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-Todo comenzó con la ejecución de Yuri Stamboloff. Él era el hijo mayor de un barón muy
poderoso, lo cual, tal vez, le hiciera pensar que estaba más allá de la ley. Asesinó a su amante sólo porque
sospechaba que le era infiel. Fue un acto que no desencadenó ni la furia ni la pasión, sino que acometió
con calma, a sangre fría y estúpidamente, delante de cinco testigos. Como era el hijo de un barón, fue
llevado ante su padre, el rey Leos, para su juicio y fue ejecutado. No se podía hacer otra cosa. Pero el
padre de Yuri, Janos Stamboloff, no creyó que su hijo era culpable de este asesinato. La mujer que murió
había sido antes la amante de su hermano.
-¿Yo tenía un hermano con edad suficiente como para tener una amante? -preguntó Tanya con
sorpresa-. ¿No se suponía que, en ese momento, yo era un bebé?
-Ni siquiera había nacido cuando se produjo este asesinato -le explicó Stefan-. Aunque ya su
madre la esperaba -añadió-. Y tenía tres hermanos. El mayor, el príncipe de la Corona, tenía dieciséis
años en ese momento.
Tanya había pasado de estar sorprendida a estar horrorizada.
-¡Tenía dieciséis años y ya abandonaba amantes!
-Hay algunas mujeres que son capaces de seducir a un bebé para sacar ventaja de las
circunstancias. En la corte, no importa quién se usa, siempre que se le use para beneficio propio y un
muchacho de dieciséis años sena un blanco perfecto para la manipulación.
-Tengo que suponer que usted mismo descubrió a todas estas mujeres inconscientes, ¿no es así? preguntó sucintamente.
Stefan sonrió por primera vez en todo el día.
-Por supuesto.
Tanya no podía creer lo enojada que estaba de repente. Imaginaba hordas de mujeres adulando a
Stefan, seduciéndole, sólo para ver qué podían obtener de él. Y esa maldita sonrisa revelaba que había
disfrutado de cada segundo, sin importar si las tretas de las mujeres hubieran funcionado o no.
Fue todo lo que pudo hacer para no mirarle con cólera, de manera que no se atrevió a continuar
con ese tema.
-De modo que la mujer asesinada fue antes amante de mi hermano. ¿Por qué eso haría que Janos
creyera que su propio hijo era inocente?
-Porque no podía creer que Yuri fuera capaz de un crimen semejante. En su mente, alguna otra
persona tendría que haberlo cometido y su hermano era el candidato con mayores posibilidades. Janos
argumentó que el muchacho mató a la mujer en un ataque de pasión y de celos cuando ella no quiso
regresar con él y que luego había comprado testigos para culpar a Yuri del crimen. También dijo que Leos
había mandado ejecutar a Yuri en lugar de desterrarle porque Yuri podía demostrar que era inocente y
porque Leos estaba protegiendo a su propio hijo.
-¿Es posible que Yuri fuera inocente?
-No. Uno de los testigos era un obispo de la iglesia. Otro era un sirviente de Yuri. Sólo un padre
enfurecido dudaría de ellos. Por otra parte, su hermano podía explicar muy bien lo que había hecho el día
del asesinato.
-Entonces, ¿qué sucedió?
-Janos hizo matar a su hermano.
-¿Cómo?
-Cómo lo hizo no importa, Tanya. Basta con decir...
-¿Cómo?
Él la miró por un largo instante. Las cicatrices temblaron cuando apretó los dientes en señal de
protesta por su insistencia. Tanya estuvo a punto de olvidarse de la pregunta. Pero ya sabía el final de este
cuento, de manera que los detalles no podían agravarlo más. Habían asesinado a toda su familia. Eso era
un hecho sabido y ella lo consideraba trágico. Pero todavía tenía que sentir algo personal por ellos.
Simplemente, no le resultaban reales porque no tenía ningún recuerdo de ellos. Si estaba apenada, era por
esa falta de recuerdos.
Intentó explicárselo a Stefan.
-Sin duda porque piensa que voy a sentirme molesta por esto, no lo haga. Esta gente puede estar
ligada a mí por sangre, pero durante veinte años no he sabido nada de ellos y todavía no sé nada, excepto
lo que usted me dice. Y, por lo que me ha dicho hasta ahora, siento la misma compasión por los
Stamboloff que por los Janacek.- Con excepción de Yuri.
-Entonces, déjeme ver si puedo cambiarlo, princesa. Una noche, sacaron a su hermano, inocente
de todo lo sucedido, de su cama, le llevaron delante de todad la familia Stamboloff para un juicio ficticio
y le encontraron culpable. Janos luego le hizo atar a una pared en su patio y cada uno de los miembros de
esa maldita familia colocó una bala en su cuerpo, incluso el nieto de ocho años de Janos. Arrojaron su
cadáver en el camino fuera del palacio. Había una nota empapada en sangre en el cuerpo que decía: "Un
hijo por un hijo." Sin embargo, esa no fue prueba suficiente en contra de Janos, no hasta que una de sus
nueras bebió demasiado y terminó contándolo a la gente equivocada.
