1 DEFINICIÓN La flexibilidad cognitiva es la capacidad humana de adaptar las estrategias de procesamiento cognitivo para enfrentar condiciones nuevas e inesperadas en el entorno (Cañas et al., 2003). Esta definición implica tres características conceptuales importantes. En primer lugar, la flexibilidad cognitiva es una habilidad que podría implicar un proceso de aprendizaje, es decir, podría adquirirse con la experiencia. En segundo lugar, la flexibilidad cognitiva involucra la adaptación de las estrategias de procesamiento cognitivo. Una estrategia, en el contexto de esta definición, es una secuencia de operaciones que busca a través de un espacio de problemas (Payne et al., 1993). Por lo tanto, la flexibilidad cognitiva se refiere a cambios en comportamientos complejos, y no en respuestas discretas. Finalmente, la adaptación ocurrirá ante cambios ambientales nuevos e inesperados después de que una persona haya estado realizando una tarea durante algún tiempo. Aunque la flexibilidad podría ser una capacidad adaptativa de los individuos (Payne et al., 1993), esta adaptación no siempre ocurre. En situaciones donde una persona debería ser flexible para lidiar con los cambios en el entorno, pero no lo hace, hablamos de inflexibilidad cognitiva. Un ejemplo de esta inflexibilidad ocurre cuando acciones que han demostrado ser efectivas en situaciones previas se llevan a cabo insistentemente en nuevas situaciones donde son ineficaces. Por ejemplo, imagina que estamos dentro de una habitación e intentamos persistentemente abrir la puerta tirando de ella (como es normalmente el caso), pero la puerta permanece cerrada. Podríamos pensar que la puerta está rota en lugar de intentar abrirla empujándola. ¿Cuál es el problema? Es posible que no estemos abordando la falta de espacio dentro de la habitación o que no sepamos que en este tipo de edificios las puertas se abren de una manera diferente. La investigación sobre la flexibilidad y la inflexibilidad cognitiva ha llevado a la propuesta de hipótesis explicativas de estos fenómenos. Consideraremos todas estas en la siguiente sección. 2 HIPÓTESIS EXPLICATIVAS DE LA FLEXIBILIDAD COGNITIVA Cuando una persona realiza una tarea compleja, su comportamiento necesita adaptarse a las condiciones ambientales en las que se está ejecutando la tarea. Sin embargo, estas condiciones continúan cambiando a medida que la tarea se desarrolla; por lo tanto, para ser flexible, una persona debe prestar atención a estas condiciones de manera regular. Además, para adaptar su comportamiento a las nuevas condiciones, la persona necesita reestructurar su conocimiento para interpretar eficazmente la nueva situación y los nuevos requisitos de la tarea. La flexibilidad cognitiva, por lo tanto, depende de los procesos atencionales y de la representación del conocimiento. Por un lado, la flexibilidad cognitiva depende crucialmente de los procesos atencionales. Para detectar que una situación ha cambiado y que se requiere una respuesta no rutinaria, se necesita un nivel más alto de control atencional, donde la persona evalúa la nueva situación y planifica la acción a tomar. Para ser cognitivamente flexible, una persona necesita percibir las condiciones ambientales que podrían interferir con la tarea en cuestión. Además, es necesario invertir recursos en abortar una respuesta automática y, por lo tanto, planificar una nueva secuencia de acciones correspondientes que aborden eficazmente las nuevas demandas de la tarea. Por otro lado, la flexibilidad cognitiva también se refiere a cómo las personas representan su conocimiento sobre una tarea y las posibles estrategias con las que comprometerse. El comportamiento humano está controlado por el conocimiento que una persona tiene respecto a los valores de los parámetros ambientales. Este conocimiento se ha obtenido mediante el aprendizaje de situaciones similares previas. Sin embargo, este conocimiento debe modificarse cuando la situación cambia, con el fin de reinterpretar los posibles nuevos requisitos de la tarea. Es en este sentido que Spiro y Jehng (1990) han propuesto la Teoría de la Flexibilidad Cognitiva, según la cual las personas que poseen una representación de la tarea desde múltiples perspectivas pueden interpretar fácilmente los cambios situacionales en el entorno y, por lo tanto, pueden ser más cognitivamente flexibles. Estas personas, por lo tanto, tienen la capacidad de reestructurar rápidamente su conocimiento, adaptando así sus respuestas a las demandas situacionales que cambian radicalmente. Estas dos explicaciones se complementan entre sí, es decir, que para ser cognitivamente flexible, una persona necesita tanto enfrentar como interpretar la nueva situación, reestructurando su conocimiento para adaptar sus estrategias de comportamiento en consecuencia. 