See discussions, stats, and author profiles for this publication at: https://www.researchgate.net/publication/306119419 UNA VISION SOBRE EL MANEJO FORESTAL EN LA GUAYANA VENEZOLANA (ESTADO BOLIVAR) Technical Report · August 1994 DOI: 10.13140/RG.2.2.10615.62889 CITATIONS READS 5 2,382 3 authors, including: Lionel Hernández Elio Sanoja Universidad Nacional Experimental de Guayana Universidad Nacional Experimental de Guayana 98 PUBLICATIONS 4,042 CITATIONS 25 PUBLICATIONS 261 CITATIONS SEE PROFILE All content following this page was uploaded by Lionel Hernández on 16 August 2016. The user has requested enhancement of the downloaded file. SEE PROFILE UNA VISION SOBRE EL MANEJO FORESTAL EN LA GUAYANA VENEZOLANA (ESTADO BOLIVAR) Ing. For. Dr. LIONEL HERNANDEZ* (COORDINADOR), Ing. For. ALBERTO PARRA** Y Dr. ELIO SANOJA.*** *Doctor en Ciencias Forestales de la Universidad de Goettingen (Alemania),*Postgrado en Gerencia Operaciones y Producción de la UNEG, ***Doctor en Botánica de la Universidad de Montpellier (Francia). Informe preparado a solicitud del Consejo Regional de Gobierno Ambiente, Minería y Ordenación del Territorio del Estado Bolívar.Papel de trabajo sujeto a revisiòn. Puerto Ordaz 22-08-1994. Resùmen: El presente documento es un breve diagnóstico de lo que ha sido hasta ahora el manejo forestal en la Guayana Venezolana. El mismo no constituye un anàlisis exhaustivo del manejo forestal en la regiòn, sino màs bien un llamado de alerta ante la situaciòn actual del mismo. En la región Guayana existen diversos tipos de bosques con una flora muy rica. En estas áreas boscosas predominan los suelos pobres en nutrientes y comunidades forestales frágiles. En esta regiòn con bosques tan extensos, que son más frágiles que el común de ellos en el trópico, la situaciòn actual se caracteriza por la ausencia de investigaciòn aplicada, consistente y sistemática a largo plazo (por parte de instituciones universitarias forestales o de centros de investigaciòn acadèmicos), asì como por la presencia de una administración forestal restringida a una supervisión formal. En este contexto la intensificación de la explotación forestal representa ciertamente una grave amenaza para la preservación de los bosques de la región, aparte de las otras actividades humanas (agricultura, ganadería, minería, etc.) que afectan o eliminan el bosque. Una gran parte de los bosques guayaneses ha sido declarada figuras de "Area Bajo Régimen Administrativo Especial" (ABRAE), parte de ellas con fines de producción de madera comercial. En este contexto el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (MARNR) inició desde 1982 el proceso de aprovechamiento econòmico mediante planes de ordenaciòn y manejo en la Reserva Forestal Imataca y el Lote Boscoso San Pedro. Dicho manejo forestal tendente al rendimiento sostenido para la producciòn permanente de madera industrial ha sido hasta ahora una falacia. La práctica actual propicia la explotaciòn de los bosques con un carácter similar al de la explotación minera y bajo una etiqueta de manejo sostenido, en el cual sólo hay que cumplir con unos requisitos técnicos-administrativos, como si se tratase de llenar un formulario disponiendo para ello de un manual oficial. Luego de màs de 12 años de apertura a la explotaciòn forestal con planes de manejo en la regiòn, no se dispone de la informaciòn necesaria para poder evaluar los resultados hasta ahora obtenidos, a pesar de haber transcurrido un lapso de tiempo suficiente como para haberla podido generar. Por otro lado según testimonios de profesionales, que han participado en la formulaciòn y ejecuciòn de los planes de manejo, no se cumple en muchos casos con lo que dichos planes estipulan, y ello sucede con la complacencia de Servicio Forestal Venezolano (MARNR-SEFORVEN), especialmente debido a que muchas tareas tècnicas se varìan u omiten sin consulta, bien sea a fin de reducir costos o por simple desconocimiento. Entre los aspectos que determinan las fallas del manejo prevalecen el desconocimiento ecológico, la fallida política aplicada, la planificación sin base real, la gestión forestal deficiente y la supervisión estatal complaciente. Las premisas teóricas para el manejo forestal sustentable son cosechar sólo el volumen de madera que crece en el bosque durante un ciclo de cortas, y asegurar que el crecimiento de la regeneración posterior al aprovechamiento permitirá la reposiciòn parcial o integral de la biomasa, nutrientes y quizá de la diversidad biológica. El anàlisis, que se presenta en este documento, de los aspectos de investigaciòn, evaluaciòn, aprovechamiento, mejoramiento, infraestructura, industrializaciòn, ordenaciòn, protecciòn e impacto ambiental suministra los argumentos que sustentan la opiniòn de que bajo el enfoque actual de gestiòn forestal en Guayana, lograr el cumplimiento de tales condiciones mìnimas para el manejo sustentable, se presenta como una meta que no ha sido alcanzada y de dìficil logro futuro. Se concluye que sin recopilaciòn fidedigna de la informaciòn del àrea, planificaciòn integral analìtica y multidisciplinaria, sin la incorporaciòn de la poblaciòn en el plan y por ùltimo sin una rigurosa y efectiva ejecuciòn del plan, no serà posible garantizar el objetivo del uso sostenido de la tierra a travès del manejo forestal. Se debe tener claro que dicho manejo debe ser integral, lo que implica que todos los interesados deben unirse para alcanzar un objetivo comùn: la producciòn y la conservaciòn del bosque. Conservacionistas y concesionarios deben hacer esfuerzos para comprenderse mejor. Las principales recomendaciones hechas en este documento son: -Iniciar un proceso de discusiòn pùblica con todos los agentes participantes en el manejo forestal del Estado Bolìvar, con el fin de establecer una polìtica de mutuo acuerdo y un plan de acciòn en el sector. -Realizar un diagnòstico del sector forestal en el Estado Bolìvar -Hacer una revisión estricta de los contratos administrativos otorgados y en discusión. -No otorgar nuevas concesiones hasta tanto no se defina la política a seguir. -Formular un plan de desarrollo, que permita orientar, coordinar y definir el desarrollo de la gestiòn y el manejo forestal. Dicho plan debe ser incorporado al plan de ordenamiento del Edo. Bolìvar. -Crear la figura del Consejo Regional Forestal para evaluaciòn de planes y propuestas, el cual podrìa participar en las evaluaciones de anteproyectos, proyectos y ejecuciòn de planes de manejo. -Otorgar una mayor capacidad de decisiòn y respuestas a las dependencias regionales de SEFORVEN, acompañado ello de un entrenamiento y adiestramiento del personal de SEFORVEN y de los concesionarios. -Iniciar proyectos pilotos para manejar bosques integrando los diferentes agentes, donde se podrìa incorporar a la poblaciòn en el manejo forestal mediante la creaciòn de pequeñas empresas de producciòn y servicio. Contribuyendo asì a aminorar los obstàculos que impiden la participàciòn de la poblaciòn, en especial la de los grupos minoritarios (indìgenas). -Formular un programa de investigaciòn que permita coordinar y definir el desarrollo de las investigaciones que se realizan o realizarán en la región, las cuales generaràn la información básica y aplicada requerida para la planificación y el manejo forestal. Para ello debe establecerse un centro de investigaciòn del bosque tropical en el estado Bolìvar, que bien podrìa ser mediante la consolidaciòn del CIEG-UNEG, donde no sòlo participe la UNEG, sino tambièn otros organismos como MARNR, CVG, SEFORVEN, las empresas concesionarias, ULA, UCV, IVIC y organismos internacionales. 