Doctrinas filosóficas

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Materia: Doctrinas Filosóficas
Colegio: Simón BolÃ-var
Fecha: 12 de Noviembre del 2008
Lugar: San Cristóbal de Las Casas
INTRODUCCIÓN
Podemos decir que la filosofÃ-a es una rama del conocimiento humano, que se caracteriza por estar integrada
por un conjunto incorporal de ideas y concepciones, adquirido en forma altamente ajena a la percepción por
medio de los sentidos, y que versan sobre cuestiones directamente referidas al hombre como ser, como sujeto
inteligente, como especie esencialmente social. La filosofÃ-a analiza el lugar que el hombre ocupa en el
universo y la naturaleza, los instrumentos, procesos y objetos de su pensamiento, los valores a que debe
atenerse en su relación con otros hombres y con la sociedad humana.
Es un conocimiento adquirido con un alto grado de independencia respecto de las experiencias conocidas
mediante los sentidos; porque si bien es ineludible que en su desarrollo esas experiencias constituyen un
marco ineludible, el factor principal para la generación del conocimiento filosófico lo constituyen los
procesos mismos del pensamiento, del razonamiento, de la reflexión crÃ-tica; y de modo muy especial, la
contrastación de los argumentos y conceptos de diverso tipo, en la procura de encontrar aquellos que resulten
como verdaderos o acertados.
La definición del concepto de filosofÃ-a como amor por la sabidurÃ-a que suele expresarse, debe matizarse
por lo tanto en el sentido de que no se trata de un amor en sentido emocional, sino de un aprecio de profundo
sentido intelectual, originado en la conciencia de que el contenido del conocimiento que se procura alcanzar
es altamente valioso. No se trata tampoco de una sabidurÃ-a caracterizada por la vastedad cuantitativa que
abarque, ni destacada por un sentido enciclopédico; sino por su rasgo cualitativo de referirse a aquellos
asuntos más trascendentales entre las cuestiones humanas.
Pero, si el contenido de los conocimientos filosóficos reviste ese carácter que lleva a colocarlo en la
cúspide del conocimiento humano, no menos importante y valorable en torno a la filosofÃ-a es todo lo
relativo a sus métodos para adquirir ese conocimiento; en cuanto ellos consisten en emplear al máximo las
capacidades intelectivas del hombre, el razonamiento y la reflexión, y especialmente en comprender y
desarrollar el mecanismo por el cual el instrumento del razonamiento inteligente ha de conducir a
conclusiones correctas, o sea la lógica.
FILOSOFIA CHINA
Es la denominación colectiva de varias escuelas de pensamiento creadas por eruditos y pensadores chinos.
La filosofÃ-a china ha pasado por tres etapas históricas distintas: la etapa clásica, periodo creativo que va
desde el siglo VI hasta el II a.C.; la medieval, desde el siglo II a.C. hasta el siglo XI d.C., periodo de sÃ-ntesis
y absorción del pensamiento extranjero, y la moderna, que comprende desde el siglo XI hasta nuestros
dÃ-as, tiempo de maduración de las tendencias filosóficas precedentes e introducción de nuevas
filosofÃ-as tomadas de las culturas occidentales. A través de estas etapas, el pensamiento chino ha tendido
hacia el humanismo en vez del espiritualismo, hacia el racionalismo y no hacia el misticismo, al sincretismo
en lugar del sectarismo.
La filosofÃ-a occidental y la china son radicalmente diferentes y las dos tienen un efecto considerable en la
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mentalidad de ambas sociedades. La filosofÃ-a occidental acentúa la ambición, el individualismo, la
racionalidad, el poder y la libertad, mientras que la filosofÃ-a china acentúa la benevolencia, la armonÃ-a, la
sabidurÃ-a, la familia, y el honrar a sus antepasados.
En muchos puntos, las filosofÃ-as occidental y china son la antÃ-tesis de la otra. Por ejemplo, el realismo
tensiona el Estado de Derecho, y el Confucianismo predicó una sociedad gobernada por la ética. Mientras
que la Ilustración llamaba a la libertad y la democracia, el legismo demandaba una incuestionable lealtad al
poder imperial. Mientras que la competición es la ideologÃ-a esencial del capitalismo, la cooperación se
considera como la clave para conseguir la armonÃ-a en Oriente. Los filósofos occidentales valoran sobre
todo razón y racionalidad, mientras que los filósofos de Extremo Oriente acentúan generalmente la
meditación y la sabidurÃ-a. Esto no quiere decir que la filosofÃ-a china era irracional, ni que la filosofÃ-a
occidental es imprudente.
