UNIDAD 1
BOURDIEU, P. (1988). “Espacio social y Poder simbólico”. En Cosas dichas. Gedisa.
Bs. As. Pp. 127-142.
En esta conferencia, Bourdieu va a intentar presentar los principios teóricos que están en el fundamento
de la investigación y extraer algunas de las consecuencias teóricas que tienen más posibilidades de
escaparse, sobre todo en razón de los ligeros desfasajes entre las tradiciones culturales. El autor incluye
a su trabajo dentro del estructuralismo constructivista, pero en un sentido muy diferente de aquel que le
da la tradición de Saussure o Lévi-Strauss:
● por estructuralismo, dice que existen en el mundo social mismo, y no solamente en los sistemas
simbólicos, estructuras objetivas, independientes de la conciencia y de la voluntad de los
agentes, que son capaces de orientar o de coaccionar sus prácticas o sus representaciones;
● por constructivismo, dice que hay una génesis social de una parte de los esquemas de
percepción, de pensamiento y de acción que son constitutivos de lo que él llama habitus, y por
otra parte estructuras, y en particular de lo que él llama campos y grupos, especialmente de lo
que se llama generalmente las clases sociales.
El autor dice que considera importante esta explicación ya que puede causar malos entendidos sobre
desde dónde expone su tesis. De modo muy general, la ciencia social oscila entre dos puntos de vista
aparentemente incompatibles e inconciliables: el objetivismo y el subjetivismo, o, si se pre ere, el
sicalismo y el psicologismo. Por un lado, se puede “īraīar los hechos sociales como cosas” y dejar así de
lado todo lo que deben al hecho de que son objetos de conocimiento -o de desconocimiento- en la
existencia social. Por otro lado, se puede reducir el mundo social a las represenīaciones que de él se
hacen los agenīes, consistiendo entonces la tarea de la ciencia social en producir un “informe de los
informes” producidos por los sujetos sociales.
Algunos representantes de la posición objetivista, como Durkheim o Marx, compartían esta idea de que
la vida social debe explicarse no por la concepción de aquellos que en ella participan, sino por las
causas profundas que escapan a la conciencia. Pero no ignoraban que no se puede captar esta
realidad sino poniendo en práctica instrumentos lógicos. Así, el sicalismo objetivista se asocia a
menudo a la inclinación positivista a concebir las clasi caciones como recortes operatorios o como un
registro mecánico de cortes o de discontinuidades objetivas. Por otro lado, algunos etnólogos como
Schutz plantean exactamente lo contrario a Durkheim: El campo de observación del cientí co social,
la realidad social, tiene un sentido y una estructura de pertinencia especí ca para los seres
humanos que viven, actúan y piensan en ella. Por una serie de construcciones de sentido común,
pre-seleccionaron y pre-interpretaron ese mundo que aprehenden como la realidad de su vida cotidiana
y son esos objetos de pensamiento los que determinan su comportamiento motivándolo. Los objetos de
pensamiento construidos por el cientí co social a n de captar esta realidad social deben
fundarse en los objetos de pensamiento construidos por el pensamiento de sentido común de los
hombres que viven su vida cotidiana en su mundo social. Así, las construcciones de las ciencias
sociales son de segundo grado, es decir, construcciones de construcciones hechas por los actores
sobre la escena social. Podemos ver entonces que la oposición es total: en un caso, el conocimiento
cientí co no se obtiene sino por una ruptura con las representaciones primeras -llamadas
“prenociones” por Durkheim e “ideología” por Marx- que conduce a las causas inconscientes; en el otro
caso, está en continuidad con el conocimiento de sentido común, puesto que no es sino una
“construcción de construcciones”.
Bourdieu va a continuar diciendo que, por un lado, las estructuras objetivas que construye el sociólogo
en el momento objetivista, al apartar las representaciones subjetivas de los agentes, son el fundamento
de las representaciones subjetivas y constituyen las coacciones estructurales que pesan sobre las
interacciones; pero, por otro lado, esas representaciones también deben ser consideradas si se quiere
dar cuenta especialmente de las luchas cotidianas, individuales o colectivas, que tienden a transformar o
a conservar esas estructuras. Esto signi ca que los momentos objetivista y subjetivista, están en una
relación dialéctica y que ambos puntos de vista son aprehendidos en tanto tales y relacionados con las
posiciones en la estructura de los agentes correspondientes.
Para superar verdaderamente la oposición arti cial que se establece entre las estructuras y las
representaciones, dice Bourdieu que es necesario también romper con el modo de pensamiento
sustancialista y que lleva a no reconocer ninguna otra realidad que aquellas que se ofrecen a la intuición
directa en la experiencia ordinaria, los individuos y los grupos. El aporte principal de lo que bien puede
llamarse la revolución estructuralista ha consistido en aplicar al mundo social un modo de
pensamiento relacional -el de la matemática y la física modernas- que identi ca lo real no con
sustancias sino con relaciones. La "realidad social" de la que hablaba Durkheim es ahora un conjunto de
relaciones invisibles, las mismas que constituyen un espacio de posiciones exteriores las unas a las otras,
de nidas unas por relación otras, por la proximidad o por la distancia, y también por la posición relativa.
Bourdieu advierte que hay muchas posibilidades de que el espacio, es decir las relaciones, se disipen
ante el analista, por una parte, porque el modo de pensamiento sustancialista es más fácil, más natural;
seguidamente porque, como sucede a menudo, los medios que se está obligado a emplear para
construir el espacio social y para manifestarlo corren el riesgo de esconder los resultados que permiten
esperar. Los grupos que es necesario construir para objetivar las posiciones que ocupan esconden esas
posiciones en el espacio de las posiciones de poder: lo que él llama el campo de poder.
Se puede comparar el espacio social con un espacio geográ co en el interior del cual se recortan
las regiones, pero este espacio está construido de tal manera que los agentes, los grupos o las
instituciones que en él se encuentran colocados tienen tantas más propiedades en común cuanto
más próximos estén en este espacio y tantas menos cuanto más alejados. En papel, las disīancias
espaciales coinciden con las disīancias sociales; en el espacio real no sucede lo mismo. Por más que se
observe una tendencia a la segregación en el espacio, las personas próximas en el espacio social
tienden a encontrarse próximas -por elección o por fuerza- en el espacio geográ co, y las
personas muy alejadas en el espacio social pueden encontrarse, entrar en interacción, por lo
menos en forma breve e intermitente, en el espacio físico. Las interacciones, que procuran una
satisfacción inmediata a las disposiciones empiristas, esconden las estructuras que en ellas se realizan y
es uno de los casos donde lo visible, lo que es inmediatamente dado, esconde lo invisible que lo
determina. Se olvida así que la verdad de la interacción no está nunca toda entera en la interacción tal
como ella se ofrece a la observación. En relación con esto, Bourdieu menciona que él de ende la visión
estructuralista como un momento necesario para la investigación, pero considera las estrategias de
condescendencia, por las cuales los agentes que ocupan una posición superior en una de las jerarquías
del espacio objetivo niegan simbólicamente la distancia social que no deja por eso de existir,
asegurándose así las ventajas del reconocimiento acordado en una denegación puramente simbólica de
la distancia que implica el reconocimiento de la distancia. En este sentido, es posible servirse de las
distancias objetivas de manera de tener las ventajas de la proximidad y las ventajas de la distancia, es
decir la distancia y el reconocimiento de la distancia que asegura la denegación simbólica de la
distancia.
Las relaciones objetivas son las relaciones entre las posiciones ocupadas en las distribuciones de
recursos que son ocupadas o pueden volverse e cientes en la competencia por la apropiación de
bienes raros cuyo lugar está en este universo social. Esos poderes sociales fundamentales son:
● el capital económico, bajo sus diferentes formas;
● el capital cultural;
● y también el capital simbólico, forma que revisten las diferentes especies de capital cuando son
percibidas y reconocidas como legítimas.
Así los agentes son distribuidos en el espacio social global, en la primera dimensión según el
volumen global del capital que poseen bajo diferentes especies, y, en la segunda dimensión, según
la estructura de su capital, es decir según el peso relativo de las diferentes especies de capital,
económico y cultural, en el volumen total de su capital.
Sobre esto, Bourdieu menciona que suele darse un malentendido por el hecho de que las clases en teoría
corren el riesgo de ser aprehendidas como grupos reales. Eso implicaría una lectura realista y
objetivamente alentada por el hecho de que el espacio social está construido en forma tal que los
agentes que ocupan en él posiciones semejantes o vecinas son situados en condiciones y sometidos a
condicionamientos semejantes, y tienen todas las posibilidades de tener disposiciones e intereses
semejantes, de producir por lo tanto prácticas también semejantes, y las disposiciones adquiridas en la
posición ocupada implican una adaptación a esta posición (sense of one’s place). Este sentido de
pertenencia en relación a la posición ocupada es el que, en las interacciones, conduce a las personas a
mantenerse en su lugar modestamente y a las otras a guardar las distancias o a mantener su rango, a no
familiarizarse. Estas estrategias pueden ser perfectamente inconscientes y tomar la forma de eso que se
llama timidez o arrogancia; en realidad, las distancias sociales están inscritas en los cuerpos, o, con más
exactitud, en la relación con el cuerpo, el lenguaje y el tiempo -y otros tantos aspectos estructurales de
la práctica que la visión subjetivista ignora-.
Si se agrega que este sentimiento de pertenencia, y las a nidades de habitus vividas como simpatía o
antipatía, están en el principio de todas las formas de cooptación, amistades, amores, asociaciones, etc.,
por lo tanto de todas las uniones durables y a veces jurídicamente sancionadas, se ve que todo lleva a
pensar que las clases en el papel son grupos reales, tanto más cuanto el espacio está mejor construido y
las unidades recortadas en este espacio son más pequeñas.
Pero, así como el subjetivismo se inclina a reducir las estructuras a las interacciones, el objetivismo
tiende a deducir las acciones y las interacciones de la estructura. Así, el error principal consiste en
tratar las clases en el papel como clases reales, en concluir de la homogeneidad objetiva de las
condiciones, de los condicionamientos, que resulta de la identidad de posición en el espacio social, la
existencia en tanto que grupo uni cado, en tanto clase, la noción de espacio social permite escapar a la
alternativa del nominalismo y del realismo en materia de clases sociales: el trabajo político destinado a
producir clases sociales en tanto que grupos permanentes, dotados de órganos permanentes de
representación, tiene tantas posibilidades de lograrse, cuanto más próximos en el espacio social están
los agentes que quiere juntar, uni car, constituir en grupo.
Con el efecto de teoría, se ha salido del puro sicalismo, pero sin abandonar las adquisiciones de la clase
objetivista: los grupos, -las clases sociales, por ejemplo- están por hacer. No están dados en la realidad
social: la clase obrera tal como puede aparecer hoy a través de las organizaciones que se presume que la
expresan, es un artefacto histórico bien fundado; pero eso no quiere decir que se pueda construir
cualquier cosa, de cualquier manera, ni en la teoría ni en la práctica.
Dice Bourdieu entonces que se ha pasado de la física social a la fenomenología social: la realidad social
de la cual hablan los objetivistas es también un objeto de percepción y la ciencia social debe
tomar por objeto esta realidad y a la vez la percepción de esta realidad, las perspectivas, los
puntos de vista que, en función de su posición en el espacio social objetivo, los agentes tienen
sobre esta realidad. Las visiones espontáneas del mundo social, lo que Bourdieu llama la sociología
espontánea, pero también la sociología tradicional, forman parte de la realidad social y pueden adquirir
un poder de construcción completamente real. La ruptura objetivista con las prenociones, las
ideologías, la sociología espontánea, es un momento inevitable, necesario, de la trayectoria
cientí ca, pero es necesario operar una segunda ruptura, más difícil, con el objetivismo,
reintroduciendo en un segundo momento, lo que fue necesario descartar para construir la
realidad objetiva. La sociología debe incluir una sociología de la percepción del mundo social, es decir
una sociología de la construcción de las visiones del mundo que contribuyen también a la construcción
de ese mundo. Pero, dado que hemos construido el espacio social, sabemos que estos puntos de vista
son tomados a partir de un punto, de una posición determinada en el espacio social; y también que
habrá puntos de vista diferentes o aun antagónicos, puesto que los puntos de vista dependen del punto
del cual son tomados la visión que cada agente tiene del espacio depende de su posición en ese espacio
y haciendo esto, repudiamos al sujeto universal.
Sin duda los agentes construyen su visión del mundo, pero esta construcción se opera bajo coacciones
estructurales y se puede aún explicar en términos sociológicos lo que aparece como una propiedad
universal de la experiencia humana, a saber el hecho de que el mundo familiar tiende a ser percibido
como evidente. Si el mundo social tiende a ser percibido como evidente y a ser captado, según una
modalidad dóxica, es porque las disposiciones de los agentes, sus habitus, es decir las estructuras
mentales a través de las cuales aprehenden el mundo social, son en lo esencial el producto de la
interiorización de las estructuras del mundo social. Como las disposiciones perceptivas tienden a ser
ajustadas a la posición, los agentes, aun los más desventajados, tienden a percibir el mundo como
evidente y a aceptarlo mucho más ampliamente de lo que podría imaginarse, especialmente cuando se
mira con el ojo social de un dominante la situación de los dominados.
Por lo tanto, la búsqueda de formas invariables de percepción o de construcción de la realidad social
enmascara diferentes cosas:
1. Primeramente, que esta construcción no se opera en un vacío social, sino que está sometida a
coacciones estructurales;
2. En segundo lugar, que las estructuras estructurantes, las estructuras cognitivas, son ellas mismas
socialmente estructuradas, porque tienen una génesis social;
3. En tercer lugar, que la construcción de la realidad social no es solamente una empresa individual,
sino que puede también volverse una empresa colectiva. Pero la visión llamada
microsociológica olvida muchas otras cosas;
4. Y, sobre todo, por no haber construido el espacio, no se tiene ninguna posibilidad de ver
desde dónde se ve lo que se ve.
Las representaciones de los agentes varían según su posición -y sus intereses asociados- y según
su habitus, como sistema de esquemas de percepción y de apreciación, como estructuras
cognitivas y evaluativas que adquieren a través de la experiencia duradera de una posición en el
mundo social. El habitus es a la vez un sistema de esquemas de producción de prácticas y un
sistema de esquemas de percepción y de apreciación de las prácticas, y, en los dos casos, sus
operaciones expresan la posición social en la cual se ha construido. En consecuencia, el habitus
produce prácticas y representaciones que están disponibles para la clasi cación, que están
objetivamente diferenciadas; pero no son inmediatamente percibidas como tales más que por los
agentes que poseen el código, los esquemas clasi catorios necesarios para comprender su
sentido social. Así, el habitus implica un sentimiento de pertenencia con la posición que se ocupa
pero también un reconocimiento de la posición que ocupa el otro.
En primer lugar, los agentes se clasi can a través de condicionamientos sociales, al elegir, en el
espacio de los bienes y de los servicios disponibles, los bienes que ocupan una posición homóloga en
este espacio a la posición que ocupan en el espacio social. En segundo lugar, un juicio clasi catorio de
otro agente supone que, en tanto que agentes socializados, somos capaces de ver la relación
entre las prácticas o las representaciones y las posiciones en el espacio social (como cuando
adivinamos la posición social de una persona según su acento). Así, a través del habitus, tenemos un
mundo de sentido común, un mundo social que parece evidente.
Si bien hasta aquí Bourdieu se situó desde la perspectiva de los sujetos, se pregunta en este punto qué
pasa con las variaciones cuyo principio se sitúa del lado del objeto, de lado de este espacio mismo. La
correspondencia que se establece, por intermedio de los habitus, de las disposiciones, de los gustos,
entre las posiciones y las prácticas, las preferencias manifestadas, las opiniones expresadas, etc., hace
que el mundo social no se presente como un puro caos, totalmente desprovisto de necesidad y
susceptible de ser construido de cualquier manera, pero este mundo ya no se presenta como totalmente
estructurado y capaz de imponer a todo sujeto que percibe los principios de su propia construcción. El
mundo social puede ser dicho y construido de diferentes modos según diferentes principios de
visión y de división, por ejemplo las divisiones económicas y las divisiones étnicas. Aunque los factores
económicos y culturales tienen el poder de diferenciación más grande, resulta que la fuerza de las
diferencias económicas y sociales no es nunca tal que no se pueda organizar a los agentes según otros
principios de división como las étnicas, religiosos o nacionales, por ejemplo.
A pesar de esta pluralidad potencial de estructuraciones posibles resulta que el mundo social se
presenta como una realidad fuertemente estructurada. El espacio social se presenta bajo la forma de
agentes provistos de propiedades diferentes y sistemáticamente ligadas entre sí, y sus propiedades,
cuando son percibidas por agentes dotados de las categorías de percepción pertinentes funcionan, en la
realidad misma de la vida social, como signos: las diferencias funcionan como signos distintivos, y como
signos de distinción, positiva o negativa, y eso fuera mismo de toda intención de distinción. En este
sentido, a través de la distribución de las propiedades, el mundo social se presenta,
objetivamente, como un sistema simbólico que está organizado según la lógica de la diferencia, de
la distancia diferencial y que tiende a funcionar como un espacio simbólico, un espacio de estilos
de vida y de grupos de estatus, caracterizados por diferentes estilos de vida.
Así, explica Bourdieu, la percepción del mundo social es el producto de una doble estructuración:
por el lado objetivo, está socialmente estructurada porque las propiedades atribuidas a los
agentes o a las instituciones se presentan en combinaciones que tienen probabilidades muy
desiguales: por el lado subjetivo, está estructurada porque los esquemas de percepción y de
apreciación, especialmente los que están inscritos en el lenguaje, expresan el estado de las
relaciones de poder simbólico. Esos dos mecanismos compiten en producir un mundo común, un
mundo de sentido común, o, por lo menos, un consenso mínimo sobre el mundo social.
Pero los objetos del mundo social pueden ser percibidos y expresados de diversas maneras, porque
siempre comportan una parte de indeterminación y de imprecisión y, al mismo tiempo, un cierto grado
de elasticidad semántica: en efecto, las combinaciones de propiedades más constantes están siempre
fundadas sobre conexiones estadísticas entre rasgos intercambiables y, además, están sometidas a
variaciones en el tiempo de suerte que su sentido, en la medida en que depende del futuro, está
también a la espera y relativamente indeterminado. Este elemento objetivo de incertidumbre -que es a
menudo reforzado por el efecīo de caīegorización- provee una base a la pluralidad de visiones del
mundo, ligada a esa pluralidad y, al mismo tiempo, una base para las luchas simbólicas por el poder de
producir y de imponer la visión del mundo legítimo.
Las luchas simbólicas también pueden tomar dos formas diferentes: en el aspecto objetivo, se
puede actuar por acciones de representaciones, individualistas o colectivas, destinadas a hacer
ver y hacer valer ciertas realidades; por el lado subjetivo, se puede actuar tratando de cambiar las
categorías de percepción y de apreciación del mundo social, las estructuras cognitivas y
evaluativas -las categorías de percepción, los sistemas de clasi cación, son la apuesta por
excelencia de la lucha política por la imposición del principio de visión y de división legítimo, es
decir por el ejercicio legítimo del efecto de teoría-.
Estas luchas simbólicas, tanto las luchas individuales de la existencia cotidiana como las luchas colectivas
y organizadas de la vida política, tienen una lógica especí ca que les con ere una autonomía real con
relación a las estructuras en las cuales se arraigan. Por el hecho de que el capital simbólico no es otra
cosa que el capital económico o cultural cuando es conocido y reconocido según las categorías de
percepción que impone, las relaciones de fuerza tienden a reproducir y a reforzar las relaciones de
fuerza que constituyen la estructura del espacio social. Más concretamente, la legitimación del orden
social no es el producto, como algunos creen, de una acción deliberadamente orientada de
propaganda o de imposición simbólica; resulta del hecho de que los agentes aplican a las
estructuras objetivas del mundo social estructuras de percepción y de apreciación que salen de
esas estructuras objetivas y tienden por eso mismo a percibir el mundo como evidente.
Las relaciones objetivas de poder tienden a reproducirse en las relaciones de poder simbólico . En la
lucha simbólica por la producción del sentido común o, más precisamente, p or el monopolio de la
nominación legítima, los agentes empeñan el capital simbólico que adquirieron en las luchas anteriores y
que puede ser jurídicamente garantizado. Así, el orden simbólico no está constituido, a la manera de un
precio de mercado, por la simple suma mecánica de los órdenes individuales:
➔ Por una parte, en la determinación de la clasi cación objetiva y de la jerarquía de los valores
acordados a los individuos y a los grupos, todos los juicios no tienen el mismo peso y los
poseedores de un fuerte capital simbólico, aquellos que son conocidos y reconocidos,
están en condiciones de imponer la escala de valor más favorable a sus productos;
especialmente porque, en nuestras sociedades, tienen un casi monopolio de hecho sobre las
instituciones que establecen y garantizan o cialmente los rangos.
➔ Por otra parte, el capital simbólico puede ser o cialmente sancionado y garantizado, e
instituido jurídicamente por el efecto de la nominación o cial. La denominación o cial, es
decir el acto por el cual se le otorga a alguien un título, una cali cación socialmente reconocida,
es una de las manifestaciones más típicas del monopolio de la violencia simbólica legítima que
pertenece al Estado o a sus mandatarios. El Estado, que produce la clasi cación o cial, es en un
sentido supremo tribunal.
La ciencia no tiene que elegir entre el relativismo y el absolutismo: la verdad del mundo social está
en juego en las luchas entre los agentes que están desigualmente equipados para alcanzar una
visión global, es decir autoveri cante. La legalización del capital simbólico con ere a una
perspectiva un valor absoluto, universal, arrancándola así a la relatividad que es inherente, por
de nición, a todo punto de vista, como visión tomada a partir de un punto particular del espacio
social.
Hay un punto de vista o cial, que es el punto de vista de los funcionarios y que se expresa en el
discurso o cial. Este discurso cumple 3 funciones:
1. En primer lugar, opera un diagnóstico, es decir un acto de conocimiento que obtiene el
reconocimiento y que, muy a menudo, tiende a a rmar lo que una persona o una cosa es y lo
que es universalmente, para todo hombre posible, por lo tanto objetivamente. Es un discurso casi
divino, que asigna a cada uno una idenīidad.
2. En segundo lugar, el discurso administrativo, a través de las directivas, las órdenes, las
prescripciones, etc., dice lo que las personas tienen que hacer, siendo quienes son.
3. En tercer lugar, dice lo que las personas han hecho realmente, como en los informes autorizados.
En cada caso, impone un punto de vista, el de la institución, especialmente a través de los cuestionarios,
los formularios, etc., que es instituido en tanto que punto de vista legítimo, es decir en tanto que todo
el mundo lo debe reconocer por lo menos dentro de los límites de una sociedad determinada. El
mandatario del Estado es el depositario del sentido común: las nominaciones o ciales y los certi cados
escolares tienden a tener un valor universal en todos los mercados. Por esto se puede ver en el Estado
el poseedor del monopolio de la violencia simbólica legítima, o, con mayor precisión, un árbitro,
pero muy poderoso, en las luchas por ese monopolio.
Pero, en la lucha por la producción y la imposición de la visión legítima del mundo social, los
poseedores de una autoridad burocrática no obtienen nunca un monopolio absoluto, aun cuando
unen la autoridad de la ciencia, como los economistas del Estado, a la autoridad burocrática. En
realidad, hay siempre, en una sociedad, con ictos entre los poderes simbólicos que tienden a
imponer la visión de las divisiones legítimas, es decir a construir grupos. El poder simbólico, en
ese sentido, es un poder de worldmaking -construcción del mundo-, que consiste en separar y en
reunir, a menudo en la misma operación, en realizar una descomposición, un análisis, y una
composición, una síntesis, a menudo gracias a etiquetas. Las clasi caciones sociales que operan
sobre todo a través de oposiciones dualistas, (masculino/femenino, alto/bajo, fuerte/débil, etc.),
organizan la percepción del mundo social y, en ciertas condiciones, pueden organizar realmente el
mundo mismo.
Se puede así examinar en cuáles condiciones un poder simbólico puede volverse un poder de
constitución, tomando el término a la vez en sentido losó co y en sentido político: es decir un poder de
conservar o de transformar los principios objetivos de unión y de separación, de asociación y de
disociación que actúan en el mundo social, un poder de conservar o de transformar las clasi caciones
actuales en materia de sexo, de nación, de región, de edad y de estatuto social, y eso a través de las
palabras que son utilizadas para designar o describir a los individuos, los grupos o las instituciones. Para
cambiar el mundo, es necesario cambiar las maneras de hacer el mundo, es decir la visión del
mundo y las operaciones prácticas por las cuales los grupos son producidos y reproducidos. El
poder simbólico, cuya forma por excelencia es el poder de hacer de los grupos -grupos ya
establecidos, que hay que consagrar, y grupos a establecer-, está fundado en dos condiciones:
● En primer término, como toda forma de discurso performativo, el poder simbólico debe estar
fundado sobre la posesión de un capital simbólico. El poder de imponer a los otros una visión,
antigua o nueva, de las divisiones sociales depende de la autoridad social adquirida en las luchas
anteriores. El capital simbólico es un crédito, es el poder impartido a aquellos que obtuvieron
su ciente reconocimiento para estar en condiciones de imponer el reconocimiento: así, el poder
de constitución, poder de hacer un nuevo grupo o de hacerlo existir por procuración, hablando
por él, no puede ser obtenido sino al término de un largo proceso de institucionalización, al
término del cual es instituido un mandatario que recibe del grupo el poder de hacer el grupo.
En segundo término, la e cacia simbólica depende del grado en el que la visión propuesta
está fundada en la realidad. La construcción de los grupos no puede ser una construcción de la
nada, tiene tantas más posibilidades de éxito cuanto más fundada está en la realidad: es decir, en
las a nidades objetivas entre las personas que se trata de juntar. El poder simbólico es un poder
de hacer cosas con palabras, pero sólo si es verdadera, es decir adecuada a las cosas, la
descripción hace las cosas. En este sentido, el poder simbólico es un poder de consagración o
de revelación, sobre las cosas que ya existen. Un grupo, clase, sexo, región, nación, no comienza
a existir como tal, para aquellos que forman parte de él y para los otros, sino cuando es
disīinguido, según un principio cualquiera, de los otros grupos, es decir a través del
conocimiento y del reconocimiento.
La lucha de las clasi caciones es una dimensión fundamenīal de la lucha de clases. El poder de hacer
visibles, explícitas, las divisiones sociales implícitas, es el poder político por excelencia: es el
poder de hacer grupos, de manipular la estructura objetiva de la sociedad. El poder performativo
de designación, de nominación, hace existir en estado instituido, constituido, es decir en tanto que
cuerpo constituido, lo que no existía hasta allí sino como colección de personas múltiples, serie
puramente aditiva de individuos simplemente yuxtapuestos.
Si tenemos en mente el problema principal de saber cómo se pueden hacer las cosas, es decir los
grupos, con las palabras, nos encontramos con una última cuestión: la cuestión del misterio del
ministerio. ¿Cómo el portavoz se encuentra investido del pleno poder de actuar y de hablar en nombre
del grupo que produce? El jefe de un sindicato o de un partido, el funcionario o el experto investidos de
una autoridad estatal, son otras tantas personi caciones de una cción social a la cual dan
existencia, en y por su ser mismo, y de la cual reciben de vuelta su poder. El portavoz es el sustituto
del grupo que existe solamente a través de esta delegación y que actúa y habla a través de él. Es el
grupo hecho hombre. La clase (o el pueblo, o la nación, o toda otra realidad social) existe si existen
personas que pueden decir que ellas son la clase, por el solo hecho de hablar públicamente,
o cialmente, en su lugar, y de ser reconocidas como con derecho para hacerlo por personas que
se reconocen allí como miembros de la clase, del pueblo, de la nación, o de toda otra realidad
social que puede inventar o imponer una construcción del mundo realista. La complejidad está en la
realidad social y no en una voluntad, un poco decadente, de decir cosas complicadas. La ciencia nunca
progresó sino al cuestionar las ideas simples, y en las ciencias sociales, por el hecho de que, tenemos
tendencia a satisfacernos demasiado fácilmente con las evidencias que nos ofrece nuestra experiencia
del sentido común o la familiaridad con una tradición erudita.
●
BOURDIEU, P. (1991). El Sentido Práctico. Prólogo, Cap 1, 2 y 3, Taurus Humanidades,
Madrid.
Capítulo 1. Objetivar la objetivación
Plantear -como lo hace Saussure desde la Lingüística- que el verdadero medio de la comunicación no es
el habla como un hecho inmediato, material y observable, sino la lengua, como un sisīema de relaciones
objeīivas que hace posibles tanto la producción del discurso como su desciframiento, es operar de
forma inversa a las apariencias, subordinando a un puro constructo, del que no existe experiencia
tangible, la materia misma de la comunicación, aquello que se da como lo más visible y lo más real.
Bourdieu en este sentido coincide con Saussure cuando plantea que todo inclina a creer que el habla es
“la condición de la lengua”; además de que la lengua no puede ser aprehendida por fuera del habla, el
aprendizaje de la lengua se hace por el habla y el habla está en el origen de las innovaciones y las
transformaciones de la lengua. Sin embargo, Saussure advierte que los procesos de lengua y habla
siguen una lógica de prioridad cronológica, y su relación se invierte en el momento que se abandona el
terreno de la historia individual o colectiva para preguntarse sobre las condiciones lógicas del
desciframiento: la lengua -como medio que asegura la idenīidad de las asociaciones de sonidos y
senīidos operados por los inīerlocuīores y, de esa manera, la muīua comprensión- es primera, en cuanīo
permiīe comprender el habla. Saussure señala claramente el punto de vista en el que hay que situarse
para producir “el objeto propio” de la nueva ciencia estructural: se puede hacer del habla el producto
de la lengua si y sólo si uno se sitúa en el orden lógico de la inteligibilidad.
A partir de esto, Bourdieu plantea que es importante dirigir la atención sobre el punto de vista de la
Lingüística en sí, sobre la relación con el objeto que se a rma en él y todo lo que de este deriva,
comenzando con un una determinada teoría de la práctica. Esto, dice Bourdieu, supone abandonar por
un momento, para intentar objetivar, el lugar asignado y reconocido de antemano de observador
objeīivo y objeīivanīe que juega con las posibilidades ofrecidas por los instrumentos de objetivación
para imponer sus propias normas al objeto.
Situarse en ese orden de la inteligibilidad como lo hace Saussure, es adoptar el punto de vista del
especīador imparcial que, aferrado a comprender por comprender, se ve llevado a poner esta intención
hermenéutica en el principio de la práctica de los agentes, a hacer como si ellos se plantearan las
preguntas que él se plantea a propósito de ellos.
A diferencia del orador, el gramáīico no puede hacer con la lengua oīra cosa que esīudiarla para
codi carla. Medianīe el mismo īraīamienīo que le hace sufrir, īomándola como objeīo de análisis en
lugar de servirse de ella para pensar y hablar, la consīiīuye como logos opuesīo a la praxis (y īambién,
por supuesīo, a la lengua pracīicada).
Bourdieu se pregunta entonces si es preciso decir que esta oposición típicamente académica es el
producto de una situación académica, que tiene escasas posibilidades de manifestarse en la realidad
cotidiana. A falta de una teoría de la diferencia entre la relación puramente teórica con el lenguaje, el
gramático se inclina a tratar tácitamente a la lengua como un objeto autónomo y autosu ciente, es decir,
como nalidad sin n -sin otro n, en todo caso, que el de ser inīerpreīado-.
Las tendencias más constantes de esta gramática formal están inscritas en la situación académica que
ordena de diversas maneras el tratamiento de la lengua. El discurso académico tiene como condición de
satisfacción a la institución académica y todo lo que ella implica, condiciones que, indisociables, teórica
y prácticamente, de las condiciones institucionales del funcionamiento del discurso, fueron
remitidas, desde el origen, al orden de la lingüística externa, es decir, a la sociología.
La lengua saussuriana, como instrumento de intelección y objeto de análisis, es un sistema autosu ciente
que, arrancado del uso real y totalmente despojado de sus funciones, invoca una comprensión
puramente pasiva. La ilusión de la autonomía del orden propiamente lingüístico que se a rma en el
privilegio concedido a la lógica interna de la lengua en detrimento de las condiciones sociales de su
utilización oportuna, abre la carrera a todas las investigaciones ulteriores que actuarían como si se
ignorara que la lengua se hace para ser hablada y a propósito de algo; lo que representa un problema no
es la posibilidad de producir frases "gramaticales" in nitas, sino la posibilidad de producir un número
in nito de frases realmente adaptadas a un número in nito de situaciones.
La independencia del discurso con respecto a la situación en la que funciona están ya implicadas en la
operación inicial que produce a la lengua reduciendo el acto de habla a una simple ejecución. Todos los
presupuestos -y todas las di cultades consecutivas- de todos los estructuralismos derivan de esta
división originaria entre la lengua y su realización en el habla, es decir en la prácīica y también en la
historia, y de la incapacidad de pensar la relación entre las dos entidades de otra manera que como la del
modelo y la ejecución, la de la esencia y la existencia. Esto equivale a colocar al cientí co, que dispone
del modelo, en la posición de un Dios que posee en acto el sentido objetivo de las prácticas.
Para delimiīar el īerreno de la lengua, Saussure separa “la parīe física de la comunicación”, es decir, el
habla como objeto preconstruido, y luego aísla, denīro del “circuiīo del habla”, lo que él llama “el lado
ejecuīivo, es decir, el habla considerada objeto construido, de nida por oposición a la lengua como
la actualización de un cierto sentido en una combinación particular de sonidos, que luego
īambién elimina invocando que “la ejecución jamás es hecha por la masa (...) siempre individual”. Acá,
el īérmino ejecución reduce a nada la prácīica individual, el hacer, y īodo lo que se deīermina en el
momenīo prácīico, con referencia a nes prácīicos – el estilo, la manera y, en última instancia, los
agentes.
Sin embargo, Bourdieu va a decir que es la etnología la que, predispuesta por la identidad de punto de
vista sobre el objeto, presenta bajo una forma aumentada todas las consecuencias de las peticiones de
principio del objetivismo. Charles Bally insistía en la tendencia al intelectualismo que implica el hecho de
aprehender la lengua desde el punto de vista del sujeto oyente más bien que desde el punto de vista del
sujeto hablante, es decir como instrumento de desciframiento en lugar de como "medio de acción y
de expresión". La relación práctica que el etnólogo mantiene con su objeto, excluido del juego real de las
prácticas sociales por el hecho de que no tiene un lugar -salvo por elección- dentro del espacio
observado, y porque no puede hacerse un lugar, es el límite y la verdad de la relación que el observador,
lo quiera o no, mantiene con su objeto: el observador que se retira de la situación para observar implica una
ruptura epistemológica, pero también social, que jamás gobierna tan sutilmente la actividad científica como cuando
deja de presentarse como tal, conduciendo a una teoría implícita de la práctica que es correlativa al olvido de las
condiciones sociales de posibilidad de la actividad científica. La situación del etnólogo recuerda la verdad de la
relación que todo observador mantiene con la acción que él enuncia y analiza; la insuperable ruptura con
la acción que el mundo, con los nes inminentes de la acción colectiva, que supone la intención misma
de decir la práctica y sobre todo de comprenderla y hacerla comprender de un modo distinto que
produciéndola y reproduciéndola prácticamente. No hay discursos de acción: tan solo hay un discurso
que dice la acción y que no debe dejar de decir que no hace otra cosa que decir la acción. La
observación participante es, de alguna manera, una contradicción en los términos, y que la crítica del
objetivismo y su capacidad para aprehender la práctica como tal no implica de ninguna manera la
rehabilitación de la inmersión en la práctica: la toma de partido participacionista no es más que otra
manera de evacuar la cuestión de la verdadera relación del observador con lo observado y sobre
todo las consecuencias críticas que se derivan de ella para la práctica cientí ca.
El intelectualismo está inscrito en el hecho de introducir en el objeto la relación intelectual con el objeto,
de sustituir la relación práctica con la práctica por una relación con el objeto que no es otra que la del
observador. Los etnólogos no podrían escapar a todos sus interrogantes, sino a condición de objetivar
su propia relación con el objeto, procurando el sustituto del dominio práctico bajo la forma de un modelo
objetivado: las genealogías y otros modelos teóricos son al sentido de la orientación social que
hace posible la relación de inmanencia inmediata con el mundo familiar lo que un mapa es al
sentido práctico del espacio, ese sistema de ejes invariablemente ligados a nuestro cuerpo, que
llevamos con nosotros a todas partes.
Bourdieu explica que hay pocos dominios en los que el efecto de la situación de extranjero sea tan
directamente visible como en el análisis de las relaciones de parentesco. Como no puede hacer nada
con el parentesco, el etnólogo puede tratar la terminología indígena del parentesco como un sistema
cerrado y coherente de relaciones lógicamente necesarias, ateniéndose al único efecto simbólico de
caracterización simbólica que hace ver y hace creer, imponiendo obligaciones y prohibiciones de
intensidad inversamente proporcional a la distancia en el espacio así arbitrariamente producida; al
hacerlo, pone entre paréntesis los diferentes usos que pueden tener lugar en la práctica de las relaciones
de parentesco identi cadas. Las relaciones lógicas que construye son a las relaciones
continuamente practicadas, mantenidas y cultivadas, lo que el espacio geométrico de un mapa
como representación de caminos posibles es a la red de caminos realmente frecuentados y
realmente practicables para un agente en particular. Del mismo modo, el árbol genealógico hace
existir -de acuerdo con el modo de existencia temporal de los objetos teóricos -, totalmente en la
simultaneidad, la red completa de las relaciones de parentesco de muchas generaciones, poniendo en el
mismo plano las relaciones o ciales que, por no recibir una continua sustentación, tienden a convertirse
en relaciones teóricas parecidas a rutas abandonadas en un mapa antiguo, y las relaciones prácticas que
funcionan realmente porque cumplen funciones prácticas. Al hacerlo, llega a olvidar que las relaciones
lógicas de parentesco no existen en el modo práctico sino por y para los usos o ciales y o ciosos que
hacen de ellas agentes tanto más inclinados a mantenerlas en estado de funcionamiento y a hacerlas
funcionar más intensamente ( cada vez más fácilmente) cuanto más indispensables son las funciones
que ellas cumplen actual y virtualmente, cuanto más vitales son los intereses -materiales o simbólicosque satisfacen.
La proyección en el objeto de una relación de objetivación no objetivada produce efectos diferentes,
aunque surgidos de un mismo principio, en los diferentes dominios de la práctica: ya sea que se dé por
principio objetivo de la práctica lo que se ha conquistado y construido mediante el trabajo de
objetivación, proyectando en la realidad lo que no existe sino en el papel, por y para la ciencia; o bien que
se interpreten acciones que, como los ritos y los mitos, tienden a actuar sobre el mundo natural y el
mundo social, como si se tratara de operaciones que apuntan a interpretarlos. Una vez más, la relación
con el objeto objetivo entra en contradicción de manera práctica con la relación práctica que ese
objeto debe negar para construirse y constituir al mismo tiempo la representación objetiva de la
práctica: la visión del participante del rito está limitada por el hecho de que él ocupa una posición
particular, o incluso un conjunto de posiciones con ictivas, en la estructura de su sociedad y en la
estructura de roles del rito en cuestión. Además, las acciones de ese participantes están regidas por
intereses, propósitos, sentimientos, dependientes de sus situación especí ca y que pueden obstaculizar
su comprensión de la situación. Un obstáculo más serio para que sea objetivo es que, al ser un
participante del rito, tiende a considerar como evidentes y primarios los ideales, valores y normas
abiertamente expresados o simbolizados en ese rito. Solo mediante la ruptura con la visión docta1, que
se vive a sí misma como una ruptura con la visión ordinaria, como el observador podría tomar en cuenta,
en su descripción del rito, el hecho de la participación y su propia ruptura: en efecto, sólo una
conciencia crítica de los límites inscritos en las condiciones de producción de la teoría permitirían
introducir en la teoría completa de la práctica ritual propiedades que le son tan esenciales como el
carácter parcial e interesado del conocimiento práctico o el desfase entre las razones vividas y las
razones objetivas de la práctica. Pero, advierte Bourdieu, el triunfo de la razón teórica tiene como
contrapartida la incapacidad de superar, desde el origen mismo, el registro de la dualidad de las vías de
conocimiento, la apariencia, la verdad, sentido común y ciencia, y la impotencia de conquistar para la
ciencia la verdad de aquello contra lo cual se construye la ciencia.
Al proyectar en la percepción del mundo social lo impensando a su posición del mundo -el monopolio
del pensamiento que asegura de hecho la división del trabajo social y que lo mueve a identi car el
trabajo del pensamiento con un trabajo de expresión, verbalización y explicación en el discurso - el
pensador traiciona su convicción de que la acción no alcanza su cumplimiento sino cuando es
comprendida, interpretada, expresada, identi cando lo implícito con lo impensado, y negándole al
pensamiento tácito y práctico inherente a toda práctica sensata el estatuto de pensamiento
auténtico. El lenguaje se hace cómplice espontáneamente de la losofía hermenéutica que mueve a
pensar la acción como algo descifrable, diciendo de un gesto, por ejemplo, que expresa algo, en lugar de
decir simplemente que es sensato o que tiene sentido. Sin duda, como no reconoce ningún otro
pensamiento que el de pensador, y porque no puede otorgar dignidad humana sin otorgar lo que le
parece constitutivo de esa dignidad, el etnólogo solo puede identi car a los hombres que estudia con
los más prestigiosos entre sus colegas. A partir de los fenómenos que contribuyen a la vida, el hombre
ha elaborado una idea de esa vida.
La indeterminación en la que se ha dejado la relación entre el punto de vista del observador y el punto de
vista de los agentes se re eja en la indeterminación de la relación entre las construcciones que el
observador produce para explicar las prácticas y los efectos del modo de pensamiento que se expresa
en ellas. Por el solo hecho de dejar intacta la cuestión del principio de producción de regularidades, el
discurso objetivista tiende a constituir un modelo construido para explicar las prácticas como un poder
capaz de determinarlas: al rei car 2 abstracciones, al otorgar a los conceptos el poder de actuar en la
historia como actúan, las palabras que los designan en el discurso, personi can a los colectivos y hace
de ellos sujetos responsables de acciones históricas. Al postular la existencia de una conciencia
colectiva de grupo o de clase, y al atribuir a los grupos disposiciones que no pueden constituirse
sino en las conciencias individuales -incluso si son el producto de conciencias colectivas-, la
personi cación de los colectivos dispensa de analizar esas condiciones y, en particular, a aquellas
que determinan el grado de homogeneidad objetiva y subjetiva del grupo considerado y el grado
de conciencia de sus miembros. Es así como la noción de regla, que puede evocar indistintamente la
regularidad inmanente a las prácticas (una correlación estadística, por ejemplo), el modelo construido
por la ciencia para explicarla o la norma conscientemente planteada y respetada por los agentes, permite
conciliar cticiamente teorías de la acción que se excluyen entre sí. Noam Chomsky a rma que las reglas
de gramática son instrumentos de descripción del lenguaje, que son sistemas de normas de las que los
1
Docta acá quiere decir sabia, conocedora del tema, “objetiva”
Rei cación se re ere a la cosi cación de las relaciones humanas y sociales se transforman en meras relaciones de
consumo de unas personas respecto a otras.
2
agentes tienen un cierto conocimiento, y por último que se trata de mecanismos neuro siológicos -un
sistema muy abstracto de estructuras al mismo tiempo que un sistema abstracto de reglas que
determinan, por libre iteración, una in nidad de correspondencias sonido-sentido-. El lingüista plantea
que resulta interesante saber hasta qué punto y en qué proporción los miembros de una sociedad
determinada respetan la norma, pero se trata de algo diferente del problema del lugar en que conviene
ubicar esta sociedad dentro de una tipología. Los esbozos de estructura que surgen son su cientes para
que el sistema sea una versión probabilística de sistemas más rígidos, cuya noción es completamente
teórica y en los cuales la sociedad se adecúa de manera rigurosa a la regla que el grupo social enuncia.
Pasar de la regularidad, de lo que se produce con cierta frecuencia estadísticamente mensurable, y de la
fórmula que permite explicarla, al reglamenīo conscientemente editado y conscientemente respetado o
a la regulación inconscienīe de una misteriosa mecánica cerebral o social, son las dos maneras más
comunes de deslizarse del modelo de la realidad a la realidad del modelo. En el primer caso, se piensa en
una regla que se ajuste de manera puramente descriptiva a la regularidad observada, a una regla que
comande el comportamiento -conocida y reconocida, y susceptible de ser enunciada- sucumbiendo a la
forma más elemental de la juridicidad que consiste en hacer como si las prácticas tuviesen como
principio la obediencia consciente a reglas conscientemente elaboradas y sancionadas. En el segundo
caso, el que habla se otorga los medios para hacer como si la acción hubiese tenido como principio el
modelo teórico que se debe construir para explicarla, sin caer en la ingenuidades de la juridicidad, al
colocar el principio de las prácticas o de las instituciones objetivamente regidas por reglas desconocidas
por los agentes, signi caciones sin intención signi cante, nalidades sin nes conscientemente
planteados, un inconsciente de nido como un operador mecánico de nalidad.