2 1.Introducción El aprovechamiento maderero en los bosques tropicales compite por espacios comunes con otros usos de la tierra, principalmente con la agricultura, la ganadería y la minería. Aquel aprovechamiento maderero de bosques naturales, basado en un esquema de uso sostenido orientado a la generaciòn de bienes y servicios en forma permanente, tendrà por supuesto un menor impacto ambiental negativo que otros usos (agricultura sedentaria, ganaderìa, minerìa etc.), exceptuando los protectores (recreaciòn, conservaciòn y producciòn de aguas). Tal idea es avalada por el X Congreso Forestal Mundial celebrado en Parìs 1991, donde se concluyó que tanto los problemas de pobreza, endeudamiento y subdesarrollo como la urgencia de satisfacer las necesidades bàsicas de una poblaciòn en crecimiento son los principales factores causales de la deforestaciòn en paìses del tercer Mundo, teniendo tales problemas una mayor importancia que la explotación forestal. Sin embargo dicha aseveraciòn no implica automàticamente que el hecho de aprovechar el bosque y declarar que se hace bajo un esquema uso sostenido, garantizarà su protecciòn y rendimiento continuo. No basta una declaraciòn de principios, recordemos que si realmente no se logra asegurar un rendimiento sostenido en la producciòn del bosque, el manejo forestal perderà terreno frente a los otros usos de la tierra. En este sentido se conocen ejemplos dònde la explotaciòn forestal de bosques naturales ha permitido a travès de la vialidad construida, la invasiòn de colonos agrìcolas. Según Centeno (1993), durante la década de los ochenta los niveles de desforestación en Venezuela se incrementaron con respecto a los de las décadas anteriores, hasta llegar a un valor promedio de unas 240.000 ha/año, es decir un 0,5 % del total de bosques. El mismo autor calculò durante el mismo lapso para la regiòn al Sur del Orinoco unas 130.000 hectàreas deforestadas anualmente (un 20 % de la superficie original). Dicho incremento se debe principalmente al empobrecimiento de la población a partir de 1982, reflejado en una mayor presión sobre los recursos naturales. La deforestación ocurrida al Norte del Orinoco se debiò mayormente a la transformación de los bosques en parcelas agrícolas o pecuarias, proceso que ha afectado inclusive a áreas bajo régimen especial como las reservas forestales de Ticoporo, Caparo, San Camilo, Turén, Río Tocuyo (Veillon 1977, Centeno 1993). El principal pretexto ha sido la aplicación de la "Reforma Agraria". El modus operandi consiste en la invasión campesina de bosques en las reservas, procediéndose primero a explotar las maderas comerciales y luego a establecer las parcelas agrícolas de tala y quema. Posteriormente estas parcelas se desafectan y son transferidas a latifundistas, quienes generalmente fueron los promotores iniciales de tal invasión; recordemos que Venezuela es uno de los países de América Latina con una alta proporción de tierras agrícolas bajo el control de pocos propietarios (70 % de las tierras pertenecen a un 3 % de propietarios, V Censo Agrìcola OCEI 1988). Hoy día un proceso similar al anterior ha comenzado a desarrollarse en el Estado Bolívar, donde se conjuga el aprovechamiento forestal con un incremento de la minerìa, actividad que constituye un importante factor de destrucciòn forestal. Este Estado conforma la mayor parte de la Guayana Venezolana y posee una de las áreas con cobertura continua de bosque tropical màs extensas del planeta. En la región existen diversos tipos de bosques con una flora muy rica, diferenciándose los bosques húmedos de la zona sur y los caducifolios de la franja norte. En estas áreas boscosas predominan los suelos pobres en nutrientes y comunidades forestales frágiles. Una gran parte de estos bosques ha sido declarada Area Bajo Régimen Administrativo Especial (ABRAE), parte de ellas con fines de producción de madera comercial. Estas ABRAE son las Reservas Forestales Imataca, El Caura y La Paragua y los Lotes Boscosos de San Pedro, El Dorado-Tumeremo, Paisolandia, El Frio, Sector Caño Blanco, Rìo Parguaza y Fundo Flamerich. 3 En las ùltimas dècadas se ha planteado la necesidad de aprovechar econòmicamente el enorme potencial maderero del Estado Bolìvar. Con este propòsito, en 1982 el Ministerio del Ambienente y de los Recursos Naturales Renovables (MARNR), hoy dìa Servicio Forestal Venezolano (MARNRSEFORVEN), inició el proceso de aprovechamiento econòmico mediante planes de manejo en la Reserva Forestal Imataca y el Lote Boscoso San Pedro. Este proceso comienza con la apertura de una licitaciòn pùblica; luego la empresa seleccionada debe presentar primero un anteproyecto de plan de Ordenación y Manejo (POM), con el cual se le autoriza la explotaciòn de las parcelas en investigaciòn (1-2 años), y posteriomente debe presentar el proyecto POM. Por ùltimo, al aprobarse èste se firma el contrato administrativo de la concesiòn. Aquí el manejo forestal tiene como premisa mantener una tasa de extracción de madera que no soprepase la capacidad de regeneración del bosque (uso sostenido). Desde el inicio del aprovechamiento forestal mediante planes de manejo en Guayana en 1982, y con el fin de estimular al sector privado a participar en el manejo forestal, se han otorgado las autorizaciones de explotaciòn de parcelas de investigaciòn (de 2.000 a 3.000 has cada una) de 20 unidades en ABRAE con fines de producción de madera del Estado Bolìvar (SEFORVEN 1993), lo que permite a los futuros concesionarios financiar e iniciar el proceso de elaboraciòn de los planes de ordenaciòn y manejo forestal. Segùn SEFORVEN (1993) se encuentran hoy 4 unidades (II, III, V y CVG) de la Reserva Forestal Imataca con 620.000 ha en producciòn, es decir con plan de manejo y concesiòn otorgada (2 de estas unidades estàn paralizadas por problemas legales, recurso de amparo). En esta misma reserva se elabora actualmente el plan de ordenamiento y manejo para 5 unidades (C-1, C-2, C-3, C-4 y S-3) con 645.000 ha, tres de las cuales están paralizadas por orden de tribunales. En el Lote Boscoso San Pedro existen 3 unidades bajo producciòn (I, II y IV) con 565.405 ha y para el Lote Boscoso el Dorado-Tumeremo (78.993 ha) tambièn esta en elaboraciòn el plan de ordenaciòn y manejo. En resumen en el Estado Bolìvar se encuentran en la actualidad oficialmente 1.185.405 ha bajo producciòn y para 723.993 ha se elaboran planes de ordenaciòn y manejo. En el presente documento se realiza un breve diagnóstico de lo que ha sido hasta ahora el manejo forestal en la Guayana Venzolana. Por lo tanto no se pretende presentarlo de ninguna manera como un anàlisis exhaustivo del sector forestal en la regiòn, sino màs bien como un llamado de alerta ante la situaciòn actual del mismo. 