilegiada con
España, base del comercio con América
⋅ Las expectativas imperiales de los Habsburgo sobre los PaÃ−ses Bajos e
Italia.
Los tratados de paz de Utrech y Rastadt (1713-1714) ratificaron la victoria de Felipe V en
España y de Carlos de Austria en el resto de Europa. En estos tratados:
⋅ Felipe V fue reconocido como rey de España y de las Indias, renunciando
al trono de Francia.
⋅ El emperador Carlos recibió Flandes, Milán, Nápoles y Cedeña
⋅ Inglaterra se quedó con Gibraltar y Menorca, AdquirÃ−o el derecho de
“asiento de negros” y enviar un navÃ−o al año para comerciar con la
América Española.
⋅ El duque de Saboya recibió Sicilia
⋅ Holanda obtuvo numerosas ventajas comerciales con las colonias españolas
⋅ Portugal: fijó sus fronteras y cedió la corona de Sacramento
⋅ Luis XIV mantuvo intactas sus fronteras con el imperio y logró situar a su
hijo en el trono de España, el único paÃ−s que habÃ−a perdido.
La guerra civil:
La guerra de Sucesión dividió a España en dos bandos:
⋅ Los territorios de la Corona de Castilla se inclinaron por Felipe de Borbón,
debido a las dificultades de la población durante los años de crisis del
reinado de Carlos II.
⋅ Los territorios de la Corona de Aragón se inclinaron por el archiduque
Carlos de Austria debido a la fuerte competencia comercial con Francia y al
recelo hacia el absolutismo francés. En Valencia, el conflicto adquirió un
carácter social al presentarse el archiduque Carlos como defensor de los
campesinos y por ello la nobleza valenciana se inclinó por Felipe V.
La guerra acaba en 1715, una vez vencida Cataluña.
♦ El cambio dinástico del siglo XVIII: Las reformas internas
Con la instauración de los Borbones (Felipe V) se inició la construcción de un nuevo
modelo de Estado centralizador, con el objetivo de reforzar el poder real. Para ello se
impulsó el absolutismo monárquico: el monarca se consideraba dotado de poderes
ilimitados sobre sus súbditos.
Los Decretos de Nueva Planta:
Representaron el fin del ordenamiento jurÃ−dico e institucional histórico de los reinos de la
Corona de Aragón. ConsistÃ−an en:
⋅ La supresión de los fueros, la autonomÃ−a municipal y las Cortes de
Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca.
⋅ La sustitución de los antiguos virreinatos por provincias, al frente de las
cuales se puso a un capitán general, con competencias militares y civiles.
⋅ La introducción de un nuevo sistema impositivo que equiparaba a los
32
territorios de Aragón con los de Castilla.
⋅ El nombramiento de funcionarios castellanos y militares al frente de las
nuevas instituciones.
⋅ Creación de Cortes únicas y desaparición del consejo de Aragón.
La completa homogeneización institucional no se logró porque los territorios vascos y
navarros, leales a Felipe V durante la guerra, conservaron sus fueros, aunque éstos se
consideraban ahora concesiones regias y estaba en manos del rey su mantenimiento o
derogación (quitar).
La administración (reformas administrativas):
Se crearon las SecretarÃ−as de Estado, el antecedente de los ministerios, lo que suponÃ−a
convertir al rey en el motor de la polÃ−tica del Estado. Los secretarios tuvieron mucho poder
polÃ−tico, especialmente algunos como Patiño.
Los consejos (excepto el de Castilla) perdieron influencia o desaparecieron.
Los municipios fueron perdiendo atribuciones.
Las Cortes eran únicas y prácticamente no se reunÃ−an.
Se crearon los intendentes (1711) como nexo entre el poder central y las provincias. Ã stos
atendÃ−an la recaudación de impuestos, el equipamiento militar y otros aspectos relativos a
urbanismo, sanidad y obras públicas.
La polÃ−tica regalista:
Se denomina regalismo al control que sobre la Iglesia ejerció la monarquÃ−a. Su objetivo
era construir una iglesia nacional bajo su dependencia. El control de la Iglesia se ejerció a
traves de:
⋅ el derecho del monarca a nombrar cargos eclesiásticos
⋅ la percepción de rentas
⋅ la propuesta de reformas
Consecuencias de esta polÃ−tica:
⋅ Concordato Iglesia-Estado: el Papa reconoce un patronato universal a la
monarquÃ−a en la Iglesia española.
⋅ La expulsión de los jesuitas (1767), considerados como instigadores del
motÃ−n de Esquilache (1766).
⋅ Los recortes del poder de la Inquisición, que continuó con su capacidad de
control social, por ser un instrumento útil para los objetivos de la Corona y
aumentó su poder durante la revolución francesa.
El Ejército y la Marina:
Los Borbones se propusieron sacar al ejército de la decadencia que habÃ−a experimentado
con los últimos austrias. AsÃ−, se emprendieron algunas reformas:
⋅ Se sustituyeron los tercios por regimientos.
⋅ Se creó un moderno sistema de mando.
⋅ Se estableció un ejército permanente.
⋅
33
Los Borbones creÃ−an que el poder naval era necesario, por lo que llevaron a cabo una
reforma en el sector naval: Patiño creó arsenales, puso en marcha un programa de
construcción naval y promocionó las industrias de apoyo. En esta época se creo la
primera academia naval española.
3. La práctica del despotismo ilustrado: Carlos III
TeorÃ−a polÃ−tica dominante en Europa en el S. XVIII basada en dos principios:
⋅ El poder absoluto de la monarquÃ−a, sin que esto supusiera la ruptura con la
tradición polÃ−tica anterior
⋅ El ideal del rey filósofo, al que consideraban el único que, apoyado por la
minorÃ−a ilustrada del paÃ−s, sabÃ−a lo que convenÃ−a a sus súbditos.
Desde el poder se impulsaron las reformas necesarias para el progreso de la
socioedad: reformas educativas, economicas (aumento de producción y
riqueza) y eclesiásticas.
⋅ Su lema era “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”
Carlos III fue el tercer hijo de Felipe V y, después de morir sus dos hermanos (Luis I y
Fernando VI) accedió al trono. Para entonces tenÃ−a 44 años y habÃ−a sido rey en
Nápoles durante más de veinte años. Por ello su reinado es el mejor del siglo XVIII,
gracias a la acertada elección de sus colaboradores (entre los que destacan elConde de
Aranda, el Conde de Florida blanca, Campomanes) y a su firmeza para dominar los
problemas. Es considerado el más grande representante del despotismo ilustrado.
Comenzó con la reforma de Madrid, una de las capitales más sucias y pobres de Europa: se
empedraron sus calles, se instalaron farolas de aceite, se construyeron paseos monumentales
(el del Prado), se reguló el sistema de alcantarillado…, por esto está considerado el mejor
alcalde de Madrid.
Potenció una polÃ−tica económica encaminada a la mejora de la producción y el
comercio. Entre los proyectos ilustrados destaca el asentamiento de 2.500 familias en zonas
deshabitadas de Sierra Morena, para lo que se trajeron inmigrantes centroeuropeos con el fin
de fomentar la agricultura y la industria y acabar con el bandolerismo, de esta forma se creaba
un modelo ideal de sociedad, compuesta por pequeños propietarios y trabajadores.
También se emprendieron reformas en la administración de justicia y en el ejercito, que
adquiere un carácter profesional y al servicio del Estado
Otras reformas fueron la creación del Banco de San Carlos, la construcción de obras
públicas (Canal Imperial de Aragón) y un plan de caminos reales de carácter radial.
Pero donde mejor se muestra el espÃ−ritu ilustrado de Carlos III es en el afán de extender el
deseo de modernización y reforma a toda la sociedad española. Para cambiar la mentalidad
social eran imprescindible difundir las nuevas ideas.
♦ La evolución de la polÃ−tica exterior española en Europa durante el siglo XVIII
Se divide en la polÃ−tica de Felipe V, con el que se firman el primer y segundo pacto de
familia; Fernando VI, quien ejerció una polÃ−tica de neutralidad y firmó el Concordato de
1753 y Carlos III que firmo el tercer pacto de familia.
A raÃ−z de la guerra de Sucesión, España se convierte en una potencia de segundo orden,
34
que intenta:
- Recuperar los territorios perdidos
- Defender el imperio de ultramar.
Como España no podÃ−a realizar sola estos objetivos buscó apoyo internacional,
principalmente con Francia con la que firmó tres pactos de familia.
Las relaciones con el emperador
En la primera mitad del s. XVIII, la revisión del Tratado de Utrecht se mezcló con las
ambiciones que la esposa de Felipe V (Isabel de Farnesio) tenÃ−a para sus hijos. La defensa
del acceso al trono de Nápoles, Toscana y Parma para Carlos III condujo a conflictos
militares con Austria.
La toma de Cerdeña y las operaciones contra Sicilia, provocaron enfrentamientos con la
Cuádruple Alianza (Francia, Inglaterra, Saboya-Piamonte y el emperador) por
incumplimiento del tratado de Utrech, que terminaron con el tratado de Cambrai, por el que
España tuvo que devolver las posesiones
Las relaciones con Francia
España buscó la alianza con Francia debido a los lazos familiares y al poderÃ−o
francés, por lo que se firmaron los pactos de familia de 1733 y 1743
⋅ En 1733, España concedió su apoyo a Francia contra Austria y Rusia en el
conflicto de sucesión polaco y le favoreció en el comercio, a cambio,
Carlos III fue nombrado rey de las dos Sicilias y Francia se comprometió a
apoyar a España en caso de ser atacada por Gran Bretaña.
⋅ En 1743, se firma el segundo pacto de familia relacionado con la guerra de
sucesión austriaca. A cambio del apoyo español, Luis XV de Francia se
comprometió a obtener para España: Milán, Parma y Piacenza, Las dos
Sicilias y apoyar la recuperación de Gibraltar y Menorca, además de
liberar a Felipe V de las cláusulas del tratado de Utrech.
A pesar de los pactos de familia (el tercero se firmó en 1761) España se alió, en
determinados momentos con Gran Bretaña.
Las relaciones con Gran Bretaña y Portugal
Las relaciones entre Gran Bretaña y España en el s.XVIII fueron tensas. Se centraron en
tres puntos;
1.- Gibraltar y Menorca, que suponÃ−an para los ingleses importantes puntos de su poder
naval
2.- Las colonias americanas, que España querÃ−a mantener como monopolios, pero que
suponÃ−an para Gran Bretaña la oportunidad de expandirse.
Los enfrentamientos con Gran Bretaña se desarrollaron en Gibraltar y El Caribe. Estas
tensiones impulsaron la intervención de España a favor de la independencia de Estados
Unidos.
35
Las relaciones con Portugal fueron, igualmente, difÃ−ciles. Aunque el matrimonio ente
Fernando VI y Bárbara de Braganza calmó las tensiones, las ansias expansionistas de
Portugal en el continente americano provocaron enfrentamientos como la guerra guaranÃ−,
que finalizó en 1761 con el regreso de los jesuitas y de los indios a sus misiones.
♦ La Ilustración en España
Ilustración: fenómeno cultural intelectual que define las formas de pensamiento del siglo
XVIII. Basada en el culto a la razón.
La Ilustración española:
La Ilustración española fue más bien moderada en su alcance. La estructura social y la
influencia del clero en la enseñanza condicionaron la actividad de la minorÃ−a ilustrada
española.
Los ilustrados expresaron en sus escritos sus preocupaciones reformistas y sus crÃ−ticas a
distintas cuestiones:
⋅ Las supersticiones de la cultura popular.
⋅ El desprestigio de las actividades artesanales y mercantiles.
⋅ La debilidad de la agricultura.
⋅ El desinterés por la ciencia y la técnica.
⋅ Los abusivos privilegios de la Iglesia y de la nobleza.
Los ilustrados pensaban que sólo la educación y las reformas podÃ−an corregir esos males.
Sin embargo las reformas fueron tÃ−midas y abocadas al fracaso.
En el pensamiento ilustrada, la racionalidad y la utilidad eran las bases que debÃ−an sustentar
la prosperidad del reino.
Los ilustrados españoles se interesaron por las humanidades y por las matemáticas y las
ciencias de la naturaleza.
Los literatos más destacados del s.XVIII son: José Cadalso, Leandro Fdez. de MoratÃ−n,
el padre Feijoo y Meléndez Valdés.
En el aspecto artÃ−stico se puede dividir en dos perÃ−odos:
- Primera mitad del XVIII: final del Barroco. Destacan: Churriguera y Ribera.
- Segunda mitad: Neoclasicismo. Sabatini, Juvara, Sachetti, Villanueva.
También destaca en esta época el genial pintor Francisco de Goya y Lucientes.
Las vÃ−as de difusión:
⋅ Las Academias: Principalmente las Reales Academias de Madrid (de la
Lengua, de la Historia, de las Bellas Artes).
⋅ Las Sociedades Económicas de Amigos del PaÃ−s: Reuniones de
pequeños grupos de ilustrados que buscaban el progreso técnico y la
reflexión económica.
⋅ La prensa, surgida en el s.XVIII, que mostraba la opinión pública.
36
⋅ Las tertulias y salones.
9. La crisis del Antiguo Régimen
♦ La crisis de 1808: guerra de independencia y revolución polÃ−tica
♦ El final del reinado de Carlos IV:
Manuel Godoy ejerce el poder como primer ministro durante el reinado de Carlos IV. Se fue
ganando una fuerte oposición debido a:
⋅ se le responsabilizaba de las guerras de finales y principios de siglo.
⋅ el poder absoluto que tenÃ−a y la confianza que el rey ponÃ−a en él.
⋅ las escandalosas relaciones con la familia real.
⋅ las intrigas que en la corte habÃ−a iniciado el prÃ−ncipe Fernando( Hijo de
Carlos IV, futuro Fernando VII).
Ante ello se produjo una crisis en el gobierno de Carlos IV y esa oposición iba a ser
aprovechada por el prÃ−ncipe Fernando. Fernando y Godoy habÃ−an buscado la amistad de
Napoleón en el momento en que éste iniciaba el bloqueo continental con el fin de asfixiar
la economÃ−a inglesa. Como Portugal se habÃ−a negado a ese bloqueo, Napoleón va a
intentar dominar este paÃ−s a través del territorio español y además se va a aprovechar
de la crisis de la monarquÃ−a española.
El 27-X-1807 se firma el tratado de Fontainebleau entre Godoy y Napoleón por el cual las
tropas francesas entrarÃ−an por España para dominar Portugal y ésta se repartirÃ−a en
tres partes( una de ellas para Godoy).
Al mismo tiempo se fue formando un partido apoyado por el prÃ−ncipe Fernando cuyo
objetivo era acabar con la influencia de Godoy. El rey descubre la trama pero el pueblo no le
apoya. Mientras tanto, los ejércitos francesas van entrando en España y toman Lisboa,
pero muchas de sus tropas se van quedando en la retaguardia, en territorio español.
Entonces Godoy se percata de las intenciones de Napoleón y decide trasladar la corte de
Madrid a Sevilla, pero en Aranjuez, el 17-III-1808 se produce el motÃ−n de Aranjuez, el
pueblo asalta el Palacio Real, Godoy es arrestado y el rey se ve obligado a abdicar.
Al acceder al trono, Fernando VII recurre a Napoleón para que retire sus tropas y éste
convoca a la familia real a Bayona. Se producen los sucesos de Bayona, en los que
Napoleón quiere la corona de España, pero que se la entreguen los reyes españoles de
forma legitima.
⋅ Catrlos IV pide ayuda a Napoleón contra su hijo Fernando VII.
⋅ Napoleón convoca a los dos en Bayona
⋅ Como prisioneros suyos les obliga a abdicar en él. Convoca unas cortes en
Bayona y otorga a España la primera constitución de su historia (Todos
los españoles son iguales ante la ley….)
⋅ Concede la corona de España a su hermano José I (Pepe botella)
1.2. La Guerra de la Independencia (1808-1814):
La creciente hostilidad contra las tropas francesas desembocó una cadena de levantamientos
a partir 2-V-1808, cuando la población civil trató de evitar la salida hacia Francia de los
últimos miembros de la familia real.
37
El ejército y las instituciones de gobierno no hicieron nada ante la represión de la que eran
objeto los sublevados, se creó una situación de vacìo de poder, los sublevados se dotaron
de nuevos instrumentos polÃ−ticos: las Juntas locales y regionales, que desde septiembre se
reunieron en la Junta Suprema Central Gubernativa del Reino. Asumieron toda la autoridad
en nombre del pueblo; negaron la legitimidad de las abdicaciones de Bayona y asumieron
un poder sin limitaciones. à stas no tenÃ−an un carácter popular ya que estaban formadas
por nobles, oligarquÃ−as locales y grupos mercantiles; tanto liberales como partidarios del
Antiguo Régimen, unidos por la oposición a los franceses y la defensa de la
independencia de España y de la monarquÃ−a de Fernando VII.
La guerra de la Independencia supuso:
⋅ Un conflicto interno entre los afrancesados (partidarios de José I) y los
patriotas.
⋅ Un conflicto internacional entre las dos grandes potencias; Francia y Gran
Bretaña, aliada de España.
Los acontecimientos militares se sucedieron en tres fases:
⋅ 1ª etapa: Ocupación por las tropas francesas de los lugares
estratégicos (1808-1809): Tras del tratado de Fontainebleau, las tropas
francesas que atravesaban el territorio español como aliadas contra
Portugal, se transforman en enemigas a partir de los sucesos del 2 de mayo de
1808. En esta etapa se destacan:
• La batalla de Bailén (14-VII-1808), en la que las tropas del
general Castaños derrotaron a las del general Dupont. Esta batalla
tuvo importantes consecuencias: José I abandonó Madrid, los
ejércitos franceses se replegaron detrás de la lÃ−nea del Ebro y
Napoleón se vio obligado a intervenir con la Grande Armée
entrando en Madrid y restableciendo en el trono a José I.
• Los sitios de Zaragoza y de Gerona, defendidas por los generales
Palafox y Ôlvarez de Castro.
• El desembarco de los ingleses en Portugal, al mando de Wellington,
que obligaron a los franceses a evacuar Portugal.
⋅ 2ª etapa: Predominio francés (1809-1812): Los franceses se
reorganizan y actúan con todo su potencial bélico. Se rompe la lÃ−nea de
resistencia española del Ebro, se produce la derrota en Uclés, las
rendiciones de Zaragoza y Gerona, la ocupación del territorio Andaluz
(excepto Cádiz) y de importantes plazas en Levante. Los españoles
inician la guerra de “guerrillas”.
⋅ 3ª etapa: Ofensiva hispano-inglesa y derrota francesa (1812-1813): La
derrota francesa coincidió con el fracaso de la campaña napoleónica en
Rusia. Los acontecimientos más importantes: ofensiva hispano-inglesa en
Portugal, victorias en Ciudad Rodrigo y en los Arapiles, la retirada de José
I y de los ejércitos franceses hacia Valencia, la conquista de Madrid por
Wellington, el repliegue de José I hasta Vitoria y la derrota final de los
franceses en Vitoria y San Marcial. Por último, en 1814 los franceses
evacuaron diversas plazas de Cataluña.
1.3. El proyecto reformista de José I:
La permanencia de José I como rey de España dependÃ−a de la victoria militar y de
encontrar apoyos sociales mediante un proyecto de cambio de la vieja monarquÃ−a absoluta,
lo que se intentó con la Constitución de Bayona de 1808.
38
⋅ Constitución de Bayona:
Fue una carta otorgada (constitución que no surge de unas cortes, sino que la otorga un rey
al pueblo), ya que fue elaborada por el entorno de Napoleón. Sus caracterÃ−sticas son:
⋅ EstablecÃ−a una monarquÃ−a autoritaria.
⋅ Fijaba un poder legislativo dividido en dos cámaras: Senado y Cortes.
Nobleza, clero y “pueblo” elegÃ−an a sus representantes mediante un
sufragio muy restrictivo.
⋅ Formulaba una serie de reformas socioeconómicas: supresión de
privilegios, prohibición de nuevas amortizaciones, venta limitada de tierras
de la Iglesia, libertad de industria y comercio, igualdad impositiva y
declaración de ciertos derechos individuales.
Este proyecto reformista pretendÃ−a desmantelar el Antiguo Régimen. Era de carácter
conservador, aunque tenÃ−a reflejos de las ideas liberales.
⋅ Los afrancesados:
El régimen de José I dependÃ−a de la colaboración de las elites del Antiguo
Régimen, pero sólo le apoyaron los afrancesados, una minorÃ−a del sector polÃ−tico
social y culturalmente dirigente. Sus motivos eran principalmente ideológicos: consideraron
que el cambio dinástico permitirÃ−a abordar las transformaciones polÃ−ticas, sociales y
culturales que la sociedad española necesitaba.
Con la derrota napoleónica, en 1814, los afrancesados que se quedaron en España fueron
duramente reprimidos y otros optaron por el exilio (Goya)
.
♦ Las Cortes de Cádiz y la constitución de 1812
En 1809 la Junta Suprema Central decidió convocar las Cortes Generales y Extraordinarias
en Cádiz, como única salida al vacÃ−o de poder. à stas se atribuyen la representación de
toda España y crean un nuevo orden polÃ−tico y jurÃ−dico, el liberal, y lo hacen
proclamando el principio de la soberanÃ−a nacional (la única fuente de autoridad y
legitimidad es la nación, y no el rey). Su objetivo era modernizar España y suplantar el
Antiguo Régimen.
Reforma polÃ−tica: La Constitución de 1812:
La cumbre de la obra reformadora de las cortes fue “la Pepa”, la Constitución de Cádiz
aprobada el 19-III-1812. Es un texto muy radical que recoge las ideas liberales y establece:
⋅ La soberanÃ−a nacional, que supone el final de la monarquÃ−a absoluta.
⋅ La limitación extrema del poder de la monarquÃ−a.
⋅ El reconocimiento de la igualdad jurÃ−dica y fiscal de los ciudadanos
varones, con la desaparición de los privilegios.
⋅ Una monarquÃ−a constitucional, fundada en la división de poderes, con un
poder legislativo de cámara única.
⋅ El reconocimiento de un sistema participativo basado en el sufragio indirecto
universal masculino para elegir ayuntamientos, diputaciones provinciales y
Cortes.
⋅ ReconocÃ−a los derechos de los ciudadanos.
⋅ El final de los privilegios territoriales como los fueros vascos y navarro.
39
Reforma social:
Las Cortes destruyen los privilegios del Antiguo Régimen y proclaman los Derechos y
Libertades que caracterizan un estado liberal: libertad, igualdad ante la ley, derecho de
propiedad y la libertad de expresión.
Reforma económica:
Se establece la libertad de comercio y de oficios, el fin del feudalismo y la supresión de los
gremios.
♦ Fernando VII: Absolutismo y liberalismo. La emancipación de la América hispana
Etapas del reinado (1814-1833):
⋅ Sexenio absolutista (1814-1820):
Cuando Fernando VII entra en España, la nación entera le aclama como “el Deseado”.
Volvió el Antiguo Régimen, sin Cortes ni Constitución.
Fernando VII se da cuenta de que nadie respalda la Constitución y tanto el ejército
(mediante el general Elio) como la nobleza (mediante el manifiesto de los Persas) se
pronuncian a favor de una monarquÃ−a absolutista. Por tanto, el rey firma un decreto
derogando toda la obra legislativa de las Cortes de Cádiz, incluyendo la Constitución
(4-V-1814). El Antiguo Régimen vuelve a España.
La situación de España tras la guerra era dramática y no habÃ−a medios para una
reconstrucción rápida. Además, los gobiernos de Fernando VII no eran nada brillantes.
La polÃ−tica absolutista en este perÃ−odo se caracterizó por los siguientes rasgos:
⋅ La recuperación de jurisdicciones señoriales.
⋅ La crisis agraria y económica y la quiebra de la Hacienda se agudizaron.
⋅ La represión contra los liberales, que conspiraron contra el rey mediante
pronunciamientos y sociedades secretas masónicas.
Ante esta situación, el 1-I-1820 el teniente coronel Riego se pronuncia a favor de la
Constitución de 1812.
⋅ El trienio liberal (1820-1823):
Riego se pronuncia en Sevilla con un ejército que estaba preparado para embarcar hacia
América para sofocar los movimientos independizadores. En un principio el
pronunciamiento no tiene éxito y Riego se queda aislado. Un mes más tarde, el
pronunciamiento surte efecto y otros cuarteles se unen por toda España. Ante ello el 3-III el
rey jura la Constitución.
Los liberales han derrotado a los absolutistas y se dividieron en dos bandos:
- los moderados o doceañistas (por haber participado en la Constitución de 1812), más
veteranos y conservadores.
- los exaltados o veinteañistas, protagonistas del pronunciamiento de Riego, más
jóvenes y partidarios de cambios más rápidos y radicales.
Los moderados gobernaron de 1820 a 1822. Llevan a cabo la polÃ−tica del pactismo por la
40
cual querÃ−an llegar a un pacto con los grupos dominantes del Antiguo Régimen, sin
embargo, el rey sólo pensaba en restaurar el absolutismo y, además, estos liberales se
buscaron la enemistad de la Iglesia por una serie de leyes como la expulsión de los jesuitas,
la sustitución del diezmo. También se ganaron la enemistad de los campesinos ya que
tomaron medidas en contra de sus intereses como pagar los impuestos en metálico.
Mientras tanto se va formando el partido realista, favorable al absolutismo que, en el verano
de 1822 se levanta en zonas de Cataluña, toma la ciudad de Seo de Urgel y proclaman la
Regencia de Urgel con el fin de sustituir al rey mientras éste se hallara privado de su
libertad de acción. Esta rebelión fue sofocada pero entre los liberales aparecieron tensiones
internas y radicalización por lo que en 1822 suben al poder los exaltados.
Los exaltados gobernaron un año dirigidos por Evaristo San Miguel y toman medidas
más progresistas: intentan abolir los estamentos, suprimir la Inquisición, Con ello buscan
el apoyo del pueblo, sin conseguirlo.
