· ineya del Magreb ¡}: zrq J1tne~ez - Universidad del País Vasco DESPERTA FERRD l 15 FRENTE A LAS FULMINANTES CONQUISTAS ISLÁMICAS DE EGIPTO, SIRIA, IRAK O PERSIA, LA CONQUISTA DE.L MAGREB SE PROLONGÓ POR ESPACIO DE CERCA DE SIETE DÉCADAS, ENTRE 642 Y 711 D. C. LAS DIFICULTADES QUE ENCONTRARON UNOS PARA CONQUISTARLO Y OTROS PARA RESISTIRSE A LA CONQUISTA DIERON LUGAR A LA APARICIÓN DE VARIOS PERSONAJES MÍTICOS, CUYA LEYENDA ALCANZA HASTA EL MOMENTO ACTUAL. e uando, a finales de 639, Amr ibn al rAs se di spuso a invadil" Egipto a la cab@La M un ejér ito de musulmanes no podía imaginar que estaba da ndo inicio a un proceso de conquista mucho más amplio, que se llevaría a cabo en sucesivas oleadas durante las décadas siguientes y llevaría las fronteras del islam hasta la orilla del Atlántico, a una distancia de más de 4000 km desde su punto de partida en Alejandría. El territorio que con el tiempo pasaría a denominarse alMagrib al-Is/ami, el occidente islámico, se extiende por el norte de África entre Cirenaica y la costa atlántica del continente. En la Antigüedad estuvo integrado en el Imperio romano, alcanzando un desarrollo espectacular gracias a la abundancia de productos agrícolas y las redes de comercio para su distribución por todo el Imperio. A la caída del Imperio de occidente en el siglo V d. C. (véase Desperta Ferro Antigua y Medieval n.º 1: La caída de Roma) le siguió en el siglo VI la restauratio imperii, promovida por el emperador Justiniano con el fin de recuperar -para lo que ahora se llamaba Bizancio- todos los territorios perdidos, lo que incluía el norte de África (véase " La conquista del reino vándalo" en Desperta Ferro Antigua y Medieval n.º 17 y Desperta Ferro Antigua y Medieval n.º 18: Justiniano I el Grande). Pero la restauratio no supuso la vuelta a aquel próspero pasado, al menos si creemos a los autores latinos y griegos del momento, cuyos textos reflejan un panorama generalizado de inseguridad en toda la región derivado de las devastadoras incursiones de las tribus seminómadas que habitaban al otro lado del limes, que resultaba poco propicio para el desarrollo d~ las actividades agrícolas a gran escala. A pesar de su pertenecía al Imperio, primero romano y luego bizantino, los individuos de origen griego o latino no constituían sino una pequeña parte de la población norteafricana. En esta región, la gran mayoría de la población pertenecía a la etnia amazig, a quienes los romanos denominaron mauri y los árabes al-barbar, de donde procede el nombre de "bereber". Pobladores originarios de la región, la imagen que los cronistas griegos y latinos trasmitieron de ellos es la de un pueblo incivilizado, con una forma de vida rudimentaria, habitando en chozas y cubiertos con túnicas ásperas que no cambiaban ni en invierno ni en verano. Pero la sociedad amazig presentaba, junto a los elementos rurales o incluso seminómadas, elementos de carácter urbano, como se deriva de su presencia en un buen número de ciudades. Conservaban una organización de tipo tribal, lo que determinaba la existencia de fuertes lazos de cohesión entre los miembros de esta etnia, con independencia de dónde moraran. Las tribus se repartían todo el espacio geográfico norteafricano, si bien, debido a su enorme dinamismo, el mapa de distribución de territorios estaba en constante movimiento, presentando unas fronteras siempre difusas. La presión de las tribus en ascenso alcanzaba también al ámbito bizantino, en particular a las ciudades, que se veían sometidas a ataques constantes. Debido a estos movimientos, durante los siglos previos a la conquista islámica todo el territorio norteafricano estaba sumido en un clima de inseguridad permanente que llevó a los gobernantes a amurallar las ciudades y a tejer una tupida red de fortificaciones jalonando las principales rutas y calzadas que atravesaban el norte de África. Muchas de estas fortificaciones muestran aún a día de hoy sus ruinas en Libia, Túnez y Argelia (véase "Murallas de agua y tierra. La estrategia fronteriza romana" en Desperta Ferro Especiales XIII). LOS PRIMEROS PASOS EN LA CONQUISTA DEL OCCIDENTE ISLÁMICO Las primeras incursiones más allá de territorio egipcio fueron protagonizadas por el propio Amr ibn al-As, una vez sometida Alejandría en el año 642 (véase "La conquista árabe de Egipto" en Desperta Ferro Antigua y Medieval n.