UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTÍN DE AREQUIPA FACULTAD DE PSICOLOGÍA, RELACIONES INDUSTRIALES Y CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA GLOSARIO DE PSICOPATOLOGÍA: ATENCIÓN, CONSCIENCIA , ORIENTACIÓN, PERCEPCIÓN, MEMORIA Curso: PSICOPATOLOGÍA Docente: Yesenia Maricela Casapia Guzmán Integrantes: Arhuire Cateriano, Sara Paola Calisaya Chipana, Edgar Guadalupe López, Diana Cielo Quilla Sanchez, Maciel Erika Salazar Quispe, Jesús Antonio Villagra Apaza, Nataly Zarahí Perú-Arequipa 2025 GLOSARIO DE DEFINICIONES 1. ALTERACIONES DE LA ATENCIÓN. 1.1. Alteraciones Cuantitativas Son aquellas que afectan el grado de activación o intensidad de la atención. Se relacionan con el nivel general de alerta y energía psíquica disponible para atender a los estímulos. Asociadas principalmente con la primera unidad funcional de Luria (troncoencéfalo y sistema reticular activador ascendente). 1.1.1. Hipoprosexia: Es una disminución generalizada de la capacidad atencional, evidenciada por una dificultad para iniciar y mantener la atención en tareas específicas. El sujeto se muestra distraído, con dificultades para concentrarse sostenidamente, aunque puede dirigir su atención de forma parcial. Es común en cuadros de depresión, fatiga extrema, estados postictales, y trastornos cognitivos leves. Está relacionada con una activación cortical reducida y con un déficit en la modulación tónica de la atención. 1.1.2. Hiperprosexia Es una intensificación anormal del estado atencional, donde el sujeto presenta una hiperconcentración en estímulos internos o externos. Puede estar orientada de forma selectiva a ciertos contenidos (como en la ansiedad o el trastorno obsesivo-compulsivo) o ser generalizada (como en la manía). Se caracteriza por una atención rígida y difícil de redirigir, y suele estar asociada con hiperactividad del sistema dopaminérgico y disfunciones de las cortezas prefrontales dorsolaterales. 1.1.3. Aprosexia Es la supresión total de la capacidad atencional, lo que implica una incapacidad absoluta para dirigir, mantener o modular la atención hacia estímulos internos o externos. La persona no responde a estímulos relevantes del entorno ni muestra indicios de foco atencional voluntario o involuntario. Suele estar presente en estados comatosos, estupor, deterioros graves de la conciencia y síndromes orgánicos agudos. A nivel neurofuncional, se asocia con una afectación severa del sistema reticular activador ascendente y áreas prefrontales. 1.2. Alteraciones Cualitativas Implican una disfunción en la forma como se organiza, regula y distribuye la atención, afectando la selectividad, estabilidad o control voluntario. Se vinculan con deficiencias en la segunda y tercera unidad funcional de Luria, especialmente en redes frontoparietales, sistema inhibitorio y áreas de integración multimodal. 1.2.1. Paraprosexia Es la desviación de la atención hacia estímulos inadecuados, marginales o disfuncionales, lo que genera una atención mal dirigida. A diferencia de la distracción involuntaria, aquí hay una orientación anómala de la atención que parece motivada o simbólicamente cargada. Se observa en histeria, trastornos conversivos y estados disociativos. Tiene relación con procesos inconscientes, mecanismos de defensa y desregulación frontolímbica. 1.2.2. Pseudoprosexia Simulación de atención sin que haya procesamiento real de los estímulos. El individuo aparenta estar atento, con mirada fija o postura concentrada, pero no comprende ni procesa lo que ocurre. Es frecuente en cuadros esquizofrénicos, automatismos epilépticos y trastornos disociativos. Refleja una desconexión entre la atención externa observable y el procesamiento cognitivo interno, implicando fallas de integración en corteza prefrontal medial y áreas asociativas. 1.2.3. Distractibilidad Se refiere a una tendencia marcada a desviar la atención hacia estímulos irrelevantes, ya sean internos (pensamientos intrusivos) o externos (ruidos, movimientos). El individuo no logra mantener el foco atencional en una tarea específica, lo cual interfiere con su desempeño. Se observa frecuentemente en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), ansiedad, y trastornos del sueño. Neurobiológicamente, se asocia con un mal funcionamiento en la red ejecutiva central y en la inhibición cortical. 1.2.4. Perseveración atencional Es la persistencia patológica de la atención sobre un estímulo, tarea o pensamiento más allá de lo necesario o útil, sin poder redirigirla. El sujeto queda “pegado” a un foco atencional, incluso cuando ha perdido relevancia. Es típica en lesiones del lóbulo frontal, demencias frontotemporales, y secuelas de traumatismos craneoencefálicos. Indica una disfunción del control inhibitorio y de la flexibilidad cognitiva. 1.2.5. Inhibición atencional deficiente Es la incapacidad para suprimir activamente estímulos irrelevantes que interfieren con la tarea principal. Se manifiesta por una sobrecarga de estímulos en el foco atencional, sin capacidad de filtrado. Se relaciona con disfunciones en el sistema ejecutivo, especialmente en el giro frontal inferior derecho (red de control inhibitorio) y en el sistema dopaminérgico mesocortical. 1.2.6. Inatención funcional Es una dificultad selectiva para atender estímulos relevantes o sostener la atención, sin que exista una disminución global del nivel atencional. Es común en el TDAH, trastornos del estado de ánimo, y situaciones de aburrimiento o falta de motivación. A diferencia de la hipoprosexia, aquí la atención puede activarse si el estímulo es suficientemente motivador. Involucra alteraciones en redes de motivación y control ejecutivo 1.3. Alteraciones Espaciales y Temporales Comprenden distorsiones en la distribución espacial o continuidad temporal de la atención. Afectan la capacidad para localizar, dividir o mantener el foco atencional de manera coherente en el espacio o a lo largo del tiempo. Están relacionadas con lesiones en áreas parietales (atención espacial), redes temporales (secuencialidad), y estructuras de integración multisensorial y memoria de trabajo. 1.3.1. Heminegligencia atencional Es la incapacidad para atender estímulos presentados en el hemicampo contralateral a una lesión cerebral, usualmente en el lóbulo parietal derecho. El paciente no percibe conscientemente los estímulos ubicados del lado izquierdo de su espacio personal, extrapersonal o corporal. No es un problema visual o motor, sino atencional: el paciente “no presta atención” a ese lado. Puede afectar la lectura, el dibujo, la movilidad y el cuidado corporal. 1.3.2. Laguna atencional (Blanking) Es una desconexión súbita y momentánea de la atención consciente, en la cual el sujeto deja de registrar lo que ocurre por unos segundos, aunque se mantenga despierto. A menudo se describe como “quedarse en blanco” o no recordar qué pasó en un momento concreto. Se puede observar en personas sanas con fatiga extrema, así como en epilepsia ausencial, disociación leve o hipervigilancia emocional. Implica fallos temporales en la red de alerta o en la conciencia ejecutiva. 1.3.3. Extinción atencional Es la incapacidad para percibir un estímulo cuando se presenta simultáneamente con otro más relevante, habitualmente del lado contrario. Se da típicamente en pacientes con daño parietal unilateral. Por ejemplo, si se presentan dos estímulos visuales a la vez, el del lado afectado por la lesión es “extinguido” o no percibido. Esta alteración indica una competencia anómala en la asignación de recursos atencionales entre hemisferios. 1.4. Alteraciones de Vigilancia y Alerta Comprometen la capacidad para mantener un nivel constante de alerta y vigilancia sostenida durante períodos prolongados. Se vinculan con la activación tónica del sistema nervioso central, particularmente con la formación reticular ascendente, el tálamo, la corteza prefrontal medial y redes de atención sostenida. 1.4.1. Déficit de vigilancia (o atención sostenida) Consiste en la incapacidad para mantener la atención durante tareas repetitivas, monótonas o prolongadas. Se traduce en lapsos de desconexión o errores por falta de seguimiento. Es típica en TDAH, trastornos del sueño, demencias, o cuadros depresivos. Implica una dificultad en el sistema de alerta tónica que regula el sostenimiento atencional en el tiempo, y en los mecanismos de supervisión cognitiva y monitoreo continuo. 1.4.2. Hipervigilancia Es un estado de alerta excesiva y sostenida, en el que el sujeto permanece hipersensible y atento a estímulos potencialmente amenazantes. Se manifiesta con una orientación rápida y sostenida hacia ruidos, movimientos o señales mínimas. Es frecuente en el trastorno de estrés postraumático (TEPT), ansiedad generalizada o paranoia. Está vinculada con la hiperactivación del sistema límbico, el eje hipotálamo-hipófiso-adrenal y redes noradrenérgicas de alerta rápida. 1.5. Alteraciones Motivacionales y Volitivas Se originan en alteraciones motivacionales, emocionales o volitivas que interfieren en la disposición del sujeto para prestar atención. Aquí la atención se ve afectada por estados internos de desinterés, sobreinvolucramiento emocional, impulsividad o falta de control. Involucran el sistema límbico, corteza orbitofrontal, áreas dopaminérgicas mesocorticolímbicas y redes motivacionales. 1.5.1. Apatía atencional Es una forma de inhibición o reducción voluntaria del interés atencional hacia estímulos externos. El sujeto parece no responder por falta de motivación, energía o afecto, más que por un fallo atencional estructural. Es típica en la depresión mayor, la esquizofrenia negativa o la enfermedad de Parkinson. Refleja disfunción en los circuitos dopaminérgicos mesolímbicos, corteza prefrontal ventromedial y estructuras límbicas como la amígdala. 1.5.2. Ausencia mental Es el fenómeno por el cual la atención se desvía del entorno o tarea presente hacia pensamientos internos, fantasías o asociaciones irrelevantes. A menudo ocurre de forma automática, sin que el sujeto lo note, lo que afecta su rendimiento en tareas sostenidas. Es común en estados de fatiga, estrés crónico o distracción emocional. Refleja una sobreactivación de la Red por Defecto (DMN) y una desregulación del control ejecutivo. 