APROXIMACIONES AL CASO DE LA COMUNIDAD MAYAGNA (SUMO) AWAS TINGNI VS NICARAGUA Sentencia 31 de agosto de 2001. (CIDH) José Ulises Carballo Nicaragua Profesor titular de la Carrera Derecho. UNAN Managua Nicaragua Orcid 0009-0005-1675-9710 Presentado a programa de Doctorado en Derecho noviembre 2024 Introducción. Este ensayo pretende como objetivo presentar estudiar el caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni vrs. Nicaragua ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pequeña comunidad que consiguió llevar a su Estado ante un tribunal internacional de derechos humanos en defensa de su derecho ancestral a la propiedad de sus tierras comunales y sus recursos naturales. El interés de este trabajo viene dado por la necesaria preservación de la memoria histórica de la comunidad Awas Tingni de la nación sumo, en relación a los nuevos desafíos para mantener en las nuevas generaciones la voluntad de luchar de forma permanente por sus derechos ancestrales a la propiedad de sus tierras comunales y a sus recursos naturales. El presente trabajo posee un enfoque cualitativo, con una modalidad exploratoria con diseño experimental, basado en una investigación documental e histórica desde la perspectiva positivistas del caso sometido a estudio. Sobre ello, Alfred Cunningham, A.B. (2022), afirma que: ... la comunidad indígena Awas Tingni es la cabecera comunal del Territorio Indígena Awas Tingni Mayagna Sauni Umani (AMASAU), junto con las comunidades Tuburus y Tunkuna, se encuentran localizadas en el municipio de Waspam, a 100 kilómetros de la Ciudad de Bilwi, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte. Con una población aproximada de 1,850 personas, distribuidas en 392 familias y con 260 viviendas. Se pretende abordar la necesidad de renovar y potenciar las experiencias desarrolladas por los actores principales de la comunidad para hacer partícipes a las nuevas generaciones de los beneficios legales obtenido con el fallo de la CIDH y supervisar el cumplimiento de la misma por el Estado de Nicaragua, en el actual contexto. La investigación surge con el propósito de evidenciar el cumplimiento de dicha sentencia por el Estado de Nicaragua, según la supervisión de la CIDH, la investigación busca proporcionar información que sea útil a toda la comunidad para mejorar el conocimiento sobre los alcances legales del fallo; para afianzar su conocimiento sobre el caso; se contribuye a ampliar los datos de la violación de derechos comunales para contrastarlos con otros estudios similares que abordan la temática. Este trabajo tiene una utilidad metodológica, en tanto podrían realizarse futuras investigaciones con metodologías compatibles, de tal forma que posibilitarían análisis conjuntos, realizar comparaciones de los periodos del cumplimiento y evaluaciones sobre la prevención de nuevas violaciones de los derechos indígenas. La investigación es viable porque se cuenta con los recursos necesarios para llevarla a cabo. Desarrollo: El 19 de abril de 1905 se firmó el Tratado Harrison Altamirano entre Nicaragua y Gran Bretaña por el cual su majestad británica reconoce la absoluta soberanía de Nicaragua sobre el territorio que formo la antigua reserva Mosquitia a que se refiere el tratado de Managua antes citado…; es decir, se anulaba el Tratado de 28 de enero de 1860 por el que Gran Bretaña había impuesto un rey Mosco, sobre el área de la Mosquitia de Nicaragua. (D.O. N° 3056 de 6 de noviembre de 1906. Nicaragua). Este tratado de 1905, creaba la comisión tituladora de la Mosquitia, que otorgaría los primeros títulos de propiedad a algunas comunidades de la Región. En 1963 se adopta la Ley de Reforma agraria, bajo la cual se creó primero el Instituto Agrario Nicaragüense (IAN) y después el Instituto Nicaragüense de Reforma Agraria (INRA) y se otorgaron algunos títulos a las comunidades. (Decreto Legislativo N° 797, DO N° 85 del 19 de abril de 1963 IAN) (DO N° 3 del 24 de Agosto de 1979 DECRETO N° 26 INRA) En 1987 se proclamó una nueva Constitución Política y la ley Nª 28 Estatuto de Autonomía de las Regiones de la Costa Atlántica de Nicaragua, que dieron un giro radical a la política del Estado en relación con los pueblos indígenas, reconociendo ampliamente sus derechos de propiedad comunal de las comunidades étnicas en el marco