2. Planes de manejo Estructuralmente los planes de ordenaciòn y manejo forestal en Venezuela estàn conformados por los programas de investigaciòn, evaluaciòn, aprovechamiento y mejoramiento, infraestructura e industrializaciòn (SEFORVEN 1991b). Como un mecanismo para facilitar la inversiòn privada en el manejo forestal se promulgò la Resoluciòn 506-a "aprovechamiento de las parcelas de investigación", que brinda la oportunidad al interesado de participar en el manejo con un mìnimo de riesgo, ya que con la autorizaciòn de explotaciòn de dichas parcelas, se le posibilita al empresario financiar la elaboraciòn del Plan de Ordenaciòn y Manejo Forestal. Es evidente que en la práctica la principal finalidad de dichas parcelas es facilitar el financiamiento de la elaboraciòn del plan y no la investigación propiamente dicha, lo cual contrasta con una realidad donde prevalece un gran desconocimiento científico y de ensayo de campo, precisamente por falta de implementación de la investigaciòn necesaria para el manejo. Por ello lo màs justo sería denominar aquellas como "parcelas de autofinanciamiento". Una muestra de tal falencia es que luego de màs de 12 años de apertura a la explotaciòn forestal con planes de manejo en la regiòn, no se dispone de la informaciòn necesaria para poder evaluar los 4 resultados hasta ahora obtenidos, a pesar de haber transcurrido un lapso de tiempo suficiente como para haberla podido generar. En este contexto cabe mencionar que en un lapso de tiempo equivalente, 10 años, se diseñò el Sistema silvicultural CELOS en Surinam. Es posible que exista parte de dicha informaciòn, y de ser así lo más seguro es que, se presente en forma de informes dispersos (hechos en muchos casos sòlo con el fin de cumplir con requisitos administrativos) que no han sido útilmente evaluados, y a fin de cuentas no disponibles para el pùblico. Por otro lado según testimonios de profesionales, que han participado en la formulaciòn y ejecuciòn de los planes de manejo, no se cumple en muchos casos con lo que dichos planes estipulan, y ello sucede con la complacencia de SEFORVEN, especialmente debido a que muchas tareas tècnicas se varìan u omiten sin consulta, bien sea a fin de reducir costos o por simple desconocimiento. Tradicionalmente en el manejo forestal se determina el potencial de uso forestal de una regiòn evaluando el balance entre las posibles ganacias (nùmero de àrboles, volumen y precio de las especies comerciales) y los costos de explotaciòn, tomando en cuenta tambièn la regla bàsica forestal de garantizar el uso sostenido del bosque. Las limitaciones para el logro de dicha combinaciòn de factores pueden ser de distinta ìndole econòmicas, sociales, polìticas y ecològicas. Entre los ejemplos de tales limitaciones podemos citar: la desviaciòn del uso de la tierra por minerìa o la invasiòn del bosque por parte de colonos agrìcolas, lo que pone en entredicho el uso futuro del mismo. Con el objeto de comprender mejor el concepto de Manejo Forestal citamos a continuación la definición elaborada por Coic et al. (1990): "Manejo, en el sentido forestal de la palabra, no es un tratamiento silvìcola, es un proceso de gestiòn que consiste en determinar la o las vocaciones del bosque (producciòn de madera u otros productos, reserva de especies raras...) y en preveer un programa de acciòn, al cual hay que conformarse durante una duraciòn generalmente larga -10 a 20 años- para acercarse a los objetivos planteados. Los objetivos y el plan de gestiòn se deciden en funciòn del conocimiento del estado del bosque y de los medios que el propietario (generalmente el Estado en los países tropicales) està dispuesto a invertir". En el concepto de manejo forestal de SEFORVEN se parte de la base de que el bosque es un recurso renovable, y que su capacidad de regeneraciòn no se verìa afectada por el aprovechamiento forestal, es decir que su crecimiento no es interrumpido por esa actividad. Esta idea es avalada parcialmente por la experiencia forestal en otras regiones del tròpico, especialmente en el Sudeste asiàtico. Sin embargo tales experiencias son aùn relativamente recientes, y no siempre es posible transferirlas directamente a otros bosques tropicales. Por otra parte, existen dudas sobre los lapsos de tiempo ideales requeridos para los turnos de corta. Algo que quizàs es aùn màs importante, es que en muchas àreas explotadas no se han cumplido las expectativas de cambio hacia una composiciòn florìstica del bosque (cualitativa- y cuantitativamente) màs rica en especies comerciales, al parecer por la insuficiente regeneraciòn natural. Al contrario de las industrias forestales asiáticas, en la Guayana venezolana aún no se dispone realmente de una base veràz y confiable de informaciòn y experiencia, como para poder tomar decisiones, planificar y gestionar el manejo forestal, de acuerdo a las potencialidades y limitaciones del bosque. A nivel mundial, el problema del manejo de bosques tropicales ha tenido una trayectoria muy irregular. Asì se han desarrollado numerosas técnicas silviculturales y de ordenación sin haber logrado un éxito claro en la práctica. En la mayoría de los casos esta deficiencia ha sido causada mayormente por aspectos que escapan de la esfera puramente técnica, la cual no ha sido aún totalmente resuelta. Entre estos aspectos prevalecen el desconocimiento ecológico, la fallida 5 política aplicada, la planificación sin base real, la gestión forestal deficiente y la supervisión estatal complaciente. Muchos especialistas sustentan la opiniòn de que el manejo forestal es tècnicamente posible y econòmicamente viable (Schmidt 1987, Lamprecht 1986, Bruenig 1991, Weidelt 1984) mientras otros (Oberndorfer 1988, Leslie 1977) opinan lo contrario. En la región Guayana el manejo forestal sostenido para la producciòn permanente de madera industrial ha sido una falacia. La práctica actual propicia la explotaciòn de los bosques con un carácter similar al de la explotación minera y bajo una etiqueta de manejo sostenido, en el cual sólo hay que cumplir con unos requisitos técnicos-administrativos, como si se tratase de llenar un