1.5.3. Sesgo atencional Consiste en la tendencia sistemática a dirigir la atención hacia determinados tipos de estímulos relacionados con el estado emocional o motivacional del sujeto. Por ejemplo, las personas con ansiedad tienden a fijarse más en amenazas, y las personas deprimidas en señales de fracaso o rechazo. Este sesgo atencional tiene efectos sobre la percepción y memoria, y se vincula con la interacción entre la corteza prefrontal ventromedial, la amígdala y el hipocampo. 2. ALTERACIONES DE LA CONSCIENCIA 2.1. Conceptos básicos 2.1.1. Sensorio (Sensorium): El sensorio representa la capacidad funcional del sistema nervioso para mantener un adecuado nivel de alerta y atención. Se refiere al estado basal de la consciencia, sobre el cual se organiza la percepción, orientación, pensamiento y reacción. 2.1.2. Catalepsia: La catalepsia es una alteración psicomotriz que consiste en una pérdida súbita, pero transitoria, del movimiento voluntario y la sensibilidad, con mantenimiento del tono muscular, inmovilidad postural y resistencia a ser movilizado. Es característica del síndrome catatónico, y suele estar asociada a trastornos psicóticos graves, estados disociativos o alteraciones neurológicas. 2.1.3. Coma vigil: El coma vigil es una condición neurológica en la que el individuo mantiene ciclos de sueño-vigilia y funciones vegetativas básicas, pero no manifiesta signos de consciencia subjetiva, ni de interacción intencionada con el medio. Aunque los ojos pueden estar abiertos, no hay evidencia conductual de percepción o reconocimiento. 2.2. Trastornos cuantitativos del nivel de conciencia 2.2.1. Letargia/Somnolencia: Estado de alerta disminuido en el cual la persona muestra una tendencia excesiva al sueño, dificultad para mantener la vigilia, y lentitud en respuestas mentales y motoras. Suele deberse a fatiga extrema, trastornos neurológicos o metabólicos. 2.2.2. Obnubilación: Alteración del nivel de consciencia con disminución de la claridad mental, lentitud de pensamiento, desorientación, y frecuentes distorsiones perceptivas (como ilusiones). El sujeto está despierto pero con baja capacidad de integración de estímulos. 2.2.3. Estupor: Estado de reactividad extremadamente baja, en el cual la persona no responde a estímulos habituales y solo puede ser activada mediante estímulos dolorosos o intensos. Conserva algunas funciones vegetativas, pero no hay contacto verbal o conductual. Puede ser de origen psiquiátrico (catatonía) o neurológico, y su reconocimiento es crucial en urgencias clínicas.. 2.2.4. Coma: El coma es una pérdida profunda y prolongada de la consciencia, sin respuesta a estímulos externos y con supresión de funciones cognitivas (evaluada con Escala de Glasgow). 2.3. Trastornos productivos globales 2.3.1. Onirismo (delirio del sueño): Estado patológico de consciencia donde el sujeto experimenta alucinaciones vividas de tipo onírico, con escasa orientación y juicio de realidad alterado. Suele aparecer en estados febriles, intoxicaciones o delirium. Representa una fusión entre sueño y vigilia, en la cual la actividad imaginativa toma el control del campo consciente. 2.3.2. Estadio asténico-apático: Cuadro clínico caracterizado por fatiga mental, irritabilidad, labilidad emocional y atención fluctuante. Común en ancianos, postoperatorios noo con enfermedades crónicas. No es un delirio, pero puede predisponer a uno. Refleja un debilitamiento generalizado de la energía psíquica y una vulnerabilidad de la consciencia frente a estímulos externos. 2.3.3. Estado confusional: Trastorno agudo del contenido de la consciencia con imposibilidad de distinguir lo real de lo imaginado. Se manifiesta con desorientación, pensamiento incoherente, y percepción alterada. Puede ser precursor o forma leve del delirium, y su diagnóstico precoz es clave para evitar complicaciones graves. 2.3.4. Delirium: Síndrome orgánico agudo caracterizado por alteración fluctuante del nivel de consciencia, déficit atencional, desorientación, alucinaciones y agitación psicomotriz. Requiere etiología médica urgente (infección, fármacos, abstinencia). Es la principal causa de psicosis orgánica aguda y un indicador pronóstico negativo en adultos mayores hospitalizados. 2.4. Trastornos productivos circunscritos 2.4.1. Despersonalización/Desrealización: Trastornos disociativos en los que el sujeto percibe su cuerpo o el entorno como ajenos, irreales o distorsionados, aunque mantiene juicio de realidad. Asociados a ansiedad, trauma o trastornos disociativos. Reflejan una fragmentación de la experiencia consciente sin pérdida total de la alerta. 2.4.2. Trastornos de conciencia corporal: 2.4.2.1. Anosognosia: Ignora su parálisis. Es la negación inconsciente de un déficit neurológico (como hemiplejia), sin conciencia del trastorno. Ocurre típicamente en lesiones del hemisferio derecho. Indica daño cortical y falla en los sistemas de monitoreo corporal y del yo. 2.4.2.2. Asterognosia: Incapacidad para reconocer objetos por el tacto, pese a tener sensibilidad y motricidad preservadas. Implica alteraciones en áreas somatosensoriales secundarias. Su estudio es clave para diagnosticar lesiones parietales y distinguir entre causas perceptivas y cognitivas. 2.4.2.3. Prosopagnosia: Incapacidad para reconocer rostros conocidos, pese a verlos con claridad. Suele deberse a daño en áreas occipitotemporales del hemisferio derecho. Es un ejemplo clásico de agnosia visual específica y tiene implicaciones en la identidad social. 2.4.2.4. Miembro fantasma: Percepción persistente de un miembro amputado, a menudo con dolor. Refleja la plasticidad cortical y la representación somatosensorial del cuerpo en el cerebro. Su comprensión ayuda en el tratamiento del dolor neuropático. 2.5. Trastornos de estrechamiento 2.5.1. Estado crepuscular: Reducción abrupta y transitoria del campo de consciencia, con conducta aparentemente normal pero automatizada, amnesia posterior y desorientación. Es característico de epilepsia del lóbulo temporal y estados disociativos, y su reconocimiento es vital para prevenir actos impulsivos o violentos sin conciencia. 2.5.1.1. Automatismos: Conductas motoras automáticas sin control consciente, como masticar, caminar o hablar, presentes en estados crepusculares o epilepsia. Reflejan actividad subcortical liberada de la regulación consciente. Son síntomas de desintegración funcional del yo. 2.5.1.2. Impulsiones: Acciones súbitas y no deliberadas, que emergen sin reflexión ni motivación aparente (ej., deambular sin rumbo). Pueden observarse en epilepsia, trastornos disociativos o esquizofrenia. Indican falla en el control inhibitorio del comportamiento. 2.5.2. Disociación hipnótica: Estado inducido artificialmente mediante sugestión, en el que la atención se estrecha, hay susceptibilidad aumentada y una disociación parcial de la consciencia. Estudia cómo el yo puede dividirse funcionalmente sin alteraciones patológicas, y se utiliza terapéuticamente en hipnosis clínica. 2.5.3. Personalidad múltiple: Presencia de dos o más identidades o estados del yo, con discontinuidad en la memoria, percepción y control de la conducta. Su etiología suele estar ligada a traumas severos. Es una forma grave de disociación en la que la consciencia se fragmenta en módulos alternantes. 2.5.4. Agnosias (según modalidad sensorial): Las agnosias son trastornos del reconocimiento perceptivo, secundarios a lesiones cerebrales, en los que no hay déficits sensoriales primarios ni deterioro cognitivo generalizado. El paciente ve, oye o siente, pero no puede interpretar adecuadamente los estímulos. Se clasifican según la modalidad afectada: 2.5.4.1. Visual: Trastorno neuropsicológico que impide identificar objetos visuales, aunque la visión esté preservada. No hay ceguera ni déficit intelectual, pero el paciente no reconoce lo que ve. Puede deberse a lesiones en la corteza occipitotemporal o parieto-occipital, y se clasifica en formas aperceptivas (fallo en la integración perceptiva) y asociativas (fallo en vincular percepción con significado). Es clave para entender la desconexión entre percepción y conocimiento. 2.5.4.1.1. Simultagnosia Dificultad para percibir varias partes de una escena visual al mismo tiempo, aunque se identifiquen objetos aislados. Es típica del síndrome de Balint (lesión bilateral parietoccipital). Refleja una disfunción en la atención visual distribuida y la integración espacial, alterando la experiencia consciente del entorno como totalidad. 2.5.4.2. Auditiva: Trastorno en el reconocimiento de estímulos sonoros pese a una audición normal. La persona oye sonidos, pero no los identifica. Puede afectar sonidos ambientales, palabras o música. Se asocia con lesiones temporales bilaterales, y su análisis permite discriminar entre afasias, sordera verbal y alteraciones fonológicas centrales. 2.5.4.2.1. Sordera verbal (agnosia auditiva verbal) Incapacidad de comprender palabras habladas pese a oírlas correctamente. El sujeto oye sonidos como ruido sin sentido. Se distingue de las afasias por la preservación de la expresión verbal. Requiere lesiones en áreas temporales izquierdas. Su evaluación permite delimitar alteraciones del lenguaje receptivo sin trastornos motores o atencionales. 2.5.4.2.2. Amusia Pérdida específica para reconocer o reproducir tonos musicales, sin afectación del habla ni de otros sonidos. Puede ser congénita o adquirida, asociada a lesiones en el hemisferio derecho. Refleja una desconexión entre la percepción auditiva y los sistemas de memoria musical, y su estudio vincula la consciencia con procesos estéticos. 2.5.4.3. Táctil: Asterognosia. 2.5.4.4. Corporal: Trastorno en el reconocimiento de partes del propio cuerpo, su localización o función. Implica fallos en la representación del esquema corporal consciente. Puede incluir: 1. Somatognosia: Desconocimiento general del propio cuerpo. 2. Hemisomatognosia: Negación o desatención de un hemicuerpo (frecuente en negligencia espacial). 