TÍTULO: Toma las riendas de tu vida Subtítulo sugerido: Deja de sobrevivir y empieza a vivir con propósito Introducción — Quién soy y por qué decidí tomar las riendas de mi vida. Desde mis 9 años de edad soñaba con ser arquitecta. No porque lo viera como un simple trabajo, sino porque quería construir sueños, los míos y los de mi familia. Siempre he sido una mujer sensible, intuitiva, apasionada por la belleza de lo simple, lo auténtico y el arte. Pero durante años me perdí tratando de encajar, de cumplir, de complacer. Tuve días en los que me pregunté: “¿Esto es todo?”. Días en los que sentía que estaba rodeada de gente, pero profundamente sola. Días en los que no sabía si llorar, gritar o simplemente seguir fingiendo que todo estaba bien. Un día me miré al espejo y a pesar de tener al parecer la vida perfecta sentía un vacía enorme en mi interior. Tenía un título profesional, una familia, muchos sueños… pero estaba vacía. No porque fuera débil, sino porque había entregado mi poder. Ese fue el momento en que decidí tomar las riendas de mi vida. No fue de un día para otro. Fue un proceso. Una guerra interna. Un camino lleno de dudas y miedos, pero también de luces. Empecé a escribir, a orar, a decir que no, a elegir, a sanar. Este libro es el reflejo de ese proceso. No vengo a decirte cómo vivir, vengo a contarte cómo volví a vivir. Aquí vas a encontrar mi historia, mis heridas, mis aprendizajes, mis herramientas, y sobre todo, mi corazón. Si tú también estás cansada de vivir en modo automático… si sientes que hay más en ti que lo que has mostrado hasta ahora… si sueñas con una vida con propósito, amor propio, y libertad… Este libro es para ti. Toma las riendas de tu vida no es un consejo, es un llamado. Porque mereces despertar, elegir y crear la vida que tu alma anhela. Con amor, Yadis Katherine González Orduz Sobre mí Soy Yadis Katherine González Orduz, arquitecta, empresaria y escritora colombiana. Me apasionan el diseño, el crecimiento personal y el poder de los nuevos comienzos. Desde muy joven me destaqué académicamente, impulsada por el sueño de transformar espacios y vidas a través de la arquitectura. Me gradué con honores, pero pronto descubrí que el mundo profesional no siempre recompensa el esfuerzo como uno espera. Esa realidad me llevó a reinventarme como mujer, madre, emprendedora y líder de mi propia historia. A lo largo de mis experiencias —incluyendo momentos de crisis, renacimientos emocionales y decisiones valientes— he aprendido que tomar las riendas de la vida no es solo una frase bonita, sino un acto diario de fe, amor propio y propósito. Hoy, además de dirigir proyectos arquitectónicos y empresariales, comparto mi voz para inspirar a otras mujeres que, como yo, desean dejar de sobrevivir para empezar a vivir de verdad. Mi mensaje es claro: no necesitas tener todo resuelto para comenzar, solo necesitas decidir que mereces más. Vivo entre planos, palabras y sueños que no se rinden. Creo profundamente en Dios, en la familia y en el poder de una mujer decidida. Índice: 1. Capítulo 1: Vive despierta — Deja el piloto automático Detectar que estás sobreviviendo y no viviendo. Reconocer que tú puedes tomar el control. 2. Capítulo 2: Eres tú, no los demás — La responsabilidad cambia tu vida > Tomar responsabilidad sin culpa. Cómo asumir el poder sobre tus decisiones emocionales, económicas y espirituales. 3. Capítulo 3: Redescubre tu norte — ¿Qué quieres realmente? > Reconectar con tu propósito. La importancia de soñar otra vez. 4. Capítulo 4: El orden de lo importante — Cuando tú eres prioridad > Aprender a organizar tu vida desde tus valores, no desde la urgencia. 5. Capítulo 5: Tus relaciones también cambian — Amor sin perderte > Aprender a relacionarte sin depender, sin mendigar, sin traicionarte. 6. Capítulo 6: Escúchate con el alma — El diálogo más importante es contigo > Cómo aprender a escuchar tu intuición, tus emociones y sanar tu historia. 