formulario disponiendo para ello de un manual oficial. Las premisas teóricas para el manejo forestal sostenido son cosechar sólo el volumen de madera que crece en el bosque y asegurar que el crecimiento de la regeneración posterior al aprovechamiento permitirá la reposiciòn parcial o integral de la biomasa, nutrientes y quizá de la diversidad biológica. Para el uso sostenido del bosque hùmedo tropical, considerado como el ecosistema màs diverso, dinámico y complejo existente, deben asegurarse al menos las condiciones previas enunciadas en el anexo (Nr. 1). Los elementos, considerados decisivos para la sustentabilidad del bosque hùmedo tropical, son la capacidad de regeneraciòn natural, la biodiversidad, la autoregulaciòn biològica, la conservaciòn de las funciones productivas y protectoras asì como su rentabilidad dependiente de sus limitaciones y posibilidades de adaptaciòn. Bajo el enfoque actual de gestiòn forestal en Guayana, lograr el cumplimiento de tales condiciones mìnimas para el manejo sostenido, se presenta como una meta no alcanzada y de dìficil logro futuro. El anàlisis de los componentes de los planes de manejo y ordenaciòn forestal, que se presenta a continuación servirà para exponer los argumentos que sustentan esta opiniòn. 2.1 Investigación En su mayor parte la situaciòn de la investigaciòn forestal en el Edo. Bolìvar es fielmente reflejada por la descripciòn de la misma a nivel nacional, hecha en el Plan Nacional de Investigaciòn de SEFORVEN (1991a), la cual se resume en los cuatro puntos siguientes: -Informaciòn incompleta acerca de la naturaleza exacta de los problemas forestales y de la urgencia con que deben ser estudiados. -Insuficiente conocimiento acerca de los resultados obtenidos en otros paìses sobre estos problemas y sus soluciones. -Aplicaciòn de tècnicas inadecuadas de investigaciòn -Falta de ambiente adecuado que estimule el trabajo cientìfico y que establezca incentivos que induzcan a realizarlo. En la investigaciòn para el manejo forestal en Guayana ha prevalecido hasta ahora un punto de vista estàtico, no existiendo una línea de investigaciòn integral y multidisciplinaria con un enfoque holìstico, que incluya, entre otros, estudios sobre la dinàmica forestal que permitan conocer mejor los complejos y diversos ecosistemas boscosos de la regiòn y su problemàtica. La investigaciòn de manejo forestal en Guayana es, en muchos casos, realizada directamente por profesionales con poca experiencia, los cuales no se dedican exclusiva- o sistemàticamente a la investigaciòn, y generalmente ni publican los resultados de sus trabajos ni disponen de información actualizada. La asesoría forestal externa es realizada en su mayor parte por profesores de la ULA, con experiencia de trabajo en los bosques de los Llanos Altos Occidentales. La ULA, luego de 3 dècadas de investigaciòn y experimentaciòn en esa región, ha generado una gran cantidad de conocimientos que conforman la base tècnica y cientìfica actual para el manejo de los bosques de Occidente 6 (Franco 1989). Dichos bosques poseen una composición y una dinámica diferente a los de Guayana, asimismo ellos se asientan sobre suelos piemontanos o aluviales (paisajes aluvionales) muchos más ricos en nutrientes que los de los bosques de Guayana. Por lo tanto dicha experiencia no es aplicable directamente a la región. Dos años despuès de la creaciòn de SEFORVEN se formulò el Programa de Investigaciòn Forestal para el Edo.Bolìvar (Rubio y Ortìz 1991), con la intenciòn de recabar la informaciòn necesaria como base para un programa integral de investigaciòn. Sin embargo, hasta el presente no conocemos ni resultados concretos ni el avance del mismo. El desarrollo forestal precisa promover una investigaciòn cientìfica multidisciplinaria bien fundamentada y orientada a la soluciòn de problemas silviculturales, realizada por un grupo de investigadores, que tengan continuidad en su labor y que den a conocer los resultados de sus investigaciones tanto en publicaciones especializadas como divulgativas para el pùblico en general. Sobre los bosques guayaneses existe una apreciable cantidad de trabajos de investigación, la mayorìa de ellos sòlo de importancia local. Entre dichos trabajos se pueden mencionar, por su importancia para el manejo forestal regional, los estudios de crecimiento (Veillon 1985) e inventario (ONU-FAO 1970, Rollet 1969, CVG-IPETO 1976). No obstante, toda esta informaciòn se ha generado sin ninguna planificación global, originando un mosaico de conocimientos, en muchos casos inconexos. Asimismo para muchas áreas geográficas y de conocimientos no se tienen estudios. Debido a esta situación se plantea la necesidad de formular un plan conjunto con un enfoque holístico y multidisciplinario, que permita coordinar y definir el desarrollo de las investigaciones que se realizan o realizarán en la región, las cuales generaràn la información básica y aplicada requerida para la planificación y manejo forestal. Entre los aspectos desconocidos del bioma bosque en Guayana podemos mencionar: la falta de correspondencia aceptable entre los nombres cientìficos y comunes, fallas en la identificaciòn botànica por falta de recolecciòn botánica (por lo que se subestima la biodiversidad), desconocimiento del uso de las plantas por parte de los pobladores, impacto de la explotación maderera, calidad de sitio, nutrición forestal y ciclo de nutrientes, biologìa reproductiva, la regeneración del bosque, crecimiento y desarrollo de los árboles, función ecológica de las especies (grupos funcionales), desconocimiento de la ecologìa de poblaciones, viabilidad, banco de semillas, germinaciòn (asignaciòn de energìa), crecimiento del bosque y dendrocronología, evaluaciòn del incremento del riesgo de incendios y de ataques de plagas y enfermedades por cambios del bosque (perturbaciòn), evaluaciòn de usos no madereros del bosque (agrosilvicultura y productos forestales no madereros), y seguimiento de los efectos de la intervenciòn humana en los bosques. Las limitaciones ecològicas constituyen uno de los aspectos màs importantes a considerar en el manejo forestal. En este sentido, diversos autores (Oldeman 1986, Whitmore 1986, Gómez-Pompa 1986 y Foelster 1986) concuerdan en señalar que, el Escudo Guayanés posee una gran diversidad de tipos de bosques, que presentan una dinàmica muy peculiar con indicios de inestabilidad en algunos de ellos. En el caso de los bosques de la Cuenca del Caronì se observa un gran dinamismo autoctóno y una gran inestabilidad (Foelster op. cit.), fenòmeno que se aprecia por el mosaico vegetal que va desde sabanas hasta un amplio rango de tipos de bosques con dosel muy diverso, y con eventuales áreas degradadas en zonas con muy baja densidad poblacional humana. Muestras evidentes de casos extremos de dinamismo e inestabilidad forestal lo constituye la ocurrencia àrboles muertos en pie, agrupados en manchas o dispersos en franjas, en distintas zonas boscosas del Escudo Guayanés (Alto Urimàn, Guaiquinima, Sierra Parima, Mukuripatepuy, Cuao, Sierra de Maigualida, Norte de Chimantà y Sierra de Lema). Una posible direcciòn de desarrollo de tales procesos dinàmicos tal vez sea la degradaciòn de esos bosques hacia comunidades abiertas. 