Marcio Veloz Maggiolo
RITOS DE CABARET
Fundacion Cultural Dominicana
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RITOS
DE
CABARET
RITOS DE CABARET
(Novela Ritmica)
Marcio Veloz Maggiolo
TALLER
©, 1991, Propiedad del autor
Portada de Taller
Composicién: Fundacién Cultural Dominicana
Diagramaci6n e impresi6n: Editora Taller
Impreso en Reptiblica Dominicana
Printed in Dominican Republic
Taller, Isabel la Catélica 309, Santo Domingo, Rep. Dom.
Marcio Veloz Maggiolo
RITOS DE CABARET
Fundacion
Cultural Dominicana
FUNDACION CULTURAL DOMINICANA
Apartado Postal 1265
Santo Domingo, Reptiblica Dominicana
Teléfonos: 566-3232 y 565-0379
La Fundacién Cultural Dominicana, establecida en virtud del decreto 1047 del
30 de junio de 1979, es una organizacién sin fines de lucro cuyo objetivo
principal es la promocién de actividades que tiendan a un mayor conocimiento
de la cultura dominicana. Su fundador y presidente lo es el licenciado
Bemardo Vega.
Dedico este libro a
Ramon Francisco, Minin Soto,
Pedro Delgado Malagon, Pedro
Vergés y Jestis Torres Tejeda.
Con él quiero cantarle a Agustin Lara y
recordar a Flora Beatriz
Cabrera Pérez (Flor Cabrera).
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"La terrible armonia
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Pablo Milanés.
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CAPITULO I
Debo narrar parte de la historia verdadera,
porque se han dicho de él tantas barbaridades que
no acierto a creer que su conducta fuese el resultado
de su maldad.
Nosotros viviamos detras del cabaret y me crié
oyendo musicas y peleas de chulos y cueros a tal
punto que cuando un silencio de sones y boleros
cubria la estancia, me ponia nervioso, me llenaba
de un temor insospechado: eso porque papa fue
siempre un sonero incorregible y su vida estuvo
ligada a la musica, ya que no como cantante o
como trompetista, si como gozador incansable de
discos y de velloneras que vomitaban noche por
noche, alla por los afios cincuenta, las letras de
conocidos autores como Eliseo Grenet, Bullumba
Landestoy y principalmente, Bobby Capo, todos
-magnificos creadores.
Vivi sin madre; en principio, no la conoci. Por
tales razones la vida me zarandeo duramente. No
_pude terminar el bachillerato, pero sin dudas las
“novelas de Corin Tellado y de Vargas Vila me
_ayudaron. Si me pongo a escribir ahora, ya entrado
en anos, es porque la vida de papa y la mia juntos,
1]
son cosas que deben saberse. Figurense que a los
doce anos de edad yo conocia ya a fondo el cabaret;
a los trece una mujer de Mao me dijo: "chico, si lo
tienes tan lindo", y me oblig6 a acostarme con ella
mientras me pasaba la mano y me decia que el
amor habia que aprenderlo a toda costa. Tanto me
molest6 eso que tuve dudas sobre mi hombria
cuando pasaron los afios. Recordaba siempre a la
mujer de Mao despertandome el instinto mientras
los perros del vecindario ladraban y yo lleno de un
rubor inconsistente me dejaba acariciar.
Mi padre nunca supo esto. Venia del juego de
béisbol sudado y a veces tomado. Era lanzador de
un equipo de béisbol de Villa Duarte, y los sabados
nos ibamos al campo de juego de los Molinuevo,
alla cerca del rio Ozama, y yo llevaba la libreta de
anotaciones, porque aparte de ser hombre de
cabaret a la edad de 13, también habia aprendido
de mi padre el oficio de las anotaciones deportivas.
Me pagaban religiosamente dos pesos por juego, y
cuando cobraba, siempre mi padre me pedia en
préstamo los mismos, por lo cual me conformaba
con aquel refresco rojo, mientras en la barra del
Molinuevo papa se bebia sus cervezas corridas,
puesto que pocas veces bebio ron, ni tragos fuertes y
en pocas ocasiones lo vi del todo borracho.
Han pasado los anos. Papa muri6 hace ya tiempo.
Habia engordado como un perro de fonda; se le
habian rajado los pies; no habia patalon que le
sirviese y lo peor, se decia que las venéreas habian
estado acabando con él. Todo mentira. En 1965
quedo impotente. En 1967 perdié la memoria.
Todo comenz6 cuando el licenciado llegé a la
pieza de patio en la que residiamos, y le dijo a mi
padre: "preparate, te han aceptado y tienes que
12
banarte, peinarte y llegar a la oficina antes de las
doce".
Papa dio un gran salto, y tomandome del brazo
me llev6 con él. Las oficinas estaban en la avenida
México, y cuando llegamos a la puerta é] dio su
nombre y entonces ya habia ordenes para que
pasara. A las dos o tres semanas ya papa era un
hombre "decente”. Le veia bien vestido. Usaba una
chalina azul oscuro, una camisa marca Arrow,
perfume marca Colibri, --del que dicen que usaba
también
el Generalisimo
Trujillo--
asi
como
medias finas Once-Once. La habitacion del patio de
la calle Ravelo la organizamos con un estante para
libros, compramos adornos de los llamados
biscuits y cubrimos con un pano amarillo una
mesita comprada en el Mercado Modelo, y hecha
por Pirulo, un artesano que papa habria de
mencionar por largo tiempo.
Papa tenia algo de escritor. Anotaba en papeles
de todo tipo lo que le sucedia. Por esas razones yo
tengo buena informacién de aquellos anos de la
dictadura, época en la que nadie se atrevia a
pronunciar la palabra comunismo.
A partir de su "enganche" en la avenida México
como agente del Servicio de Inteligencia mi padre
comenz6o
a perder
amigos.
No tanto
porque
se
dieran cuenta de su nuevo modelo de vida, sino
porque el trabajo se hacia mas duro cada vez.
Lo mas destacable de la vida de papa no fueron
sus momentos de calié, sino sus grandes amores.
Pronto entré en contradiccién con su cargo, porque
ya no podia ir por las noches a los cabarets, ni
amar a las mujeres que bailaban son donde
13
Chichita, ni hablar de los boleros de Pedro Flores y
de Rafael Hernandez. Se sentia languidecer, y pidio
permiso para que en la oficina, cuando Negaba del
servicio de delacién, le permitieran por lo menos
escuchar sones y boleros. La respuesta del jefe de
guardia, un teniente con los punos de acero, fue
golpearle un dia en pleno rostro, le dijo cabron,
hijo de la gran puta, comemierda y otros insultos
mas, y desde entonces papa penso en hacerse al
mar, irse a Nueva York y desde alli hacer las
diligencias para enviar por mi. Pero no era tan
facil; la dictadura no entregaba pasaportes con
facilidad; habia que hacer contacto con el
caballero Romeo, hermano del Generalisimo,
quien tenia acuerdos con la oficina de pasaportes y
quien ademas sSolicitaba de los solicitantes
trescientos pesos por un pasaporte nuevo. Papa
nunca habia tenido tal documento. Se acerco a
Pepe, un maricén de pelo lacio y cejas depiladas
que vivia en la calle Jacinto de la Concha, y le dijo
en lo que estaba. Pepe sabia que mi padre era un
agente, y consider6 que aquello podria culminar en
un "gancho", que podia ser una trampa. Entonces, por notas dejadas por mi padre supe que Pepe no
perdio tiempo: le exigid a mi padre hacer el amor
con él. Era un maricén pequeno, flaco, desgarbado
y ya entrado en anos. Mi padre se desnud6 y no
hubo modo de que produjera una ereccién justa.
Entonces Pepe us6 de sus marrullas y "lo puso en
condiciones", y papa tuvo que ajustarle cuentas a
Pepe, muy amigo del caballero Romeo, y sdlo asi
consiguio el asqueroso pasaporte.
Pero de nada le vali6. Al dia siguiente de haber
recibido el pasaporte le llamaron de la oficina de
seguridad, y le quitaron el revélver Smith &
Wesson, le dieron una apaleada luego de quitarle
14
los calzones.
Le mostraron
las fotos en las que
hacia el amor con Pepe, lo dejaron desnudo en una
celda con sanguijuelas, y le golpearon por los
cojones con un baston eléctrico hasta que firmé un
papel en el que declaraba que era enemigo del ©
gobierno, marica y otras cosas mas; los periddicos
publicaron una nota diciendo que habia sido
puesto en libertad un famoso ladr6n, y la foto de la
nota, segun los del periddico equivocada, era la de
mi papa.
Pronto se olvidaron estos asuntos, pero ya papa,
en su breve paso por las oficinas del servicio de
seguridad, habia quedado herido en lo mas hondo.
La noche del regreso, lleno de heridas y todavia el
pomulo derecho inflamado, se puso a oir su musica
favorita en el pequeno tocadiscos que habia
logrado comprar con el primer sueldo. Yo recuerdo
que esa letra decia asi "Al retorno de tu amor/
nuestra luna tendra nimbos de planta", y era un
bolero de Bienvenido Brens, quien habia venido de
la aldea de Pimentel en donde tocaba la guitarra, y
quien trabajaba ya en La Voz Dominicana, la
radioemisora de Petan Trujillo, el hermano del
Generalisimo.
Yo me senté en mi silla de guano. Alli sufri con
las magulladuras de papa y sabia bien que lo que
mas le dolia era que el licenciado le hubiese
enganchado
en
una
oficina
que
no
era
para
él,
porque alli vid papa como desollaban vivos a los
enemigos del Generalisimo. Papa anotaba todo en
su diario, en su papeles, y yo habia leido que el
licenciado tenia una finca en Uvero Alto, alla en
las tierras de Higiey, y que muchos le llamaban
senor Santamaria, don Paco, y que venia a este
barrio de Villa Francisca en busca de una novia
15
que tenia la mente medio atropellada y que ya
habia sido novia de todo el barrio, incluso de papa.
Papa me dio diez centavos y me dijo que le trajera
tres panes y dos centavos de mantequilla.
-- Vamos a escuchar guarachas, sones y boleros,
Principito.
Entonces durante toda la noche escuchamos su
musica preferida, y papa dijo que tenia que
concentrar sus recuerdos, que habia habido
muchas mujeres en su vida y que un dia yo apareci
en la puert2 de la casa casi de un afio y con un papel
atado al cuello en el que se decia que yo era su hijo,
afirmacién que en principio él] no crey6, pero que
le bast6 ver poco después ese lunar que tienen todos
sus familiares debajo del ombligo y esa verruga que
viene desde que los familiares de mi padre eran
pequenos y que los distingue. De modo que esos dos
elementos eran como un carnet de identidad.
La manana en la cual papa regres6, las puertas
del barrio se cerraron. Mi padre tuvo que ir donde
el licenciado, y segtuin sus notas, le cont6 cémo el
maricon de Pepe le habia hecho una trastada. Y
después supo que Pepe era precisamente hermano
de Rosario, una de las viejas amigas de mi padre a
la que éste dej6 prefiada y nunca mas reclamé.
Aunque Pepe fuera amigo de don Romeo, porque
cobraba los impuestos en el cabaret de dona
Aurora, en donde cada mujer tenia que pagar un
peso por noche para poder "hacerlo", no iba a
tomar decisién igual si no habia entre él y el
"ejecutante" una desconocida diferencia, y esa
desconocida diferencia era precisamente la que
habia generado venganza tal.
16
Yo casi nunca hablaba con mi padre. Ni siquiera
cuando cay6 enfermo hablamos mucho. Pero a él le
gustaba que yo fuera testigo de su acci6én. Yo odiaba
los boleros y sones por eso, me harté de Po
escucharlos; dia y noche papa los oia, y los
saboreaba acompanado de botellas de cerveza
Presidente, hasta orinar cien veces en una noche;
pocas veces se emborraché, yo diria que unas veces
medio que le vi mareado y sé por qué: fue una época
en la que comenz6, luego de su fracaso, la busqueda
de todos los amores que una vez tuviera. Esa es una
historia extrana, poco a poco podria ir narrandola.
Papa se repuso de su fracaso politico, pero no le
fue facil recuperarse de su fracaso econdémico. A
pocos meses de distancia de su descalabro en el
servicio de seguridad ya habia tenido que vender el
tocadiscos, nos habiamos "comido" una radio
marca Telefunken obtenida en una casa de
empeno, y se nos habia derretido la cama pequena
en la que dormiamos ambos, yo como un gato
pegado a la gata. El alquiler de la vivienda se
agolpaba y papa tuvo que retornar donde el
licenciado aprovechando que éste venia a ver a su
joven novia, Emencia.
-- Te comportaste muy mal, me hiciste quedar
mal.
-- Todo comenz6 por aquellos momentos sin
musica. Ya sabe cOmo me degradaron.
-- Pero es que deseabas irte del pais. gA quién
cono se le ocurre largarse de un pais en donde todo
es progreso, en donde todo es alegria, paz, y en
donde el Generalisimo ha planeado un futuro
inmejorable? Sélo a ti, buen hijo de puta, solo a ti.
Y el licenciado mascaba un andullo y escupia por
17
el lado izquierdo del entrelabio, como quien
evacua saliva negra y manchosa. A mi me daba
asco el licenciado. Era barrigé6m y se sentaba con
los pies torcidos y usaba la silla de guano,
campesina, para sentarse a horcajadas, abierto
sobre ella, y cuando hablaba siempre como que
daba érdenes, y era que el licenciado tenia
relaciones profundas con el Generalisimo. Entre
los papeles de papa yo encontré informaciones
muy valiosas. Yo no sé si las escribid papa, porque
no creo que tuviera tanta educacion, pero si que se
las dict6 a alguien, a Persio, para que las narrara a
su modo, y esas narraciones hablan de la historia
de un hombre que podria ser papa mismo.
Transcribo:
"Cerca de la llave del agua destinada al publico La
Veterana se detuvo como para escuchar mejor. El
ruido venia de la parte baja de la ciudad. Era como
un ruido de cachivaches
que se arrastran,
o de
cacharros en marcha. De pronto voces llenas de
sorpresa
se
desencadenaron,
corrieron
cuesta
arriba, se metieron por los callejones del barrio
donde todavia algunas mujeres colaban el café a la
luz del sol, entraron en las habitaciones pobres,
miserables de una Villa Francisca en armas, de un
barrio armado con cuchillos, botellas, bombas
molotov y agua caliente, como en las peliculas de
crimenes horrendos ..."
"De improviso se escucharon
disparos, rafagas,
improvisados fuegos de petardos distantes. La
gente corrié al medio de las calles, la invasién de
los gringos llegaba, y sdlo hacia unas horas que se
luchaba contra el gobierno golpista."
18
Persio a quien conoci personalmente, me habloé
mucho de la biografia oculta de mi padre; porque
eran amigos de infancia, y ser amigo de infancia
era en Villa una especie de hermandad. Yo diria
que él tenia un afecto profundo por papa. Se
conocieron cuando a los 15 anos de ambos papa
bailaba un montuno en donde una maipiola
llamada Melba, calle arriba. Yo siempre le vi llegar
al patio, a nuestra pieza, y dejarle a papa algunos
pesos. Cuando supo de aquella trampa --la del
Pepe--, se indigné. Sdlo sé que Pepe desapareci6 del
barrio para siempre: se dice que se lo llevaron por
pervertidor de menores y que le dieron muerte en la
isla Beata, en donde
politicos y maricones.
Trujillo enviaba
presos
a
".- jEntran por la avenida Independencia; entran!
jHay muchos gringos entrando!"... Y lo que
describia papa a Persio eran los tanques de guerra,
y el grito de La Veterana, mientras mi padre decia:
".- No, no puede ser." Y Martin el zapatero decia,
"Cono no puede ser’.
"-- Pues asi es", dijo La Veterana dejando en
medio del callej6n el balde de agua.
Entonces corrié calle abajo hasta llegar a la
avenida Independencia. Los tanques de guerra,
grandes como elefantes, se habian detenido al
borde mismo de la ciudad antigua, en la avenida
Pasteur. Se cruzaron de norte a sur por la avenida
George Washington, en el mismo camino del litoral
llamado El Malecon. El transito qued6 detenido, y
entonces se percibieron nuevos disparos, y de los
jeeps bajaron muchachos rubios que recorrieron el
sector. La Veterana
oy6 los disparos,
se agach6é
detras de un viejo Volkswagen abandonado y lleno
19
de herrumbre, y entonces pudo ver los grandes
cafiones sobre los jeeps y sobre los vehiculos
blindados:
-- jSanto Dios, ahora si que nos cogieron por
detras!
Entonces penso en papa, ya sabran por qué,
porque La Veterana fue mujer de papa por un
tiempo y fue una de las que él salié6 a buscar cuando
le dio con aquello de ir amor por amor, recordando
sus boleros, diciendo letras de los anos cincuenta, y
recuperando el pasado.
Arriba, en la calle Ravelo, los muchachos se
habian reunido cerca de la casa del cura
Andrickson. La vieja residencia del cura sin cabeza
que fuera luego biblioteca, Intendencia de
Educaci6n y Escuela Primaria Haiti.
Las alambradas comenzaban a rodar por la
frontera norte del barrio. Los gringos cercaban la
ciudad. La Veterana vino donde Vizcaino, que
también habia sido calié, sopl6én y luego
predicador, y le dijo: "Vizca, esto se jodid".
20
CAPITULO II
Papa sali6 a buscar su primer amor. No recuerdo
el tiempo ni la época. Sdlo sé que me tom6o de la
mano y me dijo: vamonos por ahi Principito que
tengo que encontrar mi primer amor. Y el primer
amor de papa habia sido La Veterana; fué facil
encontrarla amancebada con Vizcaino; todavia no
habia llegado la invasi6n gringa y papa tarareaba
un bolero; "En la vida hay amores que nunca
pueden olvidarse..." Ese bolero habia sido bailado
por papa con La Veterana, cuyo verdadero nombre
era Miladys Inocencia Paz. Yo lo sabia porque
cuando papa la encontr6 fue alla arriba, cerca del
hospital William Morgan, en un sitio llamado La
Tapita, que era un lugar de prostitucién manejado
por un sefior gordo y siempre desnudo del ombligo
hacia arriba.
Espérame aqui, que voy en busca de un amor. Sin
un amor la vida no se llama vida.
Papa entr6 en el patio en donde las habitaciones
se repartian como un grupo de huecos en un panal.
Yo vi La Veterana salir medio desnuda al pequeno
patio forrado de mosaicos azules y en donde el olor
a cerveza de la noche anterior hacia una humareda
21
sobre el ambiente. La Veterana quiso reconocerlo,
y él le mostr6 sus lunares y berrugas, dandose ella
cuenta de que en verdad estaba frente al hombre
que después, vendria a ser el enemigo desconocido
de don Paco Santamaria, aquel Paco que viniera a
ser marido de Emencia y también asesino
indirecto del sefior Vargas, como habra de verse.
La Veterana le dijo:
"-- jFulano!"
Y el le contest6 llamandola
pila.
".- jQué haces aqui!”
con
el nombre
de
"He querido volver a verte. Siento que debo ir
visitando a cada una de mis mujeres de antes. A ti
te puse una vez el pecho livido de golpes; me
arrepiento.
Me
arrepiento.
Porque
cuando
te
recuerdo me muero de pena. Como dice la canci6n
de Lola Flores, ay pena, penita, pena." Y silb6é
aquella cancién de los cincuenta, que sin ser
bolero la llevaba en el alma y La Veterana se
abland6; us6 su panuelo de tafetan para cubrirse la
cabeza, le tomé de ia mano y le llevé a la
habitaci6n, diciéndole:
--"Ven, Papo, lo haremos como en otros tiempos."
Y fue asi como en esta primera bisqueda de papa
me quedé dentro del burdel, y me di cuenta de que
aun era un pequeniuelo, y de que tenia mucho que
aprender. No eran muchos los meses pasados desde
que la mujer de Mao me tocara mis zonas viriles
acomplejandome por muchos afios, al punto de que
algunas veces odié las ufas largas de las mujeres.
La primera noche la pasé entre mujeres pintadas,
con los labios cuarteados y hombres con cadenas
de oro y pantalones estrechos al llegar al zapato.
22
Mientras
papa
rehacia
sus
amores
con
La
Veterana, vinieron muchos a conocerle; é] bailaba
el son como nadie, y el bolero al estilo de Papito
Manzueta, que fue su companiero de equipo cuando
ambos jugaban beisbol. La Veterana aun tenia ‘el
sentido de la musica; bailaba pegada como una
lapa, como una ventosa, como un chupon de
sanguijuela. Papa movia la cintura con su correa
color piel de cocodrilo, su sombrero de tela de
cuadritos y su leontina; asi fue como pasé las
noches. Cuando La Veterana y papa se iban ala
habitacion, é] me decia:
"-- Te dejé abierto el] huequito para que veas c6mo
se singa." Y yo me embobaba viendo a La Veterana
besando a mi papa por todas partes. Entonces era
una hembra regordeta. Le gustaba que la cerveza le
corriera sobre el vientre y que papa la tomara alla,
en las entrepiernas como quien bebe en una fuente.
La Veterana entornaba los ojos y abria los labios
por donde papa parecia gritar hacia dentro de ella
sacandole quejidos inconmensurables.
".- Pero papa, gqué te importan esas mujeres que
ya dejaste?”", le dije cierta vez.
".. Es que la época que se va no vuelve por si
misma; tienes que ir ta mismo a encontrarla. Y si
las j6venes de antes son ahora viejas, tienes que
tener suficiente imaginaci6n para transformarlas
en lo que eran, para sentirte viviendo veinte anos
antes, para comprender por qué Carlitos Gardel
decia que veinte afios no significan nada. Oh, si las
cosas que uno quiere se pudieran alcanzar....
En el burdel de La Veterana pude saber muchas
cosas, que luego Persio me confirm6d:
23
La primera y mas importante: que papa habia
sido el verdadero creador del paso cruzado en el
goce del bolero-son. Que mi padre habia sido el
creador de ese paso, mediante el cual la mujer que
estaba adosada a su cuerpo bailando un bolero o tal
vez un guaracha lenta, daba un traspiés hacia
delante --porque el paso era casi una zancadilla-quedando de frente sobre las piernas mismas del
bailante y chocando con las partes pudendas de
éste, lo que producia excitacién en toda puta, por
mecanica que fuese. Persio decia que no solo las
grandes cosas son importantes, y que un paso como
el inventado por mi padre tenia la misma grandeza
y veracidad que cualquier batalla o que cualquier
libro de filosofia. En la historia del burdel,
cualquier creacién tiene también dimensiones
universales.
Ahora que recuerdo aquellos dias del primer
hallazgo, releo parte de algo escrito por Persio
utilizando las informaciones de mi padre.
"Esa noche Emencia sono que habia encontrado
un tesoro dentro de una gran tinaja pintada de
verde. Cuando abrio los ojos pudo darse cuenta de
que los ninos, los muchachos del barrio, se habian
subido a la mata de cocos, tomado un coco grande
como un tonel de los que cargan gasolina,
colocandolo debajo de la cama...cuando sin mas
ella misma, que no fumaba, tiré la colilla y vino la
enorme explosién que la hizo volar por los aires:
bajaba luego dentro de una sabana a la inversa, no
en forma de paracidas sino de cazuela de las que se
usan para hervir legumbres; pero lentamente
bajaba, sufrientemente, como las estrellas que se
desploman desde el cielo en las noches oscuras..."
24
"Al caer no se golped, sino que quedo depositada
como un objeto del ornato publico en el parque
central de Villa Francisca, llamado Julia Molina.
Entonces, como era de esperarse, todavia flotaba,
en el ambito sonoro del domingo la musica, una
danza boricua obra de Morel Campos que la banda
de musica del "benemérito" cuerpo de bomberos de
Santo Domingo, ejecutara tres dias antes. Luego se
escucho el bolero: 'Quiero escaparme de la vieja
luna’, un bolero de Orlando de la Rosa que la ponia
casi en estado de orgasmo. Los musicos municipales
vinieron vistiendo casaca roja y pantalones
azules, y se formaron en fila de a tres para
interpretar una bonita marcha nupcial, ya que
desde los trombones, los bajos y los cornetines
salieron brocados azules, finas sedas que Emencia
--la que habia sido novia de casi todos en el
barrio-- recogié haciéndose alli mismo con solo
pensarlo, un vestido. Su maquina de coser portatil,
percibiendo el deseo, habia venido volando; pero el
pensamiento
es mas
rapido que cualquier
engranaje de la marca Singer.”
"Colocada en medio del parque solo espero ver
pasar el novio que era resumen ya de muchos
novios, y deberia ser un senor de edad, un
licenciado trujillista, con bigote amostachado
como todos los novios del presente siglo en sus
comienzos. Pens6 entonces en suicidarse de tanto
esperar y de tanto tener que aceptar, momento en el
que apareci6 el senor licenciado con sombrero de
ganadero: herético sefior cargado de arrugas, pero
muy poeta, puesto que en sus manos traia, junto al
chaleco sonrosado, un pliego de papel que
rapidamente desenrollé y ley6 con cierto disimulo
primero y luego en voz alta, y en donde habia miles
de elogios bimestrales sobre la belleza de Emencia,
25
dejando entre sus labios un 'sabor a fruta madura’,
y un olor de ‘flores silvestres', mientras que de sus
labios de mayoral surgia la frase ay, ‘cosa linda’,
con la que segun él, captaria el corazén de
Emencia, en letra para bolero hecha por Avelino
Mufioz y cantada por Casandra Damir6n."
Emencia, desde que estallara el tonel debajo de su
cama hasta este momento no pens6 en sus amigos
tumbadores de cocos, y simplemente, como quien
tiene dentro una droga incurable, dijo para si: "este
senior debera ser bien cercano de los Trujillo, pues
mira que es mono y hasta parece diputado", a lo
que el senor, quizas adivinando las palabras que
pasaban por los ojos de Emencia, contesté: "si,
pues, pero soy un gran ganadero y un licenciado".
Entonces Emencia se dijo que seria duro casarse
porque si siendo soltera tenia pesadillas, estando
casada seria peor. Fue cuando se detuvo de coser y
oy6 la proposicién increible e inesperada:
"4Quieres casarte conmigo? Soy un buen amigo del
régimen".
Emencia se derritid alli mismo, quedando
convertida en un charco de color frambuesa, como
cuando Papo, mi padre, la llev6 a un viejo
dormitorio de la avenida José Trujillo Valdez
Nenandola de amor que nunca olvid6, ni siquiera
ahora cuando han pasado los ajios, ni siquiera
ahora, luego de los tragicos acontecimientos de
Uvero Alto y de su presencia vaporosa.
Derretida, todos los nifos del barrio vinieron a
beber parte de ella. El senor Paco Santamaria se
puso a rezar y en ese momento venia la procesién
del Santo Entierro, y alli mismo se hizo el milagro,
porque Emencia,
descolorida y todo volvié a su
26
estado natural y pens6 que el senor amostachado le
habia salvado la vida, pues pudo haber sido bebida
por los nifios
y perderse
para
siempre
en
los
torrentes sanguineos y las meaderas de Villa
Francisca en donde se desarrollaba la romantica
aventura.
jOh, amor de mis amores, sangre de mi alma,
regalame las flores, de la esperanza! Dame la dulce
verdad que tienen tus dolores, le dijo una vez Papo,
y ella contestaria: porque tu eres el amor de mis
amores.