A pesar de sus muchas diferencias, estarÃ-a lejos de la verdad decir que la filosofÃ-a occidental y china han
pensado totalmente diferente. Las dos filosofÃ-as exploraron profundamente en los campos de la
investigación y utilizaron argumentos similares. Por ejemplo, habÃ-a filósofos en China, al igual que la
escuela de la lógica, que hicieron de la racionalidad cientÃ-fica su principal modo de pensar, mientras que
habÃ-a filósofos de Occidente, como Marco Aurelio que vio la meditación como el camino hacia la
sabidurÃ-a. Es justo en lo que hace tan diferentes a las escuelas filosóficas occidental y china.
Etapas y principales escuelas:
Etapa clásica:
Confucio y discÃ-pulos posteriores
TaoÃ-smo
Escuela legista
Confucionismo Han
Etapa medieval:
Budismo
Periodo sincrético
Etapa moderna:
Escuela del principio
Escuela de la mente
Escuela del saber práctico
Especulación de los siglos XIX y XX
FILOSOFIA HINDU
Fue de las primeras en surgir y su desarrollo se encuentra estrechamente ligado a la Historia de la India, que
desde tiempos muy remotos fue un autentico crisol de culturas, las cuales con el tiempo se fusionaron y dieron
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como resultado una doctrina desarrollada principalmente en el ambito religioso.
El subcontinente Indio es considerado como religioso. La religión es el centro de su existencia,
fundamentalmente por la actitud mÃ-stica de sus habitantes, rasgo determinante de sus diferentes razas,
castas, tribus y sectas. La creencia tradicional hindú no se basa en una revelación divina, sino que busca la
divinidad de su interior suscitando dentro de sÃ- fuerzas espirituales a las que se veneran en el exterior como
dioses.
AsÃ-, el desarrollo de las doctrinas en la India se encuentra estrechamente relacionado con su cultura e
historia, que estuvo muy influenciada por las invasiones de tribus indoeuropeas que ya traÃ-an un bagaje
cultural hacia el año 1500 a. C. y que se amalgamó con la cultura de los pueblos, entre los cuales el
drávida era el más importante, que ya poblaban la India entonces conformando con el transcurso del
tiempo la cultura india.
Debido a que la religión es un factor determinante en el desarrollo de la doctrinas hindúes, es necesario
destacar que dicho desarrollo se encuentra también Ã-ntimamente relacionado con los perÃ-odos
históricos de la India, tomando como criterio de clasificación, la religión. Se pueden establecer dos
perÃ-odos de desarrollo siguiendo un orden cronológico en el asentamiento de las religiones.
Aunque hubo supremacÃ-as de ciertas ideologÃ-as en determinados momentos, esto no significó
necesariamente una supresión total de las ideas competidoras sino que más bien se produjo un estado de
convivencia entre todas.
Brahmanismo:
El brahmanismo es un sistema religioso, moral y metafÃ-sico basado en la concepción panteÃŒsta de la
divinidad, y cuya fuente son los libros sagrados de los hind˙es, escritos en el perÌodo de 1500 a 400 a.
C.: los cuatro Vedas, los poemas Ramayana y Maha Bharata, asÌ como los tratados filosóficos de las
distintas escuelas que constituyen un cuerpo de doctrina que ha perdurado a través de la historia y cuenta
con más de 280 millones de fieles.
Metas de la filosofÃ-a hindú:
Al igual que los individuos, las sociedades también maduran. Alcanzan ciertos grados de excelencia,
gracias a los cuales brindan contestaciones satisfactorias a los problemas existenciales fundamentales. La
cultura hindú, por ejemplo, ofrece cuatro soluciones a la pregunta sobre el sentido de la vida, soluciones que
tradicionalmente se han presentado como metas de la vida humana.