3 FLEXIBILIDAD COGNITIVA, EXPERIENCIA Y ERROR HUMANO Cuando una persona no es cognitivamente flexible, se comporta de manera no funcional al enfrentar las demandas situacionales, por lo que a menudo cometerá errores. Por esta razón, diferentes áreas de investigación han utilizado este fenómeno para explicar errores específicos de expertos. Algunos autores han concluido que los expertos tienden a ser más cognitivamente inflexibles (es decir, Anzai y Yokoyama 1984; Frensch y Sternberg 1989), y, de hecho, la investigación empírica ha demostrado que la inflexibilidad y la maestría están intrínsecamente unidas (Frensch y Sternberg 1989). También se piensa que los expertos cambian sus representaciones mentales de las tareas con menos frecuencia que los novatos (Anzai y Yokoyama 1984). En general, estos autores asumen que cuando una persona sabe que es hábil, es menos probable que cambie su estrategia después de detectar cambios significativos, y/o también es menos capaz de detectarlos en primer lugar. Por lo tanto, cuando los expertos dependen de rutinas de desempeño automatizadas, son menos capaces de juzgar la probabilidad de un fallo en un sistema (Edland et al. 2000). Sin embargo, se ha argumentado que estas teorías no hacen suposiciones sobre qué cambios ambientales afectarían el desempeño una vez que una persona ha automatizado su desempeño, y, además, asumen implícitamente que cualquier cambio conduce a la inflexibilidad cognitiva. Es decir, estas teorías asumen que el único factor importante para determinar la caída en el rendimiento es el grado de automatización del comportamiento. Por lo tanto, esta explicación parece ser insuficiente, ya que en las interacciones con el entorno, los expertos están expuestos a una gran variedad de cambios y su rendimiento se ve negativamente afectado solo por algunos de estos cambios. Algunos autores en psicología cognitiva defienden la hipótesis inversa. Por ejemplo, la investigación realizada por Spiro y Jehng (1990) sugiere que una característica destacada de los expertos es la capacidad de manipular representaciones mentales multifacéticas, lo que permite un mejor ajuste a los cambios ambientales y una mayor transferencia de conocimientos entre tareas. Reder y Schunn (1999) también han encontrado que los participantes que han tenido un mejor desempeño en una tarea dinámica se diferencian de aquellos con peor desempeño principalmente en su capacidad para adaptar sus estrategias de comportamiento a los cambios en las condiciones de las tareas, y no en el repertorio de estrategias, ni en la capacidad para ejecutar una estrategia particular. Sin embargo, el problema con estas teorías es que no explican por qué los expertos son cognitivamente inflexibles en algunas situaciones (Edland et al. 2000). Estas dos hipótesis podrían ser ciertas: los expertos pueden tener más dificultades para atender y percibir los cambios ambientales; sin embargo, después de notar los cambios, pueden modificar sus representaciones mentales de manera más eficiente para adaptar su comportamiento correspondiente. La cuestión de cuándo podemos esperar observar a un experto siendo cognitivamente inflexible debe responderse considerando la sugerencia de Cañas et al. (2003). Según estos autores, la flexibilidad cognitiva depende de si los cambios ambientales a los que se enfrenta una persona son importantes para la estrategia particular que la persona ha desarrollado durante el aprendizaje. Solo aquellos cambios que son importantes para la estrategia de una persona afectarían su desempeño. Los autores basan esta hipótesis en la teoría ecológica de la pericia de Vicente y Wang (1998) conocida como la Hipótesis de la Sintonización de Restricciones (CAH, por sus siglas en inglés). En resumen, esta teoría propone que la adquisición de habilidades debe entenderse como la adaptación a las restricciones impuestas por el entorno. Las personas desarrollan diferentes estrategias para adaptarse a estas restricciones, y cada estrategia desarrollada depende de diferentes características ambientales. Por lo tanto, solo aquellos cambios que afectan una estrategia particular que una persona está utilizando afectarían su rendimiento. Dentro de este marco, la pregunta debe reformularse, y como resultado, el enfoque no está solo en los procesos responsables de la flexibilidad cognitiva, sino también en qué restricciones ambientales son importantes y, en combinación con qué proceso, determinarían cuándo podemos observar flexibilidad cognitiva. Por lo tanto, en algunas ocasiones, el cambio, aunque no se haya detectado, será irrelevante y no afectará la efectividad del comportamiento, por lo que no podremos observar inflexibilidad cognitiva en el comportamiento del experto. Sin embargo, en otras ocasiones, ese cambio ambiental particular podría ser importante para la tarea o la acción que se ha puesto en práctica, y por lo tanto, la efectividad del comportamiento del experto se verá afectada. En estas ocasiones, la persona debe enfrentar e interpretar el cambio ambiental en consecuencia y luego modificar su representación para adaptar su comportamiento de manera efectiva. 