1 MOTES, PSEUDOMOTES Y PARAMOTES EN LA EMBLEMÁTICA HISPÁNICA Cirilo García Román Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea Si atendemos a las condiciones “ideales” o “deseables” que, según la preceptiva del género de la emblemática,1 debían reunir los motes de emblemas y empresas, destacan sin duda los rasgos de la brevedad y concisión, el estar compuestos preferentemente en latín, su carácter ingenioso y agudo, sentencioso, gnómico o paremiológico, con una especial predilección por aquellas “letras” que a la brevitas añadieran otros estilemas como la prosopopeya, la comparación y el símil, la paronomasia —muy apreciada por Picinelli2— o incluso la amfibología y el equívoco. Hasta aquí los rasgos que podemos considerar como propios de la elocutio o expresión lingüística del mote. Por lo que atañe a la inventio, no se excluye la posibilidad de que el mote sea elaborado por el propio emblemista, pero se valora mucho más la adaptación de un texto de otro, con una clara preferencia por los autores clásicos y, en particular, por los poetas. En cuanto a la dispositio, o bien el mote encabeza la composición, o bien se inserta en una filacteria dentro del grabado; el mote debía además guardar una proporción y complementariedad respecto a la pictura, procurando evitar nombrar en la letra lo figurado en la imagen, de suerte que se estableciera entre mote y pictura una mutua interdependencia y colaboración en la expresión del sentido pretendido, sin que ninguno de los dos componentes por separado transmitiera la idea completa. Conviene tener muy en cuenta que esta preceptiva que acabamos de resumir se elaboró más bien para la composición de empresas que para la de emblemas y, sobre todo, que en la mayoría de los autores constituye un continuum de rasgos, un desiderandum3: en la medida en que el mote reuniera un número mayor o menor de tales condiciones, o los requisitos más apreciados, más se aproximaba o alejaba el emblemista del prototipo de mote ideal o perfecto. No obstante, no resultaba nada fácil concentrar en un universo lingüístico tan pequeño y concreto como el del mote los requisitos deseables, de ahí que en la práctica del género encontremos bastantes ocasiones en las que lo único que caracteriza a un mote es su brevedad y el estar compuesto en latín, o que a veces se sacrifique la brevitas en beneficio de la auctoritas, o se compense la ausencia de una fuente literaria con alguno de los estilemas que antes hemos citado. 1 Cf., p. ej., Paolo Giovio, Diálogo de las empresas militares y amorosas, compuesto en lengua italiana, por el illustre y reverendíssimo Señor Paulo Iovio Obispo de Nucera. En el qual se tracta de las devisas, armas, motes, o blasones de linages. Con un razonamiento a esse propósito, del magnífico Señor Ludovico Domeniqui. Todo nuevamente traduzido en Romance Castellano por Alonso de Ulloa… En León de Francia, en casa de Guillielmo Roville, 1562, pág. 6. La preceptiva más completa, pues recoge, comenta y critica las aportaciones de otros tratadistas anteriores, se encuentra en Emmanuele Tesauro, Cannocchiale Aristotelico:esto es, Anteojo de larga vista, o Idea de la agudeza, e ingeniosa locución, que sirve a toda Arte Oratoria, Lapidaria, y Simbólica, examinada con los principios del Divino Aristóteles… Traducido al español por El R.P.M. Fr. Miguel de Sequeyros, del Orden de N.P.S. Agustin, Maestro en Sagrada Theología, &c… En Madrid, por Antonio Marín, 1741, tomo II, caps. XIV-XV, págs. 182 y ss. 2 Cf. Filippo Picinelli, Los cuerpos celestes. Libro I (El mundo simbólico), trad. de Eloy Gómez Bravo, Zamora, Mich., 1997, pág. 99. 3 Ésta es la perspectiva que adopta Emmanuele Tesauro en su preceptiva sobre el género de la emblemática, como señala con acierto el trabajo de Begoña Canosa Hermida, "Notas sobre la preceptiva del género emblemático en los libros de emblemas españoles", en Sagrario Lopez Poza, (ed.), Estudios sobre Literatura Emblemática Española. Trabajos del grupo de investigación Literatura emblemática hispana (Universidade da Coruña), Ferrol, Sociedad de Cultura Valle Inclán, Colección SIELAE, 2000, pág. 49, n. 68. 2 Una buena prueba de que la preceptiva relativa al mote se fijó en el ámbito de la empresa cortesana y heroica, así como de las dificultades que entrañaba la inventio de los motes, es el siguiente pasaje de Juan de Horozco, uno de los primeros emblemistas españoles, cuyo primer libro de sus Emblemas morales constituye todo un tratado introductorio sobre el género de la Emblemática.4 Al establecer las reglas que se han de observar en la composición de empresas nuestro emblemista dice así: La quinta regla es que la empresa tenga mote, y esto es para ser del todo cumplida, y tener todas las partes que se requieren, aunque sea verdad que con sólo figuras, que por sí son letras, se han usado y se usan muchas empresas y es que no todas veces se halla letra que convenga, por más que algunos lo tengan por fácil, en que se engañan, pues también el mote tiene sus condiciones para que sea bueno. Y la primera es que sea breve, que aun