La primera meta, que adolece de un grado elevado de inmadurez espiritual pero que es fácil de entender y
ser aceptada es ARTHA, el poder. Suele considerarse que la fuerza bruta, el poder de las armas o del dinero,
forman la parte más importante de esta meta. Pero también hay una interpretación más profunda:
ARTHA es el dominio de sÃ- mismo, el autocontrol y la disciplina personal.
A un nivel ligeramente superior se sitúa la segunda meta: KAMA, el placer. Se trata del placer en estado
puro, o sea la capacidad de alcanzar satisfacciones. Si bien esta meta ha sido comparada con el hedonismo
occidental, KAMA tiende hacia los placeres sencillos y pacÃ-ficos, que están al alcance de todo el mundo.
PodrÃ-a decirse que se ha llegado a un refinamiento extraordinario en el arte de hacerse feliz.
La filosofÃ-a hindú consigue un gran progreso cuando accede a proponer una tercera meta humana. El
concepto de DHARMA ha sido interpretado de mil maneras, pero en el fondo todas coinciden en que se trata
del camino recto del deber. Como es natural, esta meta es perseguida por un grupo de personas altamente
selectas, que suelen dedicarse al bienestar de los demás. Es un camino muchas veces arduo, pero cuyo
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recorrido premia al caminante con una serenidad inigualable.
Finalmente, y como culminación de las metas humanas, algunos individuos espacialÃ-simos han descubierto
una cuarta, llamada MOKSHA, desasimiento. Quien se dedica a adelantar hacia esta meta va liberándose
más o menos rápidamente de las ilusiones de lo que consideramos real. MOKSHA es la gran liberación
final de todas y cada una de las ataduras que nos retienen en nuestro progreso espiritual. Quien ha conseguido
MOKSHA no teme nada, a diferencia de las otras tres metas que siempre están limitadas por la muerte.
Las cuatro metas espirituales del hinduismo muestran también un aspecto evolutivo complejo, ARTHA se
centra en el ejercicio del dominio, y sólo quien ha aprendido a obedecer está capacitado para mandar: los
niños se encuentran en la situación de obedecer, y dado que ARTHA también implica ejercer el
autodominio, todos tenemos que retornar a un estado de inocencia espiritual que sirva como base adecuada
para alcanzar plenamente esta meta.
SOFISTAS
En la antigua Grecia hubo un grupo de intelectuales llamados sofistas (los sabios de profesión), quienes
lograron tener gran influencia en la juventud griega ya que poseÃ-an gran dote de retórica y de dialéctica.
Muy por el contrario de los filósofos, su finalidad intelectual no era la búsqueda de la verdad, sino lograr un
alto prestigio en sus discÃ-pulos y oyentes, obtener jerarquÃ-a polÃ-tica, social y monetaria.
En un comienzo ser sofista no era deshonroso. Gracias a su preparación e influencia, el sofista fue
considerado como la imagen intelectual y carismática del saber, siendo apreciado por gran parte de la élite
social ateniense.
Sin embargo, el movimiento degeneró, se convirtió únicamente en un medio lucrativo: manipular a la
sociedad griega con argumentos relativos y hasta con falsas nociones tan sólo para obtener alguna utilidad
material.
Para el pensamiento sofista la verdad depende del sujeto, de la interpretación y visión de cada persona. El
bien y el mal, lo verdadero y lo falso, dependen de la perspectiva personal con la que se valora algún hecho o
situación.
Los más destacados miembros de la sofÃ-stica fueron: Protágoras, Gorgias, Hipias, Pródico, TrasÃ-maco,
Critias y Calicles.
PROTAGORAS
"El hombre es la medida de todas las cosas"
Aunque suele discutirse la interpretación a este memorable fragmento, parece indicar que Protágoras
defendÃ-a un relativismo de las cualidades sensibles y de los valores.
Lo más probable es que, en su contexto, Protágoras entendiese "hombre" en sentido colectivo, lo cual
sugiere un relativismo de tipo cultural: cada pueblo posee costumbres y leyes diversas y considera que las
propias son las mejores. La ley, no es algo dado por la naturaleza sino pensado por los legisladores.
En el famoso "mito de Prometeo" que aparece en el diálogo de Platón dedicado a este sofista, defiende
Protágoras el valor de la cultura como aquello que diferencia al hombre del animal: sólo gracias a ella
puede el hombre subsistir, siendo como es un animal desvalido. Pero además, necesita el sentido de la
justicia y la virtud polÃ-tica, sin las cuales la estabilidad de la ciudad serÃ-a imposible.
