SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA 5 SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA índice general 8 El renovado interés por las ciudades medias. 16 Aportes para el estudio de ciudades intermedias de Argentina. Francisco Maturana, Maria Encarnação Beltrão Sposito, Carmen Bellet, Cristián Henríquez, Federico Arenas Diana Lan, Alejandro Migueltorena 44 Cidades médias no Brasil: heterogeneidade, diversidade, e inserção nos espaços rurais brasileiros. Jan Bitoun, Lívia Miranda, Rosa Moura 80 Las ciudades intermedias en Chile: definición y evolución. Francisco Maturana, Andrés Rojas, Cristián Henríquez, Federico Arenas 110 El subsistema de ciudades medias en Colombia y su integración al sistema urbano nacional. Jhon Williams Montoya, Isabel Duque 146 Las ciudades intermedias en España: dinámicas y procesos de urbanización recientes. Carmen Bellet, Eduardo Olazabal 186 El rol de las ciudades intermedias en la nueva estructura urbana del Paraguay. Fabricio Vázquez, Kevin Goetz 220 Perú: ciudades intermedias en el proceso de construcción del sistema urbano regional y nacional. Virginia Marzal, Wiley Ludeña 258 As pequenas e médias cidades portuguesas–dinâmicas demográficas e funcionais nos últimos quarenta anos. Eduarda Marques da Costa 302 Ciudades medias e intermedias en Uruguay en un nuevo ciclo descentralizador. Pablo Ligrone 334 Editores y Autores 7 Jhon Williams Montoya, Isabel Duque EL SUBSISTEMA DE CIUDADES MEDIAS EN COLOMBIA Y SU INTEGRACIÓN AL SISTEMA URBANO NACIONAL Jhon Williams Montoya 1 e Isabel Duque 2 Resumen Recientemente, el estudio de las ciudades medias ha ganado importancia como parte del renovado interés por los sistemas urbanos y el desarrollo regional. En este sentido, el presente trabajo examina la composición del subsistema colombiano de ciudades medias y su articulación con el sistema nacional y global de ciudades, haciendo énfasis en sus redes de interrelación y funcionamiento en el marco de una economía nacional fuertemente reestructurada por procesos de liberalización y globalización. Para este análisis se han considerado tres dimensiones: los cambios demográficos; la relación entre las economías urbanas y las economías regionales; y los procesos de gobernanza, asociados con su relación entre escalas superiores e inferiores de la organización territorial. Palabras clave: Colombia, ciudades medias, sistemas urbanos, economía urbana, gobernanza urbana. Resumo Recentemente, o estudo das cidades médias tem ganhado importância como parte do renovado interesse pelos sistemas urbanos e o desenvolvimento regional. Neste sentido, o presente trabalho examina a composição do subsistema colombiano de cidades médias e sua articulação com o sistema nacional e global de cidades, fazendo ênfases em suas redes de inter-relação e funcionamento no marco de uma economia nacional fortemente reestruturada por processos de liberalização e globalização. Para esta análise consideraram-se três dimensões: as mudanças demográficas; a relação entre as economias urbanas e as economias regionais; e os processos de governança, associados com sua relação entre escalas superiores e inferiores da organização territorial. Palavras chave: Colômbia, cidades médias, sistemas urbanos, economia urbana, governança urbana. 110 SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA El reto de las ciudades con tamaño inferior a un millón de habitantes es especialmente significativo en Asia y América Latina, regiones donde estos asentamientos sobrepasan significativamente en número a las grandes ciudades y presentan importantes desafíos en términos de crecimiento y desarrollo. Por otra parte, el estudio de los sistemas urbanos constituye una venerable tradición en Geografía Urbana y ha tenido también una importancia significativa en Colombia, orientada especialmente a la planificación del desarrollo urbano y regional. A partir de los años 1990, sin embargo, el interés en su análisis decreció y gran parte de la investigación urbana se concentró en las grandes ciudades y su articulación con procesos de globalización. Hoy, ambos intereses –desarrollo regional y sistemas urbanos– se han renovado, y en ese sentido el estudio de las ciudades medias y su integración al sistema urbano tiene capital pertinencia. Así, este documento tiene como propósito examinar la composición del subsistema colombiano de ciudades medias y su articulación con el sistema nacional y global de ciudades. El capítulo se organiza en tres apartados: el primero, más de orden teórico, dirigido a discutir la idea de ciudad media e intermedia y su rol en los sistemas urbanos; el segundo apartado orientado a la discusión general del sistema colombiano de ciudades; y el tercero, centrado en la caracterización de las ciudades medias, con especial énfasis en sus redes de interrelación y su funcionamiento en el marco de una economía nacional fuertemente reestructurada por procesos de liberalización y globalización. El texto termina con unas conclusiones sobre el rol de las ciudades medias/ intermedias en Colombia y algunas reflexiones sobre la proyección de su desarrollo en el marco de los procesos nacionales de reestructuración económica. Sistemas urbanos y ciudades medias, perspectivas teóricas en su análisis El estudio de los sistemas urbanos tiene una larga tradición en Geografía y, a pesar de los grandes cambios en las economías globales, nacionales y regionales, mantiene una incontestable vigencia por su contribución en la planeación del desarrollo y la orientación de las políticas económicas y urbanas. De otra parte, el análisis de las redes de ciudades ha venido mutando de los sistemas nacionales, alrededor de los cuales, por ejemplo, se construyó la Teoría de los lugares centrales por Christaller en 1933 y el modelo de la Regla Rango-tamaño de Zipf en los años 1940 (Capel, 1972); a la idea de sistemas urbanos impulsada por Brian Berry, la cual asociaba estrechamente la estructura por tamaño de la red de ciudades con el desarrollo económico y el tamaño de las naciones (1961). En los años 1970 y 1980, bajo la figura de sistemas urbanos, el análisis se orientó especialmente hacia el modelamiento y su proyección en la planificación y la toma de decisiones; ligado también, principalmente en Estados Unidos, a proyectos masivos del gobierno, en el marco de un modelo keynesiano que lentamente se fue agotando y que comenzó a ser fuertemente cuestionado con la llegada de Ronald Reagan a la presidencia (Goldberg, 1983). Sin embargo, el estancamiento de las economías regionales en los años 1980 condujo a la revaluación de los estudios de sistemas urbanos, que se orientaron ahora al examen del desempeño económico de las ciudades y su relación con el entorno re- 111 Jhon Williams Montoya, Isabel Duque gional, en un contexto de rápido cambio económico (Coffey, 1998). Estos análisis fueron fuertemente influenciados por el desarrollo de la economía política del capitalismo (Davies, 1998) y la reestructuración de las economías urbanas y regionales hacia el sector servicios al productor y al consumidor, aparejado de un cuestionamiento importante a la dimensión demográfica, la cual había sido fundamental en la tradición clásica del análisis de sistemas urbanos. Finalmente, en los años 1990 el análisis se reorientó hacia los impactos de la globalización en las regiones y en la red de ciudades en lo que Coffey (1998) identifica como una fascinación con la parte superior de la jerarquía de las ciudades (p. 329) y el respectivo abandono de las escalas más locales. Ejemplo de ello fueron The Global City de Saskia Sassen, centrado en el examen de las cuatro ‘capitales del mundo’ (Sassen, 2001; 1989) y World cities in a world-system, el texto ya clásico editado por Paul Knox que sistematiza la investigación en sistemas urbanos en la línea teórica de Sistema mundo desarrollada por Immanuel Wallerstein, con una significativa influencia de la Teoría de la dependencia, el modelo centro periferia (Knox y Taylor, 1995). En las dos décadas siguientes, estas miradas sobre los sistemas urbanos se consolidarían, con una preocupación cada vez más frecuente sobre el papel del Estado y las jerarquías nacionales; pero también en los destinos de las regiones y sus subsistemas urbanos. Allí tendrían gran influencia las ideas de la Teoría de la regulación francesa con los discursos de la acumulación flexible, junto con el resurgir de las economías de aglomeración y los nuevos ‘polos de crecimiento’, como recalca Georges Benko, haciendo un especial juego de palabras de las nuevas centralidades californianas exaltadas por Allen Scott y la vieja idea de François Perroux en los años 1950 de los polos de crecimiento (Lipietz y Benko 1994). Igualmente, esta lectura sobre las regiones y las ciudades, adjetivada con el mote de ‘nuevo regionalismo’ (MacLeod, 2000), tiene como elemento central la preocupación por la gobernanza en sus múltiples escalas, en particular urbana, metropolitana y regional. Y, finalmente, esta nueva lectura de las redes de ciudades pasa por considerar los cambios impuestos por un creciente proceso de globalización que toca hasta el rincón más alejado de las naciones, y define, al menos parcialmente, las dinámicas de interacción entre las ciudades. A ese respecto Larry S. Bourne (2013: 87) identifica cuatro elementos que asocia con el desarrollo de las periferias, pero que igualmente inciden en todo el sistema urbano y han sido comunes no solo en Canadá, sino también en otros países, incluido Colombia: 1) Decline de los viejos centros manufactureros y surgimiento de algunos centros cercanos a áreas de importantes recursos naturales, especialmente en la periferia; 2) Descentralización de servicios especializados hacia abajo en la jerarquía de las ciudades y particularmente en la periferia, generando empleo en ciudades medias y pequeñas; 3) La difusión de cultura, tecnología, educación (especialmente superior), de otros servicios públicos y de servicios al consumidor a través del sistema urbano; 4) Transferencias masivas de recursos desde el nivel central a las provincias y regiones. 