3. Autopagnosia: Incapacidad para señalar o nombrar partes del cuerpo al ser solicitadas, sin alteración sensorial ni lingüística. Estas alteraciones auto-representación evidencian somática, disrupciones en la fundamentales para la identidad corporal y la experiencia unificada del yo. 2.5.4.5. Motriz (Apraxias): Incapacidad de realizar acciones motoras Las apraxias son trastornos en la ejecución de movimientos voluntarios aprendidos, sin que exista parálisis, incoordinación, alteración sensitiva ni déficit intelectual. Reflejan una desconexión entre el conocimiento del acto y su ejecución motora, y se deben comúnmente a lesiones en la corteza parietal del hemisferio dominante (usualmente el izquierdo). 3. ALTERACIONES DE LA ORIENTACIÓN 3.1. Desorientación temporal Alteración en la función de la conciencia que permite situarse a sí mismo en relación con el momento del día en el que se encuentra, que día de la semana es, el mes, el año o la estación. Implica una alteración en la percepción y organización cronológica de los eventos y la propia experiencia temporal. 3.2. Desorientación espacial Alteración en la función de la conciencia que permite situarse a sí mismo en relación con la ubicación física de la persona. Es una alteración concreta de la capacidad cognitiva de orientación alopsíquica (relación con el entorno) espacial, que puede ser parcial o global, y se evalúa como un síntoma en diversas patologías. 3.3. Desorientación personal Alteración en la función de la conciencia que permite situarse a sí mismo en relación con sus datos de identidad tales como nombre y apellidos, edad, dedicación profesional, miembros de su familia,etc. 3.4. Desorientación orgánica Se refiere a la pérdida de la capacidad para orientarse en tiempo y espacio debido a una causa orgánica o física, como lesiones cerebrales, intoxicaciones o enfermedades neurodegenerativas. Es un síndrome clínico más amplio que incluye desorientación espacial y temporal, pero siempre con una base neurológica identificable. 3.5. Doble orientación Se denomina también “orientación errónea delirante” o "contabilidad doble” porque el enfermo se orienta simultáneamente o de forma alternativa con sus Parámetros anormales y con los correctos. 3.6. Falsa orientación Se caracteriza porque el paciente parece ignorar los parámetros espacio temporales reales y sólo maneja sus propias coordenadas patológicas. 3.7. Desorientación fluctuante Característica de cuadros como el delirium, donde la orientación varía a lo largo del día o según el estado de conciencia, alternando momentos de orientación correcta con episodios de desorientación (American Psychiatric Association, 2013). 4. ALTERACIONES DE LA PERCEPCIÓN 4.1. DISTORSIONES PERCEPTIVAS (ESTÍMULO REAL) Las distorsiones perceptivas son modificaciones cualitativas o cuantitativas de la percepción que surgen a partir de un estímulo real externo. En este caso, el objeto existe, pero es interpretado de manera alterada en intensidad, forma, tamaño, integración o contenido emocional. Son comunes en trastornos neurológicos, estados febriles, psicosis o intoxicaciones. 4.1.1. Cuantitativas Alteran la intensidad del estímulo percibido 4.1.1.1. Hipoestesia Disminución patológica de la sensibilidad perceptiva ante estímulos sensoriales reales. El sujeto recibe estímulos, pero los experimenta de manera atenuada, borrosa o debilitada. Puede afectar un solo sentido o varios, y es frecuente en trastornos depresivos profundos, cuadros orgánicos, o estados disociativos. 4.1.1.2. Hiperestesia Aumento anormal de la sensibilidad a estímulos perceptivos reales. El individuo experimenta los estímulos con intensidad exagerada o dolorosa, como sonidos que se perciben ensordecedores o luces que deslumbran. Es común en la manía, el síndrome serotoninérgico, la esquizofrenia inicial y ciertos síndromes neurológicos. 4.1.1.3. Anestesia Supresión completa de la percepción sensorial en ausencia de lesión periférica. El sujeto no experimenta estímulos visuales, auditivos o táctiles pese a que los receptores funcionan. Puede presentarse en histeria conversiva, disociación severa, estados catatónicos o crisis epilépticas parciales. 4.1.2. Cualitativas Alteran las características del estímulo: forma, tamaño, integración 4.1.2.1. Alteración De La Percepción Del Tamaño Y/O Formas 4.1.2.1.1. Dismorfopsia Percepción deformada de la estructura o simetría de los objetos. irregularidades, Las formas se presentan con distorsiones o configuraciones incoherentes. Es frecuente en migrañas con aura, epilepsias, esquizofrenia o consumo de alucinógenos. Puede generar desorientación y angustia perceptiva. 4.1.2.1.2. Dismegalopsia Percepción anormal del tamaño de los objetos, que pueden parecer exageradamente grandes (macropsia) o pequeños (micropsia). A menudo se presenta en el síndrome de Alicia en el país de las maravillas, alteraciones parietales u occipitales, cuadros disociativos o migrañas. 4.1.2.2. Alteración Por La Integración Percibida 4.1.2.2.1. Escisión perceptiva Fragmentación anómala de la experiencia perceptiva. El sujeto percibe partes del objeto sin lograr integrarlas en un todo coherente, como si viera “en partes” una cara humana o un paisaje. Indica desorganización perceptual, frecuente en esquizofrenia o lesiones occipitoparietales. 4.1.2.2.2. Asociación anormal Fusión o integración errónea de estímulos distintos, dando lugar a percepciones absurdas o imposibles. Por ejemplo, un rostro humano fusionado con un objeto o la sensación de que un sonido produce una forma visual (sinestesia patológica). Aparece en esquizofrenias, estados psicodélicos o delirio febril. 4.1.3. Ilusiones Las ilusiones son deformaciones perceptivas en las que un estímulo real es malinterpretado, pero no se trata de una invención sensorial, sino de una alteración en la decodificación del mismo. A diferencia de las alucinaciones, requieren un estímulo externo. Son frecuentes en la vida normal, pero también en trastornos psicóticos o afectivos. 4.1.3.1. Catatímicas Ilusiones determinadas por el estado emocional del sujeto. Los sentimientos intensos alteran la percepción de los estímulos, como ver una sombra amenazante en una habitación oscura por miedo. Son comunes en ansiedad, paranoia o delirios afectivos. 4.1.3.2. Por inatención Ilusiones que surgen debido a una concentración insuficiente o distracción en el momento de la percepción. El sujeto “rellena” los detalles mal percibidos con esquemas mentales previos. Se dan en estados de fatiga, aburrimiento o bajo nivel de alerta. 4.1.3.3. Pareidolias Percepción estructurada de formas familiares (como rostros, animales, etc.) en estímulos vagos o ambiguos (como nubes o manchas). Aunque es común en sujetos sanos, puede intensificarse en estados delirantes, esquizofrenia o consumo de psicotrópicos. 4.1.3.4. Oníricas Ilusiones propias de estados de obnubilación, estupor, intoxicación o delirium. En estos casos, el estímulo real es distorsionado con una carga emocional intensa y fantástica, similar a las imágenes del sueño. Son frecuentes en delirium tremens, encefalopatías tóxicas o estados febriles graves. 4.2. ENGAÑOS PERCEPTIVOS (SIN ESTÍMULO REAL O DEFORMADO) 4.2.1. Alucinaciones Percepciones sensoriales vividas con la misma intensidad que las reales, en ausencia de un estímulo externo correspondiente. Son involuntarias, no corregibles por la lógica o la evidencia externa, y suelen generar convicción de realidad en el paciente. Se diferencian de los sueños, fantasías o imágenes mentales voluntarias. Se asocian comúnmente a esquizofrenia, psicosis afectivas, delirium, epilepsias o intoxicaciones. 4.2.1.1. Por modalidad sensorial 4.2.1.1.1. Alucinaciones auditivas Percepción de voces, ruidos, palabras o sonidos inexistentes. Pueden ser simples (ruidos) o complejas (diálogos, voces que comentan o insultan). Son las más frecuentes en la esquizofrenia y se consideran patognomónicas cuando tienen carácter imperativo o dialogado. 4.2.1.1.2. Alucinaciones visuales Percepción de imágenes sin correlato externo. Pueden ser simples (luces, formas) o complejas (personas, animales, escenas). cuadros orgánicos Suelen estar (delirium, presentes en alucinaciones hipnagógicas), epilépticos o en intoxicaciones (alcohol, LSD, alucinógenos). 4.2.1.1.3. Táctiles o hápticas Falsas percepciones de contacto físico, presión o movimiento sobre la piel. Común en psicosis orgánicas o cocaína (síndrome de Ekbom: sensación de insectos bajo la piel). También aparece en epilepsia o esquizofrenia paranoide. 4.2.1.1.4. Olfativas Percibir olores desagradables sin fuente real. Son típicas de la esquizofrenia, epilepsia del lóbulo temporal o tumores frontotemporales. Suelen producir rechazo, disgusto o miedo. 4.2.1.1.5. Gustativas Sensaciones de sabores inexistentes, generalmente desagradables. Son menos frecuentes, pero relevantes en delirios de envenenamiento o en epilepsia. Suelen acompañarse de creencias delirantes. 4.2.1.2. Por nivel de conciencia 4.2.1.2.1. Alucinaciones hipnagógicas Son percepciones falsas que aparecen al inicio del sueño, cuando la conciencia transita desde la vigilia al estado onírico. Pueden involucrar voces, imágenes o sensaciones táctiles intensas, pero el sujeto suele conservar cierto grado de juicio crítico. No se consideran necesariamente patológicas en individuos sanos, aunque su recurrencia puede relacionarse con narcolepsia, parasomnias o trastornos disociativos. Se diferencian de las alucinaciones psicóticas por su brevedad, frecuencia episódica y no implicar delirio. 4.2.1.2.2. Alucinaciones hipnopómpicas Estas alucinaciones emergen durante el despertar, cuando el sujeto pasa del sueño profundo a la vigilia. Suelen ser visuales o auditivas, vividas con intensidad, pero el paciente puede conservar conciencia de su irrealidad. Aunque comunes en contextos no patológicos (sueño fragmentado, privación de sueño), su persistencia o intensidad excesiva puede indicar trastornos del sueño como la narcolepsia, epilepsia nocturna o estados disociativos. A menudo se acompañan de parálisis del sueño, intensificando su carga afectiva. 