Esta clase corresponde a los anexos embrionarios y fetales. Vamos a iniciar recordando la
estructura del blastocito. Recuerden que en el blastocito íbamos a encontrar dos masas celulares:
una, que era el embrioblasto, que va a dar origen al embrión, y la otra que era el trofoblasto. El
trofoblasto es una capa de células planas que rodea al embrión, dejando así una cavidad llena de
líquido. El trofoblasto no forma parte del embrión, sino que forma otras estructuras que se
conocen como anexos embrionarios o membranas extraembrionarias, que son las encargadas de
proporcionar todas las condiciones apropiadas al embrión y posteriormente al feto en su
desarrollo.
Esas estructuras, que van a actuar como un soporte y que van a participar en la formación de ese
producto, se pueden organizar en dos grupos. Se pueden clasificar como anexos embrionarios y
anexos fetales. En los anexos embrionarios vamos a encontrar lo que es el saco vitelino y el
alantoides, y en los anexos fetales encontramos la placenta, el amnios y el cordón umbilical.
Vamos a iniciar hablando sobre los anexos fetales. Vamos a hablar sobre la placenta. La placenta
es un órgano feto materno que tiene forma de disco. En el momento en el que ya tenemos un feto
a término, la placenta mide entre 15 a 20 centímetros de diámetro, tiene de 2 a 3 centímetros de
grosor y tiene aproximadamente un peso de 500 a 600 gramos. Su formación se inicia en la
segunda semana de embarazo.
La placenta presenta dos porciones. Encontramos una porción fetal que se origina del trofoblasto
y que es llamada corion frondoso, que está formada principalmente por vasos sanguíneos
embrionarios. Y también tenemos una porción materna, que es la decidua basal, que es el tejido
del útero que se modifica para hacer parte de esa placenta y está formado principalmente por
vasos sanguíneos maternos. Estas dos porciones están unidas por medio de los vellos de anclaje o
primordiales. Es importante saber que la sangre materna y la embrionaria nunca entran en
contacto, sino que el intercambio de sustancias ocurre por medio de capilares.
Ahora llegamos a un punto que es muy importante cuando hablamos de placenta, que es la
circulación placentaria. Tenemos dos tipos de circulación. Encontramos la circulación placentaria
materna, que es el proceso de nutrición donde la sangre va desde la madre hacia la placenta y la
sangre sin oxígeno sale de la placenta hacia la madre. Y la circulación placentaria fetal es el
mecanismo de nutrición y oxigenación del feto, donde la sangre va, en este caso, desde la placenta
hacia el feto y luego la sangre desoxigenada sale del feto hacia la placenta. En esta circulación
participan diferentes vasos sanguíneos. En la circulación placentaria materna, encontramos la
arteria y vena endometrial o uterina, donde la arteria endometrial lleva la sangre oxigenada hacia
el feto y la vena endometrial lleva la sangre desoxigenada hacia la placenta. En la circulación
placentaria fetal participan lo que es la vena y arteria umbilical, en donde la arteria umbilical lleva
la sangre oxigenada de la placenta al feto y la vena umbilical lleva la sangre desoxigenada del feto
a la placenta.
La placenta cumple varias funciones. Aquí vamos a hablar de una de las principales funciones que
es el del intercambio de gases o respiración, donde ese intercambio de gases como el oxígeno, el
dióxido de carbono y monóxido de carbono se realiza por difusión simple.
Otra de las funciones de la placenta es la de intercambio de elementos nutritivos y electrolitos o
nutrición. Ese intercambio de esos aminoácidos, de esos ácidos grasos libres, de los carbohidratos
y de las vitaminas ocurre fácilmente y aumenta a medida que avanza el embarazo.
En cuanto a la función de excreción, tenemos que es esa función, todos esos elementos de
desecho que produce el feto van a pasar precisamente desde el feto hacia la sangre materna para
ser excretados por los riñones maternos.
La placenta también cumple una función de almacenamiento. Los macronutrientes como los
carbohidratos o aminoácidos, al igual que el calcio o el hierro, se almacenan en la placenta y luego
son liberados por la placenta hacia el feto, dependiendo de las necesidades nutritivas que él tenga.
La función de transmisión de anticuerpos maternos o función de protección es muy importante.