112 La síntesis anterior es útil para establecer, por un lado, que el estudio de los sistemas urbanos ha tenido una constante mutación particularmente desde los años 1960, acomodándose tanto a las variaciones teóricas de las ciencias regionales, en particular SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA la Geografía, pero también adecuándose a los cambios en los destinos de las economías de las regiones y sus ciudades; condición muy bien descrita en la autobiografía intelectual de Larry S. Bourne, uno de los protagonistas de las últimas décadas en el análisis de sistemas urbanos (2007). Pero por otro lado, este recordatorio permite también identificar algunos conceptos que siguen teniendo una notable vigencia en el análisis de sistemas urbanos. Estos son en general la idea de organización espacial que, bajo nuevas condiciones, gobierna la distribución de asentamientos y recursos en el espacio geográfico e impone una diferenciación espacial en el tamaño e importancia de los asentamientos, asociados evidentemente con sus hinterlands de explotación e interacción y con la división territorial del trabajo; la tradicional oposición entre centro-periferia que sigue marcando la lógica de interrelación política al interior de los estados; el concepto de funciones urbanas, que van mutando en la medida en que la difusión técnica permite la extensión de muchas de ellas hacia la periferia, desproveyéndolas de su función para otorgar especialización a los centros urbanos; pero simultáneamente la generación de nuevas funciones otorgan centralidad y hacen que a pesar de la creciente complejidad de las ciudades, éstas sigan teniendo especializaciones funcionales (mineras, agrícolas, financieras, turísticas, administrativas); y finalmente la idea de jerarquía, concepto potente que se mantiene central en la reflexión del sistema urbano, pues es evidente la asimetría en el poder económico y político de las ciudades. Entremos ahora en el asunto central de este texto que es el de la caracterización de las ciudades medias. De la anterior reflexión se desprende que estas corresponden a los rangos medios de la jerarquía y se asocia igualmente con unas funciones específicas y una posición, si se quiere estratégica, particular en el total del sistema urbano. El estudio de ciudades medias ha sido abundante y una primera discusión se centra en la diferenciación entre ciudades medias e intermedias; asunto en el cual Pulido (2004) ha desarrollado una amplia investigación de importante influencia en América Latina y que parte por distinguir entre la ciudad media, definida por su tamaño, y la ciudad intermedia donde se añade la propiedad de intermediación en el sistema urbano, tanto con las ciudades más grandes, como con un área rural tributaria importante. Esa distinción claramente está en concordancia con otras consideraciones como el grado de autonomía de las ciudades, mayor en las ciudades grandes, y el grado de dependencia de los espacios periféricos (Aubert, George-Marcelpoil y Larmagnac 2012). Otros autores como Bellet, et al. (2015), además, incorporan la dimensión morfológica, reconociendo que el nivel y complejidad de las funciones necesariamente definen una forma particular, no solo de la ciudad misma, sino también de las regiones cuya economía organiza. La definición de las ciudades medias/intermedias hoy, sin embargo, requiere de componentes adicionales, dada la profunda reestructuración económica de los años 1990 y los procesos de globalización asociados. Efectivamente, las ciudades han experimentado importantes cambios poblacionales con la ralentización de la migración y el crecimiento natural (al menos en América Latina); la fuerte asimetría en la dinámica poblacional al interior de las áreas metropolitanas, con estancamiento en las ciudades centrales y crecimiento significativo de los suburbios; la creciente importancia del sector financiero, incluida su mayor fluidez y el cambio en los roles de intermediación de las 113 Jhon Williams Montoya, Isabel Duque ciudades; los procesos de reestructuración general de la industria, su reorganización y relocalización en las periferias de las áreas metropolitanas; los cambios en términos de gobernanza urbana y regional, con una mayor autonomía de las ciudades, que implica también su fortalecimiento fiscal (Bellet, et al., 2015 y Amorim, 2013); y finalmente, nuevos patrones de movilidad (en su sentido más amplio) de los diferentes elementos y actores que dan coherencia a los espacios regionales. De los dos planteamientos anteriores resulta evidente, entonces, que la definición de ciudad media involucra las dos acepciones, la del tamaño y autonomía; y la de intermediación. Por ello utilizaremos el adjetivo de ciudades medias de manera genérica, en el sobreentendido de que involucra las dos acepciones. Hagamos ahora algunas consideraciones sobre los sistemas de clasificación y la consiguiente identificación de las ciudades medias. Generalmente las ciudades medias se han definido a partir del volumen de población y a partir de ello Bellet, et al. (2015) identifican como tales aquellas ciudades con rangos de entre 20.000 y 500.000 personas para el caso europeo; 50.000 a 1 millón para Argentina; y 50.000 a 500.000 para Brasil (Sposito, 2009). A su vez, Sposito (2009) identifica, a partir de la tipología definida por el Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, tres niveles de metrópolis con un umbral superior de población de 1,6 millones de personas, y luego cuatro categorías de ciudades medias/intermedias llegando a un umbral inferior de población de 71 mil habitantes; clasificación que, en todo caso, está orientada por el interés de asociar la ciudad media/ intermedia con diferentes niveles de gestión territorial. Por último mencionemos que nuevas ideas de clasificación han emergido también desde la heterogénea literatura derivada de los cambios impuestos por la globalización, asociados igualmente a los conceptos de ciudades mundiales y ciudades globales. En este sentido, las ciudades medias se verían fuertemente condicionadas por la internacionalización e informacionalización de la economía, factores que además redefinirían tanto sus funciones, como su posición en la jerarquía (por ejemplo Sassen, 2001; 1989, Knox y Taylor, 1995; Taylor, 2004; Hall, 2005). De dicha literatura puede, a modo general, ubicarse a las ciudades medias en una posición de intermediación entre las economías regionales y las economías de las metrópolis que conectan a los mercados internacionales. También sería necesario tener en cuenta que los incrementos considerables en movilidad y conectividad, han alterado lo que clásicamente se denominó el ‘rango de un bien’ (ciudades medias y pequeñas) hoy menos dependientes de la distancia para asumir funciones particulares y muchas de ellas pueden adquirir una centralidad por ejemplo de hub aéreo, de turismo, de puerto u otra actividad especializada. 114 Por otra parte, y específicamente sobre los rangos, los estudios de ciudades mundiales han dado lugar a diferentes clasificaciones, principalmente a partir de índices derivados de la concentración de servicios al productor y especialmente servicios financieros. Una de las más conocidas, elaborada por Derudder, et al. (2003) a partir de una base de datos de las actividades de servicios de 236 ciudades, identifica cinco bandas que luego discrimina en tres categorías: ciudades mundiales líderes (Londres y Nueva SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA York); principales ciudades mundiales regionales (por ejemplo Boston, Bangkok y Bogotá); y ciudades importantes en la periferia (por ejemplo Asunción y Glasgow). Así, la definición de la ciudad media/intermedia se mantiene bastante polisémica y se actualiza permanentemente en función de los cambios producidos en la economía internacional y sus vínculos con las economías nacionales y regionales. Para este documento tendremos presente, por un lado, un umbral de población entre los 100.000 y un millón de habitantes. Sin embargo, la condición altamente dispersa del poblamiento en Colombia hace que algunas ciudades con población por debajo de dicho umbral mantengan un área tributaria importante y una función administrativa como capital de departamento, por lo que también serán incluidas. El sistema urbano colombiano, mutaciones hacia una red integrada a la economía global La red colombiana de ciudades se ha caracterizado, desde su temprana consolidación a finales del siglo XVI, por ser un sistema altamente autónomo, derivado de una economía regional de ‘archipiélagos’ generada por la extensión y bajo poblamiento del territorio (Zambrano, 1993; Gouëset, 1998), pero también por las dificultades de comunicación debido a la orografía y la alta heterogeneidad ambiental de las regiones que imponía economías especializadas: mineras en las zonas auríferas; ganaderas en las llanuras cálidas; cerealeras en los altiplanos; y cultivos de ladera como plátano y café en las vertientes de las montañas. Esta génesis dio lugar a un sistema urbano bicéfalo con Bogotá y Cartagena que tuvieron casi en la misma proporción el control del comercio y de la economía del Nuevo Reino de Granada hasta 1821. A estas dos ciudades se añadía una participación importante de ciudades medias de la época como Tunja, San Gil, Socorro, Santa Marta, y Santafé de Antioquia. La consolidación de la economía republicana, empero, generó una nueva configuración de la red, con el decline de las otrora prósperas ciudades como Santafé de Antioquia y Cartagena, y el surgimiento de nuevas centralidades alrededor de nacientes economías regionales. Los casos más significativos corresponden a ciudades dinamizadas por la producción y comercialización del café como Medellín, Pereira, Manizales y Armenia; u otras economías agrícolas como el azúcar para Cali; además de los puertos de Buenaventura y Barranquilla. 