de la Autonomía. (DO Del 30 de octubre de 1987) La actual Constitución Política de Nicaragua en sus artículos 5, 44, 89 y 180 consagran el derecho de propiedad y sus diferentes formas que establecen garantías de este derecho a los pueblos indígenas. Ahora bien, en cuanto a los recursos internos en la legislación de Nicaragua, para reclamar la protección de un derecho la única vía existente era el Recurso de Amparo, Según la Ley N° 49, Ley de Amparo, y para ello, las comunidades indígenas debían recurrir ante un Tribunal de Apelación Regional, para interponer este recurso y luego ser resuelto por la Corte Suprema de Justicia para una resolución definitiva de su pretensión. Sin embargo, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) no existía Tribunal de Apelaciones, porque este se creó hasta en 1999, lo que les resultaba muy complicado ya que para poder llegar al tribunal más cercano e interponer este recurso les tomaba 3 días de camino a pie, por lo remoto de la zona, este era el Tribunal de Apelaciones del Departamento Matagalpa que se creó en 1982. La ancestralidad de la posesión por parte de Awas Tingni, una comunidad con su propia lengua, cultura e históricamente posesionada en su territorio. Solicito administrativamente la titulación de sus tierras y agotó todas las vías administrativas y no encontró respuesta alguna. La comunidad solicito entonces judicialmente, mediante un recurso de amparo la titulación de sus tierras, que se realizó ante los tribunales de justicia para hacer valer sus derechos. Gómez Isa, F. (2017). Para estas comunidades indígenas no existía, en aquella época, ningún procedimiento mediante el cual pudiesen hacer valer sus derechos ancestrales, que ya estaban reconocidos por la Constitución Política. El art. 18 del Estatuto de Autonomía de las Regiones Autónomas, establece que la administración de justicia deberá regirse por regulaciones especiales, pero es una ley general que nunca ha sido aplicada. No hay ningún procedimiento para las autoridades judiciales El 5 de enero de 1995 el Servicio Forestal Nacional del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (MARENA) aprobó el plan de manejo Forestal presentado por la empresa Sol del Caribe SA (SOLCARSA) para el aprovechamiento de madera "en la zona del Río Wawa y Cerro Wakambay". Tres meses después (en marzo) dicho plan fue presentado al Consejo Regional de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), y al mes siguiente el Coordinador Regional de la RAAN y la empresa SOLCARSA suscribieron un convenio, y el 28 de junio de ese mismo año la Junta Directiva de la RAAN, por resolución N° 2-95 avaló el inicio de operaciones forestales a la empresa SOLCARSA en la zona de Wakambay Por tales razones la comunidad de Awas Tingni presentó un primer Recurso de Amparo en septiembre de 1995, respecto al cual existió demora en la impartición de justicia, sin embargo, el recurso presentado por Awas Tingni no fue resuelto dentro del plazo de ley, sino fue decidido casi 2 años después, el 27 de febrero de 1997 y sin responder a las pretensiones de los peticionarios. Con posterioridad se presentó un segundo Recurso de Amparo iniciando una prolongada y enmarañada sucesión de acciones ante las distintas instancias administrativas y judiciales nacionales que pondrían de manifiesto los vacíos existentes en la protección de los derechos colectivos de los pueblos indígenas y comunidades étnicas en la nación, los intereses económicos de las autoridades regionales y centrales. Este si fue aceptado y declaro la inconstitucionalidad de la concesión otorgada a SOLCARSA, porque de previo, no se había consultado al Consejo; la Corte anuló la concesión de 1997. He de mencionar que el fallo no se cumplió en plazo de 24 horas que era lo establecido, sino aproximadamente en un año. Por la retardación de Justicia se presentó un tercer Recurso de Amparo, por la comunidad a finales de 1997 con la finalidad de suspender la concesión a SOLCARSA y logar un reconocimiento oficial de los derechos de propiedad de la comunidad de sus tierras ancestrales, este tercer recurso fue denegado por extemporáneo 11 meses más tarde, es decir ninguno de los tribunales del caso entraron al fondo de las pretensiones planteadas en ellos. El gobierno central consiguió que el Consejo