LENGUAJE, LENGUA, HABLA Y DISCURSO: UNA MIRADA CRÍTICA DESDE LA NEUROCIENCIA APLICADA A LA TERAPIA DEL LENGUAJE / FONOAUDIOLOGÍA Néstor Antonio Pardo Rodríguez Terapeuta del Lenguaje / Fonoaudiólogo [email protected] RESUMEN Este artículo explora la importancia de contar con un corpus teórico y definiciones propias desde la Terapia del Lenguaje / Fonoaudiología para comprender y aplicar disciplinarmente las diferencias entre lenguaje, lengua, habla y discurso, desde una perspectiva moderna en neurociencia del lenguaje. Se combinan hallazgos de neuroimagen, teorías evolutivas y enfoques clínicos en fonoaudiología para ofrecer una visión más integrada. Se sostiene que el lenguaje es una función cerebral que se desarrolla en conjunto con la evolución, vinculada con la simbolización y la interacción comunicativa. La lengua se entiende como un sistema social y cultural heredado, mientras que el habla es una función individual influenciada por factores biológicos, psicológicos y del contexto. Por último, el discurso se ve como una acción comunicativa concreta que expresa intenciones, ideas y relaciones sociales. Es importante que la Fonoaudiología avance en definir sus propios conceptos, dejando atrás modelos que solo se enfocan en aspectos lingüísticos, antropológicos o psicológicos. Esto fortalecerá su identidad como disciplina, mejorará los diagnósticos y permitirá ofrecer tratamientos más adecuados a cada persona. PALABRAS CLAVE: lenguaje, fonoaudiología, epistemología clínica, habla, discurso, neurolingüística. INTRODUCCIÓN Diferenciar entre lenguaje, lengua, habla y discurso no es solo cuestión de terminología. Es fundamental desde el punto de vista del conocimiento, la práctica clínica y la ética. Como disciplina dedicada al bienestar comunicativo, la Fonoaudiología necesita entender estos conceptos en relación con su práctica, reconociendo que cada uno abarca niveles diferentes de la actividad humana: la neurobiológica, la social, la subjetiva y la relacional. A lo largo de su historia, la disciplina ha dependido fundamentalmente de definiciones provenientes de campos como la lingüística estructural (Saussure, 1916/2005), la antropología (Duranti, 1997) o la psicología cognitiva (Piaget, 1964). Esto ha limitado el desarrollo de un enfoque clínico propio, afectando la precisión en diagnósticos y tratamientos. Por eso, proponemos una redefinición que tenga en cuenta la neurociencia y la perspectiva fonoaudiológica, capaces de integrar la complejidad funcional del cerebro, los símbolos y el contexto social. EL LENGUAJE: UNA FUNCIÓN CEREBRAL EN EVOLUCIÓN Desde las neurociencias, se entiende que el lenguaje es una función avanzada del cerebro que surgió durante la evolución del sistema nervioso, especialmente en áreas como el neocórtex y las redes multisistémicas (Damasio, 1994; Friederici, 2011). Es una capacidad que nos permite representar símbolos, planear acciones, contar historias, expresar sentimientos y controlar nuestras conductas sociales. Pero más allá, el lenguaje es una función cerebral que combina percepción, emoción, memoria, movimiento y simbolización, y que ha sido configurada a través de la relación entre el cuerpo, las manos, el entorno y la cultura. Esto significa que el lenguaje no es solo un sistema de símbolos. Es un proceso encarnado, dinámico y contextualizado que sustenta toda forma de comunicación. LA LENGUA: UN SISTEMA SOCIAL Y CULTURAL La lengua o idioma es el conjunto de símbolos y reglas que una comunidad transmite y comparte a lo largo del tiempo. No es algo con lo que nacemos, sino que se construye socialmente a través de la interacción con otros (Miller, 1979; Rossi-Landi, 1970). Mientras que el lenguaje es una capacidad focalizada en el cerebro, la lengua refleja toda la historia social y cultural que ese potencial ha ido acumulando. Se sostiene que la lengua no es un invento individual, sino un evento fruto de acuerdos sociales. Un ejercicio y una realización que se aprende y comparte en comunidades, en contextos específicos que dan forma a su uso, significado y función. Así, la lengua se apoya en la estructura cerebral del lenguaje, pero está profundamente influenciada por la cultura, el entorno lingüístico y las historias de una comunidad específica. HABLA: EXPRESIÓN