2 SILABO DEL CURSO 1. ASIGNATURA: Libros Históricos 2. JUSTIFICACION Estos libros se denominan históricos, porque en su contenido predomina la historia. En ella se incluye la entrada de los israelitas a la Tierra Prometida, la conquista de Canaán y su repartición entre las doce tribus, el periodo de los jueces, el de la monarquía antes de la división del reino y después de ella, el cautiverio del pueblo de ambos reinos, el regreso de una parte de los cautivos y la reedificación del templo y los muros de Jerusalén. Un estudio sistemático de los libros que componen el Antiguo Testamento exige agruparlos por afinidad de contenido. Así, existen dos divisiones clásicas -una judía y otra cristiana- que resultan inadecuadas pero prácticas. La división judía de la Biblia desde tiempos antiguos es tripartita: TORAH N E B I’I M KETUBIM LEY PROFETAS ESCRITOS La división cristiana, por su parte, desde el siglo XVI suele agrupar los libros del Antiguo Testamento en cuatro grandes secciones, atendiendo al género literario o estilo que aparece a primera vista por su forma externa. PENTATEUCO 5 Libros HISTÓRICOS 12 Libros POÉTICOS 5 Libros PROFÉTICOS 17 Libros Visto de esta manera, con las reservas del caso, nos proponemos desarrollar el contenido de LOS LIBROS HISTÓRICOS. 3. SUMILLA El presente curso estudia la segunda división del Antiguo Testamento y consta de los libros históricos, que incluyen a Josué, Jueces, Rut, 1 y 2 de Samuel, 1 y 2 de Reyes, 1 y 2 de Crónicas, Esdras, Nehemías y Ester. 3. UNIDADES DE ESTUDIO El desarrollo del curso abarca un total de 10 unidades, que exige 32 horas pedagógicas de estudio más las horas propias para los trabajos y tareas del curso, que queda a criterio de cada profesor responsable de su desarrollo. 4. OBJETIVOS 4.1. General . Proveer un estudio sistemático y sintético del contenido histórico-teológico de los libros históricos del Antiguo Testamento 4.2. Específicos Profundizar en el pastor-estudiante sus conocimientos en las Escrituras: Palabra de Dios, para que desarrolle su ministerio de manera eficiente y eficaz 5. CAPACIDADES Conceptual, el alumno conoce y precisa la historia de Israel y la revelación divina a través de los libros históricos Actitudinal, el alumno reconoce la pertinencia del estudio de la Biblia e Interioriza el contenido y el mensaje de los libros históricos para su ministerio y la práctica ministerial. Procedimental, el alumno enseña y comparte el contenido doctrinal de los libros históricos a través de la enseñanza y la predicación. 5. METODOLOGÍA 5.1. Lectura de la Biblia (capítulos o porciones) según lo requieran unidades de estudio. 5.2. Lectura del cuadernillo o material de uso personal. 5.3. Aprendizaje de versículos (de memoria y recitados en clase). 5.4. Resúmenes escritos de temas asignados y participación en clase. 6. EVALUACIÓN 6.1. Lecturas y resúmenes según las unidades desarrolladas. 6.2. Trabajos escritos (individual y grupal) y participación activa y creativa. Repasos, exámenes conforme al calendario y el Cuestionario desarrollado. 3 7. BIBLIOGRAFÍA ARCHER, Gleason L. Una Introducción Crítica al Antiguo Testamento. Chicago: Editorial Moody. FEULLET, Robert. Introducción a la Biblia. Barcelona: Herder, 1975. 250 pp. GILLIS, Carrol Owens. Historia y Literatura de la Biblia. El Paso: Casa Bautista de Publicaciones, 1954. Tmos I-V. GUTHRIE, D.; MOTHER, J. Comentario Bíblico. USA: CBP., 1986. 972 pp. JAMIESON, Roberto; FAUSSET, A.R. Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia. CBP., 1981. 832 pp. Tomo I. LANCE, Federico. Introducción al Antiguo Testamento. Missouri: C.P.C. LEAL, Juan. La Sagrada Escritura. Madrid: Editorial Católica, 1967. 967 pp. Tomo I. MANLEY, G.T., Robinson. G.C. y STIBBS, A.M. Nuevo Auxiliar Bíblico. Miami, Florida: Editorial Caribe. PEARLMAN, Myer. Vida. A Través de la Biblia, Libro por Libro. Springfield, Missouri: Editorial SCHULTZ, Samuel. Habla el Antiguo Testamento. Barcelona: Publicaciones Portavoz Evangélico, 1976. UNGER, Merril F. El Mensaje de la Biblia: Guía Fundamental para el Estudio de las Escrituras. Chicago: Editorial Moody. YOUNG, Edward J. Una Introducción al Antiguo Testamento. Grand Rapids, Michigan: T.E.L.L. UNGER, Merrill F. Nuevo manual bíblico de Unger. Editorial Portavoz EDERSHEIM, Alfred. Usos y costumbres de los Judíos. Editorial CLIE © Instituto Bíblico Semi Presencial Propiedad intelectual del IBISEP, de las Asambleas de Dios del Perú. Edición anterior 2001 La presente edición 2003, 2010 ha sido revisada y ampliada. Impreso en Perú. 4 INDICE PORTADA...................................................................................................... SILABO.................................................................................................... 1 2 UNIDAD I INTRODUCCIÓN A LOS LIBROS HISTÓRICOS.......................... 5 UNIDAD II 1. Nombre.................................................................................. ..... 5 2. Descripción y naturaleza de los libros....................................... 5 3. Breve resumen histórico............................................................ 5 4. Cuadro del Periodo Histórico de Josué- Ester…………………………..6 LIBRO DE JOSUÉ..................................................................... 6 1. Nombre....................................................................................... 8 2. Autor y fecha............................................................................... 8 3. Objeto del libro y desarrollo del contenido................................ 8 UNIDAD III LIBRO DE JUECES.................................................................. 9 1. Nombre....................................................................................... 10 2. Autor y fecha.............................................................................. 10 3. Objeto del libro y contenido........................................................ 10 UNIDAD IV LIBRO DE RUT......................................................................... 10 1. Nombre........................................................................................ 10 2. Autor y fecha............................................................................... 11 3. Objeto del libro y contenido........................................................ 11 UNIDAD V LIBROS 1 Y 2 DE SAMUEL........................................................ 11 1. Nombre..................................................................................... 12 2. Autor Y Fecha......................................................................... …..12 3. Objeto del Libro y Contenido.................................................... 13 UNIDAD VI LIBROS 1 Y 2 DE REYES.......................................................... 14 1. Nombre........................................................................................ 14 2. Autor y fecha............................................................................... 14 3. Objeto del libro y contenido........................................................ 14 UNIDAD VII LIBROS 1 Y 2 DE CRONICAS.................................................... 15 1. Nombre........................................................................................ 15 2. Autor y fecha............................................................................... 16 3. Objeto del libro y contenido........................................................ 16 UNIDAD VIII LIBRO DE ESDRAS.................................................................. 17 1. Nombre....................................................................................... 17 2. Autor y fecha.............................................................................. 18 3. Objeto del libro y contenido........................................................ 18 UNIDAD IX LIBRO DE NEHEMÍAS............................................................... 19 1. Nombre....................................................................................... 19 2. Autor y fecha.................................................................. ............ 19 3. Objeto del libro y contenido....................................................... 19 UNIDAD X LIBRO DE ESTER..................................................................... 20 1. Nombre........................................................................................ 20 2. Autor y fecha.............................................................................. 23 3. Objeto del libro y contenido....................................................... 23 5 UNIDAD I INTRODUCCIÓN A LOS LIBROS HISTÓRICOS: JOSUÉ - ESTER 1. NOMBRE En la Biblia hebrea, estos libros conforman la segunda división de los así llamados Nebi’im = “profetas”. A su vez, en esta división, los biblistas, suelen distinguir un primer grupo de escritos ANTES del destierro en Babilonia, conocido como los “profetas anteriores”, y el segundo grupo, escritos DESPUÉS del destierro, es decir, al regresar a Palestina, como los “profetas posteriores”. Comúnmente esta división no es tan conocida entre los cristianos; sin embargo, es algo práctico, porque el contenido de los “libros proféticos” orienta en alguna medida a sus lectores, referente al desarrollo histórico-profético de la gran nación Israel. 2. DESCRIPCIÓN Y NATURALEZA DE LOS LIBROS Los “profetas anteriores” consta de la historia de Israel y son conocidos también como “libros históricos”. Esta división incluye a Josué, Jueces, Rut, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, 1 y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías y Ester, respectivamente. El carácter del contenido de los “libros proféticos” se evidencia por su constante llamamiento a Israel, en nombre de Dios, a la obediencia y fiel cumplimiento de sus leyes y ordenanzas, y una severa admonición contra la idolatría en cualquiera de sus formas doquiera que vivan. 