Los partidarios del absolutismo buscaron el apoyo de la Santa Alianza, que se reunió en
1822 en Verona, donde se decide intervenir en España para reponer a Fernando VII como
rey absolutista y en abril de 1823 los Cien Mil Hijos de San Luis capitaneados por el duque
de Angulema entran en España. No encuentran resistencia alguna y, ante esa situación,
Fernando VII es restaurado como rey absoluto.
- La década absolutista u ominosa (1823-1833):
En esta última etapa de su reinado, Fernando VII busca el apoyo tanto de liberales como de
absolutistas, sin conseguir contentar a ninguno de los bandos. Se trata de evitar el
inmovilismo del absolutismo que habÃ−a llevado a la revolución y el radicalismo del trienio
que habÃ−a fracasado también. Por tanto, se inician lentas reformas económicas y
administrativas sin alterar los fundamentos del Estado. Esta práctica provocó la resistencia
de los ultrarrealistas y la oposición fue creciendo, con el apoyo del infante don Carlos,
hermano del rey, hasta provocar el enfrentamiento en dos momentos:
⋅ La guerra dels Malcontents o revuelta de los agraviados en 1827 en
Cataluña, una sublevación armada de campesinos y artesanos rurales,
apoyada por los sectores ultrarrealistas y por el clero.
⋅ La cuestión dinástica: Con la Pragmática Sanción de 1830 se derogaba
la Ley Sálica que impedÃ−a a las mujeres la sucesión del trono. Con ello,
Isabel, hija de Fernando VII, accederÃ−a al trono, en lugar de don Carlos.
Con la muerte de Fernando VII en septiembre de 1833 Carlos Mª Isidro declara usurpadora
a su sobrina, la ahora reina menor de edad Isabel II. Se proclama rey con el nombre de Carlos
V y entra en España. Comienza el enfrentamiento entre absolutistas y liberales: la I Guerra
Carlista.
La emancipación de las colonias americanas (se inicia en 1808):
- Causas:
- Reformas fiscales y admnistrativas de la segunda mitad del s. XVIII para recuperar el
control sobre las colonias- Malestar de las clases dirigentes criollas (descendientes de españoles, pero ya nacidos en
América), que carecÃ−an de poder polÃ−tico, reservado a españoles y amenazadas en
41
algunas zonas por clases no blancas: negros, indios y mestizos..
- Crisis de 1808 en España, que abrió el debate sobre las relaciones con la metrópoli.
- Influencia de las independencias de Estados unidos, HaitÃ− y de la Revolución francesa
(ideas ilustradas).
- El proceso de independencia:
Una vez llegado el vacÃ−o de poder en España provocado por la invasión napoleónica,
los criollos gestionaron su autogobierno a través de cabildos y juntas, que se declararon
independientes, pero estos gobiernos cayeron rápidamente por falta de apoyo.
A partir de 1814 los lÃ−deres independentistas, Simón BolÃ−var y José San MartÃ−n,
consiguieron tomar los focos principales de actividad pro-española, situados en el Perú y
liberar la América del Sur española definitivamente.
A lo largo del siglo XIX, el imperio español fue quedando reducido a Cuba, Puerto Rico y
Filipinas (que consiguieron su independencia en 1898).
10. La construcción del estado liberal
♦ La oposición al sistema liberal: las guerras carlistas: la cuestión foral
Fernando VII abdicó en su hija Isabel. Tras la muerte del monarca, Isabel II accede al trono
con su madre como regente. Es entonces cuando Carlos MarÃ−a Isidro se subleva. La regente
Mª Cristina se encuentra desde el principio con la oposición de los partidarios de don
Carlos, lo que la arroja necesariamente en manos del otro bando, el de los liberales.
D. Carlos aglutina a las fuerzas que ser resisten al nacimiento de una nueva sociedad:
campesinos afectados por la venta de bienes comunales, una minorÃ−a de obispos, nobles y
funcionarios y una masa popular influida por el clero a la defensa de las viejas tradiciones
forales. Sin embargo, el aparato militar del Estado permanece fiel a la reina MarÃ−a Cristina
Identidad ideológica del carlismo:
La IdeologÃ−a carlista se resume en la frase “Dios, Patria, Rey y Fueros”.
⋅ Dios: Son partidarios de una teocracia católica, donde la polÃ−tica se
subordine a las necesidades y disposiciones de la Iglesia verdadera. Esto les
vale el apoyo de algunos obispos.
⋅ Patria: Exaltación nacionalista de España.
⋅ Rey: SoberanÃ−a real de origen divino. Esto les pone en conflicto con los
partidarios de un régimen representativo.
⋅ Fueros: Defensa de los privilegios tradicionales de las regiones y los gremios
frente a la igualdad ante la ley del liberalismo. La foralidad representaba para
algunos territorios un gobierno basado en las Juntas Generales.
Fases de la guerra
⋅
carlista:
⋅ Primera fase: Inicio y consolidación del bando carlista (octubre
1833-junio 1835): Se producen los primeros alzamientos para proclamar rey
a D. Carlos, que son sofocados en su mayorÃ−a. Los carlistas han de
42
combatir en guerrillas hasta que, en las provincias vascongadas,
Zumalacárregui consigue articular un disciplinado ejército que consigue
imponerse a los liberales en esta zona, sin embargo, durante el inútil asedio
a Bilbao muere Zumalacárregui, perdiendo asÃ− el lÃ−der que el
ejército carlista necesitaba.
⋅ Segunda fase: Fase de las expediciones (junio 1835-octubre 1837): Se
extienden las operaciones militares a todo el territorio nacional, con las
expediciones de los carlistas Miguel Gómez y Ramón Cabrera, el Tigre
del Maestrazgo. La expedición más importante y decisiva es la
Expedición Real de 1837, en la que el propio D. Carlos toma el mando para
llegar a Madrid y negociar con Mª Cristina el fin de la guerra pero ésta
no acepta y se produce el repliegue de las tropas carlistas hasta la zona del
Ebro.
⋅ Tercera fase: Traslado del peso de la guerra al Maestrazgo y fin de la
guerra (octubre 1837-junio1840): Tras el fracaso de la Expedición Real, el
ejército del norte queda desmoralizado y pierde la iniciativa. Por contra,
los carlistas se hacen fuertes en el Maestrazgo, amenazando la zona centro y
este de la PenÃ−nsula. Pero es entonces cuando el general Maroto firma con
Espartero, héroe y caudillo de los liberales, una paz honrosa: el Convenio
de Vergara (31-VII-1939) con la que se ofrece la posibilidad de retiro para
los militares carlistas o su integración en el ejército liberal.
Consecuencias de las guerras carlistas:
⋅ Inestabilidad polÃ−tica: Los gobiernos liberales se ven debilitados por los
reveses de la guerra que además les coarta su iniciativa polÃ−tica.
⋅ El Ejército se convierte en protagonista polÃ−tico: Los gobiernos
liberales dependen de su apoyo y eficacia. Pronto los generales se sentirán
imprescindibles para el futuro del paÃ−s, convirtiéndose en protagonistas
de la polÃ−tica.
⋅ Ruina de la Hacienda Pública: Los gastos económicos obligan a la
Hacienda a intentar medidas especiales como la Desamortización o la
ampliación de la Deuda Pública
♦ Isabel II: La organización del régimen liberal
La regencia de Maria Cristina (1833-1840):
- Ciclo moderado (34-35)
Al asumir la regencia, MarÃ−a Cristina de Borbón sólo cuenta con el apoyo de los
colaboradores de Fernando VII. El primer gobierno estuvo encabezado por el lÃ−der de
éstos: Francisco Cea Bermúdez. En este gobierno destaca Javier de Burgos, que realiza
la división administrativa de España en provincias (49), la existente en la actualidad.
Sin embargo, el inicio de la guerra carlista obligó a Mª Cristina a llamar al gobierno a los
liberales. En enero de 1834 llega al poder Francisco MartÃ−nez de la Rosa, que
representaba al sector más conservador del liberalismo.
Sin embargo, para que hubiera un Estado liberal, era necesario que existiera un
Constitución, que se concretó en el Estatuto Real, una Carta otorgada muy conservadora
que no hacÃ−a referencia a la soberanÃ−a nacional ni a los derechos fundamentales.
EstablecÃ−a unas Cortes formadas por dos cámaras: Cámara alta o Estamento de
Próceres, formada por nobles, clero y alta burguesÃ−a; y Cámara baja o Estamento de
43
Procuradores, elegida por un sufragio muy restringido.
- Ciclo exaltado (35-37):
La guerra carlista llevó a la regente a un acercamiento hacia los progresistas. En 1835
nombró jefe del gobierno a Juan Ôlvarez Mendizábal, que desarrolló un amplio
programa desamortizador, amplió el sufragio, creó las Diputaciones Provinciales y
reorganizó la milicia.
La sustitución de Mendizábal por el moderado Istúriz en mayo de 1836 provocó la
“Sargentada” de la Granja, un golpe de estado en el que un grupo de suboficiales secuestra
a la reina y la obliga a proclamar la constitución de 1812..
Tras esto, los progresistas elaboran la Constitución de 1837 en la que se reconoce la
soberanÃ−a nacional, la limitación de poderes del Monarca y el establecimiento de una
declaración de derechos. Las Cortes fueron bicamerales: el Congreso de los Diputados,
elegido por sufragio censitario, y el Senado, nombrado por el Rey. Además establece cierta
libertad religiosa.
- Ciclo conservador (37-40):
Una vez aprobada la constitución los liberales se fueron alternando en el poder. Ambos
partidos recurrieron a altos mandos militares recabando apoyos contra las conspiraciones del
contrario. Al partido moderado se adscribió Narváez y al progresista, Espartero. Este
último se enfrentó con la Regente, la cual lo nombró presidente del Gobierno. Pero
Espartero reclamó compartir la regencia y Mª Cristina se negó y renunció a sus
funciones en octubre de 1840.
La regencia de Espartero (1840-1843):
Baldomero Espartero se hace con el poder, aclamado por el pueblo, y se convierte en
Regente. Espartero impuso un sentido autoritario a su gestión, lo que provocó la ruptura
con su partido.
La aplicación de una polÃ−tica librecambista provocó una protesta generalizada en
Barcelona, que acabó en un motÃ−n en la capital catalana. Para sofocarlo, Espartero
bombardeó a la población.
Este episodio desacreditó al Regente y provocó un pronunciamiento de moderados y
progresistas disidentes, dirigido por el general Narváez, cuyas tropas se enfrentan a las
tropa de Espartero en Torrejón de Ardoz. Narváez le derrota y Espartero ha de emprender
la huida a Londres, abandonado incluso por su propio partido.
El reinado de Isabel II (1843-1868):
⋅ La Década moderada (1844-1854):
• Etapa constituyente (44-45):
En noviembre de 1843 Isabel II fue proclamada mayor de edad. Meses más tarde el general
Narváez, jefe del partido moderado, fue designado presidente del Gobierno e inició el
llamado gobierno de los capaces, formado por polÃ−ticos moderados, que se aplicó a
consolidar el Estado liberal dentro de los principios del liberalismo doctrinario.
44
Para asentar el Estado liberal, los moderados redactan la Constitución de 1845, en la que se
planteó el carácter compartido de la soberanÃ−a entre el Rey y la Nación. La Reina
tenÃ−a poder para nombrar o destituir ministros, sancionar las leyes y disolver las Cortes.
à stas quedaron integradas por dos cámaras: el Senado, con miembros de designación
real, y el Congreso de los Diputados, elegidos mediante sufragio censitario. Además, se
reconoció el catolicismo como religión de la Nación española.
• Etapa puritana (46-47):
Los moderados tuvieron que hacer frente a una complicada cuestión: el matrimonio de la
reina. Entre los pretendientes se eligió al más débil de carácter: Francisco de AsÃ−s,
primo de la reina.
El partido moderado se fue escindiendo interiormente y surgió una facción en su seno: los
puritanos, partidarios de una alternancia en el poder con los progresistas.
En 1846 se inició la segunda guerra carlista, un conflicto que se prolongó hasta 1849, sin
graves consecuencias.
• Etapa revolucionaria (48-50):
Para hacer frente a la amenaza revolucionaria que viene de Europa, Narvéz se hace atribuir
poderes extraordinarios (gobierna por decreto) y consigue abortar cualquier intento
revolucionario, e incluso envÃ−a tropas a Roma para ayudar al Papa a sofocar la revolución,
ganando el apoyo de la Iglesia Católica, confirmado con el Concordato de 1851.
• Intento reformista de Bravo Murillo (50-52):
Juan Bravo Murillo intenta revitalizar el modelo polÃ−tico moderado. Para ello dio más
importancia a la administración que a la polÃ−tica, reforzando el poder ejecutivo a costa de
una aún menor participación polÃ−tica de los ciudadanos. Para ello intentó un cambio
constitucional, pero sus pretensiones asustaron a su propio partido, que lo sustituyó al frente
del gobierno.
• Corrupción y declive (52-54):
Los escándalos sexuales de la reina y los crecientes escándalos de corrupción del
gobierno irritan a la opinión pública. La oposición de los moderados prepara
conspiraciones y golpes de estado, que finalmente se producirán en el verano de 1854.
• Reforma fiscal:
La reforma de la Hacienda introdujo un nuevo sistema impositivo con el establecimiento de
dos impuestos fundamentales: la contribución territorial, aplicada a cada uno de acuerdo con
su propiedad, y el impuesto indirecto de consumos, que gravaba los productos de uso diario.
• La racionalización del Estado: centralización:
La polÃ−tica centralista se plasmó en la reforma de leyes fundamentales y en la
reestructuración de la Administración central. Entre las reformas legales, la Ley Municipal
dispuso la designación gubernamental de los alcaldes de las ciudades, y la labor codificadora
permitió el establecimiento del Código Penal.
La reestructuración de la Administración central intentó convertirla en la base del Estado
con la constitución de:
⋅ Los gobernadores civiles como representantes del Gobierno en la provincia y
con funciones electorales, fiscales y económicas (una especie de
45
intendentes).
⋅ La Guardia Civil, cuerpo estatal dedicado a mantener el orden público, con
fines civiles pero con estructura militar.
⋅ El Banco de San Fernando, que recibió el monopolio de emisión de
moneda
⋅ La unificación de pesos y medidas.
El Bienio progresista (1854-1856):
En 1854, la acción conjunta de progresistas, moderados avanzados y demócratas -grupo
republicano partidario del sufragio universal masculino- consiguió un cambio en la
orientación polÃ−tica del gobierno de España. Los factores que influyeron fueron:
⋅ El Manifiesto del Manzanares (julio 54), elaborado por Cánovas del
Castillo. En él, los moderados puritanos pidieron el cese de la camarilla
que rodeaba a la Reina, la rebaja de impuestos y nuevas leyes electorales y de
imprenta.
⋅ Las Jornadas de julio, en las que se constituyeron Juntas en algunas
ciudades y se alzaron barricadas en Madrid.
⋅ La vicalvarada, fracasado pronunciamiento del general O'Donnell en
Vicálvaro.
Isabel II, asumiendo que los moderados han perdido el control de la situación, llama a
Espartero al gobierno. Su gobierno amplió las libertades polÃ−ticas y la participación
electoral y promovió el desarrollo económico con la Ley General de Ferrocarriles, la
desamortización de Madoz y la aprobación de la Ley de Sociedades Anónimas de
Crédito, que permitió la ampliación de los negocios. Las fuerzas progresistas aprobaron
una nueva Constitución, la non nata de 1856, que no llegó a entrar en vigor.
Sin embargo, los progresistas empezaron a sufrir las revueltas y protestas obreras, que
debilitaron al gobierno. Entonces, la reina sustituye a Espartero por O'Donnell, que frena las
reformas e intenta constituir una vÃ−a intermedia entre moderados y progresistas,
reinstaurando la Constitución de 1845 pero con una ampliación del derecho al voto y otras
libertades. No obstante, a la reina no le convence esta propuesta y opta por volver a confiar en
los moderados, sustituyendo a O'Donnell por Narváez en 1856.
La última fase del reinado de Isabel II (1856-1868):
⋅ Bienio moderado (56-58):
Con el regreso de Narváez al Gobierno la legislación se modificó en un sentido más
conservador y los gobiernos moderados se limitan a contemporizar y restablecer en su
totalidad la Constitución de 1845.
Viendo que la situación no mejoraba, Isabel II prueba a llamar otra vez a O'Donnell.
⋅ La Década de la Unión Liberal (58-68):
O'Donnell crea un nuevo partido polÃ−tico: La Unión Liberal, un punte de unión entre
progresistas moderados y moderados puritanos. Era un partido de consenso, centrista, pero
basado en la dependencia del liderazgo de O'Donnell, el oportunismo de muchos de sus
militantes y la heterogeneidad de los mismos.
Esta perÃ−odo se caracterizó por un fuerte desarrollo económico: crecimiento de los
bancos, inauguración de vÃ−as férreas, inversión de capital extranjero y especulación
inmobiliaria.
46
La oposición se fortaleció y el gobierno intentó su represión. (Protestas de estudiantes,
levantamiento militares, sublevaciones agrarias, …)
En esta época se realizó una activa polÃ−tica exterior, a la búsqueda de prestigio en el
concierto internacional, con intervenciones en Conchinchina, Marruecos, Santo Domingo y el
PacÃ−fico.
- Alternancia entre Unionistas y Moderados. La crisis final:
Tras cuatro años en el gobierno, O'Donnell dimite. Se sucederán a partir de entonces
gabinetes de moderados y unionistas, caracterizados por su debilidad y por iniciar la
decadencia del régimen isabelino, debido a:
⋅ La excesiva intervención de la reina en la formación de gobiernos. La reina
está obsesionada por evitar la vuelta de los progresistas.
⋅ La ruptura de los progresistas con el régimen isabelino: Viendo que nunca
más volverÃ−an al gobierno mientras Isabell II estuviera en el trono, los
progresistas se decidieron a unirse a la oposición de la monarquÃ−a.
⋅ La muerte de los lÃ−deres de unionistas y moderados.
⋅ Los escándalos continuos, de corrupción o de conducta de la reina.
⋅ Factores económicos: la crisis europea de 1866 afectó a España con la
quiebra de bancos, empresas de ferrocarriles, industrias siderúrgicas y de
textiles.
Por todo ello, la oposición constituyó en 1866 el denominado Pacto de Ostende, suscrito
por progresistas (con Prim), demócratas (con Castelar) y unionistas (con Serrano). En él
se comprometieron a derribar el régimen isabelino y a convocar una asamblea
constituyente elegida por sufragio universal masculino. Sólo los moderados se mantuvieron
fieles a la reina.
La situación se agrava en 1868. La corrupción, la crisis económica y los escándalos de
la reina provocan la insurrección: el 17 de septiembre de 1868, el almirante Topete se
pronuncia en Cádiz, iniciando la revolución Gloriosa.
♦ Sexenio democrático (1868-1874): El reinado de Amadeo I y la Primera República
La “Gloriosa” revolución:
Las causas de la revolución fueron:
⋅ Deterioro polÃ−tico del régimen, abandonado por todos los partidos
excepto el moderado.
⋅ Crisis financiera y agraria.
⋅ La penetración del ideario democrático.
La revolución se inició en Cádiz. Un grupo de generales, encabezados por Serrano y
Prim, se alzó en septiembre de 1868. La generalización de la insurrección militar y la
derrota en Alcolea de las tropas leales a Isabel II provocaron la huida de la reina a Francia.
Se formó un Gobierno Provisional al frente del cuál se situó el general Serrano. Las
medidas de este Gobierno Provisional fueron:
⋅ La instauración de las libertades básicas, como la libertad religiosa.
⋅ Promulgación de medidas económicas de carácter librecambista.
47
⋅ Se decantó por un régimen monárquico, lo que provocó la escisión de
los demócratas en monárquicos y republicanos.
El Gobierno Provisional convocó elecciones constituyentes mediante sufragio universal
masculino.
Un régimen democrático:
Las elecciones celebradas en enero de 1869 dieron lugar a unas Cortes Constituyentes que
elaboraron una nueva Constitución.. à sta contenÃ−a tres novedades básicas:
⋅ Un catálogo de derechos y libertades del ciudadano (de enseñanza, de
culto, de expresión, …)
⋅ La proclamación de la soberanÃ−a nacional y la división de poderes. Se
limitaron los poderes de la Corona.
⋅ La adopción de la monarquÃ−a democrática como forma de gobierno (el
rey reina pero no gobierna)
Hasta que se eligiera un rey que sustituyera a Isabel II se constituyó una regencia, que fue
ocupada por el general Serrano.
Durante la regencia, entre 1869 y enero de 1871, el gobierno, presidido por Prim, intentó
acometer reformas institucionales y elegir un monarca pero, el asesinato de Prim dificultó
ambos objetivos.
⋅ La polÃ−tica reformista: Se reformaron las leyes electorales y los poderes
locales y provinciales, y se llevó a cabo la separación de la Iglesia y el
Estado. Se intentó implantar un programa de liberalismo económico
mediante la Ley de Bases Arancelarias. Además se estableció la peseta
como unidad monetaria y la Ley de Bases de la MinerÃ−a.
⋅ La elección de un rey: Entre los candidatos se encontraban Alfonso (XII),
hijo de Isabel II, Fernando de Coburgo (portugués), Espartero y el duque
de Aosta, hijo del rey de Italia Victor Manuel. Fue este último el elegido,
que accedió al trono como Amadeo I.
El reinado de Amadeo
⋅
I (1871-1873):
Su reinado fue un intento fracasado de construir un régimen monárquico democrático.
El rey trató de adecuarse a la Constitución pero tuvo que enfrentarse a la inestabilidad
polÃ−tica y a la fuerte oposición social. Durante su corto reinado se sucedieron seis
gobiernos, comenzó la tercera guerra carlista y se recrudeció el conflicto cubano.
- Ruptura de la coalición gobernante: En 1871 la coalición gubernamental se dividió
en:
⋅ El Partido Constitucionalista, dirigido por Sagasta, con una polÃ−tica
moderada.
⋅ El Partido Radical, dirigido por Ruiz Zorrilla, representante de la
Constitución de 1869.
⋅ El Partido Unionista, dirigido por Serrano, con una polÃ−tica centrista.
⋅ Oposición al régimen: El régimen democrático e Amadeo I sufrió
la oposición de diversos grupos, entre ellos: elites tradicionales que
repudiaban al monarca extranjero, republicanos, seguidores del movimiento
obrero español, la Iglesia (molesta por la diversidad de cultos establecida),
monárquicos alfonsinos y carlistas.
48
La I República:
En febrero de 1873 el rey Amadeo abdicó y las Cortes proclamaron la I República.
El primer presidente de la República fue Figueras, un republicano unitario que estableció
la constitución del 69 y llevó a cabo medidas reformistas (amplia amnistÃ−a, suprime
quintas, abolió esclavitud en Puerto Rico) pero, tras dos intentos de golpe de Estado, los
republicanos federales pasaron al poder.
El segundo presidente fue Pi i Margall, principal teórico del federalismo: defendÃ−a la
separación entre Iglesia y Estado y la organización territorial de España en 17 estados.
Sin embargo, el deseo de crear una república federal desde abajo llevó a un grupo de
diputados intransigentes a crear cantones, que fueron disueltos militarmente por los generales
PavÃ−a y MartÃ−nez Campos.
Durante este perÃ−odo se elaboró la Constitución del 73, de carácter federal, nonata.
El tercer presidente fue Salmerón, unitario. Reprimió el cantonalismo, frenó el avance
carlista y a los obreros internacionalistas.
El último presidente republicano, Castelar, republicano conservador, suspendió las
garantÃ−as constitucionales. En enero de 1874 el general PavÃ−a da un golpe de Estado,
disolviendo el Parlamento y dando paso a un gobierno provisional, encabezado por el general
Serrano.
Entonces muchos sectores fueron apoyando la solución alfonsina, es decir, la restauración
de la monarquÃ−a borbónica en la figura del hijo de Isabel II, Alfonso XII. El principal
artÃ−fice de esta restauración fue Cánovas del Castillo.
Cánovas creÃ−a que el rey deberÃ−a regresar por un movimiento de opinión pública a su
favor, sin embargo, el general MartÃ−nez Campos, desobedeciendo a Cánovas, se
manifestó en Sagunto a favor de Alfonso XII, que fue instaurado en el trono.
Conflictos:
En esta época se suceden dos guerras:
⋅ La guerra larga de Cuba que comenzó con el Grito de Yara (1868) y
terminó con la Paz de Zanjón (1878). Los insurrectos rechazaban su
condición de colonia, denunciaban la opresión económica y pedÃ−an la
participación en el gobierno de la isla.
⋅ La tercera guerra carlista se desencadenó en 1872. Los seguidores de
Carlos VII lucharon en defensa de la religión católica y de la legislación
foral. El conflicto concluyó en 1876 con la abolición de los fueros.
En 1878 se estableció el concierto económico, según el cual el gobierno central y las
diputaciones vascas fijaban el cupo con el que los territorios vascos fijaban el cupo con el que
los territorios vascos debÃ−an contribuir a las arcas del Estado.
♦ Evolución económica y cambio social. El arranque del movimiento obrero
(1833-1875)
La población y la sociedad:
49
La población española experimentó un notable crecimiento durante el siglo XIX (de 10,5
millones de habitantes en 1797 a 16 millones en 1877). La población continuó con su
desplazamiento progresivo del centro a la periferia y la población urbana se incrementó.
La instauración del régimen liberal en España significó el final de la sociedad
estamental y el establecimiento de la sociedad de clases.
La nobleza perdió sus derechos jurisdiccionales pero mantuvo o incrementó sus bienes.
El clero disminuyó debido a las exclaustraciones y el descenso de las vocaciones religiosas
por la nueva mentalidad del siglo.
La burguesÃ−a se convirtió en el grupo más influyente de la España liberal. Las elites
burguesas se enriquecieron con las desamortizaciones civiles y eclesiásticas y con el
desarrollo de la nueva industrialización. Las elites burguesas y la antigua aristocracia
dominaban al resto de la población por su derecho al voto y por su poder económico.
