EN BUSCA DE EL DORADO

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Taget fra www.elmundo.es (tirsdag den 30. august 2005).
1.
EN BUSCA DE EL DORADO. Desde comienzos de la década de los 90, miles de inmigrantes han convertido
España en el destino de un viaje que no siempre ha sido como soñaron. Hacinados en pateras o barcos, unas
veces; escondidos en camiones o furgonetas, otras. Y aun sabiendo que la búsqueda de El Dorado no siempre
tiene un final feliz, hombres, mujeres y niños siguen embarcando rumbo a una nueva vida. Porque cuando no
se tiene nada que perder, la esperanza de un futuro mejor puede más que el miedo a la muerte. (Foto: AFP)
2.
ENTRAR EN EUROPA. El Estrecho es la vía de entrada de la inmigración ilegal desde Marruecos. Imposible
llevar la cuenta de las pateras y, en los últimos años, lanchas neumáticas —que no por ser más modernas son
menos peligrosas— que en los últimos 25 años han llegado a las costas del litoral andaluz y de las islas
Canarias, ni de las que se han quedado en el camino. Desde hace unos años, gran parte de la inmigración
procede también de América Latina y de la Europa del Este. (Foto: Reuter)
3.
18 DE AGOSTO DE 2001. Las costas españolas reciben la mayor avalancha de inmigrantes llegados —hasta el
momento— en un solo día: un total de 567 marroquíes y subsaharianos fueron detenidos en el Estrecho de
Gibraltar (503) y en la isla de Fuerteventura (64). La segunda mayor oleada en sólo 24 horas se produjo el 15
de octubre de 2003, con la detención de 550 indocumentados en Tarifa, Granada y Fuerteventura. (Foto: Efe)
4.
VIGILAR EL ESTRECHO. La continua llegada de inmigrantes a las costas españolas ha llevado a la
implantación progresiva de un Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE) en Canarias y todo el litoral
andaluz. Un sofisticado sistema de radares térmicos y cámaras de visión nocturna permite detectar pateras y
personas hasta 25 kilómetros de distancia. Las unidades de interceptación —marítimas, aéreas o terrestres—
más cercanas a ese punto se movilizan para su detención. (Foto: Antón Meres)
5.
EL DRAMA NO SIEMPRE LLEGA EN PATERA. En agosto de 2002, cuatro inmigrantes se 'colaron' en el
interior de un camión frigorífico que viajaba desde Casablanca a París, donde, escondidos entre cajas, soñaban
con iniciar una nueva vida en algún lugar de Europa. Su ilusión se quedó en el camino. Llegaron, sin vida, hasta
la localidad guipuzcoana de Billabona. (Foto: Dani Blanco)
6.
TRAGEDIA EN LA COSTA DE ROTA. La noche del 24 al 25 de octubre de 2003, en algún lugar situado entre
Asila y Larache (Marruecos), más de 40 inmigrantes embarcaron en una lancha neumática sin ningún tipo de
seguridad. 20.000 dirhams (1.869 euros) es el precio que cada uno de ellos pagó por su billete a tierras
españolas. Pero 37 murieron al naufragar frente a la costa de Rota. El ayudante del patrón -único procesadofue condenado a 40 años de cárcel por tráfico de inmigrantes y 37 homicidios por imprudencia. Cumplirá una
pena máxima de 9 años en prisión. (Foto: J.F. Ferrer)
7.
5 DE JUNIO DE 2004. Otro encierro masivo, esta vez en la Catedral de Barcelona. Un millar de inmigrantes
'tomaron' el templo para pedir al recién estrenado gobierno de Zapatero la apertura de un proceso de
regularización extraordinario. Antes de acabar el año, el 30 de diciembre, el Gobierno aprobó el nuevo
Reglamento de Extranjería, que permitirá solicitar los papeles a los inmigrantes irregulares empadronados en
España antes del 7 de agosto de 2004 que tengan un contrato de trabajo de seis meses. (Foto: Quique García)
8.
