UNIVERSIDAD NACIONAL DEL COMAHE FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN DOCTORADO EN EDUCACIÓN Seminario: “Perspectivas sociológicas sobre las desigualdades educativas”. Título: Políticas Públicas dirigidas al cuidado de la primera infancia de sectores populares en la provincia de Neuquén. Rupturas y continuidades en la segunda mitad del siglo XX. Docente: Dra. Nora Gluz Estudiante: Juana del Carmen Juarez Año: 2024 1 Introducción “En cuanto se avanza un poco en la igualdad surge una desigualdad nueva, lo que supone nunca abandonar la idea de acción, de un movimiento continuo que no debe nunca finalizar” Michelle Perrot1 Breve contexto de investigación. Este estudio es un ensayo reflexivo desde categorías sociológicas respecto a un problema significativo que aqueja a numerosas familias, me refiero a la desigualdad en el acceso al cuidado y la educación de las infancias2 en la provincia de Neuquén3, el estudio se circunscribe a la segunda mitad del siglo XX, período turbulento de la historia política argentina donde se sucedieron gobiernos democráticos y dictaduras militares4. Esta línea de investigación se pregunta por las ideas y representaciones sociales que asume el diseño de las políticas públicas gubernamentales, en particular aquellas dirigidas al cuidado y la educación de las infancias, así como, identificar la agencia llevada a cabo por las mujeres en dicha construcción. La propuesta consiste en reflexionar desde la perspectiva “regional” sobre las rupturas y continuidades de las acciones llevadas a cabo por los diferentes gobiernos provinciales, en busca del precedente histórico de instituciones de cuidado para apreciar no solo las características de la intervención estatal, sino también, su naturaleza, amplitud y transformación. Con referencia a la perspectiva de la historia “regional”, la historiadora Susana Bandieri (2021) explica que Cita de Patricia Redondo (2011). En “Entre lo social y lo educativo. Notas sobre políticas y prácticas frente a la desigualdad”. 2 Digo infancias, en consonancia con lo manifestado por las autoras Llobet, Zapiola, Redondo: coinciden en nombrar infancia en plural, por considerarlas construcciones sociales situadas, a la vez que, nombran la diversidad de experiencias por las que transitan las niñeces. 3 La provincia de Neuquén se encuentra ubicada el noroeste de la región patagónica, cuenta con 710.814 mil habitantes según Censo Nacional 2022 y una superficie de 94078 Km2 límites geográficos lo componen, al norte la provincia de Mendoza, al este La Pampa, al sureste con Río Negro y al oeste con la República de Chile. 4 En el año 1963 es elegido democraticamente Felipe Sapag (MPN) gobernador hasta el año 1966. Luego a partir del año 1966 hasta el año 1973 fue nombrado por Agustin Lanusse interventor de la provincia, en nuestro país se estaba desarrollando la dictadura cívico-militar denominada “Revolución Argentina” (28/6/66 -25/5/73). 1 2 dicha perspectiva permite distinguir entre la historia entendida como el simple relato de los hechos y aquella que penetra en los procesos mucho más complejos. En el artículo sobre “Microhistoria, Microanálisis, Historia Regional, Historia Local. Similitudes, diferencias y desafíos teóricos y metodológicos: Aportes desde la Patagonia”, define a la “región” como aquel “espacio abierto, heterogéneo, discontinuo, y no exactamente coincidente con los límites naturales y/o políticos” (Bandieri, 2021, s/p). Susana Bandieri explica que, situarse desde el concepto “región” significa reflexionar sobre la construcción de las diferentes interacciones socio-culturales al que pertenece el objeto de estudio, la observación se centrará en dichas interacciones y no necesariamente en el espaciotiempo al que pertenecen. En consecuencia afirma que, “ni el marco temporal, ni la periodización deberían funcionar de manera cerrada y única porque no son el motivo de la investigación sino, el contexto que explican el objeto de estudio” (Bandieri, 2021, s/p). Teniendo presente lo antes expresado, el territorio provincial neuquino estudiado desde la perspectiva regional dará cuenta de los acontecimientos de persistente inestabilidad política y económica que se desarrollan a nivel nacional, así como, la participación de los diferentes actores sociales involucrados en el campo de lucha, (Bourdieu, 2006). El mismo que