Bourdieu plantea que puede ser que algunas personas inclinadas a rechazar la ingenuidad de las
explicaciones nalistas y la trivialidad de las explicaciones causales, encuentren seductoras las
misteriosas mecánicas nales, productos sensatos y aparentemente deseados y sin embargo carentes
de productor, que el estructuralismo hacía surgir al hacer desaparecer las condiciones sociales de
producción, reproducción y utilización de los objetos simbólicos en el movimiento mismo por el cual
hacía aparecer la lógica inmanente. También Bourdieu compren de el crédito que se le daba a LéviStrauss en su intento de superar la alternativa entre la acción conscientemente orientada a nes
racionales y la reacción mecánica a determinaciones, al inscribir la nalidad en el mecanismo, con la
noción de inconsciente. La naturalización de la nalidad implicada en el olvido de la acción histórica que
conduce a inscribir los nes de la historia, a través de la noción de inconsciente, en los misterios de la
Naturaleza, es sin duda lo que le permitió a la antropología estructural aparecer como la más natural de
las ciencias sociales y la más cientí ca de las metafísicas de la naturaleza (“Como la mente también es
una cosa, su funcionamiento nos instruye acerca de la naturaleza de las cosas”). Bajo la apariencia de un
materialismo radical, esta losofía de la naturaleza es una losofía del espíritu que equivale a una forma
de idealismo. Al a rmar la universalidad y la eternidad de las categorías lógicas que rigen la actividad
inconsciente del espíritu, se ignora la dialéctica de las estructuras sociales y de las disposiciones
estructuradas y estructurantes en la que se forman y se transforman los esquemas de pensamiento: ya
se trate de las categorías lógicas, principios de división que, por intermedio de los principios de la
división del trabajo, corresponden a la estructura del mundo social (y no del mundo natural) o de
las estructuras temporales que sensiblemente son inculcadas por el sistema de sanciones
económicas y simbólicas asociadas a una posición determinada en las estructuras económicas,
que constituyen una de las mediaciones por las cuales las estructuras objetivas alcanzan a
estructurar toda la experiencia económica sin tomar en préstamos las sendas d euna
determinación mecánica o de una toma de conciencia adecuada.
Es su ciente con ignorar la dialéctica de las estructuras objetivas y de las estructuras incorporadas que
se opera en cada acción práctica para encerrarse en la alternativa canónica que, renaciendo bajo nuevas
formas en la historia del pensamiento social, condenan a aquellos que pretenden tomar la vía inversa a la
del subjetivismo: convertir en entidades trascendentes las construcciones a las cuales la ciencia debe
recurrir para explicar los conjuntos estructurados y sensatos que produce la acumulación de
innumerables acciones históricas es reducir la historia a un proceso sin sujeto y sustituir simplemente el
sujeto creador del subjetivismo por un autómata subyugado por las leyes muertas de una historia de la
naturaleza.
Capítulo 2. La antropología imaginaria del subjetivismo
Bourdieu comienza este capítulo reconociendo en Sartre el hecho de haber proporcionado una
formulación ultra consecuente de la losofía de la acción que aceptan aquellos que describen las
prácticas como estrategias explícitamente orientadas con referencia a nes planteados explícitamente
por un proyecto libre, o entre ciertos interaccionistas con referencia a las reacciones anticipadas de los
otros agentes. Así es como Sartre hace de cada acción una suerte de confrontación sin
antecedentes, entre el sujeto y el mundo. Sartre le con ere a la toma de conciencia revolucionaria el
poder de crear el sentido del presente al crear el futuro revolucionario que lo niega: “es necesario inverīir
la opinión general y convenir en que los moīivos para que se conciba oīro esīado de cosas en que a īodo
el mundo le iría mejor no son la dureza de una siīuación ni los sufrimienīos que ella le impone; por el
conīrario, sólo desde el día que puede ser concebido oīro esīado de cosas una nueva luz ilumina
nuesīras penurias y nuesīros sufrimienīos y decidimos que son insoporīables”. Si el mundo de la acción
no es otra cosa que ese universo imaginario de posibles intercambiables, el cual depende enteramente
de los decretos de la conciencia que lo crea, y por lo tanto enteramente desprovisto de objetividad,
entonces las emociones y las pasiones, pero también las acciones mismas son tan sólo juegos de la mala
fé: “no es casual que el maīerialismo sea serio; ni īampoco que lo enconīremos siempre y donde quiera
como la docīrina de elección del revolucionario porque los revolucionarios son serios. Se conocen
primero a parīir del mundo que los aplasīa; el hombre serio es del mundo y no īiene ningún recurso en sí
mismo y ni siquiera considera ya la posibilidad de salir del mundo porque es de mala fé”. La misma
impotencia para encontrar lo serio de un modo que no sea la forma condenada del espíritu de seriedad
se observa en un análisis de la emoción que lo imaginario separa de las descripciones menos
radicalmente subjetivas del bosquejo de una teoría de las emociones: “¿Quién me decidirá a elegir el
aspecīo mágico o el aspecīo īécnico del mundo? No será el mundo mismo, que, para manifesīarse,
espera ser descubierīo. Es preciso que el para-sí elija ser aquel por quien el mundo se devela como
mágico o racional, es decir, como libre proyecīo de sí, darle la exisīencia mágica o la exisīencia racional.
De una u oīra es responsable, pues él no puede ser salvo si es elegido. Aparece como el libre fundamenīo
de sus emociones īanīo como de sus volunīades. Mi miedo es libre y pone de mani esīo mi liberīad”.
Entonces, el sujeto sartreano, individual o colectivo, no puede arrancarse de la absoluta discontinuidad
de las elecciones sin pasado ni porvenir de la libertad sino por la libre resolución del juramento y de la
delidad a sí mismo o por la libre dimisión de la mala fé, únicos fundamentos de las dos únicas formas
concebibles, auténtica o inauténtica, de la co ‹ta 9ia sibi3.
A este análisis de la antropología sartreana se oponen los textos en los que Sartre reconoce las síntesis
pasivas de un universo de signi caciones ya constituidas. También rechaza completamente esas
El sabio está llevando todas sus posesiones con ellos. Sartre hace una comparación entre la libertad del sujeto tal
como él la concibe y libertad divina según Descartes, es decir, como semejante a su propia libertad; el Dios de
Descartes es el más libre de los dioses que el pensamiento humano ha forjado porque es el único Dios creador.
3
“realidades gelatinosas” más o menos frecuentadas por una conciencia supraindividual que un
organicismo vergonzoso aún trata de encontrar contra toda verosimilitud en ese campo complejo, pero
terminante de la actividad pasiva en el que hay organismos individuales y realidades materiales
inorgánicas; y que no le concede ningún lugar a todo aquello que, por el lado de las cosas del mundo así
como por el de los agentes, podría esfumar el límite que su riguroso dualismo pretende mantener entre
la transparencia pura del sujeto y la opacidad mineral de la cosa.
El mundo social, donde se dan los compromisos “bastardos” entre la cosa y el sentido que de nen el
sentido objetivo como sentido hecho cosa y las disposiciones como sentido hecho cuerpo, constituye
un verdadero desafío para aquel que no respira sino en el universo puro de la conciencia o de la “praxis”.
Y Sartre se rebela contra la sociología objetiva que no puede captar otra cosa que una socialidad de
inercia; su voluntarismo activista, impaciente de todas las necesidades trascendentes, lo mueve a
rechazar la clase como clase de condiciones y de condicionamientos, y por ende de disposiciones y
estilos de vida duraderos, en la que una clase esencia, encerrada en su ser, reducida a la inercia, y por lo
tanto a la impotencia, y a la que opone el grupo totalizador en una praxis, nacido de la clase esencia, pero
contra ella. Todas las descripciones objetivas de esta clase objetiva le parecen a Sartre inspiradas
en un pesimismo desmovilizador, que apunta a hundir la clase obrera en lo que ella es y a alejarla
así de lo que ella tiene que ser, de la clase movilizada, de la que podría decirse que ella es lo que
ella se hace.
Esta teoría de la acción individual y colectiva se cumple naturalmente en el proyecto desesperado de una
génesis trascendental de la sociedad y de la historia que parece señalar Durkheim: “Como este medio
imaginario no ofrece al espíritu ninguna resistencia, como no se siente contenido por nada, se abandona
a ambiciones sin límites y cree posible reconstruir el mundo con sus fuerzas y a la medida de sus
deseos”. Al no poder ver en los ordenamientos sociales otra cosa que combinaciones arti ciales y más o
menos arbitrarias, esa arti cialidad social subordina sin ninguna deliberación la trascendencia social,
reducida a la reciprocidad de las constricciones y de las autonomías, a la trascendencia del ego, como
decía Sartre: “El individuo descubre la dialéctica como transparencia racional en tanto que la hace y
como necesidad absoluta en tanto que se le escapa, sencillamente, mientras la hacen otros; en la medida
en que se reconoce en la superación de sus necesidades, reconoce la ley que le imponen los otros al
superar las suyas, reconoce su propia autonomía como potencia extraña y la autonomía de los otros
como ley inexorable que permite obligarles”. La trascendencia de lo social no puede sino ser el efecto de
la recurrencia, del número o de la materialización de la recurrencia en los objetos culturales, la alienación
que consiste en la libre abdicación de la libertad en bene cio de las exigencias de la materia trabajada:
“El obrero del siglo XIX se hace lo que es, determina práctica y racionalmente el orden de urgencia de sus
gastos -y luego decide en su libre praxis- y con esta misma libertad se hace lo que era, lo que es, lo que
tiene que ser: una máquina cuyo salario representa simplemente los gastos de mantenimiento. El
ser-de-clase como ser práctico inerte les llega a los hombres por los hombres a través de las síntesis
pasivas de la materia trabajada”. La a rmación de la primacía lógica de la praxis individual conduce a
plantear que el problema de la génesis de la sociedad en los mismos términos que empleaban los
teóricos del contrato social: “La Historia determina el contenido de las relaciones humanas en su
totalidad, y estas relaciones remiten a todo. pero no es ella la que hace que haya relaciones humanas en
general. No son los problemas de organización y de división del trabajo los que han hecho que se
establezcan relaciones entre esos objetos primero separados son los hombres”. Un mundo que se
encierra en sí mismo el poder de subsistir, del mismo modo el rechazo de la opacidad viscosa de las
potencialidades objetivas y del sentido objetivo conduce a Sartre a conceder a la iniciativa absoluta de
los agentes históricos, individuales o colectivos, la inde nida tarea de arrancar el todo social, o la clase,
de la inercia de lo “práctico-inerte”. Al término de la inmensa novela imaginaria sobre la muerte y la
resurrección de la libertad, con su doble movimiento, la “exteriorización de la interioridad” que conduce
de la libertad a la alienación que, por los abruptos atajos de la toma de conciencia y de la fusión de las
conciencias, lleva del grupo a la historia, de la rei cación del grupo alienado a la existencia auténtica del
agente histórico, la conciencia y la cosa están tan irremediablemente separadas como al comienzo, sin
que nada que se parezca a una institución o a un agente socialmente constituido haya podido jamás ser
constatado o construido; las apariencias de un discurso dialéctico no pueden enmascarar la oscilación
inde nida entre el en-sí y el para-sí, o entre la materialidad y la praxis, y la creación continua del libre
proyecto colectivo, serie inde nida de actos decisorios, indispensables para salvar al grupo de la
aniquilación en la pura materialidad.
¿Cómo no atribuir a la inercia de un habitus la constancia con la que se a rma la intención objetiva de la
losofía sartreana, excepto por el lenguaje, contra las intenciones subjetivas de su autor, es decir contra
un proyecto permanente de conversión, nunca tan mani esto ni mani estamente sincero como en
ciertas maldiciones que sin duda no revestirían tal violencia si no tuviesen un sabor autocrítico,
consciente o inconsciente? El ejemplo de Sartre, capaz de vivir experiencias producidas por y para
el análisis, esas cosas que merecen ser vividas porque merecen ser contadas, hace ver que, así
como el objetivismo universaliza la relación docta con el objeto de la ciencia, el subjetivismo
universaliza la experiencia que el sujeto del discurso docto hace de sí mismo en cuanto sujeto.
Profesional de la conciencia consagrado a la ilusión de la conciencia sin inercia, dota a todos los sujetos
con los que acepta identi carse de su propia experiencia vivida de sujeto puro, sin ataduras ni raíces.
El interés del análisis sartreano es el de hacer ver que el principio de la lucha entre el objetivismo y
el subjetivismo, y aquello que está en juego en esa lucha, es la idea que la ciencia del hombre se
hace del hombre, del objeto pero también del sujeto de la ciencia -y que sin duda varía en el sentido
del objetivismo o del subjetivismo según sea más o menos amplia la distancia objetiva y subjetiva del
sujeto al objeto de la ciencia-. Esa idea obliga a plantear explícitamente las preguntas antropológicas a
las cuales los economistas -como los antropólogos o los lingüistas- responden sin haberlas planteado, es
decir, a menudo de un modo incoherente, y que recuperan con bastante exactitud aquellas que los
lósofos planteaban, en la época de la naciente burguesía, con la forma sublimada de la pregunta por las
relaciones entre la libertad divina y las esencias. La analogía histporica ayuda en efecto a percibir que la
teoría de la acción y de las relaciones entre los agentes y las condiciones objetivas, o las estructuras que
la economía pone en funciones, oscila perpetuamente, de un escrito a otro, entre una visión objetivista
que somete las libertades y las voluntades a un determinismo exterior y mecánico o interior e intelectual,
y una visión subjetivista y nalista que sustituye los antecedentes de la explicación causal por los nes
futuros del proyecto y de la acción intencional o, la esperanza de los bene cios por venir. Así es como la
teoría del actor racional se balancea entre el ultrasubjetivismo nalista de la conciencia sin inercia
que vuelve a crear desde cero, a cada instante, el sentido del mundo que no puede hallar
continuidad ni constancia sino en la delidad a sí mismo, y el determinismo intelectual que,
aunque a menudo se de na contra él, no está separado en realidad más que por algunos efectos
de lenguaje de un determinismo mecanicista que reduce la acción a una reacción mecánica con
determinaciones mecánicas, y a los agentes económicos a partículas indiscernibles, sometidas a
las leyes de un equilibrio mecánico. En efecto, hacer depender la elección de las constricciones
estructurales que delimitan el conjunto de las acciones posibles y, por otra parte, de preferencias que se
suponen universales y conscientes, es no dejar a los agentes otra libertad que la adhesión a lo verdadero
(a las posibilidades objetivas) o el error del pensamiento subjetivo, parcial en el doble sentido del
término.
La imaginación ultrasubjetivista de Sartre se ve sobrepasada por el voluntarismo de las cciones
antropológicas a las que deben recurrir los defensores de la ideología del actor racional para fundar
únicamente en la decisión racional la conducta racional del actor racional y sobre todo la constancia y la
coherencia de sus preferencias a través del tiempo. Al invocar las estrategias que consisten en atarse a sí
mismo, se adopta la apariencia de dar razón de la conducta racional, de explicarla, con el esfuerzo de
modelos formales, mientras que no se hace otra cosa que introducir ese ser de razón, ese deber-ser,
que es un agente cuyas prácticas tendrían todas a la razón como principio. Debido a que eso se excluye
por el solo hecho de aceptar la idea de un sujeto económico económicamente incondicionado, toda
interrogación sobre las condiciones económicas y sociales de disposiciones económicas que las
sanciones de un estado particular de una economía particular harán aparecer como más o menos
razonables -en lugar de racionales- según se ajusten más o menos a sus exigencias objetivas. Los
modelos formales nunca revelan completamente su virtud más indiscutible, su poder de revelar a
contrario la complejidad de lo real que ellos mutilan. La verdad de las construcciones formales que
abundan en economía se revela en la indigencia y la irrealidad de las proposiciones a las que se aplican:
así, el artículo mencionado supone para comenzar que las preferencias actuales dependen únicamente
del consumo del período inmediato precedente -lo que equivale a excluir, por demasiado compleja y por
ende demasiado difícil de formalizar- y a continuación, que la renta del consumidor debe colocarse en
dos bienes solamente.
Se puede hacer funcionar como un modelo heurístico a contrario el análisis de la más insólita de todas
las decisiones racionales: la decisión de creer. Pascal dice que aquel que juega con la existencia de Dios
arraiga una inversión nita para ganar bene cios in nitos, la creencia se impone como la única estrategia
racional; siempre y cuando, se crea lo bastante en la razón como para ser sensible a estas razones. Se
puede llevar racionalmente adelante el proyecto de fundar la creencia en una decisión racional sin verse
conducida a solicitar a la razón que colabore en su propia aniquilación en la creencia: para pasar de la
decisión de creer, que la razón puede suscitar, a la creencia perdurable, es decir, capaz de sobreponerse
a las intermitencias de la conciencia y de la voluntad, uno se ve obligado a invocar otros poderes que los
de la razón, y eso es porque la razón, de la que se quiere creer es capaz de conducir a la decisión de
creer, de ninguna manera puede sostener perdurablemente la creencia: no hay confundirse, somos tanto
autómata como espíritu, la costumbre hace de nuestras las más fuertes y las más creídas. La costumbre
es la que nos inclina sin darnos cuenta, la que nos persuade; hay que recurrir a ella una vez que el espíritu
ha visto donde está la verdad, a n de atraernos y teñirnos con esa creencia que se nos escapa
continuamente. Hay que adquirir una creencia más fácil, la de la costumbre, que sin violencia ni método
ni argumentos, nos hace creer las cosas e inclina todas nuestras potencias a esta creencia, de modo que
nuestra alma caiga en ella espontáneamente. Hay que hacer que crean nuestras dos piezas: el espíritu
por la razón de que basta haber visto una vez en la vida, y el autómata por la costumbre, y no
permitiendo que se incline a lo contrario. Este análisis de los fundamentos de la creencia no le impidió a
Pascal caer en el error de los profesionales de la lógica, siempre inclinados a tomar las cosas de la lógica
por la lógica de las cosas. Habiendo partido de la preocupación realista de pensar la decisión de creer
sobre el modelo de la adquisición ordinaria de la creencia ordinaria, termina por colocar la decisión
voluntaria del sujeto de la práctica en el principio de la práctica originaria y generadora de la inclinación
perdurable a practicar. Al hacer como si la voluntad y la conciencia se hallaran en el principio de la
disposición que nos hace creer en las cosas, al hacer de la creencia el producto de una decisión
libre pero autodestructiva de liberarse de la libertad, se consagra a la antinomia de la creencia
decisoria, que no se les podía escapar a los a cionados de las paradojas lógicas. La decisión de
creer no puede tener éxito si no se acompaña de una decisión de olvidar, es decir, de una decisión
de olvidar la decisión de creer.
Todas estas antinomias se desprenden de la voluntad de pensar la práctica dentro de la lógica de la
decisión voluntaria. Los lósofos anglosajones se ven obligados a confesarse incapaces de fundar la
distinción entre omisión y comisión: los actos de comisión, los compromisos conscientes y
voluntarios, frecuentemente no hacen otra cosa que sancionar los deslizamientos progresivos de
la omisión, innumerables no-desiciones in nitas que podrían describirse retrospectivamente
como destino o vocación. Pero, en un sentido más profundo, Bourdieu se pregunta cómo no ver que la
decisión, si es que la hay, y el sistema de preferencias que se hallan en el principio dependen no sólo de
las opciones anteriores de aquel que decide sino también de las condiciones en las cuales son
efectuadas esas opciones y del que forman parte todas las opciones de aquellos que han decidido por
él, prejuzgando sus juicios, y dando forma de ese modo a su juicio. La lógica de la adquisición de la
creencia, del condicionamiento insensible, continuo e inconsciente, que se ejerce a través de
condiciones de existencia tanto como por intermedio de incitaciones o de llamados al orden, implica el
olvido de esa adquisición, la ilusión de la condición innata de la adquisición. No hay necesidad de
invocar la mala fé, como decisión de olvidar la decisión y mentirse a sí mismo, para explicar el
hecho de que la creencia, así como cualquier otra adquisición cultural, puede vivirse a la vez como
lógicamente necesaria y como sociológicamente incondicionada.
Así, las construcciones antropológicas a las que deben recurrir los defensores de la teoría del actor
racional para asumir las consecuencias de creer que la acción racional no podría tener otro principio que
la intención de racionalidad y el cálculo libre e informado de un sujeto racional, constituyen una
refutación por el absurdo de ese postulado e invitan a buscar el principio de las prácticas en la relación
entre constricciones externas que dejan un margen muy variable a la elección y disposiciones que son el
producto de procesos económicos y sociales casi completamente irreductibles a esas coerciones
puntualmente de nidas. La teoría del actor racional que busca el origen de los actos, estrictamente
económicos o no, en una intención de la conciencia, se asocia a una concepción estrecha de la
racionalidad de las prácticas, a un economicismo que tiene por racionales las prácticas
conscientemente orientadas por la voluntad de obtener al mejor costo, el máximo bene cio. El
economicismo nalista que vincula las prácticas de manera directa y exclusiva a los intereses
económicos considerados como nes conscientemente establecidos, coincide con el economicismo
mecanicista, que las vincula de igual manera pero tratados como causas, el hecho de ignorar que las
prácticas pueden tener otros principios que las causas mecánicas o los nes conscientes y obedecer a
una lógica económica sin obedecer a intereses estrechamente económicos: hay una economía de las
prácticas que no encuentra su origen ni en las decisiones de la razón como cálculo consciente ni
en las determinaciones de mecanismos exteriores y superiores a los agentes. Por no reconocer
ninguna otra forma de acción que no sea la acción racional o reacción mecánica, uno se impide
comprender la lógica de todas las acciones que son razonables sin ser el producto de un designio
razonado ni de un cálculo racional; habitadas por una especie de nalidad objetiva sin estar
conscientemente organizadas con respecto a un n explícito constituido; inteligibles coherentes sin
haber surgido de una intención de coherencia ni de una decisión deliberada; ajustadas al futuro si ser el
producto de un proyecto o un plan. No reconocer que esa economía que la teoría económica describe
es un caso particular de todo un universo de economías, es decir, de campos de lucha que di eren tanto
por lo que está en juego y por las rarezas que se engendran en ellos impide explicar las formas, los
contenidos y los puntos de aplicación especí cos que se imponen así a la búsqueda de la maximización
de los bene cios especí cos y a las estrategias muy generales de optimización -de las que las
estrategias económicas en el sentido estricto son sólo una forma entre otras-.
Capítulo 3. Estructuras, habitus, prácticas
→ Este es el capítulo más importante y con las de niciones que sí importan, los otros dos son mucho blabla y
no dicen nada relevante en mi opinión.
El objetivismo constituye el mundo social como un espectáculo ofrecido a un observador que adopta
"un punīo de visīa" sobre la acción y que hace como si estuviera destinado únicamente al conocimiento y
como si todas las interacciones se redujeran a intercambios simbólicos. Este punto de vista es el que se
adopta a partir de las posiciones elevadas de la estructura social desde las cuales el mundo social se da
como una representación desde las cuales las prácticas no son otra cosa que papeles teatrales. La
teoría de la práctica en cuanto práctica recuerda que los objetos de conocimiento son
construidos, y no pasivamente registrados; y que el principio de dicha construcción es el sistema
de las disposiciones estructuradas y estructurantes que se constituye en la práctica, y que está
siempre orientado hacia funciones prácticas. En efecto, es posible abandonar el punto de vista
soberano a partir del cual el idealismo objetivista ordena el mundo sin verse obligado a concederle el
aspecto activo de la captación del mundo al reducir el conocimiento a un registro: basta situarse en la
relación práctica con el mundo, esa presencia preocupada y activa en el mundo por la cual el mundo
impone su presencia, con sus cosas por hacer y decir, sus cosas hechas para ser dichas, que comandan
de manera directa las palabras sin desplegarse nunca como un espectáculo. Se trata de escapar al
realismo de la estructura al que el objetivismo, momento necesario de la ruptura con la
experiencia primera y de la construcción de las relaciones objetivas, conduce necesariamente
cuando hace hipótesis de sus relaciones al tratarlas como realidades ya const ituidas por fuera de
la historia del individuo y del grupo, sin recaer en el subjetivismo, totalmente incapaz de dar
cuenta de la necesidad del mundo social: es necesario retornar a la práctica, ámbito de la dialéctica
del op s ope’a9um y del mob ‹ ope’a>di, de los productos objetivados y de los productos incorporados de la
práctica histórica, de las estructuras y de los habitus.
4
Los condicionamientos asociados a una clase particular de condiciones de existencia producen habitus,
sistemas de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras estructuradas predispuestas a
funcionar como estructuras estructurantes, es decir, como principios generadores y organizadores de
prácticas y representaciones que pueden ser objetivamente adaptadas a su meta sin suponer el
propósito consciente de ciertos nes ni el dominio expreso de las operaciones necesarias para
alcanzarlos, objetivamente reguladas y regulares sin ser para el producto de la obediencia a
determinadas reglas y, por todo esto, colectivamente orquestadas sin ser el producto de la acción
organizadora de un director. El concepto de habitus, al que el conjunto de sus usos históricos predispone
para señalar un tema de disposiciones adquiridas, permanentes y generadoras, tal vez es válido por los
falsos problemas y falsas soluciones que elimina, las cuestiones que permite plantear de mejor manera o
resolver, y las di cultades que hace emerger.
Si de ninguna manera se excluye que las respuestas del habitus se acompañen de un cálculo estratégico
que tiende a cumplir en la modalidad consciente aquella operación que el habitus lleva a cabo de otra
manera, a saber una estimación de las oportunidades que suponen la transformación del efecto pasado
en objetivo que se da por descontado, no deja de ser cierto que en principio ellas se de nen, fuera de
todo cálculo, y en relación a potencialidades objetivas, inscritas de manera inmediata en el presente,
4
De nición de habitus.
cosas por hacer o no hacer, por decir o no decir, en relación con un porvenir probable que, al contrario
del futuro como posibilidad absoluta, proyectada por el proyecto puro de una libertad negativa, se
propone como una urgencia y una pretensión de existir que excluye la deliberación. Los estímulos no
existen para la práctica en su verdad objetiva de disparadores condicionales y convencionales, no
actúan sino a condición de encontrar agentes condicionados a reconocerlos. La ilusión de la
creación libre de las propiedades o atributos de una situación y, a través de ella, de los nes de la acción,
encuentra una justi cación en el círculo, característico de toda estimulación condicional, que pretende
que el habitus no pueda producir la respuesta objetivamente inscrita en su fórmula sino en cuanto
con ere a la situación su e cacia de disparador, constituyendola según sus principios, haciéndola existir
como cuestión pertinente con referencia a una manera particular de interrogar la realidad. El mundo
práctico que se constituye en la relación con el habitus como sistema de estructuras cognitivas y
motivadoras es un mundo de nes ya realizados, modos de empleo o procedimientos por seguir, y
de objetos dotados de un carácter teleológico permanente, herramientas o instituciones, y esto
se debe a que las regularidades inherentes a una condición arbitraria tienden a aparecer como
necesarias, incluso naturales, por el hecho de que están en el principio de los esquemas de
percepción y de apreciación a través de los cuales son aprehendidas. Si por lo regular se observa
una correlación muy estrecha entre las probabilidades objetivas cientí camente construidas -por
ejemplo, oportunidades de acceso a un cierto bien- y las esperanzas subjetivas -las motivaciones y
necesidades-, no es porque los agentes ajusten conscientemente sus aspiraciones a una evaluación
exacta de sus probabilidades de éxito; en realidad, dado que las disposiciones inculcadas
perdurablemente por las posibilidades e imposibilidades, las libertades y necesidades, las facilidades y
los impedimentos que están inscritos en las condiciones objetivas (y que la ciencia aprehende a través
de regularidades estadísticas como probabilidades objetivamente vinculadas a un grupo), engendran
disposiciones objetivamente compatibles con esas condiciones y en cierto modo preadaptadas a sus
exigencias, las prácticas más improbables se ven excluidas, antes de cualquier examen, por
creerlas impensables, por rechazar lo rechazado y querer lo inevitable. Las condiciones mismas de
producción del habitus, hacen que las anticipaciones que él engendra tiendan a ignorar la restricción a la
que se subordina la validez de todo cálculo de probabilidades, a saber que las condiciones de la
experiencia no se hayan modi cado: a diferencia de las estimaciones doctas que se corrigen
después de cada experiencia según rigurosas reglas de cálculo, las anticipaciones del habitus,
como una suerte de hipótesis prácticas fundadas en la experiencia pasada, con eren un peso
desmesurado a las primeras experiencias; efectivamente son las estructuras características de
una clase determinada de condiciones de existencia las que, a través de la necesidad económica y
social que ellas hacen pesar sobre el universo relativamente autónomo de la economía doméstica
y de las relaciones familiares, o de las manifestaciones familiares de esa necesidad externa (la
división del trabajo entre los sexos, modalidades de consumo, relaciones entre parientes, etc.),
producen las estructuras del habitus que a su vez hallan en el principio de la percepción y de la
apreciación de toda experiencia ulterior.
Como producto de la historia, el habitus origina prácticas, individuales y colectivas, y por ende historia;
es el habitus el que asegura la presencia activa de las experiencias pasadas que, registradas en
cada organismo bajo la forma de esquemas de percepción, de pensamientos y de acción, tienden
con más seguridad que todas las reglas formales y normas explícitas, a garantizar la conformidad
de las prácticas y su constancia a través el tiempo. En las formaciones sociales donde la
reproducción de las relaciones de dominación -y del capital cultural o económico- no está asegurada
por mecanismos objetivos, el trabajo incesante que es necesario para mantener las relaciones de
dependencia personal fracasaría constantemente si no se pudiese contar con la constancias de los
habitus socialmente constituidos y reforzados por las sanciones individuales o colectivas; el orden
social reposa principalmente en el orden que reina en los cerebros y el habitus, es decir, el
organismo en cuanto el grupo se lo ha apropiado y se ha adaptado de antemano a las exigencias
del grupo, funciona como la materialización de la memoria colectiva, reproduciendo en los
sucesores las conquistas de los antecesores. La tendencia del grupo a perseverar en su ser funciona
en un nivel mucho más profundo que las tradiciones familiares, y que tienen una rigidez ajena a las
estrategias del habitus, capaz de inventar, en presencia de situaciones nuevas, medios nuevos de
cumplir las antiguas funciones; más profundo incluso que las estrategias conscientes por las cuales los
agentes intentan actuar expresamente sobre su futuro y moldearlo a imagen del pasado, como las
normas, simples llamados al orden, a lo probable, cuya e cacia redoblan. Al escapar a la alternativa de las
fuerzas inscritas en el estado anterior del sistema, en el exterior de los cuerpos, y de las fuerzas
interiores, motivaciones surgidas en el momento de la libre decisión, las disposiciones interiores,
interiorización de la exterioridad, permiten a las fuerzas exteriores ejercerse, pero según la lógica
especí ca de los organismos en los que están incorporadas, es decir de manera duradera, sistemática y
no mecánicamente; como sistema adquirido de esquemas generadores, el habitus hace posible la
producción libre de todos los pensamientos, las percepciones y todas las acciones inscritas en los
límites inherentes a las condiciones particulares de su producción, y de ellos solamente. A través
de él, la estructura de la que es el producto gobierna la práctica, no según los derroteros de un
determinismo mecánico, sino a través de las coerciones y los límites originariamente asignados a sus
invenciones. El habitus es una capacidad in nita de engendrar, con total libertad (controlada), unos
productos -ya sean pensamiento, percepciones, expresiones, acciones- que siempre tienen como
límite las condiciones históricas y socialmente situadas de su producción, la libertad condicionada
y condicional que él asegura está tan alejada de una creación de novedad imprevisible como de
una simple reproducción mecánica de los condicionamientos iniciales.
Por la confrontación entre cuestiones que no existen sino por para un espíritu armado de un
determinado tipo de esquemas pero capaces de transformarlos, que se constituye esa unidad de
sentido que, luego puede parecer que ha precedido los actos y obras anunciadoras de la serie temporal
en simples esbozos preparatorios. Si la génesis del sistema de las obras o las prácticas engendradas por
el mismo habitus -o por habitus homólogos como los que conforman la unidad del estilo de vida de un
grupo o de una clase- no puede describirse ni como desarrollo autónomo de una esencia única siempre
idéntica a sí misma, ni como continua creación de novedad, es porque ella se realiza en y por la
confrontación a la vez necesaria e imprevisible del habitus con el acontecimiento que no puede ejercer
sobre el habitus una incitación pertinente a menos que éste lo arranque a la contingencia del accidente y
lo constituya en problema al aplicarle los principios mismos de su solución; es también porque el
habitus es lo que permite producir prácticas en un número in nito, y relativamente imprevisibles
(como sus correspondientes situaciones), pero limitadas en su diversidad. Siendo el producto de
una determinada clase de regularidades objetivas, el habitus tiende a engendrar todas las conductas
razonables, de “sentido común”, que son posibles en los límites de únicamente esas regularidades, y que
tienen todas las probabilidades de ser positivamente sancionadas porque se ajustan objetivamente a la
lógica característica de un campo determinado, cuyo futuro objetivo anticipan; todas las conductas
condenadas a ser sancionadas negativamente por incompatibles con las condiciones objetivas.
Puesto que tienden a reproducir las regularidades inmanentes a las condiciones en las cuales se ha
producido su principio generador ajustándose al mismo tiempo a las exigencias inscritas como
potencialidad objetiva en la situación tal cual la de nen las estructuras cognitivas y motivadoras que son
constitutivas del habitus, las prácticas no se dejan deducir ni de las condiciones presentes que parecen
haberlas suscitado, ni de las condiciones pasadas que han producido el habitus. No se las puede
explicar sino a condición de vincular las condiciones sociales en las que se ha constituido el
habitus que las ha engendrado con las condiciones sociales en las que éste opera, es decir,
realizando el trabajo cientí co de poner en relación esos dos estados del mundo social que el
habitus efectúa, ocultandolo en y por la práctica. El inconsciente no es nunca otra cosa que el
olvido de la historia que la historia misma produce al realizar las estructuras objetivas que ella
engendra en esas cuasi naturalezas que son los habitus. Esa historia es incorporada, naturalizada,
y de ese modo olvidada en cuanto el habitus es la presencia actuante de todo el pasado del cual es
el producto: por lo tanto, el habitus con ere a las prácticas su independencia relativa con
referencia a las determinaciones exteriores del presente inmediato. Esa autonomía es la del pasado
actuado y actuante que funciona como capital acumulado, y que produce hisīoria a parīir de la hisīoria, y
asegura así la permanencia en el cambio que hace el agente como mundo en el mundo.
Bourdieu va a decir que a la visión dualista que no quiere conocer otra cosa que el acto de conciencia
transparente a sí mismo hay que oponer la lógica real de la acción que hace presentes dos
objetivaciones de la historia -la objetivación en los cuerpos y la objetivación en las instituciones-, o, es
decir, dos estados del capital -objetivado e incorporado- por los cuales se instaura una distancia con
respecto a la necesidad y a sus urgencias. De esta lógica puede verse una forma paradigmática en la
dialéctica de las disposiciones expresivas y los medios de expresión instituidos que se observa, por
ejemplo, en la invención sin intención de la improvisación regulada: siendo producido de acuerdo a un
modus operandi que no es dominado conscientemente, el discurso encierra una intención objetiva que
sobrepasa las intenciones conscientes de su autor y no cesa de ofrecer nuevos estímulos pertinentes al
modus operandi del que es producto y que funciona como una suerte de autómata espiritual. La
dialéctica del sentido de la lengua y de las “palabras de la tribu” es un caso particularmente
signi cativo de la dialéctica entre los habitus y las instituciones, entre dos modos de objetivación
de la historia pasada, en la que se engendra continuamente una historia destinada a aparecer al
mismo tiempo como inaudita e inevitable.
5
El habitus como sentido práctico opera la reactivación del sentido objetivado en las instituciones:
producto del trabajo de inculcación y apropiación que es necesario para que esos productos de la
historia colectiva que son las estructuras objetivas alcancen a reproducirse bajo la forma de
disposiciones duraderas y ajustadas que son la condición de su funcionamiento, el habitus, que se
constituye en el curso de una historia particular, imponiendo a la incorporación su lógica propia, y por
medio del cual los agentes participan de la historia objetivada de las instituciones, es el que permite
habitar las instituciones, apropiárselas de manera práctica, y mantenerlas en actividad; revivir el sentido
que se encuentra depositado en ellas, pero imponiéndoles las revisiones y transformaciones que son
contraparte y condición de esa reactivación. Más aún, es aquello por medio de lo cual encuentra la
institución su realización plena: la virtud de la incorporación, que explota la capacidad del cuerpo para
tomarse en serio la magia performativa de lo social -es lo que hace que el rey, por ejemplo, sea la
monarquía hecha hombre-. La propiedad se apropia de su propietario, encarnándose en la forma de una
estructura generadora de prácticas perfectamente adecuadas a su lógica y a sus exigencias. Si
fundadamente puede decirse que las personas de los capitalistas son la personi cación del capital, es
porque el proceso puramente social y cuasi mágico de socialización, inaugurado por el acto de
5
Esta parte es muy importante porque habla del habitus como sentido práctico, o sea, el título del texto. Acá se va a
empezar a resumir el sentido de todo el texto.
marcación que instituye a un individuo como hombre (por oposición a la mujer), con todos los
privilegios y todas las obligaciones correlativas, y prolongado y reforzado, con rmado por los
tratamientos sociales apropiados para transformar la diferencia de institución en distinción natural ,
produce efectos muy reales, puesto que se encuentran perdurablemente inscritos en el cuerpo y en la
creencia. La institución sólo está completa y es completamente viable si se objetiva
duraderamente, no sólo en las cosas, es decir en la lógica, que trasciende a los agentes singulares,
de un campo particular, sino también en los cuerpos, es decir en las disposiciones duraderas pa ra
reconocer y efectuar las exigencias inmanentes a ese campo.
Es sólo en la medida en que los habitus son la incorporación de la misma historia -o de la misma historia
objetivada en habitus y estructuras-, que las prácticas que ellos engendran son mutuamente
comprensibles e inmediatamente ajustadas a las estructuras y objetivamente concertadas y dotadas de
un sentido objetivo al mismo tiempo unitario y sistemático, que trasciende las intenciones subjetivas y
los proyectos conscientes, individuales o colectivos. Uno de los efectos fundamentales del acuerdo
entre el sentido práctico y el sentido objetivado es la producción de un mundo de sentido común,
cuya evidencia inmediata se duplica por la objetividad que asegura el consenso sobre el sentido
de las prácticas y del mundo, es decir, la armonización de las experiencias y el continuo refuerzo
que cada una de ellas recibe de la expresión individual o colectiva, improvisada o programada, de
experiencias semejantes o idénticas.
La homogeneidad de los habitus que se observa en los límites de una clase de condiciones de existencia
y de condicionamientos sociales es lo que hace que las prácticas y las obras sean inmediatamente
inteligibles y previsibles, y por lo tanto percibidas como evidentes y dadas por sentado: el habitus
permite ahorrarse la intención, no solamente en la producción, sino también en el desciframiento
de las prácticas y de las obras. Las prácticas ordinarias se prestan a una comprensión no menos
automática e impersonal, puesto que la reposición de la intención objetiva que ellas expresan no exige en
absoluto la reactivación de la intención vivida de aquel que las realiza ni la transferencia intencional al
prójimo. La comunicación de las conciencias supone la comunidad de las inconsciencias. El
desciframiento de la intención objetiva de las prácticas y de las obras no tiene nada que ver con la
reproducción de las experiencias vividas y la reconstitución, inútil e incierta, de las singularidades
personales de una intención que no se halla verdaderamente en su principio.
La homogeneización objetiva de los habitus de grupo o de clase que resulta de la homogeneidad de las
condiciones de existencia es lo que hace que las prácticas puedan estar objetivamente concordadas por
fuera de todo cálculo estratégico y de toda referencia consciente a una norma y mutuamente ajustadas
en ausencia de toda interacción directa y, con más razón, de toda concertación explícita, siendo que la
misma interacción debe su forma a las estructuras objetivas que han producido las disposiciones de los
agentes en interacción y que a través de ellas les asignan además sus posiciones relativas en la
interacción y fuera de ella. Cabe recordar que las relaciones interpersonales nunca son, salvo en
apariencia, relaciones de persona a persona, y que la verdad de la interacción jamás reside por entero en
la interacción -algo que se olvida cuando, reduciendo la estructura objetiva de la relación entre los
individuos reunidos o sus grupos de pertenencia, es decir, las distancias y las jerarquías, a la estructura
coyuntural de su interacción en una situación y un grupo particulares, se explica todo lo que ocurre en
una interacción experimental por las características experimentales controladas de la situación, como la
posición relativa de los participantes en el espacio o la naturaleza de los canales utilizados-. Mientras se
ignore el verdadero principio de esta orquesīación sin direcīor de orquesīa que con ere regularidad,
unidad y sistematicidad incluso en ausencia de toda organización espontánea o impuesta de los
proyectos individuales, se condena al arti cialismo ingenuo que no reconoce otro principio uni cador
que la concerīación conscienīe: si las prácticas de los miembros del mismo grupo o, en una sociedad
diferenciada, de la misma clase, están siempre más y mejor concordados de cuanto los agentes creen y
quieren estarlo, es porque no siguiendo sino sus propias leyes, cada uno se ajusta no obstante al otro. El
habitus no es otra cosa que ley inmanente, impuesta en el cuerpo por las historias idénticas, que es la
condición no sólo de la concertación de las prácticas sino también de las prácticas de concertación. En
efecto, las correcciones y los ajustes conscientemente operados por los agentes mismos suponen
el dominio de un código común y las empresas de movilización colectiva no pueden tener éxito sin
un mínimo de concordancia entre los habitus de los agentes movilizadores y las disposiciones de
aquellos que se reconocen en sus prácticas o declaraciones y sobre todo sin la inclinación al
agrupamiento suscitada por la orquestación espontánea de las disposiciones. No cabe la menor
duda de que todo esfuerzo de movilización que apunte a organizar una acción colectiva debe contar con
la dialéctica de las disposiciones y de las ocasiones que se efectúa en cada agente singular, ya sea
movilizador o movilizado, y también con la orquestación objetiva que se establece entre disposiciones
objetivamente coordinadas, es decir, ordenadas de acuerdo con necesidades parcial o totalmente
idénticas. Sin embargo, es extremadamente peligroso pensar la acción colectiva sobre el modelo
de la acción individual ignorando todo lo que ella le debe a la lógica relativamente autónoma de las
instituciones de movilización (con su historia propia, su organización especí ca, etc.) y a las
situaciones, institucionalizadas o no, en las que ella opera.
La sociología trata como idénticos a todos los individuos biológicos que, siendo el producto de las
mismas condiciones objetivas, están dotados de los mismos habitus: la clase social (en sí) es
inseparablemente una clase de individuos biológicos dotados del mismo habitus, como sistema de
disposiciones común a todos los productos de los mismos condicionamientos. Si se excluye que
īodos los miembros de una misma clase -o incluso a dos de ellos- hayan tenido las mismas experiencias
y en el mismo orden, es cierto que todo miembros de la misma clase tiene más posibilidades que
cualquier miembro de otra clase de encontrarse frente a situaciones más frecuentes para los miembros
de esa clase: las estructuras objetivas que la ciencia aprehende bajo probabilidades de acceso a
unos bienes, servicios y poderes, inculcan a través de las experiencias siempre convergentes que
con eren su sonomía a un entorno social, ese anticipar el futuro objetivo, sentido de la realidad o
de las realidades que sin duda es el secreto mejor guardado de su e cacia.
Para de nir las relaciones entre el habitus de clase y el habitus individual -indisociable de la
individualidad orgánica, inmediatamente ofrecida a la percepción inmediata y socialmente designada y
reconocida-, se podría considerar al habitus de clase (o de grupo) como un sistema subjetiva pero no
individual de estructuras interiorizadas, esquemas conocidas de percepción, de concepción y de acción,
que constituyen la condición de toda objetivación y de toda apercepción, y fundar la concertación
objetiva de las prácticas y la unicidad de la visión del mundo en la impersonalidad y la sustituibilidad
perfectas de las prácticas y las visiones singulares. Pero Bourdieu advierte que eso equivaldría a
considerar todas las prácticas de acuerdo con esquemas idénticos, impersonales e intercambiables que
no re ejan ninguna de las particularidades del yo empírico. De hecho, en una relación de diversidad en la
homogeneidad que re eja la diversidad característica de sus condiciones sociales de producción, que
une los habitus singulares de diferentes miembros de una misma clase: cada sistema individual de
disposiciones es una variante estructural de los otros, en la que se expresa la singularidad de su
posición en el interior de la clase y de la trayectoria. Esa manera particular que llevan todos los
productos de un mismo habitus, prácticas u obras, no es nunca otra cosa que una desviación con
respecto al estilo propio de una época o de una clase, en la medida que remite al estilo común no
solamente por la conformidad, pero también por la diferencia que constituye la manera.
