¿Estamos ya en la Tercera Guerra Mundial? La historia no siempre se repite con los mismos sonidos de cañones; a veces, la guerra se disfraza de tratados, algoritmos y �tulares. Hoy, sin necesidad de una declaración formal, el mundo parece sumido en una confrontación global de nuevo �po. No hay trincheras visibles, pero sí bloqueos informa�vos, sanciones económicas y una creciente deshumanización. Es una guerra difusa, global y silenciosa, donde el poder se ejerce desde lo intangible. Puntos neurálgicos del comercio marí�mo como el estrecho de Ormuz, canal de Suez y el canal de Panamá ya no son simples rutas de tránsito “son armas geoeconómicas”. Su cierre parcial o manipulación estratégica puede paralizar Msc. Ing. Juan C. González M. mercados enteros¹. Otros puntos crí�cos como el estrecho de Malaca, Bab el-Mandeb, el mar Negro y los Dardanelos concentran más del 80% del tránsito mundial de petróleo, cereales y tecnología². La interrupción en estos nodos no solo ralen�zaría el comercio, sino que puede desestabilizar polí�camente a regiones completas. Pero no es solo la logís�ca lo que se ha militarizado, la prensa, los algoritmos de redes sociales la desinformación y la saturación informa�va, han generado una niebla epistemológica en la que descubrir la verdad exige una arqueología é�ca³. La censura no prohíbe: distrae. Quien razona es sospechoso; quien empa�za, traidor y la dialéc�ca ha sido conver�da en una herejía. Miles de civiles asesinados apenas interrumpen la programación mediá�ca, centrada en escándalos triviales, entretenimiento vacío y fútbol⁴; vale más la vida de un bando que la de miles de niños del otro o civiles que si no mueren de inanición, lo hacen a �ros al llegar al centro de abastecimiento, pues para algunos “son menos que animales”. Todo esto, gracias a que la información, otrora herramienta de emancipación, se ha conver�do en un arma de manipulación y los organismos supranacionales, en la herramienta del Estado Profundo. Se consolidan bloques polí�cos que evocan las alianzas de principios del siglo XX, aquellos que sentaron las bases de la Primera Guerra Mundial; se trata de alianzas sin principios morales, donde un grupo señalado como terrorista y genocida de cris�anos, conforma en cues�ón de meses, un gobierno reconocido internacionalmente. Al mismo �empo, un pueblo que lleva más de 35 años de lucha no es reconocido como Estado. Gobiernos que cues�onan estas estructuras y sus acciones son censurados o sancionados. Proyectos cien�ficos son desmantelados o sus par�cipantes excluidos, como en la misión ExoMars o en el CERN, únicamente por la nacionalidad de sus par�cipantes. Del mismo modo, atletas son rechazados, y se cometen actos de “bibliocidio”5. Periodistas y médicos, son asesinados en un silencio cómplice. ¿Estamos ya en la Tercera Guerra Mundial? Escrito por: Ms. Ing. Lic. Juan C. González M. 19 de jul. de 25 El libre comercio se ha sus�tuido por sanciones económicas, el globalismo, por un nacionalismo defensivo que no construye, sino que excluye y exacerba las desigualdades; mientras tanto, proliferan las guerras proxi y la industria armamen�sta expande su influencia a costa del gasto social. El poder ya no busca construir ciudadanos, busca moldear consumidores con deseos materiales predecibles, donde lo bueno se vuelve malo y lo malo, virtud. En este sistema, un propietario pierde su vivienda frente a ocupantes ilegales y, paradójicamente, debe asumir los daños causados por estos. Un padre que no desea que su hija comparta el baño con adultos varones es tratado como infractor. Tal vez no haya fuego en estas llamas, pero como en los círculos de Dante, lo que arde es la consciencia: se vacía el alma para llenar de consumo el deseo y de guerra la mente. Ya no estamos frente a una distopía futurista, sino ante una dialéc�ca sin redención, donde el cas�go