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GORGIAS
Aparentemente, Gorgias habÃ-a sido discÃ-pulo de Empédocles y quizá para defender a su maestro de
los ataques de Zenón escribió un tratado Acerca de la naturaleza o del no−ente, en que se afirma que:
1. Nada existe
2. Si existiera algo, no podrÃ-a ser conocido.
3. Si pudiera ser conocido, no podrÃ-a ser explicado ni comunicado a los demás.
Esto bien podrÃ-a ser tenido por Nihilismo absoluto pero más presumiblemente por la intención de llevar
al absurdo la filosofÃ-a de Zenón. En efecto, con gran habilidad, Gorgias intenta demostrar la coincidencia
entre el ser, el pensar y la palabra destruyendo el principio fundamental de dicha escuela: identidad entre el
ser y el pensar.
Como fuere, Gorgias renunció al conocimiento objetivo y se despidió de la filosofÃ-a para dedicarse a la
oratoria.
PRODICO DE CEOS
Se hizo famoso por su actitud pesimista ante la vida, decÃ-a que una muerte temprana era un regalo de los
dioses. Como otros sofistas, defendió el relativismo ético y desarrollo una teorÃ-a psicológica acerca del
origen de la religión: los hombres primitivos veneraron aquello de lo que depdendÃ-an sus vidas: el sol, el
agua, el fuego; pero cuando comenzaron a desarrollar las técnicas, pasaron a adorar a los inventores de las
mismas, por ejemplo, adorar a Dioniso como el inventor del vino.
HIPIAS DE ELIS
Este sofista se destacó por lo enciclopédico de sus conocimientos. Consideró la ley no solo como
convencional sino que incluso llegó más lejos: afirmó que era contraria a la naturaleza, por lo que
reclamaba la autarquÃ-a del individuo y la rebelÃ-ón contra las leyes que siempre orpimen a los más
débiles. As+o. Hipias se opone a Protágoras en el sentido en que para éste la ley es una consecuencia de
la naturaleza, mientras que para Hipias, la ley van en contra de ella, porque se hace necesario volver a la
naturaleza.
CALICLES
A la muerte de Pericles las discusiones acerca de la ley y el derecho se intensificaron notablemente. Algunos
defendieron la doctrina del derecho natural del más fuerte.
Calicles afirmaba que la ley habÃ-a sido dada para proteger a los débiles; pero la naturaleza (tanto en los
animales como en los humanos) hace que los fuertes dominen a los débiles, lo cual es lo justo.
LICOFRON
Defendió el derecho natural del débil, declarando la igualdad natural de todos los hombresm considerando
la aristocracia de nacimiento como algo injustificable. Afirmó que "la naturaleza no ha hecho a nadie
esclavo" y se cree que habrÃ-a iniciado un movimiento de emancipación cultura y polÃ-tica de la mujer
(algo de esto se menciona en las comedias de Aristófanes)
Entre sus célebres sentencias se encuentran:
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Todo es relativo, el hombre es la medida de las cosas, la verdad no existe, existen sólo opiniones no
verdades, cada individuo percibe el mundo a su modo y conveniencia.
Fueron precursores del exagerado uso de la opinión, no importando si estas opiniones fueran absurdas y sin
fundamento, y provocaron grandes daños a la educación y formación de los jóvenes griegos.
Fueron dos pensadores sofistas quienes resaltaron en este movimiento: Protágoras y Gorgias.
El sofismo fue muy criticado y corregido por los grandes intelectuales de la antigua Grecia, pero sobre todo
por Sócrates, Platón y Aristóteles.
Para el sofista, el saber tiene una finalidad lucrativa, para el filósofo, un camino hacia la plenitud humana.
PRESOCRATICOS
Los presocráticos basaron sus teorÃ-as en la especulación sobre el principio material de la naturaleza.
Entre ellos se encuentran Tales de Mileto, Anaximandro, AnaxÃ-menes, Pitágoras, Heráclito,
Parménides, Empédocles, Anaxágoras, Leucipo y Demócrito.
