UNIVERSIDAD CATÓLICA DE
TRUJILLO
CURSO:
Persona, Familia, Sociedad, y Casa Común
DOCENTE:
Mg. Sobrados Saldaña Rosa Maria
TEMA:
Ensayo Reflexivo
CICLO:
IIII
INTEGRANTES:
Delgado Romero Esther
Espinoza Paredes Anali
Primo Vergara Rogelio Andre
Quiñones Venaute Javier
Ruiz Asmat Wendy
TRUJILLO – PERÚ
2025
Introducción
Hablar sobre la persona humana implica sumergirse en la raíz de la filosofía, la ética y el
derecho. Desde la antigüedad, el ser humano ha sido considerado no solo como un
organismo biológico, sino como un ser dotado de razón, Libertad y valor único. La
dignidad humana, concepto fundamental en los derechos humanos, se ha reconocido como
inherente e inalienable, lo que significa que acompaña al ser humano por el simple hecho
de serlo (ONU, 1948). En este ensayo se abordarán cuatro cuestiones esenciales: qué
significa ser persona humana, por qué se dice que la dignidad es inherente, cómo se
relaciona la libertad con la dignidad y cuáles son los principales desafíos que enfrenta la
dignidad humana en la sociedad actual.
¿Qué significa ser persona humana?
Ser persona humana. Significa ser un ser consciente de sí mismo, dotado de razón, voluntad
y capacidad de relacionarse con los demás. Santo Tomás de Aquino definió a la persona
como “sustancia individual de naturaleza racional” (Suma Teológica, I, q. 29, a. 1), que
refiere a la primera parte de la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino, destacando así
la racionalidad y singularidad como rasgos constitutivos.
Según, el filósofo Immanuel Kant (1785/2002) Señalo que el ser humano es un fin en uno
mismo y nunca un medio. En su Fundamentación de la metafísica de las costumbres afirmó
que “el hombre, y en general todo ser racional, existe como un fin en sí mismo, no solo
como un medio para ser arbitrariamente usado por esta o aquella voluntad”. Esta idea
fundamenta la concepción moderna de la dignidad.
Asimismo, la condición humana es relacional. Desde Aristóteles, quien definió al hombre
como un “animal político” o animal social, se reconoce que el ser humano necesita de la
comunidad para su desarrollo. No puede permanecer aislado, pues su identidad y plenitud
se construyen en interacción con los demás.
¿Por qué se dice que la dignidad es esencial para toda persona?
La dignidad es inherente porque no depende de logros, méritos o condiciones externas,
sino de la esencia misma del ser humano. Todos los individuos la poseen por igual, desde
el nacimiento hasta la muerte. No puede ser otorgada ni retirada por ningún poder político,
económico o cultural.
El artículo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU, 1948) lo
establece claramente: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y
derechos”. De igual manera, Jacques Meritan (1942) sostenía que la dignidad humana
proviene del hecho de que el hombre es un ser espiritual, capaz de verdad y libertad, y por
tanto no puede ser reducido a un objeto manipulable.
Incluso en situaciones de opresión, pobreza o discriminación, la dignidad no desaparece;
solo se ve vulnerada. Es decir, la dignidad es inalienable porque permanece en el ser
humano independientemente de las circunstancias que lo rodean.
¿Cómo se relaciona la libertad con la dignidad?
La libertad es condición indispensable para que la dignidad pueda realizarse. Un ser
humano puede tener dignidad ontológica, pero si está privado de libertad, esa dignidad es
negada en la práctica.
Immanuel Kant (1785/2002) sostenía que la autonomía —la capacidad de actuar conforme
a una ley moral que uno mismo se da— es lo que confiere dignidad al ser humano. En este
sentido, la libertad no es licencia para hacer cualquier cosa, sino la posibilidad de obrar
conforme a la razón y al respeto de los demás.