El principio de las diferencias entre los habitus individuales reside en la singularidad de las trayectorias
sociales, a las cuales corresponden series de determinaciones cronológicamente ordenadas e
irreductibles unas de las otras: el habitus que, en función de las estructuras producidas por las
experiencias anteriores, estructura en cada momento las experiencias nuevas que afectan a esas
estructuras en los límites de nidos por su poder de selección, realiza una integración única,
dominada por las primeras experiencias, de las experiencias estáticamente comunes a los
miembros de una misma clase. Efectivamente, el peso particular de las experiencias primitivas resulta
esencialmente del hecho de que el habitus tiende a asegurar su propia constancia y su propia defensa
contra el cambio a través de las selección que él opera entre las informaciones nuevas, rechazando las
informaciones capaces de cuestionar la información acumulada y favoreciendo la exposición a dichas
informaciones: por ejemplo, si pensamos en la homogamia 6 como paradigma de todas las “opciones” por
las cuales el habitus tiende a favorecer las experiencias apropiadas para reforzarlo; a través de la
“opción” sistemática que él opera entre los lugares, acontecimientos y personas susceptibles de
ser frecuentados, el habitus tiende a cubrirse de las crisis y los cuestionamientos críticos
asegurándose un medio al que está tan adaptado como es posible, un universo relativamente
constante de situaciones apropiadas para reforzar sus disposiciones ofreciente el mercado más
favorable a sus productos. Es en la propiedad más paradójica del habitus como principio no elegido de
īodas las opciones, donde reside la solución de la paradoja de la información necesaria para evitar la
información: los esquemas de percepción y de apreciación del habitus que se hallan en el principio
de todas las estrategias de evitación son en gran medida el producto de una evitación no
consciente y no buscada, ya sea automáticamente en las condiciones de existencia, o bien que
haya sido producida por una intención estratégica pero cuya responsabilidad incumbe a unos
adultos modelados ellos mismos en las mismas condiciones.
Incluso cuando aparecen como la realización de nes explícitos, las estrategias que permiten hacer
frente a situaciones imprevistas e incesantemente renovadas producidas por el habitus no son, salvo en
apariencia, determinadas por el futuro: si parecen orientadas por la anticipación de sus propias
consecuencias, alentando de ese modo la ilusión nalista, debido a que, al tender siempre a reproducir
las estructuras objetivas de las cuales son el producto, ellas son determinadas por las condiciones
pasadas de la producción de su principio de producción, es decir, por el futuro ya sobrevenido de
prácticas pasadas, idénticas o sustituibles, que coincide con el futuro en la medida y sólo en la medida
en que las estructuras en las que funcionan sean idénticas a las estructuras en las que son el producto.
Así por ejemplo, en la interacción entre dos agentes o grupos de agentes dotados de los mismos habitus,
todo ocurre como si las acciones de cada uno se organizaran con respecto a las reacciones que ellos
invocan de parte de todo agente dotado del mismo habitus; en consecuencia, ellas implican
objetivamente la anticipación de la reacción que esas reacciones a su vez invocan. El habitus contiene
la solución de las paradojas del sentido objetivo sin intención subjetiva: él se encuentra en el
principio de esos encadenamientos de golpes que se organizan objetivamente como estrategias
sin ser el producto de una verdadera intención estratégica, lo que supondría al menos que se los
aprehendiese como una estrategia entre otras posibles. Las estrategias más redituables son con
mayor frecuencia las producidas, fuera de todo cálculo y en la ilusión de una sinceridad auténtica, por un
habitus objetivamente ajustado a las estructuras objetivas, las cuales les procuran aquellos que son sus
autores la aprobación social que se obtiene aparentando un completo desinterés. Si cada uno de los
6
La homogamia re ere a la formación de parejas que comparten una cierta característica, como la clase social, el
nivel educativo, la religión, etc. El patrón de homogamia de una sociedad es un indicador de su nivel de apertura o
cierre en términos de relaciones sociales entre grupos.
momentos de la secuencia de acciones ordenadas y orientadas que constituyen las estrategias
objetivas puede parecer determinado por la anticipación del futuro y en particular la de sus
propias consecuencias, es porque las prácticas que el habitus engendra que son comandadas por
las condiciones pasadas de la producción de su principio generador están adaptadas de antemano
a las condiciones objetivas siempre y cuando las condiciones en las que funciona el habitus hayan
permanecido idénticas (o similares) a las condiciones objetivas perfecta e inmediatamente
logrado proporciona la más completa ilusión de la nalidad o del mecanismo autorregulado.
La presencia del pasado en esta suerte de falsa anticipación del futuro que el habitus opera nunca se
puede apreciar tan bien como cuando el sentido del futuro probable resulta desmentido, y cuando las
disposiciones que no se ajustan a las probabilidades objetivas en razón de un efecto de conservación
reciben sanciones negativas, debido a que el entorno al que se enfrentan está demasiado alejado de
aquel al que se ajustan objetivamente. Por ejemplo, los con ictos generacionales oponen habitus
producidos según modos de generación diferentes, es decir, por condiciones de existencia que,
oponiendo de niciones diferentes de lo imposible, de lo posible y de lo probable, hace que los unos
experimenten como natural o razonable unas prácticas que los otros siente como impensables, o a la
inversa. En efecto, la remanencia, en forma de habitus, del efecto de condicionamientos primarios
explica también los casos en los que las disposiciones funcionan a destiempo y donde las prácticas están
objetivamente inadaptadas a las condiciones presentes debido a que se ajustan objetivamente a
condiciones caducadas. La tendencia a perseverar en su ser que los grupos deben al hecho de que
los agentes que los componen están dotados de disposiciones duraderas, capaces de sobrevivir a
las condiciones económicas y sociales de su propia producción, puede hallarse en el principio de
la inadaptación tanto como de la adaptación.
Basta con evocar otras formas posibles de la relación entre las disposiciones y las condiciones para ver,
en el ajuste anticipado del habitus a las condiciones objetivas, y así evitar universalizar
inconscientemente el modelo de la relación cuasi circular de reproducción cuasi perfecta que sólo es
completamente válido en el caso en que las condiciones de producción del habitus y las condiciones de
su funcionamiento así sean idénticas. En este caso particular, las disposiciones duramente inculcadas por
las condiciones objetivas y por una acción pedagógica tendencialmente ajustada a esas condiciones
tienden a engendrar prácticas objetivamente compatibles con esas condiciones y expectativas
adaptadas de antemano a sus exigencias objetivas. Por consiguiente, esas disposiciones tienden a
asegurar, por fuera de todo cálculo racional y de toda estimación consciente de las posibilidades
de éxito, la correspondencia inmediata entre la probabilidad a priori que se acuerda a un
acontecimiento y la probabilidad a posteriori que puede establecerse a partir de la experiencia
pasada; ellas permiten comprender así que los modelos económicos fundados en el postulado de que
existe una relación de causalidad inteligible entre las posibilidades típicas que existen objetivamente por
término medio y las expectativas subjetivas explican con bastante exactitud unas prácticas que no
tienen como principio el conocimiento de las probabilidades.
La acción racional orientada juiciosamente de acuerdo con lo que es “objeīivamenīe válido”, es aquella
que se había desarrollado si los actores hubieran tenido conocimiento de todas las circunstancias y de
todas la intenciones de los particulares, es decir, de lo que es válido a los ojos de aquel que se encuentra
en situación de construir por medio del cálculo el sistema de las probabilidades objetivas a las que
debería ajustarse una acción realizada con perfecto conocimiento de causa. Sin embargo este modelo
no puede ser considerado como una descripción antropológica de la práctica, porque los agentes
reales no poseen sino excepcionalmente la información completa y el arte de apreciarla que una
acción racional supone. Fuera de esa excepción donde se reúnen las condiciones económicas y
culturales de la acción racional orientada por el conocimiento de los bene cio susceptibles de ser
asegurados por los diferentes mercados, las prácticas dependen no de las probabilidades promedio
del bene cio, sino de las probabilidades especí cas que un agente o una clase de agentes poseen
en función de su capital entendido, desde el punto de vista considerado como instrumento de
apropiación de las probabilidades teóricamente ofrecidas a todos.
La teoría económica que no conoce otra cosa que las respuestas racionales convierte la ley inmanente
de la economía en norma universal de la práctica económica conveniente: de ese modo disimula que el
habitus racional que es la condición de una práctica económica en conformidad es el producto de una
condición económica particular, de nida por la posesión del capital económico y cultural necesario para
tomar las ocasiones potenciales formalmente ofrecidas a todos, y también que las mismas disposiciones,
adaptando a los más desposeídos económica y culturalmente a la condición especí ca de las que son el
producto y contribuyendo al mismo tiempo a tornar improbable o imposible su adaptación a las
exigencias genéricas del mundo económico, los llevan a aceptar las sanciones negativas que resultan de
dicha inadaptación, es decir su condición desfavorecida. El arte de estimar y aprovechar las
probabilidades, la aptitud para anticipar el futuro mediante una suerte de inducción práctica o
incluso de jugar a lo posible contra lo probable a través de un riesgo calculado son otras tantas
disposiciones que no pueden adquirirse bajo ciertas condiciones sociales. La propensión a
adquirir información económica depende de las probabilidades de utilización exitosa, ya que las
probabilidades de adquirirla dependen de las probabilidades de utilizarla con éxito, y también
porque lejos de ser una simple capacidad técnica adquirida en ciertas condiciones, la
competencia económica, como toda competencia es un poder tácitamente reconocido a aquellos
que tienen un poder sobre la economía.
Sólo en la experiencia imaginaria el mundo social resiste la forma de un universo de posibles igualmente
posibles para todo sujeto posible: los agentes se determinan en relación a índices concretos de lo
accesible y lo inaccesible para unos y otros, una división fundamental. Los derechos de retracto sobre
el futuro que el derecho de ne, así como el monopolio de ciertos posibles que él asegura no son sino la
forma explícitamente garantizada de todo ese conjunto de oportunidades apropiadas por las cuales las
relaciones de fuerza presentes se proyectan sobre el futuro, comandan en contrapartida las
disposiciones presentes, y el particular las disposiciones con respecto al futuro. La relación práctica
que un agente particular mantiene con el futuro y que comanda su práctica presente se de ne en
la relación entre, por una parte, su habitus y, en particular, ciertas estructuras temporales y
disposiciones con respecto al futuro que se han constituido en la duración de una relación
particular con un universo particular de probables, y, por otra parte, un estado determinado de las
probabilidades que el mundo social le asigna objetivamente. La relación con los posibles es una
relación con los poderes, y el sentido del futuro probable se constituye en la relación prolongada con un
mundo estructurado según la categoría de lo posible -para nosotros- y de lo imposible -para nosotros-,
de lo que es apropiado de antemano por otros y para otros y de aquello a lo que uno está asignado de
antemano. Como principio de una percepción selectiva de los índices apropiados para con rmarlo y
para reforzarlo más bien que para transformarlo y matriz generadora de respuestas adaptadas de
antemano a todas las condiciones objetivas idénticas u homólogas a las condiciones pasadas de su
producción, el habitus se determina en función de un futuro probable que él anticipa y que contribuye a
hacer sobrevenir porque lo dice directamente en el presente del mundo presunto, el único que puede
conocer. De ese modo, se encuentra en el fundamento de lo que Marx llama la demanda efectiva, una
relación realista con los posibles que encuentra su fundamento y al mismo tiempo sus límites en el poder
y que en tanto que disposición que incluye la referencia a sus condiciones sociales de adquisición y de
realización, tiende a ajustarse a las probabilidades objetivas de la satisfacción de la necesidad o del
deseo, inclinado a vivir conforme a su condición y a volverse de ese modo cómplice de los procesos que
tienden a realizar lo probable.
Gutiérrez, A. B. – “Con Marx y contra
Marx”: el materialismo en Pierre Bourdieu
Resumen (lo pongo porque sino no se entiende qué habla)
Bourdieu ha dicho explícitamente a lo largo de su trabajo que su construcción teórica se
ha inspirado en los tres pilares de la sociología: Marx, Durkheim y Weber. Por ello, al
hacer hincapié en la presencia del materialismo en Pierre Bourdieu, es necesario
simultáneamente hacer referencia a los otros dos sociólogos mencionados. Entre los
acercamientos a Marx, se señala el rechazo a la teoría pura, la construcción del hecho
científico, la insistencia en la explicación de los fenómenos sociales por sus casusa
sociales e históricas, el principio de la no-conciencia y la ilusión de la transparencia, la
concepción relacional de lo social y la concepción agonística de la acción social. En la
dialéctica acercamientos-rupturas con Marx, se trabaja especialmente la “economía de
las prácticas” y la teoría de las clases en sus dos dimensiones: su construcción y su
papel en la explicación de las prácticas sociales.
Introducción
Es indudable la influencia, explícitamente reconocida, de los tres grandes pilares de la
sociología -Marx, Durkheim y Weber- en la teoría de Pierre Bourdieu. Su construcción
teórica es el resultado de una confluencia de tradiciones filosóficas y socio-históricas
que la lógica intelectual y universitaria ha tendido siempre a sostener de manera
separadas, incluso como enemigas.
Haciendo una breve referencia a los otros aportes, pretendo señalar aquí los aspectos
fundamentales de la presencia del materialismo en la obra de Bourdieu: sus
acercamientos y sus rupturas más importantes que, junto con otros acercamientos y
otras rupturas han permitido consolidar y construir una perspectiva analítica propia y
fecunda para explicar y comprender diversos fenómenos sociales.
Con Marx (y con Durkheim): el rechazo a la teoría pura
Con Marx, el primer punto de confluencia que puede señalarse en la perspectiva de
Pierre Bourdieu es el rechazo a la teoría pura como discurso desprendido de todo
referente empírico y que procede de una postura contemplativa que ubica al sociólogo
en una suerte de espectador del mundo social: para Bourdieu, como para Marx (y para
Durkheim), la actividad teórica no es separable del trabajo empírico, del trabajo
científico de construcción de un objeto sociológico concreto.
Así, Marx sostiene que es la observación empírica, en cada caso particular, la que debe
demostrar, empíricamente y sin mistificación ni especulación, la interpenetración
dinámica de las ideas, de las concepciones y de la conciencia con las relaciones
materiales que ligan a los hombres.
Asimismo, Bourdieu, como partidario de una ciencia social total, se opone tanto al
teoricismo -actitud intelectual que opone resistencia a lo empírico- como al
metodologismo -tendencia que llevar a cultiva el método por sí mismo, y a separar la
reflexión sobre el método de su utilización concreta en el trabajo científico-.
En esta manera de abordar la realidad social, todo acto de investigación es, a la vez,
empírico y teórico. Así, la más pequeña operación empírica implica elecciones teóricas
conscientes o inconscientes, mientras que la más abstracta de las dificultades
conceptuales no puede ser completamente resuelta sino por medio de una confrontación
sistemática con la realidad empírica.
Con Marx (y con Weber): la construcción del hecho científico
Mientras Marx resumía los principios de su método, rechazaba simultáneamente “la
ilusión de Hegel” que considera a lo real como el resultado del pensamiento que
reabsorbe en sí mismo y la ingenuidad de los empiristas que toman por objeto científico
el objeto “real” en su totalidad concreta, sin advertir que este procedimiento no hace
más que asumir las abstracciones del sentido común negándose a realizar el trabajo de
abstracción científica que implica siempre una problemática histórica y socialmente
constituida. Aquí, lo “concreto pensado”, que la investigación reconstruye al finalizar su
trabajo, es distinto del “sujeto real” que subsiste, tanto antes como después, en su
autonomía fuera del espíritu.
En la perspectiva de Bourdieu, cuando se habla de conceptos, se hace referencia a
conceptos construidos, a construcciones operadas por el investigador sobre la realidad
social. Esto significa el reconocimiento de que “los hechos no hablan por sí mismos”, es
decir, que no tienen un sentido independiente de la grilla de lectura que cada uno le
aplique.
Objeto real y objeto construido son categorías epistemológicas diferentes. En efecto, la
realidad es compleja y presenta múltiples aspectos que pueden aprehenderse de modo
diferente según el marco teórico a partir del cual se la aborda: según la perspectiva de
análisis del investigador, ciertas facetas de lo real serán percibidas como más
importantes, otras como secundarias o accesorias, mientras que otras podrán no ser
tenidas en cuenta.
Retomando en estos aspectos a Durkheim, se postula una polémica ininterrumpida
contra las prenociones, representaciones esquemáticas y sumarias de la realidad, que
reciben su autoridad y eficacia del hecho de que cumplen ciertas funciones sociales. La
actitud de constante vigilancia epistemológica y de rigor metodológico, se impone pues,
especialmente en el caso de las ciencias del hombre. En ellas es más imprecisa la
separación entre la opinión común y el discurso científico, entre el objeto real,
preconstruido por la percepción, y el objeto científico, concebido como sistema de
relaciones expresamente construido.
Es decir, no basta con reconocer que el objeto científico se construye, sino que hay que
saber construirlo deliberada y metódicamente, mediante técnicas y procedimientos de
construcción adecuados a los problemas planteados.
Así, dentro de la teoría de Bourdieu, cuando hablamos de conceptos, nos referimos a
conceptos construidos y sistémicos, es decir, mutuamente interrelacionados en un
contexto estructural, de modo que su utilización supone la referencia permanente al
sistema total de las relaciones en el cual están insertos. En definitiva, el análisis de cada
uno de estos conceptos remite siempre a los otros, situación que posibilita también un
mayor control metodológico tanto en relación con la teoría misma como en su
adecuación a la realidad que se pretende construir.
Con Marx (y con Durkheim y con Weber): los fenómenos
sociales se explican por sus causas sociales e históricas
Marx ha demostrado en diversos ocasiones que cuando las propiedades o las
consecuencias de un sistema social son atribuidas a “la naturaleza” es porque se olvida
su génesis y sus funciones históricas, es decir todos aquellos elementos que lo
constituye como un sistema de relaciones. Según Marx, ese error de método es tan
frecuente por las funciones ideológicas que cumple, en la medida en que logra, al menos
imaginariamente, “eliminar la historia”.
En la perspectiva teórica de Bourdieu se conjugan la prohibición de Marx de eternizar
en la naturaleza todo aquello que es producto de la historia, semejante al precepto
durkheimiano que exige que lo social sea explicado por lo social y solo por lo social y al
weberiano que muestra la esterilidad de la explicación de las especificidades históricas
por tendencias universales. Las tres visiones confluyen en una cuestión central: el
rechazo de todos los intentos por definir la verdad de un fenómeno cultural
independientemente del sistema de relaciones históricas y sociales de la cual es parte.
Así, dentro del marco teórico-metodológico de Bourdieu, se pretende explicar las
acciones sociales -hasta donde ello es posible- desde una perspectiva sociológica, y
como si fueran totalmente explicables sociológicamente.
Y pretender explicar las acciones sociales -hasta donde ello es posible- desde una
perspectiva sociológica, lleva consigo la convicción de que la sola descripción de las
condiciones objetivas no logra explicar totalmente el condicionamiento social de las
prácticas y a su proceso de producción. Pero se trata de rescatarlo, no en cuanto
individuo sino como agente socializado, es decir, de aprehenderlo a través de aquellos
elementos objetivos que son producto de lo social.
Esta actitud mitológica lleva necesariamente a sustituir la relación ingenua entre el
individuo y la sociedad, por la relación construida entre los dos modos de existencia de
lo social: las estructuras sociales externas, lo social hecho cosas, plasmado en
condiciones objetivas, y las estructuras sociales internalizadas, lo social hecho
cuerpo, incorporado al agente.
Las “estructuras sociales externas” se refieren a campos de posiciones sociales
históricamente constituidos y las “estructuras sociales internalizadas” a habitus,
sistemas de disposiciones (a actuar, percibir, evaluar) incorporados por los agentes a lo
largo de su trayectoria social. (anoten esto en algún lado para usar de referencia
después)
Con Marx (y con Weber y con Durkheim): el principio de la
no-consciencia y la ilusión de la transparencia
Dentro de los escritos de Marx, uno puede ver dos consecuencias importantes, la
primera de las cuales será tratada en este apartado: siendo el hombre producto de sus
relaciones sociales, es ilusorio pensar en la “transparencia” de sus acciones, sin analizar
en primer lugar esas relaciones sociales. El mismo Durkheim reconocía a Marx el
mérito de haber roto con la ilusión de la transparencia.
La independencia de las relaciones sociales respecto a la conciencia y a la voluntad de
los individuos, semejante al postulado durkheimiano de que los hechos sociales tienen
una manera de ser constante y una naturaleza que no depende de la arbitrariedad
individual (y de donde derivan relaciones necesarias) y la actitud weberiana de la
prohibición de la reducción del sentido cultural de las acciones a las intenciones
subjetivas de los actores, lleva a la sociología de Bourdieu a sostener que:
“las relaciones sociales no podrían reducirse a relaciones entre subjetividades
animadas de intenciones o “motivaciones” porque ellas se establecen entre
condiciones y posiciones sociales y tienen, al mismo tiempo, más realidad que
los sujetos que ligan”
En este sentido, la asunción del “principio de la no-conciencia y la ilusión de la
transparencia” lleva a adoptar lo que Bourdieu, Chamboredon y Passeron llaman: el
objetivismo provisorio.
Pero ya fue mencionada la ontología bourdiana: lo social existe de doble manera, en las
cosas y en los cuerpos, bajo la forma de “estructuras objetivas externas” y bajo la forma
de “estructuras objetivas incorporadas”.
Para Bourdieu pues, objetivismo y subjetivismo son perspectivas parciales, pero no son
irreconciliables. Ambas representan dos momentos del análisis sociológico, momentos
que están en una relación dialéctica. Dicho de otro modo, la realidad social es también
un objeto de percepción y la ciencia social debe tomar por objeto de análisis, a la vez, la
realidad y la percepción de esa realidad, teniendo en cuenta que las estructuras objetivas
externas son el fundamento y condición de las percepciones y representaciones de las
mismas.
Ahora bien, considerando que la visión del mundo de los agentes sociales está asociada
al lugar que ocupa en ese mundo, y lo que decía más arriba acerca de que la sociología
construye su objeto, es necesario señalar que todo ello supone, para el sociólogo, no
solo pensar en términos de “construcción de la realidad social”, sino también, y más
precisamente en términos de “construcción social de la realidad social”.
Considerar la construcción social de la realidad social desde la perspectiva de
Bourdieu, implica plantear una manera de mirar y analizar los condicionamientos
sociales que afectan al proceso de investigación, tomando como punto especial de la
mirada, al propio investigador y sus relaciones.
Se trataría, para utilizar las palabras del autor, de “objetivizar al sujeto objetivante”, es
decir, de ubicar al investigador en una posición determinada y analizar las relaciones
que mantiene, por un lado, con la realidad que analiza y con los agentes cuyas prácticas
investiga, y, por otro, las que a la vez lo unen y lo enfrentan con sus pares y las
instituciones comprometidas en el juego científico.
Por todo ello, solo mediante una reflexión crítica y la subordinación de la práctica
científica a un conocimiento del “sujeto de conocimiento” y de su relación con el
objeto, es posible superar la falsa antinomia entre objetivismo y subjetivismo, y a la vez,
recuperar los logros de ambas perspectivas y avanzar así en la comprensión y
explicación de las prácticas sociales.
Con Marx (y con Durkheim): concepción relacional de lo
social
Bourdieu comparte con Marx y con Durkheim una manera de concebir lo social que
necesita reconstituir la red completa de las relaciones subyacentes. Para Marx, la
verdadera naturaleza del hombre es la totalidad de las relaciones sociales y acerca de
una noción central, como la de capital, no se ha cansado de repetir que “no es una cosa”
sino una determinada relación que deriva de una formación social históricamente
determinada.
Por su parte, en la sociología de Bourdieu sus conceptos son relacionales y uno puede
decir que tanto Marx, como Durkheim y como Bourdieu se embarcan en un proyecto de
ciencia socio-histórica total, susceptible de abarcar la integralidad de los fenómenos
humanos, comprendiendo en ellos aquellos que parecen como más refractarios al
análisis de lo social, tales como la conciencia, el suicidio o el gusto.
Señalemos en primer lugar que Bourdieu se acerca a Marx, pero también retoma de una
larga tradición estructuralista, el modo de pensamiento relacional, que identifica lo real
con relaciones, por oposición al pensamiento sustancialista, visión común del mundo
social que solo reconoce como realidades aquellas que se ofrecen a la intuición directa:
el individuo, el grupo, las interacciones. Pensar relacionalmente es centrar el análisis en
la estructura de las relaciones subjetivas -lo que implica un espacio y un momento
determinado- que determina las formas que pueden tomar las interacciones y las
representaciones que los agentes tienen de la estructura, de su posición en el misma, de
sus posibilidades y de sus prácticas.
La perspectiva relacional de Bourdieu queda atestiguada fundamentalmente en dos
hechos: primero, sus dos conceptos centrales (campo y habitus), constituyen nudos de
relaciones. Un campo consiste en un conjunto de relaciones objetivas entre posiciones
históricamente definidas, mientras que el habitus toma la forma de un conjunto de
relaciones históricas incorporadas a los agentes sociales. Segundo, ambos conceptos son
igualmente relacionales, en el sentido en que se comprenden uno en relación con el
otro: un campo no es una estructura muerta, es un espacio de juego que existe en cuanto
tal, en la medida en que hay jugadores dispuestos a jugar el juego.
En segundo lugar, es importante destacar que el autor introduce la dimensión histórica
en el modo de pensamiento relacional, y con ellos, toma distancia respecto a la tradición
estructuralista.
Es decir, el análisis tanto de las estructuras sociales externas como de las estructuras
sociales internalizadas comprende dos dimensiones: sincrónica y diacrónica. Por un
lado, no solo hay que tener en cuenta los diferentes sistemas de relaciones objetivas tal
como se presenta en el momento del análisis, sino también como se han ido
conformando y reestructurando esos sistemas en términos de campos de posiciones
sociales relativamente autónomos. Por otro lado, los esquemas de generación y
organización, de percepción y de apreciación de prácticas, deben ser analizados como
procesos de incorporación de habitus, con relación a la trayectoria modal de la clase
social en la que se ubica a los agentes sociales, y con relación a la trayectoria individual
de dichos agentes insertos en diferentes campos.
Con Marx (y con Weber) contra Durkheim: concepción
agonística de la acción social
Otro punto de confluencia entre Bourdieu y Marx, y a la vez con weber, pero
distanciados de Durkheim es la concepción agonística de la acción social. A los ojos de
los tres autores, las configuraciones sociales son, en todo tiempo y en todo lugar, el
producto de luchas.
Así como para Marx la historia es la historia de las luchas de clases, para Bourdieu las
permanentes luchas entre los agentes se desarrollan en los diferentes campos. Inspirado
en los análisis de Weber sobre la sociología de las religiones, Bourdieu construyó su
noción de campo (que reemplaza a la de estructura) como un espacio de fuerzas
constituido por la distribución desigual de un capital que genera posiciones
diferentes entre los agentes y las instituciones que participan, que comparten
intereses y apuestas y que luchan por la acumulación de ese capital especifico.
Para Bourdieu entonces, todo ámbito de las prácticas sociales constituye un campo de
relaciones de fuerzas entre los participantes y de luchas por mantener o subvertir, según
sus posiciones y su capital especifico asociado, esas relaciones de fuerza.
Con Marx y contra Marx: la economía de las prácticas
Pero en algún sentido, la noción de campo fue construida también, simultáneamente,
con Marx y contra Marx.
En efecto, uno de los aportes fundamentales del trabajo de Bourdieu, es el de extender
la lógica económica al análisis de toda practica social, y es en ese sentido que uno
puede decir que, a la vez que recupera a Marx, Bourdieu marca una ruptura con el
marxismo.
La ruptura con el marxismo se expresa fundamentalmente en la extensión de los
conceptos de capital y de interés a otros campos sociales que el económico. De este
modo, pueden explicarse todas las practicas, incluso aquellas que se pretenden
desinteresadas o gratuitas, como prácticas económicas, como acciones orientadas hacia
la maximización del beneficio, material o simbólico.
Así, dentro de la lógica de análisis de Bourdieu, puede hablarse de diversas economías
orientadas hacia fines no estrictamente económicos, como la economía de la religión
con la lógica de la ofrenda; la economía del honor con el intercambio de dones y
contradones, de desafíos y de respuestas; la economía de los intercambios lingüísticos
con su lógica específica y sus reglas propias de funcionamiento, etc.
Así, con la noción de estrategia, el autor no hace referencia a la prosecución intencional
y planificada de fines calculados, sino al desarrollo activo de líneas objetivamente
orientadas que obedecen a regularidades y forman configuraciones coherentes y
socialmente inteligibles, es decir, comprensibles y explicables, habida cuenta de las
condiciones sociales externas e incorporadas por quienes producen las prácticas.
Con la noción de interés, Bourdieu rompe con aquella visión “encantada” y
mistificadora de las conductas humanas, que rechaza reconocer las diversas formas de
beneficios no materiales que guían a los agentes que aparecen, así como
“desinteresados”, a la vez que sugiere la idea que esos agentes son arrancados de su
estado de indiferencia por los estímulos enviados por ciertos campos y no por otros.
Teniendo en cuenta todos esos elementos, es que puede entenderse lo que el autor llama
“la economía de los bienes simbólicos”, como la lógica de aquellos universos sociales
que tienen en común crear condiciones objetivas para que los agentes que juegan ese
juego tengan allí “interés por el desinterés” (y, por lo tanto, estén interesados).
Se trata de espacios sociales como el mundo del arte, de la religión, de la ciencia, de la
política, de la economía doméstica, etc., en los cuales el “desinterés” -en sentido
estrictamente económico- es recompensado con la obtención de otros beneficios especialmente simbólicos-. Que descansan sobre el rechazo o la censura del interés
económico y sobre la denegación colectiva de la verdad económica.
Con Marx y contra Marx: la teoría de las clases
Reconociendo la importancia de la teoría de las clases en Marx, me interesan señalar
acercamientos y rupturas entre Marx y Bourdieu, en torno a dos cuestiones: cómo se
construye una clase en la perspectiva de Bourdieu y qué peso explicativo tiene esa
noción para dar cuenta de las prácticas sociales.
Qué son las “clases” y cómo se construyen
En primer lugar, es necesario señalar que la clase social definida desde la perspectiva de
Bourdieu, es también un concepto construido, una clase en el sentido lógico del término
y, por lo tanto, una clase en el papel. Esta clase “en el papel” no es definida como una
clase, una clase actual, en el sentido de grupo y de grupo movilizado para la lucha; en
rigor podríamos hablar de clase probable, en tanto conjunto de agentes que opondrá
menos obstáculos objetivos a las empresas de movilización que cualquier otro conjunto
de agentes.
Esta manera de concebir la clase supone una ruptura con cierta teoría marxista y su
tendencia a privilegiar las sustancias (es decir, los grupos reales que se pretenden
definir, en términos de número de miembros, limites, etc.), en detrimento de las
relaciones y, sobre todo, con la inclinación a considerar la clase teórica, la clase “en el
papel”, construida por el investigador, como una clase real, es decir, como un grupo
efectivamente movilizado.
Ahora bien. ¿cómo se construye una clase social?
Para ir avanzando, puede decirse que las características de una clase social determinada
provienen fundamentalmente de la distinción de dos aspectos de la situación de clase: la
condición de clase y la posición de clase.
La primera está ligada a un cierto tipo de condiciones materiales de existencia y de
práctica profesional, la segunda se refiere al lugar ocupado en la estructura de las clases,
por relación a las demás clases.
Ambas categorías están estrechamente relacionadas y no pueden disociarse: las
propiedades ligadas a la condición de clase definen el margen de variación posible de
las propiedades de posición. A su vez, estas últimas también pueden diferenciarse: una
clase social posee propiedades ligadas a la posición definida sincrónicamente, y
propiedades ligadas a la trayectoria de la posición, es decir, definidas en sentido
diacrónico.
Claro que, al ser definida la posición de una clase con relación a las posiciones de las
demás, las propiedades (tanto las definidas sincrónicamente como las ligadas al devenir
de la posición) son relativas a las propiedades asociadas a las posiciones de las otras
clases.
Pero, además, las características de las diferentes clases sociales dependen también de
su peso funcional en la estructura de clases, peso que es proporcional a la contribución
que aporta cada una a la construcción de esta estructura, y que no está ligado solo a su
importancia numérica.
Puede decirse entonces que una clase social posee propiedades ligadas a las relaciones
objetivas que mantiene con las demás clases. Pero también posee propiedades ligadas a
las relaciones simbólicas que sostienen los miembros de una misma clase entre sí y con
las demás clases.
Este sistema de relaciones simbólicas, como relativas al campo de lo simbólico, donde
se juegan bienes específicamente simbólicos, constituye un sistema con autonomía
relativa. En virtud de ello, desarrolla su propia lógica y sus propias leyes de
funcionamiento, razón por la cual las practicas asociadas a este ámbito deben ser
analizadas según esa lógica especifica.
Volviendo entonces a lo que se planteaba acerca de cómo se construye una clase,
aparece claro que, debido a sus características, se trata de una construcción compleja.
En primer lugar, no puede ser definida, dice Bourdieu, solo por una propiedad, aunque
esta sea una propiedad muy importante como su posición en las relaciones de
producción. Aquí también marca el autor otra ruptura con la concepción de clases en
Marx, ruptura con el economicismo que define las clases solo por las relaciones de
producción económica y de este modo, reduce el campo social al campo meramente
económico.
Tampoco se define una clase por la suma de propiedades (de sexo, edad, origen social o
étnico, de ingresos, de nivel de instrucción), ni mucho menos aún por una cadena de
propiedades ordenadas a partir de una propiedad fundamental, como la posición en las
relaciones de producción, en términos de una relación causa-efecto, sino por la
estructura de las relaciones entre todas las propiedades pertinentes, que confiere su
propio valor a cada una de ellas y a los efectos que ejerce sobre las prácticas.
Ahora bien, los factores constitutivos de la clase construida, no dependen todos entre sí
en el mismo grado. Constituyen un sistema cuya estructura está determinada por
aquellos factores que tienen el peso funcional más importante: volumen y estructura del
capital. Ellos son quienes confieren la forma y el valor especifico a las determinaciones
que imponen a las practicas los otros factores (edad, sexo, residencia, etc.).
En consecuencia, la clase construida se define como conjunto de todos los factores que
operan en todos los dominios de la práctica: volumen y estructura del capital definidos
puntualmente y en su evolución (trayectoria), sexo, edad, status matrimonial, residencia,
etc.
Ahora bien, entonces volumen y estructura del capital, y la evolución histórica de estas
dos propiedades, constituyen las dimensiones fundamentales que permiten construir el
espacio social.
Para el caso de cierto tipo de sociedades, dentro de las especies diferentes de capital, el
capital económico y el cultural constituirían los principios fundamentales de
estructuración del espacio social, mientras que el capital social y simbólico serían más
bien principios de rentabilidad adicional de los otros dos.
Esto implicaría cierta jerarquización de los capitales, donde el económico y el cultural
serían los más importantes, la base de la estructuración del espacio social, y el
simbólico (reconocimiento, consagración, etc.) y el social (relaciones sociales que se
pueden movilizar en un momento determinado) permitirían, a quien los posee, obtener
un rendimiento diferencial del capital de base. Es decir, constituirían una especie de
sobreañadido que permitirán jugar mejor las caratas y posibilitarían así mejores jugadas
en el espacio social.
Ahora bien, cuando ocurre que la acumulación de ciertas formas de capital está más o
menos completamente controladas, es necesario tomar como hipótesis que existe en esa
sociedad otro principio de diferenciación, otra especie de capital cuya distribución
desigual (objetiva) genera diferencias en los consumos y los estilos de vida. Un ejemplo
de ello puede ser el capital político que, al distribuirse desigualmente, genera
diferencias entre los agentes sociales y suele asegurar a sus detentadores una forma de
apropiación privada de bienes y de servicios públicos.
Es fundamental entonces, construir y descubrir el principio -o los principios- de
diferenciación que permiten aprehender y construir teóricamente el espacio social
empíricamente observado.
En síntesis, el espacio social es un espacio pluridimensional de posiciones, donde toda
posición actual puede ser definida en función de un sistema pluridimensional de
coordenadas, cada una de ellas ligada a la distribución de una especie de capital
diferente.
El papel de la noción de clases en la explicación de las prácticas
sociales
Habiendo distinguido las diferentes propiedades ligadas a las clases, cabe preguntarnos
ahora ¿cuáles son las propiedades que actúan como factores explicativos de las
prácticas? O, dicho de otro modo, ¿cómo se establece entonces la relación entre la clase
social y la práctica social?
Esta relación se establece, en la perspectiva de Bourdieu, a través de la lógica específica
del campo donde se inserta esa práctica, de lo que en él se encuentra en juego, y de la
especie de capital que se necesita para jugar.
El mismo sistema de propiedades tiene siempre la eficacia explicativa de las prácticas,
sea cual fuere el campo considerado. Pero el peso relativo de los diferentes factores que
constituyen ese sistema varía de un campo a otro, o de un estado a otro -es decir, en
momentos históricos diferentes- del mismo campo.
Clase social, habitus, prácticas, son conceptos estrechamente relacionados. Las practicas
sociales de un agente o de una clase de agentes, dependen de las posibilidades
específicas que posea, posibilidades que están en relación con el volumen y la estructura
de su capital y con los habitus incorporados. El capital objetivado y las disposiciones
internalizadas constituyen así los instrumentos de apropiación de las posibilidades
objetivas.
Teniendo en cuenta la sistematicidad de los habitus, de las prácticas y su “ajuste” a las
condiciones objetivas, es que se puede comprender que las prácticas, o los bienes que
están asociados con las diferentes clases en los diferentes campos de juego, se organicen
de acuerdo con unas estructuras de oposición (por ejemplo, distinguido-vulgar) que son
perfectamente homólogas entre sí, porque son totalmente homólogas del espacio de las
oposiciones objetivas entre las clases de condiciones objetivas.
La clase, pues, constituye un principio explicativo fundamental en la explicación y
comprensión de los fenómenos sociales, pero tras la mediación del campo (como
estructura de posiciones especifica) y del habitus (como las condiciones objetivas
asociadas a las clases e incorporadas a lo largo de una trayectoria social).
Guba, E.G.; Lincoln, Y.S. – Competencia
de paradigmas en la investigación
cualitativa
En este capítulo analizamos cuatro paradigmas que corrientemente se hallan en
competencia o que han competido hasta hace muy poco tiempo por ser aceptados como
paradigma de elección para dar forma y guiar la investigación, en especial la
investigación cualitativa: el positivismo, el postpositivismo, la teoría crítica y las
posiciones ideológicas afines, y el constructivismo.
La naturaleza de los paradigmas
Paradigmas como sistemas básicos de creencias, basados en
presupuestos ontológicos, epistemológicos y metodológicos
Un paradigma puede ser visto como un set de creencias básicas (o metafísicas) que
tienen que ver con principios últimos o primeros. Representa una cosmovisión que
define, para quien la sostiene, la naturaleza del “mundo”, el lugar del individuo en ella y
la posible relación frente a ese mundo y sus componentes. Las creencias son
fundamentos en el sentido de que deben ser aceptadas simplemente por la fe (aunque se
las argumente bien): no existe una vía para establecer su veracidad última.
Los paradigmas de investigación definen para los investigadores aquello que tienen
entre manos y qué cae dentro y fuera de los límites de una indagación legítima. Las
creencias básicas que definen los paradigmas de indagación pueden resumirse por las
respuestas que den los proponentes de un paradigma dado a tres preguntas
fundamentales, que están interrelacionadas de tal modo que la respuesta que se dé a
cada una de ellas, tomadas en cualquier orden, circunscribe cómo deben ser respondidas
las otras. Hemos seleccionado un origen que creemos refleja una primicia lógica (si es
que no necesaria):
1. La cuestión ontológica. ¿Cuál es la forma y naturaleza de la realidad y, en
consecuencia, qué es lo que podemos conocer acerca de ella?
2. La cuestión epistemológica. ¿Cuál es la naturaleza de la relación entre el que
conoce o el que debería conocer y lo que puede ser conocido?
3. La cuestión metodológica. ¿Cómo puede el investigador (quien debe conocer)
encontrar aquello que él o ella creen que debe ser conocido?
Estas tres cuestiones sirven de principal foco alrededor del cual vamos a analizar cada
uno de los cuatro paradigmas a ser considerados.
Los paradigmas como construcciones humanas
Hemos puesto de relieve recién que los paradigmas, como un conjunto de creencias
fundamentales, no están sujetos a comprobación en un sentido convencional. En nuestra
opinión, cualquier paradigma dado representa simplemente el más elaborado e
informado punto de vista que sus proponentes están en capacidad de argumentas, una
vez elegido el camino para responder a esas tres cuestiones definitorias. Y sostenemos
que, en todos los casos, estas respuestas son construcciones humanas y, por tanto,
materia de posible error humano.
Las creencias básicas de la perspectiva aceptada y de los
paradigmas alternativos
Comenzamos nuestro análisis con descripciones de las respuestas que creemos los
proponentes de cada paradigma harían a estas tres cuestiones señaladas antes.
El término positivismo denota la “perspectiva aceptada” que ha dominado el discurso
formal en la física y las ciencias sociales por 400 años, y el postpositivismo representa
esfuerzos de las últimas décadas pasadas por responder de una forma limitada (es decir,
permaneciendo esencialmente dentro de las creencias básicas del modelo) a las críticas
más problemáticas al positivismo.
El término teoría crítica es (para nosotros) un término abarcador, que denota un grupo
de algunos paradigmas alternativos, que aluden adicionalmente (pero no de forma
exclusiva) a neo marxismo, feminismo, materialismo e investigación participativa.
Verdaderamente, la teoría crítica puede en sí misma dividirse de forma práctica en tres
subcorrientes: el postestructuralismo, el postmodernismo y una mezcla de ambas.
Cualesquiera sean sus diferencias, el presupuesto y punto de partida común de estas tres
variantes es la naturaleza cargada de valor de la investigación -lo que significa una
diferencia de carácter epistemológico.
El término constructivismo denota un paradigma alternativo cuyo presupuesto y punto
de ruptura inicial es el desplazamiento de una ontología realista a una relativista.
Análisis intraparadigmas
Positivismo:
Ontología: Realismo (comúnmente llamado “realismo ingenuo”). Se supone que
existe una realidad aprehensible, que actúa bajo mecanismos y leyes naturales
inmutables. El conocimiento acerca de “la manera de ser de las cosas” se
sintetiza convencionalmente en la forma de generalizaciones libres de tiempo y
contexto, algunas de las cuales toman la expresión de leyes de causa-efecto.
Epistemología: dualista y objetivista. Se presupone que el investigador y el
“objeto” investigado son entidades independientes, y que el investigador es
capaz de estudiar su objeto sin influenciarlo ni ser influenciado por él. Cuando
se reconoce o se sospecha de alguna influencia en cualquier dirección (amenazas
a la validez), se siguen varias estrategias para reducirla o eliminarla. La
investigación se establece al modo de un espejo de una sola dirección. Los
resultados son replicables y, de hecho, “verdaderos”.
Metodología: experimental y manipulativa. Preguntas y/o hipótesis se
establecen en forma proposicional y tematizadas en test empíricos para ser
verificados; posibles condiciones que puedan confundir el proceso de
investigación deben ser controladas cuidadosamente para impedir que los
resultados sean influenciados de forma inapropiada.
Postpositivismo
Ontología: Realismo crítico. Se asume que la realidad existe, pero solo es
aprehensible de manera imperfecta debido básicamente a falencias de los
mecanismos intelectivos del hombre o bien porque los fenómenos naturales no
son controlables.
Epistemología: Dualismo/objetivismo modificado. El dualismo es ampliamente
abandonado en tanto no es posible mantenerlo, pero permanece la objetividad
como un “ideal regulatorio”. Re pone un énfasis especial en “guardianes”
externos de la objetividad, tales como las tradiciones críticas y a la comunidad
de críticos. Los resultados replicables son probablemente verdaderos.
Metodología: Experimental/manipulativa modificada. Se pone el énfasis en la
“multiplicidad crítica” (una versión renovada de la triangulación) como una
forma de falsación (más que de verificación) de hipótesis. La metodología tiene
como finalidad enmendar algunos de los problemas haciendo investigación en
condiciones más naturales, recolectando más información situacional y
reintroduciendo el proceso de descubrimiento como un elemento de la
investigación.
Teoría crítica y posiciones ideológicas afines
Ontología: Realismo histórico. Se asume una realidad aprehensible, que alguna
vez fue plástica, pero que con el tiempo fue moldeada por una serie de factores
sociales, políticos, culturales, económicos, étnicos y de género, y se cristalizó
(reificó) en una serie de estructuras que ahora (inapropiadamente) son tomadas
como “lo real”, es decir, como naturales e inmutables.
Epistemología: Transaccional y subjetivista. Se considera que el investigador y
el objeto investigado forman una cadena interactiva, con los valores del
investigador (y de los “otros” en una situación específica) influenciando
inevitablemente la investigación. Nótese que esta posición desafía de manera
efectiva la tradicional distinción entre ontología y epistemología; lo que puede
llegar a conocerse esta indisolublemente entrelazado con la interacción entre un
investigador particular y un objeto o grupo particular.
Metodología: Dialógica y dialéctica. La naturaleza transaccional de la
investigación requiere de un dialogo entre el investigador y los sujetos de
investigación: ese dialogo debe ser de naturaleza dialéctica para transformar la
ignorancia y la falta de conciencia (tomando como inmutables estructuras
mediadas históricamente) en una mayor tomade conciencia (viendo cómo esas
estructuras deben ser modificadas y captando las acciones requeridas para
efectuar ese cambio).