º 24). En esa fecha emprendía la conquista de Cirenaica, a la que las fuentes árabes denominan Antabulus, arabización del término griego Pentapolis. El ambiente de inseguridad y constante amenaza al que aluden los textos griegos de los siglos precedentes contrasta vivamente con la facilidad con la que los musulmanes se adueñaron de la región. Las crónicas árabes no recogen noticias de encuentros armados, al contrario, informan de la pacífica sumisión del territorio mediante pactos de capitulación concluidos con los conquistadores. Estos pactos garantizaban la integridad física y patrimonial de los conquistados a cambio del pago de un impuesto, en la misma línea que se recoge en otros lugares del mundo islámico durante el periodo de las primeras conquistas. En el caso de Cirenaica, se da la extraña particularidad de que se facultaba a sus habitantes a vender a sus hijos e hijas para satisfacer el pago del impuesto. Una vez consolidada su posición en Cirenaica, Amr ibn al-As fijó sus ojos en Trípoli, importante puerto bizantino en <41 Año 698 d. C., en el norte de África se enfrentan el ejército de musulmanes, dirigido por Hassan ibn al-Numan, se enfrenta con los rebeldes amazigs, capitaneados por la reina de los bereberes de la región del Aurés, también llamada KAHINA (LA "HECHICERA" o"PROFETISA") por sus enemigos. La Kahina era por entonces una anciana venerable quien, tras años de resistencia frente a los invasores, sucumbía en este enfrentamiento definitivo que marcó el fin de la resistencia bereber. Un cronista magrebí del siglo XI, al-Maliki, señaló que la reina amazig acudía a combatir portando un ídolo como enseña. No tenemos forma de saber qué forma tenía este "ídolo'; ni a qué credo pertenecía. Sí sabemos, no obstante, que por entonces la región estaba plenamente cristianizada, por lo que no es descabellado pensar que el ídolo representara a la virgen María -acaso una tabla bizantina de la Virgen y el niño, como en nuestra imagen-, cuyo culto estaba, además, especialmente extendido en el norte de África. Pero no es esta la única interpretación posible de las fuentes árabes. Tras la reina se aprecia la figura de un portaestandarte que yergue la figura de una CABEZA DE TORO. No sabemos el aspecto que podrían haber tenido los estandartes'militares bereberes, si es que hacían uso de ellos siquiera, pero podemos conjeturar que siguieran los modelos iconográficos de época precristiana. Así, sabemos que la divinidad principal del panteón bereber en época anterior a su conversión al cristianismo fue EL DIOS GURZIL (o Agurzil), que adoptaba la forma de un toro. El historiador norteafricano Flavio Cresconio Coripo, del siglo VI d. C., narra que en la guerra que sostuvo con los bizantinos, toda vez que se enfrentaran en batalla, el jefe tribal bereber larna se hacía acompañar de una imagen del dios Gurzil (De bel/is Libycis IV); al parecer, tras ser este derrotado, la imagen fue capturada y destruida. En consecuencia, no podemos saber la forma exacta que pudo tener el mencionado ídolo, y hemos optado por ofrecer ambas hipótesis en esta reconstrucción. La hipótesis según la cual la Kahina y su pueblo pudieran haber profesado el judaísmo, sugerida -aunque no afirmada- por el propio lbn Jaldún, es desechada por los especialistas como carente de fundamento.© MAREKSZYSZKO .