El zorro y el cuy (Cuento adaptado)
Hace mucho tiempo, en los andes del Perú, vivía un zorro muy
astuto, pero algo engreído. Un día, caminando por el campo, se
encontró con un cuy (conejillo de indias) que estaba comiendo
tranquilo unas hojas.
—¡Hola, cuy! ¿Qué haces por aquí tan solo? —preguntó el zorro.
—Estoy buscando comida para llevar a mi casa —respondió el cuy,
con voz temblorosa.
—¡Perfecto! Entonces ven conmigo. Vamos a mi cueva y ahí
descansamos. Mañana te invitaré un gran banquete.
El cuy, aunque dudoso, aceptó. Pero como era muy inteligente,
sospechó de las intenciones del zorro. Durante la noche, mientras
el zorro dormía, el cuy escapó y llenó su lugar con una roca cubierta
con su poncho.
Al despertar, el zorro dijo:
—¡Qué cuy tan dormilón! Lo despertaré con un mordisco.
Pero al morder la “cabeza” del cuy, se rompió un diente contra la
piedra. ¡Auuuch!
Furioso, el zorro salió a buscar al cuy. Lo encontró más adelante,
junto a un barranco.
—¡Me engañaste! Esta vez no escaparás.
—Está bien —dijo el cuy—. Pero antes déjame mostrarte una
planta mágica que me hace invisible. Solo debes cerrar los ojos y
gritar tres veces: “¡Zorro poderoso, más fuerte que el viento!”
El zorro, curioso, cerró los ojos y gritó tres veces como le dijo el
cuy. Entonces, el cuy lo empujó al barranco. Pero como el barranco
era bajo, el zorro solo rodó y quedó todo adolorido.
Desde ese día, el zorro aprendió a no confiarse tanto… y el cuy
siguió siendo el más astuto del campo.
📌 Este cuento nos enseña que la inteligencia y la prudencia
pueden más que la fuerza.