Dionisio Romero
contra
el
anticorrupción
sistema
1. El lunes 5 de abril del 2004, se publicó en varios diarios de la capital un llamativo aviso
pagado en el que los abogados defensores del Sr. Dionisio Romero Seminario reclaman un
"proceso justo" para éste, quien es encausado ante el colegiado "A" de la Sala Penal Especial
de la Corte Superior de Justicia de Lima (Sala Superior "Anticorrupción") como presunto
instigador del delito de tráfico de influencias que se atribuye a Vladimiro Montesinos Torres en
el caso de la empresa pesquera Hayduk.
2. Es necesario hacer algunas precisiones sobre la cuestión planteada por la defensa del Sr.
Romero, pues lo que está en juego, en último término, es la solvencia y confiabilidad del subsistema judicial anticorrupción –en particular, de la Sala Superior Anticorrupción que preside la
vocal Inés Villa Bonilla– y el apoyo que la sociedad peruana le viene brindando hasta ahora,
en razón del avance mostrado en los procesos a su cargo y de la honestidad, competencia
profesional, imparcialidad e independencia de sus integrantes.
Las acusaciones de Dionisio contra la Sala Anticorrupción "A"
3. La defensa del Sr. Romero sostiene que, en su caso, "se vienen cometiendo gravísimas
irregularidades procesales que revelan que ese juicio no se está llevando en forma imparcial".
Esta preocupante denuncia, que podría afectar la buena marcha de los procesos judiciales
anticorrupción en general, se sustenta en cuatro argumentos principales:
(i) La vocal Inés Tello de Ñecco está impedida de participar en el caso debido a que mantiene
una deuda con el Banco de Crédito, por lo que la Sala Superior debió aceptar su solicitud de
inhibición.
(ii) La excepción de naturaleza de acción interpuesta por Dionisio Romero debe ser resuelta
antes del inicio del juicio oral.
(iii) Pese al tiempo transcurrido, la Sala Anticorrupción aún no notifica la acusación formulada
por el fiscal superior contra el encausado.
(iv) El caso debe pasar de la Sala "A" a la Sala "C", luego que ésta fuera creada
recientemente por el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, redefiniendo la competencia de los
colegiados.
Dada la trascendencia del asunto, es conveniente pasar revisión a cada uno de estos
argumentos, así como introducir en el debate algunas otras consideraciones que deben ser de
conocimiento de la ciudadanía.
Fundamentos que demuestran que no
se han cometido irregularidades
Si analizamos jurídicamente las acusaciones de Dionisio Romero contra la Sala, veremos que
carecen de fundamento.
Sobre la inhibición
4. Ante todo, la Dra. Inés Tello no está legalmente impedida de participar en el juicio al Sr.
Romero Seminario. El Código de Procedimientos Penales (CPP) estipula que la inhibición sólo
procede –fuera de los casos de parentesco, vínculos personales y conocimiento del hecho
punible o perjuicio derivado de éste– si el juez es acreedor o deudor del inculpado o agraviado
(artículos 29.6 y 40 CPP, conforme a la modificación introducida por la Ley N° 28117, Ley de
Celeridad y Eficacia Procesal Penal, publicada en el diario oficial El Peruano el 10 de
diciembre del 2003).
En este caso, la Dra. Tello es deudora, junto con su esposo, del Banco de Crédito del Perú, no
de uno de sus accionistas. Como se sabe, no es lo mismo la empresa que sus dueños; se
trata de personas distintas para todo efecto legal. El Código Civil (CC) no ofrece dudas sobre
este punto, al señalar: "La persona jurídica tiene existencia distinta de sus miembros y
ninguno de éstos ni todos ellos tienen derecho al patrimonio de ella ni están obligados a
satisfacer sus deudas" (artículo 78, CC).