Nadie
podria haber supuesto
que Paco
Santamaria se hubiese enamorado de Emencia
Vargas sobre las letras de un bolero que un dia le
cantara Papo, el que luego seria habitante de sus
hatos sin desearlo él, sin comprender que podria
cantarle boleros a su mujer. Pero el mundo €s asi.
Ella fue la ultima en la vida de Papo, y creo que
sera mi recuerdo mas joven, mi realidad final.
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CAPITULO III
En el barrio ninguno podria haber supuesto que
Paco Santamaria se enamorara asi por que si de
Emencia Vargas. El padre de Emencia vivia
"depositado" en su mecedora, gustaba los domingos
de las peliculas de vaqueros de Charles Starret, Bob
Steele y Roy Rogers. Era un enemigo del régimen
que adoraba la pegada "Far West" de peso medio de
Gene Autry, gozaba profundamente con las
peliculas interespaciales de Flash Gordon y las
series de La Arana Negra.
Don Ernesto Vargas, segun decia tu padre, tenia
que ver muy bien con quién habria de casarse su
hija. Papo me decia que Emesto Vargas era hombre
de pelo en pecho. Tenia que saber donde seria
llevada su hija, dulce retono
algo marchito,
es
cierto. Fue en aquel momento, segun me contara tu
padre mientras oiamos el bolero Virgen de
Medianoche, cuando don Ernesto se quit6 su unico
par de medias descoloridas y se puso a escuchar con
cierta resignacion azul las palabras incansables de
Paco Santamaria,
quien era miembro
prominente
del Partido Dominicano
gobernado
por el
Generalisimo; Paco Santamaria, dueno de miles de
vacas alla en Uvero Alto; Paco Santamaria,
29
dispuesto a borrar definitivamente las afrentas
que habria sufrido Emencia cuando aquel novio
desconocido (se dice) entr6 por la ventana de su
habitacién dejandola violada en pleno sueno sin
que se explicara nunca el origen de aquella prenez
que no lleg6é a conclusi6n alguna.
Pero, segun me decia tu papa --y en ese momento
escuchabamos el Son de la Loma-- don Emesto
Vargas era un antitrujillista, "profesi6n" que para
la época no daba buenos dividendos. Habia sido
prisionero del régimen durante tres anos, cuando
aun Emencia era nina, raz6n por la cual cuando
escuchaba la palabra Trujillo se volvia como loco y
despachaba gargajos dorados hacia todos los
vientos, emitiendo un "hipido" fantasmal como de
ciguapa, que enloquecia multitudes y hacia que las
gentes corrieran a su alrededor como atraidas por
la luz; nadie se ausentaba del Aambito de don
Ernesto Vargas mientras éste, mofletudo, con cara
de alcatraz embravecido, sefialaba los males
ciclonicos de un régimen requete cagado, incapaz
de comprender los verdaderos valores del pueblo.
Era entonces cuando policias del servicio secreto se
rascaban debajo del sobaco ensangrentado en
donde portaban pistolas grandes que sacaban sin
disparar, puesto que decian que el tal don Ernesto
Vargas era un loco, que habia sido pagado por el
Partido Dominicano del Generalisimo para que
hablase "inconvenientemente" con la finalidad de
ver si alguien se atrevia a convalidar las ideas del
tal don Ernesto.
Pero el ruedo de los escuchones sdélo escuchaba y
las gentes se iban a sus casas cargadas de antiy alli
mismo, en sus rincones, vecinos y vecinas,
comenzaban a decir como de memoria las
30
palabrotas de don Emesto, el padre de Emencia,
futuro suegro de don Paco Santamaria, a su vez
hombre de confianza del Generalisimo. Esto me lo
cont6 tu padre, y mira qué cosas tiene la vida, como .
diria Pablo Cairo en anos de entonces.
Para seguirte contando cosas que no estan en las
notas que me diste, veras:
Mientras Paco estuviera enamorado de Emencia,
mientras no la consiguiera, don Ernesto podria
seguir hablando y perorando. Total, el Jefe no ibaa
ordenar la muerte del futuro suegro de Paco. jPero
cuidado! El si de Emencia provocaria la muerte de
don Ernesto. ,Lo sospecharia ella, que se sonaba
con toneles de gasolina explotando debajo de su
cama
y con
grandes
falos
como
el de
Papo,
escarbando la tierra y buscando sexos por todas
partes?
Parece que Emencia jamas lo sospecho. Entonces
ella era palida y azulosa en veces; tenia unos dedos
largos como las ramillas finas del bambu; sus
pestafias oscuras contrastaban con sus ojos color
miel; a veces venian abejas a rondarle la mirada;
en ocasiones la noche retardaba su llegada si ella
con sus pestafias batia el aire oscuro de la tarde.
Paco Santamaria se llevaria el tesoro de un pubis
azul como el azul de las espumas atlanticas.
De modo que Emencia se reestructur6é luego de
tanto tiempo derretida; agradecié sin quererlo la
presencia y la oferta de Paco, y éste prometio
llevarla hacia los territorios del Este, en donde en
vez de boleros se cantaba el merengue; en donde el
acordeon aleman atin sonaba junto a la tambora y
31
la gira, inaugurando amaneceres
que se morian
de frescor junto al mar de oleaje plateado.
La llevaria hacia el extremo de la isla, donde el
pasto era azul y las golondrinas se echaban sobre
los nidales de las gallinas en grupos de seis u ocho,
sacando pollitos; porque era tan distante esta
tierra que los animales habian aprendido a
sobrevivir, no diria que en contubernio --porque es
palabra fea--, pero si agarrapatados los unos con
los otros, generando nuevas especies, nuevas
formas de canto. Emencia conoceria a dona
Fantina, una bruja de 145 anos y al gran Barzizon
Torpedo, biuyo dominicano empedernido en sexo y
maestro en el arte de la trapisonda y la
falsificacién de espiritus.
Emencia
tendria que ir a vivir a un tiempo sin
mariposas. Tu padre me contaba que entraria a un
silencio de altoparlantes destruidos, a un sitio en
donde el ruido habia sido arruinado. Las bocinas
de los camiones Diamond-T y de los automéviles
Nash y Studebaker nunca arribaron a Uvero Alto.
Asi, pues, Emencia entraria en una fronda de
onomatopeyas naturales en la cual los sapos mas
inmoviles del lodazal sabian de memoria
pequenas
estrofas
del himno
del Partido
Dominicano llevadas alli por los obreros de Paco
Santamaria,
ciudadano
probo cuyas vacas
desaguaban en bidones gigantescos que la Central
Lechera, propiedad del Generalisimo, recogia al
borde de los caminos; leche procesada, hermanada
con la de la Hacienda Fundacion ‘del Jefe Unico, y
repartida en litros a las 5 de la manana en todos
los puntos comerciales del pais.
"Emencia no supo lo que hacia.”
32
CAPITULO IV
Aunque papa se fue a vivir su pasado con La
Veterana, y aunque Vizca era ya chulo oficial de
ella, y aunque era también un servidor del
régimen, no hubo problemas. Nos volvimos a Villa
Francisca con La Veterana, la instalamos en la
pieza del patio y alli también le dimos cabida a
Vizcaino. El problema era que por las noches,
cuando La Vete queria hacer el amor, tenia que
escoger entre Vizca y papa, y en verdad, luego de lo
que vi por la hendidura de la puerta, papa era muy
superior en el amor. La Vete --yo era ya mas
hombrecito-- me dio una vez quehacer cuando vino
desnuda y se acosto con sus tetas agresivas, que
odiaba, bocarriba como una maldita ballena. Asco
me daba la Vete, a pesar de que se comport6 con
gran valentia en la guerra contra los americanos,
tiempo después, ya en 1965. Luego cambié de
opinion.
Pero a papa el problema de la Vete le importaba
poco. Habia logrado facilmente llegar a ella, como
cuando jugaba béisbol y perseguia una bola en el
centerfield, llegandole facilmente. Era un hombre
con piernas rapidas.
33
Segiin Persio su segunda persecuci6n hacia el
pasado habia sido una novia tempranera. No se
trataba de una puta de patio, ni de una de esas
lujosas prostitutas de cortina. En realidad nunca
me dijo nada, sélo luego me enteré. En sus papeles
no hay ni una nota, y es que papa anotaba sus
relaciones con las putas, pero no con las senoritas
de antano a las que les ofrecié6 puro matrimonio y
con las que lleg6 a tener amores turbulentos, para
abandonarlas luego.
Persio me ha dicho que la muchacha vivia en los
altos de la ciudad. En una casa de tres piezas con
techo de zinc y paredes de madera de pino. Papa
tenia esos amores como se tienen los amores de
estudiante. Iba donde Griseida de noche en noche;
se sentaba con ella en la salita en donde los padres
la dejaban sola con papa. Las manos de ella eran
agiles; le buscaban por dondequiera; metia la
mano en su bolsillo y topaba los 6rganos de mi
padre, quien muerto de amor, quedaba rendido.
iGriseida! Fueron amores largos, porque todavia
camino por la antigua calle Samana he descubierto
a Biemba, la vecina que servia de chaperona. Vieja
como esta he comenzado a interrogarla sobre
cuanto me dijo Persio. "Bien, qué cosas, mira que
tu eres el hijo de Papo". "Deberias ser el hijo de
Griseida". "Deberias saber que él casi la emprena,
porque ella lo queria tanto que siendo estudiantes
los dos se fueron por ahi; cuando regres6 lloraba y
reia, tenia los ojos llenos
de lagrimas y una
sonrisa entera. Eran unos dientes bellos, eran unas
manos divinas... Un dia él se largé y la dejé
perdida,
pero sin importancia,
chico,
sin
importancia, él la dej6 y ella cas6é bien".
Pero Persio me habia dicho que papa se habia ido
34
a la calle Félix Mejia, en donde supo que vivia
Griseida. Pas6 una vez, dos veces. Entonces papa
manejaba un carro del transporte publico, una
especie de taxi. La pudo ver por fin. Salié a la
puerta y quiso saludarla. Ella se nego. Entonces”
papa le entreg6 un numero de teléfono, y un
mensaje. Nunca papa dijo de qué mensaje se
trataba. Lo cierto es que Griseida le llam6é ese
mismo dia en la noche. Ella acept6 ir a un sitio
reservado;
él queria recordar.
Ella queria
vengarse. Entraron en un segundo piso, y alli
estaba la policia esperando por papa. A una sefial
vinieron tres hombres de civil y comenzaron a
golpearlo. Recuerdo que en varias ocasiones papa
regres6 a la pieza estrujado, sanguinolento, lleno
de sudores y gargajos, un escupido mas. No podria,
sin embargo, determinar cual de estos momentos
fue el de la golpiza que el marido de Griseida
mand6é a darle. Pero mi padre era hombre de
mucha entereza en esto de ir hacia atras, en esto de
tratar de recuperar el pasado agarrandolo con las
manos, porque para papa el pasado era un buen
recuerdo de mujer.
Mientras se lanzaba a su proéxima busqueda se
enter6 de que Griseida habia enviudado. Entonces
dio marcha atrads. Vio la esquela mortuoria. Dice
Persio que papa sinti6 pena y alegria a la vez. En
aquel momento, segun confes6, comenzé6 a silbar
uno de sus boleros preferidos. "Acércate mas, y
mas, y mas, pero mucho mas...y bésame asi..."
Entr6é en la sala de velacién. El cadaver estaba
alli, tendido como un pan de cera. Vestia un saco a
rayas, y zapatos Florsheim; era un hombre bajo, de
talla gruesa. En su sien derecha se notaba el
disparo; la bala le habia abierto en dos la cabeza.
35
Los nifos lloraban, eran dos, hembra y varon.
Griseida sonri6o con tristeza al verle. Pero en esa
mi papa
despejaba,
sonrisa que la muerte
comprendié que habia logrado su objetivo. No se
acerco a ella sino para acompanarla en su
sentimiento. Cerrada de luto, la Griseida de los
anos de amorios tenia toda la caracteristica de una
mujer vencida, perturbada por su mirada felina y
despejada. "Lo siento mucho", dijo esperando que
su aliento pleno de cerveza rebotara en el rostro de
la viuda. "Ya lo sé", dijo ella. "La vida castiga
cuando uno es asi", le contesto él.
La acompano hasta el cementerio. Vio los
familiares del marido con la misma mirada
indiferente con la que los familiares le vieron a él.
No habia en aquel entierro sino un deseo flotante;
el capricho de papa: cuyo bolero favorito seguia
gimiendo en su cerebro fatigado.
La historia de Persio me conmovio. Por eso odié
las mujeres. Por eso las llegué a odiar. Se produjo
lo increible. Fue Griseida la que se presento un dia
en la pieza. Claro, yo no estaba. Segun Persio ella
quiso tanto a mi padre que desde el dia mismo en
que él trato de sonsacarla, ya estaba perdida. Dice
que recordaron aquellos anos de brillo mortecino,
sentados debajo del poste de la luz; recordaron la
soledad de la salita a media luz; hicieron memoria
de Biemba, la amiga imperturbable; la mujer del
diente de oro, la de piel negra como azabache a la
cual papa también en alguna ocasi6én le habia
echado el ojo sonando con el alquitran de su sexo.
El apartamiento en donde vivia Griseida estaba
vacio. Los ninos habian ido al colegio. Quedaba
solo la cama con edred6n de seda y el sofa cama. En
36
silencio ella se desnud6é lentamente, y é] la miré
desvestirse con un nudo de amor en la garganta.
"Tu cuerpo es una copia de Venus de Citeres", penso.
Sentia las voces melédicas de Fernandito Alvarezy el Trio Vegabajeno, y se acerc6é a ella con
parsimonia. Persio me cuenta que ella cerroé los
ojos lentamente, y se fue desmayando como un
lirio de campo, como la margarita del campo a la
que cantaba Guty Cardenas. Asi, vencida, dormida
en si misma, fue poseida, sin que nunca mas papa
supiera de ella. Segtin dice Persio vive en Nueva
York con sus hijos y nietos. Griseida, la de sonrisa
clara; a partir de ella papa quiso volver a Emencia.
Su anteriores objetivos se fueron desvaneciendo.
Emencia, novia de unos dias, mujer de Paco
Santamaria.
Emencia
la del
licenciado.
éVergiienza o estupidez? "Y asi te vas marchitando,
(Emencia) y muriendo dulcemente”. La voz de
Alfredo Sadel le llenaba de melancolia amplias
zonas del recuerdo.
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CAPITULO V
Las bodas se celebraron en Villa Francisca, y a
las mismas asistieron importantes comensales del
Centro Social Obrero.
Pajaros de las palmeras,
apodados ciguas, se despertaron con un griterio de
gente plebe cuando la novia pas6 del brazo del
Generalisimo y de su hermano Héctor. Todo el
barrio se tiré a las calles y era de gran gusto y de
pertinente
interés ver la cara sabrosa y
entre-desconcertada-y-burguesa de don Ernesto el
opositor, quien ahora vestia zapatos de Charol y
decia para si mismo "con tal de que Emencia no
vuelva a sofiar que estalla otro tonel cargado de
gasolina debajo de su cama, todo andara bien".
Bajaron por la avenida José Trujillo Valdez, una
avenida larga norte-sur llena de banquetas de
granito y de farolas de principios de siglo, y fueron
pateando cajas de limpiabotas durante todo el
trayecto en un acto de arrojo futbolistico contrario
al desapasionado amor del dictador por el béisbol.
El festivo vestido de novia tenia un rabo o cola de
ocho cuadras de largo y se enredaban en é] plumas
de palomas luminicas que vivian en las farolas,
latas de sardinas recién usadas que tintineaban
39
como campanillas, algunos escupitajos azules,
notas
pequefas
anti-régimen,
letreros
del
balcén
un
mecanograficas caidas desde
alumnos
los
Instituto Chevalier en donde
que
dactilograficos
los inicios
aprendian
culminarian en la formaci6n de secretarias para el
barrio.
Las gentes, asomadas a los alféizares, de boca
frente a las puertas de sus casuchas miseras de
madera con colores ribeteados, gritaban con voz
sazonada de comprension. (Estabamos en la época
del "Zazonador Potro"):
-- jVivan los novios!
-- jEl Generalisimo los lleve a buen destino!
-- jLoor a quien loor merece!
Papo, ya herido de muerte, rumiaba en su
interior la voz de Leo Marini: "En tu carne llevaras
la marca del amor que no supiste comprender".
A Papo le parecia que todas aquellas eran
palabras aprendidas en unas cartillas repartidas el
dia anterior con ruegos del Partido Dominicano de
que fueran estudiadas con el rigor de lugar, puesto
que frases concertadas como esas, eran frases que
agradaban los oidos del Benefactor de la Patria,
Padre de la Patria Nueva, y Padrino ideal de todos
los matrimonios y bautizos.
Don Emesto Vargas no se cansaba de admirar de
cerca a su hija; y el Generalisimo bajaba
lentamente de una acera a la otra del barrio en un
ballet con musica de la banda del Ejercito. Muchos
40
servidores del grupo de agentes secretos le seguian y
se apostaban de puerta en puerta no sélo con el
interés de proteger la nominada "egregia figura"
legalizada por el Concordato vigente, sino con el
deseo innominado e inevitable de romperle la x
crisma al primero que desde una puerta, techo o
azotea, tratara de ponerle un dedo al Generalisimo.
De modo y manera que la novia ira riendo, y
recordara con frescura de espantajo empolvado y
vencido sus anos de infancia rigida, sus derretidas,
sus caidas comprando dulces de coco azucarado,
alla en el colmado de Pagan o en el de Carlos Yunes.
Con paso corto adrede la caravana bajara la calle
José Trujillo Valdez, nombre del padre del
Generalisimo, y seguira con lentitud y compostura
hacia la iglesia de Regina en donde se llevara a
cabo el acto matrimonial.
Todo sera en latin cargado de sospechas. Nadie
sabra lo que dijo el padre Tancredo, pero se
sospecha
que,
por
entrega
anterior
y
otras
violaciones la novia no debera aspirar a corona y
santidad matrimonial. Por lo tanto tras el
latinazgo habra negacién silenciosa que nadie
entiende y un si displicente del Generalisimo que
todos acogen.
Rumores corrian de amores de la
Emencia
con
un
Teniente
que
puso
pies
en
polvorosa cuando se dijera que era la hija de don
Ernesto, opositor.
Con todo la boda fue bella; iluminada por fuegos
artificiales.
Como era costumbre, una boda de este tipo, que
4]
atraia al régimen personalidades opositoras, era
sazonada en la prensa y anunciada por las sirenas
del diario "La Nacién", que con sus dos pitazos 0 sus
tres, lo mismo da, entre champana rosada Viuda
Clicot y vino Borgona espumante, dejaba decir que
los novios pasarian la noche acurrucados bajo el
ritmo del bolero que la orquesta Generalisimo
Trujillo dispersaba en el Casino de Giibia,
mientras Rafael Colén cantaba aquella letra que
Papo odiaba: "Qué raro es tu mirar bajo la luna/ su
lumbre y tus pupilas van rimando..."
Alli estarian rodeados de ministros espumeantes
entre las sociales quinceaneras. Seria gusto ver al
Generalisimo bailar merengue cuando cantaba
Pipi Franco; seria delicia verlo trastabillear
cuando el bolero viniera en la voz "aterciopelada y
frugal" de Marcelino Placido. Seria gusto ver al
Generalisimo echar el pie con damitas encopetadas
envueltas en extranios y enredados soliloquios
mientras padres silenciosos seguirian con la
mirada --al través del ritmo del merengue--(un
merenque grueso con sabor a chicharrén y
mondongo) el bailoteo de sus hijas a las cuales el
Generalisimo sonreia con mirada ardiente y con
dentadura Paris de ultima moda.
Persio le cont6
a Papo cierta vez que
posiblemente Paco Santamaria tomara de la mano
a Emencia
mientras
comenzaba
a pensar
en
Cocuyo, recién nacido; un torete de ojos cetrinos y
tristes como los de un acordeonista borracho.
Hacia sélo unos dias que habia sentido en la palma
de la mano el resoplido de aquel ejemplar puro
donado por el Generalisimo al través de Balaika,
un toro de la Hacienda Fundacién.
42
Barzizon Torpedo, un brujo de Uvero Alto, lo
habia bautizado con leche de mujer. Fantina, la
bruja solitaria, habia predicho que el becerro
tendria historia, pero ya como toro, sin embargo
no quiso extenderse en explicaciones. Barziz6n por’
su lado, vio esa noche de la boda, alla en la playa de
Uvero Alto, una mujer joven, con ojos de miel,
caminar desnuda con sabanas ondulantes sobre la
orilla del mar. Volvi6 a verla cuando fue a
organizar su cama: esta vez sonreia; quiso tocarle
un seno y entonces desapareci6. Ya cuando volvia
del sueno, en la manana, sinti6 entre sus labios
unos senos blancos y duros; un sabor a leche con
calostro le inund6 el paladar. Habia despertado
con un pedazo de muselina y flores de azahar entre
las manos, por lo que adivin6é para si que el
matrimonio de Paco Santamaria seria tan tragico
como el viento que ahogaba los barcos de vela mar
afuera, ahi, frente al Canal de la Mona.
Paco Santamaria durmi6 con su esposa en el
Hotel Fausto. Ella se nego a abrir las piernas. Nila
champana ni el vino de Francia animaron su pubis
agarrotado; sus labios apenas se abrieron cuando
la boca amostachada del marido se pos6 como una
mariposa negra y gigantesca buscando una salida
inicial para un final sin salida. Pero nada; se
consol6 pensando que alla, en Uvero Alto, las
cosas serian mas faciles.
Todavia,
en esos anos iniciales, ni Paco
Santamaria ni Emencia sabian que existia un
capitan brasileno llamado Hugo Panasco, que
siendo luego General entraria de lleno en la vida de
todos. A los diez dias de estar en Uvero alto,
rechazante siempre, Emencia sond que Ernesto
43
Vargas, su padre, habia aparecido muerto con un
letrero colgando de los testiculos con la siguiente
leyenda: "El dinero no es la vida, aunque a veces lo
parezca”.
éEra uno
dictadura?
de esos
ingenuos
44
acertijos
de
la
CAPITULO VI
Claro, entre el matrimonio de Emencia y los
anos de la invasi6n norteamericana, hubo largo
tiempo. Yo creo que ella se gastaba lentamente.
Otros dicen que a partir de la muerte de don
Ernesto se torno rebelde. Papa, sin embargo, se fue
al barrio y recogi6 noticias. Su decisién estaba
lista. Volver a pedirle trabajo al licenciado no
seria una deshonra. Durante esos anos anteriores a
su proéximo cargo como peén de la Hacienda
Cocuyo, papa intent6 retornar al pasado. En una
ocasi6n --yo habia crecido-- me dijo:
--Ven Principito, para que veas la que fue una de
las mujeres mas bellas de la tierra. Mirala, es
aquella que sube al Cadillac Coupé.
En verdad lo era. Tendria ahora cincuenta anos.
Era de color mulato. Llevaba un alto mono sobre la
cabeza. Su gran sonrisa la distinguia, como si se
iluminara al sonreir. No soy escritor, no puedo ir
mas alla de esta descripcién. Ella cambiaria mi
vida.
jEs Amparo!
La conoci en los afios cuarenta; yo
45
era casi un nifio. Le di amor. La ensené a hacer el
amor. Ahora pertenece a la gran sociedad.
Y papa, que trabajaba ahora como mecanico en
la Fiat, se miraba las manos cuarteadas.
-- jNunca conoci un amor igual!
Amparo
habia
casado,
tenia hijos. Odiaba
el
pasado. Papa la habia llamado varias veces. Habia
podido hablar con ella. Pero el marido, un
extranjero de iniciales extrafias también, le echo
la policia. Habian ido a casa dos agentes. Era mayo
de 1961, al final del mes que mataron al
Generalisimo. Nunca lo olvido. Saliamos de la
adolescencia.
Papa,
sin
embargo,
seguia
llevandome de la mano hasta que comencé a
visitar a Caminati Iriarte, la bruja. No me sentia
tan masculino como papa; no me gustaban los
boleros; odiaba el labio de la mujer que hace
mimos para atraer hombres. gSeré un maricén?,
me dije. Fue antonces cuando visité a Caminati.
Ella me asevero:
-- En ti hay un hombre y hay una mujer. Puedes
dejar salir a cualquiera de los dos. De cualquier
modo tendrias éxito.
Papa me invit6 esa tarde y vi de lejos a Amparo.
Se parecia tanto a mi que no pude resistir
acercarme y verla cada vez desde una distancia
menor. Habia un sol suave y su auto se detuvo en
una de las heladerias del Malecon.
Rostro ovalado, grandes cejas, cuerpo regordete,
manos parecidas a las mias, cortas y finas.
Amparo
fue
una
obsesién
46
para
mi.
4Podria
acercarme a ella y conquistarla, yo que habia sido
conquistado hacia ya tantos afios por aquella
mujer de Mao, aquella cibaefia que me llené de
odio?...Rostro ovalado, manos finas.
La llamé por teléfono.
Sabia que habitaba
la
suite 512 de un hotel de lujo en donde el libanés la
tenia enjaulada casi desde su mocedad.
- £Qué quieres?
Tuve que hacer una enorme ronda de soliloquios
para darle a entender que necesitaba acercarme a
ella. Le dije que era cuesti6n de vida o muerte.
-- Quién eres?, me pregunt6.
Se me anudé la garganta. "Soy el hijo de...", tuve
la tentaci6n de contestar, pero me arrepenti.
-- Soy un admirador suyo. La veo desde lejos; la
sigo a los bailes. Sé que gusta de los boleros, que
canta bien, que tiene un lunar en el muslo derecho
y que cuando hace el amor dice con frecuencia "No
me maltrates, carifio”.
-- Sabes demasiado de mi, me dijo. Vendras, eso
si, solo y el dia 29 de mayo a las 11 de la noche. gTe
atreves?
-- Ciertamente, le dije.
Papa no sabria nunca que su busqueda del pasado
se completaba con mi inseguridad. Ya no veia el
mundo como una payasada; tenia que saber mas y
mas de él.
47
Subi el ascensor del Hotel E] Embajador y me
detuve en la suite. Ella miré por el ojo magico,
desde donde me veria mas redondo, mas deforme de
lo que era. (Entonces abrié lentamente la puerta.
Pensé que habria alguien ademas de Amparo).
Simplemente estaba sola. Llevaba una bata de
bafo casi transparente; sus carnes color canela
brillaban con la media luz. Se oia el ruido del
septeto y del pianista porque ella habia abierto los
ventanales para que entrara ese aire del mar,
reconfortante y casi silente. j}Qué raro es tu mirar
bajo la luna!, pensé.
-- gY entonces qué paso?, me pregunto Persio.
Simplemente ella me dijo:
-- gCémo es que sabes tantas intimidades mias?
~COmo es eso?
-- Yo tengo un amigo que, aunque mas viejo, fue
su amante durante unos anos, durante un tiempo.
-- Y, gvienes a chantajearme?
-- No, no de ningun modo. Vengo a buscarme;
vengo a tratar de rescatar el pasado de mi papa.
-- £COmo carajo es eso?, me dijo.
-- Es cuestion de explicarlo...La vi y quedé
enamorado. Me atrajo desde que imaginé su voz y
sus senos...