según señala Bourdieu se constituye en un, “sistema de relaciones objetivas en las cuales, la toma de posición se define relacionalmente y dominan a las luchas que intentan transformar las relaciones objetivas entre clases” (p.156). En el proceso de consolidación del Estado nacional el Congreso de la Nación se pronuncia a favor de la provincialización de los Territorios Nacionales de Formosa, Neuquén y Río Negro mediante Ley N°14408/55 del 15/06/55, de esta manera, los territorios mencionados ingresarán al concierto político nacional como provincias autónomas. Llegado el mes de setiembre del mismo año, el proceso de provincialización se ve interrumpido por el golpe de estado al gobierno de Juan Domingo Perón en nombre de la “Revolución Libertadora”. A estos acontecimientos, les continuarán años sombríos para el régimen democrático argentino al verse cercenadas legítimas conquistas sociales por los frecuentes golpes de estado que perturbaron la vida política y social del país impactando también, en las nacientes democracias provinciales de los ex Territorios Nacionales. Para nuestro país la década de los sesenta se caracterizó por la alternancia de gobiernos “semidemocráticos” (Cavarozzi, 1996)5, sin embargo, también fueron décadas de intensas Alternancias entre la llamada “Revolución Libertadora” encabezada por Pedro E. Aramburu (1955 - 1958), el gobierno democrático de Arturo Frondizi (1958 - 1962), al que le sucedería Arturo U. Illia (1963 - 1966), y otra vez, un golpe militar en nombre de la “Revolución Argentina” etapa en que le sucedierón los gobiernos de Juan 5 3 movilizaciones sociales, donde el movimiento feminista tuvo un rol protagónico en el espacio público. Así lo confirma Julia Burton (2013) en el marco de las X Jornadas de Sociología, presentó con la conferencia titulada “Aproximaciones al movimiento de mujeres y al feminismo en Argentina 1970 post 2001”. La autora expone que a partir de los años 70 el espacio público, en tanto terreno que históricamente se reservó al privilegio masculino, progresivamente se fue abriendo a la participación femenina. Explica que para el período señalado fue mayor la participación en el mercado laboral, y sobre todo a partir de la incorporación a los diferentes niveles educativos, tendencias que se manifestaron con fuerza entre los años ’60 y ’70 no solo en nuestro país sino en casi todo el mundo. Asimismo menciona Burton que entre los años 1972 y 1975 hicieron su aparición varios movimientos feministas, como el Movimiento de Liberación Femenina (MLF), Movimiento Feminista Popular (MOFEP) ligado al Frente de Izquierda popular (FIP), el Grupo Muchacha (del Partido Socialista de los Trabajadores) y la Asociación para la Liberación de la Mujer Argentina (ALMA) que fue fundada por antiguas integrantes de la Unión de Feministas Argentinas (UFA) y del MLF. Agrega además que para 1975 y en el marco de la Declaración del Año Internacional de la Mujer por Naciones Unidas, algunas de estas organizaciones y la Agrupación de Mujeres Socialistas (AMS) confluyeron en el Frente de Lucha por la Mujer (FLM), todas estas organizaciones elaboraron un programa que reunía el trabajo de años previos donde incluían entre otros, los siguientes puntos: Salario para el trabajo doméstico, igualdad de oportunidades respecto del acceso a la educación, formación técnica y empleo, patria potestad compartida, aborto seguro y gratuito, anulación de la legislación que prohibía la difusión y el uso de anticonceptivos, derogación de la ley que obliga a la mujer a seguir a su marido al domicilio que éste fija y divorcio absoluto a petición de una de las partes” (p.6). El contenido de la conferencia alude a la “Revolución Argentina” (1966 – 1973) presidida por Juan Carlos Onganía, la que se caracterizó por su autoritarismo, que disolvió por decreto partidos políticos, intervino las universidades nacionales, censuró la producción cultural, e intervino conducciones gremiales, entre otras medidas. No obstante el contexto dictatorial, se produjo: “... una intensa movilización política, entre 1970 y 1975, aparecieron públicamente organizaciones autodenominadas feministas, como maneras en que grupos de C. Onganía (1966-1969), Roberto M. Levingston (1970-1971), Alejandro A. Lanusse (1971-1973), y el regreso a la democracia con el primer presidente del llamado “tercer peronismo” Héctor J. Cámpora (1973). 