ORIENTACIÓN TÉCNICA PARA EL MANEJO NUTRICIONAL EN CÁNCER INFANTOADOLESCENTE AÑO 2023 Departamento de Manejo Integral del Cáncer y Otros Tumores División de Prevención y Control de Enfermedades Subsecretaría de Salud Pública Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 2 Equipo de Trabajo Responsables Técnico del Ministerio de Salud Responsable Departamento de Manejo Integral del Cáncer y Otros Tumores EU. Priscila González Romero Jefa Departamento de Manejo Integral del Cáncer y Otros Tumores, División de Prevención y Control de Enfermedades. Dr. Fernando González Jefe División de Prevención y Control de Enfermedades. Subsecretaría de Salud Pública Coordinación y edición del documento Ministerio de Salud Nta. Msc. Carolina Zárate Garrido Profesional Departamento de Manejo Integral del Cáncer y Otros Tumores Panel de expertos a cargo de la elaboración del documento Coordinación Clínica y panel Coordinación Clínica y panel Panelista Panelista Eliana Muñoz Benavides Médico Pediatra, Nutriólogo. Hospital Luis Calvo Mackenna Paulina Onfray Centonzio Nutricionista. Magíster en docencia para educación superior. Hospital Gustavo Fricke Tamara Sepúlveda González Nutricionista Pediátrica Oncológica. Hospital Roberto del Río Paulina Gallardo Jaramillo Nutricionista Hospital Luis Calvo Mackenna Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 3 Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 4 INTRODUCCIÓN El Cáncer es una enfermedad que representa una prioridad para la salud pública mundial y nacional, puesto que puede afectar a las personas durante todo el curso de la vida; generando un impacto sanitario, económico, social y laboral indiscutible, no sólo en los individuos afectados, sino también en los entornos familiares y/o cuidadores. Actualmente el cáncer constituye la segunda causa de muerte a nivel mundial(1). Sin embargo, las últimas proyecciones de la Organización Mundial de la Salud indican que la mortalidad por cáncer se duplicará en la siguiente década, transformándose en la primera causa de muerte a nivel global. En el mundo aproximadamente 280.000 niñas, niños y adolescentes (NNA) son diagnosticados con algún tipo de cáncer. En Chile, se estima en alrededor de 516 los casos nuevos por año en menores de 15 años y es la segunda causa de muerte en NNA entre los 5 y 15 años, después de los accidentes, siendo la tasa de mortalidad de 3,2 por 100.000 niños(2). Los cánceres más frecuentes en edad pediátrica son leucemia, tumores del sistema nervioso, linfomas y otros tumores sólidos. En nuestro país la tasa de sobrevida actual alcanza el 73,5% a los 5 años(2), debido a los avances en las estrategias de diagnóstico y tratamiento, sin embargo, una importante proporción de los NNA con cáncer, presentan secuelas físicas y/o cognitivas, por lo que la rehabilitación es fundamental como parte del tratamiento integral. El tipo de cáncer, el diagnóstico precoz y el acceso a las terapias son determinantes para el pronóstico, además investigaciones de las últimas décadas han demostrado que la malnutrición por déficit y por exceso, aumenta el riesgo de complicaciones relacionadas tanto con la enfermedad como con el tratamiento. Desde el año 1988, Chile cuenta además con el Programa Infantil Nacional de Drogas Antineoplásicas (PINDA), que organiza la atención de los niños, niñas y adolescentes en 21 centros integrales a lo largo de todo el país, en los que se realizan las confirmaciones diagnósticas, los tratamientos y el seguimiento(3). Además, desde el 2005, nuestro país cuenta con un sistema de Garantías Explicitas de Salud (GES), que cubre el diagnóstico y tratamiento de los pacientes menores de 15 años con cáncer. El Plan Nacional de Cáncer 2018-2028 y su actualización 2022-2027, es la iniciativa que releva al cáncer como problema de salud pública susceptible de ser prevenido, detectado, tratado y rehabilitado, otorgándole un marco de institucionalidad y sostenibilidad acorde a las necesidades de la población; permitiendo con ello, el desarrollo de acciones sanitarias con un enfoque de intersectorialidad y con un presupuesto que sustente el planteamiento de los objetivos y metas propuestos. De este modo, la Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infanto Juvenil, forma parte de las diversas iniciativas sanitarias que contribuyen a orientar a los equipos de salud respecto al abordaje integral del cáncer a lo largo de su historia natural. PROPÓSITO Definir los lineamientos técnicos para el abordaje nutricional del cáncer infanto-adolescente, entregando orientaciones a los equipos de atención nutricional que permitan otorgar una atención de calidad y equitativa a los niños, niñas y adolescentes. ALCANCE El presente documento está dirigido a los equipos clínicos de todos los niveles de atención: primario, secundario y terciario, con especial énfasis en los niveles de mayor complejidad en atención clínica. OBJETIVO GENERAL • Brindar lineamientos técnicos a través de un documento basado en evidencia para el abordaje nutricional del cáncer infanto-adolescente, que permita estandarizar la práctica clínica de los equipos de nutrición que se relacionan con pacientes oncológicos. OBJETIVOS ESPECÍFICOS • Estandarizar y transversalizar las recomendaciones sobre manejo alimentario para los equipos de salud y red de apoyo de los pacientes. • Proponer un algoritmo de manejo clínico nutricional para niños, niñas y adolescentes con cáncer. Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 5 Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 6 CAPÍTULO I: CONTEXTO EPIDEMIOLÓGICO Epidemiología nutricional en Chile. Los cambios epidemiológicos se han producido con gran rapidez en el país, pasando de una alta prevalencia de desnutrición infantil en los años setenta a su casi erradicación a fines de la década de los 80. A partir de los años noventa comienzan a incrementarse la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles y sus factores de riesgo, lo que es actualmente el principal problema de salud pública en Chile, destacando la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad y el cáncer(4). En el contexto de las enfermedades crónicas, el cáncer constituye una de las patologías que a nivel global más han incrementado su frecuencia en los últimos años. Se estima que los factores dietarios son responsables de alrededor del 30% de los cánceres en los países industrializados (segunda causa prevenible después del tabaco) y de 20% en los países en desarrollo; en tanto que el exceso de peso junto con la inactividad física son responsables del 20 a 30% de los cánceres de mama (en mujeres postmenopáusicas), colon y recto, riñón, endometrio y esófago(5). Prevención de factores de riesgo atribuibles al Cáncer. Existe vasta evidencia acerca de la relación existente entre dieta, composición corporal, actividad física y prevención de cáncer (5). Estudios epidemiológicos han demostrado que la obesidad se asocia al aumento del riesgo de varios tipos de cáncer que incluyen colorrectal, endometrio, mama postmenopáusico, renal, esófago, páncreas, vejiga, hepático y algunos hematológicos. Una revisión sistemática de la evidencia realizada por la WCRF/AICR concluyó que la obesidad es un factor de riesgo para cáncer(5). Además, la obesidad puede llevar a peores resultados en los tratamientos, pronóstico y aumento de la mortalidad. A pesar de que la relación entre obesidad y cáncer puede ser encontrada desde hace décadas en la literatura, la relación específica es poco entendida. Se ha observado que el exceso de grasa corporal se asocia a aumento de la mortalidad en varios tipos de cáncer(6). El World Cancer Research Fund, entidad líder a nivel mundial en la investigación para la prevención del cáncer, ha desarrollado 3 reportes globales los años 1997, 2007 y uno publicado en el 2018. Dichos reportes constituyen la mayor evidencia disponible en materia de prevención de cáncer. El último reporte incluyó la revisión de más de 20 mil artículos científicos que fueron analizados y sintetizados en un meta-análisis para desarrollar las recomendaciones en torno a la prevención del cáncer. Las recomendaciones para la Prevención del Cáncer del año 2018 elaboradas por el WCRF(5) para la Investigación en Cáncer son las siguientes: 1. Mantener un peso saludable y limitar el consumo de alimentos ricos en calorías, azúcares y grasas. 