Es imposible que Dios sea improbable: ¡Cuídate!
Armando Segura
Catedrático de Filosofía de la Universidad de Granada
Se llama contradictorio lo que no puede existir y por tanto es imposible. Es
contradictorio que Mª Antonieta sea a la vez y al mismo tiempo el ciudadano
Robespierre. También es imposible que Mª Antonieta no haya existido o que
Robespierre sea un invento de los historiadores. Ambos personajes son figuras del
tiempo pasado y por ello mismo, no existen hoy ( por lo menos en carne y hueso)
La existencia y la no existencia nunca son más o menos probables sino que una cosa
existe o no existe. Podemos, refiriéndonos a la historia, decir que tal persona existió o
no existió pero nunca que existió a medias.
Otra cosa sería que, en una investigación, se trate de documentar la existencia de
alguien como Orfeo. Ciertamente lo tendríamos crudo y en el mejor de los casos,
diríamos que es improbable que pudiéramos “demostrar” su existencia real. En este
caso, lo improbable no es la existencia de Orfeo sino la posibilidad de la demostración.
El cálculo de probabilidades es un método matemático que se desarrolla a partir del
Renacimiento y que desde un principio fue pensado para ganar dinero en el juego,
mediante la predicción de la mayor o menor probabilidad del que aparezca tal carta o tal
número.
Lo gracioso es que Blas Pascal, genio de la matemática y de la física, despues de su
conversión, emplease el método de la apuesta para afrontar la existencia de Dios. Pascal
se plantea la probabilidad de que Dios exista o no exista y como ese cálculo es
imposible porque carecemos de la información suficiente, echa un gran órdago y
apoyado en la fe, apuesta por la existencia de Dios. Al fin y al cabo, con Dios se puede
ganar mucho, mientras que sin Dios lo que se puede ganar es necesariamente pequeño y
fugaz.
El defecto de este método pascaliano es que está pensado según la mentalidad de su
tiempo, en el marco de la física y de la matemática y encarando el problema de Dios
como un problema de física y matemática. Se ha podido predecir la existencia de
cuerpos celestes mediante la estadística de probabilidades puesto que los datos que se
manejan: distancias, tiempos, velocidades, son conocidos de antemano. Pero Dios no es
un cuerpo celeste que ocupe un lugar concreto en el espacio y según unos parámetros
bien conocidos. .
Gorgias afirmaba que lo que no está en el espacio y en el tiempo, no existe. Los
matemáticos de toda la vida saben que los teoremas, las figuras geométricas, las leyes
de la lógica y la estructura formal del mismo tiempo, no están en ningún tiempo. Dicho
de otro modo, el guión de una película no es una película. Tampoco el reglamento del
fútbol, es un partido de fútbol, ni las normas de tráfico, son el mismo tráfico. En
consecuencia, el concepto de espacio no ocupa espacio y el de Dios tampoco.
Que cosa es Dios, lo definió Kant como la idea de la suma de todas las posibilidades.
Sin esa idea, las posibilidades concretas, las alternativas reales, carecen de marco y de
contexto. Si no existe lo posible, nada es posible. Por supuesto que la idea de Dios es
absolutamente necesaria, aunque solamente sea una idea. Pero sin ella, no solo nada es
posible sino que ninguna cosa existente realmente es posible, puesto que todo lo que
existe además de existir, es posible.
En resumidas cuentas, la idea de Dios permite entender la posibilidad de lo existente y
es la condición para que el ser humano tenga en su horizonte una gama de alternativas
que le permiten ejercer su libertad. Una posibilidad incluye un horizonte de alternativas
que no trato de predecir sino de producir. La producción libre de lo real se apoya en la
conciencia de su posibilidad. Un ser libre es un ser creador y cuanto más libre, más
creador.
Si Dios no existe, la libertad es imposible y por eso Dios es creador.
Por último, si Dios es improbable, aceptando el concepto kantiano de Dios, ello
equivale a decir, que lo posible es improbable, lo cual es confundir el ámbito de la
posibilidad donde no rige el tiempo, del de la probabilidad que permite predecir el
futuro.
Es imposible que Dios sea improbable: Cuídate.
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Armando Segura