· 16 1 DESPERTA FERRD la orilla sur del Mediterráneo. A la larga distancia que la separa de Cirenaica, cerca de mil kilómetros si se sigue la línea de costa, ya que la marcha se realizó por tierra, se suma la dificultad de que una gran parte del recorrido se efectúa por una región desértica e inhóspita, el golfo de Sirte. Esta distancia fue recorrida por el contingente árabe que, tras un breve asedio, conseguía tomar la plaza. A pesar del éxito, Amr renunció a nombrar un gobernador: las tropas saquearon la ciudad y marcharon hacia el siguiente objetivo, Sabratha, donde sucedió otro tanto. Tras la retirada del contingente con sustancioso botín, los bizantinos volvieron a ocuparla. Fue la última campaña de Amr ibn al-As, ya que en el año 644 accedió al califato de Damasco el califa Utmán ibn Affan (644656), de cuyo favor no gozaba, por lo que fue destituido al año siguiente. EL COLAPSO DEL EJÉRCITO BIZANTINO En ese mismo año de 645, el nuevo califa organizó una expedición que habría de llevar el islam aún más al oeste. A la cabeza de los árabes estaba Abd Allah ibn Saad, que se dirigió a Trípoli, pero, en vez de tratar de ocuparla de nuevo y consolidar la ocupación, continuó su marcha siguiendo la costa en dirección a Cartago. Un gran contingente formado por tropas bizantinas y tropas auxiliares amazigs al mando de Gregario, exarca de Cartago, les interceptó en las proximidades de la La conquist del año 647 al 7 ¡ o c,e .'<:-º ., ciudad de Sbeitla, la Sufetula romana, donde el exarca había fijado su capital. El choque armado se saldó con la derrota total del ejército bizantino y la muerte de Gregario. Los restos de su ejército se replegaron hacia Cartago, donde la salida al mar y el poderío naval bizantino les aseguraban una eventual fuga en caso de un previsible asedio. Este, sin embargo, no se produjo: las tropas musulmanas saquearon el entorno de Sbeitla e impusieron tributos a sus habitantes pero, como en ocasiones anteriores, tampoco esta vez se quedaron para asegurar la posición, sino que nuevamente regresaron a Egipto con las arcas cargadas de botín. Los efectos de esta batalla, sin embargo, fueron demoledores para el ejército bizantino en el norte de África que, como consecuencia de la derrota, había quedado completamente neutralizado y no fue capaz nunca más de rehacerse, dej ando de representar una amenaza para los musulmanes. A partir de ese momento, toda la resistencia vendría de forma casi exclusiva de la población local, esto es, de las tribus amazigs. A pesar de lo efímero de estas conquistas, reducidas a expediciones para la captura de botín, la puerta de entrada a la provincia bizantina de África había quedado abierta de par en par. Los conflictos civiles que vivió el islam tras la muerte del califa Utmán en el año 656, que obligaron a los musulmanes a concentrar su esfuerzo militar en el ámbito interno, detuvieron la expansión hacia occidente. Habría que esperar aún E) Musa ibn Nusayr Lanza un vigoroso ataque contra algunos amazig no sometidos cerca de Qayrawán 0, empujándolos ha cia el oeste. En su persecución 4D entra en el Magreb central y occidental, alcanzando finalm ente Tánger. Desde esta zona lanza diferentes columnas en varias direcciones, conquistando un amplio territorio y venciendo a los amazig en la batalla de Wadi Dara. mar Mediterráneo J\) Cronología de la conquista árabe del Magreb ....... O Años 647-648: Abd Allah ibn Saad, al frente de 40 DOO guerreros, sale de Egipto en dirección a Cartago. Atravisesa la Cirenaica, la Tripolitania y alcanza la Bizakia, donde se enfrenta y ap lasta, en la batalla de Safetula, al ejército bizantino. Los árabes, despues de atacar los territorios circundantes y carmirse de botín se retiran de vuelta a Egipto. O Años 665-666: devastadora incursión árabe contra territorio bizantino. Varias ciudades