Centro Nacional de Estudios Históricos (CNEH) Programa de Formación Avanzada en Historia Doctorado en Historia Seminario II Profesor Dr. José Gregorio Maita Ruiz Participante José Antonio Varela Tovar Bolívar en el Cine Palabras clave: Simón Bolívar, cine venezolano, historia, historiografía, tiempo histórico, tiempo del relato, estructura dramática, poder, ideología. Resumen: En el siguiente ensayo abordamos la presencia de Simón Bolívar en el cine tanto internacional como nacional. El contexto geopolítico donde apareció el primer largometraje. Posteriormente, hacemos una panorámica de los proyectos audiovisuales que se han realizado. Seguidamente, profundizamos en el proceso de escogencia del marco temporal de la obra cinematográfica “Bolívar, el hombre de las dificultades” (2013) y los parámetros ideológicos que la generaron. Y finalmente, observaremos la relación entre construcción del relato y construcción ideológica. En el año 2011, la BBC de Londres elogia y elige a Simón Bolívar como el Hombre más importante del siglo XIX. Como argumentos para su selección señala que en solo 47 años de edad peleó 472 batallas, y solo fue derrotado 6 veces, participó en 79 grandes batallas, con el gran riesgo de morir en 25 de ellas. Liberó 6 naciones, y cabalgó 123 mil kilómetros, más de lo navegado por Colón y Vasco de Gama juntos. Fue Jefe de Estado de 5 naciones. Cabalgó con la antorcha de la libertad la distancia lineal de 6.500 kilómetros, que es aproximadamente media vuelta a la Tierra. Recorrió 10 veces más que Aníbal, 3 veces más que Napoleón, y el doble de Alejandro Magno. Sus ideas de libertad fueron escritas en 92 proclamas y 2.632 cartas, muchas de ellas fueron dictadas de forma simultánea y en diferentes idiomas a distintos secretarios. Y nunca conquistó, sólo liberó . Simón Bolívar (1783-1830) es sin duda uno de los personajes históricos más prominentes, como bien lo demuestra la selección hecha por la BBC, pero por muchas razones y a diferencia de otros personajes, es también una figura controvertida, despierta pasiones a favor y en contra de diversa índole. Hay una larga lista de biografías y reflexiones alrededor del personaje, es normal que desde distintas posiciones ideológicas aparezcan tesis y contratesis sobre su accionar y pensamiento. Miremos un par de ejemplos. Elías Pino Iturrieta en la presentación del libro “La historia mínima de Venezuela” dijo a la periodista del diario español ABC, Gabriela Ponce, lo siguiente: “Chávez tuvo el talento de juntar al Bolívar popular, plebeyo, arrabalero con el Bolívar culto de las academias y crear a un líder extraordinario (…) Bolívar murió en 1830 y como todos los hombres dejó de existir y solo es un personaje histórico. El manifiesto de Cartagena, la Carta de Jamaica y su testamento probablemente sirvieron para su época pero no para ahora. Venezuela debe terminar de enterrar a Bolívar” Gabriela Ponce (2018). Por su parte Néstor Kohan señala: “Desde nuestra perspectiva (que no es la única, sino tan solo una posible) Simón Bolívar está vivo. Representa un símbolo continental que aglutina voluntades colectivas y culturas diversas, sintetizando múltiples rebeldías. Su pensamiento condensa un proyecto político y una mirada nueva y desde abajo de la historia de Nuestra América que nos permite reconstruir nuestra identidad como pueblos sometidos y en lucha por el socialismo y nuestra segunda y definitiva independencia. La gesta de Bolívar no es la de un individuo aislado sino la de todo un pueblo” Néstor Kohan. Simón Bolívar y nuestra Independencia, una lectura latinoamericana (2013). pág.20. La complejísima vida y vasto pensamiento ha hecho que la figura de Simón Bolívar pueda ser leída con empatía y afinidad desde muchos puntos del espectro ideológico. Eso es algo que pasa con los grandes personajes de la historia, que dependiendo de la selección temporal que se haga, se le puede dar lecturas ideológicas distintas a la vida y el accionar del personaje. Y justamente es esa lectura ideológica lo que sigue determinando el presente. Si el enemigo histórico de Simón Bolívar no fuese el imperio español, el brazo comunicacional del “imperio británico” (enemigo a su vez del español), la BBC, ¿lo hubiese seleccionado igual como personaje más importante del siglo XIX? ¿Cómo valora la BBC a los libertadores de las ex colonias inglesas? Consideramos que la vigencia y el carácter controvertido del personaje ha influido en su escasa aparición en el mundo cinematográfico, si comparamos con la cantidad de obras que han generado otros personajes como Julio César, Washington o Napoleón. En este ensayo queremos pasearnos por la presencia de Simón Bolívar en el cine y ver cómo la ideología y la controversia política ha estado presente en todo momento, y al mismo tiempo observar cómo esto influye en la construcción de las obras. Los primeros proyectos y la primera película En 1924, el entonces ministro de guerra del Ecuador, Rafael Pino y Roca queda impresionado con una representación de la batalla Ayacucho, realizada en Lima con motivo de su centenario. Ayacucho representó la victoria definitiva que dio fin al dominio colonial español en Sudamérica. Luego de esa experiencia Pino y Roca se da cuenta de la dimensión que tiene el personaje de Simón Bolívar y emprende la idea de hacer una película para conmemorar en 1930 el centenario de la muerte del Libertador. Se plantea una película de gran presupuesto con la participación de los estudios de Hollywood financiados por los países bolivarianos para poder “controlar” el contenido de la obra. Gracias o sus gestiones recibe la buena pro y el apoyo económico del general Juan Vicente Gómez, Presidente de Venezuela, del doctor Miguel Abadía Méndez, Presidente de Colombia, de Augusto B. Leguía, Presidente de Perú, de Hernán Siles, Presidente de Bolivia, de Rodolfo Chiari, Presidente de Panamá, y del doctor Isidro Ayora, Presidente de Ecuador. Las academias de Historia y