MUJERES Y NIÑOS. El 1 de agosto de 2005, el drama del Estrecho volvía a ser noticia. Una embarcación con
29 personas a bordo fue interceptada en la playa Jaboneras de Bolonia, en Tarifa (Cádiz). Entre los ocupantes,
16 mujeres (una de ellas embarazada) y 10 bebés. No es casualidad: las mujeres embarazadas o con hijos
no son detenidas y pueden acceder a un centro de acogida. (Foto: EFE)
Cerca de 700.000 solicitudes
Por Sonia Aparicio
Entre el 7 de febrero y el 7 de mayo de 2005, un total de 690.679
extranjeros solicitaron los papeles, acogiéndose al proceso de
CARLOS GARCÍA
regularización extraordinaria previsto en el nuevo Reglamento de Extranjería que se aprobó el 30 de diciembre
de 2004 (publicado en el BOE el 7 de enero de 2005). Madrid, Cataluña y Valencia son las comunidades que
han registrado mayor número de peticiones, con más del 60% del conjunto nacional. Ecuatorianos,
marroquíes y rumanos concentran el 50% de los expedientes.
Además, y según las previsiones del Gobierno, otros 400.000 inmigrantes irregulares que tienen vínculos
familiares con otros que en este proceso sí han sido normalizados (cónyuges que no trabajan e hijos que no se
encuentran en edad de trabajar) podrán conseguir sus papeles en el futuro a través de las fórmulas de arraigo
social o laboral previstas en la normativa.
Los solicitantes han tenido que presentar un certificado de empadronamiento anterior al 8 de agosto de 2004,
un certificado de penales y un precontrato de trabajo de al menos seis meses de duración. Precisamente el
requisito del contrato de trabajo es lo que ha hecho que este proceso sea distinto a otros anteriores, con el
objetivo de «hacer aflorar la economía sumergida».
Cuando la solicitud es admitida, el empresario recibe una autorización de trabajo provisional para, en el plazo
de un mes, dar de alta al extranjero en la Seguridad Social. Cumplido este último requisito, el empresario
recibe el permiso de residencia y trabajo —de un año de duración— del inmigrante; éste dispone entonces
de un plazo de 30 días para conseguir su Tarjeta de Identidad.
Para las solicitudes no admitidas a trámite, los interesados tienen un plazo de un mes para recurrir —dos
meses si el recurso es por la vía contencioso-administrativa—, a contar desde el día siguiente al de la
notificación del rechazo a su solicitud. El recurso deberá presentarse en las oficinas de la Delegación del
Gobierno o en las oficinas de extranjería, según la localidad.
Cómo conseguir los papeles
Por Sonia Aparicio
Miles de extranjeros sin papeles se preguntan qué hacer
después del 7 de mayo, cuando se cierren las puertas de
(ALBERTO CUÉLLAR)
la regularización a los inmigrantes que no hayan podido
acreditar su residencia en España antes del 8 de agosto de 2004 y un contrato de trabajo para un
mínimo de seis meses. Quienes no han podido conseguir los papeles ahora y quienes quieran
venir tendrán que acogerse, para no vivir en la ilegalidad, a alguna de las fórmulas que contempla el
Reglamento de la Ley de Extranjería. Éstas son las principales, aunque no las únicas:
1. Residencia temporal. El extranjero que quiera residir temporalmente en España sin tener trabajo
deberá solicitar un visado para entrar en el país y acreditar medios de vida suficientes. Una vez aquí,
tendrá que solicitar la tarjeta de identidad de extranjero. La residencia temporal se aplica para un
periodo superior a 90 días e inferior a cinco años.
2. El contingente. La situación nacional de empleo marcará las necesidades de contratación de
extranjeros, que vendrán con un contrato de trabajo bajo el brazo desde su país de origen, siempre que
no haya en España candidatos para cubrir ese puesto de trabajo (no existe la posibilidad de contratar a
un extranjero ilegal que ya esté en nuestro país). También se establecen visados de búsqueda de
trabajo por un periodo de seis meses.
3. Reagrupación familiar. El extranjero que haya residido legalmente en España durante un año y
haya logrado una autorización de residencia para, al menos, otro año más, podrá reagrupar con él en
España a su cónyuge, hijos menores de 18 años, y ascendientes que estén a su cargo, y solicitar para
ellos la residencia temporal. Para ello deberá acreditar que tiene un contrato de trabajo recursos
económicos suficientes para la manutención de su familia y que dispone de una vivienda adecuada.
4. Residencia temporal en supuestos excepcionales. Se podrá conceder, sin necesidad de visado
en vigor y siempre que no haya antecedentes penales, en los siguientes casos:

Arraigo laboral: podrán solicitarlo los extranjeros que demuestren que llevan dos años en
España y que han trabajado al menos durante un año. Dicha relación laboral deberá
demostrarse mediante resolución judicial o administrativa que confirme la infracción cometida
por el empresario o empleador. Esta medida entra en vigor el 7 de agosto.