son saqueadas. U Años 667-670: los árabes vuelven a atacar el territorio bizantino, esta vez con intención de apoderarse del mismo. Ocupación de la mayor parte de Tripolitania. Avance contra Bizacena y fund ación, en 670, de Qayrawán, una base de operaciones en pleno corazón del territorio norteafricano de Bizancio. Sin embargo, bizantinos y amazigs (bereberes) no dan muestras de flaq ueza. Apoyados los unos en su poderosa red de fortalezas y ciudades amura lladas y los otros en su número y conocimiento del terreno, apenas ceden posiciones al invasor, aunque esto no evita que los árabes capturen y esclavicen a decenas de miles de habitantes, quizá 80 000, que serán luego remitidos a Egipto. 8 Año 678, Abu al·Muhadjir dirige un gran ataque contra Numidia, sin consecue ncias te rritoriales. El nuevo gobernador ára be de lfriqiya funda una nueva ca pital, Tikarwán, pero que tras el cese de este será de smante lada y evacuada en favor de Qayrawán. 8 Año 679, el gobernador ataca el territo rio de Cartago, la capital del exarcado. Tras esta campaña, sin ningún resultado más ~llá de la obtención de botín, se llega a llíl acuerdo de paz con los bizantinos. Depuesto Abu al·Muhadjir, quizá a consecuencia de esta taita de resultados, vue lve a tomar el gobierno de lfriqiya. en el año 681, Uqba ibn Naft al-F.ihri, re iniciando ]nmediatamente el ataq ue c.ontra los territorios bizantino y amazíg. 8 En 682, al frerrte de 10 DOO jinetes, ataca Numidia, donde choca y derrota en varias ocasiones a c.ontingentes bizantinos, pero sin lograr apoderarse de ningún gran emplazamiento urbano. Uqba marcha decididamente hacia occidente, y vuelve a combatir y de rrotarfrente alla reta una fuerza bizantino-amazig. Posteriormente, Ydurante su avance 8. alcanza el océano Atlántico. la única consecue ncia relevante de la cabalgada de Uqba por el Magreb es la de su propia muerte en combate (683) ante Kusayla (batalla de Tabudeus), lo que lleva al desmoronamiento del poder árabe en lfriqiya y la perdida de Qayrawán (684). O En 688"689 llega la respuesta musulmana. Al frente de un ejército de 6000 jinetes, Zuhayr (nombrado gobernador de lfriqiya por el califa), derrota...J! mata a K!tsayla (batalla de Mamma), y recupera, aparentemente, todo el territorio perdido. Sin embargo, ocurre algo que Zuhayr no habla esperado, W la flota bizantina del exarcado de Rávena ataca y conquista Cirenaica y lripolitania. Zuhayr aba ndon a el Magreb y reg resa a Cirenaica . DESPERTA FERRO dos décadas para reiniciar el avance. Uqba ibn Nafi al-Fihri sería el encargado de hacerlo. LA MÍTICA EXPEDICIÓN DE UQBA IBN NAFI Uqba pertenecía a un antiquísimo linaje árabe, el de los fihríes, cuyo epónimo, Fihr ibn Malik, era también antepasado remoto del linaje del Profeta. Formaba parte de la segunda generación de musulmanes, f01jada en el periodo de las grandes conquistas del islam concebidas como guerra santa. Con apenas veinte años había tomado parte junto a Amr ibn al-As en la conquista de Cirenaica en 642, y este le recompensó encomendándole el gobierno de la región. Este alto cargo le sirvió para ganarse la adhesión de destacados miembros de la tribu amazig de los Lawata, que tenía conexiones con las tribus más occidentales. Estos vínculos le serían de gran utilidad cuando, años más tarde, emprendiera la conquista del Magreb. En el año 670 el califa Muawiya (661-680), primero de los califas omeyas, le nombró gobernador de todo el norte de África bajo las órdenes del gobernador de Egipto. Uqba se dirigió entonces hacia occidente al mando de un numeroso ejército formado por árabes, pero también por importantes contingentes de las tribus cirenaicas. Su primera medida fue fundar una capital, Qayrawán, donde levantó la primera mezquita magrebí, sobre cuyos cimientos se levanta la actual mezquita aljama, venerada desde entonces