sociedades bolivarianas de Venezuela, Colombia y Ecuador, aprueban el rigor histórico del guion, lo que facilita el apoyo de los mandatarios. Con la historia lista y el financiamiento, inicia las gestiones en los estudios de Hollywood con muy buenos resultados en primera instancia. Cuando la cancillería española se entera de la existencia del proyecto inicia un grupo de acciones diplomáticas, su objetivo era revisar el guion para cuidar el manejo de la imagen de España en la película. Pino y Roca se negó a ceder el guion y esto termina evitando las alianzas y coproducciones con los estudios de Hollywood, recordemos que España era un mercado valioso e importante para los estudios y prefirieron mantener las buenas relaciones con ellos. Esta situación hace que este primer proyecto nunca se concrete. La aparición del proyecto de Pino y Roca hace que España, luego de haber usado sus influencias diplomáticas para frenar en Estados Unidos el proyecto del ecuatoriano, tome conciencia de la importancia del personaje y hace unos intentos por desarrollar un película desde su perspectiva. Por su parte, Pino y Roca en cuenta de que la relación entre España y Estados Unidos impedía su proyecto, voltea su mirada hacia la Alemania nazi e intenta hacer la coproducción con Alemania logrando algunos avances pero no termina de concretar. En 1933, Roosevelt llega al poder en Estados Unidos, esto coincide con el nombramiento de Adolfo Hitler en la cancillería alemana. Se abre una etapa de disputa por la hegemonía en varias zonas del planeta, uno de esos espacios fue Latinoamérica. La política de injerencia y el intervencionismo militar en la región habían fomentado una corriente anti norteamericana que tenía fuerza. Roosevelt en conocimiento de los deseos de Alemania de acercarse al mercado cinematográfico latinoamericano, emprende una política nueva que fomenta el intercambio comercial y cultural. Era su estrategia para impedir la penetración del fascismo alemán o italiano, que tenía muy buenas relaciones con países como Argentina y Brasil. Esto viene de la mano de una campaña de opinión pública y de una acción en los medios de comunicación de masas, incluyendo al cine. En ese contexto Jack Warner, amigo de Roosevelt, inició algunos proyectos con temas latinoamericanos y anuncia un proyecto sobre Simón Bolívar. En México, el cine había alcanzado mucho auge, la figura de Cantinflas le había dado una importante proyección internacional. Uno de los promotores de Mario Moreno, Miguel Contreras Torres, quien había trabajado exitosamente como productor, guionista y director en Hollywood y Europa, se pone al frente de un proyecto sobre Simón Bolívar, con la idea de hacer un película que promoviera la unión de los pueblos latinoamericanos. Contreras Torres era un realizador nacionalista que ya había hecho varias películas históricas sobre México y su independencia. Así pues, Contreras hace la primera película sobre el Libertador. “Simón Bolívar” (1942). La producción contó con varias estrellas del cine mexicano del momento, el actor Julián Soler, encarnó a Simón Bolívar y la actriz Marina Tamayo a Manuela Sáenz. Se comenzó con la idea de hacer las escenas en los lugares reales, la filmación comienza en 1940 en Venezuela. La producción recibe el apoyo del intelectual venezolano Arturo Uslar Pietri, en ese momento ministro del gobierno de López Contreras. El ejército venezolano presta 450 hombres para filmar durante doce días las batallas de Junín y Carabobo. La idea de ir a los escenarios reales se desecha por un tema de costos elevados, la película se filma en México y se estrena en Julio de 1942 tanto en México como en Venezuela. El Presidente Medina Angarita condecora al actor principal, Julián Soler y al director Miguel Contreras Torres. La película tuvo una buena acogida tanto en el público como en la crítica del momento. Así luego de varios proyectos, luchas diplomáticas y mucha geopolítica se concreta la primera película. Luego viene una lista interesante de anuncios no cumplidos con actores de gran renombre. En 1953 se habló Charlton Heston y Sophia Loren como Bolívar y Manuela, ese mismo año Gregory Peck y Jean Marais para una versión francesa. En 1957, Sir Laurence Olivier y Ava Gardner. En 1959, el italiano Dino de Laurentiis vino a inspeccionar la estatua del Libertador en la Plaza Bolívar de Caracas, pensando en un proyecto que tenía por nombre “Se llamaba Bolívar”. Laurentiis barajó los nombre de Paul Newman, Marlon Brando, Henry Fonda, Kirk Douglas y Frank Sinatra. La segunda película sobre Simón Bolívar que pudo concretarse fue una coproducción entre Italia y España que se llamó “La epopeya de Bolívar” (1969), Alessandro Blasetti fue el director, y el austriaco Maximilian Schell interpretó al Libertador. En este filme actúa el venezolano Tomás Henríquez en el rol de Pedro Camejo, el maestro Aldemaro Romero participó en la Banda Sonora. La primera película venezolana protagonizada por Simón Bolívar, no es una obra propiamente narrativa, nos referimos a “Bolívar: sinfonía tropikal” (1979), del director venezolano Diego Rísquez; es una película que explora la vida de Bolívar a través de imágenes sin diálogo, referentes pictóricos y surrealistas. Hay un episodio curioso en la década de los noventa cuando se anuncia la producción de la película “Bolívar The Liberator” con una agresiva y novedosa campaña publicitaria y de recaudación de recursos que incluía la posibilidad de hacerse socio de la obra aportando capital. Edgard Meinhardt anunció la realización de una superproducción con capital de Hollywood y mencionaba los nombres de Andy García, Johnny Depp, Antonio Banderas y Keanu Reeves. En horario estelar aparecía Gilberto Correa hablando de las bondades de la producción. Todo esto terminó con un juicio por fraude dirimido en los tribunales. Bolívar vuelve a aparecer como personaje cinematográfico en Venezuela, otra vez de la mano del maestro Diego Rísquez, en “Manuela Sáenz, la libertadora del Libertador” (2000), con Mariano Álvarez como Bolívar y Beatriz Valdés como Manuela. La película cuenta la historia de amor entre Manuela Sáenz y Simón Bolívar, así como el atentado que sufre el Libertador en Septiembre de 1828. En el año 2002 Bolívar aparecería en el cine colombiano a través de la comedia “Bolívar soy yo” (2002), de Jorge Alí Triana. La película cuenta cómo Santiago Miranda, actor, abandona furioso la filmación de una serie de televisión sobre Bolívar, debido a que el guión obliga a Bolívar a morir. En el 2003, nuevamente en Colombia, se realiza “Bolívar, El Héroe” (2003), un animé dirigido y producido por Guillermo Rincón que cuenta la vida de Bolívar a través de los personajes de Tiránico y Américo, quienes representan el dominio español y las ansias de libertad de los pueblos de América. En el año 2006, la Fundación Villa del Cine realiza el mediometraje llamado “Bolívar eterno, ciudadano de la libertad”, de Efterpi Charalambidis y Beto Benitez. Esta obra relata la última visita del Libertador a su ciudad natal en el año 1827, con el propósito de consolidar la unión de la Gran Colombia y evitar que la Cosiata, movimiento liderado por José Antonio Páez, desmonte el plan de unificar América del Sur como una sola nación. Y así llegamos al año 2013, año en que no solo se realiza la primera película venezolana narrativa de ficción que tiene a Simón Bolívar como protagonista sino que se realizan tres películas en un solo año. Pero antes de llegar a eso, hablaremos un poco del Bicentenario y la Colección Libertadores. La Colección Libertadores Con motivo de la celebración del bicentenario de la independencia de los países latinoamericanos se preparó un proyecto de gran magnitud denominado la Colección Libertadores, un grupo de películas sobre los héroes de la independencia del continente. La idea había surgido de Camilo Vives, destacado productor y docente cubano en el área audiovisual, y José María Morales, productor español de larga trayectoria y con amplia experiencia en coproducciones con latinoamérica. Camilo contactó en Venezuela a Delfina Catalá, seguramente la productora de cine con más trayectoria en el país. La idea consistía en escoger las figuras más relevantes de la lucha por la emancipación de América Latina, haciendo especial hincapié no sólo en los hechos históricos, sino sobre todo en la faceta más humana de los personajes. Ideológicamente, el término Libertador no les viene dado sólo por el hecho de haber luchado por la Independencia de sus países. Su gesta revolucionaria se encaminó más allá, hacia la liberación de la humanidad. En ese fascinante proceso que fue la independencia del continente, todos los líderes compartieron la idea integradora de una gran patria americana, basada en dos grandes ideas: La fraternidad de sus pueblos y la libre relación con el resto del mundo, fundada en el progreso material, político, social y cultural. Sus esfuerzos no siempre se vieron recompensados, pero su lucha dejó un legado que sigue vigente. La Colección Libertadores estuvo compuesta por: “Martí, El Ojo del canario” (2010) del cineasta cubano Fernando Pérez. Un largometraje inspirado en la infancia y adolescencia de uno de los principales líderes de la independencia cubana, José Martí. Con una mirada más personal que histórica, Fernando Pérez acerca al espectador a la vida del político y escritor cubano. “Hidalgo, La Historia Jamás Contada” (2010) que, dirigida por el mexicano Antonio Serrano, narra la vida del sacerdote y revolucionario, Miguel Hidalgo y Costilla, haciendo especial hincapié en su participación durante la primera etapa de la Guerra de Independencia de México. “Revolución, El cruce de los Andes” (2010). Dirigida por Leandro Ipiña, la película relata el momento en el que el General José de San Martín cruzó la Cordillera de Los Andes con su ejército y el combate contra el Ejército Realista en América; campañas revolucionarias que fueron decisivas para las independencias de Argentina, Chile y Perú. “La Redota, Una historia de Artigas” (2011). La película refleja la lucha del militar José Gervasio Artigas para conseguir la libertad de su pueblo mientras Aníbal Larra, un espía español fracasa en su misión de asesinarlo. “Bolívar, el hombre de las dificultades” (2013) Largometraje basado en los obstáculos a los que se tuvo que enfrentar el militar y político venezolano, Simón Bolívar, durante los años 1815 y 1816, es el período donde escribe la Carta de Jamaica y viaja hasta Haití en busca de ayuda. “O Higgins. El niño rojo” (2014) del director Ricardo Larraín. La película es un retrato de la infancia y juventud de Bernardo O’Higgins, militar y gobernante que fue crucial en el proceso de emancipación de Chile. “Joaquim” (2017), dirigida por Marcelo Gomes. Esta coproducción entre Brasil y Portugal, desmitifica la figura del héroe nacional Tiradentes y rescata la cruel colonización portuguesa que sufrió el país latinoamericano. El capítulo Venezuela…. Una película sobre Simón Bolívar Como ya comentamos antes, quien comenzó el proyecto en Venezuela fue la productora venezolana Delfina Catalá y su organización Alter Producciones. Ella hizo los primeros contactos con la productora estatal la Fundación Villa del Cine. Camilo Vives representante del ICAIC (Instituto Cubano de Cine) viajó a Venezuela y se reunió con los representantes de ambas productoras, allí se establecieron algunos parámetros, la idea era montar una coproducción entre Venezuela, Cuba y España primeramente, pero que involucra a los otros países que participaban de la colección. Por la realización del capítulo Venezuela, la productora venezolana tendría el derecho a exhibir en Venezuela toda la Colección Libertadores. Desde el punto de vista conceptual, la serie buscaba un acercamiento más íntimo a los personajes, por eso se estableció un parámetro temporal interesante, no se utilizaría la aproximación panorámica que