Tres años de residencia continuada en España y un contrato de trabajo, firmado por el
trabajador y el empresario, de al menos un año de duración. Además, el extranjero tendrá que
acreditar vínculos familiares (ser cónyuge, ascendiente o descendiente directo) con otro
extranjero residente o presentar un informe de su ayuntamiento que incluya cualquier tipo de
datos que pueda acreditar su arraigo social.

Ser hijo de padre o madre originariamente españoles.
Abogados y expertos en materia de extranjería coinciden en señalar que «aún estamos en pañales»,
pues hasta el momento todo el mundo tenía sus esperanzas puestas en el proceso de regularización
extraordinaria, por lo que muchas de las medidas previstas en el nuevo Reglamento de Extranjería aprobado el 30 de diciembre de 2004- aún no se han empezado a aplicar. Y cuando se haga, habrá que
ver las características de cada caso concreto. Lo que nadie sabe aclarar, sin embargo, es qué pasará
con los inmigrantes sin papeles que ya están en territorio español y que, con la normativa en la
mano, no tienen la posibilidad de cruzar la frontera que les separa de la legalidad.
DOCUMENTOS:

Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y
su integración social (pdf)
Modificada por:
o
o
o

Ley Orgánica 8/2000, de 22 de diciembre (pdf)
Ley Orgánica 11/2003, de 29 de septiembre (pdf)
Ley Orgánica 14/2003, de 20 de noviembre (pdf)
Nuevo Reglamento de la ley de Extranjería, aprobado el 30 de diciembre de 2004 (pdf)
Más de un millón y medio de ilegales
Por Sonia Aparicio
¿Cuántos extranjeros sin papeles hay en España? Esa es la gran pregunta.
Sabemos que, a 31 de marzo de 2005, 2.054.453 extranjeros residían en
nuestro país con todos sus documentos en regla. Pero a los sin papeles,
precisamente por no tenerlos, no es posible cuantificarlos con la misma
exactitud. «Más de un millón» era la estimación que hacía el Gobierno
antes de que comenzara el proceso de regularización extraordinaria que
termina el 7 de mayo. Pero la realidad es que el número de ilegales en
España puede superar la cifra de 1.600.000.
El número de extranjeros empadronados a 1 de enero de 2005 ascendía a
3.691.547 millones (según datos provisionales del padrón ofrecidos por el
INE). La diferencia entre los extranjeros con tarjeta o autorización
de residencia y los empadronados suele servir como punto de partida
para intentar una primera aproximación. Precisamente de comparar ambas
cifras se extrae el dato de que hay 1.637.094 extranjeros empadronados
que no tienen sus papeles en regla. Más de un millón y medio de personas
irregulares para la Policía, pero regularizados en el padrón.
Pero tal cálculo sirve sólo como simple estimación, por varios motivos:
porque a día de hoy, tanto la cifra del censo como la de extranjeros
residentes habrá aumentado; porque no todos los extranjeros sin papeles
se empadronan en su lugar de residencia; porque algunos empadronados
no están ya en nuestro país; y porque los datos del padrón deben
interpretarse con ciertas reservas. Errores administrativos permiten
que un individuo esté empadronado en dos lugares a un mismo tiempo,
que medio centenar de personas aparezcan empadronadas en el mismo
domicilio e incluso que extranjeros que ni siquiera están ni han estado en
España figuren en el padrón de algún ayuntamiento de nuestro país.
LAS CIFRAS EN ESPAÑA
Comparar los datos oficiales del
padrón y de extranjeros con
tarjeta de residencia permite una
aproximación a la cifra de
extranjeros sin papeles.
[ ver gráfico ]
El trámite para el empadronamiento —que permite acceder a prestaciones
sociales como la educación y la sanidad— es relativamente sencillo: basta
con presentar el pasaporte y un justificante de residencia (contrato de alquiler, recibo de la luz, agua,
teléfono…). Y una vez que un individuo figura empadronado en un domicilio, puede dar de alta en él a
cualquiera.
Hasta hace poco, no ha habido excesivo celo por corregir estos posibles errores y duplicidades (no hay que
olvidar que los ayuntamientos reciben dinero del Estado en función de su población). En Valencia,
Málaga y Madrid —donde se registró una importante subida de empadronamientos de extranjeros en 2004
desde que se comenzó a hablar de un posible proceso de regularización extraordinaria— se han empezado a
aplicar medidas de vigilancia y restricción para impedir empadronamientos masivos en un mismo domicilio.