7 Posiblemente "las selvas de bejucos" de Imataca (Rollet 1969), el "Fenòmeno Guaiquinima" (Foelster et al. 1993), los "liana forest" de Surinam (Lindeman y Mooleman 1959) o la "Mata com cipoal" de la Amazonia brasileña correspondan a estados de degradaciòn endògena de los bosques regionales. De hecho dicha degradación natural de bosques ha sido investigada en la Cuenca Alta del Caroní (Foelster 1986, 1992, Dezzeo 1990, Hernández 1987, 1992) y el caso extremo de manchas de árboles muertos en pie en el Alto Urimán está siendo estudiado actualmente (Dezzeo et al. 1994). En la cuenca alta del Caroní, como en muchas otras partes de la Guayana Venezolana, predomina la ocurrencia de suelos àcidos, bastante pobres en nutrientes (especialmente cationes bàsicos) y con altas concentraciones de aluminio. En estos suelos se desarrolla un stress químico que determina una retracción del enraizamiento en el suelo mineral, o lo que es lo mismo un sistema radicular muy superficial con su consecuente disminuciòn de la capacidad de almacenamiento de agua del suelo para las plantas, generándose así una gran suceptibilidad de la vegetación boscosa tanto ante los períodos de sequía, particularmente en sequías durante años excepcionalmente secos, como ante cualquier otra perturbación del ecosistema forestal (tala, incendios). Estas perturbaciones prodrían afectar los bosques tan profundamente, que una recuperación de ellos no sería nuevamente posible. La identificación de tal inestabilidad en ecosistemas forestales es particularmente importante en Guayana, debido a que la explotación maderera puede generar impactos similares a los causados por incendios forestales. Si se considera que SEFORVEN promueve una explotación forestal sistemática en Guayana, sin tomar en cuenta una posible degradación de los bosques explotados, la identificación de zonas boscosas potencialmente inestables adquiere un carácter de mayor importancia e inminencia. Por lo tanto es urgente poder reconocer la inestablidad potencial de los distintos tipos de bosques, para lograr así alcanzar su diferenciación y zonificación, según el grado de inestabilidad. De esta manera, SEFORVEN podría preveer las consecuencias indeseables de aprovechamiento forestal, donde no han sido consideradas las posibilidades de tales procesos de "degradación" o "dinámica vegetacional retrogradante". 2.2. Evaluación, aprovechamiento y mejoramiento 2.2.a . Evaluación El inventario sirve para suministrar la información requerida para el diagnóstico del bosque natural a ser manejado. En la práctica, éste cumple principalmente con estimar el volumen de madera comercial en pie, hacer los levantamientos estructurales necesarios para el diagnóstico silvicultural, y caracterizar el bosque para la delimitación de los compartimientos de aprovechamiento forestal . Generalmente los inventarios forestales en Guayana se hacen con un muestreo sistemàtico, donde la selecciòn se hace sin una estratificaciòn previa del bosque, la cual sòlo se efectùa en el mapa de vegetaciòn. Ello determina que el inventario carezca de una mayor diferenciaciòn, al ignorar la diversidad estructural del bosque. De esto resulta una caracterización fisionómica incompleta, ya que no expresa suficientemente su variación espacial, aspecto, cuyo conocimiento es bàsico para el manejo. Para todas las fases de manejo es imprescindible disponer de una òptiam base cartogràfica, la cual debe ser actualizada periòdicamente. Por ejemplo ha de representarse en mapas los diferentes tipos de bosque, las unidades de aprovechamiento y la ubicación de las distintas especies comerciales, para así poder planificar cuidadosamente las vías de aprovechamiento y la selección de las áreas silviculturales. 8 Otro aspecto fundamental es la identificaciòn de especies. La diferenciación de especies en los inventarios se hacen con la ayuda de baquianos (nativos del Plamar y upata principalmente), quienes suministran denominaciones vulgares que se confrontan en muchos casos con listados florìsticos obsoletos o que no son regionalmente aplicables. Asimismo es frecuente que este proceso se realice sin recolección botánica, que permita verificar dicha identificación florística de campo. Esta situación además de generar incertidumbre, tiende a subestimar el nùmero de especies y por ende los valores de biodiversidad. Serìa necesario realizar inventarios no sòlo para la elaboraciòn del Plan de Manejo, sino tambièn en forma periòdica despuès de las cortas de explotaciòn, con el fin de poder evaluar el balance entre la cosecha y el potencial del bosque explotado. Tales inventarios son de realizaciòn habitual en paìses como Indonesia y Filipinas. Por ser una mediciòn ùnica el inventario, no permite estimar con certeza la evolución del ecosistema al transcurrir el tiempo. Entre los pocos aspectos del inventario que contribuyen al respecto se puede mencionar los datos sobre abundancia y composición en los diferentes clases etarias (de altura o diamétricas) y de la regeneración natural. Es importante destacar esta situación, ya que el manejo se basa teóricamente en la cosecha de un volumen de madera, que iguala el crecimiento del bosque. Por lo tanto, para el manejo se precisa disponer de información sobre la regeneración y crecimiento del bosque bajo aprovechamiento en los diferentes sitios. En resumen, el inventario requiere, entre otras cosas, una recolección botánica rutinaria de chequeo, una diferenciación mayor de la vegetación y una mejor base cartográfica (ideal sería un sistema de información geográfico). 