normalmente se usa en las películas biográficas, tratando de abarcar toda la vida del personaje en cuestión; contrario a eso, se escogería un periodo muy concreto para tratar de profundizar un poco más en la humanidad del personaje. Aunque no se planteó de esa forma, lo que se estaba era dando un parámetro narratológico o de construcción de relato, aspecto que abordaremos más adelante en este mismo ensayo. Luego de este encuentro inicial había unas tareas muy concretas que había que llevar adelante, la escritura del guión cinematográfico y la búsqueda de recursos para hacer la producción de la película venezolana. Poco tiempo después José María Morales visitó Venezuela para confirmar la idea general de la coproducción, él llevaba la producción en España y la relación con Televisión Española que también era socio de la colección. Una de las razones principales de su visita estaba asociada a la escogencia del director de la película sobre Bolívar. Originalmente cuando se concibió el proyecto se aspiraba que el director de la película fuese el reputado director colombiano, Sergio Cabrera, artista de gran trayectoria en el continente. Aunque el nivel artístico del postulado era incuestionable las partes venezolanas, la Villa del Cine y Alter pusieron como condición que el director de la película fuese un venezolano y propusieron el nombre de Luis Alberto Lamata. Luis Alberto no solo era uno de nuestros directores más destacados, sino que también es historiador egresado de la Universidad Central de Venezuela, con experiencia previa en cine de recreación histórica. Su primera y muy premiada película “Jericó” (1990) -ganadora en su momento del premio más importante del Festival de la Habana- es considerada una de la mejores películas venezolanas, además Luis Alberto había dirigido programas de televisión de mucho éxito en España, detalle este que se convirtió en un aval tanto para José María Morales como para Televisión Española. Seleccionado el director, se estableció un tiempo para la entrega de un tratamiento del guion que sería leído y aprobado por todos los socios. Un tratamiento es un amplio resumen del argumento de la película, un estadio entre la sinopsis argumental y el guión literario y está compuesto por la descripción de las acciones que se suceden desde el inicio hasta el final de la película. La película era un reto muy importante, Bolívar era un personaje muy poco tocado en el cine nacional, prácticamente no aparecía, se estaba iniciando lo que sería quizás la primera película narrativa de ficción protagonizada por nuestro personaje histórico de mayor relevancia… Simón Bolívar, en el marco de un coproducción iberoamericana. El trabajo del guion quedó a cargo de Luis Alberto Lamata, José Luis Varela y José Antonio Varela. El siguiente paso era seleccionar cuál era el período histórico que abordaría la película, para tal fin se convocó a una mesa de trabajo donde participaron el director y los dos escritores, junto a Javier Sarabia, Presidente de la Cinemateca Nacional en ese momento y Delfina Catalá, productora en Venezuela. El co-productor español José María Morales tenía la idea de trabajar un pasaje de Simón Bolívar asociado a Manuelita Sáenz para envolver la película con un halo de romanticismo y una trama amorosa que siempre es una temática muy comercial dentro de las películas de ficción, sin embargo el equipo venezolano consideró que el pasaje más interesante ya había sido tocado en varias obras, incluyendo “Manuelita”, la película de Diego Rísquez y que por tal motivo era preferible buscar otro episodio. En las distintas reuniones para la escogencia de la anécdota a desarrollar se manejaron varias alternativas. Delfina Catalá era de la idea de trabajar el episodio en el río Magdalena en 1830, existe una tesis que sostiene que durante el viaje por el río, Bolívar intentó armar un contingente para volver a Venezuela. Javier Sarabia se inclinaba por el fusilamiento del General Piar en 1817, el pensamiento de Bolívar ante esa compleja decisión, el ejercicio de la política en tiempos de guerra ante la posibilidad de perder el control de las fuerzas aliadas. José Antonio Varela propuso trabajar el momento de la famosa frase, “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, era el año 1812 y el fuerte terremoto curiosamente había arrasado todas las ciudades a favor a la naciente República y conservado las ciudades que seguían fieles al reino de España. Luis Alberto Lamata tomó la palabra y dijo: “Yo quiero trabajar al Bolívar que está en su peor momento, un Bolívar derrotado que está pensando en suicidarse”, ese es el Bolívar de Jamaica en 1815. En 1814, José Tomás Boves levanta a los llaneros a favor del Rey de España, argumentando que Bolívar y los demás iban a crear una república para los blancos, en cambio, él prometía libertad para los esclavos. La Campaña de Boves arrinconó a los patriotas en oriente, Caracas es abandonada y ocurre la migración a Oriente. Bolívar parte hacia Jamaica, sin dinero, sin ejército y derrotado. Luis Alberto recalca que en un lapso de un año Bolívar pasa de estar completamente perdido y pensar en el suicidio, a llegar nuevamente a Venezuela, declarar la liberación de los esclavos y emprender una campaña que lo llevaría a derrotar a uno de los imperios más importantes de su momento histórico, el Imperio español. Luis Alberto lo que nos estaba describiendo (sin usar esa terminología) es uno de los pilares de la estructura dramática clásica, referido a la construcción del personaje, en dicha estructura el personaje protagónico suele tener un arco de transformación muy marcado, viviendo la historia relatada, el personaje se modifica, cambia. Escogiendo este periodo de tiempo entre 1815 y 1816, el personaje daría un giro radical desde el foso más profundo hasta el impulso para su victoria definitiva, esto contribuye a que la dramaturgia de la película sea mucho más interesante para los posibles espectadores. Sobre