3. BREVE RESUMEN HISTÓRICO Este período difiere del precedente (Pentateuco) en que su centro histórico se desplaza del Valle de Eufrates y Palestina al país de Canaán. Dios se manifiesta frecuentemente a los patriarcas mediante teofanías. Los libros históricos comprenden desde la muerte de Moisés y la conquista de Canaán; la lucha a muerte entre el culto a Jehová y el culto a Baal, en la época de Elías y Eliseo; el cautiverio en Babilonia. La historia del pueblo elegido se puede dividir en etapas marcadas por sus desarrollos externos: Una comunidad de doce tribus, regidas por una constitución teocrática, y que poseía un santuario central y único (Ex. 19 hasta 1 S. 7). El sumo sacerdote era la viva imagen de la nación; los profetas estaban para asistirle, y en ocasiones para dirigirlo, como en el caso de Moisés. Al salir del Sinaí, lo israelitas se dirigieron a Cades. Su falta de fe hizo que el Señor los devolviera al desierto, donde peregrinaron durante 38 años. Finalmente, rodearon el país de Edom y encontraron un paso río arriba del Arnón. A ello siguió la conquista del país situado al este del Jordán. Se levantó entonces el campamento en el valle del Jordán. Después de la muerte de Moisés, los israelitas cruzaron el Jordán, conquistando el país de Canaán. Josué murió después de que los israelitas quedaran instalados en el país de Canaán. La historia de Israel ofrece brillantes ejemplos de piedad, pero también exhibe el hecho de que el pueblo caía fácilmente en la incredulidad. Una monarquía unida de las doce tribus. El pueblo no había llegado a manifestar la unidad por su religión y, en la época de los Jueces, “cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jue. 21:25). La actitud amenazadora de las naciones vecinas hizo desear a Israel la presencia de un gobierno fuerte y un caudillo militar respetado. En estos momentos, Samuel era ya anciano. Los israelitas se apartaron del ideal de la teocracia, y pidieron otro rey aparte de Jehová (1 S. 8:5-7). Desde entonces, además del sumo sacerdote y del profeta, había un monarca terreno, investido de la autoridad suprema, reinando permanentemente en lugar de los Jueces que Dios había suscitado. Saúl fue el primer rey. Presuntuoso e incapaz de admitir la superioridad del sumo sacerdote y del profeta, perdió el privilegio de fundar una dinastía. Le fue arrebatado el reino. Dios se retiró de él, y el profeta Samuel también le abandonó, por cuanto había desobedecido voluntariamente las órdenes formales de Dios. David fue entonces el elegido. Bajo el reinado de David, las doce tribus quedaron unidas después de siete años de guerra civil; Jerusalén arrebatada a los jebuseos, vino a ser la capital del centro religioso del reino, cuyos límites se extendieron mediante conquistas adicionales, hasta el noreste de Damasco. Los territorios adquiridos fueron hechos tributarios. Israel impuso guarniciones en el país de Edom. Salomón, el sucesor de David, edificó el templo, y adornó Jerusalén, desarrollando sus fortificaciones y dando gran esplendor a Israel. Pero sus exacciones tributarias hicieron surgir el descontento entre el pueblo, y su caída en la idolatría, bajo la influencia de sus mujeres extranjeras, le hicieron incurrir en el desagrado de Dios. Su hijo y sucesor Roboam, no supo discernir la gravedad de la situación, y ante su actitud arrogante diez tribus se rebelaron contra la casa de David. Por ello, Judá y Benjamín vinieron a formar el reino del sur, y el resto de tribus formó el reino del norte. 6 Dos reinos rivales: Una monarquía constituida principalmente por la tribu de Judá, y un reino cismático y apóstata creado por las diez tribus rebeldes. Las causas que condujeron a esta escisión eran antiguas y variopintas. El reino de Judá, más fuerte, tenía el poderío material. Además, su situación geográfica le proporcionaba mejores defensas naturales; poseía la capital, un gobierno estable, y el centro cultural al que el pueblo estaba acostumbrado. Tenía además la fuerza moral: la historia señala que la convicción de la adhesión a una dinastía considerada como legítima es siempre un factor de poderío. Sobre todo, el reino de Judá se benefició de la influencia exaltante de la verdadera religión y del sentido de la fidelidad debida a Jehová. Tuvo reyes más poderosos que los del reino de Israel. Para mantener en el seno de la humanidad el conocimiento y el culto al Dios único y verdadero, Jehová protegió el reino de Judá, y preparó la venida del Mesías. De todas maneras, la historia religiosa de este período acusa una decadencia en la época de Roboam (1 R. 14:22); Abiam (1 R. 15:3) y de nuevo bajo Joram y Ocozías (2 R. 8:27). Las mujeres de Salomón, al introducir en Israel los cultos idolátricos, fueron la raíz de esta degeneración religiosa. La madre de Roboam era amonita. Salomón construyó para ella un lugar alto dedicado a Milcom (Moloc), y esta mujer ofrecía sacrificios a este abominable ídolo de su nación. Joram era yerno de Acab y Jezabel. Cada uno de estos períodos de decadencia religiosa, fue seguido de un avivamiento: el primero tuvo lugar bajo el reinado de Asa, el segundo bajo el de Joas; después del mismo Joas se apartó de Jehová, y tuvo que venir otro avivamiento religioso, seguido más tarde de una nueva oleada de idolatría debido a la nefasta influencia del rey Acaz. Las incursiones asirías contra el territorio de los israelitas comenzaron en esta época. La nación dividida y muy degenerada en el aspecto religioso, no estaba en estado de resistirlos. Lenta, pero seguramente, desde la época de Acab los asirios fueron ensanchando sus conquistas, hasta que el reino del norte se derrumbó. La monarquía de Judá subsiste sola. El reino del sur quedó desde entonces expuesto a los ataques de los asirios, a los que siguieron los de los caldeos (babilonios). El estado espiritual del pueblo era muy malo, a pesar de que grandes profetas, Isaías, Jeremías y Miqueas, habían dado valiente testimonio de la verdad. A excepción de Exequias y Josías, los reyes de Judá no fueron rectos ni fieles a Jehová. El pueblo siguió a los reyes en su disolución. Los partidarios de la idolatría triunfaron bajo Acaz. Los falsos cultos arraigaron profundamente en el pueblo, y las reformas desde el trono no tuvieron más que un efecto superficial. Había además en Israel extranjeros abiertamente entregados a la idolatría. La nación iba a la deriva. En el espacio de veinte años, el ejército de Nabucodonosor hizo frecuentes apariciones ante Jerusalén. Se dieron varias deportaciones de judíos a Babilonia. Finalmente, Jerusalén fue tomada e incendiada el 586 a. C. Los israelitas no habían mantenido las bases del poderío de su nación. Sucumbieron al no haber querido mantenerse bajo la sombra del Omnipotente. Un pueblo esclavizado. Judá durante el cautiverio en Babilonia. Judá en Palestina. En el primer año de su gobierno en Babilonia (539-538 a. C.), Ciro promulgó un edicto que permitió a los judíos el retorno a Palestina y la reconstrucción del templo. Cuarenta y tres mil judíos aprovecharon la ocasión de volver, bajo la dirección de Zorobabel. Esta colonia israelita fue sin embargo: Una parte del imperio persa, subordinada a la provincia situada al otro lado del río (Eufrates). Fue colonia persa durante doscientos años. Dos veces tuvo gobernadores locales de raza judía, nombrados por el emperador de Persia. Sin embargo, lo más frecuente era que el poder fuera ejercido por el sátrapa del “otro lado del río”. Este delegaba en un gobernador de Judá, con derecho a la leva de hombres y recaudación de tributos, pero dejando la administración local al sumo sacerdote, que fue poco a poco adquiriendo el puesto de cabeza política y religiosa de la nación. A su vuelta del exilio, los judíos pusieron los cimientos del templo. Los profetas Hageo y Zacarías exhortaron a sus compatriotas a que prosiguieran esta reconstrucción, que finalizó el 515 a. C., a pesar de las interrupciones y oposiciones. Por orden de Artajerjes, emitida el 445 a. C., Nehemías dirigió la restauración de las murallas de Jerusalén. En esta misma época, el escriba Esdras, lleno de celo por la Ley de Dios, estaba en Jerusalén, trabajando eficazmente en la reforma religiosa. 4. CUADRO DEL PERIODO HISTORICO- JOSUE- ESTER 7 UNIDAD II LIBRO DE JOSUÉ 1. NOMBRE El libro de Josué como algunos otros del Antiguo Testamento, lleva el nombre del héroe principal, cuya historia y actos relata. Josué, del heb. Yehoshua, que significa: “Jehová (es) salvación”, fue colaborador y sucesor de Moisés, su nombre era al principio Oseas, salvación (Nm. 13:8, 16). Josué Era descendiente de Efraín e hijo de Num (Nm. 13:8, 16). Condujo a los israelitas a la victoria sobre Amalec en Refidim (Ex. 17:8-16). Estuvo con Moisés en el Sinaí, mientras que al pie del monte el pueblo se hacía el becerro de oro. Josué tomó los gritos de orgía en el campamento como clamor de lucha (Ex. 24:13; 32:17, 18). Fue encargado del cuidado del primer tabernáculo de reunión (Ex. 33:11). A los cuarenta años de edad, Josué, como representante de Efraín fue señalado con otros once israelitas para que fuera a espiar los puntos débiles de Canaán. Josué y Caleb se esforzaron en persuadir al pueblo que había que avanzar y apoderarse del país, fiados en Dios (Jos. 4:7; Nm. 13:8; 14:6-9). A causa de su actitud, sus oyentes casi los apedrearon (Nm. 14:10). Dios los recompensó por su lealtad y fe, prolongando sus vidas y permitiéndoles la entrada en la Tierra Prometida (vv. 20, 28). Al final de los cuarenta años en el desierto, Moisés, por orden de Dios, puso a Josué ante el sumo sacerdote y delante de toda la asambleas, en Sinaí, para conferirle públicamente la sucesión (Nm. 17:18-23; Dt. 1:38). Justo antes de la muerte de Moisés, los dos hombres entraron en el tabernáculo, a fin de que Josué fuera consagrado por el Señor mismo al puesto del caudillo del pueblo (Dt. 31:14, 23). El libro de Josué reanuda la historia de Israel a partir de la muerte de Moisés, último acontecimiento que relata Deuteronomio. Este libro tiene más relación con el Pentateuco que con los siguientes escritos, por cuanto el espíritu de los tiempos mosaicos seguía impregnando la época de Josué; constituye asimismo el cumplimiento de todas las promesas hechas en los libros anteriores con respecto a la toma de posesión de la Tierra Prometida. Ciertas críticas consideran que el Pentateuco y el libro de Josué forman un todo, al que llaman el Hexateuco, pero las alusiones de Josué al “libro de la Ley” (1:8; 8:31, 32; 23:6) muestran claramente que ha sido siempre un libro separado. En el canon hebreo, el libro de Josué es el primero de los Profetas, con él se abre la sección denominada de los profetas anteriores, la que incluye en nuestras Biblias los libros desde Josué a 2 Reyes, con excepción de Rut, que pertenece a la tercera sección del canon. El libro de Josué se puede dividir en tres secciones: a).. La conquista de Canaán (caps. 1 a 12), que comprende los preparativos para la travesía del Jordán y el paso de este río (1:1-4:18); el establecimiento del campamento y la celebración de la Pascua (4:19-5:12); la toma de Jericó; la de Hai; el altar erigido sobre el monte Ebal; la confirmación de la alianza; el tratado con los gabaonitas (5:13-9:27); las expediciones al sur y al norte (10-11); la recapitulación (cap. 12). b). La partición del país de Canaán entre las tribus (13-22), que incluye una descripción del país que se iba a repartir (cap. 13); el reparto, con la designación de las ciudades de refugio y la distribución de ciudades a los levitas (14-21); el pleito acerca del altar construido al este del Jordán (cap. 22). c). El discurso de despedida de Josué y su muerte (23-24). Se afirma formalmente que Josué “escribió estas palabras en el libro de la ley de Dios” (24-26); “estas palabras” incluían en todo caso, el registro de la última asamblea de Siquem (23:1-24:25). En cuanto a los últimos versículos del libro (24:29-33), es evidente que fueron redactados después de la muerte de Josué, de Eleazar, y de los hombres de esta generación. 2. AUTOR Y FECHA La tradición judía afirma que Josué, hijo de Nun, escribió todo el libro, con excepción de los últimos versículos. Esta afirmación se apoya en la declaración de Is. 24:26. Según los especialistas en la materia, el libro cubre un período que abarca desde la muerte de Moisés a la de Josué (unos veinticinco años). 3. OBJETO DEL LIBRO Y DESARROLLO DEL CONTENIDO Mostrar la fidelidad de Dios al pacto con Israel y cumplimiento fiel a las promesas que hizo a Abraham y a sus descendientes, y por ende, un testimonio viviente a las generaciones postreras. 3.1. Introducción (caps.1-5). Algunos hechos principales son: la comisión a Josué, los espías enviados para reconocer la tierra, el paso del río Jordán con los sacerdotes llevando el 8 Arca del Pacto, la circuncisión y la Pascua en Gilgal y el encuentro de Josué con el ángel de Jehová respectivamente. 