115 Jhon Williams Montoya, Isabel Duque Figura N° 1: Jerarquía de la red de ciudades según la regla Rango-Tamaño Fuente de datos: Procesamiento información censal DNP (2005). 116 Una tercera reestructuración de la red de ciudades se produjo a comienzos del siglo XX, esta vez soportada en un proceso limitado de industrialización y de modernización, especialmente de la red de carreteras, de aeropuertos y de puertos. En esta tercera etapa se configuró la denominada cuadricefalia colombiana, término que caracteriza un sistema urbano organizado alrededor de cuatro grandes ciudades: Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla; ciudades que, excepto Bogotá, se mantenían cercanas en términos de población y desarrollo económico y comandaban las economías regionales. Este modelo SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA cuadricefálico (Gouëset, 1998), que además significaba una creciente pérdida de importancia de las ciudades medias (Figura N° 1), circunscritas a pequeñas áreas de influencia y limitadas por la concentración de las actividades económicas y administrativas en las grandes ciudades (Comby, 1973), rigió el período que podemos caracterizar como keynesiano, desde los años 1950, hasta finales de los años 1980. En los años 1990, sin embargo, el país experimenta una fuerte reestructuración apalancada por políticas de liberalización económica y descentralización político-administrativa. Los impactos de la misma se sintieron fuertemente en la red de ciudades con el decline de varias economías regionales que se habían consolidado a partir del nacionalismo industrial preconizado por el modelo keynesiano (Cali-Yumbo, Medellín, Barranquilla por ejemplo) –no solo por la industrialización, sino también por el consiguiente impulso a la producción local de materias primas–; y también por la crisis de precios generadas en algunos productos agrícolas como el café (profundizando la crisis de las ciudades del Eje Cafetero) y agroindustriales como el algodón, el arroz y el sorgo (que afectó especialmente las economías urbanas de ciudades medias en los valles como Palmira, Ibagué, Valledupar, Carmen de Bolívar). En general, la liberalización económica generó, a comienzos de los noventa, una fuerte crisis industrial y agrícola, a la par de una caída significativa de las rentas fiscales nacionales. Esta situación tuvo como epílogo una profunda recesión económica en 1998, después de la cual las regiones emergieron con sus economías reestructuradas, muchas de ellas inmersas en el boom de los commodities que se extendería hasta el 2014 y otras especializadas e integradas en nuevas actividades ligadas a una economía globalizada: turismo, minería de petróleo y carbón, industria, servicios, entre otros. Así, la estructura urbana contemporánea ha incorporado estas transformaciones, y la red de ciudades presenta las siguientes particularidades. Por un lado, los procesos demográficos y económicos recientes han verticalizado la red urbana, haciendo que la población, y la riqueza, se concentren en proporciones mayores en las ciudades en la cima de la jerarquía. Esto es observable en la Figura N° 1 que grafica el comportamiento de la población para los periodos descritos, evidenciando cómo, de una curva de finales del siglo XIX en la que la población se distribuía de manera relativamente equilibrada entre los asentamientos; se pasa a un sistema urbano crecientemente dominado por Bogotá, tendencia más marcada en las décadas recientes. Igualmente se resalta, por un lado, la consolidación de la mencionada cuadricefalia, que tiene pocas modificaciones en los últimos cien años (quizás solamente Bucaramanga superada por Cali); y de otra parte, una alta movilidad de las ciudades medias, más vulnerables a los grandes cambios de las economías regionales y nacional. Allí se destaca el ascenso de asentamientos vinculados a la dinámica de grandes áreas metropolitanas como Soledad, Bello y Soacha; así como el rápido progreso de ciudades asociadas a periferias crecientemente incorporadas a lo que Jean Paul Deler llamó la ‘Colombia útil’ (Deler, 2001); tal es el caso de Villavicencio, Yopal, Florencia, Montería. Igualmente, otras ciudades que basaron su prosperidad en la agroindustria como Palmira, o en el café (Manizales, Pereira, Armenia), han perdido las posiciones que tenían en términos de población3. 117 Jhon Williams Montoya, Isabel Duque Finalmente, y con el ánimo de situar las ciudades medias colombianas, juzgamos conveniente hacer un balance del sistema urbano colombiano y delinear una clasificación que revisa aquella basada en el modelo de desarrollo keynesiano y que no involucra necesariamente las ideas de creciente interacción de las ciudades en la economía global. Las clases propuestas y su comparación con el modelo existente, se sintetizan en la Tabla N° 1. Tabla N° 1: Ensayo de clasificación del sistema urbano colombiano Clasificación propuesta Población Clasificación existente* Metrópoli global en formación > 5 millones Metrópoli nacional Metrópolis subglobales 1-5 millones Metrópolis subnacionales Ciudades Medias/intermedias Ciudades regionales 250 mil a 1 millón Ciudades subregionales 100 mil a 250 mil Ciudades subregionales administrativas Menos de 100 mil** Centros regionales principales Ciudades pequeñas 50 mil a 100 mil Centros regionales intermedios Asentamientos urbanos menores 25 mil a 50 mil Centros subregionales mayores Asentamientos urbanos menores de vocación rural Menos de 25 mil Centros subregionales intermedios * Tomada de la Misión del sistema de ciudades (2012), a su vez derivada del trabajo de Molina y Moreno (2001). En este caso no se definen umbrales de población sino un índice de tamaño funcional. Los datos de población que se usan son exclusivamente los de cada uno de los asentamientos urbanos; no incluye población de áreas metropolitanas excepto si se hace alusión precisa a ello. ** Exclusivamente capitales de departamento. Esta clasificación parte de reconocer no solo el peso de la población, sino también la creciente integración de varias ciudades a mercados nacionales e internacionales; así como las especializaciones funcionales surgidas de la integración a procesos de globalización. En todo caso aquí solo tiene un propósito contextual y su refinación y soporte empírico no es sujeto de este escrito. Sin embargo, su caracterización general es pertinente para ubicar las ciudades medias y se desarrolla con el apoyo de la Figura N° 2. Comenzando entonces con la cima de la jerarquía, Bogotá se identifica como metrópoli con aspiraciones globales, teniendo en cuenta que el término ciudad global 118 SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA no identifica un estado, sino un proceso creciente de integración a la economía global. Bogotá experimenta este proceso y aparece clasificada en el rango de ciudades alfa, en la posición 60 de la red global de ciudades (Derudder, et al., 2003; Taylor, 2004). Las posiciones siguientes en la jerarquía remiten a aquéllas metrópolis que, con un volumen de riqueza y población significativamente menor que Bogotá, mantienen una posición importante en la red macroregional de ciudades, incluyendo a Medellín cuya gestión urbana es reconocida internacionalmente como una de las más activas y de referencia mundial (Duque Franco, 2014; Turok, 2014); pero también Cali y Barranquilla, ciudades que concentran una importante actividad económica internacional, reflejada por ejemplo en la expansión de los flujos aéreos internacionales4 y la rapidez, para el caso de Cali, en que se están conectando a las ciudades globales (Parnreiter, 2015: 16). En el nivel inmediatamente inferior se ubican las ciudades regionales, es decir que poseen un área de influencia considerable e incluso con una proyección que se extiende a regiones de países vecinos. Estas ciudades tienen una población entre 250.000 y un millón de habitantes y varias de ellas se localizan en áreas fronterizas, aunque también en zonas de conexión con las vastas regiones orientales poco pobladas, y zonas de nuevas o viejas economías agroindustriales. El nivel de las ciudades subregionales, por su lado, corresponden a un ámbito de acción esencialmente nacional, con un umbral de población entre 100.000 y 250.000 habitantes. Allí se encuentran la mayoría de las capitales de los departamentos poco poblados y otras ciudades vinculadas a economías agrícolas y mineras bastante dinámicas, aunque con una influencia y alcance espacial condicionado por su localización y cantidad de población. Así por ejemplo, una ciudad como Quibdó con algo más de cien mil habitantes, y a pesar de ser capital de departamento, presenta una fuerte dependencia con respecto a Medellín. El último grupo de las ciudades medias lo integran ciudades con población por debajo de los 100.000 habitantes, con roles puramente regionales pero que acaparan también funciones esenciales de gobierno al ser capitales de departamento. Los dos últimos grupos corresponden a ciudades pequeñas y asentamientos urbanos menores5 que tienen un ámbito de acción esencialmente local, es decir principalmente limitado al área municipal y si acaso a municipios cercanos. 