#Logística5 UNA NUEVA LOGÍSTICA EFICIENTE PARA EMPRESAS 5.0 Y MODELOS MULTISERVICIOS La actividad logística y las diferentes cadenas de suministro se enfrentan continuamente al reto de dar respuesta de manera eficiente y rentable a nuevos modelos de negocio omnicanal. Estas prácticas empresariales emergentes requieren diferentes niveles operativos multiservicio en entornos de alta incertidumbre para mejorar notablemente la experiencia del cliente. Ante este cambio de reglas, surge una forma distinta de entender, diseñar y ejecutar los procesos logísticos. Nace una nueva logística: la logística 5.0. Pero, ¿está nuestra logística preparada para afrontar los cambios que exigen los clientes, proveedores y socios de nuestra cadena de suministro? ¿Sabemos cómo puede impulsar la tecnología ventajas competitivas clave a través de los procesos logísticos? ¿Disponemos del talento humano necesario para poder llevar a cabo un proceso de transformación digital? Logística 5.0 es una práctica guía que te ayudará a transformar la logística de tu organización paso a paso, de modo que puedas adaptar sus herramientas a las características particulares de tus actividades y procesos logísticos, todo ello dentro del tipo de cadena de suministro en el que se está operando. En este manual encontrar s las claves que te permitir n conocer si tu organización logística está preparada para asumir las exigencias de servicio que satisfagan a tus clientes actuales y futuros, adaptar la gestión operativa de tus procesos, diseñar la transformación digital de tus activos logísticos con las tecnologías m s adecuadas para ello y analizar el talento humano necesario para garantizar una ejecución excelente. En definitiva, podrás conocer una nueva forma de comprender y hacer la actividad logística de hoy y de ma ana, una logística 5.0. ÍNDICE PORTADA SOBRE EL LIBRO INTRODUCCIÓN PARTE I. ¿ESTÁ NUESTRA LOGÍSTICA PREPARADA PARA CONVERTIRSE EN UNA LOGÍSTICA 5.0? 1. ¿CÓMO ESTÁN INTEGRADAS NUESTRA LOGÍSTICA Y LA CADENA DE SUMINISTRO? REVISIÓN DE NUESTRO MODELO LOGÍSTICO 1. Cadenas de suministro tradicionales 2. Cadenas de suministro modernas 3. Cadenas de valor 5.0 4. Concepto de logística 5.0 2. ¿CÓMO SERÁ EL «NUEVO» CLIENTE DE LOS SERVICIOS LOGÍSTICOS? DESCUBRIR AL CLIENTE 5.0 1. Características del cliente 5.0 2. ¿Qué le pedirá el cliente 5.0 a la logística 5.0? 3. Del cliente 5.0 al usuario 5.0 3. ¿CÓMO SERÁ LA «NUEVA» LOGÍSTICA? CAMINAR HACIA LA LOGÍSTICA 5.0 1. Cadenas de suministro más competitivas 2. Logística centrada en los costes 3. Fuerte inversión y desarrollo en tecnología e innovación 4. Profunda revisión del modelo de negocio 5. Uso del liderazgo para aumentar el valor de los procesos logísticos 6. Poner el foco en la «experiencia» del cliente 4. LOS PILARES DE LA LOGÍSTICA 5.0 1. Promoción del talento de nuestros trabajadores 2. Colaboración dinámica 3. Liderazgo COS 5. CHECK LIST PARTE I. ¿ESTÁ NUESTRA LOGÍSTICA PREPARADA PARA CONVERTIRSE EN UNA LOGÍSTICA 5.0? PARTE II. GESTIÓN OPERATIVA DE LA LOGÍSTICA 5.0 6. INICIAR EL CAMINO. PASO 1. META: SUPERAR LA TORMENTA 1. Hoja de ruta hacia la logística 5.0 2. Implementar el plan de gestión de riesgos 3. Plan logístico preventivo 4. Plan logístico de contención 7. CONTINUAR LA RECUPERACIÓN. PASO 2. META: CONSTRUIR UNA BASE DE OPERACIONES 1. Nuestro «búnker» operativo 2. Crear equipos de alto rendimiento logístico (EARL) 3. Medir el impacto de nuestros procesos: mapas de procesos e indicadores de proceso clave 4. Obtener la mayor cantidad de información: mapa de relaciones e indicadores de cadena clave 5. Eficacia frente a eficiencia en los procesos logísticos: lograr una respuesta eficiente al consumidor (ECR) real 8. CONSEGUIR LA ESTABILIZACIÓN. PASO 3. META: TENER EL CONTROL EN TODO MOMENTO 1. Focalizar costes e inversiones 2. Trabajar codo con codo con proveedores y clientes 3. Mejorar nuestro pronóstico o forecast 4. Conseguir victorias rápidas o quick wins 9. LOGRAR LA RESILIENCIA. PASO 4. META: CONSEGUIR UNA RECUPERACIÓN RÁPIDA DE LA OPERATIVIDAD LOGÍSTICA 1. Resiliencia logística: esquema de éxito 2. Las ocho categorías de la resiliencia logística 3. Ciclo physi-digital de la resiliencia logística 10. GESTIONAR LOS COSTES DE LA CADENA. PASO 5. META: LOGRAR UN CONTROL DE COSTES 5.0 1. Generar una ventaja competitiva a través de los costes logísticos 2. Los costes ocultos en la gestión logística 3. Distribución de costes en la cadena de suministro 4. Pautas para conseguir en nuestra logística un control de costes 5.0 11. CHECK LIST PARTE II. GESTIÓN OPERATIVA DE LA LOGÍSTICA 5.0 PARTE III. CÓMO TRANSFORMAR DIGITALMENTE NUESTRA LOGÍSTICA PARA LOGRAR UNA LOGÓSTICA 5.0? 12. LAS SIETE GRANDES DUDAS DE LA EMPRESA LOGÍSTICA ANTE EL RETO DE LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL 1. La transformación digital es, ante todo, un proceso 2. La transformación digital debe estar centrada en nuestros clientes 3. La transformación digital no es solo aplicar tecnología a nuestros procesos y operaciones 4. La transformación digital es un cambio organizacional y cultural 5. La transformación digital es convertirse en una empresa millennial 6. La transformación digital debe estar impulsada desde arriba 7. La transformación digital tiene un arma secreta: el talento de las personas 13. TECNOLOGÍAS DISRUPTIVAS QUE FORMARÁN PARTE DE LA LOGÍSTICA 5.0 1. Qué nos dicen las grandes consultoras: las tecnologías logísticas bajo la lupa de los datos 2. Internet de las cosas (IoT) y computación en la nube (cloud computing) 3. Blockchain 4. Realidad virtual aumentada 5. Cobots, vehículos guiados automáticamente (AGV) y drones 6. Inteligencia artificial 14. VISIBILIDAD 5.0: ELIMINAR LOS PUNTOS CIEGOS DE LA CADENA DE SUMINISTRO 1. Desafíos a los que se enfrenta la visibilidad 5.0 2. Torre de control para lograr una visibilidad de extremo a extremo (endto-end, E2E) 3. Cómo poner en marcha nuestra torre de control 4. Tecnologías que hacen posible la visibilidad 5.0 15. EL BIG DATA EN LOGÍSTICA NO ES EL PRINCIPIO, PERO SÍ EL OBJETIVO FINAL DE LA LOGÍSTICA 5.0 1. ¿Cómo transforma el big data nuestra logística?: de la cadena de suministro a la cadena de valor 5.0 2. ¿Cómo trabaja el big data para nuestra logística?: de los datos al valor 3. ¿Dónde se generan los datos en la cadena de suministro? 4. ¿Qué desafíos permite abordar con garantías el big data en logística? 16. COMERCIO ELECTRÓNICO Y ÚLTIMA MILLA COMO RETO CRUCIAL PARA LA LOGÍSTICA 5.0 1. Descubrir nuevos canales de venta: marketing logístico 2. La omnicanalidad nos hará llegar a todos los clientes 3. ¿Qué demanda el comercio electrónico al reparto de última milla? 4. Tecnologías de preparación de pedidos y de reparto de última milla: delivery 5.0 17. CHECK LIST PARTE III. ¿CÓMO TRANSFORMAR DIGITALMENTE NUESTRA LOGÍSTICA PARA LOGRAR UNA LOGÍSTICA 5.0? PARTE IV. NUESTRA ARMA SECRETA: EL FACTOR HUMANO PARA LA LOG STICA 5.0 18. GESTIÓN DEL CAMBIO CULTURAL NECESARIO PARA LA LOGÍSTICA 5.0 1. ¿Cuál es la cultura empresarial de nuestra organización? 2. Transitar por la curva del cambio: peligros que hay que tener en cuenta 3. Beneficios que reportará la transformación digital a la logística 5.0 de nuestra organización 19. EL PROFESIONAL LOGÍSTICO QUE DEMANDA LA LOGÍSTICA 5.0 1. Valor por liderazgo en la logística 5.0 2. Desarrollar los equipos de alto rendimiento logístico: principios fundamentales 3. Combinar habilidades duras y blandas: hacia el profesional logístico 5.0 20. CHECK LIST PARTE IV. NUESTRA ARMA SECRETA: EL FACTOR HUMANO PARA LA LOGÍSTICA 5.0 NOTAS CRÉDITOS AUTOR INTRODUCCIÓN Hacia una logística millennial Todavía hoy muchas organizaciones se empeñan en continuar con estructuras empresariales del siglo pasado para dar respuesta a las necesidades del cliente actual y, cuando sus ventas y cuota de mercado empiezan a mermar, se preguntan el motivo. Aunque probablemente no exista una sola causa para explicar la situación de agotamiento del modelo empresarial, sus orígenes se deben enfocar en dos aspectos fundamentales. El primero es el hecho incuestionable de que el cliente ha cambiado y lo seguirá haciendo constantemente. Por tanto, ¿por qué el producto que se le ofrece sigue siendo el mismo? El segundo aspecto, más interesante si cabe, se centra en el servicio añadido al producto. Es en este punto donde centran sus esfuerzos muchas organizaciones y donde la actividad logística encuentra su ecosistema. Si formas parte de una empresa, eres gerente o responsable de cualquier área, te invito a que contestes, o al menos reflexiones, respecto a las siguientes cuestiones en referencia a tu organización: ¿Cuál es la edad media de los clientes a los que das servicio? ¿Cuál es el nivel de desarrollo tecnológico de gran parte de tus clientes? ¿Y el de tus socios? ¿Y cuál es el tuyo? ¿Tu organización desea acceder a un target de clientes diferente? ¿Incluso a una cadena de suministro nueva? ¿Qué modelo de negocio tienen tus clientes? ¿Y sus socios? ¿Coinciden con tu modelo de negocio? Sea cual sea la respuesta a estas preguntas, hay que enfrentarse a la cruda realidad de reconocer que, si no lo son ya, tus clientes serán millennials, y sus exigencias no van a poder satisfacerse con la respuesta logística actual de tu organización. Bajo esta perspectiva, permíteme que te haga la siguiente pregunta: ¿no te parece una locura mantener una estructura logística diseñada para atender clientes de hace décadas cuando los clientes actuales o futuros son o van a ser millennials? Si tu respuesta es afirmativa, te doy la enhorabuena porque ya estás en el camino de llevar tu logística hacia una logística millennial. 1. ¿Dónde nos encontramos? Pocas son las organizaciones que han sabido ver y entender cuál es la situación social, económica y empresarial actual y, sobre todo, cómo será la futura. Utilizando un símil relacionado con el mundo de la Fórmula 1, las que lo han hecho, desde luego, se encuentran ya en la pole position o están a punto de situarse en los primeros puestos empresariales antes del pistoletazo de salida. ¿En qué punto nos encontramos? El mundo está avanzando hacia la recuperación de la crisis sanitaria pandémica global provocada por el virus SARS-CoV-2 (COVID-19) y seguimos preguntándonos si estamos en una época de cambio o en un cambio de época. Pero en lo que sí hay un consenso generalizado es en categorizar esta disrupción mundial producida por la pandemia entre los eventos denominados cisne negro (concepto acuñado por Nassim Nicholas Taleb). Estos eventos tienen cuatro características bien definidas: Nunca han sucedido antes o sus posibilidades de ocurrencia son extremadamente bajas. Es decir, no se llegan a contemplar normalmente ni siquiera dentro del peor escenario en un análisis de riesgos empresarial convencional. Suelen coger por sorpresa a las organizaciones debido a este motivo. Provocan un cambio transformacional masivo. Se suele racionalizar su ocurrencia; incluso es posible que se explique sin dificultad una vez terminado el evento. Esta disrupción, el cisne negro, ha provocado tres shocks muy reconocibles en nuestra sociedad y en las cadenas de suministro: Shock de demanda (tanto del consumidor final como de la propia empresa). Se producen cambios súbitos en los hábitos de consumo. Lo extraordinario de este shock es la virulencia en la rapidez y radicalidad con las que la demanda va cambiando, ya no en días, sino incluso en horas. La única demanda que se sostiene es la proveniente del e-commerce. Shock en la oferta. Se deriva del quiebre económico-financiero de muchas empresas (o sumidas en ERTE, en el mejor de los casos), provocado por la caída de la demanda de ciertos bienes, no esenciales, la disminución de la actividad en el comercio internacional fundamentado en que en momentos concretos se producen cierres de frontera con algunos países por fluctuaciones sanitarias puntuales y, también, por la escasez de ciertos bienes, lo que deja desabastecidas algunas cadenas de suministro. Shock financiero. Al no existir circulación de dinero, la actividad económica prácticamente se paraliza o se mueve muy lentamente, lo que genera que se estanquen las inversiones. Bajo este paraguas, la sociedad empieza a sumergirse en un entorno de alta incertidumbre que genera lo que se conoce en este momento como la nueva normalidad o the new normal. Las empresas, como entes vivos de la sociedad, no pueden mantenerse al margen, y sus estructuras organizacionales se resquebrajan, se vuelven débiles, totalmente responsivas, pero fundamentalmente nada resilientes. En definitiva, son incapaces de dar respuestas a las necesidades actuales del cliente. Es en estos momentos donde a nivel empresarial se empieza a tomar en serio el concepto de organizaciones líquidas. 2. Manejar entornos líquidos Zygmunt Bauman[1] fue el sociólogo polaco que definió el concepto de modernidad líquida como el hecho manifiesto de que la sociedad se encuentra en un constante cambio y una constante fluidez que la obliga a aumentar su capacidad de adaptación al entorno fluctuante, igual que lo hace el líquido dentro de cualquier recipiente. Aunque este concepto ya tiene alguna década, no ha sido hasta este momento cuando las empresas han comenzado a trasladar sus principios a sus organizaciones, y más concretamente a sus estructuras de trabajo. Las organizaciones líquidas tienen unas características que las definen claramente. En primer lugar, ponen al cliente como objetivo principal de su modelo de negocio: todo parte del cliente porque todo se hace por y para él. Por otro lado, también son ágiles, y basan su agilidad en su flexibilidad de adaptación, así como en su respuesta de recuperación, es decir, en su resiliencia estructural ante cambios abruptos en su entorno. Pero las organizaciones líquidas y las cadenas de suministro líquidas no solo buscan la adaptación constante en contextos cambiantes, sino que también crean el caldo de cultivo adecuado en su estructura para que puedan darse las condiciones de creación de nuevas realidades, es decir, ser ellas mismas el motor del cambio de contextos futuros. Para poder hacer esto apoyan el desarrollo del talento humano en sus organizaciones (p. ej., a través del intraemprendimiento), cuidándolo y formándolo si es preciso, creando una atmósfera de «inteligencia colectiva» que permite afrontar cualquier reto empresarial con las máximas garantías de éxito. Por último, las organizaciones líquidas utilizan como herramienta para su desarrollo real la transformación digital (TD) de sus procesos estratégicos y operativos haciéndolo además de manera sostenible con el medioambiente como directriz principal de su responsabilidad social corporativa. 3. Modelo de logística 5.0 para el modelo de negocio 5.0 La actividad logística, como no podía ser de otra manera, también se ha visto afectada dentro de los cambios que requieren las organizaciones líquidas. De hecho, en este libro se apuesta por un nuevo modelo de logística, la logística 5.0, que está relacionada, como veremos a continuación, con el modelo de negocio 5.0, que bebe en buena medida de estos entornos empresariales líquidos. El ámbito de la logística no solo ha cambiado, sino que está transformándose constantemente mientras lees estas líneas. Veamos en qué consiste el modelo de negocio 5.0 a partir del cual definiremos el modelo de logística 5.0. El modelo de negocio 5.0 por el que apostamos en esta obra parte de las estrategias competitivas señaladas por Michael Porter hace un par de décadas, descritas en dos de sus más reconocidas publicaciones: Estrategia competitiva[2] y Ventaja competitiva[3], a las que se han realizado las modificaciones correspondientes para adaptarlas al modelo que proponemos. Como se puede visualizar en la descripción gráfica del modelo, en el vértice superior del triángulo de la izquierda se sitúa el segmento de mercado que la organización debe definir. Basándose en él, se establece el target de clientes sobre el que diseñar la oferta de productos y servicios. Estos, a su vez, tendrán que contar con los rasgos diferenciadores por los que los clientes elegirán a tu empresa en vez de a la competencia; es decir, la característica diferenciadora será tu ventaja competitiva. Estos tres vértices serán los puntos críticos que marcarán las líneas estratégicas de la compañía, y con ello acotarán tu negocio, situado en el centro. No estarán aislados, sino conectados por unas variables, competencia, innovación y riesgos, que definirán los planes de acción de las líneas estratégicas. Admitiendo ser simples en el razonamiento, serían los indicadores sobre los que ha de pivotar la empresa para ir adaptando sus líneas estratégicas a un entorno líquido. Una vez definidos los puntos fundamentales del modelo de negocio 5.0, estamos preparados para describir el modelo de logística 5.0 que será el eje fundamental de desarrollo de este libro. Para ello te remitimos de nuevo al gráfico anterior. Si observas la cúspide del triángulo de la derecha del modelo de logística 5.0, verás al cliente. Como podrás imaginar, su posición en el modelo logística 5.0 no se ha elegido por capricho. Se ha situado en el vértice más alto del triángulo al cliente porque, siguiendo las directrices de las organizaciones líquidas, todo modelo empresarial tiene que partir del cliente para satisfacer sus necesidades presentes y futuras. De acuerdo con la posición donde esté colocada la empresa dentro de la cadena de suministro, el cliente podrá ser tanto un consumidor final como el siguiente eslabón de la propia cadena de suministro. En el vértice inferior derecho del modelo tenemos a los grupos de interés o stakeholders. En esta categoría se encuentran los proveedores de materias primas y servicios logísticos de los que se surte la empresa para poder ejecutar sus actividades logísticas. La organización queda situada dentro del modelo en su vértice inferior izquierdo. Aquí se establecen las estructuras, el equipamiento y los procesos logísticos clave junto con sus indicadores de gestión y control. Al igual que en el modelo de negocio 5.0, existirán unas variables que, a modo de nexo, permitirán enlazar las tres categorías principales del modelo: omnicanalidad, visibilidad y la compartición del modelo de negocio, que serán objeto de desarrollo en capítulos posteriores. Para terminar la descripción del modelo, se han dejado para el final los dos ejes que fundamentarán y motivarán el nacimiento de la logística 5.0: el talento humano de su organización logística y la transformación digital de sus procesos. 4. El nacimiento de una «nueva» logística: la logística 5.0 Según la mayoría de los expertos, son cuatro las revoluciones industriales que han ocurrido hasta la fecha. Cada una de esas cuatro revoluciones ha tratado de dar respuesta, en mayor o menor medida, a los siguientes aspectos: cómo extraer y usar la energía, con qué herramientas y tecnología se va a trasladar la misma a la industria y a la sociedad, y cómo se va a organizar el trabajo y las personas que lo desempeñan. La primera revolución se centró en la mecanización de los procesos intercambiando la ayuda motriz de la fuerza animal por el potencial energético de las máquinas de vapor. La segunda estuvo fuertemente influida por el uso de la electricidad y el petróleo, apoyado además por un intenso desarrollo en las estructuras de división y organización del trabajo desarrolladas por el estadounidense Frederick Taylor y, posteriormente, por Henry Ford en sus cadenas de montaje. La tercera revolución, mucho más moderna, se basó en el fuerte impacto de la transformación de la electrónica analógica a la digital, que permitió diseñar los circuitos integrados y, por ende, el desarrollo de los ordenadores y de las tecnologías de la información y comunicación (TIC). En la actualidad vivimos dentro de la llamada 4.ª Revolución Industrial o Industria 4.0, donde la transformación digital de los procesos empieza a vislumbrarse como la piedra angular sobre la cual se apoyarán los sistemas ciberfísicos que ayudarán al diálogo entre máquinas, al manejo de cada vez más cantidades de datos (big data) y a conseguir el poder de decisión automática con el apoyo de la inteligencia artificial (IA). Y en este punto se encontraban la industria y la sociedad cuando sobrevino la pandemia sanitaria global. El impacto mundial en la oferta y la demanda ha sido tan radical, que las necesidades del cliente ya no pueden ser atendidas con el modelo industrial y empresarial vigente hasta hace unos meses. La transformación digital, comenzada unos años antes, aún no había llegado al tejido empresarial más pequeño, y solo las grandes empresas, muchas de ellas multinacionales, habían empezado siquiera a desarrollar esta transformación. Ante esta coyuntura ya hay quien habla de que lo que se está produciendo es una evolución de la cuarta revolución industrial, mientras que otros afirman que estamos a las puertas de la quinta. En el ámbito de la logística, de lo que sí estamos seguros es de que la transformación digital no va a ser suficiente para atender al cliente del futuro, el cliente 5.0; será necesaria otra piedra angular tan importante o más que la digitalización. Nos referimos a la generación, el cuidado y la potenciación del talento humano en el diseño, la planificación y la ejecución de las actividades logísticas. Del binomio talento humano-transformación digital nacerá una «nueva» logística, la logística 5.0. 1. ¿CÓMO ESTÁN INTEGRADAS NUESTRA LOGÍSTICA Y LA CADENA DE SUMINISTRO? REVISIÓN DE NUESTRO MODELO LOGÍSTICO Será un ejercicio muy práctico, y sobre todo realista, analizar en detalle la estructura de nuestra organización logística, sea o no la actividad principal del negocio empresarial. Por este motivo conviene en este punto situar la posición de nuestra organización dentro de la cadena de suministro donde opera. Aquí podemos encontrar dos grandes bloques de actores dentro de la cadena: Las empresas cargadoras cuyo negocio no es puramente logístico, aunque realicen actividades logísticas dentro y fuera de su organización. El resto de empresas, cuya actividad principal está centrada en la propia actividad logística. Es decir, se trata de compañías que dan servicio logístico y que a partir de ahora denominaremos del sector. Aquí se incluirían los operadores logísticos en todas sus modalidades: 1PL, 2PL… 5PL. Aclarado nuestro rol en la cadena, analizaremos la evolución de las cadenas de suministro para ver el grado de integración que han ido desarrollando hasta llegar a las cadenas de valor 5.0. 1. Cadenas de suministro tradicionales Hasta finales del siglo pasado las cadenas de suministro y, en general, casi todas las actividades logísticas se planificaban y dirigían de manera independiente, sin integración alguna entre sus eslabones. Debían trabajar la mayoría de las veces con información aislada e incompleta que dificultaba la productividad de las actividades al desconocer qué se hacía más allá del siguiente eslabón. Figura 1.1. Modelo de cadena de suministro tradicional Otro aspecto destacable era el carácter lineal de estas cadenas, donde los flujos inversos de materiales e información (simbolizados en la logística inversa, devoluciones y feedback de la información del final de cadena) no tenían protocolos operativos, y tampoco se cuidaban aspectos relacionados con la sostenibilidad medioambiental. Aunque parezca sorprendente, aún existen empresas y cadenas de suministro que apuestan por este tipo de sistemas de abastecimiento y distribución lineales, donde es muy complicado entender el modelo de negocio de los participantes de la cadena y, por tanto, se necesitan muchos más recursos para generar valor a través de ella. 2. Cadenas de suministro modernas Atendiendo al poco rendimiento económico-operativo de este tipo de cadenas desagregadas, en la primera década de este siglo se apostó por metodologías de diseño de cadenas más integradas. Fue así como apareció el modelo SCOR de referencia para operaciones de cadena de suministro (Supply Chain Operations Reference model[4]) de la Asociación para la Dirección de Operaciones (APICS, por sus siglas en inglés). Este modelo apostaba en su definición más simple por la agrupación de los eslabones de las cadenas de suministro lineales en tres categorías —abastecimiento, planta o compañía y distribución—, junto con los cuatro procesos repetitivos que se suceden en cada eslabón de la cadena de suministro —comprar, fabricar, entregar y devolver—, obteniendo con ello una mayor coordinación y visibilidad de las actividades logísticas. Ver figura 1.2. Modelo adaptado de cadena de suministro moderna (Modelo SCOR). Este modelo, todavía en vigor para muchas empresas a nivel mundial, mejoró la integración de actividades logísticas y contribuyó a disminuir el aislamiento informativo de partes vitales de la cadena de suministro, como los procesos de compras y aprovisionamiento con los distintos proveedores y proveedores de los proveedores. También se empezaron a coordinar las actividades de distribución con los distintos centros de distribución (CD), y estos a su vez con el reparto a los clientes y a los clientes de los clientes. A pesar de la mejora notable que hizo aumentar el valor resultante de las actividades logísticas dentro de la cadena de suministro, uno de los efectos más perniciosos sobre esta, el «efecto látigo» (bullwhip effect[5]), no pudo ser mitigado en gran medida. Cabe recordar que dicho efecto se produce cuando ocurre una disrupción radical de la demanda, dicho de otro modo, en el último eslabón de la cadena de suministro, en el cliente o consumidor, que provoca una distorsión replicada y multiplicada de los activos logísticos en el resto de la cadena. Este efecto se hace más abrupto cuanto más alejado se está del origen de la disrupción; de ahí su nombre, ya que un ligero movimiento en la muñeca que sostiene el mango del látigo (un cambio, aunque sea mínimo, en la demanda) provoca una fuerza multiplicada en la punta de su extremo. 3. Cadenas de valor 5.0 Como se ha podido observar en la evolución temporal de las cadenas de suministro, la integración de las actividades logísticas ha marcado un objetivo en cada momento de su historia; pero no era el más importante, ya que no satisfacía plenamente a los consumidores finales de las cadenas. De acuerdo con ello, los participantes de las cadenas entienden en la actualidad, o deberían hacerlo, que los verdaderos diseñadores de las diferentes cadenas de suministro (cada sector tiene su propia arquitectura y sus actores) son los clientes, quienes, en última instancia, reciben los bienes y servicios que las cadenas les suministran. Por tanto, la manera de generar valor en las cadenas de suministro es que estas atiendan fielmente a la demanda de sus clientes. Demanda de suministro de bienes en tiempo, lugar y forma que requieran. Por este motivo será primordial añadir a la cadena de suministro una cadena de demanda que recoja todas estas necesidades como vemos en el gráfico siguiente. Figura 1.3. Modelo de cadena diseñada por el cliente La cadena de demanda, por tanto, contendrá los apartados de una organización relacionados directamente con el cliente: marketing, ventas, servicio e inventarios. Quizás de estos cuatro apartados el más difícil de ver o entender es el último. Aunque la gestión de inventario siempre se ha estudiado desde la dirección de operaciones, si algo nos ha demostrado la actualidad de los acontecimientos es que se trata de un ámbito de gestión que depende más de la cadena de demanda que de la de suministro, ya que su política de stocks mínimos y su situación física (cerca o lejos de los puntos de venta), entre otros aspectos, están más relacionadas con los cambios en los hábitos de consumo, y por tanto de demanda, que con aspectos más operativos. Todo esto queda recogido en la planificación de ventas y operaciones (S&OP) de las organizaciones. La adición de la cadena de demanda a la cadena de suministro para generar valor ha cambiado el carácter lineal con el que se habían concebido hasta ahora las cadenas de valor. Sin duda, conocer mejor a nuestro cliente nos permitirá centrar esfuerzos donde verdaderamente se necesitan y ser más eficientes gracias a la optimización de nuestras actividades logísticas. La pregunta que te estarás haciendo en estos momentos será algo parecido a: ¿esto es todo? ¿Añado una cadena de demanda a la cadena de suministro y ya está todo solucionado? La respuesta evidentemente es no. ¿Qué faltaría añadir a nuestra cadena de suministro para convertirla en una verdadera cadena de valor? Para averiguar lo que hace falta debemos de fijarnos en la omnicanalidad que dirigirá los modelos de negocio futuros. Hay dos palabras que definirán las cadenas de valor 5.0. La primera es dónde, ya que si enfocamos nuestra atención en el cliente, lo importante será saber dónde o a través de qué medio hace sus compras el consumidor de la cadena de suministro (omnichannel), dónde se prepara el producto o servicio del cliente (e-fulfillment) y, finalmente, dónde lo suele recibir o buscar. Para esta fase, existen tres formas posibles: Dropshipping: se ponen a la venta productos de un mayorista por parte de un detallista que, una vez vendidos por este último, son enviados directamente por el primero al cliente comprador final sin pasar por el detallista en ningún momento. Buy Online Pick up In Store, BOPIS: se compran en línea y se recogen en tienda. Ship From Store, SFS: se envía al cliente el producto comprado en línea desde una tienda física que lo tenga puesto a la venta o que simplemente lo almacene. La segunda palabra en que nos debemos fijar tiene que ver con la estructura de la cadena de valor, ya que debe, inherentemente, eliminar su linealidad pasando a ser matricial. Esta estructura matricial lleva consigo otro concepto nuevo de cadena, las microcadenas de suministro. Estas microcadenas lograrán establecer el equilibrio entre la variedad de servicios logísticos a realizar y la complejidad operativa que cada uno de ellos conlleva. De lo señalado hasta ahora podemos extraer varias conclusiones que nos permitirán ir perfilando la cadena de valor 5.0: La cadena de suministro no puede realizar sus actividades de manera lineal y con flujos de bienes e información aislados. La cadena de suministro tiene que integrar todas sus actividades logísticas para minimizar costes operativos globales y aumentar la rentabilidad total de los participantes en ella. La cadena de suministro debe añadir la cadena de demanda para conocer y atender de manera más eficiente las necesidades y los requerimientos del cliente, pues eso la convertirá en una cadena de valor 5.0; además, esto hará del cliente el diseñador de su propia cadena de suministro. La omnicanalidad de los modelos de negocio dirigirá la cadena de valor 5.0 y la convertirá en una estructura matricial de participantes donde tanto el flujo físico de productos como el flujo de información entre ellos planificarán la actividad logística que se ejecutará y el servicio que se ofrecerá. El diseño de microcadenas será la forma operativa en la que se ejecutará la omnicanalidad. Ver figura 1.4. Modelo de cadena de suministro dirigida por la omnicanalidad. 4. Concepto de logística 5.0 Como acabamos de afirmar, la omnicanalidad dirigirá la cadena de valor 5.0. Esta afirmación se deriva de la transformación que muchas compañías están llevando a cabo en estos mismos momentos de sus modelos de negocio. La coyuntura actual ha acelerado la deriva de los modelos de negocio hacia modelos multinegocio que permiten a las organizaciones un mayor poder de acceso y penetración tanto hacia sus clientes actuales como hacia otros muchos potenciales e, incluso, hacia otros para los que, por las características del producto o servicio ofertado, no irían destinados. Los modelos multinegocio que se están empezando a implantar obligarán a los socios participantes en la cadena de suministro a transformar y adaptar sus prácticas logísticas de forma colaborativa y dinámica. Las empresas que están apostando por ellos arrastrarán sin duda al resto de compañías que comparten cadena de suministro a apostar por operativas colaborativas y ágiles; de lo contrario, se podrían ver abocadas a buscar espacio dentro de otras cadenas de suministro más permeables y flexibles a los cambios que el modelo multinegocio conllevará. Al final, de lo que se trata es de poder crear un modelo multiservicio para satisfacer un modelo multinegocio que genere mayor rentabilidad. El concepto de logística 5.0, por tanto, se vertebra en la suma de las cadenas colaborativas y las cadenas dinámicas o ágiles. Figura 1.5. Esquema del concepto de logística 5.0. Las cadenas de suministro colaborativas se basan en el principio de confianza mutua con la esperanza puesta en obtener un beneficio futuro por ejercer estas prácticas, que se basarán en compartir activos logísticos entre socios de la cadena. Esto incluirá fundamentalmente la transferencia multidireccional de información sobre, pronósticos de demanda, bases de datos de clientes, trazabilidad de productos en la cadena, estado del inventario en todos los puntos de la cadena, etc. Estamos hablando sobre todo de aumentar el grado de visibilidad, conectividad y previsibilidad entre socios de la cadena de suministro para minimizar el efecto látigo por disrupciones en la demanda. Si no hay transparencia plena entre los miembros actuantes de la cadena, no podrá haber colaboración y, si no hay colaboración, no se podrá ejecutar un modelo multinegocio. En definitiva, se trata de ejecutar una respuesta eficiente al consumidor o Efficient Consumer Response (ECR) real que produzca un eficiente flujo de productos y materiales a lo largo de la cadena de suministro, lo que reducirá el coste total del ciclo de cadena. Respecto a las cadenas dinámicas o ágiles, centran sus esfuerzos en incrementar la capacidad de recuperación después de un evento disruptivo en la cadena de suministro; es decir, la agilidad se manifiesta en el grado de resiliencia de la cadena en todos sus eslabones demostrada por la conectividad, automatización y previsibilidad de las actividades logísticas entre los integrantes de la propia cadena. Para ello se apoyan fundamentalmente en la transformación digital y en el talento humano que se desarrollan en cada una de las estructuras logísticas de cada participante de la cadena. Definidas las cadenas colaborativas y dinámicas, se podrá dibujar el esquema completo de la cadena de valor 5.0 bajo el paraguas del concepto de logística 5.0. Ver figura 1.6. Modelo de cadena de valor 5.0 dirigida por los modelos multinegocio. Este esquema que puedes ver a través del código QR refleja las tres cadenas que acompañarán al modelo clásico de cadena de suministro: la cadena de demanda, donde se recogen todas las necesidades del cliente que se deben satisfacer; la cadena colaborativa, que determina los parámetros bajo los cuales han de trabajar conjuntamente todos los grupos de interés de la cadena de suministro, y la cadena ágil, que añadirá la base tecnológica y de talento para que la cadena de suministro pueda tener una resiliencia operativa. 2. ¿CÓMO SERÁ EL «NUEVO» CLIENTE DE LOS SERVICIOS LOGÍSTICOS? DESCUBRIR AL CLIENTE 5.0 Conocer al cliente que utiliza nuestra logística y nuestra cadena de suministro es vital para poder fidelizarlo. Una cadena de suministro que no añada una cadena de demanda sería tan inútil que no merecería la pena que siguiera operando porque, sencillamente, se quedaría sin clientes al guiarse por parámetros poco realistas. En este capítulo estudiaremos, en primer lugar, cómo la cadena de demanda debe recoger todas las características que tiene y tendrá nuestro cliente. Algunas de estas características son verdaderamente retadoras como, por ejemplo, la omnicanalidad por la que se regirán los clientes para comunicarse con nosotros. También descubriremos cuáles son los requerimientos que se le exigen a la logística para satisfacer esas características que posee el cliente dentro de sus hábitos, canales de compra y relación con la tecnología. Aspectos por los cuales decidirá seguir utilizando nuestros servicios logísticos o se marchará a la competencia. Para finalizar el capítulo abordaremos un aspecto que ha de determinar el diseño de nuestra cadena de demanda: analizar la transmutación del cliente de nuestra logística y cadena de suministro hacia su usuario, teniendo en cuenta que ser usuario es diferente a ser cliente. Bajo esta perspectiva se enfocará el análisis. 