INDIVIDUAL CONDICIONADA Tradicionalmente, se ha definido el habla como la ejecución vocal concreta de la lengua (Saussure, 2005). Sin embargo, desde una perspectiva clínica neurolingüística, se entiende que el habla surge de múltiples interacciones entre sistemas como los neurológicos, motores, sensoriales, emocionales y situacionales. Según Susanibar y Dioses (2016), el habla puede describirse como “el resultado de una relación compleja entre procesos neurolingüísticos, neurofisiológicos, neurosensoriales, neuromusculares y la actividad psíquica… que se refleja en la emisión vocal, la fluidez, la prosodia y la articulación” (p. 2). Desde nuestra perspectiva, el habla es la manifestación individual, concreta y corporal del pensamiento humano con base en el lenguaje, que se traduce en un discurso coherente a través del sonido, palabras y estructuras oracionales, exteriorizando las intenciones cognitivas, afectivas y sociales de la persona, moduladas por su historia neurosensorial y su entorno. Esta visión destaca que el habla es el producto exteriorizado de un proceso particular resultante a la forma en que cada persona procesa la información recibida a través de los diversos canales sensoriales, la integra, la reconoce y comprende, para después producir una respuesta creativa e individual a través de un discurso oral. Esto es fundamental en el diagnóstico clínico fonoaudiológico, ya que abarca los procesos neurológicos, cognitivos y emocionales que se desarrollan en el sistema nervioso central y no solo se pretende medir el conocimiento de las estructuras de la lengua o idioma. DISCURSO ACCIÓN COMUNICATIVA EN CONTEXTO Más que un simple conjunto de enunciados, el discurso es una práctica comunicativa con intención, estructura y un contexto específico. Desde Austin (1962) y Peirce (1960), se reconoce que hablar no solo implica transmitir información, sino que también realiza acciones: pedir algo, prometer, amenazar o convencer. Esta capacidad performativa depende de procesos cognitivos superiores como la memoria semántica, la planificación ejecutiva y la comprensión social (Frith & Frith, 2006). CRÍTICA A LOS MODELOS TRADICIONALES PARA DEFINIR EL LENGUAJE Muchos manuales clásicos y pruebas clínicas se basan en definiciones como las de Bloom y Lahey (1978) u Owens (2012), que ven el lenguaje simplemente como “un sistema de símbolos y reglas que se combinan”. Aunque esto puede ser útil en ciertos contextos académicos o lingüísticos, no refleja completamente los avances en neurociencia. Estudios como los de Binder et al. (2009) han demostrado que el lenguaje implica redes cerebrales distribuidas que no solo procesan símbolos, sino también aspectos emocionales, motores, perceptivos y sociales. Reducir el lenguaje a un simple código es negar su naturaleza integradora, en la que están implicados acción, gestos, memoria y emociones. Esta crítica no busca invalidar las ideas anteriores, sino resaltar la importancia de actualizar las teorías con base en los datos actuales y la práctica clínica real. IMPLICACIONES CLÍNICAS Y DISCIPLINARES El uso de conceptos externos y descontextualizados ha llevado a evaluaciones que tienden a patologizar la diversidad comunicativa, lo que puede generar sobrediagnósticos, tratamientos inapropiados y prácticas poco éticas (Herrera, 2012). Desde una perspectiva más clínica, sería positivo redefinir la disciplina para: - Realizar diagnósticos más precisos, funcionales y ajustados a diferentes culturas. - Enfocar las intervenciones en la persona, no en la norma. - Articular conocimientos de neurobiología, simbolización y entorno. - Fortalecer una identidad propia y rigurosa en la disciplina. Como dicen Duque et al. (2011) y Vergara (2018), la Fonoaudiología debe desarrollar conocimiento que surja de su práctica, integrando los niveles neurofuncional, simbólico y relacional del lenguaje. CONCLUSIONES Replantear cómo hablamos, cómo usamos el lenguaje y cómo nos comunicamos desde la perspectiva de la Fonoaudiología no es solo una cuestión académica. Es una verdadera obligación ética, social y profesional. Seguir usando categorías que vienen de la lingüística clásica, la antropología tradicional o la psicología conductista de forma automática termina siendo una forma de violencia