De igual forma, la filósofa Hannah Arendt (1958/1993) afirmó que la libertad constituye
la esencia de lo político, pues solo a través de la acción libre y concertada en el espacio
público se manifiesta plenamente la dignidad humana. atreves de la libertad nos permite a
todo individuo tomar decisiones conscientes y responsables, orientadas no solo al beneficio
propio, sino también al bien común.
Es por ello la dignidad y libertad son inseparables: Y que la primera otorga valor absoluto
a la persona y la segunda le permite ejercer ese valor en la vida concreta.
¿Qué desafíos enfrenta la dignidad humana en la sociedad actual?
A pesar de los avances normativos y éticos en torno a la dignidad, en la sociedad
contemporánea persisten amenazas que vulneran este principio fundamental. Entre los
principales desafíos se encuentran:
1. Desigualdad social y económica. Según Amartya Sen (1999) señala que la pobreza no
solo es la falta de recursos, sino una privación de libertades fundamentales. La exclusión
social y la falta de oportunidades reducen la posibilidad de que millones de personas vivan
con dignidad.
2. También nos dice que sufren de Violencia y discriminación. La violencia de género, el
racismo, la xenofobia y la explotación laboral son expresiones cotidianas de desprecio a la
dignidad humana. Cada acto de violencia implica negar el valor absoluto del otro.
3. Desafíos tecnológicos. La digitalización trae consigo riesgos de manipulación de datos,
pérdida de privacidad y deshumanización en las relaciones sociales. Como advierte el
filósofo Han (2017), nos dice que la sociedad del rendimiento y la recubrimiento digital
generan nuevas formas de alienación y sometimiento.
4. Crisis ambiental. El deterioro ecológico afecta la dignidad, especialmente de
comunidades vulnerables que sufren sequías, desastres naturales y desplazamientos
forzados. El papa Francisco (2015) advierte que cuidar la “casa común” es indispensable
para garantizar la dignidad de las generaciones presentes y futuras.
5. Mercantilización del ser humano. En un mundo dominado por el consumismo, existe el
peligro de reducir a las personas a simples consumidores o recursos laborales, olvidando
que su valor no puede medirse en términos de utilidad o productividad.
Conclusión
Ser persona humana significa reconocerse como un ser único, racional, libre y relacional,
dotado de un valor que no depende de factores externos. La dignidad es inherente porque
forma parte de nuestra esencia, y la libertad es el medio que nos permite realizarla en la
práctica. Sin embargo, la sociedad actual plantea múltiples amenazas que exigen una
respuesta ética y política clara: reducir las desigualdades, erradicar la violencia, regular el
uso de la tecnología, enfrentar la crisis ambiental y rechazar la cosificación del ser humano.
El respeto a la dignidad humana debe ser el eje central de cualquier proyecto social, cultural
y político. Como señala la filósofa estadounidense Martha Nussbaum (2011), nos dice que
garantizar condiciones de vida digna para todos requiere promover las capacidades
humanas fundamentales. En otras palabras, solo si reconocemos al ser humano como fin
en sí mismo podremos construir un futuro verdaderamente humano.
Referencias
-
Arendt, H. (1993). La condición humana (M. Valcárcel, Trad.). Paidós. (Obra
original publicada en 1958)
-
Francisco. (2015). Laudato si’: Sobre el cuidado de la casa común. Ciudad del
Vaticano: Librería Editrice Vaticana.
-
Han, B.-C. (2017). La sociedad del cansancio (2.ª ed.). Herder.
-
Kant, I. (2002). Fundamentación de la metafísica de las costumbres (M. García
Morente, Trad.). Espasa Calpe. (Obra original publicada en 1785)
-
Maritain, J. (1942). Los derechos del hombre y la ley natural. Éditions de la Maison
Française.
-
Nussbaum, M. (2011). Creating capabilities: The human development approach.
Harvard University Press.
-
Organización de las Naciones Unidas. (1948). Declaración Universal de los
Derechos Humanos. https://www.un.org/es/documents/udhr
-
Sen, A. (1999). Development as freedom. Oxford University Press.
-
Tomás de Aquino. (1265–1274). Suma teológica. Roma.