1. Características del cliente 5.0 Las características del cliente 5.0 y en buena medida dirigirán el porfolio de servicios que tiene que diseñar la logística 5.0. La primera característica es atestiguar que el cliente actual y futuro estará hiperconectado. La interacción con todos los medios de información y comunicación es cada vez más intensa, habitual y frecuente. Un aspecto de alta relevancia es el uso que nuestro cliente hace de sus redes sociales, sean profesionales o de ocio. Según la American Marketing Association (AMA[6]), un cliente insatisfecho comentará su mala experiencia a una media de diez personas, es decir, a un potencial promedio de cien personas. Ni que decir tiene que, si esa insatisfacción se hace patente en redes sociales y además el cliente es activo y cuenta con un muy alto número de contactos o seguidores, la campaña de mala publicidad y descrédito hacia nuestra institución puede ser un gran problema. Esto no quiere decir que nuestras decisiones logísticas tengan que venir marcadas por un «secuestro virtual» provocado por las opiniones de nuestros clientes, pero es un hecho real que hay que tener muy en cuenta que el 80 % de los comentarios de clientes en Internet son negativos. Otra característica interesante del cliente es su deslealtad, que se refleja en algunos datos interesantes extraídos de los puntos más sensibles de una cadena de suministro como es el de reparto de última milla después de una compra online. Un 73 % de los clientes no repetirán una compra por Internet con una compañía si su experiencia ha sido negativa. Esto quiere decir que la facilidad de perder a un cliente es muy alta después de un mal servicio logístico (normalmente por incumplimiento en el plazo de entrega). Si sumamos el dato de que es hasta seis veces más caro conseguir a un cliente nuevo que mantener a uno existente, debemos estar muy atentos para conservar la confianza de nuestros clientes veteranos. Según un estudio reciente de la consultora Smartme Analytics[7] donde se analizan los hábitos de consumo derivados del impacto de la COVID-19, cada persona usa su teléfono móvil una media de 3 h y 24 min/día. Esto demuestra que estamos ante un cliente «movilizado». Por otro lado, un aspecto importante es que, cuando un cliente desea un producto, no mira el origen de su procedencia. Entiende que accede a un mercado virtual de compra a nivel mundial y que lo que necesita está a su alcance a solo un solo clic de ratón. Por eso, el cliente 5.0 es un amante de la globalización. Basándonos en este último aspecto, podemos decir que el cliente también será un incondiconal del e-commerce, ya que ha aumentado su confiabilidad en las compras electrónicas ante la imposibilidad de poder comprar físicamente en establecimiento, bien por su localización o, como en los últimos tiempos, por el confinamiento social a nivel mundial. Otra característica relevante para la generación millennial es la inmediatez, el deseo de tener en el menor tiempo posible lo que se ha comprado o contratado (gratificación inmediata). Cuando un cliente está comprando, piensa en una frase del tipo «lo quiero, y lo quiero ya». Además de la inmediatez, el cliente será un gran demandante de la personalización de su producto, y mucho más de una alta personalización de sus servicios. Actualmente quiere un «traje a medida logístico» que cubra todas sus expectativas y no acepta una estandarización de condiciones para su servicio. Es más, incluso será partícipe de su diseño por el carácter altamente variable y diversificado de su modelo multinegocio. 2. ¿Qué le pedirá el cliente 5.0 a la logística 5.0? De acuerdo con las características del cliente descritas en el apartado anterior, tenemos que estar preparados para entender que nuestro cliente será: multidispositivo, conocedor de la tecnología, cómodo a la hora de comprar y amante del e-commerce. Omnishopper es la palabra que mejor definirá al cliente 5.0 de nuestra logística 5.0. Este nuevo adjetivo para calificar a un cliente deriva de otro, omnicanal, que proviene a su vez del carácter multinegocio de los modelos empresariales actuales y futuros. El cliente omnishopper es aquel al que le es indiferente el canal de venta por el cual se le ofrezca el producto o servicio. Este aspecto sin duda determinará, como se describe en este libro, no solo la tipología de las cadenas de suministro, sino la manera en la que utilizaremos la información generada en ellas. Lo prioritario para «cazar» a todos estos clientes es estar a su disposición a través de todos los canales de venta posibles. Al hilo de lo anterior, el cliente utilizará para acceder a sus productos y servicios cualquier herramienta o dispositivo a su alcance, sea móvil, tablet, ordenador o incluso un smart TV; es decir, si el cliente es multicanal, también será multidispositivo. Por ello será clave que nuestros servicios logísticos puedan estar visibles desde cualquier plataforma tecnológica o dispositivo que pueda utilizar el cliente. La característica multidispositivo del omnishopper no es más que un reflejo de que estamos ante un cliente que valora el servicio pero demanda comodidad a la hora de comprar, y por tanto es militante del e-commerce. Por ello, al igual que es desleal en barajar otras alternativas de la competencia si su experiencia de compra no cumple sus expectativas, es igual de generoso si dicha experiencia no solo las cumple, sino que las supera. Esto quiere decir que está muy dispuesto a pagar más caro su producto o servicio si se cumplen sus demandas. La logística 5.0 dejará satisfecho a su cliente si es capaz de mejorar su experiencia de compra. Es más, valorará de manera mucho más positiva que él mismo sea el dueño de esta experiencia. ¿Cómo se puede lograr esto? Otorgando al cliente la posibilidad de disponer de más información, en cantidad, tiempo y forma. Para ello hay que hacer más visible la cadena de suministro, aumentando la exactitud en la trazabilidad de la mercancía a lo largo de la cadena y dando el mando o control de la experiencia de compra al cliente en todo momento, otorgándole la posibilidad, por ejemplo, de que sea él quien elija, en última instancia y en tiempo real, la manera y el lugar en los que desea recibir lo adquirido. No hay que olvidar que gran parte de la insatisfacción del cliente en muchas ocasiones proviene de la falta de información respecto al servicio contratado; por tanto, dotar de más transparencia a las actividades logísticas de nuestras cadenas será un buen negocio para mantener fidelizados a nuestros clientes. Figura 2.1. Radiografía del cliente 5.0 3. Del cliente 5.0 al usuario 5.0 Tener clientes no es lo mismo que tener usuarios. Iniciábamos este capítulo y terminábamos el anterior apartado con la frase «fidelizar al cliente». Hacer que se convierta en usuario de nuestros servicios de manera prolongada en el tiempo tiene que ser una prioridad para nuestra organización. Hacer un cliente es difícil, pero mantenerlo satisfecho resulta mucho más complicado. Para entender la conveniencia de transformar a nuestros clientes en usuarios se utilizarán dos términos puramente marketinianos. Por un lado, tenemos el concepto de Customer Lifetime Value (CLV), que es el valor del tiempo de vida del cliente en la organización o el valor económico que el cliente está dejando durante su relación con nuestra compañía, es decir, mientras está siendo usuario de nuestros productos y servicios. Según las investigaciones de la consultora Bain & Company en referencia a la lealtad de los clientes, las empresas con mayores índices de fidelización, es decir, mayor CLV, crecen 2.5 veces más rápido que su competencia. Por otro lado, es muy interesante el concepto de coste de adquisición de clientes (CAC), es decir, cuánto cuesta de media a una empresa captar a cada cliente a través de una inversión en marketing y ventas. Cuando el CLV es mayor que el CAC, estaremos en condiciones de afirmar que tener usuarios de nuestros productos y servicios logísticos siempre será más rentable que tener clientes. Figura 2.2. Del cliente 5.0 al usuario 5.0 Hagamos, pues, que nuestros clientes se conviertan en usuarios de nuestra actividad logística porque eso nos hará ser más competitivos. 3. ¿CÓMO SERÁ LA «NUEVA» LOGÍSTICA? CAMINAR HACIA LA LOGÍSTICA 5.0 Después de estudiar los modelos de cadena de suministro y las necesidades de los clientes que tienen que quedar reflejadas en las cadenas de demanda, estamos preparados para empezar a vislumbrar hacia dónde se encamina la «nueva» logística de nuestras organizaciones. La «nueva» logística estará definida por aspectos que la limitarán, pero también por otros muchos que la harán ser más eficiente y competitiva. Esto es así porque lo que refleja son los grandes inconvenientes que han tenido las cadenas de suministro históricamente, pero también los grandes y retadores desarrollos en tecnologías y modelos de negocio vanguardistas que ya se vienen anticipando. Figura 3.1. Características de la «nueva» logística Características de la nueva logística Cadenas de suministro más competitivas • Protección de las fuen Logística centrada en los costes • Implantación de princ Fuerte inversión y desarrollo en tecnología e innovación • Pobre implantación te Profunda revisión del modelo de negocio • Hacía una mayor inter Uso del liderazgo para aumentar el valor de los procesos logísticos • Liderazgo organizacio Con el foco puesto en la experiencia del cliente • Revisión de las activid 1. Cadenas de suministro más competitivas Si ya lo eran antes, a partir de ahora las cadenas de suministro serán aún más competitivas si cabe. Recordar el famoso vaticinio de Michael Porter en la década de 1990 tiene más sentido que nunca: «En el futuro la competencia no se dará de empresa a empresa, sino más bien de cadena de suministro a cadena de suministro». Para llegar a esta conclusión hemos de entender qué ha supuesto la pandemia para las cadenas de suministro mundiales. En primer lugar, se ha roto el flujo de materiales; de hecho, todavía hay cadenas de suministro que están padeciendo esta rotura. Según el Institute for Supply Management (ISM)[8], el 95 % de las organizaciones han sufrido cortes o contratiempos en la cadena de suministro relacionadas con la pandemia. Para entender este impacto debemos dejar de pensar bucólicamente en una cadena de suministro tradicional como una cadena lineal de eslabones que comentábamos en el capítulo 1, donde para arreglarla bastaba con sustituir un eslabón por otro. Esto ya no es así porque, como ya vimos anteriormente, las cadenas de suministro son mucho más complejas. Aunque en la logística actual y futura la información tendrá cada vez mayor peso y será el factor más determinante para la competencia entre cadenas, tenemos que entender que el primer aspecto impactante para darnos cuenta de que algo no funciona en una cadena es que no hay mercancías en ella o que el flujo físico de bienes que la dota de justificación para su existencia resulta mínimo. Si no hay flujo de materiales, no hay cadena de suministro; esto no se puede obviar. Por tanto, la primera variable competitiva será proteger las fuentes de abastecimiento de la cadena. Dado que China, considerada la «factoría» del mundo, dejó de producir y abastecer a las cadenas en las primeras fases de la pandemia (en enero y febrero de 2020, cuando todavía el resto del mundo no estaba confinado), los recursos materiales se convirtieron en «artículos de lujo», y el verdadero desabastecimiento no se produjo hasta los meses de abril, mayo y junio, cuando se empezaron a agotar los pocos reductos de inventario intermedio que quedaban en Europa y en otras regiones del mundo. Aquí es donde aparecieron las primeras tensiones entre cadenas de suministro y la verdadera competitividad, pero no por obtener más beneficio, sino simplemente por subsistir. Consecuencia de esta falta de materiales en las cadenas empezamos a observar que tampoco hay flujo de dinero en ellas. Acudiendo de nuevo al ISM, casi la mitad de las organizaciones están reduciendo sus objetivos de ingresos (de media un 22 %). Esto no solo provoca impagos en compras realizadas, sino también un parón radical en las inversiones que las empresas cargadoras, o las del sector, pensaban realizar en sus activos logísticos (p. ej., en programas de TD). En este punto las empresas presentan dos posturas muy diferentes a la hora de afrontar este problema de flujo de caja y que, en definitiva, son dos formas de entender la competencia entre cadenas. Por una parte, están las cadenas que apuestan por continuar con la inversión a pesar del poco dinero existente en el mercado y, por otro, las que lo hacen por cerrar el grifo a cualquier inversión y esperar a tiempos mejores. El tercer escenario donde la competencia entre cadenas será feroz lo encontramos en su propio final, es decir, en sus clientes finales o, más bien, en cómo son las cadenas capaces de atender los requerimientos que hoy, pero también mañana, «exigen» sus clientes. Muchas de las necesidades que los clientes precisan para estar satisfechos con sus cadenas están unidas, sin lugar a dudas, a la información disponible en ellas relacionada con la compra de sus productos o servicios. En buena medida esta información vendrá determinada por la exactitud que fluye a lo largo de la cadena de suministro. Aquí es de capital importancia no solo disponer de mucha información (en cantidad), sino tener la justa en tiempo (rápida) y forma (de calidad). Así, podemos resumir que la competencia entre cadenas se centrará en cuatro dimensiones: Luchar por proteger y mantener las fuentes de abastecimiento que dotan de materiales a las cadenas de suministro. Decidir entre seguir invirtiendo o no, sobre todo en el desarrollo y la innovación tecnológica de activos logísticos. Buscar fórmulas más adecuadas para atender todos los requerimientos que los clientes esperan de sus cadenas de suministro (logística de última milla, fundamentalmente). Evitar la falta de información en tiempos de incertidumbre, que puede producir fallos importantes en la coordinación entre actores logísticos y, por tanto, provocar ineficiencias en el cumplimiento de compromisos con el cliente. 2. Logística centrada en los costes La «nueva» logística dará una alta importancia al control de sus costes ya que gran parte del beneficio de su actividad estará centrado en descubrir y eliminar focos de ineficiencias, fundamentalmente operativos. Es hora, por tanto, de retomar las políticas de desarrollo de cultura lean en logística (lean logistics), donde el objetivo básico es averiguar el origen de sobrecostes pero, sobre todo, de malas praxis logísticas, y resulta necesario crear protocolos y procedimientos estandarizados que garanticen el buen uso de los activos logísticos de la organización, así como garantizar la calidad de cada servicio realizado a cada cliente. Otro aspecto en el que debemos incidir es la revisión de las políticas de abastecimiento, ya que hasta no hace mucho no se ponían en duda ni la eficiencia ni el coste de tener cadenas largas de suministro que permitían acceder a mejores precios de abastecimiento (sobre todo en mercados de proveedores asiáticos), pero actualmente el modelo de gestión de stock basado en el inventario cero propuesto por el «justo a tiempo» (just in time) tiene que ser reajustado, quizás, por un «por si acaso» (JIC, just in case) más flexible puntualmente a fluctuaciones de demanda en tiempos de incertidumbre. Este es un factor que, dependiendo del sector y del mercado al que atienda la cadena de suministro, se podrá o no mejorar sustancialmente. Los costes relativos a la fuerza del trabajo, es decir, al personal que trabaja en las actividades logísticas de las cadenas de suministro, es otro punto en el que hemos de poner el foco. Además de constituir un coste fijo para las organizaciones (aunque existen fórmulas de contratación para que no lo sea), se ha demostrado que una buena parte de las ineficiencias habituales en las cadenas de suministro ha sido, y es, la endémica mala preparación formativo-profesional de su personal, que no hace más que reflejar los datos que sobre la gestión del talento en el sector están poniendo sobre la mesa algunos estudios al respecto. Se impone, por tanto, la necesidad de revisar los modelos de gestión del talento en las organizaciones, sean cargadoras o del sector. 3. Fuerte inversión y desarrollo en tecnología e innovación Otra de las fuentes de ineficiencia y cierta parálisis que las cadenas de suministro han demostrado en la actualidad ha sido la carencia tecnológica e innovadora de ciertas actividades logísticas. Siendo conscientes de que, por ejemplo, la TD de la actividad logística se estaba empezando a desarrollar en las grandes empresas (no tanto en las pyme), la llegada de importantes cambios socioeconómicos ha dejado a medio terminar su implantación, y esto casi ha sido peor que no haberla comenzado siquiera. Por ejemplo, DHL Supply Chain Iberia anunciaba en febrero de 2020, su Estrategia de digitalización 2020-2025, apoyada por una inversión de dos mil millones de euros, según indicaba Ignacio de Lomas, su director de desarrollo de negocio retail, en el VI Encuentro Empresarial de Logística organizado por la patronal de la logística, UNO[9]; estrategia que estaría centrada en el desarrollo de proyectos piloto tanto para el transporte como para el almacenamiento. ¿Qué ocurrirá ahora con ella? Estas carencias tecnológicas han impedido un fluido discurrir de los bienes a lo largo de las cadenas provocando roturas, pérdidas o retrasos en tiempos de entrega en el mejor de los casos. También han generado sobrecostes por la falta de información tanto dentro de las organizaciones de las empresas participantes en la cadena como interempresas, lo que ha generado ineficiencias en la coordinación y sincronización de las actividades logísticas conjuntas. Basándonos en esta experiencia tan negativa de la operatividad logística durante la pandemia, se espera que a medida que la circulación económica se vaya reactivando, también lo vayan haciendo las inversiones que estaban respaldando estos proyectos de transformación e innovación que se han demostrado tan necesarios. 4. Profunda revisión del modelo de negocio Todas las crisis también ha traído aspectos positivos a las organizaciones logísticas. Uno, quizás el más importante, es analizar la forma en la que se estaba llegando al cliente final de la cadena, es decir, aquel en donde reposa el verdadero valor final que genera toda la cadena de suministro. Los resultados a este respecto no dejan lugar a dudas: las empresas que trabajaban con modelos de negocio que ponían la atención en fortalecer la interacción con sus clientes son las que han podido darles mejor servicio en los momentos de mayor incertidumbre y, por tanto, han sufrido menos pérdidas. Estamos hablando de organizaciones,cargadoras y del sector, que han apostado claramente por la omnicanalidad como fórmula de llegada, por cualquier medio, al mayor número de clientes posible. Estos resultados generarán la tendencia a que las organizaciones deriven sus esfuerzos hacia modelos de negocio múltiple o multinegocio, a los que ya nos hemos referido en capítulos anteriores. El modelo de negocio no solo debe revisarse sobre el enfoque de la omnicanalidad, sino también respecto al tipo de producto o servicio que puede ofrecerse considerando, además, que los nuevos contextos sociales y económicos requieren modelos de negocio flexibles, de fácil adaptación y altamente colaborativos. Estamos hablando de alianzas estratégicas empresariales donde confluyan intereses comunes entre modelos empresariales que son interesantes para fabricantes (cargadores) y desarrolladores de tecnología y operadores logísticos (del sector). Según la consultora PwC[10], estas nuevas alianzas en la industria logística se harán evidentes a partir de 2021. 5. Uso del liderazgo para aumentar el valor de los procesos logísticos En los momentos más críticos para las cadenas logísticas, el liderazgo se ha demostrado crucial para poder dar servicio a sus clientes. No cabe duda de que un buen desarrollo tecnológico preCOVID-19 ha facilitado a muchas organizaciones salir más rápidamente de situaciones complicadas en sus procesos logísticos, pero el liderazgo individual y organizacional, derivado de una sana cultura empresarial basada en valores y en prioridades, ha permitido abordar los retos que esta crisis ha ido poniendo en el camino de la actividad logística. En este mismo sentido se expresa Agustín Croche, presidente de DHL Supply Chain México[11], cuando indica que las claves para seguir creciendo ante un contexto adverso se basan en «una gran capacidad de management que exige una cercanía con el equipo de trabajo, de alto contacto, con muchas llamadas semanales, muchas llamadas al día, hilando fino para tener una comunicación efectiva y promover acciones seguras». Como pistas para llevar a cabo este liderazgo organizacional, Croche indica que «todo el tiempo la constante es tener en el centro de la agenda a nuestra gente y a nuestros clientes, cayendo el resto por decantación». De acuerdo con el resultado de estas experiencias organizacionales, entendemos que uno de los valores fundamentales en los que se apoyará la logística 5.0 será el liderazgo y el empoderamiento del talento humano que atesoran las organizaciones logísticas para agregar valor a los procesos logísticos. Apostar fuertemente por una TD de las cadenas de suministro es necesario, pero no suficiente. El verdadero factor diferencial siempre es y será el talento humano que está detrás de la actividad logística. 6. Poner el foco en la «experiencia» del cliente En el capítulo 2 se desarrolló el concepto de experiencia del cliente desde el punto de vista de que él mismo desea ser dueño de su propia experiencia de compra de producto o servicio. Ahora nos adentraremos en entender este concepto desde la perspectiva de quién tiene que ejecutar esta experiencia. A la hora de poder cumplir la experiencia que el propio cliente ha diseñado, debemos tener en cuenta cuáles son las actividades logísticas directas y cuáles no. Con actividades logísticas directas nos referimos a las que son realizadas en primera persona por los activos logísticos de nuestra propia organización y, por tanto, bajo nuestro control, gestión y responsabilidad directos. Las actividades logísticas indirectas son las que, como su propio nombre indica, se suelen subcontratar o externalizar a otras entidades. En estas últimas es donde suelen residir la mayor parte de las quejas de los clientes porque, evidentemente, escapan a nuestro control directo. Pongamos un ejemplo. Imaginemos que somos fabricantes y tenemos una tienda virtual donde nuestros clientes potenciales pueden realizar la compra de nuestros productos. Nuestra organización tiene activos logísticos que realizan actividades logísticas directas, desde el almacenamiento del producto acabado hasta su transporte a un CD. Desde el punto de vista real, la ejecución de la experiencia del cliente no termina cuando nuestra empresa fabricante vende online, fabrica el producto, lo mantiene en su stock de producto terminado y, finalmente, lo transporta hasta un CD. La experiencia del cliente solo se puede considerar realizada cuando recibe el producto. ¿Qué ocurre desde que nuestra empresa fabricante deposita el producto en el centro de distribución hasta que es recibido por el cliente? Existirán una serie de actividades que serán responsabilidad de un tercero, es decir, de una entidad que cubrirá todas las tareas logísticas indirectas. Entendido el proceso, imagina que una de las actividades indirectas es el reparto de última milla, donde normalmente un operario (quizás también subcontratado a su vez por otra empresa) entrega en mano el producto al cliente. Si este operario no realiza bien su trabajo por distintos motivos, el cliente no sabrá discriminar o discernir si el fallo en su experiencia de compra proviene de un tercer interviniente en la cadena. Evidentemente, «echará la culpa» a la empresa fabricante que tiene la tienda virtual donde ha realizado la compra, que es donde ha depositado su confianza en la experiencia de compra, es decir, en nosotros como entidad vendedora. Por supuesto, existirá un acuerdo de nivel de servicio (ANS) o Service Level Agreement (SLA) que amparará el contrato de servicios externalizados, donde se incluirán unos indicadores mínimos y unas cláusulas de penalización, pero existe algo que nosotros, como empresa vendedora, no podremos evitar o compensar: la imagen de poca profesionalidad hacia el cliente que ha comprado en nuestra empresa. Siguiendo con este mismo ejemplo, supón que el error en la ejecución de la experiencia de compra no está en la empresa terciaria que realiza las actividades logísticas indirectas, sino en nuestra propia organización vendedora. Imagina que se le promete al cliente un plazo de entrega fijo y bastante rápido porque en el inventario aparece ese producto en stock y no es necesaria su fabricación (que requeriría más tiempo de entrega). Pues bien, si al acudir al almacén nos encontramos con que el producto está agotado, esto supone que ha ocurrido una rotura de inventario (o un error de inventario) que impide servir el producto bajo las condiciones de compra a las que nos hemos comprometido con el cliente. Estaríamos en el mismo caso, o quizás un poco peor incluso al no poder reclamar a un tercero este fallo de inventario. Cuidemos los detalles de las actividades logísticas directas e indirectas porque en ellas reside la satisfacción de una grata experiencia de compra del cliente, que además nos asegurará una reiteración futura de compra. La imagen de marca perdida con una mala experiencia de compra es un intangible de calidad que nos haría perder a muchos clientes. 4. LOS PILARES DE LA LOGÍSTICA 5.0 La logística se encuentra en una encrucijada, en un punto de no retorno. Las estrategias empresariales relacionadas con su actividad logística tendrán que hacer frente a la gestión del cambio por impacto ante futuras disrupciones sanitarias y medioambientales. Estamos por tanto ante el reto de la mutabilidad perpetua de las estructuras logísticas de la cadena de suministro como las conocíamos hasta ahora. Ante esta perspectiva, no parece razonable buscar soluciones viejas para abordar problemas nuevos. Y tampoco es lógico analizar y analizar infinitamente en la búsqueda de la mejor solución, lo que se conoce como parálisis por análisis. Parece más interesante encontrar una buena solución que ofrezca respuesta a una problemática puntual. El éxito de la logística futura, que ya es una realidad, se basará en encontrar soluciones ágiles y concretas a problemas logísticos en constante mutación, y para ello tendremos que encontrar distintos recursos o activos logísticos. En este punto es donde la logística 5.0 debe depositar todos sus esfuerzos: en analizar cuáles son las herramientas más flexibles que están a su disposición. El gráfico siguiente representa los pilares básicos en los que se sustentará esta nueva logística: la promoción del talento, la colaboración dinámica y el liderazgo COS. La colocación de este último pilar debajo de los otros no es casual pues entendemos que recoge los valores que la organización defiende y representa ante clientes, socios, empleados y sociedad en su conjunto. Figura 4.1 Pilares de la logística 5.0 1. Promoción del talento de nuestros trabajadores Una de estas herramientas es el talento humano de las organizaciones logísticas, muy barato para unos y muy caro para otros, según el punto de vista. Se debe analizar el talento desde dos enfoques: atraer el talento existente fuera de nuestra organización y mantener el ya existente en ella. Ambos han de estudiarse, a su vez, en relación con el equilibrio que tendrá que existir entre habilidades duras y blandas (hard y soft skills). En esta ocasión centraremos el análisis en el talento ya existente en la organización y en los puntos que se deberán crear, cuidar y potenciar: Adiós a los «lobos solitarios». El responsable/director/encargado, etc. no podrá abordar un proyecto de manera unilateral. Esto no quiere decir que no deba haber una «cabeza» responsable de dirigir un área, una actividad o un proceso logístico concreto y que en última instancia tenga que tomar una decisión. A lo que nos referimos en este punto es a que la logística y la cadena de suministro tiene cada día variables diferentes ante retos distintos basándose en los nuevos requerimientos de los clientes. Por este último motivo es muy complicado que una sola persona, por muy brillante que sea, pueda encontrar la mejor alternativa. La logística 5.0 exigirá la creación de equipos de trabajo donde la combinación del talento humano ponga sobre la mesa diversas alternativas de solución. Multitalento. En entornos altamente cambiantes la heterogeneidad en el talento debe ser un factor capital para conformar los equipos de trabajo logístico. La máxima será: «Diferentes talentos, diferentes perspectivas del problema, diferentes propuestas de solución». No a los «calientasillas». Los retos a los que se enfrenta la logística a partir de ahora tienen que fundamentar su respuesta en la inmediatez de su resolución y en la búsqueda de una buena solución, no en la mejor solución. Para esto las organizaciones han de dejar de medir el rendimiento de sus trabajadores por el número de horas que pasan calentando la silla y abogar por un modelo de productividad basado en el cumplimiento de objetivos. Por ello, apostar por el trabajo virtual, siempre que sea posible, será una prioridad, además de para cuidar el talento, para aumentar su rentabilidad. ¿A quién no le ha surgido una solución a un problema laboral fuera del entorno de trabajo? Protocolos consensuados y transparencia empresarial. Para fomentar la generación del talento logístico en nuestra organización será muy conveniente revisar los protocolos relativos a los beneficios sociales que reciben los trabajadores y empezar a continuación a consensuarlos con ellos antes de aprobarlos y ponerlos en práctica. Remunerar bien a un trabajador es importante, pero no suficiente de cara a mantenerlo en la organización. Es necesario que esté contento y altamente motivado para que pueda dar el 100 % de su talento a la organización. Algunos de los beneficios sociales que recomendamos revisar en primer lugar serán: el número de días de libre disposición que pueda otorgarse al trabajador y el diseño individual, de acuerdo con el equipo de trabajo donde esté integrado, de las franjas de horario virtual que pueda realizar en su jornada laboral. Si no es necesario que toda su jornada sea presencial, ¿por qué ha de permanecer físicamente en la empresa todo el tiempo? No parece ni lógico ni económicamente rentable para la compañía. Otro beneficio bien valorado por los trabajadores es la creación de espacios físicos dentro de la empresa que fomenten el intercambio social e incluso lúdico entre los trabajadores, siempre con el foco puesto en que el talento pueda compartirse e incluso liberarse de las ataduras físicas de las cuatro paredes de un despacho, de un almacén o incluso de la cabina de un camión. Nos referimos, por ejemplo, a salas de café, de juego, de deporte, etc. Además de esto, lo que el talento demanda de sus empresas es que sean todo lo transparentes que puedan ser. No es posible que la logística 5.0 pida transparencia a lo largo de la cadena de suministro cuando esto no se cumple ni siquiera de manera interna dentro de la estructura de cada organización. La información, la información veraz, tiene que fluir constantemente tanto vertical como horizontalmente. Si se te presenta la duda sobre si es necesario informar de un asunto empresarial a tus trabajadores, no lo dudes: informa y comunícalo siempre, aunque se trate de asunto negativo, pero sobre todo si es positivo. Nunca te guardes un halago a tus trabajadores si lo merecen; puedes estar tranquilo de que la mayoría de las veces no te pedirán un aumento de sueldo por ello. Sin formación no habrá talento. Otro aspecto que valoran muy positivamente los trabajadores es que la organización logística disponga de programas de formación interna que doten de realismo al diseño de carrera profesional que se le suele vender al trabajador en la entrevista de trabajo. Piensa siempre en la famosa frase de Henry Ford: «Solo hay algo peor que formar a tus empleados y que se vayan: no formarlos y que se queden». 2. Colaboración dinámica Desde nuestro punto de vista, la organización (cargadora o del sector) que piense que puede salir de manera independiente de una crisis global está francamente equivocada. La logística 5.0 no se podrá desarrollar si no existe una colaboración dinámica con el resto de los integrantes de la cadena de suministro. Esta colaboración dinámica se apoyará en los siguientes criterios: Compartir retos. Muchos modelos de negocio se han visto afectados gravemente por diferentes disrupciones locales y globales. Por este motivo las organizaciones están revisando dichos modelos y analizando posibles alternativas de modificación y, sobre todo, adaptación a los nuevos escenarios que se abren tanto a corto como a medio y a largo plazo. Esto, que seguramente está ocurriendo en tu empresa, también está sucediendo en el resto de las organizaciones que comparten cadena de suministro. Teniendo en cuenta esta situación, no parece ni lógico ni inteligente que cada empresa se ocupe de cubrir sus expectativas individuales sin al menos conocer cuáles son los objetivos de los modelos de negocio de sus compañeros de viaje; puede ocurrir, incluso, que hasta sean contrapuestos. La logística 5.0 no aboga por que todos los retos de los integrantes de la cadena de suministro sean los mismos; la idea que emerge de esta nueva logística es la de acordar los grandes objetivos, los grandes retos, que afectarán a todos los integrantes de la cadena de suministro en mayor o menor medida y, basándose en ellos, lograr una colaboración dinámica de recursos y activos logísticos que haga aumentar el valor global que genere toda la cadena de suministro. Volvemos por tanto al concepto de cadena de suministro 5.0 que comentamos en su momento. Compartir desarrollo tecnológico. La poca o nula coordinación entre los miembros integrantes de las cadenas ha sido uno de los factores más críticos y negativos para mejorar la rentabilidad global de sus actividades. Esto ha sucedido básicamente por las diferentes velocidades existentes en los desarrollos tecnológicos entre los participantes de la misma cadena. La logística 5.0 implicará que los participantes de la cadena compartan modelos de desarrollo tecnológico (p. ej., el modelo de TD de sus activos logísticos) para evitar la falta de sincronización en las actividades logísticas interempresas. Compartir información. Otro aspecto que se ha visto comprometido a nivel logístico ante cualquier crisis ha sido la falta de información en diferentes puntos de las cadenas logísticas. La oscuridad informativa sobrevenida antes, durante y después de una disrupción provoca desajustes y pérdidas económicas muy importantes en las organizaciones miembros de las cadenas. No solo la falta de información sino su nivel de veracidad causan, por ejemplo, sobrecostes en acumulación de inventario que no es necesario o escasez de recursos logísticos puntuales como conductores, repartidores, espacio en el almacén, camiones, etc. Fundamentalmente estamos resaltando la necesidad de visibilidad que la logística 5.0 requerirá a sus cadenas de suministro para afrontar los nuevos y diferentes escenarios que la sociedad demandará. Compartir confianza. Al hilo de lo que se acaba de describir, un intangible poderoso que será vital para la logística 5.0 es la confianza que debe regir entre los diferentes eslabones de la cadena de suministro; confianza primeramente en compartir información crítica para el buen funcionamiento de la cadena, pero también, por ejemplo, en los análisis de demanda que los elementos de la cadena más cercanos al cliente hayan pronosticado. Es decir, será imposible conseguir cadenas de suministro eficientes mientras no exista confianza entre sus eslabones integrantes que permita establecer un libre y fluido flujo de información que facilite la creación de protocolos de trabajo conjunto en las actividades logísticas combinadas. Por tanto, la confianza será igual a: transparencia de información + relación con grupos de interés + compartir experiencias. 