GACETA MÉDICA DE MÉXICO ARTÍCULO ORIGINAL - SALUD PÚBLICA Y SOCIOLOGÍA MÉDICA Barreras para la atención de la salud mental de estudiantes de medicina Roberto C. Quiñones-Robles, Cristina Almeida-Perales,* Carolina Díaz-Flores y Pascual G. García-Zamora Dellanira Ruiz de Chávez-Ramírez, Unidad Académica de Medicina Humana y Ciencias de la Salud, Universidad Autónoma de Zacatecas, Zacatecas, Zacatecas, México Resumen Antecedentes: La educación médica está asociada a diferentes trastornos mentales, problema que va en aumento, y además se han evidenciado barreras que dificultan el uso de servicios de atención entre los médicos en formación. Objetivo: Identificar las principales barreras que enfrentan los estudiantes de medicina para buscar ayuda profesional y atender su salud mental. Material y métodos: Estudio observacional transversal de tipo descriptivo y analítico, en estudiantes de medicina (n = 305), en quienes se aplicó el instrumento BACE (Barriers to Care Evaluation). Se utilizó el coeficiente de correlación de Pearson. Resultados: De acuerdo con los valores de las medias globales de las dimensiones del instrumento, las barreras, de mayor a menor, fueron el estigma (x–= 0.69, DE = 0.264), las actitudinales (x–= 0.67, DE = 0.472) y las estructurales (x–= 0.63, DE = 0.396). Las características que se vieron mayormente correlacionadas con las barreras fueron ser mujer, pertenecer a la comunidad de la diversidad sexual y de género, tener algún trastorno de salud mental y tener conducta suicida (p < 0.05) Conclusiones: Estos hallazgos son clave para la creación de propuestas que mitiguen o disminuyan las dificultades en la atención de la salud mental de los estudiantes de medicina. PALABRAS CLAVE: Estudiantes de medicina. Salud mental. Barreras para el acceso a servicios de salud. Conducta de búsqueda de ayuda. Estigma social. Medical student barriers to mental healthcare Abstract Background: Medical education is associated with different mental disorders, a growing concern. Additionally, several barriers have been reported that hinder the use of mental health care services among physicians in training. Objective: To identify the main barriers faced by medical students in seeking professional help and care the mental health. Material and methods: Cross-sectional observational study of descriptive and analytical type, in medical students (n = 305), in whom the BACE (Barriers to Care Evaluation) instrument was applied and Pearson’s correlation coefficient was applied. Results: Based on mean subscale values of the instrument, the barriers from highest to lowest were: stigma (x–= 0.69, SD = 0.264), attitudinal (x–= 0.67, SD = 0.472) and structural (x–= 0.63, SD = 0.396). The characteristics most correlated with barriers included female gender, identification with gender and sexual diversity, having a mental health disorder, and exhibiting suicidal behavior (p < 0.05) Conclusions: These findings are key in the creation of approaches to mitigate the impact these barriers have on the mental health care of medical students. KEYWORDS: Medical students. Mental health. Barriers to access of health services. Help-seeking behavior. Social stigma. *Correspondencia: Fecha de recepción: 06-11-2024 Cristina Almeida-Perales Fecha de aceptación: 21-01-2025 E-mail: [email protected] DOI: 10.24875/GMM.24000369 Gac Med Mex. 2025;161:201-209 Disponible en PubMed www.gacetamedicademexico.com 0016-3813/© 2025 Academia Nacional de Medicina de México, A.C. Publicado por Permanyer. Este es un artículo open access bajo la licencia CC BY-NC-ND (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/). 201 Gaceta Médica de México. 