119 Jhon Williams Montoya, Isabel Duque Figura N° 2: Red colombiana de ciudades mayores, medias y pequeñas Fuente: Elaboración propia. Ciudades medias e intermediación en el sistema urbano colombiano 120 El sistema urbano nacional anteriormente descrito coloca a las ciudades medias en un lugar especial en la organización del territorio. Por encima de ellas están las ciu- SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA dades que dirigen la economía nacional y articulan ésta a la economía internacional; por debajo se encuentran los asentamientos con vocación estrictamente local y frecuentemente rural. Las ciudades medias en cambio, ocupan una posición que les permite organizar un espacio de influencia importante, frecuentemente transfronterizo y mantienen además unas vigorosas relaciones económicas con el nivel superior de la jerarquía. Puede señalarse, además, que los procesos recientes de descentralización les han permitido vincularse a redes más amplias en actividades específicas. Para el análisis de estas ciudades consideraremos entoces tres dimensiones: la cambiante demografía y los retos que impone; la relación entre las economías urbanas y las economías regionales, prestando particular atención al componente fiscal y financiero; y los procesos de gobernanza, asociados con su relación frente a escalas superiores e inferiores de organización territorial. Demografía Desde una perspectiva demográfica, el mapa de la Figura N° 3 evidencia el creciente proceso de urbanización del país, con la conformación de un complejo sistema urbano de 37 ciudades medias con población entre los cien mil y el millón de habitantes. Hasta comienzos de los años 1990 el crecimiento demográfico del país se había concentrado en las ciudades de más de un millón de habitantes, sin embargo, para el 2005 esta situación había cambiado y eran las ciudades medias las que presentaban mayores tasas de crecimiento. De hecho el 24% de estas ciudades alcanzaron los cien mil habitantes entre 1993 y 2010, algunas de ellas lo hicieron con tasas de crecimiento superiores al 4% anual como Yopal, Riohacha o Apartadó6. Asimismo, es relevante destacar el comportamiento demográfico de las consideradas ciudades subregionales administrativas, que aunque no alcanzan los 100 mil habitantes, al ser capitales departamentales cumplen funciones de alcance regional. La mayoría de estas ciudades, han crecido por encima del 3% anual como Mocoa (4,3%), Puerto Inírida (5,9%) y Mitú (8,1%). Adicionalmente, otras de las ciudades medias que presentan las tasas de crecimiento poblacional más altas (por encima de 3%) son Soledad, Soacha, Girón, Piedecuesta y Envigado, que hacen parte de las áreas metropolitanas de Barranquilla, Bogotá, Bucaramanga y Medellín, respectivamente7. Esta dinámica, aunque responde a características diferenciadas en cada caso, está asociada a factores como el desarrollo de proyectos inmobiliarios para sectores de ingresos bajos y medios (El Tiempo, 2014; Santana, 2013), constituyendo en algunos casos ciudades dormitorio para población que trabaja en los respectivos centros metropolitanos o en las industrias locales; e igualmente tiene que ver con procesos migratorios. Según datos del Censo 2005, los mayores porcentajes de personas que afirmaron residir en municipios diferentes al de nacimiento, fueron registrados en las ciudades medias próximas a las que conforman la cuadricefalia, junto con las que circundan a Cúcuta y Bucaramanga. 121 Jhon Williams Montoya, Isabel Duque Figura N° 3: Dinámicas demográficas de las ciudades medias en Colombia Fuente: Elaboración propia con datos de Misión del Sistema de Ciudades (2012). 122 Sin embargo, buena parte de las migraciones tienen que ver con el desplazamiento forzado derivado del conflicto armado sufrido por el país durante décadas. Aunque la mayor cantidad de población desplazada llega a las grandes ciudades, hay un por- SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA centaje considerable (32%) que se concentra en las ciudades medias, tanto de manera definitiva como transitoria, generando situaciones extremas en donde los desplazados corresponden a más de la mitad de la población total como ocurre en Florencia (56%), o representan alrededor de una cuarta parte de los habitantes como es el caso de Santa Marta y Popayán (29%), Sincelejo (23%) o Buenaventura (21%)8. En términos generales, las dinámicas demográficas han resultado determinantes en la configuración del subsistema de ciudades medias en Colombia. No solo han aumentado las ciudades con más de cien mil habitantes sino que también son las ciudades medias las que han presentado unas mayores tasas de crecimiento demográfico en relación con las grandes y pequeñas ciudades. No obstante, considerando la importante cantidad de desplazados que reciben, estas ciudades deben hacer frente a grandes dificultades para atender e incluir a esta población en sus procesos sociales y económicos. Economía Para el año 2015 Colombia concentró sus exportaciones en el sector minero con un 57%, seguido de las exportaciones manufactureras (21%) y agrícolas (20%)9. Dichos datos alimentan la idea de una economía altamente dependiente de las actividades extractivas, pero soslaya la diversidad de actividades repartidas a lo largo y ancho del territorio nacional. Esta diversidad es evidente en el comportamiento del PIB nacional donde dominan los servicios financieros (18,8%); los servicios sociales, comerciales y personales (16,3%); el comercio y hoteles (11,8%); y la industria manufacturera (11,4%). La minería y la agricultura, por el contrario, solo representan el 8,4% y 5,8% respectivamente del PIB nacional. Los datos expuestos muestran, entonces, una economía altamente diversa, con regiones especializadas sea en la minería (Guajira, Piedemonte llanero); la agroindustria (Valle del Cauca, Sabana de Bogotá); el turismo (Costa atlántica, Eje cafetero); o la industria manufacturera (grandes metrópolis); aunque es necesario hacer la salvedad de que dicha diversificación no se traduce en términos espaciales, pues allí se muestra que las ciudades de la cuadricefalia concentran la mayor parte de las actividades del país: Bogotá más los tres departamentos (Antioquia, Valle del Cauca y Atlántico) suman el 49% del PIB nacional10. Esta concentración espacial de las actividades no nos impide, empero, reconocer que el funcionamiento de las ciudades medias, donde se radica la mayor parte del 51% del PIB nacional restante, es claramente dependiente de unas economías regionales altamente diversificadas y que responden a la heterogeneidad de recursos del país. Así, podríamos identificar un primer sector determinante y es el industrial, que domina las economías urbanas de las ciudades medias ubicadas en las cuatro principales áreas metropolitanas. Es el caso de Soacha (Bogotá); Envigado, Itagüí, Bello (Medellín); y Malambo, Soledad (Barranquilla); ciudades que además mantienen un importante rol como dormitorios de trabajadores industriales y de servicios. A estas ciudades se añade Bucaramanga, con un desarrollo industrial importante en el sector de bebidas, carnes y metalmecánica11. Cartagena, en donde la industria petroquímica asociada a hidrocarburos responde por el 41%12 del empleo industrial y el 72% del valor agregado, aparte de la 123 Jhon Williams Montoya, Isabel Duque reciente expansión de la capacidad de refinación, que fue prácticamente triplicada con una inversión de más de 8.000 millones de dólares, en la última década. En esa especialización petroquímica se encuentra también Barrancabermeja, ciudad con una tradición en esta industria que se remonta a comienzos del siglo XX y que conserva la mayor capacidad de refinación del país con 250.000 barriles diarios (comparado con 165.000 de Cartagena); lo cual explica que el 70% de la economía de la ciudad dependa de la refinación13. Y finalmente dos ciudades del Eje Cafetero, que lograron mantener una base industrial importante construida con los excedentes cafeteros en el siglo XX, a pesar de la crisis industrial y del café en los años 1990. Allí están Pereira, y su satélite Dosquebradas que participan con un 3,2% de los establecimientos industriales medianos y grandes en el país, y Manizales (2,4%). Las dos ciudades tienen también una actividad industrial altamente diversificada con participación importante del sector alimentos (40% del valor agregado industrial) y minerales no metálicos y metálicos básicos (24%) en Manizales; y Pereira aún más heterogéneo, con dominio de la industria del papel y cartones (18%) y la manufactura de prendas de vestir (16% del valor agregado). La actividad industrial en las otras ciudades intermedias decae sustantivamente como lo evidencia el mapa de la Figura N° 4 y remite a manufacturas de alcance generalmente local, a veces ligada a algunos sectores agroindustriales como es el caso de Palmira e Ibagué. En todo caso su participación es mínima ya que las cuatro grandes ciudades, más las ciudades descritas, dan cuenta del 70% del valor agregado industrial y el 85% del total del personal ocupado. En consecuencia, una parte importante de la economía de las ciudades medias es dependiente principalmente del comercio, actividad potenciada en tanto muchas de estas ciudades tienen un hinterland bastante extendido (ver mapa de la Figura N° 4). Es el caso por ejemplo de Florencia, que a través de las rutas fluviales conecta extensas zonas del oriente, incluso hasta la frontera con Brasil, distante 750 kilómetros en línea recta. Precisamente en esta categoría de ciudades medias ‘comerciales’ entran asentamientos de frontera como San Andrés, que intermedia gran parte del comercio derivado del turismo nacional de playa en el Caribe; Cúcuta, tradicional hub comercial con Venezuela y altamente dependiente, en su economía urbana y también en su demografía, de las variaciones en la economía del vecino país14; y Pasto, núcleo transfronterizo con el Ecuador, con un movimiento importante de turismo comercial impulsado por la devaluación del peso en Colombia y las altas cargas fiscales a las importaciones en Ecuador, lo que ha generado un importante flujo de ecuatorianos hacia el suroccidente colombiano reflejado, por ejemplo, en la alta ocupación hotelera (Banco de la República, 2015). Finalmente, mencionemos dos ciudades medias que derivan su centralidad comercial de su condición de puerto: Buenaventura que moviliza el 8,6% del total de la carga del país y el 23,5% de aquélla en contenedores; y Santa Marta con valores del 5% y el 3,3% respectivamente, resaltándose en dicha estadística la importancia que tiene la ciudad como terminal carbonífero. En ese sentido también es importante resaltar que otra ciudad media, Cartagena, ocupa el primer lugar como puerto con el 71,7% de la carga de contenedores y el 19% del total de carga15. 