Y entonces
comencé
a explicarle
la vida
en
manos de un padre que no tuvo profesién; que vivia
para escuchar boleros; que se las pasaba de cabaret
en cabaret, que me habia dicho que el sexo
femenino era necesario dia y noche...gPor qué
acudir a ti, Amparo?, porque en esa busqueda del
pasado mi padre me ha dicho que fuiste una vez de
él, y que eres, como ciertamente lo creo, una de las
mujeres mas bellas que conociera... El te ha
48
acosado recientemente, yo su hijo, quiero que me
des tu amor.
-- £Pero te estas volviendo loco, muchacho?
-- No, no, de ninguna manera. Soy un marica en’
potencia. Desde hace anos busco como hacerlo,
pero sdlo mi padre lo hace; y yo lo he observado
durante afios y anos; he ido detras de él, junto a su
mano, oyendo boleros y danzones. Me sé de
memoria letras enteras que odio, Tu Carta,
Primaveral, Lo Siento Por Ti...He sido el testigo de
las aventuras sexuales y politicas de papa...El tiene
musica por dentro.
(Entonces Amparo se me qued6 mirando y
comenz6 a comprender. Yo estoy seguro de que
cuando metas esta escena en una novela va a
parecer justa y correcta. Porque el que una mujer
entienda a un joven es valiente actitud).
Te aseguro Persio que durante toda la noche
hablamos. Ella jamas me dijo que recordaba a mi
padre. La persecuci6n policial de dias anteriores se
hizo como alguna que otra: contra un molestoso
mas. Quise reprimir mis lagrimas; sabia que si
Amparo se negaba tendria que escoger el dictamen
de Caminati-Iriarte.
-- gPero conoces a Caminati-Iriarte?
-- Oh, si, Hltimamente la visito.
-- gEres seguidor de los espiritus?
-- No sé.
-- gTe pareceria extrafio que te dijera que mi
libanés no esta aqui y que hace apenas unos dias
Caminati me habl6 de un nuevo amante, joven,
bello y de rostro redondo?
49
Me ruboricé. Yo podria ser ese amante.
Ella me
mostr6 unos muslos gruesos y brillantes, como
untados de barniz transparente. Yo cerré los ojos
lentamente, y senti su mano caminar por la piel de
mi rostro. "Anda, no tengas miedo"..."Anda, soy
como una madre"...Y entonces senti su pez6n azul
sobre mi labio inferior, y yo, que fui llevado de la
mano por alguien que me parié y me lanzo hacia el
mundo, senti de improviso que caia en los
enredados caminos del incesto...jE] incesto!
Cuando lleg6é la mafiana ella dormia. Miré su
oreja de suave contorno. Me la fui aprendiendo de
memoria y comprendi un poco a papa. Ella habia
tenido en mi lo que hace anos tuvo en papa. Ella
volvia al pasado pero en el presente, mientras papa
buscaba el presente en el pasado. Aprendi de
Amparo el tobillo redondo, parte de la piel tostada
debajo del cuello, respiré hondamente alrededor de
su boca; aspiré profundamente el perfume de sus
cabellos plenos de una esencia increible. Pensé en
cual de los boleros pensaria papa en un caso como
éste; y me lleg6 aquel que dice: "Tus cabellos me
recuerdan una noche sin estrellas a la orilla del
mar"... Porque eso era la cama de hotel, un fondo
marino con espumas
de sabanas blancas.
Caminati-Iriarte se reiria cuando supiera lo que
habia pasado. Habia decidido. "Después de mirar
sus labios vivir sin ellos ya no podria"; me surgian
las odiosas letras de bolero como quien ya no las
odia; " porque un beso como el que diste nunca me
habian dado, y el sentirme estrechado en tus
brazos nunca lo sofé...Como esperan las rosas,
sedientas el rocio, con esas mismas ansias te
espero yo a ti’.
jCaminati, soy un hombre!
50
CAPITULO VII
La noticia de la muerte de don Emesto Vargas
llené de luto la glorieta del parque Julia Molina
Viuda Trujillo, en donde todas las noches, luego de
la boda, jugaban domino ancianos deshauciados y
policias retirados. Su limpiabotas preferido decia
con labio congo que Ernesto habia sido ajusticiado
por los opositores por haberse ligado al régimen;
los opositores, en la voz distante y escondida de
Manuel Emilio Pena, decian que todo lo contrario:
Ernesto Vargas habia sido muerto por haber
claudicado, ya que el Generalisimo odiaba a los
cobardes.
En Villa Francisca
llovid esa tarde y bajaron
hojas androginas de arboles hermafroditas hacia
cunetas repletas de sangre. Juanico; el desolado
dentista que rehacia dentaduras de difuntos para
abaratarle los costos a su pobre clientela, cerr6 su
taller de mecanico dental, colg6 su bata y se fue a
pescar al mar Caribe con su vara de bambut chino y
camarones comprados en los tarantines del
Mercado Modelo. La Veterana, que viviendo en
Villa ya habia "navajeado" a dos, se encerro a rezar
el rosario y lloré durante toda la tarde y la noche.
51
Jimaquén, que contaba cuentos verdes por docenas
debajo de la palma grande cercana a la glorieta del
del
en honor
se tiré dos pedos
parque,
Generalisimo y no se lo dijo a nadie porque
cualquier pedo politico podria ser mortal. Las
ciguas palmeras --de plumaje gris-- enmudecieron
y en vuelo zizagueante llenaron el aire de aleteos
como
si
fuesen
pequenos
helicdpteros
ensangrentados.
Toda muerte en Villa Francisca ha sido siempre
una especie de tragedia colectiva. La Veterana sali6
a la acera y pregon6 de voz en cuello que "algun dia
todo esto pasara". Maria, la del ventorrillo de leche
del gobierno, cerré la hoja de la puerta que daba a
la calle para no escuchar frases comprometedoras.
El cadaver estaba siendo velado de cuerpo
presente en la casa-vivienda de la calle Ravelo. Era
una construcci6én de mamposteria hecha en 1907,
cuando Ibarra fund6 el barrio. La casa estaba a
buena altura, puesto que para aplanar la calle hubo
que rebajar su centro. En la alta acera, a la que
habia que subir usando escalinatas de tres y cuatro
peldanos, los vecinos habian colocado sus sillas
multicolores que se derretian con la luz solar y
volvian a restituirse en forma y luminosidad por
gracia de Dios y del Espiritu Santo constantemente
convocados. La Veterana cayé de pronto con
ataques.
Caminati-Iriarte
y quien
habla
trabajamos profundamente para espantar los
espiritus. Se rezaron rosarios completos, se buscé
agua bendita, se leyeron oraciones tantas como
feligreses. Pero La Veterana echaba gritos y
reclamos contra el gobierno. El sargento Vizca, la
pateaba en pleno rostro lleno de terror. Era el dia
treinta y uno de mayo de 1961, y no sabiamos que
52
la noche anterior habian matado al Generalisimo.
Ni siquiera Amparo se atrevi6 a decirmelo cuando
me levanté en la suite para acudir al velatorio de
Ernesto.
-- Ay, Vizcaino, déjame llorar, déjame sufrir, |
gritaba La Veterana. El marido la arrastr6 hacia el
patio interior en donde ambos vivian --pues se
habian mudado de casa-- y entre bofetadas
siquiatricas y alcohol alcanforado la puso en
estado de carifio y tranquilidad, logrando que La
Veterana, que antes lloraba con desesperacién la
muerte de don Ernesto, llorase de placer bajo la
panza grasienta de su sargento. Todo se producia en
un tiempo simultaneo, en una eternidad creciente.
-- No mas mira que clase de gente, dijo papa;
celando quizas aun las relaciones de La Veterana y
Vizca.
En plena manana, con el rostro acongojado llego
Paco Santamaria con su ya menos reluciente
Emencia. Algunos se retiraron del velorio. Otros
dijeron: jQué linda luce, parece una princesa!
La Emencia vio de lejos, sobre la cama cubierta
por sabanas nevadas en azul claro, la silueta
vencida de su padre. Entonces record6é sus
momentos de vuelo, de suenos, cuando ella,
convertida en ave, se remontaba mas alta que las
chichiguas, que los papalotes parturientos, que las
cometas, y tomaba los hilos haciendo girar las
estrellas enganchadas mientras el espiritu de su
madre --Esther la loca-- se reia a tientas en una
distancia que solo ella, desde tanta altura,
apreciaba en su justa eternidad.
53
Se acercé al lecho y dijo:
-- Quien hoy te mata caera muerto. Asi como me
elevo en la distancia te veo en la cercania. Al través
de una bestia sera vengado. Tu matador, cerca de
nosotros, sera muerto.
Entonces pens6 en Barziz6n, quien a su llegada a
Uvero alto, antes de que Paco Santamaria
intentara tomarla y hacerla gemir de placer, le
miré con ojos galanos y le dijo:
-- El] dia que quieras veganza, ven a mi. Su regalo
sera tu arma.
Y el regalo de Paco Santamaria habia sido aquel
becerro al que le pusieron por nombre Cocuyo, y el
que comenz6 a criar como hijo, porque sdélo a ella
entendia y porque era hijo de buey de casta, y
porque cuando miraba con ojos saltones y amables
decia para si mismo: yo te protejo, yo te protejo.
El entierro salié de la casa en uno de los coches
tirados por caballos de la Funeraria Martino. La
ultima de las carrozas. Era un caj6n enorme de
cristal con ruedas engomadas; manteles y tapices
bordados culminaban en orlas color morado.
Cuatro bestias mansas acostumbradas a cargar la
muerte y el rezo, aspiraban el perfume mustio de
las coronas. El carromato remataba en seis
escobillones color vino que apuntaban al! cielo
como si fuese necesario barrer el aire de la
manana: Seis torres emplumadas que lamian el
viento duro de Villa Francisca.
:
Iriamos
a pie, caminando,
54
recorriendo
en la
mirada toérrida del barrio el camino de los
desencuentros. Manuel Emilio, el opositor, vio
pasar el carromato con animales forrados con
mantones de Manila, como esos cantantes de
espanolerias que difundieron en los anos»
cincuenta el llamado bolero moruno.
El sargento Roger Vizcaino, que al parecer habia
terminado de sus deberes sexuales, salia al portal
del callej6n abotonandose la ultima zona de la
bragueta, mientras Manuel Emilio, con seriedad de
pretor le increpaba:
jMaldito, mira ahi una de tus
obras! Fue entonces cuando el sargento Vizcaino,
acorralado por la conciencia, sac6é la pistola
disparando contra el hombre del balcon; el tiro fue
erratico y los caballos del carromato se espantaron
y corrieron calle abajo, despenandose, mientras la
gente huia y el cadaver iniciaba desenfrenada
carrera hacia las praderas del Oeste. Alli, de
seguro, estarian esperandolo Tom Mix, Buck
Jones, Bill Boyd, Tim McCoy; quizas Billy The Kid
el chico de New York que habia conquistado a tiro
limpio el curso de los arroyos tejanos.
Fue
precisamente
el sargento
Vizcaino
quien
logr6 detener el brio de los caballos. De reojo vio el
cadaver y reconoci6 el espacio en donde la bala
disparada contra don Ernesto se habia alojado.
La comitiva volvi6 nuevamente.
Papa le cont6 a Persio todo cuanto esta escrito
antes, pero también le senal6é la presencia de un
cielo leno de nubes oscuras con apariencia de
bunuelos azules. Segin Emencia, que lloraba
desconsoladamente, un tal Barzizén Torpedo le
hablaba desde lejos, y ella sentia que le decia:
55
-- Tienes a Cocuyo, no debes preocuparte.
Ese mismo dia en la tarde anunciaron la muerte
del Generalismo. E] tltimo muerto de la Era se iba
junto con él. Los muertos posteriores no cuentan.
Esa misma noche Paco Santamaria, sobrecogido
por esa otra muerte, la del Jefe Unico, visit6 el
Palacio Nacional. En vez de hablar de negocios, en
vez de discutir sobre si la leche habia subido de
precio y si se necesitaban subvenciones, en vez de
decir que Cocuyo crecia y que la vaca Priscilla
estaba prefiada, en vez de afirmar que....diria:
";Cuanto lo siento!, y gc6mo ha sido?"
En la manana, muerto don Ermesto y sabido el
deceso del dictador, Villa francisca apareci6 llena
de letreros. Hacia apenas meses que habian
asesinado a Juan el Inglesito; Manuel Emilio
habia sido hecho prisionero esa misma tarde.
Miguel Manteca habia aparecido con la boca cosida
en un apartamiento de Villa Duarte; y el sargento
Vizcaino habia sacado con sigilo sus muebles
aquella misma noche mudandose dos cuadras
arriba, en una cuarteria en donde La Veterana
tenia familia y amigas de profesién.
En tierras del Brasil, el ascendido coronel
Panasco se desayunaba el dia 31 de mayo de 1961,
con zumo de maracuya y de guanabana. Iba a su
oficina de la Cancilleria luego de su regreso de la
base de Colén, Panama, en donde aprendié artes de
guerra. De vez en cuando, porque su veterania se lo
permitia, podia viajar a su finca dé Ouro Preto, en
donde tenia la mas fina ganaderia. Nunca pens6
vivir en Santo Domingo.
56
CAPITULO VIII
Desde mi primer encuentro con Amparo senti
que salvaba mi cuerpo. Cuando se lo dije a
Caminati-Iriarte me contest6:
-- Ya no seras un maricén, te lo aseguro.
Dos veces por semana durante esos anos, visitaba
a Amparo. Entre 1961 y 1965 la amé locamente,
desenfrenadamente. Me llevaba 25 afios. Pero no
era asi. Me ayudé6 en los estudios, me puso ropa
nueva, y solo una cosa me pedia: "Nunca narres
nuestras intimidades a tu padre". Papa habia
iniciado ya su plan de quedarse en Uvero Alto, tras
el amor de Emencia. Decia que cogerse a la
Emencia otra vez seria la mayor de las venganzas
por cuanto Paco, el licenciado, lo habia jodido
enganchandolo al servicio de inteligencia; ademas,
segun mi padre, Paco Santamaria habia jodido
igualmente al pendejo de don Ernesto. Supo que
Samuel Vizcaino, hermano del sargento Vizca,
habia tratado de conseguirle el perd6n debido al
cambio que dizque Vizca habia dado en los ultimos
anos. Persio me dijo que un dia La Veterana habia
57
retornado borracha; habia pernoctado en el café
del Gordito y llegado a las cuatro de la madrugada.
No se habia acostado con ninguno. Desde la
muerte de don Emesto un amargo sabor inundaba
sus suenos. Papa la vio varias veces llorando en la
mesa del café; el Gordito, que era busca-hembras, le
dijo: "Mirala, quiere que la honren después de
vieja". Y papa le narr6 al Gordito cOmo La Veterana
era realmente la reina del bolero-son de anos
atras; cOmo acariciaba a los hombres por detras
del cuello mientras bailaba los ritmos morunos de
Tonia la Negra y de los Chavales de Espana. Estan
clavadas dos cruces en el monte del olvido. La
Veterana flotaba en un colchén de indiferencia en
donde miles de diablos verdes y rosados,
rozagantes y podridos a veces, se reunian para
poseerla. El sargento Vizca tenia que espantarlos
cuando La Veterana comenzaba a llorar avejentada
y mas que estrujada, porque ya tenia espiritu de
ropa sucia, de trapo de cocina, de servilleta
amarilla muy untada.
Roger Vizcaino habia bebido también; tenia los
ojos rojizos, fuego y llamarada en esos ojos llenos
de maldad y desaliento. Sin embargo, La Veterana
noto que las lagrimas no eran esta vez las del
borracho impenitente, sino las de un nifio que ha
terminado mal sus examenes.
-- gY ati, como, qué ha podido pasarte?
-- Déjame decirte que me estoy hartando de dar
punaladas y de joder a todo el mundo. Si el Jefe ha
muerto
no
entiendo
por
qué
hay
que
seguir
torturando a tanta gente. Ayer comenzaron a
perseguir trujillistas; desde que hace meses un tal
Manolo tuvo que meter su cuchillo en un saco con
58
un muerto dentro, se me revuelve el estémago.
Trujillo muerto y todavia quieren que sigamos;
ellos se van, huyen, y yo aqui con esta nausea,
Miladys, con esta nausea. Veo noche por noche a _
don Ernesto con su tiro detras de la oreja, y total...
La Veterana tiene jaqueca. Piensa en Papo. 4Por
qué la sacaria Papo del ultimo cabaret aquella vez
y la traeria a dormir alli, con todo y marido en la
pieza de la calle Ravelo? Mejor hubiera sido
morirse. En el cuarto contiguo --cuarteria de un
patio de la calle José Marti-- duerme Jacinta,
hermana de La Vete. El altar esta detras de la cama:
una Virgen de la Altagracia, dos imagenes de San
Expedito y una de la Nina de la Espinita. No puede
faltar San Pascual Bail6n, rey limitrofe del bolero,
imagen donada hace anos a La Vete por el propio
Papo. Todavia el humo del vel6n de la marca
Noriega llena de grises la habitaci6n que deja ver
por las rendijas del tablado carcomido el brillo de
las luces de algunos automéoviles en las calles. Se
escuchan discos de Lucho Gatica y de Los Tres Ases;
la gente se acomoda en el sonido de las velloneras
de barrio que arrullan por unos centavos la
miseria,
y que pueden metemos
en la Cuba de los
afios cincuenta, en el Ciudad Trujillo de la misma
época, cuando Alonzo Perry, el gigantesco primera
base del equipo de béisbol Licey, protegido de dona
Nieves Luisa, se retrataba en actos de amor y
sombras con las putas del kilémetro dos de la
Carretera Duarte, en donde La Vete tuvo el placer de
tenerlo
encima,
mientras
él, borracho,
mencionaba
una
por una
sus
amantes
dominicanas de la alta y baja sociedad trujillista.
jOh, los anos!
59
-- No me digas que te estas arrepintiendo, dijo La
Vete.
Roger Vizcaino comenz6é a sollozar como un
cerdo; como un animal. Sollozos que parecian
provenir mas de un orgasmo que de la tristeza. Reia
de igual modo. Por lo tanto era casi imposible
saber cuando Vizca reia, orgasmaba o lloraba. Sdlo
las lagrimas brutas definian esta vez su dramatica
actitud. La Vete recordé aquellos versos del duo
Irrizarry de Cérdoba, engarzados en ritmo de
criolla: "No puedo verte triste, porque me matan
tus ojitos de pena, mi dulce amor”. jOh, qué anos
aquellos! Diez o doce anos atras habia vivido sus
amores mas puros, no con Papo, precisamente,
sino con Persio, un chico del barrio que habia
conocido en el colmado de Carlos Yunes cuando el
Habana-Madrid funcionaba a plenitud. Fue la
unica vez que amé. Por eso intent6 el suicidio, por
eso se trozé las venas con una navaja de afeitar con
la que habia cortado antes rostros de chulos y
nalgas de prostitutas traidoras.
-- Es que esto no tiene futuro. No tiene futuro
matar gente y torturar gente. Cambia el mando y
siguen torturando; cambian los jefes y sigue la
tortura. gA dénde conio voy a llegar si nunca pasaré
de esto? Vomito cada vez que me dan una orden.
La Veterana se acercé entonces, le dio un beso y
termin6 preguntandole:
-- gDicen que a muchos enemigos de Trujillo en
la carcel de la calle 40 les quebraban y les rompian
los cojones; los mataban con electricidad?
Entonces Vizca comenz6 a sudar y su borrachera
lucida y logica, pero lacrimégena, se trep6 por los
60
techos de la habitacién saliendo a respirar
estrellas y vahos cansados de noche parturienta.
Se tird sobre la colchoneta a medio cubrir y se fue
hacia atras, hacia esa infancia en Manoguayabo;
se vio recorriendo
fincas
y sembradios;~
recolectando guanabanas, mangos, cajuiles,
guayabas y tamarindos ajenos; su imagen cay6 de
golpe en la pequena iglesia en donde habia sido
monaguillo, en donde el padre Sorrenti, un
italiano de faz con huellas de viruela, le habia
dicho que tomar lo ajeno era delito, que violar las
mujeres también y que matar era el peor. Abierto,
como una copa de agua, Vizca dejaba resbalar
chorros de un llanto ridiculo y erosivo que derretia
mosaicos y pisos de cemento mal elaborados; un
llanto de borracho
con ldgica, de adicto
consuetudinariamente consciente de que el crimen
a sangre fria es un oficio, no una justificaci6n.
Como
siempre,
se envolvid en el cuerpo
serpentino de Miladys; apret6 sus senos que creia
aun duros, en sazon, regulares para el tiempo; bes6
su boca --besada ya infinitamente por los
habitantes del infierno--, repas6 los incubos y
sucubos de su pensamiento cuajado en la tortura en
donde
aprendi6
el sentido
consonante
y
onomatopéyico de nuevos ayes desgarradores. En
fin, se vio casi en camara lenta con el Smith and
Wesson en la mano disparando sobre la oreja de
don Emesto, y le vio desplomarse, caer, también en
camara
lenta, muriente,
como
un gavilan
alcanzado por un relampago de odio.
éComo
era
posible
que
aun
con
estos
pensamientos borrascosos su organo viril se
erigiera en estandarte, en pabellén duro y flexible a
la vez? La Veterana siempre perdonaba, y aunque
61
ya penetrada y ondulante hacia el amor entre
lagrimas y gemidos, sintid debajo de su vientre, o
mas bien entre su vientre y el de Vizca, aquella
sensacion fria, sensaci6n de metal, cuando casi en
el momento del orgasmo escuché el disparo. La
sangre mell6 el blanco de las sabanas baratas
compradas por retazos en La Troya.
Roger Vizcaino, tardiamente quizas, renunciaba
de hecho a su cargo de agente y deseaba firmar la
renuncia con su propia muerte. La Vete sintié entre
sus ingles un liquido pegajoso que no era
precisamente semen, sino sangre. E] olor del sexo y
el de la sangre le recordaba sus épocas menstruales.
La bala entré sobre la verija izquierda de Vizca y
sali6 por un costado. El grito de la mujer tiene ese
intenso fragor de sirena que anuncia muerte, atrae,
llama, como iman, como energia
particulas para poder polarizarse.
que
recaba
jLo llevaron al hospital Marién!
ijVizca se ha matado!
La noticia habia recorrido los callejones de Villa
Francisca. Habia llegado no se sabé c6mo a Uvero
Alto, alla en el trasero de la isla, donde el mar
chupa la arena y construye cinturones de algas
verdiazules sobre la desembocadura de los arroyos.
La operaciOn se transformé en una oraci6n
secreta. Los médicos militares lograron coserle,
empatarle,
sabiendo que jamas volveria la
ereccion a su ingente instrumento viril.
El
hermano
mayor,
chdfer
62
en
Nagua,
y
precisamente peén en la Hacienda Cocuyo de Paco
Santamaria, vino a visitarlo. Los médicos le
dijeron que habia esperanza de vida. La noticia de
su salvacién llené de pena a los opositores del
barrio. Manuel Emilio, que habia celebrado con’ ~
pitos y petardos la muerte de Trujillo, celebraba
ahora la de Roger Vizca. Ademas, pese a toda la
leyenda de que el hombre se habia arrepentido,
Manuel Emilio decia que el intento de suicidio era
cosa de borracho, "porque el verdadero suicida se
dispara en la cabeza y no lo hace en el momento del
orgasmo, ni entre los cojones".
Vale hablar de Samuel Vizcaino, quien igual que
Vizca conocia a don Paco Santamaria desde antes
de la muerte de don Ernesto. Vale la pena decir que
Samuel habia venido esta vez a la capital con el
objetivo de aclarar algunas situaciones. No pudo
conversar con Vizca, pero disemin6 la noticia de
que el sargento habia tenido un accidente: la
pistola se le habia disparado, seguin decia, y por lo
tanto tuvo suerte.
Seguin me cuenta el hijo de Papo, desde que Roger
Vizcaino retorné ya curado al Quinto Patio,
comenz6 a ser vigilado por los remanentes de la
dictadura. No tanto por el gobierno, como por los
servicios de seguridad que sabian de sus secretos y
de su posible arrepentimiento. Ya no era uno de
ellos. Cuando media la muerte, la sinceridad crece
y las relaciones brutales del pasado se disuelven.
Los ultimos carros del Servicio de Inteligencia
Militar lo perseguian. Sentado, casi invalido, veia
los vehiculos pasar y reconocia por los sombreros
a los matarifes que atin se esperanzaban con un
retorno a la dictadura.
63
Al mes de haber sufrido el “accidente" comenzé a
perder el sueno y a percibir voces nocturnas que lo
amenazaban de muerte, y un mes y medio después
se dio cuenta de que habia dejado de recibir la paga
como soldado de la tiniebla. Su intento de suicidio
habia sido considerado
como
una traiciOn;
para
los remanentes del trujillato una renuncia y una
traicion eran lo mismo: significaban la muerte, la
muerte en cualquiera de sus variedades.
Calladamente,
disfrazado
de anciana,
Roger
Vizcaino se fue en un cami6én de Paco Santamaria
--conducido por Samuel, sin que Paco lo supiera-hacia
la frontera
con
Haiti,
penetr6
en
Ouanaminthe, y vivi6 alli con La Veterana hasta
que a finales de 1961 se anunci6 la huida y salida
final de los familiares del Generalisimo, de sus
hermanos
proto-dictadores,
de sus
hijos
proto-generales,
de
sus_
seguidores
proto-lamedores.
Vizea bebia tafia y jugaba dominé con su compere
haitiano Antoine Belleval, y supo de la huida de los
familiares del dictador y del ataque en las calles a
los agentes y "caliés" porque el Presidente Balaguer
habia pronunciado un discurso final en donde
confirmaba la salida definitiva de los seguidores y
familiares del Generalisimo.
El retorno a Santo Domingo lo hizo a escondidas,
en un autobus, porque los opositores ahora
mataban a cadenazos a los agentes y soplones que
no pudieron abandonar el pais. Roger Vizca no
tenia en la frente ningun titulo capaz de demostrar
que actuaba de corazén, que de improviso odiaba
su pasado. Nadie, ni siquiera Paco Santamaria,
quien "quizas" sabia que Vizca dispararia contra
64
don Emesto, suponia que éste habia llegado a los
arrecifes del arrepentimiento. Emencia, que estaba
- segura de que Vizca habia sido el "ejecutor’, porque
habia sido visto disparando en la bola de cristal de
Barziz6n Torpedo, tampoco tenia noticias del
cambio de conciencia de Roger Vizcaino. Las bolas
de cristal amafiadas son como ciertos periddicos:
sélo dan la noticia que conviene a su duenio.
Al pasar una poblacién fronteriza llena de
mercaditos
y
de
contrabando
haitiano-dominicano, Roger Vizcaino decidié
pernoctar. Abandon6é el autobus y oy6 canticos que
lo llenaron de jubilo. Canticos angelicales, voces
llenas de armonia: lleg6 a la carpa y alli el pastor
evangélico increpaba contra el crimen, el robo, la
concupiscencia y el deterioro social. "Vete y no
peques mas", le dijo como Jesus a La Magdalena, y
Roger Vizca sinti6 una paz interior que él
consideraba el resultado de su arrepentimiento.
Entonces pensé6 en uno de los boleros que Papo le
habia ensenado a La Vete: "Vengo de lejanas
tierras, traigo canciones extrafias, que en la feria
del vivir, sabran llorar, sabran reir".