Entre las clases populares predominó el campesinado frente al proletariado industrial y a los
trabajadores del sector terciario.
Las transformaciones económicas:
⋅ Las desamortizaciones: A través de las desamortizaciones el Estado
convirtió el patrimonio amortizado de la Iglesia y Ayuntamientos en bienes
nacionales. Con una intención recaudatoria, se pretendió el saneamiento de
la Hacienda y la erradicación de la Deuda Pública.
La desamortización impulsada por Mendizábal en 1836 se centró en las propiedades de la
Iglesia. Las comunidades religiosas fueron disueltas y el Estado confiscó sus bienes y los
sacó a subasta pública.
La desamortización de Madoz de 1855 afectó al resto de las comunidades religiosas, al
clero secular, a las propiedades del Estado y de los Ayuntamientos. Los ingresos obtenidos
fueron muy superiores a los de la desamortización de Mendizábal, se favoreció el
desarrollo de la agricultura, se incrementaron las superficies cultivables y los campesinos se
convirtieron, en su mayorÃ−a, en jornaleros.
⋅ Los comienzos de la industrialización: El incipiente desarrollo de la
industria manufacturera del siglo XVIII se interrumpió en el reinado de
Fernando VII a causa de las destrucciones de la guerra de la Independencia,
la carencia de capitales y de espÃ−ritu de empresa y por la inestabilidad
polÃ−tica.
El verdadero despegue de la moderna industrialización se produjo durante la Década
Moderada gracias a la presencia de tecnologÃ−a y capitales extranjeros y al incremento de la
población.
La construcción de la red ferroviaria española favoreció la llegada de capital y
manufacturas extranjeras pero frenó la producción nacional.
Los sectores siderúrgico y textil fueron los que más se desarrollaron. La industrial textil de
Barcelona se desarrolló ampliamente; su escasa competitividad motivó su resistencia al
librecambismo. La industria siderúrgica se localizó en la cornisa cantábrica y se
desarrolló con bastante retraso respecto a la europea.
50
Los inicios del movimiento obrero:
La formación de organizaciones obreras en España se produjo en fechas muy tardÃ−as en
comparación con el resto de Europa. Las primeras protestas acontecieron en 1835.
El asocialismo obrero fue ilegal durante el reinado de Isabel II aunque ello no impidió la
llegada de las influencias del socialismo utópico.
La Gloriosa permitió nuevas libertades en España, entre ellas la de asociación. Las
organizaciones clandestinas fueron legalizadas y surgieron otras nuevas. Durante esta
época se difundieron el anarquismo y el marxismo por medio de Fanelli y Lafargue.
En enero de 1872 el gobierno ordenó la represión de internacionalismo, lo que debilitó el
incipiente movimiento obrero.
La proclamación de la primera República revitalizó el internacionalismo español. Pero
el general Serrano lo declaró ilegal a los pocos dÃ−as del golpe de Estado de PavÃ−a.
11. El régimen de la Restauración
♦ El sistema de la Restauración: Partidos polÃ−ticos y oposición
La Restauración supuso el desarrollo de la monarquÃ−a borbónica y el desarrollo de un
régimen liberal-conservador no democrático. Se trataba de crear un sistema polÃ−tico
compartido por todos los sectores burgueses, de forma que no hubiera pronunciamientos, y de
asegurar la exclusión de las clases bajas de la vida polÃ−tica, consideradas las protagonistas
del desorden del Sexenio Democrático.
El programa polÃ−tico:
Se plasmó en el Manifiesto de Sandhurst redactado por Cánovas en 1874, en el que
recogÃ−a los siguientes aspectos:
⋅ DefendÃ−a la legitimidad histórica del principio monárquico.
⋅ DefendÃ−a una monarquÃ−a constitucional.
⋅ Proclamaba un sentimiento patriótico, católico y liberal.
Se buscaba un orden liberal estable, el fin del deterioro polÃ−tico, de la guerra carlista y de la
insurrección cubana.
Además se realizó un nuevo texto constitucionalista: la Constitución de 1876, en la que:
⋅ El poder el compartido por el monarca y el Parlamento, que representa al
pueblo. El rey se convertÃ−a en árbitro de la situación: podÃ−a convocar
y suspender Cortes, nombrar o destituir ministros y disponÃ−a de mando
supremo de las Fuerzas Armadas.
⋅ Se establecÃ−an unas Cortes bicamerales, compuestas por un Congreso,
elegido, y un Senado, formado por miembros elegidos y senadores vitalicios.
⋅ Se acordó la tolerancia religiosa: la religión del Estado era el catolicismo,
pero se permitÃ−an otros cultos en el ámbito privado.
El sufragio, censitario en principio, pasó a ser universal masculino en 1890.
Los partidos polÃ−ticos:
51
La estabilidad polÃ−tica de la Restauración se basaba en la alternancia en el poder entre dos
fuerzas polÃ−ticas, conservadores y liberales, considerados partidos dinásticos. La
alternancia se basaba en el exclusivismo polÃ−tico caracterÃ−stico de la etapa isabelina y en
la supresión del recurso al pronunciamiento militar o a la insurrección.
Los dos grupos que se turnaban en el poder fueron: el Partido Liberal-Conservador y el
Partido Liberal-Fusionista.
- Partido Liberal-Conservador: Liderado por Cánovas hasta su asesinato en 1897. Los
conservadores se formaron a partir de la integración de los antiguos moderados, los
unionistas, algunos progresistas y un sector católico. Entre sus bases sociales predominaban
los grandes propietarios agrarios y la alta burguesÃ−a.
- Partido Liberal-Fusionista: Liderado por Sagasta. Formado por progresistas, algún
unionista y polÃ−ticos descontentos con Cánovas, además de republicanos. Sus bases
sociales se hallaban entre el alto funcionariado y entre las clases medias.
En el Pacto del Pardo (1885) conservadores y liberales establecieron un sistema de rotación
en el poder: cuando el partido en el poder se veÃ−a sometido a fuertes presiones internas, el
rey llamaba a gobernar al otro partido. Para conseguir el respaldo de las Cortes, se preparaban
nuevas elecciones, que eran manipuladas para que el resultado satisficiera al nuevo gobierno.
El falseamiento electoral se realizaba a través del encasillado, un acuerdo previo a las
elecciones sobre el reparto de los diputados o del pucherazo, un fraude electoral para la
manipulación de votos. Este falseamiento electoral fue posible gracias al alto Ã−ndice de
analfabetismo de la población, además de su desinterés, y por la dependencia que los
campesinos tenÃ−an de sus terratenientes.
La oposición al régimen:
⋅ El carlismo: Tras su derrota militar en 1876, el carlismo despareció
momentáneamente. Muchos de sus efectivos permanecieron en el exilio y,
hasta 1888 hubo una gran desorganización y divisiones internas. A partir de
1888 una facción de los carlistas, los neocatólicos, comenzaron a
participar en la vida polÃ−tica mediante el partido Unión Católica.
⋅ El republicanismo: Después del fracaso de la I República, el
republicanismo español tardó en rehabilitarse. En cambio, el ideario
republicano, basado en una posición anticlerical, en la fe en el progreso y en
la defensa de polÃ−ticas reformistas, se mantuvo vivo. Los republicanos se
fragmentaron en los partidos Federal, Progresista, Histórico y
Centralista. La reunificación republicana se produjo con la aparición de la
Unión Republicana en 1903.
El movimiento obrero:
Durante la Restauración las libertades de asociación, expresión y reunión estaban
limitadas, por lo que las posibilidades de acción del movimiento obrero estuvieron limitadas.
Además, el movimiento obrero presentaba una fuerte división en dos corrientes: una
anarquista y otra socialista.
⋅ El anarquismo: Se organizó a través de la Federación de
Trabajadores de la Región Española, con gran implantación en
52
AndalucÃ−a y Cataluña. Su acción polÃ−tica se centró en tres tipos de
acciones: la acción violenta, con atentados en Barcelona o el asesinato de
Cánovas; la acción sindical, a través de la huelga general; y la
producción cultural.
⋅ El socialismo: En 1879 se fundó el Partido Socialista Obrero Español,
cuyo primer lÃ−der fue Pablo Iglesias. En 1888 se creó el sindicato
socialista Unión General de Trabajadores.
Regionalismos y nacionalismos:
A finales del siglo XIX se produjo la eclosión de los nacionalismos periféricos en
Cataluña, PaÃ−s Vasco, Galicia y Comunidad Valenciana.
⋅ Catalanismo: Surgió en la década de 1880 con manifiestos como el
Memorial de Greuges, que defendÃ−a el proteccionismo industrial y el
derecho de Cataluña frente a la uniformización del derecho español, y
partidos como la Unió Catalanista, que promulgó las Bases de Manresa,
el primer programa del catalanismo.
⋅ Nacionalismo vasco: Adquirió naturaleza polÃ−tica con la fundación en
1895 del Partido Nacionalista Vasco por Sabino Arana, que defendió e
independentismo vasco basado en la defensa de la integridad plural y
étnica del pueblo vasco.
⋅ Regionalismo gallego: Estuvo apoyado por los propietarios agrarios y los
comerciantes. Integró una tendencia tradicionalista, con planteamientos
antiliberales; y una tendencia liberal-democrática, responsable de la defensa
en clave racial de Galicia como ente nacional.
⋅ Regionalismo valenciano: Fue tardÃ−o y minoritario. Comenzó con el
renacimiento cultural (la renaixença) de los años setenta, que impulsó la
creación de la sociedad Lo Rat Penat, núcleo del valencianismo cultural.
♦ La liquidación del Imperio colonial: La crisis de 1898
La polÃ−tica exterior española durante la Restauración se basó en la polÃ−tica del
recogimiento, que consistÃ−a en mantenerse al margen de las grandes alianzas diplomáticas
internacionales, adoptando una posición de neutralidad frente a las potencias germanas y
anglosajonas.
Respecto a la polÃ−tica colonial, se pensaba que habÃ−a que mantener la soberanÃ−a
española sobre los territorios de ultramar.
Ôfrica y Micronesia:
Los derechos del norte de Ôfrica fueron mantenidos y reconocidos en la Conferencia
Internacional de Madrid sobre Marruecos de 1880. Sin embargo, en Micronesia las
pretensiones españolas chocaron con la expansión de Gran Bretaña y Alemania, dando
lugar a conflictos como el de las Carolinas en 1885, pero España logró mantener sus
posesiones.
La independencia de Cuba:
A finales del s. XIX, Cuba, Filipinas y Puerto Rico eran los restos del antiguo imperio
colonial español.
53
El deseo de independencia de los lÃ−deres nacionalistas cubanos se habÃ−a comprobado en
la guerra que estalló en 1868 y que acabó con la paz de Zanjón de 1878. Este tratado
prometÃ−a unas nuevas condiciones polÃ−ticas y administrativas, el fin de la esclavitud y
una amnistÃ−a. Sin embargo estos cambios llegaron demasiado tarde. Además, los
cÃ−rculos independentistas cubanos lograron el apoyo de Estados Unidos, que tenÃ−a
intereses económicos en la isla.
Nuevamente se encendió la guerra en 1895, con el grito de Baire, y el gobierno español
respondió enviando un numeroso ejército, al mando primero de MartÃ−nez Campos y
luego de Weyler, que inició una dura represión contra la población civil, pero no pudo
derrotar a los independentistas cubanos.
La guerra de 1895 coincidió con una polÃ−tica colonialista norteamericana. Los americanos
habÃ−an intentado varias veces la compra de la isla, pero el gobierno español no cedÃ−a.
La explosión fortuita del acorazado norteamericano Maine, el 15 de febrero de 1898, en el
puerto de la Habana, fue esgrimida por el gobierno de Washington como pretexto para la
declaración de guerra.
El 18 de abril de 1898 se declaró la guerra. La escuadra americana bloqueó la isla; el 1 de
mayo derrotó a una flota española en Filipinas y el 3 de julio hundÃ−a al grueso de la
armada española en Santiago de Cuba. El 10-XII-1898, en ParÃ−s, se firmaba la paz.
España perdÃ−a Cuba, que pasaba a ser independiente pero bajo influencia norteamericana,
y Puerto Rico y Filipinas, convertidas en colonias norteamericanas.
La guerra de Filipinas:
En 1896 se produjo la insurrección de Filipinas, donde la presencia española estaba
estrechamente vinculada a la Iglesia católica.
La respuesta de la metrópoli fue tremendamente represora: el lÃ−der del movimiento fue
fusilado. El curso posterior de la guerra fue favorable a España, pero el rumbo de los
acontecimiento cambió en 1898 con la entrada de Estados Unidos en el conflicto.
Las consecuencias del Desastre:
La pérdida del imperio de ultramar fue considerada un desastre tanto militar como
diplomático, sin embargo, la crisis del 98 fue más bien de Ã−ndole intelectual que
propiamente polÃ−tica.
La pérdida del imperio ultramarino y la crisis nacional subsiguiente provocaron la
formación de la corriente regeneracionista en España.
Las consecuencias del desastre a medio plazo fueron relevantes:
⋅ La vieja presencia en ultramar se trató de sustituir con una mayor atención
al norte de Ôfrica: El africanismo sustituyó al colonialismo ultramarino y
al recogimiento diplomático.
⋅ Se abrió un gran debate sobre los defectos que padecÃ−a la nación
española y las medidas que habÃ−a que adoptar para remediarlos. à ste
era el mensaje del regeneracionismo.
⋅ La coyuntura finisecular favoreció el viraje hacia el proteccionismo
54
económico: la defensa del mercado interior y la aplicación de medidas
propias de un nacionalismo económico; medidas que se mantuvieron hasta
1859.
La sociedad de la Restauración. La educación
Las clases favorables al régimen:
La sociedad española tendió a concentrarse en las ciudades. Dominaban el grupo de los
grandes propietarios agrÃ−colas, constituidos por la aristocracia y por la alta burguesÃ−a; y
una oligarquÃ−a industrial y financiera.
Además existÃ−a una clase media, integrada por medios y pequeños empleados o
funcionarios, de mentalidad conservadora.
También apoyaban al régimen los pequeños propietarios, dueños de minifundios, y
con un estilo de vida conservador.
El mundo obrero:
Al margen de estos grupos se encontraba el proletariado:
⋅ El proletariado industrial, que se consolidó en torno a los centros
industriales, viviendo en pésimas condiciones.
⋅ El proletariado rural, con aún peores condiciones de vida. El absentismo
de los grandes propietarios dejaba la explotación de los campos en manos
de unos arrendatarios que se limitaban a obtener los máximos rendimientos
a costa de disminuir la contratación de mano de obra estable y de recortar
los jornales. Entre el proletariado rural se distinguÃ−an: los trabajadores que
laboraban pequeñas parcelas de acuerdo con el dueño; los acomodados
que vivÃ−an en los cortijos y percibÃ−an sueldos fijos durante todo el año;
y los jornaleros que sólo trabajaban cuando habÃ−a faenas.
La educación:
Los primeros intentos de reglamentación educativa nacieron en las Cortes de Cádiz, de
donde surgió el Informe Quintana, que defendÃ−a una educación pública, gratuita,
universal y libre.
Durante el absolutismo de Fernando VII se frenaron estas iniciativas.
Durante la época isabelina se volvió a estas ideas, con la Ley Moyano de 1857, que
establecÃ−a la obligatoriedad de la enseñanza pero no reconocÃ−a con carácter general
su gratuidad.
Durante el Sexenio se propusieron reformas para mejorar y extender la educación a toda la
sociedad.
La Restauración supuso un freno a esas propuestas, pero empezaron a surgir diferentes
corrientes que pretendÃ−an una renovación pedagógica:
⋅ El krausismo, que creÃ−a en la capacidad de perfección del hombre y en el
progreso a través del conocimiento racional pero para alcanzar estos
objetivos era preciso potenciar una labor educativa.
55
⋅ La Institución Libre de Enseñanza, creada en 1876 por Giner de
RÃ−os. PerseguÃ−a una educación integral activa, e integraba nuevas
materias y actividades, todo ello en un ambiente de tolerancia y de libertad de
expresión. Sin embargo, no pasó de ser una institución minoritaria.
⋅ El pedagogo anarquista Ferrer i Guardia, que creó en 1901 la Escuela
Moderna, un medio para atraer a las clases bajas hacia el anarquismo.
12. Alfonso XIII: La crisis de la
Restauración
1. Regeneracionismo y revisionismo polÃ−tico. La crisis de 1909 y 1917. La guerra
colonial en Marruecos. El desastre de Annual
REGENERACIONISMO Y REVISIONISMO POLÃ TICO:
El regeneracionismo es un movimiento impulsado por intelectuales y polÃ−ticos que surge en
España a finales del s. XIX-comienzos del XX, como consecuencia directa de la crisis de
1898 (pérdida de las últimas colonias españolas).
Los regeneracionistas son conscientes de la situación española, pensaban que el sistema
polÃ−tico de los partidos dinámicos habÃ−a fracasado y era necesario hacer reformas para
contar con toda la sociedad y dar un nuevo impulso al sistema. El regeneracionismo influyó
en todas las capas sociales.
◊ Primeras respuestas regeneracionistas:
- El regeneracionismo de la Unión Nacional, representado por JoaquÃ−n costa fue el más
ambicioso polÃ−ticamente. Aspiraba a superar el retraso de España causado por la “vieja
polÃ−tica”, basándose en organizaciones corporativas (como las Cámaras de Comercio).
Estas propuestas hallaron eco entre la prensa, pero el movimiento encabezado por Costa no
logró imponerse como una “tercera fuerza” polÃ−tica y acabó por disolverse.
Posteriormente el movimiento se centro en el análisis intelectual del sistema de gobierno,
como refleja el informe de JoaquÃ−n Costa “oligarquÃ−a y caciquismo”.
- Dentro del sistema polÃ−tico de la Restauración la primera respuesta regeneracionista fue
la representada por el gobierno de Francisco Silvela (1899-1901) que incorporó polÃ−ticos
reformistas como Raimundo Fdez de Villaverde y figuras polÃ−ticas apoyadas por la
burguesÃ−a catalana como Polavieja, pero como gobierno tuvo una ejecutoria bastante pobre.
◊ Acceso al trono de Alfonso XIII
Subió al trono en mayo de 1902. Destacan dos grandes rasgos en su actuación polÃ−tica:
⋅ Intervencionismo constante en la vida polÃ−tica ordinaria y en las luchas
internas de los partidos dinásticos: La alternancia polÃ−tica se producÃ−a
por la voluntad del rey, lo que llegó a provocar crisis de liderazgo.
⋅ Alfonso XIII aprovechó su condición de jefe del ejército para establecer
una relación directa entre la corona y los mandos militares, lo que dejó en
segundo plano al poder civil.
◊ El regeneracionismo de los partidos dinásticos
Durante los 10 primeros años del reinado de Alfonso XIII hubo intentos de hacer reformas
regeneracionistas, las propuestas mas sólidas fueron las de Maura(conservador) y
Canalejas(liberal).
56
ANTONIO MAURA. Captó la necesidad de llevar a cabo cambios en el sistema de gobierno
de la Restauración. Pretendió hacer una “revolución desde arriba” incorporando nuevas
capas sociales a la acción polÃ−tica. Su objetivo era una socialización polÃ−tica de
orientación conservadora, hecha desde el poder. Su principal obra se llevo a cabo entre
1907-1909(conocida como el gobierno largo de Maura) y afectó principalmente a la
participación electoral y a la organización del poder local y regional:
⋅ “ Moralizacion de las elecciones”, que estaban corrompidas por el
caciquismo. Maura promulgó en 1907 una Ley Electoral (sufragio
obligatorio, traslado al Tribunal Supremo de las actas “graves” o “sucias”)
cuyo objetivo era lograr el “ descuaje del caciquismo” y fomentar la
movilización ciudadana, pero el resultado fue decepcionante.
⋅ Modernización del poder local. Promulgó en 1907 la Ley de
Administración Local. CreÃ−a necesaria la autonomÃ−a municipal para
evitar la excesiva centralización del modelo administrativo liberal. Esta ley
permitió la agrupación de las diputaciones provinciales en
mancomunidades, aunque sus efectos polÃ−ticos fueron escasos.
La obra de Maura acabó en 1909; tras la Semana Trágica de Barcelona y la represión de
los inculpados, dentro y fuera de España se desató una campaña contra Maura.
JOSÃ CANALEJAS: Fue Presidente del gobierno de 1910 a 1912. Representaba la
tendencia más izquierdista de los partidos dinásticos. Su polÃ−tica se centró en
incorporar al sistema polÃ−tico liberal dos variables que formaban parte de la polÃ−tica
liberal europea de la época:
⋅ Un papel activo intervencionista del Estado en materia social y laboral.
Sobre todo en materia social con temas como la duración de la jornada
laboral, el trabajo de mujeres y niños, la seguridad social por parte del
Estado, que posteriormente fueron parcialmente retomados por el
conservador Eduardo Dato.
⋅ Una secularización de la vida polÃ−tica, mediante la separación efectiva
entre Iglesia y Estado. Logró aprobar la Ley del Candado, para limitar la
presencia de órdenes religiosas en España, pero con escaso resultado.
Fue asesinado en 1912, con lo que se truncó el proyecto de regeneracionismo polÃ−tico del
sistema de la Restauración, que inició un proceso de fragmentación polÃ−tica que
condujo al golpe de Estado de Primo de Rivera.
◊ La polÃ−tica fuera del turno.(LOS PARTIDOS DINÔSTICOS O DE TURNO
ERAN: LIBERALES Y CONSERVADORES
El reformismo republicano
El republicanismo español entró en el s. XX dividido en varias facciones polÃ−ticas
acaudilladas por los lÃ−deres históricos procedentes del Sexenio Democrático.
La actividad polÃ−tica de los republicanos fue reducida durante el reinado de Alfonso XIII;
sin embargo, se hizo más patente en los gobiernos locales de algunas ciudades importantes
como Valencia, donde arraigó el Blasquismo (dirigido por el escritor Vicente Blasco
Ibáñez).
Dos partidos centraron el protagonismo republicano en estos años:
◊ El Partido Radical , fundado por Alejandro Lerroux en 1908, de carácter populista
57
y con sesgo anticlerical.
◊ El Partido Reformista, fundado por Melquiades Ôlvarez y Gumersindo Azcárate.
Representaba un republicanismo más moderado, llegó a colaborar con la
monarquÃ−a. Solo tuvo arraigo electoral en Asturias.
Además de estos esfuerzos de renovación polÃ−tica, los republicanos formalizaron
alianzas con el PSOE (para atraerse a la masa obrera militante), formando la Conjunción
Republicano-Socialista, que permitió que el PSOE obtuviera en 1910 su primer diputado:
Pablo Iglesias.
Las prácticas caciquiles y la aplicación de la Ley electoral de 1907 impidieron que
republicanos y socialistas accediesen de forma significativa al Parlamento y provocaron la
pérdida de respaldo social de las instituciones polÃ−ticas.
Los nacionalismos vasco y gallego
Concentraron sus esfuerzos en el ámbito cultural.
-Vasco. Se plantea la lucha por la recuperación de la comunidad, que estaba en crisis por la
rápida industrialización. Logró una notable expansión a partir de 1903.
- Gallego. Buscaba dignificar una cultura de raÃ−z campesina. No logró presencia
significativa en las instituciones durante la Restauración.
El nacionalismo catalán
Tuvo una presencia activa en la vida parlamentaria y logró entrar en varis gobiernos
monárquicos. ProponÃ−a una modernización de la polÃ−tica. Estuvo dirigido por la
burguesÃ−a industrial y comercial de Cataluña y liderado por Cambó, quien fundó la
Liga Regionalista que se apoyaba en:
◊ La reivindicación de la autonomÃ−a para Cataluña y
◊ En la reforma conservadora y elitista, pero eficaz, de la administración del Estado.
La Liga Regionalista acabó con la hegemonÃ−a de los partidos dinásticos en Cataluña y
provocó que liberales y conservadores aceptaran reivindicaciones catalanistas.
LA GUERRA DE MARRUECOS
Tuvo efectos muy directos sobre uno de los problemas de la época: el excesivo
protagonismo del ejército en la polÃ−tica. Además, mantener un imperio colonial en
Ôfrica se habÃ−a visto como una solución a la pérdida de importancia internacional de
España que supuso la pérdida de las colonias en 1898.
En 1912 se establece el protectorado español en Marruecos. Se trata en realidad de una
cesión a España por parte de Francia de la administración colonial de una franja del norte
del paÃ−s, pero era Francia la que ostentaba la máxima responsabilidad. El territorio
español comprendÃ−a una zona pobre y pequeña, formada por terreno montañoso, con
escasez de vÃ−as de comunicación, cuya riqueza económica se limitaba a la minerÃ−a del
Rif. La población rifeña era muy belicosa y no estaba dispuesta a renunciar a su
independencia, lo que hizo de la zona un foco de guerra permanente entre 1909 y 1927.
El territorio español estaba dividido en 2 comandancias militares: Ceuta y Melilla,
separadas por la bahÃ−a de Alhucemas. El principal objetivo era dominar dicha bahÃ−a,
58
donde se alternaban fases de intervención militar con otras de paralización. A ello se
añadÃ−a la división del ejercito entre africanistas (beneficiado por los ascensos de la
guerra,) y juristas (que rechazaba el sistema de promoción de la guerra).
El desastre de Annual: Desde Melilla, el general Silvestre emprendió una campaña para
alcanzar Alhucemas y someter a la más peligrosa tribu rifeña, pero su imprudencia y
errores tácticos condujeron a la derrota de Annual ante el dirigente rifeño Abd-el-Krim en
1921, que supuso un grave desastre militar y llegó a poner en peligro la plaza de Melilla e
hizo que España perdiera todo lo que habÃ−a conquistado los dos años anteriores.
