FISIOLOGÍA DEL SISTEMA NERVIOSO
1. Componentes del sistema nervioso: Sistema Nervioso Central y Sistema Nervioso Periférico
El sistema nervioso se divide anatómicamente y funcionalmente en dos componentes principales:
Sistema Nervioso Central (SNC): Es el centro de integración y control del cuerpo.
Componentes:
Encéfalo (Cerebro): La porción del sistema nervioso contenida dentro de la cavidad craneal. Incluye
el cerebro (telencéfalo y diencéfalo), el cerebelo y el tronco encefálico (mesencéfalo, puente y bulbo
raquídeo).
Médula Espinal: La porción del sistema nervioso que se extiende desde el bulbo raquídeo hasta la
región lumbar, contenida dentro del canal vertebral.
La función principal del SNC es recibir información sensorial, procesarla, almacenarla y generar impulsos
motores que inicien respuestas en los efectores.
Sistema Nervioso Periférico (SNP): Es la parte del sistema nervioso que se encuentra fuera del
SNC. Consiste en los tejidos nerviosos que conectan el SNC con el resto del cuerpo.
Componentes:
Nervios: Fascículos de axones que se extienden fuera del SNC. Se clasifican en:
* Nervios Craneales: 12 pares que emergen del encéfalo e inervan principalmente la cabeza y el cuello
(I-Olfatorio, II-Óptico, III-Oculomotor, IV-Troclear, V-Trigémino, VI-Abducens, VII-Facial, VIIIVestibulococlear, IX-Glosofaríngeo, X-Vago, XI-Accesorio y XII-Hipogloso).
* Nervios Espinales: 31 pares que emergen de la médula espinal e inervan el resto del cuerpo, tronco y
extremidades (8 cervicales (C1–C8), 12 torácicos (T1–T12), 5 lumbares (L1–L5), 5 sacros (S1–S5) y 1
coccígeo).
Ganglios: Agrupaciones de cuerpos celulares neuronales que se encuentran fuera del SNC.
El SNP se subdivide también según el tipo de información que transporta o el efector que controla: División
sensorial (Aferente) y División motora (Eferente).
Referencia bibliográfica: Guyton, A. C. & Hall, J. E (2016). Tratado de fisiología médica. El sistema
nervioso: A. 13ª Edición. Editorial Elsevier. España.
2. La neurona del sistema nervioso central: Unidad sensorial básica
La neurona es la célula fundamental y especializada del sistema nervioso. Constituye la unidad estructural y
funcional básica de este sistema, responsable de recibir, procesar y transmitir información a través de
señales eléctricas y químicas (impulsos).
Una neurona típica consta de tres partes principales:
Soma (Cuerpo celular o pericarion): Contiene el núcleo y la maquinaria metabólica de la célula.
Es el centro de integración de la neurona, donde se suman los potenciales postsinápticos recibidos.
Dendritas: Son prolongaciones cortas, ramificadas y numerosas que actúan como las principales
estructuras receptoras. Reciben señales (neurotransmisores) de otras neuronas y conducen estos
impulsos hacia el soma.
Axón: Es una prolongación única, larga y delgada que conduce el impulso nervioso (potencial de
acción) lejos del soma hacia otras células (otras neuronas, músculos o glándulas). El axón termina en
las terminales axónicas o botones sinápticos, donde se liberan los neurotransmisores.
Las neuronas se clasifican generalmente según el sentido en el que transmiten la información:
Neuronas sensoriales (Aferentes): Llevan información desde los receptores sensoriales (piel, ojos,
oídos, etc.) hacia el Sistema Nervioso Central (SNC).
Interneuronas (Neuronas de asociación): Se encuentran exclusivamente dentro del SNC. Conectan
neuronas entre sí, realizando el procesamiento, la integración y el almacenamiento de la información.
Neuronas motoras (Eferentes): Llevan las señales de comando desde el SNC hacia los órganos
efectores (músculos y glándulas) para producir una respuesta.
La comunicación entre neuronas ocurre en la sinapsis. Este proceso puede ser:
Eléctrico: Ocurre rápidamente a través de uniones comunicantes (gap junctions).
Químico (más común): Implica la liberación de neurotransmisores (sustancias químicas como la
acetilcolina, dopamina, serotonina, etc.) desde la terminal presináptica, que cruzan la hendidura
sináptica y se unen a receptores en la membrana de la neurona postsináptica.
Nota: La información se transmite a lo largo del axón mediante una onda de despolarización e
hiperpolarización conocida como potencial de acción. Este proceso depende del movimiento rápido de iones
(principalmente Sodio y Potasio) a través de canales iónicos regulados por voltaje en la membrana axonal.
Referencia bibliográfica: Guyton, A. C. & Hall, J. E (2016). Tratado de fisiología médica. El sistema
nervioso: A. 13ª Edición. Editorial Elsevier. España.
3. Sistema Nervioso: División Sensorial, Receptores Sensoriales
División Sensorial (Aferente):
Recoge la información (estímulos) del medio externo e interno del cuerpo y la transmite al SNC.
Receptores Sensoriales: Son las terminaciones nerviosas especializadas o células especializadas,
que detectan un tipo específico de estímulo (táctil, auditivo, visual, químico, dolor, etc.). Estos
receptores convierten la energía del estímulo en señales eléctricas (potenciales de receptor o
generadores).
Referencia bibliográfica: Guyton, A. C. & Hall, J. E (2016). Tratado de fisiología médica. El sistema
nervioso: A. 13ª Edición. Editorial Elsevier. España.
4. Sistema Nervioso: División Motora, Los Efectores
División Motora (Eferente):
Lleva las señales de comando desde el SNC hacia las células efectoras para ejecutar una respuesta.
Se subdivide en:
* Sistema Nervioso Somático (Voluntario): Controla el músculo esquelético.
* Sistema Nervioso Autónomo (Involuntario): Controla el músculo liso, el músculo cardíaco y las
glándulas. Se subdivide en:
- División Simpática: Prepara al cuerpo para la actividad o el estrés (lucha o huida).
- División Parasimpática: Conserva energía y mantiene las funciones corporales en reposo (descansar y
digerir).
Efectores: Son los órganos o células que ejecutan la respuesta ordenada por el SNC. Los principales
efectores son:
El músculo esquelético (controlado por la división motora somática).
El músculo liso (en órganos internos).
Las glándulas (exocrinas y endocrinas).
Referencia bibliográfica: Guyton, A. C. & Hall, J. E (2016). Tratado de fisiología médica. El sistema
nervioso: A. 13ª Edición. Editorial Elsevier. España.
5. Función integradora del sistema nervioso
La función integradora es la capacidad del sistema nervioso para procesar e interpretar la información
sensorial recibida y decidir la respuesta motora apropiada.
Integración: Implica la suma, el procesamiento y la toma de decisiones sobre los miles de señales
sensoriales que llegan al SNC en un momento dado. Esta función se realiza principalmente en las
interneuronas dentro del SNC (médula espinal, tronco encefálico, ganglios basales, cerebelo y
corteza cerebral).
Memoria y aprendizaje: El SNC utiliza redes neuronales complejas (especialmente en el
hipocampo y la corteza cerebral) para almacenar información y recuperar recuerdos. La integración
implica acceder a esta memoria para contextualizar el estímulo presente. Mientras que el aprendizaje,
es la modificación de las conexiones sinápticas basada en la experiencia. Los circuitos neuronales se
fortalecen o debilitan, permitiendo respuestas futuras más eficientes o adaptadas.