4.2.1.3. Cenestésicas Las alucinaciones cenestésicas son experiencias perceptivas falsas relacionadas con sensaciones internas del cuerpo, muchas veces vagas, imprecisas, dolorosas o anómalas, como quemazón, presión interna, torsión de órganos o desplazamiento visceral. No se localizan claramente en una estructura corporal específica y suelen ser descritas de forma extraña o bizarra por el paciente. Estas sensaciones no corresponden a una percepción real ni tienen correlato neurológico verificable. 4.2.1.4. Cinestésicas Las alucinaciones cinestésicas son falsas percepciones de movimiento del cuerpo o de alguna de sus partes. El paciente puede experimentar que su cuerpo flota, que un brazo se mueve sin control, que gira sobre sí mismo o que está siendo desplazado. A diferencia de las cenestésicas, estas se refieren a la percepción del movimiento (propioceptiva o vestibular), y están más vinculadas con la representación motora del esquema corporal. Son frecuentes en cuadros esquizofrénicos con automatismos mentales o en crisis epilépticas del lóbulo parietal o temporal. 4.2.2. Pseudoalucinaciones Son percepciones sin objeto externo, a diferencia de las alucinaciones verdaderas, son reconocidas por el paciente como irreales o internas. Aunque pueden afectar cualquier modalidad sensorial, suelen ser auditivas o visuales. Son comunes en trastornos obsesivos, estrés postraumático o cuadros histéricos. A menudo aparecen como pensamientos visualizados o voces experimentadas dentro de la cabeza. Se diferencian por la conservación del juicio de realidad, la introspección y menor implicación afectiva o comportamental. 4.2.3. Imágenes Anómalas. Designan experiencias perceptivas anómalas intermedias entre la percepción real y la imaginación voluntaria. Se presentan como imágenes vividas que el sujeto no provoca ni controla, pero sin perder completamente el juicio crítico. Son frecuentes en estados de fatiga extrema, sugestión, disociación, hipnosis, o traumas. A menudo invaden el campo de conciencia como “flashbacks” o imágenes intrusivas, como ocurre en el trastorno por estrés postraumático. Pueden provocar ansiedad, malestar emocional o confusión entre memoria y percepción. 4.2.3.1. Imágenes eidéticas patológicas Estas son representaciones mentales visuales intensamente vívidas, detalladas y persistentes que el sujeto experimenta como si aún estuvieran presentes, pese a no haber estímulo real. Aunque las imágenes eidéticas normales aparecen en niños y personas con alta visualización, en contexto clínico pueden confundir la percepción con el recuerdo. Se observan en estrés postraumático, epilepsia o estados disociativos. No se proyectan al espacio externo, pero tienen un gran impacto emocional y pueden reforzar ideas delirantes o conductas evitativas. 4.2.3.2. Alucinosis La alucinosis es un tipo especial de alucinación en la cual el sujeto experimenta percepciones sensoriales vívidas y persistentes sin estímulo externo, pero conserva total juicio crítico respecto a su irrealidad. Las más comunes son las auditivas verbales en el alcoholismo crónico (alucinosis alcohólica), donde el paciente oye voces durante semanas pero sabe que no son reales. No se acompaña de trastornos del pensamiento ni de conducta desorganizada, y suele tener origen orgánico o tóxico. 4.2.3.3. Imágenes parásitas Son representaciones mentales que aparecen de manera automática e invasiva en la conciencia, sin que el sujeto tenga control sobre ellas. Aunque el individuo reconoce que no son reales, no puede evitarlas ni detener su recurrencia. Se diferencian de las alucinaciones por su ubicación interna y de las obsesiones por su contenido visual. Se observan en trastornos obsesivo-compulsivos, esquizofrenia desorganizada o estados disociativos con imágenes intrusivas visuales. Pueden causar gran malestar y alteración funcional. 4.2.3.4. Poliopia: Es un trastorno visual en el que una persona ve múltiples imágenes de un solo objeto. Es un tipo de visión doble o múltiple. 5. ALTERACIONES DE LA MEMORIA 5.1. ALTERACIONES CUANTITATIVAS DE LA MEMORIA Modificación del volumen de información 5.1.1. Hipomnesias Disminución de la capacidad de memoria 5.1.2. Amnesia La amnesia es una alteración significativa de la memoria caracterizada por la pérdida total o parcial de la capacidad para recordar información previamente adquirida o para incorporar nueva. Esta alteración no afecta de forma general a todas las funciones cognitivas y puede presentarse como resultado de lesiones cerebrales, trastornos funcionales o situaciones traumáticas. Su manifestación puede ser localizada, temporal, progresiva o selectiva. 5.1.3. Amnesia anterógrada Se refiere a la incapacidad para almacenar o consolidar nuevos recuerdos a partir de un punto específico en el tiempo, generalmente posterior a un daño neurológico o evento traumático. Las personas con amnesia anterógrada pueden recordar hechos del pasado (memoria remota), pero tienen grandes dificultades para formar nuevos recuerdos duraderos, afectando especialmente a la memoria episódica. 5.1.4. Amnesia retrógrada Consiste en la pérdida de recuerdos anteriores a un evento traumático, lesión o enfermedad. Esta forma de amnesia afecta la recuperación de información previamente consolidada y puede abarcar desde unos minutos hasta años, dependiendo de la gravedad del daño o del tipo de alteración funcional. En muchos casos, los recuerdos más antiguos tienden a preservarse mejor que los más recientes. 5.1.5. Amnesia global transitoria Es un trastorno temporal de la memoria, típicamente de duración breve (entre una y veinticuatro horas), caracterizado por la pérdida súbita y reversible de la capacidad de formar nuevos recuerdos (amnesia anterógrada) acompañada de cierta dificultad para recuperar información reciente (retrógrada leve). No deja secuelas, y el resto de funciones cognitivas permanece intacto. 5.1.6. Laguna mental temporal o amnesia lacunar (localizada) Este tipo de amnesia afecta a un periodo concreto del tiempo, generando una laguna mnésica que suele estar asociada a un evento traumático, epiléptico, disociativo o intoxicación. Se pierde la memoria de los acontecimientos ocurridos en un intervalo temporal limitado, mientras que el resto del funcionamiento mnésico permanece intacto. 5.1.7. Amnesia progresiva (en demencias) Característica de trastornos neurodegenerativos como la enfermedad de Alzheimer, esta amnesia implica una pérdida gradual de recuerdos, comenzando generalmente por los más recientes y afectando paulatinamente a la memoria remota. Se acompaña de deterioro de otras funciones cognitivas, y representa un déficit generalizado y progresivo de la memoria declarativa. 5.1.8. Hipermnesias Aumento anormal de las capacidades de memoria 5.1.8.1. Hipermnesia episódica afectiva (en trauma, manía, estados febriles) Se caracteriza por una recuperación inusualmente intensa y detallada de recuerdos, muchas veces relacionados con experiencias emocionales intensas. Puede observarse en fases maníacas, en estados febriles o tras eventos traumáticos, y suele implicar una hiperactivación de las redes de memoria episódica, facilitada por altos niveles de activación afectiva o fisiológica. 5.1.8.2. Pseudo-hipermnesia La pseudo-hipermnesia consiste en la creencia subjetiva de que se poseen recuerdos excepcionales o de que se recuerda todo con detalle, cuando en realidad esta impresión no se corresponde con una memoria objetiva precisa. Es una distorsión de la experiencia mnésica, más relacionada con la exageración o sugestión que con un aumento real de la capacidad memorística. 5.1.8.3. Criptoamnesia (tipo de error de fuente) Este fenómeno ocurre cuando una persona recuerda una información previamente aprendida pero no reconoce su origen, creyendo que se trata de una idea nueva o propia. Es un tipo de error de atribución de fuente, frecuente en la vida cotidiana y en la creación artística, y puede aparecer tanto en personas sanas como en contextos clínicos leves. 5.1.8.4. Ecmesia (revivencia del pasado como presente) La ecmesia es una alteración cualitativa de la memoria en la que el individuo revive recuerdos antiguos como si estuvieran ocurriendo en el presente. Se produce una distorsión del eje temporal, donde el sujeto no solo recuerda el pasado, sino que lo reexperimenta como actual. Es más frecuente en cuadros psicóticos o demenciales. 5.2. ALTERACIONES CUALITATIVAS DE LA MEMORIA (DISTORSIONES DEL CONTENIDO RECORDADO) 5.2.1. Paramnesias (errores patológicos de memoria) 5.2.1.1. Paramnesias del recuerdo Son errores en los que se recuerdan hechos falsos o distorsionados, sin conciencia de su inexactitud, produciendo una convicción subjetiva de veracidad. No hay simulación, y en muchos casos surgen como un intento del sistema mnésico de rellenar lagunas de información, como sucede en ciertos cuadros orgánicos o psicóticos. 5.2.1.1.1. Confabulación La confabulación es la invención inconsciente de recuerdos falsos para llenar vacíos de memoria. Suele aparecer en pacientes con daño cerebral (como el síndrome de Korsakoff) o en demencias, y el sujeto los relata con convicción, sin intención de engañar. Los recuerdos inventados pueden ser plausibles o absurdos, y muchas veces están organizados de forma coherente. 5.2.1.1.2. Falsificación retrospectiva Este fenómeno consiste en modificar o reinterpretar un recuerdo pasado a partir del conocimiento o el estado actual del sujeto. El individuo reorganiza su pasado para hacerlo congruente con su presente, incorporando elementos que no estaban originalmente. No implica alucinación ni reelaboración mentira deliberada, inconsciente de la sino una memoria autobiográfica. 5.2.1.1.3. Pseudología fantástica La pseudología fantástica se refiere a la producción de relatos exagerados o completamente falsos, en los que el sujeto puede creer de forma parcial o total. Aunque a veces aparece en sujetos con trastornos de la personalidad, también puede observarse en cuadros psicóticos. Las historias suelen tener una lógica interna y girar en torno al yo. 5.2.1.1.4. Recuerdos delirantes Los recuerdos delirantes son evocaciones de hechos supuestamente vividos que se integran en una estructura delirante. Aunque pueden tener una base real mínima, están profundamente distorsionados y cargados de convicciones patológicas. Son frecuentes en trastornos como la esquizofrenia paranoide y pueden alimentar o justificar ideas delirantes preexistentes. 