“Mi jefa me quiere hundir” (adaptado para la catedra de comportamiento organizacional ,por la profesora Karina
Cabeda
El mundo corporativo tiene una larga trayectoria de modelos de liderazgo bestiales que hacen que vivir en una
empresa se pueda convertir en un verdadero infierno para los empleados que dependen de estos jefes.
El consultorio está de parabienes. Con la apertura de actividades luego de la “cuarentena” impuesta por la
pandemia, los ejecutivos no paran de llamar y reservar turno. Inclusive, los directivos más complicados, piden doble
turno presencial con almuerzo incluido.
Recibimos a Romina. Al abrir la puerta del consultorio observé que Romina tenía los ojos rojos. Le pregunté si
estaba llorando, pero no, parece que el viento feroz en la ciudad le generó una alergia que le daban ganas de
arrancarse los ojos. La paciente se acostó en el diván, se puso colirio y sin más disparó: “Mi jefa me hunde, me
–quiere
Contame
un poco tu historia laboral así entiendo de dónde venís y qué te está pasando.
hundir”.
–Cerca de nueve años atrás ingresé a una compañía multinacional, después de haber trabajado por más de once
años en otra que realmente me dio todas las oportunidades. Tuve una posición global, en épocas donde aún la
transformación digital daba sus primeros pasos, y teníamos que viajar y viajar. Y entonces fui mamá y tuve que
buscar nuevos horizontes. Así es como llegué a la empresa actual, con una posición de liderazgo, pero más local y
con menos viajes.
Romina enmudeció, probablemente meditando su pasado glorioso o mirando los querubines que hice pintar en el
techo para que los pacientes tuvieran una visión más agradable de su realidad espantosa.
–¿Cómo definirías a tu jefa?
–Una hundidora serial. No sé si esa palabra existe, pero te hunde, quiere que desaparezcas. Tal vez es su falta de
creatividad o inseguridad, pero cuando vas con ideas, te mira raro. No te dice nada. No puedo aún entender si no
entiende o se hace la tonta. Poco a poco, me fui dando cuenta que ella quería limitarme. Nada de lo que hacía era
correcto, pero, sistemáticamente, ella terminaba haciendo o presentando lo que yo u otros del equipo le habíamos
presentado. Obvio que nunca nos dio el crédito. Una vez le mostré un cambio organizacional que nos permitiría
mayor agilidad, evitar contingencias legales, generar promociones y ganar en conocimiento. Recuerdo que lo había
dibujado y cuando se lo mostré me miraba como si le hablara de la fórmula de la Coca-Cola. Me pidió sacarle una
foto. Terminó usando eso en una reunión con directores. Nunca me dijo nada, nunca me agradeció.
–¿La confrontaste? ¿Pediste ayuda?
–Nunca la confronté. Mi intuición me decía que no iba a ganar nada. Pero aproveché un programa que me ofreció la
empresa de mentorías internas. Comencé con un mentor que me ayudó mucho, especialmente porque es una
persona a quien mi jefa le tiene bastante respeto. Desarrollamos una relación muy positiva y, gracias a él, comencé a
tener más visibilidad. Él comenzó a hacer más notorio todo mi trabajo, los beneficios e impactos que el mismo
generaba. Incluso me sugirió aceptar roles fuera de mi función en algunos proyectos de la compañía que me dieron
más roce con otras áreas. Al conectarme con otros líderes y que mi trabajo tuviera más visibilidad, la evaluación 360°
pasó de ser buena a sobresaliente ya que la mirada de los otros mejoró mucho.
Los querubines del techo la mantuvieron en un estado soporífero. Finalmente, volvió al mundo real y fue directa:
“Estoy harta de su inseguridad, miedos, falta de toma de riesgos y, sobre todo, de que nos asfixie. Esta semana mi
paciencia se colmó, por eso lo vengo a ver a usted. Hace años que busco crecer, y nunca puedo, participo de
búsquedas y nada. De pronto llega un correo y se abrió la búsqueda de mis sueños. ¿Sabe quién publicó esa
búsqueda? ¡Mi jefa! Y no me había dicho nada. Ella nunca mencionó que iría a abrir esa búsqueda. Le dije si podía
aplicar y me contestó que su idea era un perfil que venga con esa experiencia y que quisiera un movimiento lateral.
Eso y decirme no pierdas el tiempo, fue lo mismo. Fue un baldazo y no de agua fría; fue de hielo, de esos que te
duelen más de los que enfrían”.
–¿Hablaste con tu mentor? Él podría serte de utilidad en este momento…
–Fue lo primero que hice. Me entendió y me fue sincero: que haga lo que haga, crecer en estas circunstancias no iba
a pasar. Y si quería crecer no iba a ser en esta empresa. A veces, hay que saber leer los mensajes.
Desde ayer ya inicié mi nueva búsqueda. Ya lo tengo decidido y haré lo que debo hacer y ni bien me aparezca la
oportunidad, se cierra la puerta.
Romina se levantó del diván. Encaró a la puerta sin mirarme. Antes de virar hacia mí, se secó las lágrimas: “Doctor, al
final las personas no renunciamos a nuestros trabajos, renunciamos a nuestros jefes, a los malos jefes”. Romina se
fue, pero antes me pidió el teléfono de la persona que pintó los querubines en el techo.
Romina, hay muchos antilíderes dando vueltas; personas inseguras, con falta de confianza y miedo a quienes muchas
organizaciones apañan. Vas a tener que aprender a que en tu vida profesional estas sanguijuelas se reproducen y se
cuelan en los lugares menos pensados.
Adaptado, para uso interno de la Cátedra de Comportamiento Organizacional (FCE - UNLZ), Andrés Hatum es
Profesor en Management y Organización en la Escuela de Negocios, UTDT. Ha sido Profesor Titular del IAE Business
School y Profesor Visitante en el IESE de Madrid y Barcelona, ESE (Chile), Adofo Ibañez de Chile y Miami, así como
Nyerode Business Universiteit en Holanda.
Preguntas del caso
Justifica tus respuestas en base libro ROBBINS, STEPHEN P. y JUDGE, TIMOTHY A. Comportamiento organizacionalDecimoquinta edición PEARSON, México, 2013ISBN: 978-607-32-1980- (retos del comportamiento organizacional
pag 15-23)y ( modelo básico del comportamiento organizacional pag 25)
¿Cuál es el dilema que plantea el caso?
¿Qué aspectos de los retos del comportamiento organizacional del rol gerencial se ponen en cuestión en el caso?
¿Cuáles son las variables del modelo del comportamiento organizacional que se exponen a nivel individual?
¿Cuál sería tu comportamiento si fueras romina teniendo en cuenta la situación?