124 SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA Figura N° 4: Distribución de establecimientos comerciales e industriales grandes y medianos en ciudades medias/intermedias Fuente: Elaboración propia con datos de Misión del Sistema de Ciudades (2012). La pujanza de la actividad comercial en algunas ciudades medias, se deriva también de su importancia como centralidades para la explotación minera. Una de las más importantes, los hidrocarburos, se ubica preferencialmente en el corredor piemontano 125 Jhon Williams Montoya, Isabel Duque oriental, desde Arauca en la frontera con Venezuela, hasta Orito en el Putumayo. Este es un corredor discontinuo y la centralidad principal es Villavicencio, capital del departamento del Meta cuyo PIB minero, concentrado en la extracción de hidrocarburos, equivale al 37% del total del país, llevando la región de una participación del 1,9% en el PIB nacional para el año 2000, al 4,9% en el 2014. A Villavicencio se añade, hacia el norte, Yopal, capital del Casanare que responde por el 16,3% del PIB nacional minero y Arauca, en la frontera con Venezuela, con el 3,9%. Las áreas petrolíferas del sur son pequeñas y da cuenta, el departamento del Putumayo, solo del 0,6% del PIB minero, que además ha sido duramente golpeado por la crisis reciente de precios, al no estar conectado de manera eficiente a las áreas de refinería y exportación, incurriendo en altos precios de transporte que han disminuido ostensiblemente la producción16. Finalmente, en estas ciudades medias mineras, sobresalen Riohacha y Valledupar en la costa caribe; dos capitales que se ubican en el área de influencia de la zona carbonífera, la cual produce cerca del 70% del mineral a nivel nacional, y casi ha duplicado su producción en la última década (Aguilera, et. al. 2013: 23). A la minería se añade, por otra parte, algunos núcleos importantes por la concentración de agricultura en gran escala y agroindustria. Es el caso, por ejemplo, de Tunja, que polariza una amplia área de alta producción agrícola, especialmente cultivos de tierra fría y en particular papa, de la cual el departamento de Boyacá produce el 25% del total nacional (DANE, 2015b). También son centralidades importantes por su producción agrícola Apartadó, que constituye el núcleo de una vasta región dedicada al cultivo de banano para exportación; Facatativá en Cundinamarca, con una importante población ocupada en la agroindustria de flores de exportación; y Sincelejo y Montería, cuya área de influencia inmediata posee una importante producción ganadera que ubica al departamento de Córdoba con el 8,3% del inventario bovino nacional. Igualmente, Montería suma a la ganadería la extracción de níquel en la mina Cerro Matoso, la cual con una producción de 72.000 t/año, ubica al país en el noveno lugar en la producción mundial del mineral. 126 Finalmente podríamos identificar aquellas ciudades cuya función es casi exclusivamente administrativa. Son ciudades que si bien tienen unas áreas tributarias importantes, éstas son poco pobladas y las actividades económicas poco desarrolladas. Es por ejemplo el caso de Quibdó, que a pesar de ser la ciudad primacial en un departamento de 46.530 km2, no registra establecimientos comerciales medianos o grandes, y si bien el departamento posee importantes recursos de oro, platino y otros minerales; su explotación formal solo contribuye con al 0,4% del PIB nacional del sector y el 14,2% del PIB departamental; frente al 38,4% de los servicios sociales. También se ubican en esta categoría Puerto Carreño, puerto fluvial sobre el Orinoco que se erige en centralidad de una extensa área con tráfico fluvial internacional y nacional, este último por el río Meta con viajes diarios hasta Puerto Gaitán (650 km al occidente); así como Leticia, Mitú, Inírida y San José del Guaviare, pequeños asentamientos con extensas áreas pero prácticamente desconectadas de la economía nacional. En estas ciudades las principales actividades responden a los servicios sociales del Estado y la acción del mismo, frecuentemente asociada al control territorial a través de la acción militar (Jiménez y Montoya, 2003). SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA Figura N° 5: Evolución de la participación y crecimiento del PIB departamental, 1990-2014 12,0 1 Nariño 2 Tolima 3 Arauca 4 Atlántico 5 Guaviare 6 Bolívar 7 Boyacá 8 Huila 9 Risaralda 10 Vaupés Casanare Meta Putumayo Crecimiento promedio del PIB (%) 1990-2000; 2001-2014 10,0 8,0 Putumayo Cesar 6,0 Cauca 10 8 Valle 4 2 Valle 2 1990-2000 Bogotá Caldas 2000-2014 Antioquia 7 5 Bogotá Antioquia C/marca 4,0 2,0 Santander 6 1 Chocó 0,0 0,0 5,0 10,0 15,0 20,0 25,0 30,0 Casanare -2,0 3 -4,0 Datos: Cuentas nacionales departamentales (DANE 2016) -6,0 Participación en el PIB total (%) 1990 2014 Fuente: Elaboración propia con datos de Cuentas Nacionales Departamentales (DANE, 2016). La síntesis presentada evidencia una reestructuración de las economías regionales que puede ser visualizada en la Figura N° 5 y muestra el avance en crecimiento económico de zonas distintas a las regiones más desarrolladas, exceptuando Bogotá. Efectivamente, la liberalización económica de los años 1990 y el boom de las commodities en los años 2000 permitieron el flujo de importantes recursos para las regiones en las áreas de influencia de las ciudades medias, favoreciendo un importante crecimiento económico y permitiendo un aumento en la participación del PIB nacional (DANE, 2016). Es el caso principalmente de los departamentos del piedemonte con la producción de hidrocarburos, más los departamentos de Cundinamarca y Santander. Esta lectura es respaldada por el examen de Moncayo (2007) quien evidencia el retroceso de la mayor parte de los departamentos que tuvieron un buen desempeño en el período ISI17, esto es Atlántico, Boyacá, Valle del Cauca, Antioquia y los departamentos del Eje Cafetero, que perdieron participación en el PIB; producto principalmente de la crisis industrial, el debilitamiento de la agroindustria y la crisis agraria que condujo a un crecimiento acumulado del PIB inferior al 4,2% entre 1975 y el 2005. Por otro lado, los llamados ‘nuevos departamentos’ crecieron a una tasa del 10% en el período y tomaron 3,7 puntos de participación en el PIB. A ellos se añade Bogotá que amplió su ventaja dos puntos y creció un 4,4% en el PIB; La Guajira, que amplió un punto su participación gracias a sus recursos de carbón y gas; 127 Jhon Williams Montoya, Isabel Duque Bolívar también con un punto y un crecimiento del 4,9%; y el Tolima que aunque aumentó un punto su participación, solamente tuvo un crecimiento del PIB de 2,9%. Finalmente es de resaltar dos entidades que tuvieron un crecimiento espectacular, los ‘nuevos departamentos’ que pasaron de la posición 19 a la seis en su participación en el PIB, y el Meta, que aunque solo aumentó 0,7 en su participación, pasó de la posición 19 a la 12. Figura N° 6: Comportamiento de las exportaciones colombianas por grandes regiones 1995-2015 Fuente: Elaboración propia a partir de Departamento Nacional de Planeación (DNP). 128 Esta expansión justifica el que un medio de comunicación haya hecho hincapié, con motivo del Foro mundial urbano de Medellín 2014, en el avance sostenido de las ciudades intermedias en Colombia (Revista Semana, 2014). Avance que se refleja en la expansión del comercio, la industria, la construcción, el buen gobierno, la infraestructura y el desarrollo social (ibíd.). Por otra parte, este progreso está asociado no solo al publicitado boom de las commodities, sino también a unos procesos de integración de la economía nacional, y por extensión de las economías regionales, en procesos de globalización. Así, a pesar de las críticas e insuficiencias que pueda tener el proceso de liberalización económica iniciado en los años 1990, es indudable que ha tenido éxito en varios frentes, pero especialmente en la aceleración de los intercambios tanto comerciales como de flujos de personas. En ese sentido, los datos de exportaciones18 muestran, por un lado, la multiplicación de las mismas por cuatro en un lapso de 21 años (1994-2015), pasando de $8.538 millones de dólares FOB en 1994, a $35.691 millones en 2014 (Figura N° 6), ello pese al desplome casi total del comercio con Venezuela que alcanzó a significar el 16% SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA de las exportaciones colombianas en 2008 y ahora solo equivale a un 3% (frente a un 6% de 1994). Por otro lado, los mercados del país se diversificaron ampliamente y mientras en 1994, Estados Unidos (35%); la Unión Europea (30%) y Asociación Latinoamericana de Integración -Aladi (19%) eran el destino del 84% de las exportaciones; en 2014 tanto Estados Unidos como la Unión Europea disminuyeron su participación en 7 y 13 puntos respectivamente; mientras la categoría otros países pasó de un 33% a un 55% (30% para China). Estos cambios impactaron evidentemente las economías regionales, muchas de las cuales reforzaron su dinámica exportadora como evidencia la Figura N° 6, con un avance importante de la región Caribe, Antioquia y Bogotá-Cundinamarca. Igualmente la gráfica resalta el aporte del petróleo a esta expansión del comercio internacional, reafirmando las conclusiones previas de la contribución del boom minero en el posicionamiento de varias ciudades medias. Gobernanza La gobernanza de las ciudades intermedias en Colombia, está determinada por el proceso de descentralización que empieza con la elección popular de alcaldes a finales de la década de 1980 y que es fortalecido posteriormente con la Constitución Política de 1991. Actualmente, el modelo de descentralización está estructurado a partir de tres componentes: el fiscal, que se traduce en la transferencia de aproximadamente el 50% de los ingresos corrientes de la nación a los municipios y departamentos; el administrativo, a través del cual se traspasaron de la nación a los gobiernos locales una serie