5.2.1.1.5. Verificación compulsiva Este fenómeno se observa cuando el sujeto, pese a recordar haber realizado una acción (como cerrar la puerta o apagar el gas), siente una duda obsesiva que lo impulsa a comprobarlo repetidamente. Es frecuente en el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y se relaciona con una alteración en la confianza subjetiva del recuerdo, más que con el contenido. 5.2.1.2. Paramnesias del reconocimiento Este subgrupo incluye alteraciones en la identificación de estímulos previamente conocidos. La persona reconoce erróneamente objetos, lugares o personas, o bien experimenta una sensación de familiaridad anormal. Son fenómenos más profundos que los lapsus y pueden estar presentes en psicosis, epilepsia del lóbulo temporal o lesiones cerebrales. 5.2.1.2.1. Agnosias mnésicas (agnosia visual, prosopagnosia, etc.) Las agnosias mnésicas son alteraciones en el reconocimiento de estímulos previamente conocidos, sin déficit sensorial ni pérdida de conciencia. En la agnosia visual, por ejemplo, la persona puede ver un objeto pero no identificarlo; en la prosopagnosia, no puede reconocer caras familiares. Se deben a lesiones neurológicas y no implican pérdida del conocimiento del objeto. 5.2.1.2.2. Paramnesia reduplicativa La paramnesia reduplicativa consiste en la creencia de que un lugar, objeto o persona existe duplicado en dos ubicaciones distintas. Se considera una combinación de distorsión mnésica y delirante, y aparece principalmente en pacientes con lesiones en el hemisferio derecho o daño difuso cerebral. El sujeto insiste con firmeza en la veracidad de su creencia. 5.2.1.2.3. Síndrome de Capgras Este síndrome se caracteriza por la creencia de que una persona significativa ha sido sustituida por un impostor idéntico. Aunque reconoce visualmente a la persona, el paciente siente que no es la misma. Es típico de trastornos psicóticos, especialmente esquizofrenia paranoide, y refleja una disociación entre el reconocimiento visual y la resonancia afectiva. 5.2.1.2.4. Síndrome de Fregoli El síndrome de Fregoli consiste en la convicción de que distintas personas son en realidad una sola persona que se disfraza o cambia de apariencia. Es menos frecuente que el síndrome de Capgras, y suele observarse en cuadros psicóticos graves. Puede coexistir con ideas persecutorias y delirios de control. 5.2.2. Parapraxias (errores mnésicos no patológicos) 5.2.2.1. Parapraxias del recuerdo Estas alteraciones son lapsus o errores comunes en la recuperación de información. No son patológicas, y su frecuencia aumenta con el cansancio, la distracción o la interferencia emocional. Aunque son normales, su estudio es relevante en la psicopatología porque pueden aumentar en ciertas condiciones clínicas. 5.2.2.1.1. Sensación de conocer Es la experiencia de tener la certeza subjetiva de que se posee una información, aunque no se pueda acceder a ella en ese momento. Por ejemplo, saber que conoces el nombre de alguien pero no lograr recordarlo. Generalmente, el recuerdo se recupera minutos después de cesar la presión por recordarlo. 5.2.2.1.2. Fenómeno de “tu cara me suena” Ocurre cuando una persona parece familiar, pero el sujeto no logra identificar de dónde la conoce o cómo se relaciona con su historia personal. Es un fenómeno normal de reconocimiento parcial que suele deberse a la activación de asociaciones incompletas en la memoria episódica. 5.2.2.1.3. Conozco la cara, pero no el nombre Es un tipo específico de error de recuerdo en el que se reconoce una cara, pero no se puede recuperar el nombre asociado a ella. Esto se debe a que el reconocimiento visual y la recuperación verbal están mediados por circuitos cerebrales diferentes, y pueden desconectarse temporalmente. 5.2.2.1.4. Lagunas temporales cotidianas Se refieren a pequeños vacíos de memoria en tareas automáticas o rutinarias. Por ejemplo, no recordar parte del trayecto a casa después de un día estresante. Se relacionan con fallos en la codificación atencional inicial y son fenómenos frecuentes y benignos en la población general. 5.2.2.1.5. Verificación de tareas automatizadas (check-in) Es la duda transitoria sobre si se realizó una acción habitual, como cerrar una llave de agua. Suele producirse por la naturaleza automática de esas tareas, que a menudo se ejecutan sin atención focalizada. La falta de codificación consciente impide luego su evocación clara. 5.2.2.1.6. Punta de la lengua Es una experiencia común en la cual el sujeto tiene una palabra "a punto" de ser recordada pero no logra pronunciarla. Sabe su significado, número de sílabas o la letra inicial, pero no puede acceder al término exacto. Se resuelve espontáneamente al liberar la presión por recordarla. 5.2.2.2. Parapraxias del reconocimiento Incluyen errores momentáneos en el reconocimiento de lugares, situaciones o personas. A diferencia de las paramnesias, no se consideran patológicas y son fenómenos psicológicos normales, aunque pueden aumentar en ciertas condiciones clínicas o estados de fatiga cognitiva. 5.2.2.2.1. Déjà vu Es la sensación de que una experiencia actual ya se ha vivido, pese a saber racionalmente que no es posible. Esta ilusión de familiaridad puede deberse a una activación errónea de circuitos de memoria episódica, y es muy frecuente en la población sana. También puede presentarse en epilepsia del lóbulo temporal. 5.2.2.2.2. Jamais vu Lo opuesto al déjà vu. La sensación de desconocimiento o extrañeza ante algo muy familiar. El sujeto sabe que conoce el objeto o lugar, pero lo percibe como nuevo o extraño. Es menos frecuente que el déjà vu, y suele durar solo unos segundos. 5.2.2.2.3. Criptoamnesia Ya explicada como hipermnesia cualitativa, aquí se retoma como lapsus leve. Es el fenómeno por el cual un recuerdo se revive como si fuera propio y original, sin reconocer que ya se había adquirido. Es común en la creación literaria o artística. 5.3. ALTERACIONES FUNCIONALES DE LA MEMORIA (PÉRDIDAS SIN DAÑO ESTRUCTURAL OBSERVABLE) 5.3.1. Amnesias funcionales o disociativas 5.3.1.1. Amnesia disociativa simple La amnesia disociativa simple es la incapacidad para recordar información autobiográfica importante, habitualmente de carácter traumático o estresante, que no puede explicarse por causas neurológicas ni intoxicaciones. Es una forma de alteración funcional, donde el recuerdo no está destruido sino desconectado del acceso consciente. Puede ser localizada, selectiva o generalizada, y es más frecuente en contextos de abuso o trauma emocional intenso. 5.3.1.2. Fuga disociativa La fuga disociativa es una forma extrema de amnesia disociativa en la cual el sujeto abandona su entorno habitual, asume una nueva identidad y no puede recordar su pasado personal. Durante el episodio, el individuo parece actuar con normalidad parcialmente y coherencia, su identidad aunque ha perdido total o anterior. Es un mecanismo defensivo frente a conflictos emocionales intolerables y suele durar horas o días. 5.3.1.3. Trastorno de identidad disociativo (con sistemas mnésicos separados) El trastorno de identidad disociativo (TID) se caracteriza por la presencia de dos o más identidades o estados del yo que se alternan y poseen recuerdos, patrones conductuales y vivencias propias. Cada identidad puede tener acceso limitado o nulo a los recuerdos de las demás, lo que da lugar a lagunas amnésicas interidentidad. Este trastorno suele estar vinculado a traumas severos en la infancia y refleja una fragmentación estructural del sistema de memoria autobiográfica. 5.3.1.4. Disociación entre memoria emocional y factual Este fenómeno describe la separación entre el recuerdo de los hechos (memoria factual) y el recuerdo de la vivencia emocional (memoria afectiva). La persona puede recordar vívidamente la emoción asociada a un evento. Por ejemplo, miedo o angustia, sin poder evocar conscientemente los detalles objetivos. Esta disociación es común en víctimas de trauma y puede dar lugar a síntomas como flashbacks emocionales sin contexto narrativo claro. 5.3.2. Memoria y emoción 5.3.2.1. Represión (olvido motivado e inconsciente) La represión es un mecanismo de defensa postulado por la teoría psicoanalítica, en el que contenidos psíquicos inaceptables o dolorosos son apartados de la conciencia de forma involuntaria. En el contexto mnésico, implica el bloqueo del acceso a recuerdos traumáticos o amenazantes. Aunque no se pierden del todo, dichos recuerdos permanecen inaccesibles a la conciencia corriente, pero pueden influir en el comportamiento y emerger en condiciones específicas (como sueños o terapia). 5.3.2.2. Olvido selectivo emocional (no patológico) Este tipo de olvido se refiere a una disminución de la accesibilidad de recuerdos que tienen carga emocional negativa, sin llegar a constituir una represión clínica ni un trastorno funcional. Es un fenómeno común y adaptativo que permite minimizar la carga afectiva de experiencias desagradables. A menudo ocurre sin intención consciente, y se vincula a mecanismos de regulación emocional y atención selectiva. 5.3.2.3. Congruencia afectiva del recuerdo La congruencia afectiva implica que el estado de ánimo actual del individuo facilita el acceso a recuerdos con carga emocional similar. Una persona deprimida tenderá a recordar eventos tristes o fracasos, mientras que una persona alegre evocará experiencias positivas. Este sesgo no refleja una alteración estructural, sino una forma de organización asociativa de la memoria, que puede reforzar estados emocionales persistentes. 5.3.2.4. Memoria dependiente del estado de ánimo Este fenómeno indica que los recuerdos codificados bajo un determinado estado emocional se recuperan más fácilmente cuando se reproduce el mismo estado. A diferencia de la congruencia afectiva, aquí lo relevante es el estado emocional en el momento del aprendizaje, que actúa como contexto interno. Tiene implicancias clínicas, ya que el acceso a recuerdos positivos puede estar bloqueado en estados depresivos o ansiosos. 