por eso se suele llamar así. Suele ser algún medio verso, y si es conocido mejor, y puede ser en la lengua que quisieren. La segunda condición es que por sí diga algo, no sea lo mismo que la figura, como el Festina Lente. Aun se ha de procurar que el propósito de lo que se pretende se diga en la letra, y por eso se llama mote, y le llaman el alma; y si la mitad dijere la figura y la otra mitad la letra estará bien, y algunos piensan es lo mejor […].5 Y más adelante, al establecer las diferencias entre emblemas y empresas señala: La segunda [sc. diferencia] es que aunque se dice pueden tener palabras las emblemas, quieren que sean puramente para declaración de las figuras, lo cual es gran vicio en las empresas, donde para ser bien la figura ha de decir una parte de intento y la letra la otra parte. Y en esto digo que si la letra que se pone se puede acomodar a mote no importa que parezca empresa, que antes por eso será mejor, y siendo lo que trata moralidad y que puede aprovechar a todos, no deja de ser emblema —como luego diremos—. Mas cuando la letra no es acomodada para mote, conforme a las condiciones que se dijeron dél, servirá de inscripción y de título, aunque se ponga dentro, que sobre el cuadro ninguna cosa estorba, antes parece bien que se ponga título como capitulación, diciendo “contra la ingratitud”, “contra los malos jueces”, “precio de la virtud”, “valor del ánimo”, y en lugar desto se puede poner la letra que quisiéremos que acompañe la figura, y aun ayude a significar. […].6 Resulta, pues, que, frente a la empresa, el emblema gozaba de una mayor libertad en el uso del mote: no sólo podía carecer del mismo, sino que incluso podía servirse de “letras” no acomodadas para mote, a tenor de los requisitos “deseables” del mote establecidos para la empresa, “letras” que servían más bien de “inscripción”, de “título” o “recapitulación”, o de complemento de la pictura, “letras” que contribuyeran en definitiva a la expresión y comprensión del concepto pretendido. Y basta un breve repaso de los “motes” de los emblemas de Alciato para comprobar que una buena parte de los mismos son del tipo descrito por Juan de Horozco. Nuestro propósito en este trabajo es justamente comprobar hasta qué punto y en qué medida ese tipo de “letras” no acomodadas para mote a las que se refiere Horozco están presentes en la producción emblemática hispánica. Hemos seleccionado para ello como banco de pruebas un número lo suficientemente representativo de obras pertenecientes a los subgéneros del emblema y de la empresa. Nuestro corpus está formado por las siguientes obras: 4 Para más detalles sobre la importancia y valoración de la preceptiva de Juan de Horozco sobre el género de la emblemática, véase Begoña Canosa Hermida, art. cit. 5 Emblemas morales de Don Juan de Horozco y Covarrubias, Arcediano de Cuéllar en la Santa Iglesia de Segovia. Dedicadas a la buena memoria del presidente Don Diego de Covarrubias y Leiva su tío. En Zaragoza, por Alonso Rodríguez, 1603-1604, Lib. I, fol. 48v. 6 Op. cit., fol. 53v. 3 - Horozco: Emblemas morales de Don Juan de Horozco y Covarrubias, Arcediano de Cuéllar en la Santa Iglesia de Segovia. Dedicadas a la buena memoria del presidente Don Diego de Covarrubias y Leiva su tío. En Zaragoza, por Alonso Rodríguez, 1603-1604.7 - Soto: Emblemas Moralizadas por Hernando de Soto, Contador y veedor de la casa de Castilla de su magestad. Dirigidas a don Francisco Gómez de Sandoval, Duque de Lerma, Marqués de Denia, &c. En Madrid, por los herederos de Juan Iñíguez de Lequerica, 1599.8 - Covarrubias: Emblemas morales de Don Sebastián de Covarrubias Orozco, Capellán del Rey N.S. Maestrescuela, y Canónigo de Cuenca, Consultor del Santo Oficio. Dirigidas a Don Francisco Gómez de Sandoval y Roxas, Duque de Lerma, Marqués de Denia, &c. En Madrid, por Luis Sánchez.9 - Borja: Empresas morales, de Don Juan de Borja, Conde de Mayalde, y de Ficallo. Dedícalas a la S.C.R.M. del rey Don Carlos II, Nuestro Señor, Don Francisco de Borja. En Bruselas, por Francisco Foppens, 1680.10 - Villava: Empresas espirituales y morales, en que se finge, que diferentes supuestos las traen al modo estrangero, representando el pensamiento, en que más pueden señalarse: assí en virtud como en vicio, de manera que puedan servir a la Christiana piedad. […] Compuestas por el Maetro [sic] Juan Francisco de Villava, &c. En Baeça, por Fernando Díaz Montoya, 1613. - Saavedra: Idea de un príncipe político christiano representada en cien empresas. Dedicada al Príncipe de las Españas Nuestro Señor por Don Diego de Saavedra Faxardo, &c. En Milán, 1642.11 - Núñez de Cepeda: Idea de el buen pastor, copiada por los SS. Doctores, representada en empresas sacras con avisos espirituales, morales, políticos y económicos para el Gobierno de un Príncipe Ecclesiástico. Dedicada al Eminentíssim. Señor D. Luis Manuel Cardenal Portocarrero, de el título de Santa Sabina, Arçobispo de Toledo, Primado de las Españas, &c. por el Padre Francisco Núñez de Cepeda de la Compañía de Jesús, Natural de Toledo. Tercera impressión corregida