La solicitud de inhibición presentada por la Dra. Tello a la Sala Superior Anticorrupción
probablemente se debe a un exceso de cuidado y escrúpulos, orientado a evitar cualquier
duda o cuestionamiento sobre su imparcialidad que pudiera luego empañar el juicio. Así, el
propósito ulterior habría sido dejar en manos de la Sala la decisión sobre si la Dra. Tello
debería o no continuar en el caso. No obstante, la Sala ha hecho bien en desestimar la
petición, pues, como hemos visto, la ley es clara al respecto.
En todo caso, la resolución de la Sala Superior ha sido impugnada por la defensa del Sr.
Romero, por lo que la Corte Suprema deberá pronunciarse en última instancia, siendo su
decisión definitiva. En su momento, la Sala Superior Anticorrupción deberá simplemente
acatarla, en respeto del ordenamiento vigente. Entre tanto, siempre conforme a ley, este
colegiado debe proseguir sus actuaciones.
Como quiera que fuere, han de tenerse en cuenta los precedentes jurisprudenciales
establecidos en la materia bajo examen, pues en anteriores ocasiones la Corte Suprema de
Justicia ya ha fijado posición al respecto. Así, por ejemplo, en el caso Pedro Antonio
Rodríguez Medrano, la Dra. Inés Tello, junto con rechazar la recusación formulada por el
encausado –quien alegaba la existencia de enemistad entre su hermano Alejandro Rodríguez
Medrano y la referida vocal superior–, solicitó abstenerse de intervenir "por decoro".
No obstante, la Sala Superior Anticorrupción, completada en esa oportunidad por los Dres.
Barandiarán Dempwolf y Lizárraga Rebaza, desestimó tanto la recusación como la abstención,
en estricta aplicación de la ley (Resolución N° 80, del 27 de junio del 2001, recaída en el
expediente N° 14-2001, B-2). La decisión, que fue impugnada, mereció finalmente un fallo
confirmatorio de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia –que presidía entonces el Dr.
Hugo Sivina Hurtado–, mediante auto del 8 de noviembre del mismo año, previo dictamen en
el mismo sentido del Fiscal Supremo Américo Lozano Ponciano, expedido el 15 de agosto del
2001 (ver recuadro "Precedente de la Corte Suprema sobre inhibición").
Sobre la excepción de naturaleza de acción
5. En cuanto al momento oportuno para resolver la excepción de naturaleza de acción
formulada por la defensa del Sr. Romero1, debe señalarse que el ordenamiento procesal penal
peruano no determina exactamente cuándo deben ser resueltas las excepciones formuladas
por los encausados. El Código no incluye norma alguna al respecto. En consecuencia, se trata
de un asunto que la ley remite a la discrecionalidad del juzgador, siendo perfectamente
aceptable que la Sala establezca, como se suele hacer en nuestro sistema penal, que se dará
cuenta de esta pretensión en el momento en que se inicie el juicio oral, máxime si, de un lado,
la excepción ha sido deducida después de entablada la acusación fiscal, y si, de otro lado,
como el país exige, se trata de no demorar más la iniciación de los juicios anticorrupción.
Y es que no debe perderse de vista que, si la excepción fuese resuelta antes de la
instauración del juicio oral, una eventual impugnación podría detener el proceso mismo,
remitiendo la causa a la Corte Suprema, donde las acostumbradas dilaciones –piénsese, si
no, en lo que viene ocurriendo en el caso del millón de firmas falsificadas– podrían facilitar la
prescripción del presunto delito, impidiendo llegar al fondo de la verdad.
Por otro lado, no es éste el único caso en que la judicatura anticorrupción reserva la
consideración de una excepción deducida por la defensa del encausado para el momento
inicial del juicio oral. Así se ha procedido en el caso Genaro Delgado Parker y otros. No hay,
pues, a este respecto, vulneración del principio de igualdad o trato discriminatorio alguno, ni
afectación del debido proceso, en perjuicio del Sr. Romero.