2. Ser físicamente activo. 3. Aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres 4. El consumo poblacional de frutas y verduras de todos los colores deberá ser de a lo menos 600g diarios o 5 porciones. 5. Limitar el consumo de carnes rojas y consumo ocasional de carnes procesadas (cecinas, embutidos, marinados, curados y ahumados) debe ser 1 a 2 veces por mes. 6. No consumir alcohol. 7. Disminuir el consumo de sal. 8. El consumo de suplementos multi vitamínicos no está asociado a la prevención del cáncer. − Los requerimientos nutricionales deben ser cubiertos a través de la dieta (en personas sanas, sin deficiencias). 9. Dar y recibir lactancia materna. 10. Los sobrevivientes de cáncer, posterior al término de su tratamiento, deben seguir las recomendaciones previamente descritas. Epidemiología de la malnutrición en cáncer infantil Las personas con cáncer presentan una mayor probabilidad de desnutrición comparadas con personas afectadas por otras patologías, independiente de su estado nutricional previo. Es así que la prevalencia de desnutrición por cáncer a nivel global varía entre un 20 a 80%, situación que depende de la edad, tipo y etapa del cáncer(7). En la población infantil, a nivel nacional el cáncer es considerado como una de las principales causas de mortalidad en este grupo etario. El progreso en la investigación, los métodos diagnósticos y la eficacia del tratamiento han permitido mejorar el índice de sobrevida. Sin embargo, tanto la enfermedad como su tratamiento, pueden ocasionar la aparición de malnutrición por déficit, lo que repercute directamente en la función inmune, mayor susceptibilidad a infecciones, disminución de la tolerancia a la quimioterapia, alteración en el crecimiento y desarrollo, y en consecuencia, mayor morbimortalidad en población pediátrica specifically pediatric screening, assessment, and treatment protocols. Data Sources: Review articles, manuals, and textbooks. Conclusions: Nutritional support of pediatric patients with cancer differs from adults because of their unique nutritional needs, their wide age range (infants to adolescents(10–16). El impacto del cáncer durante la infancia resulta particularmente relevante por el rol que tiene una adecuada nutrición en el bienestar general, crecimiento y desarrollo de niños, niñas y adolescentes. En este sentido, considerando las modificaciones metabólicas propias del cáncer, así como el tipo, etapa de la enfermedad y tratamiento, se produce indudablemente una afectación del gasto energético. Internacionalmente se describe una incidencia de desnutrición entre 6% a 50% en NNA con patología oncológica(15,16). En contraposición, la obesidad en niños y niñas mayores de 10 años se asocia a un incremento de un 30% a un 50% en la recaída de la Leucemia Linfoblástica Aguda (LLA), así como un 35% más de propensión a sufrir un evento adverso grave inducido por medicamentos(17). Por esto, resulta fundamental realizar una evaluación nutricional adecuada, para detectar oportunamente la desnutrición y contribuir a la reducción de las comorbilidades asociadas. Causas de malnutrición por déficit en el paciente oncológico. Las personas con cáncer poseen un riesgo particularmente alto de desnutrir no sólo como consecuencia de las alteraciones metabólicas propias de la patología sino también como resultado de los tratamientos utilizados. Se ha estimado que del 10 al 20% de las muertes de las personas con cáncer son atribuibles a la malnutrición y no propiamente al cáncer(20–22). Por tal motivo, la nutrición constituye un aspecto importante en el cuidado integral de estas personas. Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 7 Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 8 Existen estudios recientes realizados en hospitales europeos que determinaron que entre el 30 a 60% de las personas con cáncer en riesgo de desnutrición, recibían soporte nutricional (suplementos orales, nutrición enteral o parenteral)(21,22). Asimismo, otra investigación señaló que los médicos desestimaron la severidad de la desnutrición asociada al cáncer en un 40% de los casos, incidiendo en la interrupción de una intervención nutricional oportuna(23). Existe un deterioro de la ingesta alimentaria en los pacientes oncológicos y las causas son complejas y multifactoriales, puesto que el cáncer produce disminución de la ingesta de forma directa al interferir mecánicamente con el tránsito normal del tubo digestivo, o de forma indirecta, a través de la secreción de sustancias que actúan sobre receptores periféricos o sobre el sistema nervioso central. Una ingesta alimentaria insuficiente se define como un aporte energético estimado menor al 60% del requerimiento de la persona por más de 1 o 2 semanas, o bien, como la imposibilidad de comer de forma adecuada por más de una semana(24). Por otra parte, los diferentes tipos de tratamientos empleados en el cáncer generan alteraciones del estado nutricional de forma secundaria, provocando úlceras orales, xerostomía, obstrucción o malabsorción intestinal, constipación, diarrea, náuseas, vómitos, reducción de la motilidad intestinal y alteraciones sensoriales que dificultan una correcta alimentación(24,25). Actualmente existe suficiente evidencia científica que demuestra que una intervención nutricional adecuada es capaz de prevenir las complicaciones de la malnutrición, mejorar la calidad de vida, la tolerancia y respuesta al tratamiento(25); razón por la cual deben intensificarse las acciones que permitan evaluar correcta y exhaustivamente el estado nutricional desde el diagnóstico oncológico, con la finalidad no sólo de detectar la malnutrición o el riesgo de desnutrición, sino también, iniciar un soporte nutricional adecuado y precoz. Consecuencias de la malnutrición por déficit. Existen numerosos estudios que describen las consecuencias de la malnutrición en personas con cáncer dentro de las cuales destacan el impacto en calidad de vida, sobrevida y costo en salud. Es así que la malnutrición se asocia a pérdida de masa muscular(26), disminución del sistema inmunológico y consecuente aumento de infecciones en el sitio quirúrgico, aumento del estrés psicosocial, menor calidad de vida , mayor toxicidad de los tratamientos contra el cáncer que resultan en reducciones o interrupciones del tratamiento programado, y mayor riesgo de mortalidad (29–33). Además, la malnutrición incide incrementando la estadía hospitalaria de forma significativa, así como los costos en comparación con personas con estado nutricional normal(30,31). Consecuencias de la malnutrición por exceso Existe evidencia contundente de las consecuencias futuras de la malnutrición por exceso en el paciente oncológico pediátrico. Se describen complicaciones endocrinas y metabólicas afectando entre un 40 – 60 % en la vida adulta de los sobrevivientes con cáncer infantil, como obesidad, síndrome metabólico, resistencia al insulina, diabetes mellitus, pubertad precoz, déficit de la hormona de crecimiento, producto del tratamiento antineoplásico recibido (quimioterapia, terapia de glucocorticoides, cirugía, radioterapia)(32,33). En los sobrevivientes de cáncer infantil se observa que presentan obesidad y niveles más altos de leptina debido al tratamiento antineoplásico recibido, cuatro veces mayor riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular y riesgo aumentado de presentar enfermedad renal crónica(34,35). Considerando nuestra realidad nacional epidemiológica de malnutrición por exceso, es muy relevante intervenir con asesoría nutricional personalizada al paciente y su entorno familiar desde el diagnóstico, durante el tratamiento y posterior seguimiento. Caquexia oncológica La expresión máxima de malnutrición es conocida como la caquexia tumoral o caquexia cancerosa, complejo síndrome multifactorial caracterizado por la continua pérdida de masa muscular esquelética (con o sin pérdida de masa grasa) que no puede ser revertida completamente por un soporte nutricional convencional y tiene como consecuencia el deterioro funcional progresivo(36). Se presenta en más del 70% de pacientes oncológicos en etapa avanzada y es responsable directa o indirectamente de la muerte de alrededor de un 20% de los pacientes con cáncer(37). La caquexia tumoral puede dividirse en tres etapas de relevancia clínica: pre-caquexia, caquexia y caquexia refractaria, cuyo detalle se desarrollará extensamente en capítulo II. Sarcopenia La sarcopenia es un desorden generalizado de la musculatura esquelética que se asocia a una mayor probabilidad de resultados adversos que incluye caídas, fracturas, discapacidad física y mortalidad (38,39). Los detalles para la evaluación de la sarcopenia se tratarán en el siguiente capítulo. Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 9 Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 10 CAPÍTULO II: MANEJO NUTRICIONAL EN NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES CON CÁNCER. a) Tamizaje Nutricional. El tamizaje de riesgo nutricional apunta a detectar el estado nutricional del individuo permitiendo el reconocimiento temprano y tratamiento necesario. Un tamizaje eficiente debe ser breve, económico, altamente sensible y específico. Para esto, el índice de masa corporal, la pérdida de peso y un control de ingesta de alimentos pueden ser obtenidos directamente o mediante instrumentos validados(40). Toda intervención nutricional se debe iniciar con una valoración nutricional apropiada e individualizada no sólo al momento del diagnóstico de cáncer, sino también a intervalos regulares durante la enfermedad(24). Las herramientas de detección deben evaluar la estabilidad del estado nutricional y el posible deterioro del mismo. En población pediátrica con cáncer, dichos instrumentos deben considerar(41): • Tipo de cáncer. • Etapas del tratamiento. • Síntomas clínicos relacionados con la nutrición que pueden ocurrir durante el tratamiento tanto para la persona hospitalizada como la ambulatoria. Un instrumento de tamizaje requiere ser conocido por el equipo de salud y su aplicación debiera tomar poco tiempo para ser completada para favorecer su implementación(41). A continuación se sugieren 2 instrumentos: “St. Jude Children’s Research Hospital Nutritional Screening System” y “Screening nutritional risk cancer patients (SCAN)”. St. Jude Children’s Research Hospital Nutritional Screening System (Anexo 1) Esta herramienta de tamizaje nutricional evalúa y considera los siguientes criterios: • Peso corporal ideal. • Pérdida de peso en 1 mes. • Albúmina sérica. • Efectos secundarios de la terapia/tratamiento actual del paciente. • Ingesta oral inferior al 50% de las necesidades durante 3 días. • Cambio en la curva de crecimiento (cualquier disminución de la curva con dos o más canales percentiles de crecimiento). • Diagnóstico de cáncer de alto riesgo nutricional. • Diagnóstico de cáncer de bajo riesgo nutricional De acuerdo al puntaje obtenido las categorías de riesgo son: 1. Bajo riesgo nutricional o riesgo de primer grado 2. Moderado riesgo nutricional o riesgo de segundo grado 3. Alto riesgo nutricional o riesgo de tercer grado. Screening nutritional risk cancer patients (SCAN). Herramienta de evaluación nutricional desarrollado únicamente para identificar de forma rápida y simple el riesgo de desarrollar desnutrición en población infantil con cáncer; de modo que no permite detectar riesgo de desarrollar obesidad durante el tratamiento de este problema de salud. Consta de 6 preguntas a las cuales se les asigna una puntuación de 1 a 2, en base a la evaluación clínica (Anexo 2), las cuales se mencionan a continuación. 1. ¿El paciente tiene un cáncer de alto riesgo? Esto debe basarse en los criterios del hospital e incluir a pacientes con protocolos de tratamiento de alto riesgo, lactantes y pacientes con comorbilidades. 2. ¿El paciente actualmente está bajo tratamiento intensivo? Los criterios para el tratamiento intensivo incluyen el primer bloque de quimioterapia, radioterapia, trasplante de médula ósea o próxima cirugía gastrointestinal. 3. ¿El paciente tiene algún síntoma relacionado con el tracto gastrointestinal? Esta pregunta incluye cualquier síntoma gastrointestinal desde la boca hasta el ano, tales como náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, disfagia, mucositis, íleo o enteritis por radiación. 4. ¿Ha tenido el paciente una ingesta oral deficiente durante la última semana? De acuerdo con el auto informe, el informe de los padres o el expediente del hospital, el paciente ha estado comiendo menos durante la última semana. 5. ¿El paciente ha perdido peso durante el último mes? Esta pregunta es de acuerdo con los últimos registros de peso que el paciente ha perdido durante el mes anterior. 6. ¿El paciente muestra signos de desnutrición? Esta pregunta se realiza si el paciente tiene signos físicos observables de desnutrición como: desgaste muscular visible, edema, edema podal bilateral, piel seca, delgada, brillante o arrugada, cabello delgado, escaso y fácil de extraer, o evidencia de deficiencias de micronutrientes. Estas herramientas son útiles no sólo para identificar tempranamente el riesgo nutricional en NNA en tratamiento oncológico hasta los 18 años que se encuentren en entornos hospitalarios o ambulatorios, sino también contribuyen a lograr un tratamiento más oportuno de la condición nutricional, lo que incide en mejores resultados clínicos(41). b) Evaluación Nutricional Todo NNA con enfermedad oncológica requiere precozmente una evaluación nutricional tanto al momento del diagnóstico como durante su evolución, que permita identificar los pacientes en riesgo (Tabla 3) y desarrollar un plan de intervención y soporte nutricional adecuado a sus requerimientos. TABLA 3. CRITERIOS DE RIESGO DE MALNUTRICIÓN(42) • Ingesta < 50% de lo habitual, 1 semana previa a hospitalización, o 5 días durante hospitalización. • Pérdida de peso entre el 5% al 10 % de su peso habitual, durante el mes previo a hospitalización o durante hospitalización. • Peso/talla o IMC < o = 2 desviaciones estándar en la evaluación nutricional. • Ayuno > 5 a 7 días en paciente eutrófico y > 3 días cuando hay compromiso nutricional previo. Fuente: Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 11 Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 12 Resulta fundamental conocer la historia nutricional detallada del paciente, con énfasis en cambios de peso, ingesta previa, signos carenciales y síndrome de realimentación que faciliten una evaluación nutricional integral que incluya: Anamnesis nutricional: • Comorbilidades. • Crecimiento pondo-estatural previo. • Cambios de peso recientes. • Tipo de alimentación habitual (horarios, cantidad, tolerancia, preferencias, entre otras). • Vía de alimentación. • Síntomas digestivos relevantes (diarrea, vómitos, dolor abdominal, entre otros). • Medicamentos que recibe actualmente (considerar potenciales interacciones fármaco nutriente o alteraciones metabólicas potenciales). Antropometría: • Peso • Talla • Perímetro braquial. • Índice de Masa Corporal (IMC) – Peso/Talla- Peso/Edad- Talla/Edad y Circunferencia de Cintura según corresponda de acuerdo a Norma MINSAL(43). En el Anexo 3 se incorpora una sugerencia de ficha nutricional para paciente oncológico pediátrico. Evaluación del Estado Nutricional De acuerdo al documento 2018 Patrones de Crecimiento para la evaluación nutricional de niños, niñas y adolescentes desde el nacimiento hasta los 19 años de edad publicado por el Ministerio de Salud, los criterios para establecer un diagnóstico nutricional integrado se detallan en la Tabla 4 TABLA 4. CRITERIOS DIAGNÓSTICOS DE ESTADO NUTRICIONAL EN POBLACIÓN INFANTO JUVENIL(43,44). Examen físico: Se requiere prestar atención a signos carenciales, nivel de deshidratación, edema, estado de las mucosas, entre otros. Exámenes de laboratorio: • Glicemia. • Función renal y hepática. • Proteína C Reactiva (PCR) • Evaluación del compartimiento proteico visceral: − Albúmina: considerar que tiene vida media de 14 a 20 días y es una proteína de fase aguda negativa, por lo que no es un buen indicador del estado nutricional previo. − Pre albúmina: tiene una vida media 1-2 días, utilizada habitualmente para evaluar la efectividad de una intervención nutricional. − Balance nitrogenado en pacientes seleccionados. Estimación de Requerimientos Energéticos. El gasto energético total (GET) en niños es el resultado de: “Gasto Energético Basal (GEB) + termogénesis de los alimentos + actividad física + crecimiento” El último criterio diferencia la nutrición del niño respecto a la del adulto haciéndolo especialmente vulnerable en épocas de crecimiento acelerado. El gasto energético basal (GEB) representa aproximadamente el 60% del Gasto Energético Total (GET) de un individuo. La determinación del GEB más aceptada se realiza a través de la técnica de calorimetría indirecta (CI) que constituye el gold standard para medir el gasto energético en reposo(45–49)hypometabolic (measured resting energy expenditure/estimated resting energy expenditure <90%. Sin embargo, dicha técnica no se encuentra disponible ampliamente para ser utilizada en los centros de salud, razón por la cual en la actualidad se utilizan ecuaciones predictivas (Tabla 5), cuya desventaja radica en una baja exactitud comparada con calorimetría indirecta que fluctúa entre un 40 y 75%. Esta limitación podría condicionar una sub o sobreestimación de las necesidades nutricionales en niños hospitalizados. En la tabla 5 se exponen las ecuaciones predictivas más utilizadas para el cálculo de gasto energético en niños, niñas y adolescentes. TABLA 5. ECUACIONES UTILIZADAS PARA EL CÁLCULO DE GASTO BASAL EN PEDIATRÍA. Nombre ecuación Hombre Mujer Organización Mundial de la Salud 0-3 años (60,7 * peso)-54 (61* peso)-51 3-10 años (22,7 * peso) + 495 (22,5 * peso) + 499 10-18 años (17,5 * peso) + 651 (12,2 * peso) + 746 Schofield (si solo peso disponible) 0-3 años 59,48 * peso - 30,33 58,29 * peso – 31,05 3-10 años 22,7 * peso + 505 20,3 * peso + 486 10-18 años 13,4 * peso + 693 17,7 * peso + 659 Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 13 Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 14 Schofield (si peso y talla disponibles) 0-3 años 0,167 * peso + 1517,4 * talla - 617,6 16,25 *peso +1023,2 * talla – 413,5 3-10 años 19,6 * peso + 130,3 * talla + 414,9 16,97 * peso + 161,8 * talla + 371,2 10-18 años 16,25 * peso + 137,2 * talla + 515,5 8,365 * peso + 465 * talla + 200 Peso en kilos y talla en metros Fuente: Organización Mundial de la Salud 2005 // Predicting basal metabolic rate, new standards and review of previous work, 1985 (50,51) Una subestimación del aporte nutricional podría inducir pérdida de masa muscular, mayor riesgo de infecciones, alteraciones en la cicatrización, mayor frecuencia de complicaciones, aumento de la estadía hospitalaria, morbilidad y mortalidad; en tanto que la sobrealimentación podría incrementar el riesgo de esteatosis hepática y colestasia, hiperglicemia, hipertrigliceridemia y uremia. Estimación Nutricional de Macro y Micronutrientes. La distribución de carbohidratos y lípidos en la población infantojuvenil con cáncer no difieren de las recomendaciones sugeridas para la población general. En relación a los requerimientos proteicos, se encuentran condicionados en gran medida por la situación clínica del paciente y aumentan en pacientes críticamente enfermos según lo que se observa en la tabla 6(52). TABLA 6. REQUERIMIENTOS PROTEICOS. Grupo etario 0-2 años 2-13 años 13-18 años Indicación 2-3 g/kg/día 1.5-2 g/kg/día 1.5 g/kg/día Fuente. ASPEN Clinical Guidelines: nutrition support of the critically ill child(52) Respecto a las recomendaciones de vitaminas y minerales en pacientes con enfermedad oncológica, sus valores resultan iguales a la población pediátrica general. Sin embargo, en ocasiones resulta importante considerar la necesidad de suplementación cuando existe déficit por alteraciones de la ingesta, metabolización o pérdidas aumentadas de nutrientes específicos. c) Soporte Nutricional Soporte nutricional enteral en pediatría La Nutrición Enteral (NE) es una técnica de soporte nutricional que consiste en administrar los nutrientes directamente en el tracto gastrointestinal a través de una sonda (nasogástrica, nasoyeyunal) u ostomías (gastrostomía, yeyunostomía), lo cual ofrece la posibilidad de aumentar o garantizar la ingesta de nutrientes en aquellos casos en que dicha ingesta es inadecuada(53).Constituye la vía de alimentación de elección cuando no es posible un adecuado aporte nutricional vía oral. En la población pediátrica y dado que se encuentran en etapa de crecimiento y maduración constante, la tolerancia al ayuno es menor fundamentalmente en niños más pequeños; razón por la cual se incrementa el riesgo de malnutrición por déficit y la necesidad de iniciar soporte nutricional enteral cuando la enfermedad se acompaña de una reducción significativa y sostenida de la ingesta alimentaria, considerando además el estado nutricional y condición clínica del paciente. Para la indicación de NE resulta necesario estimar el tiempo y vía de administración del soporte nutricional, para lo cual se deben considerar los siguientes criterios(54): • Cuando la NE sea de corto tiempo de duración (entre 4 y 6 semanas) se recomienda usar sonda nasogástrica. En tanto que, si la tolerancia gástrica disminuye o hay riesgo de aspiración, se sugiere instalar una sonda trans pilórica. • Ante la prolongación del soporte nutricional (más de 4 a 6 semanas), se prefiere un sistema de larga duración o gastrostomía. Una variante es la sonda de gastro-yeyunostomía o postpilórica, que permite a través de la gastrostomía establecer un acceso al intestino delgado (duodeno o yeyuno) (Cuadro 1). CUADRO 1. ELECCIÓN DE VÍA DE ACCESO EN NE POR SONDA. Adaptación de Braegger C. y Cordero B. et a.(54,55) La NE tiene como beneficio la preservación, ya sea total o parcial, de la función del tracto gastrointestinal y está indicada cuando no es posible utilizar la vía oral o ésta es insuficiente para cubrir los requerimientos del individuo y se cuenta con un tracto digestivo funcional. Las contraindicaciones de la NE son cuadros clínicos donde no es posible utilizar el tracto gastrointestinal ya sea por obstrucción, inflamación, sangramiento, entre otras (mucositis severa, pancolitis, hemorragia digestiva, obstrucción intestinal, etc). Modo de administración de la fórmula(56): El modo de administración de la fórmula dependerá de la vía de administración elegida. Cuando la sonda está localizada en el estómago, permite la utilización de un método fraccionado o continuo de administración de la fórmula; por el contrario, si la localización es transpilórica únicamente se debe utilizar la NE continua, para lo cual se sugiere la utilización de una bomba de infusión continua. La velocidad de administración de la NE depende de la edad, peso, situación clínica, enfermedad de base y, sobre todo, del funcionamiento del tracto gastrointestinal. Además, es importante tener en cuenta la osmolaridad de la fórmula. Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 15 Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 16 Complicaciones de la Nutrición Enteral: Es importante tener en cuenta que la NE no está exenta de potenciales complicaciones, las cuales se resumen en la tabla 7. TABLA 7. COMPLICACIONES DE LA NUTRICIÓN ENTERAL. Complicaciones relacionadas con la vía utilizada Sonda nasogástrica: • Obstrucción, malposición, desplazamiento. • Infecciones: rinitis, sinusitis. • Erosiones nasales (mal sistema de anclaje) Gastrostomía: • Colocación: hemoperitoneo, fístula gastrocólica. • Evolutivas: infección periostomía, obstrucción, desplazamiento, retirada accidental, granuloma periostomía Complicaciones relacionadas con la fórmula y su administración • Respiratorias: aspiración broncopulmonar. • Gastrointestinales: vómitos, diarrea, estreñimiento, reflujo gastroesofágico. Complicaciones metabólicas: dependen de la edad del paciente, de su situación clínica y de su enfermedad de base • Hiper o hipoglucemia. • Alteraciones electrolíticas (hipokalemia en síndrome de realimentación). Complicaciones psicosociales y de aprendizaje, dependen de la edad del niño • Rechazo a la alimentación oral, en general por mala adquisición o pérdida de reflejos de masticación y deglución. • Trastorno del lenguaje. • Trastorno de la propia imagen y alteración social. Fuente: R.A. Lama More; R. Galera Martínez. Pediatría Integral 2015(56) Soporte nutricional parenteral en pediatría La Nutrición Parenteral (NP) constituye un tipo de soporte nutricional indicado en población pediátrica cuando la vía digestiva no puede utilizarse o cuando la ingesta por vía enteral es insuficiente para cubrir los requerimientos calórico-proteicos(57) (Ver indicaciones Tabla 8 y contraindicaciones Tabla 9). TABLA 8. INDICACIONES DE LA NUTRICIÓN PARENTERAL. • Paciente eutrófico que requiere de ayuno por un período mayor a 5-7 días. • Paciente desnutrido que requiere de ayuno por un período mayor o igual a 3 días. • Paciente híper metabólico cuyos requerimientos no los cubre la vía enteral. • Paciente eutrófico con ingesta diaria < al 50% de sus requerimientos por 7 días o baja de peso > a 10% que no pueda tolerar la vía enteral. • Paciente con insuficiencia intestinal (intestino corto, etc.) Fuente: Manual of Pediatric Nutrition. 5ta ed. 2014. 196-248 p TABLA 9. CONTRAINDICACIONES DE LA NUTRICIÓN PARENTERAL. • Inestabilidad hemodinámica. • Terapia esperada de corta duración (menor a 3 días) Fuente: Manual of Pediatric Nutrition. 5ta ed. 2014. 196-248 p El inconveniente asociado a la NP tiene relación con un mayor riesgo de complicaciones metabólicas e infecciosas comparada con la NE, motivo por el cual requiere especial atención una adecuada prescripción y supervisión, la cual debe ser realizada por un equipo de profesionales expertos de forma individualizada y con control metabólico estricto. La prescripción de NP debe ser un proceso sistemático, individualizado y supervisado por un equipo de expertos, de modo que se minimicen los errores al máximo, para lo cual se requiere cumplir los siguientes pasos: 1. Definir si la vía de administración será central o periférica, lo cual resulta fundamental teniendo claros los objetivos nutricionales del paciente, puesto que esta elección depende de la osmolaridad de la solución administrada y la duración del aporte parenteral. En cuanto a la NP periférica, esta logra proporcionar aportes nutricionales limitados cercanos a los requerimientos nutricionales basales, aportados por soluciones con osmolaridades menores a 800 mOsm/L. Por tales consideraciones, su uso resulta más adecuada para personas en quienes se proyecta un corto periodo de ayuno. Por otra parte, la indicación de NP por vía central aplica para pacientes con elevados requerimientos nutricionales, en los cuales se anticipa un ayuno o insuficiencia digestiva prolongada. Permite administración de soluciones con osmolaridad mayor a 800 mOsm/L, y requiere un acceso venoso central exclusivo para su administración, donde resulta especialmente importante seleccionar el tipo de catéter venoso central dependiendo del tiempo previsto de tratamiento y de los accesos vasculares disponibles, puesto que los accesos venosos pueden presentar complicaciones, principalmente infecciosas o trombóticas. 2. Establecer los requerimientos hídricos del paciente y definir el volumen requerido para la NP dentro del aporte hídrico total. 3. Establecer los requerimientos energéticos asegurando un aporte equilibrado de cada nutriente para conseguir una adecuada retención nitrogenada y evitar alteraciones metabólicas. Para lograr esto se debe considerar distribuir el aporte de las calorías totales en forma de glucosa (60-75%), lípidos (25-40%) y proteínas (12-16%). Estos cálculos deben realizarse de forma individualizada con un ascenso gradual (Tablas 10 y 11)(58,59) y ajustarse según la edad, requerimientos y situación clínica. TABLA 10. RECOMENDACIÓN DE APORTES DE GLUCOSA. Edad Dosis inicial Aporte máximo Lactantes y < 2 años 5-7 mg/kg/min o 7 a 10 g/kg/día 11-12 mg/kg/min o 16 a 18 g/kg/día Mayor de 2 años 3-5 mg/kg/min o 4-7 g/kg/día 8-10 mg/kg/min o 10-12 g/kg/día Fuente: Koletzko B et al 2005 y Gomis Muñoz P et al 2007. Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 17 Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 18 TABLA 11. RECOMENDACIÓN APORTE DE PROTEÍNAS Y LÍPIDOS (G/KG/DÍA). Proteínas Edad Lípidos Inicio (g/ kg/día) Máximo (g/kg/día) Inicio (g/kg/día) Máximo (g/kg/día) RN pretérmino 1,5 4 0,5-1 3-4 Velocidad máxima de infusión = 0,13-0,17 g/kg/hora RN término 1,5 3 0,5-1 3-4 Velocidad máxima de infusión = 0,13-0,17 g/kg/hora < 3 años 1 2,5 0,5-1 2-3 Velocidad máxima de infusión = 0,08- 0,13 g/kg/hora 3-18 años 1 2 0,5-1 2-3 Velocidad máxima de infusión = 0,08- 0,13 g/kg/hora Fuente: Koletzko B et al 2005 y Gomis Muñoz P et al 2007. Las proteínas son el mayor componente estructural y funcional de las células, el objetivo del aporte proteico es mantener el balance nitrogenado y permitir un adecuado crecimiento, en cambio los hidratos de carbono y los lípidos son la principal fuente de energía de la NP. En caso de trombocitopenia (recuento plaquetas < 100.000) o hipertrigliceridemia, con valores de triglicéridos plasmáticos mayores a 250 mg/dL en lactantes y mayores a 400 mg/dL en niños mayores, se recomienda disminuir el aporte de lípidos, manteniendo un mínimo aporte de al menos 0,5 - 1 g/kg/d para evitar el déficit de ácidos grasos esenciales(58,59). Diariamente deben aportarse vitaminas hidrosolubles y liposolubles junto con oligoelementos en dosis de acuerdo al peso del paciente y tipo de vitaminas u oligoelementos disponibles en cada centro. a. En relación a los electrolitos, es necesario considerar el aporte de ellos por otras infusiones y si existen pérdidas adicionales (digestivas, ostomías, etc.) y ajustar los aportes según edad y condición clínica. La NP no debe utilizarse para la corrección de trastornos hidroelectrolíticos. Ante cualquier duda de compatibilidad de la mezcla por el contenido de electrolitos (sobre todo de calcio y fósforo), se debe consultar al químico-farmacéutico de la institución. b. Durante los primeros 3 a 4 días, en la fase de aumento gradual de macronutrientes, es necesario el control de exámenes de laboratorio en forma seriada incluyendo glicemia y/o glucosuria cada 6-8 horas y, en forma diaria, gases venosos, electrolitos plasmáticos y perfil bioquímico. Una vez en fase estable de aportes parenterales debe mantenerse el control seriado con una frecuencia de glicemia y/o glucosuria cada 12 horas y, en forma semanal, hemograma, gases venosos, electrolitos plasmáticos, perfil bioquímico y triglicéridos para realizar los ajustes pertinentes de acuerdo a la evolución. A continuación, se describen algunas consideraciones de vital importancia en la administración de la NP: • El procedimiento de preparación, dispensación y administración debe realizarse con técnica aséptica. • Es indispensable usar bomba de infusión para el estricto control del volumen y la velocidad de infusión. • Previo a administrar la NP debe comprobarse el funcionamiento de la vía venosa y verificar el tipo de NP a administrar (periférica o central). • Vía venosa exclusiva solo para la administración de la NP. • Verificar nombre del paciente y día de administración versus el etiquetado de la NP. • No administrar la NP por más de 24 horas, descartar el remanente. • No exponer a fuentes de calor ni luz solar directa. • No desconectar y reconectar. • Registrar hora de inicio y término. • El manejo del catéter venoso central deberá realizarse de acuerdo protocolo institucional. El equipo de soporte nutricional debe evaluar continuamente la posibilidad de iniciar nutrición enteral apenas sea posible y su avance gradual según tolerancia, mientras que simultáneamente se ajusta la dosis de NP, para en forma combinada, alcanzar el objetivo calórico y proteico(45,52,58,59). CAPÍTULO III: MANEJO Y RECOMENDACIONES ALIMENTARIAS DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES CON CÁNCER Mitos de la