de competencias relacionadas con políticas de agua potable, saneamiento básico, salud, educación, recreación, cultura y deporte; y el político, que opera como mecanismo de distribución de la responsabilidad y el poder político a gobernantes subnacionales, mediante la elección de alcaldes y gobernadores. En lo que respecta a la hacienda pública, las ciudades intermedias, al igual que los demás municipios en Colombia, perciben sus ingresos en primer lugar, de las transferencias del nivel nacional como parte del Sistema General de Participaciones y algunas otras provenientes de regalías19 y asignaciones especiales y en segundo lugar, de los impuestos recaudados por cuenta de cada municipio (siendo los principales: impuestos a vehículos automotores; predial unificado; industria, comercio y avisos y sobretasa a la gasolina). En 2015, el conjunto de las ciudades medias reportaron ingresos por un total de US $3.234.835, que representan el 49% de los ingresos de las cuatro grandes ciudades20. Cartagena, Montería, Villavicencio, Bucaramanga y Pereira tienen los ingresos más altos, llegando incluso a sumar más de la tercera parte del total de ingresos de las 44 ciudades medias. En contraposición, las ciudades medias con los ingresos más bajos son las capitales de departamento que no alcanzan los 100 mil habitantes (San José del Guaviare, Leticia, Inírida, Mitú y Puerto Carreño), que entre todas apenas suman US $63.662. Estos datos evidencian las grandes asimetrías que existen en las finanzas tanto entre las ciudades grandes y medias, como de éstas últimas entre sí. Adicionalmente, como se muestra en la Figura N° 7, aunque la mayoría de las ciudades registran un incremento en sus ingresos año tras año, hay una cantidad signifi- 129 Jhon Williams Montoya, Isabel Duque cativa de ellas que han tenido disminuciones considerables, especialmente en 2014 con respecto a 201321. Este hecho se puede explicar por caídas en la recaudación de impuestos, pero especialmente por rebajas en las transferencias del Sistema General de Participaciones o de las regalías; tal es el caso de Arauca que en 2014 disminuyó sus ingresos por regalías debido a una menor extracción de petróleo. Figura N° 7: Cambios porcentuales en ingresos años 2013-2014 y 2014-2015 Fuente: Elaboración propia con datos de Consolidado de Hacienda e Información Pública (CHIP). Otro de los indicadores que da cuenta de la gobernanza de las ciudades medias en relación con sus finanzas, tiene que ver con el comportamiento del Índice de Desempeño Fiscal22, elaborado cada año por el Departamento Nacional de Planeación. Según el informe de 2014, la mayoría de las ciudades intermedias presentan una calificación de desempeño “sostenible”. Solamente cuatro ciudades superan los 82 puntos y clasifican en la categoría de solventes (Barrancabermeja, Envigado, Itagüí y Bucaramanga). Esto significa que tienen una capacidad de ahorro superior, mayor inversión, menor gasto corriente, y una menor dependencia respecto a las transferencias del nivel central, a la vez que las rentas propias representan un porcentaje considerable de sus recursos. Otras ocho ciudades superan los 80 puntos; solamente Inírida (69,48) y Mocoa (52,93) presentan los índices más bajos entre las ciudades en estudio, lo que las pone en una clara situación de vulnerabilidad y riesgo en términos fiscales (DNP, 2014a). Según esto, exceptuando a Bucaramanga, no parece haber una relación directa entre altos ingresos y mejor desempeño fiscal. 130 SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA Por otra parte, en comparación con 2013, fueron tres las ciudades medias que elevaron su calificación de desempeño por encima de los 10 puntos: Florencia (14,10); Mitú (10,16) y Apartadó (10,10) al mejorar su capacidad de ahorro y de generar recursos propios mediante ingresos tributarios. Sin embargo, también algunas ciudades presentaron un comportamiento contrario como Quibdó, Mocoa, Sincelejo y Dosquebradas, que disminuyeron su calificación por debajo de tres puntos con respecto a sus indicadores de 2013. Finalmente, en 2015 el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) elaboró un informe sobre las ciudades intermedias con mayor potencial en Colombia, a partir de un sistema de identificación que contempla población y gobernanza a través de indicadores como el Índice de Desempeño Fiscal, junto con otros dos índices relacionados con el desempeño integral (valora capacidad institucional y de gestión) y los impuestos municipales (recaudo per cápita) (Torres Arzayús y Caicedo Cuervo 2015). Los resultados indican que las ciudades medias con mayor potencial de desarrollo son Bello, Bucaramanga, Dosquebradas, Envigado, Pasto y Soacha23. Gobernanza y ordenamiento territorial El modelo de descentralización colombiano pone un gran énfasis en la autonomía de los municipios. En materia de gobernanza, los diseños institucionales derivados de este modelo, sumados a la defensa de la autonomía por parte de los gobiernos municipales, ha tenido algunas implicaciones frente a la posibilidad de generar alianzas y procesos de planeación y desarrollo de alcance supramunicipal. Diferentes desarrollos normativos24 les confieren a los gobiernos municipales facultades para la formulación y adopción de planes de desarrollo económico, social y ambiental, e igualmente, de Planes de Ordenamiento Territorial (POT) en los que se define tanto la estructura físico-espacial como los instrumentos de gestión del suelo, para un periodo de doce años. Cuando en 1997, con la expedición de la Ley 388, se estipuló que todos los municipios del país debían formular sus respectivos planes de ordenamiento territorial, la mayoría de ellos tuvieron que enfrentarse a un desafío sin precedentes y para el cual no estaban preparados en términos institucionales, técnicos y tampoco políticos. El resultado de esta experiencia fueron unos planes con profundas debilidades técnicas tanto en su formulación como en su implementación (Carrión, 2008; Ministerio de Vivienda, 2015). Entre los principales problemas que presenta esta primera generación de POT, en la mayoría de municipios del país, incluidas ciudades medias, están: en primer lugar, su alcance estrictamente municipal, que no contempla las interdependencias con los entornos rurales y ambientales, ni incluye una perspectiva regional; esto se debe al marcado énfasis municipalista y urbano presente en la Ley 388 de 1997. En segundo lugar, los bajos niveles de ejecución debidos, en gran medida, a la falta de articulación entre los planes de desarrollo y los POT25, de forma que se llevan a cabo intervenciones urbanas al margen de lo establecido en el respectivo POT. En tercer lugar, la baja aplicación de los instrumentos de gestión y financiación del suelo; según el Ministerio de Vivienda, el instrumento incorporado con mayor frecuencia es la participación en plusvalías que 131 Jhon Williams Montoya, Isabel Duque aparece en el 76% de los planes, en el 33% de los casos está reglamentada pero apenas en el 19% se ha hecho efectiva (Ministerio de Vivienda, 2015). Adicionalmente, un aspecto que afecta de manera especial el ordenamiento territorial en las ciudades medias, tiene que ver con el hecho de que la norma que regula la formulación de los POT, no establece unos parámetros diferenciados para este tipo de ciudades, sino que las equipara a las grandes ciudades26. Así, por ejemplo, ciudades medias formularon planes incluyendo diferentes instrumentos de gestión del suelo que luego resultaron inaplicables, como ha ocurrido con algunos planes parciales (Ortiz, 2014). Se espera que todas estas debilidades sean corregidas en los procesos de revisión y ajustes de los POT existentes y en la formulación de los planes de segunda generación, que en algunos casos cuentan con la asistencia técnica del Departamento Nacional de Planeación y el Ministerio de Vivienda. Mientras tanto, el ordenamiento territorial de cerca de la mitad de las ciudades intermedias aún se rige por planes con problemas técnicos que además resultan obsoletos porque tienen vencida su vigencia o apenas se encuentran en proceso de revisión y ajustes (Ver Figura N° 8). Figura N° 8: Estado de los POT de las ciudades intermedias (junio 2016) 11 13 12 8 En revisión Vigencia vencida Revisados 2da. generación Datos: POT de cada ciudad media Fuente: Elaboración propia a partir de Planes de Ordenamiento Territorial de cada ciudad media. 132 De acuerdo con este panorama, en lo que respecta a las ciudades medias, hasta ahora los POT no han contribuido a la producción de ingresos propios para la financiación de la ciudad y tampoco han resultado ser un referente para el direccionamiento de su crecimiento o el fortalecimiento de sus funciones de intermediación en el sistema urbano. A todo esto habría que añadir las tensiones entre el Estado central y la autonomía de los municipios en la definición de su modelo de ocupación territorial. Una muestra de SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA esto la constituyen los Macroproyectos de Interés Social Nacional (MISN), un mecanismo de la política nacional de vivienda orientado a la rápida generación de suelo urbanizable para atender el déficit de vivienda de interés social y prioritario (VIS y VIP), que como se indica en la Tabla N° 2 se implementará principalmente en ciudades medias. Para el desarrollo de los MISN, se han realizado una serie de ajustes normativos que redefinen los criterios para la incorporación de suelo urbanizable en concertación con los gobiernos municipales, que permiten la modificación del perímetro urbano sin tener en cuenta lo establecido en los respectivos POT y que ignoran los procesos de concertación social en los que se soportan dichos planes (Ortiz, 2014). En este orden de ideas, los MISN dan cuenta de una recentralización de las decisiones sobre el desarrollo urbano que afecta de manera directa a las ciudades medias. Tabla N° 2: Macroproyectos de Interés Social Nacional (MISN) en ciudades intermedias Ciudad MISN Área bruta adoptada (ha) Viviendas potenciales Viviendas construidas Gestor Cartagena (Bolívar) Ciudad del Bicentenario 388,04 65.138 3.620 Fundación Mario Santo Domingo Neiva (Huila) Bosques de San Luis 36,73 3.928 2.325 Alcaldía de Neiva Manizales (Caldas) Centro Occidente de Colombia San José 98,73 5.974 24 Alcaldía de Manizales Soacha (Cundinamarca) Ciudad Verde 327,96 49.656 22.263 Amarilo S.A. Pereira (Risaralda) Ciudadela Gonzalo Vallejo Restrepo - 163,34 13.971 3.167 Alcaldía de Pereira Buenaventura (Valle) Ciudadela San Antonio y Ciudadela Nueva Buenaventura 215,25 4052 1320 Fonvivienda – Alcaldía de Buenaventura Palmira (Valle) La Italia 97,07 6.026 3.440 Jaramillo Mora S.A. Tuluá (Valle) Ciudadela del Valle 31,00 3.920 0 Grupo ODINSA S.A. Piedecuesta (Santander) Pienta Homenaje Comunero al Bicentenario 124,98 12.420 0 Gobernación de Santander Fuente datos: Elaboración propia basada en información del Ministerio de Vivienda actualizada al 30 de abril de 2016. 