4 mujeres provenientes de diferentes sectores sociales y experiencias militantes pugnaron por visibilizarse dentro de la escena política argentina, retomando la lucha de otras que décadas anteriores habían defendido los derechos de las mujeres (p.5). En síntesis los períodos históricos mencionados por la autora fueron tiempos de alta conflictividad social, política, económica e institucional en el país, en que los movimientos sociales estuvieron en pie de lucha, ante giro neoliberal que vino acompañado de golpes de estado cívico-militares en toda la región Latinoamericana, como respuesta a las revueltas populares iniciadas en la década de 1960. En el orden regional, para el mismo período histórico, la provincia de Neuquén ya reconocida provincia autónoma, se disponía a declarar su propia Constitución encuadrada en las doctrinas del constitucionalismo social, que propone entre sus enunciados, revertir las desigualdades existentes y proclamar derechos sociales. En su articulado manifiesta que asume la defensa de las riquezas naturales que posee, con el propósito de impulsar el desarrollo económico, poniendo en marcha un proceso modernizador que abarcará diferentes etapas para lograr la infraestructura necesaria que brinde a la población bienestar social en trabajo, salud, vivienda y educación. Este es el marco político y social en que se encuadra la futura investigación a desarrollar, donde surgen los interrogantes hacia la direccionalidad que toman las políticas públicas con la fundación en toda la provincia de las UAF6, instituciones que al momento de su creación corresponden al área de la Subsecretaría del Menor y la Familia dependiente del Ministerio de Bienestar Social. Son programas que anuncian, en los documentos fundacionales, la intención de brindar un servicio socio educativo integral a familias en situación de vulnerabilidad, y donde se menciona explícitamente a la mujer trabajadora responsable del abandono de las infancias. 6 UAF, Unidad de Atención Familiar. 5 Desarrollo “Hacemos historia de las mujeres porque es fundamental comprender el significado de la sexuación en los acontecimientos del pasado, cuya interpretación sexuada dominante sólo ha podido rendir una narrativa necesariamente limitada” (Barrancos, 2001, p.66) Para el desarrollo del presente ensayo, abordaré categorías sociológicas que desde una mirada crítica indagan las respuestas brindadas por el Estado para transformar la pobreza y la desigualdad que enfrentan numerosas familias en la provincia. Por el tema de tesis que involucra al cuidado y la educación de las infancias, en primer lugar preciso que entiendo por infancias, para lo cual, cito a Valeria Llobet (2013), con el artículo “Infancia (s) y género (s) desafíos a quince años de la 26061”7, donde reflexiona acerca de la niñez que se encuentra condicionada en el acceso a derechos debido a la clase social a la que pertenece. Sugiere que, nombrar a la niñez como infancias, significa nombrar la diversidad de experiencias por las que transitan en el acceso a derechos, que dependerá de la pertenencia a una determinada clase social y a su género, puntualiza: “El plural de “infancia” se vincula así con su identidad étnico racial, sus capacidades funcionales y su género con la diversidad de experiencias a partir de la variabilidad cultural entre grupos particulares, donde cobran sentido diversas formas de ser niño, de organizar el parentesco, la vida cotidiana y la crianza” (p.79). Siguiendo expresiones de Llobet, la producción de infancia está articulada con la producción y reproducción de las desigualdades sociales y las desigualdades de género. Con lo cual, las dimensiones culturales, materiales, simbólicas y subjetivas deben ser tenidas en cuenta llegado el momento del diseño de políticas públicas, de este modo, puedan articularse con las necesidades sociales, y que no funcionen como barreras burocráticas y legales a la hora de atender a la niñez. Ante la pregunta por quién y cómo constituye un sujeto de protección, y el lugar en el ordenamiento político que adquiere la niñez, considera que fue el debate feminista quien advirtió sobre que el Estado de Bienestar y el discurso de 7 Ley Nacional 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes. 6 universalidad de derechos, “esconde es una idea