El desastre de Annual provocó un amplio debate público y tuvo importantes consecuencias
polÃ−ticas, ya que socialistas y liberales pidieron responsabilidades polÃ−ticas, apuntando
directamente al monarca como culpable. El gobierno acordó instruir el expediente Picasso
en el que se acusaba a de negligencia a varios generales, como Dámaso Berenguer (alto
comisario en Marruecos), pero fue interrumpido por la llegada de la dictadura de Primo de
Rivera.
El desembarco de Alhucemas
La cuestión marroquÃ− dividió ala sociedad entre africanista (que defendÃ−a la presencia
española en Ôfrica) y abandonista (querÃ−a abandonar Marruecos por la impopularidad y
el coste de la guerra). El propio Primo de Rivera fue abandonista hasta 1924, en que asumió
el papel de alto comisario en Marruecos.
Abd-el-Krim habÃ−a avanzado mucho en el territorio rifeño y llegó a atacar a Francia, lo
que llevó a una alianza militar hispano-francesa (en la que Francia se llevó los honores y
España el trabajo y las pérdidas) que posibilitó el desembarco de Alhucemas en 1925 y
la derrota de Abd-el-Krim. Hubo algunas escaramuzas militares hasta 1927, año en que
definitivamente concluyó la guerra de Marruecos, que dio gran popularidad a Primo de
Rivera, pero también provocó divisiones en el ejército entre militares africanistas y
peninsulares.
LA CRISIS DE 1909: LA SEMANA TRÔGICA DE BARCELONA
La cuestión de Marruecos provocó el descontento militar por una guerra que solo
interesaba a dos sectores minoritarios:
◊ Un sector del ejército que pretendÃ−a recuperar el prestigio militar tras el
desastre del 98 y veÃ−a un posible ascenso de protagonismo polÃ−tico.
◊ Los capitalistas, interesados en las minas del Rif.
Hasta el establecimiento del servicio militar obligatorio (1912), las clases populares eran las
que sufrÃ−an los estragos de la guerra, pues los ricos quedaban exentos si pagaban un canon.
Esto explica el antimilitarismo popular.
El 9 de julio de 1909 los rifeños atacaron las cercanÃ−as de Melilla, por lo que Maura
decidió reforzar militarmente la zona. El Ministro de guerra envió a reservistas, agravando
la situación. Cuando se las tropas iban a partir de Barcelona se produjeron tumultos. La
situación se agravó y se declaró la huelga general (convocada por socialistas y
anarquistas). El gobierno respondió deteniendo a los cabecillas socialistas y prohibiendo su
prensa. Las huelgas comenzaron en Barcelona. El gobierno declaró el estado de guerra
provocando una oleada de violencia callejera que duró una semana. La población levantó
barricadas e incendió iglesias y conventos. El 31 de julio se emprendió una dura
59
represión. Ejecuciones como la de Ferrer Guardia (anarquista y fundador de la Escuela
Moderna) levantaron una ola de protestas internacional que provocó la dimisión del
Presidente del Gobierno, el conservador Maura.
La Semana Trágica fue la explosión de unas masas descontentas de sus condiciones de
vida y de ser manejadas por los poderosos. Los abundantes ataques contra edificaciones
religiosas se explican por la vulnerabilidad de estos y porque se asociaba a la Iglesia con la
represión ideológica.
Por otra parte, la Semana Trágica demostró a los anarquistas la conveniencia de una
organización sindical propia y por eso forman la CNT (Confederación Nacional de
Trabajadores).
LA CRISIS DE 1917
En 1917 estalló la mayor crisis del reinado al confluir varias circunstancias:
- El inminente final de la Guerra Mundial agudizó las dificultades económicas y sociales.
◊ Los problemas del ejército, surgidos por el enfrentamiento entre los militares
“africanos” y los de la PenÃ−nsula. Mientras los primeros gozaban de privilegios, los
segundos malvivÃ−an en cuarteles, por lo que decidieron crear Juntas Militares de
Defensa. A esto se une una medida que pretendÃ−a hacer pruebas de aptitud para
ascender.
El movimiento juntista se extendió por todo el ejército y el paÃ−s, desencadenándose
el conflicto. El 1 de abril el liberal Romanones dimitió como Presidente del Gobierno ante la
incapacidad de disolver las Juntas. En mayo el Capital General de Cataluña arrestó a los
cabecillas. En junio se inició la rebelión militar presentando el “Manifiesto de Juntas” que
contenÃ−a todo un repertorio de quejas que iban más allá de lo profesional. Al mismo
tiempo amenazaban con liberar a los cabecillas detenidos. El apoyo de Alfonso XIII a estas
pretensiones provocó que el gobierno conservador de Dato las reconociera.
En esta rebelión debemos destacas dos hechos:
⋅ La actitud del monarca a favor de los militares
⋅ La revitalización del protagonismo militar en la vida polÃ−tica con
prácticas como el pronunciamiento.
- La primacÃ−a de poder polÃ−tico (éxito polÃ−tico de la Restauración) ya no era tan
clara.
La crisis de los representantes polÃ−ticos marginados
La crisis del sistema bipartidista favorecÃ−a el aumento de la oposición polÃ−tica. La Liga
Regionalista, dirigida por Cambó, reunió a los Parlamentarios catalanes en una asamblea
ilegal en Barcelona. En ella se acordó solicitar al Gobierno la convocatoria de Cortes
Constituyentes con un doble cometido: acabar con el caduco sistema del turno y con el
caciquismo, y definir una nueva organización del Estado que reconociera la autonomÃ−a de
Cataluña. Al mismo tiempo, se invitaba a todos los parlamentarios a una nueva reunión el
1 de julio que se conoce como “Asamblea de Parlamentarios”. Se ratifican los acuerdos de la
reunión anterior en una moción firmada por catalanistas, republicanos y socialistas. El
movimiento se desarticuló por tres circunstancias:
60
◊ Negativa de las Juntas de Defensa a colaborar con republicanos, catalanistas y
socialistas.
◊ Divergencias entre los propios asambleÃ−stas
◊ Mientras los catalanes aspiraban a la autonomÃ−a, republicanos y socialistas
buscaban conseguir repercusiones de mayor calado social que se manifestaron en la
participación de los catalanistas de Cambó en el nuevo gobierno de coalición.
A partir
◊ de entonces, la Asamblea quedó reducida a la expresión del radicalismo
republicano y socialista, lo que supuso su extinción.
La crisis social
En 1917 se declara la huelga general. En los primeros meses las organizaciones sindicales
UGT (Unión General de Trabajadores) y CNT habÃ−an mantenido contactos para preparar
la huelga general contra el régimen polÃ−tico y el deterioro del nivel de vida de los
trabajadores y también para apoyar el conflicto del sector ferroviario de Valencia ante la
intransigencia de la patronal. En el mes de julio, tras la Asamblea de Parlamentarios, se
formó en Madrid un comité de huelga con representantes de UGT y del PSOE, mientras el
de Barcelona estaba integrado exclusivamente por anarquistas.
La huelga general tuvo una durÃ−sima represión.
La crisis del sistema
Este periodo está marcado por dos lÃ−neas de fractura:
◊ La fractura entre el liberalismo oligárquico y el democrático
◊ La fractura entre una concepción centralista de la administración pública y la que
abogaba por una organización territorial que tuviera en cuenta la diversidad
regional.
La estrategia seguida por los polÃ−ticos fue la de evitar cambios. A partir de 1913, la
polÃ−tica se caracterizó por la contradicción entre la dinámica económica, social y
cultural y la incapacidad de las élites polÃ−ticas del sistema para actuar en este escenario
conflictivo y plural. La situación se complicó por dos razones:
◊ el impacto que tuvo la Gran Guerra, con rápidos efectos sobre la economÃ−a y
división entre los españoles que simpatizaban con los aliados (aliadófilos) y los
que lo hacÃ−an con los alemanes (germanófilos.)
◊ La progresiva fragmentación de los partidos dinásticos, lo que acentuó la
constante intervención del monarca, debilitó el liderazgo de los partidos y los
incapacitó como interlocutores polÃ−ticos. Dado que el resto de las fuerzas
polÃ−ticas tampoco fueron capaces de modificar el sistema, se produjo una
situación de bloqueo.
LA QUIEBRA DEL BIPARTIDISMO.
En este proceso se entrecruzan dos problemas que contribuyen a reforzar la posición del
monarca:
⋅ la crisis de liderazgo que vivieron ambos partidos, permitiendo la aparición
de fracciones en su seno.
⋅ La inadaptación de estos partidos a una sociedad de masas.
La crisis de liderazgo estalló a la muerte de Canalejas, al mantener el gobierno en manos
liberales, lo que era inaceptable para los conservadores. Maura deseaba volver al poder, pero
61
el Partido Liberal se niega si no rectifica su actitud (no reconocÃ−a al partido Liberal
legitimidad para la alternancia polÃ−tica por su alianza con las izquierdas en 1909).
El Partido Conservador confió su jefatura a Eduardo Dato, Maura solo volvió al poder en
situaciones de emergencia. (OJO: TANTO MAURA COMO DATO ERAN DEL PARTIDO
CONSERVADOR)
Por su parte, el Partido Liberal, no fue capaz de organizar la sucesión de Canalejas:
Romanones y Manuel GarcÃ−a Prieto (AMBOS LIBERALES) ocuparon alternativamente la
jefatura de los gobiernos y del partido, pero la fragmentacion de los liberales fue cada vez
más intensa, apareciendo otros lÃ−deres como Santiago Alba o Niceto Alcalá-Zamora.
Conseguir la mayorÃ−a parlamentaria en las elecciones era cada vez más difÃ−cil para loa
partidos dinástico, dada la existencia de minorÃ−as y disidencias que se aseguraban sus
feudos electorales. Esto propiciaba una inestabilidad en el poder y las elecciones eran muy
frecuentes.
Los gobiernos presionaban a los electores para asegurarse sus mayorÃ−as parlamentarias. En
suma, los paridos dinásticos no pasaron de ser oligarquÃ−as a partidos de masas.
Las dos premisas básicas del sistema de la restauración se hacÃ−an inviables porque:
◊ Era difÃ−cil mantener la alternancia en el gobierno, lo que desembocó en gobiernos
de concentración como el de Maura en 1918.
◊ El reparto del pastel electoral tenÃ−a cada vez más convidados a la mesa (HabÃ−a
más partidos y todos querÃ−an participar en el poder).
2.La dictadura de Primo de Rivera. De la monarquÃ−a alfonsina a la II República
Hacia la dictadura:
La etapa entre 1917 y 1923 fue la más conflictiva e inestable del reinado de Alfonso XIII,
por razones internacionales e internas:
⋅ En el contexto europeo fueron años de gran conmoción social y
polÃ−tica: I Guerra Mundial, revoluciones en Rusia, Alemania y HungrÃ−a,
descomposición de imperios y aparición de nuevos Estados.
⋅ En España, la resaca de la guerra coincidió con el agravamiento de la
guerra en Marruecos.
La evolución de la vida polÃ−tica estuvo caracterizada por tres rasgos principales:
⋅ La inestabilidad de los gobiernos: En esta etapa hubo trece crisis de
gobierno. Roto el bipartidismo, los gobiernos adolecÃ−an de una fuerte
debilidad.
• Desde 1917, el rey formó gobiernos de concentración y
nacionales (con Maura), integrados por todos los prohombres
polÃ−ticos de la Restauración. Estos gobiernos acabaron presos de
rencillas personales entre sus miembros.
• A partir de 1919, se fueron alternando gobiernos de fracción con
gobiernos de coalición en los que predominaban los conservadores.
Destacan los gobiernos de Romanones, Maura, Dato y GarcÃ−a
Prieto. El rey y el ejército van interviniendo cada vez más en los
62
asuntos del gobierno.
⋅ El intento de restaurar el turnismo: La formación de los gobiernos de
concentración apuntaba hacia una recuperación de un nuevo turnismo,
sostenido por conjuntos de fracciones o grupos escindidos del tronco de los
dos grandes partidos dinásticos. Esto parecÃ−a posible por la debilidad de
las fuerzas antidinásticas y la parcial integración en el sistema de los
catalanistas y los reformistas.
⋅ La cuestión catalana: La presencia del ejército en la vida polÃ−tica se
acentuó con el recrudecimiento de la cuestión catalana, en la que
confluyeron dos problemas:
• La reivindicación de la autonomÃ−a polÃ−tica, que propició una
oleada de anticatalanismo en gran parte de España.
• La conflictividad social en Barcelona, con movimientos
huelguÃ−sticos, enfrentamientos entre sindicalistas de la CNT y
sindicatos libres, cierres de patronales y fenómenos de pistolerismo.
La represión que llevó a cabo el ejército sobre los anarquistas a través de medidas
como la Ley de Fugas, estrechó su alianza con la burguesÃ−a catalana.
El 12 de septiembre de 1923, tras un pronunciamiento militar iniciado en Barcelona, aceptado
por el gobierno, por el rey y por la opinión pública, Miguel Primo de Rivera llega al poder.
Las causas que favorecieron el golpe fueron: la descomposición del sistema polÃ−tico de la
Restauración, por la inestabilidad y debilidad de los gobiernos de la época; la cuestión
de Marruecos, por la gran impopularidad de la costosa guerra; y la falta de orden público,
debida al terrorismo y al pistolerismo.
El golpe fue apoyado por la burguesÃ−a catalana, los terratenientes, el clero y el PSOE. Se
opusieron el Partido Comunista (PCE), la CNT y los grupos de intelectuales.
El Directorio Militar:
Primo de Rivera accedió al poder, asistido por un Directorio Militar. La voluntad
regeneracionista de Primo de Rivera se manifestó en dos aspectos:
⋅ La polÃ−tica anticaciquil y de orden público:
• Los gobernadores civiles fueron sustituidos por personal militar, con
el fin de mantener el orden público y controlar a las personas
vinculadas al viejo régimen.
• Se disolvieron las diputaciones y ayuntamientos y se crearon las
Juntas municipales, con el fin de acabar con el caciquismo.
• Calvo Sotelo elaboró el Estatuto municipal y el Estatuto
provincial, en los que se dotaba de mayor autonomÃ−a a los entes
locales.
Para la solución de los problemas de orden público, el Directorio mantuvo durante varios
meses la declaración del estado de guerra, adoptó medidas represivas contra organizaciones
obreras (CNT,...) y promovió la extensión a toda España del somatén catalán.
⋅ El nacionalismo de Estado:
Se fomentó un nacionalismo de Estado, de carácter unitario, que entró en contradicción
con los nacionalismos periféricos. El régimen adoptó una polÃ−tica restrictiva en el
empleo de las lenguas propias y en el uso de sÃ−mbolos de identidad.
63
Con estas medidas, el inicial apoyo de algunos sectores nacionalistas se convirtió pronto en
oposición frontal: muchos nacionalistas se adhirieron al republicanismo.
⋅ Fin de la guerra de Marruecos: el desembarco de Alhucemas:
Tras la derrota militar en Annual, la cuestión marroquÃ− generó un amplio debate: la
mayor parte de la sociedad española, incluyendo a Primo de Rivera, era partidaria de las
tesis abandonistas: abandonar un territorio que drenaba constantemente los recursos
españoles, humanos y económicos; por otro lado, los africanistas defendÃ−an la
presencia de España en Ôfrica.
En 1924 el Dictador asumió el papel de alto comisario en Marruecos. Es entonces cuando
Abd-el-Krim, el lÃ−der rifeño, pretende extender su influencia en el resto de Marruecos,
ocupando territorios del Protectorado francés. Esto provocó la alianza militar de España
y Francia, que posibilitó la operación militar del desembarco de Alhucemas (8-IX-1925),
con la que se logró dividir la zona rifeña en dos partes y derrotar a Abd-el-Krim.
En 1927 habÃ−a concluido la guerra, lo que proporcionó gran popularidad al régimen de
Primo de Rivera quién, a partir de entonces, cree que verdaderamente la Dictadura puede
solucionar los problemas del paÃ−s, disponiéndose a cambiar la provisionalidad con la que
se habÃ−a funcionado hasta entonces por una institucionalización del régimen.
El Directorio Civil:
En 1925 Primo de Rivera constituye un Directorio Civil para institucionalizar el régimen y
desarrollar una polÃ−tica de carácter corporativo.
⋅ Las bases polÃ−ticas del régimen: La dictadura trató de fundar el nuevo
régimen sobre unas bases polÃ−ticas:
• La constitución de un partido único, la Unión Patriótica, cuyo
fin era traspasar el gobierno a los civiles y servir de enlace entre la
sociedad y la Dictadura. Sin embargo, su funcionamiento estuvo
desde el principio lastrado por su total dependencia del gobierno, que
la dirigÃ−a a través de los gobernadores civiles.
• La Asamblea Nacional Consultiva, una cámara de representación
polÃ−tica, también dependiente del gobierno, formada por
representantes de las instituciones locales, de la administración
central o de distintas actividades profesionales, cuya principal obra
fue el proyecto de Constitución, que no llegó a ser promulgada.
• La renovación de la elite polÃ−tica. Adquirieron protagonismo los
militares, los miembros de la burocracia administrativa del Estado,
los jóvenes mauristas y los católicos sociales. Se incorporaron los
sectores mesocráticos (agrarios o industriales).
⋅ La polÃ−tica económica: Fue especialmente intervencionista y
proteccionista, con el fin de favorecer a las empresas nacionales
reservándolas el mercado español. Para ello se creó el Consejo de
EconomÃ−a Nacional y se aprobó el decreto de Protección de la Industria
Nacional. Especialmente favorecidas fueron las compañÃ−as de transporte,
tanto las ferroviarias como las navieras. Destacan también la concesión
de monopolios, especialmente la creación de la CAMPSA y de la
CompañÃ−a Telefónica.
Además, se llevó a cabo una ambiciosa polÃ−tica de obras públicas que pretendÃ−a
lograr una reactivación de la economÃ−a española. Destacan: la red de ferrocarriles
64
(concesiones a las compañÃ−as ferroviarias), la renovación de la red de carreteras (a
través del Circuito Nacional de Firmes Especiales), las obras hidráulicas (creación de
las Confederaciones Hidrográficas) y la constitución del tendido eléctrico.
- La polÃ−tica social corporativa: El Estado trabajó como árbitro de un sistema en el que
trabajadores y empresarios se reunÃ−an en comités paritarios para resolver los conflictos.
El éxito de la polÃ−tica social del gobierno, la represión de los movimientos
revolucionarios y el arbitraje del gobierno en estos comités contribuyó a un notable
descenso del número de huelgas y a la integración de los sectores del movimiento obrero, a
la cabeza de los cuales estaba la UGT.
La caÃ−da de la Dictadura:
A partir de 1928, la fortaleza del régimen se resquebrajó por el escaso apoyo logrado por
la Asamblea Consultiva y su incapacidad para dar una salida constitucional al régimen. Las
relaciones entre el dictador y el rey se enfriaron y los sectores sociales que apoyaban la
dictadura comenzaron a distanciarse.
- La oposición a la dictadura: Se manifestó a partir de 1928.
• Los intelectuales, con Unamuno a la cabeza, que fueron duramente
reprimidos.
• Los republicanos, con Vicente Blasco Ibáñez como impulsor de
una campaña que pretendÃ−a vincular a la dictadura con Alfonso
XIII, para poder acabar con ambos.
• Los militares, enfrentados entre africanistas y peninsulares por los
criterios de promoción.
• Los polÃ−ticos monárquicos, que reaccionaron cuando quedó
claro que la Dictadura no iba a ser una solución transitoria sino que
aspiraba a perpetuarse en el tiempo.
• Los estudiantes, que en marzo de 1929 comienzan una serie de
protestas contra el intento del gobierno de reconocer los tÃ−tulos de
las universidades de Deusto y El Escorial.
- La caÃ−da de Primo de Rivera: Cuando se presenta el proyecto de Constitución ante la
Asamblea Nacional Consultiva, las crÃ−ticas son unánimes. A fin de salvar el proyecto,
Primo intenta atraer a parte de la oposición invitando a la Asamblea a polÃ−ticos
monárquicos, intelectuales y socialistas, La oferta es rechazada por casi todos.
La crisis económica internacional agrava la situación, que se torna crÃ−tica cuando los
universitarios retoman las protestas. Primo de Rivera, abandonado incluso por el ejército,
decide presentar su dimisión al rey en enero de 1930.
- La caÃ−da de la monarquÃ−a: Después de la dimisión de Primo de Rivera, el rey,
falto de apoyos por su identificación con la dictadura, intenta retornar al sistema de la
Restauración, con los gobiernos de Berenguer, que restaura la constitución de 1876, y
Aznar, que, en abril de 1931 convoca elecciones municipales. Se constituyeron nuevos
partidos polÃ−ticos de militancia republicana (Derecha Republicana, Ezquerra Republicana,
ORGA) y se celebraron actos unitarios de los partidos antimonárquicos, como el Pacto de
San Sebastián. En las elecciones municipales de abril triunfan las candidaturas
republicano-socialistas. Entonces, el rey Alfonso XIII renuncia a la Corona, abandona
España, y el 14-IV-1931 se proclama la Segunda República, acogida con grandes muestras
65
de júbilo popular.
♦ Evolución económica. La sociedad (1902-1931)
La economÃ−a:
Durante esta época la economÃ−a española experimentó una importante
transformación:
⋅ La población agraria descendió, superada por la población industrial y la
de servicios, asÃ− como el analfabetismo, aunque éste siguió siendo
notable.
⋅ Cataluña y el PaÃ−s Vasco se confirmaron como los centros industriales y
económicos más importantes.
⋅ La electricidad permitió un relanzamiento y una amplia diversificación de
las industrias.
⋅ España entró en los grandes circuitos del capital internacional que
invirtieron en las nuevas industrias.
Etapas del desarrollo económico:
♦ A principios de siglo: Etapa de crisis por la pérdida de los restos del imperio colonial. Las
exportaciones de productos industriales, textiles o alimentarios descendieron mucho. La
economÃ−a española quedó reducida a su propio y escasamente desarrollado mercado.
♦ Etapa de la Primera Guerra Mundial: La I WW permitió cuatro años de un gran desarrollo
económico. Dos nuevos mercados se abrieron: el de los paÃ−ses beligerantes, que habÃ−an
dedicado sus industrias al armamento, y el de los paÃ−ses subdesarrollados, que los paÃ−ses
industrializados en guerra habÃ−an abandonado provisionalmente. Fueron años de grandes
beneficios en los que la relación exportación/importación fue favorable para España.
♦ Tras el final de la guerra: Se produjo una segunda etapa de crisis. La industria española fue
incapaz de mantener la competencia con los paÃ−ses industrializados, que recuperaron los
mercados abandonados.
♦ Los felices años veinte: Entre 1923 y 1929 se vivió una etapa de gran desarrollo
económico. Se llevó a cabo una polÃ−tica proteccionista, de grandes monopolios y de
importantes obras públicas.
♦ Los terribles años treinta: La crisis de la bolsa de Nueva Cork desencadenó una fuerte
recesión en Estados Unidos que arrastró a Europa. En España se produjo una reducción
de las exportaciones y la interrupción de las inversiones de capitales extranjeros.
Los cambios en la agricultura:
Se mantuvo la producción de los cultivos tradicionales (vid, olivo, trigo) y se introdujeron
mejoras técnicas (se aumentó la importación de maquinaria agrÃ−cola y el uso de
abonos y se iniciaron planes de regadÃ−o) y nuevos cultivos (remolacha, naranja).
El impulso industrial:
A finales del siglo XIX se desarrollaron dos nuevas fuentes de energÃ−a: la electricidad y el
petróleo. La electricidad comienza a sustituir al carbón; se emplea en iluminación y para
sistemas de transporte (tranvÃ−a, metro). La construcción de largas lÃ−neas de alta
tensión permiten su transporte.
- Centros industriales más importantes:
66
- Cataluña, donde las nuevas industrias superaron a las industrias textiles tradicionales.
Destacaron: las quÃ−micas (abonos, medicamentos, explosivos); las siderometalúrgicas en
las que los nuevos hornos eléctricos permitieron la fundición y uso de aceros especiales
(Altos Hornos), lo que permitió el desarrollo de empresas de motores y automóviles
(Hispano Suiza); y la Construcción, promovida por las grandes obras públicas y el
crecimiento de Barcelona.
- El PaÃ−s Vasco y la rÃ−a de Bilbao se convirtieron en el más importante centro
siderometalúrgico, alrededor del cuál surgieron muchas industrias metalúrgicas,
especialmente en el sector naval.
- Madrid y Bilbao, centros bancarios:
La banca se convirtió en el eje del desarrollo económico: fábricas, minas, transportes, …
dependÃ−an de los bancos.
La fusión del capital industrial y del capital bancario produjo el capital financiero, que
dirigÃ−a el desarrollo económico del paÃ−s.
La sociedad:
La sociedad española avanzó hacia una sociedad de clases. Se caracterizó por:
⋅ La decadencia del mundo rural.
⋅ La decadencia de la aristocracia nobiliaria.
⋅ La consolidación del mundo urbano:
• El predominio de la burguesÃ−a y el proletariado, y su duro
enfrentamiento.
• El crecimiento de las clases medias, que dominaban una sociedad
cada vez más profesional.
• La pervivencia de un gran porcentaje de servicio doméstico.
La situación en el campo:
La injusta distribución de la propiedad de las tierras era una de las causas del atraso del
paÃ−s.
Casi la mitad de los campesinos eran jornaleros, sin tierra, al lÃ−mite de la miseria,
condenados a salarios bajos y a largas etapas de paro. La situación de los pequeños
propietarios era también difÃ−cil: condenados a una agricultura de subsistencia por la
reducida extensión de sus tierras de cultivo (minifundios).
El 1% de los grandes propietarios (latifundistas) acaparaba el 50% de las rentas del campo.
VivÃ−an lejos de sus tierras, desinteresándose de los cultivos (absentismo).
La burguesÃ−a y el proletariado urbanos:
⋅ La burguesÃ−a: Formada por la alta burguesÃ−a: las familias de grandes
industriales, banqueros o comerciantes, que se habÃ−a ido formando en el
siglo XIX o se habÃ−a enriquecido durante la Primera Guerra Mundial; y la
pequeña y mediana burguesÃ−a, formada por pequeños fabricantes o
artesanos, comerciantes, o personas dedicadas a actividades liberales
(médicos, abogados, …).
