Hermanos de la Instrucción Cristiana
Logo del Año de Juan María de la Mennais
2010-2011
LOGO 150 aniversario de la muerte de J. Mª de la Mennais
Sentido y símbolo
Este logo esta inspirado en el escudo de la congregación y realizado a partir del tema
El curso pasado os proponíamos que “merece la pena ser menesiano” y por eso este curso vamos a vivirlo
metiéndonos de lleno en la vida y obra de Juan María ayer, hoy y en el futuro.
”¡Sembremos con esperanza!” - “Itxaropenez erein dezagun”
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Brújula
La brújula nos permite orientarnos, buscar un horizonte, un rumbo.
La brújula es un instrumento de navegación. El mar es quien une a los hombres, los países y los continentes.
Es un objeto emblemático de Saint-Malo, tierra natal de aquel que fue llamado el « corsario de Dios ».
Juan María de la Mennais señala a Cristo como azimut, indica las señales, las orientaciones y muestra al Padre.
Es una invitación dirigida a cada uno creer en sus posibilidades, tratar de marcar caminos, abrir pistas, ser fundadores.
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Espigas
Son el símbolo de la siembra y de la primavera.
Son al mismo tiempo las semillas en movimiento, llevadas por el viento con su soplo y su fuerza.
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Espiga, recuerdo del escudo de familia La Mennais, presente en el escudo de los Menesianos,
llamada a la generosidad en tiempos de dificultad, señal de
esperanza y confianza en la siembra arriesgada.
Las semillas crecen:
 Por lo que son, por la vida que llevan dentro.
 Por la siembra que se realiza, la tierra que las recibe y
los cuidados que se les dan.
 Crece de forma sorprendente y misteriosa.
D+S
« Dios solo ! » : es la divisa en el corazón de la identidad de la congregación.
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La brújula se orienta por que en la tierra existen fuerzas electromagnéticas. No las percibimos a
simple vista, si con instrumentos adecuados como la brújula.
La semilla de mostaza crece:
 Por lo que es, por la vida que lleva dentro.
 Por la tierra que la recibe y los cuidados que se la dan.
Juan María detectó un “magnetismo” particular: la presencia de Dios habitando toda la tierra.
Se dejó “atraer” y orientar por esa fuerza y encauzó toda la vida que llevaba dentro.
Juan María detectó un “magnetismo” particular: la presencia de
Dios habitando toda la tierra y presente en cada niño y cada persona. Se dejó “atraer” y orientar
por esa fuerza y encauzó toda la vida que llevaba dentro. Ese “magnetismo” le hizo ver la
presencia de Dios
Colores
Dos colores son dominantes, vivos y relajantes:
magenta 100 % : indica la vida y la energía,
y el verde anisado : la primavera, esperanza y la renovación.
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RELATO EVANGÉLICO Mc 4, 26-32 (Mt 13.31-32; Lc 13.18-19)
Parábola del crecimiento de la semilla
Jesús dijo también: “Con el reino de Dios sucede como con el hombre que siembra en la tierra: que lo
mismo si duerme que si está despierto, lo mismo de noche que de día, la semilla nace y crece sin que él sepa
cómo. Y es que la tierra produce por sí misma: primero brota una hierba, luego se forma la espiga y, por
último, el grano que llena la espiga. Y cuando el grano ya está maduro, se siega, porque ha llegado el tiempo
de la cosecha."
También dijo Jesús: “¿A qué se parece el reino de Dios, o con qué podremos compararlo? Es como una
semilla de mostaza que se siembra en la tierra. Es la más pequeña de todas las semillas del mundo; pero, una
vez sembrada, crece y se hace mayor que cualquiera otra planta del huerto, y echa ramas tan grandes que hasta
los pájaros pueden anidar a su sombra.”
COMENTARIO
Podemos descubrir una doble dimensión: ¿qué hace el sembrador? ¿qué sucede?
COMPROMISO
ESPERANZA - CONFIANZA
El sembrador actúa y decide intervenir justo en el
Pero el sembrador también sabe que hay un período
momento que le corresponde: sembrar la semilla y
de tiempo en el que a él no le toca hacer nada, sino
meter la hoz para recoger cuando llega el momento
que es la tierra la que “por si misma” hace que la
de la siega. Sin su trabajo no puede producirse la
semilla germine, crezca y de fruto. Todo esto sucede
cosecha, la tierra queda estéril o el grano se pierde.