ese punto el docente español Sánchez Escalonilla refiere lo siguiente: "Ningún personaje es el mismo tras afrontar un proceso dramático. Por encima de todas las estrategias emocionales y narrativas estudiadas, más allá de las complejas estructuras del guion, de los puntos de inflexión y de las peripecias del argumento, siempre encontraremos protagonista en tensión. Y ésta es la historia que realmente interesa en contar. Al espectador le conmueven las historias de los personajes, no los relatos de unos sucesos ordenados de manera más o menos astuta". Antonio Sánchez Escalonilla (2008). Estrategias del Guión Cinematográfico. pág. 291. El Bolívar de 1815 no solamente está en el foso más grande y logra salir de ahí, sino que reúne una serie de particularidades muy interesantes y poco conocidas. En primer lugar, es un Bolívar civil, que hace ejercicio de la diplomacia y la política. Es un Bolívar de a pie, estamos acostumbrados a ver un Bolívar militar, a la cabeza de grandes gestas y grandes batallas, un Bolívar ecuestre, a caballo recorriendo países enteros. Siendo fieles al periodo podíamos mostrar la complejidad de un personaje que tiene muchísima facetas distintas. Desde el punto de vista político, el Bolívar de Jamaica sufre un cambio muy importante producto de la derrota y de la caída de la Segunda República. Luego de que Boves levantara a una buena parte de los negros y mestizos venezolanos en contra de la independencia, el Bolívar de Jamaica adquiere una visión política muy diferente, se da cuenta que la independencia sólo será posible si se convierte en una lucha popular, si deja de ser una guerra mantuana y se convierte en una guerra popular de todos los sectores, porque sino será derrotado nuevamente. El Bolívar de 1815 es un político que pide ayuda en distintos escenarios internacionales, de ahí surge la relación con el general Petión, líder de la naciente República de Haití. Imaginemos a un mantuano blanco, uno de los hombres más ricos del continente, que lo perdió todo y que decide ir a la Primera República negra a pedir ayuda, solo un hombre de avanzada, podría plantearse un plan como ese, plan que va a implicar un cambio de paradigma con relación a la mirada del personaje sobre los esclavos. Uno de los argumentos que usó Luis Alberto Lamata, es que todos los personajes contemporáneos con Bolívar que defendieron y elaboraron las doctrinas sobre la igualdad del hombre, todos vivieron y murieron teniendo esclavos, en cambio el Libertador al final de la expedición de Los Cayos y atendiendo la petición que le hizo el general Petión redactó la proclama de liberación de los esclavos en Venezuela. Esta imposición de Bolívar de liberar a los esclavos le cambia la naturaleza a la guerra de independencia y crea las condiciones para las futuras victorias. Otra de las características que considero importante recalcar y que sigue abonando a lo polifacético que es el personaje en este periodo corto de tiempo, es la aparición del Bolívar Naval. La expedición de Los Cayos tiene todas las características de una aventura sacada de una película de piratas. Bolívar y su pequeña flota atravesando el mar y enfrentando barcos españoles mucho más grandes y poderosos. Todos estos elementos hacen que en ese periodo teníamos la posibilidad de ver un protagonista de muchos rostros: deprimido, eufórico, civil, político, diplomático, pirata, en fin, un extraordinario personaje… Simón Bolívar. Luis Alberto Lamata tuvo la suerte de ser convocado en 1982 por la televisora privada venezolana Radio Caracas Televisión como investigador e historiador para una serie sobre Simón Bolívar. Ese importante proyecto estaba a cargo de uno de nuestros intelectuales más importantes, José Ignacio Cabrujas y también participaban otros grandes guionistas como Salvador Garmendia, Ibsen Martínez y Gustavo Michelena. Participaron los historiadores Elías Pino Iturrieta e Inés Quintero, que había sido compañera de clases de Luis Alberto en la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela. La serie la iba a dirigir César Bolívar, que había tenidos grandes éxitos con ficciones basadas en relatos históricos: Estefanía y Gómez. La serie nunca se concretó porque llegó el famoso viernes negro, pero para Luis Alberto quedó abierta esa inquietud y la empatía por el personaje y el periodo que cristalizó años después. Ante la pasión y los argumentos del director, los participantes en la mesa declinaron sus propuestas y se convencieron que el Bolívar de 1815 y 1816 era el mejor personaje para la película que íbamos a hacer. El tratamiento se escribió y fue aceptado por los socios internacionales. Bolívar… El hombre de las dificultades Luego de varios meses de investigación y trabajo se escribió el guion, y se iniciaron los trabajos de producción. La sinopsis de la obra quedó así: Venezuela está en guerra. El país se encuentra dividido en dos mitades. Hay familias enteras desgajadas en bandos opuestos. Corre el año de 1815 y la Segunda República cae estrepitosamente. El gran derrotado es Simón Bolívar, recién nombrado Libertador, quien sale fugitivo desde Cartagena, con la muerte pisándole los talones. Bolívar llega a Jamaica en medio de las peores dificultades, sin dinero ni amigos. Busca ayuda de otras naciones para liberar a América. Europa le cierra las puertas. El presidente de la rebelde Haití acepta recibirlo y escuchar sus propuestas. Esta noticia le devuelve el ánimo. Lo que ignora es que ya en la isla está listo un complot para asesinarlo. La conjura falla, pero Bolívar se va hacia Haití muy abatido. En Haití los problemas no cesan. Allá llegan los patriotas venezolanos que huyen de la caída Cartagena, dispuestos a bajar del pedestal de jefe al Libertador. En medio de una acalorada asamblea, Bolívar propone liberar a los esclavos para escándalo de muchos, pero será esta propuesta la que cambie los vientos de victoria a su favor. Bolívar zarpa de Haití como comandante de