67
⋅ El proletariado: A causa del desarrollo económico, a principios de siglo
aparecieron importantes masas de obreros que se concentraron en las zonas
industriales periféricas. Sus condiciones de vida eran muy duras: un
trabajo abusivo (de hasta 12 horas) con salarios muy bajos y una falta
absoluta de escolarización.
En esta época se desarrollaron los dos grandes sindicatos: la UGT, marxista-socialista, y la
CNT, bakuninista-anarquista, que, en el Congreso de Sants, se reestructuró en sindicatos
únicos, lo que le dio mayor fuerza. La CNT tenÃ−a su centro en Cataluña y se extendió
por Levante hasta AndalucÃ−a.
El empeoramiento drástico de la situación obrera, ocasionado por las consecuencias
económicas de la I WW y su crisis posterior provocó enfrentamientos muy duros (huelga
de la Canadiense, 1919; trienio bolchevique, 1918-1920). Ante ello, se creó el Instituto de
Reformas Sociales y el Instituto Nacional de Previsión, que estableció las primeras
pensiones de vejez. En 1909 se legalizó la huelga y en 1919 se estableció la jornada laboral
de 8 horas.
13. La II República
♦ La constitución de 1931 y el bienio reformista. El bienio radical-cedista. Las elecciones
de 1936 y el Frente Popular
La II República española se proclamó el 14 de abril de 1931 en Eibar; luego en
Barcelona y, finalmente, en Madrid, donde el Comité Revolucionario se hizo cargo del
poder.
El Gobierno Provisional: primeras reformas:
El Comité Revolucionario se convirtió en Gobierno Provisional tras la salida del monarca.
El nuevo gobierno dirigió la toma del poder por parte de comités republicanos en todas
las instituciones locales y provinciales y dictó las primeras medidas de carácter polÃ−tico.
Era un gobierno de concentración integrado por polÃ−ticos como: Alcalá-Zamora, Miguel
Maura (monárquicos); Lerroux (radical); Azaña (Acción Republicana); Casares Quiroga
(republicano gallego); Indalecio Prieto, Fernando de los RÃ−os, Largo Caballero (PSOE);
…
La polÃ−tica social:
El ministro de Trabajo Largo Caballero aprobó:
⋅ El Decreto de Términos Municipales que prohibió la contratación de
jornaleros de fuera del municipio.
⋅ La jornada laboral de ocho horas.
⋅ La Ley de Jurados Mixtos, para favorecer a jornaleros y pequeños
arrendatarios rurales.
⋅ El Decreto de laboreo forzoso, por la que las tierras no productivas
podÃ−an ser cedidas a los campesinos.
La reforma del ejército:
El ejército estaba atrasado e hipertrofiado por el exceso de mandos en relación con la
tropa. Por ello, el ministro de Guerra Azaña:
68
⋅ Aprobó la Ley de Retiro (Abandonaron el ejército unos 7.500 oficiales).
⋅ Suprimió la Academia General de Zaragoza.
⋅ Derogó la Ley de Jurisdicciones.
⋅ Redujo el número de capitanÃ−as generales.
Con ello pretendÃ−a modernizar el ejército y adecuarlo al nuevo poder civil, lo que no se
consiguió totalmente por la oposición de muchos mandos de origen africanista y por las
limitaciones presupuestarias.
Además, a pesar de la creación de los guardias de asalto, el ejército tuvo que seguir
interviniendo en la represión de conflictos sociales y huelgas.
La cuestión autonómica:
En Cataluña, donde Francesc Maciá habÃ−a proclamado el Estado catalán el 14 de
abril, se consiguió legalizar esta situación mediante la constitución de un gobierno
provisional (la Generalitat).
Los conflictos:
⋅ Estallaron conflictos religiosos, como la quema de conventos en Madrid y
alentaron la hostilidad de la Iglesia hacia el nuevo régimen.
⋅ Las primeras grandes huelgas, convocadas por la CNT en Madrid y Sevilla,
que se saldaron con una fuerte represión.
La Constitución de 1931:
Las Cortes Constituyentes:
En las elecciones a Cortes Constituyentes la conjunción republicana y socialista del
gobierno tuvo una victoria aplastante. La representación de partidos conservadores o
antisistema fue muy escasa y las nuevas clases medias urbanas fueron incorporadas a la vida
polÃ−tica.
El texto constitucional:
En la constitución aprobada el 9-XII-1931:
⋅ Se definió España como una república laica, descentralizada, igualitaria
y democrática de trabajadores.
⋅ Se reconoció el derecho al voto de la mujer.
⋅ Se declaraban los derechos y libertades del ciudadano.
⋅ Se regulaban medidas de protección social y cultural de los ciudadanos,
concediendo prioridad a los derechos del Estado sobre los individuales.
⋅ Las Cortes constaban de una sola cámara, con capacidad legislativa.
⋅ Los gobiernos debÃ−an lograr la confianza del Parlamento.
⋅ Los conflictos entre poderes se confiaban a un Tribunal de GarantÃ−as
Constitucionales.
⋅ Se establecÃ−a la figura del presidente de la República, de elección
indirecta, con capacidad de veto en la elección de los candidatos a
presidentes del ejecutivo.
⋅ Se aprobó la libertad de cultos y el matrimonio civil.
⋅ Se prohibió ejercer la enseñanza a las congregaciones religiosas.
69
⋅ Se suprimió la CompañÃ−a de Jesús.
⋅ Se abrió la posibilidad de elaborar estatutos de autonomÃ−a y constituir
regiones autonómicas, como en Cataluña con el Estatuto de Nuria. En el
PaÃ−s Vasco y Galicia también se iniciaron proyectos de estatutos.
El Bienio Reformista:
Con Alcalá Zamora en la presidencia de la República se suceden varios gabinetes
encabezados por Manuel Azaña. En esta fase la República comienza a aplicar su plan de
reformas. El problema fue que este programa reformista se desarrolló en un momento de
fuerte radicalización social.
La coalición azañista:
Azaña accedió a la presidencia en X-1931. Una de sus primeras acciones fue la
aprobación de la Ley de Defensa de la República, una medida preventiva frente a
cualquier posible ataque al régimen republicano.
El gobierno de Azaña era una alianza entre los republicanos de izquierda y los socialistas,
con lo que se dejó fuera del a los radicales de Lerroux.
Entre los ministerios destacaron:
⋅ Obras públicas, con Indalecio Prieto. Se llevan a cabo obras hidráulicas
y ferroviarias.
⋅ Instrucción pública, con Fernando de los RÃ−os. Se duplican el
número de escuelas primarias, se crean misiones pedagógicas y se apoya la
expansión universitaria.
⋅ Hacienda, con Jaume Carner, con una amplia labor de equilibrio del
presupuesto y de saneamiento económico.
⋅ Trabajo, con Largo Caballero. Prosiguió la legislación social, con
decretos sobre intensificación de cultivos o la Ley de Contrato de
Trabajo.
La reforma agraria:
La polÃ−tica republicana aspiraba a llevar a cabo una reforma técnica que lograse una
mayor productividad de las explotaciones agrarias y una reforma social que combinase
productividad con una mejor distribución de la tierra.
La reforma agraria se centró en las regiones latifundistas por su desigual distribución de la
propiedad de la tierra.
Las bases de la reforma se concretaron en la Ley de Reforma Agraria, de IX-1932.
ConsistÃ−a en una polÃ−tica de expropiación mediante la indemnización de fincas de
labranza no explotadas directamente por sus propietarios y el asentamiento de labradores en
las mismas en régimen de arriendo. De su aplicación se encargó el Instituto de
Reforma Agraria (IRA), apoyado por el Banco Nacional Agrario, dotado de escasos
recursos.
Los resultados fueron reducidos por la complejidad del proceso, la fuerte oposición social, la
lentitud burocrática del IRA y las contradicciones de la dirección polÃ−tica de la reforma.
Esto provocó decepción entre los campesinos sin tierras y conflictividad social en el
70
campo.
Estado integral y autonomÃ−as:
La solución de la República a la organización territorial del Estado se recogió en la
Constitución de 1931, en la que se reconocÃ−a la posibilidad de que algunas regiones
pudieran elaborar sus estatutos de autonomÃ−a dentro de un Estado integral. La aplicación
fue llevada a cabo en:
⋅ Cataluña: La autonomÃ−a fue liderada por Esquerra Republicana, que
integraba dos corrientes: el nacionalismo radical de Francesc Maciá, y el
republicanismo de izquierdas de LluÃ−s Companys. La organización de la
autonomÃ−a comenzó con la elaboración del estatuto de autonomÃ−a,
redactado en Nuria y aprobado por una gran mayorÃ−a del censo. La
aprobación del estatuto por las cortes se realizó tras la sanjurjada
(sublevación militar de Sanjurjo, que fracasó) de septiembre de 1932.
Maciá fue proclamado presidente de la Generalitat y Companys presidente
del Parlament.
⋅ PaÃ−s Vasco: El estatuto de autonomÃ−a no logró ser aprobado en todas
las provincias, por la oposición de la coalición azañista y por su rechazo
en Navarra.
⋅ Galicia: La autonomÃ−a no llegó a concretarse hasta junio de 1936, pero el
estallido de la guerra impidió su puesta en vigor
La oposición al gobierno de Azaña:
Desde finales de 1932 la coalición azañista empezó a sufrir la oposición del Partido
Radical, al que se fueron agregando otras fuerzas de derecha, monárquicas o católicas.
Pero la principal oposición procedÃ−a de los conflictos obreros y campesinos promovidos
por la CNT; de las clases medias y acomodadas urbanas, organizadas por la Iglesia; y del
ejército.
⋅ La oposición polÃ−tica: Correspondió a las organizaciones agrarias y
católicas, lideradas por Gil Robles, que constituyeron la Confederación
Española de Derechas Autónomas (CEDA), un partido de masas,
defensor de la religión y la propiedad, accidentalista (ni monárquico ni
republicano). Su objetivo era modificar la Constitución republicana. Entre
sus bases sociales destacaban los propietarios agrarios y las clases medias y
profesionales urbanas.
⋅ La oposición social: ProcedÃ−a de las organizaciones patronales
industriales o agrarias y del movimiento obrero y campesino. La lÃ−nea
revolucionaria se impuso sobre la sindicalista, promoviendo huelgas
generales y movimientos de carácter insurreccional, como los ocurridos en
Casas Viejas en 1933 (Matanza de campesinos por guardias civiles, que
desencadenó una campaña de desprestigio del Gobierno por los
anarquistas).
En septiembre de 1933, la conflictividad social, la creciente organización polÃ−tica de la
derecha y la falta de confianza del presidente de la República (Alcalá-Zamora) hicieron
que éste otorgara la presidencia del gobierno a los radicales.
El Bienio Radical-Cedista:
Este perÃ−odo se caracterizó por una situación de bloqueo, debida a:
71
⋅ La carencia de estabilidad polÃ−tica y parlamentaria de los gobiernos.
⋅ Los gobiernos revelan más una voluntad de revisar las reformas azañistas
que de construir un régimen republicano de base conservadora.
⋅ La radicalización social y polÃ−tica del paÃ−s aumentó.
Un nuevo mapa polÃ−tico:
Tras las elecciones de 1933: El PSOE y ERC (Ezquerra Republicana de Cataluña)
disminuyeron sus escaños; los partidos próximos a Azaña apenas lograron
representación parlamentaria; los radicales de Lerroux aumentaron sus escaños y los
grandes triunfadores fueron los partidos de derecha, con la CEDA.
Los radicales en el gobierno:
El gobierno fue ocupado por los radicales, con Lerroux como presidente, con el apoyo
parlamentario de la CEDA, de Gil Robles.
Su programa polÃ−tico consistió en rectificar o suspender algunas de las reformas del
perÃ−odo de Azaña:
⋅ Se modificó la polÃ−tica religiosa, logrando un acercamiento al Vaticano.
⋅ Se devolvieron tierras a la nobleza.
⋅ Se concedió amistÃ−a a los condenados por la sanjurjada.
⋅ Se comenzaron enfrentamientos con las autonomÃ−as catalana y vasca.
Al mismo tiempo, comenzaron las tensiones:
⋅ Dentro del gobierno: una parte del partido estimaba que Lerroux violaba los
principios republicanos. Por el contrario, la CEDA consideraba demasiado
moderada la rectificación de las reformas azañistas.
⋅ La conflictividad social aumentó notablemente por el deterioro de las
condiciones laborales y la arrogancia de los patronos. Se produjeron huelgas,
como la de campesinos de junio de 1934 en AndalucÃ−a y Extremadura.
Ante la dependencia que el gobierno tenÃ−a de la CEDA, los socialistas radicalizaron sus
posiciones, anunciando un movimiento revolucionario si la CEDA era llamada al gobierno.
Los sucesos de Octubre de 1934:
En octubre del 34, Lerroux confió tres ministerios a miembros de la CEDA. Esto condujo a
los sucesos de octubre, que pusieron de relieve la extrema polarización de la polÃ−tica
española y la disociación entre el mantenimiento de la república y de la democracia
polÃ−tica.
La convocatoria de la insurrección tuvo una desigual acogida en toda España: En Madrid,
PaÃ−s Vasco y AndalucÃ−a, la incidencia de la huelga fue escasa, sin embargo, en Asturias
y Cataluña los conflictos fueron notables.
⋅ La revolución de Asturias:
El objetivo era la toma del poder por parte del PSOE para desplazar al fascismo del gobierno
y poder aplicar un programa de carácter revolucionario. Los revolucionarios controlaron las
zonas mineras y las principales ciudades, pero las unidades de elite del ejército efectuaron
una brutal represión sobre ellos.
⋅ La sublevación catalana:
72
El origen de esta sublevación estaba en el conflicto que mantuvo la Generalitat con el
gobierno central por la Ley de Contratos de Cultivo, que favorecÃ−a la posición de los
arrendatarios de las comarcas vitÃ−colas. Los propietarios boicotearon la ley para que no
fuera aprobada.
Ante ello, Companys proclamó el Estado catalán de la República Federal Española.
Esta rebelión fue abortada por el ejército y los principales dirigentes polÃ−ticos fueron
detenidos. La Ley de Cultivos no entró en vigor.
El final del bienio:
Los sucesos de octubre y los escándalos en que se vio envuelto el Partido Radical, como el
del estraperlo y el de Nombela, provocaron el reforzamiento del papel de la CEDA.
Los partidos republicanos de izquierda se agruparon en los partidos Izquierda Republicana,
con Azaña, y Unión Republicana, con MartÃ−nez Barrio. Estos dos partidos, a su vez, se
aliaron con los socialistas, formando el Frente Popular.
El partido radical-cedista va llevando a cabo parte de su programa: suspende el Estatuto de
Cataluña y promulga una contrarreforma de la Ley Agraria, dando mayor libertad de
acción a los patronos. Con esto, el gobierno se gana la enemistad de los trabajadores.
Lerroux tiene que dejar el gobierno y Alcalá-Zamora nombra como presidente del gobierno
primero a Chapaprieta y luego a Valladares, dejando fuera a Gil Robles, que llama al
general Franco para dar un golpe de Estado, pero éste decide postergarlo. Gil Robles dimite
como ministro.
El Frente Popular:
Las elecciones de Febrero:
En estas elecciones se presentaron dos grandes agrupaciones polÃ−ticas:
- El frente de la contrarrevolución, nucleado en torno a la CEDA. Su programa consistÃ−a
en una reforma de la Constitución.
- El Frente Popular, con partidos republicanos de izquierda (Unión Republicana, Izquierda
Republicana), regionalistas (ERC, ORGA) y socialistas y comunistas (PSOE, PCE, POUM).
Su programa consistÃ−a en recuperar las lÃ−neas de actuación del bienio azañista y en
una amnistÃ−a para los represaliados de las revoluciones del 34.
En medio, las candidaturas de carácter centrista, con Portela Valladares.
El Frente Popular obtuvo una estrecha victoria sobre las derechas, obteniendo la mayorÃ−a
en el Parlamento, ya que la ley primaba las mayorÃ−as.
La formación del gobierno:
Militares y polÃ−ticos propusieron a Portela Valladares que encabezase un golpe militar,
pero éste abandonó el gobierno, del que se hizo cargo Azaña.
Azaña trató de restaurar la polÃ−tica del primer bienio. Sus medidas fueron: liberación
73
de presos, restablecimiento de las instituciones autonómicas catalanas y recuperación de la
polÃ−tica de reforma agraria.
Es entonces cuando las Cortes destituyen a Alcalá Zamora en la presidencia de la
República y Azaña es elegido para sustituirle. El cargo de presidente del gobierno es
ocupado por Casares Quiroga, de la ORGA.
Hacia la guerra civil:
Las posiciones más radicales fueron ganando terreno en sus propuestas polÃ−ticas y en la
calle.
⋅ Los sindicatos UGT y CNT actuaron muy unidos, lo que propició una
importante movilización obrera y numerosas huelgas. Todos los sectores
económicos se vieron afectados. Los polÃ−ticos de izquierdas no eran
capaces de establecer una estrategia común con la clase obrera, que
preferÃ−a preparar la revolución social.
⋅ Los grupos extremistas de derecha (Falange Española, fundada por J.A.
Primo de Rivera en 1933), Bloque Nacional, …) confiaban cada vez menos
en la CEDA de Gil Robles.
La lucha callejera se convirtió desde entonces en el escenario de una intensa violencia
polÃ−tica. A ello se añadió la división interna del ejército. Parte de sus mandos,
encabezados por el general Mola, participaban en la conspiración contra el gobierno.
Los asesinatos del teniente Castillo y de Calvo Sotelo aceleraron la sublevación militar.
♦ La cultura española desde inicios de la Edad de Plata hasta 1936
En el primer tercio del siglo XX la cultura española vivió una etapa de esplendor: la Edad
de Plata.
A partir de 1898 los intelectuales adquirieron protagonismo e intervinieron en la vida
polÃ−tica y social. Sus temas de interés fueron la apertura al exterior y la preocupación
por los problemas nacionales.
Tres generaciones de intelectuales:
Durante esta época los intelectuales constituyeron tres generaciones en la cultura
española:
La generación del 98:
Destacaron escritores y periodistas (Unamuno, AzorÃ−n, Baroja, Valle-Inclán, Machado),
filólogos e historiadores (Menéndez Pidal), pintores (Rusiñol) y arquitectos modernistas.
Renovaron la sensibilidad artÃ−stica y literaria de España con su adscripción al
Modernismo.
Fueron muy crÃ−ticos con los vicios del sistema polÃ−tico de la Restauración, pero apenas
elaboraron propuestas polÃ−ticas alternativas
La generación del 14:
74
Destacaron pensadores y ensayistas (Ortega y Gasset, Azaña, Eugenio d'Ors), cientÃ−ficos
(Marañón), escritores (Gómez de la Serna) y pintores.
Afrontaron la defensa de una nueva polÃ−tica y se preocuparon por la apertura a las
corrientes intelectuales y cientÃ−ficas de Europa.
La generación del 27:
Integrada por un conjunto de poetas unidos por: la admiración por la obra de Juan Ramón
Jiménez, la búsqueda de la riqueza en el lenguaje a partir de los clásicos españoles y
de la lÃ−rica popular, el desprecio por la RAE y el contacto con el surrealismo europeo.
Destacaron: escritores (Federico GarcÃ−a Lorca, Dámaso Alonso, Pedro Salinas, Jorge
Guillén, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Gerardo Diego), pintores
(Salvador DalÃ−) y cineastas (Luis Buñuel).
Europeización e hispanoamericanismo:
Una de las caracterÃ−sticas del clima intelectual de España de esta época fue la pasión
por establecer conexiones con el extranjero: con Europa e Iberoamérica.
La europeización fue posible gracias a la acción de instituciones como la Junta de
Ampliación de Estudios, que fomentó las pensiones de estudio y viaje a diversos paÃ−ses
europeos.
El hispanoamericanismo defendÃ−a la identidad cultural de los paÃ−ses de habla hispana.
Esta mentalizó cristalizó en hechos como la adopción del 12 de octubre como DÃ−a de la
Raza y la celebración de exposiciones iberoamericanas.
Intelectuales y nacionalismo:
Entre los problemas que preocuparon a los intelectuales predominó la construcción de la
nación española.
La derrota del 98 habÃ−a sido consecuencia de la debilidad de España como nación pero,
al mismo tiempo, fue el punto de partida de proyectos alternativos de carácter nacionalista.
Se defendió una concepción diferente de la articulación territorial de España, con el
objetivo de reforzar el Estado y refundar la nación.
14. La Guerra Civil
♦ La sublevación militar. El desarrollo de la guerra civil. Evolución polÃ−tica en las dos
zonas durante la guerra civil
♦ La sublevación militar
La Guerra Civil fue consecuencia directa de una sublevación militar fracasada en una
sociedad profundamente dividida.
La Conspiración antirrepublicana
En 1936, un amplio sector des ejército sentÃ−a amenazados sus intereses corporativos, sus
75
intereses de clase y su concepción tradicional de España y del orden social.
Tras las elecciones de 1936. algunos lÃ−deres de la derecha (Gil Rob/e$. Calvo Sote/o...) y
altos mandos militares pretendieron impedir el traspaso de poderes a las fuerzas del Frente
Popular. Fracasadas estas gestiones algunos militares de alta graduación decidieron derribar
al nuevo gobierno frentepopulista. El pronunciamiento lo dirigirÃ−a una Junta Militar
presidida por Sanjurjo y de la que formaban parte varios generales como Franco y Mola.
Los gobiernos de Azaña y Casares Quiroga, aunque enterados, no prestaron demasiada
atención a la preparación de la sublevación. Con todo, tomaron algunas medidas para
contrarrrestarla:
. Pusieron bajo vigilancia a algunos mili1ares sospechosos.
. Colocaron en puestos clave del ejército a mandos a los que se suponÃ−a Identificados con
el régimen republicano.
. Desplazaron a destinos considerados poco peligrosos a los generales de cuya lealtad se
dudaba (Mola a Pamplona, Franco a Canarias y Goded a Baleares).
EI ejército se impuso como la columna vertebral de la insurrección. Las fuerzas
polÃ−ticas contrarias a la República quedaron subordinadas a él.
¿Cómo comenzó la Guerra civil
El asesinato de Calvo Sotelo el 13 de julio por guardias de asalto, como respuesta al de un
teniente del mismo cuerpo cometido horas antes por la extrema derecha acabó con las
últimas vacilaciones.
El Golpe de estado
EI 17 de julio de 1936 se inició la rebelión militar en Melilla, Ceuta y Marruecos. El
alzamiento militar se produjo en la PenÃ−nsula el dÃ−a 18, pero no triunfó en amplias
zonas del territorio nacional debido, sobre todo a que muchos militares y las fuerzas de orden
público permanecieron leales a la República.
El dÃ−a 19 Franco se puso al frente de las tropas africanas que eran las más disciplinadas y
las mejor preparadas del ejército español.
. Los sublevados dominaban el norte de Marruecos, Canarias, Baleares(salvo
Menorca).Galicia,
Oviedo, Ôlava, Navarra. la parte occidental de Aragón con sus tres capitales, Castilla la
Vieja-León, Extremadura noroccidental y determinados núcleos dispersos de AndalucÃ−a
occidental (las ciudades de Sevilla, Cádiz, Córdoba y Granada.
. El golpe de Estado fracasó en Asturias, Santander, Vizcaya, Guipúzcoa. Cataluña,
Levante, Extremadura suroriental y la mayor parte de Castilla la Nueva y AndalucÃ−a.
España se dividió en dos zonas Irreconciliables. Se combatió por imponer una dictadura
militar o defender la república, pero la guerra se manifestó también como lucha de
clases, contienda religiosa, choque entre nacionalismos y enfrentamiento entre fascismo y
76
comunismo.
♦ El desarrollo de la guerra civil
la zona republicana
La sublevación militar produjo la quiebra del Estado, aunque algunas instituciones
continuaran formalmente funcionando. El dÃ−a 19 se formó un gobierno débil del que
participaban sólo los partidos republicanos. Las organizaciones obreras, armadas,
decidÃ−an y actuaban con enorme autonomÃ−a a través de una serie de juntas y consejos
recién constituidos.
Aunque del lado de la República habÃ−an permanecido muchos oficiales y soldados del
ejército, la mayor parte de la Aviación y casi toda la Marina, la organización militar
quedó desmantelada. Su poder fue reemplazado por el de las milicias populares, creadas por
los partidos de izquierda y los sindicatos.
En la zona republicana se localizaban un buen número de las grandes ciudades del paÃ−s y
las regiones más industriales y mineras. Además, el gobierno controlaba los recursos
financieros, su situación agrÃ−cola era, en cambio, más deficitaria.
La zona «nacional»
En la España «nacional »inmediatamente después del golpe, cada general ejerció su
autoridad con plena autonomÃ−a en el espacio en el que operaba. Se produjo, pues, una
pluralidad de centros de poder militar.
Tras la muerte de Sanjurjo el 20 de julio en un accidente aéreo, se constituyó en Burgos la
Junta de Defensa Nacional, para coordinar y unificar la acción de los insurrectos.
La zona «nacional» apenas disponÃ−a del 20 % de la producción industrial del paÃ−s,
pero contaba con el 70 % de la agrÃ−cola.
La implicación internacional
La Guerra Civil Española provocó una honda división en la opinión pública
internacional. Los dos bandos recibieron ayuda de paÃ−ses extranjeros-fundamentalmente en
armamento y soldados. La destinada a los sublevados fue, sin embargo, más regular y algo
más cuantiosa.
Francia y Gran Bretaña impulsaron una polÃ−tica de neutralidad y no injerencia, que
perjudicó a la República. El Comité de No Intervención, creado en Londres en
septiembre de 1936, fue completamente inoperante.