Tom6 el autobius al dia siguiente, urgido de paz y
de amor, lleno de aureolas santificantes entre las
cuales flotaba la voz del pastor y flotaba el tiempo
de la musica sacra en forma de himno que decia:
"Firmes y adelante, huestes de la fe".
Ya en tierras del Higtiey se fue donde Samuel
Vizcaino. No tenia modo de organizarse. Llevaba
olor a sobaco podrido y a rechinchin de rincones
capitalefios usados como usa el perro el borde de
65
los basureros. Fue alli dénde se enteré de los
anuncios publicados en la prensa diaria por Paco
Santamaria ofreciendo rescate por informaciones
sobre Roger Vizca. No tenia modo de publicar, él,
como contrapartida anuncio igual diciendo de
donde habia venido la orden de la muerte de
Ernesto Vargas,
crimen
que aseguraba
la
permanencia de Emencia en las manos ganaderas
y hateras de Paco y la amistad de éste con Trujillo.
Vizca lleg6 Ileno de terror donde Samuel, quien
conocia bien los hacendados del Este. Tenia cierta
confianza con Paco Santamaria y habria que
explicarle que el sargento Roger Vizcaino habia
desertado del crimen antes de la huida de "los
remanentes". Volver a Villa Francisca, regenerarse
ante la barriada, conversar de tu a tu con los viejos
del parque Julia Molina Vda. Trujillo, ahora
parque Enriquillo, para explicarles su realidad;
convencer a Manuel Emilio, el hombre mas
acosado del barrio, eran parte de un proyecto con el
que iniciaria su nueva biografia.
Samuel habl6 con Paco Santamaria sin saber
que entre Paco y Vizca habia secretos que iban mas
alla de una simple expresi6n de odio. Estaba de por
medio Emencia. Samuel Vizcaino consideraba que
el anuncio de Santamaria estaba dirigido a
"limpiarse", a presentarse ante el nuevo régimen
como un verdadero "demécrata" que buscaba
también liberar de asesinos a la patria. Pero el
secreto, el profundo secreto, no formaba parte del
fardo de noticias de Samuel. De modo que "Vizca
habia huido, habia expresado su pesar por haber
aceptado
tantos
mandatos
inicuos.
Era
un
militante evagélico que con Biblia en mano rezaba,
y lo mismo
que
La Vete,
66
iba a los cultos
y
practicaba
dominical".
los
conocimientos
de
la
iglesia
Emencia hubiera explicado a Samuel que
Barzizon Torpedo habia trabajado mucho para dar”
con el asesino. En su gran pecera redonda, la que
usaba como bola de cristal, sin atreverse a decir
nada por temor a dar noticias no rubricadas, habia
visto a Vizca disparando a los muchos 0 pocos dias
de la boda. Barziz6n habia abierto el capitulo dos
de la vida de Vizca. Los pronésticos decian que
moriria
en
una
tumultuosa
situacién
no
establecida. Barziz6n habia visto a generales,
ametralladoras, soldados armados hasta los
dientes, cafiones en los techos de la ciudad de Santo
Domingo y sombras fantasmales recostadas sobre
los techos de Villa Francisca, territorio patrio de
Emencia.
Paco Santamaria no sabia ni del credo la mitad,
y por un tiempo hasta ignoro ciertas visitas de
Emencia a la casa-altar de Barziz6n, en donde poco
a poco éste fue explicandole a su triste clienta el
modelaje de las formas "etéricas" del mas alla, la
consagraci6én de los mundos astrales, el dominio
del pensamiento sobre la materia y los viajes
establecidos por los "elementales del sueno";
también conoci6é del dominio de las voluntades, la
exaltaci6n adrede del sexo, y el descenso de la
libido de los enemigos y de los maridos que matan
los padres de las esposas.
No importa mucho decir que Barziz6n luchaba
contra Fantina, la consideraba mujer mala, mujer
capaz de enviar hechizos a distancia y convencer a
las mas jovenes de casarse, dentro de nebulosos
suenos, con ancianos decadentes, de mostacho y
promiscua relacién con el mas sangriento poder. Y
67
es que Fantina, ya decadente, fue poderosa por sus
contactos con los jefes militares y los trujillistas
del Higiiey. gA quién sino a Fantina acudi6é Paco
cuando salié hacia la capital con un embrujo en la
mano para capturar en una plaza publica de barrio
a Emencia? Asi lo creia Barzizon, y aunque
Emencia no lo creyera, de tanto repetirselo y
mostrarselo, ella vio la imagen y reconstruy6 el
recuerdo. ¢Qué fue aquel explosivo colocado debajo
de la cama que en forma de sueno y realidad lanz6
por los aires a Emencia, haciéndola caer en las
manos de Paco? gQuién, sino Fantina, abrié los
grifos de la brujeria para que don Ernesto
encontrara la muerte al aceptar pasarse y pasearse
con el Generalisimo por las calles de Villa
Francisca en sumisa accién decadente? Poco a
poco Barzizén habia ido describiéndole a Emencia
el mundo de los poderes. Ella podria ver, si queria,
las formas tangibles del futuro: las gaviotas mil
afios después, volando sobre los terraplanes de un
universo de material plastico y cemento portland.
Por tales razones Emencia sentia a su espalda la
proteccién del baca. Cocuyo, el torete, habia
acomodado su calor mafianero a las manos de su
“duena". Emencia no tendria hijos, porque a los
seis meses de matrimonio, sin decir nada, escupi6
hacia las bacinillas un retofio fetal que seria el
final de los intentos viriles de Paco Santamaria.
Desde entonces Barzizén habia dominado con
sus poderes lentamente el sexo de Paco; tenia la
esperanza de, sin hechizos ni bebedizos, tener en
sus brazos el cuerpo transparente de Emencia,
tocada muchas veces, pero nunca manchada por el
rubor de la malicia. Sélo una cosa preocupaba a
Barzizon, y era que ciertas noches, cuando ya el
suenio lo vencia, escuchaba la musica y la letra de
68
un
bolero
que
ponia
terror
en
su
cansancio:
"Cuando florezcan los hilos de plata en tu juventud,
como la luna cuando se retrata en un lago azul;
entonces nadie podra robarme tu carifo, ni tus
locuras han de volverme a atormentar". La voz
distante de Papo Torres, parecida a la de Fernando
Albuerne,
entraba
desde
una _ distancia
considerable por la ventana abierta de Barzizon,
muy cerca de la playa, donde aguas precisamente
plateadas de luna, y verdes palmeras se movian
airosas al soplo del mar.
E] mismo dia en que Samuel fue a pedir perdén
para Vizca, Paco Santamaria recibia desde
Washington una carta de un tal Hugo Panasco,
General del Ejército del Brasil, amante de la
crianza y agregado militar y cultural de su pais,
inquiriendo sobre si era cierto que habia en Uvero
Alto toros
de raza
descendientes
de los que
el
Generalisimo trajera de los Estados Unidos
cuando, en 1955, bajo el ritmo de la orquesta de
Xavier Cugat, inaugur6é la famosa Feria de la Paz y
de la Confraternidad del Mundo libre. La noticia
habia llegado a Panasco en informes de don
Fulano Bonilla, un ex-embajador dominicano de
mucha historia.
Paco Santamaria ley6 la misiva, queddése
mirando a Samuel Vizcaino, el chofer, y dijo:
-- Pensaremos eso luego.
Samuel Vizcaino, que habia sido miembro del
Movimiento Juvenil 14 de Junio, y que miraba
malamente con el ojo izquierdo, se dijo: "este
reaccionario y cabroén tiene deseos de jodernos a
todos; no sé por qué todos venimos a tener aqui", y
pens6 en Papo Torres, quien con la anuencia de
69
Paco Santamaria, habia ya instalado una bodega
en Uvero Alto, tenia en ella una pequefia sala de
baile, y habia ya alquilado varias mozas para que
los pasantes
pudieran
regocijarse
mientras
é]
obligaba a los presentes a bailar unicamente
musica de los afios 40 y 50, y a beber alcoholes con
etiquetas de época, en botellas viejas en las que
trasvasaba el licor de hoy para hacerse de cuenta
que todavia existian marcas como Jacas Especial,
Ron Nika, y Ron Cidra, desaparecidas hacia largos
afios. Papo entraba en escena, pero como dijera su
hijo, el amante de Amparo, no pudo irse hacia
Uvero sin antes haber encontrado las ultimas dos
de las 15 amantes con las cuales deseaba volver a
reconstruir el tiempo: Mercedes Brander, la hija
del judio y Amparo, la que hiciera hombre a su
propio hijo.
70
CAPITULO IX
Desde que Papa se fue a Uvero Alto, se me hizo
dificil ver a Amparo.
Mis distanciamientos se
hicieron mayores cuando supe que mi padre la
visitaba. Desde luego, jamas le dije una palabra;
sigui6é viviendo en el hotel El Embajador, y alli la
encontraron las tropas de los Estados Unidos
cuando invadieron el pais en 1965. Cuando parte
del ejército se levant6 contra el gobierno de facto
que habia derrocado el gobierno electo de 1963,
estall6 la lucha armada. Cada uno buscé su sitio.
Papo hacia ya un afio que vivia en Uvero Alto. Yo
sospechaba de sus intenciones.
Amparo fue
envejeciendo muy rapidamente.
Yo tenia que
imaginarla joven para poder hacer el amor. Tenia
que preguntarle por el pasado, reconstruirselo;
habia perdido casi la voz. El libanés habia muerto
asfixiado en 1962 por una bomba lacrimdégena en
plena calle de El] Conde. Entonces nuestro amor
creci6; él le habia dejado buena fortuna. Ibamos a
ver los juegos de béisbol; visitabamos alguno que
otro cabaret de la mano, bajo la mirada turbia de
los que consideraban que aquella pareja rondaba
en el descaro; nos banabamos desnudos en las
playas cercanas a la capital como La Caleta, Boca
71
En las noches plateadas, yo le
Chica, Haina.
cantaba aquel viejo bolero aprendido de mi padre:
"Sonar, en noche de luna, oyendo que el mar canta,
canta, y que perdida en la noche la luna se ve,
blanca, blanca....", y luego..."qué me importa el
canto del mar, si estoy solo con mi penar, lejos,
lejos de ti.." Y sin embargo estabamos muy cerca
uno del otro, y nuestros labios se confundian, y yo
besaba sus senos y los escudrifiaba con amor y
sentia la leche brotar, una lluvia lactea irracional
que me llevaba al pasado mas temprano, a esos
anos, a esos meses posteriores al nacimiento en los
cuales una mujer me introducia el pez6n amargo y
me daba, supongo, la blanca miel de la vida misma.
Mas tarde en Uvero Alto fue todo diferente. Tuve
que viajar, era un joven con deseos de otro mundo.
Venia, iba, 0 volvia. No soy buen escritor por lo
tanto no puedo describir del todo tanta angustia.
Papo Torres, mi padre, me dijo un dia:
-- Tengo algunas verdades que narrarte.
~éConoces un bolero que se Jama Verdad Amarga?
-- Si, le dije.
-- Pues en él se cuenta la historia de un amor,
pero lo importante es que es amargo el final.
No me dijo otras palabras.
Visité por esa época --y creo que voy rapido en mi
historia-- a Caminati-Iriarte.
Ya teniamos mas
que confianza desde que supe que era bisexual y
que disfrutaba tanto de hombre como de mujer.
-- Tendras buenas y malas noticias, me dijo.
72
Me desvesti para hacer el amor con ella. Tenia
un enorme sexo femenino naciéndole en la cadera
izquierda. En la derecha colgaba el pene pequeno,
los dos testiculos grandes rodeados de pelambre,
mientras que en el centro, entre muslo y muslo no
tenia nada. Le hacia el amor por el muslo
izquierdo; le besaba el seno también izquierdo,
porque el derecho era plano y rugoso. Tenia la
caracteristica de amar a las mujeres y hasta de
emprenar. Dos hijas tenia: productos de una
amante a la que como hombre le dio su corazén; no
habia parido ella, pero gemia como una diva
cuando en su lado derecho, vulva extrana y
vertiginosa, entraban los cilindricos goces del
amor.
-- Noticias buenas y noticias malas... Me dije.
Caminati-Iriarte
era, decia ser, hija de
espafioles. Hablaba siempre de las tierras de
Galicia, de donde eran sus padres, y en donde
aprendi6 los saberes de las brujas. Las noticias
buenas
eran
que
Roger
Vizca
se habia
transformado
en pastor protestante;
habia
aprendido a fondo las Sagradas Escrituras, las que
declamaba
con
rigor
cientifico;
habia
comprendido quién era Saulo de Tarso y se
comparaba con él. Caminaba por los campos con
su Biblia a cuestas. La Vete se decia encarnaci6n de
Bernabé, y ensefiaba a Vizca los senderos para sus
cartas a los Sancristobalenses, a los Moquenses, a
los Villa-Mellenses.
Persio, que conocia las
imitaba a Saulo en
Vizca
que
decia
historias,
las tierras del Asia
en
epistolas
las
aquello de
Menor.
Vizca tenia fanaticos que le seguian. Caminati
me dijo que en las Guaranas habia levantado
73
—
iglesia, y que cientos de feligreses escuchaban sus
palabras de arrepentimiento mientras Miladys, su
asistente, pasaba con fervor la pequena bandeja de
madera para recibir los diezmos.
La mala noticia era la de que mi padre visitaba
con frecuencia a Amparo, y la de que ésta, sabiendo
que Caminati era mi confidente, la visit6 un dia,
diciéndole lo que sigue: (Transcripcién de una
entrevista hecha por Persio a Amparo, poco tiempo
antes de la guerra de abril de 1965).
"Quiero que Papo junior sepa que he tenido que
ceder frente a su padre. Si en los afios en que
conoci a Papo Torres hubiera abandonado esos
amores, no habria tenido el hijo que transformé en
amante. Se dira que es incesto; pero tu sabes que
habia venido vencido por la vida misma; habia
tomado odio de todo cuanto fuera mujer y bolero;
yo, la que lo puse en la puerta de casa de Papo, hace
tantos anos, no tenia otra manera de salvarlo. Asi
pues, me aficioné a él. No lo conocia; lo habia
dejado para siempre; por mas que me decia que era
mi propio hijo no lo crei. Asi pues me debati
siempre entre el silencio de una vida arreglada y el
carino de un hijo que no se sabia ciertamente mi
hijo.
No fue el primer dia, ni el segundo cuando
tuve constancia. Yo entendia que siendo hijo de
Papo deberia tener sus rasgos. Su cara redonda, sin
embargo, fue cambiando.
En los anos varios en
que acaricié sus manos y su cuerpo, le vi
transformarse. Un dia tomé mi billetera y observé
los rasgos de mi padre: en la unica foto que
conservo de él estaba el retrato de Papo junior."
"Entonces comenzaron los desencuentros.
Una
fuerza maternal me hizo decidirlo a ser hombre.
74
No niego que gozara del amor, pero tampoco voy a
negar que mi instinto de madre lo salv6."
"Las noches de luna, las canciones que odiaba,
las manos de la mujer de Mao, se transformaron en
recuerdos que ahora él perseguia. No sé por qué
gozaba eso; no sé por qué deseaba que el tiempo no ~
terminara jamas.
Vi a Papo junior transformarse
en Papo Torres."
Fueron palabras de Amparo dictadas a Persio,
segun lo contara la propia Caminati Iriarte.
Yo, como
que
entrevistador,
no fue Papo Torres
como
novelista,
quien busco,
diria
esta vez,
encontrarse con el viejo amor. Todo lo contrario:
Amparo, llena de nubes y enterrada en un
sarcofago de luceros, reclamo la presencia de su
viejo amante. Esta vez el amante no buscaba a la
victima, sino que la victima se transformaba en
reclamo de afios disueltos en la noche de los
aconteceres. Recuerdo una novela de Corin Tellado
en la que, con un beso, el amante deja dormida a la
mujer que ama.
Recuerdo otra de Amelia
Francasci en la que él, con mostacho azuloso, pone
en sus labios el beso mortal, y ella se desmaya
lentamente, "y asi te vas marchitando, y muriendo
dulcemente”, como lo repite la cancién de Alfredo
Sadel.
Como
entrevistador y novelista diria que Papo
Habia un
Torres vino al Hotel El Embajador.
viento de marzo, y el mar espejeaba luces de fésforo
amarillento. Ambos fueron hacia el balcon. La
suite 512.
-- Te he querido ver porque estoy vieja, cansada y
he hecho el amor con tu hijo sabiendo que es el
mio. Sabes que lo dejé en tus manos. Te juro que lo
75
sospeché desde que me describi6 tus amores; pero
al amarlo era a ti a quien amaba; le salvaba de
viejas heridas, y en él encontré tus ojos y tus besos.
Te veo viejo; vencido, arrugado, vienes como
lejanas tierras.
de
Papo Torres se qued6 en silencio.
-- Fuiste tempranera en mi vida.
mundo que me ha tocado vivir.
No conoces el
-- Sé que te distinguian como el emperador del
bolero. Me, hablaron de tus zapatos de dos tonos; de
tu sombrero alén de fieltro y panza de burro; tuve
noticias de que fuiste de los primeros en usar un
cond6én; tuve razones de que chancros y gonorreas
te respetaron y de que hasta hubo suicidios por ti;
me trajeron la noticia de que amaste intensamente
a Emencia,
una jovenzuela
cuyo padre muridé
abaleado; supe de tus andanzas con La Veterana, la
hoy predicadora. Conoci de tu perdén para con el
tal Roger Vizca; supe de tu intento de repasar el
pasado a base de "Vvivirte" a las que fueron contigo
amorosas; conozco de tu aventura musical: en cada
serenata una eyaculacién, con cada movimiento de
cintura un orgasmo, con cada suefno de canciones
al piano y al ritmo, un ligero sabor a pezén
mentolado. Con cada bolero de Agustin Lara, un
sueno de palmeras y abejas debajo de cuerpos
moéviles.
Durante largos anos pregunté por ti. Me fueron
dando tus itinerarios. Supe de tus azares como
mecanico y chéfer; me hablaron de tus quehaceres
como chulo, como jodedor y como explotador de
damas en el Habana-Madrid; pero 'olvidarme de ti,
jamas. Dejaste en mi vida una paz aldeana, dejaste
en mi corazon el sonido de tus infancias repartidas
76
en los campos de Manoguayabo; cada beso tuyo fue
como un nispero, como el caimito morado que
endulza el torrente sanguineo. Cada caricia tuya
tenia el aterciopelado roce del fruto de la
anacahuita, cuya suavidad despide espinillas que
duelen y molestan.
Oyendo esos canticos dolorosos, Papo, no has
pasado, estas en mi. Estas en mi corazén y en mi
amarga soledad.
Quiero tomarte y al hacer el
amor, transformarte lentamente en el joven que
ha sido mi amante.
Es una locura. No, no me
castigues, sé que estoy vieja. Estoy encallecida; me
duelen las profundidades del sexo en donde mi
libanés, Muhamad bebi6 leche fresca, y en donde
nunca dej6 otra cosa que un enorme desasosiego.
Ustedes son y han sido mis amores; volver a él ya
es imposible, no puedo mas. Te persegui durante
aquellos anos a sabiendas; quise la venganza. Ha
pasado el tiempo y vuelvo a ti. No soy la mulata de
entonces, la del pelo en cascada como una catarata;
no soy la carne suculenta y el vientre duro que era
para tu sexo de atabal enfebrecido; me muero de
angustia de no poder ser lo que fui. Desnudate; te
veo viejo y cansado.
-- No Amparo, podrias quedar embarazada y
hasta ir a mi casa con un nino de manos. Si asi
fuera la historia se repetiria, seria eterna. Un
orgasmo, un hijo, una madre que lo abandona y
vuelve a tenerlo como amante y asi...para siempre.
Prefiero regresar. Ya sé que lo has querido. Con
ello es suficiente.
Me dicen que Papa sali6 silbando. Esta vez nadie
supo qué cancién iba derritiendo con su extrana
manera
Retornaba
de
silbar.
a Uvero
Debi6d
Alto
Pr
para
ser
muy
amarga.
siempre.
En
las
noches
comenzamos
amargamente.
a
vivir
cada
vez
mas
Entonces fue cuando supimos que
alguien anotaba nuestra vidas, que alguien se
interesaba por el barrio, que alguien hacia
entrevistas a los viejos moradores, que alguien
reconstruia los callejones de Villa Francisca y
recogia
del
fango
boleros,
canciones
desparramadas hacia ya tiempo, rescatando en
musica y alcohol el sombrio carraspeo de duendes
dormidos en las azoteas por largo tiempo, de
estrellas bajas, colgantes y apagadas, incrustadas
en los arboles del parque y en el agua de las fuentes
cercanas a la glorieta del parque Julia Molina, hoy
Enriquillo.
En...1965,
{el 28; -de, abril,
slasgatropas
norteamericanas llegaron al pais. Invadieron la
ciudad capital.
Fue la ultima vez que supe de
Amparo. Si era mi madre, la perdono; si no lo era,
también.
Llegué a quererla mas que mi padre.
Cuando desocup6 la suite 512 ésta vino a ser
ocupada por un general brasileho que tenia
intereses en las reses, y que fue nombrado poco
tiempo después de la invasion, Jefe de la Fuerza
Interamericana de Paz. Persio habia dicho, mucho
antes de suicidarse, que trataria de hacer unos
capitulos, una novela, con este amasijo de pulpa
cotidiana.
78
CAPITULO X
El General Panasco recibi6 las condecoraciones
con diminutas lagrimas --como de foca-- en los
ojos cansados. El] banquete de despedida de sus
colegas en Washington fue cordial. Las lamparas
de arafia talladas en cristal de roca reflejaron con
multifacéticos tornasoles las calvas y los adornos
guerreros de los agregados militares. Era ya enero
de 1965, Panasco no tenia otra ilusi6n que la de
retornar a Ouro Preto, en donde catorce indios
xavantes habian aceptado trabajar para él cuando
un grupo militar se apodero de territorios
inmensos desalojando a sus pobladores originales
y quemando algunos de ellos como modelo de
represion.
Era mucha la tierra, mucho el territorio. Eran
muchas las hectareas de madera aprovechable
para exportaci6n y de tierra para conucos.
Eran
muchos los riachuelos con vaérzeas sobre las cuales
hacer sembradios de leguminosas y bulbosas
exportables. Eran muchos los animales cazables,
como el pecari, el mono arafia de carne sabrosa, la
baba o cocodrilo enano de rabo o cola fileteable y
79
Mientras el general Tracy le
carne blanca.
colocaba una medalla con cafiones pintados en
verde y amarillo; mientras el General Ramirez, su
colega hondureno, le entregaba un pergamino con
fieras amazénicas como decoraci6n, y mientras la
champania corria en la despedida del viejo General,
el inevitable Panasco no hacia otra cosa que
pensar en su mecedora dominicana, igual a la que
el Embajador Bonilla obsequiara a Kennedy, en su
hamaca venezolana, en sus soletas 0 huaraches
mexicanos, en su viento calido y humedo de la
selva y en sus indios cuidadores de btfalos,
conocedores de un territorio en el cual ya la
ganaderia nabia arribado a un grado de madurez
tal que las empresas procesadoras de yogurt,
mantequilla y queso se habian instalado a sélo
unos kilémetros del centro de acci6n.
En enero de 1965 La Veterana habia conseguido
trabajo en la fabrica de vinagre, velas, e insecticida
casero de don Pancho, en la calle Ravelo. Se la veia
laborar con diligencia y con gran conocimiento de
sus acciones; ya en febrero era experta en colocar
etiquetas en las botellas de vinagre, pero también
en el uso de la formula de Acido acético y agua con
la que el vinagre estaba listo, previo colorante de
azucar
quemada,
para
el mercado.
Las
evangelizaciones no producian lo suficiente para
vivir.
El propietario le habia tomado carino. Habia ella
ideado anotar en una libreta los trabajos del dia;
los lunes: fabricaci6n de vinagre, los martes
etiquetacion y colocacién en las cajas, mientras
que se compraba en San Carlos, y en las llamadas
Cuatro Esquinas, la parafina para hacer los
velones, y el color amarillo-vegetal para borrarles
80
el blanco. Los miércoles fabricacién de velas y
velones; 6rdenes a Piro para levantarse a las seis
de la manana, y fundici6n de los grandes bloques
de parafina. Los jueves fabricacion de insecticida~
con polvo DDT concentrado y kerosene a un 5%.
Los viernes etiquetado general y los sabados
reparticién durante todo el dia de los pedidos en la
guagua Opel de 1945 comprada por don Pancho de
quinta mano y hacendosa sélo cuando alguien la
empujaba para lograr que funcionara el motor.
Roger Vizcaino habia organizado la filial de
veteranos evangélicos en el barrio, trabajaba
ademas en una industria de dulces cerca de la radio
estatal La Voz Dominicana, y habia morigerado su
fanatica postura evangélica aunque todavia hacia
las veces de pastor. Se sabia de memoria el
Eclesiastés, y parte de los Salmos de David, y era
un escudrinador del Nuevo Testamento en donde,
segun él, habia encontrado la salvacién de su alma,
porque bajo el mandato de Dios es Amor, habia
olvidado y hecho olvidar --creia-- su pasado de
maton y de artista del enganio.
Fue en situaci6n tal que el dia 24 de abril de 1965
la noticia del derrocamiento del gobierno golpista
le tom6 de sorpresa. Salié de la fabrica de dulces y
vio que la radioemisora del Estado habia sido
tomada por soldados armados. Desde alli se
emitian proclamas de que al fin la Junta habia
caido y de que los militares de un campamento en
armas habian levantado sus estandartes de lucha
democratica.
Entonces tom6 el teléfono y llam6 a La Veterana;
Miladys qued6 sorprendida con la noticia. De
81
inmediato le avisé6 a don Pancho que estaba
sentado en su mesa verde, comprada en el Mercado
Modelo, escritorio de afios de pobreza.
-- Don Pancho, el gobierno se esta cayendo. Dice
Vizca que los guardias del campamento Veintisiete
de Febrero piden la Constituci6n.
Don Pancho abrié los ojos con sorpresa.
-- jCarajo, tenia que ser! Deben traer a Bosch otra
vez. jEse fue un gobierno de verdad!
Y pas6 al patio en donde estaban los toneles de la
época en que el vinagre se hacia fermentandolo, y
fue a la enramada en donde sobre una tapa grande
de tonel se colocaban las etiquetas, y recorri6 la
zona de la maquina de hacer velas y velones,
reuniendo alli a los empleados: Primitivo, Eliseo,
Piro y Tonio.
-- Los trabajos quedan suspendidos
vayanse a sus casas y esperen.
por hoy,
Pero al dia siguiente La Veterana, Piro y Roger
Vizcaino se fueron a las calles, y encontraron un
camién en donde el oficial Chestaro repartia
armas, y ya en pocas horas estuvieron metidos en
la guerra, disparando contra aviones leales a la
Junta semi-derrocada que bombardeaban la
ciudad. Los cafioneos al Palacio Nacional, la
reparticién de fusiles y de revélveres, la toma de
las estaciones de policia y luego de la Fortaleza
Ozama con sus miembros tirAndose por la
barranca del rio, revelaron un estado de lucha
general. El 27 de abril los constitucionalistas
tenian cercada la base 4erea de San Isidro en la
82
parte oriental de la ciudad. En la manfiana del 28 las
tropas
norteamericanas
invadieron,
y La
Veterana, que no creia en eso, se fue a la avenida
Bolivar para ver los tanques entrando, y a las.
mujeres de los barrios tirandoles cubos de mierda y
basura a los soldados gringos que se tapaban las
cabezas, porque el mal olor de las heces fecales no
tiene repelentes y ningin fusil puede cazarlo,
ninguna bayoneta vencerlo, ningun casco pararlo.