2.2.b. Aprovechamiento Es bien conocido que en Venezuela predomina como forma de aprovechamiento maderero la corta selectiva. En Guayana la extracción de madera se realiza a través de cortas selectivas de especies exclusivamente comerciales, a partir de un diàmetro mìnimo de cortabilidad (DMC) de 30-40 cm DAP. Posterior a la explotación del bosque natural, se aplican diversos métodos silviculturales de regeneración natural o de enriquecimiento en fajas y en algunos casos plantaciones. La corta selectiva asume el bosque como una fuente de recursos renovables, especìficamente de un pequeño grupo de especies valiosas que, luego de ser extraídas, no poseen el número suficiente de individuos jòvenes que le aseguren una representación constante en el futuro. Esta erosión genética disminuye drásticamente el valor comercial y ecológico del bosque. En este sentido se puede señalar que en el aprovechamiento maderero del bosque tropical se plantea un problema aún no solucionado, y se refiere a la, en general, deficitaria regeneración natural (posterior a las cortas de la explotación) de especies valiosas, la cuál no es suficiente para asegurar un suministro regular y sostenido de madera, poniendo en entredicho su rentabilidad. Por ello se requiere un conocimiento detallado, entre otros, de los mecanismos de reproducción, polinización fenología reproductiva, banco de semillas en el suelo, mecanismos y condiciones de germinación, competencia, crecimiento, requerimientos y conservación de nutrientes, ecofisiología de las plagas y mejora genética de las especies de interés. Todos estos aspectos son prácticamente desconocidos en Guayana. La explotación maderera comercial no es compatible con la conservación de todos los aspectos ecológicos del bosque no explotado, ya que el tratamiento silvicultural, cuyo propósito es aumentar la producción de madera, se concentra en un grupo de especies comerciales, causando así una 9 reducción en el número de especies, con el correspondiente empobrecimiento de la diversidad biológica, que en muchos casos está acompañado de la eliminación de especies no maderables. Esto es bastante lamentable, cuando se considera que la biodiversidad es el recurso más valioso a mediano y largo plazo del bosque tropical, por ser un reservorio genético y suministrar el sustento sostenido de los pobladores, especialemente cuando estos se encuentran en bajas concentraciones demográficas, y realizan una agricultura migratoria estable, que permite la recuperación del bosque. Por último se debe tener presente que, para bosques tan fràgiles e inestables como los de Guayana la minimizaciòn de los daños producidos por la explotaciòn es esencial para la regeneraciòn posterior del ecosistema. 2.2.c. Mejoramiento (silvicultura) Según Lamprecht (1986), desde el punto de vista de suministro de madera industrial, la capacidad econòmica de la mayorìa de los bosques tropicales naturales no es satisfactoria, por lo cual se plantea como primera medida un cambio profundo de los bosques naturales en direcciòn hacia su "transformaciòn", y la meta consistirà, dentro de lo posible, en una amplia homogeneizaciòn de los rodales a travès de una significativa simplificaciòn de la composiciòn florìstica del elemento àrboreo. Dicha transformaciòn se efectùa a travès de un reemplazo total o parcial del rodal natural. La selecciòn del tipo de transformaciòn dependerà de la situaciòn inicial del bosque y del objetivo de uso perseguido. Un ejemplo caracterìstico de la vìa del reemplazo total lo constituyen las plantaciones, mientras que dentro del grupo de sistemas silviculturales que buscan transformar parcial- y gradualmente el rodal natural tenemos los sistemas de regeneraciòn natural y de enriquecimiento. Sobre este tema es conveniente mencionar las consideraciones de Coic, A., Vieira G. y Minette, L (1990): "Las investigaciones sobre la dinàmica y la silvicultura tienen un caràcter esencialmente pragmàtico y se orientan para dar los ùtiles de gestiòn directamente utilizables por el manejador forestal. Los resultados de las investigaciones màs fundamentales sobre el funcionamiento del ecosistema forestal deben ser progresivamente considerados por los manejadores forestales, lo cual necesita cierto esfuerzo de la parte de los investigadores para traducir sus resultados en reglas simples y realistas de gestiòn". "Actualmente no existe un metodo probado de regeneraciòn natural del bosque natural. Sòlo se puede constatar, no provocarla. El ùnico metodo simple de regeneraciòn aplicable por el manejador forestal es todavìa la plantaciòn". Por la peculiariedad del bosque tropical, producto de su complejidad en estructura, composiciòn y funcionamiento, se requiere el estudio, formulaciòn y ensayo de sistemas silviculturales especìficos. Los lapsos de experimentaciòn, realizados a travès de un proceso constante de mejoramiento, pueden requerir dècadas (Franco 1989). En este sentido todos los sistemas silviculturales aplicados en Guayana estàn en fase experimental ya que ninguno de ellos ha sido desarrollado y probado en la regiòn. El ùnico sistema silvicultural ensayado en condiciones similares a las de la regiòn es el sistema CELOS de Surinam. Este sistema fue desarrollado durante 15 años de experimentación se presenta como una promisoria alternativa para el manejo de bosques mixtos sobre suelos oligótróficos en zonas con baja densidad poblacional (Graaf van der et al. 1990). Los planes silviculturales en Guayana se aplican bajo un esquema poco flexible, el cual no permite adecuarse a los tipos de bosques, sus diferentes condiciones de sitio y cambios imprevistos. Esto es 10 mayormente causado por la obligaciòn que tiene el concesionario de cumplir con tècnicas y cuotas silviculturales preestablecidas y exigidas por SEFORVEN. Más grave aún es que en Guayana los planes silviculturales se realizan incompletamente o se incumplen, tal como lo señalò el Ing. Herman Finol en el Taller de Manejo Forestal en la Guayana Venezolana, realizado en Upata el 17-06-1994. La selecciòn de las àreas boscosas para la silvicultura se hace en forma empìrica (sòlo para cumplir un requisito administrativo) y el concesionario aplica el sistema que màs le conviene econòmicamente. Indiferentemente del método que se escoja para el manejo o regeneración del bosque, es necesario entender las causas, mecanismos y factores que determinan los procesos de cambios de especies y de poblaciones, así como su reemplazo a través del tiempo (sucesión ecológica), ya que ello suministra la información básica para entender los cambios que permitirán hacer más eficiente cualquier manipulación. 2.3. Infraestructura Al parecer el diseño vial no se corresponde con su ejecuciòn, asimismo pudiera ser que no exista diseño previo alguno. Se ha observado con frecuencia, que durante la construcciòn de vìas se decide en el campo las rutas a seguir, generalmente por donde diga el baquiano que están las especies maderables más valiosas. La vìas se construyen con un ancho exagerado (a mayor ancho mayor será la superficie de suelo desprotegida), y en su trazado no se considera la topografía del terreno (predominio de largas trechos de las vías en líneas rectas) sin obras de protecciòn (terraplenes en vez de puentes o alcantarillado, escurrimiento directo sobre la vía en vez de cunetas) y sin respetar zonas protectoras (cursos de agua, etc.). Las vías actúan como canales de escorrentía y por ende aumentan el potencial de erosión. Cuando se sobrevuela los bosques explotados se pueden observar las vías de tumba y arrastre ("strip cutting") como àreas sin árboles, con un ancho de 10 mts o màs y con huellas de maquinas pesadas, donde la capa orgánica del