5.3.3. Memorias falsas (constructivas o inducidas) 5.3.3.1. Efecto de información engañosa (Loftus) Este fenómeno, descrito por la psicóloga Elizabeth Loftus, muestra cómo la memoria puede ser distorsionada por la incorporación de información falsa posterior al evento original. Por ejemplo, si a un testigo se le sugiere que el agresor llevaba gorra, puede recordar falsamente ese detalle aunque no ocurriera. Esta distorsión de la memoria es especialmente relevante en contextos judiciales y forenses. 5.3.3.2. Implantación de memorias en terapia La implantación de recuerdos en el contexto terapéutico ocurre cuando el terapeuta —de forma consciente o no— sugiere al paciente eventos que no ocurrieron realmente, pero que este asume como recuerdos propios. Puede deberse a técnicas sugestivas, hipnosis o la presión emocional por encontrar causas ocultas del malestar. El riesgo es la creación de memorias falsas de traumas o abusos inexistentes, con consecuencias clínicas y legales graves. 5.3.3.3. Memorias recuperadas vs. inducidas Las memorias recuperadas son recuerdos que emergen después de frecuentemente haber estado asociados inaccesibles a eventos durante años, traumáticos. Sin embargo, no todas las memorias recuperadas son auténticas: algunas pueden ser inducidas por sugestión externa. La dificultad radica en diferenciar entre recuerdos verdaderos reprimidos y recuerdos falsos generados por influencia terapéutica o cultural. 5.3.3.4. Confabulación postraumática En este tipo de confabulación, los recuerdos falsos emergen en sujetos que han sufrido traumas emocionales severos. El contenido puede estar vagamente relacionado con el evento real, pero se distorsiona para hacerlo más tolerable o más coherente con los esquemas actuales. La confabulación no es consciente ni deliberada, y puede representar un mecanismo compensatorio frente a lagunas mnésicas. 5.3.3.5. Guerra de las memorias (contexto clínico-jurídico) Este término hace referencia a la controversia entre defensores de la validez de los recuerdos recuperados (especialmente en casos de abuso sexual infantil) y quienes argumentan que estos pueden ser producto de sugestión o influencia social. La “guerra de las memorias” enfrenta enfoques clínicos, legales y científicos, y plantea dilemas éticos sobre la credibilidad del testimonio basado en memorias reconstruidas o inducidas. 5.3.4. Déficits de memoria asociados a cuadros clínicos 5.3.4.1. En depresión (sobregeneralización autobiográfica, sesgo negativo) Los pacientes deprimidos suelen presentar un patrón de memoria sobregeneralizada, es decir, evocan recuerdos de forma vaga y sin detalles concretos. Además, muestran un sesgo hacia la evocación de recuerdos negativos y una escasa accesibilidad a recuerdos positivos. Estas alteraciones afectan tanto la memoria episódica como la autobiográfica, y contribuyen a mantener el estado depresivo. 5.3.4.2. En ansiedad (hipervigilancia, dificultad de codificación) En los trastornos de ansiedad, la memoria suele estar sesgada hacia estímulos amenazantes. La hipervigilancia produce una atención selectiva hacia señales de peligro, lo cual interfiere en la codificación de información neutra o positiva. También puede presentarse deterioro en la memoria de trabajo, especialmente cuando el nivel de ansiedad es alto y persistente. 5.3.4.3. En esquizofrenia (fallo en memoria de trabajo, semántica y episodios delirantes) Los pacientes esquizofrénicos presentan déficits generalizados en varios sistemas de memoria: la memoria de trabajo está deteriorada, lo cual afecta la organización del pensamiento; la desestructurada; memoria y la semántica memoria puede volverse episódica presenta distorsiones, confabulaciones o integración en delirios. Estos fallos contribuyen a la desorganización cognitiva y a la alteración de la identidad personal. 6. ALTERACIONES DEL PENSAMIENTO 6.1. ASPECTOS ESTRUCTURALES DEL PENSAMIENTO 6.1.1. Alteraciones del curso o forma del pensamiento (trastornos formales): Se refieren a la forma, fluidez, organización y ritmo del pensamiento 6.1.1.1. Inhibición del pensamiento La inhibición del pensamiento se manifiesta como una sensación de lentitud mental extrema o dificultad para que el pensamiento fluya con normalidad. El sujeto puede describirlo como si “la mente se le quedara en blanco” o “pensara muy despacio”, a pesar de esforzarse. Es frecuente en trastornos depresivos mayores, donde la disminución de energía mental acompaña a la inhibición motora y verbal. 6.1.1.2. Lentitud del pensamiento Implica una reducción marcada en la velocidad con la que se producen las ideas o asociaciones. El discurso se vuelve pausado, monótono y con tiempos de respuesta prolongados. A menudo se acompaña de afecto plano. Es característica en cuadros depresivos, trastornos psicóticos crónicos o deterioro neurocognitivo. Se diferencia de la inhibición en que hay producción de pensamiento, pero muy enlentecida 6.1.1.3. Bloqueo del pensamiento Es la interrupción brusca e inesperada del pensamiento, que se detiene súbitamente durante una conversación o actividad mental, y no se reanuda de forma voluntaria. El sujeto puede quedarse en silencio y luego referir no recordar qué iba a decir. Es frecuente en la esquizofrenia y se considera un síntoma de desorganización del curso del pensamiento 6.1.1.4. Perseveración Se refiere a la repetición inadecuada y persistente de una idea, palabra o tema, incluso cuando el estímulo que la originó ya no está presente o es irrelevante. El pensamiento queda “enganchado” a un contenido, impidiendo la generación de nuevas ideas. Es común en lesiones cerebrales, demencias y esquizofrenia. 6.1.1.5. Fuga de ideas En la fuga de ideas, los pensamientos se suceden a gran velocidad, con cambios rápidos de tema provocados por asociaciones superficiales o circunstanciales. Aunque las frases pueden tener cierta coherencia, el discurso global se vuelve difícil de seguir. Se observa en manía y estados de euforia psicopatológica, donde el nivel de activación mental está muy elevado. 6.1.1.6. Disgregación del pensamiento La disgregación implica la pérdida de conexión lógica entre las ideas. Aunque las frases individuales pueden ser comprensibles, el conjunto carece de sentido global. No hay una secuencia lógica ni un hilo conductor del discurso. Es característica de los trastornos psicóticos, en particular de la esquizofrenia, y suele acompañarse de otros signos de desorganización. 6.1.1.7. Incoherencia Es una forma extrema de disgregación en la que las frases pierden su significado, las palabras se combinan sin respetar normas gramaticales ni semánticas. El lenguaje se vuelve incomprensible para el oyente. Refleja una ruptura total en la estructura formal del pensamiento y se asocia a esquizofrenia de tipo hebefrénico o desorganizado. 6.1.1.8. Pensamiento circunstancial Es un estilo de pensamiento excesivamente detallado, con desviaciones constantes del tema principal, aunque finalmente se llega al objetivo. El sujeto introduce explicaciones innecesarias o irrelevantes. A diferencia del pensamiento tangencial, mantiene cierto control del discurso. Se observa en trastornos obsesivos, estados ansiosos o personalidades meticulosas. 6.1.1.9. Pensamiento tangenciaI Se caracteriza por la incapacidad de mantener el hilo del pensamiento. El sujeto responde de forma indirecta, dando rodeos y nunca llegando al punto principal. Aunque las frases pueden ser comprensibles, el objetivo comunicativo no se alcanza. Se presenta en esquizofrenia y otros cuadros psicóticos. 6.1.1.10. Ensalada de palabras Es una forma extrema de incoherencia en la que se pierden por completo la gramática, la semántica y la lógica. Las palabras se combinan sin ningún tipo de conexión significativa. El resultado es un discurso ininteligible. Aparece en trastornos psicóticos graves, especialmente en fases agudas de esquizofrenia. 6.1.1.11. Neologismos Son palabras inventadas por el sujeto que no existen en el idioma, pero que tienen un significado particular para él. Pueden derivarse de combinaciones de palabras reales o sonidos sin sentido. Se encuentran en esquizofrenia y reflejan alteraciones en los procesos semánticos y simbólicos del pensamiento. 6.1.1.12. Ecolalia Consiste en la repetición automática, literal y sin propósito comunicativo de palabras o frases que otra persona acaba de decir. Es una respuesta estereotipada que puede observarse en esquizofrenia catatónica, autismo y algunos síndromes neurológicos. Refleja una alteración en el control voluntario del lenguaje. 6.1.1.13. Verbigeración Es la repetición continua y monótona de palabras o frases sin sentido aparente, a menudo fuera de contexto, como si fueran fórmulas. Es un fenómeno automatizado, sin intencionalidad comunicativa. Se observa en esquizofrenia catatónica y otros estados mentales regresivos o desorganizados. 6.1.1.14. Asociaciones sonoras o rimas Este fenómeno ocurre cuando el pensamiento se organiza en función de la sonoridad o el ritmo de las palabras (rimas, aliteraciones), en lugar de criterios lógicos o semánticos. Por ejemplo, hablar por rimas o juegos de palabras sin conexión con el contenido. Refleja un nivel de desorganización formal del pensamiento, frecuente en esquizofrenia. 6.1.1.15. Pensamiento ilógico El pensamiento ilógico se manifiesta cuando el discurso presenta razonamientos contradictorios, conclusiones no fundamentadas o saltos argumentales arbitrarios. El sujeto puede afirmar cosas incompatibles sin percibir la contradicción. Es característico de trastornos psicóticos y se diferencia de la lógica alterada culturalmente porque resulta absurda incluso dentro del sistema de creencias del sujeto. 6.1.2. Alteraciones del ritmo del pensamiento: Aceleración o enlentecimiento del proceso mental 6.1.2.1. Taquipsiquia La taquipsiquia es una aceleración patológica del curso del pensamiento. El sujeto experimenta una abundancia de ideas que se suceden a gran velocidad, lo que puede dificultar su expresión verbal coherente. Es común en fases maníacas del trastorno bipolar, donde el pensamiento se acelera en concordancia con la hiperactividad motora y la exaltación afectiva. 