Los jévenes y los viejos se armaron de valor y se
fueron
organizando.
Piro, La Veterana
y Vizca
fueron a tener al Comando B-3 en la antigua casa
del cura Andrickson, lugar que antes fue escuela y
luego fortaleza de dignidad. Los norteamericanos
habian argumentado que el movimiento era
manejado
por los comunistas.
(Yo me
llamo
"Manolo el bravo" y estoy narrando esto desde hace
unas paginas aunque ustedes no lo habian notado.
De modo que Diémedes, Pedro Bonilla, Jacques
Viau y yo averiguamos bien sobre la vida de estos
‘tres, y supusimos
que la posicién de Vizca
era
nacionalista, y al saber de su historia de lucha
contra si mismo y la de su mujer que lo salvé de
tanta porqueria, lo aceptamos. Si la revoluci6én
venia, habria tiempo de juzgarlo).
De modo que La Veterana entr6 en la lucha. Se
mudaron ellos nuevamente a las piezas que
quedaron desocupadas en la calle Ravelo cuando
dos guardias del otro lado abandonaron, llenos de
temor, el lugar. Justamente frente a la fabrica de
don Pancho.
Desde lo alto de la casa del Padre Andrickson,
Pucho Fiallo pudo hacer un plano de las posiciones
norteamericanas.
Escuchaébamos
83
la
radio
permanentemente y recibiamos informaciones del
Partido 14 de Junio. La invasién habia sido un
desacierto. El] dia 30 de abril el coronel Francis
Caamano y su asistente militar bélico, coronel
Manuel Montes Arache dominaban la estrategia
general contra las tropas.
"Yo me sentia orgullosa, tenia en mis manos un
fusil pequeno, y le habia dicho a Vizca que me
ayudara a sobarlo".
La ciudad fue pronto segmentada.
Entre
alambradas que aislaban a los combatientes
dividiendo en Norte y Sur los frentes, el ataque
contra la zona Norte de Ja Capital fue duro,
cruento, fatal. Miles de muertos producidos por los
regulares con el ejército invasor en la retaguardia,
bombardeando a distancia con morteros y cafiones
electrénicos. Centenares de refugiados llegando al
Sur de la ciudad en donde estabamos. Las casas de
los que huyeron se rellenaron con los que
buscaban refugio. Desde ese momento quedamos a
la espera del ataque final.
-- Vizcaino, vaya y revise las lineas.
Vizca sali6 en plena noche, y trajo un informe
preciso de cuales eran los puntos claves del
enemigo. Estabamos rodeados por un corredor que
iba desde el Hotel E] Embajador hasta Villa Duarte;
nuestras fronteras eran unas cuantas calles.
Debiamos mantener la vida de la ciudad
acordonada. Nuestra posicién era la de morir, pero
jamas ceder.
:
84
CAPITULO XI
Acomodado en Ouro Preto, cuando esperaba
pasar sus dias finales tomando yogurt y comiendo
casabe de los indios xavante, el general Panasco
recibid un cable conmovedor. "Se ha creado la
Fuerza Interamericana
de Paz, le pedimos
dirigirla, sus soldados estan ya desde hace tiempo
en la Republica Dominicana. Hemos iniciado
gestiones para incluir entre la lista de ofertas
buena ganaderia para usted. El toro Cocuyo, del que
tenia noticias y sobre el cual habiamos hablado
con un amigo de La Romana, esta en tramite.
Esperamos su respuesta ..." Y en el cable venia un
cédigo telefé6nico que, sin dudas, Panasco utiliz6,
porque al poco tiempo tomaba un avi6n para
Washington, en donde habia ya uniformes para él y
se le informé por la via mas concreta -- casi en
respiraci6n de boca a boca-- que el general Palmer
era el jefe de las tropas salvadoras entre las cuales
se encontraba la famosa 82 Aerotransportada, y
que en ilegando a Santo Domingo tendria en sus
manos planes, planos, informes especificos y
zonas de mando.
El] general Panasco volé desde Washington a San
85
Juan, Puerto Rico, en donde fue recogido por un
portaviones que a su vez lo llev6 a tierras
dominicanas. Desdela distancia vio las playas del
norte de Higtiey; traia ya en su cabeza la imagen del
toro de sus amores. Cumpliria a pie juntillas las
érdenes pentagonales con tal de que lo dejaran
tranquilo. Pero, gy si moria en la lucha contra el
comunismo "“ateo y disociador?" Ni pensarlo, le
habian garantizado que tendria toda la proteccién
del siglo; su figura enalteceria los argumentos
invasores, daria respaldo moral a la lucha contra
los mal llamados demécratas; ademas, aparte del
gobierno de Caamafio, en la capital habia otro
gobierno formado por un diplomatico de la talla de
Bartlow Martin, quien, cuando bebia, cuando
tomaba su mejor whisky, se olvidaba de todo y
creaba gobiernos fantasmas, como cuando no
bebia.
El general Panasco, con sus 18 condecoraciones,
fue colocado en un helicéptero y Nevado al Hotel El
Embajador, Suite 512, desde donde, otra vez, fue |
pasado a otro helicéptero que sobrevolé la ciudad
para mostrarle las cuadras en donde los llamados
rebeldes se negaban a entregar el honor.
Le mostraron una foto de Juan Bosch, lider de esa
democracia que deberia volver y por la que los
militares constitucionalistas clamaban; y le
ensefiaron, ademas, la lista de los 56 comunistas
que llenarian el pais de terror de triunfar la
revolucién.
-- gPodriamos dar una vuelta sobre la provincia
de Higiey? inquirié Panasco
regalo, en el ofrecimiento.
86
pensando
en su
"Alguien debié haber hecho ya contacto con el
dueno de la bestia", se dijo para si.
-- OK, OK, dijo el piloto puertorriqueno. Y giré
sobre el Este atravesando de Sur a Norte la
provincia de Higiiey. Panasco saboreé desde una
altura considerable los pastizales azules, las
distantes olas que desovando en las arenas del
Macao y Uvero Alto dejaban en la playa el encaje y
los brocados flamencos que usara la abuela del
general cuando aun era muy nina, y la esclavitud
primaba en las haciendas de Rio Grande Do Sul.
Al retorno ya habia sido registrado en el Hotel El
Embajador. En su mesa de noche tenia un folder
con la situaci6n de la historia, tal y como la veian
los Estados Unidos; se le asignaban tareas como
leerse en dos dias la documentaci6én para una
discusi6n con el general Palmer, que por fin se
llevé a cabo en los bellos jardines de la Embajada,
en donde entre bancos pintados de blanco, telas
metalicas para evitar mosquitos,
lindas ventanas
victorianas y tragos de Bourbon, se tomaron los
acuerdos de lugar.
Panasco se durmi6 luego de la conversacién larga
y amena.
Alla en Uvero Alto, las gentes de la regién
salieron a las portezuelas de las viviendas cuando
un helicéptero volaba rasante sobre los pastizales
y el ganado.
Emencia miré el cielo y vio aquel artefacto
transformarse de improviso en un diablo con alas,
echando fuego por la boca, maldiciendo. Las aspas
eran realmente un enorme halo coronado de fuego,
87
y dentro, los habitantes del artefacto semejaban
gusanos que comenzaban a podrir el centro del
demonio, como pequenios canceres dentro de una
barriga llena de excrementos de todo tipo.
Fantina y Barziz6n,
juntos, se sintieron
apreciacion:
que casi nunca
esta
vez
andaban
coincidir
en
su
-- El final de Cocuyo se acerca.
-- Esta predestinado.
Emencia corrié hacia el interior. Paco habia
observado el helicéptero por la ventana. Los
arreglos para la venta de reses a los soldados de
ocupaci6n
eran
positivos.
Era
simplemente
el
acuerdo de grandes sectores ganaderos de la regién.
Sin embargo, Paco Santamaria era el designado
como jefe de operaciones. Necesitarian sesenta
reses diarias, por lo menos. Ello garantizaba luego
un crecimiento acelerado. Se decia que serian
cuarenta mil los soldados designados. En su
entrevista, alla en Higiey, con el enviado de las
tropas, se le habia considerado como el mas serio
de los suplidores. Y he aqui que accedi6, "porque al
fin y al cabo vender carne -- aunque sea al invasor
-- no es delito”.
-- Le hemos prometido
animal.
al general Panasco,
el
-- Hecho, habia contestado Paco.
x
Sin embargo, Emencia se daba cuenta de la
jugada aun sin que Paco hubiese dicho una sola
palabra.
88
-- Tienes 15 millones de ddlares en los bancos de
afuera. 4Para qué quieres mas? Ya no sirves, ni
siquiera puedes amar.
Esa noche la discusi6n habia sido agria.
-- Tengo muchisimos hijos, y deseo dejarles una
herencia.
-- Yo no tengo hijos, pero tengo a Cocuyo, ¢no le
dejas nada?
-- Pero, gestas loca? Cocuyo y Priscilla son
animales. Ademas, gqué intentas? ¢Declararlo
hijo adoptivo?
Emencia rompi6 en llanto. Recordé el momento
en que Paco Santamaria la recogi6 del centro del
parque de Villa Francisca; volvi6 a los anos en que
aun las calles eran de caliche apisonado y se
desconocia en el barrio la brea consolidada; se reia
para sus adentros cuando recordaba el dia en que el
camién del cabildo regaba brea liquida para luego
colocar arena encima, y ella, sin darse cuenta,
meti6 el pie en el charco negro dejando luego
huellas en toda la casa, huellas que don Ernesto
confundié con las de un ladr6n llamado Sandoval,
al que desde ese dia esper6 cuchillo en mano sin
que jamas apareciera.
Recuerdos insulsos, se decia Emencia, mientras
la imagen de Barzizon Torpedo se hacia cada vez
mas viva en ella. Sus manos suaves, de mujer
sorprendida por una riqueza no utilizable, se
sedaban cuando Barzizén leia su pasado y
construia historias que ella misma ignoraba haber
vivido.
Las noticias de la guerra, de los ataques, de los
89
muertos norteamericanos en Santa Barbara,
intentando un ataque sorpresa, de los muertos
dominicanos victimas de morteros y balas
indiscriminadas, llegaban a Uvero Alto por
diversas vias, la primera de ellas la de Samuel
Vizcaino, transportador de abastos.
-- Se dice que habra un ataque duro, definitivo.
Pero adentro Vizca me ha senalado que todos estan
dispuestos a la muerte.
Emencia
cerraba
su
audibilidad
cuando
el
nombre de Roger Vizcaino emergia atin dentro de su
aureola
de
combatiente
politico,
evangélico
y
ahora
revolucionario.
Esa noche necesit6 de Barziz6én para definir la
realidad, para poder encerrarla en su puno.
90
CAPITULO XII
De la capital llegaban las inquietantes noticias
de revueltas y disparos. Gaviotas destartaladas
volaban llenas de remiendos en una playa
distante. Uvero Alto tenia entre el silencio de sus
casitas adosadas al mar el rumor de la muerte
como escondrijo. Emencia caminaba por la playa
con sus lienzos transparentes, con sus panos
hindutes, con sus trenzas medievales llenandole de
un aspecto brumoso; eran sus huellas en la arena
mojada como las que "dejan las gaviotas". Se habia
ido metiendo cada vez mas en el mar ingenuo de sus
recuerdos, porque cada vez mas el contacto con
Paco Santamaria era mecanico y distante. La
ultima vez que hicieran el amor ella recitaba para
sus adentros versos de Pablo Neruda mientras él se
movia desesperadamente tratando de impulsar un
organo viril, desmadejado y decadente, blando y
gelatinoso, anunciador de una impotencia obra del
tiempo o de no se sabe quién.
Aspiraba Emencia a tocar con sus manos las
sirenas que en las noches cantaban canciones
lunaticas cerca de donde desovan las tortugas. Al
brillor de la luna, cincuenta, cien, mil tortuguitas
bajan al agua convencidas de haber nacido y de que
91
el mar
es su
destino.
Emencia
ha pensado
en
Cocuyo, casi su unico hijo. gLe habra crecido el
odio --ella incapaz de odiar-- con sdlo pensar que
su marido --de negocio en negocio-- perdoné al
Generalisimo, acept6 la muerte de Don Emrmesto
para no perder los negocios con la Central
Lechera?...Bocarriba, semidesnuda "como los hijos
de la mar", centr6 su pensamiento en aquellas
estrellas distantes que titilaban de un modo
particular, porque segun Fantina, la preferida de
Paco, en cada estrella existe un dios dominante que
la hace navegar por los mundos. La noche pasada,
en la reunién con los hacendados de La Romana,
Paco
Santamaria
aseguraba
que
con
el
derrocamiento
del gobierno
vendrian
mejores
dias. Se habia formado esa junta civico-militar
anticomunista que permitiria que el precio de la
leche subiera.
Se habian
iniciado
nuevos
préstamos. Toros como Cocuyo se reproducirian
con verdadera fruicién; la ley quedaria como
siempre habia sido; gacaso el Generalisimo no
habia creado un cédigo de trabajo que todavia
funcionaba a las mil maravillas? El] coronel "de
puesto" en La Romana garantizaba el orden; los
huelguistas serian decapitados y "la democracia
superviviria a pesar del derrocamiento”.
Emencia pensaba en que todo seguia igual, con
solo una variante: Samuel, el hermano del
sargento Roger Vizcaino, habia sido contratado en
Higiiey para manejar los camiones del consorcio
ganadero que servia de punto de partida para la
concentracion de los animales destinados al
mercado. Habia vuelto a Uvero Alto, esta vez a
presentarse en las habitaciones de Paco. Emencia
le vio primero atravesar la gran galeria que
rodeaba completamente la casa: llevaba, a
92
diferencia de la vez anterior, revélver al cinto. Su
sombrero, antes de cana y pajita, era ahora de
fleltro y cinta de seda. Ella se habia sorprendido de
verlo, y nunca supo por qué razones al penetrar por
Sus ojos amarillos como el pasto seco, sintié por é1
una especie de simpatia insdlita, pero creciente.
Samuel Vizcaino se copiaba en los mosaicos de la
casona, brillantes y relucientes, como un angel con
espada en los altares dedicados a San Miguel.
E] mar bramé con resoplidos de bestia. A lo lejos
- y poniendo el oido en la arena de la playa-Emencia escuch6é voces que venian por los
subterraneos caminos de la naturaleza. Eran sin
dudas los duendes parlantes de los que hablaba
Barzizon; los enemigos puros de Fantina, quien en
principio se opuso a la presencia de Samuel,
porque éste representaba una pinata, una sorpresa,
un modo nuevo de ver las cosas.
Mientras
Samuel
y
Paco
Santamaria
conversaban, se sintié la voz de alarma. Los peones
de la finca gritaban, algunos gemian. Emencia,
Samuel y Paco Santamaria corrieron hacia la
balconada y vieron el cuerpo del herido. Lo traian a
cuestas
buscando
quien pudiera llevarlo por lo
menos hasta Higtiey. Sabian de la visita de Samuel,
el nuevo chofer del consorcio, y a la vez que daban
la noticia, buscaban transporte.
-- Don Paco, don Paco, Cocuyo corne6é a Ramon,
el de Matanzas. Le sacé las tripas.
Y Ramon el de Matanzas, agonizando:
-- jPor favor, no me dejen morir, no me dejen
morir!
93
Y entonces el chéfer del consorcio, olvidandose
de sus conversaciones y puesta al dia con Paco,
salt6 sobre el] balcén y ayudé a los muchachos a
meter la victima en el camidn.
Dos le
acompaniaron. Ramon el de Matanzas habia sido
trujillista acérrimo; habia matado tres amigos en
una rifa por mujeres, se habia escondido para
siempre en Uvero Alto, y ahora salia, vencido por
la fuerza de un toro llamado Cocuyo, hacia el
cementerio. Cuando llegaron al hospital de Higiey
el hombre habia muerto. Lo velaron en el bohio de
Los Yerbajos, a un kilémetro de la casa. Lo trajeron
amortajado y todo; le rezaron avemarias doradas,
padrenuestros tornasolados, y las ranas-toro de
los potreros se desplazaron esa noche hacia las
cercanias del velorio para escuchar los rezos de
Fantina, quien decia entre dientes que Cocuyo era
obra de demonios y que odiaba a todo aquel que
hubiese dado muerte 0 hubiese tenido que ver con
muertes.
Todos pensabamos que las afirmaciones de
Fantina, cargadas de frases vituperantes, eran
parte de su odio a lo que significaba intrusién en
un mundo que, segun ella, era de los Santamaria y
en el que Emencia era no solamente una
advenediza, sino un objeto que ponia en discordia
los efectos de la naturaleza y las leyes de un mas
alla que ella dominaba desde hacia mds de un
siglo.
Paco Santamaria se habia quedado pensando en
el amor, en sus afios juveniles, en sus aventuras, en
Sus veintitrés hijos, en varios de sus nietos, porque
cuando se cas6 con Emencia ya habia tenido siete
matrimonios, y habia instalado once queridas, y
veia en su nueva esposa no el pozo de saciar sus
94
decadentes ansias varoniles, sino la estrella
luminosa que sustituyera el rostro y la forma de
Aurelia, su segunda y mas amada mujer, muerta de
tres picadas de alacran cuando atin la casa era
pequefia y no se sabia que las alergias podian matar si no habia cuidado a tiempo.
De modo que ese dia bajé a la playa para ir
comentando la visita de Samuel Vizcaino. La
Emencia estaba a mitad entre el mar y la arena,
como un tronco abandonado por el oleaje, como un
alga verdiazul tirada en el nicho descolorido de las
espumas crepitantes; alli estaba, plena de una
inconsciencia brutal; la inconsciencia que produce
el haberse quedado sola para siempre. De seguro
que por sus sienes caminaban recuerdos tales como
la vez en que Eddy, su novio de los trece arios, traté
de voltearla en casa de su prima; o el recuerdo feliz
de las procesiones de 1946, cuando el terremoto
asol6 la capital, y Villa Francisca se transform6 en
un camino de las romerias que iban de un barrio al
otro cantando y rezando para evitar --en base a
trisagios y ruegos-- que volviese la espantosa furia
del suelo moviéndose como oleaje sélido y
fragmentario; o bien entre ceja y ceja se le
conformaban las imagenes de aquellas semanas
santas en las que junto a la abuela visitaba las
iglesias, como era costumbre, llevando flores a los
altares en un recorrido en el que luego seleccionaba
para si el mas bello de todos, y que resultaba ser
casi siempre el de la iglesia de Regina Angelorum,
precisamente en donde habia vivido las andaduras
de su unica y aburrida boda con Paco Santamaria,
treinta afios mas antiguo que ella.
Paco se quedé mirandola. Hubiera podido decirle
que, segiin Samuel, el tal Vizcd habia entrado en
95
las filas del Partido Revolucionario, y era ahora el
Presidente de un comité de base. El "borr6én y
cuenta nueva" del gobierno anterior lo habia
llenado de futuro. Y en verdad era hombre serio,
arrepentido, frugal. No bebia ya alcoholes, no
usaba pistolas, su amigo mas entranable era nada
menos que Manuel Emilio, el dueno de la
compra-venta y antiguo opositor, sus mejores
contertulios eran Jimaquén, el de los pedos
antitrujillistas, y el limpiabotas Eladio, cuya caja
de lustrar zapatos era compartida por libros tales
como Las Mil y Una Noches, betun, liquido y
cepillos fosforecentes.
Todo eso habia pasado. Le hacia falta a Emencia
saber que el tiempo habia transcurrido. Quizas
porque ella nunca habia querido retornar al barrio
tenia aun dentro de si el odio acumulado contra
quien era un ser nuevo...Pens6 decirle esto y mas.
Como en esos dias Paco usaba bast6n, puesto que la
artritis le agarrotaba la rodilla derecha, las
huellas que dejara sobre la playa era como un
decorado de pasteleria, con formas de tacos
profundos y puntos suspensivos marcando una
ruta establecida sobre mermeladas y blanco
merengue almidonado.
La vio tan bella y frivola, tan radiante y
luminosa, tan llena de estrellas minimas la frente,
que apenas intent6 darle la noticia.
Pero Emencia
sintié frases en su pensamiento
silencioso; escuché la voz distante de Paco, atin
no
emitida, sino pensada, y supo dentro de si,
en su
mas profundo sabor de amargura,
toda la
argumentacion que el marido tenia para
librarla
de su odio transparente y silencioso.
96
Abri6 los ojos, y vio el cielo cargado de nubes
vaporosas, de encajes de novia; pasaron por su
mente las mil formas de ostias y matrimonios
leidos en las novelas de la editorial Tor, y en los
viejos pliegos de Corin Tellado, y entonces se dijo a
si misma:
-- No tienes que argumentar,
Paco. Sé cuanto
tienes que decirme. No esta en mis manos el odio
que poseo. E] unico odio que poseo. La muerte de
Ramon el de Matanzas podria ser un inicio.
Entonces,
desde
el pequeno
burdel
que Papo
Torres instalara, comenz6 a crecer una musica que
el viento del norte, tan raro en las noches de Uvero
alto, traia primero con desgano, y luego en
creciente y sonambula misién profética: Cuando
vuelvas, nuestro huerto tendra rosas, y estara la
primavera floreciendo para ti... Cuando vuelvas
arderan los pebeteros, y una lluvia de luceros a tus
pies se tenderan...
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CAPITULO XIII
Saliendo del trafago mafianero Paco Santamaria
no se reponia aun de la imagen proyectada por su
espejo, en donde biseles carcomidos por el tiempo
hablaban de su figura desgastada, de sus muchos
rostros perdidos, pasados, muertos, navegando
para siempre en un océano de azogues indetenibles.
¢gLa vaca mansa, la Priscilla, tendria también
que irse en el cargamento destinado a las tropas
yanquis ubicadas en la capital? Ello molestaba a
Santamaria en el costado izquierdo en donde,
desde nino, una herida de lanza lo sorprendia a
media noche cuando la bruja Fantina Pierrot,
desandando las tierras de Uvero alto, declaré que,
muerto el gran dictador, Paco Santamaria
continuaria teniendo muchas tierras, mas vacas
aun, mejores negocios, desconocidos amigos y esa
herida color de canela que le salia los viernes
santos y en los momentos en los que, por gracia del
Espiritu Santo, recordaba su madre muerta.
Pero, a su vez, como de piedra, duro, estirado
sobre el lecho, el general Panasco rumiaba aun los
suenos de la medianoche. Metido en un pijama
verdiamarillo con blusa azul y con estrellas y
99
pantalon de rayas rojas y blancas, se miraba desde
la barbilla a los pies con solazada contemplaci6n.
Era casi una bandera: no totalmente la de Brasil
por supuesto.
Duro, repleto de arrugas, consolidado en una
actividad de florero, sdlo se levantaba de su lecho
cuando escuchaba el ring-ring del teléfono blanco
(adornado
con
calcomanias
de _ escenas
sSupermanicas) ubicado en su cabecera, muy cerca
de sus canas y de sus pocos dispersos y ondeantes
pensamientos utiles.
De manera tal que las palanganas crecieron, el
blanco de los cubos se hizo grandilocuente cuando
las vacas de Paco Santamaria llenaron de leche las
queserias de Higtiey, las dulcerias de El Seibo. Y era
precisamente desde Higtiey de donde venian ahora
las noticias. Aan las tropas norteamericanas
tenian sitiada la capital de Santo Domingo, en
donde enormes alambradas abrazaban el colonial
dibujo de los atardeceres y en cuyas navajas
dentadas quedaban
degollados los mejores
resplandores del amanecer y del crepusculo, yen
donde, finalmente, la harina candeal de los
trigales del norte se convertia en un amargo pan
Saturado de armisticio que se potenciaba en
amenazas sonoras, en mentiras musicalizadas
transmitidas por radioemisoras ultramarinas
gobernadas por el invasor. Tenebrosos espacios
reducidos a esqueletos de sombras eran apenas una
parte del mapa inocente en el que se movian las
luciérnagas. La luces recuerdan, pues, ese nombre:
"Cocuyo", que ahora es membrete de toro
importante; el mejor toro de Emencia y Paco
Santamaria, seleccionado como posible candidato
por el ejército invasor para obsequio al General
100
Panasco, susodicho Jefe de las llamadas Fuerzas
Interamericanas de Paz, quien, en sus momentos
de ocio en Brasil, sonaba con toros de erguida
testuz y con buena finca en los pastizales de Ouro
Preto. Asi como Paco Santamaria se "dragonizaba"
poniéndose al rojo vivo cuando alguien intentaba
tocar sus intereses, el General Pansaco se
inutilizaba para quedar transformado en loza de
baja calidad con decoraciones insomnes, cuando
alguien molestaba su sueno.
Panasco era un verdadero zombi de los teléfonos.
El] General Palmer le informaba dia a dia de "c6émo
va la guerra que usted dirige, senor"; instalado en
su suite 512 del Hotel El Embajador, Panasco
miraba siempre hacia el mar Caribe y era
informado sobre las 6érdenes dadas en su nombre,
sobre los interrogatorios hechos en nombre de la
Fuerza que dirigia, sobre los ataques realizados
por éstas en los cuales aparecia la voz de mando del
General Panasco como inserta en un album de
postales, con sonido lejano, con eco apenas
perceptible.
Era entonces Panasco el jefe de una tropa distante, automatica, mecanizada, transistorizada?
No tenia que moverse, porque el rubio General
Palmer le informaba dia tras dias de lo bien que
iba el General Panasco dirigiendo las acciones, de
lo acertado de sus Ordenes tan cariocas, y de lo
certero de sus disposiciones llenas de ingentes
tomas de decision.
El General
Panasco
hoja de su curriculum
habia obtenido.
anotaba
dia por dia en la
los éxitos que le decian
101
Por demas Cocuyo es toro que Paco y Emencia
han criado con pesadez de hijastro, como para
incorporar a su ganaderia un sello de calidad que
apareciese, si fuese necesario, en el futuro de los
salchichones, en el porvenir rojizo y pimentoso de
los T-Bone, en ese universo potencial y futurista de
los Tenderloin y los Entrecotes que iran en un
camién, como impoluto séquito, acompanantes
minoicos
del toro, que mugira y en principio
se
negara a entrar en el vehiculo mientras
ordenadores de sucios bigotes y manos callosas se
diran: estos toros son como los generales, lo mejor
es jubilarlos a tiempo.
De
manera
tal que
como
Panasco
no
tenia
necesidad de subir en los tanques de guerra, ni en
los portaviones, le habian facilitado un precioso
libro a todo color contentivo de las magnificas
armas que se estaban utilizando bajo su mando. Y
al General le bastaba con ésto. Ya sabia cOmo eran
los tanques Sherman, y conocia los canones 105
milimetros, y los fusiles AR-15, lo mismo que los
Fal de diversos modelos. Le habian enviado, eso si,
una cinta magnetofonica con el sonido de cada
arma, y uno de sus esfuerzos mas conspicuos fue
aprenderse el ladrido de las granadas al estallar, el
formidable y calenturiento grito de la bala que
silva cuando no encuentra blanco, y el eructo
tangible de las bazucas y morteros buscando
defecar su contenido.