Generación de estados internos: La integración no solo maneja el mundo externo, sino también el
interno:
Emociones: El sistema límbico integra información sensorial y contextual para generar
respuestas emocionales (miedo, placer, ira).
Conciencia: La integración de la actividad en vastas redes corticales da lugar al estado de
vigilia y a la autoconciencia.
Ejemplo práctico de integración
Consideremos el acto de ver un semáforo en rojo y detenerse:
Aferencia sensorial: Los ojos captan la luz roja (información sensorial) y la transmiten al lóbulo
occipital (área visual primaria).
Procesamiento inicial: El cerebro identifica que la luz es roja.
Integración y contexto:
El lóbulo temporal y otras áreas asocian "rojo" con "alto" (memoria aprendida).
La corteza prefrontal evalúa el contexto: "Estoy conduciendo un vehículo, el tráfico lo
requiere y debo evitar un accidente."
Se toma la decisión de frenar.
Referencia bibliográfica: Guyton, A. C. & Hall, J. E (2016). Tratado de fisiología médica. El sistema
nervioso: A. 13ª Edición. Editorial Elsevier. España.
6. Niveles funcionales del SNC
El SNC opera a través de tres niveles principales, cada uno con funciones progresivamente más complejas:
Nivel de la Médula Espinal: Este es el nivel funcional más bajo. La médula espinal no es solo un
conducto para las señales, sino también un centro de control.
Función Principal: Alberga los circuitos neuronales que median los movimientos reflejos y los
movimientos de marcha rítmicos. Ejemplos:
- Reflejo de retirada: Alejar una parte del cuerpo de un estímulo doloroso.
- Reflejo rotuliano: Patada involuntaria al golpear el tendón debajo de la rótula.
Nivel del Encéfalo Inferior: Incluye el bulbo raquídeo, la protuberancia, el mesencéfalo, el cerebelo
y gran parte del hipotálamo, el tálamo los ganglios basales. Opera mayormente a nivel
subconsciente.
Función Principal: Control de las actividades corporales inconscientes y automáticas que sustentan la vida,
así como el equilibrio y la coordinación motora. Ejemplos:
- Regulación de la presión arterial y la respiración (centros en el bulbo y protuberancia).
- Control del equilibrio y la postura (cerebelo y núcleos del tronco encefálico).
- Control de patrones emocionales (regiones del hipotálamo).
Nivel del Encéfalo Superior: Principalmente la corteza cerebral, en asociación con el tálamo y los
ganglios basales.
Función Principal: Es el centro del pensamiento, la memoria, la conciencia y el control motor fino y
voluntario. Almacena vastas cantidades de información. Ejemplos:
- Pensamiento abstracto, lenguaje y razonamiento.
- Generación de la voluntad para iniciar movimientos voluntarios (corteza motora).
- Almacenamiento de recuerdos y la toma de decisiones complejas.
Referencia Bibliográfica: Kandel, E. R., Schwartz, J. H., Jessell, T. M., Siegelbaum, S. A., & Hudspeth, A.
J. (2021). Principles of Neural Science (6a ed.). McGraw-Hill Education. (Sección IV: Percepción y
procesamiento).
7. Sinapsis: Anatomía, tipos, funciones y neurotransmisores
La sinapsis es el punto de conexión funcional entre dos neuronas o entre una neurona y una célula efectora
(músculo o glándula).
- Anatomía de la Sinapsis (Química, la más común)
Elemento Presináptico: El axón terminal de la primera neurona. Contiene vesículas llenas de
neurotransmisores.
Hendidura Sináptica: Espacio estrecho de unos 20-40 \text{nm} que separa las dos células.
Elemento Postsináptico: La membrana de la célula receptora (dendrita, soma o axón). Contiene receptores
específicos para los neurotransmisores.
- Tipos de sinapsis:
TIPO
Química
MRCANISMO
VELOCIDAD
Liberación
de
neurotransmisores en la
Lenta
hendidura
Conexión
directa
(uniones comunicantes o
gap
junctions)
que
Rápida
permiten
el
flujo
sanguíneo
Eléctrica
FUNCION
Plasticidad, modulación,
integración de señales. (+
común en el SNC)
Sincronización de la
actividad neuronal (ej, en
el músculo cardíaco y el
tallo cerebral)
- Funciones Principales
Transmisión de Señales: Permiten la comunicación unidireccional de información.
Integración: El elemento postsináptico suma las señales excitatorias e inhibitorias para decidir si
dispara un potencial de acción.
Plasticidad: La eficacia de la sinapsis puede cambiar con el tiempo y la actividad (base del
aprendizaje y la memoria).
- Neurotransmisores (NT):
Sustancias químicas liberadas por el terminal presináptico que actúan sobre la célula postsináptica.
- NT de molécula pequeña y acción rápida
Acetilcolina (ACh): Contracción muscular, parasimpático, cognición.
Monoaminas (ej., Noradrenalina, Dopamina, Serotonina): Ánimo, sueño, vigilia,
recompensa.
Aminoácidos (ej., Glutamato - excitatorio, GABA - inhibitorio): Los más abundantes en
el SNC.
Neuropéptidos (moléculas grandes, acción lenta).
Opioides (ej., Encefalinas): Modulación del dolor.
Sustancia P: Transmisión del dolor.
Referencia Bibliográfica: Rhoades, R., & Bell, D. R. (2023). Fisiología Médica: Fundamentos de Medicina
Básica (6a ed.). Wolters Kluwer. (Capítulo 4: Sinapsis).
8. Tipos de receptores sensoriales y estímulos que detectan
Los receptores sensoriales son terminaciones nerviosas o células especializadas que traducen diferentes
formas de energía ambiental o interna en señales eléctricas (potenciales de acción) que el SNC puede
interpretar.
TIPO DE RECEPTOR
Mecanorreceptores
Termorreceptores
Nociceptores
dolor)
(receptores
ESTIMULO SENSORIAL QUE
DETECTA
Deformación física, tacto, presión,
vibración,
estiramiento
(propiocepción), equilibrio y
audición.
Cambios en la temperatura (calor
y frío)
del Daño tisular, estímulos químicos,
mecánicos o térmicos extremos
(dolor)
UBICACIÓN PRINCIPAL
Piel (corpúsculos de Meissner,
Pacini),
músculos,
tendones,
articulaciones, oído interno.
Piel, hipotálamo
Casi todos los tejidos
Fotorreceptores
Quimiorreceptores
Luz (radiación electromagnética
visible)
Sustancias químicas en solución o
aire (sabor, olfato), gases en
sangre (O2, CO2, pH)
Retina del ojo (conos y bastones)
Nariz, boca (papilas gustativas),
cuerpos carotideos y aórticos
(quimiorreceptores centrales y
periféricos)
Cambios en la concetración de
Osmorreceptores
solutos (osmoloridad) en los Hipotálamo
líquidos corporales
Referencia Bibliográfica: Silverthorn, D. U. (2019). Fisiología Humana: Un enfoque integrado (8a ed.).
Pearson Educación. (Capítulo 10: Fisiología sensorial).
9. Sensibilidad de los receptores
La sensación es el proceso biológico inicial que consiste en el reconocimiento (consciente o subconsciente)
de cualquier alteración o cambio que ocurre tanto en el entorno externo como en el medio interno del
cuerpo.