3.2. Conquista de Canaán (caps.6-12). Mientras que Jericó cayó en manos de Israel de manera milagrosa (6:20-21ss.); en cambio, la ciudad de Hai fue ocasión de derrota para los israelitas por causa del pecado de Acán, quien por orden de Dios, juntamente con su familia fue destruido con la participación del pueblo (7:11 y 19-25). Posteriormente, Hai fue tomada y destruida a fuego (8:26-28). Además, una descripción del trato de Josué con los gabaonitas, la derrota de los reyes amorreos (9:27; 10:16ss.; 11:21) y la conquista de toda la tierra (11:23). 3.3. División y posesión de la Tierra (caps.13-22). Según los capítulos 13 al 19, la tierra de Canaán fue repartida por suertes entre las nueve tribus restantes de Israel, más una mitad de la tribu de Manases en occidente (compárese Nm.cap.32). En el 13:7, se da una clara explicación con respecto a las dos tribus y media (v.8). Nótese que la tribu de Leví no recibió herencia en Canaán (13:14); solamente tuvieron ciudades para vivir con sus familias (21:1-42). Asimismo, se confirma las ciudades de refugio. 3.4. Despedida y muerte de Josué. Esta última parte contiene una exhortación final de Josué a la congregación, al mismo tiempo que les recuerda la historia de Israel desde sus antepasados hasta la generación actual, a quienes demanda obediencia a Dios (23:8). El discurso de despedida está seguido por la renovación del pacto en Siquem (24:25) y la muerte de Josué también en Siquem (vv.29-32). UNIDAD III LIBRO DE LOS JUECES 1. NOMBRE El libro recibe el nombre común de los doce caudillos o “jueces” levantados por Dios para librar a su pueblo de manos de los enemigos opresores. El nombre hebreo Shofetim, proviene del verbo hebreo que significa: juzgar, decidir, actuar, administrar justicia, dominar. Jueces. Libro histórico, inmediatamente después del de Josué; continúa el relato después de la muerte del caudillo de Israel. El libro de los Jueces se divide en tres secciones: 1. Introducción: partida de las tribus para dirigirse a ocupar los territorios que les habían sido asignados (cfr. Jos. Caps. 15-21); listas de las ciudades que los israelitas dejaron de arrebatar a los cananeos idólatras (Jue. 1-2:5). 2. Historia de los Jueces, libertadores de Israel, después de la muerte de Josué hasta la de Sansón (2:6-16:31). Esta sección posee su propias introducción que, relacionando el libro de los Jueces con el de Josué, reanuda el relato de los acontecimientos de este período, y destaca la enseñanza religiosa que comportan (2:6-3:6). A continuación vienen los episodios más o menos detallados acerca de seis jueces, y breves alusiones a otros seis. La usurpación de la realeza por parte de Abimelec, hijo de Gedeón, es presentada como parte integrante del relato. No obstante, lejos de ser un libertador, Abimelec no fue más que un sanguinario y fratricida tirano que, lejos de beneficiar a Israel, provocó graves daños. 3. Esta sección relata dos episodios que figuran como apéndices de este periodo: a) la historia del culto idolátrico propiciado por Micaía y su restauración entre los danitas que emigraron al norte (caps. 17-18); b) el crimen de Gabaa y la guerra que siguió contra la tribu de Benjamín (caps. 19-21). La fecha de redacción del libro de los Jueces es de difícil determinación. Durante la época de los Jueces las corrientes de aislacionismo eran intensas; el Jordán separaba a las tribus del este con las de la Palestina propia; los jebuseos y gabaonitas instalados en el centro del país asilaban a Judá de los israelitas del norte. El cántico de Débora y la historia de Jefté muestran la debilidad de los lazos nacionales; revelan asimismo cuales eran las tribus que podían y querían poner en común sus recursos y esfuerzos (cfr. Cap. 6; 8:19; 12:1-6). El aislamiento de Judá era muy grave. Pero había influencias centralizadoras. Había un sentimiento de unidad nacional; la guerra de exterminio contra Benjamín demuestra que la gente tenía conciencia de su culpabilidad y responsabilidad como nación. Había una sola Arca para todas las tribus, y se hallaba depositado en el tabernáculo en Silo (Jos. 18:1; Jue. 21:19; cfr. Ex. 23:14-17). El Arca fue transportada a Bet-el, donde los israelitas se reunieron para el combate y consultaron a Jehová, antes de saber que tribu era la que atacaría a Benjamín en primer lugar (Jue. 20:8-29). Cuando los enemigos oprimían gravosamente, todo el pueblo se unía a causa de la calamidad general. Grandes libertadores suscitaron en la nación sentimientos de lealtad y de orgullo que 9 contribuían a la unión para la acción. Grandes liberaciones favorecidas por la unidad, consolidaron los lazos entre las tribus. La gloria de una victoria en común unificaba a la gente. La época de los jueces fue la edad de hierro de Israel: época cruel, bárbara, sangrienta. Los textos permiten constatar que reinaba la anarquía (Jue. 17:6; 21:25): “En aquellos días no había rey en Israel, cada uno hacía lo que bien le parecía”. La nación caía frecuentemente en la idolatría. Era difícil acudir al santuario nacional para adorar a Jehová, a causa de todos los disturbios del país. Jael asesinando a Sísara. Jefté pronunciando un voto insensato e inmolando a su hija. Gedeón castigando a la gente de Sucot, la perversidad de Gabaa, todo ello muestra el carácter implacablemente cruel de la época. Sobre este marco oscuro contrastan, en una cegadora luz, la piedad filial y sometida de la hija de Jefté; la figura de Rut, no dispuesta a abandonar a Noemí; la fisonomía bondadosa y honrada de Booz. 2. AUTOR Y FECHA Se ignora el nombre del autor del libro. La tradición judía atribuye al profeta Samuel buena parte del libro. La posibilidad de que haya sido escrita en fecha muy lejana se comprueba por la antigüedad de la escritura alfabética hacia los primeros años de la monarquía hebrea. 3. OBJETO DEL LIBRO Y CONTENIDO Su objeto principal es presentar a Jehová Dios como Dios de justicia y misericordia. Castiga la desobediencia y la apostasía a la fe, pero perdona y restaura a aquellos que se arrepienten de sus pecados cometidos contra Dios y la Ley. 3.1. Introducción al período de Los Jueces (Caps.1-2). En dos capítulos se resumen las acciones de las tribus conquistando las pequeñas ciudades (1:1-36), que faltaban aun por tomar; la visita del Ángel de Jehová a los hijos de Israel (2:1-5) y los hechos que condujeron a la apostasía (2:6-23). 3.2. Período de los Jueces (carismáticos) -Caps. 3-16 -. Los “jueces” de Israel muestran algunas características principales: a) Son llamados por Dios. b) Están revestidos de un poder especial (Espíritu de Dios) c) Pertenecen, con alguna excepción, a una clase social de conducta irregular o dudosa; tal es el caso de Sansón (poligamia). Los caudillos liberadores de este período son doce; de los cuales seis de ellos son llamados “jueces mayores” por haber liberado a su pueblo de manos del opresor; estos son: Otoniel, Aod, Débora-Barac, Gedeón, Jefté y Sansón. Mientras que los otros seis restantes reciben el nombre de “jueces menores” por su labor administrativa y son: Samgar, Tola, Jair, Ibzán, Elón y Abdón respectivamente. Todos estos líderes actuaron por gracia divina y no por mérito humano. 3.3. Apéndice Histórico (caps.17-21). Esta sección describe la situación histórico-religiosa en la tierra prometida: a) La idolatría de Micaía y la conducta religiosa de los Danitas, quienes tuvieron sus propios sacerdotes y sacerdocio, y colocaron una imagen de talla en la casa de Dios que estaba en Silo (17:1-18:31). b) La corrupción moral y la abominable acción de la tribu de Benjamín y su castigo (caps. 19: y 20). c) Anarquía a nivel nacional porque “en esos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía” (21:25). UNIDAD IV LIBRO DE RUT 1. NOMBRE El libro lleva el nombre de la heroína: una mujer singular, cuya historia relata el autor en lenguaje campestre y folclórico. Rut. Joven moabita que se casó al principio con Mahlón de Belén, hijo de Elimelec y de Noemí. Mahlón había ido a vivir a Moab con sus padres, a causa del hambre que se sufría en Judá. Después de la muerte de Elimelec y de sus dos hijos, Rut abandonó Moab, acompañando a Noemí, su suegra, a Belén. La muchacha moabita se dedicó a espigar en los campos de Booz, pariente de Elimelec, que la acogió con benevolencia. Según la costumbre, un pariente de Mahlón tenía que casarse con la joven viuda. 10 Booz la tomó como mujer una vez que un pariente más próximo de Noemí hubo renunciado al derecho de redención. El matrimonio entre Booz y Rut no tuvo lugar, estrictamente, en base a la ley del levirato expuesta en Deuteronomio 25:7-10 (cfr. Rut 1:1113), ya que Booz no era hermano de Mahlón. Cuando la viuda de un hombre que hubiera muerto sin hijos y sin hermano quería vender su tierra, la costumbre exigía que el pariente más próximo o heredero del difunto rescatara el dominio de la viuda. La tierra quedaba así dentro de la familia. El rollo del libro de Rut formaba parte de los Escritos hebreos que se leían en público con ocasión de ciertas celebraciones. Como describe la siega, se leía en Pentecostés, fiesta de las primicias. En la LXX y en la enumeración que hace Josefo de los libros canónicos, Rut figura inmediatamente después de Jueces lo mismo que en nuestras versiones de la Biblia. El relato se sitúa en la época de los Jueces (Rut 1:1), sesenta años o menos del nacimiento de David (4:21, 22). El libro relata el casamiento de un israelita piadoso con una moabita que adora a Jehová y que viene a ser bisabuela del rey David. Después del exilio, un matrimonio así hubiera sido considerado como deshonroso y no hubiera sido inventado Hechos confirmatorios de la autenticidad del libro. En la época de Rut, Israel mantenía relaciones amistosas con Moab (1 S. 22:3, 4). El redactor no hace ningún comentario peyorativo acerca de este casamiento, y no se excusa por redactarlo, lo que indica una redacción anterior el exilio en Babilonia. El lenguaje, muy puro, indica asimismo una gran antigüedad, tanto como la del capítulo 5 de Jueces. Pruebas de que el libro de Rut no recibió su forma definitiva hasta un largo tiempo después del acontecimiento relatado: el descalzamiento en señal de testimonio, es presentado como una costumbre ya suprimida (Rut 4:7). El libro acaba con la genealogía de David, la cual puede ser el objeto mismo del relato: el designio del autor es señalar que su accesión al trono se debe a la intervención providencial de Aquel que quiere salvar no sólo a Israel, sino también a las naciones. 2. AUTOR Y FECHA Tanto la fecha como el autor de este libro son inciertos. Sin embargo, la tradición judaica afirma que Samuel, el profeta, es el autor del escrito, cuyas evidencias internas demuestran una época posterior a los jueces y a principios de la monarquía. Además, una costumbre muy antigua puede ser vista en el cap. 4:7, que en tiempos modernos ya no se practica en esos lares. Obsérvese que el libro de Rut forma una unidad histórica con el libro de Jueces y así ha sido reconocida en el canon hebreo. 3. OBJETO DEL LIBRO Y CONTENIDO La historia de Rut enseña que la fe en el verdadero Dios es la única condición para ser adoptado como miembro de su pueblo; y aquella fe no toma en cuenta la nacionalidad, ni la raza, ni la religión anterior; mucho menos la posición social de la persona. La adopción siempre es un acto de gracia divina. 