3. Liderazgo COS La logística 5.0 destacará respecto a las anteriores por otorgar la importancia que se merece al liderazgo de las organizaciones que forman parte de las cadenas de suministro. Los avances tecnológicos, las iniciativas innovadoras, la TD de las actividades logísticas, son y serán necesarios pero, si no existe el liderazgo COS que impulse los grandes objetivos que tiene la logística en la actualidad (y en un futuro próximo), resultará muy complicado que nuevas crisis sanitarias o económicas no vuelvan a sorprender y a crear grandes ineficiencias en las cadenas. Figura 4.2 Liderazgo COS A continuación, vamos a explicar en qué consiste el liderazgo COS. La ‘C’ del liderazgo COS hace referencia al liderazgo cultural, que trata de generar una cultura procambio continuo que esté acostumbrada a las disrupciones permanentes que se puedan producir en el entorno. Se trata de crear estructuras flexibles, ágiles y resilientes donde la visión, la misión y los valores sean claros, pero las formas y los protocolos para conseguir los objetivos puedan transformarse según la necesidad de la cadena, los clientes y el contexto socioeconómico coyuntural que se pueda producir. El liderazgo operativo es al que hace referencia la ‘O’ del liderazgo COS, y se centrará en conocer los procesos logísticos más importantes de la organización; en su definición, planificación, ejecución y optimización de los recursos necesarios para su funcionamiento durante su ciclo de vida activo, y en determinar los indicadores que será necesario diseñar para medir la evolución de los procesos y, sobre todo, sus desviaciones hacia el objetivo para, basándose en ellos, tomar decisiones y establecer planes de contingencia que permitan conseguir los retos propuestos. Para terminar, la logística será sostenible o sencillamente no existirá la logística 5.0; de ahí la ‘S’ del liderazgo COS. Por tanto, esta logística exigirá —y decimos bien, exigirá— que las organizaciones sean líderes en imponer en todos sus procesos un liderazgo medioambientalmente viable. Esto se impondrá por tres razones. La primera será la obligación de que el mantenimiento y cuidado del medioambiente forme parte de la responsabilidad social corporativa de cualquier organización como estrategia de recuperación. La segunda es el obligado cumplimiento de la normativa legal que a este respecto exista en cada país o región económica mundial. Y la tercera será el propio cliente o usuario de las cadenas de suministro: recuerda que nuestro cliente futuro será un millennial defensor activo de un medioambiente limpio que estará en contra de emisiones de gases contaminantes nocivos para la humanidad. En este liderazgo será vital controlar la huella de carbono de los activos logísticos que la incrementen, de los circuitos de devoluciones y garantías y de los procesos de logística inversa que necesiten los productos que se suministran a través de nuestra cadena. Seguir los principios de la green logistics y de la economía circular (reciclado, materias primas y residuos, innovación, productos y reelaboración, distribución, consumo-reutilización-reparación y recogida) será una acertada decisión. 5. CHECK LIST PARTE I. ¿ESTÁ NUESTRA LOGÍSTICA PREPARADA PARA CONVERTIRSE EN UNA LOGÍSTICA 5.0? A continuación, te muestro una lista de preguntas que, a modo de check list, te permitirán determinar si la logística de tu organización está preparada para convertirse en una logística 5.0: Pregunta ¿Empresa cargadora? ¿Empresa del sector logístico? ¿Empresa en/con cadena de suministro tradicional? ¿Empresa en/con cadena de suministro moderna? ¿Empresa en/con cadena de valor 5.0? ¿Tus clientes son millennials? Anota, en comentarios, un % aproximado del total de tus client ¿Están tus clientes hiperconectados? ¿Son tus clientes desleales? ¿Están tus clientes movilizados? ¿Están tus clientes globalizados? ¿Son tus clientes usuarios habituales de e-commerce? ¿Son tus clientes amantes de la inmediatez? ¿Son tus clientes demandantes de servicios personalizados? ¿Son tus clientes omnishopper? ¿Conoces cuál es el Customer Lifetime Value (CLV) de tu organización? ¿Conoces cuál es el Costo de Adquisición de Clientes (CAC) de tu organización? ¿Existe una cultura lean en tu organización logística? ¿Tu organización dispone o forma parte de cadenas de suministro «largas»? ¿Tu organización logística había iniciado algún proceso de TD previo al estallido de la pande ¿Tu organización logística se plantea continuar o comenzar algún proceso de TD? ¿Tu organización se ha replanteado el modelo de negocio después de alguna crisis global? ¿Estimas que el liderazgo individual y organizacional de tu empresa en la actividad logística h ¿Existe alguna forma (plan, programa, etc.) para promocionar el talento en tu organización? ¿Existe algún tipo de colaboración dinámica en tu cadena de suministro? ¿Existe el liderazgo COS en tu organización? 6. INICIAR EL CAMINO. PASO 1. META: SUPERAR LA TORMENTA Antoine de Saint-Exupéry escribió que «una meta sin un plan es solo un deseo». Nuestro objetivo, nuestra meta, tiene que ser transformar nuestra logística en una logística 5.0, y para ello necesitaremos tener un plan que guíe nuestros pasos. Es muy probable que, debido a los momentos de incertidumbre que puedan sobrevenir, tengamos que cambiar el plan no solo una, sino varias veces, pero lo importante será siempre tener claro el objetivo y, al menos, un plan coyuntural para alcanzarlo. Siempre hemos de tener presente que «si el plan A no funciona, existen 26 letras más en el abecedario». 1. Hoja de ruta hacia la logística 5.0 Nuestro plan será una hoja de ruta en cinco fases, cada una determinada por un horizonte temporal-operativo, aunque ya anticipamos que algunos de los conceptos que desarrollaríamos se podrían solapar paralelamente en el tiempo dependiendo del rol del participante dentro de la cadena (cargador o sector), del tipo de mercado, de la clase de productos y servicios, del tamaño de la empresa, del grado de desarrollo tecnológico-digital, etc. A corto plazo nuestra prioridad será, literalmente, sobrevivir, seguir vivos, o, en términos empresariales, no cerrar y seguir operando, aunque no obtengamos beneficios. Lo primordial será cubrir gastos o incurrir en las menores pérdidas económicas posibles y dar continuidad al modelo de negocio. Para ello tendremos que diseñar e implementar rápidamente un plan de gestión de riesgos logísticos estructurado basándonos en los tipos de disrupciones que pueden afectar globalmente a la cadena de suministro y que se derivan de las recomendaciones que dos entidades tan prestigiosas como la consultora McKinsey & Company[12] y la revista Harvard Business Review[13] han facilitado en este sentido. Estas disrupciones en la cadena de suministro se pueden categorizar en: De suministro. Son todas las disrupciones relacionadas con el abastecimiento de materiales de nuestra organización dentro de la cadena. En este sentido, incluye todos los problemas directamente atribuibles al suministro de bienes proveniente de los proveedores, como cierre de fábricas, restricciones comerciales, competencia mundial por adquirir restos de materias primas o carestía de precios por la pobre disponibilidad de ciertos bienes. De demanda. Abarca todos los problemas derivados de las fluctuaciones de la demanda, tanto en exceso como en defecto. En esta categoría también entran la gestión de los productos y cómo los movilizaríamos a lo largo de la cadena de suministro para atender a los clientes con nuestros inventarios y la estrategia que seguiríamos con los excesos de estos productos no demandados. De transporte. Incluye los problemas relativos a la falta puntual de vehículos o conductores, ineficiencias de cargas incompletas, cierres o restricciones de vías de circulación y accesos, etc. De instalaciones. Abarca problemas relacionados con la producción de bienes en fábricas (p. ej., retrasos, problemas de capacidad productiva, etc.), en equipos logísticos, de falta de instalaciones puntuales para guardar excedentes de inventario, en centros de distribución o en el reparto de última milla, entre otros. De comunicaciones. Incluye todos los problemas de comunicación que provoquen una mala coordinación y sincronización entre los participantes de la cadena de suministro que dificulten el flujo de información: falta de trazabilidad de cargas, problemas informáticos, fallos en red, nula o prácticamente nula conexión con información en la nube, etc. De personal. No podemos olvidar que las organizaciones funcionan con el personal que las integran. Una de las preocupaciones primordiales es evitar bajas laborales. Un brote por contagio dentro de la empresa puede provocar su cierre y, por tanto, un quebranto importante en el negocio (incumplimiento de pedidos, disminución de la capacidad productiva, etc.). Será necesario crear protocolos de prevención, contención y seguridad e higiene ante la posibilidad de crisis por enfermedad en la organización. A medio-largo plazo los esfuerzos tendrán que concentrarse en convertir nuestra cadena de suministro en un mecanismo resiliente de servicios eficientes e ininterrumpidos que satisfagan a nuestro cliente haciendo que los procesos frontmiddle-back, que engloban el servicio del cliente, funcionen como un acordeón. Todo ello para adelantarse a lo que viene, a las próximas disrupciones sociales, económicas, sanitarias y medioambientales. 2. Implementar el plan de gestión de riesgos Para que nuestra organización logística sobreviva mientras dure una crisis o disrupción global, será imprescindible diseñar un plan de gestión de riesgos y posteriormente ponerlo en marcha. Para diseñarlo es recomendable dibujar una matriz de riesgos donde cruzar la probabilidad de ocurrencia del riesgo con el nivel de impacto (efectos) en la cadena por tipo de disrupción. Hagamos un pequeño análisis de esta matriz de riesgos en la que nos apalancaremos para establecer nuestro plan de riesgos. Figura 6.1 Matriz de riesgos Normalmente las organizaciones centran todos sus esfuerzos en minimizar el impacto de todas las disrupciones que se encuentran establecidas en el cuadrante «alarma» ya que la probabilidad de que ocurra el riesgo es muy alta y también el impacto previsto en la cadena de suministro. Figura 6.2 Riesgos más analizados Sin embargo, y a pesar de que es lógico que las organizaciones fijen su atención en ese cuadrante, no hay que menospreciar aquel donde la probabilidad de ocurrencia es baja o muy baja pero el impacto muy grande. Aquí deberían incluirse las disrupciones denominadas cisnes negros. Figura 6.3 Riesgos «cisne negro» La forma de abordar de manera detallada el plan de riesgos será utilizando el método Bowtie de evaluación de riesgos, que debe su nombre a la forma de una corbata que provoca su esquema. Figura 6.4 Esquema del método Bowtie de evaluación de riesgos 3. Plan logístico preventivo Una vez establecidas las disrupciones, dibujada la matriz de riesgo y enunciado el método Bowtie de evaluación de riesgos, será momento de conocer las medidas de control del plan preventivo, que nacerán de un conjunto de preguntas clave que toda organización logística debe hacerse. Recuerda que este plan es preventivo, es decir, intentará prevenir y preparar a la organización antes de que el riesgo ocurra. Figura 6.5 Preguntas clave para el plan logístico preventivo ¿Se pudo o se puede anticipar esta disrupción? Esta pregunta se refiere a los mecanismos disponibles en la empresa para detectar la disrupción que se esté analizando. Por mecanismos entendemos, fundamentalmente, las fuentes de información sensibles a dicha disrupción (estudios sectoriales/sociales/económicos) y los indicadores de negocio relacionados con ella: indicadores clave o Key Performance Indicator (KPI) y ratios de control. Del seguimiento continuo o periódico de estos mecanismos es posible anticipar un riesgo para nuestra cadena. ¿Qué oportunidades se pueden aprovechar? Si el riesgo de la disrupción se hace realidad, será conveniente explorar con anticipación las oportunidades de negocio que se pueden abrir para nuestra organización logística o para el mejor aprovechamiento de nuestros activos logísticos. A partir de esta pregunta surgen otras: ¿se podrá modificar o derivar el modelo de negocio actual? ¿Se podrán ofertar otros servicios logísticos? ¿Qué recursos logísticos se podrán utilizar para ofrecer nuevos servicios? Por ejemplo, en el sector del retail, debido al obligado cierre reglamentario del pequeño comercio por los confinamientos sociales, algunas compañías aprovecharon el cierre al público de tiendas al por menor para utilizarlas como microhubs urbanos donde centralizar el reparto capilar o de última milla. Con ello lograron dar otra funcionalidad distinta a las instalaciones y los recursos para seguir operando en pro del negocio utilizando el canal online. ¿Se están disminuyendo las amenazas? Para contestar a esta pregunta la organización debe preguntarse si se está haciendo todo lo posible, desde su ámbito de influencia y responsabilidad, para que la disrupción no sea una amenaza, lo sea menos o, incluso, resulte una oportunidad de negocio. Por ejemplo, si la fuente de materia prima de nuestra cadena proviene de China y se prevé a medio-largo plazo un posible cierre de fronteras o existen unas fuertes tensiones geopolíticas que anticipan una subida de aranceles, ¿sería posible anticipar compras y pedidos en ese país para evitar roturas de stock por imposibilidad de abastecimiento de esa materia prima? ¿Se revisan los contratos? Es decir, ¿se revisan o se tienen presentes los contratos firmados con proveedores y clientes? ¿A qué nos comprometemos como compradores (precios, formas de pago, volumen de pedido, descuentos, tipos de servicio logístico, etc.) y a qué nos comprometemos como clientes (tiempos de entrega, cláusulas de penalización, formas de pago, etc.)? Habría que analizar todos los acuerdos de nivel de servicio que se tienen firmados con nuestros proveedores y todos los contratos o pedidos de venta comprometidos con nuestros clientes relacionados con la disrupción analizada. ¿Se tienen bajo control las reservas? Por reservasentendemos todos los bienes y la información necesarios para que nuestra logística o cadena de suministro no se paralice ante la ocurrencia de la disrupción o lo haga lo más tarde posible. Para ello es necesario disponer de un inventario fiable (materia prima, semiacabados y producto terminado) que nos permita anticipar dentro de nuestro porfolio qué productos y servicios se podrán ofrecer y realizar y planificar qué entregas se podrán realizar, en qué plazo y a qué clientes irán destinadas, discriminándolos frente a otros. ¿Se podrá teletrabajar? Ante la posibilidad de que la disrupción finalmente ocurra, la organización tendrá que preguntarse si está preparada para poder migrar toda o gran parte de su operatividad para trabajar virtualmente desde cualquier lugar donde su personal pueda hacerlo con las mayores medidas de seguridad y conciliación personal-profesional posibles. Por ejemplo, si se tiene prevista una renovación de ordenadores de sobremesa, quizás haya que plantearse que sean portátiles en vez de fijos. Otro ejemplo también interesante será trabajar en la nube (cloud computing), donde el acceso a los datos es permanente y puede realizarse desde cualquier lugar y dispositivo, e ir eliminando los servidores informáticos tradicionales o dejándolos para tareas muy concretas dentro de la organización. 4. Plan logístico de contención En el apartado anterior se ha podido analizar cuáles son las medidas de control más importantes que es conveniente conocer para prevenir una disrupción en nuestra cadena logística. Ahora bien, cuando una disrupción se hace real, se deben establecer medidas de contención que minimicen todo lo posible el impacto en la cadena. Cuanto más hincapié se haga en las medidas de control del plan preventivo, menos necesarias, traumáticas y urgentes serán las medidas de contención que ahora se enuncian: Figura 6.6 Medidas para el plan logístico de contención Priorizar la salud del personal. Cuando la disrupción es de tipo sanitario, la primera de las medidas de control por su importancia para la supervivencia de la organización consiste en establecer normas y protocolos de salud e higiene en el entorno laboral y, si es posible, en el contexto personal de cada empleado. A nivel particular, hay que analizar las posibles vulnerabilidades de estos protocolos sanitarios en cada proceso logístico de nuestra organización y realizar las oportunas adaptaciones a cada uno para asegurar unas necesarias medidas de protección y prevención sanitaria. De no tomarse en serio esta medida, la empresa puede enfrentarse a la ocurrencia de brotes que provoquen bajas laborales y, derivado de ello, al incumplimiento de pedidos, con la consiguiente pérdida económica y de imagen ante los clientes. Otro punto interesante en referencia al personal es establecer mecanismos para evitar la fuga de talento ante la incertidumbre del futuro de nuestra organización. Hemos de mantener nuestro talento humano más valioso, y para ello hay que pensar en incentivos no tanto económicos como emocionales para que dicho personal se comprometa con la compañía para que crezca pero, sobre todo, para que sobreviva. Cuidar la integridad de los activos logísticos y de la información. Ante la ocurrencia de una disrupción, el segundo aspecto si cabe más relevante tiene que ser velar por la continuidad del funcionamiento de nuestros activos logísticos. Se deben establecer las condiciones mínimas de mantenimiento para que equipamiento, instalaciones, etc. puedan ponerse de nuevo a trabajar cuando sea necesario y estar disponibles al 100 % a partir del momento adecuado. Esta integridad también ha de mantenerse con la información disponible en la empresa. Nos referimos a cuidar su almacenamiento, veracidad y seguridad. Contener el gasto pero seguir pagando. Evidentemente la contención del gasto constituye una de las primeras medidas de control que cualquier organización de forma lógica debe tener cuenta. El gasto ha de centrarse casi exclusivamente en el pago a proveedores ya que sin ellos la empresa no podría seguir operando. Ahora bien, la cuestión es: ¿a todos los proveedores por igual? La respuesta es no. Cuando ocurre una disrupción no siempre se tiene una economía al día y saneada, lo que provoca la imposibilidad de afrontar puntualmente los pagos a todos los proveedores. Ante esta situación convendría analizar quiénes son los clientes top de nuestra organización, el porfolio de productos y servicios que suelen comprarnos y las materias primas o los servicios externos que nos surten nuestros proveedores para ellos. Una vez hecho esto, hay que desagregar los pedidos de estos clientes top en las materias primas o servicios que se van a necesitar para poder cumplir con sus pedidos y centrar los pagos en los proveedores que nos los suministran. Desde luego, si la organización tiene suficiente flujo de caja para poder pagar a todos sus proveedores, lo conveniente será, moral y contractualmente, que lo haga. Además no parece muy inteligente «matar a la vaca que te da leche». Mantener una comunicación fluida con los clientes clave y con los proveedores críticos. Cuando sucede una disrupción en la cadena, es vital mantener una comunicación constante o al menos fluida tanto con los clientes top que más nos facturan como con nuestros proveedores más estratégicos, aquellos cuyo suministro no nos puede fallar. El objetivo de estar en comunicación con los clientes no es simplemente informarles sobre cómo estamos intentando cumplir con sus pedidos, lamentarnos y disculparnos por los retrasos, sino también obtener información sobre los clientes de nuestros clientes y sobre cómo estos últimos pueden verse afectados por el incumplimiento en la entrega de nuestros pedidos. Otra motivación para mantener una comunicación fluida con los clientes es que hay que recordar que en muchas ocasiones se quejan de que no están informados, más allá de que no se les pueda realizar el servicio logístico contratado en tiempo y forma. Respecto a los proveedores, para determinar cuáles serán críticos y, por tanto, mantener una buena comunicación, es interesante utilizar una herramienta que segmenta las compras de una organización por categoría de productos y servicios: la matriz de Kraljic, que nos dará la clave para saber a qué proveedores deberemos destinar más tiempo. La receta es clara: serán los que nos surtan de los productos y servicios que recaigan en los cuadrantes de productos/servicios críticos y cuello de botella. Un error muy común en este sentido es realizar un análisis de Pareto (80-20) con los proveedores basándonos en la cantidad anual en compras que destinamos a cada uno. Los resultados de esta clasificación señalarán cuáles son los suministradores (seguramente no muy numerosos) en los que la empresa desembolsa más dinero, pero esto no indica que sean los proveedores más críticos para la organización en caso de parada o fallo en su suministro. Hay que tener en cuenta que el más pequeño de nuestros proveedores en valor de compra puede provocar la parada de una o varias fábricas. Es decir, la ocurrencia y, sobre todo, el impacto del riesgo (IR) no se pueden estimar por el volumen de compra realizado a cada proveedor, sino que debemos vigilar a los proveedores por su nivel de criticidad respecto a la continuidad de nuestro negocio. Figura 6.7 Matriz de Kraljic Vigilar países donde se vende y donde se compra. Las cadenas de suministro actuales son globales, es decir, frecuentemente sirven y se surten de bienes y servicios fuera del ámbito nacional. Esto provoca que disrupciones foráneas tengan repercusión en países y regiones económicas muy alejados del origen de la disrupción. Por este motivo hay que vigilar con mucho detalle dónde estará el cliente final que recibe el producto que se transporta (país, región económica, etc.) a lo largo de la cadena de suministro, o sea, dónde muere la cadena. Lo mismo se podría decir respecto de dónde se abastecen los proveedores de la cadena de suministro en la que operamos. Incluso yendo más allá, sería muy útil conocer dónde operan los clientes de nuestros clientes o dónde compran los proveedores de nuestros proveedores. Veamos un ejemplo sencillo para entender esto: imagina que el país de destino del cliente o consumidor final de los productos que se transportan a lo largo de la cadena donde opera tu organización sufre una disrupción sanitaria (como la ocurrida con la COVID-19) que provoca un confinamiento social que limita los movimientos de personas y bienes a los mínimamente necesarios, lo que produce el cierre del comercio al por menor, que era el canal de comercialización que utilizaba el cliente de tu cadena para vender los productos que transportaba. Si se ha vigilado esta situación con suficiente atención y antelación, cabe suponer que el cliente final de la cadena no comprará más producto (ante la imposibilidad de poder ofertarlo) y, por tanto, todo el producto o inventario en curso existente en la cadena se paralizará, lo que supondrá un sobrecoste en mantenimiento de inventario. Si se es consciente de esta situación, se podrá prever el alquiler de instalaciones de almacenamiento puntual para poder almacenar el inventario en curso, evitando así la carestía de este tipo de instalaciones y la escasez de productos. Esta misma situación se puede dar en el país de origen de compra de los proveedores, pues en caso de que cierre sus fronteras o asuma un confinamiento, la cadena se puede quedar desabastecida de suministros. Si esta situación se vigila con la suficiente perspectiva, se puede paliar en parte comprando más cantidad (beneficiándose, además, de descuentos por volumen), lo que se compensará con el gasto que se ha hecho en alquiler de almacenamiento hasta que se vaya consumiendo el suministro. Así al menos la cadena podrá seguir funcionando durante un tiempo. Otro particular más interesante si cabe en relación con los suministradores es que es tanto más interesante vigilar a nuestros proveedores (Tier 1) como a los que lo son en segundo nivel (Tier 2), en tercer nivel (Tier 3), etc., ya que una parada de estos últimos puede provocar, por efecto dominó, la paralización de los proveedores de primer nivel. 7. CONTINUAR LA RECUPERACIÓN. PASO 2. META: CONSTRUIR UNA BASE DE OPERACIONES Si se implementa el plan de gestión de riesgos logísticos y se establecen sus medidas de control y de contención, la organización estará preparada para avanzar hacia la estabilización operativa de sus mecanismos logísticos postraumáticos sucedidos tras la disrupción ocurrida, lo que permitirá continuar la recuperación de la actividad habitual. Lo fundamental a partir de ahora será: Disminuir la ocurrencia del riesgo y del impacto en nuestra organización y cadena. Medir los efectos que la disrupción está provocando. Tomar decisiones priorizando las que permitirán la supervivencia de la empresa sobre otras. 1. Nuestro «búnker» operativo Los eventos graves requieren en la mayoría de las ocasiones medidas contundentes y rápidas que intenten atenuar, en el menor plazo posible, los efectos negativos de la ocurrencia del riesgo. Centralizar todas las funciones logísticas en un centro de control de crisis (CCC) a modo de «búnker» será un primer y excelente instrumento para el futuro de la supervivencia de la organización. El objetivo de esta herramienta de trabajo será focalizar: Toda la información disponible que pueda generar o adquirir la compañía. Toda su capacidad analítica. Todo el poder decisorio de la organización que, bajo la forma de un gabinete de crisis organizacional, trabajará 24/7 (24 h al día los siete días de la semana) para mitigar el efecto desestabilizador de la disrupción ocurrida. El centro de control de crisis se debe formalizar cuando la disrupción en la cadena (sea cual sea y provenga de donde provenga) sea tan radical que se produzca alguna de las siguientes condiciones, una combinación de ellas o todas a la vez (que sería el peor de los escenarios): Posibles implicaciones en la seguridad y salud de los trabajadores. Imposibilidad manifiesta de cumplir con los pedidos de nuestros clientes clave. Peligro inminente en el suministro de componentes estratégicos para servir nuestros pedidos más importantes. Existencia o previsión de un problema evidente de flujo de caja en la tesorería. Vulnerabilidad en la integridad y seguridad de los datos de la organización. Riesgo o atentado contra los activos logísticos de la entidad (instalaciones, equipamientos, flota vehicular, etc.). Para convertirse en un instrumento verdaderamente útil, el centro de control de crisis ha de fundamentarse en tres pilares básicos: Creación de los equipos de alto rendimiento logístico (EARL), que formarán el búnker. Elaboración de diagramas o mapas de procesos (process mapping) y de mapas de relaciones (relationship mapping). Detección de la eficacia y eficiencia de las actividades logísticas (analizar la ECR real de los procesos). Figura 7.1 Centro de control de crisis (CCC) 2. Crear equipos de alto rendimiento logístico (EARL) El factor diferencial del centro de control de crisis será el equipo humano que lo integre. Por este motivo es fundamental que exista un liderazgo empresarial que determine, en primer lugar, la gravedad de la situación; en segundo lugar, la necesidad de poner en marcha un gabinete de crisis que regirá el centro de control, y, para finalizar, un equipo de alto rendimiento en el que asentar y repartir la funcionalidad de este gabinete. Los objetivos fundamentales de estos equipos en el contexto de los centro de control de crisis serán: Averiguar qué está ocurriendo a nivel logístico tanto dentro como fuera de la organización. Analizar la situación logística actual y futura a corto plazo. Tomar decisiones y, basándose en ellas, poner en marcha líneas de acción (planes a corto plazo) para que la empresa consiga ser al menos mínimamente operativa. Para poder cumplir estos objetivos, los equipos de alto rendimiento tendrán que conseguir, por todos los medios posibles, información detallada respecto a: El estado actual y a corto plazo de la demanda (pedidos en proceso y comprometidos). El estado actual y a corto plazo de los suministros comprados (aprovisionamientos en curso y previstos). El estado actual y a corto plazo de la liquidez monetaria de la compañía y del plan previsto de inversiones en el ámbito logístico (si hay). El estado actual y a corto plazo de los activos logísticos (personal, instalaciones, equipos, flota, inventario, etc.). Los procesos logísticos clave de la organización. Todos los grupos de interés que forman parte de la cadena de suministro (proveedores y clientes, fundamentalmente). La situación socioeconómica del país o de los países donde opere o tenga intereses empresariales la empresa (compras y ventas), tanto actualmente como a corto plazo. Otros aspectos importantes de los equipos de alto rendimiento son su composición, su naturaleza y las formas de trabajar (se abordarán en el capítulo 19). 3. Medir el impacto de nuestros procesos: mapas de procesos e indicadores de proceso clave Medir el impacto que una disrupción está provocando o puede provocar en nuestros procesos logísticos clave es básico para poder empezar a proponer soluciones eficaces y focalizadas destinando el menor número de recursos y tiempo para ello. Cuando ocurra el evento disruptivo, tanto los recursos como el tiempo serán los activos más importantes que tendrá una compañía y, por ello, no conviene malgastarlos. Para poder obtener visibilidad y recabar información de nuestra organización logística es necesario mapear los procesos más importantes y después definir qué operaciones o partes de cada proceso hay que controlar, con cuánta frecuencia y con qué exactitud basándonos en la toma de datos a través de indicadores. Estos nos ayudarán a: Controlar la eficacia de ejecución de los objetivos planteados en cada proceso logístico. Realizar un seguimiento del proceso (trazabilidad) ante posibles desviaciones. Incentivar a los equipos de trabajado involucrados en cada proceso. Asignar y modificar los roles y las responsabilidades del personal adecuados en cada proceso de acuerdo con sus capacidades. El mapeo de procesos logísticos y el análisis de los indicadores clave permitirán medir y evaluar el impacto de la disrupción en nuestra estructura logística para poder extraer conclusiones y tomar decisiones que se traducirán en líneas de acción. Los procesos logísticos más importantes que se han de diagramar son los categorizados en las siguientes áreas: Compras y aprovisionamiento. Almacenamiento. Inventario. Producción. Transporte. Distribución. Servicio al cliente. Logística inversa. Los mapas de procesos deben dibujarse de manera muy general al principio para después avanzar hasta un nivel de detalle máximo. Mostramos a continuación un ejemplo de un diagrama de procesos muy general que podría utilizarse casi en cualquier organización del área de Compras y aprovisionamiento, que se une al de Recepción de mercancías en un almacén. A partir de este se podrían empezar a detallar todos los subprocesos y las suboperaciones necesarios hasta obtener el nivel de detalle requerido. Figura 7.2 Ejemplo de mapa de procesos de compras y aprovisionamiento junto con recepción de mercancías Una vez obtenidos los mapas de procesos, se analizarán cuidadosamente y se vislumbrará en qué puntos, denominados cuellos de botella, se están produciendo problemas e ineficiencias (retrasos, sobrecostes, etc.) derivados de la disrupción o que son más susceptibles de sufrir sus efectos cuando el evento llegue a ellos. Será en estos cuellos de botella donde habrá que situar los indicadores, diseñar cuáles serán los datos más interesantes que se han de recabar, el método o sistema de recogida de datos (automática o manual), la frecuencia de obtención, el tratamiento posterior (si se necesita) y la fecha final de utilización (si el indicador se ha definido para un período concreto). Algunos de los indicadores de proceso clave quedan recogidos en la siguiente tabla, asumiendo que es la propia organización la que debe elegir y definir los indicadores más interesantes para sus procesos. Figura 7.3 Algunos indicadores clave del proceso logístico Económico/financieros Costes de aprovisionamiento Costes de almacenamiento Costes de recepción Costes de preparación Costes de expedición Costes de stock en curso Costes de transportes Costes de distribución Costes de personal Costes en sistemas de gestión y equipamiento informático Costes de externalización de actividades logísticas (operadores logísticos, transitarios, etc.) Compras/aprovisionamiento Pedidos emitidos correctamente Pedidos recibidos correctamente Número de pedidos de compra (semanales, mensuales, anuales) Número de roturas de stock por proveedor Nivel medio de cumplimiento de proveedores Lead time promedio de emisión de pedido de compra Lead time promedio de entrega Lead time promedio de recepción Almacenamiento Capacidad total de almacenamiento (m²) Capacidad de almacenamiento utilizada (m²) Capacidad total de almacenamiento (ubicaciones) Capacidad de almacenamiento utilizada (ubicaciones) Nivel medio de cumplimiento de entregas Cantidad de personal medio por tipo de operación (recepción, almacenamiento, picking, expedición) Tiempo medio de realización por tipo de operación (recepción, almacenamiento, picking, expedición) Productividad media del personal Tasa media de utilización de equipos de manipulación Inventario Índice promedio de rotura de stock Índice promedio de cobertura por producto Índice de rotación por producto Nivel de exactitud de stock Nivel promedio de obsolescencia y caducidad Volumen de inventario asumido de terceros (fabricantes, operadores logístico, clientes, etc.) Transporte Entregas completas a tiempo de aprovisionamiento Entregas completas a tiempo a clientes Número de incidencias por retraso Número de incidencias por calidad de servicio Número de servicios realizados Número de servicios no planificados (urgentes) Número de servicios intraempresa (internos) Tiempo medio carga/descarga Plazo de entrega medio Gasto de combustible por viaje/ruta Capacidad promedio de carga Número de kilómetros recorridos Número de kilómetros en vacío Promedio de palets, kg o m³ transportados Distribución Número de entregas realizadas en domicilio de cliente Número de entregas realizadas en buzón Número de entregas realizadas en tienda Número de entregas parciales realizadas Número de incidencias por ausencia del cliente Número de incidencias por rechazo del cliente Número de despachos realizados a tiempo Número de despachos realizados a fuera de plazo Número de despachos realizados desde centro de distribución (CD) Número de despachos realizados desde dark store Número de despachos realizados desde fábrica Número de despachos realizados desde tienda Número de despachos realizados desde hubs urbanos Tiempo medio de entrega por tipo de despacho realizado Servicio al cliente Índice de satisfacción del cliente Número de entregas realizadas correctamente Número de entregas incompletas Número de entregas con daño Número de entregas con retraso Número de entregas sin documentación adecuada Tiempo medio de entrega al cliente Logística inversa Número de devoluciones por error de producto Número de devoluciones