no se da por lo que se hace, sino por lo que se piensa. Una propuesta desde el Sur En este escenario, América La�na no puede seguir esperando que el orden global la incluya en un juego de ajedrez estratégico, donde es tratada como simple peón. Tampoco puede construir su futuro sobre fortalezas desiguales que perpetúan la dependencia. La única salida es reconstruirse desde sus debilidades comunes, con subsidios y preferencias que permitan a nuestros productos evolucionar hasta alcanzar compe��vidad. Esto no ocurrirá al principio: nuestros bienes no serán más baratos ni mejores, pero podrán serlo con el �empo si se insertan en un marco de voluntad compar�da y conciencia histórica. Sin embargo, el desarrollo económico no será suficiente si la región se deja absorber por la vorágine cultural del “mundo Bizarro” o “Arreit”, encarnado en los an�guos bloques geopolí�cos occidentales y las nuevas alianzas amorales de Estados “sociópatas”, donde los an�valores predominan y el materialismo erosiona los cimientos sociales. En esa distorsión, los ancianos estorban, el matrimonio es un cliché y la familia, un ves�gio obsoleto. Nuestra verdadera fortaleza común no reside sólo en nuestras �erras o recursos, sino en una sociedad que aún respeta a los abuelos, pide la bendición a los padres y se resiste a entregar la educación de sus hijos a algoritmos y pantallas que premian la estupidez humana. En este marco, la sus�tución de importaciones no puede ser una estrategia mecánica, sino el inicio de una soberanía produc�va fundada en valores. Experiencias recientes en Venezuela y otras naciones la�noamericanas, demuestran que no se trata de replicar modelos del pasado como los de la CEPAL, cri�cados por Klaus Bodemer por su rigidez estructural, y por Héctor Asselín, quien advir�ó que “la orientación industrializadora es válida solamente para países con mercados internos amplios…”, sino de reinterpretar el espíritu transformador que alguna vez los animó y no el que terminó relegando a muchas economías la�noamericanas a la monoproducción primaria. Hablamos de fabricar tractores, luminarias viales, sistemas de telemá�ca, cosechadoras, componentes óp�cos e infraestructuras energé�cas, entre otros. No apoyados en fortalezas que perpetúan desigualdades, sino concebidos para corregir las debilidades que impiden la integración y provocan balanzas comerciales desiguales. Aunque los primeros productos no sean sofis�cados, serán nuestros, y eso es lo urgente. Porque cuando las rutas se cierren y los grandes productores transformen sus cadenas industriales en autén�cas economías de guerra, ya no habrá �empo para importar equipos, componentes ni siquiera herramientas básicas. ¿Estamos ya en la Tercera Guerra Mundial? Escrito por: Ms. Ing. Lic. Juan C. González M. 19 de jul. de 25 Y aunque se ha construido el Puerto de Chancay en Perú, con conexión independiente desde el Puerto de Nansha, en Guangzhou, China, lo cierto es que seguimos siendo vulnerables, aún carecemos de una infraestructura vial y ferroviaria robusta que ar�cule el con�nente desde México hasta la Patagonia. Sin corredores internos, incluso el mejor puerto, será apenas otro cuello de botella al cerrar los canales y estrechos en oriente medio y otras regiones. Países como Venezuela, ilustran esta urgencia; la tecnología agroindustrial está ausente, la producción de alimentos sigue dependiendo de insumos foráneos y la infraestructura de telecomunicaciones es precaria, incluso en productos que podrían fabricarse localmente6. La revitalización produc�va es esencial, no solo para abastecer necesidades, sino para evitar que la escasez derive en economía informal, inflación incontrolable y tensiones sociales al momento en que la guerra hibrida, pase a las armas y a los muertos. No se trata de excluir a actores internacionales, sino de construir una mirada