2025;161 202 Introducción Material y métodos La educación médica presenta una crisis de salud mental, considerándose un factor de riesgo para desarrollar trastornos mentales,1 debido a condiciones propias de la formación que contribuyen al deterioro psicológico de los estudiantes.2 En consecuencia, los estudiantes muestran problemas como trastornos del sueño (42.0%), síntomas de estrés (41.7%), agotamiento (35.8%), ansiedad (32.5%) y depresión (32.4%), y otras afecciones como abuso de sustancias (25.2%), trastornos alimentarios (9.8%) y conducta suicida (8.9%).3 Tras la pandemia de COVID-19, las tasas aumentaron en cuanto a depresión (31.0-37.9% después de la contingencia frente a 11.0-27.2% previamente). Además, en comparación con la población general, los médicos en formación muestran mayores prevalencias de ansiedad y depresión (33.737.9% vs. 26.9-27.7%).4 Los problemas mentales pueden afectar varios ámbitos de la vida de los alumnos, con consecuencias como insatisfacción, deseo de abandonar la educación,5 ideas suicidas, bajo rendimiento académico y compromiso de su seguridad.4 A pesar de las altas tasas y de las recomendaciones establecidas desde la década de 1990 para brindar atención profesional en salud mental a esta población,6 existen múltiples barreras para el acceso a tales recursos entre los estudiantes. Las principales barreras documentadas por las cuales los estudiantes no expresan sus problemas de salud mental son el temor a parecer frágiles o a no ser comprendidos, el estigma, la vergüenza y la desconfianza en los servicios. Además, ante situaciones adversas emplean estrategias de afrontamiento, como aislamiento, negación de problemas o restar importancia a la situación.7 Otras barreras descritas son la falta de tiempo (72.8%) y el acceso conveniente (48.5%), así como la preocupación sobre la opinión de sus profesores, directivos y residentes (45.0%) y de los compañeros (41.1%). Y de la misma forma, la confidencialidad (39.1%), el impacto en el expediente académico (27.2%), las dudas sobre la eficacia del tratamiento (23.8%) y la falta de información acerca de los servicios (21.3%).8 En este sentido, es fundamental identificar las principales barreras que enfrentan los estudiantes de medicina en la búsqueda de ayuda profesional y el acceso a los servicios de atención, así como los determinantes sociales en salud asociados, con el propósito de atender sus padecimientos mentales, reconociendo las áreas de oportunidad para generar propuestas que hagan frente a este problema. Estudio observacional de tipo descriptivo y analítico, transversal, en estudiantes de la licenciatura en medicina general de una universidad pública. El universo de estudio incluyó a los alumnos inscritos en el semestre comprendido de enero a junio de 2024 (n = 1376). Se aplicó un muestreo por conveniencia que incluyó a todos los estudiantes de medicina matriculados, sin importar el semestre que cursaban, o que presentaran síntomas psicológicos o antecedentes de diagnósticos previos. Este tipo de muestreo se seleccionó debido a que no se tenía identificado con precisión el número de estudiantes que cumplieran con las características específicas relacionadas con el objeto de estudio. El tamaño de la muestra se calculó para una población finita, con un nivel de confianza del 95% (Z = 1.96) y un margen de error del 5% (e = 0.05). Se aplicó un cuestionario en Google Forms de 44 preguntas, estructurado por cuatro secciones: datos sociodemográficos y académicos (cinco preguntas), datos epidemiológicos (cinco preguntas), servicios de atención (cuatro preguntas) y evaluación de las barreras para el acceso a la atención (30 ítems) mediante el instrumento BACE (Barriers to Care Evaluation),9 con validez en español.10 Se incluyó una pregunta abierta sobre antecedente de trastornos de salud mental diagnosticados, los cuales se categorizaron según la Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ª revisión (CIE-11),11 sin realizar evaluaciones