por calidad de producto (garantías) Número de devoluciones por error en dirección de envío. Número de devoluciones por mal estado de envase o embalaje Número de devoluciones por ausencia de destinatario Número de devoluciones a proveedor Número de servicios a centros de reciclaje por fin de ciclo de vida de producto Sistemas de información y ciberseguridad Número de ataques a equipos informáticos Número de amenazas detectadas Número de amenazas rechazadas Número de vulnerabilidades descubiertas Número de errores en sincronización e intercambio de datos 4. Obtener la mayor cantidad de información: mapa de relaciones e indicadores de cadena clave Como acabamos de ver, los EARL tienen que focalizar todos los esfuerzos en conseguir más visibilidad de la situación y, basándose en ella, obtener la información necesaria para la toma de decisiones. Para ser útil, esta visibilidad deberá cubrir todo el espectro de extremo a extremo (end-to-end, E2E) que exista en la cadena de suministro donde esté integrada la organización. Para alcanzar dicha visibilidad resultará práctico tener un mapa de nuestras relaciones con el resto de los miembros de la cadena de suministro y, además, establecer indicadores significativos para medir la evolución de los procesos transversales clave de la cadena, al igual que hemos hecho anteriormente con nuestros procesos logísticos internos. A continuación se expone un ejemplo de mapa de relaciones donde también se indican ejemplos de posibles cuellos de botella que se pueden situar en la cadena de suministro ante una disrupción. Los indicadores de cadena, a diferencia de los de proceso, suelen tomar datos de procesos y operaciones transversales donde interviene más de un eslabón de la cadena de suministro. Por ello no es posible que únicamente con los indicadores de nuestra empresa se pueda extraer información lo suficientemente válida y avalada para poder tomar decisiones eficaces. A partir de aquí el siguiente paso consistirá en solicitar información a los miembros integrantes de la cadena de suministro donde se localicen los procesos u operaciones (o parte de estas) que puedan afectar al indicador. Algunos indicadores de cadena son los siguientes: Niveles de inventario. Disponer de datos no solo del inventario propio sino del existente a lo largo de la cadena de suministro es un indicador muy valioso ante disrupciones relacionadas con fluctuaciones radicales de la demanda (efecto látigo) y ante la falta de suministro de ciertos proveedores, ya que de esta manera se puede saber el stock de reserva que aún queda en la cadena. Tasas de consumo promedio. Conocer el consumo de los productos que nuestra organización suministra a sus clientes y también el de los clientes de nuestros clientes permitirá conocer los tiempos que nuestros stocks de seguridad podrán aguantar la demanda de estos ante problemas o retrasos en el abastecimiento. Tiempos de espera (leads time) en la cadena. Disponer de los tiempos de los diferentes procesos y operaciones entre miembros de la cadena es otro conjunto de indicadores interesantes para poder disminuir los efectos de cualquier disrupción: tiempos de abastecimiento de los proveedores, de procesos de fabricación, de transporte y de distribución, de reparto capilar o de última milla, etc. Pronósticos de demanda y suministro. Se trata de averiguar la horquilla de fluctuación de la demanda de los clientes de la cadena (o cambios de consumo previsibles a corto plazo), al igual que de identificar escenarios sensibles al desabastecimiento en ciertos mercados de bienes donde los proveedores pueden tener problemas para cumplir con el suministro a sus clientes (de nuevo a corto plazo). Problemas de liquidez. Hay que detectar actuales o futuras situaciones de liquidez entre los socios de la cadena de suministro y si puede afectar a una posible paralización de actividades logísticas transversales en la cadena. Ver figura 7.4. Ejemplo de mapa de relaciones en la cadena de suministro. Uno de los más grandes efectos que suelen provocar las disrupciones más agudas es la escasez puntual de bienes necesarios para que las cadenas de suministro puedan satisfacer las demandas de los diferentes mercados. Por ello, y a modo de ejemplo de indicadores de cadena útiles que hay que tener en cuenta, nos centraremos en tres que reflejan esta incertidumbre de abastecimiento: el tiempo de recuperación (TR), el IR y el tiempo de supervivencia (TS). Estos indicadores y la explicación de su utilización los desarrollaron David Simchi-Levi, William Schmidt y Yehua Wei en su artículo, publicado en Harvard Business Review, From Superstorms to Factory Fires: Managing Unpredictable Supply-Chain Disruptions[14]. En él se alude a la previsibilidad de poder cumplir con los pedidos de nuestros clientes basándose en la disponibilidad de suministro de nuestros proveedores. Figura 7.5 Representación de tiempos de recuperación en el suministro de materiales Como se puede apreciar en el esquema de la figura 7.5, el primer paso para poder aplicar las directrices que se indican en el artículo es disponer de información sobre los TR en horas, días, semanas, etc. de cada proveedor respecto a los bienes que nos tienen que suministrar y que son necesarios para poder atender nuestros pedidos. Este TR, como habrás podido intuir, es el tiempo que tardará el proveedor en recuperarse, es decir, en poder suministrarnos los bienes que le hemos comprado. A continuación, y basándonos en ese tiempo, se establece el IR, que refleja el impacto económico que provocará el TR en nuestros procesos logísticos y también organizacionales. Tal vez te estés preguntando por la posibilidad de que tus proveedores no te faciliten esta información, crucial para que estos indicadores tengan valor. Pues bien, en la actualidad, especialmente ante disrupciones globales potentes, las organizaciones (en este caso sus proveedores) entienden que esta información es vital y son más permeables a facilitarla. Otro aspecto bien diferente radica en la fiabilidad o confiabilidad de estos datos. En este punto habría que evaluar diferentes escenarios que se tratarán en capítulos posteriores. Figura 7.6 Análisis sobre la necesidad de inventario tras la disrupción Imagina la situación del esquema facilitado. Por un lado, tenemos la demanda necesaria de dos bienes diferentes (veinte unidades/semana por bien), cuarenta unidades entre ambos. También disponemos del inventario actual almacenado en nuestras instalaciones de dichos bienes (veinte unidades del bien 1 y diez unidades del bien 2). Por otra parte, tenemos dos proveedores que nos pueden servir simultánea y semanalmente ambos bienes al ritmo siguiente: treinta unidades/semana el proveedor A y veinte unidades/semana el proveedor B. Debido a una disrupción, el proveedor B paraliza el suministro que realizaba semanalmente de los bienes 1 y 2, por lo que el único proveedor que nos puede facilitar bienes a partir de ahora será el proveedor A. La pregunta es: ¿hasta cuándo podremos servir nuestros pedidos sin que se produzca una rotura de nuestro inventario que nos impida cumplir con ellos? O, dicho de otra manera: ¿cuál es nuestro TS? Analicemos la tabla. Durante la primera semana el inventario disponible será de veinte, resultado de sumar: [veinte unidades (inventario 1) + diez unidades (inventario 2) + treinta unidades (proveedor A)] – cuarenta (demanda) = veinte unidades La segunda semana se tendrá que: [veinte unidades (sobrantes de semana 1) + treinta unidades (proveedor A)] – cuarenta (demanda) = diez unidades Si se sigue con esta progresión, descubriremos que nos quedaremos sin abastecimiento en cuatro semanas. Este será el TS de ambos bienes para poder atender nuestra demanda. Cabe diferenciar a partir de este análisis tres situaciones posibles: Si TR < TS, no existe disrupción, pues la parada de abastecimiento del proveedor B no afectará al cumplimiento de la demanda de nuestros pedidos (habrá inventario suficiente para «soportar» la disrupción). Si TR = TS, tendremos que destinar recursos a agilizar con todos los medios logísticos posibles la entrega de los bienes (lo que pasa por identificar fórmulas de transporte rápido) para que estén cuanto antes en nuestras instalaciones. Si TR > TS, habrá que tomar decisiones para evitar la rotura de stock previsible y minimizar sus consecuencias. 5. Eficacia frente a eficiencia en los procesos logísticos: lograr una respuesta eficiente al consumidor (ECR) real Hemos destacado la importancia de compartir información entre los grupos de interés de la cadena de suministro basándonos en el diseño de los indicadores de cadena que nos surtan de los datos más interesantes para poder adaptar nuestros procesos y actividades logísticas ante la ocurrencia de una disrupción. Como habrás supuesto, subyace aquí el concepto de colaboración a través de la cadena o, dicho de otra forma, de ejecutar una ECR que lo consiga. La respuesta eficiente al consumidor aúna el resultado que se pretende conseguir para obtener colaboración, es decir, efectividad en nuestros procesos a través de su eficiencia y eficacia. Para obtener una ECR real no hay fórmulas secretas. Se trata principalmente de optimizar todos los procesos tanto propios como transversales de la cadena. Para estar en condiciones de lograrlo, y siempre que hayamos realizado los mapas de procesos y los mapas de relaciones, situado los indicadores y descubierto los cuellos de botella, tendremos que establecer dos criterios que definirán esta optimización: Figura 7.7 Fórmula de una respuesta eficiente al consumidor (ECR) real Rentabilidad. Para obtener una rentabilidad global en la cadena de suministro (objetivo básico por el que apuesta una ECR real), la optimización de los procesos deberá eliminar todos los pasos o las actividades dentro de cada proceso que no agreguen valor al producto y servicio por el que está dispuesto a pagar un cliente. Para ello lo mejor será clasificar las actividades que se realizan dentro de los procesos en tres categorías: necesarias (agregan valor), que no agregan valor (pero son necesarias) y que no agregan valor (no necesarias y por las que el cliente no está dispuesto a pagar). Identificar estas actividades provocará inevitablemente la reducción del uso de los recursos logísticos disponibles y de los tiempos de proceso y repercutirá en un aumento de rentabilidad logística. Servicio. Ser efectivos en los procesos de la cadena logística no solo depende de lograr rentabilidad con ellos. Competir de manera efectiva en el mercado también lo es. Ante una disrupción, la manera de ser competitivo comenzará por revisar el modelo de servicio que hasta ahora se estaba ofreciendo a los clientes, estudiar las necesidades que la nueva situación plantea a cada uno y determinar cuál es la mejor fórmula para que nuestra cadena (o logística) pueda ayudarles a conseguirlo. 8. CONSEGUIR LA ESTABILIZACIÓN. PASO 3. META: TENER EL CONTROL EN TODO MOMENTO El CCC, como se ha explicado en el capítulo anterior, es una fórmula operativa y ejecutiva necesaria para minimizar los efectos que puede provocar una disrupción. Conjuntar un equipo de trabajo con poder de decisión (los EARL), definir los mapas de proceso (interno y de cadena) que nos permitirán medir el impacto de la disrupción y optimizar los procesos mediante una ECR real a través del aumento de la rentabilidad y de su servicio es el primer paso, pero aún no habremos logrado estabilizar nuestra cadena de suministro, que será la base para empezar a generar una cadena resiliente. 1. Focalizar costes e inversiones La actividad logística de nuestra organización y de la cadena de suministro donde está incluida no puede dar la espalda a los costes y las inversiones que están en curso cuando ocurre una disrupción. De hecho, una parte importante de la optimización de procesos es conseguir rentabilidad, y esta se alcanza analizando los costes y las inversiones en los que nuestros activos logísticos suelen incurrir en sus diferentes procesos. Un indicador de supervivencia financiero que hay que manejar, vigilar y parametrizar en cualquier escenario que pueda producirse ante una disrupción de la cadena es el ciclo de caja, ciclo de efectivo o Cash to Cash Cycle (C2C), enunciado por los doctores Richards y Laughlin en su artículo A Cash Conversion Cycle Approach to Liquidity Analysis publicado por Wiley[15]. El C2C arroja el promedio de tiempo (en días) para transformar el dinero invertido en el pago a proveedores en cobro recogido de los clientes o, dicho de otra manera, es el tiempo promedio para convertir 1 € pagado a nuestros proveedores en 1 € pagado por nuestros clientes. Es una medida de la liquidez que la organización puede soportar en un escenario concreto; de ahí su importancia. También describe la velocidad con la que la compañía gestiona las operaciones con clientes y proveedores, sus cobros y sus pagos. Calculado el C2C, la misión del centro de control de crisis es disminuirlo todo lo posible, ya que la experiencia indica que cuanto mayor es el C2C, menor resulta la rentabilidad. De manera muy simple, el ciclo de caja significa que el proveedor tarde todo lo posible en cobrarnos y el cliente se retrase el menor tiempo posible en pagarnos. La pregunta en este punto es: ¿resulta esto posible? Estudiemos algunos consejos para reducir el dicho ciclo tanto desde el punto de vista del cliente como del comprador: Figura 8.1 Esquema-ejemplo del ciclo de caja (Cash to Cash Cycle, C2C) Perspectiva del cliente. Tanto si ponemos el foco en nuestros clientes como si lo hacemos en los proveedores, debemos pensar que también ellos están teniendo seguramente problemas de liquidez. En este sentido, hay que valorar tanto la importancia que para nosotros tiene cada cliente como la que nos reconoce a su vez; es decir, establecer hasta qué punto existe un reconocimiento mutuo de necesidad de supervivencia entre ambas entidades. Una vez establecida esa conveniencia de supervivencia mutua, se pueden intentar varias iniciativas con el ánimo de reducir el C2C: Establecer medidas para acelerar los pagos de nuestros clientes. Fomentar mediante incentivos el pago al contado en detrimento del aplazado. Diseñar fórmulas novedosas de cobro, aunque no sea directamente en efectivo. Empezar a trabajar bajo pedido o por proyecto y descartar trabajar a corto plazo y contra stock. Perspectiva del proveedor. Podríamos aprovechar el mismo enfoque sobre la necesidad de supervivencia mutua compañía-cliente con nuestros proveedores, es decir, en la relación proveedor-cliente. Aquí las iniciativas son inversas a las del enfoque anterior: Establecer medidas para retrasar pagos (p. ej., cláusulas en contratos de compra). Fomentar el aplazamiento de cobros por parte del proveedor poniendo sobre la mesa la posibilidad de establecer acuerdos comerciales futuros (p. ej., fórmulas de compromiso de compras a medio-largo plazo). Analizar la posibilidad de trabajar en el sistema justo a tiempo, inventario cero, para disminuir los costes de mantenimiento de inventario y que sean soportados por el proveedor en gran medida. Descubrir si es posible comprar bajo pedido o por proyecto y abandonar a corto plazo la posibilidad de realizar reaprovisionamientos automáticos o programados recurrentemente. Figura 8.2 Resumen de medidas para reducir el ciclo de caja (C2C) 2. Trabajar codo con codo con proveedores y clientes Como acabamos de analizar, dedicar un tiempo a valorar la importancia de la supervivencia de clientes y proveedores y, a su vez, la nuestra será sin duda un buen apoyo para empezar a diseñar nuestra colaboración con estos grupos de interés que se fundamentará en la obtención de un acuerdo donde todas las partes salgan beneficiadas (win to win) en cualquier negociación. Esta supervivencia mutua deberá reflejarse en un ecosistema de mínimos que permita respirar, de manera asistida, a toda la cadena; es decir, conseguir al menos un flujo mínimo y reducido, aunque constante de materiales e información a través de todos los integrantes de la cadena de suministro. Analicemos algunas estrategias para que esta circunstancia pueda ocurrir: Figura 8.3 Logro de un ecosistema de mínimos en la cadena de suministro Revisar la cartera de clientes. Hazte la siguiente reflexión: si pudieras realizar un número limitado de pedidos por falta de materiales, de recursos productivos y logísticos, etc., ¿a qué clientes los destinarías? Seguramente ya tendrás la respuesta. Efectivamente, intentarías satisfacer las necesidades de tus clientes más importantes, es decir, de tus clientes top, que serían, por ejemplo, aquellos con una facturación anual mayor, con un potencial futuro de compra elevado, clientes estratégicos o con buena imagen comercial, con un histórico de compras que avalan su confiabilidad de pago, que pueden demostrar viabilidad financiera, etc. Por tanto, una buena estrategia en momentos donde los recursos de todo tipo son escasos consiste en clasificar a nuestros clientes por niveles de impacto económico-financiero en nuestra organización (p. ej., mediante una clasificación ABC) e intentar derivar todos nuestros recursos hacia ellos. Revisar las políticas de suministro. Una disrupción en la cadena también afecta a los clientes que se abastecen de ella, por lo que deberán ser permeables a que se puedan revisar los acuerdos de suministro con los proveedores basándose en la coyuntura circunstancial de recursos disponibles que existan en la cadena para poder satisfacer los compromisos adquiridos. Algunos aspectos que habría que renegociar serían: cantidades mínimas/máximas de pedido, tiempos de espera de entrega, custodia de inventario o metodología de reabastecimiento (p. ej., cambiar de just in time a just in case). Revisar el catálogo de productos y servicios. Es iluso pensar o intentar procurar los mismos productos y servicios cuando estamos inmersos en una disrupción de la cadena. Por tanto, resulta crucial analizar nuestro porfolio de productos y servicios por tipo de clientes y recursos necesarios para poder ejecutarlos. Revisar los acuerdos de nivel de servicio (ANS). Ante una disrupción en la cadena, los ANS acordados con nuestros clientes y proveedores no se podrán cumplir. Por ello se impone la necesidad de analizarlos en detalle para estudiar todos los compromisos que se adquirieron y todos los motivos de fuerza mayor que pueden evitar penalizaciones. Su conocimiento exhaustivo no tiene por objetivo encontrar algún resquicio legal para poder evadir nuestra responsabilidad en los acuerdos comprometidos, sino intentar sacar a flote los negocios de ambas partes con la mínima repercusión posible para cada uno. Revisar la comunicación. Uno de los aspectos que más valora un cliente ante la posibilidad de no poder ejecutar sus pedidos es que se le tenga puntualmente informado de ello. Un cliente podrá o no «asumir» un incumplimiento de pedido, pero no «perdonará» nunca que no se le informe de ello, y cuanto antes, mejor. Una fluida y periódica comunicación con los clientes y proveedores es siempre un buen hábito de gestión. Aunque en momentos de crisis y disrupciones que provocan escenarios de incertidumbre mantener una constante y frecuente comunicación seguramente no será suficiente, sí será muy necesario. Habla, informa, comunica cualquier incidencia que pueda haberle ocurrido a tu organización y que impacte en la ejecución de un pedido; sin duda hará a tu entidad más trasparente y confiable ante los ojos de tus clientes y proveedores y permitirá encontrar una solución alternativa a tiempo que reduzca el impacto negativo. 3. Mejorar nuestro pronóstico o forecast No cabe duda de que disponer de un buen pronóstico que nos «vaticine» el futuro (ocurrencia de disrupciones, cambios profundos en la demanda, escasez de recursos materiales y productivos, etc.) es una herramienta poderosa, y aquellas organizaciones que apuestan además por tecnologías vanguardistas (p. ej., big data) para apoyar sus pronósticos disponen de una ventaja estratégica que les permite ser más previsoras que el resto. Lo más probable es que tu empresa no disponga aún de esta tecnología y su sistema de forecast se fundamente en un análisis convencional sobre la base de un histórico de operaciones realizadas anteriormente por tu compañía que permita ver, como mucho, lo que sucedió y por qué y lo que está sucediendo en el presente, en el mejor de los casos. Ante la falta de esta tecnología, una buena práctica ante contextos de gran incertidumbre que generan entornos empresariales y sociales líquidos es planificar distintos escenarios que nos permitan planificar, y sobre todo programar, mecanismos de defensa o incluso coyunturales ventajas competitivas inesperadas para el resto de nuestra competencia. Tres, al menos, serán los escenarios que deberemos planificar ante la ocurrencia de una disrupción: optimista, probable y pesimista. Para ser útiles, tendrán que enfocarse bajo dos perspectivas: nuestra organización y la cadena de suministro donde está ubicada. Figura 8.4 Consejos para mejorar el pronóstico logístico Para cada escenario habrá que preparar un presupuesto ajustado de las necesidades de nuestra compañía para permitir su viabilidad dentro de dicho escenario. Por supuesto, a medida que la disrupción avance en el tiempo, estos escenarios y sus presupuestos asociados tendrán que actualizarse. Además de esto, ¿cuáles serán los puntos clave de la cadena que tendremos que planificar en cada escenario?: Cash to cash cycle (C2C). Conocer en cada escenario cual debe ser nuestro C2C permitirá controlar de manera anticipada nuestros costes e inversiones y focalizar los recursos económicos disponibles en cada contexto. Limitación de compras a proveedores. La compra a proveedores variará notablemente de un escenario a otro según la disrupción. Para cada uno hay que analizar a los clientes que se han de atender más interesantes, el porfolio de productos y servicios que se pueden ofrecer y las compras necesarias que se van a realizar en función de estos. Minimización del riesgo de rotura de stock. Uno de los efectos más nocivos ante una disrupción en la cadena de suministro es la rotura de stock por falta de suministro de materias primas y bienes que pueden llegar a paralizarla. Cuatro son las estrategias que se deben valorar en cada escenario: Longitud de la cadena de abastecimiento. Si algo nos han demostrado las crisis sucedidas es que disponer de cadenas de suministro largas puede provocar numerosas vulnerabilidades en ellas de complicada solución ante disrupciones, por muy rentables que sean en tiempos de estabilización global. Políticas offshore —buscar un aprovisionamiento con proveedores lejanos, fuera del ámbito nacional, para abaratar compras— que antes se consideraban adecuadas e indiscutibles deben ponerse bajo la lupa de los resultados recientemente obtenidos en crisis pasadas; cadenas de suministro más cortas, menos rentables y de tipo nearshore —buscar proveedores físicamente cercanos al comprador para asegurar el suministro encareciendo la compra— quizás son más recomendables operativamente hablando para asegurar el mantenimiento de las cadenas de suministro. Búsqueda de nuevos proveedores. En cada escenario es interesante valorar la posibilidad de asegurar el suministro de ciertos bienes buscando alternativas de abastecimiento en otros proveedores. Tener controlados proveedores competencia de aquellos que estemos utilizando puede producir, ante cualquier incidencia del suministro, una rápida traslación de las compras a estos nuevos proveedores, y además es deseable negociar con ellos acuerdos adaptados a las nuevas realidades derivadas del escenario resultado de la disrupción. Búsqueda de bienes sustitutivos. Puede que con cambiar simplemente de proveedor no podamos asegurar el suministro de bienes a nuestra cadena. Hay momentos puntuales y estacionales (y para ello no es necesario que ocurra una disrupción) donde la dificultad para acceder a ciertos bienes y materias primas puede provocar tanto su escasez como su carestía. Por ello es recomendable disponer de un abanico de bienes sustitutivos de ciertas materias primas y bienes susceptibles de caer en esta categoría para, una vez situados en este contexto, disponer de alternativas para estos bienes. Evaluación geopolítica-comercial de suministro. Los problemas de abastecimiento también pueden provenir de tensiones geopolíticas y comerciales entre los distintos bloques económicos o entre países, confinamientos sanitarios que provocan el cierre de fronteras, etc. Aunque esto no afecte directamente a nuestra compañía, dado que alguno o varios de nuestros proveedores pueden estar comprando en ciertas regiones económicas en las que se pueden dar estos riesgos, es muy conveniente introducir en cada escenario esta variable. Minimización del riesgo por obsolescencia de stock. El cierre de ciertos mercados por una disrupción también es una variable que hay que introducir en cada escenario que se va a planificar. La paralización en las ventas de bienes en estos mercados es particularmente traumática cuando los productos tienen un alto nivel de obsolescencia (p. ej., alimentos perecederos y productos de alta tecnología). Establecer fórmulas para dar una salida rápida a estos bienes en cada escenario supone una buena práctica que permitirá acceder a mercados de venta alternativos de estos bienes antes que la competencia. Inventario de cadena. Un elemento amortiguador fundamental ante disrupciones en la cadena es el inventario. Poder conocer en tiempo real el estado tanto del inventario que manejamos directamente (en nuestros procesos y activos logísticos) como en el resto de la cadena permite flexibilizar nuestras posibilidades de acumular inventario puntualmente ante disminuciones de demanda o ante la previsión de falta de suministro. Este indicador, estimado en cada escenario, permitirá saber los TS que seremos capaces de resistir antes de entrar en una rotura o en el colapso de cadena. Disponer de un mapa de buffers o pulmones de inventario en la cadena por escenario permitirá tener mayor agilidad en la toma de decisiones tanto para comenzar la búsqueda de fuentes alternativas de abastecimiento como de uso de gestión de activos logísticos para ello. Recursos logísticos disponibles. Al hilo de lo anterior, planificar en cada escenario la disponibilidad y accesibilidad a los activos logísticos (propios y de cadena) será una herramienta clave para poder ejecutar cualquier toma de decisión logística que la cadena demande en cada escenario ya que serán los encargados de llevar a cabo los procesos logísticos involucrados en dicha decisión: personal, instalaciones, equipamiento, vehículos, etc. 4. Conseguir victorias rápidas o quick wins Poner en marcha todos los tips que se han descrito supondrá para tu organización logística conseguir victorias, quizás no grandes, pero indudablemente obtendrás las que verdaderamente necesitas para que la organización y la cadena de suministro donde se incluye puedan sobrevivir. Estos pequeños logros tendrán dos efectos beneficiosos, uno tangible y otro no tanto. El primero será que, aun teniendo muchas dificultades y manteniendo la fluidez de la cadena de suministro a niveles mínimos, podremos empezar a poner nuestro enfoque en posibilidades de negocio alternativo. Pivotar sobre esta situación de mínimo estado vital de la cadena permitirá cubrir los huecos que nuestra competencia pudiera haber dejado e incluso penetrar en mercados o sectores nuevos para nuestra empresa. El segundo efecto beneficioso que definimos como intangible tiene que ver con la moral y confiabilidad de nuestra organización logística. Es importante resaltar que las compañías se construyen con el talento humano, que se apoya y potencia sobre cada éxito conseguido. Celebra cualquier victoria, agradece y recompensa todo logro por pequeño que sea, pues cada uno significa un peldaño más en la escalada hasta la recuperación total. 9. LOGRAR LA RESILIENCIA. PASO 4. META: CONSEGUIR UNA RECUPERACIÓN RÁPIDA DE LA OPERATIVIDAD LOGÍSTICA Si has seguido todos los pasos comentados hasta llegar aquí, enhorabuena: tu organización logística sigue operando y la continuidad de tu modelo de negocio está asegurada. Es momento de empezar a obtener ventajas competitivas a través del valor que generará nuestra resiliencia. Pero ¿qué se debe entender por resiliencia logística? Es la capacidad de la cadena de suministro para minimizar el TR ante la ocurrencia de una disrupción y poder ejecutar planes de contención efectivos (con sus medidas de recuperación) tanto para proteger la continuidad del negocio como para conseguir ventajas competitivas. Esta definición se refleja claramente en la siguiente figura esquemática, que simplifica el concepto. Figura 9.1 Representación simplificada de la resiliencia logística ante una disrupción Como se puede ver en el gráfico, resiliencia y disrupción son dos términos complementarios ya que el uno sin el otro no podrían existir en la cadena de suministro. Como muestra de ello se transcriben algunas conclusiones del último Supply Chain Resilience Report, de 3D HUBS (2020)[16]: El 72 % de las empresas han experimentado disrupciones externas en su cadena de suministro durante los últimos diez años, siendo la COVID-19 el mayor evento disruptivo de todos. El 96 % de las compañías creen que se deben tomar medidas para evitar futuras interrupciones del suministro tras en brote de COVID-19. El 52 % de las organizaciones hasta ahora han logrado implementar medidas para desarrollar la resiliencia de la cadena de suministro. Estos datos demuestran que si las cadenas de suministro no sufrieran disrupciones no haría falta destinar recursos y tiempo a intentar que fueran todo lo resilientes posibles para sufrir el mínimo impacto y recuperarse rápidamente para dar servicio a los clientes con la mayor rentabilidad deseable. La realidad refleja que las disrupciones obligan a las cadenas de suministro a ser resilientes. Descubramos cómo lograrlo. 1. Resiliencia logística: esquema de éxito Los datos que se acaban de exponer representan una necesidad inherente de las cadenas de suministro por diseñar su resiliencia. No hay un único modelo de resiliencia logístico para todas las cadenas. Cada una debe parametrizar su resiliencia en función de sus clientes, productos y servicios, el mercado donde vende y compra, la competencia, los participantes en la cadena, la madurez digital de sus integrantes, la dimensión, los activos logísticos, etc. Por eso en este libro se apuesta por diseñar un modelo de gestión resiliente genérico que sigue el esquema de la figura y que posteriormente cada lector deberá adaptar a su casuística logística particular. La experiencia nos indica que la probabilidad de que una disrupción ocurra en un momento dado y en un punto concreto de la cadena de suministro es muy pequeña. Ahora bien, la probabilidad de que algún evento disruptivo suceda en algún momento y en algún lugar de la cadena es muy alta. Este hecho es lo que refleja el esquema de la figura 9.2 que se ha representado para entender el modelo de resiliencia logístico. Figura 9.2 Representación del modelo de resiliencia logístico Los tres grandes objetivos que tiene que lograr la resiliencia de la cadena para asegurar la continuidad del negocio son: dar el mejor servicio, aumentar la rentabilidad y seguir siendo competitivos mientras dure la recuperación de la cadena, y esto solo ocurrirá aumentando la visibilidad de los procesos logísticos propios y externalizados. Cada objetivo puede verse comprometido por cualquier disrupción, sea cual sea su vertiente: por el lado de los suministradores de bienes, por los clientes o por disrupciones que puedan ocurrir dentro de nuestra propia organización. Toda la resiliencia de la cadena de suministro debe pivotar sobre la Supply Chain Resilience Management (SCRM), que se encarga de planificar, analizar y gestionar la resiliencia de la cadena. La SCRM está compuesta por los siguientes cuatro grandes bloques. Bloque 1. Evaluación de resiliencia Además de la probabilidad y del impacto de la disrupción en la cadena de suministro, es muy conveniente incluir en el plan de gestión de riesgos (capítulo 6) la detectabilidad de dicha disrupción (Yossi Sheffi, The Power of Reliance, publicado en MIT Press[17]), es decir, con qué rapidez o retraso la cadena percibirá la disrupción en sus procesos logísticos. Por tanto, la evaluación de resiliencia estudia y mide tres dimensiones: probabilidad, impacto y detectabilidad (PID). Figura 9.3 Evaluación de la resiliencia medida a través del PID (probabilidad, impacto y detectabilidad) La dimensión de la detectabilidad será crucial si la resiliencia de la cadena quiere ser ágil en la toma de decisiones. Sin esta dimensión el análisis de riesgos de la cadena estaría incompleto y sería muy rígido a la hora de maniobrar rápidamente. Bloque 2. Resiliencia de producto Tiene que partir de la concepción del producto en la mesa de los diseñadores de los departamentos de ingeniería de las compañías, ya que su resiliencia dependerá de los componentes que lo forman, y estos, a su vez, serán variables que habrá que introducir en la ecuación de resiliencia. El método para obtener resiliencia de producto, en esencia, es muy sencillo y se puede calcular de diversas maneras basándose en realizar análisis ponderados de las variables de riesgo que afectan a cada producto. El analista dispondrá en cada variable que tenga la capacidad de influir en dicho producto de un peso porcentual de importancia para la organización y la cadena. De la multiplicación y suma posterior de puntuaciones obtenidas en todas las variables se extraerá el nivel o índice de resiliencia del producto. Para cada categoría de resiliencia que depende del producto se debe establecer un peso particular de acuerdo con las prioridades de la compañía (este peso variará de una a otra). Las cuatro grandes categorías de resiliencia que dependen del producto son: de materia prima, de proveedores, de manufactura y geográfica-comercial. Figura 9.4 Método de evaluación de la resiliencia de producto. Las variables que determinarán los riesgos que hay que ponderar para cada grupo pueden ser las siguientes (puedes añadir todas las que desees además de las propuestas): De materia prima: Complejidad o dificultad de acceso a compra. Está relacionada con la dificultad para poder cerrar un acuerdo de compra con el proveedor. Las dificultades pueden ser de varios tipos: límites mínimos de compra muy altos para la compañía, dificultad para entrar en el mercado de proveedores de dicha materia prima, escasez de materia prima en momentos o períodos puntuales, competencia de otros compradores por la misma materia prima, cuellos productivos temporales por parte de los proveedores, etc. Materias primas monofuente/polifuente. Depende de si la materia prima tiene en el mercado de proveedores una o varias alternativas de compra. Un producto que tiene unas materias primas donde existen muchos proveedores que la suministran siempre será más interesante. Grado de sustitución. Siempre será más interesante que el producto esté formado por materias primas con un grado de sustitución alto para que, ante cualquier disrupción, se pueda pivotar sobre otras materias primas que puedan suministrar otros proveedores. Cumplimiento del estándar. Está relacionada con que las materias primas que forman el producto cumplan estándares reconocidos. Esto ayudará a cambiar con mayor velocidad y facilidad de proveedor en caso de fallo en el suministro de las habituales. De proveedores: Estado financiero. Dado que se va a depositar una cantidad económica para la compra de materia prima, en muchas ocasiones por adelantado, una variable destacable es conocer la salud financiera del proveedor que nos la suministra. Plan de continuidad de negocio. Es importante verificar que los proveedores disponen de planes alternativos de continuidad de negocio que permitan seguir abasteciendo a sus clientes en caso de eventos disruptivos. Índices de eficiencia. Hay que conocer si los proveedores disponen de indicadores de eficiencia de producto y servicio, planes de calidad y mejores