una pequeña pero valiente flota, dispuesta a dar la vida por sus ideales. Se inicia una nueva batalla de las muchas que librará el Hombre de las Dificultades por llevar la libertad a la América hispana. La producción se montó entre varios países y varias productoras participaron: Alter Producciones, la Villa del Cine, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, Wanda Films, Lusa Films y TVE. Todo esto en el marco de la “Colección Libertadores”. Fue realizada por un equipo de más de 200 personas desplegado en Argentina, España, Cuba, Antigua, Guadalupe, Estados Unidos y Venezuela. Contó con 3000 extras y un elenco de grandes figuras: Roque Valero, Jorge Reyes, Beatriz Valdés, Paula Woyzechowsky, Robny Piñango, Gilbert Laumord, Camila Arteche, Juvel Vielma, Alberto Alifa, Rafael Gil, Daniel Rodríguez y Samantha Dagnino. “Bolívar, el Hombre de las Dificultades” (2013) fue estrenada el 16 de agosto del año 2013 en Venezuela y se convirtió en la primera película narrativa de ficción hecha y estrenada en las salas del país y cuyo protagonista es el Libertador Simón Bolívar. Ese mismo año se hicieron dos más: “Diario de Bucaramanga” (2013), dirigida por Carlos Fung y basada en el diario del general francés Luis Perú de Lacroix, escrito durante su época como edecán de Bolívar, se desarrolla en el año 1828, cuando El Libertador se encontraba en Bucaramanga, mientras esperaba noticias de los acontecimientos de la Convención de Ocaña. “Libertador” (2013), una superproducción hispano-venezolana dirigida por Alberto Arvelo y protagonizada por Édgar Ramírez (quien también es el Productor Ejecutivo) y con música de Gustavo Dudamel. La película muestra la infancia de Bolívar y los momentos que sembraron su determinación para defender los derechos de los pueblos indígenas y esclavos; su posterior matrimonio con María Teresa Rodríguez del Toro y la cicatriz que dejó su prematura muerte. Revela su descenso a una Europa en decadencia antes de regresar a Suramérica, donde inició una serie de complicadas campañas militares que muestran espectaculares paisajes bajo el fuego de los cañones de la guerra de Independencia. La primera se terminó en el 2013, incluso antes que “Bolívar, el Hombre de las Dificultades” (2013), pero fue estrenada en televisión hacia finales de año. La segunda, “Libertador” (2013), se estrenó el 24 de julio del año 2014. La reconstrucción del pasado y el rescate de la memoria histórica es una ardua y difícil tarea en un mundo que cada día promociona el instante, la fugacidad y el olvido como formas de relacionarnos con el tiempo. Creemos que esa tarea hoy no puede concebirse sin la presencia del audiovisual, hemos querido hablar de la construcción audiovisual de nuestro principal personaje histórico para mostrar el descuido al que fue sometido por muchos años y para evaluar los avances que se han podido tener en este siglo. ¿Hay verdadera conciencia de la importancia del audiovisual en este sentido o sigue recayendo sobre él un conjunto de prejuicios? ¿Por qué razón un texto es más “verdadero” o más riguroso que una película? Al menos esa es la percepción a priori que parecemos tener, quizás porque se conocen más las películas que los textos. Suelen algunos investigadores usar los textos para criticar la historia visual, como si la historia escrita fuera absolutamente sólida y no presentara ningún problema o ninguna duda. Esta es una de las líneas de trabajo del profesor Robert A. Rosenstone: “La historia, incluida la escrita, es una reconstrucción, no un reflejo directo: la ciencia histórica -tal y como la practicamos- es un producto cultural e ideológico del mundo occidental en un momento de su devenir; dicha ciencia no es más que una serie de convenciones para pensar el pasado; las declaraciones de universalidad de la historia no son más que las grandilocuentes pretensiones de cualquier sistema de conocimiento; el lenguaje escrito sólo es un camino para reconstruir la historia, un camino que privilegia ciertos factores: los hechos, el análisis y la linealidad… La historia no debe ser reconstruida únicamente en papel. Puede existir otro modo de concebir el pasado, un modo que utiliza elementos que no sean la palabra escrita: el sonido, la imagen, la emoción, el montaje”. Robert A. Rosenstone. El pasado en imágenes. p. 20 Hayden V. White, en conocimiento del trabajo de Rosenstone, acuña el término “Historiofotía”, y la define como “la representación de la historia y nuestro pensamiento acerca de ella en imágenes visuales y discurso fílmico”. El investigador considera al cine como un recurso para obtener nuevas representaciones sobre el pasado, distintas a las formas que encontramos en el discurso de los historiadores del ámbito académico. Ve la incorporación del cine a las tareas de la historiografía profesional como un proceso natural dentro de una nueva época. Según White, la “historiofotía” puede inscribirse dentro de los nuevos géneros de representación posmoderna. “It is obvious that cinema (and video) are better suited than written discourse to the actual representation of certain kinds of historical phenomena-landscape, scene, atmosphere, complex events such as wars, battles, crowds, and emotions”. Hayden White. Historiography and Historiophoty. pp. 1193-1199 En ese trabajo el autor deja claramente expuesto que a su criterio y para ciertos tipos de trabajo historiográfico el cine tiene mayores cualidades que la palabra escrita. “Bolívar, El Hombre de las Dificultades” (2013) fue vista en prestigiosos festivales como el de Mar del Plata en Argentina y Huelva en España. Fue transmitida por Televisión Española, y es parte de la colección de Filmin, la principal plataforma española de video bajo demanda. En Venezuela fue vista por más de 250.000 personas en salas de cine, según los datos del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía. Si a esos espectadores le sumamos los que las vieron luego en televisión y tomando en