La percepción es el paso posterior que implica el conocimiento consciente, la interpretación y el significado
que se le da a esa sensación, siendo una función superior que se ejecuta predominantemente en la corteza
cerebral.
Los receptores se clasifican por su ubicación en:
Exteroceptores: Receptores localizados en la superficie corporal, especializados en captar estímulos que
se originan fuera del cuerpo, como el tacto o la temperatura
Interoceptores: Receptores ubicados en órganos internos y vasos sanguíneos que monitorean
condiciones internas, como la composición química de la sangre o el grado de estiramiento de una
víscera.
Los receptores manifiestan patrones de respuesta temporales conocidos como adaptación:
Adaptación Rápida (Fásicos): Generan una señal intensa al inicio del estímulo, pero su actividad
disminuye rápidamente, incluso si el estímulo continúa. Su función es primordialmente detectar el
inicio y el final de un estímulo, es decir, los cambios
Adaptación Lenta (Tónicos): Mantienen la generación de potenciales de acción de forma continua
durante toda la duración del estímulo. Son cruciales para monitorear estados persistentes, como el dolor
constante o la posición estática de una articulación.
Referencia bibliográfica: Guyton, A. C. & Hall, J. E (2016). Tratado de fisiología médica 11ª. El sistema
nervioso (pag. 639)
10. Traducción de estímulos sensoriales e impulsos nerviosos
La traducción es el fenómeno fundamental donde la energía del estímulo (ej. luminosa, mecánica, química)
es convertida por el receptor en una señal eléctrica (potencial graduado). Esta señal eléctrica puede generar
impulsos nerviosos de dos maneras:
Potencial generador: Ocurre en la misma neurona sensitiva (terminales libres o encapsuladas). Si la
amplitud del potencial supera el umbral, se autogenera el potencial de acción (impulso nervioso) en la
propia neurona.
Potencial de receptor: Ocurre en una célula receptora especializada (no neuronal). Este potencial induce
la liberación de neurotransmisores, que a su vez excitan a la neurona sensitiva de primer orden,
generando un potencial posináptico.
Vías Propioceptivas (Conscientes e Inconscientes):
La información de la posición y el movimiento del cuerpo (propiocepción) siguen vías distintas:
Vías Propioceptivas Conscientes: Ascienden a través del cordón posterior y el lemnisco medial. Esta
vía es de alta fidelidad, crucial para la percepción consciente de la posición articular (propiocepción), el
tacto discriminativo (fino) y la vibración. Se caracteriza por un cruce (decusación) en el bulbo raquídeo
Tractos Espinocerebelosos: Conducen impulsos propioceptivos de manera inconsciente directamente
al cerebelo. Esta información no llega a la corteza cerebral, pero es esencial para que el cerebelo pueda
realizar ajustes automáticos para la postura y la coordinación motora.
Referencia bibliográfica: Tortora • Derrickson. Principios de Anatomía y Fisiología 11ª ed. (Pag 551–563)
11. Clasificación de los receptores somáticos
La clasificación de los receptores somáticos se realiza considerando tanto su morfología (estructura) como el
tipo de energía del estímulo que son capaces de detectar (función).
Clasificación Estructural (Morfología del terminal nervioso)
Terminales nerviosas libres: Consisten en dendritas desnudas (sin envoltura de tejido conectivo) y son
responsables de la sensibilidad del dolor, la temperatura, el prurito y el cosquilleo
Terminales nerviosas encapsuladas: Son dendritas envueltas por una cápsula de tejido conectivo.
Ejemplo: Los Corpúsculos de Pacini, que responden específicamente a la deformación del tejido
causada por la presión profunda y la vibración.
Clasificación Funcional (Tipo de estímulo)
Mecanoreceptores: Detectan energía mecánica (fuerzas físicas) generada por la deformación,
incluyendo el tacto, la presión y el estiramiento tisular
Termoreceptores: Son sensibles exclusivamente a las variaciones térmicas (calor o frío)
Nociceptores: Son los receptores del dolor, activándose ante estímulos que resultan de un daño tisular
(físico o químico) o que tienen potencial para causarlo.
Referencia bibliográfica: Tortora • Derrickson. Principios de Anatomía y Fisiología 11ª ed. (Pag 554–559)
12. Médula Espinal: Organización de las Funciones Motoras
La médula espinal no solo es una vía de comunicación, sino también un centro de control motor segmentario
y reflexivo.
Organización Estructural de las Vías Motoras
Vía Motora Somática (SNS): El control motor voluntario se ejecuta a través de una sola neurona
motora (motoneurona somática) que va directamente desde el SNC hasta su efector, el músculo
esquelético.
Vía Motora Autónoma (SNA): El control involuntario requiere dos neuronas obligatorias
(preganglionar y posganglionar) que hacen sinapsis en un ganglio fuera del SNC
Vías Descendentes y Control Superior:
Vía Directa (Piramidal): Es responsable de los movimientos voluntarios altamente precisos y diestros
de los músculos distales. Ejemplo: El Tracto corticoespinal, que se origina en la corteza motora.
Vía Indirecta (Extrapiramidal): Conjunto de vías que modulan funciones motoras básicas,
controlando el tono muscular, los movimientos automáticos, la postura y el equilibrio.
Centros Subcorticales de Coordinación
Ganglios Basales: Ayudan en la selección, inicio y terminación de los movimientos, permitiendo la
ejecución fluida. Ejemplo: El circuito del putamen es esencial para el control del movimiento
aprendido que se ejecuta de forma subconsciente, como la escritura.
Cerebelo: Funciona como un centro comparador y corrector de errores. Recibe información de las
intenciones de movimiento y la compara con el movimiento real (propiocepción), ajustando la
velocidad y la trayectoria para asegurar la precisión del acto motor.
Referencia bibliográfica: Guyton, A. C. & Hall, J. E (2016). Tratado de fisiología médica 11ª. El sistema
nervioso (pag. 703–709).
13. Receptores Musculares, Husos Musculares y Órganos Tendinosos de Golgi
Estos tres elementos son propioceptores y se consideran de adaptación lenta (tónicos), brindando
información continua sobre la posición del cuerpo
Husos Musculares: Son estructuras especializadas ubicadas dentro de la masa del músculo
esquelético. Su función principal es censar la longitud muscular (grado de estiramiento) y la
velocidad con que dicha longitud cambia. Esto es fundamental para el reflejo miotático (de
estiramiento)
Órganos Tendinosos de Golgi (OTG): Se encuentran en la unión músculo-tendón. Miden la tensión
ejercida por la fuerza de la contracción muscular. Actúan como un mecanismo de protección al
inhibir la motoneurona si la tensión detectada es excesiva, previniendo lesiones del tendón.
Referencia bibliográfica: Tortora • Derrickson. Principios de Anatomía y Fisiología 11ª ed. (Pag 557– 559)
14. Anatomía fisiológica de la corteza cerebral.
La corteza cerebral es una delgada capa de neuronas que recubre todas las circunvoluciones del cerebro y
constituye su unidad funcional principal. Tiene un grosor entre 2 y 5 mm y contiene alrededor de 100.000
millones de neuronas.
La corteza está organizada en varias capas de neurona de tres tipos diferentes:
1. Células de los granos (o estrelladas): Tienen axones cortos y actúan principalmente como
interneuronas, transmitiendo señales a distancias cortas dentro de la corteza. Algunas liberan glutamato y
son excitadoras, mientras que otras secretan GABA y cumplen funciones inhibidoras.