4. ALGUNOS FENÓMENOS RELACIONADOS CON LA FLEXIBILIDAD COGNITIVA El concepto de flexibilidad cognitiva, especialmente su contraparte, la inflexibilidad cognitiva, está relacionado con otros cuatro conceptos que han sido estudiados en la Psicología del Pensamiento: bloqueo cognitivo, histeresis cognitiva, fijación funcional y reducción funcional. El bloqueo cognitivo se define como una tendencia a continuar con un curso de acción inicial, incluso en situaciones donde sería racional cambiar a un curso de acción alternativo. La persona enfoca su atención en una parte de la actividad que está realizando y muestra una limitación para distribuir su tiempo entre otras actividades concurrentes. Cuando una mala operación tiene múltiples efectos, la persona debe tomar una decisión deliberada para poder controlar las deficiencias de manera secuencial. Este fenómeno está relacionado con la inflexibilidad cognitiva. Como hemos visto en el bloqueo cognitivo, la persona parece estar enfocada en ciertos aspectos de la tarea e ignora otros; como consecuencia, continúa con el curso de acción que estaba llevando a cabo. En el caso de la inflexibilidad cognitiva, la persona sigue utilizando la misma estrategia que ha estado empleando, aunque las condiciones hayan cambiado. Esto nos permite considerar que la inflexibilidad cognitiva es una forma de bloqueo cognitivo. Sin embargo, reservaremos el término inflexibilidad cognitiva para las situaciones en las que el bloqueo cognitivo afecta a toda una estrategia, es decir, a un patrón de acciones y decisiones. La histeresis cognitiva, otro fenómeno relacionado con la inflexibilidad cognitiva, se define como la tendencia a mantener una decisión incluso después de que la evidencia haya demostrado que es un error. Esto también se conoce como estrechamiento cognitivo o visión de túnel, y suele explicarse como un fallo en el proceso de reevaluar una situación después de haber tomado una decisión sobre cómo abordarla. Este fenómeno, aunque relacionado con la inflexibilidad cognitiva, destaca la existencia de un diagnóstico erróneo de la situación. En el fenómeno de la inflexibilidad cognitiva, sin embargo, el énfasis está en la actividad errónea que la persona realiza para resolver el problema. Es decir, aunque al observar la inflexibilidad cognitiva podemos estar en una situación que tiene su causa en un diagnóstico erróneo, la causa reside en la actividad y no en el diagnóstico que la origina. Esta distinción es importante porque es posible que observemos inflexibilidad cognitiva que no tiene su origen en un diagnóstico falso. Un tercer fenómeno es la fijación funcional, que se define como la tendencia a considerar solo los objetos disponibles en una tarea según su función más comúnmente conocida. Las personas tienen dificultades para usar elementos que han adoptado una nueva forma. Esto ocurre porque tendemos a clasificar los elementos en categorías a las que fueron asignados previamente, y esto nos lleva a creer que los elementos solo poseen las propiedades asignadas a esa categoría particular. La fijación funcional significa que estamos fijos o rígidos en nuestras percepciones, incluso en el uso de objetos cotidianos. Esta rigidez inhibe nuestra capacidad para ver cómo estos objetos pueden ser utilizados de nuevas maneras. El fenómeno de la fijación funcional está relacionado con la inflexibilidad cognitiva en el sentido de que ambos tienen efectos similares, ya que ambos resultan en una imposibilidad de utilizar los recursos disponibles con el objetivo de superar las barreras que se encuentran entre el estado actual y el estado deseado. La diferencia es que para superar la fijación funcional es necesario encontrar una nueva función para los elementos que se están utilizando. Sin embargo, en el caso de la inflexibilidad cognitiva no es necesario encontrar una nueva función, sino utilizar los mismos elementos con las mismas funciones, pero con una estrategia diferente. Es decir, lo que se necesita es utilizarlos en una secuencia diferente, en diferentes áreas de acción, o con una frecuencia de uso distinta a la que se ha utilizado antes. Finalmente, la reducción funcional, un cuarto fenómeno relacionado con la inflexibilidad cognitiva, se ha definido como la tendencia a enfrentar un problema aferrándose a una única causa, mientras se descuidan todas las demás variables influyentes. Pueden presentarse varias modalidades de reducción funcional. El caso más general consiste en reducir las diferentes causas de un problema a un solo problema. En este caso, la reducción funcional produce efectos similares a la inflexibilidad cognitiva, es decir, una incapacidad para adaptar el comportamiento a las condiciones