por su Autor, aumentadas las empresas primeras, y añadidas diez de nuevo. En Leon, a costa de Anissol, Possuel y Rigaud, 1688.12 Antes de comentar los resultados de nuestra búsqueda, consideramos oportuno presentar en dos tablas los resultados numéricos resultantes de la aplicación de dos parámetros de clasificación al corpus de emblemas y empresas seleccionado: la lengua en que está compuesto el mote y la existencia o no para el mismo de una fuente literaria o auctoritas. Ello nos permitirá establecer en qué grado los autores seleccionados se preocuparon por aproximarse a la normativa establecida por la preceptiva, que considera como “ideales” 7 La 1ª ed. data de 1589; la 2ª de 1591 (publicadas ambas en Segovia por Juan de la Cuesta). La obra consta de tres libros; los emblemas figuran en los dos últimos. 8 Hay una ed. facs., en la que faltan algunos emblemas, con introducción de Carmen Bravo-Villasante (Madrid, FUE, 1983). 9 Contamos con una ed. facs. de Carmen Bravo-Villasante (Madrid, FUE, 1978). 10 Se trata de la 2ª ed. ampliada con una Segunda Parte, a cargo de su nieto, que añade ciento veinticuatro emblemas a los cien de la 1ª ed. (Praga, 1581); contamos con una ed. facs. e introducción de Carmen BravoVillasante (Madrid, FUE, 1981). 11 Se trata de la 2ª ed.; la editio princeps data de 1640 (Múnich, en la imprenta de Nicolao Enrico), y ha conocido muchas ediciones y traduccciones a otras lenguas, incluida la latina. Para el presente trabajo hemos manejado la reciente ed. de Sagrario López Poza (Empresas políticas, Madrid, Cátedra, 1999). 12 Esta es la editio optima; la 1ª ed., que cuenta sólo con 40 empresas, data de 1682 (Lyon, Anisson y Posuel). Además de las citadas, conoció varias ed.: Valencia, Vicente Cabrera, 1685; Lyon, 1687; Valencia, Lorenzo Mesnier, 1689; e incluso una versión italiana: Venecia, Gio Battista Recurti, 1741. De la editio optima (Lyon, 1688) hay una ed. parcial del texto, pero profusamente comentada y anotada, por Rafael García Mahíques (Empresas Sacras de Núñez de Cepeda, Madrid, Tuero, 1988). Quienes no dispongan de los libros de emblemas aquí reseñados pueden consultar el repertorio de Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, Enciclopedia de Emblemas Españoles Ilustrados, Madrid, Akal, 1999, acompañado de un CD-ROM; también pueden acceder a dichas obras, así como a varias bases de datos relacionadas con ellas, elaboradas por el grupo de investigación sobre Literatura Emblemática Hispánica de la Universidad de La Coruña, en la URL: http://rosalia.dc.fi.udc.es/emblematica 4 aquellos motes que estuvieran compuestos en lengua latina, o al menos distinta de la del autor, y tomados de un autor clásico.13 Tabla 1: Lengua del mote Lengua Latín Griego Italiano Francés Castellano Con mote Sin mote TOTALES Horozco 52 2 1 9 64 37 101 Soto 60 1 61 61 Covarrubias 264 3 5 1 27 300 300 Borja Villava 224 224 224 99 99 99 Saavedra 89 1 13 103 103 Núñez de C. 49 1 1 51 51 TOTALES 837 5 8 1 51 902 37 939 El primer rasgo que llama la atención es la circunstancia de que la ausencia de mote sólo está presente, y de forma significativa, en los emblemas de Horozco. En buena parte de sus emblemas carentes de mote se representan figuras mitológicas o bíblicas que el lector podía identificar y asociar con facilidad al comportamiento moral que el autor pretendía transmitir, de manera que la falta de mote no constituía un obstáculo serio para su descodificación. Téngase en cuenta además que la preceptiva de Horozco consideraba la presencia del mote como un requisito indispensable para la empresa, mas no para el emblema; y así lo corroboran los autores de empresas de la muestra (Borja, Villava, Saavedra y Núñez de Cepeda). El hecho de que los otros dos autores de emblemas (Soto y Covarrubias) no presenten ningún emblema carente de mote debe entenderse como una decidida tendencia a aproximar el emblema a la empresa en este rasgo de la preceptiva. Por lo que atañe a la lengua del mote, predomina con claridad el uso del latín, sobre todo en los autores de empresas, de entre los cuales sólo Saavedra recurre al castellano en un número significativo de motes. En los autores de emblemas, en cambio, observamos una mayor variedad de lenguas. El uso del griego está presente sólo en los hermanos Horozco y Covarrubias, consecuencia sin duda de su excelente formación cultural y de su proximidad y familiaridad con el humanismo renacentista precedente. Además suele tratarse de motes que cuentan con una fuente literaria, de suerte que el cambio del registro habitual o normativo (el latín) queda compensado por la existencia de una auctoritas para el mote. Por lo que se refiere a las lenguas vernáculas, otro tanto cabe decir del uso del italiano, pues en la mayoría de las ocasiones se trata de versos de poetas como Petrarca (DI FUOR, SI LEGGE COM’ IO DENTRO AVAMPI14; UN CONTRARIO L’ ALTRO ACCENSE15; FORTUNA IN PORTO16), Dante (COL SUO LUME SÉ MEDESMO CELA)17 o Torcuato Tasso (QUANTO SI MOSTRA MEN, TANT’ É PIÙ BELLA)18; o bien el mote presenta un 13 Para una clasificación tipológica del mote más detallada, aplicada a dos autores del corpus aquí seleccionado, remitimos a nuestro trabajo "Análisis y clasificación tipológica de los motes de los Emblemas Morales de Horozco y de las Empresas Sacras de Núñez de Cepeda", en Sagrario Lopez Poza, (ed.), op. cit., págs. 81-153. 