androcéntrica, adultocéntrica, blanca, heterosexual” del mismo (p.81). Para observar lo dicho en el párrafo anterior, serán de gran utilidad la lectura de los debates legislativos producidos para tal fin, ya que, según lo observado en los programas sociales aplicados para la creación de las UAF, se “percibía” la necesidad de intervenir en la cuestión social. El discurso empleado en dichos debates nos ofrece pistas de la representación social de las infancias, del sentido común con el que manifiestan la desigualdad y la pobreza del grupo social aludido. Al respecto, Gonzalo Saraví (2015) argumenta que algunas personas asumen la desigualdad como una condición natural, que forman parte del “sentido común”, al cual define como un conjunto amplio de significados culturales, a través de los cuales los individuos perciben y experimentan el mundo. Señala argumentos de Geertz citado por Swidler (1986, p.279) respecto al “sentido común”, al que concibe como “un conjunto de supuestos tan inconscientes para uno mismo que parecen ser una parte natural, transparente e innegable de la estructura del mundo” (p.40). En el libro “Juventudes fragmentadas. Socialización, clase y cultura en la construcción de la desigualdad” (Saraví, 2015), el autor señala que la desigualdad socioeconómica en el mundo, producto de la aplicación de políticas de ajuste neoliberal creció en la mayoría de los países del mundo sin importar el nivel de desarrollo. En el caso de América Latina, con el incremento de la globalización, la región continúa siendo la más desigual, por lo tanto, la desigualdad se incrementó y ha marcado históricamente de manera profunda y persistente la estructura social. Saraví argumenta que la desigualdad de clase se experimenta desde muy temprana edad y se coloca en la formación misma del individuo, en los primeros contactos entre individuo-sociedad, se constituye en una instancia primordial de la construcción de una sociedad de individuos y de la formación misma del individuo. El autor, acuña el concepto de fragmentación social, para nombrar la coexistencia de mundos social y culturalmente distantes y aislados unos de otros. Tanto la juventud y la niñez para Saraví, se corresponde con la etapa donde se debe explorar la emergencia de la fragmentación social. En coincidencia con lo planteado por el autor, la descripción y/o consideración hacia la desigualdad en que no se soluciona con la transferencia condicionada de programas diferenciados según patrón sociocultural. Allí la pregunta va dirigida hacia las concepciones que subyacen de ella y cómo se describen. El 7 autor al respecto de la descripción de la desigualdad, menciona argumentaciones de Dubet (2001) quien ha señalado que se puede asumir dos posiciones al describirlas. Por un lado, sus escalas y registros, su crecimiento o su reducción, y para ello, sugiere seleccionar una dimensión en particular para su mejor análisis por ejemplo, el consumo, la educación o el trabajo. Aunque asegura que el predominio del método cuantitativo limita las posibilidades de responder, “cómo se vive en y con la desigualdad” (p.27). La segunda de las posiciones consiste en analizar las desigualdades como conjunto de procesos sociales, de mecanismos y experiencias colectivas e individuales para de este modo, encontrar algunas respuestas a los interrogantes planteados. En ese sentido plantea que, los análisis se pueden realizar a través de la identidad de clase pero no necesariamente ya que, la clase nombra adecuadamente a los individuos sobre la profundización de la desigualdad, y darse exclusiones recíprocas e inclusiones desiguales. Dialoga con varios autores y autoras al respecto de la consideración hacia la experiencia de la desigualdad, agrega que no debe confundirse con la vida de los pobres o con la pobreza. Para ello cita a Joan Scott (1994) en referencia a la profundización de la pobreza como una de las consecuencias de la desigualdad, “... que la privación es la condición de vida de los pobres, el privilegio es la condición de vida de los ricos [...] La privación y el privilegio deberían ser vistos como términos complementarios y como indicadores de un alejamiento del estilo de vida formal de los ciudadanos...” (p.36). Asimismo apunta formulaciones de Bryan Roberts (2007), quien considera que en América Latina estamos en presencia de una pobreza institucionalizada, lo cual, daría