* De los Estados aliados de la República, sólo México y la URSS acudieron en su
auxilio. La ayuda de la URSS fue la más importante y el gobierno la pagó con oro del
Banco de España, Francia suministró (casi siempre de forma clandestina) armas para
combatir. Además, unos 60.000 voluntarios extranjeros lucharon en las Brigadas
Internacionales. (Muchos de ellos eran comunistas).
* El bando rebelde recibió apoyo incondicional de Alemania, Italia y Portugal. Las dos
primeras realizaron un aporte ingente, sin que los «nacionales » se vieran obligados a
77
pagarlo de forma inmediata. Igual ocurrió con el abundante petróleo abastecido por la
TEXACO o con los camiones vendidos por la Ford y la General Motors (americanas).
En el extranjero, particularmente comprometidos se mostraron los intelectuales, que
defendieron, en su mayorÃ−a, la causa republicana.
Las operaciones militares
1. la lucha por Madrid (julio de 1936-marzo de 1937)
El objetivo prioritario de los sublevados fue tomar Madrid. Los ataques contra la capital
debÃ−an llevarse a cabo de forma simultánea por el ejército del norte (Mola) y el del sur
(Franco). El ejército de Mola se estancó en los puertos de montaña del Sistema Central.
El avance hacia Madrid desde el sur también se demoró.
Simultáneamente, se produjeron cambios dentro de cada bando:
◊ Bando republicano: El gobierno de Giral dio paso en septiembre al del socialista
Largo Caballero.
◊ Bando “Nacional”: Franco concentró el poder polÃ−tico y militar por acuerdo de
la Junta de defensa Nacional y más tarde estableció su cuartel general en Burgos.
El gran asalto franquista a Madrid se produjo en noviembre, pero fracasó. Azaña (que ya
era Presidente de la República) se instaló en Barcelona y el gobierno de Largo Caballero en
Valencia.
Un posterior intento de Franco por tomar la ciudad con un ataque sobre el Jarama en febrero
de 1937 y una operación sobre Guadalajara en marzo también fracasaron. Pero los
“nacionales» conquistaron Málaga.
♦ El frente Norte (abril-octubre de 1937)
En vista de las dificultades que ofrecÃ−a la entrada en Madrid, Franco se propuso liquidar el
frente norte, cabe resaltas el bombardeo de Guernica por parte de la Legión Cóndor,
alemana. Los “nacionales” , esta vez sÃ− triunfaron en el norte, por lo que la relación de
fuerzas entre los bandos se alteró: la República perdió un área con abundantes recursos
industriales y mineros, redujo su espacio a un tercio del territorio nacional y su población
disminuyó a la mitad de la total. El gobierno de NegrÃ−n, que en mayo habÃ−a sustituido al
de Largo Caballero, intentó superar la situación.
♦ El frente Este (octubre 1937-abril 1939)
La idea de atacar Madrid volvió a estar presente en la estrategia militar de Franco, pero el
ejército republicano se adelantó y a finales de 1937 se apoderó de Teruel. Los
«nacionales» recuperaron la ciudad en febrero de 1938. Lo más destacado fue la batalla
del Ebro, la más cruenta de la guerra, de la que el ejército de la República salió muy
derrotado. Franco tomó Barcelona el 26 de enero de 1939. El 28 de marzo se rindió
Madrid. EI 1 de abril de 1939, la guerra habÃ−a terminado.
1.3. Evolución polÃ−tica de las dos zonas durante la guerra civil
La España republicana
78
El golpe militar provocó en los territorios leales a la República un proceso de revolución
social sin dirección centralizada. Poco a poco los gobiernos republicanos lograron
incrementar su debilitado poder con el objetivo de ganar la contienda, por lo que chocaron
con las fuerzas revolucionarias.
La represión popular
En la zona republicana, el Estado se desarticuló y emergieron múltiples y dispersos poderes
revolucionarios, que pusieron en marcha una dura represión que pronto degeneró en terror.
Grupos de milicianos persiguieron brutalmente a sus enemigos reales o supuestos
(aristócratas, burgueses, militares, afiliados a partidos de derechas y religiosos). La Iglesia
española sufrió la mayor persecución de su historia. Especialmente graves resultaron los
asesinatos en Paracuellos del Jarama y en Torrejón de Ardoz.
El número total de vÃ−ctimas se calcula en torno a las 50.000. Hubo, a su vez, muchos
encarcelados y bastantes depurados.
La colectivización
Nada más producirse el golpe de Estado, las dos grandes centrales sindicales -CNT y UGTbuscaron acabar con el capitalismo y, donde tuvieron fuerza, desarrollaron un proceso de
colectivización. Dicho proceso supuso la abolición de la propiedad privada de los medios
de producción y la implantación de la propiedad colectiva, pero no obedeció a un
proyecto planificado. La dinámica colectivizadora respetó, en general, la pequeña
propiedad.
La revolución en el campo se extendió por buena parte del territorio republicano.
Participaron en ella en torno a 3.000.000 de campesinos, se expropiaron cerca de 5.500.000
hectáreas y se crearon unas 1.600 colectividades. En La Mancha, Aragón, Murcia,
AndalucÃ−a y Extremadura tuvo mucha importancia.
Los sindicatos constituyeron también colectividades en las grandes empresas industriales y
comerciales y ejercieron el control obrero en las pequeñas. Estas colectividades proliferaron
sobre todo en Cataluña. Los sindicatos gestionaron también numerosas empresas de
servicios públicos, ferrocarriles y transportes urbanos.
La reconstrucción del estado
La situación de fragmentación del Estado tardó en corregirse porque tropezó con graves
disensiones entre las fuerzas polÃ−ticas y sindicales.
La centralización del poder
El gobierno de Giral, era impotente ante la revolución proletaria y las milicias populares no
podÃ−an combatir con eficacia al ejército sublevado, constituido por militares
profesionales.
El gobierno de Largo Caballero, intentó recuperar la fuerza del Estado
. Decretó la disolución de las juntas y de los comités.
. Reguló los consejos que regÃ−an los ayuntamientos y las diputaciones.
79
. Potenció los tribunales populares creados por el gobierno anterior.
. Impuso un fuerte control sobre el Banco de España.
. Militarizó las milicias.
La centralización, sin embargo, avanzaba muy lentamente. Tras la caÃ−da de Málaga, en
febrero de 1937, los partidos polÃ−ticos intentaron afianzar la autoridad estatal. El PCE
planteó la estrategia más clara: para ganar la guerra era necesario congelar la revolución
social pero su postura chocó con los sindicatos, y en particular con la CNT. En mayo de
1937, Largo Caballero perdió el apoyo de los comunistas, de algún sector del propio PSOE
y de algunos republicanos.
El gobierno de NegrÃ−n (comunista) supuso la pérdida de poder de los sindicatos mientras
que los partidos polÃ−ticos recuperaban su predominio, en especial el PCE. Este gobierno
representó el triunfo de la centralización y de la polÃ−tica frentepopulista:
. Se impuso sobre los comités.
. Recuperó poder en Cataluña.
. Liquidó las colectividades y el Consejo de Aragón.
. Dedicó sus mayores esfuerzos a las tareas bélicas.
Desde que en abril de 1938 las tropas «nacionales» llegaron al Mediterráneo, en el
bando republicano se planteó el dilema de entablar negociaciones con Franco o proseguir la
guerra. Sólo NegrÃ−n y los comunistas defendieron hasta el final esta última opción, con
la esperanza de que la tensa situación internacional evolucionara en favor de la República.
El ejército popular
El gobierno de Giral pretendió integrar en el ejército a los milicianos mediante la
creación de batallones de voluntarios. Su frustrado intento dejó pendiente el asunto hasta
que el gobierno de Largo Caballero comenzó a articular una estructura militar más
operativa: se creó el ejército popular, pilar fundamental en la reconstrucción del Estado
republicano. El 28 de septiembre de 1936 se decretó la militarización de las milicias:
. El ejército se organizó en torno a las brigadas mixtas (unos 4.000 combatientes)
. En las unidades militares se estableció un comisario polÃ−tico, que obligaba a las milicias
a guardar una mayor disciplina.
.Se sustituyeron las estrellas como distintivos de mando por los galones y se adoptó el
saludo con el puño en alto.
El gobierno de Negrin intentó una mayor profesionalización y una menor politización del
ejército.
Educación y cultura
El ministerio de Instrucción Pública potenció la expansión de la educación, aunque con
80
un alto
componente de adoctrinamiento polÃ−tico.
.Se construyeron cerca de 5.500 nuevas escuelas (+ 2.100 que levantó la Generalitat en
Cataluña).
. Se aprobó el Plan de Estudios de la Escuela Primaria; se intentó que el bachillerato
perdiera su
carácter elitista y se preparó una modalidad abreviada del mismo para obreros.
. La universidad apenas funcionó.
En el campo de la difusión cultural, especial relevancia adquirió la labor de alfabetización
y educación polÃ−tica llevada a cabo entre los soldados por las Milicias de la Cultura
(organizaciones de voluntarios promovidas por las autoridades ministeriales).
La mayorÃ−a de los intelectuales españoles se movilizó en favor de la República.
La España «nacional»
En ella se constituyó un férreo poder dictatorial orientado a ganar la guerra e impulsar la
contrarrevolución.
Factores que hicieron posible que el bando franquista lograra la unidad:
. El sentimiento católico y antirrevolucionario
. El papel hegemónico que desempeñó el ejército también en el terreno polÃ−tico.
A nivel internacional, Alemania e Italia reconocieron a Franco en 1936. Francia e Inglaterra
lo hicieron a comienzos de 1939.
El nuevo estado
Los insurrectos carecÃ−an de un proyecto de régimen polÃ−tico alternativo a la
República, aunque consideraban inevitable algún tipo de dictadura.
La concentración del poder
A principios del otoño de 1936, la Junta de Defensa Nacional nombró a Franco jefe de
todos los ejércitos con el tÃ−tulo de GeneralÃ−simo y jefe del gobierno del Estado
-transformado en seguida en jefe del Estado-, al tiempo que le otorgó plenos poderes. Franco
creó el 30 de enero de 1938, el gobierno de la nación. El jefe del Estado asumÃ−a el poder
legislativo y era también el presidente del Consejo de Ministros.
Con anterioridad, se habÃ−a llevado a cabo un proceso de concentración de las fuerzas
polÃ−ticas que unificó a falangistas y carlistas en un único partido o Movimiento -FE de
las JONS-, del que Franco pasó a ser su jefe nacional y supremo caudillo.
La postura de la Iglesia
81
La Iglesia no habÃ−a participado en los preparativos de la insurrección militar. Sin
embargo, pronto dio su beneplácito al bando insurgente, cuando éste justificó la
sublevación en la defensa del orden y de la unidad de la patria, y como respuesta a una
posible revolución comunista.
La Iglesia definió la guerra como una «cruzada».
La hegemonÃ−a del ejército
El ejército fue el pilar fundamental sobre el que se edificó el nuevo Estado dictatorial de
Franco.
La declaración del estado de guerra por parte de la Junta de Defensa Nacional supuso la
atribución al ejército de una serie de funciones de las que no pudo gozar el del bando
enemigo, en el que la declaración del estado de guerra se produjo en la fase final.
Pero el ejército no era muy numeroso. La ampliación posterior del ejército se hizo
sobre la base de la organización que ya existÃ−a. No se emprendieron reformas de gran
calado, pero para hacer frente al déficit de mandos intermedios se habilitaron los
alféreces provisionales, que resultaron muy disciplinados. Las milicias civiles que
formaron los requetés carlistas y los grupos armados de Falange se vieron obligados a
integrarse en el ejército y a las órdenes de los mandos militares.
La represión de los sublevados
Los militares rebeldes y los partidos polÃ−ticos que apoyaron el golpe de Estado (falangistas,
monárquicos, carlistas...) practicaron desde el principio de la guerra una implacable y
sistemática represión, dirigida fundamentalmente contra las organizaciones vinculadas al
Frente Popular.
Los primeros que se vieron afectados por las medidas represivas fueron los miembros del
ejército y de las fuerzas de seguridad que se negaron a sumarse a la insurrección.
Abundaron las ejecuciones masivas. Se actuaba sin contemplaciones para aniquilar cualquier
forma de resistencia que pudiera entorpecer la construcción del Nuevo Estado. El terror
sirvió como método para cimentar la dictadura.
A partir de octubre de 1936, la represión disminuyó algo, pero no cesó. Las vÃ−ctimas de
la represión probablemente sobrepasaron las 85.000. A lo largo de la guerra, las cifras de
encarcelados y depurados llegaron a ser muy altas.
La contrarrevolución
El poder que se instauró en la zona «nacional» impulsó una contrarrevolución social,
que se basaba en los principios de la propiedad, la religión y el orden. Las nuevas
autoridades emprendieron pronto una serie de cambios:
. Tomaron medidas para que los antiguos propietarios recuperaran las tierras y las fábricas
que
les habÃ−an sido incautadas o expropiadas.
. Suprimieron los partidos y los sindicatos.
82
. Controlaron la educación y la cultura. Prohibieron la libertad de expresión y depuraron los
cuerpos de enseñantes y funcionarios.
. Anularon la legislación laica de la República y resacralizaron la vida social.
Apoyaron al bando “nacional”:La oligarquÃ−a terrateniente y la burguesÃ−a financiera,
numerosos pequeños y medianos campesinos católicos, sectores diversos de las clases
medias urbanas.
Educación y cultura
El bando franquista se propuso como objetivo prioritario desmontar la obra renovadora
que en materia educativa se habÃ−a llevado a cabo durante la Segunda República.
La educación que se impuso en la España «nacional» obedeció a dos principios
básicos: confesionalidad y politización. Los contenidos católicos y patrióticos
impregnaron el conjunto de la enseñanza y la Iglesia desempeñó un papel central en su
desarrollo.
La España «nacional” contó con la colaboración de algunos intelectuales como
Eugenio d'Ors., AgustÃ−n de Foxá o Torrente Ballester . El escritor Miguel de Unamuno,
que al principio fue partidario de la sublevación, acabó decepcionado con ésta
Los estragos/consecuencias de la guerra
Las consecuencias demográficas
El número de muertos es difÃ−cil de calcular, aunque según varios autores se acerca a
1.000.000 de personas.
Se marcharon bastantes de los mejores intelectuales y cientÃ−ficos del paÃ−s (Ortega y
Gasset, Falla, Marañón...), con lo que el panorama cultural quedó muy empobrecido..
. Hubo 400.000 españoles heridos en las operaciones militares y los 300.000 prisioneros
de guerra en las cárceles franquistas hasta 1945 (tu bisabuelo Gregorio).
Esta sangrÃ−a demográfica influyó más tarde en la caÃ−da de la natalidad.
La difÃ−cil reconciliación
La Guerra Civil habÃ−a finalizado el 1 de abril de 1939, pero la paz no terminó de llegar.
Durante los casi cuarenta años del franquismo, la Guerra Civil continuó estando muy
presente en la memoria colectiva de los españoles. Sólo la aprobación de una
Constitución democrática en 1978, una vez muerto Franco, cerró de forma definitiva el
capÃ−tulo de la Guerra Civil.
Los efectos económicos
. España perdió más de medio millón de hombres y mujeres laboralmente activos.
. Se destruyeron total o parcialmente unas 500.000 viviendas.
83
. Quedaron inservibles algo más de un tercio de la marina mercante, en torno al 60 % de las
locomotoras y vagones de los trenes, y una parte considerable del tendido ferroviario y de la
red de carreteras.
. Dos terceras partes de la ganaderÃ−a desaparecieron.
. La agricultura y la industria, redujeron su producción en aproximadamente el 25 %.
. La Hacienda pública estaba arruinada: habÃ−a que pagar las deudas de Franco con
Alemania e Italia y gran parte del oro del Banco de España se habÃ−a utilizado para pagar
la ayuda que la URSS habÃ−a enviado a la República.
España, una excepción en Europa occidental
España retrocedió en su nivel de desarrollo. Franco permaneció en el poder durante casi
40 años. España siguió un camino completamente apartado de la orientación
democrática que habrÃ−an de tomar los paÃ−ses europeos después de la Segunda Guerra
Mundial.
Por otra parte, España quedó inhabilitada durante mucho tiempo para desarrollar una
polÃ−tica exterior plenamente normal. Sus aspiraciones a formar parte de la Comunidad
Europea y de otras organizaciones y foros de carácter internacional no se vieron colmadas a
corto plazo.
HISTORIA DE ESPAÃ A (MINITEMAS)
♦ El proceso de hominización de la PenÃ−nsula Ibérica: nuevos hallazgos
El hombre es fruto de una evolución que comenzó hace 5 millones de años con la
aparición del Homo Ergaster probablemente en Ôfrica y que culminó con el Homo
Sapiens, surgido hace 40.000. De Ôfrica pasó a Oriente Próximo y Asia convertido ya en
Homo Erectus, alcanzando las zonas meridionales de Europa hace 1 millón de años. Sin
embargo, los restos más antiguos (encontrados en Atapuerca) pertenecen al Homo
Antecesor, que vivió hace 800.000 años y se caracterizaba por el canibalismo, la fortaleza
fÃ−sica y el pequeño cerebro. En este mismo lugar se encuentra uno de los mayores
yacimientos de restos arqueológicos del mundo, pertenecientes al Homo Heidelbergensis,
que habitó hace 300.000. Con posteridad, entre el 80.000 y el 50.000 a.C. apareció el
Homo Neanderthalensis que construÃ−a instrumentos de piedra, hacÃ−a fuego y enterraba a
sus muertos. Es, pues, muy similar a nosotros aunque no sea antecedente directo. Cuando el
Homo Sapiens apareció (hace 40.000), convivió con el Neandertal y alcanzó el nivel
similar de evolución y sin embargo, fue el que perduró, y del cual desciende el hombre
actual.
♦ Los Pueblo Prerromanos (tartesos, celtas, Ã−beros)
Son los que habitan la PenÃ−nsula en el milenio I a.C. El más importante es Tartesos pues
es el primer estado, situado entre Huelva y Cartagena. Al no haber restos arqueológicos, lo
único que sabemos es que los griegos la consideraron una civilización adelantada, cuya
riqueza provenÃ−a del campo, la minerÃ−a y sobre todo el comercio. Si desconocido es su
origen, más lo son las causas de su desaparición en el s. V a.C. Simultánea a su esplendor
es la llegada de pueblos indoeuropeos en oleadas provocadas por la presión demográfica en
la estepa eurasiática. Los primeros, del siglo VIII a.C. han pasado ala historia como los
84
“celtas” y se sitúan en la Meseta y el norte de la PenÃ−nsula. Poco apoco irán llegando
otros pueblo “Ã−beros” más evolucionados y que se asentarán en el litoral mediterráneo.
♦ Las colonizaciones históricas: Fenicios, Griegos y Cartaginenses
A lo largo del primer milenio a.C., fenicios, griegos y cartagineses fundas enclaves
comerciales en la PenÃ−nsula, atraÃ−dos por el oro, la plata y el cobre. Los fenicios fueron
los primeros en asentarse, fundando la colonia más antigua Gañir, la actual Cádiz, en
torno al 800ª.C. Con posteridad la siguieron Malaka (Málaga) y Sexi (Almuñécar).
Los griegos conocen la penÃ−nsula tras fundar la colonia se Massalia (Marsella). Sin
embargo, su interés se centra en el noreste peninsular, donde fundaron las actuales Rosas y
Ampurias hacia el año 600 a.C. Tanto griegos como fenicios se establecieron con
intención de comerciar con los nativos y por tanto, de un modo pacÃ−fico. Pero cuando se
produce la caÃ−da de Tiro (última ciudad fenicia independiente) en el siglo VI a.C., Cartago
toma el relevo del control del comercio Mediterráneo Occidental y por tanto loas colonias
fenicias. Como consecuencia de la Primera Guerra Púnica con Roma, Cartago acomete una
polÃ−tica más hostil que condujo a la ocupación militar del sur y sudeste peninsular,
fundando sus colonias Cartago Nova y Akra Leuke (Cartagena y Alicante)
♦ La evolución de la conquista romana en la PenÃ−nsula
Entre los años 218 y 19 a.C. Roma acomete un largo proceso de conquista de la
PenÃ−nsula Ibérica. El interés romano nace del enfrentamiento que mantiene con
Cartago que se materializa en dos grandes guerras. El ataque de Cartago a Sagunto (218 a.C.)
sirve de excusa para iniciar la II Guerra Púnica y con ella el inicio de la conquista que se
hace de un modo discontinuo, por etapas. La primera abarca toda la guerra y supone la
ocupación del sur y el levante entre el 218 y 197 a.C. Tras esto, se hace necesario un periodo
de consolidación y afianzamiento de los territorios ocupados que se verá alterado con las
guerras celtibero-lusitanas (154-133 a.C.) en las cuales se conquistaron los pueblos de centro
y oeste, destacando como mitos de la resistencia, el jefe lusitano Viriato y el asedio de
Numancia. Desde el 133 y hasta el 29 a.C. resultó una etapa de estabilización con escasa
incorporación de territorios. Las guerras cantabro-astures, dirigidas por el emperador
Augusto, culminaron la conquista de la PenÃ−nsula ene. Año 19 a.C.
♦ El proceso de la romanización: el legado cultural
A lo largo de los siglos que abarca la dominación romana de la PenÃ−nsula (s. I al V d.C.),
los pueblos indÃ−genas fueron asimilando su cultura y sus formas de vida. Si bien, el grado
de romanización dependió del desarrollo previo de los pueblos, el método seguido en
todos los casos fue el mismo: la extensión del a vida urbana, que rompÃ−a las primitivas
formas de organización económica, polÃ−tica y social. En el área ibérica, muy
urbanizada, fue muy fácil la inserción de la vida romana y se impuso el latÃ−n a las
lenguas vernáculas. La Bética, de donde eran originarios el estoico Séneca, el poeta
Lucano, Colmuela, autor de un importante tratado de agronomÃ−a y el geógrafo mela; y el
Valle del Ebro, cuna del retórico Quintiliano y del poeta satÃ−rico Marcial son las dos
regiones que mejor representan la integración peninsular en la cultura roma. En contraste
con esta zona, los pueblos del oeste y el norte de la PenÃ−nsula, los menos romanizados,
mantuvieron por más tiempo sus costumbres y sus lenguas, de las que aún hoy perviven
importantes ejemplos.
♦ El proceso de la romanización: las obras públicas
85
A lo largo de los siglos que abarca la dominación romana de la PenÃ−nsula (s. I al V), los
pueblos indÃ−genas fueron asimilando su cultura y sus formas de vida. Si bien, el grado de
romanización dependió del desarrollo previo de los pueblos, el método seguido en todos
los casos fue el mismo: la extensión del a vida urbana, que rompÃ−a las primitivas formas
de organización económica, polÃ−tica y social.
Una vez conseguido este objetivo, aparecieron en Hispania las formas propiamente romanas,
siendo más significativas las arquitectónicas, que son las que han perdurado hasta hoy. La
arquitectura romana proseguÃ−a dos objetivos fundamentales: la perfección técnica y la
utilidad; de ahÃ− que no nos hayan legado ningún templo y sÃ− teatros como el de
Mérida y anfiteatros como los de Itálica, Tarragona o Mérida. Si importantes son los
edificios, no lo son menos el resto de las obras públicas entre las que podemos destacar
puentes como el de Alcántara, acueductos como los de Segovia, Tarragona o toda la red de
calzadas que recorren aún hoy toda la PenÃ−nsula.
♦ La monarquÃ−a visigoda y las instituciones
Los visigodos son un pueblo procedente de la zona del Danubio y que debido a un pacto
firmado con Roma controlan tierras en el sur de Francia y la PenÃ−nsula a cambio de
expulsar a los vándalos, suevos y alanos. En el 476 (caÃ−da de Roma), tras la muerte del
último emperador romano, asumen el poder polÃ−tico de la PenÃ−nsula. Debido a su
escasez de efectivos se establecieron en zonas poco habitadas como la meseta central y
septentrional. Tras vencer a suevos en Galicia, vascones y bizantinos en el sur, la
monarquÃ−a visigoda se convirtió en el primer estado independiente que integraba a oda la
penÃ−nsula. Su monarquÃ−a era electiva por parte de los magnates y aunque las funciones
del rey eran amplias, para la labor del gobierno se servÃ−a del Aula Regia y del Officium
Palatinum. Territorialmente, al frente de cada provincia se designó a un duque, con
funciones civiles y militares de quien dependÃ−a a su vez, varios condes. La fusión entre lo
visigodo y lo romano se materializó en varias medidas como la conversión al catolicismo
de Recaredo en el III Concilio de Toledo (589) y el Liber Ludiciorum, realizado por
Recesvinto en el año 654
2.1 La PenÃ−nsula Ibérica en la Edad Media: la conquista musulmana y los pueblos
invasores
La Edad Media en España abarca desde la llegada de los musulmanes en el siglo VIII, hasta
su expulsión en el siglo XV. La conquista tuvo dos causas principales: la expansión del
islam y la crisis interna de la monarquÃ−a visigoda, causada por la revuelta de los nobles
encabezada por Rodrigo, que consiguió finalmente el trono. Como consecuencia, el rey
Witiza solicitó la ayuda de los musulmanes que enviaron una expedición, dirigida por
Tariq, cuyo enfrentamiento decisivo fue la “batalla de Guadalete” (711).la conquista de la
PenÃ−nsula fue rápida debido a la escasa resistencia militar y a la tolerancia musulmana
frente a las diferentes culturas. La ocupación de los territorios dependÃ−a de la actitud de
rendición pactada o incondicional que presentaban los pobladores. Los musulmanes
pertenecÃ−an a diferentes etnias, pero sobre todo los árabes que se asentaron en tierras
fértiles y los beréberes que reinstalaron en las tierras más altas. Como causa del es
igual reparto de territorios se produjo la rebelión de los beréberes (741). Para sofocarla
entraron en la penÃ−nsula tropas sirias, formándole tercer grupo étnico significativo.