suelo pareciera haber desaparecido. Las maquinas usadas son generalmente pesadas y en algunos casos no las màs adecuadas. Cuando ellas pasan la capa orgánica del suelo es fuertemente afectada o destruida, y el suelo se compacta, disminuyendo la infiltración. En general este sistema vial realizado de la manera comentada implica mucho riesgo. El excesivo ancho vial aumenta tambièn la probabilidad de caída de los árboles sobrevivientes por efectos del viento; asimismo por falta de cobertura se incrementa el riesgo de la erosión, y la capacidad de producción del suelo disminuye. Hay que diseñar vías de acuerdo con las curvas de nivel como barreras contra la erosiòn. Finalmente es necesario evaluar económica- y ecológicamente la aplicaciòn de otros medios para la extracción de madera tales como: cables aèreos, globos y helicòpteros. Las vías tanto de arrastre como de carga y transporte constituyen la perturbación de mayor intensidad, y la que afecta una mayor superficie durante el aprovechamiento. El sistema CELOS puede servir de modelo ideal para la planificaciòn, diseño y ejecuciòn de sistemas de vialidad forestal. En este sistema el área total afectada por los senderos de arrastre ("skidtracks") y las labores de tumba se redujeron del 25 %, común en la corta selectiva tradicional, a aproximadamente un 15 %, todo ello bajo un aprovechamiento controlado por una planificación rigurosa y un conocimiento preciso de los árboles cosechables. 11 2.4. Industrialización Sobre este aspecto Centeno (1993) ofrece un análisis satisfactorio para la Amazonia, por lo que nos limitamos a ofrecer una versiòn resumida del mismo. El equipo y la tecnologìa de procesamiento de la madera industrial utilizados no estàn adaptados a la enorme heterogeneidad de maderas que caracteriza los bosques naturales de la regiòn. La mayor parte de los equipos son importados, concebidos para el aprovechamiento de bosques templados, o para el procesamiento de maderas conìferas o similares. Tal situación de deficiente adaptación tecnològica a las caracterìsticas naturales de las maderas regionales, ha determinado que la explotaciòn sea altamente selectiva. En efecto se seleccionan maderas relativamente homogèneas en textura y color, de baja densidad y abrasividad, que permiten un procesamiento fácil que se adapta a los equipos industriales utilizados, esta tecnología exige ademàs que deba poder producirse suficiente volumen por unidad de àrea de dichas especies. Sòlo entre un 10% y un 15% las maderas naturales de la regiòn amazónica cumplen tales exigencias. Una proporciòn aùn menor participa en el comercio internacional, el cuàl se limita a las maderas màs valiosas. De este modo la explotaciòn se hace altamente selectiva. En la Amazonia de un total de 200 metros cùbicos de madera existentes por hectàrea, se aprovechan sólo 15 o 20 m3. Sin embargo, los mètodos de explotaciòn utilizados pueden afectar el 40% de la masa boscosa (Plonczak 1989). Esta explotación selectiva se debe principalmente a la intenciòn de adaptar el bosque a las màquinas, y no las màquinas al bosque. Es el producto del uso de tecnologìas mal adaptadas, y de sistemas de comercializaciòn que discriminan a la mayorìa de las maderas naturales de la regiòn. Los bajos precios de las maderas preciosas, su relativa abundancia en àreas restringidas, y la impunidad con que se practica la explotaciòn forestal, han facilitado el mantenimiento de mètodos que podrìan màs fielmente catalogarse como minerìa. En Imataca el número de especies àrboreas mayores de 10 cm de DAP por hectárea oscila entre 90 y 120 (Rollet 1969), y se cosecha un promedio de 2 a 5 árboles por hectárea. La lista de especies comerciales comprende unas 50, de las cuales sólo unas 10 son de fácil comercialización (comunic. pers. Elio Sanoja). En 1990 solamente el Mureìllo (Erisma uncinatum) representò el 45 % del volumen total de madera en rola cosechada en las reservas del Estado Bolìvar (SEFORVEN 1993). En este caso habría que analizar bien las poblacion de esta especie así como su distribución, pués por tal explotación intensiva podría existir el peligro de erosión genética o de su extinción. Segùn Centeno (op. cit.): "En los aserraderos se desperdicia normalmente el 50 % del volumen de maderas en rolas. Y la capacidad industrial aprovechada es frecuentemente inferior al 50 %". "La falta de integraciòn de las instalaciones industriales impide el uso de los subproductos en la fabricación de tableros de partìculas, en la producciòn de pulpa para papel, o en el suministro de energìa". Por otra parte el encarecimiento de los costos de transporte (largas distancias del bosque al aserradero), caso extremo es el de las maderas blandas que son transportadas, a veces, hasta la zona central del país para su procesamiento, incrementando así los precios a nivel del consumidor y favoreciendo el deterioro de las vías carreteras. 2.5. Ordenación y protección Aquí volvemos a la regla básica del manejo forestal, la de mantener la capacidad de regeneración del sistema. Para ello es fundamental conocer dos aspectos: el crecimiento y la capacidad de reponer biomasa y nutrientes ante la perturbación de la explotación. En este sentido debemos tener en consideración el principio básico del sistema CELOS de realizar una mínima intervención durante el aprovechamiento, para mantener un alto nivel de biomasa (donde se encuentra entre un 12 70 y 90 % del total de nutrientes del ecosistema) para prevenir la pérdida de nutrientes del sistema forestal (Graaf van der 1986). En los planes de manejo de Guayana el mètodo de ordenaciòn predominante es del tipo de cabida superficial y en algunos casos el mixto (volumen y área). En Guayana se estila un turno de cortas de 30 años. No disponemos de información sobre el número de árboles ni sobre el volumen promedio cosechado por hectárea (suponemos que sea entre 15 a 20 m3 similar al calculado por Centeno 1993) durante los 11 años de explotación bajo planes de manejo en Guayana, así como tampoco el área explotada y la superficie. En este sentido Grammel (1990) estima como posible una cosecha sostenida de 2 a 3 m3/ha/año de madera en la Amazonia. El CELOS prevee 20 m3 /ha cada 20 años. En el concepto de sustentabilidad, un aspecto fundamental es conocer si la exportación o pérdida de nutrientes significa un empobrecimiento del ecosistema. Debido a la falta de estudios regionales sobre el tema citaremos el caso de un bosque de Dipterocarpàceas en el Kalimantàn oriental de Indonesia (Ruhiyat 1989), muy rico en biomasa (452-543 t/ha; rango tropical: 200-400 t/ha), y donde la pèrdida en nutrientes por la extracciòn de la madera explotada a travès del Indonesian Selective Cutting System correspondió a una disminuciòn de 1 a 5 % con respecto de las reservas totales, lo que segùn el autor se compensarìa con el