14 Sebastián de Covarrubias, Emblemas morales, Centuria II, Emb. 4 (Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 866), con fuente en Petrarca, Canz. 35, 8. 15 Idem, op. cit., Centuria II, Emb. 37 (Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 686), con fuente en Petrarca, Canz., 48, 4. 16 Idem, op. cit., Centuria III, Emb. 32 (Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 1153), con fuente en Petrarca, Canz., 272, 12. 17 Idem, op. cit., Centuria I, Emb. 1 (Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 880), con fuente en Dante, Com., Purg., 17, 57. 18 Francisco Núñez de Cepeda, Empresas sacras, Emp. 40 (Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 1445), con fuente en Torcuato Tasso, Gerusalemme liberata, 16, 14. 5 claro tono paremiológico (PENSIER AVANZA, FORTUNA MANCA) , rasgo que compensa y justifica el cambio de registro. Esta misma circunstancia concurre en el único mote en francés (ROYS ET PYONS DENS LE SAC SON EGUAUX)20, y puede observarse también entre los motes en castellano (CUAL EL JUEZ, TAL LA SENTENCIA21; CUAL MÁS, CUAL MENOS22; COMER Y GUARDAR23; EN LAS BURLAS Y EN LAS VERAS24). 19 A veces el mote en castellano forma parte de la propia tradición hispana: AGRO DULCE25, por ejemplo, fue mote de una empresa de Enrique IV26; NI ENVIDIADO NI ENVIDIOSO27 es parte de un verso de Fray Luis de León28. Por último, el cambio de la lengua latina por la castellana puede incluso obedecer a una mejor adaptación al concepto que el autor trata de transmitir. Así sucede, por ejemplo, con el único mote castellano de Núñez de Cepeda (MORIR O CANTAR)29, que cuenta con una auctoritas, pues se inspira en un pasaje de Plinio sobre la rivalidad, hasta la muerte, de los ruiseñores en el canto, pasaje que inspiró a su vez la composición de la pictura: dos ruiseñores compiten cantando frente a frente en la copa de dos árboles.30 El concepto que esta empresa trata de transmitir es el deber ineludible de la predicación para el obispo; y el hecho de que ésta se hacía en la lengua vulgar explica bien el cambio de código lingüístico. Tabla 2: Fuentes del mote Fuentes Fuente profana Fuente cristiana Con fuente Sin fuente TOTALES Horozco 27 Soto 7 Covarrubias 205 15 3 42 22 64 10 51 61 Borja 56 Villava - Saavedra 23 Núñez de C. 25 TOTALES 343 31 53 - 5 5 112 236 64 300 109 115 224 99 99 28 75 103 30 21 51 455 447 902 En el parámetro anterior los autores del corpus seleccionado mostraban un claro comportamiento homogéneo en el respeto de la preceptiva por la primacía que otorgan a la lengua latina frente a las demás; hemos demostrado también cómo no todos los casos en que se desvían de dicha norma se deben al capricho o arbitrariedad del autor, sino a la concurrencia en el mote de otros estilemas y cualidades igualmente apreciadas por la preceptiva. Por lo que atañe al parámetro de la existencia o no de una fuente literaria para el mote, sin embargo, aunque los resultados globales arrojan más de un 50% de motes con un 19 Juan de Horozco, Emblemas morales, Lib. III, Emb. 4 (Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 1298). 20 Sebastián de Covarrubias, op. cit., Centuria I, Emb. 23 (Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 69); el propio emblemista lo traduce así: Reyes y peones, dentro del saco, todos son iguales. 21 Juan de Horozco, op. cit., Lib. III, Emb. 10 (Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 184). 22 Idem, op. cit., Lib. III, Emb. 3 (Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 1089). 23 Sebastián de Covarrubias, op. cit., Centuria I, Emb. 39 (Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 599); el mote constituye la segunda parte del refrán En casa del Abad, comer y llevar. 24 Idem, op. cit., Centuria III, Emb. 73 (Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 625); el mote es la primera parte del refrán: En las burlas y en las veras, con tu amo no partas peras. 25 Juan de Horozco, op. cit., Lib. III, Emb. 30 (Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 752). 26 Cf. Idem, op. cit., Lib. I, fol. 34v. 27 Idem, op. cit., Lib. II, Emb. 24 (Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 552). 28 Poesía completa, «A la salida de la cárcel», vv. 9-10: Y aquel es siempre rico y venturoso, / que ni vive embidiado ni embidioso (ed. de José Manuel Blecua, pág. 234). 29 Francisco Núñez de Cepeda, op. cit., Emp. 24 (Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 1453). 30 Plin., nat., 10, 83: certant inter se, palamque animosa contentio est. Victa morte finit saepe vitam spiritu prius deficiente quam cantu (el subrayado es nuestro; «compiten entre sí, y su rivalidad es abiertamente encendida; con frecuencia el derrotado pone término a su vida con la muerte, fallándole el aliento antes que el canto»). 