prácticas, maquinaria, equipos y personal actualizados, etc. que garanticen el resultado final respecto a sus materias primas. De manufactura (para compañías que fabrican bienes): Localización de factorías. Es importante conocer la localización de nuestras factorías respecto a los CD o puntos de venta. Como es lógico, se valorarán positivamente las que se encuentren más cerca de dichos puntos (p. ej., las nearshoring por encima de las offshoring). Capacidad de cada fábrica. Disponer del dato de capacidad productiva máxima de cada instalación fabril permitirá buscar alternativas de manufactura en un momento dado ante la ocurrencia de una disrupción. Alternativas productivas. Tener un mapa de posibles alternativas productivas a las propias y de su adecuación en cuanto a calidad, capacidad, etc. nos proporcionará opciones de pivoteo productivo en caso de urgencia. Tiempo de recuperación (TR). Es lo que las factorías tardarán en poder recuperar la capacidad productiva nominal, es decir, el tiempo que cada proveedor tardará en recuperarse de una disrupción (capítulo 7). Geográfica-comercial: Distancias de abastecimiento. Se trata de una variable que se ha demostrado crítica para la resiliencia de las cadenas durante crisis pasadas, pues en numerosas ocasiones hay grandes distancias entre proveedores y fabricantes, muchos localizados en regiones geográficas muy alejadas de sus centros de producción, distribución y venta (p. ej., mercados asiáticos). Normas y regulaciones gubernamentales. Se han de tener en cuenta las de los distintos países o regiones económicas donde están situados los proveedores o por donde tiene que circular o deben extraerse las materias primas. Tener en cartera a proveedores cuyo domicilio social y fiscal no suponga un problema se estimará positivamente. Guerras comerciales. Hay que intentar contar con proveedores en regiones económica y comercialmente estables en donde no existan tensiones entre los países de origen de vendedores (proveedores) y compradores. Zonas calientes. Son todos los países o las regiones donde existan desequilibrios político-sociales (huelgas, bloqueos aduaneros fronterizos, etc.) o bélicos (fundamentalmente guerras) o que sean susceptibles de sufrir desastres naturales (terremotos, huracanes, inundaciones, etc.). Hay que valorar con mucho detalle la compra de materias primas a proveedores que operen en dichas zonas. Bloque 3. Resiliencia de cadena Una vez definidas las categorías de resiliencia de producto y las variables más importantes que se han de vigilar, se debe analizar la resiliencia de cadena. Para ello necesitaremos tomar como punto de partida el mapa de relaciones de la cadena de suministro (capítulo 7). Con este mapeado será fácil determinar los cuellos de botella susceptibles de formarse ante la ocurrencia de una disrupción en cualquier parte de la cadena y, con ello, determinar las variables que hay que controlar en un análisis de embudo (que se esquematiza en la figura 9.5), donde se irán determinando los factores de riesgo con mayor impacto en cada apartado de la cadena, empezando por la resiliencia de mercado o de demanda. La resiliencia de mercado o de demanda, como su propio nombre indica, estudia las repercusiones que tenga en la cadena cualquier disrupción en el mercado donde opere esta; por tanto, cambios súbitos en cantidades, tiempos y forma en la demanda serán susceptibles de someterse a un análisis de riesgos. La resiliencia financiera está relacionada con el flujo económico que se mueve en la cadena. Determinar en esta resiliencia dónde pueden producirse las tensiones financieras más abruptas y predecibles entre miembros de la cadena será tu objetivo. Determinar los C2C más críticos de la cadena supondrá una buena manera de empezar a analizar esta resiliencia. Otra resiliencia de cadena que no se suele considerar pero que tiene una importancia clave en momentos de incertidumbre es la relacionada con la información que fluye por la cadena de suministro entre sus miembros, que determina en gran medida la visibilidad de la cadena y con ello la posibilidad de anticipar impactos no deseados en ella. Analizar cuellos de botella relacionados con ciberseguridad, veracidad de los datos, migración/cuidado de datos y operatividad en la nube serán algunos de los aspectos que se deban revisar. La resiliencia de estructura tiene que ver con los mecanismos automáticos de respuesta que se deberían poner en marcha cuando sucede una disrupción. Esta resiliencia trata de analizar cómo sería el comportamiento de cada participante de la cadena de suministro en el ámbito de la gestión y cómo afectaría dicho comportamiento a la cadena en general. Por ejemplo, cómo serían sus mejores prácticas o su modus operandi en los campos operativo, comunicativo, etc. Para finalizar, habría que revisar la resiliencia de la gestión de activos con los que cuenta la cadena ante la disrupción: disponibilidad de equipos, instalaciones e infraestructuras logísticas, recursos humanos existentes e incluso restricciones o limitaciones regulatorias que puedan impedir en momentos puntuales la operatividad de los procesos logísticos de la cadena. Figura 9.5 Método de evaluación de la resiliencia de cadena Bloque 4. Test de estrés What if (Qué ocurre si) Es necesario, pero no suficiente, analizar la resiliencia de producto y de cadena. Hay que probar que la resiliencia que se ha analizado es factible de acuerdo con condiciones de ocurrencia utilizando pruebas o test de estrés What if, que tienen como misión estudiar el comportamiento de la resiliencia de producto y de cadena ante la ocurrencia de un evento disruptivo simulado. Respecto a herramientas basadas en What if, debes saber que existen diversos métodos y técnicas que podrían utilizarse para este propósito (AMFE, RACI, 5W2H, etc.) y que por evidentes restricciones de extensión no se estudian en esta obra. Objetivo esperado por la SCRM La SCRM tiene como objetivo final que la cadena de suministro consiga a medio plazo un alto grado de resiliencia que no solo le proporcione una continuidad de negocio con garantías de supervivencia, sino también la posibilidad de lograr una ventaja competitiva frente al resto de cadenas que operan en el mismo mercado. 2. Las ocho categorías de la resiliencia logística La resiliencia también puede considerarse el resultado de las inversiones que una empresa realiza con el tiempo para conseguir que una disrupción se convierta en una oportunidad. Para apoyar esta afirmación vamos a detenernos en una matriz diseñada por la Michigan State University denominada Ocho categorías de inversiones orientadas a la resiliencia (Eight Categories of Resilience Oriented Investments) que forma parte del artículo de la revista Supply Chain Management Review: Understanding Supply Chain Resilience, de Melnyk, Closs, Griffis, Zobel y Macdonald[18], donde se enumeran y describen brevemente las ocho categorías de inversiones orientadas a la resiliencia de las organizaciones. Esta matriz es interesante porque, a modo de guía de ruta, ayuda a los gestores de la cadena de suministro a establecer un plan estratégico de inversiones relacionadas con la resiliencia logística. Un resumen de las ocho estrategias de inversión en resiliencia que se definen son las relacionadas con las siguientes dimensiones: Descubrimiento. Incluye todas las tecnologías que ayudan a determinar el impacto en la cadena de suministro tan pronto como se produce la disrupción. Información. Se trata de una estrategia de inversión enfocada a escoger las tecnologías más adecuadas y sus etapas temporales de implementación que mejoren la cantidad, velocidad y calidad de la información que fluye por la cadena de suministro. Diseño de cadena. Se dirige al diseño y la implementación de cadenas de suministro que pueden ser configuradas y reconfiguradas rápidamente en respuesta a cambios del entorno (disrupciones). Sistemas amortiguadores.Abarca un conjunto de estrategias dirigidas a la creación de sistemas de amortiguación ante una disrupción que permitan la disponibilidad de mayor/menor inventario, capacidad productiva/de almacenamiento y lead times. Flexibilidad operativa. Este grupo de estrategias se centra en los cambios operativos (alternativas en transporte y productos/materiales sustitutivos) que se pueden producir en cada flujo o producto específico en respuesta a problemas en la cadena de suministro. Seguridad. Abarca estrategias dirigidas a proteger al sistema frente a impactos producidos por robo, daños, incendios, etc. Preparación. Esta agrupación de estrategias pone el foco en el diseño de planes de contingencia, test de estrés, evaluación de riesgos, etc. Inversiones indirectas. Incluye un conjunto de estrategias que fijan sus inversiones en aspectos indirectos o colaterales a la cadena de suministro pero que pueden fortalecer su resiliencia. Son ámbitos donde se centra estas estrategias el marketing y las relaciones con proveedores y clientes, por ejemplo. 3. Ciclo physi-digital de la resiliencia logística Un aspecto que se ha demostrado fundamental en crisis pasadas para la operatividad logística de muchas cadenas ha sido llevar a cabo un ciclo physidigital efectivo de sus procesos. El concepto de ciclo physi-digital tiene que ver con la relación que debe establecerse inherentemente entre los elementos físicos (activos logísticos físicos) disponibles en la cadena y los elementos digitales (fundamentalmente información en forma de gestión de datos). De esta relación physi-digital, reflejada en algunas tecnologías, como el internet de las cosas (IoT), se puede extraer la importancia que tiene dicho ciclo para la resiliencia. El ciclo physi-digital empezará relacionando un activo logístico físico de la cadena, sean elementos propios de las cadenas o productos que fluyen y se transforman a lo largo de ella, con su activo logístico digital (datos que genera el activo logístico a su paso por la cadena), de tal modo que este ciclo permita, basándose en su relación indisoluble, determinar el grado de resiliencia que le puede procurar a la cadena de suministro en cada una de sus etapas. 10. GESTIONAR LOS COSTES DE LA CADENA. PASO 5. META: LOGRAR UN CONTROL DE COSTES 5.0 Siguiendo la doctrina marcada por Michael Porter, una organización podrá obtener una ventaja competitiva si es capaz de innovar en sus procesos y controlar su coste. El control o la eficiente gestión de los costes logísticos permitirán pivotar a la actividad logística para explorar diferentes estrategias operativas ante las disrupciones de cadena que se produzcan en entornos fuertemente líquidos. 1. Generar una ventaja competitiva a través de los costes logísticos Gestionar y controlar los costes supone detectar y ubicar en la cadena los problemas de la actividad logística que repercuten en la rentabilidad operativa de la organización haciéndola menos competitiva. Los costes logísticos o de otra índole de una organización se pueden dividir en dos grandes categorías: fijos y directos y variables e indirectos. Los primeros, de acuerdo con técnicas contables sencillas, son de fácil imputación y de cuantía, a priori, conocida. Es en la segunda categoría donde existe mayor dificultad tanto para controlarlos como para determinar dónde se producen, ya que estos costes suelen estar ocultos en un primer análisis superficial de la cadena. Si una organización no es capaz de detectar y eliminar, o minimizar al menos, sus costes ocultos en su actividad logística, perderá competitividad, pues no podrá ofrecer unos precios competitivos a sus clientes por sus servicios. Una solución por la que apuestan algunas empresas ante la dificultad de imputación de un coste o sobrecoste pasa por crear una base de prorrateo que se pueda aplicar a procesos u operaciones similares, aunque sea en actividades logísticas distintas. Esta solución, que puede parecer sencilla de ejecutar y bastante ecuánime a la hora de repartir costes, oculta inherentemente la facultad de poder determinar el origen de los problemas que generan desvíos presupuestarios y, por tanto, la posibilidad real de encontrarlos para corregirlos. Esto evidentemente no solo ayuda a determinar responsabilidades, sino que también posibilita destinar esfuerzos a la detección de errores en operaciones y procesos que verdaderamente los necesitan. 2. Los costes ocultos en la gestión logística ¿Cuándo se detecta que existe un coste oculto en un proceso logístico? Cuando existe una desviación importante entre su previsión presupuestaria y su coste real. Por tanto, los costes logísticos ocultos son todos los no contemplados en una partida presupuestaria pero que aparecen cuando el proceso o la actividad logística se pone en marcha. Ver figura 10.1. Detección de los costes ocultos de la cadena de suministro con ayuda de mapas de procesos y mapas de relaciones. La experiencia operativa logística indica que eliminar completamente los costes ocultos es casi imposible, ya que la variabilidad de los procesos y todos los condicionantes que rodean su actividad son muy ricos, pero sí es posible reducir en un gran porcentaje su ocultación y, por tanto, incluir estos costes de manera realista en un presupuesto ajustado de servicio al cliente. La siguiente pregunta que se plantea en este punto es: ¿cómo se pueden identificar de manera anticipada los costes ocultos de una actividad logística? Conociendo detalladamente los procesos de dicha actividad. Pero aunque la respuesta es sencilla, no lo es tanto hacerla efectiva. Ahora bien, que algo sea difícil, complicado o complejo no quiere decir que resulte imposible de realizar. En este caso gran parte del trabajo estará hecho, ya que, como bien recordarás, en el capítulo 7 se describieron dos herramientas muy útiles: el mapa de procesos y el mapa de relaciones. Apoyándonos en estas dos poderosas herramientas seremos capaces de determinar en profundidad todos los procesos y operaciones que conforman la actividad logística de nuestra organización, tanto a nivel interno (mapa de procesos) como externo (mapa de relaciones). Una vez analizados en profundidad los procesos, será más sencillo conocer los recursos que debamos utilizar e imputar los costes y desviaciones que se puedan producir en cada uno. Esta es la fórmula para hacer visibles los costes ocultos en nuestra logística, lo que nos hará ser más competitivos. Tras detectar el coste oculto e identificarlo dentro de la cadena, el siguiente paso será determinar si aporta valor al servicio y producto final de nuestro cliente: si es un coste cuya actividad es necesaria, aunque no aporte valor al cliente final, o si se trata de un coste ligado a una operación que ni aporta valor ni es necesario para el proceso logístico. Es decir, se trata de un «despilfarro», utilizando lenguaje lean. Para determinar este punto lo mejor será acudir al capítulo 1, donde se describió el concepto de cadenas de valor 5.0. 3. Distribución de costes en la cadena de suministro Situar y distribuir los costes adecuadamente en la actividad logística no es sencillo. Facilitamos a continuación una pequeña guía como ayuda para lograrlo de manera genérica en cualquier organización. Procesos estratégicos relacionados con el negocio Un efectivo control y una buena gestión de los costes empiezan por incluir su importancia en la planificación estratégica de una organización. Ver figura 10.2. Distribución de los costes en la cadena de suministro. Un buen punto de comienzo a nivel estratégico consiste en sondear la posibilidad de establecer alianzas para el control y ahorro de costes entre los miembros de una misma cadena de suministro. El objetivo es apostar por una gestión de costes comunada entre los agentes pertenecientes a una misma cadena para obtener controles integrales y ahorros efectivos sobre la operativa global de la cadena. En tiempos de grandes cambios donde la escasez de medios logísticos y productivos puede ser un problema endémico para atender la demanda de los clientes, poder apoyarse en la competencia para cubrir esa demanda insatisfecha, lejos de suponer un problema, puede representar un alivio para aumentar la capacidad productiva y operativa en momentos puntuales. Analizar las posibilidades de colaboración con la competencia cuando se den estas circunstancias «extremas» siempre será interesante. En relación con el cliente de la cadena, poder diseñar y planificar a largo plazo sus condiciones de servicio provocará inherentemente un control y un ahorro significativos en los costes. Para ello el cliente deberá conocer al detalle sus necesidades de servicio y planificar junto a su proveedor logístico y productivo los objetivos que se han de cumplir en tiempo y forma. Trabajar de esta manera ayudará al proveedor de servicios a ajustar al detalle su oferta económica. Otro aspecto interesante que puede ayudar enormemente a cumplir con los costes presupuestados es que tanto el proveedor de servicios como su cliente conozcan respectivamente sus modelos de negocio y encuentren las sinergias entre ellos para abaratar las operaciones y con ello los costes del servicio. Aquí nos referimos claramente a estudiar modelos de integración proveedor-cliente. Procesos ligados a la actividad logística de compras y aprovisionamiento En esta categoría logística los costes y sobrecostes que se pueden generar pueden provenir de varias fuentes. Estos sobrecostes pueden tener su origen en no haber realizado un conveniente análisis de aprovisionamiento estratégico con ayuda de la matriz de Kraljic, que, como ya comentamos en el capítulo 6, ayuda al comprador o aprovisionador a establecer la estrategia de compras más oportuna por el tipo de producto que se va a comprar y el tipo de proveedor que se va a utilizar. Otro aspecto interesante es revisar con cierta periodicidad los acuerdos de compra y aprovisionamiento que se tengan con algunos proveedores, ya que pueden existir actualizaciones de precios o de condiciones de abastecimiento que pueden provocar variaciones que supongan gastos no previstos. En entornos líquidos donde se dan contextos de frecuentes y virulentos cambios, llegar a acuerdos de colaboración y abastecimiento nuevos con los proveedores puede ser una buena táctica para controlar los costes en esta actividad. Por supuesto, estar al día en cuanto a la introducción de proveedores nuevos en el mercado y estudiar posibilidades de negociación y cotización de precios con ellos también es una alternativa interesante ante cortes producidos por disrupciones no esperadas en el suministro de ciertos bienes. Otra dimensión para gestionar adecuadamente los costes surge de la emisión del pedido. Apostar por tecnologías y técnicas de reaprovisionamiento automático (p. ej., inventario administrado por el proveedor o Vendor Managed Inventory [VMI]) puede suponer no solo controlar los costes, sino provocar ahorros significativos en su proceso de emisión de pedido. Para terminar, plantear inversiones en tecnologías que hagan aumentar la visibilidad del proceso de compra puede ser una buena alternativa para alcanzar un mayor control de los costes e incluso su reducción a medio-largo plazo. Procesos en el almacén Si existe un lugar en la cadena logística donde el concepto de costes ocultos alcanza su máxima expresión es en el almacén. Por un lado, se tiene el layout —diseño o distribución en planta del espacio disponible y los recursos que operan en su interior— contaminado, esto es, el desequilibrio entre la capacidad y la operatividad de un almacén. Cuando no existe un adecuado balanceo entre estas dos variables, no estamos teniendo en cuenta el precio/m³. Conocer cuánto cuesta en nuestro almacén el precio/m³ será una de las primeras variables que debamos calcular. Esto llevará, por ejemplo, a que se revisen las políticas de mantenimiento de obsoletos que están encareciendo el precio/m³, de tenencia innecesaria de stock (sobrestock), de pólizas de seguro que no están actualizadas ni son adecuadas al contenido (bienes) que guarda el almacén, etc. Para ello se deberán determinar en primer lugar cuál es el objetivo que ha de cumplir el almacén y cuál es el porcentaje de ocupación máximo que asegura una eficiente operatividad de acuerdo con los flujos de bienes que aseguren el servicio. Después de tener fijados estos parámetros, habrá que hacer un diseño eficiente del espacio disponible aplicando la clasificación ABC, la técnica 5S, etc. El adecuado mantenimiento de las instalaciones y disponer de personal preparado en ellas será también un punto crucial para no incurrir en costes ocultos de difícil imputación. Un buen diseño del almacén debe cubrir los siguientes aspectos: registro y frecuencia de movimientos en el almacén, equipos de manutención que se utilizan, accesos, control de equipos de protección individual (EPI) para el personal, aseguramiento de protocolos de prevención de riesgos laborales (PRL), programas de capacitación y reciclaje del personal que trabaja en el almacén, etc. Procesos de inventario Los procesos relacionados con la gestión de inventario suelen ser también generadores de costes ocultos de difícil imputación. El primer punto a tratar en esta categoría es el de la rotación idónea del stock. En este aspecto habrá que analizar las siguientes variables: índice de rotación de productos, métodos de reposición, lead time de entrega por producto y proveedor, frecuencia, tamaño de lotes y niveles de stock de seguridad. Se debe apostar siempre por: aumentar el índice de rotación o el número de rotaciones, adecuar los métodos de reposición a las políticas de compra por volumen (economía de escala), reducir los lead time de entrega, aumentar el tamaño de los lotes y ajustar con toda la exactitud posible los stocks de seguridad. Por supuesto, determinar adecuadamente el pronóstico de la demanda también evitará tener escasez (rotura de stock) o exceso de mercancía inventariada (sobrestock). Para finalizar, elevar la confiabilidad del inventario disponible incrementando su exactitud también hará disminuir la posibilidad de tener que contemplar costes no previstos. Procesos de preparación/tratamiento de pedidos Seguimos con las áreas donde se pueden esconder costes no presupuestados como el picking o proceso de recogida de producto terminado antes del proceso de expedición. Por este motivo, optimizar este proceso será crucial, al igual que estudiar la posibilidad de incorporar tecnología que ayude a dicha optimización. Profesionalizar la operativa del picking a través de una alta capacitación del personal que trabaja en esta área de la cadena también será una buena práctica, al igual que realizar ingeniería de layout para detectar ineficiencias, corregirlas y, sobre todo, eliminar costes generados por actividades improductivas como, por ejemplo, el «paseismo» en el proceso de picking, que es uno de sus principales generadores de ineficiencias y sobrecostes. Procesos de distribución física y transporte En la actualidad este es uno de los eslabones de la cadena en donde se están centrando los esfuerzos para controlar y reducir los costes logísticos. El primer foco que requiere mayor atención se centra en el aprovechamiento óptimo de ocupación de los vehículos adecuándolo al nivel de servicio y a los compromisos de entrega con los clientes. Dentro de estos compromisos, un generador de costes no previstos (aunque cada vez se contemplan con mayor grado este tipo de sobrecostes) es el que generan los transportes por devoluciones, garantías y reclamaciones. Un segundo foco que atender se refiere a la decisión de disponer de flota propia o subcontratar el servicio de distribución. Cuando se apueste por externalizar esta actividad, lo que resulta frecuente en muchas compañías, habrá que determinar el objetivo de los indicadores y las variables que se van a evaluar dentro de los acuerdos de nivel de servicio que se firmen y a los que se comprometan ambas partes. Debe estar perfectamente regulado en el acuerdo quién asume qué coste y en qué circunstancia y casuística. Otro área importante para encontrar costes ocultos tiene que ver con el reparto capilar o de última milla, donde el principal problema para no poder estimar el coste con una elevada exactitud es el excesivo número de variables al que se enfrenta este tipo de repartos regulados por el modelo de negocio del ecommerce. Disponer de tecnologías, de tipo predictivo sobre todo, que ayuden a optimizar y flexibilizar este tipo de reparto puede ser una buena estrategia para ajustar los costes de estos servicios. Procesos relacionados con el servicio al cliente Se pueden obtener ventajas interesantes en la gestión de los costes estudiando estos procesos, aunque en el ámbito logístico no es el primer punto que las empresas suelen tener en cuenta a la hora de ajustar los costes de su actividad logística. Uno de los principales aspectos donde se producen costes no previstos en relación al servicio al cliente es el ligado a no conocerlo en profundidad. Esto se puede producir por dos motivos: que el cliente no indique claramente el servicio que necesita y la empresa proveedora del servicio logístico dé por supuestas condiciones logísticas que el cliente no valora y por las que no está dispuesto a pagar; o que el cliente entienda que no se ha realizado un servicio de acuerdo con lo ajustado y reclame posteriormente a su proveedor, lo que generará un sobrecoste no presupuestado en la oferta comercial. Para evitar esta circunstancia, detallar pormenorizadamente el servicio evitará muchos costes no previstos. Otra política que se puede seguir consiste en que el proveedor de servicio logístico conozca las necesidades actuales y también futuras del cliente para poder ajustar mucho más el presupuesto de su servicio. Una estrategia muy útil para los proveedores de actividades logísticas en esta área es aplicar benchmarking logístico, es decir, investigar cómo lo está haciendo la competencia y, tras su análisis y comparación, implantar las mejores prácticas que hagan reducir el coste no planificado. Procesos de logística inversa Dentro de ellos encontramos importantes ladrones de costes. Los sobrecostes pueden provenir de la llamada logística inversa roja, que es la que se dedica a tramitar la mercancía y la información derivadas de errores producidos en algún punto de la cadena de suministro o en el proceso productivo. Se contemplan dentro de estos generadores de coste oculto retrabajos, roturas de stock, equívocos en datos de destinatarios, envíos de sobrantes, mercancías en decomiso, etc. Pero también los sobrecostes pueden proceder de la denominada logística verde, que, aunque no es el resultado de errores en la cadena, genera costes que hay que tener en cuenta en el presupuesto de un servicio, como el control de ciclo de palés y embalajes retornables, envases, papel, plástico, vidrio, etc. 4. Pautas para conseguir en nuestra logística un control de costes 5.0 Después de describir la distribución de costes asociados a cada parte de una cadena de suministro genérica, conviene indicar las pautas que se deben seguir para conseguir un efectivo control de costes 5.0 en nuestra actividad logística a modo de hoja de ruta de implantación. En primer lugar, se deben describir los procesos clave dentro de cada actividad logística, que serán los que garanticen la continuidad de funcionamiento de la propia actividad. Detectar operaciones cuello de botella será prioritario en este punto. Una vez hecho esto, se determinarán los costes previstos e imprevistos y para cada uno se indicará una horquilla presupuestaria (mejor y peor escenario). Herramientas útiles para ello son los mapas de procesos y los mapas de relaciones. La segunda etapa del camino consiste en determinar a los responsables de cada operación y de cada proceso en cada actividad logística. En esta fase podremos encontrarnos con que parte de los procesos y operaciones serán ejecutados directamente por nuestra organización, pero otros muchos serán delegados, subcontratados o externalizados a un tercero. En ambos casos, determinar unos protocolos de comunicación en caso de desvíos en los costes presupuestados será lo más adecuado. Otro aspecto importante que hay que concretar con antelación es dejar muy claros los objetivos que se han de alcanzar en cada proceso y en cada operación medidos en tiempo, cantidad, calidad e interacción con otros procesos y operaciones ligados a otras actividades logísticas concatenadas o de ejecución paralela. A partir de esta fase, deberemos centrar nuestra atención en analizar con antelación la casuística que se puede dar en cada proceso u operación y que conforma la actividad logística que conlleva inequívocamente incurrir en costes no presupuestados, es decir, ocultos. Nos referimos a poner en marcha sistemas de análisis de problemas (What if) y análisis causa-raíz (diagrama Ishikawa). Basándose en estos análisis, será más fácil detectar sobrecostes y determinar su cuantía e imputación en caso de ocurrencia. Finalmente, habrá que diseñar un cuadro de indicadores (KPI) por cada operación y proceso que nos ayude a detectar desviaciones operativas que generen costes no presupuestados. Estos indicadores funcionarán como sistemas de alarma que se activarán cuando una actividad no esté cumpliendo el objetivo debido (en tiempo, cantidad, calidad y forma), lo que ayudará, si no a eliminar el sobrecoste que se haya producido, sí al menos a evitar que se produzcan otros a raíz de este. 11. CHECK LIST PARTE II. GESTIÓN OPERATIVA DE LA LOGÍSTICA 5.0 A continuación te muestro una lista de preguntas que, a modo de check list, te permitirán determinar si la logística de tu organización está operativamente preparada para convertirse en una logística 5.0: Pregunta ¿Tu organización disponía y dispone de un Plan de Gestión de Riesgos Logísticos? ¿Tu organización disponía y dispone de un Plan Logístico Preventivo? ¿Tu organización disponía y dispone de un Plan Logístico de Contención? ¿Durante alguna disrupción aguda tu organización ha creado un centro de control de crisis (C ¿Durante alguna disrupción aguda tu organización ha creado un equipos de alto rendimiento l ¿Existe en tu organización un process mapping de los procesos logísticos más importantes? ¿Existen en tu organización indicadores de procesos logísticos? ¿Existe en tu organización un relationship mapping de los integrantes de la cadena de suminis ¿Existen en tu organización indicadores de cadena de suministro? ¿Existe en tu organización y cadena de suministro una respuesta eficiente (ECR) real de los p ¿Tu organización ha calculado el cash to cash cycle (C2C) al menos de las compras más impo ¿Tu organización revisa la cartera de clientes? ¿Tu organización revisa las políticas de suministro? ¿Tu organización revisa el catálogo de productos y servicios? ¿Tu organización revisa los acuerdos de nivel de servicio (ANS)? ¿Tu organización revisa sus protocolos de comunicación con clientes y proveedores? ¿Tu organización ha planteado tres escenarios posibles ante la posibilidad de ocurrencia de un ¿Tu organización celebra las quick wins que consigue? ¿Tu organización dispone de un Supply Chain Resilence Management (SCRM)? ¿Tu organización dispone de sistemas para evaluar la resiliencia de su estructura logística? ¿Tu organización dispone de sistemas para evaluar la resiliencia de producto? ¿Tu organización dispone de sistemas para evaluar la resiliencia de cadena? ¿Tu organización está invirtiendo en tecnologías que ayuden a mejorar la resiliencia logística? ¿Tu organización dispone de una distribución de costes por áreas o procesos logísticos? 12. LAS SIETE GRANDES DUDAS DE LA EMPRESA LOGÍSTICA ANTE EL RETO DE LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL Con frecuencia, las crisis sociales y económicas suelen impulsar a las organizaciones a tomar decisiones obligadas por los acontecimientos. Antes de la pandemia, la transformación digital de la actividad logística era un objetivo que ya se estaba planteando en el sector como la principal ventaja competitiva entre cadenas logísticas. En muchas compañías importantes ya constituía un objetivo que se pretendía alcanzar a medio-largo plazo y se veía como una realidad en la cartera de inversiones que se iban a realizar y de tecnologías que se iban a implementar. En este punto se encontraba el sector cuando estalló el brote en Wuhan (China) y empezaba a extenderse a otros países. Esta circunstancia puso de manifiesto que las empresas que habían empezado a invertir, investigar, desarrollar e implementar programas de TD en sus actividades logísticas soportaban mejor los efectos disruptivos que la crisis estaba provocando en las cadenas logísticas. Fue desde luego un ejemplo de cómo poner en valor real una ventaja competitiva. En vista de estos resultados, se espera que muchas compañías, de cualquier tamaño, apuesten por empezar o reactivar sus procesos de TD, ya no con el objetivo de ganar competitividad, sino simplemente de poder sobrevivir empresarialmente ante los nuevos requerimientos tanto de novedosos modelos de negocio como de los cambiantes hábitos de consumo de los clientes (clientes 5.0). Una vez inmersos en este contexto de necesidad de transformar digitalmente nuestros procesos logísticos, es conveniente no cometer errores empresariales, pero sobre todo organizacionales, para que la TD de la actividad logística sea un éxito, entendiendo este como un rápido retorno de la inversión que suponga un importante ahorro de costes operativos logísticos. 1. La transformación digital es, ante todo, un proceso Transformarnos digitalmente no significa hacer cosas diferentes, sino hacerlas de distinta manera. Según la consultora McKinsey[19], «más del 70 % de los programas de TD fracasan». Figura 12.1 Las siete grandes dudas de la empresa logística ante la transformación digital Una alta cuota de este porcentaje de fracasos se deriva de que muchas organizaciones no entienden que, ante todo, una TD es un proceso y, como tal, tendrá que pasar inexorablemente por un conjunto de etapas y cambios que afectarán no solo a los procedimientos operativos (logísticos, en este caso) de la compañía, sino también a su estructura y cultura empresarial. Como en todo proceso, la urgencia por realizar esta transformación no será una buena compañera de viaje. Planificar significa ahorrar, por lo que debes tener un plan, aunque en primera instancia no sea el mejor, para transformar digitalmente tu actividad logística. Sin un plan no podrás obtener buenos resultados. Piensa en un proceso de TD como en la receta de un buen plato de comida. El resultado final, un plato delicioso que satisfaga a tus comensales, viene precedido de una receta bien explicada, bien documentada y sencilla de ejecutar. Por ello, ten una receta para tu transformación digital con los pasos más generales y, basándote en ellos, ve incluyendo operaciones más concretas y detalladas. Cada etapa del proceso necesitará su tiempo y sus recursos; no todas las etapas requieren los mismos recursos ni igual tiempo para su ejecución. Diseña tu proceso de TD, planifica cuidadosamente cada paso y añade a cada uno los recursos humanos, técnicos y temporales que requieran y los resultados aparecerán por sí solos como por arte de magia. 2. La transformación digital debe estar centrada en nuestros clientes El proceso debe planearse minuciosamente, y para ello una técnica muy interesante consiste en hacerse preguntas. La primera es clara: ¿por qué se debe comenzar un proceso de TD en la actividad logística de nuestra organización? La respuesta parece obvia: porque nuestros clientes 5.0 demandan unos servicios que no podrán verse satisfechos si la organización no transforma digitalmente sus procesos logísticos. La segunda pregunta también evidente: ¿de dónde tiene que partir la TD de nuestra logística? De nuestros clientes. El enfoque debe fijarse en ellos. Ninguna transformación digital empresarial puede tener éxito si no dirige sus recursos de cambio digital hacia aquellos para los que están destinados sus productos y servicios, es decir, sus clientes. Por tanto, la transformación digital de la cadena logística ha de empezar por el eslabón más cercano al cliente, ya que ahí es donde conseguiremos un mayor impacto en el servicio al cliente y también los primeros éxitos basados en la obtención de ventajas competitivas notables. Centrarse en primer lugar en procesos que impactan más directamente sobre el cliente de nuestras cadenas de suministro tendrá también un beneficio derivado de la reducción del ya comentado y pernicioso efecto látigo, ya que su origen parte de cambios radicales en la demanda de los clientes y cualquier mejora en los procesos a través de su TD que minimice este efecto se verá recompensando en el resto de la cadena. 