3.1. Rut en los campos de Moab (cap.1). A causa del hambre que hubo en Israel, después del período de los jueces, Elimelec (significa “Melec es Dios” o “Dios es rey”) y Noemí (significa “placentera”) su mujer, juntamente con sus dos hijos Mahlón (significa “débil”) y Quelión (significa “abatido”), se fueron a vivir obligadamente a los campos de Moab, al oriente de Israel. En Moab murió Elimelec y Noemí se quedó viuda, mientras que sus hijos se casaron con Orfa y Rut (el significado de estos nombres son inciertos, pues no son hebreos sino moabitas). Después de un buen tiempo murieron también Mahlón y Quelión. De esa manera, las tres se quedaron viudas (v.1-5). Noemí teniendo conocimiento que Jehová, el Señor, había visitado su pueblo (v.6), decidió regresar a Judá y sus dos nueras la acompañaron hasta la frontera (v.713). Según la historia, Orfa regresó a su tierra, pero Rut se quedó con Noemí (v.14), dispuesta a afrontar una nueva situación (v.15-17). Así pues, ambas llegaron a Belén al comienzo de la siega (v.18-22). 3.2. Rut en Belén (Judá) (caps.2-4) 3.2.1. Rut espiga en los campos de Booz (2:1-3:18). Ya en Belén, por consejo de Noemí, fue a recoger espigas en los campos de un varón llamado Booz. Al enterarse Noemí que los campos eran de un pariente cercano a su difunto esposo Elimelec, le insistió a Rut a seguir espigando hasta el fin de la siega (2:1-23). 3.2.2. Matrimonio de Rut con Booz (4:1-22). Para casarse con Rut, a fin de levantar descendencia a nombre del pariente muerto, Booz dio aviso a las autoridades (municipales) del lugar para oficializar la ceremonia. Asimismo, se comprometió a comprar la herencia de Noemí, es decir, aquello que le pertenecía por parte de su marido muerto (4:1-4ss.). Rut (la moabita), nótese su inclusión en la genealogía de Jesús, aunque según la Ley de Moisés, estaban excluídas de la congregación de Israel (compárese Deuteronomio 23:1-3ss.; Mateo 1:5; Lucas 3:32). 11 Ante varios testigos y en fecha acordada, se realizó el matrimonio públicamente, sellando el compromiso con una práctica muy antigua y propia del pueblo (vv.7-11). El primogénito de Rut se llamó Obed, padre de Isaí, padre de David (v.17). Hubo fiesta por este acontecimiento. UNIDAD V LIBROS 1 Y 2 DE SAMUEL 1. NOMBRE El nombre del libro se debe probablemente a que Samuel significa ”pedido a Dios”, juez, profeta y sacerdote en Israel, haya sido el personaje principal del escrito; y no a la creencia que él fuera el verdadero autor. Samuel. Profeta de Israel (1 Cr. 6:33), fue el primer gran profeta posterior a Moisés, y el último de los Jueces. Su padre Elcana era un levita de la familia de Coat, de la casa de Izhar, que descendía de Zuf (1 S. 1:1; 1 Cr. 6:26, 35). Esta familia había recibido su heredad en el monte de Efraín (Jos. 21:5; 1 Cr. 6:26, 35). Elcana vivía en Ramá (1 S. 1:1, 19; 2:11). Elcana tenía dos esposas: Penina y Ana. Esta última, que era estéril, suplicó al Señor que le concediera un hijo, e hizo el voto de consagrarlo toda la vida, aparentemente como nazareo, ya que ella dijo: “Y no pasará navaja sobre su cabeza” (1 S. 1:11; cfr. Nm. 6:1-5). Dios otorgó esta petición. Ana llamó al recién nacido Samuel. Cuando lo hubo destetado lo llevó al tabernáculo en Silo, confiándolo a Elí, el sumo sacerdote, a fin de que lo formara para el servicio del Señor (1 S. 1; 2:1-17). El niño Samuel llevaba a cabo su tarea en presencia del Señor; vestía un simple efod de lino, vestidura de los sacerdotes cuando oficiaban, y también de los levitas (2:18). El niño dormía en una estancia contigua al Tabernáculo, y por las mañanas abría las puertas de la casa de Jehová, y ayudaba a Elí (3:1, 3, 15). Samuel era sólo un joven cuando el Señor le reveló el juicio que caería sobre la casa de Elí, a causa de la insensata indulgencia del padre hacia sus indignos hijos (3:1-18). Josefo dice que Samuel tenía entonces doce años (Ant. 5:10, 14), estimación probablemente correcta, pero de la que se desconoce la fuente. Cuando Samuel llegó a ser un hombre joven, todo Israel, de Dan a Beerseba, reconocía que era un profeta, porque el Señor se le reveló en Silo (1 S. 3:20, 21). Poco después caía el juicio predicho sobre la casa de Elí y sobre Israel: los dos hijos de Elí murieron sobre el campo de batalla, los filisteos se apoderaron del Arca, y Elí murió al saber esto (4:1-22). Los filisteos tuvieron que devolver el Arca a los israelitas, sin embargo, ante las plagas de Dios, y quedó depositada en Quiriat-jearim, en casa de Abinadab. El nivel espiritual del pueblo era entonces sumamente bajo. Después de la muerte de Elí, Samuel ejerció la autoridad, y se esforzó en rectificar las costumbres, veinte años después de la restitución del Arca, había llegado a conseguirlo en cierta medida. Convocó entonces a los israelitas a Mizpa, cerca del lugar en el que había sido arrebatada el Arca del pacto. El profeta les ordenó confesar sus pecados, ayunar delante de Jehová e implorar su misericordia. Al saber esto, los filisteos atacaron a los israelitas, que pidieron a Samuel que suplicara el socorro divino. El Señor otorgó la ayuda pedida mandando sobre los filisteos una terrible tormenta, bajo la que sufrieron una tremenda derrota. Mientras Samuel estuvo al frente de los israelitas, los filisteos renunciaron a atacar (1 S. 7:3-14). Samuel fue a la vez juez y profeta. En el ejercicio de estas funciones iba cada año a Bet-el, Gilgal y Mizpa. Su residencia era Ramá, donde se hallaba una comunidad de profetas que lo ayudaban en su obra de reforma (7:15-17; 19:1820). En Ramá erigió un altar, por cuanto Dios había abandonado Silo. El arca no estaba a disposición del culto público, el pacto con Dios había quedado suspendido por la idolatría y los sacrilegios de los israelitas. Samuel era considerado como el representante de Jehová Bajo su enérgica dirección, el país fue preservado de la dominación extranjera. A su vejez, Samuel estableció en Beerseba a sus dos hijos como jueces sobre Israel. Sin embargo, éstos se mostraron indignos de tan alto cargo, dejándose sobornar y pisoteando la justicia. A causa de la ,malvada gestión de ellos y de la amenazadora actitud de las naciones paganas a su alrededor, los ancianos y el pueblo pidieron la instauración de la monarquía. Dios ordenó al profeta que ungiera a Saúl como rey, y después a David, tras de que Saúl hubiera sido rechazado. Samuel murió mientras David huido de Saúl, se hallaba en el desierto de En-gadí. Fue sepultado en Ramá, todo Israel lo lloró (25:1). La noche antes de la batalla de Gilboa, Saúl pidió a una adivina que evocara a Samuel del Seol (28:3-25). Hemán, uno de los cantores de David, era nieto de Samuel (1 Cr. 6:33; cfr. V. 28). Samuel figura entre los héroes de la fe del Antiguo Testamento (He. 11:32). 12 2. AUTOR Y FECHA Nada se sabe respecto al autor de estos dos libros; sin embargo, aunque Samuel no sea el autor, se admite la idea que haya sido coautor con Natán y Gad (compárese 1 Cr.29:29). Todo el escrito cubre un período desde el nacimiento de Samuel a la muerte del Rey Saúl, es decir, unos cien años o más. 3. OBJETO DEL LIBRO Y CONTENIDO Enseñar la historia de cambio de gobierno bajo los jueces (judicatura) a los reyes (monarquía); asimismo, describe con mayor relevancia los actos de Elí, Samuel, Saúl y David. La historia del período gira alrededor de los tres últimos personajes en razón a su trascendencia sobre los otros. 3.1. Historia de Samuel (1 S. caps.1-8) 3.1.1. Nacimiento y llamamiento de Samuel (1:1-3:21). Fueron sus padres Elcana y Ana, quienes al nacer el niño le pusieron por nombre Samuel y lo dedicaron al Señor (1:19-28). Por aquel hecho en la vida de Ana, ésta agradeció a Dios cantando un Salmo o salmodía (cap.2). Ya joven, Samuel fue llamado por Dios para ejercer un ministerio especial en Israel (3:11-14ss.). 3.1.2. Samuel: juez, profeta y sacerdote en Israel (7:1-8:22). Después de la derrota de Israel ante los filisteos, estos tomaron el Arca del Pacto y lo llevaron a su campamento (4:11ss.); posteriormente lo devolvieron a Israel porque fueron castigados por Dios y sufrieron graves enfermedades y muerte en su comunidad (5:6-12). Esta ocasión fue aprovechada por Samuel para exhortar a su pueblo hacia un verdadero arrepentimiento a Dios (7:3-6); y en otro momento, Samuel llevó a la victoria militar de Israel sobre sus enemigos (vv.7-14). Cuando Samuel envejeció puso por jueces a sus hijos en Israel, pero ellos anduvieron por malos caminos y dieron mal testimonio en el pueblo (8:1-3). Esta situación dio lugar para que el pueblo pidiera a Samuel un rey como los demás reinos del antiguo Medio Oriente (8:5 y 19-20). 3.2. Historia de Saúl (caps.9-31) 3.2.1. Saúl: elegido rey sobre Israel (9:1-12:25). Samuel fue encargado de ungir a Saúl como rey sobre Israel (9:15-16;10:1). Esto era una orden divina que exigía fiel cumplimiento humano. Así, Saúl introducía una nueva forma de gobierno: la monarquía, que empezó venciendo a los amonitas (cap.11); un acontecimiento sin igual que obligó a Samuel a proclamar el reino como tal (12:14-15). 3.2 2. Fracaso y caída de Saúl (13:1-31:13). Según la historia, Saúl cometió dos grandes pecados contra Dios, el pueblo y él mismo: 1) Tomó por su propia cuenta el oficio sacerdotal (cap.13). 2) Desobedeció la orden de Dios de exterminar a Amalec (cap.15). Por lo tanto, Dios mismo lo desechó del reino de Israel para colocar en su lugar a otro (15:26-29); y en la batalla librada contra los filisteos, enemigos acérrimos de Israel, Saúl fue derrotado y muerto, juntamente con sus hijos en Gilboa (31:1-13). 3.3. Historia de David (2 S. caps.1-24) 3.3.1. Gobierno de David en Hebrón (1:1-4:12). Después que David fue ungido por Samuel como rey sobre Israel (1 S. 16:12-13ss.), empezó su reinado en Hebrón situado en la tribu de Judá (2 Samuel 2:1, 3, 7). 3.3.2. Gobierno de David en Israel (5:1-10:19). Cuando David fue proclamado rey sobre todo el país, es decir, Israel (5:1-5), extendió sus dominios a nivel nacional. Para confirmar esto, Jehová Dios hizo pacto con David (7:1-29). De esa manera David, habiendo derrotado a sus enemigos, consolidó su gobierno. Con él llegó el reino a su máximo esplendor y empezó la llamada “época de oro”; en Israel, que tuvo su más clara manifestación en la literatura, las edificaciones, el ministerio de la música y la formación de los grandes grupos corales, que profetizaban acompañados con instrumentos de música, mientras glorificaban al Señor (compárese 1 Cr.25:1-6ss). 3.3.3. Caída y humillación de David (11:1-18:33). El pecado de David con Betsabé ocasionó la ruina de la nación y graves consecuencias en la familia real, empezando por la fornicación hasta el asesinato entre hermanos de sangre, lo que causó dolor al rey y a toda la corte (caps.13-18). Fue Natán, el profeta usado por Dios para condenar la actitud de David contra Urías (2 S. 12:7ss.). 3.3.4. Últimos días de David en el reinado (19:1-24:25). Hubo hambre en Israel como resultado de violar el pacto hecho con los gabaonitas (21:1ss.). También el pueblo a causa del censo realizado por David, sufrió una mortandad terrible; tres días de peste en Judá costó la vida de 70,000 personas, aunque la falta era del rey (24:1-17). 