Ponia la oreja sobre la
ventana y podia identificar claramente el sonido
de la guerra que dirigia, sin saberlo, desde su
habitacion floreciente de cortinas y decoraciones
al estilo Luis XIV. Suite 512.
:
Fue en ese momento cuando recibié aquella
llamada, y cuando desconcertado no supo qué
contestar.
102
CAPITULO XIV
Samuel detuvo el camidn en la calle Ravelo, baj6
entonces hacia el Comando B-3, y subidé las
escalinatas en busqueda de Vizca. Varios
combatientes se acercaron a él para reconocerle.
Mostr6 su tarjeta de combatiente y de informante.
-- Tengo noticias.
--
Aver, comparfiero.
-- Los envios de reses para el enemigo comienzan
en los préximos dias, posiblemente el 14 0 15 de
junio. Tres choferes estamos comprometidos a
dejar dos o tres reses en algun lugar para pasarlas
luego a la zona constitucionalista.
Pedro Bonilla puso su fusil en el suelo.
-- gNo podrias dejar esas reses mas adentro, en
algun solar?
-- El problema es mantenerlas. Algunas vienen al
matadero, otras son regalos de los ganaderos para
algun General. Por ejemplo Paco Santamaria
regalara un toro para el General Panasco, tengo
103
ordenes de dejarlo en los alrededores del Hotel El
Embajador, en donde estaria unos dias hasta
cargarlo hacia Puerto Rico y de alli a Brasil.
-- Me cago, mira en lo que estan.
-- Podria avisarles con mas certidumbre, dijo
Samuel Vizcaino, mientras Vizca y La Veterana
aparecian, llamados por varios de los hombres de
servicio.
-- Didmedes, estos traen buenas noticias. El
problema sera ver c6mo desarticulamos esa carga.
Que sea dentro de la zona. Cuando llegues a la calle
Paris con Abreu, doblas hasta llegar a la calle
Ravelo. Ya dentro veremos. Comeremos carne
durante varios dias seguidos.
-- Hay otros choferes en la jugada, dijo Samuel.
-- Ta eres nuestra confianza. Organiza la cosa y
traenos el informe final.
jMe falta el aire, me ahogo!, gritaba Barzizén
frente a la playa. La gente corrié creyendo que
moria.
104
CAMINATI-IRIARTE.
FRAGMENTOS DE SU SOLEDAD.
... Uno
de mis
problemas
siempre
ha sido el
envejecimiento y desenvejecimiento inesperado de
partes de mi cuerpo. Desde nifio-nifia esto me ha
acontecido de manera regular. Con doble sexo,
como tengo, me manejo igualmente en tiempo
doble, temporalidad melliza, cronologia gemela y
contradictoria. Y es que a veces envejezco como
mujer y desenvejezco como hombre. Mi sexo
masculino, creciente, se infla y busca por calles y
vericuetos como eyacular. Mi sexo vive a costa de si
mismo: escroto que se hace liso y brillante
mientras mi parte femenina, natural, viviente en
el lado izquierdo de mi vagina, se reduce a un
distante clitoris, azul, pequeno, almibarado,
infantil, como esas canicas y abalorios que tienen
brillos multicolores.
Cuando Papo Junior venia a consultarme
acontecia lo contrario. Su voz varonil y sus manos
gruesas apagaban en mi ese tiempo masculino y
aunque quisiera negarlo, despertaban los vellos de
mi bosque incendiado. Entonces era cuando lo
besaba. A veces, dentro del beso, mi edad disminuia
desde los treinta hasta los diez anos y entonces é]
percibia el sabor a fruta madura y olor de flores
105
silvestres, asi como el vaho de leche fresca y
guayaba verde posado en mis labios y comprendia
que el amor podia ser la caricatura de una
mariposa con sexo desechable.
.. Y era de las cosas terribles que sufria, una de
ellas la inconstancia de mi ser. Mi enfermedad
Mayor emergia cuando en momentos de crisis
dislocabanse mis temporalidades, y entraba en
sube y baja de edades, minutos, teniendo que
encerrarme durante largos dias hasta que se
estabilizara esa cronologia insatisfecha, porque
por segundos era varén y tenia apenas cuatro,
cinco, diez afios, y veia entonces a una mujer pasar
sus manos por mis partes llenando de rubor mi
gracil y joven biografia, y por segundos era
hembra, comprobando desde temprano que partes
de mi cuerpo se cansaban y arrugaban en tiempo
masculino verbal, mientras que otras femeninas
entraban en un gerundio (un ando iendo),
dominado por un futuro sin edad.
Estas indeterminaciones me atormentaban.
Cuando mis edades simultaneas se estabilizan --lo
he dicho antes --puedo tocar los espiritus, puedo
hablar con seres inmateriales que habitan el
suefio, puedo percibir el perfume impar de los
atardeceres, la precariedad del brillo de los luceros
y dejarme
vencer
por los incubos
y stcubos
asexuados que gozan cuando gozo y sufren cuando
sufro, porque son como liquen adherido a mis
deseos, materia biologica vegetal y carnal a la vez
alimentandose de sensaciones, en un éter cundido
de rumores derretidos como en una materia
plastica infinita. De tal manera que hago el amor
muy pocas veces y haciéndomelo me llega esta
crisis de tiempo y protosexualismo.
106
Se hace entonces adulto mi carifo, pero se
resquebraja mi comportamiento quedando muerta
mi condici6n de vidente, y creo que para no morir
comienzo por inventar historias, hablar de vidas y
hechos como los que narré en algunas partes de
algiin texto que alguien publicara no sé cuando, y
en donde todo lo intemporal es obra mia. Es el
momento en el que me doy cuenta de que aquello
que acontece en mi cuerpo, esa dislocaci6n de
edades, se transmite o viene desde el exterior; es
cuando comprendo que afuera, en plena calle con
arboles y lluvia, es miércoles, mientras que en mi
habitacién, llena de figuras de yeso y calendarios
que se derriten es apenas domingo. Esa inseguridad
me la dan los relojes mismos, pero también los
Arboles que como el gran pino aun viviente en la
casa del Padre Andrickson, resisten una invasién
de garzas que buscan ayuntarse con las gallinas de
un vecindario olvidado, en un barrio llamado Villa
Francisca, en donde garzas y gallinas generan
huevos blancos, con polluelos que luego vuelan en
bandadas y que comen, como las garzas, satinadas
garrapatas azules.
Cuando esta temporalidad exterior se engruesa y
mi cuerpo tiene zonas de cronologias varias y uno
de mis sexos se pelea con el otro por la posesién de
mi mismo-misma, se produce en la lucha un
orgasmo masculino-femenino indescriptible y tal
vez incomprensible para muchos. No hago sino
cerrar un poco mis muslos y ambos sexos quedan
enfrentados, haciendo un amor en lucha, perenne,
con la sana intenci6n de ver cual de los dos produce
mas placer y dominio. Ambos orgasman en
simultaneidad creciente. Entonces considero
logrado un éxito que pocos humanos, en pareja,
Es orgasmacion que estabiliza.
consiguen.
107
Orgasmaci6n que en ese momento me detiene en un
tiempo adulto, preciso, donde me puedo quedar de
pie y lleno de contianza para ejercer por largos dias
y por semanas, mi profesi6n de vidente. Quien me
haya dicho que he muerto, miente. Soy el testige
distante de cuanto es la mentira, de cuanto es la
irrealidad. Vengo vertida-vertido en recuerdos
ajenos. Adolezco de no poder narrarme a mi
misma-mismo.
Como el esposo y la esposa cansados de hacer el
sexo se abandonan a veces a una desidia de besos
podridos y manoseos espantables, asi mis 6rganos,
una vez enamorados, sdlo vuelven a la plenitud
cuando en esa transformaci6n temporal de la que
vengo hablando, nuevas células coronan una
Juventud sin aparente origen. En las ocasiones en
que mi femineidad se ha detenido, por ejemplo, en
los diez y nueve afios y mi masculinidad en los
veinte y uno, me he hecho poderoso amor que ha
generado durante semanas vigor inmenso como
para permitirme ejercer mi profesi6n. Pero llegar a
edades parejas simultaneas, coincidentes y feraces
para el amor, no es obra de la voluntad humana
sino obra del Supremo, por cuanto él nos hace
hermafroditas
cuando
quiere,
seres
convencionales o no convencionales, y es obra
divina el ser machi-hembra,
como
el ser
mari-macho; y obra divina es ser masculino total y
célibe 0 temenino total o asceta. Razones hay para
que mis situaciones angustiosas continten, vivan:
de dia odio las flores, venzo el color de sus corolas
con escupitajos insolentes. De noche, femenino
temblor, aspiro los rastrojos del perfume que
rechazo de dia.
,
El viento de la tarde camina a veces con pie
de
108
plomo transparente
sobre el tejado de cinc. La
Iluvia golpea en mi ventana con su suave tintineo.
Yo sé que en las pisadas de la lluvia y el viento se
funden huellas anteriores de palomas capturadas
en
mosaicos
de
yeso
fresco
colocados
intencionadamente
para recopilar la vida, y leerla
y decirla desde alli. Sin embargo odio de noche el
blanco de las yeserias mientras que amo de dia ese
color de luna opaca en el que predigo --porque es mi
profesi6n-- el paraiso y el cielo de mi clientela.
Todos dicen que es mentira que te quiero, pero en
mi interior navegan dos sangres.
Persio ha venido a verme en esos dias y le he dado
apuntes. Me ha interrogado sobre cuales eran los
limites de la mentira cuando lee la palma de la
mano o una bola de cristal. Recopilaba materiales
para una novela que llamaria Materia Prima. Una
vez publicada me di cuenta de que parte de lo que
habia podido captar lo dejaba fuera. Supuse que
trabajaria en otro libro. Sus preguntas giraron
sobre la verdadera identidad de Paco Santamaria y
sobre si era cierto que el General Panasco, del
Brasil, ocupaba el 15 de junio de 1965 la suite que
de Papo Junior habia
la madre
Amparo,
abandonado
cuando
se fue hacia Puerto
Rico.
pero
ella,
de
direccié6n
la
Mueria
aun
poseia
yo
si
saber
deseaba
fundamentalmente
muchos
pues
ubicuidad,
de
mis facultades
habitantes de Uvero Alto pensaban que yo,
Caminati-Iriarte, no era otra que la bruja Fantina,
mientras
Barzizon
que mi otro sexo encarnaba a un tal
Torpedo, puesto que una imagen
femenina mia y una silueta masculina a la vez, se
hacian presentes
en la casita en donde
109
una vez
Papo iniciara un cabaretucho
bailaban boleros.
en el cual sdélo se
"Boberias", le dije. Sin embargo, nosotras las
mujeres-hombres 0 los hombres-mujeres a veces
tenemos
esas
caracteristicas.
Es
posible
que
Fantina fuese mi imagen femenina y Barzizén mi
sombra masculina que separadas de su tronco
actuasen, trabajasen por su cuenta en momentos
para mi imperceptibles. Algunos hechos me hacen
pensar en que si esto fue asi, nada tendria de
anormal, y es que yo, sin haber tenido una sola
conversaci6én con Barzizén y Fantina --que en paz
descansen-- conozco a fondo, sin que nadie me la
haya narrado, la historia transparente y vulgar de
Emencia Vargas y Paco Santamaria.
110
CAPITULO XV
La ultima vez que papa visit6 la capital vino
convencido de que Caminati Iriarte tenia la razén.
Emencia vendria a su brazos cuando é] menos lo
esperase. Papa tenia ya pocos brios; apenas unas
érecciones matutinas. Desde el burdelito obtenia
noticias de los peones. Evitaba verse con Paco
Santamaria porque deseaba una venganza doble:
no podia ser si éste hubiese muerto antes. Yo veia a
Emencia en la playa, desde una distancia enorme.
Barzizén Torpedo, con aires frios y con estilo fino,
la acompanaba.
Todos
decian
que
maritalmente
con
Emencia.
Sd6lo
Santamaria se hacia el sordo.
vivia
Paco
Con el viaje de Amparo a Puerto Rico quedaba
cerrada una etapa de su vida, pero también de la
mia. Ahora, adulto, con deseos de amar
verdaderamente, seguia ligado a papa. La vellonera
gritaba misica de los cuarenta y cincuenta, musica
en la que los palmares venian convertidos en
ritmo y letra, "estoy bajo de una palmera, en la
noche playera, suspirando por ti, el mar es un
limpido velo, el espejo de un cielo de diamante y
zafir, y yo a la luz de la luna naufragando en la
espuma de mis noches sin ti, pienso que tus besos
111
que abrasan,
son gaviotas
que pasan y me
dicen
adios..."
Papa no me dejaba dormir con Ja rememoracion
de las peliculas en las que Meche Barba, Ninon
Sevilla y Amalia Aguilar hacian de mujeres
fatales. Sonaba con los ojos negros de Elsa Aguirre,
adoraba las rancheras en la voz de Flor Silvestre;
vivia, vivia recordando la prehistoria de la
cancién mexicana en las voces de Lucha Reyes y
Tito Guizar; narraba episodios enteros de Alla en el
Rancho Grande, su pelicula favorita, y se pasaba
horas y horas rememorando el momento en el que
Meche Barbs bajaba y declaraba a su amante que
habia sido una puta, pero que estaba al borde de ser
honrada. Su tematica me desconcertaba; es posible
que hubiese aprendido los boleros que él cantaba,
pero era demasiado para mi, mozo y cajero del
burdel, entrar en la vida filmica de mi padre. Sin
embargo ya me hacia falta saborear sus
argumentos.
Las seis o siete meretrices que habitaban el
burdelito buscaban mi amor. En principio me
negaba, por respeto a la memoria de Amparo, pero
una noche bailando, ya con unas cervezas producto
del calor y el vaporizo del mar, senti el vientre de
Ofis unirse a mi vientre; me gust6 ese olor a
Pachuli, aspiré profundamente un sudoroso cuello
con sabor a salitre, y empecé a sentir que la
decadencia sexual de mi padre era sustituida en mi
por un fragoroso instinto del que nunca me habia
percatado. Ofis me arrastr6 lentamente a su
camastro. En poco tiempo las que no estaban en
uso por la clientela podian estarlo a base de mi
virilidad creciente alimentada con carne de lambi,
jugos de ostras frescas, y miembro de tortuga
112
cocinado en ron del pais. Sdlo las manos seguras de
Caminati-Iriarte se comparaban en oficio con
estas de Ofis y asi tuve sus manos, y Sus ojos, y su
boca, y la blanca tibieza que derramara en mi.
Comencé
a comprender
a mi padre.
No podia
aprenderme de memoria los argumentos de sus
peliculas, pero si de los boleros mas faciles, los de
letra mas pegajosa, puesto que eran los unicos que
se oian en el saloncito de fiestas que mi padre tenia
en Uvero Alto, y en el que Daniel Santos seguia
siendo un idolo, y Alberto Beltran continuaba
cubriendo de melodia la sabana con su voz, que
salida de los grandes altoparlantes, callaba el
milenario croar de una regién en donde, hasta ese
momento, la rana gigante habia sido el menos
timido de los intérpretes musicales.
-- Estoy orgulloso, ya te pareces a mi. Naciste en
esto y vivirads de esto, se te ve la entalladura.
Vivelas bien, mira bien sus ojos, ama sus senos
llenos de luces, porque un dia, como yo, saldras a
recuperar los amores perdidos, los momentos
ilustres de la vida, y deberas tener siempre un
recuerdo fijo, un acto de amor que repetir.
Vi que papa lloraba. Lagrimas doradas le caian
como gotas de ron afiejo. Con lagrimas de sangre
pudo comprar la gloria, y convertirla en versos y
ponerla a sus pies...La vellonera vomitaba su
bolero habitual. En Uvero Alto, en donde el pasto
se riza hacia el sur, y en donde los caminos se
visten de lodo cimarron y oscuro, apenas
sentiamos el fragor de la guerra. Habia silencio de
amaneceres.
De vez
en
cuando
un
peon venia
gritando que habian ametrallado Las Canitas, o
113
que en Guachupita y en los barrios capitalefios
cercanos al rio Ozama "se estaba peleando".
Las
visitas
de
Samuel
Vizcaino
a
Paco
Santamaria, sin embargo, llenaban de rumores la
comarca. La propia Emencia habia comentado que
si Paco vendia a Cocuyo, habria tragedia antes de
lo previsto, y asi fue.
-- gMe ves esas lagrimas?...No
es llanto de
hombre, es llanto de pena. Ya casi no tengo poder
para tener amores.
Los musculos
de las
entrepiernas se me dilatan cada vez menos, goma,
chicle de mascar es casi lo mismo. jQuién lo
hubiera creido! Me siento joven, pienso en miusicas
lejanas, en mujeres desnudas, en todo eso que
ayuda, y nada...a veces si, a veces no. Me preocupo.
Qué diria Emencia, que dira cuando consiga ese
objetivo...Tu
amiga
Caminati
sabe
que
ese
momento ha de venir, y sabe que para mi sera
dificil solucionarlo...Principito.
-- No te preocupes Papo, me tienes a mi.
El me miré con ojos encendidos. No entendié mi
respuesta. 2O la entenderia?
114
CAPITULO XVI
Capitulo-de prueba de cémo ha podido
ser el final de Cocuyo.
Cuando
Persio
murié
habia
dejado
algunos
papeles, y papa los habia guardado. Yo no digo que
el final fuera asi. Yo por respeto copio que "Paco
Santamaria se qued6 mirando a Cocuyo, padrote
de grandes proporciones, y hasta sintié tristeza de
dejar viudas las vacas de buena linea. Los lazos lo
habian tomado primero por los cuernos, y su
pelambre gris-amarillenta se habia llenado de
lodo, porque en Uvero Alto, alla en las tierras del
latifundio permanente, la lluvia de los meses de
diciembre habia convertido la sabana en un
oceano en donde sélo croaban las ranas, que al
hacerlo,
secaban
el
trino
del
julianchivi,
marchitaban el oido atolondrado del ruisenor
palmero, y quebraban para siempre el discutible
sentido del tacto de las tarantulas o cacatas que
escalaban la parte seca de los pefiascos en actitud
de robinsones, mensurando su isla desierta.
Por los meses de diciembre los espejos se
convertian en agua. Se miraba en ellos el
licenciado Paco Santamaria, con sus polainas
115
azules, su camisa roja, su cachimbo o pipa verde,
sus ojos galanos, y nomas se fundian los azogues y
era quizas posible identificar las miles de
imagenes de un Paco derretido, desparramandose
como espejo liquido, pedazo de relampago
corriendo verde abajo y verde arriba, en una vereda
en donde los grillos, en fila, retozan con un canto
propio, un cantio, como de nochebuena; sonido
como de sierra trozando maderamen en la propia y
distante serrania.
Paco Santamaria pens6 en la oferta; durante dos
dias estuvo pensando. Carne a buen precio el
quintal; toro cebu para la tropa extranjera, filete
con piel vendido a sobreprecio, comida para el
canton, dinero para la caja fuerte que hace soluble
en divisas y délares el peso dominicano. Y es que al
fin y al cabo la tropa revolucionaria, acantonada
en la capital, no tenia dinero para carnes, para la
compra de toros, para compra de vacas. Lo que mas
le complacia era que Cocuyo hubiese sido
admirado por un general de tanta valia, de tanta
experiencia, y que se hubiese producido la
casualidad de un viaje de éste como comandante
cuando nadie esperaba marinos norteamericanos
en la costas. Mire que un general brasilefo
buscando padrotes para su finca de Ouro Preto, alla
en Brasil, era un hecho agradable y sorprendente,
pero ademas honroso. Mire que comprar en plena
guerra parece no tener sentido, se decia Paco
Santamaria, mientras Cocuyo chapoteaba frente
al caporal, lanzando cornadas que venian ya desde
la madrugada fria y que seguian en plena manana
porque toro como ese, para ser jodido y necio, no lo
habia en todos los hatos del Higtey, y menos en
Uvero Alto.
Paco Santamaria sabia que el camién tendria
116
que pasar por la parte norte de Santo Domingo
para, entrando en la calle Paris, desalojar en las
cercanias del Hotel El Embajador, en donde los
animales
serian conducidos
como
reyes o
emperatrices al sill6n de las tropas invasoras.
Usted, sefora vaca lechera ya pasada de moda, sera
Ministra de Guerra; y usted, senor buey capado,
sera en verdad el asesor del General Palmer. Este
becerro servira como agregado cultural porque
tiene bonitos y crecientes cuernos y es diplomatico
cuando con elegancia deposita bonigas verde olivo,
bajando la cola y ocultando el perezoso ano
redondo como un cero de bingo.
Paco Santamaria
entrado en anos negociables,
sonreia: guerra y carne, cosas importantes. Pero
Cocuyo seguia molestando. jCocuyo, animal del
cono! j;Animal del diablo! y nada, Cocuyo rebelde,
como sabiendo que caer en manos de un general
brasilefio de tropa invasora no era del todo
honesto; como viviendo en los gerundios de
Emencia, en ese ir y venir de un sufrimiento que le
daba categoria de hijo heredero de la familia y de
depositario del carimo inconsolable del ama.
Cocuyo como renegando de su raza por el hecho de
que, estando en guerra parte del pais, se le quisiera
poner junto al invasor como
presa, cuando quizas
él tenia madera de héroe. jCocuyo, cono, vamo,
Cocuyo! El] camién Ileno y Cocuyo negandose a
entrar. El camién lleno y Emencia mirando la
- operacién "embarque" en la bola de cristal (pecera
adaptada) de Barzizén Torpedo. Cocuyo negandose
a subir y la imagen de Papo Torres, bailando sones
y boleros antiguos. "Te me vas de la vida, como van
Cocuyo culeteando y
al mar".
las arenas
como hombre con
sofiando
Caminati-Iriarte
jCocuyo, vamo,
mujer.
por
tragedia generada
117
Cocuyo!, pero Cocuyo chapoteando bajo el
temporal y el aguacero dentro del barro rojizo y
cimarrén de la sabana mientras garzas blancas,
engullidoras de garrapatas azules, danzan sobre su
testuz digno de los tiempos del espafiol Antonito
Camborio. No quiero muertos Cocuyo, ya qued6
entre el lodazal Tomas. No quiero muertos.
A cualquiera le hubiera gustado, atin siendo toro,
pasearse por las avenidas de Sao Paulo, y ver el
carnaval de Rio con sus tantos animales
disfrazados de gentes y sus tantas gentes
exhibiendo sexos y disfrazadas de animalillos
multicolores. Pero Cocuyo era otro tipo de toro.
Entonces el latifundista y licenciado Paco
Santamaria empezé a echar fuego por la boca, y
dragonizado, pudo hasta quedar convertido en una
estampa del periodo Chang, en una taza de
porcelana de la dinastia Ming, porque
el
encojonamiento lo elevaba casi a los 1200 grados
centigrados y en ese nivel de calor es cuando la
buena porcelana cuaja y cuece bien. De modo que
asi, pleno de rabia turbadora, se le hicieron claros
los pensamientos y vio a Cocuyo abrazandose a
Emencia, y se imagin6é a Cocuyo con un foete en la
mano
--madera
de lider-- como
decia el
Generalisimo. Y entonces percibié a Cocuyo en la
tribuna, con sus papeles del Partido Dominicano
leyendo aquel discurso con el cual se inauguraba la
sede principal del comité trujillista en Uvero Alto,
en la que regidores nombrados
desde la capital
senalaban con temor la tierra que el Generalisimo
necesitaba para ampliar sus predios, y decian al
latifundista cudles eran los becerros sacrificables
para apaciguar los dioses. Por eso Aarén fue
castigado por Jehova, y Moisés, segiin Vizca, tird
118
por los suelos el becerro de oro. Aarén no creia en
otro dios que el oro y el vicio, y el Generalisimo
probaba a sus seguidores con ofrendas puras. Sin
esos sacrificios a los dioses el crecimiento del
ganado en Uvero Alto hubiese sido imposible. Las
vacas residuales de Paco Santamaria se hubiesen
quedado
pocas
si al fin y al cabo los
norteamericanos, en 1961, no hubieran dado la
orden para desarticular el pantedn y bajar los
dioses locales para encumbrar los dioses nérdicos,
ululantes y cuajados de délares. Esto lo sabia Paco
Santamaria, porque en el Club de Higiey se lo
dijeron en los mismos dias en que la trama para
matar al Generalisimo se urdia. Pudo haber
ganado favores con solo denunciar: tenia a Vizca
como aliado entonces, pero decidi6é callar, porque
"lo que viene del norte viene de Dios". Al fin, de ser
antidictador a ser pendejo habia un abismo, como
de ser pendejo a salvar la vida de un condenado
habia también un enorme hueco. Por eso aquel 31
de mayo se conmovi6, fue al Palacio, pero sabia
que el muerto estaba tratado con anterioridad.
La guerra era en la capital y Uvero Alto estaba
alla, tirado en la costa Este de la isla, sembrado
entre cocales, rodeado de playas inmensas y por un
silencio verde en el que cualquier vocablo, incluida
la palabra "revolucién" se transformaba en
harina, en viento, en cascara de coco, en huella de
cangrejo. gA quién cono le interesan las
revoluciones? De modo que los espejos se habian
fragmentado esa noche y el agua nacida de ellos
habia rodado hacia el mar, y en el fondo de los
arenales que se mueren de silencio entre las yerbas
del rio Maimon, cangrejos y jaibas azules,
corredizos, espantados por el paso de los siglos,
simulaban mentirse unos a otros, mientras los
119
orgasmos de otras poblaciones que coitaban en la
noche hacian coro a la luna nueva, y cantaban loas
a los intérpretes de una historia mostrenca, en la
que ser poeta no era otra cosa que decir dos versos a
la patria, y en la que ser militar no era otra cosa
que saber usar el teléfono para llamar al vecino del
norte pidiendo ayuda.
De modo que Cocuyo entendié que una vez dentro
del cami6n, Priscilla, vaca de manchas violaceas y
ojos grises, no tendria argumentos para una
negativa. Priscilla atendi6 al llamado de Papo
Torres, quien dado el caso, ayudaba a la carga.
Desde que Papo le puso la mano ensalmada en la
paletilla izquierda, el toro se amans6é y Paco
Santamaria quedo sorprendido. Fue el preciso
momento en el cual Emencia Vargas sintiéd una
mano de hombre, conocida, en su nalga derecha.
"Alguien me ha tocado", se dijo. Y vio en su
imaginacion, alimentada con los brillos de la bola
de Barzizén Torpedo, cémo el toro subia la rampa,
como entraba al camién y cémo se montaba sobre
Priscilla, en medio de tanto ganado, y como la
penetraba sin mirar hacia el mundo que lo
rodeaba. En ese momento sinti6 calor en sus
entrepiernas: algo invisible, pero tenso, buscaba su
sexo, ella afloj6 lentamente ambas extremidades y
sintio el paso hacia su interior de un objeto blando
a veces, tenso otras, que hacia tiempo no probaba.