alimentación de la persona con cáncer. Diversas tendencias y recomendaciones alimentarias circulan continuamente en medios de comunicación masiva, alertando acerca del consumo de ciertos alimentos y el riesgo de desarrollo de cáncer; y, por otra parte, adjudicando propiedades terapéuticas o sanadoras a algunos alimentos y/o infusiones, lo que puede condicionar restricciones alimentarias innecesarias y aumentar el costo de alimentación de los pacientes y sus familias. Este apartado incorpora una síntesis bibliográfica de diversas publicaciones basadas en evidencia que analizan el rol de la dieta neutropénica, dieta libre de gluten, dieta cetogénica, dieta alcalina y la exclusión del consumo de lácteos entre otras, como tratamiento para el cáncer; de modo que con ello se desmitifiquen algunas consideraciones erróneas que se han instalado en la población a cerca del consumo de algunos alimentos. Sin embargo, es preciso enfatizar que la indicación dieto terapéutica y el soporte nutricional son actividades que deben ser individualizadas y realizadas por profesionales expertos en Alimentación y Nutrición, de modo que se evite la exclusión innecesaria de alimentos que afecten o deterioren aún más el estado nutricional de la persona. Dieta Neutropénica. Las dietas neutropénicas son comúnmente indicadas a las personas con cáncer por muchas instituciones de salud, pese a que su utilidad no ha sido probada ni recomendada de acuerdo con la evidencia científica. El sustento que justifica este tipo de prácticas alimentarias tiene relación con la supuesta protección que ofrece la eliminación de los microorganismos nocivos de los alimentos mediante su cocción, lo cual evitaría infecciones por neutropenia generadas por la administración de la quimioterapia. Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 19 Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 20 Sin embargo, la U.S. Food and Drug Administration (FDA) no recomienda la dieta neutropénica puesto que su utilidad para disminuir las tasas de infección por translocación bacteriana en neutropénicos carece de evidencia. En el año 2019 se publicó un meta-análisis con más de 1.100 pacientes que concluyó que no existen diferencias significativas entre dieta normal y dieta neutropénica en mortalidad, bacteremia o infecciones mayores(39). Las recomendaciones se centran en promover y aplicar protocolos de elaboración segura de alimentos(60). Las recomendaciones alimentarias en esta materia no solo deben considerar el nivel educacional, cultural y adherencia de la persona con cáncer y su familia, sino también la extensión del tiempo de estas indicaciones, el cual debe ser concordante con el diagnóstico y tratamiento de modo que se eviten restricciones innecesarias y prolongadas(61). Dieta libre de gluten La dieta libre de gluten suele ser indicada a personas con cáncer no celiacas por diversas instituciones y profesionales de la salud, pese a que su utilidad no ha sido probada ni recomendada de acuerdo con la evidencia científica disponible. Por lo tanto, no existiendo evidencia científica suficiente que respalde la indicación de una dieta libre de gluten para el tratamiento nutricional del paciente no celiaco oncológico, este documento no avala la exclusión del gluten en la dietoterapia de las personas con cáncer. Sin embargo, es importante destacar que actualmente existe evidencia que pacientes con diagnóstico de enfermedad celiaca, si presentan mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer (linfoma)(62). Dieta cetogénica La dieta cetogénica consiste en una alimentación alta en grasas, baja en carbohidratos y normal en proteínas cuyo uso se inicia en la década de 1920 para el tratamiento de la epilepsia refractaria. Diversos autores especulan sobre la posibilidad de evaluar su utilización como una nueva herramienta para el tratamiento del cáncer(63,64)the question remains which conclusions can be drawn from the available human data thus far concerning the safety and efficacy of KDs for cancer patients. A realist review utilizing a matrix analytical approach was conducted according to the RAMESES publication standards. All available human studies were systematically analyzed and supplemented with results from animal studies. Evidence and confirmation were treated as separate concepts. In total, 29 animal and 24 human studies were included in the analysis. The majority of animal studies (72%. Actualmente la evidencia en estudios preclínicos con modelos animales presenta efectos antitumorales prometedores(65). Sin embargo, en estudios clínicos los resultados son controversiales y se reportan efectos adversos como baja de peso constante, fatiga, constipación temporal y episodios de alteraciones cognitivas(66). Por lo tanto, no existiendo evidencia científica suficiente que respalde la indicación de una dieta cetogénica en el tratamiento nutricional del paciente oncológico, este documento no avala el uso rutinario de este patrón alimentario como parte de la dietoterapia de las personas con cáncer. Dieta alcalina Esta dieta se sustenta en el supuesto que los componentes minerales presentes en los alimentos determinan que el organismo se acidifique, alcalinice o tenga una condición neutral; sugiriendo que una condición alcalina evitaría ciertas enfermedades tales como el cáncer, osteoporosis y cardiovasculares que se desarrollan en ambientes ácidos. Sin embargo, no existe evidencia científica que avale esta asociación(67). Por lo tanto, no existiendo evidencia científica suficiente que respalde la indicación de una dieta alcalina en el tratamiento nutricional del paciente oncológico, este documento no avala su recomendación como parte de la dietoterapia de las personas con cáncer. Ingesta de lácteos y cáncer En los últimos años han aumentado el número de recomendaciones o alertas respecto a la asociación entre el consumo de lácteos y ciertos tipos de cáncer. Esta situación ha facilitado una confusión comprensible entre las personas, que lejos de mejorar su alimentación con restricciones innecesarias, perjudican su condición de salud a mediano y largo plazo. Los lácteos son alimentos aportadores de proteínas y calcio, nutrientes importantes en los pacientes oncológicos y su consumo presenta buena tolerancia (especialmente en sus variedades sin lactosa). Particularmente en la población infantil, el consumo de lácteos resulta fundamental para un adecuado crecimiento y desarrollo. Los lácteos constituyen una excelente fuente de macro y micronutrientes de importancia nutricional. Tal es el caso del calcio, mineral que representa un nutriente crítico durante toda la etapa infantojuvenil. Por lo mismo, resulta necesario señalar que no existe evidencia científica que muestre asociación entre el consumo de lácteos y algún tipo de cáncer en esta etapa de la vida. En una reciente visión global de revisiones que incluyó 42 meta-análisis y revisiones sistemáticas, se encontró que el consumo de lácteos podría disminuir el riesgo de cáncer colorrectal, gástrico y esofágico. Pero podría incrementar el riesgo de cánceres hormono-dependientes como próstata, ovario y endometrio. Sin embargo, al revisar la calidad de los estudios, se encontró que el 93% de ellos era de baja y moderada calidad(68). Los resultados disímiles encontrados entre lácteos y riesgo de cáncer llevan a que su recomendación no debe ser restringida en población general y debe estar de acuerdo a las Guías Alimentarias nacionales vigentes. Otras consideraciones alimentarias Acrilamida La acrilamida es un compuesto que se utiliza en a nivel industrial en la manufactura de polímeros y en otros procesos industriales como tratamiento de suelos o agua. En el año 1994 fue clasificado por la International Agency for Research on Cancer (IARC) como carcinogénico 2A, probablemente carcinogénico para humanos, esto porque existe evidencia importante de carcinogenicidad en animales pero evidencia limitada en humanos(69). La exposición más importante de acrilamida está descrita a nivel ocupacional, es decir, personas que trabajan en industrias que utilizan acrilamida. Pero además, la acrilamida se encuentra presente en algunos alimentos ya que se produce especialmente en alimentos con alto contenido de almidón, que han sido sometidos a altas temperaturas tales como papas fritas, pan, cereales para el desayuno, galletas, pasteles y café (como resultado de los granos tostados). La exposición a acrilamida alimentaria es muy difícil de pesquisar porque existe una alta variabilidad en los distintos alimentos debido a las diferencias en métodos de cocción, composición nutricional y además variabilidad en absorción individual(70). De acuerdo a lo anterior, es que el Tercer Reporte del año 2018 del World Cancer Research Fund (WCRF) realizó una revisión de estudios en personas, no encontrando vínculo directo entre la acrilamida en los alimentos y el cáncer en seres humanos(5). Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 21 Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 22 Aditivos alimentarios. Los aditivos alimentarios son ingredientes que se agregan a los alimentos con el objetivo de aumentar el color, mejorar los sabores o mantener su duración por más tiempo. Todos los aditivos, incluidos los edulcorantes artificiales, se evalúan por su seguridad antes de ser utilizados en los alimentos. La FDA y la JECFA (comité mixto de la FAO/OMS de expertos en aditivos alimentarios) evalúan todos los aditivos en forma previa a su utilización en humanos mediante una serie de procedimientos que pueden durar años. En este sentido, los únicos aditivos para los cuales la evidencia ha demostrado un vínculo con el cáncer son los nitritos y nitratos, comúnmente usados como conservantes en las carnes procesadas (fermentadas, deshidratadas, marinadas y curadas). Es así que el consumo de carnes procesadas está fuertemente asociado con un mayor riesgo de cáncer colorrectal y de estómago(71,72). Actualmente no hay otra evidencia sólida que vincule a otros aditivos alimentarios con un aumento del riesgo de cáncer. Alimentos genéticamente modificados. Los alimentos genéticamente modificados proceden de organismos genéticamente modificados (OGM). Se definen como organismos (plantas, animales, microorganismos) en que el material genético (ADN) se ha modificado intencionadamente por la acción de la ingeniería genética y no ocurre por apareamiento y/o recombinación natural. En la actualidad, no hay pruebas suficientes que permitan concluir que el consumo de alimentos genéticamente modificados tenga alguna relación con cáncer(73). Recomendaciones alimentarias para niños, niñas y adolescentes con cáncer. La alimentación de una persona con cáncer no sólo debe prestar atención a la calidad, inocuidad y correcta manipulación de las preparaciones destinadas al consumo directo, sino que también requiere considerar la calidad de las materias primas, insumos y equipamiento que serán utilizados para este fin. Por esta razón, la inocuidad alimentaria debe ser extensiva a toda la cadena productiva de alimentos, incluyendo la selección de proveedores, transporte, almacenamiento, manipulación, preparación, conservación y distribución de las materias primas, considerando en el ambiente hospitalario, las recomendaciones y normativas vigentes sobre inocuidad alimentaria y procesos de producción en centrales de alimentación. Además, es fundamental la educación a la familia y cuidadores de pacientes pediátricos en temas de seguridad alimentaria, manipulación y preparación de alimentos en el domicilio. Las recomendaciones para la red de apoyo, familiares y cuidadores son variadas y se debe procurar utilizar un lenguaje y comunicación adecuada para favorecer la adherencia a las indicaciones. Se dejan a continuación las recomendaciones en las distintas áreas(74): a) Compra de alimentos • Prefiera alimentos de marcas conocidas. • Compre en supermercados grandes, donde hay especialistas que controlan la temperatura, vencimiento y calidad de los alimentos. • No consuma productos vencidos. • Fíjese que el envase de alimento no se encuentre abollado, deteriorado u oxidado. Debe estar bien sellado, idealmente al vacío. • Los alimentos refrigerados deben estar fríos al tacto. Verifique que la temperatura del refrigerador sea de 5º C o menos. • Los alimentos congelados deben estar duros al tacto. Elija los que estén en la parte inferior de la congeladora. La temperatura del congelador debe ser de -18º C a -35º C. • Nunca adquiera un producto congelado que se encuentre blando, con cristales o que esté perdiendo agua. • Los alimentos congelados y refrigerados deben ser recogidos al finalizar la compra para evitar que se descongelen y su traslado debe ser en el menor tiempo posible, idealmente con envases mantenedores de temperatura. • Elimine los huevos con cáscaras agrietadas. • No compre alimentos que luzcan o huelan extraño. • Es de alto riesgo de contaminación el consumo de alimentos callejeros y de elaboración artesanal como el queso de campo, sándwich, fiambres o embutidos, productos de pastelería y mermelada casera, por lo que no se recomienda su consumo. • Escoja productos pasteurizados individuales, como leches y jugos tetra pack, ya que estos envases aseguran tiempos de duración prolongados. • Evite consumir alimentos con fechas de vencimiento de corta duración (como postres, leches y jugos) y envasados en bolsas plásticas. b) Almacenamiento de los alimentos • Los alimentos deben ser almacenados y conservados de acuerdo a su naturaleza en lugares frescos y secos, refrigerados o congelados. • Los alimentos lácteos, cárnicos, pescados, algunas hortalizas, huevos y derivados deben refrigerarse a menos de 5º C, en tanto que aquellos congelados a una temperatura menor de -18ºC. • Los alimentos frescos deben disponerse ordenadamente en el refrigerador, rotulados y dispuestos en envases separados y tapados (ejemplo carnes, quesos frescos, etc), de modo que se evite la contaminación cruzada. • Los huevos deben mantenerse en un lugar refrigerado por un período de almacenaje no superior a 30 días(75,76). Antes de su consumo deben ser adecuadamente lavados con agua. • La descongelación de productos como carne, pescado o aves debe realizarse idealmente en el refrigerador o microondas en un plato para recoger el líquido, evitando la exposición de estos productos a temperatura ambiente en forma prolongada. • En cuanto a los alimentos con menor humedad (abarrotes, leguminosas, aceites, enlatados etc), deben almacenarse en lugares frescos y secos alejados de focos de humedad y/o presencia de vectores. El orden de su disposición dependerá de la fecha de vencimiento, procurando que sean consumidos primero aquellos con fecha de caducidad más próxima. c) Higiene para la manipulación de alimentos. Una correcta manipulación de los alimentos a nivel domiciliario requiere responsabilidad, puesto que la persona que realiza esta tarea debe incorporar a su práctica culinaria ciertas medidas mínimas de higiene personal relacionadas con: • Uso de cabello limpio y tomado • Uñas cortas y limpias Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 23 Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 24 • Correcto lavado de manos • Ropa de trabajo limpia • Piel sin heridas • Uso mínimo de adornos que puedan generar contaminación mecánica (aros, anillos, esmalte, etc) • Buenas prácticas de manipulación (no toser, no escupir, no hablar) y salud adecuada (uso de mascarillas en caso de resfrío). Posterior a ello, es preciso limpiar e higienizar áreas, mobiliarios y equipamiento donde se realizarán las operaciones preliminares. Paralelamente, debe realizarse un acucioso lavado y desinfección de las materias primas e implementos de cocina tales como cuchillos, tablas de picar (idealmente individualizadas de acuerdo con la naturaleza del alimento: frutas, verduras, cárneos, pescados, etc), ollas, etc. Se sugiere no utilizar utensilios de cocina de madera por el riesgo de contaminación. Los alimentos deben mantenerse el menos tiempo posible expuesto a temperatura ambiente o vectores (moscas, insectos u otros), humedad, luz y otros factores que pueden alterar su inocuidad; procurando que su cocción, si procede, sea