2. Células fusiformes y piramidales: Son responsables de la mayoría de las fibras de salida de la corteza.
Las piramidales, más grandes y numerosas, generan fibras largas que recorren la médula espinal y
forman la mayor parte de los haces de asociación que conectan distintas regiones del encéfalo, Se
extienden horizontalmente desde la base del soma. Las fusiformes también contribuyen a estas
conexiones, aunque son menos abundantes y contribuyen a la conectividad vertical de la corteza.
Las fibras de la corteza se organizan en direcciones horizontales, que comunican áreas adyacentes, y
verticales, que conectan la corteza con estructuras subcorticales, la médula espinal y otras regiones distantes.
Funciones de las capas corticales:
Las capas I, II y III cumplen la mayor parte de las funciones asociativas intracorticales, destacando
especialmente las capas II y III, que contienen un número elevado de neuronas encargadas de establecer
conexiones horizontales cortas con las áreas corticales adyacentes.
La capa IV recibe la mayoría de las señales sensitivas específicas provenientes del cuerpo.
Las capas V y VI generan la mayor parte de las señales de salida: la capa V envía fibras grandes hacia el
tronco encefálico y la médula espinal, mientras que la capa VI proyecta gran cantidad de fibras hacia el
tálamo.
Referencia bibliográfica: Hall, J. E., & Guyton, A. C. (2021). Tratado de fisiología médica (12.ª ed.).
Elsevier.
15. Funciones de áreas corticales específicas.
Las funciones de la corteza cerebral se distribuyen en áreas especializadas que trabajan de forma coordinada
para ejecutar, percibir e interpretar la información nerviosa.
Cada zona cortical cumple funciones independientes, determinadas a través de estudios de estimulación
eléctrica y observación clínica, que revelan la existencia de áreas motoras, sensitivas y de asociación.
Áreas motoras: Las áreas motoras primarias mantienen conexiones directas con músculos
específicos, lo que permite generar movimientos musculares concretos. Por otro lado, las áreas
motoras secundarias, que incluyen la premotora y la suplementaria, colaboran con la corteza motora
primaria y los ganglios basales para proporcionar patrones de actividad motora, es decir, organizar la
ejecución coordinada de los movimientos.
Áreas sensitivas: Las áreas sensitivas primarias se encargan de detectar sensaciones específicas
(visuales, auditivas o somáticas) que llegan directamente al cerebro desde los órganos sensoriales
periféricos. Las áreas sensitivas secundarias, situadas a poca distancia de las primarias, interpretan
las señales procedentes de ellas y comienzan a analizar su significado.
Por ejemplo:
1. En la sensibilidad somática, interpretan la forma y textura de un objeto sostenido con la mano.
2. En la visión, analizan el color, la intensidad luminosa, la orientación de las líneas y los ángulos.
3. En la audición, interpretan el significado de los tonos sonoros y sus secuencias.
Referencia bibliográfica: Hall, J. E., & Guyton, A. C. (2021). Tratado de fisiología médica (12.ª ed.).
Elsevier.
16. Áreas de asociación.
En la corteza cerebral existen amplias regiones que no encajan dentro de las categorías rígidas de áreas
motoras o sensitivas primarias y secundarias. Estas zonas se denominan áreas de asociación, ya que reciben
y analizan de manera simultánea señales procedentes de múltiples regiones corticales tanto motoras como
sensitivas,
además
de
integrar
información
proveniente
de
estructuras
subcorticales.
Aunque actúan como centros integradores, cada una presenta funciones especializadas que contribuyen a la
interpretación, planificación y coordinación de la actividad cerebral. Entre las más importantes se
encuentran:
Área de asociación parietooccipitotemporal
Esta área se localiza en una amplia región que abarca por delante la corteza somatosensitiva, por detrás la
corteza visual y lateralmente la corteza auditiva. Su función principal es otorgar significado a las señales
sensitivas que recibe desde las áreas circundantes, integrando la información para formar una percepción
coherente del entorno.
Dentro de ella existen subáreas funcionales con tareas específicas:
Análisis de las coordenadas espaciales del cuerpo: Permite analizar continuamente la posición del
cuerpo y su relación espacial con el entorno. Recibe información visual desde la corteza occipital e
información somatosensitiva desde la parietal anterior, integrándolas para calcular las coordenadas
corporales y espaciales.
Área de Wernicke: Es la región clave para la comprensión del lenguaje y una de las más
importantes para las funciones intelectuales superiores, dado que la mayoría de los procesos
cognitivos se basan en el lenguaje.
Área de la circunvolución angular: Se encarga del procesamiento inicial del lenguaje visual,
permitiendo asociar las palabras leídas con su significado. Cuando esta zona se lesiona, la persona
conserva la comprensión auditiva del lenguaje, pero pierde la capacidad de interpretar el lenguaje
escrito.
Área para la nominación de los objetos: Participa en el reconocimiento y denominación de los
objetos, proceso que combina la información visual con la auditiva. Esta función se vincula
estrechamente con el área de Wernicke, esencial para asociar los nombres con las percepciones
visuales y auditivas correspondientes.
Área de asociación prefrontal
El área de asociación prefrontal colabora con la corteza motora en la planificación de movimientos
complejos, utilizando información sensitiva proveniente del área parietooccipitotemporal sobre las
coordenadas espaciales del cuerpo. Esta información viaja a través de circuitos que incluyen los ganglios
basales y el tálamo, lo que permite una organización precisa de la actividad motora. Además, esta zona
participa en los procesos de pensamiento y en la memoria operativa a corto plazo, facilitando la integración
de información para generar ideas y planificar acciones.
Área de Broca: Se encarga de la formación y expresión del lenguaje, controlando los patrones
motores necesarios para articular palabras, frases y coordina los movimientos del habla. Trabaja de
forma estrecha con el área de Wernicke, responsable de la comprensión del lenguaje, para integrar la
interpretación y la producción verbal.
Área de asociación límbica: Su función principal está relacionada con el comportamiento, las
emociones y la motivación. Forma parte del sistema límbico, una red neuronal que regula las
respuestas emocionales, la activación cerebral y la motivación del aprendizaje.
Área para el reconocimiento de las caras: Su función es permitir el reconocimiento facial, cuando
esta área se lesiona, aparece una alteración llamada prosopagnosia, en la que la persona conserva la
visión, pero pierde la capacidad de reconocer rostros familiares. Esta área está estrechamente
conectada con la corteza visual y el sistema límbico, lo que explica la asociación entre percepción
visual, emoción y conducta social.
Importancia funcional del área de Wernicke
El área de Wernicke se localiza en la parte posterior del lóbulo temporal superior, donde convergen los
lóbulos temporal, parietal y occipital. Esta región integra la información somática, visual y auditiva, siendo
esencial para los niveles más altos de comprensión e inteligencia. Por su papel interpretativo.
Se encarga de interpretar el significado del lenguaje y las experiencias sensitivas., su lesión impide
comprender u organizar las palabras en pensamientos coherentes. Además, su estimulación puede generar
recuerdos y pensamientos complejos, lo que evidencia su vínculo con la memoria y la integración sensorial.
La circunvolución angular, ubicada detrás de esta área, permite comprender la información visual del
lenguaje; su daño causa dislexia o ceguera para las palabras.
Referencia bibliográfica: Hall, J. E., & Guyton, A. C. (2021). Tratado de fisiología médica (12.ª ed.).
Elsevier.
