Alianza Forma
Spiro Kostof
Histo ria de la arqui tectur a, 1
Venión español a de
~ria Dolores Jiméncz-Blanco Carrillo de AlbomM
Alianza Editorial
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r
,
Indice
Dihuj05 originales de
Richard Tolii:u
Prólogo : . • . . • . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.
rrimcr:1 '"'lk k;., ,·n 110\li•nu Formn• : 191111
l'rink'n l't"imrn:~i,in m •Ali:tnH Fonn11•: J')'J(,
..............
9
PRIMERA PARTE. UN LUGAR EN LA TIERRA
El estudio de lo que hemos construido . . . • . . . . . . . . . . . . . .. •
. . . . . . . ..
La historia de la :arquircctur:t. 13. El comcxto total de b .trt¡uitccmra
13
2. L3 cucv:i y d cid o: b Europa de b Etla,l ,k· PiL·Lb . . . . . . . . . . . . . . . . .
.
43
, 22.
El comienzo, 43. L:i :arquitectura de la antigua &b,l Je l'icctra, 47
L:iscau x, 48. La ir,¡uitcctura dC' l;1 nueva &bd Je PicJra, 54.
Malta, 63. Stonchcngc, 69.
. L, cueva J.:
Lus templo~ Je
3.
El origen d e la ciudad: l:i :in¡uitectu ra en Asia occi,\c,ml . . . .
.........
La re:v:olución urbana, 79. Impulsos de b com.:icnci;i urhana, 83. Lis
dmb.c.k.""S de
Mcsopotamia, 94.
4.
La arquitectu ra del Antiguo Egipto . • . • . . . . • . . • . . . • • • . . . .
. . . . . . . . . 121
La ticrr• de Egipto, 121. El enterr.imiento de los reyes, 128. La
hora ,le los ,lioS<·s,
141. Supervivencia Jcl templo egipcio, 157.
Las ciud•cles de la Edad de llronce: el Egeo y Asia Meno r . .
. • . . . . . . . . 159
Asi• Menor, 159. Miccnicos y Minoicos, 173. El final Je la EJ,d de Bronce,
197.
El templo ~riego y las alternativa s «h,irharas• . . • . . . • . . . . . .
. . . . . . . . . . 201
La desaparición de 12 Et.lad Je Bronce, 201. El surgimiento Je
Gm:Í>, 205. El
templo. griego, 2 11 .
.
S.
6.
7'J
7.
PoÍis y Acrópolis •........ ....• . •..•.. • ..•.. . .... , . . .
. • . . • . . . . . 241
Aten•s
imperio, 24 l. La configuración Je l• polis, 245. Atenas: «El ojo ,le
Greein, 258.
8.
El imperio helenístico .... • , .. .... . ... .. ....• . .... ••. ..
. • .. ... . . 281
El nuevo orden, 281. El templo helenístico, 295. Entornos religiosos,
300. L.,
noble metrópoli, 304.
9.
Rom.a: Caput mundi . . • ...•. , . . . . . . . . .. . . . • . . . . . . . • . . .
. . . . . . • . . • 32')
Primera 2rt¡uitectura romana, 329. Componen tes ,le una ciu,lad romana:
Pompcya, 338. La ap:1rie11cia Jd imperio: Roma m d Milenio. 360.
10.
El mundo en gencr.11: conexiones romanas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
y"'
El cosmos rom:1110, 378. M,is all;i dd imperio. 3:13. El otro mu mlo
,mti¡;uo, 3\13.
Un continente solo, 407.
375
.
":·
.."" ,·,.,
:, '.'
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6.
El ltmplo gritgo y /ni olttrpoti,;., .L,írb.ra,,
211
El templo griego
Lo_s templos griegos servlan simultfoeom ente como símbolo de lo amplio unión clr.
los gnegos -una unión basada en una religión común, una lengua común, y la
c~eenc~ de una ascend~ncia común- y como slmbolo de la especial relación ele c,,la
cmdad con uno de los inmortales: Sarnos con Hera, Efeso con Artemisa, Corinto con
A_p~lo, Atenas con Atenea. Tenían, pues, una valide,: tmto universal como particular;
dts11ngufan a los griegos .de los •bárbarosa y a una ciudad griega ele las orra;. El
mensaje del templo griego a sus destinatarios, del Tirreno al Mar Negro, era que paella
hacer una manili:sución
utilizarse una misma arquitectura e iconogralia religiosa
muy individual. El men.,:íje dr.l templq para el m!).!)!IQ de exterior era el de un pueblo
libre, no sometido a ningún rey ni sacerdote: •Pl pueblo encero, año tras afio,· en
igualdad de servicios es nuestro rey•. como afirmó el drarnamrgo Eurlpides sohre
Atenas. En este sentido m.ls amplio, en el que significa tanto como en su apariencia
externa, el templo conti1~t\a siendo un logro únicamente griego.
Hubo, por supuesto, "algunos elementos prestados, 9-"lº en la propia forma constructiva como en el arte que J. realzaba . Ya en el siglu~IJ el estilo geomttrico ele los
vasos funerarios estaba siendo superado por un lenguaje hibrido de diseños ct1rvillneos,
plantas y bestias intimidante, lomodos de bs últimas fases del arte de Anatolia, Mes.:>potamia y Egipto (Fig. 6.7). Al mismo tiempo la consolidación con H.:>mcro dr. la
fábula como memoria histórica, estaba encontrando un contrapeso visual en la cerámiy
ca. Es en esta codificación visual del mito, en las escenas relacionadas con Herodes
Odisea, donde emerger.In las fórmulas del arte del temr.lo.
En arquitecrura, sin emb..rgo, la influencia extranjera fue mis all.l de la importación de motivos especlfi(os. La gran lección •bárbar,. fue la monume111alid«I: el
poc:ler de una arquitecmn ,le escala públi(> construida con piedra tallada y llena de
signiL. . •:.,, con su escultura comunicativa ; y el gran maestro fue Egipto, un pals con
el que el mundo griego csn1Vo en estrecho contacto al menos desde el siglo séptimo.
Esta lección de expresión arquicectónica barrió los experimentos populares anreoores y
produjo la forma robnsta y notable del templo griego que aún podemos ver en cientos
de lugares por todo el ¡Egeo, el sur de Icalia y Sicilia,Esta luminosa silueta de piedra
sobre el patsaje, junto con la legislación rnmaua, la Biblia y las obras de Shal.cspeare,
ha sido uno de los principales frutos de la imaginación occidental.
Debemos distinguir tres fases que se solapan en b evolución del !emplo grieg,,:
l. Pertenecen a b primcu fase las capillas absidalcs que predominaron en la c<lad
oscura que siguió a la ocupación de la Grecia continental por los dorios. El car.lctcr
doméstico de estas estmcmras, sn fnncióu lireral de casas de las deidades loc:iles, se
manifestaban no sólo en su fom,a bisica sino también en el hecho de 'lue al~uuas ele
ellas .tenlan un hogar en la habitación de cuico.
2. Esta fase experimental inicial, cuando ,nin era algo vaga la esrrnct11r~ ,ld pan11
teón griego, y la nación griega no estaba formada todavfa, fue reemplnada pnr 11>
generación de templos dignos de destacarse par dos aspectos: par m tam:ii\o c~mp,raperiodo en cuesuón, los ~1gl°:'_ VUI
. riv:uncl!te. grande y par b apafi¡."'Í~r~ dc:I ~i~nlo.
_y_ _l(.IJ, sc _corresp!)~de_con el surgirru_ento l e pnnc1p1_o_Je]a prospert~at_l_d_~ _b
i'.11_-_llª · .
~u C~tensa colon12ac1ón )' ,le la gtneslS de una lr-J~IC!Ón Y una fe cmm\n
11
13
_
forma absidal fue ab.111ilo11acla en tu<las parces cu lavor dej;\ I~f,l!lar ~ •l ~~r ,. ~~ ,..La
fºra
f:1
l'lg . 6.&
i:'"· r.1
1.xlfuf (Crcci::r.), unro;irio ,le A.polo; vUn ·gcncnl dd cn,planmicntO.
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212
Prirm:r,, fhHft: [/11 l11g,,r r'II Id titrra
6.
Fig .
El ltrnplo gric,r, y la1 ahe:rnafiv111 «&drbaros•
21)
~i Vuij.1. gricg:a tic cllilo ~,icntali:r.autc•, siglo
YII a. C. '1-,ounc, Pinls).
Plg. 6.8
lubilitación de culto, o ceUa, ~creaba uu tt'tnd _vi~ual l,oci• 1~ estitua situada en d
;:;tremo pÍmerior. Esta visión sólo pod~a m:mtenerse clara luruund9 la a1_1chura de la
J,abitacíóu. Las proporciones mis an~pf1as no~malmente rcquerlan una hilera. central
de soportes que bien bloqueaban la v1S1ón o bien desplazaban la estatua a un lado del
eje central.
.
·
.
El peristilo hizo c¡uc esta ordenación interior tuviera
escasas c01_1Secuenc1as
(Fig~ 6.:J). fatc solemne pórtico que rodeaba el contorno entero de la cella, incluyendo
Corinto {Grecia), Templo de /\.polo, siglo VI a. C.; TLSfl Je los restos.
el frcnt.c ele entrado, pud•> haberse empicado por primera vez: en·d templo de Hera en
la. isla de 3:unos, que se edificó m algún momento del siglo _Vlll.