Al contrario, creemos que nada mejor, como garantía de un proceso justo, que la oralidad y
publicidad propias del juicio a iniciarse, el mismo que se habrá de realizar de cara a la
población y que, por lo tanto, estará sometido al escrutinio de la ciudadanía, los analistas y la
prensa independiente. En el mismo sentido, la naturaleza contradictoria que distingue a la
etapa del juicio oral en el proceso ordinario (como es el seguido contra el Sr. Romero
Seminario) –a diferencia de la fase instructiva, que se singulariza por el secreto de las
investigaciones y por los métodos inquisitivos de éstas– ofrece la mejor alternativa para la
dilucidación no sólo del asunto principal, sino de cuestiones incidentales íntimamente
relacionadas con el mismo, como es la planteada en la presente excepción de naturaleza de
acción.
¿Acaso no son, precisamente, la oralidad, la publicidad, el contradictorio y el control
democrático de las actuaciones judiciales en el marco de juicios penales céleres pero
garantistas, algunas de las características esenciales que se quiere impulsar con la reforma
del proceso penal en el Perú? ¿No es esto, precisamente, parte de la reforma judicial que el
país desea?
Es claro, en fin, que la Sala Superior Anticorrupción, iniciadas que sean las audiencias orales,
deberá tomar una determinación sobre la excepción deducida, bien resolviéndola, bien
difiriendo su solución para el momento de expedir sentencia, pero en cualquier caso
ofreciendo una sólida fundamentación jurídica de la decisión, como garantía de debida
motivación de los fallos jurisdiccionales, en cabal respeto del artículo 139.5 de la Constitución
vigente.
Sobre la no notificación de la acusación fiscal
6. Sobre la omisión en notificar la acusación fiscal al encausado, la información con la que
contamos indica que aún se está dentro del plazo legal para la realización de este acto formal,
ya que, tras la vista de la causa sobre los extremos de la acusación fiscal en que se sostiene
no haber mérito para pasar a juicio oral, hay 15 días para resolver, prorrogables por otros
quince adicionales. La Sala deberá pronunciarse dentro de este plazo que aún no habría
vencido, y, de dictarse el Auto Superior de Enjuiciamiento, recién entonces se notificará
formalmente a todas las partes dicha resolución junto con la acusación.
Ahora bien, esta tramitación, que es perfectamente regular en el proceso penal peruano, no
significa, empero, que las partes no hayan estado en la posibilidad de conocer el contenido de
la acusación del fiscal superior, ya que tal pieza del expediente ha estado desde su
presentación a disposición de dichas partes en la sede jurisdiccional. Es más, de hecho, los
abogados del Sr. Romero Seminario han podido leerla y enterarse de sus extremos y
fundamentos, como paso previo a la exposición oral que hicieron ante la Sala "A" en la vista
de la causa mencionada en el párrafo precedente.
Por lo tanto, no existe sustracción u ocultamiento de una pieza esencial del expediente, ni por
ende afectación del derecho de defensa del encausado. Es más, en ejercicio de este derecho,
los abogados del Sr. Romero participaron de la vista de la causa y han presentado escritos e
interpuesto medios impugnatorios ante la Sala Superior Anticorrupción, la misma que les ha
dado el trámite de ley.
Sobre la competencia del colegiado "C"
7. La defensa de Dionisio Romero afirma que su juicio debe ser conocido y resuelto por la
Sala Superior Anticorrupción "C", de reciente creación, y que el colegiado "A", que preside
Inés Villa Bonilla e integra Inés Tello de Ñecco junto a Carlos Ventura Cueva, se resiste
arbitrariamente a desprenderse del caso. Como se sabe, mediante una controversial
Resolución Administrativa N° 024-2004-CE-PJ (El Peruano, 3 de marzo del 2004), el Consejo
Ejecutivo del Poder Judicial creó la tercera Sala Superior Anticorrupción y dispuso que "asuma
principalmente el juzgamiento en procesos con reos libres o en los que existen varios
acusados y sólo uno de ellos se encuentra en cárcel" (artículo 2).