Regional en pleno “subsanara” el procedimiento anterior de la concesión, un auténtico ejercicio del malabarismo jurídico (los actos nulos de pleno derecho no pueden ser objeto de validación posterior) no exento de sospechas de cohecho. En este contexto, debe resaltarse que no existía otro procedimiento judicial que sea efectivo para la aplicación de las normas constitucionales de Nicaragua en lo que respecta a la población indígena, así que, para mejorar el funcionamiento de este se debía modificar la Ley N° 49, Ley de Amparo, también modificar la Ley Orgánica del Poder Judicial para adecuarla al marco Constitucional y establecer que las autoridades judiciales puedan actuar de oficio en las demandas de esta comunidad con respecto a sus derechos territoriales, y también, se debía formular una nueva Ley de Demarcación y Titulación de las tierras tradicionales para las comunidades Indígenas y Waspan. Sinembargo el funcionamiento del sistema judicial nicaragüense, ha enfrentado problemas de armonía del Derecho positivo con el Derecho consuetudinario y de retardo en la impartición de justicia. El uso exclusivo del español en los procesos judiciales, era todo un obstáculo para las comunidades que siempre halaron otro idioma, como las étnicas que son de uso oficial en las regiones autónomas, de conformidad al artículo cinco de la Constitución Política. Nicaragua nunca respondió a las recomendaciones de la comisión de la CIDH en el plazo que se le fije en el plazo que se le fijó por estas circunstancias y por la competencia que le atribuye la Convención Americana la comisión tomó la decisión de presentar el caso la CIDH. Agotadas las instancias judiciales internas, además con la apertura a trámite del caso por la Comisión no pudieron detener la actividad de deforestación realizada por SOLCARSA en las tierras de la Comunidad hasta fecha muy tardía (1998), y no logro que el Estado de Nicaragua reconociera el derecho de propiedad sobre sus tierras y de sus recursos naturales. Después de varios intentos infructuosos de negociación entre el Estado y la Comunidad, la Comisión constató en 1998 que no se daban las condiciones para el cumplimiento de sus recomendaciones en el caso. En virtud de las incertidumbres judiciales la Comunidad presentó el 2 de octubre de 1995 su caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), previamente la Comisión Interamericana de Derechos Humanos realizo una inspección in situ, y constato que el gobierno neoliberal, no cumpliría las medidas de protección que ya había expresado a los gobernantes, por tal razón decidió que el caso debía decidiendo someterlo al mecanismo de jurisdicción contenciosa ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos es un órgano especial de la Organización de Estados Americanos (OEA) que tiene como función principal promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en el continente de forma específica La CIDH juegue el rol de un órgano cuasi jurisdiccional para la búsqueda de soluciones a las alegaciones de violaciones de los derechos y libertades establecidas en la convención americana sobre derechos humanos refrendaba por parte de los Estados miembros de la misma en virtud de esta competencia la comisión estableció y solicitó medidas cautelares para realizar una visita in situ a la comunidad y fueron atendidos por el Ejecutivo nicaragüense que persistió en su afán de justificar el otorgamiento de la concesión a SOLCARSA hasta el momento de su suspensión final. Enfrentada a la contumacia de las autoridades nicaragüenses de esa época, la comisión interamericana transmitió a Nicaragua su informe final sobre el caso de acuerdo al procedimiento establecido se incluyeron una serie de recomendaciones precisando la recomendación al estado Nicaragua que suspendiera a la mayor brevedad toda actividad relativa a la concesión maderera otorgada a SOLCARSA por el estado de Nicaragua en las tierras comunales de Awas Tingni y que le estableciera un ordenamiento jurídico aceptable a la comunidad indígena. La concesión a SOLCARSA finalmente fue suspendida en febrero de 1998 un año posterior a que la CSJ declarara la inconstitucionalidad de la concesión. Porque, a esa fecha el caso ya estaba en manos de la CIDH la defensa de los derechos de la comunidad Awas Tingni, dado que en los