·
- Hasta el momento, iJ:,ui;mplos _quc hemos estudiado en el Oriente Próxitrto er:111
de dcJs cl:is6: o bieu tcnlan S2ªLde culto herméticamente selladas desde el exti:rior,
como era ha~.it)µ)_ en~i(¡,~o; º.bien el ex_tcrior del templo estaba _pcrfol':"do por
vent:I.J).as que iJWÍlllJ.aban e mtenor, l:i. soluaón del Templo I de Hattusa (F1g. 4.18,
5.5).fül efecto del peristilo es muy distinto. Mil que abrir las paredes de la cella a la.
luz:, cl"'constructor gri.ego del templo de Sarnos optó por encerrar este muro dentro de .
una reúcula arquitectónica, y al hacerlo pasó del antiguo concepto de tabcmiculo de: la
1magen sagr:i.da al nuevo de algo externo, una forma~ue actuaba como u.n objeto en el
.~spacio y' tetúa validez visual desde todos s.us lados El anillo eitcrior de postes de
madera uuiforTUcs evitó 'lue la sala estrecha y larga uera leída como tm simf lc contenedor y oscureció la distmción entre el extremo abierto de la entrada y e eJ<,trcmo
sólido donde estaba la sala de culto. La casa de la deidad ya estaba preparada para
convertirse en el monumento y el talismán de la ciudad. Y de hecho, este avance
conceptual es lo realmente revolucionario de estos primeros templos. El pórtico c:xttrior nunca fue lo suficientemente ancho como para proporcionar un espacio .útil._J,,a
v~~:3ja pr.l~tica de prolongar los ~e['1)s ~is alli de los_muros, y proteger asl la estructura de ladrillos de barro de. l_a_ll1,1yia,.~c vto ya en la prunera fase. hdemis, cuando una
generación o dcisani:cs· del 600 a. C. __empcuron a rccmplnar los postes de madera
por columnas de piedra, y los muros de ladrillo de barro por mampostcrla de sillares,
estas coruideracioncs práctic:is eran ya claramente irrelevante.~.
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6. El l<mplo grl,go y las alttrnatl.,u «Mr~"'"'• 215
.
¡ · , .
¡ ó
' 3 ·. · rn camLio k,cia .materiales duraderos 'C •
con a luvcncu.\ n de hs tl·ps
.b
.
u rtm1enro uesto
.
.
.
qne estas tejas no esca an
re.g,ulas al tejado sino que se mantclilan en s,1 lu .
su srop_,o peso,el escalonarn,cnto del tejado se limicó a una suave elevació gar
I l n, ,mas estab e _visua.lmente y más en
consono ncia en sns dos lados con d
de piedra que. las primeras
'!mnas
ca
as
e
<
peso
'ó
1·
.
d•
a<>uas
dos
a
cubiertas
de I d ·
~ me mac, n m;ls pronunciada (F1g 6 11) Es
.,
de trrnr.or:1 t:01no n1ateriaJ mu:vo ,·Je rec b . ~ . con1pp~t
P.º'
~::~~::~t;~~\~'iJI~~ !J:•;~~~~~d:::/ ~:t:~l~ád/~i ~e la ~oÍoca~iónt~:_l ;:ris:il~'.
1
p;~:c~~
~~~,~•~o,i,tla on el ~o~che de entr-.~a de la fachada ést~ (;i;.
Unan :u P anta ~- npo construcnvo del megaron d_e Troya II (l'ii'.- 5.9).
.e-z . má~: sm embargo, sula ec1ufvoco explicar la opción de columnas ele
.
pie.In 1'·" •1 el peust1lo como un requerimiento pdctico de las pesadas tej,s Tanto h
cSlntc~rl de mampostería c~mo las tejas fueron el resultado de una 1111eva ~isión u~
'·¡'1ue11 ; nna ¡""¡¡eva tecnolog1a, y est.-ln rebcionadas con con'¼uista; ,r,r,ugibles co?no
~ orgt1 1O Y a e de la comunidad en la fortale2a y la estab11idaJ Je la ciuJa'.I. Este
sc nt 11 '.ucnto de confianza que s~ articuló en la nueva arqnitecn,ra tarnbiéu ,iene relar. •<I n 1.ou e~ s_,multán~o renac1m1ento ~e la escultura de piedra a gran escafa, ausente de
b esc~na griega desde los dfas de M1c~nas . Estatuas_ públicas de hombres y mujeres
Jóvrncs cle,cacados por su destreza at_lét1ca o por sn v1~md excepcional, comenzaron a
pohlar _la penfcua de los templos (F1g. 6.9). Estas 1magenes de tamaño natural no se
.-,, nceb,.an como retratos individuales sino como monumentos cívicos: las presencias
~c,1crJlizaclas honrJbm a la ciudad a través ele sus ciudadanos selectos.
El que_ arquirecnua y es~nlcura se con~íbieran como componentes integrados de
esca exh161c1611 de la prosperidad y la glona ·de una ciudad nos lo indica el hecho de
que arquitectos ~ntiguos como Tcodoro de Samos eran también famosos como esculrores. Tenlln , su ~argo el pr?gram_a d,;corativo de los templos, lo que. en su época
cumenz;tl.>:, a 1nch11r _J:>aneles tigurat1vos en éerracota pintada (dispoúrivo ,,pren\lido
proba[;k,Ht.l!lC de Asma) y relieves de piedra. La repcesencación concisa, casi her:lldir:1, de re111:is conocidos, las hazañas de los in~nortales y los serriíinmorrales, completaba
L. 1na11if~stación del templ_o, prororcionando a los .ciudadanos el acqu~tipo de ,ma
.
1,·11,r.tl,,bd cornparnda med1,mte e conremdo fabulado de esbs escer,as . . .'
l'.uc«· ,cr q,1c lns primeros templos de piedra aparecieron en el ángulo nororientll
Pdopo11eso, en fogares corno Corinto e Istmia, y en lugares clistantes .p ero d~ntro
de st, esfera cultural, como Termon, en b remota región del oeste de Delfos. Seguramente no es casual que esta muestra repentina de audacia constructiva se llevara a cabo
rn el área de la llanura de Argos, donde las ruinas de las dos ciudades micénicas
mayores proclamaban los logros de) pasado e invitaban a un resurgimiento, a pesar ele
q11~ los templos de piedra mostraran escasas similitud~t ~cnicas y formales con su
·
precedente micénico.
La fuente Í!licjal p;ira la mec:idica de la talla de pi,t,dca, asl como para los co_nvencinnalwnosae la esculnira a gran escala , .fu1: Egiptll: Incluso .la columna dórica, ~l
el..:mento central del orden decorativo invenrado en este lugar y adoptado en la Greeta
,·o·,;¡.¡'¡,enlát ·y en bs colorúas occid1;.11tales, famrecll la apariencia · egipcia. El mismo
capitel pudo muy bien haberse inspira~o en los ejemplos mictnicos del relieve triangular de la Puerta de los Leones o en la fachada def llamado Tesoro ele Atreo (F,g . 5.17).
f'crí, la, col11m11as dóricas no adoptaron el entallamiento inferior tlpicmicntc minoico-
1
r:~t\.r:~ít:~~•
j
cid
1
,.
· Pt1. 6.9 K.oum griego arcai.:o, adcra l~do 'Bitón,
ca. 600 a. C. U cs1atua cienc uds de 2 n\C1rru Je al(lu.1.
(musco ,k Dclfo,).
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- ..:
216
,
Primer,, J'Mlc: Un l1 1g"' c11 {d (Ícrrd
micénico, sino que se cstrcd1:1ban hacfa arriba
a l~nane ca cgipc_ia. En cualquier ~o,
los antecede11tcs prcstodos madura ron en el l•pso
cfc':,ma generación, y el orden dónco
emergió como un sistema de diseño csc11cia
hncntc griego. As( ocurrió ta1nb1~n con el .
orden jóllico,-·ch ),s ciudades grieg.s del Mcditcr
r1neo Orienta l.
•
Lm uomlircs <le sus creadores han permm ccido
en la historia : Trofon ios y Agomedcs, la legendaria parcja"asociada co11 el primer
templo de piedra de Apolo en_Dclfos; -.
Tcodor o, que trabajó en el impone nte templo
de Her• en Samas, que sustituyó la
estructu ra de madera Je la que antes hablábamos;
Kersifron, que diseñó el templo de
Artemisa en Efcso . L:c tarea que afronta ron,
la de abn.z ar una tecnologla q11e clifcrla
fundom entolme ntc Je los métodos tradicionales
de constru cción de madera y lodrillo
de.barr o, fue comparable • la de Imhotc p en
Sakarat , 2000 años anterior .
· _Los principales problemas eran la extracc
ión y el transporte.. de la piedra. _Las.
técitiéas Je constru cción y la solidez c~tructural
eran rndimentarias. Lo precaución del
princip iante ¡nol,ab lemcnte expliqu e las formas
sobrccon.struidas: lis espesas columnos
del peristilo (a veces monolíticas), las pesadas
superestructuras, los cirmentos macizos .