Cuando abri6 los ojos vio el rostro encendido de
Barzizon, le empujé violentamente, se lo quit6 de
encima, y entonces él, como un nino, comenzé a
llorar y terminé su coito acudiendo a las
costumbres de Onan. Pero la masturbaci6n le hizo
eyacular sangre en vez de semen.
Las estrellas de la madrugada
tomaron
desprevenidos a los mayorales que se cubrieron
120
con mantas de henequén para evitar la brisa
lodosa, porque llovia por ratos y por zonas; llovia
como si algun espiritu con grande boca salivante
escupiera con violencia sobre el rostro humillado
de la sabana. Paco Santamaria le dijo a Samuel
Vizcaino que deberia evitar los sitios en donde
hubiesen combates al entrar a la capital. Samuel
Vizcaino, sin embargo, habia hecho su trato;
pensaba en el Comando B-3 y en Roger Vizca,
reivindicado, llenandose de gloria patriética. De
modo que se qued6 en silencio no sin antes ver la
distante sonrisa de Papo Torres, el emperador del
bolero. Reconstruy6 los momentos en que Vizca
decidié "engancharse" a la secreta; todo el mundo
en la casa le pregunt6 que por qué mejor no
terminaba el bachillerato y se "enganchaba" a
cadete de la Marina o del Ejército. La policia era
para delincuentes, para gente de punio duro. Y era
que, segun Remigio Vizcaino, viejo de buena
entrafia y padre ejemplar, ser bachiller era casi ser
teniente. Pero qué carajo, Paco Santainaria tenia
sus ideas y si no tomaba en cuenta que el enemigo
habia llegado con la guerra y estaba al pie de sus
predios, peor para él]. Paco Santamaria, el puro
dueno de Uvero Alto, solo creia en vender reses,
cobrar en délares. En su radio de baterias oia los
partes de guerra y las mentiras de La Voz de los
Estados Unidos de América. Sabia que habia sido
propuesta un acta de rendicién luego de que un
consul de apellido Martin, enviado por el
presidente Johnson, creara un gobierno paralelo y
opuesto al de los rebeldes. Sabia que Caamano y
Cury habian rechazado los acuerdos, segun se
decia. Tenia noticias de que “la cosa iria
alargandose mas, de que la solucion era lenta y de
que por tanto el mercado de reses para el invasor
creceria, puesto que el desalojo de las tropas
121
invasoras no seria inmediato". Paco Santamaria
decia que toda guerra se hace con délares y que del
lado del dolar esta el negocio. Por lo tanto resumia
que un rifle, una bala, un barco o un buey, no se
obtenian si no habia divisa de por medio.
Papo Torres habia sudado como un hijo de perra.
Se habia metido en eso de ayudar a los peones a
meter los animales en el camién y casi pierde un
pie, pues Cocuyo le pegé una pezuna sobre el
calcafial. (Y mire que quedarse sin calcanal no es
cosa agradable, pues aqui en Uvero Alto hay dos
mochos de bueyes que no han servido mas nunca
para nada).
Entonces, atolondrado, el insecto que se mete por
el trasero de las vacas comenzé a girar. Uno se
pregunta qué clase de insecto ha podido ser, pero
sentado hace ya dias a la mesa de su gran casa de
campo,
Paco Santamaria
es ya una maquina
de
matar insectos. Los manotea, los aplasta y alguna
sangre ajena o propia se convierte en chorrera
entre sus dedos llenos de callosidades angulosas.
Callos que se afilan como alas de murciélago, como
navajas de barbero, como flores de hojalata, duras,
hechas para cementerios en donde abunda el
temporal y las flores reales se marchitan. Flores
parecidas a las que ahora tiene la fosa comin del
cementerio de la avenida Maximo Gémez, alla en
la capital, en donde han enterrado a cientos de
civiles masacrados en el Norte de la ciudad por las
tropas invasoras que apoyan a tropas locales
opuestas al retorno a la vida decente. La radio ha
dicho anoche que hubo choques armados en el
fortin de Santa Barbara, llegando al Rio Ozama y
en el Barrio de San Carlos. Las ondas de la radio
son azules y se obtienen con sdlo poner la oreja
122
sobre el viento. Los peones hablan atemorizados al
través del silencio. Tienen noticias frescas, saben
que los insurrectos no se rendiran, piden tierra
libre, piden reparticién del latifundio, piden
muerte para los explotadores, pero nadie puede
darles esa libertad si ellos mismos no se la
proporcionan, En el ojo azul marino de Samuel se
mecen enormes océanos; truchas foésiles, viejos
pterodactilos, enormes aves del paraiso y miles de
equinodermos
terciarios
repiten
un
hipo
surrealista, abstracto, que sdlo entienden los
rumiantes. El tiempo no ha pasado. Esta tendido
sobre las playas de Uvero Alto donde hoy puede ser
1916
y manana 1965.
Bajo el terreno fanguinolento, fangoso, los
renacuajos potencian su futuro queriendo croar
sin haber recorrido aun los escupitajos lodosos de
los charcos. Las ranas-toros, traidas por los
invasores norteamericanos dei ano 1916 con su
mugido de buey, como el de los toros verdaderos,
aspiran a volver a su patria montadas en
camiones, pero nadie quiere oirlas croar, porque
detras de cada voz de batracio no existe ddlar
suficiente para ser trastocado en fortuna.
Samuel Vizcaino se muerde las unas. Tendra que
cruzar la sabana que ahora es pantano y arribar a
la carretera Macao-Higtey para, de alli en
adelante, con un salvoconducto en forma de
lengiieta, demostrar que la carne que lleva es para
las tropas oficiales, para el ejército de ocupacion.
Henos aqui mirando la noche, la madrugada
hameda y perentoria. Paco Santamanaria se saca
un viejo recuerdo del sobaco. Rememora la época
en que amo a Dulcilia, a Lila, a Neri,
123
a Amanta,
todas sus admiradoras. En el huerto del viejo
sobaco crecieron una vez las ladillas: anatomias
minusculas que extirpaba con kerosén y luego con
Mum.
Samuel Vizcaino, Papo Torres y el grupo de
peones vieron en la frente cansada de Paco
Santamaria un poco de muerte, entonces Papo
penso en aquel bolero cantado por Daniel Santos:
"Un frio como de muerte se apoder6é de mi cuerpo".
Estaba seguro de que Emencia tendria valor para
verle de nuevo.
Cocuyo miraba por encima de la balconada del
camion. Samuel se toc6é el bolsillo derecho en
donde llevaba el revélver, un seguro de vida o de
muerte calibre 38, canon largo. Encendi6 el motor
que rugio con timidez, mientras el fragor del oleaje
se besaba a si mismo en las costas arenosas y
blancas de las playas de Uvero Alto y Macao.
Emencia
sintidé como
un distanciamiento.
Percibid un hilo breve atado a Cocuyo, un hilo
breve que llegaba a su aposento adornado con tules,
lamparas de arafia que nunca se encendian, y
olores de incienso de palo de rosa, de rosa musga,
conseguidos en un contrabando de olores comin a
las costas y al sonido de las redes, comun al
chas-chas de la gaviota, y a la yola del marinero
Pedro Viterbo, quien alcanzaba en alta mar los
barcos ingleses y entregaba quesos cremosos a
cambio de productos asiaticos.
Emencia lloré mucho esa madrugada. Su odio sin
embargo era el mismo. Por eso decidié hacerle una
propuesta a Papo.
124
CAPITULO XVII
El acuerdo era llegar a la calle Ravelo con la
esquina Jacinto de la Concha. De modo que alli
mismo entregaria Samuel Vizcaino su preciosa
carga. Habia atravesado sin ningun probiema todo
el canaveral de los llanos costeros del Sur. Cuando
cruzo los pastizales de Uvero Alto, centenares de
ranas-toros esperaban al borde de los caminos
como para ser recogidas. En la radio, temprano en
la manana, Samuel escuch6é permanentemente los
noticiarios. Desde las ocho los cafhones y obuses de
las tropas norteamericanas habian comenzado a
disparar contra la ciudad sitiada. 4Tendria que
atravesar el llamado "corredor" bajo el fuego de
morteros?
Quizas
los norteamericanos
le
detendrian con aquella carga que estaba destinada
a ellos mismos; tal vez tendria que esperar antes de
cruzar la ciudad desde el puente Duarte.
Pero no,
no fue asi. Cambié de emisora y escuché la voz de
Leo Marini cantar: "Vengo de lejanas tierras, traigo
canciones extrafias, que en la feria del vivir sabran
llorar, sabran reir ..." "Es inutil el olvido, porque
te llevo muy dentro", y entonces Samuel Vizcaino
penso en Emencia, perdida alla en los arenosos
caminos de Uvero Alto, atada a un mayoral al que
no amaba; Emencia, tan bella como la flor del
125
algarrobo, tan distante como una estrella muy
distante, tan de nadie como el mar cargado de algas
transparentes.
Al pasar por la ciudad de Macoris oyé disparos y
se detuvo. Un alto le hizo descender del camién;
dos guardias dominicanos colaboradores del
invasor le interrogaron sobre las reses:
-- Son para las tropas del general Palmer, y hay
un cebu para un tal general Panasco.
Mostr6é la documentacién y volvié a hacer rugir
el cami6én, no sin antes avisar a los soldados
colaboradores de los gringos que venian dos
camiones mas, a poca distancia.
Cruzé el puente en donde el Rio Higuamo cambia
de color, y desde donde la capital es casi un nombre
que se recorre con la voz. Setenta kilémetros de
lagrimas. Sobre la resbalosa autopista el camién
se balanceaba con aquella carga viva, que mugia a
coro, como si cantara estrofas de algun himno
patrid6tico, de algun himno nacional totalmente
desconocido.
Radio Recuerdos lanzaba su segunda llamarada
de boleros antiguos y de sones del pasado, y la
imagen de Emencia Vargas se prendia cada vez mas
en el silencio de Samuel Vizcaino, que al igual que
Papo Torres pensaba que una de las mas suaves
venganzas era la de hacer el amor con la mujer de
su patr6én. Como nunca bebia alcohol, Samuel
sentia con verdadera fruicién la vida; decia que no
trastornaba su juicio, y que toda mujer que pasaba
por sus manos lo hacia sabiendo que caeria en los
brazos de una mente limpia, y de unos dedos que
126
recorrian la geografia del orgasmo para aprenderla
de memoria.
Mientras sus amigos bebian ron y
cerveza en las parrandas del choferazgo, Samuel
ingeria refrescos rojos o morados. La unica vez que
vio de cerca a Emencia Vargas, fue aquel dia en la
hacienda en el que llevaron a Ramé6n al hospital
luego de la fatal cornada. En Villa Francisca jamas
se fij6 en ella, jamas ella Hamé6 su atencién; sin
embargo, en Uvero Alto y en "la enorme distancia"
que habia desde la playa a la casa, apreciaba su
cuerpo entre gasas junto a Barzizén, su incansable
consejero; su inmediato amigo, el hombre que le
predecia risas y llantos. El mar es un limpido velo,
el espejo de un cielo de diamante y zafir ... Radio
Recuerdos. Estoy bajo de una palmera, en la noche
playera, suspirando por ti. Radio Recuerdos. Sonar
en noche de luna oyendo que el mar canta, canta,
canta, y que pintada en la noche la luna se ve
blanca, blanca... Radio Recuerdos; qué me importa
el canto del mar, si estoy solo con mi penar, tan
lejos, lejos de ti... Habia oido a Papo Torres hablar
de magnificos compositores, conocia los nombres
de Federico Baena, de Roque Carbajo, de Agustin
Lara, por supuesto, y de Mario Clavell ... No era
Papo el unico que gustaba de los boleros y los
sones. De modo que al llegar al puente Duarte, casi
dormido con la musica de los anos cincuenta,
Samuel Vizcaino fue nuevamente detenido, esta vez
por las tropas de intervencién. El] tiroteo en Las
Cafiitas y Mandinga se hacia fuerte; desde el Puente
Duarte podia verse con toda facilidad qué parte del
bombardeo sobre la zona colonial de la ciudad de
Santo Domingo se producia desde Ja orilla opuesta
del Rio Ozama. El "corredor" o avenida de
alambradas atravesaba varias cuadras por encima
de la calle Ravelo; alli estarian esperando los
muchachos del Comando B-3; el problema era
127
doblar a la izquierda en la calle Jacinto de la
Concha, ir sobre las alambradas y si era necesario
aplastar los centinelas, hacerlo. Una vez cruzadas
tendria a sus espaldas un fuego combinado de Fals
y ametralladoras; pero el vigia desde la casa del
Padre Andrickson estaria atento a un cami6én con
bandera bianca cargado de reses, y daria la senal de
cubrir los laterales casi en la zona de nadie. Si
lograba hacer el viraje como estaba planeado, y si
aceleraba con precisién, el proyecto estaria
cumplido. La unica novedad era que el plan habia
sido realizado para tiempo sin combate, y ahora la
ciudad estaba bajo el fuego enemigo.
El otro retén fue en el cruce de la calle José Marti
y Avenida Amado Garcia Guerrero. Alli fueron de
nuevo tropas norteamericanas las que le exigieron
la documentaci6én.
Satisfechas de que el envio
seguiria por el corredor hacia los territorios del
Hotel El Embajador, en donde los invasores tenian
sus oficinas basicas, permitieron paso rapido al
camién. A pocas cuadras, en la misma avenida
Amado Garcia, Samuel Vizcaino redujo la marcha
y se acerco lentamente al cruce de dicha avenida
con la calle escogida; habia barricadas, no muy
altas, pero las habia.
(Ayer se cumplieron diez
afios de no ver tu cara, de no mirar tus ojos, de no
besar tu boca). Sin saber por qué, pensé en su
primer amor. “Moriras como un demonio" le dijo
ella cuando luego de seis anos de relaciones
normales la dej6 por otra, por una puta llamada
Miosotis.
miedo.
"Moriras
Radio
como
Recuerdos
un
demonio".
Sinti6
transmitia ahora
su
cancion favorita. Y él rememor6 aquella que tanto
gustaba a Miosotis: "porque un beso como el que me
diste nunca me habian dado, y el sentirme
estrechado en tus brazos nunca lo soné"; no sabia
128
por qué retornaba a su mente aquella escena en la
que dos mujeres se peleaban en el Habana-Madrid
por Papo Torres; eran los famosos cincuenta, los
anos del bolero, y mientras La China y Angustias
luchaban con las navajas en las manos y con las
grenas en el aire, la vellonera vomitaba un
malicioso bolero-son cantado por Tona la Negra,
"de mujer a mujer, lo lucharemos"...Detuvo,
desaceler6, como en camara lenta y bombardeado
por los pitos de alarma de los norteamericanos,
gir6 hacia la izquierda e inicié ahora un violento
cruce sobre los sacos de arena pisando dos
centinelas que no pudieron defenderse. El cami6n
salt6 violentamente, como un mulo que pateara; de
pronto pudo sentir el piso liso de la calle y
acelerando percibi6 detras el estallido de la
primera
granada.
El fuego
graneado
de
ametralladoras penetr6 sobre las reses generando
un rio de sangre.
-- Cono, me lo temia; han herido a Cocuyo, estoy
seguro.
Aceler6 y vi6é por el retrovisor un jeep que trataba
de arrancar para perseguirlo. La otra granada de
mano hizo saltar la cama del vehiculo. Samuel
Vizcaino perdi6 el conocimiento, mientras la parte
delantera del mismo seguia corriendo hacia la
zona rebelde; dos cuadras mas y todo habria
concluido. Sin embargo no fue asi. Los animales
heridos, y mas aun los sanos, se habian
desparramado calle abajo.
Pronto las gentes
cerraron las ventanas, y desde la zona de nadie los
norteamericanos dispararon sobre el ganado. Diez,
quince animales cayeron en zona de nadie,
ninguno hizo ademan de devolverse hacia el
territorio enemigo. Confundidos los tiros de los
norteamericanos con la masa de disparos que se
129
hacian contra la ciudad, nadie en el Comando B-3
sospeché que esas rafagas tenian algo que ver con
el cargamento de Samuel Vizcaino, hasta que la
primera res aparecié entre las calles Caracas y
Ravelo,
violencia.
mientras
que otras
se dispersaban
con
Entonces alguien grité:
-- jCofo, echaron por el suelo el camién de reses.
Hay que salir a cazarlas antes de que bajen a la
ciudad colonial! Y asi fue.
La parte delantera el camién choc6 contra un
poste de luz ubicado a solo media cuadra del
Comando B-3.
Roger Vizca fue el primero en llegar.
No pudo
detener un rio de lagrimas cuando descubri6 el
cuerpo sin vida de Samuel.
Todavia la Radio
Recuerdos seguia transmitiendo.
Roger no pudo hacer otra cosa que llorar, y
llorar. Asi lo encontraron Bonilla y los demas
cuando entre mugidos y disparos el barrio de Villa
Francisca se trasformaba
en
inmenso, en un rodeo de muerte.
un
matadero
-- Compafieros, Samuel ha muerto. No se puede
hacer nada. Vamos a tratar de detener las reses.
Cuando Vizca apagaba la radio, unica expresi6n
poética del camién de reses, la cancién hablaba de
una guerra, era un bolero de los anos cuarenta, un
bolero escrito por un tal Pedro Flores, oriundo de
Puerto Rico: Vengo a decirle adiés a los muchachos,
porque pronto me voy para la guerra...Daniel
Santos volvia a traerlo en una voz aguardentosa y
prostituyente.
Era el mismo
130
bolero
que Vizca
bailaba en los antiguos cafés de putas del
kil6metro 2 cuando actuaba como miembro del
Servicio Secreto del ejército de la dictadura. Venia
a su mente la cancién preferida de Vete, su mujer de’
hoy, tan zarandeada: cuando me asalta el recuerdo
de ti, siento en mi alma mortal soledad, y aunque
quiera sonreir, siempre acabo por llorar...
En ese momento preciso, alla en Uvero Alto,
Papo Torres lo habia estando escuchando en su
propia vellonera, cerca de Ofis: vuélveme a querer,
como antes me querias, vuélveme a besar, igual que
ta lo hacias...Y mientras miraba a Ofis, la pequefia,
la ahora amante de su hijo Papo junior, se
preguntaba el sentido final de aquella frase que le
dijera hacia pocas horas Emencia:
--Tengo que
hablarte, no pienso nada mas que en la venganza.
131
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CAPITULO XVII
Barzizon Torpedo sinti6 algo raro en el aire de la
tarde. Un viento como de cometas y luceros ya
podridos se meti6 por los resquicios de su bohio y
golpeé los altares de Ogun Baleny6, y Belié Belcan,
el altar de San Miguel, adornado con refrescos de
uva y fresa, fotos de curados y de santos de menor
cuantia.
Entonces puso la pecera a la inversa y pudo ver
que en sus predicciones habia cercanas muertes.
Pudo ver cémo el camién de Samuel saltaba por los
aires y como la parte trasera del mismo vomitaba
reses hacia todos los ambitos. Oyé6 el fuego de las
ametraliadoras.
Sintiéd el griterio de cientos de
personas corriendo tras las reses. Vi6 el cuerpo sin
vida de Samuel Vizcaino: tenia una enorme herida
sobre el ojo derecho, una herida de la cual le
brotaban hilos blancos, como si los sesos hubieran
bajado a buscar el parpado. Sintidé el llanto de
Roger Vizca, y escuché la frescura de una musica de
cabaret que no pudo distinguir, porque los boleros
no eran su fuerte.
Respir6 profundamente y entonces completo la
escena.
Las reses bajaban hacia el centro de la
133
ciudad y algunos con lazos y otros con grandes
troncos trataban de convertir las calles en
corrales.
En el trayecto se veian cuerpos de
animales casi descuartizados; vecinas que iban
con sacos de carne sobre la cabeza; mujeres que se
llevaban pieles sanguinolentas...Y all4 en la
distancia mas profunda, en el centro de su bola de
apariciones, vio a Cocuyo, estaba vivo, vivo, giraba
sobre si mismo embravecido. Varios hombres lo
rodeaban frente a una vieja casa de la calle Ravelo
que enseguida identific6é con la casa que fuera del
viejo Vargas, padre de Emencia.
El toro giraba, mugia, corneaba. Querian
atraparlo vivo, pues sabian que venia destinado a
Panasco, por lo que su captura significaba un éxito
politico. Ah, gpero qué veia ahora?: los otros dos
camiones cargados de reses eran detenidos, si,
detenidos en una gran avenida, y ametrallados sus
choferes y sus reses. Si, los soldados estan
creyendo que éstos dos nuevos camiones son parte
de un plan que se iniciaria con Samuel; son parte
del plan de suplirle carne a los llamados "rebeldes".
jMuerte a los camioneros! Barziz6n Torpedo puede
observar cémo los soldados masacran las reses, las
mejores reses de Paco Santamaria. Acerca sus
ojillos casi miopes ahora y descubre que hay altos
militares, que un aparato con grandes hélices
encima se posa sobre uno de los techos. Un general
revisa entre los animales muertos.
Grita.
Desespera.
En
el centro
de
la -ciudad
tropas
constitucionalistas levantan trincheras para
evitar el paso de las reses. En la calle Ravelo,
frente a la antigua vivienda del senor Vargas,
Manuel Emilio y Roger Vizca dirigen la captura del
134
toro cebu, de Cocuyo, el de alta testuz, el
descendiente de los ruedos minoicos, e] digno hijo
de hombre y bestia, el minotauro de inteligente
pasado, el toro salpicado de canciones, el toro que
se enamoraba de la luna y que fue cantado por el
nifio espafiol Joselito en los afios cincuenta. Ese
toro enamorado de la luna que abandona por la
noche la mana, ese toro de amapola y aceituna, que
le puso Campanero el mayoral.
Barzizén Torpedo es incapaz de entender la
musica que emerge de su bola de adivino. Pero
pronto, como en un relampago de tragedia, ve el
cuerpo incorrupto de Fantina colgado del arbol de
tamarindo tan ceritenario como ella. Y ve otro
cuerpo, otro cuerpo que no reconoce, porque no esta
en su derecho identificarlo segun lo mandan las
fuerzas de la astralidad.
Sobre la mar, mientras la bola llena de una
humareada azul gira dentro de si misma, han
comenzado a descender estrellas fugaces, aerolitos
quemantes que generan un chas al desplomarse en
el lugar en donde las aguas evaporan sales al
contacto
con las entidades
muertas
que vienen
cabalgando esas estrellas.
Manuel Emilio tiene en su mano derecha un foete
de carnaval, lo hace zizaguear y sonar; Cocuyo
recula, busca salir por los callejones, por los
traspatios, pero también el sonido del latigo en el
aire esta en manos de otras tantas personas duchas
en esto de hacer sonar el foete. Roger Vizca se
acerca, ha visto cémo atrapando un buey por la
nariz, éste cede.
-- jNo, no Vizca, no te acerques!
135
-- Lo veia en las peliculas de Tim Mac Coy, en las
de Charles Starret. Ya veran. Es parte del rodeo.
Su interés es acercarse a la argolla con la que
marcaron a Cocuyo para distinguirlo de las demas
reses. Una nariguera de bronce, bella, con trabajos
de orfebreria casi toledana.
Los latigos. El sonido de fusiles desde la casa del
cura Andrickson.
-- jJeeps americanos intentan pasar la zona de
nadie!
Se oye ese grito. Cocuyo es abandonado. Armas
en mano los combatientes enfrentan al enemigo.
La ciudad sigue recibiendo un ataque virulento. La
casa de Manuel Emilio, al oeste de la calle Ravelo
tiene setenta huecos, setenta troneras y ningan
balcén; su negocio de compra y venta de objetos
usados ha sido saqueado por personas necesitadas;
el techo de todas las casas de la calle José Reyes es
un solo colador por donde a partir de ahora entrara
el rumor luminoso de todas las estrellas. Pajaros
de mostaza y canela volaran por los cielos de Villa
Francisca
buscando
espacios
y perforaciones
donde desovar un poco, donde colocar su futuro de
desesperacion y desaliento.
Vizca se ha quedado solo; es obsesivo, sabe que
ese es Cocuyo, el toro amado de Paco Santamaria;
sabe que a Paco le debe su mas ingrato pasado.
éQuién sino Paco planeé la muerte de Ernesto
Vargas?; gquién sino él creé las condiciones para
luego de su arrepentimiento y conversi6n,
perseguirlo como a un delicuente? ¢Quién sino él
136
es el culpable de la muerte de Samuel? Barzizén
Torpedo ve lagrimas en los ojos de Vizca, lagrimas
verdaderas, parecidas a aquellas que derramara,
cuando fundido por un mar de ron, intentara
matarse con un tiro que a la vez lo capase,
caponeria que no pudo ser y que le dejé con vida.
Barzizon Torpedo oye la voz de Papo Torres y
escucha una letra de canci6n que encierra gran
significado: quieres volver a mi, yo estoy
dispuesto, pero mi coraz6n murio en tu playa...Y
entonces, oh, entonces la imagen de Papo junior de
manos de Ofis, la putita, y la putita llorando y
Emencia llegando hasta él y dandole un beso, un
largo beso. La bola de Barzizon se oscurece, porque
Paco Santamaria esta sentado con los pies dentro
de una batea llena de agua tibia, y con gafas negras.
No desea ver nada; no tiene ya ganas de vivir; se
sentara a morirse de soriasis, o de escamaciones en
los granos; se sentara a gastarse como un pabilo, y
le iran cayendo carcomas en los pies y las piernas,
y de los genitales le chorrearan melazas y
trementinas, y donde quiera que ponga el dinero
que atin le quede vendran liendres tales como las
trazas y le comeran toda divisa.
Vizcea llora. Llora. El toro muge. Sdlo Manuel
Emilio presencia aquella desigual pelea. Ahora
que la calle ha quedado cerrada restan Vizca,
Cocuyo y Manuel Emilio. Barzizén supone que el
intento de los norteamericanos de seguir hacia la
zona del B-3, en donde han sido rechazados, es el
resultado de una orden de alguien que pide salvar
un toro.
Vizca logra alcanzar a Cocuyo y tomarlo por la
nariguera. El] toro gime de dolor, cede, cede, se va
137
echando al suelo. Vizca pisa entonces una enorme
astilla de madera; alguien que dispersara la basura
frente al callej6n de Maria ha dejado esta astilla,
asi, con la punta hacia arriba, y Vizca siente la
mordida en el calcanal; afloja la nariguera, y
Cocuyo embiste; la testuz hace un arco de 160
grados, y Barzizén ve cémo el cuerpo de Roger Vizca
vuela, vuela, y cae a muchos pies de distancia; el
toro vuelve sobre Manuel Emilio, que no es politico
desde hace tiempo; Manuel Emilio dispara, uno,
dos, tres, cuatro, cinco tiros sobre la cabeza de
Cocuyo.
quedando
E] toro cae, muere, enflaquece, su piel va
como
cubierta
de flores; mariposas
amarillas y tornasoladas entran por su hocico y
depositan polen.
Barzizén presiente que hay
historias que se acaban. Ese toro enamorado de la
luna ha muerto. Son las siete de la tarde del dia
quince de junio. Las gentes del barrio han venido a
ver a Cocuyo. Los disparos de las tropas
norteamericanas comienzan a decrecer. Como un
torero cogido en pleno ruedo, Vizeé permanece en
plena calle. Increiblemente no ha derramado una
gota de sangre. Le han cubierto el cuerpo con una
Sabana roja para resaltar mas que nada su gran
sonrisa blanca, amuleto de su propia muerte.
