Acogimiento residencial terapéutico en España Una evaluación de los programas específicos para problemas de conducta Amaia Bravo Alba Águila-Otero Silvia Pérez-García Jorge F. Del Valle ACOGIMIENTO RESIDENCIAL TERAPÉUTICO EN ESPAÑA: Una evaluación de los programas específicos para problemas de conducta Amaia Bravo Arteaga Alba Águila-Otero Silvia Pérez-García Jorge F. del Valle © 2021 Amaia Bravo Arteaga, Alba Águila Otero, Silvia Pérez García y Jorge F. del Valle Editor: Asociación Nieru Calle Gascona, 9 33001 Oviedo (Asturias) ISBN: 978-84-09-30167-6 Este informe es resultado del proyecto de investigación “Evaluación de centros de acogimiento residencial especializado para adolescentes con graves problemas emocionales y conductuales: población atendida, diseño y resultados. THEACORES” financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) mediante el Plan Nacional de I+D+i (PSI2015-65229-R) y desarrollado entre los años 2016 y 2019. La dirección y coordinación del estudio fue realizada por el Grupo de Investigación de Familia e Infancia (GIFI) de la Universidad de Oviedo, junto a un equipo de investigadores de las Universidades de Cantabria, Girona, La Laguna, Loyola y País Vasco. Directores de la investigación Amaia Bravo Arteaga. Universidad de Oviedo. Jorge Fernández del Valle. Universidad de Oviedo. Coordinación del estudio empírico Alba Águila Otero. Investigadora postdoctoral del GIFI. Universidad de Oviedo Silvia Pérez García. Investigadora postdoctoral del GIFI. Universidad de Oviedo Equipo investigador Ignacia Arruabarrena Madariaga. Universidad del País Vasco. Sergio Fernández Artamendi. Universidad Loyola. Carla González García. Universidad de Cantabria. Susana Lázaro Visa. Universidad de Cantabria. Eduardo Martín Cabrera. Universidad de La Laguna. María Carmen Montserrat Boada. Universidad de Girona. Iriana Santos González. Universidad de Cantabria. AGRADECIMIENTOS Nuestro proyecto THEACORES ha sido una empresa ambiciosa y compleja. Hemos tratado de reflejar la práctica de un programa tan necesario como el acogimiento residencial especializado para problemas de conducta en España. Han sido cuatro años de intenso trabajo que ha requerido la implicación y el esfuerzo de muchas personas. Por ello, ahora que los resultados toman forma, es momento también de agradecer a quienes lo han hecho posible. En primer lugar, nuestro agradecimiento a las administraciones, entidades públicas de protección infantil, que aceptaron colaborar facilitando recursos físicos y humanos para llevar a cabo la investigación y a todos sus equipos técnicos que se implicaron en facilitar la labor de revisión de expedientes, brindando espacios de trabajo y mostrando interés por nuestra investigación. Igualmente, gracias a todas las entidades que gestionan los hogares y centros evaluados por aceptar ser parte de este proyecto a pesar de la carga de trabajo y organización que supuso. Nuestra gratitud también para todos los equipos directivos de los centros y hogares que hemos visitado en las diferentes fases. No solo nos habéis facilitado el acceso a vuestros programas, sino que habéis sido anfitriones excepcionalmente amables y facilitadores de nuestra tarea. Un agradecimiento muy especial a todos los equipos de profesionales de la educación social, de atención directa y profesionales de apoyo técnico y terapéutico, por todo el esfuerzo y la dedicación que habéis puesto en el proyecto. Han sido muchas horas de trabajo extra las que han supuesto cumplimentar toda la documentación requerida, así como vuestra participación en las entrevistas de las evaluaciones de calidad. Os agradecemos que hayáis compartido con nuestro equipo vuestras experiencias personales y valoraciones que ya forman parte de los resultados de esta investigación y fundamentan las propuestas de mejora de estos programas. Finalmente, y de manera muy especial, nuestro mayor agradecimiento a las chicas y chicos que habéis participado respondiendo a cuestionarios y entrevistas, aportando vuestra visión y contribuyendo a que podamos comprender mejor hacia dónde orientar el trabajo profesional y la mejora de la calidad de la atención residencial. Habéis sido la razón fundamental de este estudio y esperamos que este extenso trabajo colectivo sirva para ayudar a muchos otros chicos y chicas en el futuro. ADMINISTRACIONES Y ENTIDADES PARTICIPANTES En este estudio han participado las siguientes administraciones públicas: − − − − − − − − − Xunta de Galicia Principado de Asturias Gobierno de Cantabria Diputación Foral de Bizkaia Diputación Foral de Gipuzkoa Generalitat de Cataluña Junta de Castilla y León Comunidad de Madrid Cabildo de Tenerife A continuación, se indican los centros que participaron en el estudio: TERRITORIO GALICIA ASTURIAS CANTABRIA NOMBRE DEL CENTRO Centro Terapéutico de Menores Chavea Centro de Especial Protección Santo Anxo Centro de Socialización de Cayés Unidad de Socialización Cueto Unidad de Socialización Isla Pedrosa Unidad de Socialización San Román Unidad de Socialización Hermosa Unidad de Socialización Hoznayo Unidad de Socialización Camargo Centro de Acogimiento Especializado de Menores Valle del Cayón Hogar Olabarrieta BIZKAIA Hogar Muskiz Hogar Zabalondo Hogar Berango Hogar Laukiz Laugune Hogar Egoki Hogar Elizalde ENTIDAD GESTORA Fundación Lar Xunta de Galicia Cruz de los Ángeles Fundación Cuin Fundación Salud y Comunidad Asociación Bizgarri para la Intervención Social Fundación Amigó Asociación Urgatzi para la Promoción del Bienestar Asociación Educativa Berriztu Centro Educativo-Terapéutico Azpilikueta Centro de Menores Iturriotz-Azpi GIPUZKOA Centro de Menores Endoia Centro de Menores Aixola Centro de Menores Irisasi Centro de Menores Uralde-Leze NAVARRA CÓRDOBA CATALUÑA CASTILLA Y LEÓN MADRID TENERIFE Instituto de Reintegración Social de Guipuzcoa IRSEEBI Grupo Babesten Agintzari Sociedad Cooperativa de Iniciativa Social Centro Educativo Terapéutico Zandueta Centro Educativo Terapéutico Santa Elena Asociación Dianova España Centro Residencial de Educación Intensiva (CREI) Els Castanyers Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia (DGAIA) Centro Residencial de Educación Intensiva (CREI) El Guaret Centro Residencial de Educación Intensiva (CREI) El Predenyal Centro Residencial de Educación Intensiva (CREI) Mas Ritort Centro Regional Zambrana Vivienda Hogar La Cañada Residencia Santa Marta Centro Específico Mariner Centro Específico Nuño Gutiérrez Román Pisos tutelados Almenara Centro Almenara Residencia de Adaptación Psicosocial (REAPS) Picón del Jarama Centro Terapéutico Cango Fundación Resilis Junta de Castilla y León Consulting Asistencial Fundación Aliados Asociación Coliseo ÍNDICE DE CONTENIDOS 1. INTRODUCCIÓN .............................................................................. 14 2. METODOLOGÍA ............................................................................... 17 2.1. Muestra ................................................................................. 17 2.2. Instrumentos........................................................................... 18 2.2.1. 2.2.2. 2.2.3. 2.2.4. 2.2.5. 2.3. Perfil de la población atendida en ART……………………………………………………... 18 Necesidades de la población atendida en ART……………………………………………... 18 Evolución en los programas ART…………………………………………………………… 19 Características de los recursos terapéuticos……………………………………………….. 20 Evaluaciones de calidad…………………………………………………………………….. 20 Procedimiento ......................................................................... 21 3. RESULTADOS FASE 1 ....................................................................... 26 3.1. 3.1.1. 3.1.2. 3.1.3. 3.1.4. 3.2. 3.2.1. 3.2.2. 3.2.3. 3.2.4. 3.3. Perfil de chicos y chicas en acogida............................................... 26 Información sociofamiliar…………………………………………………………………... 26 Proceso de protección infantil……………………………………………………………… 27 Conductas de riesgo antes de ingresar en ART……………………………………………. 30 Historial de salud física y mental…………………………………………………………… 34 Necesidades de chicos y chicas en acogida ..................................... 36 Experiencias de victimización………………………………………………………………. 36 Problemas relacionados con el consumo de tóxicos………………………………………. 38 Problemas de salud mental………………………………………………………………… 39 Nivel de bienestar percibido………………………………………………………………... 41 Intervención realizada durante la estancia en ART ............................. 43 3.3.1. Tratamientos de salud mental dentro del recurso terapéutico……………………………... 43 3.3.2. Tratamientos de salud mental externos……………………………………………………. 45 3.3.2.1. Tratamiento psiquiátrico externo .................................................................................. 45 3.3.2.2. Tratamiento psicológico externo................................................................................... 46 3.3.3. Tratamiento psicofarmacológico…………………………………………………………….48 3.3.4. Diagnósticos clínicos……………………………………………………………………….. 49 3.4. 3.4.1. 3.4.2. Adaptación y conductas de riesgo dentro del recurso .......................... 50 Integración y participación en el recurso terapéutico………………………………………. 50 Conductas de riesgo dentro del recurso terapéutico………………………………………. 51 3.5. Información académica .............................................................. 53 3.6. Evolución en el programa residencial ............................................. 56 3.6.1. 3.6.2. 3.6.3. 3.7. 3.7.1. Evolución del consumo de sustancias tóxicas………………………………………………57 Evolución de los problemas de salud mental………………………………………………. 58 Evolución del bienestar percibido…………………………………………………………... 61 Valoración estancia e intervención en el programa residencial .............. 63 Valoración de la intervención por parte del equipo educativo……………………………… 63 3.7.1.1. Motivos de salida y derivación del recurso terapéutico ................................................ 63 3.7.1.2. Valoración de la intervención terapéutica dentro del recurso por parte del equipo educativo........................................................................................................................................ 64 3.7.2. Valoración de la intervención por parte del equipo clínico…………………………………. 66 3.7.3. Valoración de la estancia e intervención por parte de chicos y chicas…………………….. 68 4. RESULTADOS FASE 2 ....................................................................... 73 4.1. 4.1.1. 4.1.2. 4.2. Características de los programas de ART......................................... 73 Características básicas de los recursos……………………………………………………. 73 Intervención dentro de los programas: modelos y recursos……………………………….. 74 Evaluaciones de calidad ............................................................. 75 4.2.1. Características organizacionales……………………………………………………………. 76 4.2.2. Evaluaciones ambientales…………………………………………………………………... 77 4.2.3. Percepción de calidad por personal y jóvenes……………………………………………... 78 4.2.3.1. Atención directa ............................................................................................................ 79 4.2.3.2. Adolescentes ................................................................................................................ 82 4.2.4. Información cualitativa……………………………………………………………………… 85 4.2.4.1. Atención directa ............................................................................................................ 86 4.2.4.2. Adolescentes ................................................................................................................ 89 5. CONCLUSIONES GENERALES DEL PROYECTO .......................................... 94 5.1. RESULTADOS OBJETIVO 1: Evaluar las características y necesidades de chicos y chicas acogidos en programas terapéuticos de los servicios de protección a la infancia, así como los resultados obtenidos durante la intervención en estos programas ....................................................................................... 94 5.1.1. 5.1.2. 5.1.3. 5.1.4. 5.1.5. 5.1.6. 5.1.7. 5.1.8. Perfil sociofamiliar y clínico de la población adolescente atendida en ART………………… 94 Trayectoria en protección y motivos de derivación al programa…………………………… 95 Necesidades de la población adolescente atendida en ART………………………………... 95 Intervención realizada durante la estancia en ART…………………………………………. 97 Adaptación al programa y conductas de riesgo durante la estancia……………………….. 97 Área educativa……………………………………………………………………………… 98 Evolución en el programa………………………………………………………………….. 98 Valoración de la estancia e intervención…………………………………………………….99 RESULTADOS OBJETIVO 2: Analizar los modelos de intervención, características y calidad de los recursos y programas de ART…………………… 100 5.2. 5.2.1. 5.2.2. 5.2.3. 5.2.4. 5.2.5. Características de los programas de ART: estructura, recursos y modelos………………. 100 Evaluación integral de calidad: basada en las evaluaciones de 9 programas……………... 101 Evaluaciones ambientales…………………………………………………………………. 102 Percepción de calidad por parte del personal…………………………………………….. 102 Percepción de calidad por parte del grupo de jóvenes…………………………………… 103 6. IMPLICACIONES PARA LA PRÁCTICA.................................................... 106 7. LECTURAS ESPECIALIZADAS ............................................................. 110 8. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ......................................................... 110 ÍNDICE DE TABLAS Tabla 1. Distribución de edad y sexo de la muestra participante en las evaluaciones de calidad……………………………………………………………………………...17 Tabla 2. Cronograma……………………………………………………………………24 Tabla 3. Tipos de psicofármacos pautados antes del ingreso en ART………………….35 Tabla 4. Tipos de diagnósticos antes de ingresar en ART………………………………36 Tabla 5. Experiencias de victimización a lo largo de la vida…………………………….37 Tabla 6. Cobertura terapéutica………………………………………………………….43 Tabla 7. Objetivos terapéuticos establecidos en tratamiento psicológico en ART………45 Tabla 8. Tipos de psicofármacos pautados en ART……………………………………..48 Tabla 9. Diagnósticos establecidos tras ingresar en ART………………………………49 Tabla 10. Puntos fuertes de los recursos desde la perspectiva de los equipos profesionales de atención directa…………………………………………………..86 Tabla 11. Puntos débiles de los recursos desde la perspectiva de los equipos profesionales de atención directa…………………………………………………..87 Tabla 12. Lo mejor de los recursos desde la perspectiva del grupo de jóvenes……….89 Tabla 13. Lo peor de los recursos desde la perspectiva del grupo de jóvenes…………91 ÍNDICE DE FIGURAS Gráfico 1. Distribución de la muestra por edad .............................................................. 26 Gráfico 2. Factores de riesgo familiares presentes en uno o ambos progenitores ........ 27 Gráfico 3. Motivos de entrada en el sistema de protección infantil ................................ 28 Gráfico 4. Tipos de maltrato ........................................................................................... 28 Gráfico 5. Medidas de protección en las que se ha producido una ruptura ................... 29 Gráfico 6. Ubicación del o la joven antes de ingresar en ART ........................................ 29 Gráfico 7. Motivos de ingreso en ART ............................................................................ 30 Gráfico 8. Tipos de conducta suicida por grupos ........................................................... 31 Gráfico 9. Tipos de drogas consumidas ......................................................................... 31 Gráfico 10. Contextos donde se producen las conductas violentas ............................... 32 Gráfico 11. Tipos de conductas violentas ....................................................................... 32 Gráfico 12. Fugas de recursos de AR y domicilio familiar .............................................. 33 Gráfico 13. Tipos de delitos cometidos .......................................................................... 33 Gráfico 14. Tipos de conducta sexuales de riesgo ......................................................... 34 Gráfico 15. Tipos de discapacidad .................................................................................. 34 Gráfico 16. Frecuencia de tratamientos de salud mental ................................................ 35 Gráfico 17. Porcentaje de polivictimización .................................................................... 38 Gráfico 18. Consumo problemático de cannabis ............................................................ 38 Gráfico 19. Consumo problemático de alcohol ............................................................... 39 Gráfico 20. Escalas de primer orden o clínicas (YSR) .................................................... 40 Gráfico 21. Escalas de primer orden o escalas síndrome (YSR) .................................... 41 Gráfico 22. Nivel de bienestar percibido ......................................................................... 42 Gráfico 23. Frecuencia de las sesiones psicológicas dentro del programa .................... 44 Gráfico 24. Duración de las sesiones psicológicas dentro del programa ....................... 44 Gráfico 25. Tipo de intervención psicológica dentro del programa ................................ 44 Gráfico 26. Frecuencia de las sesiones psiquiátricas externas ....................................... 46 Gráfico 27. Actitud de chicos y chicas ante el tratamiento psiquiátrico externo ............ 46 Gráfico 28. Tipo de recursos psicológicos externos....................................................... 47 Gráfico 29. Frecuencia de las sesiones psicológicas externas ....................................... 47 Gráfico 30. Tipo de tratamiento psicológico externo ...................................................... 47 Gráfico 31. Actitud de chicos y chicas ante el tratamiento psicológico externo ............. 48 Gráfico 32. Actitud de chicos y chicas ante la medicación psicofarmacológica prescrita.......... 49 Gráfico 33. Tipo de actividades en las que participan dentro del recurso ...................... 50 Gráfico 34. Frecuencias de las valoraciones de integración en el programa del grupo adolescente .............................................................................................................. 51 Gráfico 35. Tipos de conducta suicida dentro del recurso ............................................. 51 Gráfico 36. Tipos de drogas consumidas ....................................................................... 52 Gráfico 37. Personas a las que se dirigen las conductas violentas dentro del recurso.. 52 Gráfico 38. Tipo de conducta violenta dentro del recurso .............................................. 53 Gráfico 39. Tipo de centro educativo .............................................................................. 53 Gráfico 40. Estudios cursados ........................................................................................ 54 Gráfico 41. Comportamiento en el aula .......................................................................... 54 Gráfico 42. Asistencia a clase ......................................................................................... 55 Gráfico 43. Tipos de apoyos educativos ......................................................................... 55 Gráfico 44. Rendimiento académico ............................................................................... 56 Gráfico 45. Orientación académica para el curso siguiente ............................................ 56 Gráfico 46. Evolución de las puntuaciones totales en el CPQ-A-S.................................. 57 Gráfico 47. Porcentaje de casos clínicos en abuso y dependencia de cannabis ............ 57 Gráfico 48. Evolución de la puntuación total en el RAPI ................................................. 58 Gráfico 49. Porcentaje de casos clínicos en abuso y dependencia de alcohol ............... 58 Gráfico 50. Evolución de las puntuaciones totales en las escalas clínicas del YSR ........ 59 Gráfico 51. Porcentaje de casos clínicos en el YSR en las dos medidas ....................... 60 Gráfico 52. Evolución de las puntuaciones de salud mental en escalas de segundo orden del YSR .................................................................................................................... 60 Gráfico 53. Porcentaje de casos clínicos en las escalas de segundo orden del YSR en las dos medidas............................................................................................................. 61 Gráfico 54. Evolución del nivel de bienestar percibido ................................................... 62 Gráfico 55. Motivos de salida del programa terapéutico ................................................ 63 Gráfico 56. Derivación realizada tras la salida del programa terapéutico ....................... 64 Gráfico 57. Valoración media de intervención educativa y clínica por parte del equipo educativo.................................................................................................................. 64 Gráfico 58. Valoración por categorías de intervención educativa y clínica por parte del equipo educativo ...................................................................................................... 65 Gráfico 59. Valoración media del trabajo de las familias por parte del equipo educativo 65 Gráfico 60. Valoración por categorías del trabajo de las familias por parte del equipo educativo.................................................................................................................. 65 Gráfico 61. Valoración media del tratamiento clínico externo por parte del equipo educativo.................................................................................................................. 66 Gráfico 62. Valoración por categorías del tratamiento clínico externo por parte del equipo educativo.................................................................................................................. 66 Gráfico 63. Valoración media de la intervención clínica en el programa por parte del equipo clínico ....................................................................................................................... 67 Gráfico 64. Valoración por categorías de la intervención clínica en el programa por parte del equipo clínico ..................................................................................................... 