cuenta de la emergencia de modalidades diferenciadas de integración con mayor o menor calidad, o ciudadanía de segunda clase. Otro aporte teórico que profundiza la temática de las desigualdades sociales por demás preocupante en los diversos contextos latinoamericanos son los de Gabriel Kessler (2019) en “Reflexiones sobre la agenda de investigación de desigualdades en Latinoamérica”, entiende que la desigualdad es un tema difícil de aprehender como el de vulnerabilidad, activos y estructura de oportunidades, cuando se trata de individuos y hogares, los va a incluir en el nivel micro social y mientras que los órdenes institucionales pertenecen al macro social, explica siguiendo a diversas producciones (Kaztman1999,2002; Moser, 1998) que “a la vulnerabilidad se la considera un producto tanto de los activos de los hogares (disposición y control o movilización de los recursos materiales y simbólicos disponibles), como de las características de la estructura de oportunidades de acceso al bienestar, asociadas al 8 funcionamiento del Estado, el mercado y la comunidad, haciendo evidentes las raíces estructurales de las situaciones de vulnerabilidad”. Con respecto al debate sobre la exclusión Kessler, subraya que la dimensión relacional del problema, que Castel (1997) nombra como “desafiliación” y Paugam (1991) como “descalificación social”, se centra en la emergencia y confluencia de diversos procesos que conducen al debilitamiento de los lazos que mantienen y definen en una sociedad la condición de pertenencia. El texto parte de la convicción de que las ciencias sociales latinoamericanas aún pueden hacer numerosos aportes a la reflexión sobre las desigualdades. A la pregunta sobre la justificación y legitimación de la desigualdad, propone renovar, los cruces con otras agendas para repensar la temporalidad y la historicidad de la desigualdad y sus implicaciones para el presente. Se pregunta por cuáles son las inercias del pasado que perduran, pero también qué significa una inercia en cada dimensión. Explica que la tendencia en la región latinoamericana entre 2003 y 2014, se produjo una disminución del coeficiente de Gini8, lo que significaría la disminución de la pobreza. El coeficiente se utiliza para medir la desigualdad en los ingresos, este método se concentra en la distribución secundaria entre personas y hogares, una vez que se ha producido la división entre trabajo y capital, de tal modo que, no informa qué sucede con la distribución entre clases, grupos étnicos o géneros. Así mismo, informa que en la investigación sobre Argentina (Kessler, 2015), mostraron movimientos hacia una mayor igualdad, y en el sentido contrario, perdurabilidad de tendencias no igualitarias debido a herencias del pasado u omisiones o incluso acciones del presente, producto de la misma reactivación económica y la expansión de la frontera agrícola, los hogares percibían mejores ingresos, pero se agravaron sus problemas de viviendas. La pregunta por ¿qué nos está faltando en el estudio de la desigualdad?, le permite enunciar que es necesario una autocrítica para debatir y deconstruir ciertos juicios 88 El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno). 9 económicos sobre la desigualdad, y en segundo término, cuestiona la historia económica y sus postulados en particular la idea de una desigualdad persistente e histórica, cree en la necesidad de observar la conexión entre los procesos cognitivos, categorizaciones y narrativas, y por el otro, a las acciones que toman como punto central las interacciones entre clases sociales. En este sentido, María Cristina Bayón (2015), en “La integración excluyente. Experiencias, discursos y representaciones de la pobreza urbana en México”, expone que la comprensión sociológica sobre el tema exige desenmascarar el efecto de naturalización que subyace a las jerarquías y distancias sociales. En este estudio alude a Pierre Bourdieu (1999), quien planteó que las diferencias producidas por la lógica histórica parecen surgidas de la naturaleza de las cosas, que la injusticia y la pobreza se mantiene por un conjunto de creencias construidas que la extienden y reproducen haciendo aparecer como “naturales” concepciones que son construidas socialmente. Desde su campo de reflexión la sociología, María Cristina Bayón analiza la pobreza, como un problema común y extendido