3. La transformación digital no es solo aplicar tecnología a nuestros procesos y operaciones Uno de los mayores errores que puede cometer una organización cuando comienza un proceso de transformación digital es reducirlo a una mera implantación de tecnologías, normalmente diferentes, heterogéneas, no ligadas entre sí (no escalables) y sin ningún análisis de beneficio operativo-económico realista y medible que avale tanto su compra como su implementación. La fórmula del éxito empezará haciéndose las siguientes preguntas: ¿son necesarios todos los procesos logísticos de mi organización? ¿Los objetivos para los que fueron creados siguen siendo los mismos o han cambiado? ¿Estoy midiendo su rentabilidad y productividad? ¿Cómo se podrían mejorar y hacerlos más eficientes? Por supuesto, toda TD está dirigida finalmente a implantar tecnología, pero no hacerse estas preguntas y, peor aún, no contestarlas antes de implantarla sin más no solo no supondrá hacer las cosas mejor, sino que ello conllevará, inexorablemente, hacerlas peor aún más rápidamente. Hacer las cosas bien, desde el principio, empezará por analizar minuciosamente los procesos logísticos clave de la organización tomando como punto de partida los más cercanos al cliente. Esto servirá para conocer si el objetivo para el que fueron creados estos procesos sigue estando vigente y, por tanto, si continúan siendo necesarios o son prescindibles. Para averiguarlo, medir el impacto de estos procesos sobre el servicio final al cliente será una buena manera de detectar cualquier anomalía y, con ello, cualquier posible mejora. Optimizar y hacer más eficientes los procesos logísticos significa simplificarlos todos antes de implantar tecnología, lo que pasa por analizar sus objetivos (su impacto sobre el cliente), sus operaciones, los recursos que estamos destinando a ellos, sus interacciones con otros procesos logísticos o empresariales y, finalmente, su rentabilidad económica. Simplificar los procesos logísticos antes de implantar tecnología en ellos es siempre un buen punto de partida para asegurar una TD exitosa. 4. La transformación digital es un cambio organizacional y cultural Un proceso de transformación digital implica irremediablemente un proceso de cambio organizacional y cultural que habrá que saber manejar con destreza si se quiere conseguir que sea realista y beneficiosa para la entidad. Suponer que una transformación de este tipo no producirá cambios en nuestra organización y cultura empresarial es ser poco realista. Una TD es un proceso con sus distintas etapas, pero también un ejercicio de mejora continua que aboga por el cambio continuo y la adaptación constante de las estructuras de la empresa y sus procesos a las nuevas circunstancias imperantes en cada momento coyuntural y social. Conocer en profundidad la cultura y los valores de la compañía antes de comenzar este proceso en las actividades logísticas es una buena receta para vislumbrar posibles cuellos de botella y rechazos en su desarrollo y supondrá vaticinar con antelación si los cambios que traerá la TD repercutirán en la organización como un ligero movimiento sísmico o como un terremoto de grado 7 en la escala de Richter. Su estrategia y su planificación puede estar muy bien trabajada y analizada, pero recuerda siempre la famosa frase de Peter Drucker: «La cultura se come a la estrategia en el desayuno». Procura que la transformación digital de tu actividad logística no sea el plato principal del desayuno de la cultura de tu empresa. 5. La transformación digital es convertirse en una empresa millennial Ante todo, la TD de nuestra actividad logística tiene que ser un ejercicio de análisis constante de cambios en los hábitos de los clientes de nuestras cadenas de suministro. Cualquier cambio en estos debe suponer al menos replantearse cualquier etapa del proceso. Al final no debemos olvidar que esta transformación tiene como objetivo satisfacer las necesidades del cliente, por lo que hemos de estar atentos a cualquier cambio de tendencias en dichas necesidades. A pesar de las disrupciones que se pueden dar en la cadena de suministro derivadas de hechos puntuales y anormales en su ocurrencia, hay que pensar que un cambio que ya es inevitable y que tiene que hacernos replantearnos la TD de nuestros procedimientos logísticos es que nuestro cliente presente y futuro es ya un millennial. Sea este un adjetivo calificativo que podamos relacionar con la franja temporal de nacimiento de nuestros clientes o con los hábitos y maneras en los que están interactuando con su entorno, el modus operandi millennial es ya una realidad, o lo será muy pronto. Analizar las formas en las que este cliente quiere y desea relacionarse a nivel logístico con nuestras cadenas será una manera inteligente y realista de ofrecer el servicio más adecuado y, con ello, obtener una ventaja competitiva frente a otras cadenas que no tienen esta perspectiva de la realidad. Por este motivo, diseñar la estrategia de transformación digital logística junto con los equipos de Ventas y Marketing de nuestras organizaciones supondrá partir de una base sólida para alinear el proceso de TD logística con la estrategia del modelo de negocio de nuestras compañías. 6. La transformación digital debe estar impulsada desde arriba Uno de los ingredientes del éxito de la transformación digital de la actividad logística es que debe venir impulsada organizativamente «desde arriba». Si el enfoque principal de esta transformación ha de estar en el cliente millennial, es decir, en el cliente 5.0, el impulso principal tiene que partir de la dirección de la organización. Una TD que no esté apoyada desde su inicio por la alta dirección, es decir, por los que pueden tomar decisiones estratégicas profundas y de calado, está destinada al fracaso casi desde su mismo nacimiento. Con esto no pretendemos decir que el origen o el planteamiento de acometer un proceso de TD en nuestra actividad logística deba partir de la alta dirección. De hecho, esto normalmente no ocurre así, sino que suele proceder de otras dimensiones empresariales más operativas o que están más «pegadas» a las necesidades del cliente. Pero una vez que te plantees la necesidad de abordar una transformación de este tipo en el ámbito logístico (venga de donde venga la iniciativa), será el momento en el que la alta dirección tome una importancia decisiva para que el proceso tenga la tensión y el impulso continuos y constantes no solo al iniciarla, sino en su desarrollo total. Cabe aquí plantearse la siguiente pregunta: ¿en qué consistirá este impulso? En primer lugar, en entender la necesidad de acometer dicho proceso. Es muy probable que quienes tienen la capacidad de tomar decisiones importantes y profundas comprendan la dimensión y necesidad de realizar una TD en el ámbito logístico. Esto servirá al menos para que valoraren y apoyen en última instancia y sin reservas la transformación digital. Después el impulso de la alta dirección deberá centrarse en dos aspectos: en la participación activa en el proceso de planificación de la TD, lo que supone estar visiblemente al frente del mismo, al menos durante las primeras etapas, con un liderazgo que fortalezca el interés capital para su organización; y en apoyar económica y financieramente el proceso con todos los recursos necesarios para poner en marcha una transformación realista en el ámbito logístico de la organización. Nuestro consejo es que, si el proceso no tiene un impulso real y efectivo por parte de la alta dirección de la organización, no se inicie. Siempre hay algo peor que no empezar una transformación digital: iniciarla y dejarla sin acabar. 7. La transformación digital tiene un arma secreta: el talento de las personas La TD se debe apoyar en tres pilares fundamentales: cliente, cultura organizacional y alta dirección. Pero queda por describir un cuarto pilar: el talento de las personas que integran la organización en su dimensión logística. Suele ser un error común a la hora de planificar una TD dejar al margen de la ecuación la variable humana de su talento. Partir de una situación realista de nuestro ámbito logístico en relación con su talento humano nos evitará desagradables sorpresas en etapas más avanzadas del proceso. Por este motivo cabe plantearse algunas preguntas clave para conocer cuál es el estado real del talento humano logístico de nuestra organización: ¿se conoce de manera pormenorizada el nivel competencial de todo el personal que trabaja en las actividades logísticas de la organización? ¿Existe una experiencia previa en procesos de TD por parte del personal logístico? ¿El talento humano actual disponible en el ámbito logístico es el idóneo para poder abordar un proceso de este tipo? ¿Será necesario adquirir este talento fuera de la empresa? ¿Qué iniciativas se pueden poner en marcha para potenciar el talento humano en el área logística que apoyen la TD? Estas preguntas y alguna más que pueda surgir de ellas serán el punto de partida para analizar las posibilidades realistas de la transformación digital. Conocer en profundidad el talento humano del área logística no garantizará que este proceso un éxito, pero de lo que estamos seguros es de que no analizar su situación, actual y futura, asegurará su fracaso. 13. TECNOLOGÍAS DISRUPTIVAS QUE FORMARÁN PARTE DE LA LOGÍSTICA 5.0 Uno de los dos pilares fundamentales de la logística 5.0, junto con el desarrollo y la potenciación del talento humano en el ámbito de la cadena de suministro, es el de las tecnologías que forman parte de la TD en la que debe sumergirse la actividad logística. 1. Qué nos dicen las grandes consultoras: las tecnologías logísticas bajo la lupa de los datos Es curioso apreciar cómo predicciones realizadas sobre tecnologías que aplican a la actividad logística y a sus cadenas de suministro hace ya casi un lustro se han convertido en realidad. Un ejemplo que llama particularmente la atención es el de la publicación realizada por la consultora McKinsey & Company en 2016, Supply Chain 4.0: the next generation digital supply chain[20], donde se destacaban casi todas las tecnologías que actualmente se están investigando y desarrollando empresarialmente en el ámbito logístico. En este artículo se incluían los drones como herramientas para el reparto de mercancías, los vehículos guiados automáticamente (AGV) para el movimiento de bienes a nivel intralogístico, los equipos y máquinas como generadores de datos para obtener información sobre capacidades productivas y mantenimientos (IoT), la transparencia en los datos para aumentar la exactitud y seguridad de los pronósticos (blockchain) y la visibilidad E2E de la cadena a través del manejo grandes volúmenes de datos para predecir situaciones inesperadas (big data). Pero no solo McKinsey & Company acertó en sus predicciones: la compañía DHL también vaticinó en 2015 la utilización de la realidad virtual aumentada (RA) en el ámbito intralogístico a través de su estudio Augmented Reality in Logistics[21], donde se describían las distintas posibilidades de esta tecnología en entornos de almacén y sus diferentes aplicaciones, sobre todo en el contexto del visual picking. Otros ejemplos, también en 2015, los encontramos en los artículos Getting Ready for Industrie 4.0[22] y What Supply Chain Leaders Need to Know about Industrie 4.0[23] de la consultora Gartner, donde se ponían de relieve tecnologías como IoT, big data y data analytics en el ámbito futuro de la industria 4.0 en el que se englobaba la cadena de suministro (supply chain) 4.0. La consultora Everis, en su estudio SMART Industry 4.0[24], ya corroboraba y concretaba en 2018 lo que anteriormente estas grandes consultoras habían vaticinado en referencia a la TD como gran reto de la cadena de suministro 4.0. Dentro de esta transformación destacaba que el objetivo de la digital supply chain estaría centrado tecnológicamente hablando en herramientas que ayudarían a la visualización de pedidos y a la planificación de demanda e inventarios. Y en la actualidad, ¿qué podemos esperar del desarrollo de las herramientas que apoyarán la TD hacia una logística 5.0? Para contestar a esta pregunta utilizaremos el séptimo y último informe de una serie de informes similares sobre tecnologías disruptivas en la cadena de suministro: MHI Annual Industry Report. Embracing the digital mindset. Connecting data, talent and technology in digital supply chains[25]. Data de 2020 y es de la consultora Deloitte. En este informe, que se apoya en una encuesta realizada a mil profesionales de la cadena de suministro, un 42 % en una horquilla de dirección entre los CEO y directores de departamento, se realiza un análisis exhaustivo de la tecnología actual y futura de la actividad logística. El informe incluye una representación gráfica que refleja el estado o grado de implementación empresarial de las tecnologías disruptivas más destacadas en diferentes escenarios temporales: actualidad, de uno a dos años, de tres a cinco años y a más de seis años vista. De este gráfico resumen se pueden extraer conclusiones interesantes. Estas son las más relevantes: Las tecnologías con mayor implantación en la actualidad son: cloud computing (59 %), sensores e identificación automática (42 %), herramientas para la optimización de inventario y red (40 %), robótica y automatización (39 %) y herramientas para el análisis predictivo y prescriptivo (big data) (28 %). En un plazo entre uno y dos años destacan: herramientas para la optimización de inventario y red (34 %), herramientas para el análisis predictivo y prescriptivo (big data) (31 %), IoT, sensores e identificación automática e IA (26 %) y blockchain (24 %). De tres a cinco años sobresalen: herramientas para el análisis predictivo y prescriptivo (big data) e IoT (23 %), IA y blockchain (22 %) y AGV y drones (17 %). A más de seis años vista destacan: IA (17 %), AGV y drones (14 %) y blockchain (12 %). Para finalizar, dentro del mismo informe se pone de relieve entre los resultados obtenidos la potencial disrupción de varias tecnologías en la actividad logística para crear una ventaja competitiva en un horizonte temporal de diez años. Se destacan las siguientes: robótica y automatización (67 %), sensores e identificación automática (59 %), herramientas para el análisis predictivo y prescriptivo (big data) (57 %), IA (56 %), IoT (54 %), AGV y drones (53 %), cloud computing (44 %) y blockchain (33 %). A la vista de estos datos, nueve serán las tecnologías que más impacto tendrán en la logística y en la cadena de suministro. Las describimos brevemente, a excepción del big data, al que dedicaremos un capítulo completo. Figura 13.1 Tecnologías disruptoras en logística y en la cadena de suministro. 2. Internet de las cosas (IoT) y computación en la nube (cloud computing) Cuando los objetos, máquinas y personas están permanentemente conectados a Internet enviando información continua en tiempo real, estamos utilizando IoT. El IoT se presenta como un conjunto de herramientas tecnológicas que nutren a los sistemas big data y que, en el ámbito de la cadena de suministro, supone que todos los componentes o agentes que fluyen por ella son potenciales emisores de información de la que pueden servirse otras tecnologías destinadas a aumentar la visibilidad E2E de la cadena y la toma de decisiones posterior, como, por ejemplo, la inteligencia artificial. Su arquitectura consta de tres grandes bloques: sensores y actuadores integrados físicamente en el agente, conectividad de dicho agente con otros agentes y aplicaciones que filtran y transforman los datos extraídos en información útil y con valor para la cadena. Sus aplicaciones en el ámbito logístico y de la cadena de suministro son múltiples. Se pueden agrupar en las siguientes categorías: Gestión de carga o frieght management. Incluye el seguimiento de contenedores en terminales portuarias, en buques y en los acarreos de origen y destino (con el apoyo de sistemas de posicionamiento global [Global Positional Systems, GPS] y telemetría), el control de temperatura, la trazabilidad de paso o movimiento, el control de rotura de carga, etc. Gestión de flota o fleet management. Abarca el seguimiento de flota (camiones, buques, etc.), la monitorización en ruta, el control del combustible y de una conducción eficiente, tiempos de parada, entre puntos de carga/descarga y entre mantenimientos, etc. Gestión de activos logísticos o asset management. Se centra en el seguimiento de personas (p. ej., repartidores), el seguimiento y control de equipos de manutención y manipulación de mercancías, el control de ocupación de sistemas de soporte de cargas, el control de sistemas automáticos, AGV, etc. Sistemas de gestión de almacenes e inventario o Warehouse Management System (WMS). Incluye controles de acceso al almacén, movimientos de mercancía intralogísticos (con apoyo de sistemas de identificación por radiofrecuencia, Radio-Frequency IDentification[RFID]), realización de inventarios a tiempo real, control de niveles de stock de seguridad, nivel de ocupación de andenes, etc. Además del IoT, una herramienta tecnológicamente complementaria que está ayudando a transformar digitalmente la cadena de suministro es el cloud computing, que permite un acceso rápido y flexible a opciones tecnológicas de gestión de información y grandes volúmenes de datos casi sin limitación de almacenamiento virtual. Esto ayuda a la cadena, cualquiera que sea su tamaño, a poder optar a un conjunto de soluciones software que hacen aumentar la visibilidad y la transmisión de información a lo largo de la misma, flexibilizar los procesos, aumentar la rapidez de acción ante disrupciones inesperadas y potenciar la coordinación y sincronización de actuación entre agentes de la misma cadena. 3. Blockchain Se ha comentado reiteradamente antes que por la cadena de suministro discurren tres tipos de flujos: de mercancías, de dinero y de información. Pues bien, blockchain aplicado al ámbito de la logística se ha utilizado para aumentar la confianza sobre los datos (en definitiva, sobre la información) entre los agentes interactuantes en la cadena. IoT y blockchain se podrían ver como un binomio inseparable donde el primero genera datos valiosos y el segundo les aporta seguridad en su discurrir por la cadena logística. Blockchain es un sistema abierto de registros de operaciones altamente encriptados que pueden ser visualizados por los agentes de la cadena de suministro a través de bases de datos compartidas y protegidas. Lo que hace verdaderamente interesante a blockchain es que no necesita ningún «ente» externo a la cadena que se encargue de realizar esta operativa ya que todos los agentes implicados en la cadena de suministro actúan como verificadores de la seguridad de los datos que se están transmitiendo. Cada vez que un agente de la cadena introduce datos (información) en ella, esta nueva información se transmite a todos los nodos (o agentes implicados en la operativa) para que validen individualmente dicha información. Una vez que esta información ha sido validada por todos los agentes de la cadena, se añadirá de forma permanente e imborrable porque todos realizarán una copia de seguridad en su servidor. Con esto se consigue que la veracidad de los datos sea total, pues la custodia de esta información no depende de un único agente de la cadena, sino de todos los eslabones que la forman. Con esta tecnología se dota de mayor transparencia, solidez, confianza y seguridad a uno de los flujos más sensibles de la cadena de suministro: la información que se intercambia dentro de ella. 4. Realidad virtual aumentada Consiste en el uso de un conjunto de dispositivos, denominados inteligentes, que añaden información visual en tiempo real a la información física ya existente. Esta tecnología, unión de otras, tiene numerosas aplicaciones en el ámbito intralogístico de la cadena de suministro: diseño de instalaciones logísticas (naves, almacenes y CD), procesos operativos de ubicación de producto, realización de inventarios, procesos de picking —acelerando la búsqueda y la recogida del producto optimizando los tiempos e incrementando la productividad — y ayuda a los programas de capacitación en el uso de maquinaria y de herramientas logísticas a los operarios de distintas infraestructuras logísticas. 5. Cobots, vehículos guiados automáticamente (AGV) y drones La automatización de los procesos intralogísticos ha venido de la mano de diversas tecnologías que logran aumentar su rentabilidad a través de una mejora sustancial en la eficiencia de ejecución operativa. Los tres grandes exponentes de esta automatización son los cobots (robots colaborativos o collaborative robots), AGV y drones. Robots colaborativos (cobots). Son robots estructural y visualmente sencillos (en la mayoría de los casos se trata simplemente unos brazos robóticos) creados para trabajar junto a humanos en una cadena de producción o en cualquier entorno logístico-operativo de la organización. Sus características operativas los hacen tremendamente útiles para su uso en sistemas logísticos: poca necesidad de espacio para que trabajen, adaptación a cualquier tarea y entorno industrial, fácil programación y requerimiento de un nivel de inversión mucho más bajo que otros sistemas robotizados. Vehículos guiados automáticamente (AGV). Son vehículos no tripulados de conducción autónoma que se utilizan para el movimiento de materiales en entornos productivos y logísticos (líneas de ensamblaje, picking, etc.). Están sustituyendo claramente la función operativa que hasta no hace mucho realizaban operarios de producción y logística con ayuda de transpaletas y carretillas eléctricas para trasladar mercancía desde zonas de almacenamiento hasta zonas productivas de la organización. Estos dispositivos, como su propio nombre indica, están guiados de forma autónoma a través de varías tecnologías: filoguiado, optoguiado, mapeado 2D3D, guiado láser, con visión artificial y también por señal wifi. Los AGV, que en principio fueron diseñados para trabajar en zonas de alta intensidad productiva, con rutas preestablecidas y flexibilidad muy limitada, actualmente se están utilizando masivamente en grandes CD y almacenes y han tenido un importante impulso desde que la empresa de distribución y logística Amazon creara sus almacenes dinámicos fundamentados en AGV de baja gama capaces de facilitar y agilizar el proceso de picking mediante el sistema producto a operario. Drones. Son dispositivos no tripulados pero en este caso aéreos y guiados de manera remota. Sus principales ventajas son su facilidad de acceso a lugares complicados para otros medios de transporte convencionales y su nulo efecto contaminante en el medioambiente. Logísticamente su uso se está centrando básicamente en zonas de almacenamiento interno (donde se aplican a la realización de inventarios, transporte indoor empresa, seguridad de recintos y visualización y control de dispositivos a distancia) y en zonas abiertas (su aplicabilidad y desarrollo se está centrando principalmente en el reparto de productos en zonas remotas y en el reparto capilar o de última milla, unido claramente al modelo de negocio del ecommerce). Aunque ningún experto duda de la aplicabilidad y utilidad en el futuro de los drones, actualmente cuentan con unas importantes limitaciones; las primeras, normativas, ya que existe una fuerte carga regulatoria sobre su uso que los limita en su desempeño en el reparto de última milla. Por ejemplo, en Estados Unidos, con limitaciones normativas menos estrictas que en Europa, su empleo está restringido a mantener en todo momento una línea de visión entre el dispositivo y quien lo dirige. Pero a pesar de las importantes barreras normativas, caducarán con el tiempo, como ya pasó con otras tecnologías (p. ej., tecnología RFID) de las ya nadie duda de su usabilidad y aplicabilidad casi sin limitación alguna. Bajo nuestro punto de vista, las limitaciones más importantes se encuentran englobadas en su apartado técnico. Sus restricciones técnicas más importantes en la actualidad son su autonomía y la distancia que deben cubrir, su sistema de comunicaciones, junto con su seguridad y fiabilidad de uso. 6. Inteligencia artificial Sin la inteligencia artificial el big data carecería de sentido porque consigue operar grandes volúmenes de datos que después se utilizan para tomar decisiones, que pueden tomarse de manera automática gracias a la IA. La inteligencia artificial se viene estudiando desde hace más de medio siglo, pero no ha sido hasta ahora, cuando existen sistemas de computación que pueden manejar grandes volúmenes de datos con relativa rapidez, cuando realmente ha podido desarrollar todo su potencial. Existen dos partes bien diferenciadas dentro de la IA pero que a su vez se complementan: Aprendizaje automático o machine learning. Se basa, como su propio nombre indica, en el aprendizaje sin intervención humana de los ordenadores sin ser explícitamente programados. El ordenador recibe un conjunto de datos y aprende por sí mismo reconociendo patrones entre los datos y haciendo una predicción. Así es su funcionamiento en esencia. Aprendizaje profundo o deep learning. Es una evolución del anterior, y en su forma de aprender e interconectarse con el mundo exterior supone un desarrollo hacia la «humanización» de la IA a la hora de tomar decisiones dentro de cualquier contexto operativo. Su técnica consiste en recibir grandes conjuntos de datos, clasificarlos y encontrar correlaciones entre ellos. La conectividad entre estos datos imita el cerebro humano y su sistema neuronal de tal forma que, cuantos más datos estén disponibles, más precisa será la predicción y más acertada la toma de decisiones final. La aplicabilidad logística de la IA es el resultado de utilizar todas las tecnologías comentadas anteriormente en este mismo capítulo (IoT, blockchain, RA, cobots, AGV y drones) y alguna más, junto con el big data. Principalmente lo que se consigue con todas es un conjunto de datos, información útil, que nutre a los sistemas de IA para tomar una decisión lo más precisa y acertada posible dentro de las alternativas posibles. El uso de IA está siendo masivo en uno de los campos logísticos donde existe mayor espacio de desarrollo y en el cual se necesita obtener importantes mejoras, tanto en la eficiencia de procesos operativos como en los costes asociados a ellos. Nos referimos, como estarás imaginando, a la distribución capilar y de última milla resultado del modelo de negocio basado en el ecommerce. Estos desarrollos se están beneficiando de la evolución que están teniendo las principales urbes mundiales en su transformación en smart cities, y la generación de datos útiles en tiempo real que pueden generar todas estas tecnologías es muy necesaria para las aplicaciones basadas en IA. 14. VISIBILIDAD 5.0: ELIMINAR LOS PUNTOS CIEGOS DE LA CADENA DE SUMINISTRO En el momento de escribir este libro las condiciones son idóneas para que se puedan planear dos vías de acción de la actividad logística: la primera es que dicha actividad se quede anclada en la praxis estratégica y operativa de la última década y la segunda que la actividad logística sea capaz de sufrir una metamorfosis tan radical que la haga salir reforzada en estos momentos de incertidumbre económica y social. Situemos el contexto para entender mejor esta reflexión. Externamente, es decir, fuera de las organizaciones y de las cadenas de suministro, desconocemos cómo se comportará la demanda (¿se incrementará?, ¿disminuirá?, ¿cuándo lo hará?, ¿en qué cantidad?, ¿de qué manera?, ¿en qué sectores y mercados?, etc.) y la oferta (¿qué productos y servicios se podrán ofrecer?, ¿qué hará nuestra competencia?, ¿qué proveedores podrán abastecernos?, etc.). Internamente tampoco mejora la perspectiva: ¿sigue vigente el modelo de negocio de nuestra organización?, ¿nuestra estructura logística y la de la cadena de suministro son las más adecuadas ante los cambios y exigencias de la demanda?, ¿los recursos humanos logísticos de la organización tienen las capacidades y habilidades formativas y profesionales necesarias?, ¿contamos con los mejores equipos e instalaciones?, ¿los grupos de interés con los que actualmente trabajamos siguen siendo válidos para nuestra estrategia de negocio?, ¿existen otras alternativas?, etc. De acuerdo con este entorno, es evidente que gran parte de los interrogantes anteriormente planteados tienen su origen en que el cliente, tal cual se conocía, ha cambiado, es nuevo, y se debe empezar a plantear la actividad logística de acuerdo con sus exigencias. Si la logística tiene que evolucionar hacia una logística 5.0, es porque se está ante un cliente 5.0. El éxito o el fracaso en esta coyuntura global pasa por tener una gran capacidad de adaptación a los cambios (incluso provocar dichos cambios si eso favorece nuestros intereses) y por flexibilizar toda la actividad logística, convirtiendo la rigidez y jerarquía de nuestros procesos en estructuras líquidas que consigan una mayor resiliencia ante disrupciones imprevistas (y que incluso puedan obtener una ventaja competitiva de su ocurrencia). Todo ello obliga a que nuestras actividades logísticas se vuelvan más transparentes y a que la cadena de suministro aumente radicalmente el grado de visibilidad. En definitiva: para lograr una logística 5.0, antes hay que conseguir una visibilidad 5.0. 1. Desafíos a los que se enfrenta la visibilidad 5.0 La visibilidad 5.0 es lograr una visibilidad de cadena E2E o visibilidad 360°. Esto significa hacer completamente transparente la forma logística de operar en toda la cadena y tener con ello la capacidad de interpretar los cambios o disrupciones en la demanda, en el suministro de bienes, en la fabricación, en los inventarios y en los activos logísticos. La visibilidad se consigue fundamentalmente a través de cuatro variables: información, estandarización, confianza y tecnología, que determinan los desafíos a los que se enfrenta la visibilidad 5.0 y que vemos en el siguiente gráfico. Figura 14.1 Desafíos de la visibilidad 5.0 Más información y más precisa. El cliente 5.0 categoriza principalmente su experiencia de compra a nivel logístico como satisfactoria o no satisfactoria de acuerdo con la cantidad de información a la que puede tener acceso y también con el nivel de precisión con el que se facilita dicha información. Aquí el desafío principal para la visibilidad 5.0 radica en que no se dispone en la mayoría de las ocasiones de la información en forma (cantidad y utilidad) y tiempo (online) que reclama el cliente. Necesidad de estandarización operativa. La visibilidad 5.0 necesita nutrirse de datos e información que procedan de actividades logísticas cuyos procesos y operaciones estén estandarizados y automatizados. El reto principal en este aspecto es que no existe uniformidad ni en protocolos de actuación ni en procesos y operaciones automatizadas entre los agentes de las cadenas de suministro que puedan surtir de datos homogéneos y estructurados a las tecnologías que apoyan la visibilidad 5.0. Esto refleja que dentro de una misma cadena existen diferentes velocidades de desarrollo tecnológico y de protocolos operativos que alejan de una posible estandarización global la visibilidad de la cadena. Confiabilidad de los datos. Disponer de información aislada, no compartida, no verificada, no homogeneizada y no estructurada es dotar de una ceguera absoluta a nuestra cadena y a todas las actividades logísticas que se realicen dentro de ella. La visibilidad 5.0 supone sobre todo un compromiso de confianza entre los miembros de la cadena de suministro por hacer que la información fluya entre sus componentes, como lo hacen sus productos. No puede haber una cadena de suministro eficiente si no existe una transmisión ni se puede compartir información confiable a través de ella. El valor de la información se basa en la uniformidad y el nivel de cohesión de los datos que pueden proporcionar todos los agentes que la integran. No es útil que la mayoría de los integrantes de la cadena dispongan de información de alta calidad si todavía hay miembros para los que resulta opaca y poco fiable, pues sería similar a llenar el mapa informativo de la cadena con agujeros negros (apagones informativos) que pueden provocar que algunos miembros puedan inducir o inferir situaciones de riesgo o de normal funcionamiento que no son reales. Colaboración, cohesión e integridad informativa tienen que ser los parámetros que avalen una experiencia confiable y satisfactoria de compra al cliente de nuestra cadena. Tecnología y datos en tiempo real. La visibilidad 5.0 se enfrenta a la necesidad de tener que apoyarse en tecnologías que doten a la información recogida de un valor basado en su captación, tratamiento y transmisión «instantánea» que provoque en la actividad logística una flexibilidad operativa que permita cierto margen de maniobra ante eventos disruptivos no previstos. Por tanto, el desafío en este apartado reside en escoger tecnologías capaces de dotar a la cadena de suministro de información útil en tiempo real de los bienes que discurren a lo largo de ella. 2. Torre de control para lograr una visibilidad de extremo a extremo (endto-end, E2E) Imagina que circulas con tu coche por una carretera secundaria no muy transitada que no conoces, con poca luz, mal pavimentada y mal señalizada y en la que además existe una niebla espesa que te impide ver más allá de unos pocos metros. ¿Te imaginas conducir en esta situación? Pues esta misma sensación es la que experimentan muchos profesionales logísticos cuando tienen que tomar una decisión en sus cadenas logísticas. Para ayudar a los profesionales en su actividad de planificación logística existe un concepto relativamente novedoso que ayuda a hacer efectiva una visibilidad 5.0. Este concepto, que ya se ha transformado en herramienta operativa dentro de algunas organizaciones, es la torre de control logística (logistics control tower), cuya idea parte del mismo concepto y uso de las torres de control aeroportuarias, ya que su objetivo es poder ofrecer una visión E2E a tiempo real (dentro de lo posible) de cada parte de la cadena de suministro y de las actividades logísticas que en ese momento se estén desarrollando para, partiendo de esta información, estar en la mejor disposición posible para tomar decisiones rápidas y ajustadas a la realidad de acuerdo con las variables y los eventos que en este momento se estén produciendo. Ver figura 14.2. Torre de control logístico. 