7. Capítulo 7: Rodéate de luz — Personas, ambientes y decisiones que suman >La importancia de comunidad, familia sana, amistades que inspiran, límites saludables. 8. Capítulo 8: Afila tu alma — Cuida tu mente, tu cuerpo y tu espíritu > Rutinas, hábitos, espacios de descanso, oración, nutrición, movimiento. 9. Capítulo 9: No necesitas tener todo resuelto para comenzar > Vence el miedo a equivocarte. Empieza con lo que tienes y desde donde estás. 10. Capítulo 10: Toma las riendas y no las sueltes — Tu nueva forma de vivir > Cómo mantener el cambio. Disciplina con amor. Construir desde la intención. ✨ Conclusión: Esto no es el final, es tu nuevo comienzo Capítulo 1 — Vive despierta: Deja el piloto automático “Tomar conciencia de que algo tiene que cambiar, es el primer gran cambio” Durante años viví cumpliendo los deberes: ser buena hija, buena estudiante, buena profesional, buena mamá, buena esposa… buena para todos, menos para mí. El ambiente en donde crecí influyó mucho en mis creencias limitantes y la forma en como me desarrollé los primeros años de mi vida, mi origen viene de los llanos orientales de Colombia, más específicamente del departamento de Arauca y el municipio de Saravena, una zona que ha sufrido durante muchos años la violencia por las intervenciones del ELN (Ejército de Liberación Nacional) Y Disidencias de las FARC – Frente 10 y Frente 28 (Estado Mayor Central y Segunda Marquetalia) estos dos grupos al margen de la ley tienen una Disputa armada desde hace muchos años. Afectando principalmente a la población del área rural, y es ahí en donde entran mis antepasados, como las tierras de los llanos hace mas de ochenta años eran muy económicas y en algunas ocasiones gratis, ese rumor corrió a oídos de mis abuelos maternos que eran originales del departamento de Santander, ellos eran campesinos, muy trabajadores y esforzados, sacaron adelante 12 hijos, entre ellos mi mamá. Ella fue abandonada en su niñes por mi abuela, en la casa de una de sus hermanas mayores, y aunque ella no lo supo sino hasta su edad adulta, creció con muchos vacíos, que no la dejaban ser feliz plenamente. Mi madre se va de la casa a los 14 años de edad, a trabajar de empleada en casas de familia, puesto que su educación había sido simplemente de básica primaria. Durante su juventud, trabajo en varios lugares y gracias a esto llega al caserío de Caranal Arauca en donde conoce a mi padre genético. Quiero que partamos del hecho en el cual mi madre quedó embarazada de mí, y mi padre genético me rechazó de inmediato, sustentando que él no quería tener más hijos, e incitando a mi mamá a que abortara, mi madre en ese momento sintió que, a diferencia de él, ella podría tenerme y asumir el reto de todo lo que viniera conmigo, ese sentimiento y esa decisión me permitió nacer, y compartir mis experiencias contigo, es claro resaltar la importancia de las decisiones. Todo en nuestra vida es la toma de decisiones, construimos nuestra historia basándonos en todas esas decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida, y esa gran decisión que tomó mi madre, fue la que permitió cambiar mi historia, y la de todas las personas con las que me he relacionado durante mi vida aquí en este mundo. Mi conciencia se desarrolló muy temprano, tengo recuerdos de sucesos desde los 6 meses de nacida, un día sorprendí a mi madre, cuando le hice una pregunta: sobre cuando yo estaba pequeña, le dije- ¿un día tú me dejaste debajo de una mesa que tenía mantel? Ese día me dijiste allí debajo de la mesa que me estuviera quietica y que te esperara porque tu ya regresarías por mí. Mi madre se sorprendió mucho sobre que yo le hiciera esa pregunta, y no podía creer que yo conservara ese recuerdo, porque tan solo tenía 6 meses de nacida. Ella me explicó porque me abandono por unos minutos debajo de esa mesa y ese mismo día seguimos indagando en recuerdos que conservo de cuando era tan solo una beba. Como mi padre genético nunca quiso conocerme, Dios aparejó un nuevo padre, y