diagnósticas ni aplicar instrumentos adicionales, ya que el objetivo era recopilar antecedentes autoinformados. La conducta suicida se evaluó con la versión modificada de la Columbia-Suicide Severity Rating Scale (C-SSRS).12 En relación al uso de los servicios, se incluyeron preguntas sobre el uso previo, la necesidad durante la formación académica, la solicitud en departamentos universitarios y el tipo de atención recibida. Se realizaron dos pruebas piloto, la primera con el cuestionario en físico y la segunda en Google Forms, evaluando la comprensión del instrumento y la funcionalidad de la plataforma, donde se eliminó una pregunta repetida y se reestructuró una pregunta para una comprensión más clara. El análisis estadístico se realizó en el software SPSS 22, realizando un análisis descriptivo e inferencial y aplicando la correlación de Spearman (r) para establecer la relación de las variables sociodemográficas, académicas y epidemiológicas con las barreras, con un nivel de confianza del 95% y un valor de significancia de p < 0.05. La recolección de datos fue Quiñones-Robles RC et al. Barreras en salud mental de estudiantes autorizada por la dirección de la Unidad Académica, tras la aprobación del Comité de Investigación (No. Registro. CI/UAO-UAZ-2022/00017) y el Comité de Ética en Investigación de la Unidad Académica de Odontología (Folio de recepción CEI-UAO/UAZ0001-R/2024). Resultados La encuesta fue respondida por 305 participantes (n = 305), con edades entre 18 y 29 años (desviación estándar = 1.75), cuyas características sociodemográficas se presentan en la tabla 1. Los alumnos regulares representaron un 91.5% de la muestra, en tanto que los irregulares fueron el 8.5%. Presentaron un trastorno de salud mental el 34.4% (105 estudiantes), siendo los más prevalentes los trastornos de ansiedad o relacionados con el miedo (12.5%) y los trastornos depresivos (10.2%), como se detalla en la figura 1. En relación con la conducta suicida a lo largo de la vida, el 61.3% reportaron pensamiento, el 42.6% ideación y el 13.8% intento. Los estudiantes que recibieron psicoterapia o tratamiento médico en algún momento de su vida fueron el 51.1%. Durante su formación académica, el 57.7% manifestaron haber requerido atención profesional y el 23.9% solicitaron apoyo dentro de la universidad, pero solo el 20.9% fueron debidamente atendidos. Evaluación de las barreras para el acceso a la atención A partir de la escala BACE se valoraron las barreras del estigma, actitudinales e instrumentales. La tabla 2 muestra los resultados de las barreras asociadas al estigma, de las cuales destacan la preocupación de ser descubierto por conocidos (20%) y el temor a la respuesta de su familia (17.7%) como las más frecuentes. Según la tabla 3, las barreras actitudinales resultaron ser las más relevantes de toda la escala: querer resolver el problema por sí mismo (81.8%), creer que el problema podría mejorar sin ayuda (71.5%) y el desagrado de hablar sobre los sentimientos, emociones o pensamientos (64.6%). En cuanto a las barreras instrumentales (Tabla 4), las principales fueron desconocer dónde acudir para recibir atención profesional (63.2%), no ser capaz de cubrir los costos financieros (62.3%) y sentirse demasiado mal como para pedir ayuda (41.6%). Las barreras de estigma que mostraron correlaciones significativas (p < 0.05) con las variables sociodemográficas fueron la preocupación por la reacción Tabla 1. Datos sociodemográficos Variable n % Sexo Femenino Masculino 198 107 64.9 35.1 Relación de pareja No Sí 294 11 96.4 3.6 Pertenencia a la comunidad LGBTTTIQA+* Sí No No sé 56 237 12 18.4 77.7 3.9 Trabajo Sí No Foráneo Sí No 75 230 127 178 24.6 75.4 41.6 58.4 *Lésbica, gay, bisexual, transgénero, travestis, transexual, intersexual, queer, asexual y más. de la familia, asociada