3. Cómo poner en marcha nuestra torre de control Poner en funcionamiento una torre de control logístico no es implementar un sistema de planificación de recursos empresariales (Enterprise Resource Planning, ERP) o un cuadro de mando, sino que va mucho más allá. Por este motivo, es un proceso que se tiene que ir poniendo en marcha de manera paulatina para ir refinando y parametrizando la herramienta a las necesidades concretas de la organización y de su cadena logística. Los pasos que hay que seguir para poner en marcha nuestra torre de control logístico son los siguientes: Figura 14.3 Pasos para la puesta en marcha de la torre de control logístico Paso 1. Analizar y simplificar los procesos logísticos actuales de la cadena. Es necesario para garantizar que, de base, no estamos introduciendo errores que influyan en la información que nos brinda la torre de control. De nuevo, para poder realizar este tratamiento de procesos, recomendamos utilizar dos herramientas ya comentadas anteriormente: el mapa de procesos y el mapa de relaciones. Paso 2. Diseñar e implementar indicadores de cadena. Analizados y simplificados los procesos logísticos, hay que pensar en la información útil que nos tiene que ofrecer la torre de control. Estudiar la cadena y definir los datos y la información que queremos recabar de sus puntos «calientes» será el punto de partida para diseñar los KPI de donde se obtendrá la información. Estos KPI tienen que servir para adquirir información vital para la torre; por ello tanto su obtención como su cálculo han de ser lo más simple y rápido posible. Paso 3. Decidir el estándar de codificación. En esta etapa hay que decidir cuál será el estándar de codificación relativo al producto o a la unidad logística que va a discurrir por la cadena logística. El estándar debe dotar de calidad de trazabilidad a los bienes que fluyen en la cadena. Un ejemplo de norma estándar que se podría utilizar es el GS1 como organización mundial que lidera los más importantes estándares tecnológicos de codificación. Este estándar impone una metodología compuesta por cuatro fases: Identificar. GS1 permite identificar productos individuales, combinaciones de estos, unidades logísticas, localización de dichos productos, etc. Capturar. GS1 impone la utilización de una captura de datos (origen, lote, caducidad, seguridad, etc.) basada en el código de barras o bar code (EPC) y en smart labels, etiquetas inteligentes que posteriormente utilizan la tecnología RFID. Compartir. GS1, como estándar internacional, fomenta compartir datos entre los agentes de la cadena y sus grupos de interés. Usar. GS1 permite usar la información obtenida a través de los bienes donde se aplica su estándar para que se pueda realizar una trazabilidad efectiva E2E a lo largo de la cadena de suministro. Paso 4. Usar aplicaciones de integración de información. En este paso la pregunta que surge es qué hacer con los datos recolectados y cómo convertirlos en información operativa para nuestra torre de control. Para resolver esta cuestión tendremos que pensar en las apps más idóneas que recojan e integren los datos y faciliten la información final en tiempo real tanto de los procesos logísticos activos como de los bienes en curso dentro de la cadena. Han de elegirse de acuerdo con el formato de los datos capturados (json, xml, edifact, x12, idoc, csv, http, ftp, sfto, etc.). Paso 5. Crear cuadros de mando interactivos. Para dar valor a la información que nos facilite la torre de control, esta debe ser expuesta al analista logístico de forma que le ayude a sintetizar y a hacer más visuales los datos vitales de la cadena. Para ello se pueden utilizar cuadros de mando interactivos que permitan una asimilación rápida de la información. Paso 6. Evolucionar finalmente hacia la IA. Aunque este paso no es en la actualidad necesario, sí será recomendable prever que nuestra torre de control logística pueda implementar tecnologías que trabajen en entornos de IA para la toma de decisiones automática (sin intervención humana) y con ello aumentar la resiliencia de la cadena de suministro. 4. Tecnologías que hacen posible la visibilidad 5.0 Existen un conjunto de tecnologías que ayudan a conseguir visibilidad 5.0: Tecnologías que mejoran el pronóstico de la demanda. Ser capaces de prever con la mayor exactitud posible el pronóstico de la demanda es directamente proporcional a conseguir mayor visibilidad en la cadena de suministro, ya que esto permitirá programar y ajustar los recursos logísticos necesarios donde y cuando se vayan a necesitar dentro de la cadena y, por tanto, hacer visibles los posibles cuellos de botella que se puedan producir con la antelación suficiente para poder resolverlos de manera anticipada. Dentro de estas tecnologías destacamos como muy interesantes por su carácter predictivo y prescriptivo las relacionadas con business intelligence y big data. Tecnologías que aumentan la trazabilidad. Se ha descrito en el apartado anterior la importancia de conseguir una trazabilidad efectiva de los bienes que fluyen a través de la cadena de suministro. Esta trazabilidad puede lograrse, en primer lugar, con tecnologías de codificación e identificación (EPC y RFID) que acompañan al propio bien a lo largo de su viaje por la cadena y lo identifican unívocamente y, en segundo lugar, con la ayuda de herramientas IoT, donde los objetos alcanzan una conectividad en tiempo real de su estado y situación. Tecnologías que optimizan los procesos logísticos. Incluyen todas la herramientas software que permiten realizar un seguimiento y una gestión fiable de los activos logísticos tanto de la organización como del conjunto de la cadena. Por ejemplo: gestores virtuales de flota, sistemas de gestión de transporte (Transport Management Systems [TMS]), WMS y VMI), sistemas de planificación de inventarios y materiales (Demand Driven Material Requirements Planning [DDMRP]) y los ya tradicionales programadores de la producción MRP (Material Requirements Planning), germen de los actuales ERP. Tecnologías que simulan los procesos logísticos. Se refiere a todas las relativas a la simulación de procesos discretos. Estas aplicaciones permiten crear gemelos digitales (digital twins) para realizar sobre ellos todo tipo de pruebas, experimentación y administración de activos logísticos para optimizar en tiempo real la cadena logística. La ventaja de utilizar simulación mediante la generación de gemelos digitales es que permite representar modelos virtuales de situaciones y sistemas logísticos reales y, con ello, probar diferentes alternativas de toma de decisiones y estudiar sus repercusiones sin poner en peligro realmente ningún activo logístico de la cadena. Son ejemplos de herramientas que facilitan la posibilidad de realizar simulación FlexSim[26], AnyLogic[27], ProModel[28]y Arena[29]. Figura 14.4 Tecnologías para lograr visibilidad 5.0 15. EL BIG DATA EN LOGÍSTICA NO ES EL PRINCIPIO, PERO SÍ EL OBJETIVO FINAL DE LA LOGÍSTICA 5.0 Como sabes, el ciclo de vida de los productos es cada vez más corto y la demanda de productos más impredecible. Estas dos evidencias aparejan otras dos: la necesidad de aumentar la agilidad de los procesos logísticos y productivos basados en la interconectividad entre los miembros de la cadena y la demanda de una mayor colaboración, no solo entre ellos, sino también con los clientes de la cadena. Esto implica pasar de acciones y decisiones basadas en la experiencia y en la intuición comercial a otras fundamentadas en el análisis de datos más precisos que no solamente nos «cuenten» qué ha ocurrido, sino también qué está ocurriendo ahora y qué puede ocurrir en el futuro. En resumen, transformar el modelo de gestión responsivo de cadena de suministro tradicional a otro modelo proactivo basado en información proveniente de los datos que podemos extraer de nuestros clientes, es decir, diseñar la cadena de suministro siguiendo un modelo data centric. 1. ¿Cómo transforma el big data nuestra logística?: de la cadena de suministro a la cadena de valor 5.0 El big data brinda la oportunidad de pasar de una cadena de suministro a otra de valor 5.0 mediante la conversión de la primera en una cadena colaborativa y ágil (capítulo. 1) a través del análisis predictivo y prescriptivo de la demanda de los clientes, optimizando así los activos logísticos de la cadena y de las organizaciones que la componen. Esta transformación de la cadena de suministro en cadenas de valor 5.0 conlleva disminuir los errores y las inexactitudes operativas de los procesos logísticos, incrementar la productividad a través de una reducción significativa de costes y mejorar la experiencia del cliente de la cadena al aumentar la calidad del servicio que percibe. 2. ¿Cómo trabaja el big data para nuestra logística?: de los datos al valor ¿Pero qué es el big data? Es un conjunto de herramientas tecnológicas que permiten recopilar, almacenar, procesar y visualizar grandes conjuntos de datos. La posibilidad que existe en la actualidad de manejar enormes cantidades de datos, que hasta hace no mucho era impensable, permite a la inteligencia de negocio logística no solo realizar un análisis descriptivo de los datos (qué ocurrió y por qué), sino también añadir a dicho análisis otro predictivo (qué ocurrirá y por qué), e incluso un análisis prescriptivo (qué hacer cuando ocurra). Como otras categorías de herramientas tecnológicas aplicadas a la logística y a la cadena de suministro, el big data se aprovecha de otras tecnologías y, a su vez, sus resultados (en forma de información) son aprovechados por otras. Para que entiendas de manera sencilla y clara el tratamiento de los datos que se generan en la cadena de suministro, conviene revisar el pequeño esquema que se facilita en el siguiente código QR. Ver figura 15.1. De los datos al valor con big data. De acuerdo con el esquema planteado, el big data toma los datos que son generados y recabados por tecnologías como IoT, RA, cobots, AGV, blockchain, sistemas de codificación-trazabilidad (EPC y smart labels, junto con RFID), diversos sistemas informáticos propios de logística (WMS, TMS, etc.) y otros sistemas informáticos de otros ámbitos de la organización (ERP, sistema de gestión de relaciones con clientes o Customer Relationship Management (CRM) y páginas web). A los datos obtenidos por estas tecnologías habría que sumar los cada vez más numerosos y valiosos obtenidos de las smart cities, que ayudan notablemente a planificar y prever situaciones imprevistas en el reparto capilar o de última milla. Estos datos forman lo que en la jerga big data se denomina lago de datos (data lake) y refleja otra evolución más sobre herramientas anteriores: que es capaz, además de manejar grandes cantidades de datos, de hacerlo con diversos tipos (estructurados, no estructurados y semiestructurados). Los datos estructurados son aquellos cuyos formato, tamaño y longitud están perfectamente determinados para que se puedan almacenar en tablas, hojas de cálculo y bases de datos relacionales. Por el contrario, los datos no estructurados carecen de formato específico y se almacenan en múltiples formatos (ficheros multimedia, imagen, audio, etc.). Respecto a los semiestructurados, se trata de una mezcla de ambos (archivos HTML, XML o JSON). Lo verdaderamente interesante aquí está en resaltar que aproximadamente el 80 % de los datos recabados en el data lake son de carácter no estructurado o semiestructurado, lo que dota de mayor importancia a las herramientas big data porque son las únicas que pueden realizar su máximo aprovechamiento. Por este motivo, es en la fase de «información» del esquema anterior donde el big data adquiere su mayor importancia para la logística ya que, después de emplear sus diferentes herramientas, ofrece información útil a través de otras, como machine learning y deep learning, que buscan patrones de información y originan conocimiento relacional, lo que permite tomar decisiones automáticas (con herramientas de IA) o no que generan valor real a la cadena de suministro para poder hacer una eficaz gestión de la cadena de suministro. 3. ¿Dónde se generan los datos en la cadena de suministro? El big data trabaja con datos; para ser exactos, con muchos datos, y además muy heterogéneos. Por ello, antes de diseñar e implementar herramientas big data en nuestra estructura logística, hay que determinar dónde y con qué tecnologías se generan y se captan los datos útiles de nuestras cadenas de suministro. Procesos de compra y aprovisionamiento En ellos se pueden distinguir las siguientes tecnologías y técnicas: Automatización robótica de procesos o Robotic Process Automation (RPA). Se basa en configurar software informático que logra que un robot emule el comportamiento humano en entornos digitales. Estos sistemas son capaces de capturar datos, comunicarse con otros sistemas sin intervención humana y realizar tareas repetitivas, por ejemplo, los procesos de aprovisionamiento. E-purchasing (e-sourcing y e-procurement). Es el proceso de automatización de la función de compras de una empresa. El e-sourcing se encarga de la parte estratégica del ciclo de compra (búsqueda de proveedores, negociación, etc.), mientras que el e-procurement tiene como objetivo principal automatizar el proceso más operativo y repetitivo del aprovisionamiento (compras repetitivas, seguimiento de la compra, documentación, etc.). E-marketPlaces y e-autions. Los primeros son portales web donde existen, por categorías, conjuntos de proveedores que ofrecen sus productos y ofertas, todo de manera virtual; los segundos son subastas virtuales cerradas donde los proveedores invitados presentan y mejoran sus ofertas utilizando un sistema de pujas en tiempo real. Vendor Managed Inventory (VMI). Son sistemas, normalmente basados en tecnologías automáticas, donde es el propio proveedor el que se encarga de administrar el inventario de su cliente (niveles de stock, lanzamiento de pedido de reposición, cantidades o lote económico que se va a suministrar y en qué lugar, emisión de la documentación, etc.). Continuous Replenishment Program (CRP). Se trata de un sistema similar al VMI donde de manera automática es el cliente quien envía diariamente a su proveedor las ventas realizadas y las órdenes de abastecimiento por destino. A diferencia del VMI, es el cliente quien tiene el control del reabastecimiento. Sistemas de planificación de inventarios y materiales (DDMRP). Es una innovación metodológica para la toma de decisiones que, con apoyo de software especializado, permite planificar y gestionar no solo el inventario en curso que existe en la cadena, sino también calcular el volumen de compras necesario para aumentar el inventario cuando sea necesario. Procesos intralogísticos Dentro de los procesos relativos al movimiento y a la organización de bienes dentro de una organización (almacenamiento de materias primas, fabricación, almacenamiento de productos terminados, preparación de pedidos y expedición) se encuentran tecnologías como: Warehouse Management Systems (WMS). Son sistemas informáticos para el apoyo de la gestión diaria de los almacenes que permiten gestionar de manera detallada dónde se encuentra cada producto, en qué cantidad, con qué caducidad, cuál es su rotación, cuál es el camino más rápido para llegar a su ubicación, cuánto stock le resta al producto para llegar a su nivel de seguridad, etc. Identificación por radiofrecuencia (RFID) y código de barras (EPC). Son dos tecnologías de identificación, captación y emisión de datos que permiten realizar una trazabilidad segura de bienes en el ámbito intralogístico. Reconocimiento óptico de caracteres uOptical Character Recognition (OCR). Es una tecnología que persigue los mismos objetivos que los sistemas RFID y EPC pero que se centra más en la información que genera el reconocimiento de un conjunto de datos y el acceso a una base externa remota de datos. Todo esto permite identificar mejor la trazabilidad del producto al que acompañan los OCR. Packaging technologies. Son tecnologías de materiales que se incorporan al embalaje y al envasado de los productos y que ayudan a determinar el estado de su contenido. Por ejemplo, el cartón de la caja que empaqueta un producto puede amarillear si ha superado la fecha de caducidad o puede perder líquido, de forma que el personal del almacén puede advertirlo. Material Requeriments Planning (MRP). Son tecnologías basadas en software de planificación de materiales para los procesos productivos. Fueron el origen de los modelos ERP. Picking technologies. Agrupa todas las tecnologías que ayudan a automatizar los procesos de recogida de producto: pick to RFID, pick to voice, pick to light, put to light y pick to vision. Otras tecnologías. Se han comentado en capítulos anteriores: AGV, cobots y vehículos aéreos no tripulados (Unmanned Aerial Vehicle [UAV] o drones), IoT y RA. Procesos de transporte y distribución Destacan las siguientes tecnologías: Sistemas de gestión de transportes o de gestión de flota (TMS). Se utilizan para la gestión de activos logísticos dedicados al transporte y gestionan información relativa a ellos: consumo medio de flota, programas de mantenimiento, indicadores de conducción eficiente, etc. Sistemas de transporte inteligente o Intelligent Transport Systems (ITS). Se trata de tecnologías dedicadas a la planificación eficiente de rutas basadas en el diseño de algoritmos que organizan los repartos de manera eficiente. Sistemas de posicionamiento global (GPS) y sistemas de información geográfica o Geographic Information Systems(GIS). Son tecnologías de apoyo a los ITS que ayudan a localizar, vía satélite y en todo momento, vehículos e incluso a personas en los procesos de distribución de mercancías. Junto con las tecnologías de captación de datos que se utilizan en las smart cities, son los dos grandes conjuntos de paquetes tecnológicos que sirven a los ITS para que trabajen de manera más eficaz. Tecnologías de entrega de última milla o last mile delivery technologies. Incluyen todas las que están ayudando a hacer más eficaces y por tanto rentables los procesos de reparto de última milla o de último reparto de las cadenas de suministro, que es en la actualidad el tramo más costoso de las cadenas, sobre todo cuando se unen a modelos de negocio del e-commerce. Algunas se describen en el capítulo 16. Procesos de servicio al cliente Abarca tecnologías destinadas a dar servicio al cliente de la cadena de suministro. Casi todas las tecnologías en este apartado son de tipo software y están destinadas a captar tendencias actuales y futuras en la demanda que ayudarán a los sistemas big data a suministrar información predictiva y prescriptiva en relación con posibles cambios que se puedan pronosticar sobre esta demanda: Sistemas de gestión de relaciones con clientes (CRM). Son un conjunto de tecnologías de uso habitual en muchas organizaciones que ayudan a realizar una gestión 360° del cliente de la organización (ventas, marketing, canales de distribución y puntos de venta, etc.), es decir, todos los aspectos relacionados con su experiencia. E-commerce systems (B2B y B2C). Engloba todas las tecnologías relacionadas con la venta online de productos, sea para el negocio entre empresas (B2B) o entre empresa y particulares (B2C). Chatbots. Se trata de una importante evolución de los call centers tradicionales. Se basan en tecnologías que tienen como sustrato principal la IA para su funcionamiento. Suelen integrarse dentro del apartado de servicios al cliente de los portales web de las compañías. Se basan en apps que se pueden integrar dentro de aplicaciones de mensajería instantánea donde, mediante aprendizaje automático, una máquina o software puede conversar con los clientes e incluso dar respuesta a un requerimiento o a una queja concreta sin necesidad de tener un interlocutor humano dando soporte a este servicio. Ver figura 15.2. Dónde se generan los datos en la cadena de suministro. 4. ¿Qué desafíos permite abordar con garantías el big data en logística? Después de situar en la cadena de suministro las tecnologías de donde se extraen los datos que utiliza el big data para poder trabajar, se enuncian a continuación los desafíos en los que se centrará esta tecnología en el ámbito logístico: Política depedidos. Un campo en el que el big data tendrá una aplicación muy destacada será la logística derivada de modelos de negocio basados en el e-commerce y en la estrategia de preparación de pedidos (picking). Estrategias de distribución y entrega (delivery). De acuerdo con la información facilitada por los sistemas big data, se podrán llevar a cabo estrategias dirigidas a una administración más eficiente de activos logísticos destinados a la distribución y al reparto (de larga distancia y de última milla): reducción de los kilómetros en vacío de los vehículos, disponibilidad de flota, disminución de los retrasos en las entregas en núcleos urbanos, distribución estratégica y operativa dark stores y de repartidores, aumento de las operativas sostenibles por reducción de gases de efecto invernadero, etc. Políticas de inventario. El big data, en función de la información sobre las variaciones de la demanda, podrá guiar las políticas de inventario de la cadena asignando capacidades productivas y recursos (personal e instalaciones) que permitan gestionar eficientemente el inventario disponible. Asignación dinámica de activos logísticos. Dado el carácter predictivo y prescriptivo de los sistemas big data, permitirá realizar una asignación ajustada de activos logísticos de la cadena: personal, movilidad de recursos, ubicación/rotación de instalaciones, programación de mantenimientos, etc. Desarrollo de previsión colaborativa. Prever con cierta anticipación qué puede ocurrir, por ejemplo, con la demanda de ciertos bienes permitirá que estratégicamente los participantes de una misma cadena de suministro puedan establecer fórmulas de colaboración mutua que favorezcan sus modelos de negocio independientes de manera colaborativa y previsora. Nos referimos a establecer estrategias como proveedor de suministroscomprador, proveedor de servicios logísticos-cliente, productores-canales de distribución, etc. 16. COMERCIO ELECTRÓNICO Y ÚLTIMA MILLA COMO RETO CRUCIAL PARA LA LOGÍSTICA 5.0 El motor del comercio electrónico o e-commerce es la cadena de suministro y, más concretamente, su último tramo antes de llegar al cliente, es decir, el reparto en su última milla. Cuando se piensa trabajar a través de un canal de venta como es el comercio electrónico, se está apostando claramente por un nuevo modelo de negocio en el que hay que tener en cuenta los costes asociados a él y con ello la rentabilidad por pedido. En cuanto a costes dentro de este modelo, algunos serán difíciles de variar o modificar de acuerdo con nuestras necesidades de negocio, como los costes fijos o de estructura, los de adquisición y los de producto. El coste en el que deberemos enfocar nuestra atención y que tiene mayor margen de posibilidades es el coste operativo o coste logístico. Jugar con él y con el margen o beneficio que puede dejar el producto que se vende se denomina marketing logístico. 1. Descubrir nuevos canales de venta: marketing logístico Para ejecutar un eficaz marketing logístico cuando utilizamos un modelo de ecommerce, lo más indicado es guiarnos por la frase que acuñó Peter Drucker: «La rentabilidad es el criterio soberano de la empresa». Para hacer rentable nuestro e-commerce debemos emplear tácticas operativas que permitan disminuir costes operativos o logísticos ofreciendo la misma calidad de servicio y experiencia de cliente. Describamos algunas de estas tácticas: Juego con los tiempos. La primera pregunta que debemos hacer a nuestro cliente es si necesita que lo que ha comprado se le suministre de manera inmediata. A pesar de que pienses que el cliente 5.0 adora la inmediatez, esa «urgencia» no resulta necesaria muchas veces. Conociendo este hecho, es posible que se le pueda ofrecer un descuento por el servicio logístico siempre que no solicite una entrega inmediata. Esto permitirá planificar mejor los activos logísticos de nuestra cadena (sobre todo los de última milla) y, por tanto, ese ahorro que se le ofrecerá al cliente se obtendrá de aumentar la eficiencia del proceso operativo y, consecuentemente, de una disminución del coste operativo o logístico del pedido. Aplicar esta táctica resulta especialmente interesante en momentos comerciales destacados, como el Black Friday, el Cyber Monday, el período navideño, etc., donde los recursos logísticos escasean más. Lockers/(BOPIS)/SFS. Uno de los costes ocultos más importantes en el reparto de última milla y que puede afectar gravemente a la rentabilidad del modelo de e-commerce es la imposibilidad, en un primer intento, de entregar en el domicilio del cliente el producto comprado, ya que supone tener que duplicar el servicio y perder la rentabilidad de la operación. Para evitarlo se pueden implementar tácticas de entrega diferentes e interesantes tanto para la empresa que ofrece el servicio como para el propio cliente, si este tiene dificultades para estar en su casa o para recoger el pedido. En primer lugar, tenemos los lockers, que son buzones multicámara donde se puede dejar el pedido comprado por el cliente y que este pueda ir a recogerlo cuando le convenga, teniendo un tiempo límite para ello. Compañías como Amazon y DHL los emplean mucho. Una evolución de los lockers son los parcel shop, cuya idea es que cualquier local físico pueda constituir un punto físico de entrega y recogida que beneficie a ambas partes (cadena y cliente). Otras fórmulas parecidas son los BOPIS, donde las mismas compañías que venden el producto utilizan sus propias tiendas físicas como almacenes o buzones de almacenamiento de productos comprados online. De manera inversa, estas tiendas físicas se pueden aprovechar a modo de pequeñas plataformas de distribución intermedia entre los CD existentes fuera de los núcleos urbanos y el domicilio del comprador de tal manera que se pueda recoger el producto en estas tiendas y entregar en domicilio reduciendo costes y tiempos de entrega. Esta táctica recibe el nombre de Ship From Store (SFS) y la han utilizo marcas de moda (p. ej., Zara) en épocas duras de confinamiento donde únicamente podían vender sus productos mediante el e-commerce. Modelos de conveniencia. Esta táctica, que implica los preceptivos beneficios para el cliente, le «dirige» hacia la elección de un momento de entrega (franja horaria) o del punto de entrega que más convenga a la operativa logística de última milla de cara a planificar rutas de entrega o a aprovechar eventos imprevistos de los que se pueda beneficiar coyunturalmente la cadena logística. Por ejemplo, en vez de entregar en un domicilio particular, hacerlo en un locker o en un parcel shop cercano (lo que, además, fomenta el comercio de proximidad y aumenta la sostenibilidad del medioambiente). Otro ejemplo: si una entrega planificada en un domicilio es anulada a última hora pero hay una entrega posterior en la misma zona de reparto, poder comunicarse con el cliente de la entrega posterior y entregar antes de la hora prevista puede suponer un importante ahorro de costes operativos simplemente gracias a tener el número de teléfono del cliente. Es evidente que no siempre se podrá aprovechar este modelo de conveniencia, pero disponer de toda la información para ejecutarlo en un momento dado puede ser interesante. Manejo de franjas y tracking. Especificar las franjas temporales donde de manera estimada se realizarán las entregas también supone una táctica de marketing logístico. Muchas ofertas de entrega la aseguran: antes de las 10 h, durante todo el día, en 24, 48 o 72 h o entre dos fechas puntuales, sin especificar en la mayoría de los casos si se consideran los días hábiles o los naturales. Ofrecer diferentes horquillas de entrega implica realizar diferentes planificaciones y estrategias de recursos logísticos operativos que pueden repercutir en la obtención de distintos ahorros de costes logísticos. Por otro lado, incluir en la información del pedido de compra un tracking online del producto a lo largo de su viaje por la cadena logística también aumenta la satisfacción en la experiencia de compra del cliente. Disminución de sobrecostes mediante la fidelización. Otro gran ladrón de rentabilidad en el modelo del e-commerce es el que supone la logística inversa fundamentalmente producida por devoluciones. Basar nuestra estrategia de beneficio en márgenes demasiado ajustados puede llevarnos a incurrir en sobrecostes que afecten a la rentabilidad global de la compraventa online. Una fórmula para amortiguar los sobrecostes que pueden provenir de esta vía consiste en recibir ingresos de manera anticipada, recurrente y frecuente a través de la fidelización de los clientes. Esta fidelización puede realizarse por estrategias de asociacionismo vinculadas a través de servicios premium, por ejemplo, que añaden servicios no directamente relacionados con la marca que los ofrece. Por ejemplo: gastos de envíos gratuitos a partir de un precio mínimo de compra o durante todo el año por ser socio, acceso ilimitado a contenidos audiovisuales por ser cliente premium, etc. Figura 16.1 Características del marketing logístico 2. La omnicanalidad nos hará llegar a todos los clientes Según el Bank of America U. S. Department of Commerce en su publicación ShawSpring Research[30] de 2020, en la década comprendida entre 2009 y 2019 el porcentaje de ventas por retail realizadas vía e-commerce en Estados Unidos pasó de un 5.60 a un 16 % sobre el total de ventas, mientras que las hechas posteriormente a este periodo, hasta abril de 2020, se incrementaron hasta un 27 %. Es decir, en solo dos meses han crecido más las ventas de este tipo de comercio que en toda la década anterior. Este dato refleja la importancia del modelo de negocio del e-commerce en la actualidad y en un futuro próximo como una estrategia más para explotar la omnicanalidad hacia la que se dirige la actividad logística del mañana. Por supuesto, estas cifras de penetración y crecimiento del e-commerce son el resultado de un confinamiento prolongado y de una necesidad de consumo por cualquier medio por parte de la sociedad, pero reflejan un hecho evidente: el ecommerce será un modelo de negocio o un canal de venta que habrá que tener muy en cuenta y con el cual la logística deberá no solo convivir, sino también crecer y evolucionar. Pero el e-commerce no es omnicalidad, o al menos no toda. La omnicanalidad es el concepto empresarial que refleja la necesidad de llegar por todos los medios y canales de venta posibles tanto a nuestros clientes como a los potenciales clientes . ¿Qué buscan las empresas a través de la omnicanalidad? Básicamente que todo el proceso de venta (el interés por un producto o servicio por parte del cliente, el proceso de compra, la preparación del pedido, la entrega al cliente e incluso el servicio posventa) se pueda realizar por cualquier canal: tienda física, tienda y catálogos virtuales (e-commerce), teléfono (call centers y chatbots), redes sociales, etc. Un aspecto importante para que la omnicanalidad sea efectiva para nuestra organización es que todos sus sistemas de información estén perfectamente integrados (en los ámbitos de marketing, comercial, productivo y, por supuesto, logístico). 3. ¿Qué demanda el comercio electrónico al reparto de última milla? No puede haber comercio electrónico e-commerce rentable si no existe un reparto de última milla eficaz. Tenemos que ver operativamente ambos procesos como un binomio inseparable. Desde este punto de vista, ¿qué cualidades le pedirá el e-commerce al reparto de última milla?: Pedidos 7/24/365. Solicitará de tu logística que nunca duerma o, lo que es igual, que sea capaz de trabajar siete días a la semana 24 h al día durante todos los días del año. Picking de pequeños pedidos. Necesitará que la logística trabaje a nivel micro (micrologística), ya que la tendencia de los usuarios del canal e-commerce es realizar pedidos más pequeños (poca cantidad de líneas de pedido y pocas unidades) y también más frecuentes. Packaging de calidad. Entiende como un servicio añadido al producto vendido el embalaje que se utiliza para su conservación y transporte hasta su entrega final, por lo que debe verse como un componente de calidad y seguridad que forma parte de la experiencia positiva de compra del cliente. Personalización de envíos. Exigirá diferentes tratamientos (calidad de la preparación, urgencia, etc.) dependiendo del tipo de cliente, personalizando su servicio. Stock disponible y virtualizado. Impondrá como condición a la cadena logística que todo el stock esté disponible y preparado para su venta online, siguiendo el criterio de que, si no está en la tienda virtual, no existe para el cliente. Exactitud del inventario. No podrá asumir errores en el inventario que está en todo momento expuesto a su cliente virtual. Si no se pueden ajustar las existencias al mínimo nivel de detalle, las ventas por este canal perderán imagen y ventas futuras. Preparación y expedición sin errores. Basa gran parte de su cuota de éxito en el compromiso temporal de entrega a sus clientes. Que se produzcan demoras por errores en los procesos de preparación, expedición y gestión de los pedidos supone romper el compromiso adquirido con el cliente comprador. Inmediatez en la entrega. Entiende que su cliente es amante de la inmediatez y valora de manera importante la rapidez en la entrega, incluso a costa en muchas ocasiones de pagar un poco más por tener lo comprado en el menor tiempo posible. Seguimiento en tiempo real. Pone como valor intangible la experiencia del cliente para fidelizarlo, y una forma de agrandar la experiencia de compra es a través de tecnologías de seguimiento (tracking) en tiempo real que permitan al cliente saber en cada momento dónde se encuentra el producto que ha comprado. Figura 16.2 Demandas del comercio electrónico al reparto de última milla 4. Tecnologías de preparación de pedidos y de reparto de última milla: delivery 5.0 Los principales problemas a los que se enfrenta el e-commerce, que suponen grandes retos que tiene que solucionar, son tres: la logística, el servicio de atención al cliente y los tiempos de respuesta. La manera de afrontar estos desafíos con enfoque logístico viene de la mano de la tecnología actual y futura que puede tener cabida y desarrollo en la fase de su cadena donde se producen la mayor parte de sus costes más importantes: la preparación del pedido (picking y expedición) y la entrega en su última milla. Tecnologías en la preparación de pedidos Como se acaba de describir, para conseguir un modelo de negocio rentable, el ecommerce necesitará que los procesos de preparación de pedidos sean personalizados, que los embalajes sean de calidad, que haya pocas unidades y que no existan errores de gestión. Para todo lo anterior se requiere automatizar los sistemas de sustentación de cargas donde se encuentran las mercancías (estanterías), los sistemas de embalaje y expedición de pedido (etiquetadoras, enfardadoras, plastificadoras, etc.), así como los medios que utilizan los operarios dentro de los almacenes y CD para llevar a cabo la operación de recogida del producto en donde esté. Centremos la atención en esta última operación, que es la más cara de todas las que constituyen la preparación de pedidos. Hay dos maneras de organizar el picking: De producto a operario. El producto se desplaza hasta el operario que tiene que realizar su recogida. Bajo esta organización nos encontramos sistemas automatizados diversos: estanterías por gravedad motorizadas, robots miniload (transelevadores pequeños para cajas y unidades de carga no paletizadas) y multi-shuttle (transelevadores multibandeja para cajas),sorters (cintas clasificadoras), carruseles y paternóster. De operario a producto. Es el operario quien acude al lugar del almacén o del CD donde está ubicado el producto para recogerlo. Tecnologías apropiadas para automatizar y agilizar esta operación son: AGV, cobots y las diversas tecnologías de picking (by RFID, by voice, by pick to light, by putt to light y by vision). Tecnologías de reparto de última milla El cliente se gana o se pierde en el tramo final de la cadena de suministro, es decir, en su última milla. Esta es una evidencia tan clara, que la tecnología ha puesto su punto de mira en crear soluciones innovadoras que produzcan ahorros operativos significativos y que al mismo tiempo se traduzcan en soluciones sostenibles con el medioambiente (esto ya es un demanda clara impuesta por el propio cliente), además de producir ventajas competitivas derivadas de satisfacer las exigencias del usuario del e-commerce. En resumen, tecnologías baratas, verdes y rápidas. Estrategia de distribución de última milla. Es fundamental para conseguir un reparto rentable. Se deben tener presentes tres limitaciones importantes que se suelen producir en las grandes urbes: a la movilidad (de acceso y de velocidad de circulación), de espacio para crear CD operativos dentro de los núcleos urbanos y al uso de ciertos vehículos y de tecnologías de acuerdo con las normativas vigentes sobre calidad del medioambiente: Reparto a domicilio. Es la estrategia convencional de reparto más utilizada, aunque la experiencia ha demostrado que supone una amenaza cada día mayor a la rentabilidad de las operaciones de última milla. Dark stores.Se trata de pequeños CD, supermercados o tiendas «oscuras» cuyo cometido es constituirse en pequeños centros de reparto capilar en núcleos urbanos únicamente para la venta proveniente del e-commerce. Lockers. Descritos anteriormente, son buzones multicámara donde las empresas dedicadas al reparto alojan los pedidos de sus clientes y que estos pueden recoger accediendo a través de un código. Muchas compañías facilitan a sus empleados gran variedad de estos buzones («lockers de empresa») para que puedan utilizarlos como puntos de entrega y recoger sus pedidos a la salida de su trabajo. Se trata de una apuesta sin duda interesante dado el volumen de horas al día que pasa cualquier empleado en su lugar de trabajo. Parcel shops. También descritos con anterioridad, se trata de cualquier espacio o tienda física donde un cliente pueda ir a recoger su pedido (sin necesidad de que esta ubicación o tienda pertenezca a la misma compañía que hace el reparto o que ha vendido el producto). A esta estrategia también se la denomina click & collecten el punto de conveniencia. Click & collect in store. El cliente hace su compra online y puede recoger su pedido en una tienda física de la marca a la que ha hecho su compra. Estas tiendas son ideales para pivotar sobre ellas tácticas BOPIS y SFS. Otras estrategias y tecnologías en desarrollo y fase de prueba. Existen numerosos proyectos de desarrollo tecnológico para apoyar el reparto de última milla: concept car (consiste en aparcar vehículos no tripulados, a modo de lockers móviles, en diferentes lugares de una ciudad según un algoritmo estimativo de ruta de entrega por zonas y volumen de pedidos), reparto con drones (aún plantea fuertes limitaciones normativas, pero la tecnología permitiría el reparto de última milla con estos dispositivos voladores), CarDrop (ya en funcionamiento en algunos países, permite que la compañía de reparto pueda entregar el pedido en el maletero del coche del comprador únicamente indicando el lugar donde se encuentra el vehículo y un código de su apertura). Tecnologías software de última milla. Son tecnologías basadas en software de tratamiento de información proveniente de sistemas big data que se aprovechan de la emergencia de las smart cities y son capaces de proporcionar datos muy valiosos para que estos sistemas los filtren y puedan alimentar con información útil y en tiempo real las distintas apps que se utilicen para el reparto de última milla. 