Al margen de lo discutible que resulta, en términos jurídicos, asignar la competencia
jurisdiccional en función de la condición procesal de los encausados –en vez de adoptarse
criterios generales y objetivos, que sean uniformes para todos los colegiados–, lo que ocurre
en el caso del Sr. Romero es que la Sala "A" ya ha asumido competencia sobre él de manera
previa, tanto porque ha operado el principio de la "prevención" procesal2 como porque ha
fijado competencia sobre el asunto de fondo.
Lo primero (la "competencia preventiva") ha sucedido en el marco de un incidente de
concesión de libertad por exceso de detención a favor del procesado Vladimiro Montesinos
Torres, libertad que fuera decretada de oficio por el juez penal (en la tramitación de este
cuaderno incidental, precisamente, se ha presentado la solicitud de inhibición de la vocal Tello
de Ñecco). Lo segundo (fijación e inmodificabilidad de la competencia por conocimiento del
asunto de fondo) se ha producido con la presentación e ingreso formal ante la Sala
Anticorrupción "A", meses antes de la creación del colegiado "C", de la acusación del fiscal
superior, quien ha requerido la imposición de cuatro años de pena privativa de la libertad
contra el encausado Romero Seminario, habiendo procedido el tribunal a notificar a las partes
y a celebrar una vista de la causa.
8. Es necesario también tomar en cuenta que existe un acuerdo de los nueve magistrados que
conforman los tres colegiados de la Sala Superior Anticorrupción –no sólo del colegiado "A"–,
en el sentido que los casos en los que ha habido "prevención procesal" o se ha fijado
competencia sobre el fondo, deben seguir siendo tramitados y sentenciados por el colegiado
correspondiente (acuerdo sentado en acta y oportunamente comunicado a la Ocma y la
Odicma). En esta situación está no sólo el caso del Sr. Dionisio Romero, sino también los
procesos penales seguidos contra Alexander Kouri y Héctor Chumpitaz, entre otros.
Por lo demás, debe aclararse que la Sala Anticorrupción "A" conoce jurisdiccionalmente del
caso, no por propia decisión, sino por haberle tocado al azar, al hacerse la redistribución de
las causas cuando se creó e integró el colegiado "B" (Resolución Administrativa N° 129-2003CE-PJ del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial y Resolución Administrativa N° 0456-2003-PCSJL/PJ de la Presidencia de la Corte Superior de Justicia de Lima, publicadas en El Peruano
el 8 y 9 de noviembre del 2003, respectivamente), lo que consta en acta.
9. Tampoco hay aquí, entonces, vulneración de derechos fundamentales del encausado, ni
transgresión del principio de igualdad, ni afectación del debido proceso, ni menoscabo de la
imparcialidad judicial. No resulta justificada, por eso, la acción de amparo interpuesta por el Sr.
Romero Seminario con la pretensión principal de que se ordene a la Sala "C", y no a la Sala
"A", que asuma el juzgamiento del proceso penal bajo análisis.
Desde luego, resulta igualmente injustificado el demandar a los magistrados de la Sala
Anticorrupción "A" por daños y perjuicios en la vía civil, como pretende el Sr. Romero
Seminario, aduciendo la afectación jurisdiccional de sus derechos fundamentales, para lo que
se está convocando a aquéllos a una audiencia de conciliación extrajudicial. ¿Es que acaso un
eventual acuerdo privado entre jueces y procesado, en el supuesto negado de que éste se
produjera, podría detener el juicio penal, que se desarrolla por razones de orden público? ¿O
es que lo que se pretende, más bien, es facilitar una recusación contra los magistrados,
arguyendo que existe conflicto de intereses, al haber causa civil instaurada?
En el mismo sentido –y quizá más grave aun–, es también inadmisible que la defensa del Sr.