con esto me refiero a mi papá Juan, el mejor padre que Dios pudo darme, a pesar de no ser perfecto, para mí es ideal, mi padre juan me adopto cuando estaba de brazos, el le propuso a mi madre cuidar de ella y de mí, como si fuera su propia hija. Yo he notado que tengo la cualidad de dar amor sin límite, y como su hija me gané su corazón. A mis 3 años de edad, mis padres decidieron huir por la violencia, al municipio de Aguazul Casanare, departamento aledaño a Arauca. Allí nos establecimos, mi papá juan consiguió un trabajo de operador de maquinaria pesada y le dijo a mi mamá que se dedicara al hogar y a la crianza de los hijos, porque ya en ese momento ellos dos habían tenido a mi hermano Fernando que tenía aproximadamente 1 año de edad. Nos establecimos en el municipio de Aguazul, un municipio joven rico en regalías por el bum petrolero, un pueblo un poco mas tranquilo y menos violento que Saravena y que a simple vista aparentaba tener mas oportunidades para desarrollarnos como familia. Creo que siempre me he sentido especial, aclaro no más que los demás, pero si muy especial y valiosa. Mi crianza fue la mayor parte del tiempo al lado de mi mamá y mi hermano, porque mi papá juan trabajaba interno en las compañías que lo contrataban para la construcción de obras civiles. Fue con la llegada a Aguazul, cuando comenzamos a vivir experiencias paranormales, nosotros llegamos a vivir en arriendo a una casa vieja que había estado abandonada en el barrio san Agustín, en Aguazul para los años 1991, las brujas frecuentaban los lugares abandonados, y para desgracias de nosotros esta casa era frecuentada por brujas. Un noche, me desperté y pude ver como una bruja entraba a la habitación en donde dormíamos los tres mi madre mi hermano y yo, y vi como la tomaba de las piernas y la chupaba, mi madre el día siguiente aparecía con moretones en las piernas y en los brazos, ella sabía que eran brujas las responsables de sus moretones y tomaba como apoyo el salmo 91, pero como ella no tenia suficiente conocimiento de la parte espiritual, estas brujas aprovechaban para atormentarla, y una noche las brujas decidieron ir todas a nuestra casa, ya era muy tarde en la noche y mi mamá al sentir que habían llegado las brujas nos levantó y nos encerró en la cocina debajo de un mesón en concreto, y ella salió sola a enfrentar estas brujas apoyándose nuevamente en la biblia y el salmo 91. Mi mamá al ver que estaba siendo perseguida, decidió que debíamos cambiar de casa, y nos mudamos a tan solo unas cuadras mas abajo, pero las brujas seguían frecuentándola, cambiamos de casa muchas otras veces y cada vez nos instalábamos mas lejos del barrio san Agustín. Y cesaron las persecuciones. Desde mi primer año en el colegio en 1995, mi madre me infundió que debía ser la mejor estudiante, que yo debía esforzarme y prestar mucha atención a los profesores, mi mamá desde muy pequeña me inculcó muchos valores y me enseñó como debía comportarse una verdadera señorita, siempre me habló con autoridad, pero creo que cometió un error. Ella vivía frustrada, porque de niña no recibió amor, y mi papá juan tampoco la hacia sentir verdaderamente amada, al contrario, mi padre cada vez que recibía su pago por el trabajo de operador se perdía de vista a tomar y a fumar con sus amigos del trabajo, hecho que hacia sentir muy sola a mi mamá y ahora entiendo su frustración, pero ella no sabia como lidiar con sus emociones y terminaba desahogándose con ira en la forma en como a veces nos trataba a mi hermano y a mí. Mi mamá en el interior es una mujer muy dulce y amorosa, pero creo que fue esa falta de amor y atención la que la llevó a perderse de muchos placeres de la vida, al punto en el que ella, no tiene claro que la hace verdaderamente feliz, no tiene pasatiempos ni grandes sueños personales. Y yo crecí viendo una mujer admirable valiente guerrera, pero siempre con su frente bruñida, nunca la vi completamente feliz. Estaba cerca de cumplir los 