Constructivismo
Ontología: Relativista. Las realidades son captables en forma de construcciones
múltiples, mentalmente intangibles, basadas en la experiencia social, de
naturaleza local y especifica (aunque sus elementos sean a menudo compartido
por muchos individuos y culturas) y dependiendo en la forma y contenido que
adoptan de las personas individuales o los grupos que las sostienen. Estas
construcciones no son ni más ni menos “verdaderas” en ningún sentido, sino
simplemente más o menos estructuradas y/o sofisticadas. Las construcciones son
alterables, así como lo son las “realidades que les están asociadas”.
Epistemología: Transaccional y subjetivista. Se da por supuesto que el
investigador y el objeto de investigación se encuentran relacionas de forma
interactiva, de tal modo que los “resultados” son literalmente creados a medida
que la investigación sigue adelante. También desaparece la distinción
convencional entre ontología y epistemología, al igual que en el caso de la teoría
crítica.
Metodología: Hermenéutica y dialéctica. La naturaleza variable y personal
(instrumental) de las construcciones sociales sugieren que las construcciones
individuales pueden ser extraídas y refinadas solamente a través de la
interacción entre investigador y quienes responden. Estas construcciones,
siempre variables, son interpretadas usando técnicas convencionales de
hermenéutica y se comparan y contrastan a través de un intercambio dialectico.
El objetivo final es destilar una construcción consensuada que sea más
estructurada y desarrollada de cualquiera de las construcciones que le preceden
(incluyendo, por supuesto, la construcción ética del investigador).
Implicaciones de la posición de cada paradigma sobre temas
prácticos selectivos
Las diferencias en los presupuestos paradigmáticos no pueden rebajarse a meras
diferencias “filosóficas”, de manera implícita o explícita, estas posiciones tienen
consecuencias importantes para la conducta práctica en la investigación, así como para
la interpretación de los resultados y las elecciones de política. Hemos elegido diez
tópicos para discutir estas consecuencias.
Tema
Fin de la
Investigación
Positivismo
Postpositivismo
Acumulación de
conocimiento
Criterios de
bondad o calidad
Valores
Constructivismo
Crítica y
transformación;
restitución y
emancipación
Comprensión;
reconstrucción
Hipótesis no
falseadas; que
probablemente son
hechos o leyes
Toma de conciencia
histórica y de
estructuras
Reconstrucciones
individuales que crecen
en consenso grupal
Por acreción – “piezas de construcción”
sumadas al “edificio del conocimiento”;
generalizaciones y cadenas causa-efecto
Revisionismo
histórico;
generalización por
similitudes
Reconstrucciones más
estructuradas y
sofisticadas;
experiencias vicarias
Indicadores convencionales de “rigor”;
validez interna y externa, confiabilidad y
objetividad
Situacionalidad
histórica; erosión de
la ignorancia;
estímulos para la
acción
Valor de la confianza
mutua y autenticidad, y
equivocaciones
Explicación: predicción y control
Naturaleza del
Conocimiento
Teoría Crítica
Verificación de
hipótesis, al
establecerlas como
hechos o leyes
Excluidos- influencia denegada
Incluidos-formativos
Ética
Extrínseca; inclinación hacia la decepción
Intrínseca; moral
inclinada a la
revelación
Intrínseca; proceso
inclinado a la
revelación; problemas
especiales
“Intelectual
transformativa”;
defensora y activista
“Participante
apasionada” como
facilitadora de
reconstrucción
multivocal
Voz
“Científico-desinteresada” como
información en toma de decisiones, de
política, de agentes de cambio
Entrenamiento
Adaptación
Hegemonía
Técnico y
cuantitativo; teorías
sustantivas
Técnico;
cuantitativo; teorías
sustanciales
Resolucionalización; historia cualitativa y
cuantitativa; valores del altruismo y toma del
poder
Conmensurable
Inconmensurable
En control de publicación, fundar,
promoción y posesión
Buscando reconocimiento e información
–
Vasallo de Lopes, M.I.; Fuentes Navarro, R.
Comunicación: campo y objeto de estudio
Reflexiones sobre el estatuto disciplinario del campo de la
comunicación
Partimos de una definición formar y amplia de lo que es el campo académico de la
comunicación: un conjunto de instituciones de educación superior destinadas al estudio
y a la enseñanza de la comunicación, donde se produce la teoría, la investigación y la
formación universitaria de los profesionales de la comunicación. Eso implica que en ese
campo se pueden identificar varios subcampos: el científico, el educativo y el
profesional.
Al analizar esa definición inicial sobre el campo académico de la comunicación, es
necesario explicitar los siguientes puntos:
El sentido de la noción de campo y de campo académico.
El problema de la herencia disciplinaria de los estudios de comunicación.
La cuestión de la institucionalización de las ciencias sociales.
El sentido de la noción de campo y de campo académico
Es dentro de los marcos de la sociología de la ciencia donde Pierre Bourdieu desarrolla
su noción de campo científico. De entrada, se vale su noción de campo:
Un campo es un espacio social estructurado, un campo de fuerzas que es
también un campo de luchas para transformar o conservar este campo de fuerzas.
Cada uno, al interior de ese universo, empeña en su competencia con los otros la
fuerza (relativa) que posee y que define su posición en el campo y, en
consecuencia, sus estrategias. (Bourdieu)
Siguiendo a Bourdieu, el campo científico, en tanto sistema de relaciones objetivas entre
posiciones adquiridas, es el lugar, el espacio de juego de una lucha competitiva por el
monopolio de la autoridad científica, definida, de manera inseparable, como capacidad
técnica y de poder político. O, si se quiere, el monopolio de la competencia científica,
comprendida como capacidad de hablar y de actuar legítimamente, es decir, de manera
autorizada y con autoridad, que es socialmente otorgada a un agente determinado. Esta
legitimidad es, por lo tanto, reconocida dentro de una sociedad por el conjunto de los
otros científicos (que son sus competidores), en la medida en que crecen los recursos
científicos acumulados y, de forma correlativa, la autonomía del campo. Las practicas
dentro del campo son vistas como estrategias, es decir, como acciones reflejadas,
siempre con el doble carácter científico y político y que se orientan como estrategias de
conservación/sucesión o estrategias de subversión.
La ciencia acaba siendo definida por Bourdieu como un campo de prácticas
institucionalizadas de producción (investigación), reproducción (enseñanza) y
circulación de capital y poder científicos. Cabe aquí retomar las ideas de acciones
estratégicas de los sujetos agentes (agency) antagónicos -y que el antagonismo, según
Bourdieu, es el principio de la estructura y de la transformación de todo campo socialque actúan en el sentido de la continuidad (estrategias de conservación) y del cambio
(estrategias de subversión). Bourdieu cree que ha habido una revolución inaugural en la
ciencia cuando esta se autonomizó de los campos político y religioso con la revolución
copernicana. Y es que el autor afirma que el campo científico encuentra en la ruptura
continua el verdadero principio de su continuidad y que el campo provee de manera
permanente las condiciones tácitas de la discusión que se establece entre la ortodoxia y
la heterodoxia, entre el control y la censura, por un lado, y entre la invención y la
ruptura, por el otro.
Esta reproducción del análisis del campo científico hecha por Bourdieu se justifica,
desde nuestro punto de vista, por las siguientes razones:
Para criticar a quienes de forma apresurada ven siempre, en los cambios internos
de una “ciencia normal”, las señales de una “crisis de paradigmas”.
Para impedir que se identifiquen automáticamente las luchas institucionales con
luchas epistemológicas o, dicho de otro modo, las conquistas institucionales son
condiciones necesarias, pero no garantizan per se el fortalecimiento teórico de
un campo.
Para evitar que se confunda el subcampo de la enseñanza (reproducción) con el
subcampo de la investigación (producción) dentro del campo académico.
La difícil herencia de los estudios disciplinarios de la comunicación
Tomada como un nuevo paradigma histórico-social, la sociedad global procure una
ruptura histórica de amplias proporciones y en todas las dimensiones. Según Octavio
Ianni, con las metamorfosis del “objeto” y la simultanea alteración de las posibilidades
que se abren al “sujeto” de la reflexión, se plantean nuevos desafíos no solo
metodológicos o teóricos, sino también epistemológicos.
En la investigación de la comunicación, las diversas tradiciones teórico-metodológicas,
tal como en la escala más amplia de las ciencias sociales, han sido puestas en revisión
en los últimos años. La multiplicación de propuestas de reformulación teórica de los
estudios de comunicación manifiesta una insatisfacción generalizada con el estado
actual del campo y la urgencia de repensar sus fundamentos y de reorientar el ejercicio
de sus prácticas. Son análisis convergentes, aunque no siempre complementarios, que
realizan revisiones, redefiniciones, restructuraciones, reinterpretaciones y rupturas son
categorías analíticas, esquemas conceptuales, métodos de investigación. No obstante,
son análisis reveladores de la complejidad y multidimensionalidad de los fenómenos
comunicativos en un mundo cada vez más globalizado, multiculturalizado y
tecnologizado, pero también cada vez más fragmentado y desigual.
Los trayectos disciplinarios ya trillados en las tradiciones de los estudios de la
comunicación autorizan a parafrasear a García Canclini: “estudiar la [cultura de la]
comunicación requiere convertirse en un especialista en las intersecciones”. Por otro
lado, eso significa prescindir de las certezas disciplinarias y del poder que otorga la
ortodoxia, lo que Giddens llama “el consenso ortodoxo”. Por el contrario, el
pensamiento heterodoxo impulsa estrategias de cambio, como vimos en Bourdieu, y nos
lleva de vuelta al carácter institucional del campo científico.
La institucionalización de las ciencias sociales
(Acá tira muchísimo texto para decir que en un estudio se analizó la trayectoria de la
disciplinarización de las ciencias sociales y se dieron cuenta que no valía la pena marcos
tan estrictos porque muchas disciplinas se superponían unas con otras y se creaban
constantemente nuevas prácticas y etc.)
La cuestión que enfrentamos hoy es si hay algún criterio intelectual que pueda usarse
para asegurar de un modo relativamente claro y defendible las fronteras entre las cuatro
presuntas disciplinas de la antropología, la economía, la ciencia política y la sociología.
El “análisis de los sistemas-mundo”, propuestos por Immanuel Wallerstein, responde a
esta cuestión con un inequívoco “no”. Afirma que las diferencias dentro de una
disciplina tienden a ser mayores que las diferencias entre ellas. Esto quiere decir en la
práctica que la sobreposición es sustancial y que ha ido creciendo todo el tiempo en las
historias de esos campos. Esto no significa que todos los científicos sociales deben
hacer un trabajo idéntico. Siempre hay necesidad de especialización en los campos de
estudio.
Por tanto, los campos de estudio aparecen como un nuevo padrón emergente que se
puede llamar transdisciplinarización o postdisciplinarización, es decir, un movimiento
hacia la superación de los límites entre especialidades cerradas y jerarquizadas y el
establecimiento de un campo de discurso y practicas sociales cuya legitimidad
académica y social dependa cada vez más de la profundidad, extensión, pertinencia y
solidez de las explicaciones que produzca, y no del prestigio institucional acumulado.
En resumen, la crítica a la compartimentación de las ciencias sociales tiene, entonces,
que ver con las líneas divisorias colocadas por paradigmas histórico-intelectuales del
siglo XIX y que son más ideológicas y organizativas del trabajo intelectual que
propiamente derivadas de exigencias internas del conocimiento, o sea, epistemologías,
teóricas y metodológicas.
Hay, sin embargo, otro aspecto que debería agregarse a ese poderoso argumento. Se
trata de la relación orgánica entre las ciencias sociales y la comunicación, surgida en la
mediad en que la sociedad moderna fue siendo plasmada cada vez más en las formas de
la comunicación moderna.
Es el mundo “comunicado”, que tanto los medios como las ciencias humanas nos
ofrecen, se constituye la objetividad misma del mundo y no solo interpretaciones
diferentes de una “realidad” de alguna manera “dada”. La realidad del mundo como
algo que al fin no es una reunión de visiones disciplinarias del empirismo ingenuo sino
algo que se construye como contexto de narrativas múltiples. Tematizar el mundo en
estos términos es precisamente la tarea y el significado de las ciencias humanas. Es
también en este sentido que el debate metodológico pasa a ocupar un amplio espacio en
las ciencias sociales de hoy, porque discutir la realidad globalizada o mundializada,
como paradigma social y epistemológico, pasa a ser una cuestión central y sustantiva
para desdogmatizar las ciencias sociales y discutir su propia construcción de la ciencias
como discurso.
Marradi, Archenti y Piovani – Metodología
de las Ciencias Sociales
Tres aproximaciones a la ciencia
Galileo y el método experimental
Previo a Galileo, la visión de la ciencia argumentaba que su tarea era identificar la
naturaleza de cada especie de objeto del conocimiento, separando lo que es esencial y
fijo (la sustancia) de lo que es accidental y variable. Por el contrario, para Galileo -y
para la visión que se convierte en estándar en los tres siglos siguientes-, la tarea de la
ciencia es formular, controlar y decidir aserciones acerca de relaciones entre las
propiedades de los objetos. El científico tiene que hallar la forma matemática que estas
relaciones tienen en la naturaleza.
Ya que las relaciones matemáticas entre las propiedades no son directamente accesibles
a la observación, el científico tiene que saber interrogar hábilmente la naturaleza y
penetrar sus secretos, eliminando todos los accidentes que podrían afectar la nitidez de
la relación matemática. Estas ideas asentaron las bases del método experimental que
desarrollaron sus seguidores, en particular Torricelli.
En su forma ideal, un experimento se obtiene solo cuando se observen los efectos de
variaciones controladas de una propiedad llamada “operativa” en otra propiedad
llamada “experimental”, mientras se mantienen constantes todas las otras propiedades
que podrían influir sobre la segunda. Es decir, se ponen en práctica medidas que
impidan variaciones en los estados de las propiedades de este grupo durante todo el
experimento. Al realizar un experimento de esta forma ideal, el científico podrá
averiguar la forma pura (es decir, sin influencias de otra fuente) de la relación entre la
propiedad operativa y la experimental, y también determinar la dirección de esta
relación: la operativa tiene una influencia causal en la otra.
Límites del modelo experimental
Un límite teórico consiste en el hecho de que jamás se puede excluir con seguridad que
otras propiedades, no incluidas en el modelo, influyan en la propiedad experimental.
Siendo infinitas las propiedades existentes en la naturaleza, al diseñar cualquier
experimento la gran mayoría de ellas se deben considerar irrelevantes, basándose en las
teorías existentes, es decir, se dejan variar sin intervención, no se las hace varias, pero
tampoco se impide su variación. Debido a la presencia de estas innumerables
propiedades que varían libremente (y que eventualmente podrían ejercer influencia), el
modelo no se puede jamás dar por “cerrado”. Además, no siempre se puede excluir que
la propiedad experimental reaccione influyendo a la propiedad operativa, de manera que
la relación que se da por unidireccional sea en cierta medida bidireccional.
Estos límites del método experimental, que no le impiden ser muy provechosos en
ciertas ciencias físicas, tienen en cambio graves consecuencias en las ciencias sociales.
La razón es que no se puede soñar con aislar una pareja de propiedades bloqueando
todas las otras, porque ellas seguirán influyendo. Además, muchas propiedades
importantes en las ciencias sociales no pueden ser modificadas ad libitum por el
experimentador: o son fijas -como la raza- o varían según un patrón en que no se puede
intervenir -como la edad-.
Por lo tanto, los resultados del modelo experimental en las ciencias sociales no pueden
generalizarse más allá de cada experimento particular, debido a la artificialidad de las
situaciones experimentales y al número muy limitado de sujetos, carentes de cualquier
representatividad, a los que se aplica el experimento.
La matriz de los datos y el supuesto atomista
La herramienta básica del enfoque que sigue siendo el estándar en las ciencias sociales
fue desarrollada a mediados del siglo XVIII gracias a un profesor de la universidad de
Göttingen en Alemania -Alfred Achenwall-, esta herramienta es conocida como matriz.
La matriz es una herramienta, elaborada por matemáticos en el siglo XVI, formada por
un cruce entre un haz de vectores paralelos horizontales y un haz de vectores paralelos
verticales. Mas allá de su uso matemático para sistematizar y acelerar los cálculos, tiene
muchos otros usos de en varias disciplinas.
Su importancia para las ciencias sociales consiste en el hecho de que permite tratar la
variabilidad entre objetos del mismo tipo (seres humanos, instituciones, otros productos
de la cultura) sin renunciar a formas de análisis estadístico. Como un vector simple
permite dar forma sistemática a la predicación (atribución de estados) acerca de un solo
objeto, así la matriz -y más precisamente un tipo de esta, llamado “matriz de datos”-,
poniendo diferentes referentes del mismo tipo en sus filas y la misma secuencia de
propiedades en sus columnas, permite relacionar rápida y sistemáticamente un
sinnúmero de estados de los mismos objetos/sujetos en distintas propiedades, controlado
así si existe una relación cualquiera entre esas propiedades.
Esta perspectiva, que permitió desarrollar técnicas de análisis de datos de gran
sofisticación en el siglo XX, descansa sobre un sistema de supuestos tan conectados
entre sí que pueden ser designados con un rótulo global (supuesto atomista).
Solo este supuesto atomista hace posible el análisis de datos en la forma que lo
conocemos, porque permite construir distribuciones de frecuencia de los valores de una
variable y establecer relaciones de asociación entre dos o más variables. Cada tabal y
cada diagrama pueden ser tratados -en la dase de análisis- como un universo cerrado, sin
hacer referencia ni al resto de la matriz ni a los objetos (siendo, en la mayoría de los
casos, sujetos) detentadores de los estados.
El método de la asociación
A partir de los años veinte del siglo XX, un psicólogo que venía de la física a través de
la psicofísica, Louis Leon Thurstone, trato de aplicar los mismos procedimientos para
establecer unidades de medida de las actitudes. Imaginó varias técnicas sofisticadas y
proclamó en 1928 que “las actitudes podían ser medidas”. En realidad, a pesar de ser
ingeniosas y complejas, estas técnicas están muy alejadas de la impersonabilidad y
receptibilidad que son el requisito de un acto de medición.
Sin embargo, Thurstone había abierto el camino, y pronto otras propuestas más simples
y eficaces serían planteadas. No se había conseguido la deseada medición, pero antes de
finalizar el siglo XX la psicología -y por imitación otras ciencias sociales- gozaba de un
abanico de técnicas para cuantificar, al menos de forma aproximada, sus propiedades
más específicas, como valores, actitudes, opiniones, transformándolas en variables
cuantitativas.
La mayoría de los investigadores veían y ven en la disponibilidad de variables
cuantitativas y de herramientas adecuadas para analizarlas el rasgo que caracterizaba el
enfoque que en el siglo XX devino estándar en las ciencias sociales, y que por eso fue y
es denominado “cuantitativo”, contraponiéndolo al que se llama “cualitativo”.
Considerando que:
Todas las formas de recolección de informaciones en el así llamado enfoque
estándar en las ciencias sociales transforman estas informaciones en datos en
una matriz;
Esta transformación y codificación, a pesar de que inevitablemente tergiversara
la realidad, consigue una ventaja medular: la posibilidad de establecer relaciones
entre propiedades fundándolas en algo más que impresiones, y cuantificando la
fuerza de esas relaciones;
A diferencia del experimento, no se puede establecer de manera impersonal (es
decir, sin intervención del conocimiento humano) la dirección de una eventual
influencia, por lo tanto, las técnicas de análisis permiten establecer la presencia
de asociaciones entre variables, pero no de relaciones causales;
Se podría llamar método de la asociación este que sustituye al método experimental en
las ciencias sociales siguiendo en el marco del enfoque estándar (o “concepción
heredada”, o “consenso ortodoxo”) de la ciencia.
El enfoque que se contrapone a la visión estándar
Mientras que el método experimental y el método que proponemos llamar “de la
asociación” son fuertemente estructurados, en el sentido de que presentan estrechas
conexiones entre los supuestos, los conceptos, los términos, las técnicas y el tipo de
aserciones que se producen, en la aproximación comúnmente llamada “cualitativa”
conviven formas de investigación muy diferenciadas: el único rasgo seguramente
común a todas es un rasgo negativo: la no adopción de los supuesto fundamentales de la
visión estándar de la ciencia (la que se desarrolló en las ciencias físicas a partir de
Galileo). Muchos investigadores no aceptan pagar los precios semánticos de
representaciones demasiados simples, o irrealistas, de los fenómenos humanos y
sociales para gozar de las ventajas sintácticas de la matriz de datos y de las herramientas
de análisis conectados con ella.
Se pueden identificar algunas características en l mayoría de los caminos no estándar
de investigación:
Lo que nos parece el punto de partida es la
a) Orientación para reducir al mínimo la separación entre ciencia y vida cotidiana,
por lo tanto, la fuerte propensión a abandonar las torres de marfil y tomar
contacto directo con los sujetos mientras llevan a cabo sus actividades
habituales, dejándolos expresar sus visiones del mundo en sus propios términos
y poniéndolos en el centro de los reportes de investigación, una gran atención
por problemas de significado y una actitud de escucha frente a la realidad en vez
de una rígida limitación a modelos a priori.
Esta tendencia a seguir de cerca la vida cotidiana conlleva una
b) Fuerte dependencia del contexto: toda investigación queda estrechamente
confinada a la situación específica que investiga.
Esto a su vez conlleva una
c) Preferencia por los problemas micro -que en algunos investigadores no excluye
la ambición de enfrentar sobre esta base también los problemas macrod) Orientación marcadamente idiográfica, descriptiva.
e) Orientación marcadamente inductiva: en vez de “verificar hipótesis”
preformuladas, el investigador are de par en par los ojos sobre las escenas y
tiende las orejas a todos los mensajes que la situación le presenta.
La fuerte “contextualización” de la investigación conlleva, además:
f) La preferencia por la comprensión global de “provincias delimitadas de
significado” y de situaciones específicas más que por la institución de relaciones
causales lineales entre variables.
g) El hecho de que la causación, si es contemplada, es considerada un proceso que
se reconstruye por medio de narraciones y no por medio de relaciones
estadísticas entre instantáneas escalonadas en el tiempo o entre variables
relevadas en el mismo momento
La falta de procedimientos sólidamente establecidos y generalmente aceptados conlleva:
h) Una gran importancia de las cualidades y capacidades del investigador yd y sus
colaboradores, que en la investigación del tipo estándar son a menudo
considerados meros ejecutores.
i) La dificultad para desarrollar este género de investigación sin caer en lo banal,
en lo gratuito, en lo anecdótico, y sin “volverse nativo” (algunos investigadores
adoptan tan profundamente el punto de vista de los sujetos estudiados que se
vuelven o se sienten miembros de su comunidad/grupo/“provincia delimitada de
significado”).
Barenger
La estructura de los datos (cap 1-2-5)
¿Qué es un dato? El dato presupone toda una serie de operaciones que se llevan
a cabo de forma simultánea dentro de un sistema conformado por múltiples
dimensiones. El dato más elemental ya conlleva toda una serie de elecciones
teórico-metodológicas y es eminentemente racional, es decir, no se “ve” más que
lo que ya se está dispuesto a ver.
CAPÍTULO 1 - LA ESTRUCTURA DE LOS DATOS
1. UNIDADES DE ANÁLISIS, VARIABLES, VALORES
Para Galtung, todo dato hace referencia a una estructura constituida por tres
elementos: unidad de análisis, variable y valor:
a) una unidad de análisis que
b) en una variable específica presentará
c) un determinado valor.
La idea más elemental de lo que es un dato puede ejemplificarse a partir de un
enunciado muy simple: “ese sillón es rojo”. Se puede reconocer en este
enunciado un sujeto (sillón) y un predicado (rojo); también podemos decir que al
hacer esta afirmación estamos denotando una determinada propiedad de un
objeto. La fórmula “ese sillón es rojo” consiste simplemente en un enunciado que
se refiere diferentes proposiciones que otro enunciado, por lo tanto, es posible
establecer desde ya que UN DATO SE EXPRESA EN UN PROPOSICIÓN.
Torgerson, propuso el uso del término ‘sistema’ para denotar todo tipo de
objetos o de “cosas”; así, en nuestros ejemplos, ‘ese sillón’ sería un sistema. Una
célula es un ‘sistema’, y también lo son un auto, un alumno, un libro o una galaxia.
A su vez, cada sistema puede ser caracterizado por toda una serie de
propiedades: un auto en particular podrá ser rojo, caro, veloz, antiguo, etc.
Sin embargo, observemos desde ya que no todas las propiedades son aplicables
a todos los sistemas. No tendría sentido pensar en un libro ‘veloz’, así como
carecería de significado hablar de una galaxia ‘cara’.
Cuando a partir de la observación de un sistema predicamos una propiedad,
podemos decir que estamos realizando una medición. Lo fundamental es que
los sistemas no son jamás medidos en sí mismos, sino que lo que medimos son
siempre propiedades de los sistemas; es así que estamos en condiciones de
producir una nueva definición: un dato es el producto de un procedimiento de
medición, y medir supone predicar una propiedad.
Es desde este punto de vista que se puede afirmar que el conocimiento
científico consiste en la identificación de sistemas de determinadas clases, en
la medición de sus propiedades, y en el establecimiento de relaciones entre
dichas propiedades.
No solamente existen sistemas de los cuales es posible predicar propiedades,
sino que los sistemas mismos son susceptibles de ser definidos en última
instancia a partir de una determinada combinación de propiedades. Mucho
“antes” de ser rojo, un ‘auto’ es auto en tanto presenta determinadas
propiedades.
A partir de las nociones de “sistema” y de “propiedad”, podemos establecer los
conceptos de “universo”, “unidad de análisis”, “variable”, y “constante”. Estos
términos cobrarán un sentido específico cuando se los considere dentro de una
estructura definida en un determinado nivel de inclusión. Así, podemos
reconocer en el “Universo” el nivel de mayor inclusión posible, que se compone
de todos los sistemas existentes, de todos los que han existido y existirán.
Ahora bien, apelando a determinadas propiedades podemos definir subuniversos dentro de este “Universo” mayor en un número ilimitado. Por ejemplo,
es posible definir el universo de los “vehículos”. Los vehículos son sistemas que
permiten desplazar a otros sistemas (y también a sí mismos) de un punto a otro
del espacio: se los define por poseer la propiedad de ser “medios de locomoción.
Una unidad de análisis es un sistema definido por presentar determinadas
propiedades, algunas de ellas constantes (las que definen su pertenencia a un
universo compuesto por todos los sistemas que presentan esas mismas
propiedades) y otras variables (las que podrán ser materia de investigación
dentro de ese universo).
2.
NIVELES DE MEDICIÓN
En las ciencias, el uso de modelos matemáticos depende de haber desarrollado
procedimientos de medición adecuados. Las ciencias sociales y las ciencias
naturales difieren en cuanto a los niveles de medición que emplean
predominantemente. La economía, por ejemplo, es una disciplina social que ha
avanzado mucho en la cuantificación, comparado con la sociología, que en
muchas ocasiones trabaja con niveles de medición menos avanzados. Esto se
debe a la capacidad de las ciencias económicas para representar datos en
números (por ejemplo, horas de trabajo, valor monetario), mientras que otras
ciencias sociales enfrentan más dificultades en ese sentido.
Clasificación clásica de los niveles de medición
Según la clasificación establecida por Stevens, existen cuatro niveles de
medición: nominal, ordinal, intervalar y racional. Estos niveles determinan el
tipo de relaciones y operaciones que pueden aplicarse a las variables y, en
consecuencia, a las conclusiones científicas que se pueden obtener.
1. Nivel nominal
Es el nivel más básico de medición. Implica la clasificación de las unidades de
análisis en categorías mutuamente excluyentes, basadas en similitudes o
diferencias observables. No hay una relación numérica entre las categorías,
simplemente se diferencian unas de otras. Por ejemplo, variables como sexo,
estado civil, nacionalidad o afiliación política son típicas de este nivel. En ciencias
sociales, este tipo de variables son abundantes.
Aunque se pueden asignar números a las categorías (por ejemplo, 1 para
"masculino" y 2 para "femenino"), esos números no representan valores
cuantitativos ni permiten realizar operaciones aritméticas. En este nivel, las
operaciones estadísticas están limitadas a contar cuántos casos caen dentro de
cada categoría, calcular porcentajes, el modo (valor más frecuente), y algunos
coeficientes de asociación como el coeficiente Phi o la chi-cuadrada.
2. Nivel ordinal
En este nivel aparece la idea de orden. No sólo se diferencian las categorías,
sino que también es posible establecer una jerarquía, indicando si una categoría
posee más, igual o menos de la propiedad que se está midiendo en comparación
con otra categoría. Sin embargo, no es posible determinar cuánta diferencia
existe entre las categorías. Un ejemplo de una escala ordinal es la jerarquía
militar: Capitán > Teniente > Sargento. Aquí se sabe que un capitán tiene más
autoridad que un teniente, y éste a su vez más que un sargento, pero no se
puede determinar con precisión cuánta más autoridad tiene un capitán en
comparación con un teniente. En este nivel, las operaciones estadísticas
incluyen la mediana, cuartiles, percentiles, y coeficientes de correlación de
rangos como el de Spearman.
En ciencias sociales, muchos fenómenos se miden en escalas ordinales. Un
ejemplo típico son los índices socioeconómicos (NES), que suelen ordenarse de
1 a 7, pero sin que los números reflejen relaciones aritméticas plenas. Aunque
se puede decir que un NES de 7 es mayor que un NES de 6, no es posible afirmar
que la diferencia entre ellos sea la misma que entre un NES de 2 y un NES de
1.
3. Nivel intervalar
El nivel intervalar introduce la capacidad de medir la distancia entre categorías.
Aquí no solo es posible diferenciar y ordenar las unidades de análisis, sino
también especificar cuánto se diferencian en una determinada propiedad. La
condición para alcanzar este nivel es la existencia de una unidad de medida
estándar, que pueda aplicarse repetidamente y producir los mismos resultados.
Un ejemplo clásico es la escala de temperatura Celsius. En esta escala, se
puede afirmar que la diferencia entre 10°C y 20°C es la misma que entre 0°C y
10°C. Sin embargo, la escala intervalar no tiene un punto cero absoluto, lo que
limita algunas operaciones matemáticas, como la multiplicación y la división. Por
ejemplo, no se puede decir que 20°C es el doble de caliente que 10°C, ya que el
cero en la escala Celsius es arbitrario.
En ciencias sociales, es raro encontrar variables que cumplan con los requisitos
de una escala intervalar. Sin embargo, en algunas situaciones se emplean
escalas "aparentemente iguales", como las desarrolladas por Thurstone. A este
nivel, se amplían las herramientas estadísticas, incluyendo la media aritmética,
la varianza, modelos de regresión y el coeficiente producto-momento de
Pearson.
4. Nivel racional
Este es el nivel más avanzado de medición. Se alcanza cuando una escala tiene
intervalos iguales y un punto cero absoluto. Un ejemplo es la medición de la
distancia en metros o el peso en kilogramos. En este nivel, todas las operaciones
aritméticas son válidas, incluyendo la multiplicación, la división, las raíces
cuadradas, las potencias y los logaritmos. Solo en este nivel tiene sentido
afirmar, por ejemplo, que "A pesa el doble que B" o que "X gastó la mitad que
Y". En ciencias naturales, las escalas racionales son muy comunes, como las
que miden la longitud, el tiempo o la masa. En ciencias sociales, se considera
que la falta de escalas en este nivel es un indicio del subdesarrollo de las ciencias
sociales, ya que el uso de escalas racionales permitiría formular leyes numéricas
y establecer relaciones más precisas entre las variables. Sin embargo, la
distinción entre escalas intervalares y racionales es, en muchos casos,
irrelevante, ya que es difícil encontrar una escala de intervalos que no pueda
convertirse en una escala de razones al definir un cero absoluto.
CAPÍTULO 2 – LA MATRIZ DE DATOS
1. LA FORMA DE LA MATRIZ DE DATOS
Si afirmamos: «En 1980, había en la Provincia de Misiones 50.553 hogares con
necesidades básicas insatisfechas», podemos distinguir en este enunciado:
1.- Una unidad de análisis ➪ la “Provincia de Misiones”;
2.-Una variable ➪ el “Número de hogares con necesidades básicas
insatisfechas”;
3.- Un valor ➪ “50.553”.
Limitándonos a esta sola unidad de análisis, puede parecer poco pertinente
hablar de una ‘variable’, puesto que ésta no variaría. No obstante, el número de
hogares con necesidades básicas insatisfechas pudo haber sido otro. De hecho
la ‘variable’ es tal en la medida en que hace posible la comparación entre varias
unidades de análisis; así, por ejemplo, para ese mismo año de 1980 la unidad
de análisis Capital Federal presentaba en esta variable un valor de “67.692”.
Ocurre que muchas veces estamos interesados en proposiciones que se refieren
a toda una clase de objetos, y en las que se establecen relaciones entre varias
de sus propiedades. Por ejemplo: «En las elecciones para Gobernador del 6
de septiembre de 1987 en Posadas, las mujeres votaron por los candidatos
radicales en mayor proporción que los varones». Deberíamos distinguir aquí:
1. Varias unidades de análisis
➪ los “electores”4 del 6 de septiembre de 1987 en Posadas;
2.- Dos variables
➪ 2.1. Sexo;
➪ 2.2. Dirección del voto;
3.- Los valores que conforman estas variables
➪ 3.1. “1” (Varón)/ “2” (Mujer);
➪ 3.2. “1” (Radical)/ “2” (No radical).
La matriz es una forma de hacer
inmediatamente visible la estructura
tripartita de estos datos. Así, suponiendo
que se haya trabajado con una muestra
de 10 electores, tendríamos:
En una investigación, se cuenta con un número limitado de unidades de análisis
(UA) y de variables (V), donde cada variable puede asumir un conjunto de
valores. En este esquema, un valor Rij representa el valor de la unidad de
análisis i para la variable j. La forma en que estos valores se organizan en una
matriz permite que los datos sean procesados electrónicamente.
Principios Fundamentales de la Matriz de Datos:
1. Principio de comparabilidad: Este principio asegura que todas las
unidades de análisis sean medidas en las mismas variables y que las
combinaciones entre una unidad de análisis y una variable tengan sentido.
Por ejemplo, si la UA es un país y la variable es "estado civil", no tendría
sentido asignar categorías como "casado" o "soltero" a países, pero sí a
individuos. La comparabilidad permite que las unidades, variables y sus
valores puedan ser comparados entre sí de manera coherente.
2. Principio de clasificación: Establece que, para cada variable, debe
haber una clasificación clara y mutuamente excluyente de los valores.
Esto significa que cada combinación de unidad y variable (UAiVj) debe
tener un solo valor (Rjk) que se ajuste de manera completa (exhaustiva)
y única (exclusión mutua). En términos de un cuestionario, esto implica
que cada encuestado solo puede seleccionar una opción de respuesta por
pregunta.
3. Principio de integridad: Para cada par de unidad de análisis y variable,
debe existir empíricamente un valor asignado. Este principio busca que la
matriz esté completa, es decir, que no haya celdas vacías. En la práctica,
siempre habrá algunos datos faltantes, pero es fundamental minimizar
esta cantidad.
Tipología de las Investigaciones:
Las investigaciones pueden clasificarse según la cantidad de unidades de
análisis y de variables que consideren:
Intensivas: Investigaciones que consideran muchas variables pero pocas
unidades de análisis.
Extensivas: Investigaciones que observan muchas unidades de análisis
pero con pocas variables.
Galtung señala que lo ideal es tener muchas unidades y muchas variables
para una investigación más rica, pero esto rara vez es posible debido a
limitaciones de tiempo, recursos y personal. El diagrama que se menciona ilustra
la flexibilidad que existe entre estas dos dimensiones, y cómo se pueden
combinar para diferentes tipos de estrategias de investigación.
Degeneración de la matriz
Cuando la matriz de datos se reduce a una sola unidad de análisis o una sola
variable, se dice que "degenera". Esto significa que la investigación pierde su
capacidad de hacer comparaciones, las cuales son esenciales para generar
conocimiento. Si solo se trabaja con una unidad o una variable, se limita el
análisis y las conclusiones que se pueden obtener.
1. Unidades de análisis limitadas: Si se selecciona solo una unidad, surge
la pregunta: ¿Por qué esta unidad y no otra?. Por ejemplo, si estamos
estudiando un sistema social, ¿por qué elegir un informante específico y
no otro? La elección de una única unidad no asegura representatividad, y
al escoger otra unidad podríamos obtener resultados completamente
diferentes. Al disponer de varias unidades de análisis, es posible observar
variaciones y evitar generalizaciones simplistas o estereotipos.
2. Variables limitadas: Del mismo modo, trabajar con una sola variable es
problemático, ya que no existe una "pregunta pura". Tener varias variables
permite comparar respuestas entre sí y colocar cada respuesta en un
contexto más amplio. Esto facilita la detección de patrones y relaciones
entre variables, algo fundamental en la investigación científica.
La correlación como instrumento clave
El objetivo del conocimiento científico es establecer relaciones entre variables, y
el instrumento clave para ello es la correlación. Esta técnica compara valores
de varias variables en un conjunto de unidades de análisis para encontrar
asociaciones. Sin suficientes unidades y variables, no es posible calcular
correlaciones, lo que limita el análisis.
Ejemplo práctico: Cambios en una misma unidad a lo largo del tiempo
Se plantea un ejemplo en el que se analiza a una única unidad (la Universidad
Nacional de Misiones - UNaM) medida en dos variables: el número de nuevos
inscriptos (NI) y el número de desertores durante cinco años consecutivos. Si
bien podría presentarse como un vector-fila con diez variables (NI82, NI83,
Desertores82, etc.), esta forma es conceptualmente confusa y poco práctica
para el análisis estadístico.
Alternativa eficiente:
En lugar de tratar a la UNaM como una sola unidad, se puede considerar como
si fueran diferentes unidades de análisis en cada año. Esto significa que se
trataría a UNaM82 y UNaM83 como unidades distintas, lo que permite
reorganizar los datos en una matriz donde cada renglón representa un año
diferente. De esta manera, los datos son más claros y es posible detectar
relaciones entre las variables, como la correlación entre el número de inscriptos
y desertores.
2. NIVELES DE INCLUSIÓN
El concepto de niveles de inclusión en la investigación hace referencia a la
jerarquización o categorización de las unidades de análisis (UA) en distintos
niveles, de acuerdo a su tamaño o grado de complejidad. Las variables que se
estudian pueden ser aplicadas a unidades individuales (personas, hogares) o
colectivas (comunidades, instituciones).
Clasificación de las variables
Las variables pueden clasificarse según diferentes criterios:
Nivel de medición: Nominal, ordinal, intervalar (ej. categorías, rangos,
diferencias numéricas).
Papel en el análisis: Variables independientes, dependientes o
intervinientes (ej. causa, efecto, mediadoras).
Grado de complejidad: Indicadores (variables simples) e índices
(variables compuestas o complejas).
Otro criterio para clasificar las variables es según el tipo de unidad de análisis
al que se aplican, diferenciando entre variables de individuo y variables de
colectivo.
Objeto de investigación y unidades de análisis
Una unidad de análisis (UA) es un sistema definido a partir de ciertas
propiedades constantes. Sin embargo, no todos los objetos científicos son
unidades de análisis. Existen, por ejemplo, objetos teóricos como el
"inconsciente" de Freud o el "modo de producción capitalista" de Marx, que son
construcciones conceptuales que no se emplean como UAs en investigaciones
empíricas, sino que forman parte del marco teórico (paradigmas o problemáticas,
según Khun y Althusser).
Por otro lado, hay objetos científicos que tienen un correlato empírico, como
estudiar una comunidad local para un programa de desarrollo. Aquí, la
comunidad funciona como una UA de un nivel, pero también es necesario
analizar a sus integrantes (hogares o personas) como unidades de análisis en
un nivel más bajo.
Niveles de inclusión
Los niveles de inclusión se refieren a cómo las UAs pueden organizarse
jerárquicamente en diferentes escalas. Cada nivel incluye un conjunto de
unidades más pequeñas:
Nivel individual: Las unidades más pequeñas, como personas o
individuos.
Nivel colectivo: Unidades formadas por la agregación de individuos,
como hogares, comunidades, regiones, etc.
Un ejemplo práctico es el siguiente: si estudiamos la cantidad de hogares con
necesidades básicas insatisfechas en la Provincia de Misiones, la Provincia
de Misiones sería una UA de nivel alto. Sin embargo, este dato fue generado a
partir de analizar a los hogares (unidades de menor nivel) y la existencia de
necesidades básicas insatisfechas como una variable. Así, este análisis
involucra varios niveles de inclusión:
1. Los hogares de Misiones (varias UUAA).
2. La variable "Existencia de necesidades básicas insatisfechas".
3. El valor "Sí" para el caso de hogares con necesidades insatisfechas.
Tipos de colectividades y sistemas
Dentro de las unidades colectivas, es posible distinguir entre:
Categorías o agregados estadísticos: Son conjuntos de unidades sin
estructura ni relaciones entre sí. Ejemplo: todos los votantes en una
elección o todos los productores de trigo de un país.
Sistemas: Unidades interrelacionadas entre sí, como los socios de un
club o los empleados de una institución.
Grupos: Unidades estrechamente conectadas que forman una estructura
fuerte, como una familia o los trabajadores de un taller.
Relevancia de los niveles de inclusión en la investigación
Cualquier nivel de inclusión puede constituirse en un conjunto de UAs adecuado
para la investigación. En la práctica, se utilizan frecuentemente para comparar
unidades geográficamente determinadas, como países, regiones, provincias,
etc. Así, los niveles de inclusión permiten organizar los datos de manera
jerárquica y permiten comparar entidades de distintos tamaños y escalas.
2.2 La tipología de Lazarsfeld y Menzel
La tipología de Lazarsfeld y Menzel busca analizar las relaciones entre las unidades de
análisis (UUAA) que pueden ser individuos o colectivos, y cómo esas relaciones se
expresan en la investigación empírica.
1. Colectivos y miembros
Los conceptos de colectivos y miembros se definen estructuralmente en la
tipología. Una unidad de análisis puede ser un miembro si es parte de una unidad
mayor (colectivo), o puede ser un colectivo si puede ser descompuesta en
unidades de menor nivel (miembros). Esta relación es clave para comprender
cómo se organizan los datos y las variables en la investigación:
Ejemplo: En una comunidad, cada persona es un miembro de una unidad
doméstica (colectivo), y cada unidad doméstica es un miembro de la
comunidad (otro colectivo de mayor nivel).
2. Niveles de inclusión en las unidades de análisis
Dependiendo del nivel de inclusión, las UUAA pueden ser tanto miembros
como colectivos, y esto afecta la estructura de las proposiciones de
investigación. Hay tres escenarios posibles:
a) Un solo nivel de inclusión
Cuando la investigación se limita a un solo nivel, las UUAA pueden ser o
colectivos o miembros, pero no se involucran relaciones entre diferentes niveles.
Ejemplo: «A mayor cantidad de años de educación formal, mayor ingreso
mensual».
o
UUAA: Personas.
o
Variables: Años de educación formal e ingreso mensual.
o
Las personas se consideran individualmente, sin referencia a un
colectivo mayor.
b) Dos niveles de inclusión
En este caso, una propiedad se refiere a las UUAA (miembros) y otra propiedad
se refiere a un colectivo mayor al que pertenecen.
Ejemplo: «En 1980, las viviendas rurales de Misiones se encuentran
electrificadas en menor medida que las urbanas».
o
UUAA: Viviendas.
o
Variables: Condición de electrificación y tipo de zona (rural o
urbana).
o
La electrificación es una propiedad de las viviendas, pero "rural" o
"urbana" es una característica del colectivo al que pertenecen.
c) Más de dos niveles de inclusión
Aquí, las UUAA pueden funcionar como miembros, colectivos o ambos,
dependiendo del nivel. Se pueden involucrar varios niveles jerárquicos.
Ejemplo: «En las localidades rurales más aisladas, las unidades
domésticas presentan un menor ingreso monetario per cápita».
o
UUAA: Unidades domésticas.
o
Variables: Condición de aislamiento de la localidad e ingreso per
cápita.
o
Las unidades domésticas son colectivas en relación con sus
miembros (personas), pero también son miembros en relación con
el colectivo mayor (la localidad rural).
En este ejemplo, la variable "aislamiento" se refiere a la localidad como un
colectivo de mayor nivel, y la variable "ingreso per cápita" involucra a las
personas dentro de las unidades domésticas, que funcionan como miembros.
3. Problemas en la aplicación de la tipología
Uno de los desafíos en la aplicación de esta tipología es la distinción correcta
entre propiedades individuales y colectivas. A veces, una proposición puede
parecer referirse a una sola variable, pero al analizarla más a fondo, se descubre
que involucra características de varios niveles de inclusión, lo que afecta la forma
en que se interpreta y organiza la información.
Ejemplo: La hipótesis de que "en las localidades rurales más aisladas, las
unidades domésticas tienen menor ingreso per cápita" no se limita solo a
las unidades domésticas, sino que también involucra la característica de
aislamiento de la localidad, lo que afecta cómo se interpretan los datos.
La tipología de propiedades individuales y colectivas
La tipología de propiedades individuales y colectivas de Lazarsfeld y Menzel se
basa en las operaciones de medición utilizadas para caracterizar tanto a los
miembros individuales como a los colectivos a los que pertenecen.