con el sexo femenino (r = 0.136) y a estudiantes de la comunidad LGBTTTIQA+ (r = 0.125); también la reacción de sus amigos fue significativa en los estudiantes con menor edad (r = 0.123). Entre las barreras vinculadas con la comunidad de la diversidad sobresalen la preocupación por no ser tomado con seriedad (r = 0.154) y el rechazo a tener un problema de salud mental en el historial médico (r = 0.149). En cuanto a las características académicas, los estudiantes de semestres avanzados mostraron mayor preocupación por ser percibidos como personas débiles (r = 0.113). En la dimensión de barreras actitudinales, querer resolver el problema personalmente (r = 0.173, p < 0.01), pensar que podría mejorar sin ayuda (r = 0.152, p < 0.01) y creer que no se tiene un problema (r = 0.114, p < 0.05) se relacionaron con el sexo femenino. Asimismo, querer resolver el problema por cuenta propia (r = 0.175), la desconfianza en los tratamientos (r = 0.160) y las malas experiencias con profesionales (r = 0.167) se vincularon con la pertenencia a la comunidad LGBTTTIQA+ (p < 0.01). Por otro lado, preferir recibir ayuda de la familia o de los amigos mostró correlación negativa con los trastornos de ansiedad (r = −0.345, p < 0.05). En torno a las barreras instrumentales, la inseguridad sobre dónde acudir para recibir atención (r = 0.181, p < 0.01) y la falta de apoyo para obtener atención profesional (r = 0.139, p < 0.05) se correlacionaron con el sexo femenino. La incapacidad de solventar los 203 Gaceta Médica de México. 2025;161 Diagnóstico No recuerda o desconoce el diagnóstico 18 Trastorno del espectro autista 0.7 Trastornos del comportamiento alimentario 1 Trastornos obsesivo-compulsivo y otros trastornos relacionados 0.7 Trastornos de la personalidad y rasgos relacionados 1.6 Trastornos de ansiedad o relacionados con el miedo 12.5 Trastornos depresivos 0 10.2 2 4 6 8 10 12 14 16 18 20 Porcentaje (%) Figura 1. Prevalencia de los trastornos mentales. Tabla 2. Frecuencias, porcentaje y media en barreras relacionadas con el estigma Barrera relacionada con el estigma No reportada como barrera n (%) Reportada como barrera n (%) Reportada como barrera mayor n (%) Media (DE) Preocupación de poder ser visto (a) como una persona débil por tener un problema de salud mental. 150 (49.2) 155 (50.8) 43 (14.1) 0.95 (1.102) Preocupación sobre lo que mi familia podría pensar, decir, hacer o sentir 124 (40.7) 181 (59.3) 54 (17.7) 1.18 (1.150) Sentirse incomodo (a) o avergonzado (a) 138 (45.2) 167 (54.7) 43 (14.1) 0.99 (1.085) Preocupación de que pudiera ser visto como un (a) loco (a) 199 (65.2) 106 (34.7) 22 (7.2) 0.57 (0.910) Preocupación de poder ser visto (a) como mal (a) padre o madre 104 (83.2) 21 (16.8) 9 (7.2) 0.28 (0.855) Preocupación de ser descubierto (a) por personas que conozco 108 (35.4) 197 (64.6) 61 (20.0) 0.62 (0.956) Preocupación de que las personas podrían no tomarme con seriedad si descubrieran que estoy recibiendo atención profesional 191 (62.6) 114 (37.3) 29 (9.5) 0.66 (0.997) No querer tener un problema de salud mental en mi historial médico 198 (64.9) 107 (35.0) 23 (7.5) 0.60 (0.941) Preocupación acerca de lo que mis amigos (as) puedan pensar, decir o hacer 191 (62.6) 114 (37.4) 20 (6.6) 0.56 (0.868) Preocupación acerca de lo que las personas de mi trabajo puedan pensar, decir o hacer 49 (65.3) 26 (34.7) 5 (6.7) 0.56 (0.904) Media (DE) de las barreras relacionadas con el estigma 0.69 (0.264) DE: desviación estándar. gastos de atención se asoció con los participantes de menor edad (r = 0.124, p < 0.05) y con estudiantes pertenecientes a la comunidad de diversidad sexual (r = 0.127, p < 0.05). Además, un mayor grado escolar se vinculó con una mayor dificultad para obtener permisos laborales (r = 0.260, p < 0.05), mientras que ser estudiante irregular se relacionó con problemas