Kersifron, se no, dice, pidió consejo a Teodor
o de Samos sobre la estabilidad del .
templo <le Efcso en su emplaz amiento pantano
so._Se le .enseñó qu.c tenla. que poner _
una capa ele cenizas (carbón vegetal aplastado,
seg"ún otra fuente) ; bajo los cmuent os
para evitar que los bloques de piedra se hundie
ran. K~rsifron cs:tibi? uu libro s~bre
sus cxperie nci» con la nueva tecnolo gla en el
que expl,cab,. los <lisp0S1t ivos mecámcos
que habla usado para transpo rtar tambores de
column as desde la cantera hasta el sol~rEstos eran demasiado grai,Jcs para llevarse eu carros
de bueyes, as( que los colocó en COJas
cilíndricas Je ,_nancea ,,ue podlan ser e1'?puja
das como e1,1ormes r~dillos (Ftg. _6.10).
L:i teu<lcnc ia genera en el mundo antiguo en
confun dir la ideuttdad dd .uq,m"':to
":con la persona ele su poelcroso patrón, el rey
o ministro que había encargado el ed_ifi~o .
fate es el caso ele la .uquitectora mesopot1tmca
e luma. En Egipto conocemos un nume_ro
considerable de arquite ctos oficiales por su nombre
, y tenemo s abundantes evideuc1as
de que se les tcula en _alta. estima como sup.crvi
.sores Je proycn os_públicos vastos y
costoso., . l'cro s11 oficio era algo secreto . El
arc1u1tccto trabajab a. con la ayuda de
documcntcis, i11.chüdo~ dibujos, que se cm1sidc
r~ban <le ín:;pi,:;1ció11 .<livin.l y ~r:. gu~rdaban en los ard1ivos ele los templo s o en otras
i11Stitocioucs oficiales. Eran pnvileg1.ados
prccis:uncntc por su acceso a fuentes ocultas,
puesto que el saber leer y escnbtr cr.1
atribulo c:,i:d11.'iivu de los ~ltos cortesanos y d.
c 1a ca.st:\ sacerdotal. .~Cl!'llUt, el fa1noso
arquite cto e J111.i1110 Je la reina Hatshe psut, se
jact,ba de esta distinci ón en las paredes
ele su tuml,a: •Tuve acceso a todos los cscntos
de los profeta s; no habla nada que yo no
supieu en lo que ocurrió desde el principio».
..
·
El arquite cto griego no era tan exaltad°., pe,ro
era u11 ¡,rufes¡_o~al tcspeta d?-cuyo
nombre estaba en lo_s anales público s y cuy?. ofi~10
era accesible en ,libros _profesior~ales
y tratados . Norma lmente su p~trón e~a di: la
cmdad 111presc11tada por sus órgan~s . de
gobiern o. Estos órganos de gob1~rno Í\)aban
presupu esto 'y nombra ban una eollll~16n
Je comtru cciún ,¡uc trabajarla lm¡y en c_ontact
o con el arquitc cto _-p ara conseg mr el
diseiio y extende r el contrat o . Los contrat istas
erm responsables de tallar y dar forma a
los bloques en su cantera , y ele trampo rtarlos
de manera segura hasta_ d empla:z:~miento_
del templo . Ali! habrlan ele a.rregla rlos e~ su
pt~csto corrcsp_ondtcn te ¡,au_ •1uc :uustaran
concct m1cntc. El aca.baJo y el cnsamblaJe de
cientos Je u1udadcs prefal,ncadas eta.u las
rcspousabilidaclcs de mayor i,ucrés del arquite
cto.
El Wn¡,lo griego y los alternativo, «bárbaro _,. 217
____
fig. 6. 10 IJtn m;utc:rn de trrn~puuar los bloques
de piedra de CQtutrocc ión en el siglo su.to 11 ,
C., scg,in IM fuentes
de la G[cda AntigU2; rcconsttucción.
El ordrn dórico
~-s ctiesti on~_U .t ,p.j,_a__r, de constru cción,
ounque obviomc;1te i111Rotüutes, nu
constitu(:i.n
terreno de pruebas principal para los arquite ctos
griegos. El val.ar de l:\
forma de co,utru cción griega reside. cu su aparien
cia correct a.
·
P.I pensam iento griego es al mismo- tic1npo general
y
cspcciú
co. Toma un:1 idea (o
una Í?rma, que _n o es ?tra cosa que una i'.1<::l plasmar
la),
la
aliment
a
y
pe_rfccc
iona mu
esp~cie de validez u1uversal que parece trrefuta
blc. El proceso es de hecho idtal, es
dccu I basa_d n en •la pc•fcec ión . del género •._
Presup one un desarrollo ordena do y b
pract1cab1üJ,el de Sil _com 1m,ac1~ n. bi.}J:qlllte
ctura gritg_~ es, . según esta dcfüúe ión ,
conssrv adora. lnvc.nto poco , y la mvenc1 ón fue
lenta. Las hcene1as estaban control adas;
y la calidad se filtraba por la cest~iccióti autoi.t.n
p11csta·. ~d~.-~d_ificio exis.tia dentro ~!' "
los limites de esta norma y era Juzgad o compar
ándolo con expone ntes de la mism:i
n~1:ma. Por ello, cada edificio dcblo transmit1.t
uu sigilifi.cado preciso contn untrÜ fonJo de familia ddid.
· El te_mplo Ji: pi~:i. de \~ Gr_ccia contine ntal
y su pleno cxpone nlc Jecorat lvo, el
o~dcn <lonco, luc una mvenc1ón_ 1_deal. No constit
uía, desde un punto de vist\ meeani C!Sta, la tra.ducc1ó_n gradua.l a mampo stcria de
las .fornus de madera conve.n ciorule s. Se
valfa_de las pos1~1lidadcs de la •~eva tecnolo gla
paca reaftrm ar el tema princip al de la
3:<qtu.t~ct·ura rcl1~1os_a,_como quedó tipifica do
en los pcirnerns templo s pcrlptc rns del
siglo octavo y prmci¡n os del séptimo . N hacerlo
, el orden dórico txprcsaba algunos de .
los efectos tic la .madcr ,, clctallá11dolos más que
tratand o de petrificarlos exactam ente.·
d
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______ _______~ -l
,
6.
- ;;-- --- --
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,
,_ .
-- -"'~........~ ;_,.,.--- --- --- --- ---j[w.•
-~
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218
Primtra pttrtt: Un lugar tn la tierra
6.
Por crnto, no es muy frucrffero buscar referencias precisas en la constmcció11 de
madera para los elementos individuales del orden jónico, como ver los triglifos como
los cnrcmos de las vigas y las colurnru\S como troncos de árbol. Lo que debe ser
enfocizado es el contraste y no la transposición. Esto esti claro cuando colocamos un>
ju:,ro. a otr:1 bs recorutrucciones en proyecció": del Templo de Ancmisa en Kcrkyra
(Corl,1), h,c1, el 600 a.C ., donde el orden dórtco apareció .en plcu,md, y ti segu11do
templo de Hera de Samos, de mediados del siglo VII, con su entleblc ,rmazóu de
nmlcr1 y su nerviosa verticalidad (Fig. 6.11).
Una vez puesto en marcha, este sistema de diseño permaneció consider.iblemerite
estable, exceptuando cambios correctivos que su:ivizaron las incorrecciones ·de las formas y r.11altecieron el impacto expresivo. Por supuesto, esta afom.ación se refiere al
hecho general. El proceso de e1rolución pudo no haber sido ni enteramente sistemitico
1ti pceclecible. Las regiones marchaban con paso diferente y ofredan soluciones diversas a los mismos restos de diseño. En 'ocasiones un templo dórico -el templo de Zcm
de b ciudad siciliana de Akragas (Agrigento) es un buen ejemplo- se tomaría tantas
libut,des extraordinarias que parecería des,fiar la constante esencial de su no,ma.
Pin,l,n~nte, debemos admitir que los resultad.os del proceso evolucivo pudieron haber
sido muy diferentes de los c¡ue conocemos. ]No hay un detenninismo estricto en la
li istoria de b arquitectur;l E relato ordenado del desarrollo sólo puede ser hecho por
l,,s hi.;mriadorcs porque ellos conocen cómo se manifestó todo él, put,:b, por taum
rJcion:dizar unl c,prichosa seri~ t.le elecciones de modo que pare,ca11 predestinacbs.
Varuos ahor.t a mirar de cerca al templo dórico. "Lo primero que debemos destacar
"" ,¡ue d templo era una construcción sumamente artificial: una prtsencia luminosa de
fogulos recto,: y m~rcadas geometrlas. Perm,necla sobre el terreno como :ilgo aparte,
comn un mo1111In~oto de una abstracción vital, renunciando a la elabor.ic:I., fusión con
ti man:o namr1I, que era el objetivo del diseño minoico-micénico o de bs defen~as de
la ciudad de Hatmsa. Gr~cia está desprovista de grandes exiensioncs dt naturaleza
rnrno el desierto egipcio, desprovista t:imbién de cadenas montañosas r,nwdilocuence.~
ll de anc!1::>~ ríos navegables. Lo!i contrastes sor1 dcarn.iticos_ pero en una e~1::ib í11ti1ua:
,bfiladems y valles . escarpados q11e pueden convertirse en lfmites clispurJdos cutre
ci11dades-esrado; pequeñas llanfüas cnltiv:iblcs encaj•das entre º"'"'·'·\.,,desnudas, c¡ue
sou t,mbién pequeñls pero al mismo tiempo explosivas visualmente por b ~onstricta
configuración de su terreno, costas peñascosas, batidas por el viento e inhóspitas, con
pocas playas y puertos .n•turales. Comra todo esto se levantaba el templo, con su forma
abmlutarnente opuesta al agitado paisaje (Fig. 6.6).