6.1.2.2. Bradipsiquia La bradipsiquia es el enlentecimiento anormal del pensamiento. Los procesos mentales se vuelven lentos, lo que se traduce en respuestas retardadas, pobreza de ideas y dificultad para mantener una conversación fluida. Es frecuente en cuadros depresivos graves, estados orgánicos y síndromes demenciales, y se relaciona con una inhibición general del sistema cognitivo. 6.1.2.3. Interrupción o bloqueo del pensamiento Consiste en una detención brusca e inesperada del flujo del pensamiento, de forma que el sujeto interrumpe el discurso sin poder retomarlo. Aunque ya fue mencionado como fenómeno formal, también se considera alteración del ritmo. Es frecuente en esquizofrenia, donde el pensamiento parece ser “robado” o “paralizado” desde fuera, según refiere el paciente. 6.1.2.4. Pensamiento prolijo o verboso Se caracteriza por un estilo discursivo excesivamente extenso, detallado y redundante. El paciente se detiene en aspectos irrelevantes y secundarios, lo que dificulta llegar a la idea principal. Aunque mantiene cierta lógica y coherencia, la comunicación se vuelve ineficaz. Es típico de sujetos con rasgos obsesivos, estados maniformes leves o deterioro cognitivo incipiente. 6.2. ALTERACIONES DEL CONTENIDO DEL PENSAMIENTO (TRASTORNOS DEL PENSAMIENTO EN SENTIDO ESTRICTO) 6.2.1. Ideas obsesivas Las ideas obsesivas son pensamientos, impulsos o imágenes que irrumpen en la conciencia de forma repetitiva, no deseada y persistente, generando malestar significativo. El sujeto las reconoce como irracionales o intrusas, pero no puede evitarlas. A menudo van acompañadas de ansiedad y se relacionan con conductas compulsivas orientadas a reducir el malestar que provocan. 6.2.1.1. Obsesiones de duda Se centran en la inseguridad constante sobre si se ha realizado correctamente una acción habitual: cerrar la puerta, apagar el gas, etc. El paciente experimenta una urgencia interna por verificar repetidamente, aunque sepa racionalmente que lo ha hecho. Este tipo de obsesiones son altamente incapacitantes y alimentan rituales de comprobación compulsivos. 6.2.1.2. Obsesiones de contaminación Son pensamientos intrusivos relacionados con el miedo excesivo a ensuciarse, enfermar o contaminarse con sustancias, personas u objetos. El sujeto puede sentir repulsión o ansiedad intensa, y suele desarrollar rituales de limpieza o evitación. Estas obsesiones son comunes en el trastorno obsesivo-compulsivo y pueden extenderse a contextos irracionales como contaminación simbólica o moral. 6.2.1.3. Obsesiones impulsivas. Impulsos no deseados, de contenido agresivo o moralmente inaceptable, que generan gran angustia porque el sujeto teme perder el control y llevarlos a cabo. Por ejemplo, la idea de agredir a alguien cercano o cometer una blasfemia. Aunque nunca se ejecutan, su vivencia es perturbadora y compromete la autoestima y seguridad del paciente. 6.2.1.4. Obsesiones fóbicas Son pensamientos obsesivos que se centran en situaciones temidas de forma irracional, como miedo a hacer daño, a perder el control o provocar un accidente. A diferencia de las fobias típicas, no se basan en estímulos externos directos, sino en ideas que generan ansiedad persistente e interfieren en la funcionalidad del sujeto. 6.2.1.5. Obsesiones religiosas o blasfemas Pensamientos intrusivos de contenido religioso, moral o espiritual, percibidos como inapropiados, sacrílegos o contrarios a las creencias personales del sujeto. Por ejemplo, tener pensamientos blasfemos en lugares sagrados. Generan culpa, ansiedad y conductas de neutralización, y son comunes en pacientes con TOC de tipo religioso o moral. 6.2.1.6. Ideas de escrupulosidad moral Son obsesiones centradas en la preocupación excesiva por la rectitud, la justicia o el cumplimiento estricto de normas éticas. El sujeto se ve invadido por dudas respecto a si ha actuado correctamente, incluso en detalles insignificantes. Estas ideas pueden conducir a comportamientos compulsivos de confesión, revisión o evitación social. 6.2.2. Ideas sobrevaloradas Las ideas sobrevaloradas son creencias intensas, emocionalmente cargadas, que dominan el pensamiento del sujeto sin alcanzar el carácter patológico de los delirios. No son impuestas ni extrañas a la personalidad del individuo, y aunque pueden ser exageradas o irracionales, son comprensibles en su contexto. Son sostenidas con gran convicción y pueden interferir en el juicio o comportamiento. 6.2.2.1. Fanatismos El fanatismo es una forma extrema de adhesión a una idea, creencia o doctrina, sostenida con rigidez, intolerancia y rechazo a puntos devista alternativos. Aunque no constituye un delirio, puede tener efectos destructivos en el comportamiento individual y colectivo. Aparece en ideologías políticas, religiosas o culturales extremas. 6.2.2.2. Convicciones ideológicas extremas Son creencias dogmáticas adoptadas con intensidad patológica, donde el sujeto se muestra inflexible y actúa en función de ellas, incluso con perjuicio personal o social. Se mantienen sin análisis crítico ni matices, y pueden conducir a conductas radicales, sectarias o peligrosas. A menudo se confunden con delirios cuando son excesivamente rígidas. 6.2.2.3. Hipocondría Se define como una preocupación excesiva, persistente e infundada por tener una enfermedad grave, a pesar de exploraciones médicas normales. El sujeto interpreta erróneamente sensaciones corporales menores como signos de patología. No se trata de un delirio, ya que el paciente puede llegar a cuestionarlo, pero la ansiedad asociada puede ser altamente incapacitante. 6.2.2.4. Celotipia Es la creencia firme, aunque no delirante, de que la pareja es infiel, basada en interpretaciones subjetivas sin pruebas objetivas. A diferencia del delirio celotípico, en la celotipia sobrevalorada el sujeto puede reconocer cierta duda, aunque se mantenga vigilante y obsesivo. Puede derivar en comportamientos controladores, conflictos de pareja e incluso violencia. 6.2.2.5. Disforia corporal o dismorfofobia Se refiere a la preocupación intensa por un defecto físico inexistente o leve, percibido como grave y desfigurante. Esta idea genera sufrimiento emocional, evitación social y conductas compulsivas como revisión del espejo o cirugía estética. Aunque no es un delirio, puede evolucionar hacia uno en casos graves. 6.2.3. Ideas delirantes (delirios primarios) Ideas patológicas que expresan una alteración del juicio de realidad El delirio es una creencia falsa, irrebatible, sostenida con convicción patológica, no compartida por el entorno cultural del sujeto, y que no puede ser modificada por argumentos lógicos. Se diferencia de las ideas sobrevaloradas u obsesivas en que el sujeto no duda de su veracidad. El contenido puede ser variado, pero siempre hay pérdida del juicio de realidad. 6.2.3.1. Delirio de persecución Creencia de que los propios pensamientos, actos o sentimientos están siendo controlados por fuerzas externas, como máquinas, entidades o personas. El sujeto siente que ha perdido la autonomía mental. Es característico de los trastornos psicóticos, especialmente en la esquizofrenia de tipo paranoide. 6.2.3.2. Delirio de celos Creencia patológica de que la pareja es infiel, sostenida sin evidencia real. El paciente puede vigilar, interrogar o agredir a su pareja debido a interpretaciones erróneas o hechos triviales. Es más frecuente en hombres y se asocia con conductas violentas y riesgo legal. Se diferencia de la celotipia en su carácter irreversible. 6.2.3.3. Delirio de grandeza El sujeto cree tener talentos extraordinarios, poderes especiales o una identidad excepcional (ej., ser un enviado divino o un genio incomprendido). Puede formar parte de cuadros maníacos o esquizofrenia paranoide. El paciente se muestra convencido y puede actuar en consecuencia, mostrando actitudes mesiánicas o megalomaníacas. 6.2.3.4. Delirio de referencia El sujeto cree que hechos neutros del entorno (programas de televisión, gestos de extraños, ruidos) están dirigidos personalmente hacia él. Este tipo de interpretación falsa genera una hiperconciencia persecutoria o de importancia personal. Aparece en fases iniciales de esquizofrenia y puede ser precursor de otros delirios. 6.2.3.5. Delirio de influencia Creencia de que los propios pensamientos, actos o sentimientos están siendo controlados por fuerzas externas, como máquinas, entidades o personas. El sujeto siente que ha perdido la autonomía mental. Es característico de los trastornos psicóticos, especialmente en la esquizofrenia de tipo paranoide. 6.2.3.6. Delirio nihilista El paciente cree que él mismo, partes de su cuerpo o el mundo no existen, están vacíos o han dejado de funcionar. Es característico del síndrome de Cotard y suele aparecer en depresiones psicóticas graves. El sujeto puede afirmar que está muerto o que ha perdido sus órganos. 6.2.3.7. Delirio de culpa Creencia irracional y patológica de ser responsable de actos terribles o imperdonables, incluso si no hay relación real. El paciente puede sentirse culpable por desastres naturales, enfermedades ajenas o muertes. Se observa en depresiones con características psicóticas y puede acompañarse de intentos suicidas. 6.2.3.8. Delirio místico Creencias patológicas sobre tener una misión divina, ser elegido por Dios o tener contacto directo con lo trascendente. Aunque puede confundirse con espiritualidad intensa, en el delirio místico hay convicción inquebrantable, desconexión con la realidad consensuada y posibles conductas extravagantes o peligrosas. 6.2.3.9. Delirio hipocondríaco Convicción inamovible de tener una enfermedad grave o incurable, pese a pruebas médicas normales. A diferencia de la hipocondría sobrevalorada, aquí la idea es claramente delirante: el sujeto puede creer que tiene un cáncer que le ocultan o que su cuerpo está podrido. Común en esquizofrenia paranoide o depresión psicótica. 6.2.3.10. Delirio erotomaníaco El paciente cree que otra persona, usualmente de estatus superior o desconocida, está enamorada de él. Esta idea no se basa en evidencias y es sostenida con firmeza. Puede provocar acoso, contacto no deseado o violencia. Es el núcleo del síndrome de Clérambault y se da en trastornos delirantes. 