2.2 La PenÃ−nsula Ibérica en la Edad Media: El Emirato y el Califato de Córdoba
Entre los años 714 y 1031, Al-Ôndalus vive las etapas de máximo esplendor. En un
86
principio, se trataba de un Valiato o Emirato dependiente (741-756), una provincia del
califato de Damasco, gobernada por un emir. Esta etapa estuvo marcada por la inestabilidad
polÃ−tica y las derrotas (“Covadonga 722” y “Poitiers 732”) que acabaron con la expansión
del islam. En el año 750 los abasidas ocuparon el califato, matando a casi todos los omeyas.
Abderramán (756-188), superviviente omeya, se hizo con el poder de la PenÃ−nsula y se
proclamó emir independiente. Fue una etapa de consolidación y reorganización del poder
musulmán. La culminación vino con Abderramán III (912-951) que se proclamó califa
en el 929 iniciando el Califato de Córdoba. También en el terreno cultural y artÃ−stico se
viven los mejores momentos durante el reinado de Alhakan II. Almanzor, sin embargo,
ejerció el poder efectivo de Hisham II (976-1009), convirtiéndose enana dictadura militar
caracterizada por las numerosas razzias. A la muerte de Almanzor (1002), el califato entró
en crisis y se acabó dividiendo en numerosos reinos de Taifas en 1031.
2.3 La crisis del siglo XI: los reinos de taifas
Etapa de la historia de Al-Ôndalus caracterizada por la existencia de pequeños reinos
independientes y que se da entre 1031 y 1090. Desde comienzos del siglo XI ayuna crisis que
culminará con la deposición del último califa Hisham III en el 1031 y que conllevará la
división del califato de Córdoba en taifas. Esta división, a veces en territorios realmente
minúsculos, propició la existencia de continuas disputas entre reinos, lo que acabó
reduciendo el número de los mismos a favor de las taifas fuertes como Badajoz, Toledo,
Zaragoza, Murcia, Valencia o Sevilla, que logró anexionarse Algeciras, Carmona, Córdoba
y Huelva. Sin embargo, la división también supuso debilidad frente a los reinos cristianos
al os que innumerables ocasiones debieron pagar parias a cambio de protección. Su
debilidad polÃ−tica no se tradujo en crisis económica ni en decadencia cultural. A finales
del siglo XI, ante el avance imparable de los reinos cristianos, los reinos de taifas
comprendieron la necesidad deponerse de acuerdo y solicitaron ayuda a los almorávides que
acabaron anexionándose cada una de las taifas, reunificando Al-Ôndalus.
2.4 La crisis del siglo XI: los imperios norteafricanos
A finales del siglo XI, ante el avance imparable de los reinos cristianos, los reinos de taifas
comprendieron la necesidad deponerse de acuerdo y solicitaron ayuda a los almorávides que
acabaron anexionándose cada una de las taifas, reunificando Al-Ôndalus entre 1090 y
1145. se máximo dirigente, Yusuf ibn Tashfin, venció a las tropas de Alfonso VI en la
“batalla de Zallaqah” en 1086 y en apenas cinco años, todos los reinos de taifas hispanos
fueron cayendo en su poder. Pero la unificación de Al-Ôndalus bajo sumando duró poco
tiempo debido al desprestigio militar tras su fracaso en Toledo y Zaragoza, a su fanatismo e
intolerancia religiosa y a la aparición de un nuevo imperio norteafricano, los almohades. En
1145 se habÃ−a retornado alas antiguas taifas, sin embargo, los almohades tomaron la
penÃ−nsula como objetivo militar consiguiendo la reunificación completa de Al-Ôndalus
en1172 y situando la capital de este imperio en Sevilla. Nunca consiguieron el apoyo de la
población hispana, por eso tras la derrota de 1212 en la “batalla de las Navas de Tolosa”, su
descomposición fue rápida, desapareciendo definitivamente en 1232.
2.5 Al-Ôndalus: organización económica y social
Entre los años 711 y 1492 en la PenÃ−nsula Ibérica hay territorios dominados por los
musulmanes y aunque polÃ−ticamente hay muchas etapas, la organización económica y
social de Al-Ôndalus será según los conocimientos y cultura musulmana. Introducirán
mejoras en la agricultura como la técnica del regadÃ−o y los nuevos cultivos de arroz o
algodón. Se revitalizarán las ciudades teniendo como núcleo el comercio y la religión
87
con la mezquita y el zoco como centros principales. En la artesanÃ−a destacará el sector
textil, aunque también serán importantes los trabajos en pieles, cuero, cerámica y vidrio
y la introducción del papel. Además los árabes fomentarán la circulación monetaria
con el comercio exterior, exportando aceite. Con respecto a la estructura social, Al-Ôndalus
estará dividida en musulmanes y no musulmanes; entre los primeros se encuentran la
aristocracia de origen árabe, los beréberes o neomusulmanes y los muladÃ−es (cristianos
convertidos al islam), y entre los segundo los judÃ−os, cristianos y mozárabes (musulmanes
convertidos al catolicismo). En la base se encontraban los esclavos, que a diferencia del
mundo antiguo, no sostenÃ−an todo el peso económico.
2.6 Al-Ôndalus: El pensamiento y las letras
A lo largo de la Edad Media (siglos VIII-XV), Al-Ôndalus es uno de los principales focos
cientÃ−ficos y culturales de toda Europa. Sin embargo al principio reimpuso la doctrina
malequÃ−, con una rÃ−gida interpretación del Corán que limitaba el pensamiento. Con el
Califato (s IX-X) la ciencia y el pensamiento andalusÃ− alcanzan sus más altas cotas
gracias al patronazgo de los califas Abderramán III y Alhakam II. Se desarrollan las ciencias
y la literatura y reintroducen innovaciones cientÃ−ficas, tanto griegas como hindúes, como
el sistema de numeración indio. A la caÃ−da del califato, los reinos de taifas compitieron
por el mecenazgo de las artes, apareciendo un gran número de poetas, astrónomos y
cientÃ−ficos. Aunque los almorávides y almohades imponen una limitación del
pensamiento, en el siglo XII surgieron tres grandes pensadores: los musulmanes Abentofail y
Averroes (quien difundió por Europa los pensamientos de Aristóteles), y el judÃ−o
Maimónides con sus tratados sobre medicina. Por último, el reino nazarÃ− de Granada
tuvo una gran actividad cultural tanto cientÃ−fica como literaria.
2.7 La arquitectura musulmana en España: palacios y mezquitas
A lo largo de la Edad Media (siglos VIII-XV), Al-Ôndalus es uno de los principales focos
culturales de Europa. Sus inquietudes artÃ−sticas estuvieron marcadas por la religión, y se
manifestaron principalmente mediante la arquitectura, convirtiéndose en una influencia
permanente del arte español. Se caracteriza por el empleo de materiales pobres, la
abundante decoración y por un mayor interés por el interior del edificio que por su
fachada. El arte de los Omeyas (s VII-X) se plasma en la Mezquita de Córdoba que presenta
las partes esenciales de toda mezquita mayor. Otras obras importantes son el palacio de
Medina Azahara y la mezquita de Bab al-Mardum. El arte de los reinos de taifas (s XI), con
excesiva decoración tiene su máximo exponente en el palacio de AljaferÃ−a de Zaragoza.
Después, tanto almorávides como almohades rechazan el excesivo decorativismo con la
Torre del Oro y la Giralda. Por último, durante la época nazarÃ− se levanta en Granada (s
XIV-XV) el impresionante palacio de la Alambra, que representa la concepción espacial
tÃ−pica de los palacios islámicos.
3.1 La PenÃ−nsula Ibérica en la Edad Media: los primeros núcleos de resistencia
cristiana
En el siglo VIII la franja cantábrica y los Pirineos eran las zonas más atrasadas, y su
pobreza en recursos, su clima y las dificultadas de acceso resultaban poco atractivos para los
musulmanes, por lo que se convierten en los primeros focos de resistencia cristiana. Surgieron
asÃ− los embriones de las cuatro grandes entidades polÃ−ticas cristianas: el reino asturiano,
el pamplonés, el aragonés y los condados catalanes. El asturleonés surgió con don
Pelayo en 718. Destacan como monarcas Alfonso I y Alfonso II, quien consiguió la
independencia. Con Alfonso III y con las razzias de Almanzor apareció el reino de León
88
pero la crisis del siglo X supuso la aparición del condado de Castilla. El reino de Pamplona
se constituyó en el s. IX, se extendió por la rioja y formuló una polÃ−tica de matrimonios
que le permitió incorporar Aragón y ejercer la primacÃ−a sobre León. El condado de
Aragón con “capital” en Jaca, se cree que apareció sobre el siglo IX y entre los condados
catalanes destaca Barcelona, con Wilfredo “el velloso” que gobierna con plena autonomÃ−a
y Borrell II que consigue independizarse de los franceses.
3.2 Principales etapas de la Reconquista
Proceso de ocupación de los territorios musulmanes de la PenÃ−nsula protagonizado por los
cristianos entre lo siglos VIII y XV. Esta Reconquista se basa en dos premisas: la idea de
restauración de la monarquÃ−a visigoda y el espÃ−ritu de cruzada contra los infieles. Entre
los siglos VIII y X, tras la “batalla de Covadonga (722)”, los cristianos ocuparon territorios
vacÃ−os como la cuenca del Duero. Del siglo XI a la mitad del XII se marca el comienzo de
la Reconquista, el califato entra en crisis polÃ−tica y se desmiembra en reinos de taifas. En
esta etapa se produce la incorporación de Toledo por parte de Alfonso VI en 1085 y la
intervención de los almorávides que frenó el avance de Castilla. Ya en el siglo XIII a
derrotas como la de “Alarcos (1195)” los cristianos responderán con la bula papal de
cruzada y la formación de un ejército dirigido por los reyes de Castilla, Aragón y
Navarra que vencerá en las “Navas de Tolosa (1212)”. De aquÃ− a 1266 la reconquista
será casi definitiva, con la culminación del proceso en Portugal y la corona de Aragón.
Solo el reino de Granada pervive, siendo vasallo de Castilla hasta su desaparición en 1492.
3.3 La PenÃ−nsula Ibérica en la Edad Media: Modelos de repoblación y de
organización social
Para poder afianzar las conquistas que se producen en la PenÃ−nsula a partir del S. VIII los
cristianos ven necesario repoblar ciertas tierras. Este proceso da lugar a una estructura de
propiedad de la tierra que se ha mantenido hasta nuestros dÃ−as y a una estructura social
concreta, con muchos pequeños propietarios al norte y pocos pero muy poderosos al sur.
Los sistemas que se aplicaron fueron diferentes según la zona. Por presura en el norte del
Duero y bajo Pirineo, tuvo como causa la expansión demográfica de los núcleos
cristianos y como consecuencia la pequeña y mediana propiedad. Concejil (S. XI-XII) entre
el Duero y los Montes de Toledo y en el valle del Ebro; el territorio se dividió en concejos, a
los que el rey entregaba un fuero o carta puebla. A las à rdenes Militares se les concedieron
encomiendas a principios del S. XIII; zonas extensas y poco pobladas en el valle del
Guadalquivir y en Aragón, lo que originaron grandes latifundios. También hubo
repartimientos de latifundios entre la nobleza y la Iglesia en las zonas del Levante y del valle
del Guadalquivir durante la segunda mitad del siglo XIII.
3.4 La PenÃ−nsula Ibérica en la Edad Media: una cultura plural (cristianos,
musulmanes y judÃ−os)
El panorama cultural de la PenÃ−nsula en la edad media era plural por la existencia de
mudéjares en territorios cristianos, mozárabes en los musulmanes y judÃ−os en ambos, lo
que propició el contacto frecuente y el intercambio de conocimientos entre las tres culturas.
Tras la caÃ−da del imperio romano, la iglesia era transmisora de la cultura y los centros de
instrucción era, al principio, escuelas monacales y más tarde escuelas catedralicias y
superiores. En el S. XIII aparecen las universidades, siendo la primera la de Palencia. Sin
embargo, la mejor muestra de colaboración entre las tres culturas fueron los centros de
traducción de árabe como los de Tudela, Tarazona o el impulsado por el arzobispo
Raimundo en Toledo. Esta ciudad cobró prestigio traduciendo obras cientÃ−ficas,
89
filosóficas y literarias al latÃ−n, tarea apoyada por Alfonso X “el Sabio”. Otro foco cultural
fundamental es el camino de Santiago, peregrinación hasta la iglesia de Alfonso II “el
Casto”, ordenó construir sobre el sepulcro del apóstol Santiago Matamoros. Por aquÃ−
entraban todas las ideas que se manejaban en ese momento en Europa.
3.5 Manifestaciones artÃ−sticas en la PenÃ−nsula durante la Edad Media: el
Románico
A lo largo de la Edad Media (S. VIII al XV) se dan en la PenÃ−nsula distinto estilos
artÃ−sticos, entre los que se encuentra el asturiano, el mozárabe, el gótico y el mudéjar.
El más caracterÃ−stico de los siglo XI y XII es el románico, primer gran estilo tras la
caÃ−da de Roma, introducido seguramente a través del camino de Santiago. Su
manifestación más importante es la arquitectura religiosa a la que se supeditaban escultura
y pintura. Con la idea de construir edificios duraderos, sustituyeron las cubierta de madera por
bóvedas de cañón y de arista, reforzadas por arcos fajones. Esto implicaba
necesariamente gruesos muros y escasez de vanos. La obra más importante del románico
español es la Catedral de Santiago. La escultura, sobre todo el relieves de portada o
capiteles ajustados al marco arquitectónico transmiten una idea esencial de las cosas. El
ejemplo más representativo es el Pórtico de la Gloria, aunque se encuentre en transición
al gótico. Por último la pintura que se encuentra en los muros de las iglesias es simple y
con colores uniformes, teniendo hermosÃ−simos ejemplos San Isidoro de León.
3.6 Manifestaciones artÃ−sticas en la PenÃ−nsula durante la Edad Media: el gótico
A lo largo de la Edad Media (S. VIII al XV) se dan en la PenÃ−nsula distinto estilos
artÃ−sticos, entre los que se encuentra el asturiano, el mozárabe, el románico y el
mudéjar. El más caracterÃ−stico entre los siglos XIII y XVI es el gótico. Se trata de un
movimiento artÃ−stico eminentemente urbano, producto de la evolución de la sociedad
medieval y asociado a una nueva forma de pensamiento más optimista, con un creciente
interés por la naturaleza y el hombre. En la arquitectura aparece el arco apuntado, lo que
permite elevar la altura del edificio, de él surge la bóveda de crucerÃ−a que dirige la
presión a puntos concretos, sustituyendo los muros por grandes vidrieras y rosetones. Ente
los ejemplos más bellos encontrados la Catedral de Burgos, la de Toledo o la de León. En
la escultura las figuras pierden rigidez y adquieren expresividad, como la Virgen Blanca de la
catedral de León. Por último, la pintura se hace más realista, busca la expresivita y
desarrolla el paisaje. Sus principales formas son el retablo y la vidriera, sobresaliendo la de la
Catedral de León por su colorido e imaginación.
4.1 La organización polÃ−tica e instituciones en la Baja Edad media: el reino de
Castilla
La baja edad media peninsular (S. XIV y XV) se caracteriza por la crisis agraria del sigo XIV,
la crisis demográfica provocada por la peste, los enfrentamientos entre la nobleza y el rey,
las tensiones sociales y las guerras civiles. En Castilla esto implicó el cambio a la dinastÃ−a
trastámara, la extensión del régimen señorial, la expansión hacia el Atlántico y la
recuperación demográfica y económica a lo largo del siglo XV. Desde el punto de vista
polÃ−tico, el aspecto más destacado es el fortalecimiento de la autoridad monárquica con
la difusión de teorÃ−as del origen divino del poder real, lo que implicó el desarrollo de
nuevas instituciones y mayor centralización. Por ello, se fundieron definitivamente las cortes
de Castilla y de León y se creó un Consejo real (1385) de carácter técnico e integrado
por legistas y audiencia o chancillerÃ−a (1371) como órgano supremo de justicia. En el
ámbito local, aumentó el control mediante el establecimiento de regimientos con regidores
90
nombrados por el rey y con la parición del corregidor cuya labor era la resolución de
problemas graves, abusos o corrupciones.
4.2 La organización polÃ−tica e instituciones en la Baja Edad media: la corona de
Aragón
La estructura polÃ−tica de la corona de Aragón en los siglo XIII al XV se caracteriza por ser
la de una confederación de territorios, cada uno con leyes e instituciones propias, y porque la
relación entre el gobernante y sus gobernados se mantiene dentro del concepto feudal de
pactos, entre las instituciones más importantes que surge en la baja Edad media destacan los
virreinatos, al frente de los cuales se sitúa un virrey que asume la autoridad real cuando no
está presente el monarca. Otra institución importante son las Cortes, que defendÃ−a los
intereses de la nobleza, el clero y la alta burguesÃ−a. Con el tiempo las Cortes se
transformaron en diputaciones permanentes de los distintos reinos y servÃ−a para organizar y
controlar la recaudación; asÃ− aparecieron la Generalitat, la Diputación del reino de
Aragón y la Diputación del reino de Valencia. Cabe mencionar la Justicia de Aragón que
interpreta y defiende los fueron propios de Aragón. Por último, el Gobierno Municipal
estaba formado por un delegado, cinco consellers con funciones ejecutivas y una asamblea o
Consell de Cent.
4.3 La baja Edad Media: crisis demográfica, económica y polÃ−tica.
Se denomina Baja edad Media a los dos últimos siglos (XIII-XV) del medievo europeo
caracterizados por un perÃ−odo de crisis general provocada por el hambre, la peste, las
guerras y los conflictos sociales. Las malas cosechas y la dificultad en la importación del
grano trajeron a España una crisis de subsistencia agravada por las malas condiciones
climáticas, la escasez de trigo y una población debilitada por el hambre. La llegada de la
Peste Negra en 1348 empeoró aún más la situación. A pesar de las medidas preventivas
que fueron tomadas sus efectos fueron desoladores; entre estos sobresalen el éxodo rural y
el despoblamiento d en numerosos lugares, lo que acabó generando la subida de los precios
y los salarios. En el ámbito polÃ−tico el fortalecimiento del poder real chocó con los
intereses de la nobleza y el clero que a su vez intentaron incrementar su poder a costa de los
campesinos, quienes protagonizaron varias rebeliones antiseñoriales (Sepúlveda, 1394).
Por último, se debe hacer mención a las guerras civiles que asolaron Castilla (1366-1369 y
1474), Navarra (1451-1461) y Cataluña (1462-1472).
4.4 La Baja Edad Media: la expansión de la Corona de Aragón en el Mediterráneo
Se denomina Baja edad Media a los dos últimos siglos (XIII-XV) del medievo europeo
caracterizados por un perÃ−odo de crisis general provocada por el hambre, la peste, las
guerras y los conflictos sociales. Aunque los factores de las crisis órnalos mismo que en
Castilla, esta crisis se vio superada en Aragón por la expansión por el Mediterráneo,
desde el siglo XIII, hasta mediados del siglo XV. Cataluña, Valencia y Mallorca se orientan
al Mediterráneo, lo que determina en gran medida su ámbito prioritario de actuación,
asÃ−, a la Corona de Aragón se incorporaron Sicilia (1282), Cerdeña (1324) y Nápoles
(1433). También pertenecieron Atenas y Neopatria, conquistados a los almogáraves. Al
amparo de esta expansión polÃ−tica se desarrolló un activo comercio internacional que
ayudó al crecimiento del puerto de Barcelona que exportaba hierro y tejido e importaba
cereales, pieles y cuero de otros territorios (Cerdeña, Sicilia, Siria, Egipto…). La etapa de
máximo esplendor se dio en el siglo XIV, pero la gran crisis del siglo XV hizo sustituir a
Barcelona por valencia como principal puerto mercantil de la Corona de Aragón.
91
4.5 Las rutas atlánticas: castellanos y portugueses durante la Baja Edad Media. Las
islas Canarias
La explotación y conquista de la zona del Estrecho y las islas Canarias por parte de Castilla
se produjo en la Baja Edad Media (S. XIII-XV). El objetivo prioritario era tomar la zona del
estrecho, vÃ−a de penetración musulmana, lo que se intentó desde 1292, culminándose
en 1462, cuando Enrique VI conquistó Gibraltar. Simultáneamente se llevó a cabo la
conquista de Canarias gracias, sobre todo, a los avances técnicos y cientÃ−ficos de
navegación y al uso de la carabela. Si bien durante el siglo XIV los explotadores de las
Canarias fueron genoveses, mallorquines y catalanes; en el siglo XV el protagonismo
corresponderá a Castilla. La conquista se dividió en dos fases: la primera, de 1402 a 1472,
cuando Lanzarote, El Hierro, Fuerteventura y La Gomera fueron conquistadas por Jean de
Béthencourt y ofrecidas después a Enrique III. La segunda de 1472 a 1496, ya con los
Reyes Católicos, que conquistaron Gran Canaria, La Palma, y Tenerife, asumiéndolas
como tierras de realengo. El archipiélago estaba en la zona de interés portugués, asÃ−
que las tensiones fueron inevitables y necesitaron de los tratados de Alcaçovas-Toledo de
1479
5.1 Los Reyes Católicos: La Unión Dinástica
El reinado de los Reyes Católicos (1479-1504/16) ha sido considerado como punto de
partida de la Edad Moderna en España, ya que en algunos aspectos fundamentales marcó
el comienzo de una nueva época. En matrimonio en 1469 de Fernando II, rey de Aragón e
Isabel I, reina de Castilla, fue el origen de una estructura monárquica de la que formaban
parte los diferentes reinos peninsulares e insulares. Sin embargo, no será hasta 1479 y tras
muchos conflictos internos, que ambos logren reinar en sus territorios, quedando asÃ−
configurada la Unión Dinástica. Con la Concordia de Segovia ambos decidieron gobernar
conjuntamente, aunque manteniendo en cada territorio su ordenamiento jurÃ−dico,
instituciones y costumbres, incluso tras el descubrimiento de América o las anexiones de
Granada (Capitulaciones de Santa Fe) en 1492 y de Navarra en 1512 (Fuero de Navarra). A la
muerte de Isabel en 154 Juana hereda el trono de Castilla, aunque con su padre Fernando
como regente. Finalmente es Carlos, nieto de los Reyes Católicos, quien hereda en 1516
ambos tronos y se convierte en el nexo de unión definitivo entre Castilla y Aragón.
5.2 Los Reyes Católicos: La conquista del reino nazarÃ−
El reinado de los Reyes Católicos (1479-1504/16) ha sido considerado como punto de
partida de la Edad Moderna en España, ya que en algunos aspectos fundamentales marcó
el comienzo de una nueva época. Uno de ellos es el final de la reconquista, entre los años
1498 y 1492 y que supone la adhesión de Granada al reino de Castilla. El conflicto se inicia
con al toma de Zahara por parte de Granada en 1481, aprovechando uno de los conflictos que
se daban en la frontera. Para poder ser ayudados con tropas y dinero por la nobleza cristiana y
la Santa Hermandad, los reyes revitalizan en espÃ−ritu de la Reconquista. Sin embargo, la
victoria final se debió, en gran medida, a las luchas internas entre las familias nobles
musulmanas. La guerra se basó en el asedio y la rendición pactada de cada plaza. El
último duró casi un año y supuso la conquista de Granada gracias a unas generosas
recapitulaciones y a la rendición del emir granadito Boabdil que percibÃ−a a cambio el
señorÃ−o de las Alpujarras, al que renunciará posteriormente. El 2 de enero de 1492 los
Reyes Católicos toman posesión de la Alambra y finaliza asÃ− la Reconquista.
5.3 Los Reyes Católicos: La integración de las Canarias y la aproximación a Portugal
92
Durante el siglo XV Portugal fue el principal competidor de Castilla en la exploración del
Atlántico con dos objetivos: encontrar metales preciosos y descubrir nuevas rutas
comerciales con Oriente. De hecho, se hace necesario el “Tratado de Alcaçovas (1479)” por
el que Alfonso V reconoce a Isabel como reina y sus derechos sobre Canarias, a cambio de
renunciar a la costa africana o los demás archipiélagos atlánticos. De 1480 a 1496
castilla termina de conquistar las Islas Canarias mediante el sistema de capitulaciones o
permaneciendo en tierras de realengo. Una vez culminada, las islas fueron adquiriendo
importancia debido a su situación en la ruta hacia América cuyo descubrimiento reanuda
la rivalidad con Portugal. Para frenarla se publican las bulas Inter Caetera y posteriormente
se firma el “Tratado de Tordesillas” en 1494 poniendo paz y permitiendo la aparición de
Brasil. Para consolidar la amistad con Portugal y disponer los medios de una futura
unificación, se concertaron sucesivos matrimonios que habrÃ−an conseguido el objetivo de
no ser por la muerte del prÃ−ncipe Miguel, heredero de todas las coronas.
5.4 La organización del Estado bajo los reyes Católicos: Instituciones de Gobierno
El reinado de los Reyes Católicos (1479-1504/16) ha sido considerado como punto de
partida de la Edad Moderna en España, ya que en algunos aspectos fundamentales marcó
el comienzo de una nueva época. Uno de los más importantes es el de las instituciones
que transformaron una monarquÃ−a feudal en otra moderna y autoritaria. Crearon la Santa
Hermandad, auténtica fuerza policial contra la delincuencia rural; consiguiendo reducir el
poder polÃ−tico de la nobleza a cambio de reforzar su posición económica y social; y
lograron el control de las à rdenes Militares mediante la elección del rey como su gran
maestre. En polÃ−tica municipal, enviaron corregidores (que supervisaban el buen gobierno)
a las villas que carecÃ−an de ellos. Evitaron la convocatoria de las Cortes en la Corona de
Aragón, pero las de Castilla sirvieron para fortalecer su poder y solicitar subsidios
extraordinarios. El Consejo Real se convirtió en el órgano de gobierno más importante, y
aparecieron los Consejos especializados. La justicia fue organizada territorialmente en
ChancillerÃ−as y Audiencias, menos en Navarra y su Tribunal de la Corte Mayor.