.
· . .
Este contraste ile lo natural y lo inventado es el núcleo de la a.-,p11n:1:t11r.1 re_lig,osa
grieg~ . Proclama tanto la separación de los logros humanos de 1.,, üSC ,lí.>S luerLlS
ancestrales de la cierr2, como la propiciación de estas foenas coucrolad1s de lorma
divim :1 través del acto ele constrnir. No debdmos . ¡'mes, conside.or d templo mer:1me11tc como una COS:l en si mii;nu, un helio caparazón indepr.11dicntc de SU emrlazamiento , ni t:impoco asumir que el emplazamientQl,tiene ur\ valor pintoresco .pnmordial , como si el cerreno fuera un elemento neutral que milizar:m los constructores para
a,iaJ ir interés visual a su propia creación.
.
El terreno no era neutral. El.l!!g;ir .donde.. Kjba a erigir el templo no _er~ una
cue~tión Je elección arbitraria. La elección se habla hecho antes de que hubiera nmg11n
templo pnr lo que una vez ocurrió en· este terreno. Aqul se habla redinadn Leto bajo
E/ ltmplo gri,go y la, alternativa, •~á,L,iras,
219
Pl1. 6.lla Samos (Gredól), it:gundo templo de Hcra,
mtdiaJos del 1iilo vn a. C.; sección conjc:mr,11.
f't:S
Plg. &.t lh
O
Kr-rkyn (Co,Íti , Crccia),·rcmplu de Ancmiu, ca . 600 :.. C., rccunumcción.
L
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220 ·: Primc:ra fh•rlt~: Uu l11g11r ('11 Ita (i('rra
, un :lrLul de l:outcl núentus daln • luz • Apolo; alll lucharon Atcne• y Poseidón por d
, ,. privilegio de mmd•r en el Atica; •qui se ofreció amparo • la divitúdad, al fo.ego del
hógor de un rey mictnico, o reposó en alguna cue~ o c11 algún 11aci11ue11to de un
manantial o c11 alguna cima de montaña. El lugar santificado estaba asl predeterminado: desde el primer ,lt,r colocado sobre ti hasta el último templo seria11 respetados y
cclcbudos. l11clmo donde el terreno era extremadament e poco prometedor, como en
Perncora , en el Golfo de Cori1110, el templo se levantó donde lo hizo por<1uc tcnfa •1ue
\»cerio (l' ig. 6.12).
·
Fig . 6. ll Pencara (Grecia), nntu2rio de Hcn Ak.nia (HeD. de los 6'c:tntlb dt'J:\); v~,u gcni=nl. El templo
are.airo est{
c.n rrimc:r ttn ninfl, cn1 1 1111:11 rt•JI del 1iglo IV ju,umentc_dctti,, y mb arrib:a., tns la einuctura moJenu.
lut n:uos de
11n1. cisu:m• hdcJt.1,tío .
6. El templo gritgo y la, olftrnoliva, •bdrbara.<»
27.1
El primer paso de la cowncmonció n monumental de este lugar sagrado fue la
tcrrn• , el clemento'que definirla horizontalmen te el espacio..y scr:v.irla de.pedestal a,!:,
r.structura . . La forma rectangular. exenta de esta terraza enunciaba claramente que el
templo acabado 110 intentarla fundirse c11 sus alrededores. Los tres escalones continuos
que rodc.n el borde de la terraza elevan el templo sobre el terreno y lo hacen \gu•l me11te accesible desde todos sus lados. La longitud
la anchura de la plataforma
superior detcnninarlan cumt:u c'\lumnas debla tener e templo en sus flancos y en lo,
dos frentes, as! como su intervalo) ••
[El intervalo depcnJl:t de dos·to.,as: de la elección de un diimetro menor para ¡._,
columnas, <¡ue a su vez debla dictar su altura, .Y la di.sposición del friso sobre d peristilo
que det:errnmaba, como veremos, si los espacios entre las columnas serian de anchura
uniforme, o si habrla va riaciones entre d tipo medio de las columnas y las de los
:lngulos del rect:lngulo. En otras ·palabras, las partes superiores del edificio exiglan
demandas precisas • las inferiores, y cada elemento era 110 solamente origin:,do proporcionalmente, si.no también proporcionalm ente concordado con todos los demás elementos del disefi~
.
· El número de columnas del peristilo mi.s común serla de 6 por 14, conc:mdo dos
veces las columnas de los ángulos, pero los primeros templos a veces tenla.n flancos
mis largos. Las columnas se cdificaro11 a lo largo del borde del estilobato, la mi., alta
de las tres platafor.mas escalonadas, sin base (F!g - 6 .8).~Los tambores eran planos y
tenlan un agu¡ero en el centro, para que pudieran enr~carse a una clav~a al ser
apilados uno sobre otro ha; ta que cnca;aban estrcchament~; En el siglo sexto, la altura
del fuste meclla entre 4,5 y 5 ve.:es el díirnetro i.nfeno,~ la columna tenla ocho veces la
alL1Jra ele.su c•pitel. L., tendencia era a hacer m.ls delgada~.Y elegantes estas proporciones en el tran.scurso. de ¡._, dtcaclas, y as! en el siglo q_uin.tc:i _la relación <)el diámetro con
el fuste era 1:5,5 o md~o 1:5,?5, y el total de la columna tenla cutre 11 y 12 veces la
altura del capitel. Al 1msmo tJ.cmpo, el estrechamiento superior de· las colmü.nas se
estaba reduciendo y_d abocinamiento del miembro i1úerior .del C":P,itcl, el ,quino no
serj~ t>n potente c'?mo lo habla sido en los templos del siglo sexto.'.
Este estrcclumrcnt? . as( como _el lrttasü, l_igcro abo'?'bamiento élcl perfil del fuste,
era lo que daba a las co,· " · · .., ilóncas su ªl;'ar1e11aa .de vitalidad y ex¡,rcsab• su función
de soportar peso. Las estdas del fuste tamlJLtu contnbuJan a tran,mittr este sentimiento
de comprensión,' mientras que al 11:usmo tiempo distingulw ,1 fo; tc del fondo plano tic
mampostcrla de las paredes de la cella. Las .ptrlas se hadan en el lugar, despuó de
hahcr (:olocad,o los ta111borcs de la colunu_1~ÍNormalmc11tc habla veinte e,trlas por
colunu,a. ~te. ~1ooelo de. acanaladura ar1Sta'aa unía a los tambores individuales y
creaba una ,lusmn de 1no v11rumto uuificado .ª lo largo de la longitud del cilinuro,J
La 1dc, de. cnfatrzar b Íunc1ó1~ de soporte mediante d perfil curvo y el tratan•icnto
de la super ficie era alg~ muy ,muguo. En las losas verticales de .Stonchcnge se habla
mtcntado una formo prunlllva tanto de cstrechauucnto como de éntasis. Las estelas se ·
hablau aplicado a las columnas de 1tu.dera ·t1e la arquitcctut• 1rúnoico-mictn io y
mucho antes .en Egipto, d•.111<lc el éntasis era también una pr.íctica r.omún. De hecho
hay UI( parecido. chocante cutre las columnas ~óricas de los siglos sexto y quinto a.C.,
Y ~lgun:t.s de las columnas adosadas del complejo de Zóscr en Sakavat, 2000 aiios antes
(F1g. 4.6).
r
El capitel .dórico bada la transición desde el fuste circular. de la columna basta los
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22.2
6.
Primtra pMtr: U11 lugar tn In litrra
bloques volados que fom1a_ban el arquitrabe por encima de ti. El capitel consistía en
dos paites, un equmo abocinado que ensanchaba el circulo superior del fuste y que lo
alineaba con la escala ·de la superestructura, y la unidad cuadrada del ábaco sobre la que
descansoban los bloques del arquitrabe. Este _era '!n cojin de juntura entre el soporte y
e! peso, puramente geomtnico, sin referencia a lormas naturales de plantas o árbol.es.
Cons,cuentemente , no podemos leer la colurruu en ningún sentido literal, sino que
dcb~ m~s r~fer~nos a ella como tuu abstr:ic.9 611 o mejor como una rrietifora.
Qmzá mev1tablemente a la luz de su autoconocimiento, la metáfora de.-la columna
!\riega .tiene relación con el cuerpo humano. Es como si estuviéramos ali! sosteniendo
El templo gritgo y ln.s alirrnatlvt1s •luírb,uns•
223
.\
1
el 1_1eso <le la ~-uperestructura y su~i~ramos en nuestro propio cuerpo. inni.i tivamente,
qn~ es dcmjs1ado y qué es demasiado poco par.a. la constln1ción dC las t.:olmnnas. J:.t
rr. rnhadr. es la 11parirnciu de ,m justo equilibrio.(La altura de la column~ y su grosor en
n:bcu\ n L·on b n1a:ia de la superescru~nn.1 se decermi1~aban ·con nn sentido de justicia
visusl, . de manen que ambos porec1eran adecuados ·• su función incluso si, en el
e~tret:ho comt::x.to ~r.rnctucil, uno u otrú, la alh11nnac,1 o sn peso, estuvieran realrü<!n-
rc so6rc:.consrn 11do:¡ !
