Job 1:1-8 (RVR1960)
1 Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre
perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
2 Y le nacieron siete hijos y tres hijas.
3 Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas
yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era
aquel varón más grande que todos los orientales.
4 E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en
su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen
y bebiesen con ellos.
5 Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite,
Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía
holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job:
Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en
sus corazones. De esta manera hacía todos los días.
6 Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios,
entre los cuales vino también Satanás.
7 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo
Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.
8 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job,
que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto,
temeroso de Dios y apartado del mal?
La fidelidad en la prueba y la restauración divina
Job 1:1
“Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre
perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.”
Desde el principio, se nos presenta a Job como un hombre íntegro.
No se trata de alguien sin pecado, sino de alguien sincero, justo,
que busca agradar a Dios y se aparta del mal. Es un modelo de
fidelidad.
Job 1:6-12 (Resumen)
En una escena celestial, Satanás acusa a Job ante Dios, diciendo
que Job solo es fiel porque todo le va bien. Dios permite que
Satanás toque todo lo que tiene, pero sin dañar su vida.
Esto nos enseña que a veces las pruebas no vienen por castigo,
sino como parte de un propósito mayor que aún no entendemos.
Job 1:13-19 (Resumen)
Job pierde todo: sus hijos, sus bienes, sus animales. Todo en un
solo día. Una catástrofe tras otra.
Job 1:20-21
“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y
se postró en tierra, y adoró,
y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá.
Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.”
Job responde con adoración. Llora, sufre, pero no maldice.
Reconoce que todo lo tenía por gracia de Dios. Esta es una actitud
de fe profunda.
Job 2:1-6 (Resumen)
Satanás vuelve y pide tocar la salud de Job. Dios le permite hacerlo,
pero le prohíbe quitarle la vida.
Job 2:7
“Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job
con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de
la cabeza.”
Job ahora sufre físicamente, con una enfermedad dolorosa y
humillante.
Job 2:9-10
“Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a
Dios, y muérete.
Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas,
has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo
recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.”
Job no solo pierde sus bienes y su salud, sino que su esposa le
anima a rendirse. Pero él responde con sabiduría, aceptando tanto
lo bueno como lo malo de parte de Dios.
(Capítulos 3 al 37)
Job lamenta su dolor, y sus amigos intentan consolarlo, pero en vez
de ayudar, lo acusan. Job se defiende, dice que no entiende por qué
sufre si no ha pecado. Aunque se queja, no maldice a Dios ni
abandona su fe.
Job 38:1
“Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo...”
Dios finalmente habla. No responde con explicaciones humanas,
sino con preguntas que revelan Su grandeza. Le muestra a Job que
Él es soberano, sabio y poderoso.
Job 42:1-2
“Respondió Job a Jehová, y dijo:
Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se
esconda de ti.”
Job se humilla. Reconoce que Dios es todopoderoso, y que su
sabiduría supera nuestro entendimiento.
Job 42:5-6
“De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.
Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza.”*
Job ya no solo sabe de Dios, ahora **lo conoce** por experiencia.
Las pruebas no solo lo quebrantaron, también lo transformaron. Lo
acercaron más a Dios.
Job 42:10
“Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus
amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de
Job.”
Cuando Job ora por aquellos que lo criticaron, Dios lo restaura. No
solo le devuelve lo que perdió, sino el doble. Dios honra a los que
permanecen fieles.
Job 42:12-13
“Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el
primero...Tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de
bueyes, y mil asnas.
Y tuvo siete hijos y tres hijas.”
Job es restaurado, bendecido en familia, salud y bienes. La fidelidad
trae fruto. Dios no se olvida de los que confían en Él.