regional que fomente acuerdos polí�cos, evite la competencia desleal y promueva la complementariedad. Estados Unidos y Canadá, por sus trayectorias e intereses, podrían no alinearse con esta visión en el corto plazo, pero pueden surgir espacios futuros de cooperación. La clave es es�mular la producción nacional con criterios de escala, calidad y sostenibilidad, regulando el comercio intrabloque para que las asimetrías tecnológicas, como las de Brasil frente a otras economías más rezagadas, no generen nuevas dependencias. Pero no estamos exentos de culpa. En nombre de la libertad, aprendimos a censurar al que discrepa, e�quetándolo de traidor. Nos fragmentamos por diferencias que no existen: origen, historia, cultura... incluso en la diversidad lingüís�ca, como con Brasil, compar�mos más de lo que creemos. Lo que nos divide no es lo humano, sino lo polí�co, liderado por quienes ven el poder como un fin, no como un medio para evolucionar. Así, disfrazan la permanencia de estabilidad y el silencio de progreso o nacionalismo. Si no depuramos los valores polí�cos, seguiremos siendo peones en un juego ajeno. La guerra ya no es fría como advierte Emmanuel Todd y no debemos caer en el fana�smo de guerras ajenas, porque, como dijo Diderot: “Del fana�smo a la barbarie hay un solo paso.” Rutas, de resiliencia y reconstrucción regional El comercio global enfrenta interrupciones sin precedentes: El canal de Suez perdió 42% de tránsito en 20247 y el de Panamá cayó 49% por sequías extremas8; el estrecho de Ormuz, por donde circula el 21% del petróleo mundial, se encuentra bajo constante amenaza geopolí�ca9. Si varios de estos puntos colapsan simultáneamente, como ya ocurrió en parte con el Mar Rojo, la inflación global se volvería incontrolable. Es momento de levantar la cabeza y mirar a nuestro entorno, potencias como Rusia y China ya lo han hecho y preparan su propia ruta del Ár�co, conocida como la Ruta Marí�ma del Norte (NSR), que en China la denominan la Ruta de la Seda Polar; todo esto, a pesar de sus profundas diferencias históricas, estratégicas y culturales. China y Rusia han logrado construir un eje de conveniencia que les permite cooperar sin necesidad de una alianza formal. Aunque en el pasado enfrentaron tensiones fronterizas, incluido un conflicto armado en 1969, lograron resolver sus disputas territoriales con tratados firmados hasta 200410. Esta pacificación ha sido clave para evitar fricciones en Siberia, un frente que Pekín no desea abrir dada su compleja agenda en el Mar de China Meridional y con India. Expertos como Bobo Lo, describen la relación como ¿Estamos ya en la Tercera Guerra Mundial? Escrito por: Ms. Ing. Lic. Juan C. González M. 19 de jul. de 25 pragmá�ca: “nunca contra el otro, no siempre con el otro”11. En este equilibrio, ambos países suspenden sus escep�cismos y priorizan intereses tác�cos frente a Occidente. En este tablero global cada vez más fragmentado, donde los grandes bloques ex�enden sus tentáculos y se reconfiguran para reaccionar a sanciones, crean rutas alterna�vas a pesar de sus diferencias y pactos de conveniencia, América La�na no puede seguir siendo el pa�o trasero de otras naciones. La globalización no ha muerto, pero agoniza entre tratados desechables y alianzas volá�les, mientras nosotros seguimos respetando las reglas de un juego que otros ya abandonaron. Es hora de que el Estado deje de ser un espectador y asuma su rol como Leviatán protector, interviniendo con firmeza en el control de importaciones y la reac�vación de la producción nacional mediante incen�vos fiscales, que no solo hagan que las empresas locales despeguen, sino que las extranjeras quieran inver�r y aportar el know-how, no por capricho mercan�lista, sino como respuesta racional a una geoeconomía que se prepara para un nuevo conflicto global. Esta propuesta es eminentemente