7 años, cuando una tarde después de llegar del colegio y hacer mis tareas, decidí ir a montar bicicleta con mi primo Yeison González, que nos estaba visitando por una temporada, a mí me encanta aun actualmente salir a montar bicicleta a las 4pm porque a esa hora el sol en el llano, es agradable, y gracias a Dios las ciudades son pequeñas y gozan de una gran extensión rural, este hecho lo aprovechaba para salir al aire libre a montar en la bicicleta que me habían comprado mis padres por ser buena estudiante en el colegio, lo que mas me gusta de esta actividad es sentir el sube viento en mi cara y ver como el aire abre mi cabello mientras monto y me maravillo del paisaje llanero. Retomando que estaba cerca de cumplir los 7 años de edad y que quería ir a montar bicicleta con mi primo, y es cuando decidimos aportar una carrera, por consiguiente yo iba ganando, pero como era una niña y desconocía las normas de tránsito, no sabía que la vía por la que corríamos con nuestras bicicletas eran de un solo sentido, y cometí una imprudencia, finalizando la pavimentación de la vía me devolví sin cerciorarme que venía una motocicleta detrás mío, que suponía que yo seguiría el sentido de la vía, para mi des fortuna, la motocicleta me atropelló sin culpa, tumbándome de la bicicleta y pasándome por encima de la cabeza. El golpe fue tan fuerte que perdí la conciencia, primero mi mamá me llevó al hospital de Aguazul, y luego me trasladaron al hospital de Yopal, porque estaba en estado crítico. Ahí es cuando mi mamá en su desesperación clama a Dios, y le propone que, si me devuelve sana y salva, ella va a buscarlo y a servirlo. Después de tres días del accidente desperté, se me borró de la memoria el suceso, no sabia donde estaba ni que me había pasado, pero no sentía dolor, ni ninguna molestia, al contrario, sentí como si hubiera despertado de un gran sueño reparador, mire que me encontraba en un hospital, y mi madre me explicó que había sufrido un accidente. El día que Soñé con ser arquitecta fue a mis nueve años, gracias a que me encantaba dibujar, ese día realicé un dibujo de mi barrio y entusiasmada se lo mostré a mi papa juan, el me felicita y siembra en mi la idea de ser arquitecta. Estudié con excelencia, me gradué con honores, incluso recibí reconocimiento por ser una de las mejores estudiantes de la universidad UNITRÓPICO. Pero al salir al mundo real, descubrí una verdad que nadie me había preparado para enfrentar: tener un título no te garantiza oportunidades. Y el sueño se convirtió en frustración. No fue fácil aceptar que después de tanto esfuerzo, no encontraba un trabajo estable. No por falta de capacidad, sino porque el sistema no siempre premia el talento, sino los contactos, la suerte o simplemente las circunstancias. Me sentí invisible, sola, incomprendida. Pero tenía una hija que dependía de mí, y no me podía permitir caer. Empecé a emprender vendiendo viviendas urbanas. Aprendí a moverme sola, a buscar clientes, a confiar en mi criterio. Poco a poco, me di cuenta de que esperar que alguien me “diera” una oportunidad era quedarme atrapada, así que decidí construir mis propias oportunidades. Pero el verdadero punto de quiebre no fue profesional, fue personal. Estaba en una relación donde poco a poco me fui perdiendo. Mis emociones eran ignoradas, mis necesidades invisibles. Me ocupaba de todos, pero nadie se ocupaba de mí. Tenía días en los que lloraba en silencio, con la sonrisa puesta. Me decía “esto pasará” o “al menos no estás sola”, pero por dentro, estaba rota. Y lo peor… me estaba acostumbrando a vivir así. Hasta que una noche, mientras todos dormían, me senté en la sala, oré y lloré. No sabía exactamente qué me dolía más: si la tristeza, la soledad o el hecho de no reconocerme más en ese reflejo del espejo. Ese fue el día que desperté. Desperté de la idea de que debía quedarme donde no era feliz. Desperté del papel de víctima. Desperté del miedo que me decía que no podía sola. Desperté de la necesidad de aprobación. Y tomé una decisión: tomar las riendas de mi vida. Al principio, fue difícil. Sentí culpa. Sentí miedo. Pero también sentí libertad. Empecé a recuperar mi voz. A decir “no”. A priorizarme. A cuidarme. A volver a soñar. Descubrí que ser proactiva no es solo hacer cosas, es elegir desde el amor propio. 