133 Jhon Williams Montoya, Isabel Duque Además, teniendo en cuenta sus dimensiones y características, la ejecución de los MISN incidirá de manera significativa en la configuración territorial de las ciudades intermedias porque supone el crecimiento del área urbana con la incorporación de suelo rural y de expansión; un incremento en la población que demanda bienes y servicios urbanos no considerados en los macroproyectos; la concentración de familias de bajos ingresos en las periferias de estas ciudades y un patrón de ocupación que agudiza las condiciones de segregación socio-espacial existentes tanto al interior de las ciudades donde se implementan como de estas respecto a las metrópolis próximas, como ocurre en Soacha, Palmira y Piedecuesta. Asociaciones supramunicipales Como se señaló antes, el alcance del desarrollo territorial de las ciudades intermedias ha estado condicionado por sus límites político-administrativos. De ahí la necesidad de explorar formas de asociación entre municipios que permitan la generación de sinergias, complementariedades y apuestas de carácter regional. Desde la perspectiva normativa, el Área Metropolitana es una de las figuras de tipo administrativo que promueve este tipo de integraciones y hasta ahora ha sido la más utilizada. Como se muestra en la Tabla N° 3, actualmente existen seis Áreas Metropolitanas formalmente constituidas de las cuales cuatro están lideradas por ciudades intermedias; el caso del Área Metropolitana de Bucaramanga es significativo porque está conformada en su totalidad por ciudades intermedias. Tabla N° 3: Áreas metropolitanas formalmente constituidas 134 Área metropolitana Conformación Año Población Instrumentos de planeación Área Metropolitana del Valle de Aburrá Medellín, Bello, Barbosa, Copacabana, La Estrella Girardota, Itagüí, Envigado, Caldas y Sabaneta 1980 3.812.165 Plan Integral de Desarrollo Metropolitano - Metrópoli 2008-2020 Área Metropolitana del Bucaramanga Bucaramanga, Girón, Floridablanca y Piedecuesta 1981 1.292.331 Plan Integral de Desarrollo Metropolitano 2016-2016 Área Metropolitana del Barranquilla Barranquilla, Puerto Colombia, Soledad, Malambo y Galapa 1981 2.394.879 Plan Estratégico de Desarrollo del Área Metropolitana de Barranquilla 2009-2019 Área Metropolitana de Centro Occidente Pereira, Dosquebradas y La Virginia 1981 845.000 No tiene Área metropolitana de Cúcuta Cúcuta, Villa del Rosario, Los Patios, El Zulia, Puerto Santander y San Cayetano 1991 1.218.487 Plan de Desarrollo Metropolitano 2012-2015 No hay plan vigente Área Metropolitana del Valle del Cacique Upar Valledupar, Agustín Codazzi, La Paz, Manaure Balcón del Cesar y San Diego 2005 565.402 No tiene Fuente: Elaboración propia basada en datos de cada área metropolitana (en cursiva ciudades intermedias). SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA A pesar de su antigüedad, las áreas metropolitanas conformadas presentan una serie de limitaciones en su creación y funcionamiento, como el cruce de competencias con otras instancias locales o regionales27, la falta de recursos o la dependencia de afinidades políticas entre alcaldes de los municipios que las integran; que han desdibujado su potencial en la generación de procesos de planificación y desarrollo con una visión supramunicipal (DNP, 2014b). En 2013 fue expedida la Ley 1625 con el fin de subsanar dichas dificultades, fortaleciendo las áreas metropolitanas existentes y orientando la constitución de nuevas. La norma hace hincapié en la importancia de esta figura administrativa para el desarrollo económico, social y territorial de los municipios que las integran, para lo cual determina la adopción de dos instrumentos de planificación el Plan Integral de Desarrollo Metropolitano y el Plan Estratégico Metropolitano de Ordenamiento Territorial, que será el marco de referencia para la formulación de los POT de cada uno de los municipios que conforman el área. No obstante, en la actualidad solamente el Área Metropolitana de Bucaramanga ha adoptado el Plan Integral de Desarrollo en los términos señalados por esta ley; una evidencia de la persistencia de las limitaciones de esta fórmula institucional en la configuración de un ordenamiento territorial regional que beneficie a las ciudades medias y pequeñas. De otra parte, la expedición de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (LOOT) en 2011, definió una gran variedad de esquemas asociativos además de las áreas metropolitanas como la Región Administrativa y de Planificación Especial (RAPE región central) integrada por Bogotá Distrito Capital y los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Meta y Tolima. Se trata del esquema asociativo de mayor trascendencia, teniendo en cuenta que puede resolver los dilemas de integración regional y gobernanza metropolitana que históricamente han marcado la relación de Bogotá con su región de influencia (Duque, 2014a). Además, en términos económicos, se considera la región más importante del país con una participación del 40% en el PIB nacional, aglutina al 29% de la población nacional y cinco ciudades intermedias con un estimable dinamismo y proyección económica (Soacha, Facatativá, Tunja, Villavicencio e Ibagué). Finalmente, algunas ciudades intermedias en el marco de sus propias iniciativas de visibilidad e intercambio internacional, se han insertado en diferentes redes y alianzas para trabajar en torno a temas genéricos relacionados con gobernanza, planeación y desarrollo sostenible como el Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU); la Red Latinoamericana por Ciudades y Territorios Justas, Democráticas y Sustentables, que surge a partir del Programa ‘Cómo Vamos’28 y la Red Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales y Regionales-UCLG que desde 2013 viene trabajando en la definición de una agenda urbana para las ciudades intermedias a escala global. No obstante, también se identifica la participación de ciudades en redes para temas específicos como el turismo (Cartagena y La Red de Ciudades Turísticas Iberoamericanas) o el sector terciario asociado a la cultura (Popayán y la Red Unesco de Ciudades Creativas). El número de ciudades vinculadas a estas redes es más bien reducido, generalmente se trata de aquellas de carácter regional29, siendo las más activas Bucaramanga, Cartagena e Ibagué que pertenecen a más de una red. 135 Jhon Williams Montoya, Isabel Duque Conclusiones Este escrito tenía como propósito examinar la composición del subsistema colombiano de ciudades medias y su articulación con el sistema nacional y global de ciudades. Respecto a ello hemos ilustrado un sistema urbano comandado por cuatro grandes metrópolis que cumplen las funciones más importantes de articulación de la economía nacional con una economía macroregional y global, en un contexto de acelerado cambio económico desde los años 1990 que ha dado como resultado una expansión importante de la riqueza, del comercio y de la explotación de recursos naturales. En ese proceso, las ciudades medias se organizan también entre aquéllas exitosas, con tasas de crecimiento incluso superiores a las de las ciudades en la cima de la jerarquía; es el caso de Bucaramanga, Cartagena, Valledupar, Montería, Villavicencio, Barrancabermeja y Apartadó; y las ciudades medias dentro de las áreas metropolitanas de las ‘cuatro grandes’. Por otro lado, están las ciudades a las que les ha costado este proceso, en especial porque tenían unas economías urbanas altamente dependientes del modelo estatista keynesiano y habían basado su prosperidad en actividades que ahora no son tan rentables, especialmente el café y el modelo industrial altamente protegido. En esa categoría entran las ciudades del Eje cafetero (Pereira, Manizales, Armenia) y viejos polos agroindustriales como Palmira, Ibagué y Neiva. En tercer lugar, encontramos las ciudades basadas en las economías de frontera, específicamente Cúcuta y Pasto, con trayectorias de desarrollo asimétricas debido a la suerte distinta de los países limítrofes. Otras ciudades de frontera como Arauca, Puerto Carreño, Inírida, Leticia, se mantienen en una situación neutra, dada la lejanía respecto a los centros de consumo y su aún muy bajo desarrollo económico y de comunicaciones. Estas ciudades entran más bien en la categoría de asentamientos aislados cuyas únicas funciones importantes están asociadas con la acción del Estado en sus diferentes niveles de administración. En esa última categoría entran también las ciudades de ‘fronteras’ internas: Quibdó, Florencia, Mocoa, San José del Guaviare. En síntesis, entonces, al interior del subsistema de ciudades medias en Colombia, encontramos un grupo de ciudades que dadas sus condiciones demográficas, financieras y de gobernanza, pueden contribuir a reducir la primacía de las ciudades que integran la cuadricefalia, mientras que otras continuarán manteniendo unas relaciones de dependencia con respecto a las metrópolis e incluso al nivel nacional, debido a las asimetrías