como una de las más importantes del l 17 islam. En el año 675 Uqba cayó en desgracia y fue cesado del cargo, aunque en 680 volvía a ocuparlo por designio del nuevo califa, Yazicl (680-683). Tal vez hastiado de los vaivenes de la política, Uqba decidió entonces embarcarse en una empresa de gran magnitud: llevar el islam hasta los confines de la tierra. Y no lo haría dirigiendo un gran ejército, sino a un puñado de hombres resueltos a hacer la guerra santa y alcanzar el martirio en su empresa. Los cronistas relatan esta campaña con caracteres míticos, protagonizada por un grupo ele hombres abnegados a los que nada podía detener en su afán . Allá donde los ejércitos enemigos les salían al encuentro, ellos salían victoriosos e iban sometiendo ciudades a su paso: Monastir, Tahert, Tánger, Volubilis y, finalmente, Agadir, en la costa occidental africana. Cuando llegó al Atlántico, dicen las crónicas, entró en el mar con su caballo y comprendió que ya no había un más allá y que su objetivo se había cumplido. Se dirigió entonces con sus tropas de nuevo al interior, atravesando el Atlas, para morir finalmente como mártir en el Aurés, combatiendo contra un ejército al mando de Kusayla, que dirigía la rebelión amazig contra el dominio árabe. El lugar donde murió se llama desde entonces Sidi Uqba y a él acuden aún hoy en peregrinación musulmanes de todo el mundo. Corría el año 683. A pesar de su carácter mítico, las conquistas de Uqba ibn Nafi fueron efímeras, ya que no dejó guarniciones en los Ju- B) Oayrawán La estratégica capital de la lfriqiya árabe fue fundada en una zona relativamente inhóspita -bajo la óptica bizantina-, pero para los recién llegados resulta un enclave óptimo por su cercanía a extensos lugares de pastos para sus monturas y lo suficientemente lejos de la costa para no ser sorprendidos por un ataque naval enemigo. Panormo o EXARCADO DE ÁFRICA .1 MarsalaÓ SICILIA 1iu¿i.u . o ..."gngcnl o Campañas musulmanas Flota bizantina Territorio bizantino, año 650 .... .. Ciudades saqueadas, años 665-666 C) La defensa bizantina de África Gira en torno a las ciudades, el apoyo de las tribus amazig, el conocimiento del medio geográfico y el dominio del mar. Las sucesivas invasiones árabes terminan enredándose o comprometiéndose a causa de uno, o varios, de estos condicionantes operacionales. Constantinopla no se desentiende de sus posesiones occidentales, y desde la capital coordina los devastadores contraataques de los años 690 y 696, que devuelven a manos bizantinas, siquiera temporalmente, el control de la situación y la iniciativa militar. Siracusa D) Reacción bizantina Desde Sicilia interviene la flota bizantina 0 que ataca con éxito Tripolitania, Cirene y Libia Marmárica y obliga al ejército de Zuhayr a retroceder y regresar a sus bases de partida, donde será nuevamente derrotado y muerto. En 69Q los bizantinos han recuperado todo el norte de Africa hasta la frontera con Egipto. Los árabes (Hasán al-Ghasani) restablecen la situación en Cirenaica en 694, tras lo cual avanzarán de nuevo sobre el Magreb, aunque ahora, por primera vez, cuentan con una flota de guerra ~. Cartago cae en 696, pero es nuevamente recuperada por los bizantinos y han de pasar dos años para que, en 698, se realice la conquista definitiva '1). Para evitar cualquier nuevo contraataque bizantino, Hasán desmantela Cartago y funda Túnez, en el año 702. Cartago desaparece así de la historia . Capsa lustiniana - /J ANIA ~......... -...:;:;:,=----------~ 100 200 300 Km © Desperta f"eJTo i::dlQiones , ' www.despertafllrro-edlclones.com l 18 1 DESPrnT AFERRD ..,. MEZQUITA MAYOR DE QAYRAWAN. La actual mezquita, de época aglabí (siglo IX), se levanta sobre los cimientos de la mezquita fundada por Uqba ibn Nafi, el gran conquistador del Magreb, por lo que también es conocida como mezquita de Uqba. La