6 antecedente literario y un claro predominio de las fuentes profanas sobre las cristianas, el comportamiento de los autores es bastante dispar. En el caso de los autores de emblemas destaca sobre todo Covarrubias, con un 78% de motes con fuente literaria,31 al que sigue su hermano Horozco con un 65%; pero el porcentaje disminuye significativamente hasta un 16% en Soto. En los autores de empresas, cuyos porcentajes no superan a los de los hermanos Horozco y Covarrubias, destacan Núñez de Cepeda (58%) y Borja (48,6%), frente a Saavedra (27,1%), mientras que ninguno de los motes de Villava tiene antecedente literario alguno. En conclusión, si exceptuamos el caso de Soto, el emblema se muestra en este parámetro más fiel a la preceptiva que la empresa o, si se prefiere, el emblema se aproxima también en este parámetro a la empresa. Si analizamos ahora el corpus seleccionado bajo el prisma de las observaciones de Juan de Horozco sobre aquellas “letras” no acomodadas para mote, se pueden distinguir dos situaciones diferentes. Encontramos, por un lado, casos en que, además de la presencia de un mote, la imagen cuenta con otra indicación textual inserta en el grabado a la manera de una inscripción; utilizaremos el término de “paramotes” para referirnos a este tipo de textos subsidiarios o secundarios. Y por otro lado, hay situaciones en que la imagen no cuenta con un mote, pero presenta inscrita alguna indicación textual, o bien cuenta con un mote que es mero título de lo representado en la pictura; nos referiremos a este segundo tipo de textos con el término de “pseudomotes”. Tabla 3: Paramotes Paramotes Identificativ. Complement. TOTALES Horozco Soto 2 1 3 1 3 4 Covarrubias 4 5 9 Borja Villava 1 2 3 Saavedra - - Núñez de C. - TOTALES 8 11 19 Hemos encontrado un total de 19 paramotes que, si exceptuamos el caso de Borja, pertenecen todos ellos al subgénero del emblema, tal como cabía esperar de las observaciones hechas al respecto por Horozco en su preceptiva. En virtud de la función que desempeñan, se dejan clasificar en dos subtipos: paramotes identificativos y paramotes complementarios. Paramotes identificativos son aquellas “letras” que, insertas en el grabado, identifican algún componente de la pictura, contribuyendo de este modo a una rápida identificación y localización de lo figurado en la imagen y, en consecuencia, a una mejor delimitación y acotación del sentido que la interacción de mote y pictura pretende transmitir. Así sucede, por ejemplo, en el emblema 41 del libro III de Horozco32 (fig. 1): la imagen representa un ánsar que sobrevuela el monte Tauro con una piedra en su boca; el sentido que el emblema transmite por medio del mote (SILENTIUM VITA: «el silencio es vida») es la recomendación del silencio y el recato; la imagen ilustra el concepto mediante un exemplum de la tradición clásica muy conocido: la creencia de que el ánsar llevaba una piedra en su pico cuando cruzaba el monte Tauro, para de este modo recordar que no debía emitir graznido alguno con el que delatara su presencia al águila. La inscripción o paramote MONS TAURUS sobre la falda de la montaña no tiene otra finalidad que la de contribuir a un rápido desciframiento por parte del lector del significado moral transmitido por el exemplum representado. 31 Para detalles más concretos sobre las fuentes, véase Fernando González Muñoz, “Lema literario y pictura en los Emblemas morales de Sebastián de Covarrubias”, en Sagrario Lopez Poza, (ed.), op. cit., págs. 167-169. 32 Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 109. 7 Figura 1. Juan de Horozco, Emblemas morales, Lib. III, Emb. 41. En el segundo emblema de este tipo presente en Horozco (Lib. III, Emb. 2)33 observamos en la imagen una ilustración de carácter simbólico: dos vasijas sobre un altar; una llena, con la inscripción o paramote MALI, y otra casi vacía, con la inscripción o paramote BONI. Por encima de las vasijas se coloca en una filacteria el mote, que es la célebre máxima del filósofo griego Epicteto en latín: SUBSTINE – ABSTINE34 («Aguanta - Abstente»). Cada uno de los imperativos del mote se coloca sobre una de las vasijas. El paramote MALI BONI permite descifrar y acotar correctamente el ámbito de aplicación del mote: aguanta las desgracias – abstente de las cosas buenas (sc. disfrútalas con moderación). Con el altar se significa la divinidad, en cuyas manos está nuestro destino, del mismo modo que en la imagen sustenta las vasijas. Se recomienda al lector en definitiva la capacidad de sufrimiento, la abstinencia y moderación en esta vida terrenal. En el único emblema de este tipo que encontramos en Soto (Emb. 48)35, figura en la imagen un templo guardado por la estatua de la diosa Minerva, armada con una lanza y colocada sobre un altar. Tiene por mote BELLUM FORTUNAE ARBITRIO («La guerra está en el arbitrio de la fortuna»), y como paramote, al pie del grabado, TEMPLUM FORTUNAE («Templo de Fortuna»), que sirve para identificar el edificio representado. Una situación parecida se da en dos de los cuatro emblemas con paramotes