en las sociedades latinoamericanas, donde se han desarrollado programas sociales considerados “exitosos” para combatir la pobreza. Señala que “en un contexto en el que las brechas de acceso a las oportunidades de vida se constituían en abismos sociales entre sectores privilegiados y desfavorecidos” (p.15). La autora propone un análisis en tres dimensiones biográfica, espacial y simbólica y sus relaciones, lo cual, permite comprender el carácter dinámico, espacialmente moldeado y socialmente construido de la pobreza. En cuanto a la primera de ellas argumenta que permite dar cuenta del carácter dinámico de la pobreza y de procesos de acumulación de desventajas durante la experiencia biográfica, explorando la articulación entre historia y biografía, entre las dimensiones materiales y simbólicas, entre las historias vividas y las historias contadas. Para ello hace alusión a la observación de Rustin y Chamberlayne (2002), en cuanto a la historia contada por los sujetos, para observar los modos particulares en que describen sus experiencias, revela los modos de pensar y sentir que la sociedad construye y normaliza para sus miembros. En cuanto a la dimensión espacial nos remite a la geografía de la pobreza, a la concentración de desventajas en espacios de relegación y a los obstáculos crecientes y acumulativos que enfrentan los residentes de áreas sobre los pobres y sus lugares, y que 10 sistemática y cotidianamente construyen al pobre como el otro. La tercera de las dimensiones es la simbólica, a la que considera la menos explorada en los estudios sobre la pobreza. Loa mismos, regularmente se centran en el análisis descriptivo de la carencia de recursos y condiciones de vida de los grupos más desfavorecidos, rara vez se preguntan por los modos particulares en que estas condiciones son problematizadas. Esta dimensión analítica, que en los últimos años se ha incorporado de manera más activa en la agenda de investigación sobre el tema, se orienta a explorar los diversos significados que se construyen para interpretar la propia experiencia de vida o para crear fronteras simbólicas o morales entre nosotros y los otros (Charles, 2008), procurando trascender los estereotipos y estigmas que alimentó el concepto de la cultura de la pobreza, desarrollado por Lewis en 1970. Bayón indica estudios sobre la pobreza de Bourdieu y Passeron (1970) y Lamont y Lareau (1988), para afirmar que, “el discurso público de la pobreza se constituye de esta manera en un persistente ejercicio de violencia simbólica, esa forma sutil de dominación mediante la cual las clases o grupos que concentran el poder, los recursos y las capacidades, logran imponer sus preferencias prácticas y significados particulares como legítimos, naturales y autoritativos, ocultando las relaciones de poder que están en la base de esta imposición” (p.20). Los argumentos conceptuales analizados por las autoras y autores que se disponen articulados alrededor las “desigualdades de género”, la “vulnerabilidad”, la “pobreza institucionalizada”, la “inclusión desfavorable”, la “integración excluyente”, entre otros son considerados por quien escribe, un valioso aporte dirigido a la reflexionar sobre cómo las estructuras sociales, políticas y económicas construidas a través del tiempo-espacio en una determinada región condicionan el acceso a los derechos sociales de la población. Analizar las desigualdades como un conjunto de procesos sociales nos remiten a la revisión de las políticas públicas que provocan exclusión en las infancias, hoy urge otras lecturas de los problemas sociales que dieron origen a las UAF, lecturas que expliquen el por qué la pobreza continua siendo mayoritariamente feminizada e infantilizada. En la actualidad un estudio de Unicef (2023) demuestra que la situación de la pobreza en barrios populares de Buenos Aires, se caracteriza por su persistencia, su reproducción en el tiempo y que está asociada a la falta de acceso a derechos y servicios básicos fundamentales como las condiciones de la vivienda, el hábitat, salud, educación. El estudio añade que, son mujeres de 11 los mismos barrios las que sostienen los comedores barriales y el cuidado de la niñez con su trabajo comunitario9. En alusión a lo expresado en el párrafo anterior, y parafraseando a María C. Bayón, la autora en su escrito nos aproxima al pensamiento de Pierre