tribunales internos resulto infructuosa esa tutela jurídica; por los retardos injustificados, los cruces de intereses económicos y políticos, así como la incapacidad jurídica de dotar de contenido al reconocimiento constitucional de los derechos de los pueblos indígenas, por la discriminación de que fueron objeto. … los órganos judiciales de los países que han ratificado la Convención Americana sobre Derechos Humanos están obligados a ejercer, de oficio, el control de convencionalidad, descalificando las normas internas que se opongan a dicho tratado.” La sentencia de la Corte Interamericana establece que Nicaragua violó el derecho de propiedad de la Comunidad Awas Tingni al otorgar una concesión de explotación forestal en su territorio sin consultar previamente a la Comunidad. Y al mismo tiempo, la Corte Interamericana elabora una jurisprudencia sobre el derecho de propiedad comunal indígena que tiene enormes repercusiones para el régimen de tenencia de la tierra en la Costa Atlántica de Nicaragua, y, en general, para la protección de los derechos indígenas en el continente americano Por primera vez una comunidad indígena pequeñita, llegaba tan alto para la defensa de sus derechos, el Estado de Nicaragua ratificó la convención y reconoció formalmente la jurisdicción contenciosa de la corte como un compromiso internacional; se comprometió a cumplir la decisión de la corte en todo caso en que sean parte esto es una decisión definitiva e inapelable, por esas circunstancias la corte podía condenar al estado a reparar las consecuencias de sus acciones en el caso de que éstas hubiesen resultado en la violación de los derechos de la comunidad para salvaguardar estos derechos de conformidad a lo dispuesto en la convención americana. En el escrito de demanda ante la corte la Comisión Interamericana asumía los argumentos de la comunidad Awas Tingni argumentando que en Nicaragua no ha demarcado las tierras comunales de la comunidad Awas Tingni ni ha tomado medidas efectivas que aseguren los derechos de propiedad de la comunidad en sus tierras ancestrales y no ha garantizado un recurso efectivo para responder a las reclamaciones de la comunidad sobre sus derechos de propiedad lo que constituye una violación del artículo 21 de la convención, la obligación de respetar los derechos y dos deber de adoptar disposiciones de derecho interno 21 derecho de propiedad privada y 25 derecho a la protección judicial de la convención americana sobre derechos humanos. La tramitación del caso ante la CIDH constituyó un proceso largo y complejo que duró más de 3 años y movilizó el apoyo de una pluralidad de actores Nicaragua intentó oponerse a la tramitación del caso sobre la base que la comunidad no había agotado los remedios del derecho interno uno de los requisitos formales de admisibilidad de las peticiones ante el sistema interamericano de protección. Desestimada la oposición del Estado de Nicaragua la CIDH procedió al análisis del fondo de los argumentos de ambas partes y celebró una audiencia en San José, Costa Rica, en noviembre del año 2000 la audiencia pública sobre el caso Awas Tingni constituyó un hecho memorable para el registro de la lucha los derechos de los pueblos indígenas de la costa atlántica siete jueces de la CIDH veían junto a una nutrida representación de miembros de esa comunidad acompañados de otros líderes indígenas de todo el mundo que desfilaron por el estrado algunos de los mayores conocedores sobre la situación de los derechos de los pueblos de la costa en calidad de peritos y testigos de la defensa…. la lista es larga y amplia. La Corte dio apertura a un prolongado procedimiento de carácter contradictorio a lo largo del cual las partes tuvieron ocasión de confrontar sus argumentos y pruebas respectivas. La sentencia de la Corte de 31 de agosto de 2001 ponía fin, al menos en términos jurídicos, a la controversia existente en torno a los derechos de la Comunidad, haciendo suyos los argumentos presentados por la defensa a favor de la existencia de un título indígena de propiedad independiente del reconocimiento estatal. Era la primera vez que un tribunal internacional de derechos humanos fallaba a favor de los derechos colectivos de los pueblos indígenas, sentando un precedente de enormes repercusiones tanto para Nicaragua como para