cuenta el alcance que tiene este medio, no resulta descabellado pensar que cerca de un millón de personas en Venezuela vieron la película. ¿Podemos imaginar en el presente esa cantidad de personas leyendo algún libro biográfico sobre Simón Bolívar? Cuando alguien ve la película y descubre que Bolívar viajó a Haití a pedir ayuda cuando sus compañeros le decían que era una locura, cuando podemos visualizar el contexto en el que se escribió la carta de Jamaica, cuando descubrimos un Bolívar capitán de barco y observamos cómo eran las embarcaciones con las que se hizo la expedición de Los Cayos, o cómo eran las construcciones arquitectónicas de la Haití de la época, ¿no estamos cumpliendo el rol de estos nuevos géneros de representación postmoderna? Cuando la película se ve en una escuela del estado Falcón, ¿no queda claro el esfuerzo por perpetuar en ese grupo de niños la memoria de nuestro prócer y nuestra memoria como pueblo? El Tiempo como Dimensión Ideológica Nuestra investigación aborda cómo el cine histórico venezolano del siglo XXI relaciona la dimensión del tiempo con la dimensión ideológica en la construcción del relato cinematográfico. Nos interesan las relaciones entre narración e historiografía y las relaciones entre tiempo histórico y construcción del relato. Una de las categorías que se utilizan para el análisis del relato fílmico es justamente la dimensión del tiempo. “Todo relato plantea dos temporalidades: la de los acontecimientos relatados y la relativa al acto mismo de relatar. En el contexto del universo construido por la ficción, la diégesis, un hecho puede definirse por el lugar que ocupa en la supuesta cronología de la historia, por su duración y por el número de veces en que interviene”. André Gaudreault y Francois Jost (1995). El Relato Cinematográfico. p.112. Consideramos que el tiempo histórico funciona igualmente como una categoría, como un constructo, un nicho conceptual de aproximación para aprehender la realidad, para establecer criterios de organización, de periodicidad, para entender los contextos y los hechos de mujeres y hombres en el tiempo. Por eso el tiempo histórico a diferencia del tiempo cronológico puede ser un collage, una composición que persigue el entendimiento y la construcción de postulados que están en el universo del historiador, sujeto que interpreta y que aporta la subjetividad de su pensamiento. Establecemos paralelismos entre relato histórico y relato cinematográfico, el historiador (autor) cumple la función de narrador o instancia que construye el relato. En todo este proceso de construcción de la historia de “Bolívar, el hombre de las dificultades” nos queda claro la importancia que reviste la concepción temporal de la obra cuando abordamos un personaje histórico complejo, personaje que como todos tiene un devenir a lo largo de los años, tiene cambios, se ve sometido a múltiples circunstancias y múltiples encrucijadas. Escoger el tiempo histórico que vamos a contar, es escoger qué es lo que queremos contar, es seleccionar la mirada que tenemos sobre esos hechos, y es al mismo tiempo tomar una posición ideológica sobre la historia, sobre los hechos. ¿Es lo mismo contar el Bolívar de 1815 a contar el Bolívar de 1830? ¿No nos puede arrojar el mismo personaje distintas visiones, distintas “historias”? Con este ejemplo lo que queremos dejar muy claro es que la selección del periodo histórico en la construcción del relato histórico, es un ejercicio de construcción ideológica. “Para definir esa visión parcializada del mundo, se puede recurrir al concepto marxista de ideología como falsa conciencia. Naturalmente, desde el punto de vista marxista dicha conciencia falsa nace como ocultamiento teórico (con pretensiones de objetividad científica) de relaciones materiales y concretas de la vida. Pero aquí no nos interesa estudiar el mecanismo de motivación de la ideología, sino su mecanismo de organización, no su génesis, sino su estructura”. Umberto Eco. Tratado de Semiótica General. 1977. p.405. Eco establece diferencias entre la lectura marxista y la lectura semiológica, maneja la ideología como un catalizador de los procesos de significación y/o comunicación. La asocia a elementos de la narración en conjunción con aspectos de la estructura temática. Nosotros quisiéramos partir de allí pero agregar el andamiaje de la dimensión tiempo en la construcción del relato y cómo ese proceso puede estar íntimamente relacionado con los postulados ideológicos de la obra. Nos hacemos las preguntas: ¿Puede haber relato sin ideología? ¿Puede existir un tiempo histórico sin una ideología que lo sustente? La naturaleza del trabajo de selección realizado para la película “Bolívar, el hombre de las dificultades” lo que hace es responder a esta interrogante cuando el autor escoge un Bolívar que toma conciencia de que la independencia tiene que ser popular o no va a ser, cuando el autor dentro de una infinitas posibilidades de hechos en la vida de un personaje, escoge el momento en que ese personaje es un pionero en el reconocimiento de los derechos y la igualdad del hombre, cuando deja claro que es el único personaje de su tiempo que libera a sus esclavos y a los esclavos de su país. Cuando en la narración de la película se le otorga un valor a esas acciones, cuando se carga de contenidos emocionales positivos, lo que se está es dejando claro una posición ideológica, una visión estructurada del mundo, un conjunto de valores y de conceptos que la película comparte con su autor y, en muchos sentidos, con el contexto en que está realizándose. Lo primero que hicimos en este ensayo fue hacer una panorámica sobre el contexto histórico y político en el que se dio la primera película sobre Simón Bolívar. En ese momento existía la posibilidad de hacer un Bolívar que sirviera a un plan de la Alemania nazi para entrar en el mercado latinoamericano. También existía la posibilidad de hacer uno que simpatizaba con la visión española que