17. CHECK LIST PARTE III. ¿CÓMO TRANSFORMAR DIGITALMENTE NUESTRA LOGÍSTICA PARA LOGRAR UNA LOGÍSTICA 5.0? A continuación te muestro una lista de preguntas que, a modo de check list, te permitirán determinar si la logística de tu organización está digitalmente preparada para convertirse en una logística 5.0: Pregunta ¿Tu compañía ha comenzado o está inmersa en un proceso de TD general? ¿Tu organización/estructura logística ha comenzado o está inmersa en un proceso de TD? ¿El proceso de TD de tu organización/estructura logística está centrado en tus clientes? ¿Antes de aplicar tecnología a tu proceso de TD se han analizado, optimizado y simplificado ¿Tu organización/estructura logística ha afrontado un proceso de cambio organizacional y cul ¿Tu organización/estructura logística afronta el proceso de TD pensando en tus clientes millen ¿La TD está impulsada «desde arriba»? ¿El talento de tu organización logística es el adecuado para realizar la TD que necesita? ¿Se usan tecnologías IoT en tu organización/estructura logística? ¿Se usan tecnologías cloud computing en tu organización/estructura logística? ¿Se usan tecnologías blockchain en tu organización/estructura logística? ¿Se usan tecnologías de realidad virtual aumentada en tu organización/estructura logística? ¿Se usan cobots en tu organización/estructura logística? ¿Se usan AGV en tu organización/estructura logística? ¿Se usan drones en tu organización/estructura logística? ¿Se usan tecnologías basadas en inteligencia artificial en tu organización/estructura logística? ¿Dispone tu organización/estructura logística de una torre de control o algún sistema similar d ¿Se usan tecnologías basadas en big data o business intelligence en tu organización/estructura ¿Se usan tecnologías para realizar trazabilidad (EPC o RFID) en tu organización/estructura lo ¿Se usan tecnologías para optimizar procesos en tu organización/estructura logística? ¿Se usan tecnologías para simular procesos en tu organización/estructura logística? ¿Se usan tecnologías de apoyo a las herramientas big data en tu organización/estructura logíst ¿Utiliza tu organización e-commerce para hacer llegar tus productos y servicios a los clientes ¿Utiliza tu organización omnicanalidad para llegar a tus clientes actuales y potenciales? ¿Utiliza tu organización tácticas de marketing logístico? Indica cuáles en comentarios. ¿Utiliza tu organización tecnologías de preparación de pedido y de reparto de última milla? In 18. GESTIÓN DEL CAMBIO CULTURAL NECESARIO PARA LA LOGÍSTICA 5.0 Transformar digitalmente la actividad logística supone, ante todo, iniciar un proceso de conocimiento empresarial que a modo de introspección primordial permita averiguar, a priori, cuál es la cultura de nuestra organización y si existe o hay que generar el caldo de cultivo adecuado para que se pueda acometer un proceso de TD con todas las garantías de éxito. Esta será la primera de las tareas para gestionar adecuadamente el cambio hacia una cultura logística 5.0. 1. ¿Cuál es la cultura empresarial de nuestra organización? Entender la cultura empresarial de nuestra organización será un ejercicio basado en «prototiparla» dentro de un modelo conductual en el que se reflejen sus valores fundamentales. Sin ánimo de parecer excesivamente simplista, pero con el objetivo de que entiendas con la máxima sencillez los conceptos que te quiero transmitir, podemos categorizar las empresas en tres grandes bloques: organizaciones «dinosaurio», organizaciones «camaleón» y organizaciones «gusano». Figura 18.1 Tipos de organizaciones según su cultura empresarial Organizaciones «dinosaurio» Su actitud hacia su entorno, su negocio, su cliente y sus proveedores es similar a la de los dinosaurios. Es decir, son entidades cuya cultura se asemeja a las características que tenían estos animales cuando poblaban la Tierra. Veamos cuáles son sus rasgos más significativos: Son inmunes ante los cambios. Es uno de los rasgos más característicos de las organizaciones dinosaurio: permanecen inalterables ante los cambios que se dan en su entorno y pasan por el filtro de su punto de vista (que suele ser único) todo cambio que les pueda afectar. Menosprecian los cambios. Otra característica muy clarificadora de que estamos ante una entidad dinosaurio es que miran los cambios con desconfianza, minusvalorándolos e incluso ignorando su existencia. Propugnan la supremacía de la experiencia a la novedad. Las entidades dinosaurio normalmente valoran muy positivamente su experiencia en el mercado en su histórico de relación con clientes y proveedores en relación a las novedades que traen los cambios. Son lentas en sus operaciones, procesos y toma de decisiones. Este es otro rasgo que identifica claramente a las empresas dinosaurio. Además, respecto a la toma de decisiones son bastante presidencialistas, y la delegación de funciones y responsabilidades no está claramente definida. Están muy departamentalizadas. En estas compañías la información no fluye con agilidad entre áreas o departamentos, por lo que se constituyen reductos informativos que restan valor a la información generada. Los procesos clave de la organización en este tipo de entidades quedan muy diluidos entre cada uno de los departamentos. El comportamiento de estas entidades es propio (aunque no único) de empresas que han sido monopolio en sus respectivos mercados o marcas de reconocido prestigio que confían en la potencia histórica de su producto y que no tienen en cuenta que las condiciones del mercado han podido cambiar (clientes, proveedores, competencia, etc.) y también las tecnologías que se están desarrollando dentro de él. Si te encuentras en una organización dinosaurio, en una primera etapa, tendrás que estudiar en detalle los cambios que se han producido en el mercado y que «invitan» a afrontar un proceso de cambio cultural y organizacional que apoye la transformación digital en la actividad logística. A continuación, y con el apoyo de este estudio detallado, deberás informar de la situación a la que se enfrenta la empresa y de pronosticar dificultades y beneficios si se afronta un proceso de este tipo. Después de este punto, habrás de planificar un proceso de cambio cultural y organizacional en paralelo con el de TD. Como último paso, deberás conseguir el apoyo de la alta dirección para que apoye el proceso sin reservas. Organizaciones «camaleón» Son las que más abundan en los distintos mercados económicos ya que, aun no siendo entusiastas de transformarse basándose en los cambios de su entorno, sí entienden la necesidad de mutar en función de ellos. Sus características más significativas son: Vigilan los cambios. Las entidades camaleón se caracterizan principalmente porque están vigilando y observando constantemente su entorno y, siempre que las circunstancias obligan a ello (contexto social, socios de cadena, clientes, proveedores, competencia y tecnología), buscan más información para entender estos cambios. Valoran los cambios. Son empresas que intentan asegurar que el cambio es definitivo y que no hay vuelta atrás. Por ello valoran los cambios desde un punto de vista de necesidad de mercado más que de oportunidad competitiva. Se someten al cambio, pero sin olvidar la experiencia. Las organizaciones camaleón entienden que no se pueden resistir al cambio por ser una cuestión de necesidad y de supervivencia, pero intentan equilibrar las novedades que traen consigo los cambios con la experiencia adquirida y valorando constantemente lo ya conseguido como valor de futuro. Para afrontar un proceso de TD con garantías en este tipo de compañías, además de lo ya indicado para las organizaciones dinosaurio, será muy útil determinar los procesos clave del negocio (en el ámbito de este libro todos los relacionados con la actividad logística) e intentar que no sigan una organización departamental, sino que se gestionen como proyectos independientes y fuera de esta estructura como paso previo de transformación hacia una gestión por procesos. Organizaciones «gusano» Son idóneas para promover y realizar un proceso de TD ya que el cambio es inherente a sus valores culturales y organizacionales. Son entidades que organizativa y operativamente hablando están en constante cambio y viven cómodamente en entornos o contextos líquidos donde la incertidumbre rige en los mercados y en la sociedad: Provocan cambios. Este tipo de entidades se comportan de la misma forma que un gusano de seda que, a través de una metamorfosis aguda y dolorosa, consigue convertirse en una mariposa. Estas organizaciones, lejos de ser inmunes a los cambios e incluso de adaptarse a ellos, los provocan, son su motor y generador; por ello, crean y diseñan las condiciones más adecuadas para que sus productos y servicios sean líderes en sus mercados respectivos. Tienen una naturaleza procambio. Son organizaciones donde siempre se analiza el entorno para poder cambiarlo y dirigirlo hacia las condiciones que más favorezcan a sus intereses para lograr una ventaja competitiva. Defienden el cambio por encima de la experiencia. En las organizaciones gusano se guían por la frase: «El ayer no existe; solo importan el hoy y el mañana». La experiencia no determina el futuro de la compañía, sino que es un escalón en el que apoyarse para hacer que las cosas cambien; en este sentido, lo logrado carece de importancia en relación con lo que queda por lograr. Como supondrás, los procesos de TD en las organizaciones gusano suelen ser muy sencillos, ya que está en su cultura organizacional el germen del cambio perpetuo. Por ese motivo suelen ser entidades donde se trabaja casi siempre por procesos y donde no existen departamentos o nichos de trabajo e información independientes. 2. Transitar por la curva del cambio: peligros que hay que tener en cuenta La fórmula perfecta para que un proceso de TD sea un fracaso estrepitoso es no tener en cuenta en su planificación a las personas dentro de la organización que no solo lo van a tener que llevar a cabo, sino que deberán convivir con dicho proceso y velar por su cumplimiento. Las personas que forman parte de una organización son su núcleo, el lubricante que hace que todas las piezas de su engranaje funcionen con suavidad. Desde este punto de vista, pueden ser el motor o el freno de las empresas. Por este motivo, poner en el centro de un proceso de TD a la persona por encima de todo será el mejor punto de partida. Debemos entender el cambio organizacional que toda TD provoca como la suma de cambios individuales que se tienen que producir en una compañía para que sea efectivo de manera completa. Figura 18.2 Las personas deben estar en el centro de la gestión del cambio empresarial El proceso de cambio en una organización ha sido muy estudiado y se ha llegado al consenso de que sigue una curva denominada curva del cambio. Estas son sus fases y los peligros en cada una: Fase de negación. Existen dos subfases: la primera (impacto) se refiere a la conmoción y al miedo que las personas sufren en un primer momento ante el anuncio de un cambio y ante la incertidumbre en el futuro que dicho anuncio provoca, mientras que la segunda (reacción) consiste en negar el cambio, lo que se traduce en hacerlo invisible y a ellas inmunes, como si no fuera a afectar a su puesto de trabajo y a su manera de hacer las cosas. Fase de resistencia. Está compuesta por cuatro subfases: en la primera, la persona se resiste al cambio, se limita a hacer su trabajo de la misma manera negándose a hacerlo de la forma que impone el cambio (incluso llega a entorpecerlo o a boicotearlo); después de un tiempo, variable dependiendo de cada persona, en la segunda subfase se toma conciencia de que el cambio es irreversible, de que no hay vuelta atrás; a continuación se entra en la tercera subfase, denominada de ira y culpa porque se atribuye el motivo del cambio a uno mismo y por ello se otorga una culpabilidad ficticia de este hecho, y por último se llega a la subfase llamada aceptación del cambio, que se da cuando la curva del cambio ha tocado fondo. Fase de exploración. En ella la persona empieza a investigar y a analizar el cambio y a ver las posibilidades positivas que le puede traer en su lugar y función de trabajo; es decir, explora mediante el análisis y la prueba las características positivas que conlleva el cambio. Por ello intentará integrar los nuevos hábitos y las best practices que conlleva el cambio a su rutina laboral. Fase de compromiso. En ella la persona se compromete con el cambio cumpliendo las condiciones que impone e incluso proponiendo nuevos cambios o mejoras que lo fortalezcan. Figura 18.3 Fases de la curva del cambio 3. Beneficios que reportará la transformación digital a la logística 5.0 de nuestra organización Todo cambio en una organización lleva consigo unos beneficios o ventajas para ella. Si esto no se consigue, el cambio no se habrá realizado correctamente. La logística 5.0, como resultado de una TD, traerá beneficios a la entidad en el ámbito de las actividades logísticas que redundarán en: Mejora en las prácticas de los trabajadores. Con ayuda de la TD los trabajadores adquirirán unas capacidades tecnológicas y operativas que les harán ser más productivos. Mejora en la satisfacción del cliente. Derivado del beneficio anterior, la TD mejorará notablemente la experiencia del cliente en relación con los servicios logísticos que se le ofrezcan debido al aumento en la productividad, lo que redundará en un incremento de rentabilidad que se podrá repercutir en una mejora efectiva y sustancial de la satisfacción de los clientes. Reducción de costes. Una TD bien hecha repercute inexorablemente, al menos, sobre los costes operativos de una organización. La ejecución de una TD optimizará los procesos, lo que conllevará ahorros significativos en cada operación que contenga una actividad logística. Agilidad en la toma de decisiones. Uno de los motivos que originan ahorro de costes operativos en las actividades logísticas es la agilidad en la toma de decisiones que toda TD provoca. Esta transformación es sinónimo de agilidad y flexibilidad operativa, y ambas características surgen de una toma de decisiones rápida y eficaz. Atracción y retención de talento. Una empresa que acomete un proceso de TD generará el caldo de cultivo tanto para retener como para atraer talento hacia la organización. Bajo este punto de vista, un beneficio intangible de abordar una transformación de este tipo en logística puede ser convertir a la organización en un imán de talento que en el futuro suponga una ventaja competitiva por esta vía. Generación de nuevos negocios. La TD de nuestra actividad logística puede tener un efecto multiplicador al generar nuevas oportunidades de negocio en los mismos mercados donde opera la organización o incluso en otros. Este proceso implica innovar en las prácticas operativas de la empresa, pero también en la estrategia de negocio futura que de sus resultados se pueda aprovechar. Esto llevará indudablemente a diseñar nuevos modelos de negocio que se puedan adaptar a entornos líquidos. 19. EL PROFESIONAL LOGÍSTICO QUE DEMANDA LA LOGÍSTICA 5.0 Durante las grandes crisis globales que han ocurrido, dos han sido los rasgos más relevantes que han permitido a las organizaciones no solo sobrevivir, sino incluso obtener ventajas competitivas y oportunidades de negocio. Nos referimos a los dos pilares fundamentales en los que se basa la logística 5.0: la TD y el liderazgo. En este capítulo nos centraremos en «radiografiar» el prototipo del profesional logístico presente y futuro que demandará la logística 5.0, y lo haremos analizando el liderazgo desde un punto de vista corporativo o cultural de la organización y desde un enfoque más introspectivo e individual del liderazgo personal. 1. Valor por liderazgo en la logística 5.0 La logística 5.0 es el resultado de ser capaces de generar valor a través de un liderazgo institucional o corporativo. Bajo esta perspectiva, el liderazgo institucional no es ni más ni menos que la suma de los liderazgos individuales de todas las personas que forman parte de la organización. El índice de supervivencia de una organización se mide por el número de líderes que es capaz de generar en su interior. La pregunta es: ¿cómo se pueden crear líderes en nuestras compañías? La respuesta no es sencilla y ha sido motivo de estudio durante décadas (y seguramente lo siga siendo en el futuro), pero sí se pueden establecer unas pequeñas directrices o tips para conseguirlo. En primer lugar, se debe conocer el talento (de todo tipo) existente en la organización, con sus capacidades, habilidades y carencias. Esto permitirá saber «quién es bueno en qué» (clasificar o categorizar los talentos) y apoyar sobre ese talento la capacidad potencial de liderazgo hacia sí mismo y hacia los demás (clasificar o categorizar los liderazgos). A continuación, también será importante conocer los objetivos individuales de cada persona (personales y profesionales) e intentar alinearlos con los objetivos del negocio. Esta alineación permitirá acumular toda la capacidad de liderazgo de una persona en un único objetivo, que será común para ella y para el negocio de la entidad. Desarrollar capacidades y completar carencias será otro aspecto que deba determinarse para generar liderazgo institucional. Nos referimos a desarrollar capacidades en el sentido de potenciar las ya adquiridas por la persona y a añadir otras que reduzcan sus carencias (planes formativos y de carrera profesional). Se trata de elaborar el diseño adecuado de equipos de trabajo compatibles en cuanto a capacidades y carencias que aumenten las primeras y hagan disminuir las segundas para que de esta manera se eleve el valor por liderazgo generado por el equipo. Como último tip, será interesante plantear un sistema de retroalimentación de objetivos conseguidos individual y colectivamente que permita medir el liderazgo de manera objetiva y, basándose en esos resultados, establecer fórmulas de motivación, resolución y manejo de conflictos. 2. Desarrollar los equipos de alto rendimiento logístico: principios fundamentales Se acaba de señalar en el apartado anterior la importancia de diseñar equipos de trabajo capaces de generar y potenciar liderazgo institucional. Una forma de lograr esto es a través del desarrollo de equipos de alto rendimiento logístico (EARL). Los objetivos para su creación son múltiples, y gran parte se describieron en el capítulo 7. En este apartado nos centraremos en el proceso de desarrollo de los EARL como pequeña guía de ayuda para su construcción. Figura 19.1 Principios fundamentales de los equipos de alto rendimiento logístico (EARL) Los puntos que hay que tener en cuenta para desarrollar de manera efectiva un EARL son los siguientes: Metas y objetivos claros. Debe existir siempre al menos un objetivo claro y bien definido para crear un EARL y que lo dote de sentido desde el mismo momento de su nacimiento. Si no hay una meta que cumplir, no hay un EARL que crear. Si existe un objetivo pero no está bien definido, antes de pensar en el EARL convendrá pensar bien en la meta y determinar cuándo se considerará conseguida (si es numéricamente, mucho mejor). Esto es particularmente necesario cuando los EARL trabajan en contextos de gran incertidumbre y urgencia (p. ej., cuando la crisis pandémica produjo roturas en las cadenas de suministro a nivel global). Un buen consejo para definir objetivos claros es utilizar el método SMART (específico, medible, alcanzable, relevante y limitado en el tiempo, por sus siglas en inglés) . Carácter multidisciplinar por encima de especializado. Dado que los problemas en la cadena de suministro no suelen tener un único origen y el impacto de sus efectos no queda restringido a una única dimensión logística, los EARL deben configurarse con personas cuyos talentos multidisciplinares les permitan observar los problemas y cada uno de sus vectores, directos o indirectos, de forma global. Esto logrará que desde el principio se aborden soluciones multienfoque que doten de realidad las alternativas de solución y produzcan una toma de resoluciones más realista. Este carácter multidisciplinar de los integrantes de un EARL implicará que haya un buen equilibrio entre habilidades blandas y duras. Comunicación eficiente. Gran parte del éxito de un EARL es que se definan los protocolos de comunicación entre sus miembros (medios, frecuencia, etc.), de tal modo que esa comunicación produzca resultados excelentes a través de un trasbase de datos y un feedback eficiente. Participación basada en objetivos individuales. Los EARL deben desarrollarse y crecer basándose en la participación de todos sus miembros. No puede haber ningún integrante que trabaje o se comunique con el resto de manera aislada. La fórmula para garantizar que esto se cumple es, por un lado, delegando en cada miembro un objetivo grupal que se tenga que alcanzar individualmente y, por otro, que parte de la información que se necesite para lograr dicho objetivo haya que conseguirla a través de otros compañeros de EARL. Trabajando de esta manera también se podrá medir la productividad de cada miembro del EARL. Orientación hacia la resolución de problemas. Otro aspecto característico de los EARL es que todos sus objetivos, maneras de trabajar, participar y comunicarse se orientan hacia la resolución efectiva de problemas y no a que se generen otros del mismo nivel o incluso más agudos. Evidentemente, y sobre todo en la concatenación de actividades logísticas que se pueden dar en una cadena de suministro, cuando ocurre un problema, una alternativa de solución puede generar posteriormente otras dificultades. Pues bien, siempre que estos problemas de segundo nivel sean de menor repercusión económica para el negocio, deben tenerse en cuenta como una vía posible de resolución hasta que aparezca otra alternativa mejor. Excelencia por bandera. Todas las acciones y formas de organizarse y trabajar dentro de un EARL deben regirse teniendo en cuenta siempre que la excelencia en el resultado final se garantiza exigiéndola durante todo el proceso hasta su ejecución. Instaurar desde el inicio unas best practices en las rutinas de trabajo asegurará que el objetivo global del EARL se cumple excelentemente. Fuerte compromiso. Además de escoger a los miembros del EARL por su talento, por sus habilidades blandas y duras, por su carácter multidisciplinar, etc., un integrante del EARL tiene que ser elegido por ir sobrado de actitud o incluso por encima de su aptitud para poder formar parte del equipo. El plus de actitud que se debe exigir a cada miembro del EAR garantizará no solo el compromiso con el resto de sus compañeros de equipo, sino también con la organización de la que forma parte. 3. Combinar habilidades duras y blandas: hacia el profesional logístico 5.0 Muchos logísticos y también muchos reclutadores de talento en el sector se estarán preguntando en estos momentos cómo será el profesional presente pero también futuro que necesitará la actividad logística del mañana, es decir, cuáles serán las características que definirán al profesional logístico 5.0. Todo parece indicar que deberá poseer una combinación de habilidades duras y blandas que lo harán muy competente para poder abordar con garantías las diversas variables a las que tiene y tendrá que hacer frente la actividad logística en entornos de alta incertidumbre. Figura 19.2 Hacia el profesional logístico 5.0 Dentro de las habilidades denominadas blandas, hay cuatro muy destacadas que obligatoriamente necesitará el profesional logístico 5.0: Ser flexible en contextos líquidos. Ante cambios radicales producidos por disrupciones súbitas en la cadena de suministro, una habilidad de la que hará uso continuo el profesional logístico 5.0 será la de ser flexible en la toma de decisiones y, además, hacerlo en tiempo real. Ser capaz de descartar alternativas en poco tiempo, cambiar protocolos cuando sea oportuno y, sobre todo, adaptar criterios cuando la situación lo requiera constituirá una rutina casi diaria que el profesional logístico deberá saber ejecutar con destreza. Ser gestor de riesgos. Ser flexible a la hora de tomar decisiones también implica para el profesional logístico 5.0 ser un gran conocedor y gestor de riesgos, ya que ha de ser consciente de que las decisiones que toma tendrán unas implicaciones y consecuencias para la organización de la que forma parte, para su equipo de trabajo, para el anterior y posterior agente de la cadena de suministro y, finalmente, para el cliente final de esta. Tener un rol de líder. Para tomar decisiones y asumir riesgos es necesario que el profesional logístico 5.0 desarrolle su liderazgo hacia sí mismo, pero fundamentalmente hacia los demás. Dar ejemplo en momentos de crisis, estar motivando continuamente a las personas bajo su cargo, exponerse permanentemente a la crítica en cualquier circunstancia y asumir responsabilidades tanto propias como de su equipo de trabajo será el rol que deberá asumir el profesional logístico 5.0. Contar con vocación 24/7. Ser un profesional logístico 5.0 implicará estar en tensión no solo durante la jornada laboral ordinaria, sino 24 h al día siete días a la semana. Por este motivo se recomienda al profesional logístico que afronte su profesión por vocación más allá del salario por muy atrayente que este sea. Las habilidades o capacidades duras completan en gran medida a las blandas. Aquí se destacan las siguientes: Ser buscador de soluciones(«solucionador de problemas»). El profesional logístico 5.0 destacará porque, lejos de ser un «cerebrito», es decir, aquel que lo sabe todo, será un profesional capaz de saber a dónde acudir cuando necesite obtener una respuesta; de ahí lo de «buscador de soluciones». En la actualidad, y probablemente en el futuro próximo, las personas a título individual serán cada vez menos capaces de dar respuesta a problemas progresivamente más complejos. Esto no quiere decir que no se puedan resolver estos problemas, sino que deberán manejarse en entornos fuertemente colaborativos; de ahí la necesidad de que el profesional logístico 5.0 sea un buscador de soluciones. Ser multidisciplinar frente a especializado. De cara a preparar los EARL que necesitará nuestra organización logística, priorizar perfiles con capacidades multidisciplinares a perfiles especializados será capital. Esto no significa que el profesional logístico 5.0 no deba tener una especialización y una experiencia previas en alguna habilidad dura (si las tiene, será un plus que añadir a su perfil); nos referimos con ello a que su orientación sea la de una persona que es capaz de «encajar» en un equipo de trabajo donde se mezclen habilidades y experiencias dispares y heterogéneas que aporten un valor real a la toma de decisiones final. Tener capacidades digitales. Dado que la logística 5.0 llevará consigo una TD, el profesional logístico 5.0 deberá tener obligatoriamente habilidades digitales y con ello será capaz de manejar y explotar dichas herramientas para poder obtener la mayor y mejor información posible y también para hacer más eficaces los distintos procesos de la actividad logística de una organización. Ser experto conocedor del negocio. El profesional logístico 5.0 no puede vivir al margen del modelo de negocio de su organización; es más, ha de ser un experto conocedor de cara a que desde el ámbito logístico se alineen los objetivos que hay que conseguir siguiendo este modelo de negocio. Diferentes modelos de negocio implican distintas estrategias logísticas, diversas actividades logísticas y, por tanto, diferentes objetivos, protocolos y procesos logísticos. 20. CHECK LIST PARTE IV. NUESTRA ARMA SECRETA: EL FACTOR HUMANO PARA LA LOGÍSTICA 5.0 A continuación te muestro una lista de preguntas que, a modo de check list, te permitirán determinar si la logística de tu organización tiene el talento humano necesario y si está preparado para convertirse en una logística 5.0: Pregunta ¿Tu organización es de tipo «dinosaurio»? ¿Tu organización es de tipo «camaleón»? ¿Tu organización es de tipo «gusano»? ¿Tu organización ha estado o está afrontando un proceso de cambio? ¿Se conoce y se tiene en cuenta en tu organización la curva del cambio dentro de un proceso d ¿Se ha tenido o se tiene en cuenta a las personas en el proceso de cambio de tu organización? ¿Existe el liderazgo institucional o corporativo en tu organización? ¿Se fomenta? ¿Existe el liderazgo individual en tu organización? ¿Se fomenta? ¿Se conoce el talento, habilidades y capacidades de las personas que trabajan en tu organizaci ¿Existe un EARL en tu organización/estructura logística? ¿Existe un buen equilibrio entre habilidades duras y blandas entre el personal logístico de tu o ¿El personal de tu organización/estructura logística es multidisciplinar? NOTAS [1] Bauman, Zygmunt. Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica de España (1999). [2] Porter, Michael. Competitive Strategy: Techniques for Analyzing Industries and Competitors. The Free Press (1.ª ed., 1980). [3] Porter, Michael. Competitive Advantage. The Free Press (1.ª ed., 1985). [4] SCOR model. Association for Operations Management, APICS. https://www.ascm.org/foundation [5] Lee, Hau L.; Padmanabhan, V.; Whang, Seungjin. The Bullwhip Effect in Supply Chains. Sloan Management Review (1997). https://sloanreview.mit.edu/article/the-bullwhip-effect-in-supply-chains/ [6] American Marketing Association (AMA). https://www.ama.org/ [7] Smartme Analytics. https://www.smartmeanalytics.com/product_detail.php? id_prod=2&id_report=8) [8] Institute for Supply Management (ISM). https://www.ismworld.org/supplymanagement-news-and-reports/reports/research-and-surveys/ [9] https://elmercantil.com/2020/02/20/la-innovacion-tecnologica-obliga-a-losoperadores-logisticos-a-cambiar-su-modelo-de-negocio/ [10] PWC España. https://www.pwc.es/ [11] http://t21.com.mx/logistica/2020/09/07/liderazgo-tiempos-pandemiarecuperacion-vision-agustin-croche [12] https://www.mckinsey.com/business-functions/operations/our-insights/apractical-approach-to-supply-chain-risk-management/es-cl [13] https://hbr.org/2020/11/to-recognize-risks-earlier-invest-in-analytics [14] https://hbr.org/2014/01/from-superstorms-to-factory-fires-managing- [14] https://hbr.org/2014/01/from-superstorms-to-factory-fires-managingunpredictable-supply-chain-disruptions [15] https://www.jstor.org/stable/3665310?seq=1 [16] https://www.3dhubs.com/get/supply-chain-resilience-report/ [17] https://sheffi.mit.edu/book/power-resilience [18] https://www.scmr.com/article/understanding_supply_chain_resilience [19] https://www.mckinsey.com/business-functions/mckinsey-digital/ourinsights/the-seven-decisions-that-matter-in-a-digital-transformation [20] https://www.mckinsey.com/business-functions/operations/ourinsights/supply-chain-40--the-next-generation-digital-supply-chain [21] https://www.dhl.com/content/dam/downloads/g0/about_us/logistics_insights/csi_augmented_r [22] https://www.gartner.com/smarterwithgartner/getting-ready-for-industrie-40/ [23] https://www.gartner.com/smarterwithgartner/what-supply-chain-leadersneed-to-know-about-industrie-4-0/ [24] https://www.everis.com/spain/es/news/newsroom/everis-presenta-el-nuevoestudio-smart-industry-40 [25] https://www.mhi.org/publications/report [26] https://www.flexsim.com/es/ [27] https://www.anylogic.com/ [28] http://promodel.com.mx/promodel/ [29] https://www.arenasimulation.com/ [30] https://www.ga.agency/en/blog/ecommerce-sales-growth-retail-unitedstates-2020 Comité Editorial: Santiago de Torres (presidente), Alfonso Ballestero, Ángel Cabrera, Salvador Carmona, Germán Castejón, Guillermo Cisneros, Mª Teresa Corzo, Marcelino Elosua, Carlos Espinosa de los Monteros, Juan FernándezArmesto, José Luis García Ruiz, José Ignacio Goirigolzarri, Luis Huete, Pilar López, Pedro Navarro, Pedro Nueno, Manuel Pimentel, Carlos Rodríguez Braun, Susana Rodríguez Vidarte y Gabriel Tortella. Colección Acción Empresarial de LID Editorial www.LIDeditorial.com No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright. Reservados todos los derechos, incluido el derecho de venta, alquiler, préstamo o cualquier otra forma de cesión del uso del ejemplar. Editorial y patrocinadores respetan los textos íntegros de los autores, sin que ello suponga compartir lo expresado en ellos. © Juan Antonio Marco 2021 © Editorial Almuzara S.L. 2021 para LID Editorial, de esta edición. EAN-ISBN13: 978-84-18757-43-3 Directora editorial: Laura Madrigal Corrección: Cristina Matallana Maquetación: produccioneditorial.com Diseño de portada: Juan Ramón Batista Primera edición: junio de 2021 Te escuchamos. Escríbenos con tus sugerencias, dudas, errores que veas o lo que tú quieras. Te contestaremos, seguro: [email protected] Juan Antonio Marco es ingeniero industrial, Máster en Dirección de Logística y de la Cadena de Suministro, especialista en Dirección de la Producción y Tecnología y Experto en Gestión de Compras. Durante los últimos 17 a os ha desarrollado su actividad profesional como director de Operaciones, director de Logística-Cadena de Suministro y consultor, asesor y formador para diferentes entidades público-privadas: Foro de Logística, IMF Business School, ESERP, EIPE, Fundación UNED, UCLM, Asociación del Transporte Internacional por Carretera (ASTIC), Marcotran Transportes Internacionales, Sociedad Valenciana de Empresarios Transportistas (SVET), Acciona Logística, GRUDILEC, Consorcio Nacional de Industriales del Caucho (COFACO), Tendero Packaging, Grupo Yagu y Fundación Rafael del Pino, entre otras.
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