el resto de los países del continente americano. Referidos a la supervisión del cumplimiento de la sentencia nos encontramos que: 24. Que en la audiencia privada celebrada el 3 de mayo de 2008, la Comisión indicó que el “estado de indefensión de la Comunidad es igual o peor al que sufría cuando recurrió ante los órganos del Sistema Interamericano”, el 2 de octubre de 1995. Por otra parte, señaló que, a pesar de la emisión de la Sentencia, el territorio continúa sin ser delimitado, demarcado y titulado, que ha aumentado la presencia de colonos dentro el territorio ancestral de la Comunidad y que terceros ajenos a ella continúan intentando explotar la riqueza forestal del territorio. En 2001, la CIDH alcanzó una decisión histórica y pionera en el campo de los derechos de los pueblos indígenas internacionales. El caso no concluyó allí, sino que entró en una nueva fase, la de implementación de la sentencia. Este trabajo trata de arrojar luz sobre las vicisitudes de este largo, complejo y aún inacabado proceso, que es uno de los aspectos más innovadores de este caso, es relevante dada la ausencia de estudios sistemáticos sobre los procesos de implementación de decisiones judiciales tomadas por organismos internacionales (como la CIDH) desde la perspectiva de las propias víctimas y de las partes interesadas involucradas en el caso. A criterio de Gómez Isa, F. (2017): La mayoría de los análisis de la efectividad de las resoluciones y decisiones tomadas por los órganos internacionales para la protección de los derechos humanos advierten sobre una “crisis de implementación”, que puede socavar la legitimidad misma de esos mecanismos. Es muy relevante entender cómo las comunidades indígenas se han apropiado “del lenguaje de los derechos humanos para articular sus reclamos locales. Estudio de casos Ejemplos prácticos o jurisprudenciales que apoyen los argumentos. Es hasta en 1987 que por primera vez en la histórica constitucional, se reconoce la existencia de los pueblos indígenas y afrodescendientes en la Costa Caribe, así como los derechos colectivos a la propiedad comunal, mantener sus propias formas de identidad cultural, lingüística, formas de organización política, social, cultural, relación con la tierra y medio ambiente, bajo un régimen político administrativo de autonomía, y un régimen de propiedad comunal. El régimen de autonomía está regulado por la Ley No. 28, el Estatuto de autonomía, y la Ley No. 445, Ley del régimen de Propiedad Comunal, así mismo se han venido incorporando en la legislación nacional una serie de normas internacionales de derechos humanos sobre pueblos indígenas como el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas. En base al reconocimiento constitucional, la normativa internacional, la Ley No. 445 y en cumplimiento de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo)Awas Tingni vs. Nicaragua. Sin embargo, estas leyes no han garantizado de forma efectiva el derecho a la propiedad comunal. Aplicación de competencias jurídicas El hecho de que los pueblos han poseído y usado tradicionalmente estas tierras es el fundamento del derecho indígena a la tierra, es por tanto el derecho consuetudinario indígena, y no el derecho del estado. Y la titulación es un acto de mero reconocimiento de derechos preexistentes, no otorga tales derechos. La jurisprudencia sentada por la Corte en el caso Awas Tingni crea un precedente que vincula a todos los estados parte de la Convención Americana, al tiempo que informa la práctica estatal e internacional tanto dentro del sistema interamericano de protección de los derechos humanos como en otros ámbitos. En relación con Nicaragua, el estado declarado responsable de la violación–entre otros–del derecho de propiedad de la comunidad Awas Tingni, la sentencia de la Corte crea un efecto jurídicamente vinculante, siendo además definitiva, inapelable y de obligado cumplimiento. En virtud del artículo 63 de la Convención Americana, la Corte podrá disponer “que se reparen las consecuencias de la medida o situación que ha configurado la vulneración” de los derechos recogidos en la Convención. En el caso Awas Tingni, la Corte impuso como medida de reparación específica a la violación del derecho de propiedad comunal de Awas Tingni el deber de “delimitar, demarcar y titular las