¿Por qué si el dólar baja los precios no bajan?
Un análisis a partir de las reflexiones de Gonzalo Chávez
En las últimas semanas muchos bolivianos se sorprendieron —e incluso se
ilusionaron al ver que el dólar paralelo bajaba y en algunos casos llegaba a
cotizarse por debajo de los 10 bolivianos. La pregunta inmediata fue: ¿estamos
presenciando un milagro económico? Y sobre todo, ¿por qué si el dólar baja, los
precios en el mercado no bajan e incluso siguen subiendo?
El economista Gonzalo Chávez nos ayuda a entender esta aparente
contradicción con un análisis que va al hueso de la coyuntura económica
boliviana.
1. ¿Por qué bajó el dólar?
La caída del dólar paralelo no responde a un cambio estructural de la
economía, sino a factores coyunturales:
Superávit comercial temporal: en junio y julio Bolivia exportó un poco
más de lo que importó, lo que inyectó algunos millones de dólares al
mercado.
Turismo en alza: con Bolivia barata, llegaron más visitantes y con ellos
dólares frescos.
Criptodólares: cada vez más personas usan monedas digitales como
refugio, generando oferta adicional de divisas.
Estrategia del gobierno: el punto más fuerte. Para mostrar una
economía “estable”, el gobierno vendió muchos dólares en el mercado,
usando sobre todo el oro de las reservas. Compró oro a los
cooperativistas en bolivianos, lo convirtió en dólares y los lanzó al
mercado para contener la subida del paralelo.
Del lado de la demanda, también hubo alivio: las importaciones cayeron por la
desaceleración económica, se lanzaron bonos en UFVs y ligados al oro que
compiten con el dólar, y muchos agentes prefirieron esperar antes que comprar
divisas. Todo esto creó un “veranillo” económico y político que empujó la
cotización hacia abajo.
2. ¿Qué pasa con las reservas?
Aquí está la clave de por qué los precios no bajan. Hace unos años Bolivia tenía
44 toneladas de oro en las reservas del Banco Central. Mediante la Ley 1603 se
autorizó vender la mitad (22 toneladas), con el compromiso de reponerlas. Pero
apenas se repusieron 2,5 toneladas.
Peor aún, con la Ley Financiera 2025 se permitió pignorar parte de las 22
toneladas que no se podían tocar. Así se consiguieron 828 millones de dólares,
pero a cambio de convertir el oro en deuda de corto plazo.
Hoy las reservas internacionales netas rondan los 2.888 millones de dólares, de
los cuales solo 170 millones están en efectivo: lo suficiente para apenas tres
semanas de importación de diésel y gasolina. El resto está en oro, y parte de ese
oro ya está comprometido. En 2014, por contraste, las reservas superaban los
15.000 millones de dólares.
3. Entonces, ¿por qué los precios no bajan?
Aunque el dólar paralelo se mueva, los precios no responden igual porque la
inflación en Bolivia no se origina únicamente en el tipo de cambio. Los precios
siguen subiendo porque:
Hay escasez de reservas líquidas para sostener importaciones, lo que
genera incertidumbre.
El gobierno usa el oro y los dólares como parches de corto plazo, sin
resolver el déficit comercial ni la falta de inversión extranjera.
La inflación reprimida tarde o temprano se destapa, sobre todo cuando los
subsidios y controles no alcanzan para contenerla.
Las expectativas de los agentes económicos se mantienen frágiles: saben
que este dólar barato puede ser una “bomba de tiempo” que termine en
un rebote fuerte.
4. Conclusión: un alivio pasajero
Lo que explica Gonzalo Chávez es que el dólar bajo de hoy no es una señal de
salud económica, sino el resultado de maniobras temporales: más oferta de
divisas por turismo, criptomonedas y, sobre todo, por la venta y el empeño del
oro.
El problema de fondo es que los precios reflejan la fragilidad estructural de la
economía: reservas debilitadas, deuda de corto plazo, exportaciones sin repunte
y un futuro gobierno que heredará menos oro y más obligaciones.
Por eso, mientras no se resuelvan las causas profundas, la gente seguirá con la
misma sensación: “aunque el dólar baje, los precios no lo hacen”. Y la respuesta,
como señala Chávez, está en que el verdadero problema ya no es el dólar, sino
la forma en que estamos administrando la economía del país.