67 Gráfico 65. Valoración de la evolución de los casos por parte del equipo clínico .......... 68 Gráfico 66. Valoración media de la intervención educativa y estancia por parte del grupo adolescente .............................................................................................................. 68 Gráfico 67. Valoración por categorías de la intervención educativa y estancia por parte del grupo adolescente ................................................................................................... 69 Gráfico 68. Valoración media de la intervención clínica dentro y fuera del programa por parte del grupo adolescente .................................................................................... 70 Gráfico 69. Valoración por categorías de la intervención clínica dentro del programa por parte del grupo adolescente .................................................................................... 71 Gráfico 70. Valoración por categorías de la intervención clínica fuera del programa por parte del grupo adolescente .................................................................................... 71 Gráfico 71. Tamaño de los recursos de art según el número de plazas ........................ 73 Gráfico 72. Modelos utilizados en la intervención dentro de los programas .................. 74 Gráfico 73. Contexto de intervención clínica durante la estancia en programa de ART . 75 Gráfico 74. Puntuación media obtenida en las escalas por parte del grupo de atención directa ...................................................................................................................... 81 Gráfico 75. Puntuaciones medias obtenidas en las escalas por parte del grupo adolescente ... 84 Gráfico 76. Comparación de puntuaciones medias de atención directa-adolescentes ... 85 INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN 1. INTRODUCCIÓN La literatura científica nacional e internacional ha señalado en numerosas ocasiones la alta frecuencia de problemas de salud mental en los niños, niñas y adolescentes dentro del sistema de protección (Bronsard et al., 2016; González-García et al., 2017; Jozefiak et al., 2015; Keller, Salazar y Kourtney, 2010; Sainero, Del Valle y Bravo, 2015; Sempik, Ward y Darker, 2008). Del mismo modo, se conocen bien las consecuencias negativas que tienen el maltrato y la negligencia en población infantil y adolescente, aumentando el riesgo de desarrollar problemas de salud mental (Cicchetti y Valentino, 2006). Ante esta urgente problemática durante años se han estado desarrollado diferentes programas de acogimiento residencial altamente especializados, centrados en la atención de problemas emocionales y/o conductuales en población adolescente. Estos programas, denominados de diferentes maneras a lo largo de las distintas comunidades autónomas con nombre tan distintos como “centros para menores en conflicto social”, “centros de régimen especial”, etc., son los que, en el ámbito internacional, se engloban dentro del concepto de Acogimiento Residencial Terapéutico (ART). El ART se ha definido como: “un ambiente de convivencia multidimensional, diseñado para proporcionar o reforzar tratamiento, educación, socialización, soporte y protección a niños, niñas y adolescentes con problemas conductuales o de salud mental, en colaboración tanto con sus familias como con recursos comunitarios” (Whittaker, Del Valle y Holmes, 2015, p. 24). En nuestro proyecto nos referiremos siempre a los programas residenciales específicos de problemas de conducta como ART. En España, el motivo principal de la creación de estos recursos, especializando así la red de acogimiento residencial, se basa en la incidencia con la que jóvenes acogidos comenzaron a mostrar graves problemas conductuales y trastornos psicológicos (Sainero, Bravo y Del Valle, 2014). La creciente presencia de estos perfiles, hizo necesaria la creación de programas de acogimiento especializados y aceleró su instauración, pero pronto se hizo evidente que la investigación y la planificación para su organización y desarrollo eran insuficientes y que no se había llevado a cabo un análisis adecuado de las necesidades específicas de esta población (Defensor del Pueblo, 2009). Este proyecto nace de esta necesidad conocer las prácticas que están resultando efectivas dentro de estos programas y cuáles han de ser las vías de trabajo a seguir. Un primer intento de clarificar los procedimientos de estos recursos se observa en 2012 con la publicación de los Estándares de Calidad en Acogimiento Residencial Especializado (EQUAR-E) (Del Valle et al., 2012). Este documento, define los recursos residenciales especializados en la atención de problemas de conducta, sus objetivos y la población atendida, sirviendo como referencia de criterios de calidad para su funcionamiento y facilitando también la evaluación de estos recursos. Finalmente, en el año 2015 se promulga la Ley 8/2015 que modifica la Ley Orgánica 1/96 de Protección Jurídica del Menor, regulando de forma específica los centros de acogimiento residencial 14 INTRODUCCIÓN para problemas de conducta. En dicha legislación se destina todo un capítulo a la regulación de muy diversos aspectos, desde los criterios y procesos legales de derivación a este tipo de programas, hasta las medidas de sanción que están permitidas en ellos. Según los últimos datos (Observatorio de Infancia, 2020), en el año 2019 España disponía de 82 centros específicos para problemas de conducta, atendiendo a 1.076 adolescentes, lo que suponía el 6% de la población total de acogimiento residencial. En las estadísticas no sabemos cuál es el criterio para contabilizar estos programas específicos (dada la diversidad de nomenclatura existente) por lo que la cifra de adolescentes en ART en España podría ser mayor a la reflejada en estas estadísticas oficiales. Resultaría de vital importancia conocer la población atendida en estos recursos y su funcionamiento. En esta línea, se inició un proyecto I+D+i nacional financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad (PSI2015-65229-R), titulado “Evaluación de centros de acogimiento residencial especializado para adolescentes con graves problemas emocionales y conductuales: población atendida, diseño y resultados”. El objetivo principal del estudio era analizar los recursos residenciales terapéuticos en España, planteando dos grandes objetivos que supusieron la división del trabajo en dos fases diferenciadas: • • Primer objetivo (Fase 1). Evaluar las características y necesidades que presentan chicos y chicas residentes en recursos terapéuticos, así como los resultados obtenidos durante la intervención en estos programas. Segundo objetivo (Fase 2). Realizar un análisis de los modelos de intervención y características de los programas terapéuticos participantes, así como desarrollar evaluaciones de calidad en una submuestra, para evaluar su funcionamiento de manera integral. A continuación, se presenta la metodología empleada en el estudio y los resultados obtenidos en cada fase de forma separada. 15 METODOLOGÍA METODOLOGÍA 2. METODOLOGÍA 2.1. Muestra En la primera parte del estudio participaron un total de 450 adolescentes, entre 11 y 18 años (Media = 15,20 años, Desviación Típica = 1,35). El 67,2% eran chicos (n = 305) y el 32,8% chicas (n = 145). Los criterios de inclusión para la muestra de adolescentes en el estudio fueron: (a) residir en un programa de acogimiento residencial especializado en la atención a problemas emocionales y/o conductuales, es decir, terapéutico; y (b) tener una medida de protección infantil, excluyendo aquellos casos que habían sido derivados a estos recursos a través del sistema de justicia juvenil. En la muestra se incluyeron casos de Menores Extranjeros No Acompañados (MENA) y jóvenes con discapacidad, proporcionando en todo momento el apoyo necesario para la cumplimentación de los instrumentos. La muestra se encontraba en acogida en 38 programas de ART, bajo la tutela y/o guarda de las siguientes administraciones: Xunta de Galicia, Principado de Asturias, Gobierno de Cantabria, Diputación Foral de Vizcaya, Diputación Foral de Guipúzcoa, Generalitat de Cataluña, Junta de Castilla y León, Comunidad de Madrid y Cabildo de Tenerife. En la segunda parte, se evaluaron nueve recursos terapéuticos localizados en siete de las regiones mencionadas anteriormente. La selección de esta muestra se llevó a cabo teniendo en cuenta los criterios de idoneidad que propusieron los investigadores e investigadoras de cada territorio y las preferencias de cada administración pública. Se entrevistó a un total de 160 profesionales de atención directa –incluyendo equipos directivos, técnicos, clínicos y educativos– y 127 adolescentes. En la Tabla 1 se muestra de manera resumida la distribución por sexo y edad de ambos grupos. Tabla 1. Distribución de edad y sexo de la muestra participante en las evaluaciones de calidad Atención Directa Adolescentes Mínima 23 11 Edad Máxima 60 18 17 Media (DT) 34,97 (7,16) 15,46 (1,4) Sexo Mujeres Hombres 68 92 41 86 METODOLOGÍA 2.2. Instrumentos 2.2.1. Perfil de la población atendida en ART Para evaluar el perfil de la población atendida en programas terapéuticos se recogieron datos a través de diferentes informantes clave, diseñando cuestionarios ad hoc para las distintas fuentes de información: A. Revisión de expedientes de protección. El equipo investigador revisó los expedientes de protección infantil disponibles en las propias administraciones públicas o centros de protección para obtener la siguiente información: − Variables sociodemográficas y sociofamiliares − Proceso de protección − Historial de conductas de riesgo antes del ingreso en ART − Historial de salud física y mental antes del ingreso en ART B. Equipo educativo. Los educadores y las educadoras de referencia de cada joven proporcionaron información sobre las características y contactos con el núcleo familiar de referencia, las actividades realizadas por el o la joven dentro y fuera del recurso, la adaptación al programa, así como las conductas de riesgo presentes durante su estancia. C. Equipo clínico. Los psicólogos y psicólogas del programa proporcionaron información sobre los tratamientos de salud mental que se estaban realizando dentro y/o fuera del recurso residencial. En caso de que el programa no dispusiera de profesional del ámbito clínico, fue el equipo educativo quien proporcionó esta información. D. Profesorado. Los profesores y las profesoras, tanto internos como externos, proporcionaban información académica de cada joven, como el rendimiento, asistencia y comportamiento en el aula, apoyos requeridos y orientación futura. 2.2.2. Necesidades de la población atendida en ART Por otro lado, para conocer las necesidades que tenían chicos y chicas en ART se seleccionaron una serie de cuestionarios estandarizados, en formato autoinforme, para su cumplimentación por parte de chicos y chicas: − The Juvenile Victimization Questionnaire (JVQ). Versión adaptada al castellano por el Grupo de Investigación en Victimización Infantil y Adolescente (GReVIA) de la Universidad de Barcelona (Forns et al., 2013). Explora los diferentes tipos de violencia a los que puede haberse visto expuesto o expuesta un o una joven a lo largo de su vida. − Cuestionario de Problemas Asociados al Cannabis en Adolescentes (CPQ-AS). Versión abreviada y adaptada al castellano por Fernández-Artamendi, et 18 METODOLOGÍA al. (2012). Detecta el consumo problemático de cannabis, acompañado de malestar psicológico, síntomas psicopatológicos y preocupación por el consumo. − Rutgers Alcohol Problems Index (RAPI). Versión española validada por López-Núñez et al. (2012). Evalúa la gravedad de los problemas por consumo de alcohol en el último año, recogiendo la frecuencia de distintas consecuencias negativas asociadas al consumo de alcohol. − Youth Self-Report (YSR) de Achenbach y Rescorla (2001). Los resultados este instrumento permiten identificar la existencia de diversas problemáticas o síndromes clínicos específicos en los últimos seis meses (aislamiento social, quejas somáticas, ansiedad y depresión, problemas de interacción social, problemas de pensamiento, problemas de atención, conducta delictiva y conducta agresiva) que están su vez agrupados en tres grandes escalas: externalizante, internalizante y total. − Personal Well-Being Index (PWI). Versión española validada por Casas et al. (2012). Evalúa el bienestar percibido por chicos y chicas en diferentes áreas de su vida, así como globalmente. 2.2.3. Evolución en los programas ART Finalmente, con el objetivo de analizar los resultados de la intervención realizada durante la estancia en los programas terapéuticos, se añadió una segunda evaluación del grupo adolescente. Cuando chicos y chicas salían del recurso, tanto el equipo educativo como el clínico y los propios jóvenes, cumplimentaban un cuestionario diseñado ad hoc para valorar la estancia e intervención en el recurso, valorándose también la evolución de las problemáticas presentadas al ingreso en el recurso. El equipo educativo, además de informar sobre los motivos de salida y la siguiente medida protectora, en caso de haberla, hacía una valoración de la intervención dentro del recurso con cada caso individual, el trabajo con la familia de origen, así como el trabajo de profesionales de salud mental externos, a través de una escala tipo Likert donde 0 era Nada y 3 era Mucho. El equipo clínico valoraba la intervención realizada en el recurso a través de la misma escala Likert, indicando también los obstáculos acontecidos durante el tratamiento. Por último, chicos y chicas cumplimentaban por segunda vez los cuestionarios de consumo de drogas (CPQ-A-S y RAPI), problemas de salud mental (YSR) y bienestar percibido (PWI), para analizar la evolución de estas áreas tras la intervención en el recurso. También cumplimentaban un cuestionario de valoración de la intervención realizada por parte del equipo educativo, clínico y profesionales de salud mental externos, siguiendo la misma escala Likert 0-3. 19 METODOLOGÍA 2.2.4. Características de los recursos terapéuticos Para recoger la información sobre las características de los recursos se diseñó un instrumento ad hoc denominado “Información básica sobre modelos de intervención de hogares de tipo especializado”. Este documento solicita información sobre cuestiones básicas acerca del funcionamiento de los recursos que permite conocer con mayor detalle los marcos educativo-terapéuticos en los que se enmarcan la labor que se desarrolla en los programas especializados, así como características estructurales y organizacionales de los mismos. Asimismo, este documento debía ser remitido junto con el Proyecto Educativo de Centro (PEC) de cada recurso. 2.2.5. Evaluaciones de calidad Por otro lado, para llevar a cabo las evaluaciones de calidad, se diseñó el sistema de evaluación ARQUA-E (Pérez-García, 2019), basado en los estándares de calidad en acogimiento residencial especializado EQUAR-E publicados por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (Del Valle et al., 2012), y basado en el ARQUA, un instrumento de evaluación de calidad de acogimiento residencial que comenzó a utilizarse en su primera versión en 1994 y que está conformado por los siguientes instrumentos: − Cuestionario de Información Previa: este documento recoge información básica sobre la organización del recurso antes de realizar la evaluación. Se compone por los siguientes apartados: 1. Análisis de documentación: en este apartado se recogen y analizan los diferentes planes, proyectos y reglamentos que fundamentan el funcionamiento del programa. 2. Personal: toda aquella información relativa a los recursos humanos del recurso. En este apartado se recogen las diferentes categorías de personal que trabaja en la entidad, las personas que las componen, así como sus turnos, horarios y la antigüedad en el puesto. 3. Organización educativa: Se refiere a las posibles divisiones en grupos que se pudieran establecer dentro del recurso y sus criterios. 4. Desarrollo social: aquí se recogen y analizan todas las acciones que se lleven a cabo con el fin de promover y estimular el desarrollo infantil en diferentes áreas. 5. Perfiles de la población acogida: en este apartado se recogerá información sobre los diferentes perfiles que se encuentran acogidos en el programa en el momento de la evaluación, lo que nos permitirá valorar si cumplen los criterios de inclusión para la evaluación del recurso mediante entrevista y algunas otras variables descriptivas. − Escala de Observación Ambiental: esta plantilla permite analizar toda la estructura física del recurso, tanto por su localización y emplazamiento como por su estructura interior. Para cumplimentar esta plantilla se realiza una visita guiada por 20 METODOLOGÍA el recurso con la persona responsable de dirección o en quien delegue. Durante la observación se toman fotografías y se va recogiendo información sobre los usos de los diferentes espacios, así como planteando dudas que puedan ir surgiendo sobre los mismos. Posteriormente, se cumplimenta entre los miembros del equipo evaluador. − Entrevista para Dirección: entrevista estructurada con la persona responsable del programa residencial con respuesta abierta, recogiendo información de tipo cualitativo. La duración aproximada de esta entrevista es de dos horas. Sigue la estructura de los estándares de calidad en acogimiento residencial especializado (EQUAR-E). − Entrevista para atención directa: esta entrevista tiene tres versiones, una para psicólogos o psicólogas miembros del equipo técnico, si lo hubiere, otra para el resto de los miembros del equipo técnico (trabajadores/as sociales, pedagogos, etc.) y otra para los miembros del equipo educativo, generalmente educadores o educadoras sociales. Las diferencias entre versiones se deben a unas preguntas de respuesta abierta que se plantean al inicio en cada entrevista, para conocer con mayor detalle en qué consisten sus funciones. El resto de la entrevista es igual para todos los perfiles profesionales. Se compone de varias subescalas con respuesta tipo Likert de 5 puntos y en todas las preguntas es posible también recoger información de tipo cualitativo. El bloque final son preguntas de respuesta abierta que recogen información cualitativa. La duración aproximada de esta entrevista es de una hora y media. − Entrevista para adolescentes: esta entrevista tiene el mismo formato de combinación de preguntas de respuesta Likert, siendo también posible recoger información cualitativa en todas ellas, y preguntas finales de respuesta abierta. Su duración se encuentra en torno a una hora. Es importante destacar que en las entrevistas con adolescentes no se preguntaba ningún contenido sobre su historia, antecedentes o cualquier tipo de información personal que no fuera su opinión sobre el recurso y su funcionamiento. Tanto la entrevista de atención directa como la de jóvenes se realiza a aquellas personas que lleven un mínimo de dos meses trabajando o residiendo en el recurso. 2.3.Procedimiento Antes de iniciar el estudio se obtuvieron los consentimientos informados de los tutores y las tutoras legales del grupo de residentes en ART, así como los servicios de Familia e Infancia de las entidades públicas participantes. El estudio también contó con la aprobación del Comité ético de la Universidad de la Laguna. Antes del inicio, se presentó el proyecto a las personas responsables de los diferentes hogares de protección para coordinar su puesta en marcha. 21 METODOLOGÍA En el caso del grupo de adolescentes, un equipo investigador se trasladaba al recurso para hacer las evaluaciones (en algunos casos el equipo clínico del programa realizó esta tarea). Tras presentar el proyecto, explicando los objetivos y metodología, chicos y chicas que quisieron participar firmaron un consentimiento informado antes de iniciar la cumplimentación de los cuestionarios. La mayoría de las evaluaciones fueron grupales y en todos los casos había algún profesional de psicología para prestar el apoyo que fuese necesario durante la cumplimentación. Los cuestionarios por parte del equipo educativo y clínico se cumplimentaron, en su mayoría, on-line a través de un formulario electrónico. Para la revisión de expedientes el equipo investigador se trasladó a las administraciones públicas competentes o los recursos residenciales para recoger la información requerida como ya se comentó anteriormente. En todo momento se siguió un protocolo para asegurar la confidencialidad de la información. Tanto los recursos residenciales como cada participante fueron codificados para asegurar el anonimato de la información proporcionada. Para recoger la información básica de los recursos, se hizo llegar por correo electrónico a los responsables de cada recurso el instrumento “Información básica sobre modelos de intervención de hogares de tipo especializado”. Previamente, se contactó telefónicamente con cada responsable de los recursos para informar sobre el procedimiento y su finalidad, así como para resolver cualquier duda que pudiera surgir. La organización y el desarrollo de la evaluación integral de calidad con el sistema ARQUA-E se desarrolló en 9 de los 38 recursos participantes. Las evaluaciones de calidad son exhaustivas y costosas en tiempo y recursos, ya que requieren entrevistar a todos los miembros del equipo de atención directa y al mayor número de adolescentes posible. Esto hace que se extiendan durante días y el proyecto de investigación tenía otros objetivos y fases que cumplir. Dichas evaluaciones se desarrollaron con el siguiente procedimiento: 1. Contacto con la administración pública pertinente para presentar el estudio y que aprueben la realización de la evaluación en el recurso residencial en cuestión. 2. Una vez obtenida la autorización, se establecía contacto telefónico con la persona responsable de la dirección del hogar para hacer una introducción inicial general de la metodología de la evaluación y comenzar a valorar fechas adecuadas tanto para el recurso como para el equipo evaluador. 