El texto establece que Pichón Riviere hace el pasaje del psicoanálisis a la psicología social, quien propone al sujeto como esencialmente social, formado por sus
relaciones y practica en un marco histórico, institucional y vincular.
La psicología social, desde esta perspectiva, no estudia únicamente a los grupos o instituciones, sino que analiza la relación dialéctica entre el orden socio-histórico y la
subjetividad, estudiando cómo se configuran mutuamente, ya que es impensable el uno sin el otro. Investiga como el contexto moldea al sujeto y como el sujeto también
transforma su realidad.
Para poder entender esta dialéctica existen diferentes formas sociales de pensamientos (ideologías, representaciones, mitos) y cómo estas influyen en el sujeto.
Se jerarquizan mecanismos, como la: Identificación – Internalización – Comunicación – Aprendizaje. Además, es importante el vínculo y el grupo como mediadores claves, ya
que son estructuras en movimiento, omnipresentes en la experiencia del sujeto.
Pero al tratarse de una relación dialéctica, se trata de una relacion de ida y vuelta, como producen los sujetos, se desarrollan, sostienen o transforman las relaciones sociales,
las instituciones, la manera de organización, representación y comunicación, sus maneras de vincularse, ya que no solo la sociedad influye en los sujetos.
Pichón elabora el conecto de SUJETO como:
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Ser de necesidades, que solo se satisface socialmente en relaciones que lo determinan.
El sujeto no es solo un sujeto relacionado, es sujeto producido en una PRAXIS, nada hay en él que no sea del resultado de la interrelación entre individuos, grupos y
clases. Esta PRAXIS quiere decir, que el hombre por ser un ser de necesidades se constituye en su subjetividad, en su dimensión psíquica y social, por y a través de
una actividad transformadora de sí y de la realidad.