Suefia con noches de luna, oyendo que el mar
canta, canta. Ha muerto entre una historia de
luchas callejeras y un deseo de venganza que no se
compadece con sus tltimas creencias.
Mi padre se emborrachaba pocas veces, lo he
dicho. A lo sumo llegaba mareado. Cuando
Barzizon Torpedo
aparecié
colgado, junto
a
Fantina, el dia 17 de junio de 1965, comprendimos
que el mundo habia cambiado. Yo era jefe
del
pequefio negocio al que llamamos luego Vizca
-Bar,
138
en honor al hermano de Samuel. Les contaré cOmo
Papo Torres pudo alcanzar el final de un retorno al
pasado en los brazos de Emencia Vargas, que eran
en el fondo, mi regazo final.
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CAPITULO XIX
Estabamos llegando a lo que luego Pablo Milanés
llamaria "la terrible armonia". Ese momento en el
cual uno alcanza lo que desea, el capricho que
anora, aun a pesar del dolor. "La terrible armonia
que pone viejos los corazones". Pensar asi, ya era
nuevo, ya era novedad. Fui yo quien escribio una
carta al cantante Pablo Milanés dandole la idea de
que existen amores convencionales y amores
inarmonicos. Entonces Pablo escribié aquella
letra, pero en tiempo de son.
Me sigo llamando Papo Junior, y lo que voy a
narrar sigue siendo cierto. Asi se lo narré a Persio
antes de uno de sus suicidios, y se lo narro a
ustedes.
Barziz6n
Torpedo
y
Fantina
aparecieron
muertos el dia diecisiete de junio; pero el dia
dieciséis la entrega de Emencia, ultimo bastion
amoroso de mi padre, sell6 la derrota final de Paco
Santamaria. Barziz6n no lleg6 a predecir su propia
muerte, simplemente la supuso. Todos saben que la
entrega de Emencia fue derrota final de Paco, luego
de lo de las reses, de lo de Cocuyo, y de que un
helicéptero volara el mismo dia dieciséis sobre los
141
pastizales evenenandolo todo, como
bélica al acto de traici6n que los
respuesta
invasores
consideraron ejecutado
chofer de Paco.
Vizcaino,
por Samuel
La entrega de Emencia, quizas la ultima en la
lista de mi padre, sellé la derrota. No quiere decir
que mi padre pudiese completar su listado. No. Dié
muchos saltos, anoté algunas reconquistas en sus
papeles, y otras quedaron en su recuerdo. Pero
Emencia era algo asi como la culminacién, el acto
final. Ella misma habia también de vengarse, se lo
habria sugerido a mi padre aquel dia. Y la noche
del dieciséis de junio, mientras Paco Santamaria
hacia los aprestos para colgar a Barzizoén por
celestino y a Fantina por ineficaz, Emencia Vargas
llegaba al burdel con vestido transparente y gasa de
colores, como una virgen vestal. Papo Torres la
esperaba. Pasé lo inexplicable. Como en mi época
de nifio mi padre me dijo:
-- Principito, quédate en la oscuridad para que
veas como se brega con un total y ultimo amor. Que
un viejo amor ni se olvida ni se deja. Que un viejo
amor de nuestra alma si se aleja, pero nunca dice
adios.
Tomé a Ofis de la mano y le dije:
-- Nos quedaremos en la oscuridad. Veremos a mi
padre hacer el amor por ultima vez, Sé que ya no
erecciona, sé que vive de canciones, sé que todo esto
€s un ruido de sexo sin futuro, musica ritmica que
se apaga.
'
-- Si, pai, me dijo ella, que era muy campesina,
y
que en la oscuridad tiene muslos tan brilla
ntes
142
como los de Amparo y dentadura con sabor a
menta.
Nos quedamos tras la cortina. Cuando Emencia
se fue desnudando quedé sorprendido de lo
intocada que estaba. Era una de esas estatuas que >
habitan los parques de la capital. Traia perfume de
gardenias y limpidos destellos de luz en su mirar,
su cuerpo era una copia de Venus de Citeres, senos
duros, cristalinos, manos finas y unas largas,
brillantes como
de extra-terrestre,
labios
plateados y sobre su cabeza una pequena luna
lunera cascabelera que iluminaba su rostro y que
se mantenia flotando sobre su frente. Era ese el
momento en el que Barzizén y Fantina
colgados; posiblemente era ese el] momento.
Cuando
azorada.
Emencia
se
desvestia,
Ofis
eran
miraba
-- No parece que fuera de tantos afios. jNo ha
envejecido!
-- Quien espera el amor no envejece, le dije.
Mi padre la miré con temor; vi ese temor en sus
ojos. Apagé entonces la luz y hube de imaginarme
ambos cuerpos hasta que las pupilas se
acostumbraron a ese brumoso momento en el que
el sexo se alimenta de palomas. Ofis miraba y me
repetia con manos expertas las caricias de mi
padre; Emencia se hacia mas joven cada vez;
crecian en sus ojos nuevos brillos, mientras las
manos de Papo Torres recorrian un mapamundi de
pezones,
pubis polvorientos,
espinazos suaves y
gluteos que se endurecian como caucho o resina
puestos a secar, como pintura de atardecer con
paisaje vendida en algun mercado publico.
143
Ofis repetia en mi las caricias que mi padre
depositaba en el cuerpo cristalino de Emencia. Los
asesinos
echaron
la soga en los cuellos
reblandecidos de Fantina y Barzizén. Echaron por
tierra la banqueta en la que los habian sentado,
izandolos luego como fardos casi hasta topar con
la ramazon de la que pendian las sogas encebadas.
Ofis hablaba en lengua silenciosa sobre mi labio;
describia con su saliva brillante el quehacer de mis
sentidos; me tomaba de la mano y hacia
lentamente caer mis vestimentas, mientras me
decia:
-- Papo Torres no podra. Y entonces veia yo que
en su afan de poseer a Emencia mi padre no lograba
rescatar su virilidad canalizandola hacia sus
entrepiernas, en donde su indiferente falo quedaba
en una actitud de badajo, casi muerto de un miedo
atroz o de una impotencia que se veia venir. Ofis
era una experta en los amores manuales, era una
diosa natural, tenia los ojos rasgados y las manos
finas; hubiera podido haber nacido entre un loto y
un palacio imperial japonés. Traia entre sus
mejores quehaceres el de besar, besar desde los pies
a la cabeza, pasando por todos los caminos que dan
prestigio al dominio de la prostitucién. Y eso hacia
conmigo mientras me repetia:
-- Papo Torres no podra, tendras que hacerlo tu.
Encima de los cuerpos los asesinos colocaron
sacos vacios de harina como quien cubre con
fardos de plastico racimos de platanos. El viento
del mar era turbio esa noche. Emencia comenzaba
a gemir bajo el ataque impulsivo de Papo Torres,
pero ansiaba culminar, llegar al final, como
144
aquella vez de los quince afios, cuando se entregé a
Papo siendo novia de todos. Desde la playa venia
una cancion, una cancién de trovador; soy
prisionero del ritmo del mar, de un deseo infinito
de amar y de tu corazon. Pero ese deseo infinito se
habia quedado en las manos y en el labio, y se
resistid a bajar a las partes viriles en las cuales
estuvo antes el secreto de Papo Torres. Ofis me
decidié:
-- jTienes que salvarlo. Es la ultima parte!
-- Es su viaje final, le dije. Si no logra su objetivo,
morira.
Lentamente rodé por debajo de la cama y toqué a
mi padre por la espalda sudada. Ofis quedé6 en la
distancia, como un bello angel de la guarda.
Complice, a pesar de que cedia a otra mis instintos
de los cuales ella era tan duenia.
Los asesinos fueron a casa de Paco Santamaria y
lo encontraron roncando. Habia metido los pies en
su batea con agua tibia para apaciguar el ataque de
gota. El cabello grisaceo se le habia blanqueado por
completo. La luna goteaba una luz platinada sobre
el cabello de Paco; retazos de una sombra recortada
en trazos geométricos se desplazaban en una
filmografia que escalaba los bigotes del gran
terrateniente haciéndole cosquillas sobre el labio
superior. Los asesinos no dijeron palabra, y
cuando uno de ellos quiso dar la espalda, oy6 la voz
de Paco que inquiria:
-- gY Emencia, por fin me ha traicionado
también?
145
-- Esté en la barra de Paco Torres. Hay musica de
vellonera sonando. Todo esta a oscuras. "Voy a la
playa tu amor a buscar, a la luz de Ja luna a cantar
mi desesperaci6n".
Papo
Torres
conocia
bien
a su
hijo.
"Un
momento, el amor se transformaré en juventud,
cierra esos ojos". Entonces Papo junior tomé su
lugar, y completando el trabajo, puso en los
interiores mundos de Emencia cristales licuados
de un pasado olvidado. Desde que cas6 con Paco
Santamaria no habia tenido verdadero sentido del
sexo, ahora, por fin, bajo el efluvio de la noche
playera, repetia con fervor el placer de uno, dos,
tres, cinco retornos al infinito que hace temblar el
espiritu y que como una iluminacién gnéstica pone
la mente en blanco para que el placer se manifieste
en su totalidad. Cada orgasmo fue en Emencia un
retorno a log rincones mas tempranos de Villa
Francisca, su antiguo y casi olvidado barrio.
La venganza habia sido cumplida. La terrible
armonia que pone viejos los corazones llegaba
ahora cargada de juveniles sensaciones. Ofis se
sintié feliz. Emencia calmé su malestar de tantos
afios. Todo estaba consumado. La venganza era
total, y el retorno a los afios de juventud se lograba
en apenas horas de placer incontenible.
146
CAPITULO
XX
Cuando Emencia y papa salieron a la luz de la
luna encontraron a Paco Santamaria a la puerta
del burdel con el revélver Magnum calibre 44 en la
mano derecha. Sin embargo, la ultima vez que
Emencia hablé con Barzizén, supo que Paco no
tendria palabras para ella, y que apuntaria sobre
Papo Torres, lo tendria encafionado por unos
minutos, y al final, tiraria el arma, y se iria lejos,
con sus ultimas vacas, sus finales caballos, sus
destartalados servidores. Asi fue. Uvero Alto qued6
casi desierto. Los cuerpos de Barzizén, mecido por
la brisa, y de Fantina, paralizado por la fuerza de
gravedad, se consumieron. Barzizén quedé
convertido en parte de una enredadera de bejuco de
monte; le caminaron flores por todo el cuerpo, las
abejas le hicieron panales dulces dentro de la caja
toraxica, y dos buhos enanos le anidaron dentro de
la calavera, reproduciéndose tres veces al afio,
mientras observaban el mundo al través de las
cuencas, prolongando la mirada irredenta de
Barziz6n. Fantina se fue afinando, afinando, hasta
transformarse en un largo bast6n sobre el cual se
apoyaba el Arbol en el que el esqueleto de Barzizén
residia; asi, luego de la muerte, en terrible
armonia, ambos enemigos se ayudaron.
147
Cuando retorné con Emencia a la capital se habia
ya transformado en una mujer joven, a pesar de sus
afios. Papa habia muerto de un mal desconocido.
Por
dentro
le caminaba
una
musica
jamas
escuchada. Amparo me habia escrito desde Puerto
Rico y me decia que en 1965 habia recibido una
carta de un tal Hugo Panasco, y que en la carta el
General le decia que habia encontrado una foto de
una mujer con ese nombre debajo del colchén de la
suite 512; y le hablaba de la muerte de un toro
llamado Cocuyo, al que adoraba; y le decia que una
vez que encontr6é esa foto de Amparo, con su
direcci6n en Puerto Rico no pudo ya dormir. Y fue
asi como de tanto pensar en Amparo, al través de
una foto, (pues era comin que Panasco hiciera la
guerra al través de fotos y sonidos), el general se
enamoro6 de ella y pidi6 permiso para conocerla,
pero ella no quiso saber de éste nada; la foto
olvidada en la suite 512, segian Amparo, era para
mi. Se trataba de una imagen de Amparo en los
anos cincuenta, semidesnuda y oyendo una musica
de época en una radio marca Emerson.
148
CAPITULO XXI
En 1980 visité a Papo junior. Habia trasladado su
cabaret desde Uvero Alto a la calle Paris, en la
capital. Volvia a Villa Francisca. El hombre que se
inici6 odiando las mujeres y que casi llega a ser un
indiferenciado, traumatizado por las caricias
tempranas de una prostituta de Mao, era ahora el
dueno inaudito de uno de los burdeles mas
preclaros de la ciudad.
Grandes automoviles de diputados y senadores,
de ministros y hasta presidentes se aparcaban en
los alrededores del lugar. Papo junior habia
cambiado un poco sus indumentarias. En vez de la
tipica guayabera o camisa exterior comun a las
Antillas, llevaba poloshirt de cuello tortuga, una
gran cadena de oro colgando sobre el cuello,
pantalones Levis de algodén de primera, y zapatos
tenis de la marca Nike. Las mujeres del burdel se le
acercaban con frecuencia y él les declamaba
sandeces al oido. Una foto grande de Papo Torres y
otra de Roger Vizcé adornaban la estancia, en la
que podian verse igualmente --Vizca Palace-- fotos
de los mejores trios de los afios cincuenta, Los
Panchos, quizas interpretando la vieja cancion
Rayito de Luna; los Vegabajenios, tal vez cantando
149
aquella melodia inolvidable titulada Cosas como
ta; al fondo presidia una fotografia de Damaso
Pérez Prado, imagen de época en la que el
"chaparrito con cara de foca" abria la boca para
emitir el sonido caracteristico con el que sazonaba
el mambo y domefiaba el metalico sonar de las
trompetas... En medio de todo aquello --fotos de
Ninén Sevilla, de Meche Barba y de Maria
Antonieta Pons, todas rumberas famosas-- la pista
de baile en la que los grandes romanticos de hoy
bailaban al ritmo del ayer. Completaban la
decoracién dos viejas fotos: la de Joseito Mateo,
Rey del Merengue, y la de aquel jilguero criollo
Namado Colas Casimiro,
Dos imagenes del pasado y del presente me
llenaban de asombro: la de Ofis, convertida ahora
en administradora del local. Bella como una diosa,
vestida con un traje masculino de raso adornado
con lentejuelas moradas y azules, y la de Emencia,
aparentando veinte afios de edad, porque luego de
salir de Uvero Alto comenzé6 a desenvejecer y lo
hizo hasta alcanzar la edad digna de la madurez
juvenil. Ciertamente eran cambios increibles.
Emencia era hoy mas joven que Ofis y mucho mas
que Papo junior. Me acerqué a ella, y conversamos.
No vale la pena reproducir una conversacién
trivial, en la que me expresé que todo lo acontecido
desde los dias de la dictadura hasta la tragedia de
Uvero Alto habia sido un suefio. Que Papo junior
era en verdad Papo Torres; que nada de lo que
habia sucedido habia pasado, y que en su mente de
loca se tejieron todas esas historias que se dicen
por ahi,
Le pregunté si tenia noticias de una mujer
llamada Caminati-Iriarte: dijo que sabia que
150
habia sido un hombre, un travesti de Villa
Francisca que decia que tenia hijos e hijas como
hombre y como mujer, lo que no era cierto, y que
un dia amanecié muerto-muerta de un ataque al
corazén, antes de los afos més tristes, aquellos en
los que el dictador era recordado con afioranza por
muchos, Yo sabia que Emencia habia intentado
cambiar su propia biografia. Cuando la mente
borra el pasado y lo inventa acomodandolo, el
cuerpo alcanza las viejas energias, genera nuevas
genéticas, y e] corazén tiene un nuevo ritmo. Le
pregunté si tenia noticias de Amparo, la madre de
Papo junior, y me dijo:
-- Ella dio a luz un nifio porque mientras sofiaba
con un brasilefio, salié embarazada de éste en
pleno sueno, E] aun ansia conocer el hijo tenido
tan a distancia, porque asi como tuvo que regresar
en 1966 a Brasil sin su toro, también hubo de
hacerlo sin la verdadera imagen de Amparo, a la
que Papo recuerda como la persona que le salvé de
ser maricén.
Emencia
estaria
loca
o algo parecido.
Papo
junior vino en su ayuda y me dijo que para ella el
tiempo era algo totalmente nuevo, Vivia en
armonia con su nuevo pasado y con su presente
mas presente. Cuando olvidé para siempre a Paco
Santamaria, uno de cuyos tantos hijos iba de vez
en cuando al burdel, comenzé a rejuvenecer, Lo
hizo tan rapidamente que al retorno de su vejez o
cuasi vejez quemé
las experiencias
iniciales y
comenzé con sus nuevos veinte abriles a reajustar
experiencias actuales; Papo junior aprovecho la
muerte de Papo Torres, quien en 1967 perdid
totalmente la memoria, para crearle a Emencia
una memoria vicaria, inventada, que ella asimild,
151
"Es mentira que estuvieras casada con un tal Paco
Santamaria; no has vivido jamas en Uvero Alto --y
ella creyendo, creyendo, creyendo--, tu vida esta
llena de mis recuerdos y de mis caricias; y ti seras
mia, para que veas como
te quiero yo a ti, para
tratarte como a una reina; y veras lo que habra de
pasar cuando florezcan los hilos de plata en tu
juventud; entonces nadie podra robarme tu carifio,
ni tus locuras han de volverme a atormentar; y ella
creyendo,
creyendo,
creyendo;
y su _ piel
aterciopelandose, y sus arrugas desapareciendo, y
Sus pezones cristalinos regenerandose en la
intencién de labios de varén que baila y se ajusta
al vientre de mujer cuyas sangres corren hacia un
corazén fogoso que también. se hace nuevo. Papo
junior la invent6 para si, inventé besos para su
boca, la cre6é de nuevo y le dié como edad veinte
abriles, 0 sea cinco mas que cuando Papo Torres la
hiciera suya por vez primera cuando Emencia era
la novia de todos.
Entonces le dije:
-- ~Bailamos?
-- Por supuesto, me contest6. Eres el tinico que no
vive dentro de mi historia. Recuerdo que escogimos
una vieja cancion a ritmo de son: si las cosas que
uno quiere se pudieran alcanzar, tu me quisieras lo
mismo que veinte afios atrds; con qué tristeza
miramos un amor que se nos va; es un pedazo del
alma que se... y vi sus ojos llenos de lagrimas. Papo
junior me obervaba desde la barra. El humo de
cientos de cigarrillos llenaba de presagios el salén,
como dentro de la bola de cristal de Barzizon, se
llenaban de presagios los atardeceres. Al ritmo del
152
viejo son, de la vieja cancién, vi a Emencia
arrugarse lentamente, la vi llenarse de escamas, vi
como se aflojaron sus vestimentas, perdio libras,
recuper6é edades verdaderas y cuando terminamos
el baile, cuando la vellonera dejé de cantar, noté
cémo retornaba a los veinte afos actuales, como
escapaba de esas arrugas transitorias de su pasado
para insertarse en la suavidad de su piel canela
actual; Bobby Capé lo habia dicho con musica: que
se quede el infinito sin estrellas y que pierda el
ancho mar su inmensidad, pero el negro de tus ojos
que no muera, y el canela de tu piel se quede igual...
Entonces comprendi que Emencia fue una vez
transparente porque nunca habia sentido de veras
el amor; y que en cuanto Papo junior la hizo suya,
salvando de la muerte
a Papo Torres, cambi6
de
piel, cambi6 de edad, y cambi6 de sentimientos.
Los hijos de Paco Santamaria nunca sabrian que
Emencia, la joven del burdel, la mujer predilecta de
Papo junior, habia sido la esposa de su padre. Ofis
reia de malicia. Habia envejecido poco, pero con
los anos su pubis se habia ido muriendo y emergia
en ella un amor lesbiano y terrible que culminaba
con una vestimenta
masculina
que en ocasiones
molestaba a Papo junior; se fue pareciendo cada
vez mas a Caminati; sin siquiera haber escuchado
nada acerca de este ser tan importante en los afios
mozos de Papo junior, Ofis lo imitaba; en las
noches en las que seres del mundo astral se
reunian invisibles con los bailantes del burdel,
Ofis daba paso al espiritu de una entidad que
hablaba sobre los afios juveniles de Papo; como
nadie la escucha, la voz de Caminati es y sera una
voz clamando en el desierto de los burdeles.
Visité muchas
veces a Papo junior; cada vez
encontré nuevos datos, nueva vida. Me dejé en las
153
manos textos bien escritos; no es un bobo. Pero a
medida que iba y venia en la busqueda de
informaciones me senti despersonalizado. No crei
Jamas que nadie creyera en todas estas historias
extrafias. Pensé escribir una novela con esos
materiales, pero opté por guardarlos y estudiarlos,
y donarlos a quien un dia se atreviese. La ultima
vez que nos vimos me dijo:
-- Me gustaria saber si vive an Ja mujer de Mao
que me ruborizé siendo nifio, Gastarme una noche
con ella es hoy uno de mis mas grandes anhelos.
154
COLOFON
Esta primera edicién, de 1,000 (un mil) ejemplares, de
"RITOS DE CABARET", de Marcio Veloz Maggiolo, se
terminé de imprimir en EDITORA TALLER, C. por A.,
Isabel la Catélica 309, Santo Domingo, Republica
Dominicana, en el mes de septiembre de 1991,
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La Fundaci6n Cultural Dominicana, establecida en
virtud del Decreto N° 1047 de fecha 30 de junio de 1979, es
una organizaci6n sin fines de lucro cuyo objetivo
principal es la promocién de la cultura dominicana. Su
fundador y presidente es el Lic. Bernardo Vega.
PUBLICACIONES DE LA FUNDACION
CULTURAL DOMINICANA
HISTORIA
DOMINICANA
Obras de Bernardo Vega
"Imagenes del Ayer’
"Los Estados Unidos y Trujillo 1930” (dos voliimenes)
"Los Estados Unidos y Trujillo 1945"
"Los Estados Unidos y Trujillo 1946” (dos voltimenes)
"Los Estados Unidos y Trujillo 1947” (dos voltsmenes)
"La Migracién Espanola de 1939 y los Inicios del
Marxismo-Leninismo
en
la _ Reptblica
Dominicana”
"Nazismo, Fascismo, y Falangismo en la Republica
Dominicana”
"La Vida Cotidiana Dominicana a Través del
Archivo Particular del Generalisimo”
"Unos Desafectos y Otros en Desgracia. Sufrimientos
bajo la Dictadura Trujillista”
"Control y Represion en la Dictadura Trujillista”
"Los Trujillos se Escriben"
"Un Interludio de Tolerancia. (El Acuerdo de Trujillo
con los Comunistas en 1946)"
"Mas Imagenes de Ayer’
"Trujillo y Haiti (1930-1937)". Tomo I
"El 23 de Febrero de 1930 o La Mas Anunctada
Revolucién de América”
"Trujillo y el Control Financtero Norteamericano"
"En la Década Perdida"
"Eisenhower y Trujillo”
"Kennedy y los Trujillo"
Obra de Bernard Diederich
"Trujillo. La Muerte del Dictador’
Obra de G.Pope Atkins
"Los Militares y la Politica
en
la Reptblica
Dominicana"
Obras de Carlos Esteban Deive
"La Mala Vida. Delincuencia y Picaresca
Colonia Espafola de Santo Domingo"
en la
"Las Emigraciones Dominicanas a Cuba. 1795-1808"
"Los Guerrilleros Negros"
Obra de Bruce J Calder
"El Impacto de la Intervencién. La Reptiblica
Dominicana
durante
la
Operacién
Norteamericana de 1916-1924"
Obra de Roberto Cass4
"Movimiento Obrero y Lucha Socialista en la
Reptiblica Dominicana"
Obra de Soledad Alvarez, Juan Daniel Balcdcer,
Ramonina Brea, Diégenes Céspedes, Faustino Collado,
José Israel Cuello, Consuelo Despradel, Carlos
Dore,
Fernando Ferran, Raymundo Gonzalez, Feder
ico
Henriquez Gratereaux, Persio Maldonado, Andrés
L
Mateo, Manuel Nihez, Luis S, Peguero
Moscoso,
Enriquillo Sanchez, Rafael D. Toribio, Bernardo Vega,
Chiqui Vicioso
"El Debate sobre las Generaciones"”
HISTORIA EN GENERAL
Obra de Bernard Diederich con Al Burt
"Papa Doc y los Tontons Macoutes, La Verdad sobre
Haiti”
ANTROPOLOGIA
Obras de Bernardo
Vega
"Arte Neotaino”
"Santos, Shamanes y Zemies”
"Los Cacicazgos de la Hispaniola”
Obra de Carlos Esteban Deive
"Vodi y Magia en Santo Domingo”
Obra de Bernardo Vega, Carlos Dobal, Carlos Esteban
Detve, Marcio Veloz Maggiolo, Rubén Silié, José del
Castillo y Frank Moya Pons
"Ensayos sobre Cultura Dominicana”
LITERATURA
Obra de Evgueni Evatushenko
"Fukte”
Obra de Marcio Veloz Maggiolo
"Materia Prima” (Protonovela)
Obra de Vicenc Riera Liorca
"Los Tres Salen por el Ozama"
Obra de José Alcantara Almanzar
"La Care Estremecida”
Obra de Bernardo Vega
"Domini Canes (Los Perros del Senor)”
Obra de Anthony Lespés
"Las Semillas de la Ira"
TESTIMONIO
Obra de Vir<‘lio Diaz Grullon
"Antinostalgia de una Era”
Marcio Veloz Maggiolo
nacié en Santo Domingo,
en 1936. Se le considera
uno
de
los
narradores
mas consistentes de su
pais. Siguiendo la saga de
Villa
Francisca,
la
novela Ritos de Cabaret
nos mete en la vida
tumultuosa y magica de
los anos finales de la
dictadura de Trujillo,
pero rompiendo con los
esquemas narrativos de
Materia
Prima,
su
anterior novela. En este relato toman fuerza los personajes
de una historia reciente, signada por la invasioén
norteamericana de,1965, mezclados con historias y leyendas
barriales, como aquella de Trujillo caminando por las calles
del barrio como padrino de bodas.
Delirante a veces, cargada de poesia otras, la novela
completa uno los ciclos mas tragicos de la narrativa
dominicana, iniciado en Biografia Difusa de Sombra
Castaneda, pasando por Materia Prima, hasta llegar a estos
personajes en donde cada vida tiene valor en si misma. Una
nube de odio movida por letras de boleros caracteriza la
narracion, en la que no es tan importante la musica de época
como lo que ella sugiere. Ritos de Cabaret es parte magica de
una concepci6n del mundo en la que lo irreal es la parte mas
funcional de la realidad. De Marcio Veloz Maggiolo, quien
ha desarrollado
también
una
amplia
obra
como
investigador antropoldgico, son bien conocidas sus novelas
De abril en adelante, Los angeles de hueso, La vida no tiene
nombre, y dos libros de cuentos.
Ritos de Cabaret, novela
burbujeante levadura
transforman al rime
recuerdo que, a pesaf
sus biografias.
ritmica, viene a ser una especie de
en la que los personajes s
la dura realidad que viven, y de
de todo, determina lo mejor y lo peor d
Marcio Veloz Maggiolo ha ganado cinco Premi
Nacionales, tres de novela, uno de cuentos y uno de poesi
Con esta obra consolida su posicién como uno de 1
maestros de la narrativa nacional.
0
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