comprensión. Pero pensé que avisándolo lealmente al
lector, éste vería compensada esta di-
ficultad
con
una
visión bastante acabada de
los temas centrales del hegelianismo.
Es la primera vez que este libro se traduce
al español. No será ocioso, por tanto, decir dos
palabras a este propósito. La traducción presenta,
por lo menos,
las mismas dificultades
original. Y en primer lugar, su estilo.
El lector español fácilmente carga en cuenta a
la impericia del traductor lo difícil del estilo.
Debe advertirse, sin embargo, con toda lealtad,
que el
que no son menores las dificultades con que en
tropieza el lector alemán. Y esto no
por azar. Hegel intenta conservar a lo largo de
este punto
todo el libro lo que él llama la estructura de la
proposición especulativa, es decir, de una proposición que no se limita a decir lo que el su jeto es,
sino que lo declara como siendo efectiva-
mente, lo que en el predicado se dice de él; por
lo cual no habría que decir propiamente que
este papel es blanco, sino que lo blanco es hic
et nunc este
papel. Además de esta dificultad
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