3. Envío por email de la carta de presentación del ARQUA-E, para que tanto quien ostente la dirección como el resto de profesionales de atención directa conozcan con mayor detalle en qué consiste la evaluación. De la misma manera, se invita a que expliquen con claridad al grupo de adolescentes en qué consistirá la evaluación ya que su participación, aunque voluntaria, es crucial. En la misma comunicación se envía el instrumento “Cuestionario de Información Previa”, para ser cumplimentado y devuelto a lo largo de 15 días. 22 METODOLOGÍA 4. Una vez confirmada la fecha, se facilita una plantilla para que organicen los horarios de entrevista en función de la disponibilidad y posibilidades de todas las personas que vayan a participar, tanto profesionales de atención directa como jóvenes, así como para la evaluación ambiental y la revisión de proyectos educativos individuales que se hace de manera presencial en los recursos. Dicha plantilla debe ser remitida al equipo evaluador con anterioridad al comienzo de la evaluación. Llegada la fecha de la evaluación, el equipo evaluador, formado por 2-3 personas según el caso, se traslada a la localización del recurso y se desarrolla todo el proceso de recogida de datos. Las evaluaciones son intensivas, ya que se llevan a cabo en horario de mañana y tarde, en ocasiones durante cerca de 12 horas, realizando las comidas de mediodía en el propio programa evaluado. Esta es una práctica que resulta muy beneficiosa porque permite a chicos y chicas conocer al equipo evaluador en un ambiente más distendido y relajado y plantear dudas que pudieran tener de manera previa a las entrevistas. Por otro lado, permite también observar de manera directa las dinámicas relacionales que se dan en la convivencia diaria. Una vez finalizada la recogida de información y analizada, se redacta un informe que incluye descripción de resultados y un apartado final de conclusiones y recomendaciones de mejora. La recogida de datos de la primera fase se inició en febrero de 2017, finalizando en marzo de 2019. Para la segunda fase, se recogieron datos de los recursos durante todo el año 2018 y las evaluaciones de calidad se llevaron a cabo entre los meses de mayo y octubre de 2018. En la Tabla 2 se puede observar un cronograma con las diferentes tareas y la duración de éstas. Cabe destacar que el análisis de los resultados se desarrolló durante los años 2019 y 2020. 23 METODOLOGÍA Tabla 2. Cronograma Actividades desarrolladas 2016 2017 2018 2019 3 4 1 2 3 4 1 2 3 4 1 2 3 4 ORGANIZACIÓN DEL PROYECTO Diseño del estudio e instrumentos Presentación del estudio a los programas Organización de la muestra Autorización de tutores legales RECOGIDA DE DATOS Evaluación de jóvenes Revisión de expedientes Información sobre intervención Características del recurso Evaluaciones de calidad ANÁLISIS DE DATOS Volcado de datos Análisis de resultados 1 = Primer trimestre del año; 2 = Segundo trimestre del año; 3 = Tercer trimestre del año; 4 = Cuarto trimestre del año 24 RESULTADOS FASE 1 RESULTADOS: Fase 1 3. RESULTADOS FASE 1 A continuación, se presentan los resultados de la primera fase del estudio en diferentes apartados. Primero, se perfilan las características del grupo adolescente acogido en los recursos especializados, para seguir con las necesidades que presentan según los autoinformes cumplimentados. Posteriormente, se analiza la intervención realizada en los programas, así como la adaptación al recurso y el rendimiento académico, para finalizar con un análisis de la evolución y resultados de la intervención realizada en los programas de ART 3.1. Perfil de chicos y chicas en acogida La información sobre los perfiles de la población atendida en ART proviene de la revisión de los expedientes de protección por parte del equipo investigador, alcanzando una muestra total de 353 adolescentes. 3.1.1. Información sociofamiliar La distribución por sexo no fue igualitaria en la muestra, con un predominio de chicos alcanzando el 66% (n = 233), frente al 34% de chicas (n = 120). En cuanto a la edad, la media era de 15,61 años (DT = 1,31), con una mayoría de adolescentes mayores de 15 años (80,7% de la muestra total). En el Gráfico 1 se observa la distribución de la muestra por edad. Gráfico 1. Distribución de la muestra por edad 29.7 26.6 22.4 12.7 4.5 0.6 2 1.4 11 años 12 años 13 años 14 años 15 años 16 años 17 años 18 años Respecto a otras variables sociodemográficas, el 4,2% de la población evaluada eran Menores Extranjeros No Acompañados, mientras que el 22,7% pertenecía a una familia inmigrante y el 11,9% era de etnia gitana. 26 RESULTADOS: Fase 1 El 79,6% de los casos tenía algún factor de riesgo familiar, con una media de 2,15 factores de esta índole en toda la muestra (DT = 1,70). El Gráfico 2 señala el porcentaje de casos que tenía cada tipo de riesgo familiar (es posible más de un factor de riesgo por caso), siendo los problemas más frecuentes la pobreza, los problemas de salud mental, la violencia de género y las drogodependencias en uno o ambos progenitores. Gráfico 2. Factores de riesgo familiares presentes en uno o ambos progenitores Conducta suicida Discapacidad intelectual 5.1 9.3 Delincuencia 23.5 Drogodependencia 35.4 Violencia de género 38.8 Problemas de salud mental 42.8 Pobreza 44.8 Siguiendo con las características familiares, la mayoría de los progenitores estaban separados o divorciados (55,2%), seguidos de parejas casadas o de hecho (22,7%). El número medio de hijos o hijas en el núcleo familiar era de 2,8 menores (DT = 1,59) variando en un rango entre 1 y 14 hijos o hijas. El 28,9% de los casos tenía hermanos o hermanas en protección. Casi un tercio de las familias (31,7%) había participado en un Programa de Intervención Familiar (PIF), con una duración media de 17,58 meses (DT = 13,63). 3.1.2. Proceso de protección infantil En cuanto al proceso de protección, el Gráfico 3 muestra los motivos de protección, predominando las situaciones de maltrato y negligencia, seguido de incapacidad de control parental y violencia filioparental. Tras analizar las tipologías de maltrato de forma específica, se observó un predominio del maltrato y negligencia de carácter emocional o psicológico, como se observa en el Gráfico 4. 27 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 3. Motivos de entrada en el sistema de protección infantil 74.2 62.6 23.5 11.3 Maltrato 11 Incapacidad Violencia Imposible Abandono de control filioparental cumplimiento parental obligaciones parentales 4.2 4.2 MENA Otros motivos Gráfico 4. Tipos de maltrato Abuso sexual 4.2 Negligencia necesidades formativas 32 Negligencia necesidades seguridad 29.7 Negligencia emocional 51.8 Negligencia física 42.2 Maltrato emocional 42.8 Maltrato físico 28 Destacó la alta frecuencia de las rupturas durante el proceso de protección, presentes casi en el 80% de la muestra, variando en un rango de 0 y 9 rupturas. Las rupturas hacen referencia a situaciones en las que la convivencia en el núcleo familiar u hogar de protección resultaba insostenible y requería el traslado del chico o de la chica a otro recurso o medida protectora, pudiendo haber experimentado más de una ruptura a lo largo del proceso de protección. El Gráfico 5 recoge los tipos de rupturas experimentadas. 28 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 5. Medidas de protección en las que se ha producido una ruptura En esta línea, la mayoría de chicos y chicas había estado previamente en acogimiento residencial (87,5%), y un cuarto de la muestra había estado en un recurso terapéutico con anterioridad (25,2%). El número medio de hogares residenciales previos era de 1,78 (DT = 1,56), variando entre 0 y 9 recursos diferentes. Con todo ello, el tiempo medio en acogimiento residencial era de 33,2 meses (DT = 32,40) variando enormemente en un rango de 1 mes a 209 meses. Mientras que el tiempo medio en el recurso residencial actual era de 9,6 meses (DT = 10,05) en un rango entre 1 y 48 meses. El ingreso en ART se hacía desde diferentes medidas, la más frecuente desde otro hogar de protección infantil, ya fuera un programa básico o un programa terapéutico, como puede observarse en el Gráfico 6. En la categoría “Otros” se recogen opciones como centros de justicia juvenil y centros de salud mental, entre otros. Gráfico 6. Ubicación del o la joven antes de ingresar en ART 1.1 Acogimiento residencial 17 Acogimiento residencial terapéutico 1.4 Acogimiento familiar Familia de origen 18.7 61.8 29 Otros RESULTADOS: Fase 1 En el momento de ingreso el 60,6% (n = 214) tenía una finalidad de caso establecida, destacando que más de un tercio de la muestra carecía de dicha finalidad. En los casos que se disponía de finalidad, esta solía ser reunificación familiar (28,3%), independencia o emancipación (13,6%) o abordaje de las necesidades terapéuticas (13,3%). Finalmente, el Gráfico 7 muestra los motivos de ingreso en ART, pudiendo haber más de un motivo de ingreso por caso. Los más frecuentes fueron problemas de conducta, trastorno mental grave y fugas. En estos motivos se encontraron diferencias entre chicos y chicas, ya que las chicas eran derivadas con mayor frecuencia por fugas, autolesiones y conductas sexuales de riesgo, mientras que los chicos eran derivados con más frecuencia por problemas de agresividad y violencia y conducta delictiva. Gráfico 7. Motivos de ingreso en ART Autolesiones Conducta sexual de riesgo Otros motivos Consumo de tóxicos Violencia filioparental 5.9 9.1 10.8 19.5 23.5 Delincuencia 32.6 Trastorno mental grave 44.8 Fugas 56.4 Problemas graves de conducta 90.1 3.1.3. Conductas de riesgo antes de ingresar en ART Las conductas de riesgo antes de ingresar en el programa terapéutico resultaron muy frecuentes, encontrándose diferencias significativas entre chicos y chicas. Destaca la alta frecuencia de conducta suicida, alcanzando el 29,7% de toda la muestra (n = 105), siendo el doble de frecuente en el grupo de chicas (47,5%) que chicos (20,6%). Para analizar la conducta suicida sobre toda la muestra se formaron dos grupos, que pueden observarse en el Gráfico 8, (a) aquellos casos con intentos de suicidio, con independencia de tener otras conductas suicidas o no, y (b) aquellos casos que presentaban conductas suicidas como verbalizaciones y/o amenazas, pero no habían intentado suicidarse. Ambas conductas fueron más frecuentes en el grupo de chicas. Por último, cabe destacar que el 7,1% de toda la muestra (n = 25) había presentado autolesiones sin intención suicida, debido a estados emocionales de ira y frustración. 30 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 8. Tipos de conducta suicida por grupos 36.7 22.1 14.6 10 6.8 5.2 Intentos de suicidio*** Chicos (n=233) Otras ctas. suicidas* Chicas (n=120) Total (N=353) Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 El 62,6% del grupo adolescente consumía algún tipo de sustancia adictiva antes de ingresar en el recurso. En el Gráfico 9 pueden observarse los tóxicos consumidos en toda la muestra, incluido el consumo abusivo de alcohol. Solo se encontraron diferencias significativas por sexo en el caso de la cocaína, consumida por el 14,2% de chicas frente a 6% de chicos. Gráfico 9. Tipos de drogas consumidas No especificado Otras drogas 2.5 4.2 Psicofármacos 1.7 Inhalantes 2.8 Psicoestimulantes Cocaína 5.7 8.8 Alcohol 26.3 Cannabis 56.2 Las conductas violentas estaban presentes en el 83,3% de toda la muestra (n = 294), siendo más habitual en chicos que en chicas (88,4% frente 73,3%). El Gráfico 10 señala los contextos donde estas conductas violentas tenían lugar, mientras que el Gráfico 11 muestra los tipos de conductas violentas, en ambos casos destacando las diferencias entre sexos. 31 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 10. Contextos donde se producen las conductas violentas 62.7 57.8 48.3 40.3 41.7 40.8 34.3 28.9 26.2 18.3 Centro de AR** 21.8 13.3 Centro educativo** Chicos (n=233) Núcleo familiar Chicas (n=120) Comunidad** Total (N=353) Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 Gráfico 11. Tipos de conductas violentas 54.5 17.6 10.3 7.5 9.3 13.3 51.7 53.5 16.1 6 0.8 Física Verbal Chicos (n=233) Ambas Chicas (n=120) 4.2 No especificada* Total (N=353) Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 Las fugas también resultaron frecuentes, alcanzando el 66% de la muestra total. Se encontraron diferencias entre sexos, ya que las chicas se fugaban de forma más habitual (78,3%) que los chicos (59,7%). La mitad de los casos se habían fugado de otros hogares de protección (53,1%), mientras que una cuarta parte lo había hecho del domicilio familiar (25,3%), este tipo de fuga resultó más habitual en chicas que en chicos. En el Gráfico 12 se observan los tipos de fugas y las diferencias entre grupos. 32 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 12. Fugas de recursos de AR y domicilio familiar 60 53.1 49.6 38.3 25.3 18.5 Centro de AR Chicos (n=233) Domicilio familiar*** Chicas (n=120) Total (N=353) Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 Las conductas delictivas estaban presentes en el 33,4% de los casos (n = 118). Esta conducta delictiva suponía una denuncia e intervención por parte del sistema de justicia juvenil. Dentro de este subgrupo, un 12,6% de los casos había estado en un centro cerrado de justicia juvenil. El Gráfico 13 refleja los tipos de delitos cometidos. También se registraron conductas delictivas que implicaron únicamente la intervención educativa por parte de la familia de origen o recurso residencial, alcanzando el 58,4% de la muestra (n = 206) y siendo más frecuentes en el grupo de chicos (66,1%) frente al 43,3% de chicas. Gráfico 13. Tipos de delitos cometidos 20.2 17.6 12.5 11.2 8.6 7.6 6.8 3.3 3.3 0.8 Contra persona Contra propiedad Chicos (n=233) 0.4 Ambos*** Chicas (n=120) 1.4 No especificado* Total (N=353) Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 Por último, una cuarta parte de la muestra (25,5%) había tenido conductas sexuales de riesgo, siendo el triple de frecuentes en el grupo de chicas (45% frente a 15,5% de chicos). El Gráfico 14 muestra los diferentes tipos de conductas sexuales y su distribución por sexos. En la misma línea, un 5,8% de las chicas (n = 7) había tenido un embarazo no planificado. Aunque esta conducta puede afectar tanto a chicos como a chicas no se había registrado en los expedientes ningún caso de varones que hubieran dejado embarazadas a sus parejas. 33 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 14. Tipos de conducta sexuales de riesgo No especificada*** 0.4 9.2 3.4 3 Otras* 1.3 Prostitución** 3.1 6.7 7.3 Conducta hipersexual** Sexo con adultos*** 8.3 4.8 17.5 10.8 0.9 10.8 4.2 1.3 Sexo sin protección*** 20 7.6 Chicos (n=233) Chicas (n=120) Total (N=353) Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 3.1.4. Historial de salud física y mental Otra de las áreas evaluadas fue la salud física y mental antes del ingreso. Se encontró que el 21% de la muestra tenía algún tipo de discapacidad, en el Gráfico 15 se muestran los tipos de discapacidad sobre la muestra total. Gráfico 15. Tipos de discapacidad Psíquica 17 Intelectual 11.3 Física Sensorial 1.4 0.3 El 89% (n = 314) de la muestra había acudido a algún tipo de tratamiento de salud mental antes del ingresar en ART. El Gráfico 16 presenta el porcentaje de jóvenes que acudía a los diferentes tipos de tratamientos clínicos sobre toda la muestra, siendo el más frecuente el de las intervenciones psicológicas. 34 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 16. Frecuencia de tratamientos de salud mental 72.8 66.6 Psicológico 65.7 Psiquiátrico Farmacológico A continuación, la Tabla 3 muestra los tipos de psicofármacos pautados antes del ingreso en ART y las diferencias entre sexos sobre toda la muestra. Tabla 3. Tipos de psicofármacos pautados antes del ingreso en ART Total (N = 353) n (%) 173 (49) 93 (26,3) 67 (19) 66 (18,7) 61 (17,3) 18 (5,1) 16 (4,5) 5 (1,4) Variable Antipsicóticos Psicoestimulantes* Ansiolíticos** Antidepresivos*** Antiepilépticos Hipnóticos No especificados Otros Chicos (n = 233) n (%) 119 (51,1) 70 (30) 35 (15) 32 (13,7) 36 (15,5) 13 (5,6) 14 (6) 3 (1,3) Chicas (n = 120) n (%) 54 (45) 34 (19,2) 32 (26,7) 34 (28,3) 25 (20,8) 5 (4,2) 2 (1,7) 2 (1,7) Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 En esta línea, el 57,3% (n = 180) de los casos en tratamiento tenía un diagnóstico clínico. La Tabla 4 señala los tipos de diagnósticos y las diferencias entre chicos y chicas. Es importante resaltar que el 24,4% presentaba comorbilidad, es decir, más de un trastorno diagnosticado de forma simultánea. El número medio de trastornos diagnosticados fue de 1,71 (DT = 0,93). Destaca que el 30,9% de la muestra había estado hospitalizada en una unidad de psiquiatría con anterioridad. En este caso, las chicas tenían mucha más probabilidad de haber sido ingresadas (43,3% frente a un 24,5% de chicos). Normalmente este tipo de hospitalizaciones se había repetido en el tiempo, ya que tan solo el 2,8% de los ingresos hospitalarios resultaron aislados o puntuales. 35 RESULTADOS: Fase 1 Tabla 4. Tipos de diagnósticos antes de ingresar en ART Variable Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) Trastorno de conducta Trastorno relacionado con el estrés Otros trastornos del neurodesarrollo (no TDAH) Trastorno de vinculación Trastorno de personalidad** Otro trastorno Trastorno por consumo de sustancias Trastorno por el estado del ánimo Trastorno psicótico Total (N = 353) n (%) Chicos Chicas (n = 233) (n = 120) n (%) n (%) 80 (22,7) 59 (25,3) 21 (17,5) 80 (22,7) 32 (9,1) 30 (8,5) 30 (8,5) 21 (5,9) 17 (4,8) 13 (3,7) 9 (2,5) 5 (1,4) 55 (23,6) 19 (8,2) 11 (8,2) 19 (8,2) 8 (3,4) 11 (4,7) 6 (2,6) 6 (2,6) 3 (1,3) 25 (20,8) 13 (10,8) 11 (9,2) 11 (9,2) 13 (10,8) 6 (5) 7 (5,8) 3 (2,5) 2 (1,7) Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 3.2. Necesidades de chicos y chicas en acogida 3.2.1. Experiencias de victimización Para evaluar y analizar estas necesidades se midieron diferentes constructos. En primer lugar, se evaluaron las experiencias de victimización sufridas a lo largo de la vida, sobre una muestra total de 438 jóvenes (297 chicos y 141 chicas) que tenían el cuestionario cumplimentado y validado. Las experiencias de victimización fueron muy elevadas en toda la muestra, aunque todas ellas resultaron más frecuentes en el grupo de chicas, tal y como puede observarse en la Tabla 5. Como muestra la tabla, las experiencias más habituales fueron las de victimización indirecta (por exposición a violencia en el domicilio familiar o en la comunidad), delitos convencionales (contra la propiedad y contra la persona), victimización por parte del grupo de pares, y desprotección infantil. Se detectaron numerosas diferencias entre chicos y chicas, ya que las chicas sufrían con mayor frecuencia todo tipo de experiencias de victimización, destacando las grandes diferencias en respecto a la victimización sexual, tanto con contacto como sin él, la victimización a través de internet y las situaciones de desprotección infantil. 36 RESULTADOS: Fase 1 Tabla 5. Experiencias de victimización a lo largo de la vida Total (N = 438) n (%) 398 (90,9) 323 (73,7) 373 (85,2) 337 (76,9) 349 (79,7) 156 (35,6) 107 (24,4) 117 (26,7) 410 (93,6) 223 (50,9) 401 (91,6) 202 (46,1) Variable Delito convencional Delitos contra la propiedad** Delitos contra la persona* Desprotección infantil*** Victimización por parte de pares Victimización sexual*** Con contacto*** Sin contacto*** Victimización indirecta Exposición a violencia doméstica** Exposición a violencia comunitaria Victimización a través de internet*** Chicos (n = 297) n (%) 265 (89,2) 207 (69,7) 245 (82,5) 214 (72,1) 235 (79,1) 73 (24,6) 38 (12,8) 58 (19,5) 277 (93,3) 138 (46,5) 109 (36,7) 109 (36,7) Chicas (n = 141) n (%) 133 (94.3) 116 (82,3) 128 (90,8) 123 (87,2) 114 (80,9) 83 (58,9) 69 (48,9) 59 (41,8) 133 (94,3) 85 (60,3) 130 (92,2) 93 (66) Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 El número medio de experiencias de victimización en la muestra era de 13,21 (DT = 6,74), destacando que las chicas sufrían mayor número de experiencias que los chicos, con una media de 15,26 experiencias frente a 12,25 en el grupo de varones. En esta línea destacada el concepto de polivictimización, que hace referencia a la experimentación de diferentes tipos de violencia y victimización a lo largo de la vida, produciendo un proceso de trauma acumulativo (Finkelhor, Ormrod y Turner, 2007). Para analizar los resultados de forma adecuada se formaron tres grupos de victimización teniendo en cuenta el número de experiencias sufridas y la edad, tal y como señalan los estudios previos (Segura et al., 2015): (a) baja polivictimización, supone entre 1-6 experiencias para adolescentes menores de 14 años y 1-8 experiencias para jóvenes con 14 o más años; (b) polivictimización media, supone entre 7-20 experiencias para menores de 14 años y 9-20 experiencias para jóvenes con 14 años o más; (c) alta polivictimización, que supone 21 experiencias o más para ambos grupos de edad. En el Gráfico 17 pueden verse los casos que corresponden a cada grupo, destacando la mayor probabilidad de polivictimización en el grupo de chicas. 37 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 17. Porcentaje de polivictimización 11.1 15.7 25.4 63.3 62.4 60.6 22.9 13.4 3 Chicos (n=297) No víctimas 19.8 2.5 1.4 Chicas (n=141) Baja polivictimización Total (N=438) Polivictimización media Alta polivictimización 3.2.2. Problemas relacionados con el consumo de tóxicos Respecto al consumo de cannabis, se dispuso de una muestra total de 439 jóvenes (298 chicos y 141 chicas) con el cuestionario cumplimentado y validado. Los resultados mostraron que el 58,5% (n = 257) tenía un consumo problemático de cannabis, cumpliendo criterios diagnósticos para abuso o dependencia de dicha sustancia, tal y como puede observarse en el Gráfico 18. No se encontraron diferencias significativas entre el grupo de chicos y chicas, alcanzando la misma frecuencia de consumo problemático (58,7% para chicos y 58,2% para chicas). Gráfico 18. Consumo problemático de cannabis 41.5 Abuso/dependencia 58.5 38 No clínico RESULTADOS: Fase 1 También se evaluó el consumo de alcohol, con una muestra de 430 jóvenes (288 chicos y 142 chicas) con cuestionario cumplimentado y validado. Se encontró que el 64,2% (n = 276) presentaba un consumo problemático de alcohol, cumpliendo criterios diagnósticos para el abuso o dependencia de alcohol, tal y como puede observarse en el Gráfico 19. De nuevo, no se encontraron diferencias significativas por sexo, con un 63,9% de los chicos y un 64,8% de las chicas con puntuación clínica en el cuestionario. Gráfico 19. Consumo problemático de alcohol 35.8 Abuso/dependencia No clínico 64.2 Cabe destacar que del conjunto de la muestra con ambos cuestionarios de consumo cumplimentados (n = 422), el 46,4% de los casos manifestaba problemas de consumo de cannabis y de alcohol de forma simultánea, mostrando problemas de abuso y dependencia para ambos tipos de sustancias tóxicas. 