13 UNIDAD VI LIBROS 1 Y 2 DE REYES 1. NOMBRE Estos dos libros, que originalmente formaron uno solo, y es conocido entre la comunidad judía con el nombre de “los reyes”. Los dos libros de los Reyes abarcan un período de unos cuatro siglos (400 años), mientras que los de Samuel abarcan sólo uno. Estos dos libros no formaban al principio más que uno; su división procede de la LXX. En el canon hebreo figura entre los escritos llamados “Profetas anteriores”, cuyos relatos llevan desde la muerte de Moisés hasta la cautividad. Los libros de los Reyes tienen como objeto exponer las lecciones espirituales que emanan de la historia de la monarquía a partir de la accesión de Salomón. Este redactor, sumamente influenciado por el libro de Deuteronomio, destaca las causas morales y espirituales de la expansión de la ruina del reino (cfr. 2 R. 17). Da a cada reinado una valoración desde el punto de vista religioso. Los reyes buenos son aquellos que obedecen la Ley, siendo fieles al pacto con su Dios, combatiendo la idolatría, y siguiendo el ejemplo de David; los reyes malvados (especialmente los de Israel) son los infieles al pacto, “andando en el camino de Jeroboam” (cfr. 1 R. 15:11 con vv. 26, 34, etc.). son pocos los soberanos que, apareciendo en la historia profana y la arqueología, ocupan algo de espacio en el texto sagrado: Omri, seis versículos (1 R. 16:23-28), Jeroboam II, siete versículos (2 R. 14:23-29). Los caracteres importantes desde el punto de vista espiritual son descritos minuciosamente. Hay dos dramáticas crisis que marcan un punto de inflexión en este periodo: la victoria de Elías sobre los profetas de Baal en el reino del norte, y la intervención de Joíada en Jerusalén, salvando al rey Joas y eliminando a la usurpadora Atalia, precisamente en el momento en que ella estaba tratando de lograr la victoria para el paganismo fenicio. Los libros de los Reyes nos dan a conocer la época de los grandes profetas hasta Jeremías. Completan de una manera indispensable los mensajes de estos grandes hombres de Dios. Una parte de sus relatos se retoma en 1 y 2 Crónicas, desde otra perspectiva. Las enseñanzas que se persiguen por estas perspectivas complementarias tienen un gran valor. En lo que respecta a la redacción, el relato de 1 y 2 Reyes, que abarca más de 400 años, se basa en las de historiadores y cronistas precedentes. Los libros de Reyes se diferencian de los libros históricos anteriores por el empleo de las siguientes fuentes: (1) Para el reinado de Salomón: de “Los Hechos de Salomón” (1 R. 11:4). (2) Para el reino del norte, y hasta la muerte de Peka, de “La Historia de los reyes de Israel”, mencionadas diecisiete veces (14:19). (3) Para el reino del sur, hasta la muerte de Joacim, “Las Crónicas de los reyes de Judá”, citadas quince veces (v. 29). Según sus títulos estas crónicas e historias formaban ya desde el principio dos obras separadas. Indudablemente acabaron reunidos en un solo libro, que el cronista llama “el libro de los reyes de Judá e Israel” (2 Cr. 16:11). Estas dos recopilaciones de anales no eran recopilaciones originales, sino dos recopilaciones de textos primitivos, a los que se habían añadido los escritos de diversos profetas (2 Cr. 20:34; cfr. 32:32). En cuanto a su fecha de redacción: comenzada antes de la destrucción de Jerusalén, la redacción de nuestros actuales libros de los Reyes no fue finalizada hasta terminar la segunda mitad del cautiverio de Babilonia (2 R. 25:27). Pero puede que los versículos de la conclusión hayan sido añadidos por otra mano. El autor se ocupa principalmente de la historia de la monarquía davídica; menciona en dos ocasiones un acontecimiento común a los reinos del norte y del sur (cfr. 1 R. 15, 16, cfr. V. 32; 2 R. 17:5, 6, cfr. 18:9). La obra se compone de tres partes: (a) El reinado de Salomón (1 R. 1-11). (b) La historia sincrónica de los reinos de Judá e Israel hasta la cautividad de Israel (1 R. 12 hasta 2 R. 17). (c) La historia del reino de Judá hasta la cautividad de Babilonia (18-25). 2. AUTOR Y FECHA No hay indicación alguna que pueda indicar el nombre del autor de los escritos, pero la tradición judaica afirma que Jeremías para escribir estos libros, usó los documentos más antiguos respecto a los hechos de los reyes. Toda la historia del primer libro abarca un período no menor de cien años aproximadamente, esto es, de la muerte de David al reinado de Joram sobre Israel. 3. OBJETO DEL LIBRO Y CONTENIDO Enseña que la obediencia y fidelidad al Señor y su Palabra trajo el engrandecimiento y prosperidad de la nación bajo la dirección de los reyes; mientras que la caída y el fracaso del reino fue consecuencia de los pecados; especialmente la idolatría, que el pueblo y los reyes practicaban temerariamente. 14 3.1. Historia de Salomón (1 Reyes caps.1-11) 3.1.1. Establecimiento del reino de Salomón (1:1-2:46). Después de la muerte de su padre, Salomón su hijo, se afirmó en el trono de Israel, luego de enfrentarse a Adonías que quiso usurpar el derecho del rey elegido (por sucesión, 2:23-25ss.). 3.1.2. Reinado de Salomón (3:1-10:29). Salomón empezó un buen gobierno con mucha sabiduría y conocimiento (3:9-10), petición que le fue concedida por Jehová Dios. Entre otras cosas, ordenó edificar un templo y se lo dedicó al Señor (6:1;8:13) en una ceremonia especial y comunitaria. También Dios confirmó el pacto hecho con David (9:3-5) y descendientes. A todos los reyes contemporáneos, Salomón sobrepasó en conocimiento, sabiduría y riquezas. La reina de Saba le visitó para conocer más de cerca su fama (10:6-8 y 23). 3.1.3. Pecado de Salomón y sus consecuencias (11:1-43). Todo el esplendor del reino y la fama del rey se vino abajo a causa de su pecado de apostasía e idolatría, que se acrecentó con muchos matrimonios paganos (vv.4-8). Por eso, Dios mismo levantó enemigos contra Salomón por haber violado el pacto confirmado con él (v.11). Uno de aquellos reyes fue Jeroboam, a quien Dios le entregó las diez tribus del norte por boca de Ahías (vv.35-40). A la muerte de Salomón le sucedió en el reino, su hijo Roboam (vv.41-43). 3.2. Historia de los reinos de Israel y Judá (caps.12 - 2R. 25) 3.2.1. División del reino (12:1-16:34). El pecado de Salomón, trajo como consecuencia inevitable: la división del reino de Israel en dos. El reino del NORTE (10 tribus bajo el gobierno de Jeroboam I) y el reino del SUR (2 tribus bajo el gobierno de Roboam). Entre ambos reyes hubo constante rivalidad que también se manifestó en los reyes que les sucedieron en el trono. Unos fueron más crueles que otros, pero también hubieron algunos reyes piadosos y honestos. 3.2.2. Ministerio de Elías y Eliseo (antes de la caída de Israel 17:1 2 R. 13:21). Tanto Elías como Eliseo, profetas enviados por Jehová Dios a favor de su pueblo, constantemente exhortaron a Israel y sus reyes: la obediencia a Dios y cumplimiento al pacto hecho en Sinaí por mediación de Moisés. 3.2.3. Caída del reino del norte: Israel (13:22-17:41). Ante la infidelidad del pueblo, la idolatría en todas sus formas, la vida disipada de sus monarcas y los continuos crímenes entre los sucesores al trono, Jehová Dios levantó contra Israel a Ben-adad y Hazael, reyes de Siria, para castigarlos por largo tiempo (13:3). Pero bajo el gobierno de Oseas, último rey de Israel, Samaria fue rodeada o cercada durante tres años por los asirios y conquistada por Sargón en el año 722 a.C. Gran parte de los israelitas fueron llevados cautivos a Asiría, mientras que asirios enviados por el rey vinieron para poblar Samaria. 3.2.4. Caída del reino del sur: Judá (18:1-25:30). El reino de Judá, duró aproximadamente unos 150 años más que Israel según los historiadores. Es decir, mientras que en Israel hubieron muchos cambios de dinastía real, por causa de las constantes revueltas y varios reyes usurparon el trono, en cambio, en Judá la dinastía permaneció firme y era más pacífica que la del norte. Sedequías, el último rey de Judá, siendo vasallo del rey Nabucodonosor se rebeló contra Babilonia. Por eso, cuando Nabucodonosor conquistó y destruyó Jerusalén en el año 587 a.C., quemó el templo, apresó a Sedequías y le llevó prisionero juntamente con los principales a Babilonia. Un grupo de judíos logró escapar hacia Egipto llevándose como rehén a Jeremías. Así, mientras las 10 tribus del norte sufrieron la cautividad de Asiría (en 722 a.C.); las dos tribus restantes, en cambio, padecieron las consecuencias del cautiverio babilónico (587 a.C.). UNIDAD VII LIBROS 1 Y 2 DE CRÓNICAS 1. NOMBRE Estos libros, igualmente que el de “los reyes”, originalmente formaban uno sólo, que en hebreo es llamado “palabras de los días”, una expresión equivalente a “diarios” o “crónicas”. Esta última, es más exacta con el contenido de los mismos. Crónicas. Son dos libros históricos del Antiguo Testamento. Es evidente que son de un solo autor, ambos libros presentan una evidente unidad de plan y de propósito, unidad que quedaría quebrantada si estos libros fueran separados. En el antiguo canon hebreo estos dos libros formaban una sola obra. En la LXX quedó dividido en dos, división que finalmente quedó 15 admitida en las ediciones impresas del canon hebreo. El nombre hebreo de estos libros es Actas de los días, esto es, Anales. En la LXX se titulan paralelípómenos, que significa “Las Omisiones”. Este título mal elegido, indica erróneamente que esta obra sería meramente un suplemento a los libros de Samuel y de Reyes, en tanto que en realidad tiene un propósito particular. El nombre de Crónicas proviene del título Cronicón que Jerónimo dio a estos escritos. Las consideró como una crónica de toda la historia sagrada. Las Crónicas se dividen de una manera natural en dos secciones: 1) Las genealogías, sobre todo las de Judá, Benjamín y Leví, desde la creación hasta el retorno del exilio de Babilonia (1 Cr. 1-8), con una lista de los que moraban en Jerusalén probablemente antes del exilio (9:1-34). La genealogía de Saúl y de Jonatán, y el relato de su muerte (9:35-10:14) forman la transición entre ambas secciones. 2) La historia de los israelitas, y más especialmente la de Judá, desde la consagración de David hasta el retorno de los exiliados de Babilonia. El brusco final de Crónicas, la analogía de sus últimos versículos con los de Esdras 1, han hecho pensar que Crónicas y el libro de Esdras habían sido originalmente una sola obra ininterrumpida. Pero se pueden dar hipótesis acerca de estos versículos: (1) Se trata, tanto en Crónicas como en Esdras, de citas de un solo y mismo documento oficial. (2) O bien, como es más probable, uno de los libros recogió los versículos del otro. Estos escritos, como un plan diferente, no constituyeron jamás una sola obra. La tradición más antigua jamás los ha considerado como un solo libro, aunque hubieron podido ser escritos por un mismo autor. Fecha. El primer dato que tenemos acerca de la fecha de las Crónicas se halla en las genealogías. La descendencia de David queda indicada hasta una fecha más reciente que cualquier otra genealogía. Al mencionarse los nietos de Zorobabel (1 Cr. 3:19-21), esta obra no puede haber sido mencionada mucho tiempo antes de la época de Esdras. Se afirma con frecuencia que en la genealogía se hallan registrados los descendientes de Zorobabel hasta la 6º generación (vv. 21, 24); pero no existe menor prueba de que las familias enumeradas en la 2da. Parte del versículo sean descendientes de Hananías, el hijo de Zorobabel. Autor. La tradición atribuye las Crónicas a Esdras. W.f. Albright sustenta esta postura, y piensa que esta obra fue escrita por él entre el 400 y 350 a. C. Los críticos modernos proponen por lo general una fecha más tardía, pero los argumentos presentados contra la fecha tradicional no son concluyentes. El vocabulario del cronista es semejante al de Esdras y de Nehemías, y data de la misma época. 