5.5 La proyección exterior bajo los Reyes Católicos. PolÃ−tica italiana y norteafricana
Desde el siglo XIII, tanto la Corona de Aragón como la de Castilla habÃ−an mostrado
interés por extender su dominio sobre el Mediterráneo. Por eso, los territorios italianos y
norteafricanos fueron objetivo prioritario de la polÃ−tica exterior española durante el
reinado de los Reyes Católicos entre 1945 y 1503. La consecuencia directa fue el aumento
de la rivalidad con Francia, lo que dio lugar a las “guerras de Italia”, que se desarrollaron en
dos fases, 1495-1496 y 1502-1503. Los protagonistas fueron los reyes de Francia, Fernando el
Católico y el Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba. El objetivo era el control
del reinote Nápoles y su resultado fue una rotunda victoria de Fernando el Católico, con lo
que la corona de Aragón recuperó los condados catalanes del Rosellón y Cerdaña
(1493) y el propio reino de Nápoles (1523). Además, tras la conquista de Granada, la
expansión hacia el Magreb se convirtió en la solución para contener la piraterÃ−a y los
posibles ataques de turcos y berberiscos. Sin embargo, la ocupación española del norte de
Ôfrica se redujo a algunas plazas fuertes como Melilla, Orán, BugÃ−a y TrÃ−poli.
5.6 El descubrimiento de América
El 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón llega a la isla de San Salvador culminando el
descubrimiento de América. Colón, convencido de la esfericidad de la Tierra, pretendió
llegar a las Indias a través de una ruta inexplorada. En 1482, expuso su proyecto a Portugal
pero fue rechazado, y se dirigió a España buscando el apoyo de los Reyes Católicos, que
93
decidieron apostar por él firmando en 1493 las Capitulaciones de la Santa Fe. En ellas se le
reconocÃ−a el tÃ−tulo de almirante, virrey y gobernador general, asÃ− como el beneficio de
una décima parte de lo obtenido en las tierras que descubriese. El 3 de agosto de 1492
partió del puerto de Palos y en diciembre ya habÃ−a descubierto las Antillas, Cuba y La
Española. En 1493 regresó a España y hasta 1504 hizo tres viajes más, llamados
menores, en los que participó Américo Vespuccio. El descubrimiento aumentó la
rivalidad entre España y Portugal lo que provocó la intervención del Papa con las bulas
Inter Caetera y la posterior firma del “Tratado de Tordesillas (1494)”, que sitúa la frontera a
370 leguas al oeste de Cabo Verde permitiendo la aparición de Brasil.
6.1 El imperio de Carlos V: Conflictos internos: Comunidades y GermanÃ−as
Carlos I de España y V de Alemania reina entre 1516 y 1556, tras heredar inmensos
territorios de cada uno de sus abuelos. Sin embargo su imperio tuvo conflictos internos tanto
en Castilla como en Aragón. En 1520 se sublevan las principales ciudades castellanas
sustituyendo el poder municipal por comunas. PedÃ−an la vuelta del rey a España, la
exclusión de los extranjeros de los altos cargos, mayor poder para las Cortes y el control de
la exportación de la lana. La revuelta, apoyada por artesanos, comerciantes y el bajo clero se
radicalizó al incorporar a campesinos y se convirtió en una rebelión antiseñorial, por
ello, la nobleza se unió al rey, derrotando a los comuneros y ejecutando a sus lÃ−deres (Juan
Bravo, Padilla y Maldonado) en “Villamar” en 1521. Al mismo tiempo en Valencia, y más
tarde en Murcia y Mallorca se produjo la sublevación de las GermanÃ−as; milicias de
artesanos contra los ataques de piratas. Tras reunirse en Junta, pidieron la reducción de los
privilegios de la nobleza derivando en un conflicto de clases entre burguesÃ−a y nobleza, que
se saldó, al igual que en Castilla, con la alianza entre ésta última y el rey.
6.2 La MonarquÃ−a hispánica de Felipe II
Felipe II, hijo de Carlos I e Isabel de Portugal, reina de España entre 1556 y 1598, heredó
todos los territorios de sus padres (excepto los alemanes), lo que supone la máxima
expansión del imperio. Fija la capital en Madrid y su polÃ−tica interior se basa en la
centralización, el absolutismo y la intolerancia religiosa (con el apoyo de la Inquisición).
Esta polÃ−tica provoca la rebelión de los moriscos en las Alpujarras, reprimidos duramente
y dispersados por Castilla en 1570. Intenta fortalecer la autoridad sobre Aragón, que ve
amenazados sus fueros y que con Antonio Pérez al frente se rebela. Sofocada la revuelta en
1592, permite al rey asumir el derecho a designar la “Justicia de Aragón”. La polÃ−tica
exterior se centra en mantener la hegemonÃ−a en Europa, produciéndose un triple
enfrentamiento: contra los protestantes de los PaÃ−ses Bajos, frente a los turcos en Lepanto
por la defensa del Mediterráneo y contra Inglaterra, que apoya a los rebeldes holandeses y
que derrota a la Gran Armada en 1588. Por otro lado, se explora el PacÃ−fico
conquistándose las Filipinas, fuente de productos muy valiosos como seda, porcelana…
6.3 La España del siglo XVI: La Unidad Ibérica
Entre 1580 y 1668 todos los reinos peninsulares se encuentran bajo la soberanÃ−a de los
mismos monarcas, Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos II. Esto fue posible gracias a la
herencia que se reúne en Felipe II: Castilla, Navarra y la Corona de Aragón de su padre y
el reino de Portugal, de su madre. Cuando Carlos I abandona el trono en 1556 hereda todo su
imperio, del que se exceptúan los territorios de Austria y por tanto, las opciones al tÃ−tulo
imperial que son asumidas por su hermano. La adquisición de la corona portuguesa por parte
de Felipe II se debió a la muerte sin descendencia del monarca portugués en 1580, lo que
le convertÃ−a en el candidato con más derechos al tratarse del hijo de Isabel de Portugal,
94
hermana del monarca. Estableció la capital en Madrid, acabando con el carácter itinerante
de la Corte y su gobierno fue un ejemplo de centralización y absolutismo, en el periodo de
máxima extensión de la monarquÃ−a hispánica que incluÃ−a, además de toda la
penÃ−nsula, territorios en los cinco continentes (PaÃ−ses Bajos, Milán, Nápoles, Java,
Las Filipinas, Angola, Mozambique, Guinea, Ceuta, Melilla, toda iberoamérica…)
6.4 La España del siglo XVI: el modelo polÃ−tico de los Austrias
La España del siglo XVI se divide en el reinado de Carlos I (1516-1556) y Felipe II
(1556-1598). Ambos reinaban en diferentes territorios con sus propias leyes e instituciones.
AsÃ− el modelo polÃ−tico era una monarquÃ−a multinacional y descentralizada bajo la
primacÃ−a de la Corona de Castilla. Su sistema de gobierno estaba formado por Consejos
desarrollados con Carlos I ante la necesidad de organizar el gobierno. La estructura del
sistema constaba de Consejo de Estado, Consejos territoriales como los de Indias y Consejos
técnicos como en de Guerra. Sus funciones eran elevar consultas al monarca y resolver los
asuntos de su jurisdicción. También estaban los secretarios que actuaban como puente
entre en monarca y el Consejo al que pertenecÃ−an. En cuanto a la administración
territorial, se dividÃ−a en virreyes que suplieron al monarca, las Cortes, con las mismas
funciones que en la Edad Media y las Audiencias con la función de tribunales de justicia.
Por último, os municipios castellanos perdieron aspectos democráticos pero aumentaron su
autonomÃ−a con los privilegios de villazgo.
6.5 La España del siglo XVI: El gobierno y la administración de América
En el siglo XVI, los asunto americanos se llevaban desde España a través de la Casa de
Contratación de Sevilla, que organizaba y controlaba todo el comercio y la navegación con
América, y el Consejo de Indias, que tenÃ−a jurisdicción sobre todos los territorios y
organismos americanos. Dichos territorios fueron incorporados a la Corona de Castilla, pero
las instituciones de su administración adquirieron ciertos rasgos propios. Por las
Capitulaciones de Santa Fe, el tÃ−tulo de virrey correspondÃ−a a Colón y a sus herederos,
pero su nieto renunció a él y se crearon dos virreinatos: el de Nueva España y el de
Perú. Además, estaban las gobernaciones, que eran circunscripciones equivalentes a
provincias, regidas por gobernadores (en las provincias fronterizas estaban a cargo de un
capitán general). Los corregimientos eran similares a las gobernaciones en cuanto a
funciones y estaban a cargo de un corregidor. Por último, las audiencias eran tribunales
superiores de justicia con importantes funciones gubernativas al servicio de los virreyes. Sin
embargo, la unidad administrativa básica la constituÃ−an los ayuntamientos o cabildos.
6.6 El Renacimiento en España
El renacimiento es un movimiento artÃ−stico y literario iniciado en Italia en el s. XV desde
donde se difundió por Europa. Se caracteriza por la recuperación de la cultura y de los
modelos clásicos y por el interés por el hombre como medida de todas las cosas. En la
arquitectura del renacimiento español se pueden distinguir tres perÃ−odos: Plateresco
(primer cuarto del siglo XVI), Clasicismo (1525-1560) y por último Herreriano o
Escurialense (último tercio del siglo XVI), caracterizado por el dominio de elementos
constructivos y proporciones geométricas. La escultura estaba influenciada por la italiana,
predominando el tema religioso y el empleo de la madera policromada, destaca Alonso
Berruguete. La pintura carece de originalidad, su temática es religiosa. Los pintores más
destacados son Juan de Juanes, Luis de Morales y sobre todo El Greco, cuya obra se
caracteriza por los colores frÃ−os, la luz irreal y la influencia bizantina. Entre sus obras
destaca “El entierro del Conde Orgaz”. En literatura es importante destacar a gracilazo y a
95
Fray Luis de León, y la novela picaresca que termina con “El lazarillo de Tormes”.
7.1 La España de los Austrias Menores: Los validos
La privanza es la delegación de las cuestiones de gobierno en un hombre de confianza
(valida, favorito o privado) que se da en España y en toda Europa a lo largo del siglo VIII.
Durante el reinado de Felipe III (1598-1621) se inició esta práctica en la figura del duque
de Lerma, quien carecerÃ−a de cargo oficial pero actuaba como un auténtico primer
ministro y mantenÃ−a con el rey una estrecha relación de amistad. PolÃ−tico mediocre y
ambicioso, colocó en todos los cargos relevantes a sus parientes y amigos. Llegó incluso a
trasladar la corte a Valladolid para apartar al rey de posibles influencias, pero seis años
después, ésta retornó a Madrid. En 1621 le sucedió Felipe IV, quien nombró como
valido al conde duque de Olivares. Sin embargo, Felipe IV era un monarca culto y con mayor
interés por las tareas de gobierno y Olivares tenÃ−a una sincera voluntad de reforma,
aunque sus grandes proyectos no pudieron realizarse. Durante el reinado de Carlos II los
validos se sucedieron (Nithard, Valenzuela, don Juan José de Austria, el duque de
Medinaceli, el conde de Oropesa…) en un clima de creciente inestabilidad.
7.2 La España de los Austrias Menores: Los conflictos internos
Los conflictos internos de los Austrias Menores (Felipe III, Felipe IV y Carlos II) fueron
motivados por la tendencia centralizadora y absolutista del siglo XVII. El primero de ellos
viene con la expulsión de los moriscos en 1609. Felipe III quiere demostrar su poder y
acabar con un grupo que provocaba fuerte rechazo, pero lo que consigue es la pérdida de
mano de obra muy necesaria para Valencia, Aragón y Castilla. El otro gran conflicto del
siglo vendrá durante el reinado de Felipe IV con la polÃ−tica del valido Olivares y sus
grandes proyectos (Banco estatal, unificación jurÃ−dica e institucional, Unión de Armas).
El rechazo a estar propuestas unido al descontento social estalló en 1640, con rebeliones que
continuaron a pesar de que en 1643 el rey retira su confianza al conde duque. En Cataluña
(1640-1652) nombran a Luis XIII conde de Barcelona, peor la crisis económica y la
opresión francesa, provoca la rendición en 1652. En Portugal (1640-1668) condujo a la
proclamación de un rey portugués (con el apoyo de Francia e Inglaterra), lo que obligó a
España a reconocer su independencia en 1668, ya en el reinado de Carlos II.
7.3 La crisis de 1640
Crisis producida en España en torno a 1640 y que supone rebeliones en Vizcaya,
Cataluña, Portugal, AndalucÃ−a, Nápoles y Sicilia. Tras la “Guerra de los Treinta
Años” las necesidades financieras aumentaron las medidas de urgencia, lo que agravó
aún más la crisis social y económica. A esto hay que añadir el rechazo por parte de los
reinos periféricos de las pretensiones utilitarias y centralistas de Olivares, el malestar de la
alta nobleza por el escaso protagonismo que les concedÃ−a el autoritarismo del valido y el
agotamiento de las clases populares ante una insoportable presión fiscal. Las rebeliones se
inician en 1632, y provocan el cese de Olivares en 1643 y terminan en 1668, pero su
momento culminante tiene lugar en 1640 con las más importantes, las de Cataluña y
Portugal. En Cataluña (1640-1652) nombran a Luis XIII conde de Barcelona, peor la crisis
económica y la opresión francesa, provoca la rendición en 1652. En Portugal (1640-1668)
condujo a la proclamación de un rey portugués (con el apoyo de Francia e Inglaterra), lo
que obligó a España a reconocer su independencia en 1668, ya en el reinado de Carlos II.
7.4 La España de los Austrias Menores: La polÃ−tica exterior. El ocaso de la
hegemonÃ−a de los Habsburgo.
96
Durante el S. XVII reinan en España Felipe III, Felipe IV y Carlos II, de la dinastÃ−a de los
Habsburgo y conocidos como los Austrias Menores. El reinado de Felipe III (1598-1621)
representó un periodo de paz provocado por la muerte de Isabel I de Inglaterra, lo que
posibilitó la firma de la paz con este paÃ−s; y por la ruina financiera de la corona, lo que
obligó a firmar la Tregua de los Doce Años. Con el reinado de Felipe IV (1621-1665) se
reiniciaron hostilidades hispano-holandesas, enana guerra generalizada en toda Europa por le
mantenimiento de la hegemonÃ−a. Este conflicto conocido como la “Guerra de los Treinta
Años” acabó con la Paz de Westfalia (1684) en la que se reconoce la independencia de
Holanda, y Francia se erige como la nueva potencia europea. España siguió
enfrentándose con Francia hasta la Paz de los Pirineos que supuso la cesión de Rosellón y
Cerdaña, entre otros. Con la llegada de Carlos II se reconoce la independencia de Portugal y
se entabla una polÃ−tica hostil contra Francia en la que España pierde Lille (Paz de
Aquisgrán), el Franco Condado (Paz de Nimega) y otras plazas flamencas.
7.5 La evolución económica y social en el siglo XVII
El siglo XVII es un siglo de crisis caracterizado por el descenso de población y el
agotamiento económico. La crisis demográfica vino por las tres grandes epidemias
(1597,1647 y 1676), la expulsión de los moriscos, la emigración y las guerras constantes.
En el ámbito económico, se sucedieron seis bancarrotas del estado a lo largo del siglo, lo
que llevó a Olivares a intentar reformas profundas y buscar nuevos ingresos en la
alteración de acuñación de moneda, la creación de nuevos impuestos y la venta de
cargos públicos. La recesión económica se debió a la disminución de la producción
agraria y la cabaña bovina, la crisis de la industrial textil catalana y los problemas de
comercio con América. La crisis terminó en 1680 al aumentar la natalidad, recuperarse el
comercio y devaluarse la moneda, lo que redujo la inflación y estabilizó la situación. La
crisis afectó a todas las capas sociales, la nobleza aumentó por la venta de tÃ−tulos aunque
también se endeudó, creció notablemente le número de religiosos, pero fue el
campesinado 8sobre todo en Castilla) el más afectado por la crisis y la voracidad de la
Corona, lo que le hizo emigrar.
7.6 Mentalidad y Cultura en el Siglo de Oro
A pesar de la decadencia generalizada del siglo XVII español, en la cultura se habla de
Siglo de Oro por el extraordinario nivel alcanzado en campos como la literatura, la pintura o
el pensamiento polÃ−tico. En este último, la decadencia fue percibida por los arbitrios
(Sancho de Moncada y MartÃ−nez de la Mata), quienes elaboraban informes económicos y
polÃ−ticos para el rey, analizando los problemas del paÃ−s y surgiendo asÃ− la figura
satÃ−rica del arbitrista. En cultura de habla del Barroco, estilo propagandÃ−stico y fiel al
poder, conservador y dirigido a las masas, lo que precisa de mensajes sencillos pero
aparatosas formas. De la literatura, destaca “El Quijote” de Miguel de Cervantes, obra con la
que nace la novela moderna. También es importante la poesÃ−a de autores de la talla de
Góngora, Quevedo o Lope de Vega. Este último es también creador de la comedia
nacional, desarrollada después por Calderón de la Barca y Tirso de Molina. La novela
picaresca de Quevedo y Mateo Alemán alcanza su máximo esplendor.
7.7 El arte del Siglo de Oro
El Barroco es le movimiento artÃ−stico desarrollado en España en el S. XVII y está
basado en el espÃ−ritu de la Contrarreforma. La arquitectura evolucionó desde la sobriedad
decorativa de arquitectos como Juan Gómez de Nora (Plaza Mayor), hacia un exceso de
elementos decorativos y formas curvas denominado Churrigueresco. La crisis económica
97
impidió las grandes obras y exigió materiales pobres. En la escultura se siguieron las reglas
artÃ−sticas del Concilio de Trento, basadas en el predominio de las tallas religiosas de gran
realismo, en madera policromada y decoradas con otros materiales como marfil o cristal.
Sobresale la escuela castellana, que acentúa el dramatismo de las imágenes (Gregorio
Fernández); y la andaluza que muestra una belleza más amable y serena (Alonso Cano). La
pintura, también muy religiosa y realista, se caracterizó por le movimiento y el claroscuro
que acentuaba el tenebrismo. Destacan Ribera, Zurbarán, Murillo, como pintor de la
delicadeza femenina e infantil (“El buen pastor”) y Velásquez, cuya pintura evolucionó
hacia el naturalismo, la luz matizada y la pincelada suelta (“Las Meninas”, “Las
Hilanderas”…)
8.1 La Guerra de Sucesión y el sistema de Utrecht
En 1700 muere Carlos II, agotando la dinastÃ−a de los Habsburgo en la corona española. El
rey firma testamentos a favor de Carlos de Austria (Habsburgo) y de Felipe de Anjou
(Borbón) lo que provoca una contienda por el trono español y por la hegemonÃ−a
europea. Carlos recibe el apoyo de Aragón, Austria y la Gran Alianza de la Haya (Inglaterra,
Holanda, Portugal y Saboya) que teme la unió de las coronas francesa y española; mientras
que Felipe cuenta con Castilla, Navarra y Francia. AsÃ− pues, se trata de una guerra civil y a
la vez un conflicto europeo, que tendrá un giro definitivo en 1711 con el nombramiento de
Carlos como emperador austriaco. Ante esto. Inglaterra presiona para la firma del “Tratado de
Utrecht” (1713) que reconoce a Felipe V como rey de España a cambio de renunciar a la
corona francesa. El tratado supone la cesión de muchos territorios (Gibraltar y Menorca para
Inglaterra, Sicilia para Saboya, PaÃ−ses bajos, Nápoles, Milán y Cerdeña para el
Imperio austriaco y los territorios sudamericanos para Portugal), pero también la cesión
de derechos comerciales como el NavÃ−o de Permiso o el Asiento de Negros.
8.2 El cambio dinástico del siglo XVII: Las reformas internas
En 1713 se firma el “Tratado de Utrecht” determinando el cambio dinástico en España a
favor de Felipe V de Borbón. Esta dinastÃ−a tiene un nuevo concepto de administración y
emprende un conjunto de reformas encaminadas a ampliar un modelo más racional. La
modificación más importante viene de los Decretos de Nueva Planta (1707-1716),
aplicados sobre la corona de Aragón, rebelde durante la Guerra de Sucesión. Suponen la
unificación jurÃ−dica e institucional, castellanizando su modelo municipal y estableciendo
este idioma como oficial. Los Consejos (excepto el de Castilla) se sustituyen por secretarÃ−as
y se crean las intendencias, futuras provincias. Solo navarros y vascos se libraron del proceso
mantenido por sus fueros. Por otro lado, se intenta reformar la Hacienda con el ahorro
derivado de un periodo de paz y la contribución (catastro, equivalente) aplicada a los reinos.
El Marqués de la Ensenada elabora el primer censo de Castilla con la idea de aplicar el
catastro, aunque finalmente no lo consigue. Al final, Carlos III recurre a viejos métodos
como la emisión de vales reales.
8.3 La práctica del Despotismo Ilustrado: Carlos III
Carlos III reina entre 1759 y 1788 y es considerado como el modelo español de rey
filósofo, representante por tanto del Despotismo Ilustrado, teorÃ−a polÃ−tica del S. XVIII,
que considera que el monarca debe guiar al pueblo mediante la razón y las luces. Según
esta teorÃ−a, la razón es la llave de todo conocimiento y el progreso el camino hacia la
felicidad. Las fuentes de dicho progreso hay que buscarlas en la educación de la sociedad y
en las reformas económicas, mientras que es necesario apartar a la Iglesia de todo aquello
que no tenga relación con lo espiritual. Para poder alcanzar estos ideales se acometen
98
reformas que acaban con las trabas legales que limitan el desarrollo recortando privilegios a
los gremios, liberalizando el comercio del grano (1766) o reglamentando el libre comercio
con América (1788). En administración hay un aumento de la tendencia a la
centralización con la creación de la Junta del Estado (1783) y la Reforma Municipal de
Campomanes (1766). Respecto a la Iglesia el Rey se hace con el control de la Inquisición y
se expulsa a los Jesuitas, culpados de instigadores del MotÃ−n de Esquilache de 1766.
8.4 La evolución de la polÃ−tica exterior española en Europa durante el siglo XVIII
El Tratado de Utrecht de 1713 ponÃ−a fin a la Guerra de Sucesión española, cambiada la
dinastÃ−a reinante a favor de los borbones pero sobre todo ponÃ−a de manifiesto que
España pasaba a ser una potencia menor y aliada permanente de Francia. Felipe V pretende
recuperar territorios para sus hijos mediante dos Pactos de Familia con Francia en el marco de
las Guerras de Sucesión polaca (1733) y austriaca (1743), consiguiéndoles Nápoles,
Sicilia y Parma. Fernando VI mantuvo un periodo de neutralidad en el que reconstruyó la
flota y firmó en 1753 el Contrato con la Santa Sede. Carlos III recupera el Pacto de Familia
en 1761, con Francia y Austria, en la Guerra de los siete años donde España cede Florida
y recibe Luisiana. Sin embargo, tras la Guerra de la Independencia de EE.UU. y el Tratado de
Versalles (1783) recuperamos Menorca y Florida. El fin del siglo está condicionado por la
Revolución francesa que estalla en 1789 y lleva al cierre hermético de la frontera y a la
guerra con Francia que acabará la Paz de Basilea, el Tratado de San Ildefonso, el desastre de
Trafalgar y en 1807, el Tratado de Fontainebleau.
8.5 La polÃ−tica borbónica en América durante el siglo XVIII
En 1713 se confirma a Felipe V como rey de España iniciándose una nueva dinastÃ−a.
Los borbones traen consigo un nuevo concepto de administración y emprenden un conjunto
de reformas encaminadas, en las colonias americanas, a obtener un mayor rendimiento
económico y fiscal. Para ello, el Consejo de Indias pierde competencias a favor de las
secretarÃ−as. La Casa de Contratación desaparece en 1790 y se crean dos nuevos
virreinatos, RÃ−o de la Plata y Nueva Granada. Más importante es la creación del primer
ejército regular americano y el establecimiento de intendencias iguales a las peninsulares.
Las colonias también despiertan interés comercial y por ellos se crean compañÃ−as
comerciales privilegiadas y monopolÃ−sticas. Sin embargo, estas no son capaces de cubrir la
demanda y se apuesta por medidas liberalizadoras como la supresión en 1735 del sistema de
las flotas y la aprobación definitiva del libre comercio entre 1765 y 1778. Los intercambios
aumentaron mucho durante este siglo pero se trataba de un mercado excesivo para la
capacidad productiva de la PenÃ−nsula y por tanto, más importante fue el contrabando con
otros paÃ−ses.
8.6 La Ilustración en España
La Ilustración es el fenómeno cultural del siglo XVIII. Considera que la razón puede
explicar las leyes de la naturaleza, a la sociedad al hombre, de ahÃ− que progreso y felicidad
popular sean las dos grandes consignas. Sin embargo, se trata de un fenómeno exclusivo de
los sectores cultos de la sociedad. Llega a España con retraso pudiéndose considerar los
reinados de Felipe V Y Fernando VI como preparatorios, con “proyectistas” y “novadores”.
Se desarrolla plenamente con Carlos III, modelo de “Rey filósofo” que, asistido por una
minorÃ−a ilustrada (Conde de Aranda, Floridablanca, Campomanes…) quiere llevar a cabo
reformas en la educación, la economÃ−a, la Iglesia, etc. Para que esto cambios calen, son
fundamentales los vehÃ−culos de propagación ideológica. La educación se planteó
desde la utilidad, diferenciada según la posición (grupos superiores que aprender a dirigir
99
la sociedad y clases bajas con lo básico y técnico). Se crean las Sociedades Económicas
de Amigos del PaÃ−s encaminadas a difundir las nuevas teorÃ−as económicas y técnicas,
y por último, la prensa periódica especializada dedicada a una minorÃ−a culta.
Instituciones legislativas forales que permiten a los territorios forales ejercer su autogobierno.
Con el único cambio de la división de la provincia de Canarias en las de Tenerife y Gran
Canaria.
- 89 -
100
Descargar