6.2.3.11. Delirio de identidad o de transformación corporal Incluye creencias como haber cambiado de sexo sin cirugía, haberse transformado en otra persona o tener un cuerpo diferente. Puede formar parte de síndromes como Capgras o Fregoli, y reflejan una alteración en la representación corporal y la identidad del yo. 6.2.3.12. Delirio de control del pensamiento El paciente cree que una fuerza externa guía sus pensamientos, lo que implica una pérdida total de autonomía cognitiva. Puede afirmar que “le manejan la mente” o que “le dicen lo que pensar”. Es típico de esquizofrenia y se asocia a otros síntomas de pasividad. 6.2.3.13. Delirio de inserción y robo del pensamiento La persona afirma que pensamientos ajenos han sido insertados en su mente (inserción) o que los suyos han sido extraídos (robo). Estas experiencias son vividas con total extrañeza y desconexión del yo. Son característicos de cuadros psicóticos graves, especialmente en esquizofrenia paranoide. 6.2.3.14. Delirio de transmisión del pensamiento El sujeto cree que sus pensamientos se hacen públicos y que otras personas pueden oírlos o conocerlos sin que él hable. Vive esta experiencia como invasiva y amenazante. Puede derivar en aislamiento social y actitudes defensivas. Es también un síntoma cardinal de la esquizofrenia. 6.2.3.15. Delirio de posesión (influencia mágica o sobrenatural) El sujeto afirma estar poseído por una entidad externa, ya sea mágica, demoníaca o espiritual. Cree que sus actos, palabras o pensamientos no le pertenecen. Puede formar parte de un delirio religioso o místico, y está relacionado con contextos culturales o creencias mágicas previas. 6.3. ALTERACIONES DEL CONTROL Y POSESIÓN DEL PENSAMIENTO Estas alteraciones se caracterizan por la vivencia de que los propios pensamientos han dejado de ser controlados por el sujeto, y que están influidos, interferidos o generados por fuerzas externas. Son fenómenos de “pasividad” mental típicos de cuadros psicóticos, especialmente esquizofrenia paranoide, y revelan una ruptura en el sentido de agencia del pensamiento. 6.3.1. Pensamiento impuesto El sujeto tiene la vivencia de que ciertos pensamientos no han sido generados por él, sino introducidos desde fuera. Pueden “aparecer en su cabeza” sin control y sin voluntad propia. Aunque reconoce que están en su mente, siente que no le pertenecen. Es un fenómeno de desposesión mental típico de esquizofrenia. 6.3.2. Robo del pensamiento El paciente experimenta que sus propios pensamientos han sido eliminados o sustraídos de su mente por una fuerza externa. Describe la sensación de vacío mental, como si alguien “le hubiera quitado” ideas o recuerdos sin su consentimiento. No se trata de olvido, sino de una intrusión activa externa que genera angustia y desconcierto. 6.3.3. Inserción del pensamiento Consiste en la vivencia de que pensamientos ajenos han sido introducidos en la mente del sujeto por agentes externos. El individuo percibe estos pensamientos como extraños, no autoelaborados, aunque estén presentes en su conciencia. Es un síntoma cardinal de esquizofrenia paranoide y constituye un grave trastorno del sentido del yo. 6.3.4. Transmisión del pensamiento El sujeto cree que sus pensamientos pueden ser escuchados o conocidos directamente por otras personas, como si fueran “transmitidos” telepáticamente. Esta creencia se sostiene incluso cuando no hay señales objetivas de ello. Es una alteración grave del límite entre el mundo interno y el externo, característica de la psicosis. 6.3.5. Eco del pensamiento El paciente escucha sus propios pensamientos repetidos inmediatamente después de haberlos tenido, como si fueran “devueltos” o “reverberaran” en su mente. El eco puede ser percibido de forma auditiva o como fenómeno mental sin voz, generando una experiencia intrusiva. Suele aparecer en estados psicóticos graves. 6.3.6. Difusión del pensamiento Consiste en la vivencia de que los pensamientos del sujeto “se escapan” de su mente y se expanden en el entorno, haciéndose accesibles a otros. No se trata de una transmisión intencional, sino de una pérdida involuntaria del control sobre los contenidos mentales, que se vuelven públicos sin explicación. Es un trastorno grave del límite psíquico. 6.3.7. Influencia mágica o posesión del pensamiento El sujeto cree que entidades sobrenaturales, mágicas o espirituales (dioses, demonios, brujas) están influyendo directamente en su pensamiento, generando ideas, controlando su mente o poseyendo su voluntad. Estas experiencias son comunes en contextos religiosos o culturales específicos, pero adquieren carácter delirante cuando se sostienen con convicción inquebrantable fuera del consenso social. 6.4. ALTERACIONES DEL JUICIO DE REALIDAD SOBRE EL PENSAMIENTO Este grupo de fenómenos hace referencia a la capacidad del sujeto para reconocer sus pensamientos como propios, reales y diferenciados del mundo exterior. En los trastornos psicóticos, esta capacidad se ve afectada, dando lugar a juicios erróneos sobre el origen, validez o control de los contenidos mentales. 6.4.1. Delirios primarios vs. delirios secundarios Los delirios primarios surgen de forma autónoma, sin relación con otros síntomas o experiencias previas. Son incomprensibles desde la lógica normal, aparecen bruscamente y tienen fuerte convicción. Los delirios secundarios, en cambio, derivan de estados afectivos, alucinaciones o experiencias previas, y pueden ser comprendidos como una reacción del sujeto a esos estados. 6.4.2. Vivencias de pasividad El sujeto experimenta que sus pensamientos, acciones o emociones no son generados por su propia voluntad, sino que están bajo control externo. Incluyen fenómenos como el pensamiento impuesto o el robo del pensamiento. Estas vivencias rompen con la experiencia habitual de agencia y son típicas de la esquizofrenia 6.4.3. Pérdida de autoconciencia del pensamiento Implica que el sujeto no reconoce ciertos pensamientos como propios o no los integra en su identidad mental. Puede describirlos como “ajenos”, “extraños” o como si fueran implantados. Esta pérdida de autoconciencia afecta la unidad del yo y es un rasgo central en trastornos psicóticos. 6.4.4. Falta de crítica o insight sobre el contenido del pensamiento Se refiere a la incapacidad del sujeto para cuestionar la veracidad o razonabilidad de sus propias ideas, especialmente cuando son delirantes. El paciente sostiene firmemente sus creencias patológicas, sin considerar argumentos en contra. Esta falta de insight complica la adherencia al tratamiento y es frecuente en psicosis. 6.5. ALTERACIONES DEL LENGUAJE RELACIONADAS CON EL PENSAMIENTO Aunque el lenguaje y el pensamiento son funciones diferenciadas, en psicopatología se exploran en conjunto porque el lenguaje es la principal vía para acceder al contenido, la forma y la estructura del pensamiento del paciente. Las alteraciones del lenguaje suelen reflejar trastornos del pensamiento subyacentes, especialmente en cuadros psicóticos. 6.5.1. Lenguaje desorganizado (coherencia, sintaxis, estructura) El lenguaje desorganizado se manifiesta como discurso incoherente, fragmentado o sin estructura lógica. Puede haber alteración en la sintaxis, invención de palabras o pérdida del sentido general. Refleja una grave alteración del pensamiento formal, típica de la esquizofrenia, y puede hacer incomprensible la comunicación. No se debe a déficit del lenguaje como tal, sino a desestructuración del proceso de pensamiento. 6.5.2. Mutismo El mutismo es la ausencia voluntaria o involuntaria de lenguaje oral, sin que exista una alteración orgánica del aparato fonador. Puede ser total o selectivo, y aparece en cuadros psicóticos (catatonía), depresión mayor grave, trastornos conversivos o trastornos del espectro autista. En psicosis, puede reflejar una ruptura extrema con la realidad o una defensa frente a la desorganización interna. 6.5.3. Logorrea Se caracteriza por un flujo verbal excesivo, continuo y difícil de interrumpir. El paciente habla en exceso, con aceleración del ritmo y escaso control de lo que dice. El contenido puede ser superficial o pobre, y el discurso tiende a divagar. Es frecuente en episodios maníacos y refleja taquipsiquia y fuga de ideas en la expresión verbal. 6.5.4. Alogia Es la pobreza del lenguaje espontáneo, que se manifiesta en respuestas breves, escaso contenido verbal y reducción en la producción de ideas. El sujeto parece tener poco que decir o habla con frases muy limitadas. Es un síntoma negativo característico de la esquizofrenia, y suele estar asociado a embotamiento afectivo y abulia. 6.5.5. Pararrespuestas Se refiere a respuestas verbales que, aunque gramaticalmente correctas, no guardan relación lógica con la pregunta formulada. A diferencia del pensamiento tangencial o prolijo, aquí la desconexión es más evidente, y la respuesta puede parecer absurda o fuera de contexto. Es un fenómeno típico en esquizofrenia y sugiere alteración severa del pensamiento asociativo. 6.5.6. Inversión del significado Consiste en utilizar palabras en un sentido contrario o distinto al habitual, de forma sistemática, lo que puede alterar la comprensión del discurso. No se trata de ironía o lenguaje metafórico voluntario, sino de una modificación patológica del significado. Aparece en esquizofrenia y puede combinarse con neologismos o uso idiosincrásico del lenguaje. 6.5.7. Dificultad para la categorización semántica El sujeto presenta problemas para clasificar, agrupar o distinguir conceptos por categorías. Por ejemplo, al pedirle que nombre animales o colores, da respuestas que no pertenecen a la misma clase semántica. Esta dificultad puede reflejar alteraciones cognitivas generales, deterioro neurocognitivo o pensamiento desorganizado, como en la esquizofrenia o las demencias. 7. REFERENCIAS Cazorla E. (2021) Psicopatología. Vallejo Ruiloba, J. (2011). Introducción a la psicopatología y la psiquiatría (7.ª ed.). Elsevier España. Belloch, A., Sandín, B., & Ramos, F. (Eds.). (2020). Manual de psicopatología (Vols. I–II, 3.ª ed.). McGraw-Hill Interamericana. Capponi, R. (2003). Psicopatología y semiología psiquiátrica.
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