ambientales que enfrenta una persona. Sin embargo, la inflexibilidad cognitiva no tiene por qué ser producida por una disminución en las posibles causas que están generando los cambios. Estos fenómenos, por lo tanto, comparten los mismos efectos conductuales observables con la inflexibilidad cognitiva. Estos cuatro fenómenos conducen a una acción fija o impiden la solución de un problema, como en la inflexibilidad cognitiva, cuyos efectos fundamentales consisten en continuar con una estrategia que se ha utilizado hasta ese momento, pero que bajo las condiciones actuales no produce buenos resultados. Sin embargo, hay aspectos importantes que los diferencian. Varían en las explicaciones que se han ofrecido para los errores que observamos en el comportamiento. Aunque estas explicaciones son diferentes, todas tienen el mismo punto en común: proponen la existencia de un fallo en la evaluación de la situación que lleva a un fallo en su ejecución. En el caso del bloqueo cognitivo, este fallo consiste en la pérdida de un diagnóstico global de la situación, ya que se centra en aspectos concretos. En la histeresis cognitiva, el fallo radica en la fijación en un diagnóstico erróneo debido a las dificultades para evaluar la situación con nuevas evidencias. En el caso de la fijación funcional, la causa del fallo es la asignación fija de un objeto a una categoría, condicionando así las propiedades que se asignan a ese objeto. Finalmente, la reducción funcional ocurre cuando consideramos, solo en parte, las causas que producen un fenómeno. La explicación del fenómeno en términos de inflexibilidad cognitiva se centra en los procesos de automatización que comienzan después de una práctica extensa dentro de la tarea. En esta situación, el comportamiento está controlado por procesos que requieren menos recursos y que supervisan menos los posibles cambios que están teniendo lugar en el entorno. Exigencias inesperadas o inusuales en la situación obligan a la persona a introducir otras formas de control o comportamiento consciente. Un fallo en este proceso puede producir el fenómeno conocido como inflexibilidad cognitiva. 5. ENTRENAMIENTO FLEXIBILIDAD COGNITIVA DE LA El objetivo principal de la mayoría de los programas de entrenamiento de habilidades consiste en automatizar las habilidades para acelerar el desempeño y ahorrar recursos cognitivos para otras demandas de la tarea. Sin embargo, como se explicó anteriormente, la automatización de una habilidad puede estar asociada con la inflexibilidad cognitiva y los errores de desempeño. Por esta razón, se han propuesto diferentes programas de entrenamiento para superar los problemas de desempeño asociados con la automatización. Estos programas provienen de dos explicaciones cognitivas del fenómeno de la flexibilidad cognitiva: las hipótesis de representación del conocimiento y de los procesos atencionales. Un conjunto de programas ha seguido la hipótesis de la representación del conocimiento, que se centra en la reorganización del conocimiento para explicar cómo nos adaptamos a nuevas situaciones. La idea principal detrás de estos programas consiste en enfatizar la irregularidad y la variación en el entrenamiento sobre la repetición fija de pasos. Esta variabilidad se puede obtener mediante diferentes escenarios de entrenamiento con diferentes demandas, o aumentando el entrenamiento de diferentes estrategias de comportamiento en diferentes órdenes de secuencia. La investigación en la resolución de problemas complejos ha mostrado algunos ejemplos de este tipo de programa. Antoli et al. (en prensa) presentan un experimento en el que se proporcionó a los participantes una tarea de resolución de problemas que simulaba a un comandante de bomberos en dos bloques de entrenamiento diferentes: un grupo practicó la tarea en varios ensayos utilizando el mismo escenario de tarea, y el otro grupo practicó la tarea en diferentes escenarios de tarea. Los escenarios representaban un bosque abierto en llamas, y la tarea del participante consistía en detener el fuego utilizando diferentes estrategias que se enseñaron previamente: arrojar agua desde helicópteros o camiones, y hacer fuegos controlados con camiones. La variabilidad de los escenarios provenía de las diferentes variables disponibles para los participantes, como la velocidad y dirección del viento, la efectividad del agua o el tipo de terreno. Después del período de aprendizaje, ambos grupos de participantes se enfrentaron a escenarios idénticos, aunque diferentes de los utilizados en la fase de aprendizaje. Los resultados revelaron que los participantes en el grupo de entrenamiento variable cambiaron de estrategia más a menudo cuando se enfrentaron a nuevas demandas de la tarea durante la fase experimental, mientras que el grupo no variable tendió a repetir la misma estrategia practicada durante la fase de aprendizaje. Las