1. Propiedades Colectivas
Estas propiedades caracterizan a los colectivos y se subdividen en tres tipos:
Propiedades analíticas: Son propiedades que se obtienen a partir de
operaciones matemáticas con los valores de los miembros del colectivo.
Un ejemplo clásico es el ingreso per cápita de una unidad doméstica,
que se calcula sumando los ingresos individuales de cada miembro y
dividiendo por el número de personas. Otros ejemplos incluyen
porcentajes y promedios, como el porcentaje de analfabetos en una
región o el grado de correlación entre clase obrera y voto peronista en una
provincia.
Propiedades estructurales: Se refieren a las relaciones entre los
miembros de un colectivo. Estas propiedades no se basan en
características individuales, sino en la red de interacciones entre los
miembros. Un ejemplo es el número de "estrellas" en un sociograma
escolar, donde se identifican aquellos alumnos que son los compañeros
más preferidos por otros. Las propiedades estructurales también incluyen
indicadores de cohesión o poder dentro del grupo.
Propiedades globales: Son propiedades que no dependen de las
características individuales de los miembros. Un ejemplo es la presencia
de escritura en una sociedad, como en la China clásica, donde la
sociedad tenía escritura, aunque solo unos pocos sabían escribir. Otras
propiedades globales incluyen el número de habitantes de una ciudad o
el porcentaje de presupuesto destinado a la educación en un país.
2. Propiedades Individuales
Las propiedades individuales describen a los miembros de un colectivo y también
se dividen en categorías:
Propiedades absolutas: Son características de los individuos que no
dependen de las relaciones con el colectivo ni con otros miembros. Son
propiedades simples como la edad, sexo, estado civil, ingreso, ocupación
o religión. Estas propiedades son independientes de los demás y se miden
directamente.
Propiedades relacionales: Se obtienen al considerar las relaciones del
individuo con otros miembros del colectivo. Un ejemplo de propiedad
relacional es la popularidad de un miembro en un grupo, medida por la
cantidad de votos positivos que recibe en una encuesta sociométrica. Otro
ejemplo es el poder de un individuo, definido como la probabilidad de
recibir obediencia por parte de otros miembros del grupo.
Propiedades comparativas: Estas propiedades surgen al comparar a un
miembro con otros del colectivo en alguna dimensión. Por ejemplo, el CI
(cociente intelectual) de un estudiante puede ser 110 (propiedad
absoluta), pero decir que es el más inteligente de la clase es una
propiedad comparativa, porque depende de cómo se compara con el resto
de los estudiantes de esa clase.
Propiedades contextuales: Describen a un miembro en función de una
propiedad del colectivo al que pertenece. Por ejemplo, afirmar que "los
pobladores de áreas urbanas marginales tienen mayor inestabilidad
laboral" es describir a los individuos en función de su contexto. La
propiedad de "vivir en un área marginal" es contextual, porque depende
del colectivo al que pertenecen y no de una característica individual
específica.
3. Relación entre Propiedades Individuales y Colectivas
Las propiedades colectivas pueden aplicarse a los individuos como propiedades
contextuales. Por ejemplo, si una región tiene una alta tasa de analfabetismo
(propiedad colectiva analítica), esta característica puede transferirse a los
individuos como una propiedad contextual, describiéndolos como "miembros de
una región con alta tasa de analfabetismo", sin que esto se confunda con la
propiedad absoluta de ser analfabeto o no.
En la aplicación de la tipología de propiedades individuales y colectivas de
Lazarsfeld y Menzel, surgen algunos problemas que demuestran las limitaciones
del esquema.
Algunos problemas en la aplicación de la tipología
1. Falta de Categorías Exhaustivas y Mutuamente Excluyentes
El valor de la tipología es principalmente heurístico, lo que significa que facilita
el análisis, pero no constituye un sistema de categorías exhaustivas y
mutuamente excluyentes. Esto genera problemas en la operacionalización de
ciertos conceptos, ya que un mismo concepto puede tener indicadores que se
refieran a propiedades de diferentes tipos. Por ejemplo, al medir el grado de
industrialización de un país, se puede optar por diferentes indicadores: el
porcentaje de la PEA ocupada en la industria sería una propiedad analítica,
mientras que el porcentaje del PBI generado por la industria sería una propiedad
global. Ambos son válidos, pero pertenecen a distintas categorías.
2. Ambigüedad en la Clasificación de Propiedades
A veces, la clasificación de las propiedades no es clara. Un mismo fenómeno
puede describirse de varias formas, lo que genera interpretaciones alternativas
igualmente legítimas. Por ejemplo, en la proposición "Los ingresos de los
pobladores de barrios marginales de Resistencia son más bajos que los ingresos
de los pobladores de barrios no marginales de Resistencia", se identifica una
unidad de análisis (individuos) y dos variables (ingreso mensual como propiedad
absoluta y tipo de barrio como propiedad contextual). Sin embargo, al reformular
la proposición como "En los barrios marginales de Resistencia el promedio de
ingresos es menor que en los barrios no marginales", la unidad de análisis
cambia a un colectivo (barrios) con dos propiedades diferentes: la condición de
marginalidad como propiedad global y el promedio de ingresos como propiedad
analítica.
3. Problemas con la Definición de Propiedades Globales
La clasificación de una propiedad como global puede ser discutible. Por ejemplo,
definir un barrio como "marginal" podría basarse en características como la
proporción de personas marginales que lo habitan (una propiedad analítica), o
en su ubicación espacial en la periferia de la ciudad (una propiedad relacional).
Aquí, el barrio como unidad de análisis actúa como colectivo respecto a sus
habitantes, pero también como miembro de un colectivo mayor (la ciudad), lo
que sitúa la unidad en una posición intermedia. Esta ambigüedad pone en duda
si la marginalidad debe ser clasificada como una propiedad global o relacional.
4. Dificultades en la Relación entre Niveles de Inclusión
Cuando se analizan diferentes niveles de inclusión, puede haber confusión sobre
cómo definir propiedades. Un ejemplo dado por Lazarsfeld y Menzel es el de los
clubes de mujeres, donde la estructura interna de camarillas es una propiedad
estructural del colectivo (el club), pero las relaciones entre los clubes dependen
de una propiedad relacional que aplica al colectivo en su conjunto. Esto plantea
una inversión aparente de niveles: el colectivo tiene una propiedad relacional,
cuando normalmente estas caracterizan a los miembros. Para resolver esta
ambigüedad, algunos autores sugieren que un colectivo solo debería definirse
como tal si posee al menos una propiedad global, es decir, una propiedad ajena
a las de sus miembros.
5. Relaciones Sustantivas vs. Relaciones Lógicas
Otro problema surge de la distinción entre relaciones sustantivas y lógicas. En el
ejemplo de los barrios de una ciudad, estos forman parte de un colectivo (la
ciudad) pero solo mantienen entre sí relaciones espaciales, no sustantivas. En
contraste, los clubes de mujeres pueden relacionarse como actores, pero no
forman un colectivo real más allá de su clasificación lógica. Esta confusión entre
criterios sustantivos y lógicos muestra la necesidad de distinguir estrictamente
entre ambos para evitar ambigüedades en la aplicación de la tipología.
6. Posición Intermedia de las Unidades de Análisis
La posición intermedia de algunas unidades de análisis también puede complicar
la aplicación de la tipología. Por ejemplo, los barrios pueden ser considerados
tanto colectivos (con sus propias propiedades) como miembros de un colectivo
mayor (la ciudad). Esto implica que las mismas unidades de análisis pueden
actuar en diferentes niveles, lo que genera dificultades para clasificar sus
propiedades de manera clara.
CAPÍTULO 5- ÍNDICES Y ESCALAS
ESPACIOS DE PROPIEDADES E ÍNDICES
Un espacio de propiedades es el conjunto de combinaciones posibles de
diferentes variables que se pueden medir en una investigación. En el ejemplo
mencionado, se investigan dos variables: la satisfacción de los trabajadores con
su tarea y con su salario, ambas clasificadas en tres niveles: Alta, Media y Baja
satisfacción. Al combinar estas dos variables, se genera un espacio de
propiedades con nueve posibles combinaciones (AA, AM, AB, MA, MM, MB, BA,
BM, BB). Cada obrero encuestado se clasifica en una de estas nueve
combinaciones.
El problema surge cuando se busca simplificar este espacio para facilitar el
análisis, ya sea porque las nueve categorías generan demasiada complejidad o
porque no todas las combinaciones son relevantes para las hipótesis de la
investigación. Por lo tanto, es necesario reducir el espacio de propiedades, lo
que implica reagrupar categorías o reducir el número de dimensiones de análisis.
Este proceso de simplificación es clave en la construcción de índices.
Reducciones del espacio de propiedades
Según Barton, hay tres formas de reducir un espacio de propiedades:
Reducción por simplificación de dimensiones: Se reduce el número
de valores en una o más dimensiones. Por ejemplo, se pueden agrupar
las categorías Media y Baja bajo el rótulo de “Baja” o “No Alta”. Así, en
lugar de nueve combinaciones, el espacio de propiedades se reduce a
cuatro.
Reducción numérica: Cuando las dimensiones están relacionadas con
una característica subyacente común, se pueden asignar puntajes
numéricos a las posiciones en las diferentes dimensiones. En el ejemplo,
la satisfacción con la tarea y la satisfacción con el salario se pueden
combinar bajo el concepto general de "satisfacción con el trabajo". A cada
nivel de satisfacción se le asigna un valor numérico (Alta = 2, Media = 1,
Baja = 0). La suma de los puntajes en las dos dimensiones crea una nueva
variable con valores que van de 0 a 4, donde 4 representa el mayor nivel
de satisfacción y 0 el más bajo.
Reducción conceptual: Después de asignar puntajes numéricos, se
puede reducir aún más el número de categorías. Por ejemplo, se podrían
agrupar los puntajes de 3 y 4 como "Alta satisfacción", 2 como "Mediana
satisfacción", y 1 o 0 como "Baja satisfacción". De esta forma, se obtiene
un índice que resume la información de las dos dimensiones originales
en una sola variable con tres categorías.
Índices y escalas
Un índice es el resultado de un proceso de reducción en el que se combinan
varias variables relacionadas para crear una medida más simple y manejable.
Los índices pueden clasificarse y ordenarse de manera cuantitativa, lo que
facilita el análisis y la interpretación de los datos.
Las escalas, por su parte, son un tipo particular de índice que se utiliza para
medir actitudes o variables subjetivas, como opiniones o percepciones. Existen
diferentes técnicas para la construcción de escalas, como la escala de Likert,
que permite medir el grado de acuerdo o desacuerdo con una serie de
afirmaciones.
Confiabilidad y validez
La confiabilidad y la validez son dos aspectos cruciales en la evaluación de la
calidad de los instrumentos de medición, como los índices y las escalas:
Confiabilidad: Se refiere a la consistencia del instrumento, es decir, su
capacidad para producir los mismos resultados cuando se aplica en
condiciones similares repetidamente.
Validez: Hace referencia a la capacidad del instrumento para medir
realmente lo que se pretende medir. Un índice o una escala es válido si
los resultados obtenidos reflejan adecuadamente el concepto teórico que
se está investigando.
Reducción pragmática:
La reducción pragmática es un tipo de simplificación en la creación de índices
o escalas que se adapta a los objetivos específicos de la investigación, tomando
en cuenta la importancia o el significado particular de ciertos grupos o categorías.
A diferencia de la reducción numérica, que se basa en asignar puntajes a las
dimensiones de un espacio de propiedades para simplificar las combinaciones
posibles, la reducción pragmática introduce criterios adicionales que pueden
alterar la estructura ordinal de los resultados.
Ejemplo de reducción pragmática
En el ejemplo proporcionado, se analiza la satisfacción de los obreros con su
trabajo, combinando dos dimensiones: satisfacción con el salario y
satisfacción con la tarea. En una reducción numérica, los obreros que tienen
un puntaje total de “2” (obtenido sumando sus niveles de satisfacción en ambas
dimensiones) podrían clasificarse en tres combinaciones distintas:
Alta satisfacción con el salario y baja satisfacción con la tarea (2 + 0).
Media satisfacción en ambas dimensiones (1 + 1).
Baja satisfacción con el salario y alta satisfacción con la tarea (0 + 2).
La pregunta clave es si es adecuado tratar a todas estas personas como si
estuvieran en la misma categoría de “mediana satisfacción” cuando sus
situaciones son tan diferentes. Dependiendo del objetivo del estudio, puede ser
más relevante conservar ciertas distinciones entre los tipos de satisfacción para
reflejar mejor la realidad investigada.
Creación de nuevas categorías
En lugar de mantener un enfoque puramente numérico, la reducción
pragmática permite crear nuevas categorías basadas en el significado particular
de ciertas combinaciones de variables. En el ejemplo, los investigadores podrían
decidir que es importante distinguir entre dos tipos de insatisfacción:
Insatisfacción profesional: Baja satisfacción
independientemente de la satisfacción con el salario.
con
la
tarea,
Insatisfacción económica: Baja satisfacción
independientemente de la satisfacción con la tarea.
con
el
salario,
Esto introduce categorías que no siguen un orden numérico o jerárquico claro,
ya que la “insatisfacción profesional” y la “insatisfacción económica” no pueden
ubicarse fácilmente en una secuencia de mayor o menor satisfacción, a
diferencia de la “alta”, “mediana” o “baja” satisfacción.
Consecuencias de la reducción pragmática
Mientras que una reducción numérica produce una variable ordinal (con
categorías que pueden ser ordenadas jerárquicamente), la reducción pragmática
genera una variable nominal, donde las categorías son distintas pero no
necesariamente ordenables. En el ejemplo, aunque “alta satisfacción” sigue
siendo mayor que “mediana satisfacción”, las categorías de insatisfacción
(“económica” y “profesional”) no pueden compararse de la misma manera, ya
que representan tipos diferentes de insatisfacción.
Reflexión sobre el término "pragmático"
El texto menciona que todas las reducciones son, en cierto sentido,
“pragmáticas” porque deben ser útiles para los objetivos del estudio. En el caso
de la reducción pragmática, no siempre parte de una reducción numérica previa.
Se trata más bien de una simplificación adaptada a las necesidades específicas
del análisis, que puede mezclar enfoques numéricos y conceptuales.
1. ESCALAS DE ACTITUDES
Las escalas de actitudes son herramientas utilizadas para medir actitudes
individuales hacia un objeto o situación específica. A diferencia de los índices
comunes, las escalas se construyen utilizando procedimientos objetivos para
seleccionar los ítems, asegurándose de que estos realmente pertenezcan a una
dimensión común. Estas escalas se desarrollaron inicialmente para medir
actitudes, pero pueden aplicarse a otros objetos.
Definición de actitud
De acuerdo con Milton Rokeach, una actitud es una organización relativamente
estable de creencias acerca de un objeto o situación, que predispone a las
personas a reaccionar de una manera preferente.
Tipos de escalas
Existen tres tipos principales de escalas de actitudes, que difieren en cómo se
relacionan los ítems y el enfoque de análisis:
1. Escalas centradas en el sujeto: Se busca ubicar al sujeto en un continuo
actitudinal. Ejemplo típico: Escalas Likert.
2. Escalas centradas en el estímulo: Se asigna un valor a cada ítem
(estímulo) para ubicarlos en un continuo. Ejemplo: Escalas de Thurstone.
3. Escalas centradas en las respuestas: Se escalan tanto los sujetos
como los ítems, generando una escala acumulativa. Ejemplo: Escalas de
Guttman.
La escala Likert
Esta es la más sencilla y flexible para medir actitudes. Consiste en un índice
sumatorio en el que los sujetos expresan su grado de acuerdo o desacuerdo con
una serie de ítems. Cada ítem es una afirmación o juicio relacionado con la
actitud que se pretende medir. Los ítems pueden ser positivos o negativos, y el
puntaje total de un sujeto es la suma de los puntajes obtenidos en cada ítem.
Pasos para la construcción de la escala Likert:
1. Construcción de los ítems: Se crean entre 30 y 50 ítems que reflejen
actitudes favorables o desfavorables hacia el objeto a medir. Es
importante seguir criterios de claridad, evitar ambigüedades y asegurar
que los ítems estén relacionados con el objeto de estudio.
2. Administración de los ítems: Los ítems se aplican a una muestra
representativa de la población objetivo o una muestra más pequeña de
"jueces".
3. Asignación de puntajes: A cada ítem se le asigna un puntaje en función
del grado de acuerdo o desacuerdo del sujeto. Los ítems positivos y
negativos se puntúan de manera inversa para evitar sesgos en las
respuestas automáticas.
4. Asignación de puntajes totales: Los puntajes de cada ítem se suman
para obtener un puntaje total por individuo, que refleja su actitud en
relación con el objeto de estudio.
5. Análisis de los ítems: Se analizan los ítems para determinar su
capacidad de discriminación entre las actitudes favorables y
desfavorables. Aquellos ítems que no discriminen bien entre los grupos
altos y bajos se eliminan.
6. Versión final de la escala: Solo se conservan los ítems con mayor
capacidad de discriminación. Los puntajes de los individuos en la escala
final se interpretan de manera ordinal, sin poder determinar un punto
neutro exacto.
3- CONFIABILIDAD Y VALIDEZ
la confiabilidad y validez en la investigación social, elementos fundamentales
para asegurar que los instrumentos de medición utilizados (como cuestionarios
y escalas) sean efectivos en la recolección de datos precisos y significativos.
Confiabilidad: Se refiere a la consistencia de las medidas obtenidas a
través del mismo instrumento en diferentes ocasiones o por diferentes
investigadores. Un instrumento confiable producirá resultados similares
bajo condiciones similares.
Validez: Se refiere a la capacidad del instrumento para medir realmente
lo que se propone medir. Se trata de asegurar que los datos recolectados
sean relevantes y representen diferencias verdaderas en la característica
que se está midiendo.
Importancia
Ambas características son esenciales para cualquier instrumento de medición,
ya que sin ellas, los resultados obtenidos pueden ser cuestionables o
irrelevantes.
3.1 Validez
La validez se divide en varias categorías:
1. Validez Interna:
o
Se refiere a la lógica y coherencia del instrumento en relación con
el concepto que mide.
o
No necesita estudios empíricos para su evaluación, aunque es un
requisito previo antes de cualquier análisis adicional.
o
Se relaciona con la definición precisa del concepto y con la forma
en que se mide.
Ejemplo: Si se mide la "satisfacción laboral", es importante que la pregunta no
solo se centre en un aspecto, como la ventilación del lugar de trabajo, ya que la
satisfacción implica más dimensiones.
2. Validez Externa:
o
Implica la capacidad del instrumento para generalizar más allá de
los datos recolectados, evaluando la relación empírica con otras
variables o criterios externos.
o
Se evalúa mediante la correlación con criterios que reflejan el
mismo fenómeno.
o
Validez Concurrente: Comparar los resultados del instrumento
con un criterio existente en el presente.
Tipos:
o Validez Predictiva: Correlacionar los resultados con un criterio
futuro.
3. Validez Constructiva:
o
Se utiliza cuando no se dispone de criterios externos claros. Se
refiere a la relación entre la medida y teorías o hipótesis previas.
o
Se establece examinando cómo se relacionan los resultados de la
medida con otras variables o medidas que se supone deberían
correlacionarse.
o
Especificar la relación teórica entre los conceptos.
o
Examinar la relación empírica entre las medidas.
o
Interpretar la evidencia empírica para clarificar la validez
constructiva.
Proceso:
Para asegurar la validez y confiabilidad de un instrumento de medición, se deben
considerar múltiples dimensiones. La validez interna y externa se centran en la
lógica y la generalización de los resultados, mientras que la validez constructiva
se enfoca en la relación de la medida con teorías y otros conceptos. Juntas, estas
características ayudan a garantizar que los datos obtenidos sean significativos y
representativos, lo que es esencial para el éxito de la investigación social.
La confiabilidad es un principio fundamental en la investigación que se refiere a
la consistencia y estabilidad de un instrumento de medición. En otras palabras,
un instrumento confiable debe producir resultados similares cuando se aplica en
condiciones similares, lo que es crucial para garantizar que los hallazgos de la
investigación sean precisos y útiles.
Según Carmines y Zeller, la confiabilidad se refiere al grado en que un
experimento, test o instrumento de medida produce resultados
consistentes en ensayos repetidos. Un instrumento que produce
variaciones significativas en los resultados no es considerado confiable.
Técnicas para estimar la confiabilidad
1. Test-retest: Esta técnica implica aplicar el mismo instrumento a la misma
población en dos momentos diferentes. La idea es que, si los resultados
son similares, el instrumento es confiable. Sin embargo, hay que tener en
cuenta que las respuestas de la segunda aplicación pueden verse
influenciadas por la memoria del participante o por cambios en sus
opiniones o situaciones entre las dos mediciones.
2. Formas alternativas: Se utilizan dos versiones distintas del mismo
instrumento y se aplican a la misma población en un intervalo de tiempo
recomendado (por ejemplo, dos semanas). Esta técnica ayuda a eliminar
el sesgo de memoria, pero puede ser difícil asegurar que ambas versiones
sean realmente equivalentes.
3. División por mitades: En esta modalidad, el test se divide en dos mitades
y se aplica en una sola ocasión. Se correlacionan los puntajes de ambas
mitades para estimar la confiabilidad. No obstante, diferentes formas de
dividir el test pueden dar lugar a correlaciones diferentes, lo que puede
complicar la interpretación.
4. Intercorrelación media (o consistencia interna): Este método calcula
la confiabilidad a partir de la correlación entre todos los ítems de un
instrumento, utilizando el coeficiente alpha de Cronbach. Un valor alto
indica mayor confiabilidad y, por lo general, se busca que la correlación
media entre los ítems sea alta.
Relación entre confiabilidad y validez
La confiabilidad es un prerrequisito para la validez. Esto significa que,
aunque un instrumento sea confiable, no necesariamente será válido. La
validez se refiere a si un instrumento mide realmente lo que pretende
medir.
Un instrumento puede ser confiable (consistente en sus mediciones) pero
no válido si está midiendo algo diferente a la característica de interés.
Es importante recordar que la validez de un instrumento no puede ser
superior a la raíz cuadrada de su coeficiente de confiabilidad. Por ejemplo,
si un instrumento tiene un coeficiente de confiabilidad de .64, no puede
correlacionarse con otra variable a un coeficiente superior a .80.
Ejemplo gráfico
Un ejemplo que ilustra esta relación es el de disparar a un blanco con un rifle:
Si los disparos están dispersos al azar, el instrumento (rifle) no es
confiable ni válido.
Si los disparos se concentran en una zona específica del blanco (pero
fuera del centro), el instrumento es confiable, pero no válido.
Si los disparos se concentran en el centro del blanco, el instrumento es
tanto confiable como válido.
Eduardo Bologna
Métodos estadísticos de investigación
Capítulo 1: Los datos estadísticos
En este capítulo, el autor habla sobre datos estadísticos y se establece la importancia
de organizar y presentar los datos de manera comprensible antes de analizarlos. El
objetivo de la estadística es permitir que la información recopilada se traduzca en
conocimiento útil, que pueda comunicarse de manera clara y sin ambigüedades.
Esto es esencial para que otros investigadores puedan entender, criticar o replicar los
hallazgos, lo cual requiere un vocabulario preciso y un lenguaje uniforme para evitar
interpretaciones subjetivas.
Un ejemplo utilizado para ilustrar esto es la idea de "inteligencia". A menudo
usamos esta palabra para describir diferentes cosas: alguien puede ser llamado
"inteligente" por sacar buenas notas, por actuar con astucia o por no dejarse
engañar. Sin embargo, si no definimos bien qué es la inteligencia, el término
pierde claridad y su aplicación se vuelve confusa. Por eso, definir el concepto
y diseñar un instrumento que lo mida es fundamental. Esto permite aplicar
esa definición de manera precisa a distintas personas, evaluar su nivel de
inteligencia y compararlo cuantitativamente, como en una prueba de CI.
El capítulo también aborda la comparabilidad. Aunque no se pueden comparar
personas en su totalidad (porque cada persona es única), sí es posible comparar
características específicas y bien definidas, como los años de
escolarización o el tamaño de una familia. Esto mismo se aplica a entidades
como hogares, escuelas o países: no podemos decir que un país es “mejor” que
otro en términos generales, pero podemos compararlos en aspectos específicos,
como población, sistema político o nivel de libertad de expresión. Así, las
comparaciones son válidas siempre que se basen en características claras y
medibles.
La selección de información pertinente
Para el autor, una vez que se sabe quiénes serán observados (los sujetos de
estudio), es necesario decidir cuáles de sus características son relevantes
para los objetivos de la investigación, ya que observar todo sería poco
práctico y no siempre útil. Esta selección es como hacer un "recorte" para
enfocarse en los aspectos clave y dejar de lado lo que no es relevante.
Cuando decidimos qué es pertinente, podemos reunir esa información de varias
personas, y así cambiamos el enfoque del individuo al grupo. Un ejemplo ayuda
a entender este proceso. Imaginemos que queremos conocer el área de
Psicología en la que desean trabajar nueve estudiantes. Al anotar el nombre de
cada estudiante y su preferencia, tenemos una lista que muestra las respuestas
individuales, como la siguiente:
Alumno Área preferida
Susana
Clínica
Marcos
Laboral
Daniel
Clínica
Federico Social
María
Clínica
Pedro
Educacional
Eugenia Clínica
Mabel
Educacional
Francisco Laboral
Esta lista da detalles personales (nombres y preferencias). Sin embargo, si
creamos una tabla que solo agrupe el número de estudiantes por área preferida,
así:
Área preferida Cantidad de alumnos
Clínica
4
Laboral
2
Social
1
Educacional
2
En esta nueva tabla, desaparecen los nombres individuales, y ahora observamos
patrones en el grupo: podemos ver que “Clínica” es la opción más elegida, y
“Social” es la menos común. Este cambio se llama “abstracción” porque dejamos
de centrarnos en individuos para observar tendencias colectivas.
Esto también ilustra cómo se transforma la información: pasamos de una
“matriz de datos” (lista detallada) a una “distribución de frecuencias”
(resumen de cantidades), que nos permite ver las regularidades de manera
más clara.
Otro ejemplo es un cuestionario que mide la satisfacción académica en
estudiantes universitarios, usando solo dos preguntas sobre su satisfacción con
su carrera. Al reducir las preguntas a dos, se facilita analizar patrones en las
respuestas y obtener conclusiones sobre la satisfacción general de los
estudiantes sin perder claridad ni precisión. Esta selección de información
permite una mejor comprensión de los datos y es un primer paso para resumir y
analizar la información de forma efectiva.
El cuestionario se centra en unas pocas características específicas de cada
estudiante y deja de lado aspectos irrelevantes para los objetivos de la
investigación, como sus opiniones políticas o con quién viven. Este proceso de
escoger solo algunos aspectos se llama "recorte" y permite concentrarse en la
información pertinente para un estudio particular.
El cuestionario tiene 8 preguntas o ítems, numerados P1 a P8:
P1 a P6 recogen datos básicos:
o
P1: Sexo (con opciones como Masculino, Femenino, Otro y
Prefiere no responder).
o
P2: Carrera que cursa (Psicología, Educación o Psicopedagogía).
o
P3: Universidad (ej., Nacional de Córdoba, Católica de Córdoba,
etc.).
o
P4: Edad.
o
P5: Número de materias aprobadas.
o
P6: Año en que ingresó a la carrera.
P7 y P8 recogen información sobre la satisfacción académica de los
estudiantes mediante dos afirmaciones:
o
P7: "Siento que estoy en una carrera que me va a permitir ser
alguien en la vida."
o
P8: "Estoy muy satisfecho con el modo en que he progresado en
mi carrera."
Cada afirmación debe ser respondida en una escala de 1 a 5 (de "completamente
en desacuerdo" a "completamente de acuerdo"). Cuando los estudiantes
completan el cuestionario, la información que se obtiene está "en bruto"; es decir,
está dispersa y sin procesar. Para que esta información sea útil, primero hay que
ordenarla y organizarla, lo cual facilita observar patrones o hacer análisis más
complejos. Este cuestionario representa un instrumento simple y directo para
estudiar aspectos específicos, dejando de lado lo que no es relevante para
entender la satisfacción académica de los estudiantes.
Una vez que los estudiantes completan el cuestionario, se tiene la información
"en bruto", es decir, sin ordenar. Para organizar estos datos, se colocan en una
"matriz de datos" que tiene filas y columnas.
Filas (horizontal): Cada fila representa a un estudiante.
Columnas (vertical): Cada columna representa un ítem del cuestionario,
como el sexo (P1), la carrera (P2), la universidad (P3), etc.
Por ejemplo, en la primera fila, los números representan las respuestas de un
estudiante específico. El primer estudiante es un varón (1) que estudia
Psicopedagogía (3), va a la Universidad Católica (3), tiene 21 años, ha aprobado
22 materias y entró a la universidad en 2015. En cuanto a su satisfacción, indicó
que está "de acuerdo" (2) con la idea de que su carrera le permitirá “ser alguien
en la vida” y “completamente de acuerdo” (1) con que está satisfecho con su
progreso en la carrera.
Esta forma de organizar los datos hace que sea más fácil ver la información en
conjunto y analizarla de forma ordenada.
La forma de la matriz de datos en InfoStat® es la siguiente:
La matriz de datos es un arreglo que permite organizar los datos de forma
estructurada:
Filas: Cada fila representa a un individuo o caso específico, que es quien
provee la información. Este "individuo" puede ser una persona, un hogar,
una empresa o incluso un país, y se llama unidad de análisis.
Columnas: Cada columna representa un aspecto específico de estos
individuos (como edad, carrera, o cantidad de materias aprobadas en el
caso de estudiantes).
Celdas: Cada celda contiene el valor de un individuo para una
característica particular (por ejemplo, si el valor de una celda para "edad"
es 21, significa que ese estudiante tiene 21 años).
Es importante definir bien cuál es la unidad de análisis en cada estudio, ya que
esto determinará cómo interpretamos los datos. Por ejemplo:
Si estamos estudiando a personas como unidades de análisis, podemos
investigar características individuales, como su acceso a la educación
superior.
Si la unidad de análisis son los países, podemos estudiar características
de los países, como la proporción de personas que acceden a la
educación superior.
Cada tipo de unidad de análisis (personas, hogares, escuelas) tendrá
características específicas según el enfoque de la investigación. Para escuelas,
las características podrían ser su tipo (pública o privada), nivel educativo
(primaria o secundaria), cantidad de alumnos, etc. Para hogares, podrían incluir
el número de miembros, composición, situación económica, y así
sucesivamente.
Los individuos
un "individuo" o unidad de análisis, que es el objeto al que se le observan ciertas
características para la investigación. Esta "unidad" puede ser una persona, pero
también puede ser una entidad colectiva, como un hogar, una empresa, una
escuela o incluso un país.
Definir claramente la unidad de análisis es crucial porque determina el enfoque
de los datos y cómo se interpretarán los resultados. Por ejemplo:
Personas como unidades de análisis; si decimos que "las personas de
menores recursos acceden menos a la educación superior," estamos
enfocándonos en individuos específicos. Países como unidades de análisis; si
decimos que "en los países más pobres es menor la proporción de personas que
acceden a la educación superior," el análisis no es sobre personas individuales,
sino sobre las características de los países.
Cada unidad de análisis tendrá características diferentes según el objeto de
estudio: Escuelas; las características observadas podrían incluir si es pública o
privada, el nivel educativo (primaria o secundaria), la cantidad de estudiantes y
los turnos que ofrece. Hogares; se podrían observar el número de miembros, la
composición familiar y la situación económica.
Las variables
Cada columna de la matriz de datos es un ítem del cuestionario, es decir un
aspecto seleccionado de las unidades de análisis sobre el que se llama la
atención. Esos aspectos se denominan variables. Así, el sexo es una variable,
como lo es la carrera que cada estudiante cursa, el año en que ingresó, etc. Cada
ítem del cuestionario se constituye en una variable. Las variables son los
aspectos de los individuos que se someterán al análisis. Su cualidad central es
la que le da nombre: la de variar. Llamamos variable a una característica de
las unidades de análisis que puede asumir diferentes valores en cada una
de ellas.
Las categorías
Las categorías son los posibles valores o respuestas que puede asumir una
variable. Por ejemplo, en una pregunta de un cuestionario sobre el sexo, las
categorías pueden ser: 1. Masculino, 2. Femenino, 3. Otro, y 4. Prefiere no
responder. Cada individuo en la encuesta elegirá una y solo una de estas
opciones.
Requisitos de las categorías
Para que las categorías sean útiles, deben cumplir con dos características clave:
1. Exclusión mutua: Cada individuo debe pertenecer a una única categoría.
Esto significa que no debe haber dudas o superposición entre categorías.
Por ejemplo: En una encuesta sobre tipos de libros, no se debería incluir
una categoría de "ficción" junto con categorías de "novelas de misterio" o
"novelas románticas", porque una misma novela podría pertenecer a
ambas. En cambio, si solo se quiere saber si una novela es de "ficción o
no", se establecerían categorías como "Ficción" y "No ficción".
2. Exhaustividad: Las categorías deben abarcar todas las posibilidades.
Esto significa que cualquier respuesta debería tener una categoría en la
que se pueda clasificar. Por ejemplo: Si preguntamos sobre el estado civil
y ofrecemos "casado", "soltero", "divorciado" y "viudo", las personas en
unión libre o separadas sin divorcio no encontrarían una categoría en la
que clasificarse. Esto se soluciona ampliando las opciones, por ejemplo,
incluyendo "unido" o "separado" o combinando en categorías como
"casado o unido" y "separado o divorciado".
En algunas variables como la edad, donde los valores son números, puede
ser difícil establecer un límite superior sin dejar fuera a algunas personas. En
estos casos, se suele establecer una categoría abierta para los valores más
altos, por ejemplo, "100 años o más", aunque esto implica perder precisión
para personas mayores de 100. Es una decisión del investigador cuánto
detalle incluir y cuántas categorías crear.
Flexibilidad en la creación de categorías
El investigador puede decidir la cantidad y tipo de categorías según el enfoque
de su estudio. Por ejemplo:
En variables con categorías estándar: Para la variable "sexo", a veces
solo se utilizan "masculino" y "femenino", pero si el estudio aborda temas
de identidad de género, es posible que se ofrezca un rango más amplio o
una opción de respuesta abierta.
Número de categorías y claridad de datos: En casos como la edad,
donde podríamos mantener edades exactas hasta cierto punto, el
investigador equilibra la precisión de los datos con la claridad en la
interpretación.
Los símbolos numéricos
Las categorías en una matriz de datos pueden representarse con palabras
(como "masculino" o "femenino") o números (como en la edad). Sin embargo, es
común que en muchos cuestionarios y análisis de datos las categorías se
representen mediante códigos numéricos, incluso si lo que describen no es
un valor numérico, sino una cualidad o estado.
Ejemplo de codificación numérica
Para simplificar el análisis, cada categoría recibe un código numérico. Por
ejemplo:
En una pregunta sobre nivel de educación, las categorías podrían ser:
Usando números para cada categoría, es más fácil almacenar y analizar los
datos, ya que los programas de análisis de datos requieren esta codificación para
procesar las respuestas.
Codificación en otras variables
De la misma manera, se pueden codificar otras variables no numéricas, como
el sexo (1 para varón, 2 para mujer) o el grado de satisfacción en una escala
del 1 al 5, donde:
1 significa "completamente en desacuerdo"
5 significa "completamente de acuerdo".
Variables con datos numéricos directos
Para variables que son naturalmente numéricas, como la edad o la cantidad de
materias aprobadas, no hace falta codificación adicional, ya que cada número
ya representa un valor específico y único. En estos casos, se cumplen
automáticamente las reglas de exclusión mutua (cada valor es único) y
exhaustividad (todas las edades posibles están representadas).
La medición
En Ciencias Sociales, existe un debate sobre la medición de los fenómenos, es
decir, sobre la posibilidad de traducir algo tan complejo como la opinión o el
comportamiento en números. Tradicionalmente, se considera que algo es
medible solo si cumple con ciertas propiedades numéricas precisas, como ocurre
con la estatura o el peso. Esto es lo que se conoce como teoría clásica de la
medición y plantea limitaciones importantes para medir aspectos sociales.
Sin embargo, una definición más amplia, propuesta por el psicólogo Stanley
Stevens, sostiene que medir significa asignar números a objetos o conceptos
siguiendo una regla, lo cual representa relaciones más que cantidades exactas.
Esta definición es más útil en las Ciencias Sociales, donde no siempre medimos
en términos absolutos, sino que buscamos reflejar relaciones o diferencias
entre categorías. Por ejemplo, asignar números a distintas opiniones o niveles
educativos.
¿Cómo se diferencian las mediciones?
No todas las variables se miden igual. Para una variable como el sexo, asignar
el número 1 para varones y 2 para mujeres es una elección arbitraria; incluso
podríamos haber usado otros números. Sin embargo, en variables como la edad,
los números asignados (ej., 20 para una persona de 20 años) son directos y
“naturales” porque reflejan cantidades reales.
Niveles de medición
Los niveles de medición indican cuán significativo es el número asignado a una
categoría. Estos niveles varían:
Variables nominales (como el sexo): el número es solo un código y
podría intercambiarse por otro.
Variables ordinales (como el nivel educativo): aquí el orden importa, y
los números deben reflejar una secuencia (ej., de menor a mayor).
Niveles de medición
Los niveles de medición son categorías que ayudan a identificar cuánta
libertad o restricción existe al asignar números a distintas categorías. Esto
afecta cómo se pueden usar y entender esos números, y se dividen en diferentes
niveles, desde los más bajos, como el nominal, hasta los más altos, como el
ordinal, que incluye cierta jerarquía.
Nivel Nominal
Este es el nivel más básico de medición, donde las categorías se distinguen solo
mediante nombres o etiquetas. En este caso, los números asignados a cada
categoría solo sirven para identificar o diferenciar entre ellas, y no representan
ningún tipo de orden o cantidad. Por ejemplo, la variable "carrera" podría tener
el código 1 para Psicología, el 2 para Filosofía y el 3 para Medicina. Estos
números podrían ser cualquier conjunto que distinga categorías diferentes y,
como norma, no se pueden repetir para evitar confusión. Así, si un estudiante
tiene asignado el número 1, sabemos que cursa Psicología, pero el hecho de
que Psicología sea el número 1 y Medicina el 3 no implica ninguna relación entre
ellas, ni un "orden" entre carreras.
En el nivel nominal, no es posible realizar operaciones aritméticas sobre los
números; no tiene sentido sumar o restar estos valores, ya que simplemente
designan una categoría sin cuantificarla o jerarquizarla. La única relación entre
categorías es la de ser iguales o diferentes (ej., Psicología es diferente de
Filosofía).
Nivel Ordinal
En el nivel ordinal, a la función de distinguir las categorías se suma la capacidad
de establecer un orden o secuencia. Esto significa que las categorías de una
variable ordinal reflejan que una es "mayor" o "menor" que otra en relación con
una característica específica. Por ejemplo, en la variable "nivel educativo", se
pueden ordenar las categorías como "ninguno," "primario incompleto," "primario
completo," y así sucesivamente. Estos niveles son secuenciales, de manera que
uno indica un grado más alto o más bajo de la característica observada.
A diferencia del nivel nominal, aquí los números no son asignados de forma
arbitraria: deben seguir el orden en que aumentan o disminuyen las categorías.
Aunque en el nivel ordinal no podemos sumar ni restar categorías, sí podemos
decir que una categoría es mayor o menor que otra, algo que el nivel nominal no
permite. Así, si "ninguno" es 1 y "primario completo" es 4, podemos decir que 4
es mayor que 1, indicando un orden creciente.
Nivel Nominal: Números asignados de manera arbitraria solo para
distinguir categorías. La única relación posible es igualdad o diferencia
entre categorías.
Nivel Ordinal: Números que respetan un orden o jerarquía entre
categorías, reflejando un mayor o menor grado de una característica.
TEXTO SINCA (Sistema de Información
Cultural de la Argentina)
Encuesta Nacional de Consumos Culturales 2017
La Encuesta Nacional de Consumos Culturales 2017 es una iniciativa del Sistema
de Información Cultural de la Argentina (SINCA), que tiene por objetivo producir
información relevante para el Estado, los ciudadanos, los académicos, y el sector
privado. Los datos obtenidos a partir de la encuesta permitirán conocer en
profundidad el comportamiento del país respecto de los hábitos y consumos
culturales para proyectar, a partir de este conocimiento, políticas públicas y líneas
de acción que tengan la cultura como un factor de integración y crecimiento social.
La ENCC 2017 toma como punto de partida la edición 2013 y otros relevamientos
realizados en la región, con el objeto de permitir la comparabilidad internacional. La
encuesta comprende, en el instrumento y en el análisis derivado de los datos, las
variables del escenario nacional y regional en hábitos de consumo, patrones de
gasto y equipamiento en materia cultural.
CONSUMO DE LOS CONSUMOS CULTURALES
¿Qué pasó entre 2013 y 2017?
El relevamiento realizado en 2013 brindó un panorama de los contenidos y prácticas
culturales que escuchamos, vemos, leemos y practicamos, en un momento en que
la penetración de internet a través del smartphone aún era baja. En 2013 internet
equivalía a PC y conexión domiciliaria. En cambio, en 2017 internet se deslocalizó,
perdió arraigo a un lugar físico determinado debido al crecimiento del uso de
smartphone y la extensión de la frecuencia 4g. El crecimiento exponencial de la
digitalización de contenidos culturales posibilitada por la expansión de la red de
internet, junto con la masividad del uso de celular permiten decir que,
potencialmente, hoy podemos acceder a la cultura en cualquier momento y lugar.
La expansión de internet propulsó el crecimiento de las prácticas culturales que
pueden desarrollarse en simultáneo con otras actividades cotidianas, como
escuchar música y mirar televisión. Prestar atención exclusiva a una práctica o
consumo determinado es algo cada vez menos usual. La digitalización y la
portabilidad favorecieron una modalidad de consumo ágil y con prevalencia de
contenidos breves por ejemplo: cae la asistencia al cine, pero aumenta el consumo
de contenidos audiovisuales a través de plataformas on-demand o sitios online.
La disponibilidad de todo tipo de contenidos al alcance de nuestras manos y en
cuestión de segundos, aumenta el costo de oportunidad en el uso del tiempo, ya
que elegir una actividad en particular implica dejar de hacer muchas otras. A su vez,
para estar conectado y acceder libremente a diversos tipos de contenidos digitales
es necesario destinar más recursos económicos.
El grado y la velocidad de adaptación a los cambios tecnológicos profundizaron las
diferencias etarias referidas a hábitos de consumo cultural. La edición 2017 de la
encuesta permite captar los cambios que introdujeron las las nuevas tecnologías en
los hábitos de consumo cultural, pero eso no autoriza a desconocer la persistencia
de formas de consumo cultural tradicionales o analógicas, ya que, por ejemplo,
alrededor del 40% de la población nunca escuchó música por internet.
FICHA TÉCNICA
1. El cuestionario fue diseñado tomando como referencia el instrumento de
recolección empleado en 2013.
2. Su implementación fue llevada a cabo por la consultora en investigación de
mercado y opinión pública, Ibarómetro, a través de un trabajo de campo realizado
durante el primer semestre de 2017.
3. El cuestionario de 117 preguntas se estructuró en torno a las dimensiones: radio,
música grabada y en vivo; diarios; libros; revistas; televisión; películas y series; cine;
teatro; prácticas digitales; cultura comunitaria; videojuegos; y patrimonio.
4. La encuesta se aplicó a población de 13 y más años que residiera en
aglomerados urbanos de más de 30 mil habitantes.
5. Se elaboró una muestra probabilística, polietápica y estratificada en siete
regiones: Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, NOA, NEA, Centro,
Cuyo y Patagonia.
6. La muestra abarcó 2.800 casos efectivos y el margen de error fue de +/- 3%.
¿Qué escuchamos? Música en general, radio y recitales
En los últimos años la expansión de internet fue uno de los fenómenos que más
influyó en la manera de escuchar música. El celular pasó a ser el principal soporte
de escucha y la aparición de plataformas que almacenan grandes volúmenes de
información hizo de la música un hábito tan frecuente como portable y se trata de
una práctica extendida en casi todas las edades. El consumo de música grabada
está atravesando un período de transición, un 46% de la población sigue
escuchando música a través de soportes tradicionales, como radio o estéreo del
auto, etc.
La radio también ha experimentado algunas transformaciones dignas de
consideración: así, aunque se verifica claramente la vigencia del aparato transmisor,
la mayor parte de quienes lo utilizan son adultos, mientras que los jóvenes
comienzan a escuchar radio a través de internet. Esto pone en evidencia que no
todos consumen radio de la misma forma.
Los jóvenes son los protagonistas privilegiados de otro consumo cultural musical:
los recitales. recitales. Pero aunque la población joven es la que más asiste, el nivel
socioeconómico es el factor que explica en gran parte la capacidad de concurrencia
a estos eventos, ya que la población de los estratos bajos es la que menos asiste y
la que más dejó de ir entre 2013 y 2017.
MÚSICA
En la Argentina, escuchar música sigue siendo una práctica universal. Solamente un
2% de la población no desarrolló nunca esta costumbre. Entre los géneros más
escuchados se destacan el rock nacional, la cumbia y la música romántica. Se
escucha un promedio de alrededor de 2 horas 45 minutos diarios de música.