“sin que él sepa cómo”, mientras duerme o sigue su
vida, tranquilamente, sin empeñarse en dirigir unos
ritmos que escapan a su control
Al sembrador tampoco parece agobiarle la pequeñez e insignificancia de la semilla, hay que confiar en su
fuerza y adelantarse a visualizar el desenlace, un gran árbol
JUAN MARÍA
1.- “Cuando pienso en ese pequeño grano de mostaza que he enterrado en tierra hace cuarenta años, sin tener
muy claro qué ocurriría, pero al cuidado de la divina Providencia, me es muy dulce, después de tantos años de
trabajo y de pruebas, ver hoy en día que nuestra obra se desarrolla cada vez más en Bretaña, se implantar en el
Sur de Francia y se extiende hasta más allá de los mares. A la vista de todo esto no puedo más que confiar y
gritar con las Escrituras: Sí, el dedo de Dios está aquí. “
Circular para el retiro de 1857. Impr., Ar.
- Al final de su vida J. Mª. echa la vista atrás y recuerda la sencillez de los comienzos, el riesgo y
la incertidumbre, pero también la plena confianza en Dios que marcó los mismos. Recuerda
también los trabajos y las pruebas. Mira al presente y ve los progresos alcanzados, pero sabe
perfectamente que no son sus logros, reconoce quién lo ha hecho todo, “Dios está aquí”.
2.- "Porque, dicen (los defensores de la escuela mutua), las lenguas y las ciencias no son cosas que nos sean
exteriores; forman, incluso se transforman en nuestras ideas, se convierten en una parte de nosotros: son como
plantas de las que primeramente hay que plantar la semilla en las mentes, después es necesario cultivarles con
cuidado; sobre todo, hay que darlas tiempo para echar raíces: porque sin raíces, enseguida se secarían o serían
llevadas por el viento de las distracciones de la vida" ¿Entonces qué? ¿no forma la religión también nuestras
ideas? ¿No es ella misma una parte de nosotros mismos? ¿No hay que darla tiempo para echar raíces?
- La fe, los valores del Evangelio… necesitan tiempo y trabajo para ser sembradas, tiempo y
trabajo para ser cuidadas, tiempo y trabajo que desarrollen sus raíces y se afiancen bien, para
que se transformen y conviertan en algo propio.
3.- “Pero cuando echo una mirada sobre estos alumnos reunidos por la Providencia, cuando considero las
inmensas necesidades de esta gran diócesis, y las comparo con sus recursos, mi corazón se conmueve y se
rompe y estoy tentado de decir a Jesucristo como sus apóstoles en una circunstancia parecida: ¿Qué son cinco
panes y dos peces para tantos? ¿Qué es este pequeño número para hacer de nuevo fértiles y después de tanto
tiempo, tantas tierras no cultivadas, tantos campos cubiertos de espinas, donde el hombre enemigo ha
sembrado ya su cizaña? […] Al menos, mis queridos hermanos, hoy tenemos la confianza de que el grano de
mostaza crecerá rápidamente, y que Dios tocado por nuestras oraciones lo multiplicará al céntuplo como en
otra ocasión multiplicó los panes para alimentar al pueblo fiel que le había seguido en el desierto”1
- Es consciente de la desproporción y dificultad de la obra que necesitaría la diócesis y de la
pobreza de sus recursos. Reconoce la tentación de decir “es imposible, no podemos”. Pero
mantiene la esperanza y confía plenamente en que Dios multiplicará lo poco que ellos puedan
poner.
4.- “Suprimid de vuestras ideas la violencia, y apagaréis la principal semilla de odio y de resentimientos.”
- Cuidado, también podemos sembrar semillas negativas, que en lugar de ir generando vida poco
a poco, vayan apagándola: dureza, odio, resentimientos, desánimo, desconfianza,…
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Document 113. Sermon pour l’ouverture de l’école ecclesiastique à Treguier Le 22 mars 1816
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Parábola del crecimiento de la semilla