Las leyes épicas de Axel Olrik constituyen uno de los pilares de la narratología del
cuento tradicional. Olrik las formuló entre 1908 y 1909 tras observar que,
independientemente de su origen, los relatos de tradición oral tendían a organizarse
siguiendo unos mismos principios estructurales.
Creo que merece la pena hacerlo con rigor, porque sobre Olrik circulan muchos
resúmenes incompletos. He tomado como referencia el artículo original de Axel Olrik
(Epic Laws of Folk Narrative, 1909) y la traducción clásica incluida por Alan Dundes
en The Study of Folklore. Lo que sigue no es una traducción literal, sino una
explicación comentada pensada desde la narración oral.
Las leyes épicas de Axel Olrik comentadas para narradores
1. Ley de la apertura
El relato no comienza de golpe. Existe una progresión desde la calma hacia el
conflicto.
Por eso abundan fórmulas como:
Érase una vez...
o
En un reino muy lejano...
No aportan información.
Preparan al oyente.
Hoy sigue siendo útil.
Aunque no utilicemos fórmulas tradicionales, el público necesita sentir que está
entrando en otro tiempo.
2. Ley del cierre
Del mismo modo, el relato tampoco termina bruscamente.
Después del conflicto aparece una relajación.
No importa si termina bien o mal.
Lo importante es que el oyente tenga tiempo para salir del cuento.
Hoy muchos narradores eliminan este descenso.
Olrik probablemente diría que eso aumenta la intensidad pero disminuye la sensación
de plenitud.
3. Ley de la repetición
Lo importante se repite.
La oralidad no subraya mediante explicaciones.
Subraya mediante reiteraciones.
Por ejemplo:
tres llamadas
tres puertas
tres intentos
4. Ley del tres
Cuando existe una repetición, normalmente culmina en tres.
El primero prepara.
El segundo confirma.
El tercero resuelve.
No es una superstición.
Es un mecanismo psicológico extraordinariamente eficaz.
5. Ley de dos personajes en escena
En las escenas importantes casi siempre actúan solamente dos personajes.
Héroe-ogro.
Madre-hijo.
Vieja-joven.
Cuando aparecen muchos personajes, sólo dos mantienen la acción.
Esto sigue siendo completamente válido sobre un escenario.
6. Ley del contraste
La tradición oral piensa mediante opuestos.
Viejo / joven
Rico / pobre
Listo / tonto
Luz / oscuridad
No existen personajes ambiguos durante mucho tiempo.
7. Ley de los gemelos
Cuando dos personajes desempeñan exactamente la misma función, el oyente los
percibe como una unidad.
Por eso los cuentos tienden a diferenciarlos rápidamente.
Los dos hermanos.
Las dos hermanas.
Los dos gigantes.
En cuanto uno adquiere personalidad, deja de ser un "gemelo narrativo".
8. Ley de la posición inicial
El primer personaje suele poseer mayor rango.
El rey.
El padre.
El hermano mayor.
Marca el punto de partida.
9. Ley de la posición final
Sin embargo...
El último suele quedarse con la simpatía del público.
El hermano pequeño.
La tercera hija.
El último intento.
Una ley preciosa.
Porque explica muchísimos cuentos.
10. Ley del hilo único
La narración sigue una sola dirección.
No existen historias paralelas.
No cambia constantemente de protagonista.
La novela puede hacerlo.
El cuento oral no.
11. Ley del esquematismo
Las escenas semejantes conservan prácticamente la misma estructura.
No sólo se repiten.
Se construyen igual.
Por ejemplo:
—¿Quién anda ahí?
—Soy yo.
—¿Qué traes?
—Pan y vino.
Cuando vuelve a ocurrir, casi todo permanece igual.
Sólo cambia lo imprescindible.
12. Ley de los cuadros escénicos
Los cuentos contienen imágenes inolvidables.
Caperucita delante del lobo.
David frente a Goliat.
El héroe levantando la espada.
Son escenas que casi podrían pintarse.
Esto tiene enorme interés para la narración oral.
Un cuento memorable suele contener varias imágenes memorables.
13. Ley de la lógica interna
Todo puede ser fantástico.
Pero nada puede ser arbitrario.
Si los animales hablan...
hablan todos.
Si un espejo responde...
el público acepta esa regla.
Lo que no acepta es que las reglas cambien sin motivo.
14. Ley de la unidad de acción
Todo contribuye a la historia principal.
No hay episodios gratuitos.
Cada escena empuja el relato.
15. Ley de la concentración sobre el protagonista
Aunque aparezcan muchos personajes...
el cuento pertenece a uno.
Toda la energía narrativa termina concentrándose sobre él.
16. Ley de la simplicidad
Ésta suele desaparecer en muchos resúmenes.
Y sin embargo es una de las más importantes.
La tradición oral elimina lo accesorio.
Pocos personajes.
Pocos lugares.
Pocos objetos.
Pocas motivaciones.
No porque el mundo sea simple.
Sino porque la memoria humana funciona mejor así.
Lo que Olrik no dijo (y quizá hoy añadiría)
Creo que aquí es donde la narración oral contemporánea puede dialogar con Olrik.
Si hoy tuviera que añadir algunas leyes, propondría estas:
17. Ley del centro emocional
No basta con saber qué ocurre.
El narrador necesita descubrir qué le conmueve.
Aquí aparece Doug Lipman.
18. Ley del silencio
La tradición oral utiliza tanto lo que dice como lo que calla.
El silencio también narra.
19. Ley de la imagen dominante
Los grandes cuentos suelen dejar una imagen que permanece mucho más que el
argumento.
No recordamos todos los detalles de Hansel y Gretel.
Recordamos la casa de chocolate.
20. Ley de la resonancia
El cuento no termina cuando acaba.
Termina cuando el público deja de pensarlo.
Una reflexión para La alquimia de contar
Creo que el mayor error al leer a Olrik es considerar sus leyes como una receta para
construir cuentos. Él nunca pretendió eso. Su propósito era explicar por qué, cuando
las historias pasan de boca en boca durante generaciones, acaban pareciéndose en
ciertos aspectos.
Desde la perspectiva de la narración oral escénica, esas leyes son especialmente
valiosas porque describen mecanismos que siguen siendo eficaces para captar y
sostener la atención del público. Sin embargo, hoy el narrador puede decidir
conscientemente cuándo respetarlas y cuándo romperlas.
De hecho, una de las ideas más sugerentes para un capítulo de La alquimia de
contar sería plantear que el narrador contemporáneo trabaja en un diálogo
permanente entre las leyes de la tradición y las licencias de la creación. Conocer a
Olrik no obliga a obedecerlo; permite transgredirlo con conocimiento de causa. Esa es,
probablemente, la diferencia entre romper una convención y simplemente ignorarla.
Creo que, desde la perspectiva de la narración oral contemporánea, las leyes de Olrik
pueden leerse de dos maneras.
La primera es descriptiva, que era la intención original de Olrik: no pretendía decir
cómo debían construirse los cuentos, sino explicar por qué los cuentos tradicionales
presentan formas tan parecidas.
La segunda es práctica. Para un narrador oral, estas leyes funcionan casi como un
manual de economía narrativa. Explican por qué ciertos relatos se recuerdan con tanta
facilidad: reducen la complejidad, favorecen la memorización, crean expectativas
mediante la repetición y centran la atención en un solo conflicto y un solo protagonista.