Fase 1 – Saberes Previos
Nombre: Laleska Pisciotty Benjumea
Grupo: 520025_146
Tutora:
Daniela Lizeth Gómez Realpe
UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA UNAD
ESCUELA DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN - ECEDU
LICENCIATURA EN EDUCACION INFANTIL
2025
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Documento de Reflexión
1. Texto de Reflexión
La Ética Docente: Un Compromiso Fundamental Más Allá de las Normas
La ética en la profesión docente no es un añadido opcional, sino el cimiento sobre el
que se edifica un aprendizaje superior. No se trata meramente de seguir un código de
conducta, sino de un compromiso profundo con la formación del carácter, tanto del
propio educador como del de sus estudiantes. Como bien señala la filósofa Adela
Cortina, la ética se deriva de la palabra griega ethos, que significa "carácter" (Cortina,
2019). Su propósito, por lo tanto, es forjar un buen carácter a través de la toma de
decisiones conscientes, creando predisposiciones para actuar de forma prudente y
justa. Un curso de ética en la formación profesional no es un simple requisito
académico; es una herramienta esencial para que el futuro maestro se equipe con los
argumentos necesarios para enfrentar los complejos dilemas éticos de su profesión.
El enfoque de la ética en la educación debe trascender la visión "legalista" que critica
Echeverría-Falla (2013). Centrarse únicamente en las normas y en si las acciones son
lícitas o ilícitas no logra formar ciudadanos verdaderamente solidarios. Por ello, el giro
hacia una ética de las virtudes es crucial. Esta perspectiva, que se enfoca en el
desarrollo interno del individuo, enseña que las virtudes son los principios que liberan y
que se adquieren cuando nuestra vida se orienta a la verdad (Echeverría-Falla, 2013).
En mi proceso formativo, esta visión me inspira a reflexionar sobre la importancia de la
coherencia entre mis lecciones y mi ser. La afirmación de Adela Cortina de que
"cuando se dan cuenta que los adultos dicen unas cosas y hacen otras, se dan cuenta
que eso es lo que hay que hacer en la vida" (Cortina, 2019) subraya una verdad
innegable: los estudiantes no son "tontos" y valoran más el ejemplo que cualquier
lección teórica. Mi compromiso es que mi conducta refleje los valores que promuevo,
demostrando con mi práctica la importancia de la integridad.
El maestro de hoy se enfrenta a retos éticos que exigen más que buenas intenciones.
Debe navegar por la inclusión y la diversidad en el aula, garantizar la equidad en la
evaluación y, sobre todo, combatir la aporofobia, es decir, el rechazo a los más pobres,
sin importar su origen (Cortina, 2019). La ética nos recuerda que nuestra labor es
construir una sociedad intersubjetiva, creada a partir del diálogo y la cooperación,
donde la compasión y la solidaridad prevalezcan sobre el individualismo. Por ello, mis
expectativas del curso de ética profesional van más allá de una calificación; busco
desarrollar la capacidad de tomar decisiones que no solo sean correctas, sino que
promuevan la justicia social y el bienestar de mis futuros estudiantes.
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2. conclusión
En última instancia, la ética educativa no se limita a un conjunto de reglas. Se trata de
un compromiso esencial con el desarrollo del carácter, tanto del profesor como
del alumno. Un docente ético no solo se adhiere a las normas, sino que fomenta
valores como la equidad, la compasión y la responsabilidad. Esta alineación entre lo
que se dice y lo que se hace es fundamental, ya que los estudiantes, con su aguda
capacidad de observación, pueden detectar de inmediato la hipocresía. Por ello,
el comportamiento del docente se convierte en
la enseñanza más impactante. La auténtica ética profesional se centra en
la naturaleza del profesor, convirtiendo sus convicciones en acciones coherentes,
lo que demuestra que la moralidad no es solo una idea vacía, sino una
práctica activa y esencial para edificar una sociedad más equitativa.
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3. Referencias bibliográficas
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