Entre 2013 y 2017 se registró un marcado crecimiento de la escucha de música
online.
Música y edad
El hábito de escuchar música adquiere características diferenciales según la edad
de la población: así, por ejemplo, los jóvenes no sólo escuchan más que los
mayores, sino que lo hacen también más frecuentemente.
Radio
El 70% de la población escucha radio y el 62% usa el aparato transmisor tradicional.
Además, el promedio diario de escucha llega a tres horas y cuarto. No obstante,
entre 2013 y 2017 disminuyó 17 puntos porcentuales la proporción de oyentes de
radio. Este hecho se explica, fundamentalmente, por la muy significativa caída de la
escucha entre los jóvenes de 12 a 17 (pasó del 73% al 39%), que constituyen el
grupo que menos escucha radio. En cambio, a partir de los 18 años el consumo
radial comienza a crecer de manera proporcional a la edad.
Edad y nivel socioeconómico
La asistencia a recitales está fuertemente asociada a la edad: en 2017, 5 de cada
10 espectadores eran jóvenes de entre 12 y 29 años. La encuesta también mostró
resultados diferenciales por nivel socioeconómico: casi el 50% de la población de
los estratos altos concurrió a recitales durante 2017 contra el 9% de la población de
NSE bajos. A su vez, el primer grupo casi no registró diferencias entre 2013 y 2017,
en tanto que el último mostró una caída de 16 puntos porcentuales. Para los niveles
socioeconómicos más altos, el factor tiempo es el que mayor protagonismo tuvo en
las razones de no asistencia. En cambio, las limitaciones económicas y la falta de
interés fueron los motivos más mencionados entre la población de los estratos más
bajos que dejó de ir a recitales.
¿Qué miramos? Contenidos audiovisuales en general, televisión,
películas, series, cine, teatro y museos
El consumo de contenidos audiovisuales en el hogar es un hábito cultural que se
adaptó de manera muy versátil a la irrupción de los nuevos formatos digitales. No
sólo todos los argentinos siguen mirando televisión, sino que además, se están
consolidando nuevas vías de consumo, como YouTube y Netflix. Sin importar la
edad, el nivel socioeconómico ni la región geográfica, ver televisión sigue siendo
una práctica cotidiana y doméstica.
En este contexto caracterizado por la realización de prácticas simultáneas, la
asistencia presencial a cines, teatros o museos se ve claramente afectada, tal como
lo demuestra la disminución de público entre 2013 y 2017.
TV - Soportes
Prácticamente todos los argentinos miran televisión y lo hacen a través del televisor
como soporte principal (95%). Un dato a destacar es que más de la mitad de los
televisores de los hogares son smart TV (54%). El promedio de consumo diario de
TV ronda las tres horas y cuarto. La mayoría utiliza servicios de TV por cable (73%)
y un 21% de los espectadores mira sólo TV de aire.
Broadcasting
La gran mayoría de los argentinos mira programas televisivos en el momento y por
el canal desde el cual son emitidos. Sólo una minoría (8%) los mira en otro
momento a través de YouTube u otras páginas de internet, lo que da cuenta de la
relevancia que sigue teniendo la programación de la grilla televisiva para los
televidentes.
TV y redes sociales
Mirar televisión permite realizar otras actividades al mismo tiempo. Entre ellas, usar
internet y redes sociales. En este sentido, la encuesta muestra que muchos jóvenes
entre 12 y 29 años publican comentarios relacionados con los programas y
contenidos que ven en la TV.
Otras formas de ver contenido audiovisual:
En el hogar, además de programas de TV,
también se consumen películas, series,
documentales y videos. Si bien la principal vía de
consumo son los canales de TV por aire y cable
(58% y 74% de la población los utiliza
frecuentemente), la modalidad online se consolidó
como la segunda opción más elegida. Los sitios
gratuitos como Youtube y las aplicaciones pagas
como Netflix representaron alrededor de un 32%
y un 25% cada una.
Películas y series por internet
Entre 2013 y 2017 los patrones de consumo de estos contenidos se modificaron
notoriamente. Cayeron la descarga y el uso habitual de reproductores de DVD pero
los sitios para ver online pasaron a utilizarse con mayor frecuencia.
CINE
Un 35% de la población asistió al menos una vez al cine durante 2017. De este total,
la mitad lo hizo con una frecuencia trimestral y el 45% vio al menos una película de
origen nacional en el año. De este total, la mitad lo hizo con una frecuencia
trimestral y el 45% vio al menos una película de origen nacional en el año. Entre los
géneros que más se eligen se destacan la acción y el suspenso.
La asistencia al cine tiene un comportamiento muy asociado a la edad y al nivel
socioeconómico: 5 de cada 10 jóvenes de entre 12 y 29 años, y 7 de cada 10
personas de nivel socioeconómico alto suelen ir al cine. Durante el último año, un
37% de la población que acostumbraba ir al cine dejó de hacerlo. Entre sus
principales razones se destacan los motivos económicos (32%) y la falta de tiempo
(26%).
Teatro
Composición del público
En Argentina, la asistencia al teatro es un hábito con mayor participación femenina.
Tanto en 2013 como en 2017 la proporción de mujeres que asistió al teatro superó
notablemente la de los hombres. Esos años se verificó, respectivamente, un 22% y
24% más de espectadoras.
2013 - 2017
Mientras que en 2013 el 19% de la población asistió al teatro, en 2017 sólo lo hizo el
11%. Esto representa una reducción de poco más del 40%.
Museos
La asistencia a museos mostró un comportamiento similar al del teatro, el primero
pasó del 19% en 2013 al 12,5% y el segundo, del 19% al 11%. A pesar de esto, la
proporción de población asistente en el nivel socioeconómico más alto permaneció
estable (en torno al 30%). En cambio, en los estratos bajo y medio bajo, la
asistencia cayó del 11% al 4% y del 13% al 6% respectivamente. Como en el resto
de las prácticas culturales que demandan salir del hogar, el consumo en los niveles
socioeconómicos más bajos fue el que más se resintió.
La asistencia a este tipo de espacios no sólo se encuentra asociada a la capacidad
económica: el nivel educativo también juega un rol importante. Así, el nivel de
concurrencia a museos es mayor entre la población con nivel educativo terciario,
universitario y postuniversitario.
¿Qué leemos? Lectura de diarios, revistas, libros y portales de
noticias
Las prácticas de lectura de libros, revistas y diarios no son indiferentes al impacto
del proceso de digitalización cultural. Los datos de alza o baja de consumo de los
bienes que conforman la canasta de lectura no pueden, por tanto, omitir dicho
fenómeno. La extensión de los textos y el tiempo exclusivo que exigen a los lectores
son signos de la tensión que atraviesa la lectura contemporánea. La caída de la
lectura de libros, diarios en papel y revistas, y el crecimiento de la lectura de blogs o
portales en internet permiten divisar un nuevo horizonte para las prácticas de
lectura.
Libros
Público lector
Mientras que la lectura en general (libros, diarios, revistas y blogs; en papel o
internet) mantuvo valores estables entre 2013 y 2017, la lectura de libros
experimentó un notable descenso. Entre los motivos de no lectura, la falta de interés
es el más mencionado en todas las edades, géneros y sectores socioeconómicos.
La escuela y la lectura
En Argentina la lectura es una práctica muy asociada a la educación, ya que 7 de
cada 10 jóvenes de entre 12 y 17 años leyeron al menos un libro durante 2017.
Además, tal como se verificó también en 2013, los valores más altos de lectura de
libros se dan en las edades asociadas a la escolaridad y al estudio universitario.
No obstante, cuando se analiza la cantidad de libros leídos per cápita (incluyendo a
los no lectores), el promedio anual pasó de 3 libros en 2013 a 1,5 en 2017. Los
datos arrojados por la encuesta muestran que casi 5 de cada 10 libros leídos
corresponden a autores argentinos.
Soportes de lectura
El papel sigue siendo el soporte principal para leer libros: mientras que un 43% de la
población lo elige como medio de lectura, sólo el 10% lee en formato digital. Con
respecto a esta última modalidad de lectura, el soporte más usado para leer libros
en pantalla es la computadora. La lectura de libros es el único consumo en el que la
computadora supera al celular como dispositivo digital principal.
Lectura digital
La lectura digital de diarios es cada vez más significativa: todos los días un 13% de
la población lee diarios por internet y un 11% lee noticias y artículos en las redes
sociales. No obstante, el 27% de la población aún lee diarios en papel algunos días
a la semana. El celular es el principal soporte para lectura digital de diarios, y los
adultos de entre 18 y 49 son los que más lo utilizan, tanto para leer noticias en redes
sociales como para leer diarios en internet. En cambio, el consumo de diario en
papel es más frecuente entre los adultos de más de 50 años.
¿Qué hacemos en internet?
Prácticas digitales: redes sociales, videojuegos otras actividades
en internet
Internet es el consumo que más creció tanto en extensión como en intensidad. La
peculiaridad de internet radica en que no es en sí mismo un consumo cultural, pero
actualmente resulta una condición de posibilidad de la producción, circulación y
consumo masivo de bienes culturales. Es decir que internet es una cualidad de la
cultura contemporánea y, en este sentido, reclama un doble análisis: el de su
incidencia en cada sector cultural y el de su penetración y los modos que asume en
la sociedad argentina.
Gran crecimiento
El ritmo de crecimiento del uso de internet (aumentó un 15% con relación a 2013)
permite esperar para los próximos años una penetración casi universal, equiparable
a la de la TV (98%). De acuerdo con los datos de la encuesta, el 80% de los
argentinos usa internet y el 63,5% tiene conexión en su casa. Además, casi la mitad
de quienes no usan internet son adultos mayores de 65 años y el motivo principal
por el cual no lo hacen es porque aún no aprendieron a usarlo.
Internet=celular
Cada vez más, hablar de internet es hablar de celular. El uso de la PC descendió en
los últimos años y ya no es el soporte más usado para navegar en internet; fue
reemplazado por el celular en casi todos los consumos culturales digitales. La
conexión a internet creció a la par del uso del celular. En la actualidad, casi el 90%
de la población tiene celular y el 75 % lo utiliza como una terminal multifunción de
consumo cultural: escucha música, ve películas y series, lee y juega videojuegos a
través de ese soporte.
De acuerdo con los datos de la encuesta, el tiempo promedio de conexión a internet
es de 4:29 hs, valor que supera el tiempo diario de consumo de música (3:15 hs.) y
de televisión (2:45 hs.). Y aunque el tiempo de utilización de internet no es
exclusivamente cultural, se trata de una práctica que atraviesa y/o posibilita el
consumo masivo de bienes culturales. La extensión y la intensificación del uso de
internet y del celular impactan en el tiempo y la modalidad que asumen las formas
contemporáneas de consumo cultural: el consumo simultáneo y deslocalizado e
hiperconectado de la cultura digital.
Redes sociales
Además de escuchar música, mirar películas y series y jugar videojuegos, los
usuarios de internet usan, y mucho, redes sociales. Facebook es la red social más
masiva (el 64,4% de la población tiene una cuenta), le sigue Instagram con un
27,3% y Twitter con el 13,2% de la población como usuaria.
¿En qué gastamos? Gasto en los consumos culturales
Los cambios en los patrones de consumo descritos en este informe
impactaron significativamente en el gasto promedio realizado en cultura. Éste
refleja la migración de consumos culturales analógicos hacia consumos de
tipo digital. Tanto es así que en 2013 el 33% del gasto cultural correspondía a
consumos digitales, mientras que en 2017, dicha proporción asciende al 50%.
2013: 67% ANALÓGICO
33% DIGITAL
2017: 50% ANALÓGICO
50% DIGITAL
Gasto por consumo
En 2017 las prácticas digitales (internet, cable y celular) representan el principal
ítem en el gasto cultural total ($1.125 por mes). Este monto más que duplica el del
resto de los gastos en cultura considerados individualmente. Como contracara, los
consumos a los que se destina un menor gasto promedio por mes, son el teatro, los
libros y revistas, y el cine.
UNIDAD 3: WELTI (1997) Demografía
Tipos de datos demgraficos
Es posible diferenciar los tipos de datos en base a sus diferentes caracteristicas:
1. Segun el objetivo que definio su recoleccion
Un dato se va a denominar primario cuando su recolseccion tuvo como finalidad satisfacer
las necesidades u objetivos especificos de una invetigacion concreta. Se denomina dato
secundario al que se utiliza en una investigación sin haber sido recogido en el contexto de
esta, es decir, infomacion disponible o previamente existente. Esto es relativo, ya que un
dato puede ser primario para una investigación o secundario para otra.
La importancia de esta distincion esta en la vinculacion entre la investigación y el dato, y
por lo tanto, con las limitaciones del uso y manejo de la informacion. Los datos primarios
pueden parecer los mas utiles, pero no deben ser considerados como los unicos valdos.
Existe la tendencia, sobre todo entre sociologos, de utilizar datos primarios, por lo tanto, se
hacen encuestas, entrevistas, etc. Como contrapartida, no se uilizan tanto los datos
secundarios disponibles, y hasta no s sabe donde encontrarlos (Ministerios, oficinas
gubernamentales, encuestas, etc). En la actualidad, es mayor el acceso que se tiene a esos
datos secundarios, y su beneficio es que reduce los costos de la investigación.
2. Segun la forma de obtenerlos
Son datos directos aquellos que se consiguen de manera simple y sin mayores supuestos,
o los que representan series de numeros absolutos. Son indirectos los obtenidos luego de
operaciones de cálculo cuya aplicacion requiere de supuestos.
3. Segun el grado de correccion que tienen
Se denominan datos brutos a aquellos que se presenan sin correcciones, degradaciones ni
suavizamientos. En cambio, los datos corregidos son aquellos que fueron sometidos a
tecncas de suavizmiento, ajuste, correccion o tipificacion. Son refinados los que se
presentan en forma más detallada y precisa. Por suavizamiento se entiende a la
eliminación de fluctuaciones bruscas de la informacion. Por ajuste hace referencia a la
sustitucion, parcial o total de los datos observados. La idea de correccion es introducir
modificaciones a los datos originales. Por último, la tipificacion alude a una tecnica de
descomposicion que permite controlar el efecto perturbador que ciertas caracteristicas
tienen sobre algunos datos o indicadores.
Fuentes de datos
Uno de los campos donde los estudiosos de la población concentrarían sus esfuerzos es en
captar información relevante, utilizar datos ya disponibles y evaluar. Para esto se
desarrollaron técnicas, las principales fuentes de datos que se utilizan en el análisis
demográfico son los *censos, las encuestas demográficas y las estadísticas vitales*.
1. El censo
Se define como “un conjunto de operaciones que consiste en reunir, elaborar y publicar
datos demográficos, y también económicos y sociales, correspondientes a todos los
habitantes de un país o territorio definido referido a un momento determinado o a ciertos
períodos de tiempo dado” (Naciones Unidas, 1978). Los principales usos que ofrece un
censo para la población son:
a. Registrar cambios en la magnitud y composición de la población en dos
momentos del tiempo, datos necesarios para las proyecciones de población
b. Es la fuente básica para el estudio de la migración y juega un rol creciente en la
medición de la fecundidad y mortalidad
c. Es posible, al recoger todos los datos demográficos, información socioeconómica
individual y familiar, el estudio de las interrelaciones entre las características
demográficas y socioeconómicas de individuos y hogares
Principales características de un censo de población:
● Secreto estadístico: Los datos que se recogen no puede. servir para identificar
personas específicas bajo ningún pretexto. Se pregunta el nombre como mecanismo
de familiarización con el entrevistado y para facilitar el listado y contabilización de los
empadronados
● Auspicio oficial: Es patrocinado por el Estado, independientemente que la agencia
ejecutora sea gubernamental o privada.
● Territorio bien definido: Debe ejecutarse en una zona claramente establecida.
Algunos censos pueden excluir regiones del país por cuestión de seguridad o
accesibilidad.
● Universalidad: Toda la población del territorio censal debe ser empadronada.
● Unidad Censal: En un censo de población, la unidad censal es el individuo, y en
uno de vivienda es la vivienda.
● Simultaneidad: Que la información esté referida a un momento preciso del tiempo.
Existen 3 recomendaciones internacionales para el levantamiento de censos. La primera es
que se levanten simultáneamente en todos los países y en los años terminados en cero.
La segunda es que tengan una periodicidad constante (cada 10 años). La tercera es que
se ejecute al mismo tiempo el censo de población y el de vivienda. Este último también
sirve para ampliar conocimientos de condición de vida de la población y relación entre
variables habitacionales y sociodemográficas.
La planificación total de un censo consta de 3 etapas (Pre-empadronamiento,
empadronamiento y post-empadronamiento). Primero el Pre-empadronamiento que es
donde el censo es sancionado legalmente, se estructura la operación en términos
administrativos y se define el cronograma. Dentro de este pre-empadronamiento hay un
trabajo geográfico y cartográfico que actualiza mapas nacionales y denomina zonas
censales. Además se definen los temas y las preguntas, las cuales deben ser pocas y lo
más precisas posibles.
Para elegir los temas tienen en cuenta algunos factores como. a) las necesidades de
información que tiene el país, b) la comparabilidad internacional y con los censos anteriores,
c) la disposición a responder, y d) los costos de cada tema.
Temas usuales en los censos:
Geográficos: Ubicación de la persona en el momento
del censo, residencia habitual y el tipo de localidad (rural o urbana)
Demográficos: Datos sobre el hogar y relación de parentesco entre sus componentes. Se
pregunta edad, sexo, estado conyugal y lugar de nacimiento de cada individuo. Es frecuente
que existan preguntas para captar migración, aunque estas varían según los países. De
manera creciente se incluyen preguntas para estimar, de manera indirecta, mortalidad y
fecundidad.
Educación: Se pregunta por el alfabetismo y nivel institucional. También sobre la asistencia
actual a la escuela.
Actividad económica: Hay preguntas para averiguar si el individuo es económicamente
activo o inactivo, cuál es la ocupación específica que tiene, en qué rama de actividad
económica se desempeña y cuál es su categoría ocupacional.
Otras: Dependiendo del país se pregunta por rasgos como etnia, religión, idiomas, etc.
Durante este pre-empadronamiento, se realizan ensayos del cuestionario, pruebas de
campo y censos pilotos en zonas seleccionadas.
El empadronamiento es el levantamiento mismo de los datos, y se inicia en la capacitación
de los empadronadores y supervisores.
Existen 2 tipos de empadronamiento: el de facto y el de jure, también denominados de
hecho y de derecho. El primero empadrona a las personas en el lugar donde se
encuentren en el momento del censo, para lo cual normalmente se utiliza la pregunta
relativa al lugar donde pasó la noche anterior. El segundo empadrona a las personas en
su lugar de residencia habitual. Es decir que no se empadrona ni contabiliza a quien no
reside en esa vivienda. En todos los casos el empadronador tiene un supervisor
Luego del censo viene la etapa del post-empadronamiento, que incluye la recepción y
verificación de los cuestionarios, la codificación, la aplicación de programas de
crítica y asignación, el procesamiento estadístico y la publicación de los tabulados. A
veces hay encuesta de evaluación para verificar errores de cobertura y calidad de
información. En algunas ocasiones se utilizó el muestreo para adelantar resultados
provinciales.
Los resultados de un censo aparecen públicos de manera escalonada. A los días pueden
entregarse las cifras de la población total del país y algunas de sus principales
características. Posteriormente pueden entregarse cifras provisionales. Sin embargo es
imposible que todos los datos estén listos antes de un año.
La operación censal finaliza únicamente cuando se publican los resultados. A pesar de los
problemas que muchas veces presenta la información, normalmente el censo es la fuente
de datos de mayor importancia, porque tiene información de toda la población y
aborda aspectos importantes para algunos campos. La explotación de sus datos creció
últimamente con la disponibilidad de tecnología y “software” computacional, que permite
manejar la información de un censo de manera desagregada geográfica y
administrativamente. Además la información a escala desagregada es cada vez más
necesaria a causa de la creciente descentralización político administrativa.
Las encuestas demograficas
Son utilizadas como fuentes de datos para análisis demograficos referidos a los
componentes del cambio de la población (fecundidad, mortalidad y migraciòn). Las
encuestas demograficas pueden ser de 2 tipos:
Prospectivas: Registran los movimientos y hechos demograficos, y a veces de otro tipo,
de la poblacion bajo observacion durante un periodo de tiempo. Entonces se hace un
cuestionario a una o un grupo de personas de manera repetida en un periodo de tiempo.
Es por eso que se llaman “visitas repetidas”. Los datos recolectados de estas encuestas son
muy vaoliosos y permiten un análisis riguroso de lo mencionado anteriormente. Sin embargo
su costo es muy elevado.
Retrospectiva: Cuestionario que se aplica en una sola ocasion; las respuestas permiten
reconstruir la historia demografica de los individuos entrevistados. En este caso, para la
mortalidad y fecundidad se utilizan preguntas que permiten la estimacion directa e indirecta
de ambas variables. En el caso de la migracion, las preguntas indagan la historia de cambio
de residencia de los individuos y motivaciones para salir dek lugar de origen y elegir el del
destino.
La mayor ventaja que tienen las encuestas es que, al usar muestreo, el costo es menor y
se puede tener una cantidad de preguntas mayor a las del censo. Entonces, es más
adecuada para los estudios demograficos de mayor profundidad. Su principal problema es
la existencia de errores de muestreo.
Encuestas demograficas importantes a nivel mundial: WFS World Fertility Survey (1970) y
DHS-Demogrphic and Health Surveys (1980)
Estadisticas vitales
Son registros oficiales sobre los principales hechos vitales que ocurren en una poblacion
(nacimientos, defunciones, matrimonios, etc). En el pasado eran certificados por organismos
eclesiásticos, actualmente por organismos gubernamentales llamados registros civiles.
Un registro civil consiste en la inscripción legal y compulsiva, con carácter continuo y
permanente de los hechos vitales. Tiene finalidades legales y también estadisticas o de
recopilacion de informacion.
Con respecto al formulario de estadisticas vitales, estos registros son de gran utilidad para
el estudio de la mortalidad y fecundidad. La informacion que entregan permite investigar
los niveles de estas variables en un pais y en sus distintas regiones. Ademas permite
analizar otras caracteristicas como el nivel educacional, la edad, la raza, etc. En el caso de
la migracion, en cambio, su utilidad es muy reducida a causa de la inexistencia de
informacion al respecto.
Problemas de las fuentes de datos demograficos
Los errores existentes pueden dividirse en 2 grandes tipos: a) los provenientes de
deficiencias en la contabilidad de las personas o hechos, denominados “errores
de cobertura” b) los derivados de deficiencias en la informacion
recogida,llamados “errores de contenido”. Ademas se detectó la existencia de
errores tipicos, que pueden ser eliminados o compensados a tarves de diversas
tecnicas.
Problemas de la informacion censal
En el caso del censo de poblacion, los errores se relacionan con la sub o
sobreenumeracion de personas. Estos errores pueden originarse en deficiencias del
trabajo cartografico, errores en la instrucción de los empadronadores o inadecuada
coordinacion y supervision de la recoleccion de datos. Aunque el censo deberia registrar a
todos los habitantes, a menudo hay gente que no es contabilizada, como otras que son
empadronadas más de 1 vez.
Normalmente, la cantidad de personas omitidas, es mayor que el número de censadas.
Debido a esto, el número que contabilizan es menor a la poblacion realmente existente en
las zonas censadas. Esta es una omision neta que varía segun el pais y lazona dentro de
cada pais. Existe ademas omision completa de areas geograficas por circunstancias de
accesibilidad, clima o error cartografico. La omision completa de viviendas es otro tipo
de fallas producidas por problemas de empadronador u otras circunstancias. Por otro lado y
como último error está el de omision de personas, que se da cuando la informacion censal
entregada por el jefe del hogar y el empadronador no pueden identificar a ciencia cierta si
las personas que identifica el informante son todas las que durmieron alli la noche anterior o
residen en la vivienda.
El error de contenido afecta practicamente a todas las preguntas de la boleta y tiene su
origen en diversas etapas de la operacion. Puede surgir por una desacertada elaboracion
del cuestionario (mala redaccion, inadecuada seleccion de preguntas, distribucion
inconveniente de estas). También puede presentarse durante la recoleccion misma de los
datos, por una incompleta preparacion de entrevistadores o desconocimiento del
informante, y por último, puede producirse por errores adicionales en los procesos de
codificación o digitalizacion.
Uno de los errores más comunes de la informacion canal es la declaracion de edad.
Debido a equivocaciones o desconocimiento de los informantes, habitualmente la
distribucion de la poblacion segun edad que registra el censo tiene grupos
subrepresentados y otros sobrerepresentados. También hay problemas en las preguntas
sobre el número de hijos tenidos. Ademas son comunes los errores en las respuestas a
preguntas relacionadas con la actividad economica.
Errores en las encuestas
En el caso de las encuestas hay errores provenientes del muestreo y aquellos que tienen
otro origen. Dentro de los primeros están las deficiencias del marco muestral, lo que
puede significar que algunas unidades de la poblacion que se desea estudiar tengan
probabilidad de seleccion nula, y por lo tanto, se presenta omision. Otra causa de errores
muestrales pueden encontrarse en un diseño mal definido o equivocadas reglas de
asociacion entre unidades de observacion y unidades muetsrales.
Dentro de los errores de contenido se consideran los mismos comentados en el caso de los
censos. Al compararlos con estos ultimos, en los de las encuestas se conjugan elementos
que tienden a disminuir el riesgo de error de contenido (queines recogen los datos están
mejor preparados y tienen más experiencia y el tiempo disponible es mayor), con otros que
tienden a elevarlos(haymas preguntas y son más complejas).
Errores en las estadisticas vitales
Pueden originarse en una falta de recursos del sistema, en errores, omisiones de la
legislacion, en la escasa utilidad de reportar el hecho, en una actitud reacia de la poblacion
a certificar este tipo de eventos, en problemas de coordinacion dentro de la administracion
pública y en deficiencias de losinformantes vitales.
La fuente más conocida de error es la omision o subregistro, originada por la no
inscripcion de algun hecho vital. Es importante definir a lo que se refiere este texto por
“alcance”, entendido como la medida en que el sistema es aplicado a toda la poblacion,
ya que en algunos paises ciertos grupos de la poblacion pueden ester oficiakmente
eximidos de entregar ifnormacion al registro de hechos vitales. Por otro lado, por
“cabalidad”, se alude a la medida en que la poblacion da cuenta de los hechos vitales.
La omision está ligada con este último concepto y varía significativamente entre los distintos
paises segun el desarrollo alcanzado por el sistema de estadisticas vitales, lo que se vincula
con el grado de avance socioeconómico de cada nacion.
Otro error tipico de los registros de hechos vitales se relaciona con la oportunidad, y
adquiere la forma concreta de inscripcion tardia. Es decir, que la gente registre ciertos
hechos vitales luego de algun periodo de tiempo. Esto puede alterar algunos indicadores
demograficos, sobre todo si la tendencia al registro tardio tiene fluctuaciones marcadas año
a año. Otro error es la duplicacion de inscripciones, ya que afecta a las estadísticas vitales,
aunque losavances informaticos y losprogresos en lalegislacion pertinente tienden a reducir
drasticamente su ocurrencia.
Evaluacion de la informacion de fuentes de datos demograficos
Por la evaluacion de la informacion se entiende “la apreciacion en conjunto de la calidad de
ella”. Los procedimientos de evaluacion de la informacion sociodemocrafica pueden
agruparse de la siguiente manera:
● Comparación de los datos observados con alguna configuracion esperada.
● Comparación de los datos observados con los correspondientes de paises similares
● Comparacion codatos provenientes de otras fuentes de informacion demografica y
no demografica.
● Utilizacion de la ecuacion compensadora y de etcnicas indirectas más complejas.
● Evaluacion directa a traves de nuevas recolecciones de datos.
● Examenes sobre la coherencia interna de la informacion.
Procedimientos de evaluacion de la informacion de fuentes de datos demograficos
El primer paso de la evaluacion es una acabada y minuciosa observacion de los datos,
ya sea en los cuadros, gráficas o en los indicadores que se desprenden de los mismos. Por
ejemplo, la distribucion segun edad de la poblacion tiene, normalmente, cierto perfil y
solamente mirando las cifras pueden identificarse sesgos en las declaraciones de la edad.
En el caso de los nacimientos, la existencia de omision diferencial entre los sexos puede
evaluarse segun la cantidad de hombres y mujeres registrados como nacidos vivos en un
año calendario. Por otro lado, una observacion cuidadosa de los datos es un factor basico
para detectar errores como falta de respuestas, o confusiones entre No-Responde y una
categoría nula.
Un segundo paso es el análisis de su coherencia interna.Cuando se tienen los datos
originales, pueden utilizarse programas computacionales de revision, que relacionan, segun
reglas logicas, los datos disponibles y detectan errores. Ademas, hay programas
computacionales que imputan losvalores mas de acuerdo con la realidad en caso de errores
y no respuestas.
Al evaluar los datos disponibles, el tercer paso es su comparación con la informacion
obtenida en situaciones parecidas o con los valores que arrojan otras fuentes. Es
recomendable entonces, comparar los valores censales con los provenientes de
estadisticas vitales o encuestas demoigraficas disponibles, y también contrarrestar los
valores obtenidos con los de otras regiones coin caracteristicas semejantes.
Un cuarto paso, está en la utilizacion de la ecuacion compensadora, la fórmula basica del
cambio de poblacion. Este paso implica comparar las cifras demograficas en un momento
definido como final, con aquellas que se desprenden del efecto, sobre la poblacion existente
en el momento estipulado como inicial, del balance de los componentes de la dinamica de la
poblacion entre el instante inicial y el final.
BOLONGA, Eduardo: “Métodos estadísticos de Investigación”
Distribuciones de frecuencia
Una vez que se identifica la variable y se reconoce su nivel de medición, es necesario darle
a la matriz de datos un formato que permita hacer lecturas de los resultados, ya que es
imposible observar una tabla que tenga gran cantidad de filas y columnas:
Tablas de distubucion de frecuencia
Las tablas son las que resumen los recuentos, en el siguiente ejemplo indican que hay,
de los 150 casos, 89 doses y 61 unos:
A la cantidad de casos se le llama técnicamente frecuencia absoluta simple y se la
identifica como f. La tabla es entonces:
El total de 150 casos, resulta de la suma de todas las frecuencias absolutas simples,
esto se indica así:
Que se lee: “La sumatoria de las frecuencias desde 1 hasta k es igual al total de
observaciones”
●
●
●
En esa expresión,
es el símbolo de suma o sumatoria e indica la realización de
esta operación (sumar)
Las f: son las frecuencias absolutas simples. El subíndice i va cambiando entre
categorías.
La expresión i=1 señala desde que valor de i se inicia la suma, así como k señala la
última categoría a sumar.
●
n es el total de casos (observaciones)
Lo mismo puede indicarse como:
La frecuencia absoluta simple de cada valor de la variable es el número de casos que
asumen ese valor. Se indica f
Si se quisieran comparar esta frecuencia con las de otra matriz de datos que tuviera un
número total de casos diferente de 150, sería inadecuado usar los valores absolutos aquí
presentados. La comparación va a depender de cuál es el total sobre el se se los cuente,
para comparar con certeza nos hace falta indicar el peso relativo de los varones (en el
caso de comparar el ejemplo anterior con uno en el que haya 120 varones), no su número
total, sino su contribución al total de casos.
Para calcularlo se divide el número de varones en el total general. En el ejemplo donde hay
89 varones y el total de personas es 150, se dividen esos dos números. Por lo tanto se
puede decir que los varones constituyen una proporción de 0,59 o bien representan el 59%
del total. Estas proporciones se denominan frecuencias relativas simples, y se simbolizan
como f’ (efe prima).
Es importante saber también que la pérdida de información es parte inevitable del proceso
en el que se resume los datos, cuanto más sintética sea la presentación, más información
sobre cada individuo se pierde. Esto puede visualizarse como el proceso en el que se “toma
distancia” de los datos originales, cada vez hay mejor visión de los datos en conjunto, pero
menor visión en los detalles.
La frecuencia relativa simple de cada valor de la variable es la proporción de casos
que asumen ese valor. Se identifica f’
Por otro lado, si hablamos de un nivel de medición más elevado sería así
En esta tabla se puede hasta calcular otras frecuencias como cuántos alunos de menos de
20 años hay. Para saber eso hay que sumar las frecuencias de las categorías que indiquen
los alumnos de 17, 18 o 19 años.
Ademas de indicar cuantos casos tiene determinados valores de la variable, resulta de
interes mostrar cuantos tienen valores iguales o menores a uno determinado. Esto va a ser
indicado por las frecuencias acumuladas, que responden a la pregunta por la cantidad de
casos que hay por debajo de una categoría de la variable. El cálculo de frecuencias
acumuladas consiste en contar las frecuencias de la categoría que interesa y sumarla a las
frecuencias de las categorías anteriores a ella. En el ejemplo de la distribución de edades
sería:
Es decir, se agregan dos columnas más, las frecuencias acumuladas F y las relativas F. Las
primeras se obtuvieron sumando a la frecuencia absoluta de cada categoría, las frecuencias
absolutas de las categorías anteriores a ellas. La última categoría tiene por frecuencia
absoluta acumulada al total de los casos.
La frecuencia absoluta acumulada de cada valor de la variable es la cantidad de casos que
asumen ese valor y todos los valores a él. Se indica F
La última columna de la tabla es la transformación en relativas de las frecuencias
absolutas acumuladas y se logra con el mismo procedimiento que se usó para las
relativas simples; el de dividir por el total de casos. Se denominan frecuencias
acumuladas relativas. La frecuencia relativa simple es la fracción de casos que
tienen una determinada categoría (o valor) de la variable, la frecuencia relativa
acumulada es la fracción de casos que tiene un valor de la variable o cualquiera
de los anteriores a ese valor.
La frecuencia relativa acumulada de cada valor de la variable es la proporción
de casos que asumen ese valor y todos los valores menores a él. Se indica F ́.
Recategorizacion
Hay dos situaciones en que se apela a la presentación de los valores de la variable en
forma agrupada, es decir que se recategoriza la variable en intervalos: si se trata de una
variable discreta con muchas categorías o si es una variable continua.
Variable discreta con muchas categorías
La construcción de intervalos es una elección; podríamos optar por mostrar todas
las categorías, con lo que quedaría una tabla grande, pero muy detallada; o bien
agrupar para ganar en sencillez de presentación. Es muy común optar por la
construcción de intervalos, de manera de mantener la cantidad de categorías
entre cinco y diez. En tablas en que se precisa mostrar mucho detalle, se opta por
la enumeración de todas las categorías. La condición de exclusión mutua se logra
terminando una categoría en un valor y comenzando la siguiente en el correlativo.
Variable continua
Si la variable es continua la recategorización es necesaria, porque no es posible
mostrar todas las categorías de una variable continua, ya que éstas son, en teoría,
infinitas. Para resolver el problema de la exclusión mutua no es posible pasar de un
valor al siguiente, por lo que se utiliza un criterio de intervalos abiertos o cerrados.
Se utilizan 3 criterios para categorizar variables, intervalos iguales, intervalos
proporcionales e intervalos teoricos
Intervalos iguales:
Se organizan los valores de la variable para lograr que el campo de variación
quede dividido en tantos intervalos como se desee siendo ellos de igual amplitud.
Si es una variable discreta y la cantidad de categorías originales no es múltiplo de
número de intervalos que se desean, la cantidad de valores en cada uno no será
idéntica, sino aproximadamente igual.
Criterio proporcional
Este criterio busca que los intervalos incluyen aproximadamente a la misma
cantidad de casos, por lo que su amplitud puede ser diferente. En el capítulo
siguiente se verá que los puntos para establecer los cortes de intervalos, se
llaman percentiles. Por ahora interesa que con este criterio se logran grupos
homogéneos en términos de cantidad de observaciones.
Criterio teórico
Aquí la decisión por el lugar donde establecer los puntos de corte para definir los
intervalos es del investigador y debe estar fundamentada. Si se considera que la
edad esperada de los alumnos observados es entre 19 y 20 años, se pueden hacer
tres intervalos con quienes tienen menos de esa edad, quienes tienen la edad
esperada y quienes tienen más de esa edad.
El modo en que se haga la recategorización de una variable depende de una
elección del investigador, que debe estar adecuadamente fundamentada.
La presentación gráfica de los resultados
Vamos a ver las representaciones gráficas que más se usan para describir información
cuantitativa. Nuevamente aquí se debe sacrificar la cantidad de información que se ofrece,
en relacion del impacto visual y facilidad de lectura que proveen los gráficos.
Cuando se trata de variables nominales, normalmente con pocas categorías, son
adecuados los gráficos de barras o los diagramas de sectores circulares (o de
torta).
Este último gráfico solo es recomendable si la variable tiene pocas categorías (no
más de tres) y las frecuencias son claramente diferentes. Esto es porque el ojo
humano no es capaz de distinguir pequeñas diferencias de ángulos, como sí lo es
para reconocer diferentes alturas de barras.
En los casos en que la variable tiene categorías cuantitativas (intervalar o
proporcional) se utiliza un gráfico llamado histograma, que no es igual al de
barras, que se usa con variables nominales.
Los histogramas pueden transformarse en polígonos de frecuencias uniendo los
puntos medios de cada intervalo como se muestra a continuación:
En este gráfico se agregaron dos intervalos, uno anterior al primero y uno
posterior al último, cuyas frecuencias son cero, con el objetivo de cerrar el
polígono sobre el eje horizontal.
El área que queda bajo este polígono es igual a la que encierran los rectángulos
del histograma, y valdrá n si se grafican frecuencias absolutas ó 1 si son las
relativas.
En este tipo de variables (intervalares o proporcionales) es posible calcular
frecuencias acumuladas, por lo que también ellas pueden representarse
gráficamente. Si la variable es discreta, cada valor aporta su frecuencia, que
salta en el valor siguiente, por eso el gráfico tiene forma escalonada.
Si la variable es continua, las frecuencias se van acumulando gradualmente a
medida que aumenta el valor de la variable, el siguiente gráfico muestra las
frecuencias acumuladas de los pesos al nacer de un conjunto grande de niños. Este gráfico
se llama ojiva de Galton y tiene otra virtud además de la claridad
visual, ya que permite interpolar valores no observados, o que no aparecen en la
tabla.
RESUMEN DE TODA LAS DEFINICIONES QUE ESTÁN ARRIBA (para mí esto es lo que
más le importa al profe)
CAPITULO 3 La expresion resumida de la infomacion
La segunda etapa de los datos consiste en calcular medidas que los resuman. Esta
etapa nuevamente implica el alejamiento de la informacion bruta, ya que se pierde de vista
a los individuos y a las distribuciones de frecuencia.
Estas medidas requieren operaciones de distinto nivel de complejidad, no es lo mismo la
que se utiliza para una escala normal que la que se utiliza en una ordinal, intervalar o
proporcional. El objetivo de describir el conjunto de datos se lograra indicando 3 tipos
diferentes de medidas. En primer lugar, las medidas de posición, que indican en torno a
qué valores se distribuyen las observaciones. Dentro de las medidas de posicion, están las
medidas centrales y no centrales. En segundo lugar, están las medidas de dispercion
conocidas también como de variabilidad, las cuales muestran si los datos están
concentrados alrededor de las medidas de centralita o si están alejados de esas medidas
centrales. En tercer lugar se describe la foma que toma la distribucion, medida con 2
indicadores: simetría y curtosis.
Para explicar el texto da un ejemplo como si fueran datos provenientes de una muestra, en
la que n representa la cantidad de casos observados.
MEDIDAS DE POSICION
Como las operaciones que pueda hacerse entre las categorías dependen del nivel
de medición de las variables, las medidas que se puedan calcular también
dependen del nivel de medición. Cada nivel se va a presentar de manera separada, pero
hay que recordar que las operaciones son válidas para un nivel determinado pero también
para niveles más altos.
Medidas de centralidad
Son las que indican alrededor de qué valores se ubican las observaciones de una
distribución de frecuencias.
Variables nominales: proporciones
Cuando se trabaja con una variable de nivel nominal, una manera sintética de
presentar la información que ofrece la tabla de distribución de frecuencias es
indicando la proporción de casos que se encuentran en una determinada
categoría. Se trata de la frecuencia relativa simple (f') de una categoría particular.
La proporción es la frecuencia relativa correspondiente a una categoría
particular. Usualmente se expresa como porcentaje. Se indica como p.
Esta medida descriptiva se usa a menudo cuando la variable nominal tiene solo dos
categorías (variable dicotómica), ya que se presenta la proporción de una de ellas e
inmediatamente se sabe que el complemento es la proporción de la otra.
Esta medida ya apareció al definir la proporción como el cociente entre la
frecuencia propia de la categoría y el total de casos. Esta proporción puede también
indicarse en variables de nivel de medición superior al nominal, pero no resulta de
interés cuando hay gran cantidad de categorías.
Variables nominales: tasas
Se define habitualmente como tasa a la frecuencia relativa de un fenómeno en
referencia a una población total, con la característica de tener en cuenta un
período de tiempo. También es común el uso del término cuando se trata de
hechos de poca incidencia, es decir que su frecuencia es pequeña. En esos casos
se la suele expresar cada 1.000, cada 10.000, o inclusive cada 100.000 casos.
Variables nominales: razones
La palabra razones se usa a menudo para referirse a cocientes calculados entre
conjuntos que no tienen elementos en común. Por ejemplo, se llama razón de
masculinidad a la cantidad de hombres por cada 100 mujeres que hay en una
población. Se obtiene dividiendo el total de varones por el total de mujeres (y
luego multiplicando por 100), que son dos conjuntos que no se superponen. Esta
medida se conoce también como índice de masculinidad.
Variables nominales: el modo
El modo, o moda, o valor modal es el valor de la variable (la categoría) que tiene la
mayor frecuencia. Dicho de otra manera, el valor de la variable más frecuentemente
observado. Esta medida no requiere ningún cálculo, no exige ninguna propiedad
de la escala de medición, por lo tanto se puede indicar en variables desde el nivel
nominal, es decir en todos los niveles de medición.
El modo es la categoría -o el valor- de la variable que tiene mayor frecuencia.
Se indica Mo
(a partir de acá le fui preguntando al chat que me explique las cosas mucho más simples
para ver si era un poco más fácil de entender!!!)
Cuando se trabaja con variables intervalares o proporcionales discretas, el modo de
distribución se identifica sin diferencias. El modo representa la categoría con mayor
frecuencia, es decir, aquella que ocurre con mayor frecuencia en la distribución. En algunos
casos, puede no haber una sola categoría con la mayor frecuencia, sino que dos o más
compartan ese valor máximo.
Una distribución se denomina bimodal cuando presenta dos categorías que comparten la
mayor frecuencia, es decir, cuando existen dos modos en lugar de uno. Este tipo de
distribución es una forma específica de la moda, que representa el valor o los valores que
ocurren con mayor frecuencia en un conjunto de datos. Sin embargo, la moda tiene el
inconveniente de ser sensible a los cambios en los valores de la distribución, ya que
depende únicamente de las categorías de mayor frecuencia y no de la totalidad de los
datos. En casos donde más de dos categorías comparten la mayor frecuencia, la
distribución se clasifica como multimodal.
Variables Ordinales: La Mediana
En el análisis de datos, cuando trabajamos con variables ordinales, es decir, aquellas en
las que las categorías siguen un orden jerárquico (como "bajo", "medio" y "alto"), podemos
utilizar la mediana como medida de centralidad. La mediana es útil en estas variables
porque aprovecha el orden natural de las categorías, permitiéndonos hacer
comparaciones como "mayor que" o "menor que". Este cálculo también se puede aplicar a
variables de escalas superiores, como las intervalares y proporcionales, pero no a variables
nominales, ya que estas carecen de un orden entre categorías.
La mediana se define como el valor de la variable que deja a la mitad de las
observaciones por debajo de ella. Es importante señalar que se refiere a la mitad de los
casos o datos observados y no a la mitad de las categorías en sí mismas. Para identificar
correctamente la mediana, los datos deben estar organizados en orden ascendente.
1. Cuando el número de observaciones es impar: la mediana es el valor central de
la serie de datos, ya que tiene el mismo número de casos por debajo y por encima.
2. Cuando el número de observaciones es par: la mediana se encuentra entre los
dos valores centrales. En este caso, se calcula como el promedio de esos dos
valores centrales.
Es importante mencionar que, en algunas ocasiones, si hay valores repetidos en la parte
central de la serie y no se pueden dividir de manera equitativa, no se puede determinar una
mediana precisa. Por ejemplo, si los datos centrales tienen más o menos valores superiores
o inferiores, la mediana no será representativa, ya que no divide a la distribución en partes
iguales.
Se denomina mediana al valor de la variable que deja por debajo a la mitad de las
observaciones. La mediana deja la misma cantidad de casos por debajo y por encima
de ella. Se indica Mdn.
Para calcular la mediana en un conjunto de datos, se divide el total de casos por dos
para identificar el punto central. Luego, se debe localizar la categoría que contiene este
valor en la tabla de frecuencias acumuladas. La mediana será la categoría que contiene al
caso central, ya que esta categoría representa el valor que divide a las observaciones en
dos partes: una mitad con valores inferiores y la otra con valores superiores. Aunque esta
categoría no necesariamente acumula exactamente la mitad de los datos, es aquella que
contiene el caso que define el punto medio en la distribución, por lo que se considera
representativa de la mediana.