de Covarrubias. El primero de ellos (Cent. I, Emb. 8)36 tiene por mote OMNIBUS IDEM («El mismo para todos»), y la imagen nos presenta un sol de justicia, símbolo de la divinidad, brillando por igual sobre dos ciudades identificadas mediante sendas inscripciones (BABEL – IERUSALEM), facilitando así la descodificación del emblema: la justicia divina es la misma para los buenos y para los malos. En el segundo (Cent. I, Emb. 81)37 la pictura nos presenta en primer plano dos cuerpos 33 Idem, op. cit., núm. 1655. Esta máxima y su versión latina se nos ha conservado y transmitido a través de Aulo Gelio (17, 19, 6); fue recogida también por Erasmo (Opera omnia, emendatiora et auctiora, tomo II, Adagia, Lugduni Batavorum, 1703 [reprod. facsímil, London, The Gregg Press Limited, 1962], Adag. 2, 7, 13, col. 617A), y tuvo gran fortuna como mote (Alciato, Ruscelli, Bocchi…). 35 Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 1568. 36 Idem, op. cit., núm. 1527. 37 Idem, op. cit., núm. 1362. 34 8 que yacen muertos en medio de una hoguera dividida, con una ciudad en segundo plano; en uno de sus edificios figura la inscripción THEBAE y el mote reza TANTA EST DISCORDIA FRATRUM38 («Tan grande es la discordia entre hermanos»), de suerte que el paramote permite al lector identificar los cadáveres con Eteocles y Polinices, exemplum de la enemistad fraterna, que es el asunto del que trata este emblema. La misma función identificativa observamos en los paramotes de los tres emblemas que nos quedan por comentar, aunque también se puede considerar que desempeñan en cierto modo a la vez un papel ornamental, pues el paramote se inscribe en una sepultura o en el pedestal de de una estatua. El primero de ellos (fig. 2), de Covarrubias, presenta en la imagen un perro descansando sobre un sepulcro (Cent. I, Emb. 27)39 en el que figura la inscripción IASONI LYCIO («A Jasón Licio»), y tiene por mote POST FATA MANET FIDES («La lealtad permanece después de la muerte»). La identificación del personaje enterrado por medio del paramote contribuye a descifrar mejor la pictura y el sentido del emblema: la lealtad y la amistad hasta la muerte, ejemplificada en la anécdota del perro de Jasón Licio, que a la muerte de su amo permaneció sobre su sepulcro hasta morir de hambre. Figura 2. Sebastián de Covarrubias, Emblemas morales, Cent. I, Emb. 27. El segundo, también de Covarrubias (Cent. III, Emb. 9)40, tiene por mote QUAE SUNT, QUAE FUERINT, QUAE MOX VENTURA41 («El presente, el pasado y el porvenir»), y muestra en la pictura una estatua con las cabezas de un perro, un león y una raposa, en cuyo pedestal se lee la inscripción dedicatoria PRUDENTIAE («A la Prudencia»); la conjunción de mote y paramote nos permite descodificar el mensaje representado en la pictura de forma simbólica: la prudencia consiste en tener en cuenta el pasado (el perro), el presente (el león) y el futuro (la raposa). 38 Con fuente en Ovidio, met., 1, 60. Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 1307. 40 Idem, op. cit., núm. 1309. 41 Con fuente en Virgilio, georg., 4, 393. 39 9 El tercero, que pertenece a Borja y es el único paramote identificativo que hemos hallado entre los autores de empresas, tiene por mote HUMANARUM RERUM CONTEMPTUS («El menosprecio de las cosas humanas»); la imagen representa sobre un sepulcro la estatua de un rey con cetro y corona que chasquea los dedos de su mano derecha. En el sepulcro se lee la inscripción HIC IACET SARDANAPALUS («Aquí yace Sardanápalo»). Sin la ayuda de esta indicación textual o paramote el lector no podría saber de qué personaje se trata en la pictura, y difícilmente podría captar el sentido de la empresa: la brevedad de la vida y el menosprecio de lo terrenal y mundano, ofreciendo como antítesis el exemplum de lo poco que le sirvió al rey Sardanápalo la vida disipada y placentera que llevó. 42 Paramotes complementarios son aquellas indicaciones textuales que constituyen un complemento más de la imagen y del mote. Presentan una mayor variedad que los paramotes identificativos en la función que desempeñan. En algunos casos, constituyen una clave o ayuda para una mejor descodificación del mensaje, como sucede en el emblema 15 de la segunda centuria de Covarrubias,43 y en la empresa 39 de la primera parte de Borja.44 El primero muestra en la imagen una redoma de boca estrecha que recoge parte de la lluvia que cae de una nube en la que hay un libro abierto; tiene como mote PERIIT PARS MAXIMA («La mayor parte se pierde»), y en el suelo está inscrita la palabra MEMORIA, que permite acotar el campo de aplicación del emblema: la imperfección de la memoria. El segundo tiene en la imagen un carro de dos ejes y el mote HODIE VIVE («Vive hoy»); sobre las ruedas delanteras del carro se lee la palabra Cras («mañana») y sobre las traseras Hodie («hoy»), que contribuyen a desentrañar la significación pretendida: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, pues nunca el hoy podrá alcanzar al mañana. Otras veces la inscripción forma parte del motivo mismo de la imagen, como ocurre en la empresa 