"¿Y si no tienes razón? La trampa de creer que lo que creemos es verdad"
“Lo peor de tener una idea equivocada… es no saber que lo es.”
“¿Alguna vez has estado 100% seguro de algo… y luego descubriste que estabas
equivocado?”.
Cuando me respondo esta pregunta siempre tengo la misma respuesta, SÍ y las mismas
veces he tenido que regresar con la cola entre las patas a disculparme.
Una ocasión platicaba yo con una persona acerca de una jugada de beisbol en el infield fly,
yo estaba seguro que tenía la razón y defendí a capa y espada mi postura, posteriormente
consultando con amigos con mayor conocimiento acerca de dicha jugada, me di cuenta de
mi error y regresé con mi amigo y reconocí mi error y como había sido frente a otros
conocidos lo hice frente a ellos.
Me di cuenta que el cerebro es astuto y nos engaña con facilidad.
El busca certeza y coherencia, no necesariamente la verdad. Le gusta escuchar solo lo que
esté de acuerdo a sus creencias. Hacemos un sesgo de confirmación, tendemos a buscar
solo la información que confirme lo que ya creemos. Por eso cuando no estamos de acuerdo
con alguien, ante la falta de argumentos tendemos a descalificarlo y a agredirlo, para tratar
de ganar terreno y ventaja.
Tengo un video de un grupo de personas que se están pasando el balón, y hay una pregunta
previa a que empiecen a pasarse el balón. La pregunta es ¿cuántos pases de balón hacen las
personas?
Y entonces el cerebro se concentra en descubrir el número de pases y pierde concentración
en observar el video. Y hay una segunda pregunta ¿vio el oso bailando? Y vuelven a correr
el video y efectivamente hay un oso bailando que no observamos, porque nuestro cerebro
solo busco lo que quiso ver y se olvidó del escenario completo.
Nosotros percibimos el mundo a través de nuestros 5 sentidos; olfato, vista, gusto, oído, y
tacto. Y a partir de ahí interpretamos
cada circunstancia de nuestra vida,
pero esas interpretaciones las
hacemos con los modelos mentales
(creencias y paradigmas) que a lo
largo de nuestra vida hemos ido
aprendiendo. Con esos modelos
mentales interpretamos con 4 filtros
principales:
Eliminación,
construcción,
distorsión
y
generalización. Es decir, cuando vemos, escuchamos, o sentimos algo que no nos gusta
entonces le eliminamos, le construimos, distorsionamos generalizamos, para que se parezca
más a lo que queremos que se ajuste para nosotros. Hacemos una fotografía a nuestro
gusto, pero esa fotografía no es la realidad. Es nuestra realidad, pero no es la verdad. Lo que
construimos fue un mapa, pero no es el territorio. Nuestras ideas, son mapas no el territorio
real. Esta es la razón por la que hay tantas discrepancias en la política, la religión, en la
economía, en los deportes; porque cada quien tare su propio mapa.
Me atrevo a decir que a veces ni siquiera son mapas personales sino de terceros que dictan
lo que creen que debe ser y de esa manera nos alineamos a lo que figuras importantes nos
dicen.
Por eso hay tantos partidos, por eso hay tantas religiones, por eso hay tantas ideologías.
Cuando no somos capaces de cuestionar, de ser escépticos a lo que otros nos dicen y aún a
nuestras propias formas de ver las cosas, caemos en el imperdonable error que dice nuestro
amigo Eduardo de la Peña “No saber que no sabemos” o “saber que no sabemos” y aún así
defender nuestra ignorancia, lo que resulta un pecado peor.
De paso eso nos lleva a conflictos personales y sociales, fanatismo, intolerancia, errores en
el liderazgo y bloqueo del crecimiento personal.
La única forma de superar la trampa de creer que lo que creemos es la verdad; es:
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Practicar la humildad intelectual; aceptar que puedo estar equivocado.
Somos aprendices eternos; siempre habrá alguien a quien enseñar, siempre habrá
alguien de quien aprender y siempre habrá alguien que esté a la par que nosotros.
Necesitamos aprender a escuchar con la intención de entender, no de responder,
cuando eso ocurre ya no hay posibilidad de dialogo o conversación, porque antes de
que el otro termine ya elaboramos la respuesta.
Rodearnos de personas divergentes que nos aporten otros puntos de vista, que nos
construyan, que nos ayuden a crecer.
Cierro con esta poderosa frase: “Lo que creo no es la verdad. Es solo mi versión de la
verdad… y siempre puede cambiar.”