Cuando se trabaja con variables de nivel intervalar o proporcional y con categorías
agrupadas, el cálculo de la mediana puede ajustarse mediante interpolación. Primero, se
identifica el intervalo en el que se encuentra la mediana, y luego se interpola dentro de ese
intervalo para obtener un valor más preciso.
Para realizar este cálculo:
●
●
●
●
●
li es el límite inferior del intervalo que contiene la mediana.
I es la amplitud del intervalo, es decir, la diferencia entre sus límites.
N/2 representa la mitad del total de observaciones.
Fd es la frecuencia acumulada hasta la categoría inmediatamente anterior a la que
contiene la mediana.
fp es la frecuencia absoluta del intervalo que contiene la mediana (no acumulada).
Estos elementos permiten refinar la estimación de la mediana cuando las observaciones
están agrupadas en intervalos.
Variables Métricas: La Media o Promedio
Cuando se trabaja con variables en niveles de medición intervalar o proporcional, se pueden
aprovechar las propiedades de estas escalas. Las escalas intervalares no solo permiten
designar y ordenar, sino que también conservan las distancias entre observaciones,
mientras que las escalas proporcionales añaden la característica de proporcionalidad de los
valores absolutos y un cero absoluto. En este nivel, los números que representan las
categorías pueden ser tratados como valores reales, lo que permite realizar operaciones
matemáticas con ellos.
La media, o promedio, se define como la suma de todos los valores dividida por el número
total de casos. Este cálculo es comúnmente utilizado y se representa con el símbolo x. Por
ejemplo, si se suman los errores cometidos y el resultado es 8,33, se escribiría como
x=8,33x=8,33 errores.
Las distribuciones de frecuencia son herramientas esenciales en el análisis de datos, ya que
permiten organizar y resumir grandes volúmenes de información de manera que se
facilite la identificación de patrones y tendencias. En un contexto donde los datos en bruto
pueden resultar abrumadores y difíciles de interpretar, las distribuciones de frecuencia
ofrecen un formato estructurado que ayuda a los investigadores a comprender mejor la
información que están manejando.
Existen dos tipos principales de distribuciones de frecuencia: la distribución simple y
la distribución agrupada. La distribución simple se refiere a la enumeración de las
frecuencias de cada categoría, donde se cuenta cuántas veces aparece cada valor en el
conjunto de datos. Este enfoque es particularmente útil cuando se trabaja con un número
limitado de categorías o valores. Por ejemplo, si se tiene un conjunto de datos sobre el sexo
de los individuos, se puede contar cuántos son hombres y cuántas son mujeres,
proporcionando una visión clara y directa de la composición del grupo.
Por otro lado, la distribución agrupada es más adecuada para datos continuos o cuando
se tiene un gran número de categorías. En este caso, los datos se organizan en intervalos o
clases, lo que permite simplificar la presentación de la información. Al agrupar los datos, se
puede observar más fácilmente la tendencia general y la forma de la distribución, aunque se
pierde algo de detalle sobre los valores individuales. Por ejemplo, en lugar de listar cada
edad de un grupo de estudiantes, se podrían agrupar en rangos de edad (18-20, 21-23,
etc.), lo que facilita la visualización de la distribución de edades en el grupo.
La construcción de tablas de frecuencia es un proceso central en el análisis de datos. Para
crear una tabla de frecuencia, primero es necesario identificar las categorías relevantes
para el análisis. Luego, se cuentan las frecuencias correspondientes a cada categoría. Este
proceso no solo implica la recopilación de datos, sino también una cuidadosa consideración
sobre cómo se agrupan y presentan. Una tabla bien estructurada debe ser clara y fácil de
interpretar, ya que una presentación confusa puede llevar a malentendidos y a
interpretaciones erróneas de los datos.
Además de las frecuencias absolutas, las tablas de distribución de frecuencia pueden incluir
frecuencias relativas, que indican la proporción de cada categoría en relación con el total.
Esto permite a los investigadores entender no sólo cuántos casos hay en cada categoría,
sino también qué porcentaje del total representan. Por ejemplo, si en un grupo de 100
estudiantes, 60 son mujeres, la frecuencia relativa de mujeres sería del 60%. Esta
información es valiosa para realizar comparaciones entre diferentes grupos o categorías.
Las distribuciones de frecuencia también pueden ser complementadas con medidas
descriptivas, como la media, la mediana y la moda. Estas medidas ayudan a resumir y
proporcionar un contexto adicional a los datos, permitiendo a los investigadores entender
mejor la tendencia central y la variabilidad de los datos. La media, que es el promedio de
todos los valores, ofrece una visión general del conjunto de datos, mientras que la
mediana, que es el valor que se encuentra en el medio de un conjunto ordenado,
proporciona una medida que no se ve afectada por valores extremos. La moda, por su
parte, señala el valor más frecuente en el conjunto de datos, lo que puede ser
especialmente útil en ciertos contextos.
La visualización de los datos es otro aspecto crucial en el análisis de distribuciones de
frecuencia. Representar gráficamente las distribuciones permite una interpretación más
rápida y efectiva de la información. Gráficos como histogramas, que muestran la frecuencia
de los datos en intervalos, y polígonos de frecuencia, que conectan los puntos de
frecuencia, son herramientas visuales que ayudan a los analistas a captar de un vistazo la
distribución de los datos. Estas representaciones gráficas hacen más evidente la forma y la
tendencia de la distribución, permitiendo a los investigadores identificar patrones,
anomalías y tendencias de manera más intuitiva.
Se puede decir que la correcta interpretación de las distribuciones de frecuencia es
esencial para la toma de decisiones informadas en investigaciones y análisis estadísticos.
La capacidad de leer y entender estas distribuciones permite a los investigadores no solo
describir los datos, sino también hacer inferencias y predicciones basadas en ellos. Por
ejemplo, al observar la distribución de edades en un grupo, un investigador podría inferir
que la mayoría de los participantes son jóvenes, lo que podría influir en la forma en que se
diseñan programas o intervenciones dirigidas a ese grupo.
Obtención Informática de las Medidas de Posición
En el contexto del análisis de datos, la obtención de medidas de posición como la media,
mediana, y percentiles se realiza a través de software estadístico, en lugar de utilizar
fórmulas manuales de interpolación. Cuando se dispone de una matriz de datos, programas
como InfoStat® permiten calcular estas medidas de tendencia central de manera directa
sobre el conjunto completo de datos. Esto facilita la obtención de resultados precisos sin la
necesidad de presentar las distribuciones de frecuencia, aunque estas pueden ser
solicitadas para brindar una visión más completa de la variable observada.
Forma de la Distribución
La media es una medida que considera todos los datos, funcionando como un punto de
equilibrio. Sin embargo, puede resultar engañosa en distribuciones no simétricas. Un
ejemplo que ilustra este concepto es una tabla que muestra una fuerte concentración en el
valor 3, donde se encuentran la mitad de las observaciones, mientras que hay un valor
extremo (10) con poca frecuencia.
En este caso, a pesar de que la mayoría de los valores están concentrados alrededor de 3,
la media calculada resulta ser superior a 4. Esto se debe a la influencia del valor extremo,
que “tira” la media hacia arriba. Por lo tanto, la media puede no ser una representación fiel
de la centralidad de los datos, especialmente en distribuciones con valores atípicos o
extremos.
Este fenómeno es especialmente relevante en el análisis de salarios en diferentes sectores.
Comúnmente se argumenta que un aumento de sueldo no está justificado porque el salario
promedio es elevado. Sin embargo, este promedio puede estar distorsionado por unos
pocos salarios muy altos, resultando en una distribución asimétrica. Esta situación genera
una interpretación engañosa de la media, que no representa adecuadamente la realidad del
conjunto de datos.
Asimetría
La asimetría es un concepto fundamental que describe la forma de la distribución de los
datos, señalando hacia dónde se sitúan los valores extremos. Se puede clasificar de la
siguiente manera:
●
●
Asimetría a la Derecha: Se presenta cuando los valores extremos son mayores que
la mayoría de los datos. Esto indica que la cola de la distribución se extiende hacia
la derecha. Por ejemplo, si en una muestra de salarios la mayoría de los empleados
ganan entre 20,000 y 40,000 pesos, pero hay algunos empleados con salarios de
100,000 pesos, la distribución es asimétrica a la derecha.
Asimetría a la Izquierda: Ocurre cuando hay observaciones excepcionalmente
bajas. En este caso, la cola de la distribución se extiende hacia la izquierda. Por
ejemplo, en un conjunto de datos donde la mayoría de los valores están alrededor
de 500 y 600, pero hay algunos muy bajos, la distribución sería asimétrica a la
izquierda.
Para evaluar la asimetría en una distribución, se pueden utilizar las posiciones relativas de
la media y la mediana:
●
●
●
Distribución Simétrica: Cuando la media es igual a la mediana.
Distribución Asimétrica a la Derecha: Cuando la media es mayor que la mediana.
Distribución Asimétrica a la Izquierda: Cuando la media es menor que la
mediana.
Estos conceptos se pueden resumir en una tabla que indique cómo se relacionan las
medidas de centralidad con la forma de la distribución.
Coeficientes de Asimetría
Además de la observación visual de la posición relativa de la media y la mediana, existen
coeficientes de asimetría que permiten cuantificar y comparar la asimetría entre diferentes
distribuciones. Un coeficiente positivo indica asimetría a la derecha y uno negativo indica
asimetría a la izquierda. Un coeficiente de cero indica simetría. Uno de los coeficientes más
utilizados es el coeficiente de asimetría de Fisher
Por otro lado, en la práctica, es raro que el coeficiente de asimetría sea exactamente cero,
por lo que se considera que una distribución es simétrica si el coeficiente se encuentra entre
-0,5 y 0,5.
Curtosis
La curtosis es otra medida importante que describe la forma de la distribución,
específicamente, cuán “puntiaguda” es la curva de distribución. Existen diferentes formas de
distribuciones según su curtosis:
●
●
●
Leptocúrticas: Distribuciones que tienen una forma más aguda y alta, lo que indica
una mayor concentración de datos en torno a la media. Este tipo de distribución
tiene un coeficiente de curtosis positivo.
Platicúrticas: Distribuciones que presentan una forma más amplia y baja, indicando
que los datos están más dispersos. Tienen un coeficiente de curtosis negativo.
Mesocúrticas: Distribuciones que tienen una forma intermedia, similar a la
distribución normal, con un coeficiente de curtosis cercano a cero.
La curtosis se mide utilizando el coeficiente de curtosis, que se calcula como:
La interpretación del coeficiente de curtosis es:
●
●
●
Cero: Distribución mesocúrtica.
Positivo: Distribución leptocúrtica.
Negativo: Distribución platicúrtica.
En la práctica, al igual que con la asimetría, es raro que el coeficiente de curtosis sea
exactamente cero. Por ello, se considera que una distribución es mesocúrtica si el
coeficiente se encuentra entre -0,5 y 0,5.
Box-Plots
Un método visual muy eficaz para resumir la información sobre una distribución de
frecuencias es el diagrama de caja o box-plot, propuesto por John Tukey en 1977. Este
gráfico proporciona una representación visual clara y compacta de los datos, mostrando
tanto la centralidad como la variabilidad.
Estructura del Box-Plot
●
●
●
●
Caja: Delimitada por los cuartiles primero (Q1) y tercero (Q3), contiene el 50%
central de los casos.
Mediana: Representada como una línea horizontal dentro de la caja.
Media: A menudo marcada con un punto dentro de la caja, que permite comparar su
posición relativa con la mediana.
Bigotes: Extensiones que se extienden desde los bordes de la caja hasta los
valores máximos y mínimos de la distribución, representando el rango completo de
variación de la variable.
El box-plot es útil para visualizar la asimetría de la distribución. Si la media se encuentra a la
derecha de la mediana, indica una distribución asimétrica a la derecha. Si la media está a la
izquierda de la mediana, sugiere una distribución asimétrica a la izquierda. Además, el
box-plot puede revelar la presencia de valores atípicos, que son observaciones que se
encuentran fuera del rango esperado.
Medidas de Dispersión
Las medidas de dispersión son fundamentales en el análisis estadístico, ya que nos
permiten entender no solo alrededor de qué valores se distribuyen los datos, sino también
cuán concentrados o dispersos están en relación con esos valores. Por ejemplo, un
promedio de 20 sesiones de psicoterapia puede derivar de casos donde las observaciones
son 18, 19, 21 y 22 sesiones, o de otros casos que tienen 5, 10, 30 y 35 sesiones. En el
primer caso, las observaciones están cercanas a la media y se considera que la distribución
es homogénea o de poca dispersión. En el segundo caso, los valores están más alejados, lo
que indica una distribución heterogénea o de alta dispersión.
Conocer la dispersión es vital para evaluar la calidad de las medidas de centralidad, en
particular la media. En una distribución muy dispersa, la media puede no representar
adecuadamente los datos, ya que es un promedio de valores muy diferentes entre sí. Por
ejemplo, la media de 20 sesiones en el primer caso es una mejor medida resumen, ya que
representa de manera más precisa los datos de origen. Por lo tanto, decimos que la media
es más representativa en contextos donde los valores son homogéneos.
Recorrido
Una forma inicial de medir la dispersión es considerar el recorrido, que se define como la
distancia entre el valor máximo y el valor mínimo en un conjunto de datos. La fórmula del
recorrido es:
R=Maˊx−MıˊnR=Maˊx−Mıˊn
Donde MaˊxMaˊx y MıˊnMıˊn representan los valores máximo y mínimo respectivamente. En el
ejemplo anterior, el recorrido sería de 4 unidades en la primera distribución (de 18 a 22) y de
30 unidades en la segunda (de 5 a 35). Así, el recorrido indica la mayor dispersión en la
segunda serie de datos.
Sin embargo, cuando se tienen más casos, el recorrido puede resultar insuficiente, ya que
solo considera los extremos. Por ejemplo, en las siguientes series que tienen la misma
media de 8:
●
●
2, 8, 8, 8, 8, 8, 14 (Recorrido: R=12)
7, 8, 8, 8, 8, 8, 9 (Recorrido: R=2)
A pesar de que ambas series tienen la misma media, el recorrido muestra una gran
diferencia debido a un caso extremo. Esto demuestra que el recorrido es una medida
"gruesa" de la variabilidad de los datos.
Amplitud Intercuartílica
Para mejorar la medida de dispersión, se puede calcular la amplitud intercuartílica (AIQ),
que se define como la diferencia entre el tercer cuartil (Q3) y el primer cuartil (Q1):
AIQ=Q3−Q1AIQ=Q3−Q1
Esta medida es más robusta que el recorrido, ya que excluye los valores extremos que
pertenecen al 25% más bajo y al 25% más alto de la distribución. En un box-plot, la altura
de la caja representa la amplitud intercuartílica. Algunos autores prefieren usar la mitad de
esta distancia, conocida como semi recorrido intercuartílico (SRIC), que se define como:
SRIC=12(Q3−Q1)SRIC=21(Q3−Q1)
Esta medida proporciona una representación más precisa de la dispersión en los datos.
Medidas de Dispersión Basadas en la Media
Las medidas de variabilidad más comunes son aquellas que consideran todas las
observaciones, es decir, aquellas basadas en la media. Para evaluar la dispersión, se
observa la distancia de cada observación con respecto a la media. A continuación, se
muestra un conjunto de datos simple:
5, 7, 9, 11
La media (y la mediana) de este conjunto es 8. Si calculamos las distancias desde cada
observación hasta la media restando 8, obtenemos:
●
●
●
●
5: -3
7: -1
9: 1
11: 3
La suma de estas distancias (desvíos) es cero (-3 - 1 + 1 + 3 = 0), lo cual es una propiedad
inherente de la media. Esto significa que las distancias positivas (valores superiores a la
media) son compensadas por las negativas (valores inferiores).
Dado que la suma de los desvíos es cero, no se puede utilizar esta suma como un indicador
de dispersión. Para resolver este problema, se eleva al cuadrado cada uno de los desvíos,
lo que elimina los signos y permite calcular una medida de dispersión que no sea cero.
Varianza
La varianza es la medida que se obtiene al calcular el promedio de los cuadrados de los
desvíos, y se simboliza como s2s2 (o σ2σ2 para poblaciones):
s2=∑(Xi−Xˉ)2n−1s2=n−1∑(Xi−Xˉ)2
Donde XiXi son los valores individuales, XˉXˉ es la media, y nn es el número de
observaciones. Esta medida proporciona una idea de la dispersión en el conjunto de datos,
ya que considera todos los valores y permite entender cuán alejados están del promedio.
Al calcular la varianza, se deben tener en cuenta las diferencias entre los cálculos
realizados sobre datos de una muestra o una población. En el caso de trabajar con toda la
población, la varianza se calcularía con un denominador de nn, mientras que para una
muestra se utiliza n−1n−1 para corregir el sesgo en la estimación.
Se llama varianza de una distribución a la suma de los cuadrados de los desvíos
alrededor de la media, dividida por el total de observaciones menos uno. Se indica s2.
Varianza
La varianza es una medida valiosa de la dispersión de un conjunto de datos. Cuanto mayor
sea la varianza, más dispersos estarán los datos, lo que indica una mayor heterogeneidad.
La varianza no puede ser negativa, ya que es el resultado de una suma de cuadrados, y
solo será cero si todas las observaciones coinciden exactamente con la media.
Existen tres propiedades importantes de la varianza que serán útiles más adelante:
1. La varianza de una constante es cero: Si todas las observaciones son iguales
(una constante), no hay dispersión, por lo tanto, la varianza es cero.
2. La varianza de una constante multiplicada por una variable: Si una variable se
multiplica por una constante, la varianza de esa nueva variable es la varianza
original multiplicada por el cuadrado de la constante.
3. La varianza de la suma de dos variables independientes: La varianza de la suma
de dos variables independientes es igual a la suma de las varianzas de cada
variable.
La varianza se calcula sumando los cuadrados de los desvíos respecto a la media, y luego
dividiendo esta suma por el total de observaciones menos uno. Se simboliza como s2s2.
Inconvenientes de la Varianza
A pesar de su utilidad, la varianza presenta dos inconvenientes principales:
1. Unidades elevadas al cuadrado: Cuando se mide una cantidad, como el número
de errores, la varianza se expresará en "número de errores al cuadrado", lo que no
tiene un significado práctico. Esto también se aplica a otras medidas, como "hijos al
cuadrado" o "segundos al cuadrado".
2. No tiene límite superior: La varianza puede crecer sin límites, lo que hace difícil
interpretarla. No hay un punto de referencia claro para saber si un valor de varianza
es grande debido a una gran variabilidad o simplemente porque los valores de la
variable son grandes.
Desviación Estándar
Para abordar el primer inconveniente, se introduce la desviación estándar, que es la raíz
cuadrada de la varianza. Se representa como ss:
s=s2s=s2
Al calcular la desviación estándar, las unidades resultantes son las mismas que las de la
variable original, lo que facilita su interpretación.
Coeficiente de Variación
El segundo inconveniente de la varianza persiste en la desviación estándar, así que se
define el coeficiente de variación (CV) como una medida relativa de la dispersión. Se
calcula como el cociente entre la desviación estándar y la media:
CV=sXˉ×100CV=Xˉs×100
El coeficiente de variación carece de unidades, ya que la media y la desviación estándar
tienen las mismas unidades. Esto permite que el CV exprese la importancia relativa de la
desviación estándar en comparación con la media. El factor de 100 se utiliza para
expresarlo como un porcentaje, facilitando su lectura.
Importancia del Coeficiente de Variación
Conocer la dispersión de una distribución de frecuencias es crucial para determinar si la
media es una medida adecuada para resumir los datos. Por ejemplo, consideremos un
grupo de seis alumnos que obtuvieron las siguientes notas: 2, 2, 2, 2, 10, 10. Si calculamos
la media, obtenemos 4.7, un valor que no representa adecuadamente los resultados de los
seis alumnos, quienes tuvieron resultados muy dispares: cuatro obtuvieron 2 y dos
obtuvieron 10. En este caso, el CV sería del 100%, indicando que la media no es adecuada
para sintetizar el conjunto de datos. Esto resalta la importancia de usar medidas adecuadas,
ya que muchos de los malentendidos sobre estadísticas provienen de utilizar la media
inapropiadamente.
Se considera que si el coeficiente de variación es menor al 10% (algunas referencias
sugieren un límite del 15%), la distribución tiene poca dispersión, lo que permite confiar en
la media como medida de centralidad y considerarla representativa de los datos. Si el CV
excede estos valores, es necesario acompañar la media de otras medidas descriptivas,
como la mediana, los cuartiles, el mínimo y el máximo.
Ejemplo de Cálculo Manual de Medidas de Dispersión
Para ilustrar cómo se calculan manualmente las medidas de dispersión, consideremos un
pequeño conjunto de datos que representa a seis pacientes diagnosticados con depresión.
Se observó el número de síntomas que llevaron al diagnóstico, como se indica en el manual
DSM-IV. Imaginemos que los síntomas observados son los siguientes: 5, 6, 7, 8, 9 y 10.
Al calcular la media para este conjunto de datos, obtenemos:
Xˉ=5+6+7+8+9+106=7.5Xˉ=65+6+7+8+9+10=7.5
Sin embargo, este número de síntomas presenta una variabilidad considerable entre los
pacientes. Por lo tanto, es importante tener en cuenta tanto la media como la dispersión
para interpretar adecuadamente los datos.
Obtención Informática de Medidas de Dispersión
Para calcular medidas de dispersión utilizando software estadístico, como InfoStat®, se
debe cargar la serie de datos en el programa y solicitar las medidas descriptivas desde el
menú correspondiente. Al seleccionar la variable a describir, se obtienen estadísticas que
pueden presentarse de la siguiente manera:
En esta tabla:
●
●
●
●
n representa la cantidad de casos.
D.E. es la desviación estándar.
Var(n-1) indica la varianza calculada con el denominador (n-1), lo que sugiere que
se trata de la varianza muestral.
CV es el coeficiente de variación, expresado como porcentaje.
La interpretación de los resultados permite concluir sobre la media, la heterogeneidad de las
observaciones y la variabilidad de los datos.
Comparación de Variables con Diferentes Unidades
El coeficiente de variación es útil para comparar variables que tienen diferentes
unidades de medida. Esto se debe a que las varianzas o desviaciones estándar, por sí
solas, no brindan información clara sobre la variabilidad relativa, ya que dependen de las
unidades de medida. El coeficiente de variación proporciona una medida estándar que
facilita la comparación entre diferentes variables.
Box-Plots y Dispersión
Los box-plots o diagramas de caja son herramientas visuales que proporcionan
información sobre la dispersión de las variables analizadas. La longitud de la caja en el
box-plot indica la amplitud intercuartílica:
●
●
Caja larga: indica una dispersión elevada en la parte central de los datos, donde
los cuartiles están más distantes.
Caja corta: sugiere que los datos están concentrados en la parte central de la
distribución.
Los bigotes del box-plot reflejan la concentración de los datos en las zonas extremas. La
interpretación de los box-plots es valiosa para la exploración inicial de los datos, permitiendo
generar hipótesis sobre la distribución observada.
Identificación de Valores Atípicos
La amplitud intercuartílica (AIQ) se puede utilizar para identificar valores atípicos, que
son observaciones que se alejan significativamente del grupo mayoritario. Según Tukey
(1977), las observaciones se clasifican como:
1. Cercanas: entre Q1 y Q1 - 1.5 * AIQ o entre Q3 y Q3 + 1.5 * AIQ.
2. Lejanas: entre Q1 - 1.5 * AIQ y Q1 - 3 * AIQ, o entre Q3 + 1.5 * AIQ y Q3 + 3 * AIQ.
3. Muy lejanas: menores que Q1 - 3 * AIQ o mayores que Q3 + 3 * AIQ.
Esta clasificación permite identificar observaciones que requieren un análisis más detallado,
ya que podrían ser errores de medición o casos excepcionales que merecen atención.
Medición de la Dispersión Sin Distancias
Las medidas de dispersión discutidas hasta ahora han requerido la medición de la distancia
entre las observaciones, lo que implica que estas medidas son aplicables principalmente a
variables de nivel intervalar o proporcional. Para variables de nivel nominal u ordinal, la
variabilidad se evalúa de manera diferente. En este contexto, una variable es más dispersa
cuando las observaciones están distribuidas equitativamente entre las diferentes
categorías.
La idea central es que la dispersión en este caso está relacionada con la equidad en la
distribución de frecuencias. Para cuantificar esta variabilidad, se utiliza una medida basada
en la frecuencia relativa y su logaritmo. El cálculo consiste en multiplicar cada frecuencia
relativa por su propio logaritmo y luego sumar estos valores. Como el resultado de esta
sumatoria siempre será negativo, se incluye un signo menos en la fórmula para obtener un
valor positivo, representando así la incertidumbre en la clasificación.
El Individuo en Relación a su Grupo
Las medidas de dispersión son herramientas clave en la evaluación psicológica y educativa,
ya que permiten determinar si un valor particular se encuentra cerca o lejos del promedio,
así como su posición dentro de una distribución. En este contexto, un valor particular se
refiere a un resultado individual, como el puntaje obtenido en una prueba.
Evaluación de Puntajes Individuales
Por ejemplo, si un sujeto obtiene un puntaje de 80 puntos en una prueba de memoria con
un puntaje máximo de 100, ¿podemos considerar que este puntaje es alto? La respuesta es
que no podemos hacer esa afirmación sin conocer los puntajes del resto de los
participantes. Si la media del grupo fue de 60 puntos, el puntaje de 80 sería elevado; en
cambio, si la media fuera 85, el sujeto estaría por debajo del promedio. Esto demuestra que
un puntaje individual, sin un contexto comparativo, no proporciona información significativa.
Otro caso es cuando un niño obtiene un puntaje bruto de 85 en la escala de desarrollo
infantil de Bayley (2006). Sin conocer la media y la distribución de los puntajes de otros
niños, no podemos determinar si este puntaje es alto o bajo.
Para abordar estas situaciones comunes en las evaluaciones psicométricas, es fundamental
conocer la posición relativadel puntaje individual en relación al conjunto completo de
observaciones.
Ejemplo de Cálculo de Desviación
Supongamos que se realiza una prueba de ortografía en la que el promedio de errores
cometidos es de 10 y la desviación estándar es de 4. Si un alumno comete 6 errores,
podemos afirmar que este alumno está por debajo del promedio del grupo. Para calcularlo,
se realiza la siguiente operación:
1. Cálculo de la diferencia entre el puntaje del alumno (6 errores) y la media (10
errores):
6−10=−46−10=−4
Este resultado indica que el alumno está 4 errores por debajo del promedio.
2. Cálculo de la desviación estándar relativa:
−44=−14−4=−1
Este valor no tiene unidades y se considera un número abstracto que indica que el
alumno se encuentra a una desviación estándar por debajo del promedio.
La fórmula general para calcular esta medida estandarizada se expresa como:
z=x−xˉsz=sx−xˉ
donde:
●
●
●
●
zz es el puntaje z,
xx es el valor individual,
xˉxˉ es la media del grupo,
ss es la desviación estándar.
El puntaje z mide la distancia de una observación respecto a la media, expresada en
unidades de desviación estándar.
Interpretación de Resultados
En el ejemplo anterior, hemos expresado la posición del alumno en relación al grupo en
términos de desviaciones estándar. El puntaje z permite estandarizar los resultados,
facilitando la comparación entre diferentes observaciones. Por ejemplo, si tenemos los
puntajes de síntomas en un diagnóstico de depresión, con una media de 7 y una desviación
estándar de 1,55, se puede calcular el puntaje z de cada paciente usando el mismo
procedimiento.
La tabla resultante podría ser algo como esto, donde cada paciente tiene asignado su
respectivo puntaje z:
●
●
●
●
Paciente 1: 5 síntomas, z=−1,29z=−1,29
Paciente 2: 6 síntomas, z=−0,65z=−0,65
Paciente 3: 8 síntomas, z=0,65z=0,65
Paciente 4: 10 síntomas, z=1,29z=1,29
Los puntajes z indican cuántas desviaciones estándar se encuentra cada paciente del
promedio, permitiendo identificar la ubicación relativa en la distribución de síntomas.
Análisis de Variables Ordinales
En el caso de variables de nivel ordinal, también es posible establecer una posición
relativa. A través de percentiles, se puede determinar en qué lugar se encuentra un valor en
comparación con el conjunto total. Por ejemplo, si se tienen puntajes de una prueba
psicológica administrada a una muestra de 310 personas, se pueden calcular los percentiles
correspondientes a esos puntajes.
Ejemplo de Percentiles
Supongamos que los puntajes brutos obtenidos se agrupan en intervalos, y se construye una
tabla de frecuencias. Los percentiles pueden calcularse graficando una ojiva (una curva que
representa la frecuencia acumulativa) y determinando los puntajes correspondientes a
percentiles específicos, como 10, 20, 30, etc.
Por ejemplo, si el percentil 10 corresponde a 47 puntos, esto indica que el 10% de los
sujetos obtuvo 47 puntos o menos. De esta manera, si un sujeto obtiene 50 puntos, se
concluye que su puntaje es bajo, superando solo al menos del 20% del grupo.
Creación de Baremo
Finalmente, para la transformación de puntajes absolutos en puntajes relativos, se construye
una tabla de correspondencias (baremo) que muestra los puntajes brutos y sus
correspondientes puntajes z o percentiles. Esta tabla es esencial en evaluaciones
psicológicas y educativas, ya que permite conocer la posición de un sujeto respecto a su
grupo de referencia.
Por ejemplo, en un estudio local realizado con una muestra de 551 alumnos, se calcularon
los percentiles y puntajes z para cada rango de puntajes en una prueba, actualizando así el
baremo del Test de Raven. Este baremo facilita la interpretación de los resultados,
permitiendo decisiones informadas sobre la evaluación de los individuos en relación a su
grupo.
BARANGER CAPITULO 4
Técnicas elementales de análisis
El análisis de datos está dentro de las últimas etapas del proceso de investigación. El resultado es una
serie de cuadros estadísticos a los que habrá que “leer” en función de los objetivos de la investigación
La tabla de contingencia y el uso de los porcentajes
Una tabla de contingencia es una herramienta que permite cruzar dos o más variables para analizar sus
relaciones. Nos centraremos en tablas bivariadas, también conocidas como de "clasificación cruzada" o
"tabulación cruzada". Estas tablas son comunes en investigaciones de ciencias sociales, donde se suelen
utilizar variables de nivel nominal y ordinal. En cada celda de la tabla se registran las frecuencias (o número
de casos) que corresponden a cada combinación de valores entre las variables, y este proceso puede hacerse
de forma manual, mecánica o electrónica.
Forma lógica de la tabla de 2 x 2:
Para analizar la forma lógica de este tipo de tablas, consideraremos la estructura más sencilla, la llamada
tabla de “2 x 2”, o sea de dos valores por dos valores, que resulta del cruce de dos dicotomías, los atributos
‘X’ e ‘Y’ en los que hemos clasificado un conjunto de unidades de análisis
‘n’ representa el total de unidades de análisis incluidas en la muestra, lo que se suele denominar ‘la
frecuencia de orden cero’. Por su parte, ‘-X’, ‘X’, ‘Y’ y ‘-Y’ son las frecuencias marginales o de primer
orden; así, por ejemplo, ‘-X’ representa el número total de casos que no presenta el atributo X,
independientemente de que posean o no el atributo Y.
Por último, ‘-X Y’, ‘X Y’, ‘-X -Y’ y ‘X -Y’ representan las frecuencias condicionales, o de segundo orden; de
este modo, ‘-XY’ significa el número absoluto de observaciones que combinan la ausencia del atributo X
con la presencia de Y. Es importante notar que:
n =(X)+(-X) = (Y) + (-Y)
= (-X Y) + (X Y)+ (-X-Y) + (X-Y)
Ejemplo:
¿Para qué sirven los porcentajes?
Los porcentajes simplifican la comparación de valores, permitiendo expresar con claridad la proporción
relativa entre dos o más números, donde uno de ellos se establece como base en 100. Esto facilita entender
rápidamente diferencias o tendencias significativas. Por ejemplo, mostrar un cambio de distribución entre
poblaciones urbanas y rurales a lo largo del tiempo resulta mucho más comprensible en términos de
porcentajes.
¿Cuándo redondear los porcentajes?
El redondeo de porcentajes ayuda a mantener la simplicidad y legibilidad de los datos. Aunque conservar
muchos decimales puede parecer más preciso, a menudo es innecesario y engorroso. Como regla general, es
recomendable redondear a uno o ningún decimal, a menos que el contexto requiera mayor precisión. En
casos específicos, como cuando una décima de punto representa una cantidad significativa (por ejemplo,
cientos de personas en una gran población), conservar un decimal puede ser útil para evitar confusiones o
pérdida de información relevante.
¿Cómo se lee una tabla de contingencia?
Para leer una tabla de contingencia, se recomienda comenzar analizando las distribuciones univariadas de los
marginales (totales de filas y columnas) para entender la frecuencia general de cada variable. Luego, se
examinan las frecuencias condicionales, lo cual permite interpretar las relaciones específicas entre los valores
de las variables.
Un análisis detallado debe evitar una lectura redundante de cada cifra en la tabla. Por ejemplo, en la Tabla
4.2:
194.397 personas vivían en hogares sin Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) en áreas urbanas,
96.610 vivían en hogares con NBI en áreas urbanas,
122.701 pertenecían a hogares sin NBI en áreas rurales,
166.814 habitaban en áreas rurales en hogares con NBI.
Estos valores reflejan la situación exacta de cada grupo, pero enumerarlos uno a uno no añade valor al
análisis. La clave es identificar si existe alguna relación entre las variables, formulando una hipótesis sobre
dicha relación.
Modos de análisis
Para interpretar la tabla, existen dos enfoques principales:
1. Análisis asimétrico: Observa cómo una variable puede influir o afectar a la otra, útil cuando se
asume una relación de causa-efecto.
2. Análisis simétrico: No presupone que una variable afecte a la otra; considera ambas variables por
igual para explorar posibles asociaciones sin asumir causalidad.
La elección entre análisis simétrico o asimétrico depende de los objetivos del investigador y de cómo desea
examinar la relación entre las variables. La tabla no es inherentemente simétrica o asimétrica; esta distinción
surge según el enfoque que se elija para el análisis.
1. ¿Qué es analizar una tabla asimétricamente?
Se aborda el análisis asimétrico de tablas de contingencia. Aquí se plantea que en este tipo de análisis una
variable independiente influye sobre una variable dependiente. Se introduce la primera regla de Zeisel, que
establece que los porcentajes deben computarse en la dirección de la variable causal, ósea se aplica
siempre que uno de los dos factores del cuadro dimensional pueda considerarse como causa de la
distribución del otro factor. A través de un ejemplo, se muestra cómo el tipo de asentamiento influye en la
pertenencia de la población a hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI).
Tabla 4.2.1: Esta tabla muestra datos del censo de Misiones, 1980, sobre el porcentaje de la población que
pertenece a hogares con NBI en áreas urbanas y rurales. La mayor parte de la población rural (57.6%) tiene
NBI, en contraste con el área urbana (33.2%).
2. ¿Cómo se lee el título de una tabla?
El autor explica cómo interpretar el título de una tabla, mencionando que los títulos reflejan las variables
estudiadas y la dirección en la que se calculan los porcentajes. En el ejemplo de la tabla 4.2.1, la variable
independiente es el "Tipo de asentamiento", y los porcentajes se calculan en función de esta variable.
Aspectos claves:
Identificación de variables: El título debe identificar claramente las variables involucradas y sus
valores.
Uso de preposiciones: La preposición “según” se utiliza para indicar la variable independiente.
Porcentajes y frecuencias: El título debe indicar si las cifras son porcentajes o frecuencias
absolutas.
Claridad en la base de cálculo: Es crucial que el título refleje la base sobre la cual se calculan los
porcentajes para evitar malentendidos.
3. ¿Cómo se lee una cifra porcentual?
Se detalla cómo interpretar porcentajes dentro de una tabla. En el caso de la tabla 4.2.1, el porcentaje de
66.8% significa que este porcentaje de la población urbana pertenece a hogares sin NBI.
Interpretación en dos pasos:
o ¿Porcentaje de qué o quiénes?: El primer paso es identificar la base sobre la cual se ha
calculado el porcentaje. Por ejemplo, si una tabla muestra que el 66,8% corresponde a un
grupo urbano, debemos identificar que ese porcentaje se refiere al total de 291.007
habitantes urbanos.
o ¿Ǫué representa ese porcentaje?: Luego, hay que determinar qué expresa ese 66,8%. En
este caso, se refiere a los habitantes urbanos que viven en hogares sin Necesidades
Básicas Insatisfechas (NBI).
Ejemplo:
Frase correcta: "El 66,8% de los habitantes urbanos de Misiones pertenece a hogares sin NBI".
Errores comunes en la lectura:
o Confusión en la base del porcentaje: Un error frecuente es interpretar que un porcentaje
se refiere al total de la población general en lugar del subconjunto correspondiente. Por
ejemplo, sería incorrecto afirmar: "El 66,8% de los habitantes de Misiones son urbanos y
viven en hogares sin NBI", ya que este porcentaje no se calculó sobre la población total de
la provincia sino sobre el total urbano .
Problemas lógicos y pragmáticos:
o Errores lógicos: Ocurren cuando no se respeta la base correcta. Por ejemplo, el 66,8%
calculado para hogares urbanos sin NBI no puede aplicarse a un grupo diferente.
o Problemas pragmáticos: Diferentes redacciones pueden tener connotaciones distintas.
Comparar dos enunciados:
"Más de dos tercios de los habitantes urbanos viven en hogares que no presentan
NBI" (perspectiva positiva).
"Solo un 66,8% de los habitantes urbanos pertenece a hogares sin NBI"
(perspectiva más negativa) .
Posibilidades de error en la tabulación: Al trabajar con tablas, es esencial entender cómo se
calcularon los porcentajes. En una tabla de doble entrada, como la Tabla 4.2.1, los porcentajes
pueden calcularse en base a:
o El total de una fila (ej.: habitantes urbanos).
o El total de una columna (ej.: hogares sin NBI).
o El total general (toda la población) .
Importancia del contexto: La interpretación del porcentaje también puede variar según el contexto.
Por ejemplo, al comparar dos cifras cercanas (50,1% frente a 49,9%), se puede decidir resaltar la
mínima diferencia o presentar ambos valores como similares para evitar impresiones engañosas.
4. ¿Cómo se lee un conjunto de porcentajes?
1. El autor enseña cómo interpretar el conjunto de porcentajes de una tabla. Aunque hay varios
porcentajes en la tabla, se enfatiza que no todos son igualmente importantes y se recomienda
reducir la redundancia. Los enunciados claves aquí son que la pobreza es más alta en áreas rurales
qu Interpretación de los porcentajes:
a. La tabla 4.2.1 presenta varios porcentajes sobre la pertenencia a hogares con Necesidades
Básicas Insatisfechas (NBI) según el tipo de asentamiento. Por ejemplo:
i. 66,8% de los habitantes urbanos viven en hogares sin NBI.
ii. 33,2% de los habitantes urbanos viven en hogares con NBI.
iii. 42,4% de los habitantes rurales viven en hogares sin NBI.
iv. 57,6% de los habitantes rurales viven en hogares con NBI.
v. 54,6% de toda la población vive en hogares sin NBI.
vi. 45,4% de toda la población vive en hogares con NBI.
2. Redundancia en la lectura:
a. Algunos enunciados son redundantes porque, al tratarse de variables dicotómicas, un
porcentaje implica su complemento. Por ejemplo, si el 66,8% de los habitantes urbanos
está en hogares sin NBI, es obvio que el 33,2% restante está en hogares con NBI. Lo mismo
aplica para los habitantes rurales.
3. Marginales y su relevancia:
a. Los porcentajes marginales (aquellos que resumen filas o columnas) ofrecen una visión
agregada. Por ejemplo, el 45,4% de todos los habitantes vive en hogares con NBI. Este valor
es un promedio ponderado entre el 33,2% de los urbanos y el 57,6% de los rurales. La
posición del porcentaje marginal dependerá del peso relativo de ambos grupos sobre la
población total.
4. Enfocar lo relevante:
a. Lo fundamental de la tabla está contenido en los enunciados que destacan las diferencias
entre los dos grupos principales:
i. 33,2% de los habitantes urbanos está en hogares con NBI.
ii. 57,6% de los habitantes rurales está en hogares con NBI.
b. Esta comparación evidencia que los habitantes rurales tienen mayor probabilidad de vivir
en hogares con NBI, lo que sugiere una relación significativa entre el tipo de asentamiento y
las condiciones de vida.
5. Uso de gráficos:
a. Un gráfico de columnas podría comunicar mejor estas diferencias, mostrando que aunque
las poblaciones rural y urbana tienen tamaños similares, la pobreza es mucho más
prevalente en las áreas rurales.
6. Este análisis subraya que, más allá de enumerar porcentajes, el objetivo principal es identificar las
relaciones significativas entre las variables.
5. Primera regla de Zeisel
Regla:
"Los porcentajes se calculan en el sentido de la variable independiente y se comparan en el
sentido de la variable dependiente."
Esto significa que, en un análisis asimétrico, la variable considerada independiente (aquella que se asumeque
influye en la otra) define la dirección del cálculo de porcentajes. Posteriormente, los resultados se
interpretan comparando las categorías de la variable dependiente.
Aplicación de la Regla en la Tabla 4.2.1 y Tabla 4.2.2
Elección de la variable independiente
La variable independiente puede variar según los objetivos del análisis. En la Tabla 4.2.1, el "tipo
de asentamiento" se eligió como variable independiente, lo que implica calcular los porcentajes
según esta categoría. Por ejemplo, se evalúa qué proporción de personas urbanas o rurales
pertenece a hogares con NBI.
Sin embargo, se podría haber optado por el camino inverso: tomar la pertenencia a hogares con
NBI como variable independiente para observar si las personas en hogares pobres tienden a vivir en
zonas rurales.
Interpretación de la Tabla 4.2.2
Esta tabla reorganiza los mismos datos con el objetivo de destacar cómo la pobreza se concentra
mayoritariamente en áreas rurales:
63% de las personas en hogares con NBI vive en zonas rurales.
39% de las personas en hogares no carenciados también residen en áreas rurales.
Este enfoque no sugiere que la pobreza sea la causa del tipo de asentamiento, sino que resalta ladistribución
desigual entre zonas urbanas y rurales.
Ambas interpretaciones son válidas
La Tabla 4.2.1 (con porcentajes según tipo de asentamiento) pone el foco en cómo varía la pobreza
entre áreas urbanas y rurales.
La Tabla 4.2.2 (con porcentajes según pertenencia a hogares con NBI) subraya que la mayor
concentración de pobreza está en las zonas rurales.
Ambas interpretaciones son correctas, pero reflejan diferentes perspectivas. Esto demuestra que laelección
de la variable independiente depende de lo que el investigador desee destacar.
6. Segunda regla de Zeisel
Regla:
"Cuando un conjunto de marginales no es representativo de la población, los porcentajes
deben calcularse en la dirección en que la muestra no es representativa."
Esta regla indica que si la distribución de los grupos en la muestra no refleja la composición real de la
población, los porcentajes deben calcularse considerando esa limitación. La finalidad es evitar errores al
interpretar datos que no corresponden con la estructura poblacional real.
Ejemplo: Conformidad con el sistema de examen final
Problema de representatividad
En la investigación sobre la conformidad de estudiantes con el sistema de examen final, se
seleccionó una muestra igual de 40 estudiantes de Trabajo Social y Turismo.
Sin embargo, en la población real, hay 160 alumnos de Trabajo Social y 80 alumnos de Turismo
(una proporción 2:1), lo que hace que la muestra no sea representativa de la composición real.
Interpretación incorrecta (Tabla 4.3.1)
Si calculamos los porcentajes sin tener en cuenta la falta de representatividad, obtenemos que el
70% de los estudiantes conformes pertenecen a Trabajo Social. Sin embargo, esta cifra no refleja
la realidad poblacional, sino que es el resultado de una muestra desequilibrada.
Uso correcto de la Segunda Regla
Cálculo por carrera: Como la muestra no es representativa por carrera, los porcentajes deben
calcularse por separado para cada carrera. Así, la Tabla 4.3 muestra que el 82% de los estudiantes
de Turismo están en desacuerdo con el sistema de examen, mientras que el 60% de los de Trabajo
Social también lo están.
Cálculo corregido (Tabla 4.3.2)
Si se hubiera trabajado con la población completa, el cálculo corregido indicaría:
o 82% de los conformistas son de Trabajo Social.
o La relación correcta entre los grupos (33% en Turismo, 67% en Trabajo Social) refleja mejor
la proporción real en la población.
7. ¿Y el modo simétrico?
El análisis simétrico en tablas de contingencia tiene menor relevancia en comparación con el análisis
asimétrico. A continuación, se explican sus características y limitaciones:
Características del análisis simétrico
Cálculo uniforme: Los porcentajes se calculan sobre el total general (n) de la tabla, sin distinguir
entre variables dependientes o independientes.
Sin estandarización: Al calcular todos los porcentajes sobre el total, las diferencias marginales
siguen influyendo en los resultados. Por lo tanto, no se elimina el efecto de tamaños desiguales
entre los grupos.