El nombre de presocráticos hace referencia a todos aquellos pensadores que ejercieron su labor filosófica
antes de Sócrates (desde el año 624 a. C. hasta el siglo V a. C.). No obstante, esta cronologÃ-a es bastante
artificial, ya que muchos de estos hombres fueron contemporáneos e incluso sobrevivieron a Sócrates. Sin
embargo, lo interesante de estos pensadores griegos, que no se denominaban a sÃ- mismos filósofos (a
excepción de Pitágoras) y que eran considerados magos, sabios, médicos, fÃ-sicos, etc., estriba en que
con ellos se inaugura la filosofÃ-a como paradigma racional autónomo y original, es decir, ocupan ese punto
de bifurcación en el que se abrió paso un nuevo camino, el logos, la razón, que terminó desalojando la
religión, el rito, el mito.
Es frecuente leer en muchos manuales de filosofÃ-a que los presocráticos suponen el paso del mito al logos.
Tal interpretación, sin embargo, no está exenta de prejuicios y malentendidos, provenientes de una cierta
manera de observar este fenómeno, manera heredada de la tradición positivista, que entendió la historia
humana como un proceso lineal y ascendente de progreso en cuyo despliegue, el advenimiento y desarrollo de
la razón positiva, cientÃ-fica y neutral implicaba un menoscabo, paulatino retroceso del pensamiento
mÃ-tico y religioso.
SOCRATES
Sócrates,fundador de la filosofÃ-a ática, nació hacia el año 469 a. de J.C., procedente de una familia
humilde perteneciente al demo de Alopece. Su madures coincidió con el gobierno de PerÃ-cles, época
conocida como el siglo de oro de Grecia. AtraÃ-dos por el esplendor de Atenas, acudÃ-an a ella los
personajes más eminentes de la Hélade, llegaban de todas las regiones de la penÃ-nsula, se reunÃ-an en
el ágora de la ciudad, que era el lugar de los grandes foros. AllÃ- hacÃ-an demostración de sabidurÃ-a, les
llamaban, los sofistas. Sócrates se acercaba a ellos para aprender de su ciencia, sin embargo, persuadido de
que más bien la negaban, estudió la dialéctica para combatirlos con sus propias armas.
Sócrates no pretendÃ-a divulgar ninguna doctrina en especial, por que, según afirmaba insistentemente, lo,
único que sabÃ-a, era que no sabÃ-a nada. Su divisa reproducÃ-a la máxima "conócete a ti mismo",
inscrita en el frontón del templo de Delfos, en la cual resumió la finalidad fundamental de los estudios
filosóficos, es decir, la naturaleza de la virtud y el vicio, el modo conducente a lograr la fuerza del carácter,
el dominio de sÃ-, la justicia para con los semejantes y la piedad hacia los Dioses.
No escribió nada, daba sus enseñanzas paseándose por la plaza publica; trabando conversación con la
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gente, ponÃ-a en juego la ironÃ-a, que fingiendo ignorar, interrogaba. AsÃ- como la mayéutica o arte de
llevar a sus interlocutores a dar por si mismo con la verdad. En sus conversaciones, mas bien que transmitir
una verdad, insita a sus discÃ-pulos a que indaguen por si mismo, y que en sus reflexiones, aprendan a buscar
el camino de la investigación y de la exactitud, si es que esta ultima existiera como verdad absoluta.
Sócrates se conquistó con su actitud, entre las almas ruines de sus compatriotas. Odios y enemistades que, a
la postre fueron el motivo fundamental de su condenación. En efecto, acusado de haber introducido en su
patria Dioses nuevos y señalado por sus detractores como corruptor de la juventud, fue enjuiciado y
condenado a beber la cicuta, −brebaje venenoso que utilizaban los atenienses para ejecutar a los sentenciados
a muerte− después de defenderse en su apologÃ-a, escrita por Platón y en los últimos momentos de
Sócrates, narrados por su discÃ-pulo mas ilustre Fedón.
El pensamiento Socrático, que tan profunda influencia a ejercido en la filosofÃ-a de todos los tiempos, nos
es conocido gracias a las obras de Platón y algunos de los escritores de Jenofontes, particularmente los
memorables o conversaciones con su maestro, en la que este es presentado como un ciudadano probo y
piadoso; La apologÃ-a, destinada a demostrar la inocencia del filosofo Ateniense y El banquete, relato de una
comida durante la cual expone Sócrates su teorÃ-a acerca del amor.