manejaba el franquismo. El proyecto que finalmente se hizo, nació como una iniciativa a favor de la integración Latinoamericana pero solo fue posible en el marco de un proyecto que intentaba mejorar la visión que tenían los latinoamericanos de las políticas norteamericanas y de la doctrina Monroe. Fijémonos cómo en un solo momento histórico, hay cuatro vertientes distintas, que pueden dar visiones distintas de un mismo personaje y cómo dentro de la vida de ese personaje puede haber anclas, puede haber espacios de dónde se pueden tender puentes hacia todas esas miradas. Finalmente cada visión estructurada del mundo (ideología) va a empatizar y conectar con distintos aspectos, acciones y momentos en la vida del personaje. He allí la complejidad y la importancia de la selección del tiempo en la construcción del relato y la consciencia de la presencia de un andamiaje ideológico que se construye para contar una historia. Aquí volvemos al inicio, la lucha por el manejo y control de la historia es una lucha por la hegemonía y la construcción ideológica. Todo relato histórico escrito o audiovisual reproduce la ideología de su autor y el contexto histórico en el que fue hecho. Puede armonizar con las instituciones e ideologías dominantes o puede hacerlo con las que se oponen a ellas y elaborar una contra historia o un contra análisis. Ferro señala que habría que diferenciar los filmes que se inscriben dentro de las corrientes ideológicas dominantes o minoritarias de oposición y aquellos que al contrario arrojan una mirada independiente y renovadora sobre las sociedades, por lo que plantea una tercera vía, la de unas obras que logran separarse de la dialéctica que domina ese momento la sociedad. “El cine nos ayuda a comprender la historia si el cineasta utiliza su buen ojo y su arte para observar en su entorno y discernir lo que los políticos y las iglesias que rigen la sociedad no quieren saber; si la disecciona como con un bisturí, examina después a los analistas y entonces descubre los auténticos dispositivos que esconden los discursos y las posturas. Por su conocimiento del presente, ayuda a entender lo que pudo ser el pasado, ya que la historia también es la relación entre pasado y presente, pues lo que hay en el presente es la herencia del pasado”. Marc Ferro. El Cine un Visión de la Historia. p.162. En “Bolívar, el hombre de las dificultades” se utilizaron pasajes ficcionados para, desde el estereotipo construido de un Bolívar mujeriego y romántico, tratar de poner personajes femeninos aguerridos y en igualdad de condiciones con el hombre, personajes femeninos que siempre han existido pero que el episteme reinante suele ocultar. En próximos trabajos vamos a abordar cómo en esta película no sólo la escogencia del tiempo y de los eventos contados hablan de la construcción ideológica de la película, sino también cómo son determinantes las licencias y cómo la ficción participa en esa construcción. REFERENCIAS DÍEZ, Emeterio. Bolívar en el laberinto del cine. X Congreso de la asociación de historiadores de la comunicación. 2009. ECO, Umberto. Tratado de Semiótica General. Barcelona. Lumens. 1977. FERRO, Marc. El Cine, Una Visión de la Historia. Madrid. Editorial AKAL. 2008. FERRO, Marc. Historia Contemporánea y Cine. Barcelona, Editorial Ariel. 1995. GAUDREAULT, André y JOST, Francois. El Relato Cinematográfico. Barcelona. Ediciones Paidós. 1995. KOHAN, Néstor. Simón Bolívar y nuestra Independencia, una lectura latinoamericana. Ediciones digitales de La Rosa Blindada. 2013. MARX, Karl y ENGELS, Friedrich. La ideología Alemana. Traducción: Wenceslao Roces. Editor digital: Titivillus. 1932. IZAGUIRRE, Rodolfo. Acechos de la imaginación. Monte Ávila, 1993. PEREDO CASTRO, Francisco. “Prensa, cine y propaganda. El periodismo cinematográfico mexicano y el panamericanismo durante la Segunda Guerra Mundial”. Ponencia presentada en el IV Encuentro Internacional de la Prensa en Iberoamérica (1792-1970). Chiapas. historiadoresdelaprensa.com.mx/hdp/files/274.pdf PÉREZ PIMENTEL, Rodolfo. Diccionario biográfico del Ecuador. Guayaquil. Universidad de Guayaquil. 2000. http://www.diccionariobiograficoecuador.com/tomos/tomo17/p3.htm PONCE, Gabriela. “Venezuela tiene que terminar de enterrar a Bolívar”. ABC digital. 2018. https://www.abc.es/internacional/abci-venezuela-debe-terminar-enterrar-bolivar-2018120802 18_noticia.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F ROSENSTONE, Robert. El Pasado en Imágenes. Barcelona. Editorial Ariel. 1995. SÁNCHEZ ESCALONILLA, Antonio. Estrategias del Guión Cinematográfico. Ariel. Barcelona. 2008. TIRADO, Ricardo. Memoria y notas del cine venezolano, 1897-1959. Caracas: Fundación Neumann. 1987. WHITE, Hayden. Metahistoria. La representación histórica en el siglo diecinueve. Buenos Aires. Fondo de Cultura Económica, 1998. WHITE, Hayden. Historiography and Historiophoty. The American Historical Review, Vol. 93, No. 5. 1988. FUENTES ORALES Entrevista Delfina Catalá. Productora. Caracas. Mayo, año 2020. Entrevista José Luis Varela. Guionista. Caracas. Mayo, año 2020. Entrevista Javier Sarabia Mariche. Realizador, Investigador. Caracas. Junio, año 2020 Entrevista Luis Alberto Lamata. Director, Guionista. Junio, año 2020. LARGOMETRAJES Bolívar, El Héroe (2003) Bolívar, El Hombre de la Dificultades (2013) Bolívar: sinfonía tropikal (1979) Diario de Bucaramanga (2013) Hidalgo, La Historia Jamás Contada (2010) Joaquim (2017) La epopeya de Bolívar (1969) La Redota, Una historia de Artigas (2011) Libertador (2013) Manuela Sáenz, la libertadora del Libertador (2000) Martí, El Ojo del canario (2010) O Higgins. El niño rojo (2014) Revolución, El cruce de los Andes (2010) Simón Bolívar (1942)
0
Puede agregar este documento a su colección de estudio (s)
Iniciar sesión Disponible sólo para usuarios autorizadosPuede agregar este documento a su lista guardada
Iniciar sesión Disponible sólo para usuarios autorizados(Para quejas, use otra forma )