17. Revisión de las principales funciones de los lóbulos cerebrales (frontal, temporal, parietal,
occipital)
Lóbulo frontal: Es esencial para la planificación, organización y ejecución de los actos motores. El
área de asociación prefrontal trabaja en estrecha relación con la corteza motora para planificar
secuencias complejas de movimientos y coordinar la actividad voluntaria. También interviene en los
procesos de pensamiento, razonamiento y memoria operativa, permitiendo mantener y combinar
información para la toma de decisiones o la resolución de problemas. Dentro de este lóbulo se ubica
el área de Broca, encargada de controlar los patrones motores del habla, coordinando los
movimientos necesarios para la expresión verbal. Su lesión provoca dificultades para articular
palabras, aunque la comprensión se mantenga intacta.
Lóbulo temporal: Contiene el área de Wernicke, fundamental para interpretar el significado del
lenguaje y las experiencias sensitivas. Permite comprender las palabras y darles coherencia dentro
del pensamiento. Su lesión impide organizar el lenguaje de manera lógica, aunque la persona pueda
oír o leer. Además, este lóbulo participa en la memoria auditiva y la integración multisensorial,
relacionándose con recuerdos y emociones.
Lóbulo parietal: Cumple funciones relacionadas con la integración sensitiva somática, permitiendo
reconocer la forma, textura y posición de los objetos. En su parte posterior se encuentra la
circunvolución angular, que interviene en la interpretación visual del lenguaje, es decir, en la
comprensión de lo que se lee. Su daño produce dislexia o ceguera para las palabras, ya que impide
transmitir la información visual hacia el área de Wernicke.
Lóbulo occipital: Es la principal región encargada del procesamiento visual. Recibe la información
proveniente de la retina y la analiza en cuanto a forma, color, movimiento y orientación. A través de
sus conexiones con las áreas parietales y temporales, colabora en la identificación e interpretación de
los estímulos visuales, permitiendo reconocer objetos, rostros y palabras.
Referencia bibliográfica: Hall, J. E., & Guyton, A. C. (2021). Tratado de fisiología médica (12.ª ed.).
Elsevier.
18. La memoria
Los recuerdos se almacenan en el cerebro mediante cambios en la transmisión sináptica entre las neuronas,
lo que ocurre como una consecuencia de la actividad nerviosa previa. Estos cambios generan nuevas vías o
facilitan las ya existentes, formando lo que se conoce como huellas de memoria, las cuales permiten que,
una vez establecidas, puedan ser reactivadas para evocar los recuerdos.
Memoria positiva (sensibilización): Ocurre cuando un estímulo produce una respuesta significativa
como dolor o placer, generando una facilitación de las vías sinápticas que refuerza la transmisión
nerviosa y permite que esa experiencia se almacene con mayor facilidad.
Memoria negativa (habituación): Consiste en la inhibición de las vías sinápticas responsables de
transmitir información repetitiva o irrelevante, lo que permite al cerebro ignorar estímulos sin
importancia y evitar la sobrecarga de información.
Este proceso es regulado por regiones del sistema límbico, que determinan de forma inconsciente qué
información merece conservarse como recuerdo y cuál debe ser suprimida.
Tipos de memoria
a. Memoria a corto plazo: Dura segundos o minutos. Depende de la actividad continua en circuitos
neuronales “reverberantes” o de cambios químicos breves en las sinapsis (por ejemplo, recordar un
número telefónico por unos minutos).
b. Memoria a medio plazo: Llegan a durar minutos, días o semanas. Sin embargo, Si las huellas de
memoria no se refuerzan, tienden a desaparecer; pero si se reactivan con frecuencia, pueden
transformarse en memoria a largo plazo. Este tipo de memoria depende de cambios temporales en la
actividad sináptica, tanto en los terminales presinápticos como en las membranas postsinápticas, que
modifican de forma transitoria la transmisión nerviosa y facilitan la consolidación del recuerdo
c. Memoria a largo plazo: Llega a durar años o toda la vida. Implica cambios estructurales en las
neuronas: Aumento de los puntos para la liberación de vesículas de secreción de la sustancia
transmisora, aumento de la cantidad de vesículas transmisoras liberadas, aumento del número de
terminales presinápticos y variaciones en la estructura de las espinas dendríticas que permiten la
transmisión de señales más potentes.
Clasificación según el tipo de información que almacena
Además, se distingue entre:
Memoria declarativa: Se relaciona con el recuerdo consciente de hechos, experiencias y
conocimientos específicos, integrando elementos como el lugar, el tiempo, las causas, el significado
y las deducciones personales asociadas a un acontecimiento.
Memoria procedimental: Se asocia con las habilidades motoras y los aprendizajes automáticos
adquiridos mediante la práctica, como los movimientos necesarios para realizar una actividad
deportiva o una tarea manual, los cuales se ejecutan sin necesidad de un pensamiento consciente.
Consolidación de la memoria
Es el proceso que permite que una información inicialmente breve y frágil, almacenada en la memoria a
corto plazo, se vuelva estable y duradera en la memoria a largo plazo. Esto ocurre gracias a la repetición y
activación continua de las mismas conexiones neuronales, lo que genera modificaciones estructurales y
químicas en las sinapsis. Dichos cambios no son inmediatos: pueden requerir desde unos minutos hasta más
de una hora para establecerse completamente.
La repetición mental o práctica constante fortalece estas conexiones, facilitando que la información se
transfiera y se mantenga en la memoria a largo plazo. Además, durante la consolidación, los nuevos
recuerdos se organizan y codifican relacionándolos con experiencias previas, estableciendo vínculos entre lo
nuevo y lo ya aprendido. Este proceso permite que el cerebro almacene la información de manera ordenada
y asociativa, haciendo posible recuperarla con mayor facilidad en el futuro.
Estructuras cerebrales implicadas en la memoria.
La formación y almacenamiento de la memoria dependen de la participación de estructuras cerebrales
específicas, las cuales son:
Hipocampo: Ubicada en la parte medial del lóbulo temporal, es esencial para la consolidación de los
recuerdos nuevos, especialmente los de tipo declarativo (verbales y simbólicos) y en la formación de
nuevos recuerdos a largo plazo.
Sistema límbico: Determinan qué experiencias deben recordarse, los estímulos que generan placer,
bienestar o dolor activan estos centros y, a partir de ello, influyen en el impulso del cerebro para conservar
los pensamientos y experiencias que resultan agradables o desagradables. En conjunto, el sistema límbico
participa en la decisión subconsciente de almacenar o suprimir la información según su valor emocional.
Núcleos dorsomediales del tálamo: Se encarga del proceso de búsqueda y recuperación de recuerdos,
permitiendo acceder a la información previamente almacenada. Su función demuestra que la memoria no
solo requiere guardar datos, sino también disponer de mecanismos para evocarlos.
¿Qué sucedería si hay una lesión en el hipocampo?
Cuando el hipocampo sufre una lesión, la persona pierde la capacidad de formar nuevos recuerdos a largo
plazo, aunque conserva los recuerdos anteriores. Este tipo de alteración se conoce como amnesia
anterógrada. En algunos casos, puede presentarse también amnesia retrógrada, que afecta la recuperación
de hechos recientes, mientras los recuerdos más antiguos permanecen intactos, debido a que sus huellas
están más profundamente grabadas en el encéfalo.
Referencia bibliográfica: Hall, J. E., & Guyton, A. C. (2021). Tratado de fisiología médica (12.ª ed.).
