TEORÍAS X Y Y DE MCGREGOR
Las teorías de McGregor, X y Y, son dos teorías que describen el pensamiento de los directos de una
organización o empresa, sobre cómo abordar a los trabajadores frente a su dirección y manejo.
McGregor, en su obra El lado humano de las organizaciones, describe dos formas distintas en que los
directivos perciben a los trabajadores, y que definen la forma en que estos procederán.
Las teorías X y Y son excluyentes entre sí, por cuanto se trata de concepciones distintas o contrapuestas
respecto a cómo se ve el directivo en relación con los demás miembros de la organización.
TEORÍA X.
La teoría X representa la concepción más tradicional del papel del trabajador en la organización, según la
cual, el trabajador sólo responde ante amenazas y el poder de subordinación de su jefe o directivo.
La teoría X presume que el trabajador es mediocre y necesita ser controlado; se presume que el trabajador es
vago y hará apenas lo necesario y necesita ser presionado y castigado para lograr la productividad esperada
de él.
Esta teoría supone que el ser humano por naturaleza no tiene iniciativa propia, y prefiere ser dirigido y que
otros asuman las responsabilidades, de manera que el trabajador se siente cómo haciendo lo que le dicen que
debe hacer.
TEORÍA Y.
La teoría Y asume que el trabajador está allí porque el trabajo le satisface y lo considera como un medio de
realización y superación personal.
El trabajador necesita del trabajo y le satisface tenerlo, por lo tanto, no hay un conflicto entre los intereses del
trabajador y de la empresa, sino que existe una sinergia que ofrece utilidad a ambos.
El trabajo genera tanta satisfacción como el descanso, en razón a que al trabajador por lo general no le
disgusta trabajar.
Bajo esta concepción el control y el castigo pasan a un segundo plano, por lo que la motivación y el
compromiso de los trabajadores con los objetivos de la empresa llevan resultan en la herramienta predilecta.
Para el trabajador la empresa es un instrumento para la consecución de sus objetivos, como lo es el
trabajador para la empresa.
De la manera como el directivo conciba al trabajador, así será su política de recursos humanos, y así será el
clima organizacional que se respire en la empresa.