A día de hoy, y a la hora calcular cuántos extranjeros sin papeles hay en España, habría que «sumar un 10%, e
incluso más en el caso de rumanos y búlgaros», según el portavoz del sindicato policial CEP, Rodrigo Gavilán,
que asegura que a través de los Pirineos entran cada día 2.000 extranjeros que no son ciudadanos
comunitarios». Paradójicamente, la comunidad marroquí, la más numerosa en cuanto a tarjetas de residencia y
empadronamientos, queda relegada a un segundo plano a la hora de hablar de extranjeros ilegales en territorio
español. Ecuatorianos, rumanos, colombianos y argentinos —por este orden— son las principales
nacionalidades que engrosan las bolsas de la inmigración ilegal en nuestro país.
Un inglés muy castizo
Por Marta Arroyo
La necesidad de un cambio de vida y las ganas de probar
suerte en el país de origen de su mujer. Éstas fueron las razones
que empujaron a Neil Robson a cambiar la silla en la que desde
hacía 10 años trabajaba en Londres como informático para la
compañía aérea British Airways por el asiento de la furgoneta
Volkswagen con la que recorrió media Europa hasta llegar a
Madrid, en 1989.
Su primer empleo español fue en una empresa de servicios de
comunicación e informática en la que permaneció 18 meses.
Después trabajó durante 13 años en otra empresa y está ha
estudiando diseño gráfico.
El caso de Neil es similar al de otros muchos inmigrantes
europeos que se han afincado en nuestro país atraídos por su
cultura, su gente, su oferta de ocio o sus condiciones de vida. Lo
que más le gusta de España es el carácter abierto y amable
de la gente y los paisajes. Lo que menos, lo poco que se
respetan los derechos del consumidor.
ÉL DICE...
Vegetariano convencido, no se siente atraído por nuestra
«Yo me he quedado aquí más que nada
gastronomía, aunque le encantan los bares y tabernas del Madrid
por la gente; es maja, tranquila,
castizo y se queja de su desaparición. «Hace 15 años esta ciudad
generosa...»
era más auténtica. Poco a poco se ha ido europeizando y
americanizando y han ido cerrando los sitios pequeños y con personalidad, pero me gusta su vida nocturna y
nunca he tenido problemas por mi condición de inmigrante».
Aunque echa de menos la cerveza amarga, la música en directo y la salsa de rábanos, no tiene previsto volver
a Londres y espera encontrar trabajo como diseñador de páginas web.
Un sueño hecho realidad
Por Yasmina Jiménez
La mezcla pacífica de nacionalidades y etnias que coexisten en la
comarca cacereña Campo Arañuelo ha convertido esta zona en la
última versión de la Torre de Babel. Integración perfecta o
convivencia tolerante, Mahjoub Bousasria es un claro ejemplo del
fenómeno que se está viviendo en la provincia. Este marroquí,
que fue uno de los primeros magrebíes en llegar a la región
en 1990, está ahora felizmente instalado con su pareja española
en Pueblonuevo de Miramontes (Cáceres).
La decisión de salir de su país en busca de una vida mejor la
tomó con 19 años y atrás dejó a sus padres y a diez
hermanos. Después de aterrizar en Barcelona, pensó que había
una forma más directa de volar hacia sus sueños y se marchó a
Crevillente (Alicante), donde probó suerte en el negocio de las
alfombras. La venta ambulante no daba para mucho y Mahjoub
se instaló en una casa abandonada con un grupo de marroquíes,
donde podía ocultarse sin muchos problemas de la policía y
comía, cuando tenía, arroz hervido.
ÉL DICE...
Cuando el deseo de regresar a Marruecos y la sensación de que
«Toda la gente quiere emigrar, buscar
esta tierra prometida había dejado de ser la panacea de sus
buena vida»
males, fueron sus propios paisanos los que le convencieron para
que permaneciera aquí y siguiera aguantando. La venta le llevó
por toda España y así entró en Cáceres, donde se le abrieron las puertas a los campos de espárragos y a las
plantaciones de tabaco. Todo lo demás vino rodado. Él sabe que contó con la ventaja de ser uno de los
primeros inmigrantes y nada más empezar a trabajar en la agricultura fue su propio jefe el que le arregló
los papeles en pocos meses.
Para este marroquí, musulmán practicante, llegar a Pueblonuevo de Miramontes ha sido lo mejor que le
ha pasado. Aquí es respetado por todos, porque —como él mismo asegura—«lleva respetando a la gente más
de 13 años». Ha conocido a la mujer de su vida, una vecina del pueblo, con la que ha tenido un hijo. Y juntos
intentan construir, como cualquier otra familia española, un futuro mejor.
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