💬 "No estaba siendo egoísta. Estaba sanando." Empecé a escribir lo que sentía. A ordenar mis días con intención. A buscar respuestas en mi fe. A permitirme ser humana. A mostrarme sin miedo. Mis hijos, Linda Sofía y Samuel, se convirtieron en mi mayor impulso. ¿Qué ejemplo les estaba dando si yo misma me abandonaba? No quería que aprendieran a sobrevivir… quería enseñarles a vivir con propósito. Desde entonces, cada paso que doy está conectado con esa promesa que me hice: no volver a soltarme. --- 🌱 ¿Y tú? ¿Te sientes desconectada de ti misma? ¿Estás en una vida que ya no te representa? ¿Estás esperando a que algo externo cambie, o estás lista para cambiar tú? Hoy te invito a que empieces por observar. No necesitas resolverlo todo hoy. Solo necesitas despertar. 📝 Ejercicio: 1. Escribe una lista con todo lo que haces “por obligación” pero no por convicción. 2. Haz una pausa. Léela en voz alta. 3. Pregúntate: ¿qué pasaría si yo eligiera diferente? --- Yadis, ¿quieres agregar alguna anécdota concreta? Por ejemplo: ¿Cómo fue ese momento en que decidiste emprender por primera vez? ¿Alguna conversación fuerte que te marcó? ¿Algún versículo que te sostuvo emocionalmente? Podemos reforzar el capítulo con eso si lo deseas. También podemos pasar al Capítulo 2: Eres tú, no los demás — La responsabilidad cambia tu vida, si ya estás lista para seguir 💛 ✍️ Capítulo 1: Vive despierta — Deja el piloto automático > Durante mucho tiempo sentí que mi vida se manejaba sola. Me levantaba cada día cumpliendo una rutina que no había elegido del todo, resolviendo los problemas de todos, apagando incendios, corriendo para cumplir, pero sin sentirme realmente viva. Era como si me hubiera puesto un uniforme invisible de “la fuerte”, “la responsable”, “la que no se puede quebrar”… pero por dentro estaba agotada, confundida, y sobre todo, desconectada de mí. Recuerdo un día en que simplemente colapsé. Me senté en silencio, me miré al espejo y sentí que no me reconocía. Ese fue mi primer despertar. No por algo externo, sino por esa incomodidad interna que ya no podía ignorar. Allí empezó todo: la toma de conciencia. Comprendí que si quería una vida diferente, tenía que hacerme cargo. Ser protagonista y no espectadora. Stephen Covey lo llama ser “proactiva”: dejar de reaccionar a todo y empezar a elegir con intención. Ese día no resolví mi vida, pero tomé la primera decisión diferente: dejar de esperar que algo o alguien me rescatara, y empezar a escucharme. Empecé por cosas pequeñas: Hacer silencio 10 minutos para mí. Dejar de decir "sí" cuando quería decir "no". Escribir lo que sentía. Preguntarme: ¿esto lo estoy haciendo porque quiero o por costumbre? Y así, paso a paso, fui despertando. 💬 "Ser proactiva no es hacer muchas cosas. Es hacerte cargo de tu vida." Cuando vives en automático, el miedo decide por ti. Cuando despiertas, el amor propio empieza a tomar el volante. Hoy quiero invitarte a observar tu rutina sin juicio. Pregúntate: ¿Qué parte de mi vida está funcionando solo por inercia? ¿Qué estoy permitiendo por miedo a incomodar? ¿Estoy viviendo mi vida… o la que los demás diseñaron para mí? Este primer paso es fundamental: despertar. No necesitas tener todas las respuestas. Solo necesitas hacerte responsable del lugar en el que estás hoy… y elegir moverte. --- ¿Quieres que ahora avancemos con el Capítulo 2 o quieres añadir algo de tu experiencia personal al capítulo 1 (algo que te pasó, una escena concreta, un momento fuerte que recuerdes)? También te puedo ayudar a diseñar ejercicios o preguntas al final de cada capítulo. Tú eliges 😊
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