tierras que corresponden a los miembros de la Comunidad...Awas Tingni”. Pero la Corte fue más allá. Con los ojos puestos en el régimen de demarcación territorial en la Costa Atlántica, la Corte llenó el vacío identificado entre un ordenamiento jurídico que reconoce el derecho de propiedad comunal indígena y la falta de instrumentos concretos para hacer efectivo este derecho con la imposición a Nicaragua del deber de …“adoptar en su derecho interno...las medidas legislativas, administrativas y de cualquier otro carácter que sean necesarias para crear un mecanismo efectivo de delimitación, demarcación y titulación de las propiedades de las comunidades indígenas, acorde con el derecho consuetudinario, los valores, usos y costumbres de éstas”. Identificación de las competencias específicas involucradas en el tema. De acuerdo con la Corte, El derecho consuetudinario de los pueblos indígenas debe ser tenido especialmente en cuenta, para los efectos de que se trata. Como producto de la costumbre, la posesión de la tierra debería bastar para que las comunidades indígenas que carezcan de un título real sobre la propiedad de la tierra obtengan el reconocimiento oficial de dicha propiedad y el consiguiente registro. Esta decisión dice mucho sobre la comunidad y el valor dado a la educación de la joven Mayangna, que no puede continuar sus estudios en la comunidad y tiene que mudarse a Bilwi. Como señaló un anciano de los Awas Tingni, “la comunidad se reunió y decidió hacerlo, porque los estudiantes necesitaban alojamiento Gómez Isa, F. (2017): 3.Conclusiones Resumen de los hallazgos más importantes. La sentencia concluye que Nicaragua violó el derecho de propiedad de la Comunidad como consecuencia tanto del otorgamiento de la concesión de explotación forestal en su territorio como de la falta de respuesta adecuada a la demanda de titulación. La conclusión de la Corte se basó en una lectura combinada de los artículos 1 y 2 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que definen conjuntamente el deber de los estados de hacer efectivos los derechos reconocidos en la propia Convención, con una interpretación “evolutiva” del derecho de propiedad “privada” amparado en su artículo 21. En virtud de este criterio hermenéutico, el derecho de propiedad que se recoge en la Convención debe interpretarse de forma amplia para dar cabida también a las formas de propiedad indígena de carácter comunitario, y no meramente individual; que reviste elementos no sólo económicos, sino también profundamente culturales; y que tienen como fundamento último el derecho consuetudinario de los propios pueblos indígenas. De acuerdo con la Corte, Lamentablemente el Estado de Nicaragua no ha cumplido plenamente con la sentencia de la Corte, porque si bien es cierto, Nicaragua ha cumplido con las reparaciones monetarias fijadas por la Corte (incluida la inversión de US$ 50,000 en obras o servicios de interés colectivo en beneficio de la Comunidad, destinados a la construcción de un albergue estudiantil para los estudiantes de Awas Tingni, en Bilwi), Nicaragua todavía no ha concluido la demarcación especifica las tierras de la Comunidad, que constituye el aspecto fundamental de las reparaciones fijadas por la sentencia. Reflexiones sobre la importancia de las competencias en el ámbito jurídico. El caso Awas Tingni jugó un papel clave en la conformación de la coyuntura política que permitió la aprobación de la nueva Ley Nª 445. Ley de Régimen de Propiedad Comunal de los Pueblos Indígenas y Comunidades Étnicas de las Regiones Autónomas de la Costa Atlántica de Nicaragua y de los Ríos Bocay, Coco, Indio y Maíz, muy divulgada en la región latinoamericana, si bien la ley no se refiere explícitamente al fallo, sí incorpora de forma más o menos expresa los criterios fundamentales de la jurisprudencia de la Corte en el caso en cuestión. El objeto de la Ley es regular el régimen de la propiedad comunal de las tierras de las comunidades indígenas y étnicas de la Costa Atlántica y las cuencas de los ríos Coco, Bocay, Indio y Maíz. Los objetivos perseguidos son esencialmente los siguientes: a) garantizar a los pueblos indígenas y comunidades étnicas el pleno reconocimiento de los derechos de propiedad comunal, uso, administración, manejo de las tierras tradicionales y sus recursos