para el cuidado de los hijos durante la atención 204 (r = 0.219, p = 0.05). Por otro lado, los trastornos obsesivo-compulsivos presentaron correlación negativa con la inseguridad sobre dónde acudir (r = −0.288, p = 0.05). El antecedente de un diagnóstico de trastorno mental y las conductas suicidas mostraron valores significativos (p < 0.05) en gran parte de las barreras evaluadas por las tres subescalas (Tabla 5). Quiñones-Robles RC et al. Barreras en salud mental de estudiantes Tabla 3. Frecuencias, porcentaje y media en las barreras actitudinales Barrera actitudinal No reportada como barrera n (%) Reportada como barrera n (%) Reportada como barrera mayor n (%) Media (DE) Querer resolver el problema yo solo (a) 56 (18.4) 249 (81.7) 103 (33.8) 1.47 (1.113) Miedo de ser hospitalizado (a) o recibir una incapacidad 181 (59.3) 124 (40.7) 29 (9.5) 0.70 (0.996) Preocupación de que me pudiera perjudicar al momento de buscar empleo 193 (63.3) 112 (36.7) 30 (9.8) 0.69 (1.029) Pensar que el problema podría mejorar sin ayuda 87 (28.5) 218 (71.5) 61 (20.0) 1.36 (1.098) Preferir una forma de atención alternativa (p. ej., una cura tradicional o religiosa, terapias alternativas o complementarias) 246 (80.7) 59 (19.3) 11 (3.6) 0.31 (0.724) Pensar que la atención profesional probablemente no ayudaría 189 (62.0) 116 (38.1) 17 (5.6) 0.62 (0.910) No me gusta hablar sobre mis sentimientos, emociones o pensamientos 108 (35.4) 197 (64.6) 61 (20.0) 1.23 (1.135) Preocupación sobre los tratamientos disponibles (p. ej., efectos secundarios de los medicamentos) 179 (58.7) 126 (41.3) 30 (9.8) 0.70 (0.996) Haber tenido malas experiencias previas con profesionales de la salud mental 206 (67.5) 99 (32.5) 20 (6.6) 0.55 (0.910) Preferir recibir ayuda de mi familia o amigos (as) 156 (51.1) 149 (48.8) 17 (5.6) 0.12 (0.503) Preocupación de perder la custodia de mis hijos (as) y que me sean retirados (as) sin mi consentimiento 91 (92.9) 7 (7.1) 2 (2.0) 0.12 (0.502) Pensar que no tengo un problema 143 (46.9) 162 (53.2) 31 (10.2) 0.87 (1.000) Media (DE) de las barreras actitudinales 0.67 (0.472) DE: desviación estándar. Tabla 4. Frecuencias, porcentaje y media en las barreras instrumentales Barrera instrumental No reportada como barrera n (%) Reportada como barrera n (%) Reportada como barrera mayor n (%) Media (DE) Estar inseguro (a) de a dónde acudir para recibir atención profesional 112 (36.7) 193 (63.2) 28 (9.2) 0.99 (0.953) Problemas con el transporte o traslado 182 (59.7) 123 (40.3) 25 (8.2) 0.66 (0.953) No ser capaz de pagar los costos financieros involucrados 115 (37.7) 190 (62.3) 75 (24.6) 1.27 (1.204) Los profesionales de mi entorno no están disponibles 200 (65.6) 105 (34.4) 18 (5.9) 0.52 (0.851) Estar muy mal como para pedir ayuda 178 (58.4) 127 (41.6) 25 (8.2) 0.72 (0.992) Dificultad para conseguir permiso en el trabajo 45 (60) 30 (40.0) 9 (12.0) 0.75 (1.066) Tener problemas con el cuidado de mis hijos (as) cuando yo recibo atención por profesionales de la salud mental 99 (92.5) 8 (7.5) 1 (0.9) 0.10 (0.410) No tener a nadie que me pueda ayudar para recibir atención profesional 184 (60.3) 121 (39.6) 26 (8.5) 0.67 (0.966) Media (DE) de las barreras instrumentales 0.63 (0.396) DE: desviación estándar. 205 Gaceta Médica de México. 