Muy valioso el saber funcionar de manera asamblearia, desde los... Grecia clásica, cuando se dialogaba y adoptaban decisiones en el...

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Sobre el conflicto del Plan de Modernización de Regadíos del Argos
Muy valioso el saber funcionar de manera asamblearia, desde los más remotos tiempos de la
Grecia clásica, cuando se dialogaba y adoptaban decisiones en el ágora. Este tipo de modo de
interactuar conjuntamente para el tratamiento de cuestiones que afectaban a una sociedad y
que debe rastrearse en la antigüedad, no se dio solo en Grecia sino también en Roma, en las
tribus germanas, también es el modelo de algunos movimientos políticos. Fue una forma que
contribuyó a superar el despotismo o acumulación de poder en una sola persona. Hoy día ese
ágora puede estar en cualquier lugar, entiéndase plaza, auditorio, salón de actos que, por
cierto, son espacios realizados en el dinero de todos y, por ende, públicos.
Avanzando en conceptos que encontré erróneos en los discursos me aparece la idea de
confundir elección con votación. Porque votamos para muchas cosas, una de ellas, en efecto,
para elegir representantes, personas, pero otra que debería aplicarse más de lo que lo usamos
es para tomar decisiones. Generalmente se adopta la que propone una mayoría, mayorías que
pueden ser de varios tipos. Pero es costumbre y principio también democrático el respetar las
opiniones de las minorías, puesto que en ellas pueden haber elementos de interés y utilidad.
En el caso que comento, la asamblea estaba convocada para decidir y adoptar soluciones;
después de aclararse las cosas, vendría la votación. Y hay cosas que hay que explicar
documentalmente, porque, desgraciadamente hoy la palabra ya no tiene valor. Son matices
que se suelen entender en el lenguaje cotidiano.
Pero de todos los errores, el que más me molesta es la ligereza con que se utiliza el término
democracia. Algunos hasta le achacan los males de nuestra sociedad, echando incluso de
menos los modelos dictatoriales. Y es que la democracia nos impone comportamientos de
transparencia, encuentro, debate sosegado, sentido común, respeto a otras posturas y
reconocimiento de las mismas.
Recojo una explicación que me pareció ajustada a lo que que debe ser este modelo de
organización social. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la
que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a
mecanismos contractuales. El debate, la discusión, deben servir para avanzar. De los conflictos
hemos de sacar enseñanzas. Una de ellas es que nadie debe intentar salirse con la suya
utilizando burdamente a las fuerzas de orden público. No pasa nada si las cosas no salen como
uno quiere, como había diseñado. Si hay que pararse y reconducir los procesos nada hay de
grave en ello, solamente que retardamos un poco en el tiempo su ejecución.
Este enconado proceso que están sufriendo unos grupos de personas en Calasparra no tiene
que ser motivo de enfrentamientos, de agravios, de perder papeles. Cada cual tiene que saber
el suyo. Y si alguno o alguna debe abandonar el puesto porque está siendo el tapón, tampoco
es nada grave. Se le agradecen los servicios prestados, deja las cosas claras y a otra cosa
mariposa.
Quizás para allanar caminos, para acercar posturas y ajustarse a la legalidad, es necesario
alguien que medie, alguno, alguna o varios que intercedan entre ambas partes, sin ideas
preconcebidas, sin intereses ni ambiciones personales, en una negociación que impida una
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división entre convecinos. Hay quienes han demostrado ya su incompetencia para ejercer esa
mediación, al ponerse solamente en la visión de unas gafas cuando hay varias. Tendrán que
reconocer su error y dejar que ambas partes elijan a ese mirlo o mirlos blancos que evite el
enquistamiento y judicialización de un asunto en el que básicamente están todos de acuerdo.
Tenemos que cuidar nuestro patrimonio con una visión moderna pero sostenible de nuestra
huerta, y decimos sostenible porque esto no es sólo para nosotros, sino que esperamos que
las generaciones futuras también puedan disponer de los recursos que la Naturaleza nos
proporciona: el agua, el aire, el suelo, la vida en definitiva. Sin egoísmos, escuchando todas las
voces, sabiendo que nuestra vida es corta y hay que utilizarla para el bien? pero para el bien
común.
Ángeles Trujillo es miembro del Foro Ciudadano
(Artículo publicado en diario La Opinión de Murcia el día 4/9/2013)
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