3.2.3. Problemas de salud mental En cuanto a los problemas de salud mental se disponía de 430 cuestionarios cumplimentados y validados de YSR (293 chicos y 137 chicas). El 67,2% (n = 289) alcanzó una puntuación de rango clínico en el cuestionario, indicando que probablemente pueda existir un trastorno de salud mental. Este instrumento se utiliza como una forma de detección o screening inicial. De este modo, si se alcanza una puntuación clínica se recomienda realizar una evaluación diagnóstica en profundidad por la alta probabilidad de existir un trastorno, pero es importante aclarar que no es en sí misma una prueba diagnóstica. El 67,2% de la muestra total puntuó como clínico en el cuestionario. De forma más exhaustiva, el Gráfico 20 muestra los resultados en las escalas de primer orden o escalas clínicas, observándose una mayor frecuencia de problemas en el grupo de chicas, con excepción de la conducta disruptiva que resultó muy elevada en toda la muestra. Con ello, las chicas presentan más problemas de atención y problemas sociales que los chicos, así como un mayor nivel de ansiedad y depresión. 39 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 20. Escalas de primer orden o clínicas (YSR) 24.2 27 25.1 Conducta agresiva 41.6 40.9 41.4 Conducta disruptiva 18.8 Problemas de atención* 39.2 22.1 10.9 Problemas de pensamiento 12.6 16.1 12.6 Problemas sociales*** 16.7 Quejas somáticas Retraimiento-depresión Ansiedad-depresión*** 7.3 13.3 11.4 10.6 13.9 11.6 11.6 15.6 Chicos (n=293) 25.5 Chicas (n=137) 24.1 Total (N=430) Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 El Gráfico 21 refleja el porcentaje de casos clínicos en cada una de las escalas de segundo orden en el total de la muestra, así como los grupos de chicos y chicas. La escala internalizante hace referencia a problemas de carácter emocional (conductas ansiosas, depresivas y/o somáticas); mientras que la escala externalizante hace referencia a problemas conductuales (agresividad, falta de atención, desobediencia y conducta delictiva). Los resultados muestran diferencias significativas entre sexos en la escala internalizante, donde las chicas puntúan más alto. 40 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 21. Escalas de primer orden o escalas síndrome (YSR) 65.7 58 60.5 53.3 45.4 40.1 27.3 47.9 31.4 Internalizante** Externalizante Chicos (n=293) Chicas (n=137) Total Total (N=430) Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 3.2.4. Nivel de bienestar percibido Por último, se evaluó el nivel de bienestar percibido, valorando el nivel de satisfacción con diferentes aspectos de la vida. Este cuestionario utiliza una escala tipo Likert donde 0 es Nada satisfecho/a y 10 es Totalmente satisfecho/a. Se obtuvieron 398 cuestionarios cumplimentados y validados (269 chicos y 129 chicas). El Gráfico 22 señala los resultados medios obtenidos por el total de la muestra, así como para el grupo de chicos y chicas. Como puede observarse, el índice de bienestar personal alcanza una media de 6,99, notablemente inferior a la evaluada en población general de la misma edad (8,4 en el estudio de Casas et al., 2013), alcanzando puntuaciones más bajas en prácticamente todos los aspectos evaluados. Por otro lado, destaca el escaso bienestar percibido hacia el centro en el que residen (5,5), una valoración más baja a la expresada por chicos y chicas que se encuentran acogidos en hogares no especializados. También cabe señalar la escasa seguridad en su futuro (6,9), si bien este es el constructo que suele alcanzar menores valoraciones (junto con la satisfacción con el propio cuerpo y la percepción de seguridad) en todas las muestras de adolescentes. Al profundizar en las diferencias entre chicos y chicas se aprecian resultados significativamente más negativos en el grupo de chicas. Aunque es una tendencia que se repite en las muestras de adolescentes, en este caso las diferencias son especialmente notables. El índice de bienestar personal general (IBP) (reflejado en el ítem “la vida considerada globalmente”) es casi dos puntos más bajo que el de los chicos (5,7 frente al 7,6), siendo las diferencias especialmente acusadas en los constructos de satisfacción con la familia, percepción del nivel de vida, logros alcanzados, percepción de seguridad, seguridad hacia el futuro y satisfacción con el propio cuerpo. 41 Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 Gráfico 22. Nivel de bienestar percibido RESULTADOS: Fase 1 42 RESULTADOS: Fase 1 3.3. Intervención realizada durante la estancia en ART La información sobre los tratamientos de salud mental proviene de 403 cuestionarios cumplimentados por el equipo clínico, o educativo en caso de no disponer de profesionales clínicos. Esta submuestra estaba formada por 270 chicos y 133 chicas, con edades comprendidas entre los 10 y 18 años (M = 15,42 años; DT = 1,38). Los resultados mostraron que el 86,6% (n = 349) de la muestra estaba recibiendo algún tipo de tratamiento de salud mental. La Tabla 6 señala el tipo de tratamiento recibido (psicológico, psiquiátrico o ambos tipos de intervención) y contexto donde se recibe desarrolla (dentro del recurso, fuera del recurso o en ambos). En la tabla se muestran 348 de casos en tratamiento, ya que hay un caso que sólo recibe tratamiento farmacológico, sin revisión por parte de profesionales dentro o fuera del recurso y no está reflejado en la tabla. Tabla 6. Cobertura terapéutica Solo psicológico Solo psiquiátrico Ambos tratamientos Total Solo dentro del recurso n % 28 6,9 0 0 131 32,5 159 39,4 Solo fuera del recurso n % 29 7,2 23 5,7 45 11,2 97 24,1 Dentro y fuera del recurso n % 6 1,5 4 1 82 20,3 92 22,8 Total n 63 27 258 348 % 15,6 6,7 64 86,3 3.3.1. Tratamientos de salud mental dentro del recurso terapéutico Respecto a la intervención realizada dentro del recurso residencial (n = 251) la mayoría de las intervenciones eran psicológicas (61,3% de todos los casos). Además, el 43,2% de toda la muestra recibía tratamiento psiquiátrico dentro del propio recurso. Se recogió información detallada sobre los tratamientos psicológicos que se desarrollaban dentro del programa terapéutico. El Gráfico 23 muestra la frecuencia de las sesiones, siendo lo más habitual las sesiones semanales y quincenales. Por otro lado, el Gráfico 24 refleja la duración de dichas sesiones, en su mayoría entre 30 minutos y una hora de sesión. Por último, el Gráfico 25 presenta el tipo de tratamiento psicológico realizado, siendo lo más frecuente el tratamiento individual, seguido de la combinación de trabajo individual y grupal. 43 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 23. Frecuencia de las sesiones psicológicas dentro del programa 5.3 1.2 10.1 Según necesidad Semanal Quincenal 42.9 40.5 Mensual Sin información Gráfico 24. Duración de las sesiones psicológicas dentro del programa 11.7 0.4 8.5 Menos de 30 minutos 30 min - 1 hora Más de una hora Sin información 79.4 Gráfico 25. Tipo de intervención psicológica dentro del programa 27.1 Individual Grupal 0.8 72.1 44 Ambos RESULTADOS: Fase 1 El 98% de los casos en tratamiento psicológico dentro del recurso tenía establecido algún tipo de objetivo terapéutico. Dichos objetivos pueden observarse en la Tabla 7. Tabla 7. Objetivos terapéuticos establecidos en tratamiento psicológico en ART Variable Regulación emocional Autocontrol conductual Habilidades sociales Historia de vida Otros objetivos terapéuticos Consumo de tóxicos Relaciones e interacciones familiares Educación afectivo-sexual Autonomía y establecimiento de objetivos personales Autoestima y autoconcepto Total (N = 247) n (%) 141 (57,1) 132 (53,4) 120 (48,6) 76 (30,8) 60 (24,3) 51 (20,6) 34 (13,8) 33 (13,4) 30 (12,1) 13 (5,3) Por último, el 83,1% de los casos en este tipo de tratamiento participaba de forma activa en la intervención, mostrando una buena motivación. 3.3.2. Tratamientos de salud mental externos Respecto a las intervenciones fuera del recurso (n = 189), 141 jóvenes (35% del total) acudían a tratamiento psiquiátrico, mientras 102 (25,3% del total) acudían a tratamiento psicológico. 3.3.2.1. Tratamiento psiquiátrico externo Los tratamientos psiquiátricos externos se desarrollaban mayoritariamente en recursos públicos (98,6% de los casos). La duración media de este tipo de tratamientos fue de 22,05 meses (DT = 30,25), variando en un rango entre 0 y 202 meses. La frecuencia de las sesiones puede observarse en el Gráfico 26, donde se aprecia que las visitas al profesional se realizaban con una periodicidad mayor a un mes en la mitad de los casos que acudían a este tipo de tratamiento, seguido de sesiones mensuales. 45 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 26. Frecuencia de las sesiones psiquiátricas externas 5 2.8 9.2 Semanal Quincenal 26.2 Mensual Más de una al mes 56.7 Sin información Por último, el Gráfico 27 muestra la actitud de chicos y chicas ante este tipo de intervenciones. Gráfico 27. Actitud de chicos y chicas ante el tratamiento psiquiátrico externo 5.7 13.5 Acude Acude con reticencias Falta o no acude 80.9 3.3.2.2. Tratamiento psicológico externo Respecto a las intervenciones psicológicas externas, la mayoría de los recursos eran programas específicos dentro del sistema de protección infantil y centros de salud mental públicos, tal y como señala el Gráfico 28. Cabe destacar que el 28,4% (n = 29) de los casos en tratamiento psicológico externo, acudía a más de un recurso psicológico de forma simultánea. Para poder describir las características de estas intervenciones, se han seleccionado los tratamientos más intensivos en caso de acudir a más de un recurso. 46 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 28. Tipo de recursos psicológicos externos Otro recurso 2.5 Drogodependencias 5.7 Programa de protección 12.9 Privado 2.2 CSM 9.4 CSM: Centro de Salud Mental Público El Gráfico 29 presenta la frecuencia de las sesiones en este tipo de intervenciones, siendo lo más habitual las sesiones semanales y quincenales. En el Gráfico 30 se puede observar el tipo de tratamiento, mayoritariamente individual. Por último, el Gráfico 31 muestra la actitud de chicos y chicas ante estas intervenciones. Gráfico 29. Frecuencia de las sesiones psicológicas externas 4.9 Semanal 16.7 42.2 Quincenal Mensual Más de una al mes 25.5 Gráfico 30. Tipo de tratamiento psicológico externo 2.9 6.9 5.9 Individual Grupal Ambos 84.3 47 Sin información RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 31. Actitud de chicos y chicas ante el tratamiento psicológico externo 6.9 8.8 Acude Acude con reticencias 13.7 Falta o no acude 70.6 Sin información 3.3.3. Tratamiento psicofarmacológico El 68,5% (n = 239) recibía tratamiento psicofarmacológico durante su estancia en el recurso residencial. Cabe destacar el alto porcentaje de prescripción de antipsicóticos en esta muestra (45,2%), seguido de los psicoestimulantes (19,1%) y los antidepresivos (18,1%). Destacan también las diferencias entre chicos y chicas respecto a los psicofármacos pautados, siendo más frecuente para las chicas la prescripción de antidepresivos y ansiolíticos, y más frecuente en chicos la prescripción de antipsicóticos, tal y como pueden observarse en la Tabla 8. Tabla 8. Tipos de psicofármacos pautados en ART Variable Antipsicóticos* Psicoestimulantes Antidepresivos** Antiepiléptico Ansiolíticos*** Hipnóticos Otro tipo de psicofármaco Total (N = 403) n (%) 182 (45,2) 77 (19,1) 73 (18,1) 56 (13,9) 47 (11,7) 29 (7,2) 5 (1,5) Chicos (n = 270) n (%) 132 (48,9) 55 (20,4) 38 (14,1) 39 (14,4) 18 (6,7) 17 (6,3) 3 (1,1) Chicas (n = 133) n (%) 50 (37,6) 22 (16,5) 35 (26,3) 17 (12,8) 29 (21,8) 12 (9) 3 (2,3) Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 Por otro lado, el 40,7% de toda la muestra tenía recetado más de un psicofármaco de forma simultánea, con una media de 2,36 fármacos (DT = 1,35), variando en un rango de 1-7 psicofármacos distintos. El 7,7% de toda la muestra (n = 31) tenía medicación de rescate para situaciones de crisis. Aunque, la mayoría tomaba la medicación sin problemas, el Gráfico 32 presenta las diferentes actitudes que mostraban ante la medicación psicotrópica. Por último, la mayoría había mostrado una mejoría con la medicación pautada, alcanzando el 77% de los casos con medicación (n = 184). 48 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 32. Actitud de chicos y chicas ante la medicación psicofarmacológica prescrita 2.9 3.8 15.5 9.5 81.6 86.7 Total (N=239) Chicos (n=158) La toma** 1.2 27.2 71.6 Chicas (n=81) La toma con reticencias*** No la toma 3.3.4. Diagnósticos clínicos En la misma línea, el 63,8% de toda la muestra (n = 257) tenía un diagnóstico clínico, resultando más frecuentes los diagnósticos de trastorno de conducta, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastorno por consumo de sustancias y otros trastornos del neurodesarrollo, como puede observarse en la Tabla 9. Tabla 9. Diagnósticos establecidos tras ingresar en ART Variable Sin diagnóstico Trastorno de conducta*** TDAH Trastorno por consumo de sustancias* Otros trastornos del neurodesarrollo (no TDAH)* Trastorno por trauma o estrés** Trastorno de vinculación Trastorno de personalidad Otro trastorno Trastorno del estado de ánimo Trastorno psicótico Total (N = 403) n (%) 36,2 30,5 20,1 10,2 9,4 9,4 8,7 5,2 4,5 4,2 1,7 Chicos Chicas (n = 270) (n = 133) n (%) n (%) 36,7 35,3 36,3 18,8 22,2 15,8 12,6 5,3 11,5 5,3 6,7 15 7,8 10,5 3,7 8,3 5,6 2,3 3,3 6 1,5 3,2 Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 La Tabla 9 también señala las diferencias entre sexos, ya que resultaba más frecuente que los chicos recibieran un diagnóstico de trastorno de conducta, otro trastorno del neurodesarrollo que no es TDAH (como discapacidad, trastorno del espectro 49 RESULTADOS: Fase 1 autista o trastorno del desarrollo), o trastorno por consumo de sustancias. Mientras que las chicas recibieron de manera más habitual un trastorno por trauma y estrés. Casi un tercio de toda la muestra adolescente (n = 124) tenía algún trastorno comórbido, con una media de 1,63 diagnósticos (DT = 0,77). Se encontraron diferencias significativas entre sexos, siendo más habitual la comorbilidad en chicos (35,9% de todos ellos) que en chicas (20,3%). 3.4. Adaptación y conductas de riesgo dentro del recurso Se obtuvieron un total de 404 cuestionarios cumplimentados por el equipo educativo informando del proceso de adaptación tras el ingreso en los recursos residenciales, incluyendo las conductas de riesgo que habían tenido lugar desde ese momento. La muestra estaba compuesta por 271 chicos y 133 chicas, con una edad media de 15,49 años (DT = 14,7). 3.4.1. Integración y participación en el recurso terapéutico Respecto a la integración y participación dentro del recurso, se encontró que el 95,3% (n = 384) participaba en las actividades organizadas dentro del programa, siendo la mayoría lúdicas como puede observarse en el Gráfico 33. Es importante señalar que cada joven podía participar en más de un tipo de actividad diferente de forma simultánea. Por otro lado, la mayoría participaba en las actividades siempre que se organizaban (79,7%), mientras que un 20,3% participaba ocasionalmente. Gráfico 33. Tipo de actividades en las que participan dentro del recurso 71.8 62.3 38.7 Deportiva Lúdica Formativa 6.1 5 No especificada No realiza actividad El equipo educativo valoró el nivel de integración en el recurso residencial, entre 1 (nada integrado) y 5 (muy integrado), con una puntuación media para la muestra de 3,65 (DT = 0,98). En el Gráfico 34 pueden observarse las frecuencias de cada rango en la escala de valoración. Los problemas de integración se debían en su mayoría a problemas en la convivencia y las relaciones con el grupo de compañeros y compañeras. 50 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 34. Frecuencias de las valoraciones de integración en el programa del grupo adolescente Totalmente integrado/a 21.6 Bastante integrado/a 36.5 Integración intermedia 27.3 Algo integrado/a Nada integrado/a 14.4 0.2 3.4.2. Conductas de riesgo dentro del recurso terapéutico Respecto a las conductas de riesgo presentes durante la estancia en el recurso, se encontró que el 15,8% (n = 64) había tenido algún intento suicidio durante la estancia, siendo más frecuente en el grupo de chicas (28,6% frente a 9,6% de los chicos). El Gráfico 35 muestra el porcentaje de intentos de suicidio en cada grupo y los casos que presentaron otro tipo de conductas suicidas sin llegar a tener un intento suicida (verbalizaciones, autolesiones). Gráfico 35. Tipos de conducta suicida dentro del recurso 28.6 15.8 9.8 9.6 2.2 Intento Chicos (n=271) 4.7 Otras ctas. suicidas Chicas (n=133) Total (N = 404) Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 Respecto al consumo de sustancias tóxicas durante la estancia, los resultados mostraron que el 50% de los casos (n = 204) consumía algún tipo de droga durante su estancia en el recurso. El Gráfico 36 presenta las sustancias consumidas en toda la 51 RESULTADOS: Fase 1 muestra. Solo se encontraron diferencias entre chicos y chicas en el consumo de inhalantes o disolventes, presente únicamente en el grupo de chicos (n =14). Gráfico 36. Tipos de drogas consumidas Otras Inhalantes/disolventes 6.1 3.4 Cocaína Heroína 9.6 0.5 Cannabis Alcohol 47.8 14 Además, el 35,5% (n = 143) de todo el grupo presentaba conductas violentas dentro del recurso, normalmente dirigidas tanto al equipo educativo como al grupo de iguales, tal y como muestra el Gráfico 37 (calculado sobre toda la muestra). Gráfico 37. Personas a las que se dirigen las conductas violentas dentro del recurso 27.2 24.3 5 Equipo educativo Compañeros/as Otros Como puede observarse en el Gráfico 38 predominaban las conductas violentas tanto físicas como verbales. También se observó que el 22,1% (n = 88) de la muestra se había visto implicado o implicada en alguna pelea. 52 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 38. Tipo de conducta violenta dentro del recurso 13.5 1.7 Física Verbal 19.9 64.9 Ambos Sin conductas violentas Por último, respecto a las fugas, el 46% (n = 184) había protagonizado una fuga del recurso de acogida, sin encontrarse diferencias significativas entre chicos y chicas. 3.5. Información académica Otro informante clave fue el profesorado (interno o externo al recurso residencial). Se cumplimentaron un total de 248 cuestionarios, únicamente de jóvenes escolarizados, 172 chicos (69,4%) y 76 chicas (30,6%). El Gráfico 39 señala el tipo de centro educativo donde se cursan los estudios, con el predominio de aulas dentro de los propios recursos de ART y centros ordinarios externos, con una asistencia minoritaria a centros educativos para Necesidades Educativas Especiales (NEE). Gráfico 39. Tipo de centro educativo 6% Aula en centro 51% 43% Ordinario NEE NEE = Centro Educativo para Necesidades Educativas Especiales 53 RESULTADOS: Fase 1 En el Gráfico 40 pueden observarse los estudios cursados, destacando que la mayoría de los casos estaba cursando la Educación Secundaria Obligatoria (E.S.O.). Gráfico 40. Estudios cursados Otros cursos 5.5 Formación Profesional Bachillerato 16.1 0.4 Secundaria 72.6 Primaria 2.8 Respecto al comportamiento en el aula, el Gráfico 41 refleja la conducta en clase. Se encontraron diferencias significativas entre sexos, ya que el grupo de chicas presentaba con menor frecuencia problemas de conducta en el aula. Por otro lado, el Gráfico 42 indica la regularidad de asistencia a clase, resultando más frecuente el absentismo en el grupo de chicas, mientras que los chicos asistían a clase con regularidad con mayor frecuencia. Gráfico 41. Comportamiento en el aula 25 28.5 27.4 32.9 40.3 43.6 42.1 32.3 27.9 Chicos (n=172) Sin problemas* Chicas (n=76) Problemas leves Todos (N=248) Problemas graves Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 54 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 42. Asistencia a clase 11.6 17.3 30.3 25 25.8 27.6 63.4 56.9 42.1 Chicos (n=172) Chicas (n=76) Regularidad** Faltas injustificadas Todos (N=248) Absentismo escolar*** Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 Respecto a los apoyos requeridos en el aula, el 42,7% de los casos tenía algún tipo de apoyo en el aula o centro educativo. En el Gráfico 43 pueden observarse los diferentes tipos, pudiendo darse el caso de dos o más de forma simultánea. Gráfico 43. Tipos de apoyos educativos 28.6 19 9.3 3.2 Adaptación curricular Grupos reducidos Apoyo NEE 0.4 Apoyo a extranjeros Otros apoyos El Gráfico 44 muestra el rendimiento académico, aunque es importante señalar que en esta variable hubo muchos casos perdidos (un total de 55 casos sin información, lo que suponía un 22,1% de toda la muestra). Destaca que casi la mitad de los casos pasaba de curso, aunque un 6,5% de la muestra presentaba algún tipo de situación especial (otros resultados), como preparar oposiciones, acudir a un centro educativo de necesidades educativas especiales y carecer de calificaciones, etc. 55 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 44. Rendimiento académico 48.4 22.1 20.6 Pasa de curso Repite curso 1.6 0.8 Deja el centro sin graduado Consigue graduado 6.5 Otros resultados Sin información Por último, se preguntó al profesorado por la orientación más apropiada para el siguiente curso, resultados presentados en el Gráfico 45. Gráfico 45. Orientación académica para el curso siguiente 49.6 27 14.5 12.5 2.4 No procede Bachiller CFGM FPB Otros CFGM: Ciclos Formativos de Grado Medio FPB: Formación Profesional Básica 3.6. Evolución en el programa residencial La tasa de respuesta en el segundo momento de evaluación fue baja, con tan solo 66 cuestionarios cumplimentados por parte del grupo de jóvenes antes de salir del programa terapéutico. Partiendo de los cuestionarios validados disponibles en ambos momentos de evaluación, se compararon los resultados durante el ingreso en el recurso y en el momento de la salida. Es muy importante subrayar que debido a esta escasez de cuestionarios puede haber unos grandes sesgos en la muestra recogida, por lo que los resultados de estas comparaciones deben interpretarse con mucha cautela. Para hacer la evaluación longitudinal se partió del criterio establecido en el screening clínico de salud mental (YSR) por el cual deben pasar al menos tres meses entre la medida inicial y la medida de seguimiento para analizar una evolución de la problemática. Por ello, en todos los casos habían pasado al menos tres meses entre una medida y otra, aunque estos tiempos no pueden especificarse por falta de datos. 