·
El principio dé b empatla es fundamental para entender la arquitectur_a griega. Se
nns muestra Ele forma mrang1ble, a través del engranaje proporcional de los miembros.
'l',e evoca la relac16u proporcional de un cuerpo humano er¡ pie. La propor!'ión, según
el teórico clásico _V itrubio, . •es una correspondenci2 entre las medidas de los miembros
de una _obra entera, y de cada una de las partes separadamente _con toda la obra ... como
en d caso de las del bien formado cuerpo humano•. Esta descripción y el hecho de que
las mismas unidades de medida se derivaran de los miembros del cuerpo humano -la
palma de la mano, los pies- . no son exclusivos de la arquitectura griega, pero la frase.
•como· en el caso del bien formado cuerpo humano• implica una afinidad física entre
el-usuario y el edificio·, de manera que, por ejemplo, la ratio de la soJumna con el
r>pitel no puede separarse de la -ratio del cuerpo hnmano con su cobeza .: Esta afinidad
nos habilita para comprender el esquema del peristilo, y de lo que es capaz la columna,
al compararlos con ·nuestras propias capacidades. Al final, esta sensatez de .forma constrncriva de inspiración humana es lo que distingue a
exP"riencia de un templo
j\nego dc;l g,ganusmo abmmaclor de las estructuras eg1pc1as (Fig. 4.20) .
El ,rquitrabe culmina la definición vertical de peristilo. Es un_a banda-de.piedra que
,_cpara la columnata propiamente dicha de los elementos que coronan d templo: el
1,;,o, los frontones o gabletes en los dos exrremos menores, y la cubierta (Fig. 6.13).
E" realidad el arquirrabe no está hecho, como parece, de una linea de bloques sencillos
colocados como puente entre cada dos columnas, sino de dos de estos bloques, uno
detds de otro, prolong:lndose desde el centro de un capitel hasta el.centro del siguiente . La superficie lisa ae1 arquitrabe distingue eficazmente la realidad estructural del
paisrilo del esquema de decoración aplico.da del . foso,- cuyas partes integrantes, los
triglifos y metopas alternante;.; repiten esquemáticamente el ritmo de las columnas y
lo~ vanos que se alternan en e1 peristilo.
;,
El juego tntre lo real y su apóstrofe era realzado originariamente mediante el uso
del color. La columnata y su arquitrabe no se pintaba¡,. Si se habla elegido una piedra
porosa, se les aplic,tia normalmente una capa de estuco para cubrir la ttxtura ~spei:¡¡.
l.:i.s colurnn~s de. n1:\rmql a veces se enceraban para que relucieran bajo la fuertt lll7
l:_l'lr:g.:.1. El friso de encirna, ;il ~o cener consideración estrur.tur.tl, .•;e:: pintaba ali:t~cen~en-
b
J
l
fllg. 6. 13
Altnl!u (Agrigcnto, Skilia), el llamado Templo de b Concordia, firulc.s del ,iglo Y a. C.
te: azul para los rriglifos, cuyas hendiduras hadan eco de las estrlls re:iles ,le las
columnas, y rojo para el fondo en las metopas, sobre las que se colocaban escen>s
esculpidas en relieve . Hoy puede. asombrarnos la noción de cubrir de colores lbmativos una arena caliza o _m irm'i\ Sin embargo, la fidelidad a la naturaleza de los materiales es una preocupación relativamente moderna. Al arquitecto griego le interesaba la
clandad. No sentía escrúpulos al falsificar la textura o el color de la piedra para lognr
las distinciones adecu:idas.
El lugar apropiado para los triglifos era el que estaba justamente encima de bs
columnas a las que recordaba, centrado sobre cada capitel. Pero como la bue1u propor-:
ción de los vanos en el peristilo no podla alcanzarse de este modo, se colocaron .
triglifos adicionales en el centro de cada intercolumnio. El simbolismo arquitectónico
exigla c¡ue los triglifos ocuparan las esquinas del friso, puesto que las cuatro esquinas
del pcnstilo estaban definidas por columnas. Para estar nivelado con la esc1uina , los
_ten;w:,l_o tuvieron que desplazarse en relación con su
últimos triglifos de cada lado
capitel correspondiente ele dd"\Jº·- Es1'1 creaba entre estos triglifos del ángulo y sus
vtcinos 11l!fltdiatos un tspaciú n1;\s :i.ncl10 que entrr. cualquier otro par de triglill)s:
dd
1
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221
6. "El ltmplo iri<go 1 101 •llm••liv• , ,b,írb<Jw.,
}1,imrrrr ¡,,,,,,._. Un lug"r tll fo tirrro
Par• afronr,r c,tc pro~knu se rropusicron clm .~luciones (Fig. 6, 14). Una, f~vorecida
r lu., gricgns de Srr.1ha y de sur de Italia, se t1'11pua de cma_nchar pro~rrnvomente
elemento, del friso cercanu, a la esquina. I!n la Grecia couunental, la megulanda_d
fue compcm,cla en el nivel del suelo red~ciendo el intervalo entre las columnas próxtma, a I• eS<¡uins, pruccdruuento. conoc1Jo . como contracción del ángulo. l\.lgunas
Íw
vece~ se u~:i.rfa 1111::t combinación de aJnbos s1stcn12s.
LLa
cubierta con tcj .. y los dos fr1>ntoncs formaban la unidad de coronación q~e _se
proycctoba má., all,1 de la Unca del fnso. ful;{ umdad remataba la pantalla del p,,rutilo
creando un dosel Je piedra que cobyaba a la construcción de_la cella con su estatua de
culto: Parece evidente, a portir 1e los tc~plos que quedaron 1nacabad'-'.s,_que la cella se
construla, • pesar de rodus los mconvementcs, desput. de h~bcrse engtdo la pantalla
c¡ue formaba el peristilo. Era esta pantalla, pues, lo que más importaba para la expres,ón del program•, tanlb en ttrmin'.'" fom,ales como de manifestación religio,aJ
Lo prioridad de la pantalb s,gnificab• que el templo ce, concebido fundamentalrncntc como mu presencia exterior. En efecto, se levantaba contra el vado, y no tcnJa
Plg'.'6.1-4 La er:ucstión angulan en d templo dórico.
BJ diagrama, cou lln,u--gtda nrcialet igualmente apaci:.du, india los do, ajt.Dru :alternativos: arriba ,u~
mentando l:1 anchuu dr las metopas al :acerca.ne a la
rs•111i11,; y :1,l~:ajo, rr.tftl(icn,lu d intr.r,;iilo r.11trc lu ~
h;n,uu Je l:a c~\1ui11a, o :-cuntt.u:ció11 an~ul,:n.
225
rn:15 fondo que las forma., del terreno que le rodcaba _o del pauajc ucbano. ·Era arquiteclllr• en el espacio por excelencia. Par• cn&tizar esta idea, la pantalla se ~1ada contin11:1
visualmente. Los tres es•:aloncs daban toda la vuelta a la tere>u, y el friso envolvfa la
parte alta -como una graciosa cinta. El edificio no tcnfa, al menos aparentemente,
frente delantero y frente tr•scro, ni entradas dcsign:tdas. Idealmente, todos los accesos
eran válidos: cad• intercolunuúo podfa funcionar como una puerta. Para hacer compa tible esta libertad con una linea establecida de acceso, la calzada desde la puerta del
recinto cortaba • menudo oblicuamente • la linea del templo, luciendo visibles al
mismo tiempo.dos lado, del edifició (Fig. 6.16).
_J;ntrc lallto, el arquitecto hubo de hacer grandes esfucnos para hacer brota.r con
foen• a este objeto en el espacio desde el sucio. Para lograr esta apariencia de vitalidad, _
incorporó a su ·diseño un:t completa gama de sutilezas (Fig. 6.15). La linea del sucio de
la terroza se curvaba su•vemente hacia arriba en el centro de cada lado. Las column,,_.,,
como ya hemos observado, se ahusaban y tenlan perfiles ligeramente hacia atris y
hacia el interior, y eran también ll12> gruesa., que el resto. La contracción del ángulo,
.donde se habla hecho por bien de los triglifos de los extremos, reforzaba aún más la
_
articulación visu•.l de las esquinas del templo.
Estos refinamientos eran explicados normalmente como medidas correctivas disccombaban. Al
se
lineas
las
que
fiadas, por ejemplo, p•<> contrarrestar la apariencia de
curvar las lineas se la, haría parecer rectas para el ojo indefenso. Hemos •preciado
anteriormente ajustes similares en d gran zigurat de Ur-Nammu en Ur. Filón de
Bizancio, a fin:tles del siglo III a.C ., escribió que t:11 compensación óptica era necesaria
pae> evitar que las cosas que «de hecho eran rectas y de igual groson parecieran no.
serlo. Pero realmente algunos de estos refinamientos, por ejemplo, la elevatión del
cstilobato y el tntasis, son fácilmente detectados si hemos sido prevenidos sobre ellos
(Fig. 6.13). Son distorsiones intencionales y evidentes que hacen del discfio del templo, completamente racional sin ellos, algo vivo y activo. Si nortru1lrne-nte no los
~olamos es precisamente porque son tan acertados que se convierten cu parte de la
1ma11en natural del templo griego. «El ojo•, escribió una vez John Rtukin, ces influido
continuamente por lo que no podemos detectar ... Es miJ influido por lo que menos
detecta•.