Elsevier.
19. El cerebelo y sus funciones
El cerebelo, a menudo llamado la "zona silenciosa" del cerebro, es una parte crucial del sistema nervioso,
aunque no genera sensaciones conscientes ni controla directamente los músculos. Su eliminación puede
llevar a movimientos descoordinados en actividades rápidas como correr, escribir o tocar un instrumento,
sin causar parálisis en los músculos.
El cerebelo compara lo que realmente está sucediendo con lo que se espera que ocurra. Si nota diferencias
entre ambos, envía señales rápidas para corregir el movimiento, ajustando la actividad de los músculos para
que se alineen con las instrucciones del cerebro. Esto asegura que nuestros movimientos sean suaves y
precisos, permitiéndonos realizar tareas cotidianas de manera efectiva.
El cerebelo no solo se encarga de la coordinación de los movimientos, sino que también colabora con la
corteza cerebral en la planificación anticipada de movimientos secuenciales. Esto significa que, mientras se
está llevando a cabo un movimiento actual, el cerebelo ya está preparando el siguiente, lo que permite una
transición fluida entre las acciones.
Además, el cerebelo tiene la capacidad de aprender de los errores. Si un movimiento no se ejecuta como se
había planeado, el circuito cerebeloso ajusta su respuesta para la próxima vez, haciendo que el movimiento
sea más fuerte o más débil según sea necesario. Este proceso implica cambios en la excitabilidad de las
neuronas del cerebelo, lo que permite que las contracciones musculares futuras se alineen mejor con las
intenciones del movimiento. Así, el cerebelo juega un papel fundamental no solo en la ejecución de
movimientos, sino también en la mejora continua de la coordinación y precisión motora.
Referencia bibliográfica: Guyton y Hall: Tratado de fisiología médica decimoprimera edición de fisiología
médica 13° - capitulo 57
20. Áreas funcionales anatómicas del cerebelo
El cerebelo es una parte del cerebro que se encarga de coordinar nuestros
movimientos y mantener el equilibrio. Se puede dividir en tres áreas principales:
Lóbulo Anterior: Esta es la parte frontal del cerebelo y está involucrada en
el control de los movimientos de las extremidades.
Lóbulo Posterior: Se encuentra detrás del lóbulo anterior y ayuda en la
planificación y ejecución de movimientos más complejos.
Lóbulo Floculonodular: Esta es la parte más antigua del cerebelo, que se
desarrolló junto con el sistema que nos ayuda a mantener el equilibrio.
Trabaja en conjunto con este sistema para asegurarse de que podamos
mantenernos en pie y movernos sin caernos.
Divisiones Funcionales
Desde un punto de vista funcional, el cerebelo se organiza a lo largo de su longitud, en lugar de por lóbulos.
En el centro del cerebelo hay una estructura estrecha llamada vermis, que es clave para controlar los
movimientos del tronco, el cuello, los hombros y las caderas.
A cada lado del vermis hay un hemisferio cerebeloso grande, que se divide en dos zonas:
Zona Intermedia: Esta área se encarga de controlar los movimientos de las partes distales de las
extremidades, como las manos y los pies. Es esencial para realizar movimientos finos y precisos.
Zona Lateral: Esta parte tiene un papel más avanzado, ya que se conecta con la corteza cerebral para
ayudar a planificar actividades motoras complejas. Sin esta área, los movimientos pueden volverse
descoordinados y desorganizados.
Representación del Cuerpo
El cerebelo también tiene una organización que refleja diferentes partes del cuerpo, similar a otras áreas del
cerebro. En el vermis y las zonas intermedias, los movimientos del tronco y las extremidades están
representados de manera específica. Esto significa que las señales nerviosas que controlan estos
movimientos provienen de las partes correspondientes del cuerpo y de áreas específicas en la corteza
cerebral.
Referencia bibliográfica: Tratado_de_fisiología_médica_decimoprimera_edición - capitulo 56 - página
699
21. Vías aferentes y eferentes del cerebelo
El cerebelo, aunque representa solo un 10% del volumen del sistema nervioso central (SNC), alberga
aproximadamente el 50% de todas las neuronas del SNC, lo que resalta su importancia funcional. Esta
estructura cerebral descansa dorsalmente al tronco encefálico y está conectada a una vasta red de vías
aferentes y eferentes que permiten la integración y coordinación de información sensorial y motora.
Vías Aferentes del Cerebelo
Las vías aferentes transportan información desde diversas regiones del SNC hacia el cerebelo. Estas
conexiones son fundamentales para la función del cerebelo, ya que le permiten recibir y procesar
información sensorial de múltiples fuentes. Las principales vías aferentes incluyen:
Fibras Vestibulares: Estas fibras provienen del sistema vestibular, cuyos receptores están ubicados
en el oído interno. La información sobre la posición y el movimiento de la cabeza es crucial para
mantener el equilibrio y la postura.
Fibras Espinales: Los receptores de estiramiento muscular envían información a través de
conexiones en la médula espinal. Esto permite al cerebelo recibir datos sobre la posición y el estado
de los músculos y articulaciones, lo que es esencial para la regulación del tono muscular.
Fibras Corticopontinas: Estas fibras provienen de las áreas sensoriomotoras de la corteza cerebral
y se proyectan a través de la protuberancia hacia el cerebrocerebelo. Proporcionan información
detallada sobre las intenciones motoras y las condiciones sensoriales relacionadas con los
movimientos.
Vías Eferentes del Cerebelo
Las vías eferentes son las proyecciones que llevan información desde el cerebelo hacia otras áreas del SNC,
permitiendo que el cerebelo influya en el control motor y la coordinación. Las principales vías eferentes
incluyen:
Proyecciones a la Corteza Motora: Gran parte de las eferencias cerebelosas se dirigen a la corteza
motora contralateral a través del tálamo. Esto significa que el cerebelo tiene un efecto regulador
sobre los movimientos del lado opuesto del cuerpo, facilitando la coordinación y la planificación
motora.
Conexiones con el Tronco Encefálico: Otras proyecciones eferentes alcanzan neuronas en las tres
partes del tronco encefálico (mesencéfalo, protuberancia y bulbo raquídeo). Estas conexiones son
importantes para la modulación del tono muscular y la regulación de los reflejos posturales.
Desde un punto de vista funcional, las vías aferentes y eferentes del cerebelo permiten dividirlo en tres
partes principales:
– Vestibulocerebelo (Arquicerebelo): Relacionado con el equilibrio y la postura mediante sus conexiones
con el sistema vestibular.
– Espinocerebelo (Paleocerebelo): Recibe información sobre el estado de los músculos y ayuda a regular
el tono muscular.
– Cerebrocerebelo (Neocerebelo): La porción más grande del cerebelo humano, coordina el
comportamiento motor a través de sus proyecciones a la corteza motora.