56 RESULTADOS: Fase 1 3.6.1. Evolución del consumo de sustancias tóxicas Respecto al consumo de cannabis, 61 adolescentes cumplimentaron el cuestionario de ingreso y salida. Se encontraron diferencias significativas entre ambos momentos de evaluación, con una reducción significativa en la puntuación total del cuestionario de consumo problemático de cannabis (CPQ-A-S), como señala el Gráfico 46. En este instrumento una puntuación superior a 3 puntos sería indicativo de un trastorno por consumo de cannabis, es decir, se alcanzaría un nivel clínico de consumo problemático de cannabis. Como se observa en el gráfico, la puntuación media en la primera evaluación superaba dicho punto de corte, mientras que en el momento de salida la puntuación media del grupo adolescente se sitúa por debajo. Gráfico 46. Evolución de las puntuaciones totales en el CPQ-A-S 4 3.4 3 2.3 2 1 0 Primera medida Salida Mientras que en la primera evaluación el 63,9% (n = 39) de la submuestra de jóvenes evaluada longitudinalmente puntuó como clínico en abuso y dependencia de cannabis, este porcentaje se reducía al 36,1% (n = 22) en la segunda evaluación, tal y como muestra el Gráfico 47. Gráfico 47. Porcentaje de casos clínicos en abuso y dependencia de cannabis 63.9 36.1 PRIMERA MEDIDA SALIDA Para el consumo de alcohol se disponía de 60 cuestionarios de ingreso y salida validados y cumplimentados. De nuevo, se encontraron diferencias significativas en las 57 RESULTADOS: Fase 1 puntuaciones totales del cuestionario de alcohol (RAPI) entre las dos medidas, aunque la reducción es pequeña como puede observarse en el Gráfico 48. Cabe destacar que, a pesar de dicha reducción, el punto de corte para este cuestionario es de 7 puntos, por lo que las puntuaciones medias alcanzan el rango clínico tanto en la primera medida como a la salida del recurso residencial. Gráfico 48. Evolución de la puntuación total en el RAPI 60 40 20 15.7 14.7 0 Primera medida Salida El Gráfico 49 señala que, mientras al inicio del estudio resultaron clínicos en abuso y dependencia para el alcohol el 65% (n = 39) de los casos, en el momento de salida este dato se reduce al 61,7% (n = 37). Gráfico 49. Porcentaje de casos clínicos en abuso y dependencia de alcohol 65 61.7 PRIMERA MEDIDA SALIDA 3.6.2. Evolución de los problemas de salud mental En la evaluación de los problemas de salud mental se disponía de 61 cuestionarios validados. La evolución de las puntuaciones típicas en las escalas clínicas del YSR se muestra en el Gráfico 50, encontrándose una reducción significativa de las puntuaciones en todas las escalas en el momento de salida del recurso. Respecto al porcentaje de casos clínico en el momento de ingreso y de salida, estos datos pueden observarse en el Gráfico 51. En general, las áreas con diferencias significativas entre ambas evaluaciones, y con 58 RESULTADOS: Fase 1 Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 Gráfico 50. Evolución de las puntuaciones totales en las escalas clínicas del YSR ello mayor reducción de la problemática, son las escalas de: conducta disruptiva, ansiedad y depresión, y quejas somáticas. 59 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 51. Porcentaje de casos clínicos en el YSR en las dos medidas Cta. agresiva 26.2 18 Cta. disruptiva Probl. atención 24.6 11.5 Probl. pensamiento 8.2 11.5 Probl. sociales 9.8 Quejas somáticas 9.8 8.2 Retraimiento-depresión 9.8 8.2 Ansiedad-depresión 44.3 31.1 13.1 16.4 4.9 PRIMERA MEDIDA SALIDA También se observaron diferencias significativas entre las dos medidas en las puntuaciones totales de todas las escalas de segundo orden, observándose una mejoría tanto en los comportamientos externalizantes como internalizantes. Las puntuaciones en estas escalas del YSR se muestran en el Gráfico 52 y el porcentaje de casos clínicos en ambas medidas en el Gráfico 53. Gráfico 52. Evolución de las puntuaciones de salud mental en escalas de segundo orden del YSR 67 65.13 65 63 61 59 57 55 62.95 62.03 59.75 59.1 56.1 Internalizante* Externalizante* Primera medida Total** Salida Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 60 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 53. Porcentaje de casos clínicos en las escalas de segundo orden del YSR en las dos medidas 60.7 47.5 32.8 47.5 34.4 26.2 Internalizante Externalizante PRIMERA MEDIDA Total SALIDA En general, el 65,6% de toda la muestra puntuó como clínico en el cuestionario (en alguna de las escalas de segundo orden) en la primera evaluación, mientras que este porcentaje era del 52,5% en el momento de salida del recurso residencial. 3.6.3. Evolución del bienestar percibido Por último, también se analizó la evolución del nivel de bienestar percibido durante la estancia, con 46 cuestionarios disponibles, cuyos resultados se muestran en el Gráfico 54. La comparación de resultados entre ambas medidas mostró diferencias significativas en bastantes áreas evaluadas, con un aumento del nivel de bienestar en el momento de la salida del recurso en: la percepción del nivel de vida, las cosas que has conseguido en la vida, seguridad en el futuro, la forma en que te diviertes, el hogar residencial y el índice global de bienestar. El área con un crecimiento más significativo fue la satisfacción con el hogar de acogida, lo cual muestra un proceso de adaptación durante la estancia en el programa. Por otro lado, hubo tres constructos donde no se detectó ninguna variación: familia, salud y grupos de pertenencia. 61 Diferencias significativas: *p < .05, **p < .01, ***p ≤ .001 Gráfico 54. Evolución del nivel de bienestar percibido RESULTADOS: Fase 1 62 RESULTADOS: Fase 1 3.7. Valoración estancia e intervención en el programa residencial Con la salida del recurso residencial, tanto chicos y chicas como el equipo educativo y clínico cumplimentaron un cuestionario para valorar la estancia e intervención en el recurso residencial. Todas las valoraciones se basaban en la misma escala Likert, donde la persona hacía una valoración numérica de cada ítem de acuerdo con la siguiente escala: 0 Nada 1 Algo 2 Bastante 3 Mucho 3.7.1. Valoración de la intervención por parte del equipo educativo Los miembros del equipo educativo cumplimentaron 137 cuestionarios de salida, correspondientes a 52 chicas (38%) y 85 chicos (62%). Los resultados se muestran para el conjunto de la muestra dado que no hallaron diferencias significativas según el sexo. 3.7.1.1. Motivos de salida y derivación del recurso terapéutico En la primera parte del cuestionario se indicaban los motivos de salida del recurso (Gráfico 55), siendo los más frecuentes el éxito de la intervención (n = 48) y el cumplimiento de la mayoría de edad (n = 29). En la categoría otros se registran casos en los que no hubo ratificación del ingreso por parte del Juzgado, traslado a familia de acogida y otros casos sin especificar más información. Es importante señalar que pudo darse más de un motivo de salida del recurso de forma simultánea. Gráfico 55. Motivos de salida del programa terapéutico Otro motivo 3.6 Medidas judiciales 6.1 Abandono del joven 7.2 Otro recurso residencial 10.6 Cumplimiento estancia máxima 11.6 Mejora situación familiar 14.5 Mayoría de edad 21 Éxito de la intervención 36.2 El equipo educativo también indicó a dónde se producía la derivación de cada joven tras la salida, como se muestra en el Gráfico 56, siendo lo más habitual otro hogar de protección o reunificación familiar. 63 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 56. Derivación realizada tras la salida del programa terapéutico Emancipación >18 años 5.8 Recurso de independencia 6.6 Otro hogar especializado 10.2 Otro recurso/medida 10.9 Reunificación familiar 27 Otro hogar de protección 37.2 3.7.1.2. Valoración de la intervención terapéutica dentro del recurso por parte del equipo educativo En cuanto a la valoración que hacen de la estancia en el recurso, el Gráfico 57 muestra la valoración media de la intervención educativa y clínica y el Gráfico 58 el porcentaje de casos que puntuó en cada valoración numérica por ítem (nada-mucho). Los ítems con mayor valoración son la relación entre el equipo educativo y el grupo adolescente, el buen trabajo en equipo desarrollado y que la intervención educativa haya sido positiva para el grupo adolescente. Gráfico 57. Valoración media de intervención educativa y clínica por parte del equipo educativo Intervención positiva para el joven 2.07 Buena relación adolescente-grupo de iguales 1.88 Buena relación equipo educativo-adolescente 2.4 Buen vínculo terapéutico 1.95 Buen trabajo en equipo 2.23 Pautas y orientaciones del terapeuta 1.82 0 64 0.5 1 1.5 2 2.5 3 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 58. Valoración por categorías de intervención educativa y clínica por parte del equipo educativo Intervención positiva para el joven 21.3 Buena relación adolescente-grupo de iguales 27 Buena relación equipo educativo-adolescente 16.4 42.6 49.2 21.8 Buen trabajo en equipo 10.7 Pautas y orientaciones del terapeuta 8.3 Algo 30.3 55.7 7.4 Buen vínculo terapéutico 6.7 Nada 47.5 41.2 30.3 52.5 25 36.1 42.5 Bastante 24.2 Mucho Por otro lado, en el 58,4% (n = 80) de los casos se había trabajado con la familia de origen durante la estancia en el programa, cuya valoración media se muestra en el Gráfico 59, mientras que el Gráfico 60 muestra el porcentaje de casos en cada valoración por ítem (nada-mucho). Las familias recibieron puntuaciones más bajas en comparación con el resto de aspectos evaluados, destacando los contactos con el hogar. Gráfico 59. Valoración media del trabajo de las familias por parte del equipo educativo Ha sido participativa 1.65 Ha seguido las pautas en las salidas 1.48 Ha contactado con el hogar 1.87 Ha acudido al hogar 1.55 1 1.5 2 2.5 3 Gráfico 60. Valoración por categorías del trabajo de las familias por parte del equipo educativo Ha sido participativa 11.9 Ha seguido las pautas en las salidas 11.1 27.4 39.5 Ha contactado con el hogar 4.8 Ha acudido al hogar Nada 34.5 19.3 Algo 44 39.5 28.6 30.1 Bastante 65 16.7 32.1 26.5 Mucho 9.9 24.1 RESULTADOS: Fase 1 La valoración media de la intervención clínica externa desarrollada durante la estancia se puede observar en el Gráfico 61, y el Gráfico 62 muestra el porcentaje de casos de cada valoración por ítem (nada-mucho). Los aspectos mejor valorados han sido el trabajo en equipo, que el tratamiento clínico haya sido de ayuda para el grupo adolescente y las pautas y orientaciones que la figura clínica proporcionó al equipo educativo. Gráfico 61. Valoración media del tratamiento clínico externo por parte del equipo educativo Tratamiento ha ayudado al joven 1.74 Buen vínculo terapéutico 1.55 Buen trabajo en equipo 1.83 Buenas pautas y orientaciones terapeuta externo 1.61 0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 Gráfico 62. Valoración por categorías del tratamiento clínico externo por parte del equipo educativo Tratamiento ha ayudado al joven 3.8 37.7 Buen vínculo terapéutico 13.2 Buen trabajo en equipo 7.4 Buenas pautas y orientaciones terapeuta externo 9.3 Nada Algo 39.6 30.2 45.3 22.2 50 37 Bastante 18.9 11.3 20.4 37 16.7 Mucho 3.7.2. Valoración de la intervención por parte del equipo clínico Se cumplimentaron 136 cuestionarios de salida en el equipo clínico, de 45 chicas (33,1%) y 91 chicos (66,9%). El equipo clínico valoró la intervención realizada dentro del recurso residencial, mostrada en el Gráfico 63 y 64. Por último, el Gráfico 65 valoró la evolución del caso durante la estancia e intervención. Las puntuaciones más altas se relacionan con el trabajo en equipo entre los equipo clínico y educativo, que la intervención ha sido positiva para el grupo de jóvenes, la buena evolución del caso y adecuada la alianza terapéutica. 66 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 63. Valoración media de la intervención clínica en el programa por parte del equipo clínico Intervención positiva para el joven 1.99 Trabajo en equipo 2.39 Intervención ha ayudado al joven 1.83 Participación adolescente 1.75 Buena alianza terapéutica 1.97 Se han alcanzado los objetivos 1.73 Buena evolución 1.98 0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 Gráfico 64. Valoración por categorías de la intervención clínica en el programa por parte del equipo clínico Intervención positiva para el joven 3.7 Trabajo en equipo 22.2 7.4 Intervención ha ayudado al joven 3.7 Se han alcanzado los objetivos 3 28.9 Nada Algo 45.9 48.1 19.3 43.7 18.5 31.9 23.7 6.7 Buena evolución 4.4 28.1 46.7 Participación adolescente 5.9 Buena alianza terapéutica 45.9 46.7 29.6 20 48.1 48.9 Bastante 67 26.7 Mucho 15.6 26.7 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 65. Valoración de la evolución de los casos por parte del equipo clínico 9% 10% Positiva Negativa Fluctuante 81% 3.7.3. Valoración de la estancia e intervención por parte de chicos y chicas Por último, chicos y chicas también valoraron la intervención y la estancia en el recurso terapéutico. La valoración que realizaron de la intervención que recibieron de sus equipos educativos puede observarse en el Gráfico 66 (n = 65). El Gráfico 67 muestra el porcentaje de casos por valoración numérica en cada ítem (nada-mucho). Las valoraciones más positivas resultaron ser la relación establecida con el equipo educativo, sobre que ha sabido escucharles y aconsejarles, así como la ayuda que ha supuesto la estancia en el recurso residencial. Gráfico 66. Valoración media de la intervención educativa y estancia por parte del grupo adolescente La estancia ha sido buena 1.85 La estancia te ha ayudado 1.92 Han ayudado a resolver problemas/crisis 1.88 Te has sentido apoyado 1.91 La relación con educadores ha sido buena 2.03 Han sabido ayudarte/aconsejarte 1.97 Han tomado en serio tus opiniones 1.82 Han sabido escucharte 1.94 0 0.5 68 1 1.5 2 2.5 3 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 67. Valoración por categorías de la intervención educativa y estancia por parte del grupo adolescente La estancia ha sido buena 13.8 26.2 21.5 38.5 La estancia te ha ayudado 13.8 23.1 20 43.1 Han ayudado a resolver problemas/crisis 12.3 24.6 26.2 36.9 Te has sentido apoyado 12.5 26.6 18.8 42.2 35.4 36.9 La relación con educadores ha sido buena 6.2 21.5 Han sabido ayudarte/aconsejarte 4.6 30.8 Han tomado en serio tus opiniones 10.8 27.7 Han sabido escucharte 6.2 29.2 Nada Bastante Algo 27.7 30.8 29.2 36.9 30.8 35.4 Mucho En aquellos casos que había terapeuta dentro del recurso (n = 57) y fuera del recurso (n = 34) se valoró también el trabajo con dichas figuras, cuyos resultados se pueden observar en el Gráfico 68. El Gráfico 69 muestra el porcentaje de casos por valoración numérica en cada ítem (nada-mucho) en relación con la intervención dentro del programa residencial, mientras que el Gráfico 70 se centra en la intervención externa. 69 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 68. Valoración media de la intervención clínica dentro y fuera del programa por parte del grupo adolescente 1.88 El trabajo ha sido bueno 1.52 Te han ayudado 1.86 1.72 Te has sentido apoyado 2.16 2.13 1.97 La relación ha sido buena 2.21 1.94 2.12 Ha sabido ayudarte/aconsejarte Ha tomado en serio tus opiniones 1.85 Te ha compendido 1.81 2.23 2.27 2.03 Ha sabido escucharte 0 0.5 1 TERAPEUTA EXTERNO 1.5 2 2.26 2.5 3 TERAPEUTA INTERNO Los aspectos mejor valorados en la intervención clínica realizada dentro y fuera del programa han sido similares. Respecto a la intervención dentro del hogar, los aspectos mejor valorados son la comprensión y escucha recibida, la relación mantenida con el equipo clínico y que se hayan tenido en cuenta sus opiniones. Por otro lado, los aspectos con puntuaciones más elevadas en la intervención externa han sido la escucha, la relación con el o la terapeuta y la ayuda o consejo recibidos. 70 RESULTADOS: Fase 1 Gráfico 69. Valoración por categorías de la intervención clínica dentro del programa por parte del grupo adolescente El trabajo ha sido bueno 8.8 Te ha ayudado 14 Te has sentido apoyado 14.3 La relación ha sido buena 7 15.8 12.3 10.5 Ha tomado en serio tus opiniones 12.3 8.8 Nada 22.8 10.7 12.3 Ha sabido escucharte 49.1 24.6 Ha sabido ayudarte/aconsejarte Te ha compendido 26.3 38.6 23.2 51.8 33.3 47.4 29.8 47.4 22.8 56.1 8.9 7.1 32.1 51.8 7 14 24.6 54.4 Algo Bastante Mucho Gráfico 70. Valoración por categorías de la intervención clínica fuera del programa por parte del grupo adolescente El trabajo ha sido bueno 15.6 Te ha ayudado Te has sentido apoyado 28.1 32.3 9.4 12.9 21.9 46.9 25.8 21.9 18.8 29 37.5 La relación ha sido buena 15.6 18.8 18.8 46.9 Ha sabido ayudarte/aconsejarte 15.6 21.9 15.6 46.9 Ha tomado en serio tus opiniones 18.2 15.2 Te ha compendido 16.1 Ha sabido escucharte 12.5 Nada Algo 30.3 25.8 18.8 Bastante 19.4 21.9 36.4 38.7 46.9 Mucho Solo se han encontrado diferencias significativas entre sexos en los ítems “ha sabido escucharte”, “te ha comprendido” y “ha tomado en serio tus opiniones”, cuyas puntuaciones resultaron más elevadas en el grupo de chica frente al grupo de varones. 71 RESULTADOS FASE 2 RESULTADOS: Fase 2 4. RESULTADOS FASE 2 La información recogida en las evaluaciones ha sido diversa y variada, ya que se han empleado múltiples instrumentos de evaluación. En este apartado se presentarán de forma sintetizada los principales resultados obtenidos. 4.1. Características de los programas de ART Antes de presentar los resultados de las evaluaciones de calidad, en este apartado se describen las características básicas de los recursos terapéuticos participantes en el estudio (n = 38) para proporcionar una imagen general de los modelos de intervención utilizados y los recursos disponibles. 4.1.1. Características básicas de los recursos De los 38 recursos participantes, más de la mitad (60,5%) se definía como un “centro para la atención de problemas conductuales”, adaptándose a los requerimientos legales recogidos en la Ley Orgánica 1/96, en su reforma de 2015, que regula estos recursos. Además, la mayoría de los programas (92,1%, n = 35) eran de gestión concertada y el resto pública (n = 3). El número medio de plazas en los recursos era de 16,23 (DT = 10,13), variando en un amplio rango de 8 a 50 plazas disponibles. La ocupación real en el momento de la evaluación del hogar era algo menor, con una media de 13,1 adolescentes (DT = 9,84), con un rango entre 3-49. El Gráfico 71 muestra la distribución de los recursos según su tamaño (considerando el número de plazas). Cabe señalar que este dato se ha calculado sobre 37 centros, ya que no se disponía de información sobre plazas de uno de los recursos participantes. Gráfico 71. Tamaño de los recursos de ART según el número de plazas 27% 38% <10 plazas Entre 10-15 plazas >15 plazas 35% 73 RESULTADOS: Fase 2 Siguiendo con el tamaño de los recursos, aquellos con mayor número de plazas se dividían en unidades o grupos independientes. La media de unidades en toda la muestra era de 1,59 (DT = 1,14) variando entre una única unidad en los recursos de menor tamaño y cinco unidades diferentes en los más grandes. En cuanto a la ratio educadores/jóvenes, se ha calculado de manera muy simple, dividiendo el número de educadores (incluyendo personal de atención directa con funciones educativas, aunque tuvieran otras denominaciones como auxiliares, etc., pero no equipos técnicos) por el número de jóvenes. Este cálculo se ha hecho de dos modos: en primer lugar, tomando el número de jóvenes como capacidad (número de plazas totales) del recurso y obteniendo una ratio teórica de 1,2 educadores/as por joven, variando en un rango entre 0,4-3,4; en segundo lugar, tomando el número de jóvenes como la ocupación real en el momento de la evaluación, con lo que se obtuvo una ratio media de 1,6 educadores/as por adolescente, variando en un rango entre 0,4 y 5,7 educadores por joven. 4.1.2. Intervención dentro de los programas: modelos y recursos El número de profesionales en el equipo de atención directa (equipo directivo, educativo y clínico) variaba entre 7 y 53 personas en plantilla, con una media de 17,11 trabajadores y trabajadoras (DT = 9,74). En el 73,7% (n = 28) de los programas se manifestó trabajar con un modelo terapéutico definido, reflejados en el Gráfico 72. Gráfico 72. Modelos utilizados en la intervención dentro de los programas Modelo propio del hogar 10.5 Teoría mente 7.9 Teoría del aprendizaje 7.9 Modelo propio del hogar 10.5 Intervención en crisis 18.4 Modelo de resiliencia 21.1 Modelo Cognitivo-Conductual 28.9 Otro modelo 31.6 Modelo del Vínculo 36.8 Modelo Sistémico 36.8 Es posible el uso de varios modelos de forma simultánea 74 RESULTADOS: Fase 2 Los modelos más frecuentes fueron los enfoques sistémicos y del vínculo, siendo muy frecuente el uso de un enfoque cognitivo conductual. La categoría “otros modelos” también resultó habitual, donde se ha englobado modelos denominados dinámicos, modelos de capacitación y potenciación, gestión de casos, psicología positiva, ecología de la violencia filio-parental, constructivismo, modelo relacional, modelo de la comunicación humana, así como modelos pedagógicos. Solamente el 18,4% (n = 7) de los recursos terapéuticos manifestó realizar intervención familiar, trabajando de forma habitual y coordinada con la familia de origen siempre que fuera posible. Respecto a los recursos clínicos disponibles dentro de los programas residenciales, casi el 80% (n = 30) disponía de un equipo clínico en plantilla. De todos los programas, casi el 80% disponía de uno o más profesionales de la psicología en plantilla y el 26,3% (n = 10) de un profesional de la psiquiatría. En función de la disponibilidad de las figuras profesionales del ámbito clínico la intervención se realizaba dentro del programa, fuera o en ambos contextos, tal y como muestra el Gráfico 73. Gráfico 73. Contexto de intervención clínica durante la estancia en programa de ART 23.7 Dentro 47.4 Fuera Ambos 28.9 Por último, el 23,7% (n = 9) de los recursos disponía de personal de seguridad. Estas figuras se encargaban de las contenciones físicas en momentos de crisis, así como del control de entradas y salidas en el recurso. 