Enrique VIII

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nº13 3º esob religión
Enrique VIII:
(Greenwich 1491− Westminster 1547) Rey de Inglaterra y de Irlanda [1509−1547], hijo segundo y sucesor del
anterior. Se convirtió, en 1502, en el presunto heredero de la corona inglesa por la muerte de su hermano
mayor, Arturo, y contrajo matrimonio con la viuda del mismo, Catalina de Aragón, poco antes de la subida al
trono, en 1509. Bajo la influencia de su suegro y del Papa, tanto como de la tradición nacional, se unió a la
Santa liga contra Francia (1511−1514), y triunfó en 1513en la batalla de Ginegatte. El mismo año aniquiló a
los escoceses en Flodden. Mientras el rey eliminaba a las personalidades capaces de amenazar a la dinastía, su
ministro Wolsey, juzgando imposible la neutralidad de su país, dirigía una política exterior activa (entrevista
del campo del paño de oro, 1520), en la cual quizá bosquejaba una vaga idea sobre de lo que más tarde se
denominaría el equilibrio europeo. De este modo Inglaterra estuvo, hasta 1527, al lado de Carlos Quinto;
después cambió de política y se unió momentáneamente a Francia. Además, Enrique VIII defendió al papado
en el terreno doctrinal, y en 1521 emprendió la refutación del credo luterano, lo que le valió el título de
<<defensor de la fe>>. El rey en efecto era muy versado en teología; encarnaba completamente el ideal del
monarca renacentista: era muy cultivado, bastante inteligente, atleta perfecto, y en su juventud, muy bien
parecido. Protegió todas las formas del arte (se dice que en su honor las artistas crearon, entre 15190y 1529, la
música de cámara) A pesar de su autoritarismo, cada vez más acentuado, no fue un tirano: gobernó mucho
más por medio de la persuasión que por el terror, recurrió al parlamento, particularmente a los comunes, y
utilizó con más frecuencia las milicias nacionales que el ejército permanente, que era muy poco numeroso.
La estabilidad dinástica no parecía estar lo suficientemente garantizada con su hija María, único vástago con
vida que le dio Catalina de Aragón. Así, en 1529, decidió divorciarse de su esposa. El Papa Clemente VI,
temeroso de la hostilidad de Carlos quinto, se negó a conceder la anulación del matrimonio; esta negativa
exasperó al rey y precipitó la caída de Wolsey. En 1531, Enrique VIII obligó a la Iglesia de Inglaterra a
reconocerle como su jefe supremo. Su nueva pasión por Ana Bolena lo decidió a romper con Roma (1533) Si
los <<seis artículos>> de1539, condenaban categóricamente las principales doctrinas reformadas, el cisma
<<anglicano>> abrió no obstante Inglaterra a las influencias protestantes. La disolución de los monasterios y
la confiscación de numerosos bienes eclesiásticos, dislocaron los marcos tradicionales de la vida religiosa, a la
vez que ligaron a la reforma a los numerosos beneficiarios de las ventas. Estas medidas, chocaron fuertemente
sobre todo en el Norte, donde estallaron en 1537−1537, las revueltas de las <<peregrinación de la gracia>>.
Las dificultades obligaron al rey a que tuviese en cuenta las opiniones de los consejeros más o menos
favorables a los luteranos, Cromwell y Crammer, mientras que ordenaba la ejecución de personalidades
católicas, como Tomás Moro.
Al tiempo que estaba su tutela sobre la Iglesia nacional, Enrique VIII destruyó también los últimos vestigios
de la independencia feudal: en 1536 el País de Gales fue asimilado a Inglaterra; más tarde las antiguas
jurisdicciones feudales de las Marcas fueron transferidas a organismos reales, los consejos del Norte, de las
Marcas y del país de Gales. A partir de 1535, Enrique VIII intentó en Irlanda una obra análoga, aunque más
difícil de recuperación, y de unión haciéndose proclamar, en 1541, rey de Irlanda: este ensayo de política de
asimilación sólo tuvo éxito en los momentos iniciales. A raíz de numerosos acontecimientos, y principalmente
por la inquietud por la dinastía, le atormentó y contribuyó a explicar sus otros cuatro matrimonios sucesivos
con Juana Seymour (que suplantó a Ana Bolera, ejecutada en 1536), Ana de Clèves, Catalina Howard (muerta
en el patíbulo e 1542) y Catalina Pard.
En los últimos años de su reinado se produjo una evolución acelerada en los terrenos religiosos (en el cual
reapareció la tendencia protestante), económico y social. Con el transcurso del tiempo, la moneda estaba
perdiendo valor y al tiempo estaba siendo desperdiciada, y los precios comenzaron a subir, las fianzas del
estado eran sometida a una continua presión. Así se anunció el desequilibrio general social y financiero que
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alcanzó más tarde una dramática envergadura.
Protestantismo y anglicanismo
Protestantismo: El protestantismo comprende los grupos religiosos luteranos, los reformados (el
zwinglianismo puede considerarse incluido en ellos), anglicanos, metodistas, congregacionistas y otros grupos
menores, surgidos generalmente de la radicación de alguno o algunos de los puntos doctrinales señalados por
los primitivos reformadores. La multiplicidad de credos y formulaciones doctrinales dentro del
protestantismo, tanto en su evolución histórica como en su situación actual, consecuencia lógica de sus
propias concepciones doctrinales básicas, hace muy difícil reducirlo a un esquema común.
Anglicanismo: La iglesia de Inglaterra se convirtió en autocéfala por la ruptura de Enrique VIII con el Papa
Clemente VII, que se oponía a que el rey repudiara a Catalina de Aragón. Desde finales del siglo XVI el
anglicanismo se ha visto solicitado por dos tendencias contrapuestas, conocidas más tarde con los nombres de
Alta Iglesia (High Church), defensora de la jerarquía episcopal y de la liturgia, y de la Iglesia Baja (Board
Church) que se orienta hacia la unidad protestante, acentuando todo cuanto favorece a la moral individual y
reduciendo las cuestiones doctrinales
BIBLIOGRAFÍA
• Nueva enciclopedia Larousse tomos I, VII, XVI. Editorial Planeta de Agostini, tercera edición, Abril
1984.
• Historia del mundo moderno tomo II; La reforma. Cambridg University Press. Editorial, Ramón
Sopena. Barcelona 1990.
• Enciclopedia Temática Master tomo I. Editorial, Club Cinco estrellas. Ediciones, Olimpo S.A. 1993,
Barcelona
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