mezquita'primigenia, erigida en el año 670, fue demolida poco después en el curso de una revuelta bereber dirigida por su líder Kusayla (690). Sucesivas reconstrucciones dieron al recinto su aspecto actual, apenas modificado desde el siglo IX. ©JESüs LoRENzo 'Y Mosaico del siglo Vd. C. hallado en Tabarka, Túnez, testimonio del grado de conversión al cristianismo del norte de África con anterioridad a la llegada de los ejércitos árabes. Originalmente decoraba el pavimento que cubría un enterramiento doble: el de los personajes representados en el mosaico, probablemente marido y mujer. El nombre del personaje masculino se ha perdido, pero el femenino se puede leer en la leyenda conservada: [Vi]ctoria vivas in pace ("Victoria, vive (=descansa) en paz"). Sobre la leyenda se aprecia el motivo de un CRISMÓN CONSTANTlNIANO (letras griegas ji y rho solapadas), acrónimo de la palabra Cristo en griego. El personaje masculino aparece sentado en una mesa y sostiene un cálamo de escritura en la mano, por lo que podemos pensar que su trabajo pudo ser el de escribano, o alguna profesión en la que se le exigía escribir. Museo del Bardo. eG1oom gares conquistados, por lo que sus habitantes dejaron pronto de pagar tributo al islam. Tras la muerte de Uqba, la rebelión amazig contra los conquistadores árabes se extendió por toda la región, cobrando especial virulencia en los lugares donde la presencia árabo-islámica era más notable, en particular en el entorno de Qayrawán, ciudad que cayó en manos de Kusayla en 684. En el año 688 el califa Abd alMalik enviaba un ejército a someter a los rebeldes. La expedición terminó con gran éxito para las armas musulmanas, que reconquistaron Qayrawán y dieron muerte a Kusayla. Pero su alcance fue aún mayor, ya que las tropas musulmanas continuaron su marcha hasta Cartago, que, de forma sorpresiva, fue abandonada por los bizantinos sin combatir, quedando la urbe en manos de los musulmanes. Pocos años más tarde se fundaría a pocos kilómetros de allí una nueva ciudad, en el fondo del golfo y al amparo de una laguna que la protegería de incursiones desde el mar. La ciudad llevaba por nombre Túnez y estaba llamada a disputar la capitalidad a la misma Qayrawán durante las siguientes décadas. LA REBELIÓN DE LA KAHINA Si los árabes tienen en Uqba ibn Nafi a su personaje mítico cuya leyenda alcanza hasta el momento actual, los amazigs norteafricanos tienen el suyo en Dahya, reina del Aurés, a quienes los árabes en sus crónicas bautizaron como al-Kahina ("la adivinadora"). Su figura se alza aún en la actualidad como emblema de las ansias de libertad del pueblo amazig y de su resistencia a la ocupación. Esta Dahya fue la sucesora de Kusayla al frente de la rebelión y mantuvo durante algunos años a )as tropas árabes en jaque, causándoles numerosas derrotas Y .. ' obligándoles a replegarse a Cirenaica. Llevó adelante una guerra despiadada, practicando la táctica de la tierra quemada: los árabes, decía, buscan nuestras ciudades para asentarse en ellas; destruyámoslas, démosles fuego, y así conseguiremos que se marchen. Y practicó esta forma de guerra autodestructiva con tal determinación que las crónicas árabes redacta- , das siglos más tarde le atribuyen nadá menos que la deforestación de la costa norteafricana. A pesar de la cruenta lucha, los rebeldes amazigs fueron nuevamente derrotados por un ejército árabe en el año 698, y su reina, la Kahina, ejecutada. Entraba en ese momento a formar parte de la leyenda. A pesar de las rebeliones constantes, todo parece indicar que con el paso de los años la islamización se había ido abriendo camino en el Magreb y que existía una creciente colaboración con los árabes, paralela al número creciente de amazigs que abrazaban el islam. La ocupación definitiva se produjo con la llegada de un nuevo gobernador, que habría de hacerse