T•mbitn en ténni.no, ri:li~iosa., la pantalla del peristilo era preeminente. La estatua de culto d_e la cella se vulumbr:arta a travts de las pucrt:is abiertas durante la.,
Pl9t . 6. J~
Rcfinamicntc• gtir~ds, o ajustes vi"'IC".t
del tfüc no del 1,mplo, rugcraJoi P,t9 Jiu mejor pr.r~
cq,cion; ,lit.ntjo cx¡ucn\.itico.
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I
2'.!6
Primtra pnrlt: U11 lugar tn la titrra
observancias religiosas importantes. El tnito diario con la divinidad tenla lugar- al aire
libre. E a el mve! de la terraza, el templo estaba rodeado de estatuas, la mayorla de ellas
humanas: eran imágenes ele rarnaño natural ~e jóvenes desnudos y m,tjeres vescicbs
colocadas _p or sus cmdades como conmemoraoón de sus excelencias especiales. l'oblaL:i n d rec111to ., agrndo _y subrayaban la escala humana peculiar de la arquitectura griega
de ~, que an~es habli6amos. Las metopas y los frontones albergaban rambitn escultura,
tod~ ella rel1g1osa. Estas esculturas estaban relegadas hacia arriba por las columnas del
pemttlo. S111 embargo, podfan ser clua e inequívocamente vistas por todos los llSuarios
.Id recinto del templo a la luz del día . El templo, en este sencido, era el lug~r de
rw111ón entre lo humano y lo divino. Al mismo tiempo que los lumunos eran enc11m6r:1dos ºr la orgullosa¡ mesurada elevación de bs colnmnas, las deidades clescendlan
al nive de la visibilida humana (Fig. 7.21).
E.seo, pues, es el templo dórico tal como maduró en Grer.ia durJnte los siglos seno
y quinto a.C. Se caracteriza, de cerca, por la especial ordenación y proporción entre
sus panes, y de lejos, por su interrelación con los elementos nan,rales como las montañas y el mar. También había una forrna intermedia, ~l recinto -o~•~clo, definido por un
m uro que estrechaba horizontalmente el paisaje y estableci..t um,; limites fijos en los
que el templo se conjugaba con· otros edificios menores, como los tesoros, los airares
(especialmente el altar principal al este del templo en el que se centraba el ritual al aire
li6rc), y docenas de monumentos voávos .
.En el interior del ·recinco, el jüego de la masa emergente del templo con estos
contrastes menores para su afinación visual constituía una relación constantemente
carnl,ia11te (Fig. 6. ~6) . En pri~er lugar, los edificios y sus m-.mus eran vistos de
ar.ucrdo con el cammo que seguirla el fiel al andar por las calzadas gastadas por el paso
del tiempo. La experiencia visual de un edificio o una estatul cualquiera no tenla un
valor ftjo , un punto de vista único. Los tesoros, pequefias réplicas del templo construidas por las ciudades individuales en santuarios panheltnicos como Delfos y Olimpia,
creaban un modelo desorde1udo en relación con el camino sagrado, empujindose unos
a otros como podlan hacer los espectadores durante un desfile. Y en segundo lugar, se
1ñadlan normalmente al lugar nuevas estructuras y monumentos, y con cada adición
se altera6a y se traslad:iba la relación de los edificios ya presemes. El plano del emplazamiento, aparentemente azaroso para el observador moderno, constit:1.úa una cuidadoel cambio a
SJ reflexión de los modelos antiguos, el cauce de la competición cívica
través del tiempo. El temenos estaba atrapado en un proceso ele contim,o devenir;
au nque tunbién estaba concluido en cada fase de su crecimiento.
f
y
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9
ROMA : CAPUT MUND I
Primera arquitec tura romana
Si atendemos a lo que decl:m sus deferuores tardlos, Roma habla
sabido desde el
principio que estaba destinada a grandes cosas. Su emplazamiento,
un lugar salubre en
medio de terrenos itÚectos, fue elegido par su fundador, Rómulo,
lo suficientemente
lejos del mar para estar a salvo de los invasores, y al mismo tiempa
cerca para .sacar
partido de los beneficios del comercio: ésta era la opinión de Cicerón.
Para Vitrubio,
Italia estaba situada idealmente entre Norte y Sur del mismo
modo que Júpiter está
entre Marte, que es muy cllidó, y Satunio, que es muy frlo. Roma,
a medio camino de
)a península .it~liana habla sido colocada allt par la inteligencia divina
opara qu~ pudie!:': ..~ -9 .ui~ el de~-~~ho a dominar el mundo•. Y ~ivi? recuerda cómo,
duran~e la
construcción del pnmer templo romano sobre el Cap1toho, se desenterr
ó de la ZU\Iª de
la fuente una cabcz;,. humana con todos sus rasgos en perfectas
condiciones. No podla
haber dudas de que este descubrimiento sigl).lllcaba que aquel lugar
estarla a la cabeza
del imperio y del mundo. .
· •
Estos razonamientos muy pasteriores al hecho han oscurecid
o la verdad sobre el
alu espectacular de la ciudad de Róínulo y el considerable
componente de fornma
polltica irnpli,;ado en su sometimiento de los pueblos italianos
después de un periodo
en que Roma habla estado sometida a uno de ellos, el etrusco.
De hecho, hasta la
tercible sorpresa de su saqueo a m:mos de los galos occidentales
en el 390 a.C., durante
su tranquila existencia postetrusca, no despertó Roma a la llamada
del expansionismo
y a la promesa de su osición privilegiada en la confluencia de los
caminos naturales de
la península, junto a fácil cruce de la única isla del Tlber (Fig.
9.1).
Contrariamente a los dos mcditerr incos en general, el Tlbcr -el
rlos italianos después del Po- µene un delta estable que podla más largo de los
ser conv1;rtido en
puerto. Este hecho y la posibilidad del paso dcsptjado, do arriba
hasta la isla, para
, barcos Je transporte de considerable tonelaje aseguraba la expansión
de Roma por mar.
El tráfico local tampoco era impracticable en el tramo más alto
del Tl~r, algo más
turbulento, y_los valles proporcionaban buenas rutas a través de
los Apcrunos. Con una
motivación apropiada y un liderazgo militar· hábil, Roma comenzar
la a desarrollar
estos valores pas1tivos hasta convertirse en un estado poderoso
: En la desembocadura
del r!o se implantó una colonia militar, Ostia, a finales del
Siglo IV, Y los nlles se
f
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9.
Ro111•
331
convirtieron en calzad~s pavimentadas, comenzando por la vi• Appia, que va desde
Capua hasta Brindisi. corno una gran espina dorsal peninsnlu, y se inició la conquista Y
la colonización metódica.
Las fuen/,s
En aquel tiempo, junto a una serie de pequeños gmpas culturales como los Samni•t:"·• 1 1·: Ligures y los Osoanos, l_os dos pod_eres dominantes en _el hon~onte 1uhano eran
los etruscos en el norte y las cmdades gnega_s dd sur de !taha y S1cih•. ~~go~
juzgar a la primitiva Roma como una comb1nac1ón de las influencus etrusca y_g_r.1ega
es simplificar demasiado el terna. Etruna, en la época en que llegó a afectar el destmo
de una Roma que estaba empezañdo a i:lesplegar_ el vuelo, habla sido ya helenizad~ en
u¡, grado apreciable .. Y en el mundo del pensamiento romano había dementas nauv_os
it:ilicos (púr ejemplo, la casa con amo) arraigados en otras :!.reas fuera de Etnma.
Pompeya, quintaesencia de la ciudad romana para muchos de nosotros, fue de hecho
una fundación oscarL<l ,:u 11 un largo incervalo de dominación samnita.
_El carácter itálico de Roma queda patente en la irregular con.fi~uración urba.na con
T;..
,.
· l\onu, bullica de Magcncio, J07-3Í2 d. C. y Coliseo, 72-80 d. C.
la que nació, como la de muchas otras cmdades de la Italia pnnuuva, aJerus a los
dictados topográficos y a los rituales de la planificación urbana. ¡\si er.1 la _lta.lia.. del
~iglo VIII, antes de haberse conocido en el resto de la penlnsula el sofisticado url,ani.smo
~e los colonos g_riegos del Sm. Lo.s etruscos fueron los primeros en ªl.'rovecharse de las
técnicas de plammetria topagr.lfica en los enugrantes gnegos en sus mtentos colo,undores. Roma a su vez adoptó la planificación orrogon_al en sus nuevos empla2ar¡Üento,
_!TI.ilitares ex_teriores que aseguraban sus conquistas y en la expansión <le ancignas cíiiifi':
eles que pasaron a estar bajo su jurisdicción. El mismo cennuiado romano -la división del territorio _de la ciudad en graneles parcelas cuadrangulares de 728 metros d,
lado, conocidas como centurias por contener a cien pequeñas propiedades- estab,
_inspirado en la práctica griega (Fig. 9.2).