consecuencias negativas de este tipo de entrenamiento podrían explicarse por la gran cantidad de recursos que deben invertirse debido a los continuos cambios ambientales. En estos casos, es necesario equilibrar la necesidad de automatización y eficiencia con la de prevención de errores. Sin embargo, en algunas circunstancias, los aprendices no pueden ser expuestos a todos los posibles escenarios de una tarea en particular. En esta situación, se necesita un enfoque diferente que permita el entrenamiento de la flexibilidad cognitiva sin la necesidad de entrenar a las personas a través de diferentes escenarios. Esta es la razón de un segundo grupo de programas que se han derivado de la hipótesis del procesamiento atencional. La idea detrás de estos programas es que las personas son incapaces de adaptarse a una nueva situación debido a una falta de capacidad para cambiar el control atencional hacia los requisitos importantes de la nueva situación. Esta es la razón por la que se ha desarrollado un segundo grupo de programas basados en la hipótesis del procesamiento atencional. La idea detrás de estos programas es que las personas no pueden adaptarse a una nueva situación debido a la falta de capacidad para cambiar el control atencional hacia los requisitos importantes de la nueva situación. En estos programas, se instruye a los aprendices a variar la cantidad de atención (es decir, esfuerzo) dedicada a las diferentes características de la tarea durante la sesión de entrenamiento. Por ejemplo, en una tarea que consta de varias sub-tareas que implican la exploración continua de varias pantallas, se les dice a los operadores que cambien sus prioridades de una pantalla a otra a través de diferentes bloques de entrenamiento. El objetivo de este entrenamiento es mejorar la eficiencia del desenganche de la atención de una subtarea a otra. Este tipo de entrenamiento ha demostrado proporcionar un mejor desempeño y transferencia de habilidades a nuevas situaciones que el tipo de entrenamiento que consiste en aprender cada sub-tarea por separado o practicar la tarea al mismo tiempo sin instrucciones de prioridad (Kramer et al. 1995). Por lo tanto, la efectividad de los programas de entrenamiento para mejorar la flexibilidad cognitiva dependería del tipo de tarea en cuestión. En primer lugar, los programas que enfatizan la variabilidad en el entrenamiento pueden ser apropiados para mejorar la flexibilidad cognitiva en situaciones de aprendizaje, permitiendo al aprendiz practicar con un conjunto representativo de diferentes situaciones de tarea. En segundo lugar, los programas que se enfocan en el desenganche atencional podrían ser útiles en tareas que involucren un conjunto claro de diferentes sub-tareas, como las tareas duales. 6. BASES NEUROPSICOLÓGICAS DE LA FLEXIBILIDAD COGNITIVA La característica principal de la flexibilidad cognitiva es la ocurrencia de un cambio o ajuste en el nivel de control atencional, o en la representación de una tarea, lo que lleva a un cambio en la estrategia realizada. El ejecutivo central es la estructura cognitiva que se ha pensado que está involucrada en dichos procesos de cambio. Por lo tanto, se ha propuesto que el substrato neurológico relacionado con el funcionamiento ejecutivo (corteza prefrontal y su circuito) es la base neuropsicológica de la flexibilidad cognitiva. Por ejemplo, en un estudio de fMRI relacionado con eventos (Schmitz et al. 2003), se ha demostrado que cuando individuos con el Síndrome de Asperger, que pueden tener una disfunción del giro frontal medial y las áreas del lóbulo parietal superior, realizan tareas de flexibilidad cognitiva (tareas de cambio de set), muestran una activación significativamente mayor en esas áreas. Además de esto, después de examinar dos grupos de personas lesionadas (lesiones isquémicas focales en el lóbulo frontal y ganglios basales) (Eslinger y Grattan 1993), se encontró que el lóbulo frontal parece mediar principalmente una forma concreta de flexibilidad cognitiva, la flexibilidad espontánea, un concepto más relacionado con la producción de ideas diversas y el acceso a sistemas de conocimiento con estrategias novedosas distintas de los enlaces semánticos comunes (relacionado con la hipótesis representacional). En contraste con esto, el sistema corticostriatal (ganglios basales y sus interconexiones) junto con el lóbulo frontal parece mediar la flexibilidad reactiva, cambiando el set de respuesta (relacionado con la hipótesis atencional). Por lo tanto, dentro de la investigación neuropsicológica, se puede encontrar apoyo para ambas hipótesis explicativas de los fenómenos de flexibilidad, ya que las regiones cerebrales involucradas en el cambio atencional y en el acceso a sistemas de conocimiento están implicadas en las diversas formas de tareas que requieren flexibilidad cognitiva.
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