4.2. Evaluaciones de calidad En este apartado se analiza la información recogida en las evaluaciones de calidad llevadas a cabo con el sistema de evaluación ARQUA-E, desarrollado por el GIFI de la Universidad de Oviedo y basado en los estándares de calidad de acogimiento residencial especializado (EQUAR-E) del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (Del Valle et al., 2012). Con este instrumento se han llevado a cabo diferentes estudios (Pérez75 RESULTADOS: Fase 2 García, 2019; Perez-García et al., 2019) en los que se muestran datos obtenidos en su fase de elaboración y aplicación. En esta etapa del proyecto participaron 9 de los 38 recursos participantes en el estudio. Entre ellos, se dio gran variabilidad en sus características básicas. En cuanto a la adaptación a los requerimientos legales recogidos en la Ley 8/2015, 8 de ellos se definen como “centro para la atención de problemas conductuales”. Además, su nomenclatura también varía de uno a otro, como se detalla a continuación: • • • • • • • • Centro de Acogida Especializado de Menores Centro de Menores Centro Educativo-Terapéutico Centro Residencial de Educación Intensiva Centro Terapéutico de Menores Residencia de Adaptación Psicosocial Residencia Unidad de Socialización De los 9 recursos participantes todos eran concertados con financiación pública. En cuanto al marco teórico, 6 de los centros ofrecen un marco definido, haciendo referencia, entre otras, a la Teoría de Sistemas combinada con Perspectiva Sistémica, Teoría de Resiliencia, Teoría del Vínculo, Enfoque de Planificación, Desarrollo, Control y Evaluación (PDCE), Psicología Evolutiva y del Desarrollo, Enfoque Cognitivo-Conductual, etc. A continuación, se muestra el análisis de la información recogida en las evaluaciones de calidad. 4.2.1. Características organizacionales Los centros participantes presentan diferencias en cuanto a tamaño. Hemos dividido este aspecto en recursos pequeños que disponen de hasta 10 plazas, medianos de entre 11 y 20 plazas y grandes de entre 21 y 50 plazas de capacidad. Siguiendo esta clasificación, la muestra evaluada se compone por 2 centros pequeños, 4 medianos y 3 grandes. En cuanto a las ratios entre equipo educativo y jóvenes, los centros evaluados tienen una ratio teórica de 1,05 educadores/as por joven, variando en un rango de entre 0,7 y 1,7, mientras que la ratio media según la ocupación en el momento de la evaluación fue de 1,29 educadores/as por adolescente, variando en un rango de entre 0,9 y 1,9. A excepción de tres centros, todos tienen equipo clínico integrado en su propia plantilla de personal. En los casos en los que no sucede así, es debido a que la Administración Pública territorial dispone de un programa de atención e intervención psicológica específico para jóvenes residentes en centros de acogimiento residencial especializado. Los modelos de intervención terapéutica son variados, adoptando diferentes enfoques como son la terapia centrada en el cliente de Carl Rogers, teoría sociocultural de Vygotsky, teoría dialécticoconductual de Linehan o la terapia de inspiración psicodinámica, entre otros. Asimismo, 76 RESULTADOS: Fase 2 de los seis recursos que cuentan con equipo clínico, solamente dos de ellos cuentan con un programa de intervención familiar propio. Otra característica común es disponer de personal de servicios, especialmente personal de cocina y limpieza, y en cinco de los recursos también se cuenta con personal de seguridad de contratación externa. 4.2.2. Evaluaciones ambientales Los recursos de acogimiento terapéutico evaluados mostraban dos tendencias. La primera de ellas se refiere a grandes estructuras físicas, dotadas de recursos clínicosanitarios y educativos para facilitar la atención necesaria en aquellos casos en los que no es posible que los jóvenes acudan a recursos externos. La segunda tendencia, y la más frecuente, es que se estructuren en amplias viviendas unifamiliares, en entornos abiertos en zonas rurales. Las habitaciones solían ser de uso individual, disponiendo en muchos recursos también de habitaciones dobles. En algunos centros las habitaciones de uso doble se consideraban premios en fases avanzadas del proceso, en las que tienen la posibilidad de elegir compartir habitación como premio por su evolución positiva, pudiendo así disfrutar de más tiempo en común con sus compañeros y/o compañeras. La personalización de las estancias era muy limitada, pudiendo sólo en algunas ocasiones tener algunas fotografías en las paredes. Por lo general, se combinaban características de control y supervisión con la necesaria privacidad, al igual que en los baños. Cuando los recursos disponían de habitaciones o salas de contención, en cinco de los nueve programas evaluados, se trataba de espacios prácticamente libres de objetos y muebles, en algunos casos con una cama y en otros solamente una alfombra o nada. En todos ellos el uso se encontraba regido por un protocolo definido, incluyendo una cuidadosa supervisión del procedimiento, por personal educativo y clínico en los casos en los que fuera posible y en algunos centros su uso se encontraba casi extinguido. En otros casos se daban situaciones en que eran los propios jóvenes quienes solicitaban el acceso a estas salas cuando comenzaban a sentir agitación, como estrategia de autocontrol. El resto de los espacios eran zonas comunes como salas de estar, de informática, aulas educativas para talleres y formación escolar, cocinas de tipo industrial, salas para recibir visitas y espacios para la intervención terapéutica. Algunos de ellos contaban también con espacios en los exteriores con pistas deportivas, piscinas e incluso zonas dedicadas al cultivo de alimentos y al cuidado de animales como actividad terapéutica. En este último caso, son dos de los nueve recursos evaluados los que cuentan con animales e incluyen dentro de sus programas actividades en las que chicos y chicas deben responsabilizarse de su cuidado mientras que siete de los nueves recursos cuentan con huerto y algunos incluso con invernadero, implicando también a los grupos de jóvenes en su cuidado. Por otro lado, de aquellos que contaban con equipo clínico, casi todos 77 RESULTADOS: Fase 2 disponían también de salas de terapia y salas para pasar consulta médica, así como despacho de enfermería. Un punto positivo común destacable es que todos contaban con la adecuada señalización de salidas de emergencia, así como elementos de extinción de incendios, encontrando incluso en algunos de ellos protocolos de actuación en casos de emergencia a la vista de cualquier persona y en ninguno se encontró ningún elemento susceptible de peligro que no estuviese correctamente señalado o controlado. En relación con las adaptaciones para personas con discapacidad física, pocos recursos contaban con buenas características de adaptación y accesibilidad. En muchos de ellos los accesos de entrada estaban sin asfaltar y el interior se dividía en dos plantas, dedicando la planta inferior a las actividades de convivencia y la superior a los dormitorios, contando solamente con escaleras que comunicasen ambas áreas. Esta limitación se veía solventada en los casos en los que la estructura física contaba con una sola planta y en aquellos, solamente dos, en los que había un ascensor que comunicaba ambas plantas. También se evaluaron recursos que, aun teniendo dos plantas, contaba con al menos una habitación en la planta baja, lo que facilitaba la acogida de adolescentes con movilidad reducida. Cabe apuntar también que, en los momentos de la evaluación, había algunos recursos que estaban llevando a cabo reformas para mejorar su adaptabilidad. El estado de conservación, antigüedad y limpieza de los recursos era adecuado, aunque ninguno destacaba por presentar un ambiente que verdaderamente transmitiera la apariencia de espacio familiar o piso juvenil con características normalizadas (en lo que es posible dentro de la especificidad de estos recursos). Sobre estas cuestiones, los responsables de los diferentes programas comentaron que, en ocasiones, la limitación de recursos económicos les impedía hacer las inversiones que les gustaría para adecuar los espacios. 4.2.3. Percepción de calidad por personal y jóvenes En este apartado se analizará la información recogida en las preguntas de respuesta tipo Likert en las entrevistas para personal de atención directa y para adolescentes. En ambas entrevistas las opciones de respuesta van de 1 a 5 y su significación es: 1 – Totalmente en desacuerdo 2 – En desacuerdo 3 – Ni de acuerdo ni en desacuerdo 4 – De acuerdo 5 – Totalmente de acuerdo A continuación, se presentan las escalas que componen cada entrevista y el análisis de las respuestas obtenidas. 78 RESULTADOS: Fase 2 4.2.3.1. Atención directa La entrevista para profesionales de atención directa (equipo educativo, técnico, clínico) se compone de las siguientes escalas: 1. Emplazamiento, estructura física y equipamiento: valoración del entorno y del hogar (mobiliario, habitación, lugar de estudio, etc.) 2. Recursos humanos: evaluación de los diferentes procesos relacionados con los recursos humanos, tales como la selección de personal o la estabilidad de la plantilla. 3. Derivación y recepción-admisión: satisfacción con el proceso de ingreso en el hogar y con la información recibida. 4. Evaluación de necesidades: técnicas e instrumentos empleados en este proceso de valoración y detección de necesidades. 5. Proyecto de Intervención Individualizado: procedimiento de elaboración y utilización del PII. 6. Alta y preparación de la salida: planificación del egreso y preparación y apoyo para la autonomía. 7. Trabajo con las familias: intervención y relación con las familias. 8. Seguridad y protección: valora en qué medida se contemplan las medidas de seguridad (emergencias, situaciones abusivas…) y el modo en que se interviene sobre los comportamientos inadecuados. 9. Respeto a los derechos: evalúa en qué medida el funcionamiento del recurso asegura el respeto a los derechos, en cuanto a privacidad en el uso de espacios, posesión de pertenencias personales, identidad, creencias y comunicación con el exterior, entre otros, tanto del grupo de adolescentes como de sus familias. 10. Necesidades básicas materiales: valoración de la atención a necesidades básicas como alimentación, ropa, dinero de bolsillo, etc. atendiendo a criterios sociales normalizadores y circunstancias personales. 11. Salud y estilos de vida: valoración de la asistencia sanitaria y terapéutica recibida, así como la necesaria educación para promover hábitos de vida saludable. 12. Normalización e integración: se observa el grado de integración en la comunidad que se promueve desde el recurso mediante diferentes aspectos como el ocio comunitario, los apoyos sociales, horarios o la coeducación. 13. Desarrollo y autonomía: trabajo desde el contexto educativo de las actividades, rutinas y habilidades que chicos y chicas necesitan adquirir para avanzar en su proceso de autonomía. 14. Participación: de chicos y chicas en el proceso educativo y en la vida del hogar. 15. Consecuencias educativas: se valora el modo en que se interviene sobre los comportamientos más graves de chicos y chicas. 16. Gestión del programa: a nivel de evaluación y planificación del funcionamiento del recurso. 17. Liderazgo: del equipo directivo. 79 RESULTADOS: Fase 2 18. Clima social: entre profesionales que trabajan en el recurso. 19. Coordinación entre profesionales: de diferentes áreas (sanitaria, educativa, Servicios Sociales, etc.). 20. Valoración final: en la que se plantean preguntas de respuesta abierta sobre diversos aspectos, como por ej., los puntos fuertes y débiles del programa desde la perspectiva de cada profesional. En el Gráfico 74 se reflejan los promedios de las respuestas otorgadas por el grupo de profesionales. Todas ellas se encuentran dentro de un rango positivo, siendo la escala con puntuaciones más positivas la relacionada con aspectos de Respeto a los derechos (4,7). Esto pone de manifiesto el compromiso con el bienestar de chicos y chicas, haciendo hincapié en que la normativa y los protocolos de funcionamiento, así como su aplicación, tengan dentro de sus pilares fundamentales el salvaguardar el bienestar y los derechos de cada adolescente. Por otro lado, las escalas con valoración inferior – Recursos Humanos (3,6) y Clima Social (3,8)– se relacionan con aspectos organizacionales y de gestión de los programas, apuntando a la necesidad de mejoras en aspectos como las condiciones laborales, los medios para desarrollar el trabajo y algunas cuestiones relacionadas con el funcionamiento de los equipos como la comunicación y la consistencia interna o la coordinación con profesionales externos. Las medias de todas las escalas se encuentran dentro de rangos positivos y cercanas a la puntuación media global de 4,1 puntos. Esto apunta a que la satisfacción general con el funcionamiento de los recursos por parte de los equipos de profesionales es buena. 80 Gráfico 74. Puntuación media obtenida en las escalas por parte del grupo de atención directa RESULTADOS: Fase 2 81 RESULTADOS: Fase 2 4.2.3.2. Adolescentes Por su parte, el instrumento ARQUA-E para jóvenes se compone de las siguientes escalas: 1. Emplazamiento, estructura física y equipamiento: valoración del entorno y del hogar (mobiliario, habitación, lugar de estudio, etc.) 2. Derivación y recepción-admisión: satisfacción con el proceso de ingreso en el recurso y con la información recibida acerca de este. 3. Seguridad y protección: valora la confianza que sienten chicos y chicas en el recurso, así como la vinculación personal y afectiva y la relación educativa y de apoyo que mantiene con el equipo educativo. 4. Respeto a los derechos: se evalúa la normativa establecida para que los derechos de chicos y chicas sean tenidos en cuenta, repasando aspectos de comunicación con sus familias, intimidad, confidencialidad y uso de móviles, entre otros aspectos. 5. Necesidades básicas materiales: valoración de la atención a necesidades básicas como alimentación, ropa, dinero de bolsillo, etc. Atendiendo a criterios sociales normalizadores y circunstancias personales. 6. Estudios y formación: se trata de conocer cómo se trabaja en el recurso el área formativo-laboral, si se atiende a las necesidades específicas e individuales de cada joven, facilitando y apoyando mediante diferentes medios el desarrollo adecuado en esta área. 7. Salud y estilos de vida: valoración de la educación recibida para promover hábitos de vida saludable y la educación afectivo-sexual. 8. Normalización e integración: se observa el grado de integración en la comunidad que se promueve desde el recurso mediante diferentes aspectos como el ocio comunitario, los apoyos sociales, horarios o la coeducación. 9. Respeto a los derechos: evalúa en qué medida el funcionamiento del recurso asegura el respeto a los derechos, en cuanto a privacidad en el uso de espacios, posesión de pertenencias personales, identidad, creencias y comunicación con el exterior, entre otros, tanto del grupo de adolescentes como de sus familias. 10. Participación: de chicos y chicas en el proceso educativo y en la vida del hogar. 11. Uso de consecuencias educativas: se valora el modelo educativo del hogar en cuanto a los comportamientos del grupo adolescente y sus implicaciones, ya sean positivas o negativas. 12. Valoración final: en la que se plantean preguntas de respuesta abierta sobre diferentes intereses y percepciones de chicos y chicas. En el Gráfico 75 se reflejan los promedios de las escalas, obtenidos de las valoraciones realizadas por chicos y chicas participantes en la evaluación. Nuevamente, las respuestas se encuentran dentro de un rango positivo como en el caso del grupo de profesionales, pero en esta ocasión con puntuaciones ligeramente inferiores, con una 82 RESULTADOS: Fase 2 media global de 3,6 sobre 5 puntos. Para el grupo de jóvenes, el aspecto mejor valorado es el área de Salud y Estilos de Vida (4,3), referido a la educación para la salud que les facilitan en los recursos por medio de diferentes talleres y de recomendaciones en el día a día. La siguiente escala mejor valorada es la de Estudios y Formación (4), resaltando la satisfacción que experimentan chicos y chicas con los centros educativos a los que acuden, así como con el apoyo que reciben en los propios recursos en relación al logro de sus metas académicas. Por otro lado, la escala con valoración más baja ha sido Derivación y Recepción-Admisión (3,2), aludiendo a que hay aspectos relacionados con cómo se lleva a cabo la acogida inicial en los recursos que serían mejorables para que el proceso fuera lo más acogedor y afable posible. Las siguientes escalas con las que chicos y chicas muestran menor satisfacción son Emplazamiento y Estructura Física, Respeto a los derechos y Necesidades básicas materiales, todas con una puntuación de 3,4 de 5 puntos. Estas valoraciones se deben a que los grupos de adolescentes, por lo general, valoran negativamente vivir en zonas alejadas de sus familias y amistades y aspectos de la decoración de los recursos, comentando que la decoración es escasa y que apenas pueden personalizar sus habitaciones. Por otro lado, en cuanto al respeto a los derechos, la baja satisfacción se relaciona con que les gustaría poder disponer de más tiempo de contacto con sus familias y poder disponer de mayor tiempo de uso de sus teléfonos móviles. Finalmente, en cuanto a la tercera escala, relacionada con la cobertura de necesidades básicas materiales, chicos y chicas comentan que, en algunos de los recursos, la comida es de baja calidad, en ocasiones servida en raciones escasas, y que no siempre tienen facilidad para comprar ropa cuando la necesitan y pocas veces pueden ir a las tiendas a elegirla. Cabe señalar también un apunte que se dio en muchos de los recursos y es que, al preguntar a chicos y chicas por la aplicación de consecuencias educativas, comentan que en ocasiones ven diferencias de criterio entre los diferentes miembros de los equipos educativos, lo que se relaciona también con la falta de consistencia interna a la que aluden en algunos equipos profesionales. 83 Gráfico 75. Puntuaciones medias obtenidas en las escalas por parte del grupo adolescente RESULTADOS: Fase 2 84 RESULTADOS: Fase 2 Se observa que las valoraciones, tanto de profesionales como de adolescentes, se encuentran dentro de un rango positivo, mostrando mayor satisfacción o acuerdo el equipo de profesionales. En el Gráfico 76 que sigue se puede observar la comparativa entre atención directa y adolescentes en las escalas comunes de ambas entrevistas: Gráfico 76. Comparación de puntuaciones medias de atención directa-adolescentes 5 4.7 4 4.2 4 4.5 3.9 4 4.4 4.1 4.3 3.8 3 3.4 3.4 3.2 4.2 3.4 3.5 3.7 3.5 2 1 At. Directa Adolescentes 4.2.4. Información cualitativa A lo largo de ambas entrevistas, en cada pregunta de respuesta Likert, también se puede recoger información cualitativa que permite razonar, justificar o matizar las respuestas cuantitativas. Además, ambos instrumentos cuentan con un apartado de valoración final en el cual se recogen las opiniones sobre diferentes aspectos del funcionamiento del recurso, como son: lo mejor y lo peor del recurso, desde la percepción de chicos y chicas; o los puntos fuertes y débiles del programa, desde la visión de la plantilla de profesionales. A continuación, se analiza la información recogida en estas preguntas, agrupando por áreas temáticas las respuestas obtenidas, ya que, al plantear las preguntas con respuesta abierta, la variedad fue amplia. En primer lugar, se muestran las respuestas ofrecidas por profesionales de atención directa y, a continuación, las respuestas del grupo de jóvenes. 85 RESULTADOS: Fase 2 4.2.4.1. Atención directa En la Tabla 10 se muestran, agrupadas por categorías temáticas, los aspectos valorados más positivamente por los equipos profesionales sobre el funcionamiento de los recursos. Como se puede comprobar, más del 70% de las respuestas hicieron referencia a que lo mejor de los programas era la relación educativa-afectiva que se establece entre jóvenes y profesionales. Tabla 10. Puntos fuertes de los recursos desde la perspectiva de los equipos profesionales de atención directa CATEGORÍAS N %1 RELACIÓN EDUCATIVA-AFECTIVA Trabajo directo con jóvenes Ayudar a jóvenes Verles evolucionar Vínculo Trabajo directo con las familias Vivencias compartidas ORGANIZACIÓN Y GESTIÓN Equipo de trabajo Condiciones laborales Autonomía para tomar decisiones Trabajo en red DESARROLLO PERSONAL Y PROFESIONAL Tener vocación Autonomía Aprendizaje Autorrealización Sentirse valorado VARIABLES DEL CONTEXTO Dinamismo Ambiente TODO TOTAL 107 57 17 16 9 4 4 43 18 16 6 2 39 11 10 7 7 4 11 6 5 9 209 71.3 38 11.3 10.7 6 2.7 2.7 28.7 12 10.7 4 1.3 26 7.4 6.7 4.7 4.7 2.7 7.4 4 3.4 6 El porcentaje está calculado sobre el total de participantes, no sobre la N de respuestas, al haber podido dar más de una respuesta cada participante. 1 86 RESULTADOS: Fase 2 A continuación, se muestran extractos literales de las entrevistas que sirven como ejemplo de las respuestas en cada una de las áreas temáticas: Relación educativa-afectiva: − “La relación con los chicos y el sueldo emocional que te llevas a casa, que un chico vaya bien y apruebe en el instituto y te diga que es por tu ayuda, el triunfo lo sientes tuyo también”. − “La relación directa con los menores, sentirme útil, tengo cosas que aportarles y tener la suerte de poder recibir gratitud por su parte. Es muy motivador”. Organización y gestión: − “El grupo que tengo de educadores es con lo que más contento estoy, son personas eficientes”. − “La libertad que te dan para poder realizar, tener iniciativas, realizar talleres… Eso es lo que más valoro”. Desarrollo personal y profesional: − “Primero que responde a mis aspiraciones y segundo me motivan los resultados que estamos teniendo”. − “aprender de los compañeros, sobre cómo interviene cada uno, se coge de cada uno lo que mejor funciona”. Variables del contexto: − “Yo vengo aquí y prácticamente estoy como en casa”. − “Hay muy buen ambiente”. Por otro lado, la Tabla 11, muestra el contrapunto, es decir, aquellas cuestiones que los equipos de atención directa detectaron y apuntaron como mejorables sobre el funcionamiento de los recursos. Las dos categorías que fueron más mencionadas hacen referencia a aspectos de gestión del recurso y de sus recursos humanos. Tabla 11. Puntos débiles de los recursos desde la perspectiva de los equipos profesionales de atención directa CATEGORÍAS N %1 ORGANIZACIÓN Y GESTIÓN Comunicación 65 15 43.6 10 Organización (protocolos, funciones, estructuración, tiempos) 13 8.7 Falta de medios Dirección Apoyo (entidades, administración pública) 11 9 5 7.4 6 3.4 Otros (innovación, ocio, participación de jóvenes, trabajo en red, etc.) 5 3.4 Atención a perfiles diversos Intervención psicológica 4 3 2.7 2 87 RESULTADOS: Fase 2 GESTIÓN DE RRHH Condiciones laborales Falta de personal Formación EQUIPO DE TRABAJO Coordinación Clima laboral Consistencia Otros (flexibilidad, eficacia, intervenciones inadecuadas) Estabilidad RECURSOS FÍSICOS Estructura física Localización RELACIÓN EDUCATIVA-AFECTIVA Tiempo de atención individual Trabajo con las familias Entrenamiento en transición a la vida adulta OTROS (visión de la sociedad, sobreprotección, rigurosidad…) NS/NC TODO TOTAL 58 23 21 14 28 9 6 6 4 3 27 24 3 19 8 6 5 38.7 15.4 14 9.4 18.7 6 4 4 2.7 2 18 16 2 12.7 5.4 4 3.4 14 9.4 5 1 217 3.4 0.7 El porcentaje está calculado sobre el total de participantes, no sobre la N de respuestas, al haber podido dar más de una respuesta cada participante. 