Romero ejerza presión sobre el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, al que se ha dirigido
"solicitándole que, en cumplimiento de su resolución de 18 de febrero de 2004, ordene a la
Sala Especial 'A' que pase en el día el expediente a la nueva Sala ‘C’". Un órgano de gobierno
judicial, como el Consejo Ejecutivo, no está legalmente facultado para dictar la orden que se le
solicita, en la medida en que dicha orden constituiría una flagrante injerencia en un asunto de
naturaleza jurisdiccional como es la determinación de las competencias de los tribunales de
justicia para el conocimiento y resolución de los litigios, máxime cuando, como hemos
expuesto, se ha habilitado por los canales regulares la competencia preventiva del colegiado
"A" (ver recuadro "El Consejo Ejecutivo no puede determinar la Sala").
En todo caso, de haber conflicto entre diversos órganos jurisdiccionales acerca de a cuál de
ellos corresponde tramitar y fallar una causa, deberán seguirse los principios y las reglas
procesales sobre contienda y declinatoria de competencia (artículos 23 y ss. CPP). De
ninguna manera puede aceptarse la vuelta a los ominosos métodos de la década pasada, que
supusieron el avasallamiento de las competencias legales de las instancias jurisdiccionales
por los entes de gobierno judicial.
A manera de conclusión
10. En definitiva, no existen razones jurídicas para considerar que en el proceso que se sigue
al Sr. Dionisio Romero ante la Sala Anticorrupción "A" se han producido gravísimas
irregularidades y que no estamos ante un tribunal competente e imparcial, en capacidad de
asegurar los derechos fundamentales del encausado y de expedir, en su momento, un fallo
justo.
Por el contrario, la integridad y el buen desempeño jurisdiccional de las Dras. Tello de Ñecco y
Villa Bonilla –a quienes se ha sumado el Dr. Ventura Cueva, quien fuera hace poco designado
a la Sala Anticorrupción "A"– siguen mereciendo el respeto y la confianza de la ciudadanía,
que espera una resolución adecuada y conforme a Derecho de los juicios a su cargo,
incluyendo el del Sr. Romero Seminario.
El Sr. Dionisio Romero y sus abogados deben, pues, entender que no hay animadversión
contra aquél en la Sala Anticorrupción "A" y que más bien se le ofrece la oportunidad de
ejercer su defensa ante una Sala intachable, independiente e imparcial, la misma que, dicho
sea de paso, en una ocasión anterior, ha archivado un proceso penal seguido contra el mismo
encausado, por considerar que no había mérito para su prosecución (Resolución N° 57, del 8
de junio del 2001, recaída en el Expediente N° 014-2001-"A", sobre la presunta comisión de
delito contra la fe pública, en su modalidad de falsedad genérica) (ver recuadro al respecto).
Desde luego, nada más deseable que alguien de la trayectoria empresarial y ciudadana del Sr.
Romero Seminario, quien además es asesorado por abogados de sólido prestigio, consiga
desvirtuar los cargos que se le formulan. Pero, lo mismo que cualquier persona, debe
someterse a la ley y a los tribunales de la República, que son iguales para todos.
Finalmente, debe evitarse el impulsar o contribuir, voluntaria o involuntariamente, a
la generación de una campaña contra el sub-sistema judicial anticorrupción. Ese
recusable escenario sólo favorecería a quienes han quebrantado la ley y delinquido,
y quisieran ahora la impunidad para sus graves actos de corrupción. En las
actuales circunstancias, defender al sub-sistema judicial anticorrupción es
defender la transición democrática y los valores y principios que dan sustento al
Estado Constitucional de Derecho en el Perú. Es también defender a la vanguardia
de la reforma judicial actualmente en curso.
ATENCIÓN CON LA SALA
PENAL TRANSITORIA DE
LA SUPREMA
Actualmente, los magistrados que conforman la Sala Penal Transitoria de la
Corte Suprema de Justicia son los Dres. Robinson Gonzáles Campos, Jovino
Cabanillas Zaldívar, Javier Villa Stein, Raúl Valdez Roca y César Vega Vega.