Referencia bibliográfica: Fisiología médica - boron & boulpaep - 3a ed - sección III - página 270
22. Funciones del cerebelo en el control de los movimientos y el equilibrio
La función primaria del cerebelo es evaluar cómo se lleva a cabo un movimiento iniciado por las áreas
motoras del cerebro. Cuando los movimientos iniciados por las áreas motoras no se ejecutan correctamente,
el cerebelo detecta las discrepancias. Luego envía señales por un mecanismo de retroalimentación a las
áreas motoras de la corteza a través de los núcleos rojos y el tálamo. Las señales de retroalimentación
ayudan a corregir los errores, afinar el movimiento y coordinar las secuencias complejas de movimientos
musculares esqueléticos. Además de la coordinación de los movimientos voluntarios, el cerebelo es la
principal región del encéfalo que regula la postura y el equilibrio. Estos aspectos de la función cerebelosa
hacen posible la realización de todos los movimientos voluntarios, desde jugar al fútbol hasta bailar y
hablar. La presencia de conexiones recíprocas entre el cerebelo y las áreas relacionadas en la corteza
cerebral sugiere que el cerebelo también puede ejercer funciones no motoras, por ejemplo, cognitivas
(adquisición de conocimiento) y de procesamiento del lenguaje. Los estudios con resonancia magnética y
tomografía por emisión de positrones confirman esta teoría. Otros estudios también sugieren un probable
papel del cerebelo en el procesamiento de la información sensorial.
Referencia bibliográfica: Gerard J. Tortora and Bryan Derrickson. Tortora – a - capítulo 14 - página 490
23. Sistema nervioso autónomo: recuento histórico, constitución y organización.
El sistema nervioso autónomo es la porción del sistema nervioso que controla la mayoría de las funciones
viscerales del cuerpo. Este componente interviene en la regulación de la presión arterial, la motilidad
digestiva, las secreciones gastrointestinales, el vaciamiento de la vejiga urinaria, la sudoración, la
temperatura corporal y otras muchas actividades. Algunas de ellas se encuentran casi del todo bajo su
dominio en algunos casos y sólo parcialmente en otros.
Recuento Histórico
Antigüedad: Aunque las primeras referencias al sistema nervioso se remontan a la antigüedad, con
filósofos como Hipócrates y Galeno, el entendimiento del SNA como lo conocemos hoy fue
limitado. Se creía que el corazón y otros órganos estaban controlados por un "espíritu vital".
Siglo XVII - XVIII: Con el avance de la anatomía y la fisiología, se comenzaron a identificar los
nervios y sus funciones. René Descartes fue uno de los primeros en proponer que el sistema
nervioso tenía un papel en la regulación de las funciones corporales.
Siglo XIX: La investigación sobre el sistema nervioso se aceleró. Se identificaron dos divisiones
principales del SNA: el sistema simpático y el parasimpático. El trabajo de anatomistas como
Johannes Müller ayudó a mapear las conexiones nerviosas.
Siglo XX: La neurociencia moderna comenzó a tomar forma, y se realizaron avances significativos
en la comprensión de la neurotransmisión y la función del SNA. Se descubrieron neurotransmisores
específicos como la acetilcolina y la norepinefrina, que son cruciales para la comunicación entre
neuronas en el SNA.
Siglo XXI: Actualmente, se sigue investigando el SNA, explorando su papel en enfermedades como
la hipertensión, trastornos gastrointestinales y problemas psicológicos, así como su interacción con
el sistema nervioso central.
Constitución
1. Neuronas: Incluye neuronas preganglionares (que tienen sus cuerpos celulares en el SNC) y
neuronas posganglionares (que tienen sus cuerpos celulares en ganglios fuera del SNC).
2. Ganglios: Son agrupaciones de cuerpos celulares de neuronas posganglionares que actúan
como estaciones de relevo para las señales nerviosas.
3. Neurotransmisores: El SNA utiliza varios neurotransmisores para transmitir señales entre
neuronas, siendo los más importantes:
– Acetilcolina: Principal neurotransmisor en el sistema parasimpático.
– Norepinefrina: Principal neurotransmisor en el sistema simpático.
24. Organización General
El sistema nervioso autónomo se activa sobre todo a partir de centros situados en la médula espinal, el
tronco del encéfalo y el hipotálamo. Asimismo, ciertas porciones de la corteza cerebral, sobre todo de la
corteza límbica, pueden transmitir señales hacia los centros inferiores e influir de este modo en el control
autónomo.
El sistema nervioso autónomo también suele operar por medio de reflejos viscerales. Es decir, las señales
sensitivas subconscientes procedentes de órganos viscerales pueden llegar a los ganglios autónomos, el
tronco del encéfalo o el hipotálamo, y a continuación devolver unas respuestas reflejas subconscientes
directamente a los órganos viscerales para controlar su actividad.
Las señales autónomas eferentes se transmiten hacia los diversos órganos del cuerpo a través de sus dos
componentes principales, denominados sistema nervioso simpático y sistema nervioso parasimpático, cuyas
características y funciones se describen en el siguiente apartado.
Referencia bibliográfica: Guyton 14 ed - capítulo 61 - página 763
25. El simpático: anatomía, organización. centros simpáticos.
El sistema nervioso simpático forma parte del sistema nervioso autónomo (SNA), que regula funciones viscerales
como la presión arterial, la motilidad gastrointestinal, la secreción, el vaciado de la vejiga urinaria, la diaforesis y la
temperatura corporal. Los comandos centrales provienen de la médula espinal, el tronco encefálico y el hipotálamo,
con influencia ocasional de la corteza cerebral.
Anatomía del sistema nervioso simpático.
El sistema nervioso simpático se origina en los segmentos de la médula espinal desde T1 hasta L2 (toracolumbar).
Incluye:
Cadenas simpáticas paravertebrales: Dos cadenas de ganglios interconectadas a lo largo de la columna
vertebral, conectadas con los nervios espinales.
Ganglios prevertebrales (solitarios): Ganglios no pareados, como el celíaco, mesentérico superior, aórticorenal, mesentérico inferior e hipogástrico.
Nervios a órganos efectores: Desde los ganglios (paravertebrales o prevertebrales) se extienden nervios hacia
los órganos efectores.
Fibras preganglionares y postganglionares: A diferencia de los nervios motores somáticos, las vías autónomas
involucran dos neuronas: una preganglionar (cuerpo celular en el cuerno intermediolateral de la médula
espinal T1-L2) y una postganglionar (que viaja a los órganos efectores). Algunas fibras preganglionares van
directamente a las médulas suprarrenales sin sinapsis en ganglios, estimulando la secreción de epinefrina (EP)
y norepinefrina (NE) en la sangre.
Distribución segmentaria: Las fibras simpáticas no siempre inervan la misma región corporal que los nervios
somáticos correspondientes; hay superposición.
Organización del sistema nervioso simpático.
El sistema simpático está organizado en una cadena de neuronas que permite una respuesta rápida y generalizada
(como en "lucha o huida")
Neuronas preganglionares: Salen de la médula espinal a través de raíces ventrales, entran en nervios espinales
y pasan por ramos blancos a los ganglios de la cadena simpática. En la cadena, pueden:
Sinapsar en el mismo ganglio.
Ascender o descender para hacer sinapsis en otro ganglio.
Pasar a través de la cadena hacia ganglios prevertebrales periféricos. Algunas van directamente a las médulas
suprarrenales, donde actúan sobre células modificadas (similares a postganglionares) que secretan hormonas.
Neuronas postganglionares: Originadas en ganglios de cadena o periféricos, viajan a órganos efectores.
Algunas fibras postganglionares regresan a nervios espinales vía ramas grises (8% de fibras en nervios
esqueléticos promedio), controlando vasos sanguíneos, glándulas sudoríparas y músculos piloerectores.
Neurotransmisores:
Preganglionares: Todas colinérgicas (liberan acetilcolina).
Postganglionares: Mayoría adrenérgicas (liberan norepinefrina, NE), excepto fibras a glándulas sudoríparas y
algunos vasos (colinérgicas).