2025;161 Tabla 5. Coeficiente de correlación entre las barreras y los datos epidemiológicos Situación Barreras de estigma Preocupación de poder ser visto (a) como una persona débil por tener un problema de salud mental Preocupación sobre lo que mi familia podría pensar, decir, hacer o sentir Sentirse incómodo (a) o avergonzado (a) Preocupación de que pudiera ser visto (a) como un (a) loco (a) Preocupación de poder ser visto (a) como mal (a) padre o madre Preocupación de ser descubierto (a) por personas que conozco Preocupación de que las personas podrían no tomarme con seriedad si descubrieran que estoy recibiendo atención profesional No querer tener un problema de salud mental en mi historial médico Preocupación acerca de lo que mis amigos (as) puedan pensar, decir o hacer Preocupación acerca de lo que las personas de mi trabajo puedan pensar, decir o hacer Barreras actitudinales Querer resolver el problema yo solo (a) Miedo de ser hospitalizado (a) o recibir una incapacidad Preocupación de que me pudiera perjudicar al momento de buscar empleo Pensar que el problema podría mejorar sin ayuda Preferir una forma de atención alternativa (p. ej., una cura tradicional o religiosa, terapias alternativas o complementarias) Pensar que la atención profesional probablemente no ayudaría No me gusta hablar sobre mis sentimientos, emociones o pensamientos Preocupación sobre los tratamientos disponibles (p. ej., efectos secundarios de los medicamentos) Haber tenido malas experiencias previas con profesionales de la salud mental Preferir recibir ayuda de mi familia o amigos (as) Preocupación de perder la custodia de mis hijos (as) y que me sean retirados (as) sin mi consentimiento Pensar que no tengo un problema Barreras instrumentales Estar inseguro (a) de a dónde acudir para recibir atención profesional Problemas con el transporte o traslado No ser capaz de pagar los costos financieros involucrados Los profesionales de mi entorno no están disponibles Estar muy mal como para pedir ayuda Dificultad para conseguir permiso en el trabajo Tener problemas con el cuidado de mis hijos (as) cuando yo recibo atención por profesionales de la salud mental No tener a nadie que me pueda ayudar para recibir atención profesional Diagnóstico de trastorno mental Pensamiento suicida Ideación suicida Intento suicida 0.256* 0.278* 0.364* 0.158* 0.230* 0.209* 0.167* −0.039 0.219* 0.274* 0.282* 0.275* 0.272* 0.038 0.266* 0.302* 0.328* 0.354* 0.354* 0.105 0.338 0.382* 0.139† 0.143† 0.171* 0.014 0.203* 0.230* 0.240* 0.174* 0.266† 0.282* 0.264* 0.294† 0.357* 0.273* 0.413* 0.175* 0.061 0.241† 0.230* 0.274* 0.196* 0.184* 0.010 0.282* 0.213* 0.193* 0.332* 0.135† 0.268* 0.315* 0.240* 0.303* 0.084 0.204* 0.134† 0.146† 0.175* 0.061 0.105 0.176* 0.308* 0.322* 0.269* 0.354* 0.323* 0.332* 0.331* 0.175* 0.156* 0.226* 0.284* −0.047 −0.067 0.299* 0.196* 0.138 0.281* 0.281* 0.071 0.208* 0.208* 0.005 0.093 0.246* 0.225* 0.097 0.094 0.189* 0.207* 0.160* 0.355* 0.129 −0.014 0.298* 0.241* 0.394* 0.300* 0.384* 0.082 0.106 0.269* 0.267* 0.344* 0.239* 0.403* 0.167 0.110 0.135† 0.138† 0.224† 0.096 0.245** 0.156 −0.007 0.183* 0.382* 0.295* 0.074 *La correlación es significativa en el nivel 0.01. **La correlación es significativa en el nivel 0.05. Discusión La prevalencia de trastornos mentales diagnosticados en la población estudiada es del 34.4%, superior a lo reportado en la literatura (18-23.4%).13,14 Entre los estudiantes de pregrado, los trastornos más comunes son la depresión (14.9%), la ansiedad (12.1%), el trastorno obsesivo-compulsivo (6.3%), el trastorno bipolar (1.9%) y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (2.2%),13 mientras que la esquizofrenia se presenta en menor proporción (0.4%).15 Estos hallazgos son consistentes con los diagnósticos aquí 206 encontrados y con los descritos en la población mexicana en general, donde el 16.7% de los adultos presentan sintomatología depresiva.16 Sin embargo, la prevalencia de conducta suicida es mayor en los estudiantes de medicina en comparación con el resto de la población mexicana, donde se presenta un 7.7% de pensamientos suicidas y un 3.5% de intentos suicidas.17 La mayoría de los estudiantes (69.9%) no reciben apoyo en salud mental antes de comenzar su educación médica. Durante la formación, la necesidad percibida de atención profesional aumenta al 77.8%,13 Quiñones-Robles RC et al. Barreras en salud