2. AUTOR Y FECHA La tradición judaica atribuye estos libros al escriba Esdras como autor principal; cuyo estilo de escribir concuerda con el libro que lleva su nombre. La fecha de composición de estos dos escritos son posteriores al cautiverio babilónico. Ello se desprende por la mención del edicto de Ciro (dado en 536 a.C.), que se encuentra al final del libro. 3. OBJETO DEL LIBRO Y CONTENIDO El objeto de Crónicas es administrar los datos necesarios y complementarios para el restablecimiento de las antiguas condiciones y disposiciones civiles y religiosas en Israel-Judá; y advertir al pueblo que el desastre del reino había sido una consecuencia de la infidelidad a Dios y desobediencia a su Palabra. El énfasis de estos escritos es más sacerdotal; es decir, más religiosa que histórica, con una fuerte referencia al templo como lugar central y único de adoración al Señor en comunidad. 3.1. Generaciones desde Adán a David (1 Cr.caps.1-9). El propósito de esta lista es proporcionar los nombres de las tribus que regresaron a Jerusalén desde el cautiverio. Esto tiene mucha importancia en el pueblo judío, aun cuando para otros grupos étnicos no tenga relevancia. 3.2. Historia (complementaria) de los reyes (caps.10-2 Cr.9) 3.2.1. Muerte del rey Saúl y sus hijos (1 Cr.10:1-14). Este capítulo resume la muerte de Saúl y sus hijos después de la derrota ante los filisteos. Los últimos versículos mencionan los pecados del monarca (vv.13-14). 3.2.2. Ascenso de David al trono de Israel (11:1-29:30). Además de relatar el ascenso de David al trono de Israel, el autor de Crónicas incluye el salmo de David con ocasión de repatriar el Arca de Dios a Jerusalén (cap.16); la distribución de los levitas y sus deberes religiosos (caps.23-24); la actuación de los maestros de música y los cantores del templo (caps.25-26); una labor que demuestra el genio y la habilidad de David hasta el fin de sus días (29:26-30). 16 3.2.3. Reinado de Salomón (2 Cr.1:1-9:31). Toda la grandeza del reino de Salomón, la extensión y su pacto con Hiram, la edificación del templo y los recursos obtenidos para la construcción del mismo, el pomposo traslado del Arca de Dios al templo y la consiguiente dedicación; asimismo, la real y evidente confirmación del pacto de Dios con su padre David, ratificada (2 Cr.7:15-18ss.), son actividades tanto a nivel nacional como internacional que contiene el libro. A la muerte de Salomón le sucedió en el trono su hijo Roboam (9:30-31). 3.3. Historia de los reyes de Judá y el edicto de Ciro (caps.10-36) (Hasta el cautiverio babilónico). 3.3.1. Resumen de la historia del reino del sur (10:1-21:20). Empieza con las acciones de Roboam en sus tratativas con los ancianos y los jóvenes. Es decir, desde la división del reino hasta el cautiverio babilónico. No menciona ninguna acción respecto al norte, sólo en cuanto afecta a la vida del reino del sur; inclusive pasa por alto el ministerio de Elías y Eliseo, salvo con explícita referencia al primero en 21:12-15, cuyo contenido es breve y conciso. 3.3.2..La vida de los reyes y la denuncia profética (22:1-36:23). El autor registra, por una parte, la vida de algunos reyes que fueron infieles al Señor y su Palabra; y por otra, las acciones de los reyes infieles a su fe. La fidelidad de los primeros a Dios trajo bendiciones no sólo individual sino también colectivamente sobre el reino, mientras que la infidelidad de los últimos reyes demanda el juicio de Dios sobre todos y el destierro (compárese Dt.28:64-68). Así, el autor no escatima en denunciar la idolatría y las abominaciones de los malos reyes contra Dios; en cambio, a los reyes honestos y nobles les exalta sus acciones en favor de la comunidad: pueblo de Dios, como el caso de Asa, Uzías, Ezequías y otros; que llamaron al pueblo a “andar en los caminos del Señor”. Concluye el segundo libro con las acciones de Senaquerib, invasor de Judá, previo a la deportación de los judíos a Babilonia, y la inclusión del decreto de Ciro según 36:22-23. UNIDAD VIII LIBRO DE ESDRAS 1. NOMBRE En la Biblia Hebrea (texto), el nombre de este libro es Esra (Esdras) que significa: “Dios es ayuda”, y es considerado como formando un sólo libro juntamente con Nehemías. Aquí, por razón metodológica, estudiaremos por separado a cada uno de ellos. Esdras. Hijo de Seraías y descendiente de Aarón, sacerdote y escriba. Estaba entre los cautivos en Babilonia, y a su petición se le permitió el retorno para visitar Palestina. “Había preparado su corazón para escudriñar la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar a Israel sus estatutos y decretos /Esd. 7:10). Por decreto del rey Artajerjes, se dio autoridad a Esdras para reorganizar sobre la base de la ley de Moisés la comunidad judía retornada a Judea y Jerusalén después del exilio babilónico (Esd. 7:11-26). En base del anterior decreto se devolvieron también los utensilios del templo y se le entregó a Esdras plata y oro de los tesoros del rey. Se confió en Dios, no pidiendo escolta para el viaje (8:21-23). Reprendió a los retornados al descubrir los numerosos matrimonios de judíos con mujeres paganas, y logrando la anulación de éstos (9:1-10:44). Doce años más tarde volvió a visitar Jerusalén, enseñando públicamente la ley (Neh. 9:1-9), y presidiendo la celebración de las fiestas de los tabernáculos, con un esplendor como no se había conocido desde la época de Josué (Neh. 8:17-18). Después de esto las Escrituras guardan silencio acerca de Esdras. Josefo dice que murió en Jerusalén a una edad avanzada. Contenido y plan. Este libro se divide en dos secciones: 1. Los judíos de Babilonia retornan a Judea, conducidos por Zorobabel el 538 a. C. Restablecen el altar y el servicio divino, reconstruyen el templo, a pesar de la oposición de los samaritanos (caps. 1-6). 2. Dejando en silencio un lapso de 59 años, se reanuda el relato con el retorno de una segunda expedición de exiliados, bajo el liderazgo de Esdras, el año 459-457 a. C. El texto relata también las enérgicas acciones que emprendió Esdras para poner punto final a los matrimonios de los israelitas con mujeres extranjeras (caps. 7 al 10). El libro contiene, además copias de anales y de documentos oficiales. Los documentos provinciales e históricos están redactados en arameo (4:8 a 6:18; 7:12-26). 17 Estos son: las copias de las cartas de los reyes de Persia que recibieron de funcionarios de la provincia “del otro lado del río” (4:8-15; 5:8-17; 6:6-12); las respuestas del rey y los decretos impuestos a estos funcionarios (4:17-22; 6:3-5; 7:12-16; cp. Vv. 21, 24); el breve relato histórico trata sobre todo de cuestiones provinciales (4:23 a 5:5; 6:1, 2, 13-18). El arameo había sido ya durante años la lengua comercial y diplomática. El resto del libro, redactado en hebreo, relata la historia interna de Judea, basado en diversos documentos históricos. Esta sección contiene el edicto real de Ciro a favor de los judíos (1:2-4); la relación de los utensilios del templo (1:7-11); las copias de archivos judíos (2:1-67; 8; 10:18-44), con la historia relacionada con todo ello. El empleo del pronombre personal y de la primera persona en singular (7:27-9:15) permite identificar las memorias personales de Esdras. Las secciones donde aparece el relato en primera persona del plural, “nosotros”, procede también de estas memorias. En estos pasajes, Esdras habla tanto en nombre de los exiliados como en nombre propio. Autor. No hay ninguna razón de peso para abandonar la tradición de que Esdras mismo fue el autor del libro, a pesar de las teorías propuestas por la crítica moderna. Es posible que un redactor inspirado hubiera utilizado con posterioridad las memorias de Esdras escritas en primera persona (Esd. 7:27-9:15). Sin embargo, es aún más probable que el mismo Esdras reuniera su documentación para el cuadro general del libro, y que redactara en tercera persona las partes que faltaban para hacer un todo unificado. Si, como lo afirma la tradición, Esdras fue el autor de Crónicas, el libro de Esdras hubiera sido redactado a continuación, en el periodo entre los años 430 y 400 a. C., o poco después, la actividad de Esdras se desarrolló evidentemente durante el reinado de Artajerjes (465-424 a. C.), pero es posible que los libros de Crónicas y de Esdras fueran escritos más tarde. La crítica moderna pretende que Esdras no fue más que una recopilación posterior de un siglo más tarde, como mínimo, reconociéndole sólo un mínimo valor histórico. El descubrimiento de los papiros de Elefantina (del siglo V a. C.) vinieron sin embargo a disipar estas dudas. Estos textos en arameo no sólo se corresponden exactamente con Esdras en cuanto a su contenido de las fórmulas oficiales, sino que dan también el mismo cuadro que Esdras y Nehemías acerca de las dificultades sobrevenidas entre los judíos de Jerusalén y sus adversarios. Cronología del capítulo 4:6-23. el orden de sucesión de los reyes de Persia de este periodo fue como sigue: Darío (521-484 a. C.), Jerjes (486-465) y Artajerjes (465-424). Es evidente que aquí el autor no sigue el orden cronológico. Algunos acontecimientos del reinado de Jerjes y de Artajerjes son mencionados antes que ciertos hechos del reinado de Darío. La explicación llana y simple es que Esdras acaba un tema (el de los obstáculos puestos a la construcción del templo) antes de pasar al siguiente. La unidad histórica se hace patente en los libros de Esdras y de Nehemías que pertenecen al mismo periodo lingüístico que Crónicas. En la Biblia hebrea, los libros de Esdras y Nehemías forman un todo, y el Talmud sigue la misma tradición. Al principio, en la LXX estaban los dos libros reunidos, como sucede en el Códice Vaticano, Sinaítico y en el Alejandrino. En la LXX, Esdras 4 es un apócrifo, en tanto que Esdras 8 se corresponde con nuestros dos libros de Esdras y de Nehemías. La Vulgata separa ambos libros, en ella Esdras figura bajo la indicación “Primer libro de Esdras”, y el libro siguiente se denomina “Segundo libro de Esdras” o “Libro de Nehemías”. En nuestras Biblias castellanas, Esdras y Nehemías son dos libros separados. Esta división se remonta probablemente a los primeros tiempos de la iglesia cristiana. Primitivamente se consideraban ambos libros como dos tomos de una misma obra, al igual que sucede con 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, y 1 y 2 Crónicas. Desde el siglo XVI, las Biblias hebreas distinguen también entre ambos libros, por analogía con el uso cristiano, lo que permite hallar con mayor facilidad las referencias. 2. AUTOR Y FECHA La tradición judía atribuye este libro a la pluma del escriba y sacerdote Esdras, que como puede ser visto toma su nombre del mismo libro. La fecha de composición debió ser posterior al cautiverio o destierro en Babilonia; es decir, al retorno de los judíos a Jerusalén dirigidos por Esdras, y anterior a la muerte de éste en 536-457 a.C. 3. OBJETO DEL LIBRO Y CONTENIDO Es enseñar a los lectores la fidelidad de Esdras a Dios y a su ley, y a la casa de sus padres al retornar a su tierra; además, todo el empeño y esfuerzo para convencer a su pueblo que se arrepintiera de sus pecados y los confesara a Dios, están registrados magistralmente en el libro como una enseñanza y admonición actual. 