Los romanos .adaptaron de varias formas los esquemas geométricos de las colonia,
griegas y etruscas. Una fonna fue la J,>r.ktica romana de situar las ciudad~_S_ll.!!CVas en_e.
guce de los princ_ipales ejes perpendiculares norte-sur Y. este-oeste L (llamados respecti·
vamente _cargo y dIC~!llqno~) en los que comenzaba el centuriado. La práctic:i de da:
mayor értlasis a este cruce mediante la colocación de edificios públicos como el com
plejo de far'? _y_la basllii:a,. fue otra de estas formas de adaptación. Además los..romano
preferlan las manzanas urbanas cuadradas de las ciudades griegas, y la plau.ificació,
romana se vio influida por el modelo de sus campamentos militares, o castra, y contri
buyeron a ellos, algo que no puede so,:prendernos si consideramos el car.lcter milita
de las primeras colonias romanas.
P_ero_qui~á sea más in1portante que el trazado geométrico el repertorio de.arquite¡
_tura mst1tuc10i:ial que d1Stmgue a la cultura romana, desde la primer~ fase expansioni,
ta _después del saqueo de los galos hasta la creación del vasto imperio mediterráne
bajo Augusto, aproximadamente en la época de Jesucristo, y los tres siglos siguiente
de dominación romana. La arquit<;F._tura era una misión colonizadora y U!.'_ _!lle~
seguro de establecer visualmente li~uln1ra romana. En tierras
consolidadas co
tradicio_nes cultmales propias, era de vira( imp<Jrtancia_estampar,e ,c5_<:_ll<>, ~om~no sob,
el P.!!.'!!Je 11[bano por medio de tipos constructivos reconoclbl~j - ,LQs -~n111I\C1ffj~--::: h
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9.
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333
gen.ieros militares- fueron haciéndose progresivamente mis importantes bajo el imperio, y la precisa reunión de estructuras imponentes y com.plicadas como los anfi~tros, entre otros miles de tipos, prolongaron ·l:iaocipri.na estricta de las legíoncs
romanas al solar de construcción. El estado estaba ahora detr:l.s de cada uno de los
aspectos de la construcción. Tenla el monopolio de los materiales como d 1D2rmq!j_ el
.m•.Y.!:!.!!!l-5!• dc_su extracción, y fabricaba sw propios ladrillos en factorías estatal_~,.J!I
transporte ,el ahnacenarnicnto y mano de obra estaban coordinados centrafu.adamente.
Habla emisiones especiales de monedlt con la representac:ión de los nuevos grandes
edilicios, conrnemor:lndolos como acontecimi.entos públicos.
, En la ~rqui~c~a _s_~n.escas~ las invenciones puras, y la originalidad se manifiesta
por lo común en fa aJaptación resuelta de formas tradicionales. Los romanos eran muy
selectivos a_ la hora de tomar formas prestadas, y lo apaptaban todo a las nuevas
finalidades. La arquitectura romana desarrolló en su lugar de origen técnicas de construcción y de composición de indudable invención propia. En su apogeo, d imperio y su arquitectura dispusieron una visión uniforme en todas sw posesiones, incluidos los
territorios. griegos tradicionales del este, inclwo annque cada provincia interpretara su
progra_ma imperial en consonancia con las prácticas locales.
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fo curva
Cualquiera que fuese~}' o¡igen italiano, los .CO!)Structores normales. de las :Pfun.~W
ciudades r o ~ -el fito, ~l templo, la basilica; y la ,.¡vi~da- uiiifarniliat:-,-_~~
vieron engrandecid~ y enriquecidas por influencia del o~ien!_: ~el~~_!ig,. Además,·
todas estas estructuras arquitrabadas convencionales · lle.vaban el sello romano; más
concretamente, hay que decir que la verdadera unidad de la arquitectura r9maoa no es ·
la de soporte y dintel, la de columnata y arquitrabe de piedra, sino d arco. •
Los romanos estaban obsesionados con la CIJ!Y,a: en planta y en iliado, y en la
contención espacial ·de las habitaciones._. Lá característica del arco es que dom.im, el __
espacio. En una columnata, el ojo, fijado en cualquier lugar de la lmi:gitud de la
columna, tiene la opción de ir hacia arriba o hacia abajo y, en la juntura con el
arquitrabe, puede . continuar hacia la derec~a o hacia 1~ izquier~ (Pig. 8.27). Sin
embargo, cada urudad de una arcada se repliega en si nus~..ilnp iWLCIÚU
tr~yectoria, se encuentra inexorablemente encallado, Una serie de estas unidades se
desarrolla en grandes saltos a través del espacio, como si inspirara y e.xpirara, conquistando distancias de una manera que es ajena a la rms lenta y metódica marcha de las
c~lumnas. E._l arco_salta por en~a de un rlo_ f~rmando un puent_e,_ o se eleva so?re_ .
p1lar,J. cruzando un vallé· para ruvelar un pa1Sa)e abrupto al serv1c10 de un ammo
transversál o del canal _de un acueducto (Fig. 9 .3). Apilados a lo largo de los bordes dé
Uña.pendiente natural, -los arcos, pr~porcionará n la estructuca. ~.f1ara una plataforma llana que prolongue el espaao útil de la cirua.
fero la expresión final del sistema basado en el arco , tiene tres dimensiones, y.'>!!.
constitüyefü una determinación del espacio (Pig. 9.4) . El arco prolongado a lo largo __
de una Unea· recta produce um bóved:t de cañón (o: túnel) , es décir, un techo cuno
construido _so~_~e _dos .-paredes paralelas y que cubre el espacio rectilineo que éstas
definen: La intersección de dos bóvedas de cañón, da lugar a una bóveda de cruccr:!_a o
de nervios, con cuatr_!) medios cilindros que se cruzan en ángulo recto a lo largo de
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9.
J31
Ro,nn
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Primtra JNlrfl: Un lug"r tn la cítrrn
·...._
Pig. 9.l Nlmcs {Fn.nclil), Ponr d,! Gard; Acueducto romano sobre el rio Gard, de: fina.la del siglo pri,nc:ro a. C.
·>~
---i~/~--KM
º
un_as crestas llamadas nervios. Girándolo en un ángulo ele 360º en el plano horizontal,
eT arco definirá una cúpula.
Lo palabra bóveda vi~ne del lat!n volvtrt, que quiere decir dar vueltas, rodar. Los
~1pacios abovedados son hmdamentalmente diferentes, en cualquiera de sus forin.is, de.
los espacios arquitrabaclos. Las habitaciones con tejado plano son espacialmente inmóviles (Fig. 7 .26¡. Dentro ele su armazón en fonna de caja el usuario tiene una
relación con la a tura cid espacio que per111;1nece inalterable sea cual sea el lugar que, él
puedo. ocupar sobre el sucio. El :S.n gulo recto describe dramáticamente la simple rch~
ción_peso-soponc. En los espacios abovedados, se introduce la ambigüedad en esta
~-:..•··-/··>:;::::1.0
05
o
1.0
2.0
flJg. 9.2 Ma~: U colonia romana de Plo,:c~1riJ _(floccnCi:a,_lra~ia) funcb.di ~n _el 59 :i . C ..' mfütr.mtl~ su relación con
l,1s an1iguu 'f'IU de comuuinción 't su Ofgamu_c1ó11 ~I tcmrono en ccntun~mnct. •~ c1utl:,~t st ~~lenta .i loa cuarro
M.lulos o,dinalcs. La ccnrttriac:ión venia dctemunacb poc el cuno del do y por los deuuvelu del rem:no. ni anfüc:.tru
tw.1iaJo al IUCOC'ICC de b, ciudad (bq Jcl 130 d. C. apro-.:imath.mente. la otcdnl y el hapci11crio, e.o el ingulo noreste,.
st: l,an i.ncluido para fxifüir b companción con La ciuJad _mcJicnl (Pi~. 16.2).
J
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9.
A
B
E
F
Roma
337
relación por medio de la tangencialidad dd techo curvo con la dimensión vertic:tl ,le
los muros. Puesto que d centro del techo es más alto que el de su alredcdot, es como si
se nos an:-..trara a esta invisible-linea central (o punto central en_d caso de la cúpula). ·
EJ espacio es, pues, activo, elev:indose contra la iuerza de la gravedad. Si la imagen de
· ¡, arquitectura arquitrabacla m ttnninos humanos es la cariátide, la figura en pie que
soporta d peso de la superestructura sobre su cabe-za, el alcance hu1112.no parece co1Lsttnir la analogía apropiada para la arquitectura abovedada (Figs. 7 .28; 9 .5).
Hemos encontrado en el pasado algunos intentos preliminares de experimentación
con d arco y la bóveda. El efecto de los techos curvos se logró en las tumbas neollticas
de la Edad de Bronce por medio de la fa.Isa bóveda (Figs. 2.17; 5.4). El verdadem arco
-es decir ,-el arco de perfi\ serni!'_ircul3.!- fue conocido en Mesopotamia pero, o!
estar hecho de ladrillo, solla estar conectado a un muro mis grueso qúe_'º-w_p.Q.C!iha.