naturales, mediante la demarcación y titulación de las mismas; b) regular los derechos de propiedad comunal, uso y administración de los recursos naturales en las tierras comunales tradicionales de los pueblos indígenas y comunidades étnicas; c) determinar los procedimientos legales necesarios para dicho reconocimiento; d) definir el orden institucional que regirá el proceso de titulación de las tierras comunales de cada uno de los diferentes pueblos indígenas y comunidades étnicas objeto de esta Ley. El artículo 41 crea la Comisión Nacional de Demarcación y Titulación, que dirigirá el procedimiento de demarcación y dictaminará sobre las solicitudes de demarcación y titulación. El procedimiento de demarcación consta de las siguientes etapas: a) presentación de solicitud; b) solución de conflicto; c) medición y amojonamiento; d) titulación; e) saneamiento. Se sugiere nuevos enfoques del caso, conforme su contexto de cumplimiento actual para futuras investigaciones o prácticas. 4. Referencias Legislación nacional: Asamblea Nacional, Ley Nº 445 - Ley de régimen de propiedad comunal de los pueblos indígenas y comunidades étnicas. D.O. Nº 16, 23 de enero de 2003. Asamblea Nacional DO N° 3 del 24 de Agosto de 1979 DECRETO N° 26 INRA Asamblea Nacional Ley N° 28 Estatuto de Autonomía de las Regiones de la Costa Atlántica de Nicaragua. DO Del 30 de octubre de 1987 Congreso Nacional. D.O. N° 3056 de 6 de noviembre de 1906. Nicaragua Congreso Nacional. N° 797, DO N° 85 del 19 de abril de 1963 IAN Corte Suprema de Justicia (Sala de lo Constitucional, Managua), Sentencia No. 1, 27 febrero 1997, en línea: Poder Judicial <https://www.poderjudicial.gob.ni/pjupload/scons1/pdf/sentencias1997.pdf>; Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Demanda de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Presentada ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el Caso de la Comunidad Indígena Mayagna (Sumo) de Awas Tingni Contra La República de Nicaragua, No. 27/98, OEA/Ser/L/V/II.98 Doc. 35, 3 marzo 1998, para 15 y 28; y Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni Vs. Nicaragua, Fondo, Reparaciones y Costas, Sentencia del 31 de agosto de 2001, Serie C No. 79, para 17, 23 y 24. [Corte IDH, Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni]. Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Demanda de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Presentada ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el Caso de la Comunidad Indígena Mayagna (Sumo) de Awas Tingni Contra La República de Nicaragua, No. 27/98, OEA/Ser/L/V/II.98 Doc. 35, 3 marzo 1998, para 15 y 28; Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni Vs. Nicaragua, Fondo, Reparaciones y Costas, Sentencia del 31 de agosto de 2001, Serie C No. 79, para 17, 23 y 24. [Corte IDH, Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni]. Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Demanda de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Presentada ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el Caso de la Comunidad Indígena Mayagna (Sumo) de Awas Tingni Contra La República de Nicaragua, No. 27/98, OEA/Ser/L/V/II.98 Doc. 35, 3 marzo 1998,en línea: <http://www.oas.org/es/cidh/decisiones/corte/20041986/65.%20Comunidad%20Mayagna,%20Nicaragua.PDF>. https://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/Seriec_79_esp.pdf Articulos: Alfred Cunningham, A.B. 2022. Los pueblos indígenas en el sistema interamericano por la defensa de sus territorios: el Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) de Awas Tingni vs Nicaragua [article]. sem-link Revue québécoise de droit international Année 2022 H-S 3 pp. 71-79. Fait partie d'un numéro thématique: Hors-série juin 2022 – Actes du Colloque S’ouvrir aux Amériques pour mieux protéger les droits humains et s’engager dans la réconciliation au Canada McLean Cornelio, E.M., S.f. El caso Awas Tingni v. Nicaragua: Hacia el reconocimiento de los derechos de propiedad comunal indígena en la Costa Atlántica. Gómez Isa, F. (2017). The Decision by the Inter-American Court of Human Rights on the Awas Tingni vs. Nicaragua Case (2001): The Implementation Gap. The Age of Human Rights Journal, 8, 6791. https://doi.org/10.17561/tahrj.n8.4
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