1 A continuación, se muestran extractos literales de las entrevistas que sirven como ejemplo de las respuestas en cada una de las áreas temáticas: Organización y gestión: − “Hay una parte de unificación de criterios y liderazgo por parte de dirección que es necesaria, tener claro el proyecto y el objetivo y la finalidad y que nos lidere hacia ello”. − “Todos tendríamos que tener conocimiento de los trastornos mentales de los menores, porque eso nos ayudaría a saber porque un menor actúa de una manera que no entiendes y así poder intervenir bien en vez de echarle la bronca o pasar”. Gestión de RRHH: − “Los horarios, deberíamos de rotar para que todos veamos todo. No es lo mismo estar sólo de mañana que de fines de semana” “yo soy psicólogo, pero sé que nunca voy a poder llegar por promoción interna, entonces llego hasta donde llego con mi intervención”. − “Debería haber más formación… es tan dinámico todo que al final no llegamos”. 88 RESULTADOS: Fase 2 Equipo de trabajo: − “La puesta en común entre diferentes turnos con algunos existe y con otros no”. − “En general el contacto entre equipos, en fin de semana nos tienen más olvidados”. Recursos físicos: − “Mejorar los espacios de zona de juego y deporte, ayudan mucho para liberar tensiones”. Relación educativa-afectiva: − “Trabajar de una forma aún más individualizada con cada menor, a nivel de como esta establecido el proyecto (…) no debe valer la misma norma para unos críos y para otros”. Otros: − “Estamos un poco aislados o apartados y los estereotipos existen respecto a chicos y chicas del recurso”. 4.2.4.2. Adolescentes La Tabla 12 muestra cuales son los aspectos valorados como más positivos del funcionamiento de los recursos desde la perspectiva de chicas y chicos. En este caso, las respuestas apuntan a una mayor variedad de opiniones, siendo los recursos materiales y la relación con los equipos educativos los aspectos más destacados. Tabla 12. Lo mejor de los recursos desde la perspectiva del grupo de jóvenes CATEGORÍAS N %1 RECURSOS Recursos materiales (estructura física, dinero, comida, etc.) Actividades EQUIPO EDUCATIVO Apoyo Relación personal Buen trato RESULTADOS Desarrollo personal y emocional Autonomía COMPAÑEROS/AS Compañeros/as Convivencia NADA SENTIMIENTOS Protección 37 25 12 31 19 9 3 30 25 5 22 17 5 17 12 5 29.1 19.7 9.4 24.4 15 7.1 2.3 23.6 19.7 3.9 17.3 13.4 3.9 13.4 9.4 3.9 89 RESULTADOS: Fase 2 Tranquilidad Libertad NS/NC TODO TOTAL 5 2 3 1 153 3.9 1.6 2.3 0.8 El porcentaje está calculado sobre el total de participantes, no sobre la N de respuestas, al haber podido dar más de una respuesta cada participante. 1 A continuación, se muestran extractos literales de las entrevistas que sirven como ejemplo de las respuestas en cada una de las áreas temáticas: Recursos: − “Te dan dinero, te lavan la ropa y eso… Te quitan un poco de la calle”. − “El deporte”. Equipo educativo: − “Lo claros que son al decirte las cosas. Te lo dicen, con más o menos delicadeza, pero te lo dicen”. − “Te ayudan en todo lo que pueden”. Resultados: − “Creces, aprendes valores, tienes otros puntos de vista…recibes consejos que en otras circunstancias no recibirías, aprendes a valorar lo que tienes”. − “Sabes controlar mejor tus emociones”. Compañeros/as: − “En algún momento puedo contar con gente que me va a ayudar, algún compañero que yo sé que me va a ayudar”. Nada: − “No hay nada mejor, no hay nada bueno”. Sentimientos: − “La tranquilidad que tengo porque mejoré mucho mi autoestima”. Finalmente, la Tabla 13, muestra las opiniones del grupo de adolescentes sobre qué es lo peor de los recursos residenciales. Con más del 50% de respuestas, la categoría más reseñada son los sentimientos negativos que las propias características restrictivas de este tipo de recursos les generan, haciendo referencia a aspectos como el sentimiento de encierro, el echar de menos a sus familias o la falta de libertad, entre otras. 90 RESULTADOS: Fase 2 Tabla 13. Lo peor de los recursos desde la perspectiva del grupo de jóvenes CATEGORÍAS N %1 SENTIMIENTOS NEGATIVOS Sentimiento de encierro Echar de menos a la familia Falta de libertad Vivir en un centro Falta de privacidad Otros (rutina, soledad, etc.) NORMAS Castigos Normas Contenciones Horarios AMBIENTE COMPAÑEROS/AS Convivencia Conflictos TODO RECURSOS Recursos materiales (estructura física, emplazamiento, comida, etc.) 66 37 10 7 6 4 2 36 16 10 8 2 14 8 6 12 10 7 52 29.1 7.9 5.5 4.7 3.1 1.6 28.3 12.6 7.9 6.3 1.6 11 6.3 4.7 9.4 7.9 5.5 Actividades NADA EQUIPO EDUCATIVO Relación personal Trato Falta de apoyo TOTAL 3 6 5 2 2 1 149 2.4 4.7 3.9 1.6 1.6 0.8 El porcentaje está calculado sobre el total de participantes, no sobre la N de respuestas, al haber podido dar más de una respuesta cada participante. 1 A continuación, se muestran extractos literales de las entrevistas que sirven como ejemplo de las respuestas en cada una de las áreas temáticas: Sentimientos negativos: − “Las rejas, no te dan libertad, ahora porque han puesto cortinas, pero antes te levantabas, veías rejas y te deprimías”. − “Quieres estar con tu familia y estás aquí metida”. − “Las semanas se hacen muy largas y el tiempo se pasa muy lento y siempre ves las mismas caras y haces todos los días lo mismo y yo no cambio porque es todos los días lo mismo, la misma situación, es agobiante”. 91 RESULTADOS: Fase 2 Normas: − “Las normas y las consecuencias a los actos que ponen no tienen sentido. He visto a gente poner la misma sanción por hacer una broma a un compañero que por agredir”. − “Las contenciones, no sólo cuando me contienen a mí sino cuando contienen a los demás”. Ambiente compañeros/as: − “Te pueden robar la ropa y por las noches si están enfadadas la pueden pagar contigo y puedes pelearte con alguna”. Recursos: − “Hace frío”. − “Los talleres”. − “Estás lejos, estás apartado del mundo”. Equipo educativo: − “Los educadores que se toman las cosas a malas y que van a fastidiar a la gente”. − “Hay muchos educadores, hay más control. Todo el rato controlándote, poniendo la oreja, no se puede hacer nada”. 92 CONCLUSIONES CONCLUSIONES GENERALES DEL PROYECTO 5. CONCLUSIONES GENERALES DEL PROYECTO 5.1. RESULTADOS OBJETIVO 1: Evaluar las características y necesidades de chicos y chicas acogidos en programas terapéuticos de los servicios de protección a la infancia, así como los resultados obtenidos durante la intervención en estos programas. 5.1.1. Perfil sociofamiliar y clínico de la población adolescente atendida en ART ⎯ La información sobre el perfil de chicos y chicas está basada en 353 expedientes de protección. ⎯ A los programas de ART en España se derivan con mayor frecuencia chicos (66%) que en más del 80% de los casos tienen entre 15 y 18 años, siendo las edades más frecuentes los 16 y 17 años. Son muy reducidos los casos entre 11 y 13 años (menos de un 7%). ⎯ La mayoría provenían de entornos familiares con algún factor de riesgo, predominando las situaciones de pobreza, problemas de salud mental en uno o ambos progenitores, violencia de género en el núcleo familiar y problemas de drogodependencias en uno o ambos progenitores. ⎯ La problemática de la población adolescente derivada a ART es fundamentalmente conductual, como muestran algunos de los motivos de protección más frecuentes (incapacidad de control parental en más del 60% de los casos y violencia filio-parental referida en uno de cada cuatro jóvenes) y las causas que motivaron la derivación al programa terapéutico: en el 90% de los casos fueron los problemas de conducta, a lo cual se añade la conducta de fuga en más de la mitad de la muestra. A este perfil conductual se debe sumar que casi la mitad presentan trastorno mental grave. ⎯ Fueron numerosas las conductas de riesgo referidas antes del ingreso en estos programas: más del 80% mostraban conductas violentas; el 66% se habían fugado de otros centros o del domicilio familiar; el 63% presentaban un consumo problemático de sustancias tóxicas (en su mayoría cannabis); la tercera parte había presentado comportamientos delictivos; uno de cada cinco jóvenes había intentado cometer suicidio (proporción que asciende en el caso de las chicas, la tercera parte tenían intentos de suicido reflejados en su expediente) y finalmente la cuarta parte habían presentado conductas sexuales de riesgo (de nuevo las chicas presentan un perfil más agravado en esta área, alcanzando el 45%). ⎯ El 21% de la muestra tenía un diagnóstico de discapacidad, una cifra algo superior a la que solemos encontrar en los hogares de la red general de protección (17%). Cabe destacar que en el 17% de los casos este diagnóstico se trataba de una discapacidad psíquica asociada a trastorno mental y en el 11% había discapacidad intelectual, pudiendo llegar a combinarse ambos tipos de discapacidad en algunos casos. Se trata 94 CONCLUSIONES GENERALES DEL PROYECTO de un perfil especialmente complejo que suele acabar siendo derivado a este tipo de programas cuando a él se suman graves trastornos de conducta. ⎯ Casi el 90% había acudido previamente a diferentes tratamientos de salud mental. Más de la mitad contaban con un diagnóstico clínico (57%) y el 66% habían tenido prescritos psicofármacos durante su trayectoria previa al ingreso en ART (destaca la prescripción de antipsicóticos, seguida de los psicoestimulantes, antidepresivos y antiepilépticos). 5.1.2. Trayectoria en protección y motivos de derivación al programa ⎯ Casi el 80% del grupo adolescente había sufrido algún tipo de ruptura, sugiriendo un proceso de protección inestable, caracterizado por numerosos cambios de hogares de protección y ruptura de medidas familiares como el acogimiento familiar o adopción en un periodo corto de tiempo. Además, la cuarta parte habían estado previamente en otro programa terapéutico. ⎯ Su trayectoria en programas de acogimiento residencial alcanza una media de dos años y medio, siendo la media de su estancia en el recurso actual de casi un año (10 meses). Es importante destacar que esta media corresponde a un rango que llega a alcanzar hasta los 4 años de estancia en el recurso terapéutico. ⎯ La mayoría de los casos habían sido derivados al programa terapéutico desde otro hogar de acogida (62%), casi un 20% fue derivado desde otro hogar terapéutico y un 17% desde su familia de origen. Estos datos reflejan claramente que la derivación a este tipo de programas suele basarse en experiencias de desajuste y falta de adaptación a programas de protección previos, lo cual supone la acumulación de experiencias de ruptura y fracaso. Es aún reducido el porcentaje de casos en que supone una primera medida protectora como respuesta a las necesidades específicas que presenta el chico o la chica. Este proceso favorece la percepción de estos recursos como una última fase en la escalada de la intervención, caracterizada por una mayor contención, más que en el diseño de una respuesta especializada para determinadas necesidades y perfiles. ⎯ Se observa la misma tendencia a sumar intervenciones fallidas en la respuesta proporcionada por el sistema de salud mental. La mayoría habían tenido una larga trayectoria de tratamientos de salud mental sin lograr una mejoría de la problemática que provocó su derivación. 5.1.3. Necesidades de la población adolescente atendida en ART ⎯ Se ha detectado una alta frecuencia de problemas emocionales y de conducta en estos chicos y chicas. Cerca del 70% de la muestra puntuó como clínico en alguna escala de segundo orden del YSR (problemas externalizantes, internalizantes y escala total), 95 CONCLUSIONES GENERALES DEL PROYECTO destacando los problemas externalizantes tanto en chicos como en chicas, especialmente las conductas de tipo disruptivo. ⎯ Debemos destacar el perfil agravado de las chicas en cuanto a la mayor presencia de problemas de atención, sociales y de ansiedad-depresión que el grupo de chicos. Ellas alcanzan en un porcentaje muy superior los niveles considerados clínicos en estas áreas. Problemas que se suman a la conducta disruptiva que alcanza niveles clínicos en más del 40% de la muestra y la conducta violenta presente en uno de cada cuatro jóvenes, tanto en chicos como en chicas. ⎯ El grupo de adolescentes informó de una alta frecuencia de experiencias de victimización sufridas a lo largo de su vida, destacando los delitos convencionales, victimización por parte de iguales, maltrato infantil y victimización indirecta. Se trata de experiencias sufridas por el 80-90% de chicos y chicas. A este dato debemos añadir el posible efecto de la acumulación de este tipo de experiencias, dado que más del 15% sufrió más de 20 experiencia de este tipo (alta polivictimización) y más del 60% sufrieron entre 7 y 20 experiencias (polivictimización media). Se trata de cifras muy elevadas si son comparadas con las de la población adolescente. ⎯ De nuevo no se puede obviar la especial situación de las chicas, una de cada cuatro experimentó niveles altos de polivictimización, destacando en ellas la victimización sexual (casi el 60%) y por internet (66%), cifras muy superiores a las halladas en sus compañeros varones. ⎯ Los problemas de consumo de drogas también resultaron muy frecuentes en esta población. El 64% de la muestra presentó problemas de abuso o dependencia de alcohol y casi el 60% de cannabis, puntuando como clínico en los instrumentos de evaluación empleados. Casi la mitad de chicos y chicas presentaban problemas de consumo de ambas sustancias. Estos resultandos concuerdan con el consumo de drogas detectado en los historiales de protección. ⎯ El bienestar personal expresado es claramente inferior al evaluado en muestras de la misma edad en población general, pero también es inferior al de chicos y chicas en otros recursos de protección, destacando la baja satisfacción con el recurso en el que se encuentran acogidos. Las chicas refieren valoraciones más negativas en todos los constructos evaluados, tendencia que suele repetirse en todas las muestras de adolescentes, pero que en este caso se ve muy acusada. Las diferencias son especialmente notables en cuanto a la satisfacción con la familia, percepción del nivel de vida, logros alcanzados, percepción de seguridad, seguridad hacia el futuro y satisfacción con el propio cuerpo. ⎯ Si unimos las necesidades detectadas mediante los instrumentos de evaluación a los datos recabados en los expedientes sobre los factores de riesgo presentes en la muestra, destaca la especial vulnerabilidad que muestran las chicas derivadas a este tipo de programas. En ellas encontramos una mayor frecuencia de conductas suicidas 96 CONCLUSIONES GENERALES DEL PROYECTO y conductas sexuales de riesgo, además mostraron mayor número de experiencias de victimización a lo largo de su vida, un patrón de mayor daño emocional en determinadas áreas y muy bajos niveles de bienestar personal. 5.1.4. Intervención realizada durante la estancia en ART ⎯ El 86% de chicos y chicas recibían durante su estancia en el programa algún tipo de tratamiento de salud mental: el 80% psicológico y el 71% psiquiátrico. El 64% combinaban ambos tipos de tratamiento. Más del 60% recibían tratamiento de salud mental dentro del propio programa de acogida, casi la mitad (47%) acudían a recursos externos al programa y casi la cuarta parte (23%) combinaba tratamiento externo e interno. Aún tratándose de datos que muestran una alta cobertura cabe destacar que un 14% no recibiera ningún tipo de atención psicológica-psiquiátrica estando acogido en un centro especializado en graves problemas emocionales y de conducta. ⎯ El 64% contaba con un diagnóstico clínico, siendo el más frecuente el trastorno de conducta (30%) seguido del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH, 20%). ⎯ Los objetivos terapéuticos más frecuentemente abordados para esta muestra fueron: la regulación emocional (57%), el autocontrol conductual (53%), desarrollar habilidades sociales (49%) y trabajar la propia historia de vida (31%). Como puede observarse, destacan aquellos centrados en modificar las pautas conductuales (y los factores que las originan), que provocaron la derivación a este tipo de programas. ⎯ Casi el 70% recibían tratamiento farmacológico, siendo los psicofármacos más pautados frente a los demás, los antipsicóticos (45%). Al igual que las problemáticas diferían entre chicos y chicas, también su tratamiento farmacológico: aunque son los antipsicóticos también los más pautados, ellas tienen prescrito con mayor frecuencia que los chicos antidepresivos y ansiolíticos. 5.1.5. Adaptación al programa y conductas de riesgo durante la estancia ⎯ La valoración del grado de integración de chicos y chicas al programa por parte de los equipos educativos fue muy positiva, casi el 60% fueron valorados con un buen nivel de integración, entre 4 y 5 (en una escala de 1 a 5). Además, el 95% participaban en las actividades organizadas dentro del programa. ⎯ Sin embargo, se mantiene una alta incidencia de conductas de riesgo durante la estancia en el programa: o Teniendo en cuenta la alta presencia de conductas relacionadas con el en los antecedentes de esta muestra, destaca que durante la estancia en el programa el 16% tuviera algún intento de suicidio y un 5% más presentara algún otro tipo de conducta relacionada (verbalizaciones, autolesiones). 97 CONCLUSIONES GENERALES DEL PROYECTO o Se observa un elevado mantenimiento de hábitos de consumo de tóxicos durante la estancia en el programa, especialmente de cannabis (48%) y en menor medida de alcohol (14%). o Más de la tercera parte de la muestra presentaba conductas violentas dentro del recurso (el 27% fueron agresiones dirigidas al equipo educativo y el 24% a compañeros). o Casi la mitad, el 46% se había fugado del recurso en alguna ocasión. 5.1.6. Área educativa ⎯ Más de la mitad de chicos y chicas recibían clases dentro del recurso (51%), mientras que el 43% se mantenían matriculados en la red educativa ordinaria y el 6% restante acudía a un centro de NEE (Necesidades Educativas Especiales). ⎯ Es bastante frecuente la presencia de algún tipo de apoyo educativo (43%), en forma de adaptación curricular o integración en grupos educativos reducidos fundamentalmente. ⎯ Suelen presentar problemas de comportamiento en el aula (casi el 70%) y en el 17% se refiere un problema de absentismo, bastante más frecuente en el grupo de chicas (30%). 5.1.7. Evolución en el programa ⎯ Para aquellos casos que durante el transcurso de la investigación salieron del centro (alta en el programa), evaluamos su evolución en hábitos de consumo, salud mental y bienestar. Pudimos obtener este tipo de información de 66 jóvenes, los cuales representan tan solo el 15% de la muestra total del estudio, por ese motivo los resultados aquí descritos han de interpretarse con mucha cautela. ⎯ En cuanto al consumo de tóxicos y empleando los mismos cuestionarios en la primera medida y antes de su salida, se detectó una reducción significativa en el consumo de cannabis, pero no en el del alcohol. Mientras en la primera medida el 64% presentaban un consumo problemático de cannabis, en el momento de la salida este porcentaje se redujo al 36%. En el caso del alcohol, la reducción fue tan solo del 65% al 62%. ⎯ El 65,2% de la muestra puntuó como clínico en el instrumento en la primera evaluación, este porcentaje se redujo al 52,5% en el momento de salida. En concreto, las áreas donde hubo una reducción significativa de la problemática detectada fueron: conducta disruptiva, agresiva, problemas de atención y de ansiedad-depresión. De forma global se observó una mejoría en las escalas de segundo orden, habiendo una reducción tanto de la problemática externalizante como de la internalizante. Este dato 98 CONCLUSIONES GENERALES DEL PROYECTO confirma que la intervención en este tipo de programas se orienta no solo a contener conducta disruptiva que suele ocasionar su ingreso, sino también a abordar y reducir la de carácter internalizante que a menudo sostiene y provoca la conducta disruptiva y violenta. ⎯ Finalmente se evaluó cómo evolucionaba el bienestar personal percibido, detectando una clara mejoría en bastantes constructos evaluados, además de en el índice de bienestar global. El área en el que se detectó un incremento en la satisfacción más significativo fue al valorar el hogar de acogida, lo cual muestra un proceso de adaptación al programa durante el proceso de intervención. Asimismo, también se apreció un aumento del bienestar significativo en: la percepción del nivel de vida, las cosas conseguidas en la vida, seguridad en el futuro y la forma en que te diviertes. la valoración del propio cuerpo, el hogar residencial y la vida considerada globalmente. Sin embargo, no se apreció ningún cambio en la valoración de la familia, la salud y los grupos de pertenencia. 