3.1. Retorno de los judíos bajo Zorobabel (caps.7-10). Estos capítulos describen el regreso de gran parte de los judíos guiados por Zorobabel y Jesúa, previo decreto de Ciro, rey de los persas (1:1-4ss.). El propósito principal de los que regresaron a su tierra fue la reconstrucción 18 de las paredes del templo; a pesar de las amenazas del enemigo por impedir que la obra se concluyera, reedificaron la casa del Señor y con júbilo lo dedicaron a Dios (6:14-16ss.). 3.2. Retorno de los judíos bajo Esdras (caps.7-10). Según el hagiógrafo, escritor sagrado, un segundo y considerable grupo de cautivos judíos regresaron a Jerusalén conducidos por Esdras. Con él empezó una gran reforma social y religiosa; reforma que tuvo repercusiones a nivel nacional en favor de la reconstrucción integral en Israel. Entre muchas acciones de Esdras, tenemos registradas las siguientes: a) La separación de los matrimonios mixtos. b) La expulsión de mujeres extranjeras (o paganas) previa lectura de la ley y en presencia de todo el pueblo en santa convocatoria (10:10-14ss.). Aunque esto tenga apariencia de injusticia, pero lo cierto es que Dios había advertido a su pueblo contra esta clase de práctica como lo hacían los paganos (Ex.34:12-16; Dt.1-4). UNIDAD IX LIBRO DE NEHEMÍAS 1. NOMBRE En la Biblia Hebrea este libro lleva el nombre de Nehemías que significa “Jehová es consolador”. Según los biblistas del Antiguo Testamento, los judíos consideraban el libro de Nehemías juntamente con el de Esdras como una sola obra; así también lo consideraban las generaciones en las convocatorias religiosas judías. Nehemías = “Jehová ha consolado”. Uno de los príncipes que volvieron de Babilonia con Zorobabel (Esd. 2:2; Neh. 7:7). Hijo de Azbuc y gobernador de medio distrito de Bet-sur. Colaboró en la restauración de las murallas de Jerusalén (Neh. 3:16). Judío de la cautividad, hijo de Hacalías y autor del libro de Nehemías (Neh. 1:1). Como copero de Artajerjes Longimano, rey de Persia, le ofrecía el vino. Dándose cuenta el soberano de la tristeza de Nehemías, le preguntó su causa. Respondió el que Jerusalén, la ciudad de sus antepasados, yacía en ruinas. Nehemías pidió permiso para ir a reconstruir sus murallas (445 a. C.). El rey se lo permitió y le concedió una escolta de jinetes y cartas de recomendación para los gobernadores de los diferentes distritos que debía cruzar, nombrándolo además gobernador de Judea, como lo había sido Zorobabel (1:1-2:9; 5:14). Nehemías llegó a Jerusalén en el año vigésimo del reinado de Artajerjes (444 a. C.). Esdras, el sacerdote que había llegado de Babilonia hacía trece años con el fin de reconstruir el Templo, se hallaba en Jerusalén a la llegada de Nehemías. Éste último hizo una ronda matutina alrededor de las destruidas fortificaciones. Después anunció al pueblo su intención de reconstruirlas, pidiendo su ayuda. Los judíos asintieron, y cada notable entre ellos se dedicó a reconstruir un sector de las murallas (cap. 3) Las tribus vecinas paganas se enojaron y se opusieron a este esfuerzo. Tres de sus jefes, Sanbalat horonita, Tobías amonita y Gesem, el árabe se esforzaron en hacer detener la reconstrucción. Pero no lograron ni detener ni intimidar a Nehemías. Para impedir cualquier ataque, los constructores se dedicaron a trabajar con una sola mano, empuñando de continuo un arma en la otra (2:10; 4-6; Ec. 49:13). Se tardaron 52 días en reconstruir las fortificaciones (6:15), en el año 444 a. C,, unos 70 años después de la reconstrucción del Templo. Nehemías se dedicó después a enseñar la ley al pueblo (cap. 8). Siguió un avivamiento de la fe, y todos los jefes religiosos y civiles pusieron sus sellos, junto con Nehemías, al pacto por el cual se comprometían a adorar a Jehová (9:10). Después de haber gobernado Judá durante 12 años, Nehemías volvió a Susa, en el 433 ó 432 a. C. Pidió entonces una nueva licencia (13:6) y volvió a Jerusalén. Este gran reformador se esforzó en llevar a todos aquellos que habían firmado el compromiso a que observaran estrictamente la Ley de Moisés (13:8-31). Josefo afirma que llegó a una edad avanzada (Ant. 11:5, 8). Nehemías parece haber tenido hasta su muerte el cargo de gobernador de Jerusalén. Bagobi, uno de sus sucesores, era gobernador en el 411 a. C. (Papiro de Elefantina). 2. AUTOR Y FECHA Según 1:1, el autor-escritor del libro es Nehemías mismo; uno de los muchos judíos que fueron llevados al cautiverio por orden del rey de Babilonia. El libro debe haber sido escrito después de la segunda visita de Nehemías a la ciudad de Jerusalén, entre los años 445-434 a.C. según las crónicas de los judíos. 3. OBJETO DEL LIBRO Y CONTENIDO 19 El libro describe el interés y las acciones del gobernador Nehemías por su tierra, la reconstrucción del templo, la adoración al único Dios de sus padres; al mismo tiempo relata la manera cómo consiguió permiso oficial del rey para viajar a Judá y lograr la restauración total de su pueblo con la ayuda de la comunidad. En las Escrituras hebreas se encuentra en la tercera división, la de los hagiógrafos, inmediatamente después de Esdras y antes de Crónicas. En el canon judío, los libros de Esdras y de Nehemías forman una unidad. Contenido. Nehemías informado del estado en que se halla Jerusalén (cap. 1), obtiene de Artajerjes, rey de Persia, permiso para irse allí por un tiempo como delegado del monarca (cap. 2; cfr. V. 6). A su llegada pone al pueblo reconstruir las fortificaciones.(v. 17). Los nombres de los obreros voluntarios quedan registrados en el capítulo 3. el gobernador se ve obligado a armarlos, a causa de la oposición de los samaritanos (cap. 4), y reprime la codicia de algunos judíos que oprimían a sus compatriotas pobres (cap. 5). Acaba la restauración de las fortificaciones, a pesar de las maniobras de intimidación de Sanbalat y de Tobías y de la ayuda secreta que les prestaban los nobles de Judá (cap. 6). A continuación, Nehemías intenta aumentar la población de Jerusalén, que puede dar cabida a muchas más personas de las que cobija (7:4). Reúne a los nobles y a los príncipes del pueblo: (a) para efectuar un censo y examinar sus genealogías. (b) para designar quienes tendrán que venir a vivir en Jerusalén. Nehemías se sirve del registro genealógico de los que habían venido en primer lugar con Zorobabel (7:6-73), que es la lista que figura en Esdras 2. Antes de acabar el censo, todos acuden a Jerusalén para celebrar la fiesta del séptimo mes (que se corresponde con sep-oct.) y que señala el año nuevo. Se demanda que la Ley sea leída; al saber que se debe morar durante ocho días bajo cabañas hechas de enramadas, decide que esta prescripción debe ser cumplida (Neh. 8). A continuación, los israelitas observan un día solemne, confesando sus pecados particularmente los matrimonios mixtos (cap. 9). Se comprometen, fijando sus sellos a un pacto, a obedecer la Ley de Dios y a no unirse con los paganos. El capítulo 10 cita los nombres de los que suscriben este pacto. Se reanuda el censo y se resuelve la cuestión de la repoblación de Jerusalén mediante el método de echar suertes: uno de cada diez de los moradores de Judea queda obligado a acudir a Jerusalén para vivir allí junto con los príncipes (11:1, 2). La lista de las familias de Jerusalén se halla en los versículos 3-24. Los nombres de los sacerdotes y de los levitas que volvieron en primer lugar junto con Zorobabel figura en 12:1-9. En los versículos 10 y 11 aparecen los nombres de los sumos sacerdotes desde Jesúa (Josué, cfr. Zac. 3) y Jadúa. Los versículos 12-21 enumeran los jefes de las familias sacerdotales de la generación posterior a la del retorno del exilio. Los jefes de los levitas de la misma época y algo posterior figuran en los versículos 21-26. El versículo 27 y ss. hablan de la fiesta de la dedicación de las murallas. Durante la ausencia del reformador, vuelto a la corte de Persia, se producen abusos; no se dan a los levitas las porciones a las que tiene derecho (13:4), se han hecho componendas en lugar de observar los sábados de una manera estricta (v. 15), no se ha renunciado totalmente a los matrimonios mixtos (v. 23). Al volver, Nehemías rectifica todos los desórdenes. 3.1. Nehemías en Jerusalén (caps.1-7) 3.1.1. Nehemías restaura los muros de Jerusalén (1:1-7:28). Como gobernador (sobre Judá), por orden del rey dada en Susa (5:14), habiendo llegado a su tierra realizó una inspección ocular y personalmente recorrió por las noches gran parte de la ciudad (2:11-16ss.), a fin de informarse en detalle sobre la condición de Jerusalén. Cuando empezó la tarea de reconstrucción, los enemigos encabezados por Sanbalat, Tobías y Gesem (el árabe), se opusieron contra Nehemías, pero éste prosiguió adelante con su labor (4:1-4ss.; 6:1-2ss.). Por otra parte, ante el reclamo del pueblo contra los nobles (y en justicia), Nehemías reprendió a estos últimos y les increpó su conducta y abolió la usura (5:1-12ss.). Finalmente, concluyó la tarea de reconstrucción de los muros de la ciudad (6:15) y designó dirigentes en Jerusalén (7:1-4). 3.2. Reformas bajo Esdras y Nehemías (caps.8-13). Luego de la lectura de la ley en la comunidad, empezó un gran avivamiento espiritual y acto seguido se comprometieron a observar fielmente la palabra de Dios y firmaron en acto solemne su fe (8:1-10:39). También se asignó las proporciones a los levitas y los sacerdotes (12:44-47), la restauración del culto en el templo, y severa advertencia a todos los que violaban el día de reposo, tanto a compradores como vendedores (13:16-22) y separación de matrimonios mixtos (vv.23-28). 20 UNIDAD X LIBRO DE ESTER 1. NOMBRE El libro lleva el nombre del personaje principal, Ester; que significa: “estrella”, pero en el idioma hebreo es registrado como Hadasa (2:7). Ester, se deriva probablemente del término sareh, estrella, que se deriva del acadio Ishar. Es el nombre de una hermosa joven hebrea, llamada originalmente Hadasa (hebreo: mirto). Huérfana desde muy joven, fue llevada a Susa, metrópolis persa, por Mardoqueo, su primo, que la adoptó. Asuero, rey de Persia, identificado por Jerjes, ordenó, en estado de embriaguez, que la reina Vasti compareciera en la sala de fiestas para mostrar su belleza a los invitados. Enfurecido por su negativa, el rey siguió el consejo de sus cortesanos: ordenó la reclusión de Vasti y, para reemplazarla, hizo que se le buscara por todo el reino una joven de suma belleza. En el séptimo año de Jerjes, Ester fue elegida e instalada en el palacio en calidad de reina; en aquel entonces, nadie sabía que era de la raza de los judíos. Accedió al trono en una época muy crítica. Amán era entonces el favorito del rey. Cinco años después de la entronización de Ester (Est. 2:16-3:7), Amán enfurecido por el desdén de Mardoqueo, quiso vengarse dando muerte no sólo a éste, sino a todos los judíos diseminados por todo el imperio. Prometiendo entregar al tesoro gran cantidad de oro, y alegando la adhesión peligrosa de los judíos a sus leyes y costumbres peculiares. Mardoqueo obtuvo el consentimiento del rey. En preparación de la matanza, trató de asegurar la participación del populacho, incitando su codicia (2:5 a 3:15). Mardoqueo exhortó a Ester a que interviniera para salvar a su pueblo. La reina quedó atemorizada, pero, después de oír las palabras solemnes de su pariente, se dio al ayuno, y arriesgó su vida presentándose ante el soberano sin haber sido llamada. Con una gran prudencia y tacto, creó una situación favorable, con el fin de revelar al rey la trama de Amán, que afectaba al palacio y a la persona de la reina. Al no poderse abrogar el edicto de destrucción. Ester obtuvo para los judíos el permiso de defenderse, y aun de tomar la iniciativa contra sus enemigos. El relato acaba sin narrar el resto de la vida de Ester ni su muerte. Historicidad. En la actualidad es costumbre entre los críticos negar la historicidad de este libro, del que A. Bentzen afirma que es “una novela histórica”. Sin embargo, este mismo autor se ve obligado a admitir que el autor tenía ciertos conocimientos de la administración persa y, de manera especial, del palacio real de Susa. Será así conveniente examinar los puntos en los cuales ha sido atacado y posteriormente comprobada su autenticidad. 