224 de Borja, la última de la segunda parte,45 cuya pictura representa una mano que escribe con una pluma en la pared la sentencia que dio Dios al rey Baltasar (MANE, TECHEL, PHARES) y que el mote traduce del hebreo al latín: NUMERUS, APPENSIO, DIVISIO46 («Número, peso y división»), significándose con ello la brevedad de la vida y el menosprecio del mundo. Hay ocasiones en que el paramote puede considerarse como un segundo mote de carácter ornamental que refuerza y subraya la significación general del emblema. Así, el emblema 34 de la primera centuria47 de Covarrubias (fig. 3), dedicado a Felipe II, muestra en la imagen un águila coronada sobre el globo terrestre que emprende con las alas extendidas su vuelo hacia el sol; en cada lado de la pictura hay una columna; inserta en una filacetria que rodea cada columna, encontramos en la de la izquierda la inscripción PLUS y en la de la derecha ULTRA. El mote del emblema dice TERTIA REGNA PETO48 («Pretendo el tercer reino»). Mediante las columnas y el paramote se significa aquí el imperio terrenal que Felipe II extendió más allá de las columnas de Hércules, pero también se sugiere mediante la letra que funciona como paramote la gloria celestial, el más allá o tercer reino hacia el que se dirige el águila. 42 Juan de Borja, Empresas morales, Primera Parte, Emp. 98, págs. 196-197 (Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 1472). 43 Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 1404. 44 Idem, op. cit., núm. 331. 45 Idem, op. cit., núm. 1018. 46 Cf. Vulgata, Dan., 5, 25-28. 47 Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 41. 48 Con fuente en Ovidio, am., 3, 8, 50. 10 Figura 3. Sebastián de Covarrubias, Emblemas morales, Cent. I, Emb. 34. Una situación similar se da en el emblema 20 de Soto,49 compuesto en alabanza de Hernando de Vega, que presenta en la pictura dos columnas de Hércules enlazadas por una filacteria con la consabida inscripción NON PLUS ULTRA; sobre la columna de la izquierda hay un capelo, sobre la de la derecha una mitra con sus ínfulas. El mote del emblema es NOVI MUNDI NOVUS ATHLAS («Un nuevo Atlas del nuevo mundo»). En este caso el paramote es simplemente un recurso ornamental para indicar al lector que se trata de las columnas de Hércules, que sostuvo sobre sus hombros el mundo, como Atlas, la figura mitológica con la que se compara en el mote al elogiado. Esa misma función ornamental y de refuerzo observamos en el emblema 61 de Soto,50 compuesto en alabanza del marqués de Denia, a quien compara con el sol resplandeciente sobre una colina que se representa en la imagen, que incluye también una filacteria con el paramote VIVIFICANS, GENERANS, SPLENDESCENS ALTUS UT ILLE («Vivificante, creativo, resplandeciente y alto como aquél (sc. el sol)»). El emblema tiene como mote PRAEMIUM SERVI FIDELIS («Premio del fiel criado»). El hecho de que los tres emblemas anteriores son de carácter encomiástico puede también justificar el mayor peso concedido a la parte verbal, frente a la icónica, mediante el uso ornamental de una especie de segundo mote. A veces el paramote constituye un componente imprescindible para la interpretación del emblema, como sucede con la inscripción NIHIL INGREDIATUR MALI («No penetre ningún mal») que figura en la puerta del suntuoso edificio representado en el emblema 2 de Soto51 que trata de la hipocresía y cuyo mote reza VIRTUS EXTERNA («La virtud en lo exterior»); pues con ello se reproducen todos los detalles de una anécdota relativa a Diógenes el cínico: un griego construyó una casa, en cuya puerta grabó un letrero que decía "no penetre ningún mal"; y Diógenes le replicó: "¿y el dueño por dónde ha de entrar?". 49 Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 425. Idem, op. cit., núm. 1511. 51 Idem, op. cit., núm. 566. 50 11 Por último, en ocasiones hay un mayor grado de abstracción, pues se recurre a una abreviatura como paramote, con la finalidad de contribuir a una interpretación apropiada de lo simbolizado o representado en la imagen. Así, en el emblema 70 de la primera centuria de Covarrubias52 (fig. 4), se inscribe la letra F encima de dos corazones unidos levantados por sendas manos, con el mote HAEC IUNGIT ET IUNCTOS SERVAT53 («Esta los une y los mantiene unidos»). De este modo se nos ofrece una clave o ayuda para la interpretación del emblema: F es abreviatura de FIDES («lealtad, fidelidad, fe»), que es el concepto simbolizado mediante los corazones unidos y es a su vez el sujeto de las acciones verbales del mote al que apunta el deíctico HAEC. Figura 4. Sebastián de Covarrubias, Emblemas morales, Cent. I, Emb. 70. De modo similar, la abreviatura del nombre de Jesús (IHS) inscrita en medio del sol figurado en el emblema 1 de la primera centuria del mismo autor,54 con un verso de Dante por mote (COL SUO LUME SÉ MEDESMO CELA), nos permite reconocer al hijo de Dios como la figura simbolizada por medio del sol. Y la abreviatura H.S.E. (esto es: hic sepultus (o situs) est «aquí está sepultado»), que figura como paramote en el emblema 49 del libro III de Horozco y en el emblema 26 de la primera centuria de Covarrubias,55 permite al lector reconocer que el objeto en el que está inscrita es un sepulcro, y no un altar o ara, que podría ser otra de las posibles interpretaciones si careciera de tal inscripción. Tabla 4: Pseudomotes Pseudomot. Identificativ. Denominativ. TOTALES 52 Horozco Soto 4 4 8 23 23 Covarrubias 9 9 Borja Villava 28 28 Idem, op. cit., núm. 447. Con fuente en Horacio, sat., 1, 3, 54. 