5.1.8. Valoración de la estancia e intervención ⎯ Aunque el número de casos sobre el que se pudo evaluar la evolución fue reducido, sí se obtuvo información sobre 137 jóvenes (30% de la muestra) sobre los motivos de la salida del programa, a dónde era derivado el chico o la chica y la valoración tanto del equipo educativo, clínico y de los propios jóvenes sobre el desarrollo y lo conseguido durante la intervención. ⎯ En cuanto a los motivos de la salida, el más frecuente era haber alcanzado los objetivos de la intervención (36%), que sumado a un 15% que abandonó el recurso por mejoría de la situación familiar suponen en conjunto el 51% de los casos. El resto de los motivos especificados no están relacionados con haber alcanzado los objetivos del programa, lo cual indica la dificultad encontrada para alcanzar intervenciones exitosas: mayoría de edad, 21%; cumplimiento estancia máxima, 12%; traslado a otro recurso, 11%; abandono del joven, 7% o inicio de medida judicial, 6%. ⎯ El destino del chico o chica al salir del programa fue muy diverso: en el 65% de los casos ingresaron en otro tipo de recurso residencial (hogar de protección, 37%; otro hogar de protección especializado, 10%; hogar de preparación para la autonomía, 7% u otro tipo de recurso/medida, 11%); en torno a la cuarta parte se reunificó con su familia (27%) y el 6% se emancipó. Como se observa, la trayectoria más frecuente es que el paso por ART forme parte de una trayectoria más larga en programas de acogida, solo en uno de cada cuatro jóvenes se logró la reunificación familiar al salir de este programa. ⎯ La valoración que hizo el equipo educativo de la intervención desarrollada sobre estos 137 jóvenes fue en general positiva, valorando mejor la intervención realizada por el equipo interno al programa que la intervención clínica desarrollada en recursos 99 CONCLUSIONES GENERALES DEL PROYECTO externos. Destaca especialmente cómo valoran la relación que el equipo establece con los chicos y las chicas, seguido del trabajo en equipo y los efectos positivos de la intervención sobre el joven o la joven. Sin embargo, no es tan positiva su valoración del trabajo desarrollado con la familia de origen durante la estancia ⎯ Por su parte, el equipo clínico también hizo valoraciones en general positivas, destacando el trabajo en quipo sobre los demás aspectos evaluados. Estos profesionales clasificaron los resultados de la intervención como positivos en un 81% de los casos, como negativos en el 10% y con resultados fluctuantes para el 9% restante. ⎯ Las valoraciones recabadas del propio grupo de jóvenes fueron más escasas, tan solo 65 jóvenes respondieron al cuestionario en el momento de la salida. Pare ellos y ellas las valoraciones fueron en general positivas en todos los aspectos evaluados, valorando más positivamente la ayuda recibida de los terapeutas internos al programa que de aquellos procedentes de recursos externos. En este sentido destaca haberse sentido más comprendido, apoyado, ayudado y haber sido tomado más en serio, por parte del terapeuta interno al programa. 5.2. RESULTADOS OBJETIVO 2: Analizar los modelos de intervención, características y calidad de los recursos y programas de ART. 5.2.1. Características de los programas de ART: estructura, recursos y modelos ⎯ De los 38 programas de los que se recabó información y de los que se obtuvo la muestra de este estudio más de la mitad (61%) se definían como centros de protección para la atención de problemas conductuales, adaptándose a los requerimientos de la reforma de 2015 de la Ley Orgánica 1/96. La mayoría de estos programas eran de carácter concertado (92%), tan solo 3 eran de titularidad pública (8%). De modo que es importante tener en cuenta que, aunque todos son programas especializados para problemas de conducta, no todos se definen con las peculiaridades que la ley establece en la citada reforma. Podría decirse que los recursos residencial terapéuticos en nuestro país tienen una amplia variedad, no solo de denominaciones, sino de niveles de intensidad de intervención y de aplicación de las medidas restrictivas que la ley autoriza. ⎯ El tamaño o capacidad de estos recursos alcanzó un promedio de 16 plazas, oscilando entre pequeños recursos de 8-10 plazas que suponen la mitad, programas con capacidad de 11-20 jóvenes que suponen el 30% y solamente siete recursos con más de 21 plazas (el caso más amplio es de 50 plazas). ⎯ En cuanto a la ratio personal educativo de atención directa/jóvenes las diferencias son igualmente notables, con una media de 1,2 educadores por joven cuando se calcula por la ocupación máxima posible o de 1,6 si se realiza sobre la ocupación real en el 100 CONCLUSIONES GENERALES DEL PROYECTO momento del estudio. Lo más destacable es la enorme variabilidad de estas ratios que llegan a oscilar entre un 0,4 y un 3,4 para la ocupación real. La ratio sobre ocupación real tiene dispersiones mucho mayores porque existen varios recursos con muy poca ocupación manteniendo una plantilla muy amplia. ⎯ El 74% de los programas especificaban seguir un modelo terapéutico definido, siendo los modelos más frecuentemente señalados: sistémico, del vínculo y cognitivoconductual. Llama la atención que entre la documentación revisada y los cuestionarios cumplimentados en el 16% de los programas (n = 6) no se especificara ningún modelo como fundamento de la intervención desarrollada. ⎯ También es importante destacar que tan solo en 7 programas (18%) se explicitaba el desarrollo de intervenciones con las familias, trabajando de forma habitual y coordinada con la familia de origen cuando era posible. Aunque la distribución de nuestro sistema de protección infantil suele adscribir esta responsabilidad a los equipos de intervención familiar de los servicios sociales comunitarios, este es un aspecto que, dado el alto grado de especialización de estos programas residenciales, debe ser incorporado en sus proyectos. ⎯ Es importante subrayar que prácticamente ninguno de los recursos examinados ha diseñado una evaluación de sus programas que incluya medidas rigurosas de resultados en términos de objetivos e impacto, con seguimientos temporales tras la salida. Este es un aspecto esencial, dada la complejidad y el coste de estos programas. ⎯ Respecto a los recursos clínicos disponibles en los programas, casi el 80% disponían de equipo clínico dentro de su plantilla. Está bastante implantada la presencia de profesionales de la psicología, presentes en el 80% de los programas, y en la cuarta parte de ellos (26%) también contaban con algún profesional de la psiquiatría. ⎯ Según la disponibilidad de profesionales de salud mental dentro del programa, la intervención clínica con chicos y chicas se desarrollaba dentro del programa (24%), fuera (29%) o se combinaban ambos tipos de intervenciones (47%), lo cual era lo más habitual. ⎯ Un dato muy relevante es constatar que el 24% de los programas (n=9) disponían de personal de seguridad, por lo que se deduce que en la gran mayoría de estos recursos la intervención de contención la realiza el propio personal educativo. 5.2.2. Evaluación integral de calidad: basada en las evaluaciones de 9 programas ⎯ Se llevó a cabo la evaluación de calidad de nueve programas con el sistema de evaluación ARQUA-E, desarrollado por el GIFI (Grupo de investigación en Familia e Infancia de la Universidad de Oviedo). De los programas, ocho de ellos eran concertados y uno de titularidad pública. 101 CONCLUSIONES GENERALES DEL PROYECTO 5.2.3. Evaluaciones ambientales ⎯ La tendencia más frecuente de emplazamiento y diseño ambiental eran las viviendas unifamiliares amplias en entornos dispersos de tipo rural, aunque también había algunas grandes edificaciones para los recursos de mayor tamaño. ⎯ Las habitaciones suelen ser individuales o dobles, apreciándose falta de personalización de estos espacios. Aunque existen medidas de seguridad en cuanto a los objetos y el mobiliario presentes en estos ambientes no es difícil trabajar un sentido de pertenencia y decoración acogedora por medios muy diversos. Igualmente resultó escasa la participación del grupo de jóvenes en la elección de la decoración de las zonas comunes de los recursos. ⎯ Algunos de estos recursos cuentan con espacios exteriores de deporte y actividades al aire libre, y en dos casos con animales que incluyen dentro de los programas de actividades con los jóvenes. 5.2.4. Percepción de calidad por parte del personal ⎯ Evaluados 20 aspectos relacionados con los estándares de calidad españoles de acogimiento residencial, mediante una escala de 5 puntos (siendo 5 la valoración óptima), el promedio total es ligeramente superior a los 4 puntos y solamente cinco escalas se encuentran por debajo del 4 (pero muy cerca con puntaciones entre 3,6 y 3,9). De modo que la valoración media de todos los aspectos obtiene por parte del personal unas puntuaciones claramente positivas. ⎯ Como aspecto más positivo destaca el respeto a los derechos de chicos y chicas atendidos (4,7), el trabajo en salud y estilos de vida saludables (4,5) o la valoración del liderazgo de los programas (la gestión de las personas que dirigen los recursos). Se trata de un aspecto muy importante dada la complejidad de este tipo de programas. ⎯ Como aspectos con puntuaciones más bajas resultan cuestiones laborales relacionadas con la necesidad de mejorar la formación continua y el reciclaje para el correcto abordaje de las necesidades de estos jóvenes, valorando también como necesario el llevar a cabo intervenciones con un enfoque más individualizado. ⎯ Se señalan también cuestiones mejorables relacionadas con la organización y la gestión de los programas como una mayor coordinación, comunicación y aumento de plantillas de personal. ⎯ Las condiciones laborales son también un aspecto comentado como mejorable en cuanto a los horarios de trabajo o la falta de promoción interna, entre otras. ⎯ Cuando se realiza una pregunta abierta final sobre qué es lo mejor del recurso en el que trabajan, la mayoría de profesionales destacan (70%) que la mejor parte del 102 CONCLUSIONES GENERALES DEL PROYECTO trabajo es poder establecer vínculos, ayudar y ver a chicos y chicas cambiar. Algunos lo vinculan a experiencias de realización personal y profesional. ⎯ Con respecto a qué es lo peor, aparece una gran dispersión de respuestas relacionadas, como en la parte de la escala cuantitativa con cuestiones de condiciones y organización laboral, así como coordinación y comunicación en los equipos. 5.2.5. Percepción de calidad por parte del grupo de jóvenes ⎯ Utilizando la misma escala de 5 puntos para la evaluación por parte de chicos y chicas de su satisfacción con 12 aspectos de los estándares que se refieren a la atención que se les dispensa, el promedio resultante ha sido de un 3,6 y por tanto, inferior al de los profesionales. El rango de variación oscila entre mínimos de 3,2 y máximo de 4,3, de modo que ningún aspecto es evaluado por debajo de la puntuación central de 3 puntos. ⎯ Los aspectos mejor evaluados se refieren a la educación que reciben para llevar una vida saludable (4,3), la satisfacción con los estudios que realizan y el apoyo que reciben para los logros escolares y formativos en los recursos residenciales (4), sentirse seguros y protegidos en el recurso de acogida (3,8) y el grado en que se les facilita la participación en la vida cotidiana y decisiones en ellos (3,7). ⎯ Como aspectos evaluados con puntuaciones más bajas se encuentran el proceso de derivación-admisión al recurso (3,2), aludiendo a cómo se les notificó este ingreso y como fue la recepción; el emplazamiento y ambiente físico (3,4) referido a estar en lugares aislados y apartados o la falta de decoración acogedora o personalización de sus espacios; el respeto a los derechos (3,4) referidos a la comunicación con sus familias que desean sean más frecuentes y que se puedan hacer con más intimidad cuando hablan por teléfono, así como el uso de móviles con menos restricciones y finalmente los recursos materiales (3,4) con algunas quejas sobre la calidad de las comidas y la dotación y facilidad para disponer de ropa. ⎯ Es interesante que, cuando se usa una pregunta abierta final de qué es lo más positivo de estar en estos recursos, el tipo de respuesta más frecuente se refiere a aspectos de recursos materiales (disponer de dinero, habitación, casa…) y las actividades que se les ofrecen en el programa. ⎯ En segundo lugar, valoran el equipo educativo, la ayuda que reciben y el vínculo personal que establecen con ellos. Son solo una cuarta parte de estos chicos y chicas, pero, dadas las condiciones del programa, es notable. ⎯ Es muy destacable el hecho de que aproximadamente un tercio de los chicos y las chicas valoren que, gracias a estos programas, están cambiando positivamente y mejorando su desarrollo, lo que puede considerare un positivo indicador de resultados 103 CONCLUSIONES GENERALES DEL PROYECTO (de nuevo ponderando su importancia por la extraordinaria dificultad de logros en este tipo de programas). ⎯ El aspecto más negativamente evaluado por parte del grupo de jóvenes se refiere a las condiciones restrictivas que caracterizan a los programas de ART y los sentimientos negativos de sensación de encierro y aislamiento que les provocan, reduciendo sus contactos con familia y amigos. ⎯ El grupo de adolescentes también se muestra crítico con normativas y consecuencias educativas, así como a la inconsistencia en su aplicación, cuestión que comentan también los propios profesionales. ⎯ Los conflictos entre pares son resaltados también por el grupo de jóvenes como aspecto negativo de la convivencia, aunque también figura como un aspecto positivo la relación con los compañeros para otros chicos y chicas. 104 IMPLICACIONES PARA LA PRÁCTICA IMPLICACIONES PARA LA PRÁCTICA 6. IMPLICACIONES PARA LA PRÁCTICA Se constata la importancia que ha de prestarse a la prevención de los problemas emocionales y/o conductuales en la población atendida en protección infantil, incluyendo una atención especial a los problemas de consumo de tóxicos desde edades tempranas, dada su alta prevalencia. Aunque es recomendable que esta prevención se realice en todos los recursos residenciales, en el caso de los programas terapéuticos es una práctica que se pone en marcha en todos los hogares visitados mediante talleres y sesiones grupales. Se abordan temáticas diversas que se alternan diferentes días de la semana, conformando un programa transversal para la prevención del consumo de sustancias tóxicas, desarrollo de habilidades sociales y de resolución de problemas, así como educación afectivo-sexual, entre otros, como elementos rehabilitadores y preventivos. En la misma línea, resulta esencial la formación de los equipos educativos en materia de salud mental infanto-juvenil, para facilitar la detección y derivación de estas problemáticas, así como asegurar la eficacia de la intervención educativa dentro del hogar de protección. De nuevo, en el caso de los recursos especializados, destacan algunas prácticas donde se ofrece formación específica al equipo educativo en materia de psicofármacos, para asegurar que el equipo de atención directa conoce los efectos secundarios de la medicación que se prescribe habitualmente a los jóvenes; o también sobre el proceso de vinculación, muy importante en la intervención con esta población. Igualmente, resulta necesaria la puesta en marcha de programas y recursos de apoyo para las diferentes medidas de protección (tanto familiares como residenciales) para evitar las rupturas de las medidas protectoras que parecen guardar una importante relación con el desarrollo de problemas emocionales y conductuales. En alguna región se han desarrollado programas de salud mental específicos para jóvenes dentro del sistema de protección infantil, al cual pueden ser derivados casos en acogimiento familiar y residencial. Sería importante la puesta en marcha, complementariamente al acogimiento residencial terapéutico, de programas de acogimiento familiar terapéutico para facilitar la atención especializada de los problemas emocionales y/o conductuales en entornos familiares y poder diversificar y ajustar mejor los recursos a cada caso. Para la detección precoz de los problemas emocionales y conductuales es clave el uso de instrumentos estandarizados de detección de problemas y de evaluación psicológica en general dentro del sistema de protección infantil. En caso de requerirse la derivación a un programa terapéutico, resulta fundamental una buena evaluación y diagnóstico, para asegurar la elección del programa más idóneo para cada caso. Esta evaluación permitiría, además, establecer un plan de trabajo y tratamiento individualizado y a medida de cada caso. Un buen ejemplo de ello es la aplicación por parte de los equipos técnicos de algunos programas de diferentes pruebas de evaluación psicológica (MACI, 106 IMPLICACIONES PARA LA PRÁCTICA CTQ, MILLON, WISC-IV, STAI, etc.) como protocolo establecido de evaluación inicial de necesidades de cada joven. Resulta esencial la adopción de una perspectiva de género, que tenga en cuenta el perfil más dañado que presentan las jóvenes que son derivadas a este tipo de programas residenciales y sus especiales necesidades. Es esencial que estos recursos partan de un diseño de programa socioeducativo y terapéutico que se enmarque en modelos de intervención probados y reconocidos. Sería ideal incorporar y adaptar modelos de prácticas basadas en evidencias globales e integrales creadas para su aplicación en acogimiento residencial (como el modelo CARE de Estados Unidos o MultiFunC de los países escandinavos), pero de no ser así, al menos deben incorporarse las técnicas que han demostrado su efectividad, como los modelos de intervención en crisis (Life Space), intervención basada en el trauma, terapia dialéctica conductual (TDC), reemplazo de agresión (Agression replacement therapy), entre otras. En este sentido son interesantes las iniciativas desarrolladas en alguno de los programas del estudio, donde han implantado métodos de trabajo específicos y estructurados, con orientaciones cognitivo-conductuales y humanistas que ponen el foco en ofrecer una atención individualizada y adaptada a cada joven y cuidar a los equipos de trabajo. Por otro lado, en alguna región, ya se han puesto en marcha programas basados en evidencias de intervención familiar, con buenos resultados hasta la fecha, siendo necesaria la inversión en este tipo de programas en los centros terapéuticos. Es necesario incluir a las familias en los propios modelos de intervención. Para que la intervención sea lo más efectiva y beneficiosa posible ha de adoptarse una perspectiva sistémica que integre a las familias, a los equipos profesionales y a chicos y chicas como agentes de cambio. Los programas basados en evidencia y que por lo tanto han demostrado su efectividad en acogimiento residencial terapéutico incluyen la intervención con la familia como un elemento indispensable del programa terapéutico. En algunas regiones se trabaja con las familias por parte de otros equipos paralelamente al trabajo residencial con los jóvenes, pero los modelos eficaces son los que intervienen conjuntamente con familia y jóvenes desde el programa residencial. Del mismo modo, los proyectos de ART deben definir la temporalidad de su intervención de manera clara. En este sentido, se han visitado programas que presentan una estructuración temporal definida con claridad en sus proyectos educativos. En algunos casos se establece un sistema de fases con una temporalidad definida. La limitación temporal es clave para poder realizar evaluación de resultados y respetar la esencia de estos programas que es de intervención intensiva y breve. En recursos tan altamente especializados como los programas terapéuticos, resulta esencial establecer objetivos claros y definidos en la intervención para cada caso, más allá de la contención de las conductas que motivan la derivación. Es esencial establecer 107 IMPLICACIONES PARA LA PRÁCTICA planes de tratamiento clínicos para cada joven, complementarios a los planes educativos individuales que se establecen en todos los hogares residenciales. Dentro del acogimiento residencial, y especialmente en el de tipo especializado, se requieren programas que brinden más estructura organizativa y claridad en el área de organización y gestión, así como un reconocimiento laboral adecuado (salarios, promoción, estabilidad), acorde al trabajo intensivo que se lleva a cabo. A lo largo del estudio hemos encontrado algunos ejemplos de buena práctica donde los profesionales expresaron una buena satisfacción con su trabajo. Entre las cuestiones que resultaron ser claves para mostrar esta satisfacción se encontraban: las condiciones laborales y de descanso, la adecuada disposición de medios y recursos para desarrollar el trabajo diario, las reuniones de coordinación y la buena comunicación entre los profesionales. En este tipo de recursos se debe diseñar un ambiente terapéutico intensivo con control de conductas inapropiadas, pero no puede hacerse a costa de que los jóvenes vivan en una situación de restricción y confinamiento innecesarios, con los perjuicios emocionales que ello les conlleva. Por ello, destacan algunas prácticas que hemos podido observar, en las que el trabajo educativo se basa en la generación de un vínculo afectivo y emocional, siendo reflejo de ello las valoraciones positivas que ofrecen chicos y chicas a aspectos relacionados con la seguridad, la protección y la cobertura afectiva que los equipos educativos les brindan en estos programas. Es necesaria la mejora de los espacios físicos, especialmente en términos de conservación general, estado y mejora de las zonas de ocio y tiempo libre, así como de la decoración, especialmente en las habitaciones. En definitiva, el trabajo terapéutico se ve reforzado con la creación de un ambiente acogedor, donde se facilite personalización de las habitaciones y el cuidado y mantenimiento de la decoración. Salvo en lo que respecta a medidas lógicas y necesarias de seguridad, el ambiente de estos recursos debe ser lo más familiar y normalizador que sea posible. 108 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 7. LECTURAS ESPECIALIZADAS Del Valle, J. F., Sainero, A., y Bravo, A. (2011). Salud mental de menores en acogimiento residencial. Guía para la prevención e intervención en hogares y centros de protección de la Comunidad Autónoma de Extremadura. Badajoz: Consejería de Sanidad y Dependencia y Servicio Extremeño de Salud de la Junta de Extremadura. https://www.researchgate.net/publication/233852132_Salud_Mental_de_Menores_ en_Acogimiento_Residencial Del Valle, J. F., y Bravo, A. (comp.) (2019). 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