Cuándo aplicar el análisis simétrico
Se usa cuando no interesa explorar relaciones de dependencia entre variables, sino simplemente
describir la proporción de cada categoría.
Ejemplo (Tabla 4.2.3):
o La tabla muestra que un 28,8% de la población vive en hogares rurales con NBI y un 33,5%
en hogares urbanos sin NBI.
o En esta presentación, se pierde claridad sobre la influencia del tipo de asentamiento en la
pertenencia a hogares con NBI. Sin embargo, esta forma es útil si se busca comparar
proporciones con otras provincias (como Buenos Aires o Corrientes).
Limitaciones del análisis simétrico
No adecuado para explorar relaciones causales: Si el objetivo es determinar si una variable afecta
a otra, es preferible usar el análisis asimétrico.
Requiere muestras representativas: El análisis simétrico solo es válido si los datos muestrales
representan fielmente la población en todas sus categorías. En casos como la Tabla 4.3, donde la
muestra no es representativa, el análisis simétrico sería incorrecto.
2. EL ANÁLISIS DE LA RELACIÓN ENTRE VARIABLES
2.1 La diferencia porcentual: una medida de la asociación
Definición:
La diferencia porcentual es una medida simple para detectar asociación entre dos variables en
tablas de contingencia. Se calcula comparando los porcentajes de dos categorías relevantes para
evaluar una posible relación entre las variables.
Ejemplo: Grado de participación política y conocimiento político (Tabla 4.4)
1. Hipótesis inicial: Los estudiantes con mayor conocimiento político tienen mayor participación
política.
2. Cálculo de porcentajes:
Se computan verticalmente para la variable independiente (conocimiento político):
Interpretación: Hay un 14% más de alta participación entre los estudiantes con mayor
conocimiento político, lo que sugiere una asociación positiva entre ambas variables.
Hemos simplemente aplicado la regla según la cual, los porcentajes se computan en dirección de la variable
independiente y se comparan en la otra dirección. Salvo que ahora hacemos aparecer en la última columna la
diferencia porcentual: LA DIFERENCIA PORCENTUAL SE CALCULA EN LA DIRECCION EN ǪUE SE
REALIZA LA COMPARACION Mientras que en los alumnos de Bajo conocimiento sólo hay un 9% con alta
participación, entre los de Alto conocimiento hay un 23%: es decir, hay un 14% más de alta participación
política.
Entre los altamente participativos hay un 26% más con alto conocimiento. Este 26% es también una medidade
la asociación entre las variables, y tan válida como la anterior, aunque a todas luces diferente. Según sea
nuestro interés, podremos optar por una u otra cifra; pero lo que muestra el ejemplo es que la diferencia
porcentual no nos brinda una medida general de la asociación en la tabla. Sucede que los porcentajes son
sensibles a los cambios en las distribuciones marginales, y que precisamente en la Tabla 4.4 estos
marginales difieren en forma notable (19 y 102 para ‘participación’, 56 y 65 para ‘conocimiento’).
Cualquier uso de la diferencia porcentual como indicador resumen de la asociación en una tabla implica una
gran pérdida de información. Además, este problema se magnifica al trabajar con tablas de formato mayor
al 2 x 2; cuanto más elevado sea el número de valores de cada variable, se multiplicará la cantidad de
diferencias porcentuales computables, y resultará aún más discutible la elección de una de las tantas
diferencias posibles como medida resumen de la asociación en la tabla.
¿Es esta relación estadísticamente significativa? En la Tabla 4.4.1. la hipótesis inicial parecía corroborarse.
Se observaba en efecto una diferencia positiva del 14% en cuanto a la participación de losestudiantes que
contaban con un mayor grado de conocimiento político. Sin embargo, esta relación se verifica en una
muestra, constituida por 121 estudiantes que eran sólo una parte de la totalidad de los estudiantes de la
FHCS-UNaM en 1984. La muestra con la que trabajamos es solamente una de las tantas muestras que se
hubieran podido extraer del universo de la investigación. Tal vez el azar haya sido la razón de que apareciera
en la muestra este 14% más, cuando en realidad esta relación no se daba en el universo. La cuestión es:
¿Podemos considerar a esa diferencia del 14% lo suficientemente importante como para asumir que
representa una diferencia existente realmente en el universo? Cuando nos formulamos este tipode preguntas,
estamos inquiriendo si la relación es estadísticamente significativa.
2.2 El test de Chi-Cuadrado (χ²): Una medida de la significación
estadística
Definición:
El test de Chi-Cuadrado (χ²) mide cuánto se desvían las frecuencias observadas de las frecuencias
esperadas bajo la hipótesis de independencia entre dos variables.
Cálculo del test de χ² con los datos de la Tabla 4.4
Examinando sólo los marginales no se puede decir nada acerca de la relación entre las variables. En cierto
sentido, debemos pensar que estos marginales son lo que son. O, más exactamente, dados estos marginales,
no podríamos tener cualquier frecuencia dentro de la tabla.!" Sin embargo, dentro de los límites establecidos por
los marginales, es evidente que se puede imaginar muy diversas distribuciones de las frecuencias
condicionales, y que estas distribuciones podrán ser muy diferentes en lo que hace a la relaciónentre las dos
variables. Así, podríamos obtener:
Vale decir que, generalizando, la asociación en una tabla de 2 x 2 será nula cuando:
Dicho de otro modo, cuando la frecuencia ‘a’ sea igual al producto de sus marginales ( ‘a + b’ y ‘a + c’ )dividido
por el total de casos en la tabla ( ‘n’ ), diremos que la asociación es nula. Esta es la frecuencia
esperada en ‘a’ de no existir relación entre las variables. La podemos simbolizar como ‘fe(a)’. De manera
absolutamente análoga podemos definir, las frecuencias esperadas en todas las celdas:
EN RESUMEN: Frecuencias esperadas (fe):
Para calcular las frecuencias esperadas en cada celda:
Aplicamos la fórmula a cada celda. Por ejemplo:
Para la celda a = 6:
¿Cómo se calcula x2?
Explicación paso por paso:
1. 1) en la columna ‘fo’ consignamos las frecuencias observadas en cada celda; 1,736 2,016 0,323
0,375 4,450
2. 2) bajo ‘fe’, las frecuencias esperadas (para su cálculo, conservamos dos decimales); observar la
suma: son los mismos 121 estudiantes distribuidos ahora según un modelo de independencia
estadística de las variables;
3. 3) en ‘(fo-fe)’, se consigna para cada celda la diferencia entre la frecuencia esperada y la observada;
es una particularidad de la tabla de 2 x 2 que estos valores sean iguales para todas las celdas, con
excepción de su signo; como es lógico (se trata siempre de los mismos 121 estudiantes) al tomar en
cuenta los signos de las diferencias, su suma se hace igual a cero;
4. 4) en (fo-fe)2, elevamos al cuadrado las diferencias de la columna anterior; es un modo interesante
de solucionar el problema de los signos, evitando que las diferencias se anulen;
5. 5) estandarizamos cada una de las diferencias (fo-fe)2 dividiendo a cada una de ellas por la
frecuencia esperada correspondiente; es evidente, por ejemplo, que una diferencia de 4,21 es
mucho más importante en la celda ‘b’ que en la ‘c’: en ‘b’ fe es un 70% mayor que fo, en tanto que
en ‘c’ fe sólo supera en un 10% a fo;
6. 6) por último, sumamos todos los valores de la última columna, obteniendo el valor que arroja x2
para la Tabla 4.4:
χ² total:
Interpretación del resultado: ¿Cómo interpretar un valor de x2?
El valor de χ² solo adquiere significado al compararlo con un valor crítico que depende del nivel de
significación y del número de grados de libertad (gl). A continuación, se explican los conceptos clave y el
proceso de interpretación.
Conceptos importantes
1. Nivel de significación (p-value)
Indica la probabilidad de error que estamos dispuestos a aceptar al concluir que hay una relación
significativa.
o Ejemplo: Un nivel de significación de 0,05 (5%) implica que en el 5% de las muestras podría aparecer
una asociación entre las variables, aun si en la población no existiera talrelación.
Niveles de significación más comunes: 0,05 (5%) y 0,01 (1%).
2. Grados de libertad (gl)
Fórmula para calcular grados de libertad:
gl = (h - 1) \cdot (c - 1) ] Donde h es el número de hileras y c el número de columnas.
En una tabla 2x2, los grados de libertad son:
gl = (2 - 1) \cdot (2 - 1) = 1 ]
Interpretación: Los grados de libertad indican el número de celdas que, al ser llenadas, determinan
automáticamente las frecuencias en las demás celdas mediante sumas y restas.
3. Tabla de valores críticos de χ²
A continuación, se muestra un resumen de los valores críticos para diferentes niveles de significación ygrados
de libertad (gl):
gl
0,10
0,05
0,02 0,01
0,001
1
2
3
2,706
4,605
6,251
3,841
5,991
7,815
5,412 6,635
7,824 9,210
9,837 11,341
10,827
13,815
16,268
Ejemplo: Tabla 4.4 y cálculo de χ²
1. Valor obtenido de χ²:
Para la tabla 4.4 (sobre conocimiento y participación política), el valor calculado fue:
χ² = 4,450 ]
2. Comparación con la tabla crítica:
a. Grados de libertad (gl): 1
b. Nivel de significación 0,01: El valor crítico es 6,635.
i. Como 4,450 < 6,635, la relación no es significativa al nivel de 1%.
c. Nivel de significación 0,05: El valor crítico es 3,841.
i. Como 4,450 > 3,841, la relación es significativa al nivel de 5%.
Conclusiones
Si χ² > valor crítico, la relación es estadísticamente significativa.
Si χ² < valor crítico, la relación no es significativa al nivel seleccionado, lo que sugiere que podría
ser producto del azar.
Aplicación práctica en software estadístico
En software como SPSS o Stata, el cálculo de χ² se automatiza, y los resultados se presentan en
formato:
css
Copiar código
< DF = 1 ; χ² = 4,445 ; p = 0,035 >
o
Esto indica que hay un 3,5% de probabilidad de que la asociación sea producto del azar.
Errores tipo I y tipo II
Error tipo I: Rechazar la hipótesis nula cuando es verdadera (falso positivo).
Error tipo II: No rechazar la hipótesis nula cuando es falsa (falso negativo).
Resumen del proceso para interpretar χ²
1.
2.
3.
4.
Fijar un nivel de significación.
Calcular los grados de libertad de la tabla.
Comparar el valor obtenido de χ² con el valor crítico correspondiente.
Concluir si la relación es significativa o no según los resultados.
¿Cuándo usar el test de χ²?
Condiciones para aplicar χ²:
o Los datos deben ser independientes y obtenidos de una muestra al azar.
o Las frecuencias esperadas no deben ser menores de 10 en tablas 2x2.
o El tamaño de la muestra debe ser suficiente para garantizar la validez estadística.
Limitaciones:
o El test de χ² no mide la fuerza de la asociación, solo su significación.
o La significación estadística no implica relevancia práctica o teórica.
¿Para qué sirve y para qué no sirve x2?
El test de x2 puede ser de utilidad para determinar si una relación entre dos variables es estadísticamente
significativa. Conviene tener siempre presente que la significación estadística no es sinónimo ni de
‘relevancia teórica’, ni de ‘importancia práctica’. De hecho, el nivel de significación se encuentra
dependiendo en relación directa de dos factores: la fuerza de la relación entre las variables, y el tamaño dela
muestra. Se entiende entonces cómo en muestras muy grandes x2 puede producir un valor
estadísticamente significativo aunque la relación entre las variables sea muy débil.
2.3. Algunos coeficientes de asociación
Este apartado explica cómo medir la fuerza de la relación entre dos variables mediante coeficientes de
asociación, más precisos que la diferencia porcentual. Cada coeficiente ofrece un valor único entre 0 y 1 (o
-1 y 1 en algunos casos), facilitando la interpretación:
0: No hay asociación.
1 o -1: Asociación perfecta.
Coeficientes derivados de χ² (Fi-Cuadrado, T de Tschuprov, y V deCramer)
1. Fi-Cuadrado (ϕ²):
a. Se obtiene dividiendo el valor de χ² por el número de casos.
ϕ² = \frac{χ²}{n} ]
Ejemplo (Tabla 4.4):
ϕ² = \frac{4,45}{121} = 0,037 ]
Limitación: Aunque útil en tablas 2x2, este coeficiente pierde significado en tablas más grandes.
2. T de Tschuprov (T²):
a. Introducido en 1919, ajusta el valor de χ² para tablas de diferentes tamaños:
T² = \frac{χ²}{(h - 1)(c - 1)} ]
Sin embargo, solo alcanza 1 si la tabla es cuadrada (h = c).
3. V de Cramer (V²):
a. Mejora las limitaciones del coeficiente anterior.
V² = \frac{χ²}{\min(h - 1, c - 1)} ]
Ejemplo: En una tabla 6x4, min(h−1,c−1)=3\min(h - 1, c - 1) = 3min(h−1,c−1)=3, por lo que:
V² = \frac{χ²}{3} ]
V puede alcanzar 1 en tablas de cualquier tamaño, lo que lo hace preferible a T².
Coeficientes para tablas 2x2: Ǫ de Yule y Phi (ϕ)
Ǫ de Yule (Ǫ)
Mide la relación entre dos variables dicotómicas.
Fórmula:
Ǫ = \frac{(bc - ad)}{(bc + ad)} ]
Ejemplo (Tabla 4.4):
Ǫ = \frac{(13 \cdot 59) - (6 \cdot 43)}{(13 \cdot 59) + (6 \cdot 43)} = \frac{509}{1025} = 0,50 ]
Interpretación: Ǫ indica una asociación moderada.
Phi (ϕ)
Relacionado con χ², Phi tiene esta fórmula:
ϕ = \frac{(bc - ad)}{\sqrt{(a+b)(a+c)(b+d)(c+d)}} ]
Ejemplo:
ϕ = \frac{509}{\sqrt{7054320}} = 0,19 ]
Interpretación: ϕ sugiere que no hay asociación significativa.
Comparación: Siempre se cumple que Q>ϕQ > ϕǪ>ϕ. Ambos coeficientes miden aspectos distintos, por loque
la elección depende de la hipótesis y del tipo de asociación buscada.
Modelos de asociación: Asociación Completa vs. Asociación Absoluta
1. Asociación Completa:
a. "Todos los X son Y, pero no todos los Y son X."
b. Ejemplo: Si todos los estudiantes de una clase aprueban, pero no todos los aprobados son
de esa clase, se da asociación completa.
2. Asociación Absoluta:
a. Relación biunívoca: "Todos los X son Y y todos los Y son X."
b. Phi (ϕ) alcanza 1 solo si ambas diagonales son cero.
Riesgos de la dicotomización
Dicotomizar variables ordinales o intervalares puede ocultar patrones importantes.
Ejemplo (Tabla 4.7a):
o Si dividimos la muestra entre "Etapa inicial" y "Etapa superior", no se observa diferencia
en el interés político:
Alto interés: 57% en ambas categorías.
Tabla 4.7b (con tricotomía):
o Si diferenciamos entre "Etapa inicial", "Media", y "Superior", aparece un patrón:
90% de estudiantes en la etapa media tienen alto interés político.
La dicotomización anterior ocultaba este comportamiento.
Conclusión: Siempre que sea posible, es preferible usar más categorías para evitar conclusiones engañosas.
Coeficiente Gamma de Goodman y Kruskal (Γ)
Gamma es útil para tablas de variables ordinales.
Fórmula:
Γ = \frac{n_i - n_d}{n_i + n_d} ]
nin_ini : Pares con órdenes iguales.
ndn_dnd : Pares con órdenes discordantes.
Ejemplo (Tabla 4.8: Conocimiento político vs. Nivel Económico-Social):
1. Cálculo de nin_ini :
a. 24⋅(49+13+26+18)=254424 \cdot (49 + 13 + 26 + 18) = 254424⋅(49+13+26+18)=2544
b. Suma total: ni=4375n_i = 4375ni =4375
2. Cálculo de ndn_d nd :
a. 1⋅(49+26+11+5)=911 \cdot (49 + 26 + 11 + 5) = 911⋅(49+26+11+5)=91
b. Suma total: nd=979n_d = 979nd =979
3. Gamma:
Γ = \frac{4375 - 979}{4375 + 979} = 0,63 ]
Interpretación: Gamma indica una probabilidad del 63% de que un individuo con mayor nivel
económico también tenga mayor conocimiento político.
Uso del signo en Ǫ y Phi (ϕ)
o
Ambos coeficientes pueden ser positivos o negativos.
+1 o -1: Asociación perfecta (positiva o negativa).
o 0: Sin asociación.
Ejemplo de tablas con asociación positiva y negativa:
o Si las categorías de una variable se disponen en distinto orden en las columnas o filas,
cambia el signo del coeficiente.
Conclusión general del capítulo
Este capítulo introduce dos herramientas clave para analizar la relación entre variables en tablas de
contingencia:
1. Diferencia porcentual: Ofrece una medida rápida e intuitiva de la asociación entre dos variables.
2. Test de χ²: Determina si la relación observada en la muestra es estadísticamente significativa, es
decir, si la asociación puede generalizarse a la población o si es producto del azar.
Ambas herramientas se complementan: la diferencia porcentual ayuda a interpretar la fuerza de laasociación,
mientras que el test de χ² asegura la validez estadística del resultado.
CAPÍTULO 6
INTRODUCCIÓN AL ANÁLISIS DE CORRESPONDENCIAS
El Análisis Factorial de Correspondencias (AFC) es una técnica multivariada que permite
explorar asociaciones en grandes tablas de datos cualitativos.
1. EL ANÁLISIS FACTORIAL DE CORRESPONDENCIAS
¿Ǫué es el Análisis de Correspondencias (AC)?
El AC es una técnica estadística multivariada que se utiliza para analizar la relación entre
dos o más variables categóricas. Su objetivo principal es visualizar y cuantificar las
asociaciones entre las categorías de estas variables, transformando los datos de una
tabla de contingencia en un espacio geométrico de menor dimensión.
¿Cómo funciona el AC?
1. Tabla de contingencia: Se construye una tabla donde las filas representan las
categorías de una variable y las columnas las categorías de otra. Cada celda de la
tabla indica la frecuencia conjunta de ambas categorías.
2. Perfiles: Se calculan los perfiles de fila y columna. Un perfil de fila representa la
distribución de las categorías de la columna dentro de cada categoría de la fila, y
viceversa.
3. Espacio factorial: Se crea un espacio multidimensional donde cada categoría (fila
o columna) se representa como un punto. La distancia entre dos puntos refleja la
similitud entre los perfiles correspondientes.
4. Reducción de dimensionalidad: Se utilizan técnicas de reducción de
dimensionalidad para proyectar los puntos en un espacio de menor dimensión
(generalmente un plano), lo que permite visualizar las relaciones entre las
categorías.
¿Cuáles son los conceptos clave?
Tabla de contingencia: La base de datos para el AC.
Perfiles: Representación de la distribución de una variable dentro de las categorías
de otra.
Espacio factorial: Espacio geométrico donde se representan las categorías.
Inercia: Mide la dispersión total de los puntos en el espacio factorial y se relaciona
con la fuerza de las asociaciones.
Valores propios: Explican la proporción de la inercia total explicada por cada eje
factorial.
Coordenadas: Coordenadas de los puntos en el espacio factorial, que indican la
posición de cada categoría en relación con los demás.
Cosenos cuadrados: Miden la calidad de la representación de cada punto en cada
eje factorial.
¿Para qué sirve el AC?
Visualizar relaciones: Permite visualizar de forma gráfica las asociaciones entre
las categorías de dos o más variables.
Identificar grupos: Ayuda a identificar grupos de categorías que tienen perfiles
similares.
Reducir dimensionalidad: Simplifica la interpretación de datos complejos al
reducir el número de dimensiones.
Explorar datos: Es una herramienta útil para explorar datos y generar hipótesis.
¿Un ejemplo sencillo?
Imagina una tabla de contingencia que cruza la variable "género" (hombre, mujer) con la
variable "preferencia de película" (acción, comedia, drama). El AC te permitiría visualizar si
existe una asociación entre el género y la preferencia de película. Podrías observar si los
hombres prefieren más las películas de acción y las mujeres las comedias, por ejemplo.
Pasos básicos para realizar un AC:
1. Construcción de la tabla de contingencia:
a. Se organizan los datos en una tabla de doble entrada donde las filas
representan las categorías de una variable y las columnas las categorías de
otra.
b. Cada celda de la tabla indica la frecuencia conjunta de ambas categorías.
2. Cálculo de los perfiles:
a. Se calculan los perfiles de fila y columna. Estos perfiles representan la
distribución de las categorías de una variable dentro de cada categoría de la
otra.
b. Por ejemplo, en una tabla de contingencia que cruza "género" y "preferencia
musical", el perfil de fila "mujer" mostraría la proporción de mujeres que
prefieren cada género musical.
3. Standarización de la tabla:
a. Se realiza una transformación de la tabla de contingencia para dar el mismo
peso a todas las categorías, independientemente de su frecuencia marginal.
Esto permite una comparación más justa entre las diferentes categorías.
4. Descomposición de la inercia:
a. La inercia total es una medida de la dispersión de los puntos en el espacio
factorial.
b. Se descompone la inercia total en valores propios, que representan la
proporción de la inercia explicada por cada eje factorial.
5. Cálculo de las coordenadas:
a. Se calculan las coordenadas de cada categoría (fila o columna) en el
espacio factorial. Estas coordenadas se obtienen a partir de los
autovectores asociados a los valores propios.
6. Representación gráfica:
a. Se construye un gráfico de dispersión donde cada categoría se representa
como un punto.
b. Las coordenadas de cada punto en el gráfico corresponden a las
coordenadas calculadas en el paso anterior.
7. Interpretación de los resultados:
a. Se analizan las proximidades y distancias entre los puntos en el gráfico para
identificar asociaciones entre las categorías.
b. Se interpretan los ejes factoriales en función de las categorías que tienen las
coordenadas más altas o más bajas en cada eje.
¿Cómo se calculan las coordenadas de los puntos en el espaciofactorial?
El cálculo de las coordenadas es un proceso matemático complejo que implica la
diagonalización de una matriz de inercia. Sin embargo, la interpretación de las
coordenadas es más intuitiva:
Coordenadas en un eje: Indican la posición de una categoría en relación a ese eje.
Valores altos o bajos indican que la categoría contribuye significativamente a la
variación explicada por ese eje.
Signo de la coordenada: El signo de la coordenada indica la dirección en la que la
categoría se aleja del origen (que representa el perfil medio).
¿Ǫué significado tienen los valores propios y los cosenos cuadrados?
Valores propios:
o Representan la proporción de la inercia total explicada por cada eje
factorial.
o Un valor propio alto indica que el eje correspondiente explica una gran parte
de la variabilidad de los datos.
o Se suelen ordenar de mayor a menor, y los primeros ejes suelen ser los más
importantes para la interpretación.
Cosenos cuadrados:
o Miden la calidad de la representación de cada punto en cada eje factorial.
o Un coseno cuadrado cercano a 1 indica que la categoría está bien
representada por ese eje.
o Un coseno cuadrado cercano a 0 indica que la categoría no está bien
representada por ese eje.
Interpretación de un Gráfico de Correspondencias
El gráfico de correspondencias es una herramienta visual poderosa para entender las
relaciones entre las categorías de dos o más variables categóricas.
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Al interpretar este gráfico, es esencial tener en cuenta los siguientes aspectos:
Proximidades y Distancias entre Puntos
Proximidad: Cuando dos puntos (que representan categorías) están cerca uno del
otro en el gráfico, indica que existe una fuerte asociación entre las categorías
correspondientes. Es decir, los individuos que pertenecen a una categoría tienden
a pertenecer también a la otra categoría cercana.
Distancia: Por el contrario, una gran distancia entre dos puntos sugiere una baja
asociación o incluso una relación inversa entre las categorías.
Ejes Factoriales y Variables Originales
Ejes Factoriales: Cada eje factorial representa una dimensión de variabilidad en
los datos. El primer eje suele explicar la mayor parte de la varianza, seguido del
segundo, y así sucesivamente.
Interpretación de los Ejes:
o Extremos de los ejes: Las categorías que se encuentran en los extremos
opuestos de un eje son muy diferentes en términos de su perfil.
o Centro del gráfico: Las categorías cercanas al origen del gráfico tienen
perfiles más cercanos al perfil medio de todas las categorías.
o Proyección de las categorías: La proyección de una categoría sobre un eje
indica la contribución de esa categoría a la variabilidad explicada por ese
eje.
Otros Elementos a Considerar
Cosenos cuadrados: Indican la calidad de la representación de cada punto en
cada eje. Un coseno cuadrado cercano a 1 significa que la categoría está bien
representada por ese eje.
Contribuciones: Miden la contribución de cada categoría a la inercia de cada eje.
Una categoría con una alta contribución a un eje tiene una influencia importante en
la definición de ese eje.
Valores propios: Indican la importancia de cada eje factorial. Un valor propio alto
indica que el eje correspondiente explica una gran parte de la varianza.
Ejemplo Práctico: Imagina un gráfico de correspondencias que representa la relación entre
el género (hombre, mujer) y la preferencia por tipos de música (clásica, pop, rock). Si
observamos que los puntos "mujer" y "pop" están muy cercanos, podemos inferir que las
mujeres tienen una mayor preferencia por la música pop en comparación con los
hombres. Además, si el primer eje opone "clásica" a "rock", podríamos concluir que este eje
representa una dimensión relacionada con la preferencia por música más o menos
tradicional.
En resumen:
La interpretación de un gráfico de correspondencias implica:
Identificar agrupamientos: Buscar grupos de puntos cercanos que representen
categorías con perfiles similares.
Analizar las oposiciones: Identificar los ejes que oponen categorías con perfiles
muy diferentes.
Evaluar la calidad de la representación: Verificar los cosenos cuadrados para
asegurarte de que las categorías estén bien representadas en los ejes.
Relacionar los resultados con el contexto: Interpretar los resultados en el
contexto del problema específico que se está estudiando.
Propongamos un caso de estudio:
Caso: Preferencias de consumo de bebidas en función de la edad y el género
Objetivo: Identificar si existen patrones en las preferencias de bebidas (refrescos, agua,
zumos, café, té) en relación con la edad (jóvenes, adultos, mayores) y el género (hombre,
mujer).
Datos: Se recolectan datos de una muestra de personas a las que se pregunta sobre su
edad, género y las bebidas que consumen con mayor frecuencia.
Análisis:
1. Construcción de la tabla de contingencia: Se crea una tabla donde las filas
representan las edades y las columnas los géneros. Las celdas de la tabla indican
el número de personas en cada categoría que prefieren cada tipo de bebida.
2. Realización del AC: Se aplica el AC a la tabla de contingencia.
3. Interpretación de los resultados:
a. Gráfico de correspondencias: Se analiza la posición de las diferentes
categorías (edades, géneros, bebidas) en el gráfico. Categorías cercanas
indican una mayor asociación.
b. Ejes factoriales: Se interpretan los ejes factoriales para identificar las
principales dimensiones de variabilidad en los datos. Por ejemplo, un eje
podría oponer las bebidas más consumidas por los jóvenes (refrescos) a las
bebidas más consumidas por los mayores (té).
Posibles resultados y conclusiones:
Segmentación de consumidores: Se podrían identificar segmentos de
consumidores con preferencias de bebidas similares, lo que sería útil para las
empresas de bebidas para diseñar estrategias de marketing más efectivas.
Evolución de las preferencias: Se podría analizar cómo cambian las preferencias
de bebidas a lo largo de la vida.
Diferencias de género: Se podrían identificar diferencias significativas en las
preferencias de bebidas entre hombres y mujeres.
Preguntas adicionales:
¿Ǫué otras variables podríamos incluir en el análisis? (Nivel de ingresos, actividad
física, etc.)
¿Cómo podríamos validar los resultados obtenidos?
¿Ǫué limitaciones tiene este tipo de análisis?
2. ALGUNAS APLICACIONES DEL ACM
2.1. Construcción de un índice por medio del ACM
Objetivo:
Crear un índice de equipamiento y acceso a servicios (IES) mediante la técnica de Análisis
de Correspondencias Múltiples (ACM). Esto permitirá visualizar las similitudesentre hogares
en función de sus características y generar un índice que resuma las múltiples variables en
una dimensión simplificada.
Descripción del ejemplo:
La población estudiada pertenece a dos establecimientos de enseñanza técnica
agropecuaria en Misiones.
El objetivo es medir el nivel de vida de los hogares de los estudiantes utilizando
variables relacionadas con el acceso a servicios básicos y bienes domésticos.
Variables utilizadas:
Las variables son todas dicotómicas (sí/no), permitiendo medir la presencia o ausenciade
ciertos bienes o servicios.
Variable
Luz eléctrica
Teléfono
TV color
Videocasetera
Canal de
cable
Heladera
Cocina a gas
Lavarropas
Modalidades
LUZ1: Tiene / LUZ0: No tiene
TEL1: Tiene / TEL0: No tiene
TVC1: Tiene / TVC0: No tiene
VID1: Tiene / VID0: No tiene
CAB1: Tiene / CAB0: No tiene
HEL1: Tiene / HEL0: No tiene
GAS1: Tiene / GAS0: No tiene
LAV1: Tiene / LAV0: No tiene
Combinaciones posibles:
Dado que hay 8 variables con 2 modalidades cada una, se generan 2⁸ = 256
combinaciones posibles de perfiles de hogares.
Proceso de construcción del índice IES:
Método 1: Suma de puntajes
Cada hogar recibe un puntaje de 0 a 8 dependiendo de los bienes que posee.
Ejemplo: Un hogar con luz, teléfono y TV color recibe 3 puntos.
Se recodifican los puntajes en cuatro categorías:
Rango de
IES
Puntos
Muy bajo
0-2
Bajo
3-4
Medio
5-6
Medio-alto 7-8
Método 2: Aplicación del ACM
El ACM permite visualizar la relación entre las modalidades (servicios) y los hogares
(estudiantes) en un espacio factorial.
Tabla de Burt:
Esta tabla muestra la asociación entre las 16 modalidades (2 por cada variable). La tabla de
Burt es la base sobre la que el ACM calcula las distancias entre modalidades y hogares.
Modalidade
s
LUZ1
TEL1
VID1
LUZ1
LUZ0
TEL1
TEL0
TVC1
TVC0
...
206
35
58
34
0
18
35
35
43
171
205
197
155
127
203
51
78
37
...
...
...
Resultados del ACM:
El ACM reduce la dimensionalidad del espacio de datos y genera un plano factorial en elque
se proyectan los hogares y las modalidades.
Primer eje: Diferencia entre hogares con acceso a servicios avanzados (teléfono,
TV por cable) y aquellos que carecen de servicios básicos (luz, heladera).
Segundo eje: Separa niveles intermedios (acceso a algunos servicios) de los
niveles extremos (muy ricos o muy pobres).
Figura 6.5: Plano factorial del ACM (1er y 2do eje)
Los puntos representan hogares, y cada punto está más cerca de los que tienen un
perfil similar.
Las modalidades también se proyectan en el mismo plano. Por ejemplo:
o "CAB1" (TV por cable) se ubica cerca de "TEL1" (Teléfono), indicando que
tienden a coexistir.
o "LUZ0" y "HEL0" (sin luz y sin heladera) se sitúan juntos, lo que sugiere
hogares en situación precaria.
Comparación del IES con ACM y método sumatorio:
En la Tabla 6.6, se observa que el resultado del ACM es similar al del método sumatorio:
IES ACM
IES Sumatorio Total
Muy bajo
47
47
Bajo
61
61
Medio
93
93
Medio-alto 39
39
240
240
Total
Conclusión: Hay correlación perfecta (V = 1) entre ambos métodos, lo que
demuestra que el ACM es consistente con el método tradicional.
Conclusiones del uso del ACM para el IES:
El ACM facilita la interpretación gráfica de los datos, permitiendo visualizar de
manera clara las similitudes entre los hogares.
Aunque el método sumatorio es más sencillo, el ACM detecta patrones de
asociación entre servicios que el método sumatorio no identifica fácilmente.
2.2 Construcción de una tipología
Objetivo:
Se busca construir una tipología social basada en las características de los estudiantes de
dos escuelas agropecuarias en Misiones, Argentina. La idea es dividir a los estudiantes en
grupos homogéneos en términos de origen social, niveles educativos y recursos, con el fin
de identificar si las escuelas reciben alumnos de perfiles sociales distintos.
Variables utilizadas para la tipología:
Variable
Residencia habitual
Tenencia de chacra
Tenencia de tractor
Número de yuntas de
bueyes
Superficie de
hectáreas
Fuente de ingreso
Nivel educativo del jefe
de hogar
Índice de
Equipamiento y
Servicios (IES)
Modalidades
Urbana / Rural
Sí / No
Sí / No / No corresponde
Ninguna / 1 / 2+ / No corresponde
0 / <15 / 15-30 / 30-50 / 50+
Solo agrícola / Mixto / No agrícola
No completó primaria / Primaria
completa / Secundaria completa
Muy bajo / Bajo / Medio / Medio-alto
Etiquetas ACM
URB / RUR
CHSI / CHNO
TRSI / TRNO / TRNC
YUNO / YUNI / YUN2 /
YUNC
HTNC / HCT1 / HCT2 /
HCT3 / HCT4
SAG / SAGP / SAGNO
EDU0 / EDU1 / EDU2
IES0 / IES1 / IES2 /IES3
Nota: Estas variables cubren aspectos socioeconómicos, ocupacionales y educativos
del hogar de cada alumno.
Aplicación del ACM y resultados
El ACM genera un plano factorial donde los puntos representan tanto las modalidades de
las variables como los individuos (estudiantes). A partir de este plano, se pueden
observar asociaciones entre características y construir tipologías claras de estudiantes.
Plano factorial (Figura 6.6)
Eje 1 (horizontal):
o Oposición entre agricultores con recursos (tractor, hectáreas grandes,
ingresos agrícolas) y hogares urbanos o sin tierra.
o En el extremo izquierdo aparecen modalidades como "CHNO" (no tiene
chacra) y "TRNO" (no tiene tractor).
o En el extremo derecho se sitúan los hogares rurales con mayor actividad
agrícola.
Eje 2 (vertical):
o Diferencia entre agricultores pobres (sin tractor, pequeñas hectáreas) y
colonos medios (tractor y mayores recursos).
o En el extremo superior se ubican los hogares más pobres, con pocos
recursos y bajos niveles de educación (por ejemplo, EDU0: jefe sin primaria
completa).
o En la parte inferior se encuentran colonos medios, con mayores hectáreas y
mejor equipamiento doméstico.
Clasificación automática: Identificación de 4 tipos
sociales
Después del ACM, se aplica una clasificación jerárquica ascendente, agrupando a los
estudiantes en cuatro clases sociales. A cada tipo se le asigna un número que refleja su
perfil.
Figura 6.7: Tipología de estudiantes en el plano factorial
Clase 1: Colonos medios (25% de la muestra)
o Características:
85% tiene tractor y 59% posee más de 50 hectáreas.
La actividad agrícola es la fuente principal de ingresos en 69% de los
casos.
Nivel de equipamiento medio.
Clase 2: Colonos pobres (34%)
o Características:
98% no tiene tractor y el 93% depende completamente de la
agricultura.
77% de los jefes de hogar no terminó la primaria.
La mayoría vive en áreas rurales con muy pocos recursos.
Clase 3: Agricultores part-time (15%)
o Características:
Pequeñas explotaciones (menos de 15 hectáreas).
La actividad agrícola provee ingresos secundarios.
El 92% carece de tractor y 66% tiene solo primaria completa.
Clase 4: No agricultores (27%)
o Características:
89% vive en áreas urbanas y sus ingresos no provienen de la
agricultura.
La mitad de los hogares tiene IES medio-alto.
77% de los jefes tienen al menos secundaria completa.
Distribución de estudiantes por escuela (Tabla 6.8):
Tipo Social
Escuela A (%)
Escuela B (%) Total (%)
Colonos medios
25
24
25
Colonos pobres
16
52
34
Agricultores part13
17
15
time
No agricultores
46
7
27
Escuela A: Mayor proporción de no agricultores (46%).
Escuela B: Mayor concentración de colonos pobres (52%).
Análisis:
Esta distribución revela diferencias significativas en el origen social de los estudiantes.La
Escuela A recibe principalmente alumnos urbanos de hogares con mejores recursos,
mientras que la Escuela B tiene una mayor proporción de estudiantes de hogares rurales
pobres.
Conclusión: Aplicaciones del ACM en la construcción de
tipologías
El ACM permite identificar patrones sociales complejos y clasificar a los individuos en
grupos homogéneos basados en múltiples variables. En este caso, se evidencia cómo dos
escuelas agropecuarias atienden a poblaciones estudiantiles con perfiles sociales distintos.
Este enfoque demuestra que el ACM, combinado con técnicas de clasificación
jerárquica, es una herramienta eficaz para crear tipologías sociales que reflejan la
estructura subyacente de los datos. Además, la tipología ofrece información relevantepara
el análisis de políticas educativas, ya que muestra cómo la ubicación y características de
las escuelas influyen en la composición social de sus alumnos.
ESPACIO SOCIAL Y GÉNESIS DE LAS “CLASES” BOURDIEU
El espacio social
En un primer momento, la sociología se presenta como una topología social. Se puede
representar así al mundo social en forma de espacio (de varias dimensiones). Es por esto
por lo que los agentes y grupos de agentes se definen por sus posiciones relativas en
espacio. Cada uno de ellos está acantonado en una posición o una clase precisa de posiciones
vecinas (es decir, en una región determinada del espacio) y, aun cuando fuera posible hacerlo
mentalmente no se pueden ocupar en la realidad dos regiones opuestas del espacio. También
podemos describirlo como un campo de fuerzas, es decir, como un conjunto de relaciones de
fuerzas objetivas que se imponen a todos los que entran en ese campo y que son irreductibles a
las intenciones de los agentes individuales o incluso a las interacciones directas entre los agentes.
La posición de un agente determinado en el espacio social puede definirse por la posición que
ocupa en los diferentes campos, es decir, en la distribución de los poderes que actúan en cada
uno de ellos. El campo social se puede describir como un espacio pluridimensional de posiciones
tal que toda posición actual puede ser definida en función de un sistema pluridimensional de
coordenadas, cuyos valores corresponden a los de las diferentes variables pertinentes. El
conocimiento de la posición ocupada en ese espacio contiene una información sobre las
propiedades intrínsecas (condición) y relacionales (posición) de los agentes.
Clases “en el papel”
Sobre la base del conocimiento del espacio de las posiciones podemos recortar clares en el
sentido lógico del término, es decir, conjuntos de agentes que ocupan posiciones semejantes y
que, situados en condiciones semejantes y sometidos a condicionamientos semejantes. tienen
todas las probabilidades de tener disposiciones intereses semejantes de producir prácticas y
tomas de posición semejantes. Esta clase "en el papel" tiene la existencia teórica propia de las
teorías: en la medida en que es producto de una clasificación explicativa, del todo análoga a la de
los zoólogos o los botánicos, permite explicar y prever las prácticas y las propiedades de las cosas
clasificadas.
Contra el relativismo nominalista que anula las diferencias sociales reduciéndolas a meros
artefactos teóricos, debemos afirmar así la existencia de un espacio objetivo que determina
compatibilidades e incompatibilidades, proximidades y distancias. Contra el realismo de lo
inteligible, debemos afirmar que las clases que pueden recortarse en el espacio social no existen
como grupos reales.
La percepción del mundo social y la lucha política
La percepción del mundo social es el producto de una doble estructuración social: por la parte
"objetiva" esta percepción está socialmente estructurada porque las propiedades relacionadas
con los agentes no se ofrecen a la percepción de manera independiente. Por la parte "subjetiva",
está estructurada porque los esquemas de percepción y de apreciación susceptibles de funcionaren
un momento dado y en particular aquellos depositados en el lenguaje, son el producto de luchas
simbólicas anteriores y expresan el estado de las relaciones de fuerza simbólicas.
Recordar que la percepción del mundo social entraña un acto de construcción no implica en modo
alguno aceptar una teoría intelectualista del conocimiento: lo esencial de la experiencia del mundo
social y del trabajo de construcción que esta experiencia implica se opera en la práctica, sin
alcanzar el nivel de la representación explícita ni de la expresión verbal. Más cercano a un
inconsciente de clase es el dominio práctico de la estructura social en su conjunto, que se ofrece
mediante el sentido de la posición ocupada en esa estructura. La capacidad de dar existencia
explícita, de hacer público, es decir, objetivado, visible, decible o, incluso, oficial a aquello que, al
no haber accedido a la existencia objetiva y colectiva, continuaba en estado de experiencia
individual o serial representa un formidable poder social, el poder de hacer los grupos haciendo el
sentido común, el consenso explícito, de todo el grupo.
El capital simbólico no es sino el capital de cualquier especie, cuando es percibido por un agente
dotado de categorías de percepción que provienen de la incorporación de la estructura de su
distribución, es decir, cuando es conocido y reconocido como natural. De ello concluimos, entre
otras consecuencias, que el capital simbólico va al capital simbólico y que la autonomía real del
campo de producción simbólica no impide que éste siga dominado por las fuerzas que rigen el
campo social, ni que las relaciones de fuerza objetivas tienden a reproducirse en las relaciones de
fuerza simbólicas, en las visiones del mundo social que contribuyen a asegurar la permanencia de
esas relaciones de fuerza.
El orden simbólico y el poder de nominación
En la lucha simbólica por la producción del sentido común o, más precisamente, por el monopoliode
la nominación legítima como imposición oficial de la visión legítima del mundo social, los agentes
comprometen el capital simbólico que han adquirido en las luchas anteriores y principalmente
todo el poder que poseen sobre las taxonomías instituidas, inscritas en las conciencias o en la
objetividad, como los títulos.
La lógica de la nominación oficial es en el caso del título -nobiliario, escolar, profesional-, un
capital simbólico garantizado social y aún jurídicamente. El título profesional o escolar es una
especie de regla jurídica de percepción social, un ser percibido garantizado como un derecho. Esun
capital simbólico institucionalizado, legal.
Si por una parte la estructura del campo social es definida en cada momento por la estructura dela
distribución del capital y de los beneficios característicos de los diferentes campos particulares, en
cada uno de estos espacios puede ponerse en juego la definición misma de lo que está en juegoy las
respectivas cartas de triunfo. La cuestión de la legitimidad surge de la propia posibilidad de este
cuestionamiento, de esta ruptura con la opinión que acepta como una evidencia el orden
habitual. La fuerza simbólica de las partes comprometidas en esa lucha no es nunca
completamente independiente de su posición en el juego. el mundo social es en gran parte algo
que hacen los agentes.
El campo político y el efecto de las homologías
Ǫuienes ocupan las posiciones dominadas en el espacio social también están situados en
posiciones dominadas en el campo de la producción simbólica y no se ve bien de dónde podrían
llegarles los instrumentos de producción simbólica necesarios para expresar su propio punto de
vista acerca de lo social si la lógica propia del campo de la producción cultural y los intereses
específicos que en él se engendran no tuvieran el efecto de inclinar una fracción de los
profesionales comprometidos en ese campo a ofrecer a los dominados los instrumentos de
ruptura con las representaciones que se engendran en la complicidad inmediata de las estructuras
sociales y mentales y que tienden a asegurar la reproducción continuada del capital simbólico.
El campo político y el efecto de las homologías
Ǫuienes ocupan las posiciones dominadas en el espacio social también están situados en
posiciones dominadas en el campo de la producción simbólica y no se ve bien de dónde podrían
llegarles los instrumentos de producción simbólica necesarios para expresar su propio punto de
vista acerca de lo social si la lógica propia del campo de la producción cultural y los intereses
específicos que en él se engendran no tuvieran el efecto de inclinar una fracción de los
profesionales comprometidos en ese campo a ofrecer a los dominados, sobre la base de una
homología de posición, los instrumentos de ruptura con las representaciones que se engendran
en la complicidad inmediata de las estructuras sociales y mentales y que tienden a asegurar la
reproducción continuada del capital simbólico.
La homología de posición entre los intelectuales y los obreros de la industria en que los primeros
ocupan dentro del campo del poder, es decir, en relación con los patrones de la industria y del
comercio, posiciones homólogas a las que ocupan los obreros industriales en el espacio social en
su conjunto.
De este modo, las tomas de posición políticas en un momento dado (por ejemplo, los resultados
electorales) son el producto de un encuentro entre una oferta política de opiniones políticas
objetivadas (programas, plataformas de partidos, declaraciones, etcétera) ligada a toda la historia
anterior del campo de producción, con una demanda política en relación con su vez ligada con la
historia de las relaciones entre oferta y demanda.
La clase como representación y voluntad
La política es el lugar por excelencia de la eficacia simbólica, acción que se ejerce por signos
capaces de producir cosas sociales y en particular grupos.
Todos los enunciados que tienen como sujeto un colectivo: Pueblo, Clase, Universidad, Escuela,
Estado, suponen resuelta la cuestión de la existencia del grupo correspondiente y encierran esa
especie de "falsificación metafísica" que se pudo denunciar en el argumento ontológico.
La clase existe en la medida, y sólo en la medida, en que mandatarios dotados de la plena potentia
agendi puedan estar y sentirse autorizados a hablar en su nombre y hacerla existir, así como una
fuerza real dentro del campo político.
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