mental de estudiantes pero el uso de servicios solo llega hasta el 42.1%.8 Sin embargo, a pesar de su necesidad sentida, gran parte de los estudiantes (64.3-83.8%) no buscan ayuda adecuada.15,18,19 En nuestro estudio, el 51.1%, de los participantes habían recibido previamente psicoterapia o tratamiento médico, cifra que se elevó al 57.7% considerando los estudiantes que buscaron apoyo durante su formación. Entre las variables asociadas con la búsqueda de ayuda destacan los antecedentes de trastornos mentales18 y el avance académico en relación al uso de medicación psiquiátrica.20 Un estudio realizado en estudiantes universitarios de primer año de diferentes licenciaturas, en México, identificó que las barreras más comunes fueron de actitud: preferir manejar los problemas por su cuenta (44%) o hablar con amigos y familiares (39%). Les siguieron barreras de logística, como no saber dónde acudir (28%) y problemas de tiempo, transporte o programación (24%).21 Este hallazgo sugiere que las barreras actitudinales afectan a la población en general, pero son más acentuadas en estudiantes de medicina. Acerca de la escala BACE, las barreras comúnmente percibidas por los estudiantes de medicina son el deseo de resolver el problema de manera independiente (55.9-89.7%), llegando a ser una barrera importante para la mitad de los estudiantes,13,14,18 y la creencia de que el problema se resolverá por sí solo (67.8-80.4%).14,18 Ambas situaciones corresponden a la subescala de barreras actitudinales, y destaca también el desagrado por hablar sobre sentimientos, emociones o pensamientos personales.13,18 Estos aspectos se comportaron de la mima manera en el presente estudio. Respecto a las barreras relacionadas con el estigma, las más reportadas son la preocupación por la reacción de la familia13,14,18 y el temor a no ser tomados con seriedad por otras personas;18 de igual manera, sentir pena o vergüenza13 y el temor de ser visto como débil.14 En comparación con los alumnos de este estudio, sobresale la preocupación de ser descubierto por algún conocido, junto con las barreras previamente mencionadas por otros autores. En la mayor parte de los estudios, el dominio instrumental es el menos destacable, lo cual es semejante con los hallazgos de esta investigación, ya que las barreras más reportadas incluyen la incertidumbre sobre dónde obtener la atención,13,14,18 la incapacidad para cubrir los costos13,18 y la dificultad para encontrar tiempo libre para consultas debido al trabajo o al estudio.13,14 Sentirse demasiado mal para pedir ayuda ha sido importante en algunos contextos14 y menos relevante en otros;18 en este trabajo fue destacado, al igual que los ejemplos anteriores. Las barreras se han asociado a diversas variables en la población de estudio. Por ejemplo, en la dimensión del estigma, los estudiantes de grados preclínicos reportaron mayores valores en _comparación con los _ de la etapa clínica (X = 6 vs. X = 5, p = 0.004). En cuanto a las barreras instrumentales, el sexo femenino _ presenta _ valores más altos que el masculino (X = 9 vs. X = 8, p = 0.001), y lo mismo _ ocurre_con el puntaje global de la escala BACE (X = 24 vs. X = 21, p = 0.05).13 En la investigación aquí presentada, aunque no se compararon medias, se utilizó la correlación de Pearson y se encontró una correlación significativa entre el sexo femenino y las barreras instrumentales, como la inseguridad sobre a dónde acudir para recibir atención (r = −0.141, p = 0.01) y la falta de apoyo para buscar ayuda profesional (r = −0.139, p = 0.05). En cuanto a los semestres escolares, la única barrera que se correlacionó fue la dificultad para conseguir permiso en el trabajo (r = 0.260, p = 0.05), más notorio entre los alumnos de semestres avanzados. Por otro lado, quienes habían utilizado servicios de salud mental