Bourdieu, en referencia al habitus definido como el conjunto de relaciones históricas "depositadas" en los cuerpos individuales en la forma de esquemas mentales y corporales de percepción, apreciación y acción sobre que el orden social permanece naturalizado en las estructuras sociales, y en las estructuras cognoscitivas inscritas en los cuerpos y en las mentes. Sus planteos revelan que a través del género se estructuran no sólo la percepción individual sino la organización concreta y simbólica de toda la vida social. La autora María Carolina Zapiola (2018) examina la trayectoria de la disciplina histórica en el estudio de las infancias, para lo cual, propone demostrar cómo influyeron en el marco local las tradiciones teóricas e investigaciones internacionales en los discursos y prácticas profesionales y estatales sobre las infancias, tanto en los discursos como en la implementación de políticas públicas, dirigidas a infantes de los sectores populares. Se pregunta por qué las relaciones entre Estado e infancia son el tema preferido por los estudios históricos, para lo cual, realizará un recorrido bibliográfico de las publicaciones. Las mismas son producto del diálogo entre las diferentes disciplinas, tales como, la sociología, la psicología, las ciencias de la educación, la antropología y la historia de la educación. Por lo cual, este informe será sumamente valioso para mi investigación por el inventario de temas y autores/as que aluden a los diferentes temas de investigación que presentan a los pequeños como agentes históricos, respecto a los procesos de segmentación de las infancias, allí los estudios de autoras como Patricia Redondo contribuyen a una mirada crítica hacia la creación desde el Estado y sus políticas públicas de las infancias, las llamadas “normales” y las que se consideraron “minorizada”. No obstante, según afirma la autora el que las políticas públicas incluyan a las niñeces de los sectores populares no quiere decir que no existan desigualdades ya que la misma obedecen a múltiples factores. desigualdad 9 https://www.unicef.org/argentina/comunicados-prensa/dos-de-cada-tres-ninias-y-ninios-en-argentina-son- pobres-o-estan-privados-de 12 La desigualdad en la educación, la autora Nora Gluz (2020) en “Diferencias e indiferencias. Pobreza y desigualdades en las políticas educativas argentinas del SXXI”, En el mismo sentido, pero en referencia a la franja etaria de adolescentes que concurren a la escuela secundaria, Nora Gluz, Mariel Karolinski y Maida Diyarian (2020) en el artículo “Diferencias e indiferencias. Pobreza y desigualdades en las políticas educativas argentinas del SXXI”, analizan las concepciones sobre la pobreza y las políticas nacionales destinadas a garantizar el derecho a la educación secundaria obligatoria en el siglo XXI, sus conceptos ayudan a comprender como la acción estatal, aun hoy, no resuelve la pobreza y mucho menos la desigualdad educativa. Algo que los gobiernos de “nuevo signo” (finales del siglo XIX y principios del XX) enfrentaron con luchas y resistencias populares las políticas devastadoras dirigidas desde el Consenso de Washington y progresivamente trataron de revertir las consecuencias de políticas neoliberales de las décadas anteriores, con políticas que favorezcan el debate necesario para enfrentar las situaciones de pobreza extrema y para reducir las brechas de desigualdad educativa con mecanismos de inclusión social desde la óptica del derecho social, en lugar de la intervención focalizada compensatoria que se aplicaba en la década de los 90. Las autoras indagan como en la gestión del gobierno de Mauricio Macri (Alianza Cambiemos), donde la pobreza material se incrementó exponencialmente, cuya acción se propone desestructurar la mayor parte de las políticas universales que habían ampliado el derecho a la educación y reinstaurar fronteras en la escolarización entre grupos sociales a través de intervenciones diferenciales sobre la evaluación estandarizada, al convocar programas de inclusión meritocraticos de oportunidades. Estas transformaciones educativas al sistema producen un desplazamiento de las desigualdades educativas y sociales a la calidad de los aprendizajes. Las autoras expresan textual: “la política pública estigmatiza la pobreza y contribuye a su tolerancia social. La indiferencia gubernamental frente a la misma queda a la vista: dejó de ser una cuestión socialmente problematizada desde el Estado, se acotaron los recursos destinados a superarla y se reemplazó el discurso de la desigualdad por el de la diversidad como expresión de las heterogeneidades sociales propias de toda comunidad libre y autónoma para elegir su futuro” (p.124) Conclusión provisoria. 