LA DEFORESTACIÓN
En un lejano hermoso lugar sale un hombre apresurado, llevando
consigo su herramienta. Al pasar los minutos se ve que sigue
caminando con paso audaz, parece que se dirige al bosque.
¡Oh! Bienvenido – Se escucha decir de en medio de los árboles;
que al instante salió una persona joven. Ya ambas personas ahora
se introdujeron al interno del bosque.
Luego de un rato se escuchan sonidos fuertes como si se cayeran
los árboles; cuando en ello se percata un niño que pasaba por ese
lugar, ve a las personas talando los árboles, se acerca y observa
tristemente como iban talando uno por uno.
Esperad - dice el niño - ¿Con que derecho hacéis todo esto?, ¿No
sabéis que mantener los arboles en buen estado, nos proporciona
energía, y protege de los rayos ultravioleta solares? Es una tristeza
contemplar, como personas racionales destruyan el habitad de
los animales y causen una deforestación; es momento señores
detener todo esto, pues al no hacerlo estamos destruyendo
nuestro ambiente y el de los animales. Pongamos la mano al
pecho y proponernos no seguir con esto al contrario empezar a
difundir bienestar para nuestra naturaleza y ecosistema.
No solo es lamentable la tala de árboles, también lo es, la quema
de basuras, la contaminación del rio con residuos tóxicos entre
otros.
Después de terminar la plática, el niño salió de aquel lugar con el
rostro enternecido y cabizbajo.
Aquel niño tiene razón – dijo el hombre – no es correcto hacer
esto, salgamos de aquí joven y contemos la experiencia
presenciada de este día, incluso hagamos charlas y llamemos
aquel niño para que al igual que a nosotros, también pueda
informarles a las personas vecinas; así todos unidos trataremos
de mejorar a cuidar nuestro medio ambiente.
Al instante salieron y fueron directo a la plaza general para
realizar con sus planes provistos y dar a conocer acerca de la
deforestación.
Antes de iniciar la charla subió el niño, al estrado y empezó su
discurso: Hola mi nombre es José María Arguedas…