Dadas sus altas responsabilidades, es de lamentar que no todos cuenten con
las debidas calificaciones o con una trayectoria profesional intachable. Lejos de
ello, varios de estos magistrados son objeto de fuertes cuestionamientos, como
los que a continución precisamos.
¿Que tiene que ver esta lamentable realidad con la campaña de Dionisio
Romero contra la Sala anticorrupción? Que es a esta Sala de la Corte Suprema
a la que le toca resolver la petición de Dionisio Romero para que su expediente
judicial sea enviado a la Sala Superior Anticorrupción "C" y si procede o no la
inhibición de Inés Tello, la misma que ha sido rechazada a nivel superior.
A continuación algunos datos:
Dr. Robinson Gonzáles Campos (Presidente)
Magistrado de la Sala Penal Transitoria que se apartó del proceso seguido a Luis Bedoya
de Vivanco luego de que la presión democrática de la sociedad civil y la prensa
independiente le hiciera "recordar" súbitamente que había sido asesor legal del coprocesado Tomás Gonzáles Reátegui. Participó en el caso del millón de firmas,
mostrándose a favor de que se archive el proceso. Director de Investigaciones de la
Fiscalía durante la gestión de Blanca Nélida Colán.
Dr. Jovino Cabanillas Zaldívar
Magistrado que, junto a los vocales supremos provisionales Eduardo Palacios Villar y
Julio Biaggi Gómez, el pasado 6 de enero, emitió el controvertido fallo a favor de la
semilibertad de Agustín Mantilla, dejando la puerta abierta para que los condenados por
corrupción puedan obtener la excarcelación anticipada con el cumplimiento de sólo un
tercio de la condena. Fue desaprobado con 09 de nota en el examen escrito del último
concurso realizado por el Consejo Nacional de la Magistratura para nombrar vocales
supremos titulares.
Dr. Javier Villa Stein
Abogado penalista, quien se manifestó durante los años 2002-2003 a favor de
determinados procesados por corrupción y en contra de la Sala Penal Especial de la
Corte Superior de Lima, a cuyos integrantes tildó de "acólitos del Poder Ejecutivo",
añadiendo que "están cometiendo prevaricato todos los días" y "son activos participantes
de una persecución política en el Perú". En el caso de los hermanos Wolfenson, sostuvo
que "ve una vendetta que busca castigar a los medios de comunicación incómodos al
Ejecutivo" (La Razón, 29 de octubre del 2003). Aunque fue designado vocal supremo
titular, fue desaprobado con 09 de nota en el examen escrito del último concurso realizado
por el Consejo Nacional de la Magistratura para nombrar vocales supremos titulares.
Dr. César Vega Vega
Magistrado sujeto a investigación formal del Consejo Nacional de la Magistratura por alquilar su
casa al abogado de Luis Duthurburu –ex-testaferro de Montesinos–, Ángel Romero Díaz, quien
también es personero legal del APRA. Denunciado por infracción a la Constitución y prevaricato,
junto a los vocales supremos Isaac Gamero Valdivia, Sergio Escarza Escarza, Evangelina Huamaní
Llamas y Julio Pachas Avalos, por emitir la resolución que pretendió archivar el caso del millón de
firmas falsificadas. Fue desaprobado con 06 de nota en el examen escrito del último concurso
realizado por el Consejo Nacional de la Magistratura para nombrar vocales supremos titulares.
El gran teatro del
mundo
La trascripción del video Nº 1583 de la conversación sostenida el 22 de junio de 1999 por
Dionisio Romero Seminario y Vladimiro Montesinos Torres, muestra que conversaron de
política doméstica (el apoyo a la re elección de Fujimori), política internacional, economía,
pero también de negocios particulares relacionados a la empresa Hayduk, deudora del
Banco de Crédito y que se encontraba intervenida por una causa penal por tráfico ilícito de
drogas. El pedido del apoyo político a Fujimori e incluso de fondos (Primer acto), a cambio
del nombramiento de determinados interventores de la empresa, fluye del conjunto de
conversaciones sostenidas (Segundo y Tercer acto).