previamente presentaron puntajes más altos en las barreras, con diferencias estadísticamente significativas (p < 0.05) en las subescalas de estigma (odds ratio [OR] = 2.042) y aspectos instrumentales (OR = 2.287).14 En nuestro estudio, la conducta suicida y los antecedentes de trastorno mental mostraron una correlación significativa (p < 0.05) con casi todas las barreras de toda la escala BACE, al igual que la pertenencia a la comunidad LGBTTTIQA+. De manera similar, en la población general en México con trastornos mentales de leves a moderados o graves se observó una baja percepción de la necesidad de tratamiento (41.9% y 25.8%; p < 0.001) y la presencia de barreras estructurales (15.6% y 29.9%; p < 0.01) o actitudinales (55.1% y 68.0%; p < 0.05). 22 Conclusiones Esta investigación proporciona una visión sobre el desafío que representa la creciente crisis de salud mental entre los futuros médicos. Las barreras identificadas muestran que los estudiantes de medicina enfrentan situaciones específicas que requieren atención, destacando el estigma y las actitudes como la autosuficiencia, la falta de expresión, la opinión de externos y la falta de tiempo. A su vez, se observa que 207 Gaceta Médica de México. 2025;161 el sexo femenino, los integrantes del colectivo LGBTTTIQA+ y quienes ya presentan trastornos mentales o conductas suicidas son los más afectados. Para abordar estas barreras es fundamental implementar intervenciones que promuevan la educación socioemocional, ayudando a los estudiantes a desarrollar habilidades blandas que les permitan identificar y comunicar sus problemas, así como fomentar una cultura de autocuidado. Los servicios de salud mental, por su parte, deben ser accesibles, confiables y adecuados a las necesidades de tiempo disponible de los estudiantes. En respuesta a los hallazgos de esta investigación se entregó un informe a las autoridades educativas con recomendaciones específicas para abordar las barreras identificadas. Además, se realizó una intervención de divulgación entre los estudiantes para sensibilizarlos sobre la importancia de cuidar su salud mental y eliminar las barreras de estigma y actitud, que son las que presentan mayores implicaciones y responsabilidades para los estudiantes. Financiamiento Este estudio no recibió ninguna fuente de financiamiento. Conflicto de intereses Los autores declaran que no hay ningún conflicto de intereses económico, profesional o personal, que pueda generar sesgo en los resultados y la publicación de este trabajo. Consideraciones éticas Protección de personas y animales. Los autores declaran que los procedimientos seguidos se conformaron a las normas éticas del comité de experimentación humana responsable y de acuerdo con la Asociación Médica Mundial y la Declaración de Helsinki. Los procedimientos fueron autorizados por el Comité de Ética de la institución. Confidencialidad, consentimiento informado y aprobación ética. Los autores han seguido los protocolos de confidencialidad de su institución, han obtenido el consentimiento informado de los participantes, y cuentan con la aprobación del Comité de Ética. Se han seguido las recomendaciones de las guías SAGER, según la naturaleza del estudio. 208 Declaración sobre el uso de inteligencia artificial. Los autores declaran que no utilizaron ningún tipo de inteligencia artificial generativa para la redacción de este manuscrito. Bibliografía 1. Selamu LG, Singhe MS. Mental health distress and academic performance of medical students: a review. J Psychol Clin Psychiatry. 2018;9:675-8. DOI: 10.15406/jpcpy.2018.09.00609. 2. Klein HJ, McCarthy SM. Student wellness trends and interventions in medical education: a narrative review. Humanit Soc Sci Commun. 2022;9(1):92. DOI: 10.1057/s41599-022-01105-8. 3. 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