13 Por lo expresado, y luego de un recorrido por las categorías sociológicas ofrecidas en el seminario, con el objetivo explicar la relación entre estructuras, agentes, prácticas y relaciones sociales en el campo educativo. El contenido conceptual transita por debates sobre cómo identificar la desigualdad social y educativa, así como, plantear situaciones de vida fragmentadas y percepciones de la misma también fragmentadas, donde la dimensión subjetiva del sujeto niñez, se constituye en un aspecto fundamental en el proceso de fragmentación social. Este escrito procuró ser un paso hacia el estudio por venir, donde analizaré la indiferencia del Estado por la educación hacia las infancias pertenecientes a familias en situación de vulnerabilidad. En este sentido, me pregunto ¿Cómo conciliamos la intensión manifiesta de políticas públicas que pregonan “cuidado y educación desde la cuna”?. Ante los discursos y practicas políticas que instalan el problema no llegan ello, las palabras de Nora Gluz (2016) psi bien los patrones de desigualdad y exclusión en la sociedad en general suelen determinar los patrones de desigualdad y exclusión en la educación, la educación puede ser un medio también para reducir las desigualdades y la exclusión en la sociedad” (pág.55) 14 Bibliografía Bandieri, Susana (2021). “Microhistoria, Microanálisis, Historia Regional, Historia Local. Similitudes, diferencias y desafíos teóricos y metodológicos: Aportes desde la Patagonia”, en Anuario del Instituto de Historia Argentina, mayo-octubre 20-21, Vol.21, N°1, e133, Universidad Nacional de La Plata, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Centro de Historia Argentina y Americana. https://www.anuarioiha.fahce.unlp.edu.ar/article/view/aihae133 Barrancos, Dora (2005). “Historia, Historiografía y Género. Notas para la memoria de sus vínculos en la Argentina”, Revista La Aljaba Segunda Época, Vol. 9, pp.49-72 Bayón, María Cristina, (2015). La integración excluyente. Experiencias, discursos y representaciones de la pobreza urbana en México, Primera edición, Bonilla Artigas Editores México UNAM, Instituto de Investigaciones Sociales, pp.15-20. Bourdieu, P. (2006) La distinción: criterio y bases sociales del gusto, Taurus, Madrid. (Selección: pp. 113-165), p.156. Burton, Julia (2013). Aproximaciones al movimiento de mujeres y al feminismo en Argentina, 1970, post 2001. X Jornadas de Sociología. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, pp.5-6. Gluz, Nora Mariel Karolinski y Maida Diyarian (2020) Gluz, N., Karolinski, M. Y Diyarian, M. (2020). “Diferencias e indiferencias. Pobreza y desigualdades en las políticas educativas argentinas del SXXI”, en Revista Entramados, Facultad de Ciencias Sociales, UBA, Vol. 10, Núm. 10, pp.124. Kessler Gabriel (2019), “Comentario. Algunas reflexiones sobre la agenda de investigación de desigualdades en Latinoamérica”. Desacatos, México, N°59, p. 86-95. Disponible en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1607-050X2019000100086 15 Llobet, Valeria Llobet (2013), con el artículo “Infancia (s) y género (s) desafíos a quince años de la 26061”, pp.79-81. Disponible en https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/141066 Redondo, Patricia (2011). Entre lo social y lo educativo. Notas sobre políticas y prácticas frente a la desigualdad. En N. Elichiry (comp.), Políticas y prácticas frente a la desigualdad educativa. Tensiones entre focalización y universalización, Centro de Publicaciones Educativas y Material Didáctico, pp.7. Saraví, Gonzalo (2015). Juventudes fragmentadas. Socialización, clase y cultura en la construcción de la desigualdad. México: FLACSO. (Cap. 1 y 2), pp.8-27-40 Zapiola, María Carolina (2018). “Estado e infancia en Argentina: reflexiones sobre un recorrido historiográfico”. En Zapiola, María Carolina, Lionetti, Lucía y Cosse, Isabella La Historia de la Infancia en América Latina. Tandil (Argentina) Ediciones IGEHCS/CONICET-UNCPBA. 16
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