Los anticuerpos de la madre, específicamente los de tipo IgG, tienen la capacidad de atravesar la
membrana placentaria por su pequeño tamaño. Estos anticuerpos le confieren una inmunidad
pasiva al feto contra diferentes infecciones. Esta función es muy importante, ya que el feto
presenta una capacidad prácticamente nula para producir protección hasta después del
nacimiento.
La placenta también induce a la producción de hormonas. La placenta induce a la producción de
progesterona, que ayuda a mantener la gestación, de igual manera induce a la producción de
estradiol, que contribuye al crecimiento del útero y el desarrollo de las glándulas mamarias. En los
primeros meses, el sincitiotrofoblasto también produce gonadotropina coriónica humana o HCG,
también conocido como beta, para mantener el cuerpo lúteo. Esta hormona se excreta por la
orina y se usa como indicador de embarazo.
Es importante recordar que muchas bacterias no pueden atravesar la membrana placentaria, pero
sí hay unas que están más preparadas para hacer este tipo de cosas, como por ejemplo, el
Treponema pallidum, que es el que causa la sífilis. A diferencia de los virus, que ellos sí son
capaces de romperla y atravesarla sin ningún problema y causar infecciones intrauterinas que
pueden producir malformaciones, alteraciones o incluso la muerte del feto. Hay ciertos
medicamentos que también pueden atravesarla fácilmente, al igual que ciertas drogas. Esto ocurre
porque ya en los últimos meses del embarazo, esas membranas se adelgazan y se vuelven muy
finas y son atravesadas fácilmente por estos agentes, causando así ese daño en el feto. Es por eso
que en los últimos meses del embarazo existe un mayor riesgo teratogénico en el feto.
Ahora hablemos sobre el amnios. El amnios corresponde a una membrana embrionaria fetal que
forma una cavidad llena de líquido llamado líquido amniótico. Este líquido tendrá la función, en
primer lugar, de hidratar al embrión y al feto. Funciona como protección mecánica, protegiéndolo
de golpes o movimientos bruscos. Mantiene una temperatura estable. Actúa como barrera contra
infecciones y permite el desarrollo normal de los pulmones. Este líquido está compuesto por 98%
de agua, por proteínas, glucosas, lípidos, urea, creatinina. Tiene sales, bilirrubina, ácido úrico,
hormonas, lanugo e incluso tiene células epidérmicas fetales y del amnios.
El cordón umbilical también es un anexo embrionario fetal. Este es un órgano materno fetal de
gran importancia, ya que es el que comunica el feto con la madre. En etapas tempranas del
desarrollo, a la comunicación entre ambos se le llama pedículo de fijación, que está compuesto en
parte por el alantoides, por estructuras de membranas y vasos sanguíneos. Este, más adelante del
embarazo, se desarrolla y forma el cordón umbilical, que es la estructura por donde se hará el
intercambio de nutrientes entre la madre y el feto, que tiene principalmente una vena de gran
calibre y dos arterias más pequeñas. Estas están rodeadas por la gelatina de Wharton, que actúa
como una capa protectora de esos vasos sanguíneos.
Ese cordón va a presentar unos componentes diferentes antes de la semana 10 de desarrollo. Ese
cordón, antes de las 10 semanas, va a estar formado por vasos umbilicales, asas intestinales,
conducto onfalomesentérico, alantoides y gelatina de Wharton, así como amnios. Después de las
10 semanas de desarrollo, vamos a encontrar que está formado simplemente por vasos
umbilicales, gelatina de Wharton y amnios.
Ahora hablemos un poco sobre los anexos embrionarios. Aquí vamos a encontrar al alantoides y el
saco vitelino. El alantoides es una membrana que corresponde a una proyección de la última parte
del sistema digestivo, que se forma en la etapa temprana del desarrollo intrauterino. Este tiene
forma de dedo de guante y participa en la formación inicial de la sangre y se relaciona con la
formación de la vejiga. En cuanto al saco vitelino, este es un anexo embrionario en forma de saco,
que produce y transporta nutrientes y oxígeno hacia el embrión y de este elimina desechos
metabólicos. Este tiene una función de formación de la primera sangre y vasos sanguíneos.
Además, ayuda a mantener transitoriamente las futuras células sexuales que van a madurar
durante la gametogénesis.