-¡Espero que mataran a Janos en ese preciso instante!
Stefan levantó una ceja ante su comentario. El color había regresado a sus mejillas, tras haberse
puesto pálidas.
-¿Ya no le queda ninguna compasión por ese fanático? ,
-Ninguna -dijo con más tranquilidad.
-Bueno, no le mataron en ese preciso instante. Fue injuiciado y sentenciado a la horca. El día
posterior a la ejecución, el único hermano de Leos, su cuñada y sus dos hijos fueron encontrados muertos
en su casa, degollados. La nota que habían dejado esta vez era explícita: "Todos los Janacek morirán"
-Pero ese fue un acto cruel de venganza. ¿Cómo pudieron justificarlo?
-No tuvieron que hacerlo. Dos de los suyos habían sido asesinados. Los restantes ahora veían
esto como una guerra personal contra el rey, una lucha entre familias, y todavía quedaban muchos
Stamboloff. El segundo hijo de Janos, cinco nietos, dos hermanos más jóvenes y tres sobrinos. Janos
también había pedido venganza con sus últimas palabras en el cadalso antes de ser colgado. Pero esta
venganza se volvió traicionera y el mismo Leos fue amenazado. Los cinco hombres de más edad
resultaron muertos al resistirse al arresto. Los nietos y uno de los sobrinos restantes, todos menores de
dieciocho años en ese momento, simplemente fueron deportados.
-No ha mencionado a las mujeres. ¿Qué sucedió con esa nuera?
-Había dos mujeres casadas con miembros de la familia Stamboloff y Janos tenía una hija. Todas
ellas fueron desterradas de Cardinia, junto con los hombres, cuando se sospechó que una de ellas había
ahogado a su hermana en el baño.
-¿También tenía una hermana? -preguntó Tanya, en un tono de voz muy bajo.
-Tenía catorce años, la segunda hija. Pero el echar a todos los Stamboloff del país no puso fin a
las matanzas. Ion Stamboloff, nieto mayor de Janos, fue atrapado al intentar asesinar al primo de Leos, el
único hijo vivo de su tío abuelo, que ya había fallecido.
-¿Por qué a él?
-Llevaba el nombre Janacek -dijo Stefan, con toda naturalidad.
-¿Y sobrevivió?
-No. Un mes después fueron tras él otra vez y esta vez con éxito. Esta vez fue la hija de Janos, a
quien encontraron antes de que abandonara la ciudad. Luego asesinaron a sus dos hermanos menores una
semana antes de que usted naciera. Esto hizo que su madre tuviera un parto adelantado. Nació pequeña,
pero saludable. Su madre, sin embargo, nunca se recuperó por completo. Había perdido a todos sus hijos
excepto a usted y fue prometida en casamiento el mismo día en que nació. Todos dicen que la insistencia
de Leos en que este compromiso se formalizara de inmediato era un indicio de que él tampoco esperaba
vivir demasiado y eso contribuyó al decaimiento de su madre. Cuando usted tenía tres meses, murió de
causas naturales, a las cuales cualquier mujer con buena salud habría sobrevivido.
-¿Y mi padre?
-Leos fue acuchillado en la espalda en su propia mesa mientras estaba cenando. El asesino se
había infiltrado lentamente en la cocina y, finalmente, se le permitió que sirviera la mesa. No tenía
ninguna esperanza de escapar. El lo sabía. Una confesión reveló que estaba muriendo de alguna
enfermedad, que el dinero que había aceptado para matar al rey era para su familia, lo cual era la única
manera de dejarlos protegidos.
-¿Pero reveló que un Stamboloff le había contratado?
-No un Stamboloff, princesa. Esa familia era tan arrogante a esas alturas en su odio por los
Janacek que no hubo ningún secreto en la contratación de este hombre. Nombró a cada uno de ellos,
desde las dos mujeres aún vivas hasta Ivan, el nieto más joven de Janos, y como cada uno de ellos había
contribuido en algo al valor del pago del asesino, todos compartieron esta victoria. Porque para ellos fue
una victoria. Un Barany fue llevado al trono porque no esperaba que la última Janacek sobreviviera ese
año si permanecía en Cardinia.
-¿Entonces me enviaron fuera del país?
-No inmediatamente, no hasta que se cometió el primer intento de asesinato. Su nodriza murió en
su lugar. Mi padre luego elaboró el plan para sacarla del país en secreto. La única que sabía sobre su
paradero era la baronesa Tomilova. El también le puso un precio alto a la cabeza de cada Stamboloff.