1. Se ha destacado que los nombres de Vasti, Ester y Mardoqueo no aparecen en los anales del reinado de Jerjes I (485-465 a. C.), que parece ser el Asuero de la Biblia. La única reina que conoce la historia es Amestris, hija o nieta de Otanes (Herodoto, 9:109; cap. 7:61). Pero es evidente que si Salomón, a la cabeza de un reino pequeño, pudo tener tantas mujeres (1 R. 11:3), el dueño del gran imperio persa podía tener más de una. Además, faltan detalles acerca del reino de Jerjes, y los anales persas mencionados en Ester no han sido hallados. Pero no se puede invocar el silencio como prueba. 2. El rey, se afirma, no tenía derecho a casarse más que con una doncella de las siete familias más grandes del país. Sin embargo, se sabe que, a pesar de esta ley, Cambises se casó con su propias hermana, y que otros reyes se casaron con mujeres de rango inferior a las que al final se les otorgaron honores reales. 3. Se ha pretendido que Mardoqueo mismo había sufrido la deportación bajo Joaquín (597 a. C.), y que en este caso, en el 7º año de Jerjes, Ester no hubiera sido joven. Pero, según Ester 2, fue Cis, el bisabuelo de Mardoqueo, quien fue deportado. 4. Se ha preguntado por qué se abre un intervalo tan grande entre el repudio de Vasti (año 3º del reinado de Jerjes) y a entronización del reinado de Ester (año 7º). Según la historia, es allí que se sitúa la malhadada expedición contra Grecia, antes de su partida, en el año 3º, el rey celebró un gran consejo de guerra, volviendo a Susa en la primavera del año 7º, buscando consuelo en su harén (Herodoto, 7:8, 9:108). 5. La orden de masacrar a todos los judíos se corresponde con los actos de crueldad tan conocidos de aquella época. Poco antes de Jerjes, los persas habían lanzado una horrenda campaña de exterminio contra los escitas. 6. Una extraña suposición de lo s críticos había hecho de la fiesta de Purim (Est. 9:17-26) una trasposición de la mitología babilónica. ¡Se atribuye a Mardoqueo el puesto del dios Marduk y a Ester el de la diosa Ishtar! Ha demostrado ser una especulación insostenible. 21 7. El libro de Ester revela el origen de la fiesta de Purim que, en la época de Josefo, era observada universalmente por los judíos (Ant. 11:6, 13). La relación que tiene este libro con una fiesta judía tan antigua es asimismo un argumento a favor de su autenticidad. 8. Por último, el punto por el cual el libro de Ester ha reducido a sus adversarios al silencio es su asombrosa exactitud con respecto a las instituciones y costumbres persas, así como de la vida y usos de la corte (1:5, 10, 14; 2:9, 21, 23; 3:7, 12-13; 4:6, 11; 5:4; 8:8, etc.). El lujo manifiesto, el vino corriendo libremente según Est 1:7, son hechos históricamente demostrados, al igual que la repetida mención del número 7, tan frecuentemente utilizado en Persia. Los resultados de las excavaciones del palacio real de Susa se corresponden con las descripciones de Ester de una manera detallada. Los historiadores confirman la manera de actuar de Ester 2:14ss., así como la organización de correos portadores de cartas. Por otra parte, los historiadores profanos dan el mismo conjunto de rasgos para el carácter de Jerjes, egoísta y fácilmente influenciado por sus mujeres y por sus favoritos. El mismo relato bíblico asume el carácter de histórico, y cita anales persas que se relacionan con los mismos sucesos (Est. 2:33; 6:1; 10:2). Autor y fecha de redacción. Este libro es anónimo. Su redacción se sitúa frecuentemente alrededor de la época de Artajerjes Longimano (alrededor del 464-425 a. C.). Se explica de esta manera el hecho de que por su lenguaje y estilo sean semejantes al de los libros tardíos como Esdras, Nehemías y Crónicas. Se hallan muchos términos persas. El autor debió tener acceso al relato dejado por Mardoqueo (9:20, 32). La redacción del libro parece haber sido hecha algo después de los acontecimientos. La fiesta de Purim ya había sido instituida (9:23); el rey Asuero es presentado como habiendo reinado en el pasado (1:1; 10:2); la descripción del imperio persa, de sus costumbres y funcionamiento, lleva a pensar que el autor estaba escribiendo en todo caso antes de su destrucción por Alejandro Magno (alrededor del 330 a. C.). Lugar en el canon. En nuestra Biblia, Ester es el último libro histórico del Antiguo Testamento. En el canon hebreo, figura entre los hagiógrafos, con otros cuatro rollos leídos durante las cinco fiestas solemnes; la última de estas fiestas era la de Purim. Esta es la razón de que Ester forme parte de los Cinco Rollos (Megilloth). Mensaje espiritual. En este libro no aparece el nombre de Dios ni una sola vez de forma manifiesta. La principal enseñanza es que Dios estaba vigilando y cuidando a su pueblo durante el cautiverio, totalmente aparte de su fidelidad hacia Él, o del deseo de ellos de volver a la tierra prometida, ciertamente dejada a un lado por aquellos que se habían aposentado en el imperio persa, entre gentiles. Había grandes cantidades de judíos esparcidos por todo el reino, y no se revela como vivían. Los únicos judíos descritos en este libro son Mardoqueo y Ester. Dios era el Dios de ellos, y ellos eran su pueblo, y, sin que su nombre sea abiertamente mencionado en el libro. Él estaba ciertamente cuidando de ellos en secreto, haciendo que todo coadyuvara en la protección de ellos. Que el rey no pudiera dormir la noche misma en que era necesario que recordara a Mardoqueo (6:1-10) constituye un signo de su cuidado constante. Puede que Ester y Mardoqueo no actuaran bien al desear un segundo día de venganza. El buen comportamiento de los judíos no entra en este libro; son protegidos, sean buenos, o sean malos. En su gobierno llegará el día en que Dios lo traerá todo a juicio e impondrá toda justicia. Recapitulando, tenemos aquí una ilustración de cómo Dios se cuidó de una manera providencial de su pueblo terrenal, cuando estaban como están, bajo la sentencia de Lo-ammi, y no podía, como no puede aún, reconocerlos públicamente en relación consigo mismo. Acerca de los que reprochan a este relato un estrecho nacionalismo, se debe recordar la mentalidad judía, impregnada de la certeza de la soberanía de Dios y de la elección de Israel. La supervivencia de los judíos tiene una importancia universal, por cuanto de ella depende el cumplimiento de su misión sobrenatural. Por otra parte, la destrucción tan reciente de 6 millones de judíos en Europa por parte del régimen nazi en Alemania, en los años de la segunda guerra mundial (1939-1945) refuta de una manera definitiva la objeción de los que pretendían que era “impensable” una masacre general de los judíos. Textos como Gn. 12:3, Est. 2:13 e Is. 54:17 debieron servir como clara advertencia a los antisemitas de todos los tiempos. El nombre de Dios en Ester. Se ha señalado ya el hecho de que el nombre de Dios no aparece abiertamente en el libro Ester. Sin embargo, se hace patente en 4:14 la existencia de la providencia; 4:16 da al ayuno un valor religioso; 9:31 menciona la súplica y oración. Sin embargo, aunque el nombre de Dios no aparece abiertamente, si que aparece extendido en una manera notable y digna de señalarse. 22 En efecto, el nombre YHWH se halla en forma acróstica de tal manera que evidencia haber sido puesto así de manera intencionada. La aparición del nombre YHWH tiene lugar de la siguiente manera: a). Est. 1:20: “Y todas las mujeres darán” (Hi´ Wekhol Hannashim Yitenu); b).Est. 5:4: “Vengan hoy el rey y Amán” (Yabo´ Hammelekh Wehaman Havvom); c).Est. 5:13: “Pero todo esto de nada me sirve” (wekhol-seH´ eynennW(u) shoH liY); d).Est. 7:7: “Que estaba resuelto para él el mal” (kiY kalethaH ´ela(y)W hara´aH). Así vemos en el primer pasaje el nombre YHWH, tomando las primeras letras de las palabras correspondientes en orden inverso; en el segundo, tomando las primeras letras en orden inverso; en el tercero, tomando las últimas letras en orden inverso, y, finalmente, en el cuarto pasaje tomando las últimas letras en orden directo. Todas las posibles combinaciones. Se ilustra así la presencia divina en los sucesos del libro, pero una presencia no manifiesta. 2. AUTOR Y FECHA La tradición judía admite que Esdras pudo haber sido el autor del escrito, pero hay quienes afirman entre los judíos que, es Mardoqueo y no otro, pues fue él quien escribió las cartas a sus paisanos informándoles de los acuerdos en Susa, Persia. Una fecha aproximada para el escrito sería durante el período de Jerjes (480-470 a.C.). 3. OBJETO DEL LIBRO Y CONTENIDO Mostrar la providencia de Dios y el cuidado a su pueblo del ataque y exterminio por parte de los enemigos; asimismo, relievar el papel de la mujer como lideresa en la dirección y conducción de su pueblo a favor de su liberación, como cuando logró anular el edicto del malvado Amán. 3.1. Fiesta del rey Asuero (caps.1-2). Era costumbre, aun hoy, que los reyes invitaran a su fiesta a las mujeres más bellas. Asuero invitó a la reina Vasti, pero no aceptó ir a la fiesta (1:12). Esta acción de Vasti era un desaire al rey y disgustó sobremanera a todos. Por esto, en una ocasión similar a la primera, Asuero ordenó traer a las mujeres de su reino para elegir a la más bella. Ester fue elegida en lugar de Vasti; y este acontecimiento oficialmente fue dado a conocer en el imperio (2:17-18). 3.2. Fiesta de Ester (caps.3-7). La elección de Ester como reina en lugar de Vasti disgustó a Amán, ministro del rey. Amán, teniendo conocimiento de la ascendencia judía de Ester, trazó un plan para exterminar a todos los judíos (3:13). El decreto oficial salió con la autorización del rey y fue dado a conocer en el imperio (v.15a.). Ester, previo conocimiento de la trama del malvado Amán, solicitó audiencia para conversar con el rey y dar a conocer el hecho: el exterminio de todos los judíos en el imperio; asunto que informó al rey Asuero y sus príncipes en un segundo banquete que Ester misma había organizado; también fue invitado Amán (7:2-6ss). Por decreto del rey, se anuló el edicto contra los judíos, mientras que Amán fue ahorcado en la misma horca que él mando hacer (vv.9-10ss.). 3.3. Fiesta de Purim (caps.8-10). La anulación del decreto para exterminar a los judíos dio lugar a la institución del día de Purim, que significa “suertes” (del hebreo, “pur”) en 3:7; es decir, la acción de Amán. Por orden de Mardoqueo, se acordó celebrar una fiesta a nivel nacional en gratitud a Dios por la liberación de todos los judíos en el imperio (9:20-32). Nótese que Ester fue el medio usado por Dios en bien de su pueblo.
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