Universidad de Antioquia
Facultad de educación
Trabajo Escrito
Daniel Sebastián Cruz Grajales
Profesora
Mónica Cecilia Machado Marín
2025
El legado de una docente en mi formación
En mi trayectoria educativa, conocí a muchos docentes, pero hubo una
maestra que me impactó de forma especial. Su nombre era Rocío Guerra y
fue mi profesora de español en el Colegio Pío XII. Con ella no solo aprendí
sobre la materia, sino también valores y lecciones que me ayudaron a
desarrollarme como persona y que aún recuerdo con cariño.
En cuanto a su apariencia, la profesora Rocío era una mujer que inspiraba
respeto desde el primer instante. Tenía una postura erguida y una mirada
que reflejaba confianza, pero cuando sonreía, su amabilidad y cercanía se
hacían evidentes. Siempre se presentaba de manera impecable, lo que daba
la impresión de que era alguien muy organizada y disciplinada. Esa
combinación de seriedad y calidez hacía que todos la escucháramos
atentamente y le tuviéramos gran estima.
Personalmente, era una persona muy comprensiva y paciente. Se
preocupaba por sus alumnos, no solo por lo que ocurría en el aula, sino
también por nuestras situaciones fuera de ella. Si alguien enfrentaba un
problema, sabía brindar un buen consejo. Era estricta, por supuesto, pero
nunca faltaba la empatía en su trato. Tenía el poder de motivarnos y hacernos
sentir capaces de alcanzar nuestras metas.
En el ámbito pedagógico, la profesora Rocío tenía un enfoque muy particular.
Sus clases de español jamás eran tediosas; siempre hallaba la forma de
involucrarnos en el aprendizaje de manera real. Nos enseñaba a leer y
redactar con propósito, a reflexionar y a comunicarnos efectivamente.
Además, su interés iba más allá del aula: lideraba el “Grupo Juvenil”, al que
yo pertenecía. Allí realizábamos actividades sociales y proyectos para la
escuela. Esta experiencia me enseñó sobre el trabajo en equipo, la
responsabilidad y la importancia de ayudar a los demás.
En conclusión, puedo afirmar que la profesora Rocío Guerra dejó una marca
profunda en mi vida. No solo me impartió conocimientos de español, sino que
también me mostró la relevancia de la educación para crecer y contribuir
positivamente a la sociedad. Gracias a ella entendí que un maestro no solo
enseña una materia, sino que también inspira, guía y transforma vidas. Su
ejemplo me ayudó a descubrir que detrás de la enseñanza hay una gran
vocación, un compromiso que trasciende los contenidos y que impacta
profundamente en los corazones de los estudiantes.
Cuando reflexiono sobre las razones por las cuales decidí cursar una Licenciatura,
rápidamente recuerdo a la profesora Rocío. Su estilo de enseñanza me mostró que
ser educador implica la habilidad de guiar a los demás, de cultivar talentos, de
inculcar valores y de apoyar en el desarrollo personal. Al observar su entusiasmo y
dedicación, comprendí que deseaba unirme a esa experiencia: quería estar en un
aula, inspirando, asistiendo y dejando una impresión como ella lo había hecho
conmigo. A través de cada actividad del “Grupo Juvenil”, en cada lección de español
y en cada uno de sus consejos, me di cuenta de que mi destino se encontraba en
la enseñanza. Por ello, puedo decir que su impacto fue crucial para mi decisión de
estudiar una licenciatura, ya que me mostró que ser maestro es una manera de
cambiar vidas, y yo también quiero lograr eso con mis futuros alumnos.