El arco abocinado, utilizado tanto por los griegos como por los etruscos, se sopocta a si
mismo, igual que se sopocta el auténtico arco de =poster!a construido con unidades
tallad.u con la curvatura precisa, sillares que comie= la curvatura por ambos lados
(o por todo su perlrnetro, en el caso de la bóveda) y que se van superponiendo hasta
llegar al .centro, donde esti la pieza llam.a:~ clave, 91.!~_l.!)Lfij'.'_ _~n su lugar. El arco
abocinaclo, casi siempre de intención utilitaria , fue a veces explotado por sus posibilidades csttticas, como en la cutnda del ágora de Priene o en las puertas de las ciuda4cs
etruscas (Figs. 6.19; 8.19). El dosel de la cúpula habla conllevado siempre, probablemente, connotaciones simbólicas en la arquitectura funeraria, sea en las tumbas en
pasad.izo de fa Europa dd Neol!tico, sea en las tumbas en cholos micénicas, o en las .
cámaras abovedadas de los cementerios helenlsticos (Figs. 2.17; 5.18}. .
La pr:ictica romana destaca en varios aspectos. La bóveda y el arco eran por lo
~ii~ial omnipresentes en el siglo 1 a.C., en lugar de ser una rara excepción. Las vemos
1!1)-'J_pronto en wia serie de tipos constructivos- . tiendas, almacenes, baños- as!
9.s
w
Fig.
Lcou;wrdo tia Vinci,
Hontin VifrM~IINIII
a . 1490. (A<adcmia, Vtn<cia. !tal•). &ca ts ~
prtw:ión de Lcomnlo de nn bmo,o pasaJC (~ V1lmb1,
Pi 9 4 fil .uco y su prolongación tridimr.nsional en forma~ a.boved.,cbs, diagramas atr~cnmiles. El :a n:o, en un
1,,R~o ~nico, puctlc ,cr superpuesto en nrios pisos (A). l!xtcndido en una Jimcnsi~n, tal como a.partee en (D), el arco
1
~a lugar • un,. lióYCda de a.ftóu (C), que puede intcrxct:1nc: con _otra prod_11e1c~do u_na Wvc:da de cruccrl:a (O).
Gi..-ando en )<,O graJas, como apuccc ~n (ll), el arco pr~ucc un.a cupula KllHCJÍá1ca (F). ·
mru
(Libro lll. Captrulo 1) que dacribc cómo un hombl
bien p<npo<cionado, al attnda ,... bruol Y poem•
cna.jarla cnctamcntc en 1.s dos figu(is gcomO:nc
nw pcr&:cu.,: el dn:ulo y el cuadndo.
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338
'-
J>rimtra parir: Un l11gar en la tierra
técnica de hormlgó n rcvescicomo en las subestrucrur.s de los edificios en terrazas. !,a
un único capara26n, compar:itiva!I_()_de piedra o ele ladrillo permitfa hacer bóvedas de
, la seriación o disposición
mcmc ligeras, y m:is eficaces constmc tivamen te . .hdemás
una interesante variedad de
contigua de estancias abovedadas podrla proporc ionar
. Los almacenes de ·Porticus
esp,cios, al mismo tiempo que un refonam iento mutuo
pie del Avenrino, tenlan salas
A,·,nilia, rn las instalaciones del puerto ele Roma, ..!
niveles de ah~ra para introor¡;a11iz:1da_s paralelamente, con bóvedas de cañón en tres
baños del foro de Pompcya,
ducir la iluminación por claristorios (Fig. 8.32). En los
la calle en los lados oeste y sur
habla tiendas en bóvedas de cañón alineadas mirando a
n con una sala fria copulade b ma=na , mientras ~ue los baños propiam ente contaba
tenla un extremo curvado
da asl como una sala caliente con bóveda de cañón que
formando una semicúpula (Fig. 9.17).
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\?H
1O.
/>ri111l'ra parte: U11 lu,¡zar e 11 la tierra
t
...
11 1-t· 10.J
lloma (Ita lia), el Panteón , ca. 120-1 27 d. C.; vista desded norte. La inscripción hace refereno,, ,t 1111
,. 111 111 , 11 111 rect,,n gul ar an terior co nstruido en el mismo lu gar por el mmtstro de Augusto, M arco Agrippa, ca. 25 ,t. l
vn
1.1111 h1<· 11
Fi g. 9. 23 .
ni cosmos romano
( 11iz~í sea el Panteó n lo gu e m ejor represente al momento culminante del lmpc111 1
1t 0 111 ,11 10 . Se enfrentaba, al no rte, co n el tráfico que llegaba de la ca rretera costera , l.1
v1,1 ll1111ini a. Este acceso era tópico: un fo ro cerrado , largo y estrecho, en cuyo cxt1 (·
11 Hi , 11 1 ~t· eri gía un frente de templ o común. Pero al pasa r po r este po rche de pulid."
( nli111111,1~ m o no líticas de granito egipcio, se entraba a una poderosa roto nda cupuh d.1.
dl· 4 3 111ctros tanto de altura co m o de diám etro , un vasto espac io, despej ado y 1rn1 v
< 11 1d.ul o, h:1iia do por la luz uni fo rme qu e brilL~b~ a_través de un (~cul o y
la~ pu c1t. 1'
di' hrn 11cT .,hi e1t.h (l~ig. 10.4). La cúpul.1 li cm1 ~k n ca de horm1 go 11 , co n m ico hil l·1.1 ,
de
El m1111do en ge11 cral
'J"l 'J
de artesonado, en disminución hacia el óculo y alberga ndo rosetas de bronce dorad o
como estrellas brillantes, descansaba sobre un muro multicolor dispuesto en dos piso., .
Los nichos tallados en el grosor del muro , cada uno de ellos con dos columnas di'
m ármol de color delante, y flanqueado por pilastras, alternaban con pequeños tahn
náculos o «frentes de templo» , que se adelantaban respecto al plano del muro y estah.111
coronados por pedimentos triangulares o curvos. En el nicho de la entrada y en el
ábside opuesto, al otro lado, se omitieron las columnas de delante. La semicúpul:i d1·I
ábside y la bóveda de cañón que cubría la entrada elevaban su arco al segundo pi~u.
Este segundo piso era realmente un ancho friso de ventanas ciegas y triplctes d!'
delgados paneles con modelos geométricos de mármoles de colores. El suelo fu e p.1v1
mentado con discos y cuadrados de granito, mármol y pórfido en una cuadrícula q 111·
se alineaba con la dirección principal, norte-sur, del edificio y que reflejaban el an11 .1
zón del arteso nado superior.
La gracilidad de este soberbio interior es totalmente engañosa. Tras la co rtin.1 d1·
nichos clásicos y piedras preciosas que cubren toda la rotonda hay un muro tremend.1
mente grueso, de 6 metros o 20 pies romanos de espesor, que es guien soporta rc.il
mente las aproximadamente 5.000 toneladas de peso de la cúpula. La relació n l' llll ('
peso y soporte no es directa. El muro, en lu gar de ser macizo, ha sido horadado rn 11
cámaras. Estas cámaras ayudaban a acelerar el proceso de secado del hormigó n y l."
bóvedas de cañón transversales dispuestas sobre algunos de ellos distribuían el peso de
la superestructura en ocho puntos del perímetro, de forma que en realidad la cúpul.1 l''
sostenida por ocho grandes· pilares como un toldo gigantesco. La Sala octogona l de l.1
Domus Aurea de Nerón es el prototipo lógico, pero el Panteón, al no tener estrucu11 .1\
contiguas, se vio forzado a resolver su estabilidad enteramente por m edio de su prop1.1
gran estructura. Después procedió a camuflar las elaboradas medidas de precaució n, di'
manera que el usuario pudiera ser debidamente sorprendido por la elegancia repm.,d.1
de este espacio tranquilamente hinchado.
Para llevar a cabo este diseño de Adriano fueron necesarios una orga ni zac io 11
intachable, una gran osadía y una prodigiosa cantidad de trabajo, y el esfuerzo cst.,h.1
justificado por el mensaj e excepcional que el edificio debía transmitir. El primer tc11 1.1
era, por supuesto, cósmico. Era un templo a todos los dioses, y el simbolismo aprop1,1
do era el de los cielos donde todos ellos residían . Las estatuas de los dioses, inclu yrnd o
probablemente a las divinidades planetarias, se colocaron en los bordes del gran cm 11
lo, y el ojo del sol , la abertura central de la cúpula, brillaba sobre ellos, uno a u rni ,
durante el transcurso del día, realzando su presencia.
Pero el edificio tenía también un contenido político . H abía imágenes de Au gu\ tti
en el vestíbulo de entrada , y del C ésar divinizado en el interior, y Adriano llcvah.1 .,
cabo las sesiones del Tribunal de Justicia en la rotonda. El imperio , se decía impl ícit.1
mente, era una ana logía del cosmos, y el Panteón - como el imperio, una estru ctu1.,
de muchas unidades pero con una unidad prevaleciente- describía esta analog1.1 (' 11
términos visual es. La verdadera reli gió n era la romanizació n, la fu erza g ue ma11 lrn1 .1
unido al mundo mediterráneo en un o rden que funcionaba seri amente y con suavid.1d ,
como el funcionamiento armonioso de la esfera celeste. La de Adriano, pues , n.1 11 11.1
afirmación intelectual de lo que era el estado. Esta fu e su respuesta al popul is rn o del
Coliseo o a la jactanciosa propaganda de los foros imperi ales.
Como en Persépolis y otros m o numentos ce ntra les de i1 11 per ios, el P:111tcú11
e,.,
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