célebre no solo por la conquista total del Magreb, sino además por la conquista de al-Ándalus. Se trata de Musa ibn Nusayr. LA CULMINACIÓN DE LA CONQUISTA: MUSA IBN NUSAYR Originario de Ayn al-Tamr, una ciudad a orillas del Éufrates, Musa se había ido abriendo paso en la política gracias a su colaboración con la familia de los omeyas marwaníes a la que pertenecían los califas de Damasco desde el año 685. A lo largo de su vida había desempeñado cargos de importancia en Irak y en Egipto, hasta que en una fecha incierta en tomo al año 700, con una edad próxima a los. 60 años, recibió el nombramiento de gobernador de Ifriqiya, nombre árabe de la nueva provincia, con capital en Qayrawán. Partió hacia su destino al mando de un ejército compuesto por un exiguo número de árabes reclutados en Egipto, entre los que se encontraban sus pro- píos hijos y los de Uqba ibn Nafi, junto con un importante contingente de tropas amazigs reclutadas en Cirenaica. Musa parece haber seguido en sus conquistas el mismo itinerario que Uqba siguiera años antes, tal vez queriendo emularle. Existe, sin embargo, una diferencia entre ellos: si este último estaba rodeado de un halo de rectitud y de santidad, Musa se había enfrentado a graves arnsaciones de desfalco de las arcas públicas y de gestión del dinero recaudado de los impuestos en beneficio propio, una acusación que se repetiría a raíz de la conquista de al-Ándalus, donde además habría contravenido las normas islámicas de reparto del botín, lo que terminó por acarrearle la muerte en la pobreza. El primer objetivo de Musa fue Tánger, donde dejó como gobernador a su cliente Tariq ibn Ziyad. A continuación, viró hacia el sur, conquistando la región en la que más tarde se fundaría la ciudad de Fez, y después se dirigió a Agadir, en la región del Sus. Tras someterla, dejó de gobernador a su hijo Marwan, para después retornar hacia el norte y conquistar Ceuta, última posesión bizantina en Ja reg ión, donde gobernaba el célebre conde don Julián. A lo largo de sus expediciones, Musa se hi zo co n cantidades ingentes de botín, si creernos a las crónicas, especialmente de esclavas, pero también se ganó la adhesió n de los amazigs, a los que integró en la administració n, designándoles para cargos relevantes, incluyéndolos en su ejérc ito. Un día de enero del año 711, Tariq ibn Ziyad, gobernador de Tánger y cliente de Musa ibn Nusayr, saltaba el estrecho de Gibraltar con un contingente de amazigs y desembarcaba en la costa de Europa (véase "La batalla de Guadalete y la pérdida de España" en Desperta Ferro Antigua y Medieval n." 6). Comenzaba la fulgurante conquista de al-Ándalus. A su espalda dejaba un Magreb ya plenamente integrado en Dar al-Islam, esto es, el mundo islámico. BIBLIOGRAFÍA BÁSICA Brett, M.; Fentress, E. (1997): The Berbers. Blackwell Publishing: Malden, Oxford, Victoria. Chal meta, P. (2003): Invasión e islamización. La sumisión de Hispania y la formación de a/-Anda/us. Universidad de Jaén: Jaén. Kennedy, H. (2007): Las grandes conquistas árabes. Crítica: Barcelona. Sénac, Ph.; Cressier, P. (2012): Histoire du Magreb Médiéval (VlleXlle siecle). Armand Colín: París. Stevens, S. T.; Conant, J. P. (eds.) (2016): North Africa under Byzantium and Early Islam. Dumbarton Oaks: Washington. :: Bibliografía completa en www.despertaferro-ediciones.com Jesús Lorenzo Jiménez es doctor en Historia por la Universidad del País Vasco (2008). A lo largo de su carrera ha compaginado la inmersión en la le.ngua y cultura árabes con la práctica de la arqueología en lugares como Chipre o Cirenaica . Es autor de numerosos artículos publicados en revistas científicas, así como de la monografía titulada La dawla de los 8anú Qasi (Madrid, 201 O). UNIVERsuJAo AUTONOMA 1 Cll~RIO 11.WV!'~ yLfTRAs BIBg_OTECA I 1
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