54 Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 880. 55 Idem, op. cit., núms. 1278 y 1651, respectivamente. 53 Saavedra - 8 8 Núñez de C. - TOTALES 4 72 76 12 Como ocurría con los paramotes, también los pseudomotes son más frecuentes en los autores de emblemas, especialmente en Soto, que en los de empresas, donde sólo están presentes de forma significativa en Borja y en Saavedra. Distinguimos a su vez dos tipos de pseudomotes: identificativos y denominativos. Los identificativos son semejantes a los paramotes del mismo tipo, pues se insertan en la imagen para identificar algún componente de la misma, pero, a diferencia de lo que ocurría con los paramotes, el emblema no cuenta con ningún mote. Este tipo de pseudomotes sólo lo encontramos en cuatro emblemas de Horozco: los emblemas 21, 22 y 47 del libro segundo, y el emblema 9 del libro tercero.56 En el primero se inserta la inscripción IOVI ULTORI («A Júpiter vengador») en el pedestal de una estatua de Júpiter que, con un águila a sus pies, sostiene sus rayos en la mano derecha levantada, y sujeta una vara con la izquierda, simbolizándose de este modo lo inevitable del castigo divino. En el segundo (fig. 5) se representan dos aras o altares, encima de los cuales hay unos huesos y calaveras que se consumen en medio del fuego; el altar de la izquierda lleva la inscripción IOVI S. («Consagrado a Júpiter»), el de la derecha MARTI S. («Consagrado a Marte»), significando con ello la vanidad de los ídolos ante el recuerdo y contemplación de la muerte. En el tercero se inserta en el frontispicio de un templo la inscripción IOVI DEPRAEDATORI («A Júpiter saqueador»), divinidad a la que los romanos estaban obligados a entregar una parte del botín de guerra,57 simbolizándose con este templo los garitos y casas de juego. Figura 5. Juan de Horozco, Emblemas morales, Lib. II, Emb. 22.58 En el cuarto emblema se personifican dos ríos mediante dos personajes que vierten el agua de sendos cántaros: el de la izquierda toca la pandereta y tiene inscrito el nombre CLAMORES (río de la ciudad de Segovia) en el curso del agua; el de la derecha se lleva un 56 Idem, op. cit., núms. 918, 92, 1570 y 1434, respectivamente. Según el testimonio de Servio, Aen. 3, 222. 58 S. debe entenderse como abreviatura del latín SACRUM; la circunstancia de que el grabador no separara por error dicha abreviatura del nombre propio en el altar de la derecha dedicado a Marte, nos indujo a nosotros en un trabajo anterior (citado arriba en n. 13) a cometer también el error de considerar que se trataba en ambos casos de los genitivos IOVIS y MARTIS; pero, tras un examen atento del epigrama y de la glosa de este emblema, creemos ahora que la lectura correcta es la que aquí proponemos. 57 13 dedo a los labios, indicando así el silencio, y en la corriente mucho más ancha que fluye de su jarro está inscrito el nombre IBERUS (el río Ebro); con esta personificación se ponen de manifiesto dos comportamientos opuestos: la ignorancia jactanciosa y bulliciosa, representada por el río Clamores, frente a la sabiduría silenciosa y mansa, representada por el río Ebro. Los pseudomotes denominativos se caracterizan por ser un mero título o declaración ya sea de lo representado en la pictura, ya sea del concepto o significado moral que el emblema o la empresa transmiten, sin que haya ningún otro rasgo o estilema en ellos que el de la brevedad. Este tipo de motes se asemejan a muchos de los de Alciato, en cuya obra el mote no funciona como el “significante” o expresión sintética de la totalidad del discurso simbólico-ideológico imbuido en el “cuerpo” del emblema, sino únicamente como indicación de aquella zona del sentido en torno de la cual se propone su “lectura”.59 Baste para ilustrarlos el emblema 59 de Soto60 (fig. 6), cuya pictura representa a una cigüeña con una pata alzada, y que tiene el mote (pseudomote, en nuestra terminología) de SILENTIUM («El silencio»). Soto ofrece siempre una traducción o paráfrasis de los motes, y es muy significativo que en este emblema lo parafrasee así: Signifícase el silencio. Figura 6. Hernando de Soto, Emblemas morales, Emb. 59 ________________________________ [En prensa; presentado en el III Seminario Internacional de Emblemática Filippo Picinelli, Zamora (Michoacán, México), 1-2 de marzo de 2001.] 59 José Pascual Buxó, “El resplandor intelectual de las imágenes: jeroglífica y emblemática”, en AAVV., Juegos de ingenio y agudeza. La pintura emblemática de la Nueva España, México, 1994, pág. 41. 60 Antonio Bernat Vistarini & John T. Cull, op. cit., núm. 373.
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