intelectual: le estamos imponiendo a la persona que se comunica un modelo de normalidad que no tiene en cuenta su realidad neurológica, sus sentimientos, su historia particular en el lenguaje y su contexto social y cultural. Desde una perspectiva ética, seguir usando marcos descontextualizados y de cierta manera trasnochados, puede llevar a diagnósticos injustos, a intervenciones que no consideran las particularidades de cada individuo y a decisiones clínicas que niegan el derecho de la persona a ser vista y entendida en su diferencia. La Terapia del Lenguaje / Fonoaudiología debe reconocer que la diversidad en la comunicación es una parte legítima de lo que somos como seres humanos. No simplemente un déficit frente a una norma abstracta. Desde un enfoque biopsicosocial, adoptar una visión crítica de la neurolingüística nos ayuda a entender la complejidad de las personas: cómo funciona su cerebro, cómo viven sus emociones, su cuerpo en movimiento, las relaciones afectivas y la cultura que los rodea. Hay que entender que el lenguaje como una facultad neuropsicológica y biológica, es una capacidad mental estructurada en redes neuronales distribuidas que permiten la simbolización, la intencionalidad comunicativa y la articulación del pensamiento. Esto cambia completamente el cómo abordamos lo clínico. No se trata solo de corregir lo que aparentemente está mal, sino comprender y acompañar los procesos que se dan al interior de la persona. De ayudar a que cada uno encuentre significado y de potenciar su participación en la vida social. Finalmente, a nivel disciplinar, solo una Terapia del Lenguaje / Fonoaudiología que construya sus propias definiciones y categorías, basadas en su experiencia clínica y en diálogo con las neurociencias, podrá lograr su verdadera independencia académica. Limitarse a aceptar modelos externos sería seguir dependiendo de teorías que no son propias, reduciendo así al profesional a ser solo un aplicador de ideas ajenas en lugar de un creador de conocimiento propio y disciplinar. Por eso, replantear estos conceptos no es solo una decisión académica: es un acto de responsabilidad ética, una urgencia en lo clínico y un camino imprescindible para que la Fonoaudiología sea más humana, más científica y transformadora. Referencias Austin, J. L. (1962). How to Do Things with Words. Oxford University Press. Binder, J. R., Desai, R. H., Graves, W. W., & Conant, L. L. (2009). Where is the semantic system? A critical review and meta-analysis of 120 functional neuroimaging studies. Cerebral Cortex, 19(12), 2767–2796. Bloom, L., & Lahey, M. (1978). Language Development and Language Disorders. Wiley. Damasio, A. R. (1994). Descartes' Error: Emotion, Reason, and the Human Brain. Putnam. Duque, L., Bustamante, D., & Cárdenas, D. (2011). Lenguaje, discurso y cognición: Una mirada desde la neuropsicología y la lingüística clínica. Universidad de Antioquia. Fairclough, N. (1992). Discourse and Social Change. Polity Press. Friederici, A. D. (2011). The brain basis of language processing: From structure to function. Physiological Reviews, 91(4), 1357–1392. Frith, C. D., & Frith, U. (2006). The neural basis of mentalizing. Neuron, 50(4), 531– 534. Habermas, J. (1987). Teoría de la acción comunicativa. Taurus. Herrera, J. (2012). Neuropsicología del lenguaje: una aproximación desde la diversidad. Editorial Universitaria. Miller, G. A. (1979). Lenguaje y comunicación. Ariel. Owens, R. E. (2012). Language Development: An Introduction (8th ed.). Pearson. Pardo, N. A. (2025). La praxis del lenguaje: bases neurolingüísticas para la terapia fonoaudiológica (inédito). Peirce, C. S. (1960). Collected Papers of Charles Sanders Peirce (Vols. 1–8). Harvard University Press. Piaget, J. (1964). El lenguaje y el pensamiento en el niño. Crítica. Rossi-Landi, F. (1970). Lenguaje como trabajo y como praxis. Crítica. Saussure, F. de. (2005). Curso de lingüística general (E. de Mauro, Ed.). Losada. (Obra original publicada en 1916) Susanibar, A., & Dioses, M. (2016). Fonética clínica y patología del habla. Editorial Médica Panamericana. Vergara, D. (2018). El lenguaje en acción: fundamentos clínicos para una terapia del discurso. Universidad Nacional de Colombia.
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