existentes en términos de desarrollo entre ciudades y regiones. Las ciudades capitales de departamento con poblaciones inferiores a cien mil habitantes, son por su parte, las más rezagadas si bien mantienen importantes funciones de intermediación con las zonas periféricas del país, las cuales, por su baja densidad de población y de explotación, constituyen una promesa importante para el desarrollo futuro. Incluso esta no es una idea nueva, sino que fue expuesta más de cincuenta años atrás por Jean Labasse (1960: 60) quien señaló: “Por el momento, Colombia se ha limitado a hacer de su revés amazónico, es decir la mitad oriental de su territorio, una zona indiferenciada donde las divisiones son puramente teóricas; una vez que la colonización pionera se arraigue, cuando las ciudades se creen y tengan un papel esencial, una nueva estructura territorial verá la luz del día”; la novedad es que hoy estamos un poco más cerca a que se haga realidad, 136 SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA o al menos eso lo sugiere el auge reciente de la agroindustria ilustrado por el sugerente título de un artículo de la USDA: The Altillanura- Colombia’s Next Agricultural Frontier (USDA, 2009). Por otra parte, la expansión del desarrollo económico y las acciones de planeación, han facilitado la generalización en el acceso a los servicios públicos, si bien muchas regiones aún son altamente deficitarias al respecto. Ello está aunado al crecimiento también del sector servicios, que dejaron de estar exclusivamente concentrados en las grandes ciudades y hoy contribuyen significativamente a las economías urbanas de las ciudades medias. Un ejemplo de esa expansión se puede observar en la educación superior, que a través de universidades públicas como la Universidad Nacional de Colombia con sus sedes en Manizales, Palmira y más recientemente las sedes de frontera en Leticia, Arauca, San Andrés, Valledupar y Tumaco; apuesta por empujar el desarrollo en las regiones, no solo a partir de economías extractivas, sino con el fortalecimiento del terciario (comercio, comunicaciones, servicios financieros, educación, productos culturales, etc.). En algunos casos, incluso, la convergencia de instituciones públicas y privadas ha dado lugar a la consolidación de polos de educación superior en las regiones como Popayán en el suroccidente, Bucaramanga en el nororiente y Manizales en el centro-occidente. Este último caso es bastante significativo si tenemos en cuenta que su orientación como ciudad universitaria responde a un proyecto de largo plazo en el que han venido trabajando de manera conjunta actores públicos y privados. Manizales, con su apuesta por la oferta universitaria de alta calidad pretende orientar la economía de la ciudad hacia el sector terciario brindando servicios calificados en torno a educación, ciencia y tecnología. Finalmente, queremos sistematizar algunas características de las ciudades medias en Colombia, tomando como referencia el examen de Bourne (2013), presentado al comienzo del texto, sobre el desarrollo de las ciudades periféricas. Estas son: 1. La reestructuración de viejos centros manufactureros desarrollados bajo el esquema de la ISI (Import-Substituing Industrialization) y que han reacomodado parcialmente sus economías a las nuevas ideas de tercerización, con desarrollo de actividades asociadas con el turismo, la educación, el comercio y las comunicaciones. Igualmente algunos centros han reconvertido su industria, sea trasladándola a las ciudades medias (y pequeñas), periféricas de las áreas metropolitanas con nuevas instalaciones y menores costos; sea haciéndola más intensiva en capital; o aprovechando, en algunos casos, el bajo costo de la mano de obra para establecer maquiladoras. En conjunto, esta transformación de la industria ha permitido mantener, con fuertes oscilaciones, la base industrial heredada de los años 1980, con una mayor producción pero estancada en la generación de empleo30. 2. Alto dinamismo de las ciudades de fronteras internas debido a la expansión de la explotación minera, especialmente hidrocarburos, carbón, oro y níquel. En ocasiones, los excedentes mineros así como el interés de grandes empresas nacio- 137 Jhon Williams Montoya, Isabel Duque nales y externas, han permitido unas altas inversiones en nuevos rubros de la agroindustria como palma africana, caucho y soya (USDA, 2009). 3. El impacto de altas inversiones estatales, especialmente en la masificación de servicios públicos e infraestructura, las cuales por un lado mejoran ostensiblemente la competitividad de las ciudades medias al subir los estándares de vida de la población; y por otro les permiten integrar áreas cada vez mayores a sus economías. Cabe recordar que el boom minero de la última década le significó al país recursos fiscales en regalías por más de ocho billones de pesos sin petróleo (2004-2014)31, dinero que en gran medida ha sido administrado por los gobiernos municipales y significado inversiones importantes en la mayor parte de las ciudades medias estudiadas aquí. 4. Desde la perspectiva de la gobernanza, si bien la descentralización ha permitido una gestión urbana moderna y de proximidad con la ciudadanía, las ciudades intermedias aún afrontan una serie de retos de gran relevancia. En primer lugar, es preciso superar, sin detrimento de la autonomía, las lecturas municipalistas de la descentralización que han condicionado la generación de apuestas de desarrollo y ordenamiento territorial de carácter supramunicipal. En este orden de ideas, resulta fundamental el fortalecimiento de las figuras y diseños institucionales propuestos para la asociación entre municipios, lo cual implica no solamente la regulación de su proceso de constitución sino también la creación de incentivos económicos para la financiación de proyectos regionales. En segundo lugar, es necesario definir criterios específicos para la formulación de los POT de ciudades intermedias que contribuyan al equilibrio territorial y que al mismo tiempo permitan su financiación, actualizando el catastro y aplicando de manera efectiva los instrumentos de gestión del suelo. Referencias bibliográficas AGUDELO, J. y MONTOYA, J. Políticas urbanas y regionales y la construcción del espacio metropolitano de Medellín. Revista Perspectivas Geográficas, 2014, V. 19, N° 1, p. 29-60. AGUILERA, M.; REINA, Y y OR, A. Composición de la economía de la región Caribe de Colombia. Ensayos Sobre Economía Regional. Bogotá: Banco de la República, 2013. AGENCIA NACIONAL DE Hidrocarburos. Estadísticas del sector. Bogotá: ANH, 2015. Disponible en: http://www. anh.gov.co/Operaciones-Regalias-y-Participaciones/Sistema-Integrado-de-Operaciones/Paginas/Estadisticasde-Produccion.aspx AMORIM, W. Reestruturação imobiliária e reestruturação das cidades médias brasileiras: os exemplos de Londrina e Maringá/PR/Brasil. Revista Formação, 2013, Vol. 2, N° 20, p. 54-75. 138 AUBERT, F.; GEORGE-MARCELPOIL, E. y LARMAGNAC, C. Les villes intermédiaires et leurs espaces de proximité - état des lieux et problématiques. Territoires 2040, 2011, N° 3, p. 101-119 SISTEMAS URBANOS Y CIUDADES MEDIAS EN IBEROAMÉRICA MONCAYO, E. Dinámicas regionales de la industrialización. Bogotá: Universidad Central-Cies, 2007. MONTOYA, J. Globalización económica y la transformación reciente del sistema urbano Colombiano. Cuadernos de vivienda y urbanismo, 2013, Vol. 6, N° 13, p. 302-320. MOUTHÓN, L. Frecuencias internacionales a Barranquilla crecen un 12%. En: El Heraldo, 2 de junio de 2016. Disponible en: https://www.elheraldo.co/economia/frecuencias-internacionales-barranquilla-crecieron-12-197618 ORTIZ, C. Grandes proyectos urbanos en Colombia: ¿Implementando o desmontando la agenda de reforma urbana? En: MONTOYA, J.; HIDALGO, R.; BRAND, P. y PÉREZ, L. Metropolizaciones Colombia-Chile: experiencias en Concepción, Medellín, Bogotá y Santiago. Medellín-Santiago de Chile: Universidad Nacional de ColombiaUniversidad Católica de Chile, 2014, p. 259-284. PARNREITER, C. Las ciudades latinoamericanas en la economía mundial: la geografía de centralidad económica y sus transformaciones recientes. Economía UNAM, 2015, Vol. 12, N° 35, p. 3-22. PULIDO, N. Globalización y surgimiento de ciudades “intermedias” en América Latina y en Venezuela. Revista Geográfica Venezolana, 2004, Vol. 45, N° 1, p. 91-121. REVISTA SEMANA. El ‘boom’ de las ciudades intermedias. Revista Semana, 4 de mayo de 2014. Disponible en: http://www.semana.com/nacion/articulo/las-ciudades-medianas-de-colombia-viven-un-momento-de-auge/ 382710-3 SANTANA, L. Precariópolis y privatópolis en la región metropolitana de Bogotá (1990-2010). Un análisis socioespacial de los barrios cerrados. Bogotá: Departamento de Geografía-Universidad Nacional de Colombia, 2013. SASSEN, S. The global city: New York, London, Tokyo. Princeton: Princeton University Press, 2001. SPOSITO, M. E. Globalizaçao, consumo e papéis intermediários de cidades médias no Brasil. Las ciudades medias o intermedias en un mundo globalizado/As cidades médias ou intermédiárias em num mundo globalizado. Lleida: Universitat de Lleida, 2009, p. 41-69. TAYLOR, P. World city network: a global urban analysis. London-New York: Routledge, 2004. TORRES P. y CAICEDO C. Las ciudades intermedias con mayor potencial en Colombia. Un sistema de identificación. Washington: Banco Interamericano de Desarrollo, 2015. TUROK, I. The Seventh World Urban Forum in Medellín: Lessons for city transformation. Local Economy, 2014, Vol. 29, N° 6-7, p. 575-578. USDA. The Altillanura- Colombia’s Next Agricultural Frontier. Bogotá: USDA, 2009. Disponible en: http://gain.fas. usda.gov/Pages/Default.aspx ZAMBRANO, F. Ciudad y territorio. Bogotá: IFEA-Academia de historia de Bogotá, 1993. 141
0
Puede agregar este documento a su colección de estudio (s)
Iniciar sesión Disponible sólo para usuarios autorizadosPuede agregar este documento a su lista guardada
Iniciar sesión Disponible sólo para usuarios autorizados(Para quejas, use otra forma )