oportuna y logre temperaturas superiores a 100°C para garantizar la reducción significativa de la carga microbiológica. Sin embargo, aquellos alimentos frescos que pueden tener una carga microbiológica mayor como consecuencia de su cosecha o distribución tales como frutas, verduras o huevos, deben lavarse y desinfectarse en una solución de 1 cucharadita de cloro en 3 litros de agua, sumergir por al menos 2 minutos, pero no más de 5 minutos y luego enjuagar con abundante agua antes de consumirse(77). d) Consideraciones para el consumo de alimentos fuera del hogar Toda vez que no sea posible consumir alimentos en el domicilio, es preciso preferir lugares establecidos y autorizados por la Autoridad Sanitaria, que se encuentren debidamente cocidos y recientemente preparados, pero no se recomienda comer fuera del hogar. La educación respecto a la correcta manipulación de los alimentos y los mecanismos que garanticen inocuidad alimentaria resultan imperativos para evitar enfermedades transmitidas por los alimentos en la población, y particularmente en las personas con cáncer. En la Tabla 3 se diferencian algunos tipos de alimentos en base a su potencial carga microbiológica, situación que permite recomendar algunos por sobre otros. En el 2019 fue publicado por la comisión nacional de nutrición PINDA, una guía de manejo nutricional para el paciente oncológico pediátrico, que constituye un material complementario para la educación a los padres y cuidadores de niños con patología oncológica(3). TABLA 1. RECOMENDACIONES ALIMENTARIAS GENERALES: ALIMENTOS RECOMENDADOS Alimentos recomendados Leches pasteurizadas en envases tetrapack o polvo sin probióticos. Quesos pasteurizados sólo fundidos en el horno a más de 180º grados. Yogurt batido pasteurizado, bajos en azúcar y sin probióticos. Huevos cocidos (sean presentados como huevos duros o revueltos). Merengue cocido al horno. Carnes de vacuno, conejo, caballo, pollo, pavo, pescados y mariscos bien cocidos. Jamón pechuga de pavo o pollo cocido desgrasado al vacío, no ahumados. Panes envasados con bajo contenido de grasa. Verduras compradas en locales autorizados. Frutas crudas que pueda lavar y pelar (naranja, pera, piña, plátano, melón, palta, manzana, durazno, pepino). Frutas cocidas o en conserva Frutos secos envasados en lata. Legumbres cocidas según tolerancia en guisos y ensaladas Agua cocida, embotellada individualmente o jugos e hidrataciones tetrapack. Hielo con agua cocida en casa o purificada. Fuente: Elaboración propia TABLA 2. RECOMENDACIONES ALIMENTARIAS GENERALES: ALIMENTOS NO RECOMENDADOS Alimentos NO recomendados Leches crudas de origen animal. Derivados lácteos como quesos añejados (roquefort, camembert, queso de cabra o de campo) sin pasteurizar. Yogurt de pajaritos (kéfir) con cepas de probióticos, shot de probióticos Huevos crudos o incompletamente cocidos (huevos a la copa, merengue suizo, merengue crudo) Carnes semi cocidas (tipo roast beef) o crudas, ceviches, sushi. Carnes y pescados ahumados. Productos de fiambrería altos en contenido graso: jamón crudo, salame, chorizo, patés, arrollados Panes y cereales que contengan hongos visibles. Verduras fermentadas y escabechadas (pepinillo, zanahoria, cebollas etc). Frutos secos a granel Agua cruda, bebidas azucaradas, té ahumado, agua de pozo o de cualquier fuente natural como ríos, riachuelos o manantiales. Hielo comercial o de máquinas. Miel de abeja cruda. Fuente: Elaboración propia Recordar que estas son recomendaciones generales. La entrega de consejería individual por parte del profesional nutricionista es fundamental para adaptar estas indicaciones a la tolerancia, condición clínica, tratamiento y recursos disponibles del paciente Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 25 ALGORITMO DE EVALUACIÓN NUTRICIONAL EN PACIENTE HOSPITALIZADO. Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 26 ANEXOS Anexo 1: Herramienta de Tamizaje Nutricional Hospital St. Jude. Sistema de Tamizaje Nutricional: Hospital de Niños St. Jude NOMBRE: EDAD: FECHA: I.- Factores de riesgo y puntaje asignado: Puntaje de riesgo PESO CORPORAL IDEAL a. > 90% 0 b. 81-90% 2 c. ≤ 80% 3 PÉRDIDA DE PESO EN 1 MES a. < 5% 0 b. 5-10% en niños o 1% en lactantes 2 c. > 10% 3 ALBÚMINA SÉRICA (G/DL) (INDICADOR DE RESERVA PROTEICA VISCERAL) a. > 3,5 g/dL 0 b. 3,2-3,5 g/dL 1 c. < 3,2 g/dL 2 EFECTOS SECUNDARIOS DE LA TERAPIA/TRATAMIENTO a. Cirugía que involucre el tracto gastrointestinal (GI). 2 b. Terapia con radiación en el tracto GI o sistema nervioso central (SNC). 2 c. Trasplante de médula espinal 2 d. Problemas GI incluyendo, pero no limitado a, tiflitis, íleo, mucositis (≥ grado 3 basado en criterio del Instituto nacional del cáncer 2 e. 2 Enteritis por radiación y/o síndrome de dumping INGESTA ORAL INFERIOR AL 50% DE LAS NECESIDADES EVALUADAS, DURANTE 3 DÍAS 2 CAMBIO EN LA CURVA DE CRECIMIENTO: CUALQUIER DISMINUCIÓN EN LA CURVA POR 2 O MÁS CANALES PERCENTILES DE CRECIMIENTO (P/E – P/T- T/E) 2 DIAGNÓSTICO DE CÁNCER DE ALTO RIESGO NUTRICIONAL a. Tumor de Wilms (estadio 3 y 4 con histología desfavorable y recaída) 1 b. Neuroblastoma (estadio 3 y 4) 1 c. Metástasis de Tumores solidos 1 d. Linfoma No Hodgkin (estadio 3 y 4 y/o recaída) 1 e. 1 Leucemia Mieloide aguda y Leucemia mieloide crónica (primer diagnóstico o recaída) Puntaje asignado Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 27 Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 28 f. Leucemia Linfoide aguda con mal pronóstico (categorizada de alto riesgo o recaída) 1 g. Meduloblastoma y otros tumores cerebrales 1 DIAGNÓSTICO DE CÁNCER DE BAJO RIESGO NUTRICIONAL a. Leucemia linfoblástica aguda de buen pronóstico 0 b. Tumores sólidos no metastásicos 0 c. Enfermedades avanzadas en remisión durante el tratamiento de mantenimiento 0 II.- Categorías de Riesgo según puntaje obtenido BAJO RIESGO NUTRICIONAL O RIESGO DE PRIMER GRADO 0-1 MODERADO RIESGO NUTRICIONAL O RIESGO DE SEGUNDO GRADO 2-3 ALTO RIESGO NUTRICIONAL O RIESGO DE TERCER GRADO 3O+ *Fuente: adaptado con el permiso del departamento de nutrición clínica, hospital de investigación de St. Jude, Memphis Anexo 2. Tamizaje Nutricional SCAN. Sistema de Tamizaje Nutricional: SCAN NOMBRE: EDAD: FECHA: I.- Factores de riesgo y puntaje asignado Puntaje de riesgo ¿El paciente tiene un cáncer de alto riesgo? 1 ¿El paciente actualmente está bajo tratamiento intensivo? 1 ¿El paciente tiene algún síntoma relacionado con el tracto gastrointestinal? 2 ¿Ha tenido el paciente una ingesta oral deficiente durante la última semana? 2 ¿El paciente ha perdido peso durante el último mes? 2 ¿El paciente muestra signos de desnutrición? 2 TOTAL 2 Puntaje asignado Riesgo según puntaje obtenido Alto Riesgo Nutricional 3o+ *Fuente: Traducida y adaptada del estudio: Alexia J. Murphy, Melinda White, Karina Viani, Terezie T. Mosby “Evaluation of the nutrition screening tool for childhood cancer (SCAN)” journal homepage: http://www.elsevier.com/locate/clnu Anexo 3: sugerencia de ficha clínica nutricional EVALUACIÓN NUTRICIONAL DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES CON CÁNCER 1. ANTECEDENTES Nombre Edad Rut Diagnóstico Fecha de Nacimiento Antecedentes Mórbidos 2. ANTROPOMETRÍA Peso: kg P/E: PT: Talla: cm T/E: IMC: kg/mt2 IMC/E: p AGB: = p CC: AMB: = p Peso ideal CB = p 3. DIAGNÓSTICO NUTRICIONAL INTEGRADO 4. REQUERIMIENTO NUTRICIONAL Energía: Kcal/día Carbohidratos % 0 Kcal 0 g/día Proteínas % 0 Kcal 0 g/día Lípidos % 0 Kcal 0 g/día 5. SOPORTE NUTRICIONAL ACTUAL 6. META NUTRICIONAL 7. ADECUACIÓN META NUTRICIONAL Energía: Kcal/día % Carbohidratos % % 0 Kcal g/día proteínas % % 0 Kcal g/día Lípidos % % 0 Kcal g/día 8. OBSERVACIONES Y SUGERENCIAS Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 29 Orientación Técnica para el Manejo Nutricional en Cáncer Infantoadolescente 30 BIBLIOGRAFÍA 1. Ministerio de Salud. Marco general del Plan Nacional de Cancer 2022-2027 [Internet]. 2022 [citado 13 de diciembre de 2022]. Disponible en: https://leydelcancer.minsal.cl/documentos/Marco-general-del-PlanNacional-de-Cancer-2022-2027.pdf 2. 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