PRIMER ACTO: LA COLECTA SOLICITADA POR EL ASESOR DEL PRESIDENTE.
Romero Seminario: ¿Fondos para la campaña?
Montesinos Torres: ¿Fondos? Para eso están los amigos.
Risas.
Romero Seminario: Esto es también importante... Más que importante que la campaña es que hayan
las condiciones en el país que deben haber porque ese señor ha cambiado al país de medio a blanco
totalmente, pero que haya una sensación de bienestar.
¿Y fondos para la campaña? Tenemos que empezar a ver como se ha manejado, qué magnitud le
pega, cómo se usa al mismo Estado para que el Estado colabore, porque sacarle a empresarios plata
hoy, es difícil.
Montesinos Torres: Sí, sí, difícil.
Romero Seminario: Bien difícil.
Montesinos Torres: Pero por eso contigo podemos...
SEGUNDO ACTO: LA LISTA PROPORCIONADA POR EL EMPRESARIO.
Romero Seminario: Hola. Buenos días.
Montesinos Torres: Buenos días.
Romero Torres: Igualmente.
Montesinos Torres: Igualmente, cómo estás.
Romero Seminario: Claro qué tal (?).
Montesinos Torres: Muy bien. Siéntate.
Romero Seminario: Al comparar los nombres (?).
Montesinos Torres: Sí.
Romero Seminario: Vi que hay un error.
Montesinos Torres: No, no (?).
Romero Seminario: Sí, sí.
Montesinos Torres: Es lo que tenía que chequear bien contigo.
Romero Seminario: No lo que dijo en una comunicación que te mandé, usted dijo que no hay nombre
malo.
Montesinos Torres: A, ya, ya, sí Vladimiro.
Romero Seminario: (Risas) A mí cuando me ponen Dionisio me fastidia, a ti no te fastidia (Risas).
Montesinos Torres: No. Risas.
Romero Seminario: Y al chequear los nombres digo mira (?) pero ha sido mi secretaria.
TERCER ACTO: LA EJECUCIÓN DE LA INFLUENCIA.
Sr. Montesinos Torres.– Hoy día di algo, que el Procurador me presente hoy día mismo el escrito al
Juez, ya porque tenemos que ser coherentes con lo que ha dicho el Presidente, me parece (?) que se
esté afectando (?).
Sr. Romero Seminario.– El Procurador (?)
Sr. Montesinos Torres.– El Procurador (?) señor, estos son los nombres que propongo sin decirle para
tales empresas, yo corrijo como Juez, yo le digo a este me lo pones en (?) a este, en este a este en
este, a este en este.
Sr. Romero Seminario.– Okey.
Sr. Montesinos Torres.– Si sale la ley de la razón a uno o en dos.
Sr. Romero Seminario.– En uno o en dos?
Sr. Montesinos Torres.– En dos (?) entonces el Juez los notifica con (?) para que se apersonen al
Juzgado, se apersonan al Juzgado, toman el tema del juramento y los posesiona allá, entonces una
vez posesionado que será entre mañana y pasado mañana, ellos inmediatamente que hacen, se
apersonan al Juzgado diciendo, señor se levanta el embargo para (?)
Sr. Romero Seminario.– El Juez levanta porque el mismo los ha nombrado.
Sr. Montesinos Torres.– Después el levantamiento se le rinde en cuenta a él, y el juicio sigue su propio
(?) no hay ningún problema.
Sr. Romero Seminario.– Porque un poquito más y ya no van a empezar a (?) ya estamos a tiempo.
Sr. Montesinos Torres.– Ya estamos a tiempo, yo creo que al trabajo lo hemos hecho sobre el mismo tema no
siguieron los consejos tuyos a través mío. Pero porque siempre esta gente es así.
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Economía de la producción

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Monseñor Romero

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Julio Romero de Torres: Símbolo, materia y obsesión

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