keynesiana, no obstante, funcionará si se evita el proteccionismo mal diseñado, los subsidios permanentes sin innovación y burocra�zación que ahoguen la inicia�va privada. Apostar por una soberanía produc�va es más que un gesto de orgullo industrial, es una estrategia defensiva ante la vulnerabilidad estructural de nuestras economías. Las teorías del poder de Maquiavelo, Nietzsche o Spinoza, no bastan si el Leviatán de Hobbes no protege al cuerpo polí�co del caos. No se trata de encerrar nuestras economías, sino de blindarlas para que, cuando se cierre el flujo de semiconductores, luminarias, o cosechadoras, tengamos algo más que escasez y silencio. Europa y América La�na sufrirían con mayor intensidad; el bloque euroasiá�co posee infraestructura terrestre y reservas estratégicas y Estados Unidos controlaría el hemisferio occidental. Tenemos el talento, la materia prima y el conocimiento técnico, solo falta voluntad polí�ca para transformar nuestras debilidades en cimientos de un nuevo modelo. La solución no está en compe�r, sino en reconstruirnos con propósito. Desarrollar manufactura modular, compar�r tecnología abierta, diseñar complementos en lugar de rivales. Avanzar hacia una red técnica regional que rehumanice* la producción y eduque en nuevas formas de sostenibilidad. La historia muestra que el ser humano tarda en reaccionar, en algunos casos choca contra la misma pared hasta destruirse. Tal vez, esta vez, desde el Sur, podamos hacer lo contrario: construir desde la herida, sembrar soberanía con las herramientas que tengamos y resis�r con dignidad, manteniendo los valores de una sociedad que todavía cree en Dios y en la moral; porque en medio de esta reconfiguración global, también se libra una batalla por el alma de nuestras sociedades. La vorágine del mundo distópico en el que los an�valores se normalizan y el materialismo lo devora todo, amenaza con disolver el tejido que aún nos une y es nuestra fortaleza. *anglicismo conceptual (no reconocido por la RAE). Reflexión final: “Más que una lucha entre bloques geopolí�cos, lo que presenciamos es el conflicto entre cosmovisiones: aquella que sacrifica la é�ca y la memoria en nombre del control y la eficiencia, y aquella que busca construir desde la fragilidad común, recuperando valores esenciales como la dignidad, la reciprocidad y la verdad colec�va.” ¿Estamos ya en la Tercera Guerra Mundial? Escrito por: Ms. Ing. Lic. Juan C. González M. 19 de jul. de 25 Referencias 1. LISA Ins�tute: Estrechos y canales marí�mos como armas geopolí�cas 2. A&B Pacific Logis�cs: Puntos de estrangulamiento marí�mo global 3. Fundación Alterna�vas: Desinformación y censura en conflictos internacionales 4. htps://www.abc.com.py/tecnologia/2025/06/13/�ktok-y-el-conflicto-en-gaza-el-nuevofrente-digital-de-la-guerra-narra�va/ 5. Felipe Meneses Tello y Rebecca Knuth: La destrucción deliberada, sistemá�ca y a menudo patrocinada por el Estado de libros, bibliotecas y otros soportes de conocimiento, con el fin de borrar memorias, imponer ideologías o eliminar iden�dades culturales 6. htps://mundo-oriental.com/dependencia-de-importaciones-y-falta-de-financiamientoobst-culos-para-agricultura-en-venezuela-seg-n-confederaci-n-de-productores-id8690/, y el Decreto N° 4.909 exoneración de aranceles a productos de telecomunicaciones. 7. UNCTAD: Navegando aguas turbulentas: impacto en el comercio mundial 8. Aduana News: Interrupciones en rutas marí�mas clave 9. Revista Marina: El Estrecho de Ormuz como chokepoint energé�co global 10. htps://www.cidob.org/en/cidob-media/disputas-territoriales-entre-china-y-rusia-cues�onzanjada-o-futuro-conflicto. 11. htps://poli�casysociologia.ucm.es/file/�g-manuel-fernandez?ver ¿Estamos ya en la Tercera Guerra Mundial? Escrito por: Ms. Ing. Lic. Juan C. González M. 19 de jul. de 25
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