PLATÓN
Filósofo griego (Atenas, 427 − 347 a. C.). Nacido en el seno de una familia aristocrática, abandonó su
vocación polÃ-tica por la FilosofÃ-a, atraÃ-do por Sócrates. Siguió a éste durante veinte años y se
enfrentó abiertamente a los sofistas (Protágoras, Gorgias). Tras la muerte de Sócrates (399 a. C.), se
apartó completamente de la polÃ-tica; no obstante, los temas polÃ-ticos ocuparon siempre un lugar central
en su pensamiento, y llegó a concebir un modelo ideal de Estado. Viajó por Oriente y el sur de Italia, donde
entró en contacto con los discÃ-pulos de Pitágoras; luego pasó algún tiempo prisionero de unos piratas,
hasta que fue rescatado y pudo regresar a Atenas.
AllÃ- fundó una escuela de FilosofÃ-a en el 387, situada en las afueras de la ciudad, junto al jardÃ-n
dedicado al héroe Academo, de donde procede el nombre de Academia. La Escuela, una especie de secta de
sabios organizada con sus reglamentos, residencia de estudiantes, biblioteca, aulas y seminarios
especializados, fue el precedente y modelo de las modernas instituciones universitarias.
En ella se estudiaba y se investigaba sobre todo tipo de asuntos, dado que la FilosofÃ-a englobaba la totalidad
del saber, hasta que paulatinamente fueron apareciendo −en la propia Academia− las disciplinas
especializadas que darÃ-an lugar a ramas diferenciadas del saber, como la Lógica, la Ética o la FÃ-sica.
Pervivió más de novecientos años, hasta que Justiniano la mandó cerrar en el 529 d. C., y en ella se
educaron personajes de importancia tan fundamental como Aristóteles.
A diferencia de Sócrates, que no dejó obra escrita, los trabajos de Platón se han conservado casi completos
y se le considera por ello el fundador de la FilosofÃ-a académica (a pesar de que su obra es
fundamentalmente un desarrollo del pensamiento socrático). La mayor parte están escritos en forma de
Diálogos, como los de La República, Las Leyes, El Banquete, Fedro o Fedón.
El hombre auténtico será, para Platón, aquel que consiga vincularse a las ideas a través del
conocimiento, acto intelectual −y no de los sentidos− consistente en que el alma recuerde el mundo de las
ideas del cual procede.
Sin embargo, la completa realización de este ideal humano sólo puede realizarse en la vida social de la
comunidad polÃ-tica, donde el Estado da armonÃ-a y consistencia a las virtudes individuales. El Estado ideal
de Platón serÃ-a una República formada por tres clases de ciudadanos −el pueblo, los guerreros y los
filósofos−, cada una con su misión especÃ-fica y sus virtudes caracterÃ-sticas: los filósofos serÃ-an los
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llamados a gobernar la comunidad, por poseer la virtud de la sabidurÃ-a; mientras que los guerreros
velarÃ-an por el orden y la defensa, apoyándose en su virtud de la fortaleza; y el pueblo trabajarÃ-a en
actividades productivas, cultivando la templanza.
CONCLUSIÓN
La filosofÃ-a es un asunto de todos, debemos luchar para que todas las barreras entre ésta y la ciencia y el
público en general se rompan y, en sentido de trabajo elaborar una epistemologÃ-a histórica que se
desarrolle en contacto directo con el medio cientÃ-fico. La filosofÃ-a no puede eludir la responsabilidad
ética que es justamente pensar en el mundo.
Hay que construir los medios para hacer escuchar esa otra manera de hacer filosofÃ-a, y después de
encontrar los medios utilizar al máximo para hacer del pensamiento una fiesta; porque es una de las
actividades humanas que provoca una felicidad tal que el hombre nunca se arrepiente de haber pensado.
La filosofÃ-a asÃ- asumida se le debe dar una connotación cultural, porque en ella resplandece la verdad, va
ayudar al hombre a plantear su existencia en una forma diferente, la va a instar a luchar por la autenticidad y
originalidad de su ser mismo. También le va a desvelar su misterio que no es otro que el de ser hombre y
del estar en el mundo.
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