Médulas suprarrenales: Secretan EP (80%) y NE (20%) en la sangre, prolongando efectos simpáticos (5-10
veces más que la estimulación directa).
Receptores:
Colinérgicos: Muscarínicos (en efectores) y nicotínicos (en ganglios).
Adrenérgicos: Alfa (1 y 2) y beta (1, 2, 3). La NE actúa más en alfa; la EP en ambos.
Funciones generales: Excitatorias o inhibitorias según el órgano (vasoconstricción, taquicardia, inhibición GI).
Hay "tono simpático" basal (1 impulso cada poco segundo), permitiendo ajustes. Puede haber descarga masiva
(activación total en estrés) o estimulación discreta (localizada, ejemplo: regulación térmica).
Centros simpáticos.
Centros primarios: En el cuerno intermediolateral de la médula espinal (T1-L2), donde residen los cuerpos
celulares de neuronas preganglionares.
Centros superiores:
Tronco encefálico e hipotálamo: Controlan respuestas integradas, como descarga masiva en miedo o dolor
(respuesta de alarma: aumento de presión arterial, flujo sanguíneo a músculos, metabolismo, etc.).
Corteza cerebral: Influye indirectamente vía señales a centros inferiores.
Conexión con médulas suprarrenales: Ubicadas sobre los riñones, reciben fibras preganglionares directas.
Actúan como "ganglios postganglionares modificados", secretando hormonas que amplifican efectos
simpáticos en todo el cuerpo, incluso en áreas sin inervación directa (Ejemplo: aumento metabólico en
células).
Referencia bibliográfica: Guyton y hall, tratado de fisiologia medica (seccion: unidad xi, el sistema nervioso: c.
neurofisiologia motora e integradora). capitulo 61 – el sistema nervioso autonomo y la medula suprarenal.
26. El parasimpático: plexos y ganglios periféricos.
El sistema nervioso parasimpático (SNP) es una de las dos divisiones principales del sistema nervioso autónomo
(SNA), junto con el simpático. Su función principal es promover el "reposo y digestión". Actividades conservadoras
de energía como la digestión, la salivación, la reducción del ritmo cardíaco, la constricción pupilar y la estimulación
de funciones glandulares y viscerales. Actúa en oposición al simpático, que prepara al cuerpo para "lucha o huida".
Plexos principales: Los plexos son redes de fibras nerviosas autónomas donde se entremezclan fibras parasimpáticas
con simpáticas (el nervio Vago representa el 75% - 80% del SNP). Los principales asociados al SNP son:
Plexo cardíaco: Formado por fibras del vago (X) y simpáticas. Regula el corazón: disminuye el ritmo cardíaco
y la contractilidad.
Plexo pulmonar: También vía vago, controla la broncoconstricción y la secreción glandular en pulmones.
Plexo esofágico: Derivado del vago, inerva el esófago para promover la peristalsis.
Plexo celíaco (o solar): Recibe fibras parasimpáticas del vago; inerva estómago, intestino delgado, hígado,
páncreas y bazo, estimulando digestión y secreción.
Plexo mesentérico superior e inferior: Extensiones del celíaco, para intestinos.
Plexo hipogástrico (pélvico): Formado por fibras sacras (S2-S4) y simpáticas; inerva vejiga, recto, útero y
genitales, promoviendo micción, defecación y funciones sexuales.
Ganglios periféricos: Los ganglios parasimpáticos son terminales (cerca o en el órgano), a diferencia de los simpáticos
(en cadenas paravertebrales). Se dividen en: Ganglios craneales (cefálicos) y Ganglios sacros (pélvicos).
Ganglios craneales (cefálicos)
Ganglio ciliar: Asociado al nervio III (oculomotor). Inerva músculos del ojo (ciliar y esfínter pupilar) para
acomodación y miosis.
Ganglio pterigopalatino (esfenopalatino): Vía nervio VII (facial). Inerva glándulas lagrimales y nasales para
secreción.
Ganglio submandibular: También vía VII. Inerva glándulas submandibular y sublingual para salivación.
Ganglio ótico: Vía nervio IX (glosofaríngeo). Inerva glándula parótida para salivación.
Ganglios terminales del vago (X): Intramurales (dentro de órganos), como en corazón, pulmones, tracto
gastrointestinal (hasta colon transverso). No forman ganglios discretos, sino plexos intramurales.
Ganglios sacros (pélvicos)
Ganglios intramurales o terminales: Ubicados en las paredes de órganos pélvicos (vejiga, recto, genitales).
Reciben fibras de S2-S4 vía nervios esplácnicos pélvicos. No hay ganglios prevertebrales definidos; las
sinapsis ocurren cerca del órgano.
Referencia bibliográfica: Guyton y Hall, tratado de fisiologia medica (sección: unidad xi, el sistema nervioso: c.
neurofisiologia motora e integradora). capitulo 61 – el sistema nervioso autónomo y la medula suprarenal.
27. Funcionamiento del sistema neurovegetativo.
El sistema neurovegetativo (también conocido como sistema nervioso autónomo o involuntario) es la parte del sistema
nervioso que controla las funciones internas del organismo que se realizan de forma automática, sin control consciente
o voluntario. Su función principal es mantener la homeostasis. Su funcionamiento se destaca por procesos vitales
como: La frecuencia cardíaca y la presión arterial, la frecuencia respiratoria, la temperatura corporal, la digestión y el
movimiento intestinal, la micción y la defecación, la producción de fluidos corporales (saliva, sudor, lágrimas) y las
respuestas sexuales (erección y eyaculación).
Referencia bibliográfica: Guyton y Hall, tratado de fisiologia medica (seccion: unidad xi, el sistema nervioso: c.
neurofisiologia motora e integradora). capítulo 61 – el sistema nervioso autonomo y la medula suprarenal.
28. Vagotonia
Es un término que describe un estado de excitabilidad o hiperactividad del nervio vago. El nervio vago es el principal
componente del sistema nervioso parasimpático. Cuando una persona esta en un estado de vagotonía, la fuerte
activación del nervio vago domina la respuesta del cuerpo, resultando en una exageración de las funciones
parasimpáticas. Los síntomas mas comunes son:
Cardiacos: Se presenta bradicardia (menos de 60 LPM) e hipotensión.
Digestivos: Nauseas y vómitos, aumento de la motilidad intestinal (puede generar diarrea) y aumento de las
secreciones digestivas.
Diaforesis excesiva.
Salivación excesiva.
Miosis (contracción de las pupilas).
Sincope.
Referencia bibliográfica: Guyton y Hall, tratado de fisiologia medica (seccion: unidad xi, el sistema nervioso: c.
neurofisiologia motora e integradora). capitulo 61 – el sistema nervioso autonomo y la medula suprarenal.
29. Simpaticotonia.
Se refiere al predominio de la actividad del sistema nervioso simpático sobre el sistema nervioso parasimpático. Los
síntomas mas comunes son:
Cardiacos: Taquicardia e hipertensión.
Taquicardia
Midriasis (dilatación de las pupilas).
Temblor en las manos.
Vasoconstricción.
Disminución de la motilidad intestinal
Referencia bibliografica: Guyton y Hall, tratado de fisiologia medica (seccion: unidad xi, el sistema nervioso: c.
neurofisiologia motora e integradora). capitulo 61 – el sistema nervioso autonomo y la medula suprarenal.
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