-¿Incluso la de los niños?
-Ellos no titubeaban respecto a matar a los niños -le contestó con dureza-. Su hermano menor
tenía seis años. Usted tenía cinco meses cuando la nodriza recibió la bala que estaba destinada a usted.
Esta era una guerra entre familias, Tanya. No habría terminado hasta que una familia o la otra estuviera
completamente destruida. No iban a detenerse hasta que usted estuviera muerta. No podíamos traerla al
país hasta que no se encontrara al último de ellos y se le eliminara. Pero ya no eran niños. Llevó años
encontrar a los sobrevivientes, porque huyeron y se escondieron cuando usted desapareció. Y sólo uno de
ellos fue capturado sin luchar y traído de regreso para ser ejecutado por traición. El resto luchó hasta el
final. Y el último, Ivan, no fue encontrado hasta este año. Incluso en ese momento, estuvo a punto de
escapar en un barco. Pero se fue del puerto con tanta rapidez que no reunió la tripulación suficiente como
para hacer frente a la tormenta con que se encontraron. Su barco se hundió en el Mar Negro. Los hombres
de Sandor estaban suficientemente cerca como para recoger a los sobrevivientes, pero Ivan no se
encontraba entre ellos.
-¿Está seguro de que era el último?
-Los Stamboloff no eran sólo enemigos de nuestra familia. Su asesinato del rey de Cardinia los
convirtió en enemigos de la corona. Se formó una unidad de veinte hombres para la tarea específica de
atraparlos. Estos hombres no cometieron errores. Pudieron haberse retrasado veinte años, pero fueron
meticulosos.
-Pero un niño convertido en adulto y al cual no habían visto desde hacía diez o quince
años...¿Quién podría reconocerle y decir con seguridad que era un Stamboloff?
Stefan se sonrió.
-Una observación excelente, pequeña Tanya. -Siguió hablando sin percibir que se había
ruborizado ante este tratamiento tan cariñoso.- Pero los Stamboloff eran una de esas familias únicas cuyos
miembros son todos parecidos, al menos los hombres. Los nietos supervivientes eran de tez oscura, rubios
y de ojos azules y todos tenían una semejanza sorprendente con Janos y sus hijos cuando eran adultos. Y
no uno sino cinco de los hombres de Sandor conocían a los Stamboloff personalmente. Cuando
encontraron a uno, nunca existió ninguna duda de que habían encontrado al hombre correcto.
Tanya sacudió la cabeza lentamente. Intentaba negar la emoción agitada de su interior.
-Todas esas muertes, sólo porque un hombre no pudo aceptar que su hijo era un asesino. Yuri
debió de haber ocultado bien su verdadero carácter a quienes le amaban.
-Eso forma parte de la naturaleza humana.
-¿Sí? -preguntó con un susurro-. No sabría decirle. Nunca tuve a mis seres queridos.
Stefan no pudo confundir el brillo que nacía en los ojos de la muchacha. Extendió la mano para
tocarla, pero se echó atrás cuando el carruaje se detuvo. Tanya no lo percibió y giró la cabeza a un lado,
para frotarse rápidamente los ojos.
-¿Dónde estamos?
-En una casa que tengo en las afueras de la ciudad. Pasaremos la noche aquí mientras se prepara
todo para la última parte de nuestro viaje.
Stefan volvió a ofrecer su mano, pero esta vez para ayudarla a bajar del carruaje.
-¿Tiene una casa aquí, tan lejos de su casa?
-La alquilé cuando nos dirigíamos a Danzig en la primavera.
Tanya le miró con ojos de asombro.
-¿Y la mantuvo todos estos meses sólo para tener algún lugar donde pasar la noche a su regreso?
Por Dios, Stefan, alguien debería hablar con usted seriamente sobre la manera en que derrocha el dinero.
Stefan se rió porque ella estaba hablando en serio.
-La casa costó muy poco, Tanya. La muchacha miró el edificio de dos plantas y exclamó:
-¡ Seguramente!
-Y, además, era necesario para los asistentes que quedaban atrás.
-Ah, bueno, ahora tiene sentido -respondió en un tono seco-. Especialmente porque sólo lleva
algunas semanas llegar a Cardinia desde aquí...y ustedes han estado fuera del país...¿siete u ocho meses?
Stefan frunció el entrecejo y la tomó del codo para conducirla hasta la puerta del frente.
-El gasto ha sido insignificante -dijo de forma lacónica- y mis asistentes optaron por esperarme
aquí. No llego a ver...
La puerta se abrió de repente y una pelirroja con curvas voluptuosas arrojó sus brazos alrededor
del cuello de Stefan y le besó en la boca. Stefan podía "no llegar a ver", pero Tanya podía ver
perfectamente bien por qué esa asistente había optado por esperarle aquí.
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había una vez una princesa_capítulo 35