ingreso de nutrientes por deposiciòn atmosférica. El problema es que estos resultados son de difícil comparación, primero por tratarse de bosques muy ricos en biomasa y luego por ser el ingreso de nutrientes al bosque en Indonesia mayor al de Guayana, ocasionado por una mayor actividad volcánica regional y una mayor vecindad del mar. Por otra parte, si consideramos que el DMC en Indonesia es mayor o igual a 50 cm, es decir superior al de Guayana (30-40 cm DAP), es posible pensar que aquí debe haber una mayor proporción de volumen cosechado y por ende una mayor pérdida proporcional de nutrientes. Realmente es difícil establecer el turno óptimo del ciclo de cortas, y como hemos mencionado en Guayana es de unos 30 años y en Suriname de 20 años. Aquí volveremos a relacionar este turno con el tiempo requerido para reposición del stock inicial. De nuevo a causa de la inexistencia de ejemplos locales sobre exportación de nutrientes y los lapsos de reposiciòn tras la explotación forestal nos serviremos por su similitud de los resultados de diversos estudios de vegetación boscosa secundaria afectada por conucos, hechos en el escudo Guayanés (Uhl 1982, Saldarriaga et al. 1988), aunque estamos concientes de que la intervención agrícola conuquera tiene un impacto diferente en el bosque al de la explotación forestal. En ellos se señala que se requieren lapsos de tiempo (fase de rastrojos) entre 50 y 100 años e incluso hasta 190 años para que se pueda acumular de nuevo la imprescindible biomasa áerea y sus nutrientes a niveles equiparables al de un bosque maduro. Es de suponer que, en Guayana se estableció un DMC relativamente bajo (30-40 cm), por la ocurrencia de una reducida cantidad de árboles de grandes dimensiones por unidad de área. Dicho DMC contrasta con el de Ticoporo en los Llanos Altos Occidentales que es de 50 cm DAP para maderas blandas y de 35 cm para maderas duras (Franco 1989), con el de Indonesia que es mayor a 50 cm y con el de Surinam que es de 45 cm. Un mayor DMC implica un mayor volumen de madera extraìda y de los nutrientes contenidos en el leño. Por tal razòn la definiciòn del DMC tiene gran importancia en el impacto sobre el ecosistema forestal, màs aùn considerando que los bosques de Guayana son pobres en nutrientes, en muchos casos frágiles e inestables. Para una adecuada planificaciòn y gestiòn del manejo se debe recalcar nuevamente la necesidad de disponer de una cartografìa bàsica y temàtica (topografìa, vegetaciòn y ocupaciòn del suelo, morfopedologìa, etc.) a una escala detallada. El mapa es indispensable para toda operaciòn de manejo 13 forestal o del territorio conjuntamente con un cronograma de las actividades de aprovechamiento, planes anuales de corta, tareas silviculturales, etc., al cual hay que conformarse. En el aspecto de protección debemos señalar que en los últimos tiempos se ha cambiado la idea de que,si no existe intervención humana, los bosques húmedos tropicales se mantendràn como comunidades impertubables y estáticas, donde se excluía o se tomaba como una posibilidad remota la idea de afectación del bosque por incendios. Hoy en día existen abundantes investigaciones y experiencias realizadas en la Amazonia y en el Escudo Guayanès (Goldammer 1990, Saldarriaga et al. 1986, Rull 1991, Van Hammer 1982, Sandford et al. 1985), que han demostrado fehacientemente lo contrario, valièndose para ello de diversas metodologías (palinología, dataciones C14, dendrocronología) que han comprobado la ocurrencia de grandes incendios forestales en tiempos remotos y recientes. Como ejemplos de tales calamidades en el Tròpico Hùmedo podemos señalar el gran incendio de Kalimantán (Indonesia) en 1984, que afectó una gran superficie de bosque (Goldhammer 1989), así como el gran incendioen Guayana durante la Gran Humareda en 1926 (Roehl 1948). Con cierta frecuencia los bosques al norte y al occidente de la Reserva Forestal de Imataca son afectados por incendios originados en conuco. En 1988, un fuego de este tipo, afectò la unidad "CVG de Imataca", propagàndose al bosque, y creando una situaciòn de alarma (Elio Sanoja, obs. pers.). En general en los bosques de Guayana la ocurrencia de incendios forestales es evidenciada por la existencia de carbón vegetal en la superficie y parte superior del suelo. Por otro lado aún permanece como una incógnita la frecuencia (¿tiempo de retorno=50 ó 100 años?) de dichos eventos excepcionales; pero de cualquier manera ellos pueden tener un gran impacto sobre el bosque, razón por lo cual es importante considerar la probabilidad y periodicidad del fuego en el manejo forestal. Oldeman (1986) señala que rotaciones más largas que el período promedio de recurrencia del fuego pueden significar situaciones con un mayor riesgo de destrucción antes de la explotación; es decir la pérdida total de la madera en pie, por ende el turno de corta tiene que armonizar con la periodicidad del fuego. En este sentido, en el Amazonas Venezolano Kauffman y Uhl (1990) han cuantificado y demostrado que el bosque secundario desarrollado luego de una explotación forestal es mucho más inflamable que un bosque maduro. En los planes de manejo debe considerarse este incremento de riesgo y tomar las previsiones necesarias en el programa de protecciòn previsto, para evitar la ocurrencia de grandes conflagraciones. 3. Impacto ambiental de la explotación Recientemente, se ha discutido si los planes de manejo incluyen o no los aspectos de evaluación de impacto ambiental causado por el aprovechamiento, lo cierto es que muchos aspectos ecológicos (pérdida de nutrientes, intensidad de explotación, afectación de la biodiversidad, afectación por vialidad) no se contemplan en dichos planes. Las actividades de explotación tales como tumba, arrastre de rolas hasta el patio de rolas, y transporte de rolas generalmente afectan al bosque, principalmente a la reserva de bionutrientes (por extracción), a la biodiversidad (pérdida de valor económico, erosión genética o merma del número de especies totales y comerciales), a la regeneración natural y al crecimiento, al banco de semillas, al suelo (erosiòn, compactación, pèrdida de capa orgànica), a la fauna (reducciòn y destrucción de habitats); todo ello crea una mayor suceptibilidad ante los incendios de vegetación, determina una subutilización del ecosistema forestal, creando por lo tanto incertidumbre en el logro del rendimiento sostenido. Segùn Ng (1983), las condiciones creadas por la explotaciòn, tales como la compactaciòn del suelo, la erosiòn, la pèrdida de nutrientes y el aumento de la exposiciòn al macroclima, hacen que muchas 14 de las plantas juveniles no tengan posibilidades de alcanzar la altura del bosque original. A su vez ello causaría una reducciòn de 25-50% de la altura potencial de los árboles. Esto reducirìa la biomasa del bosque, y como consecuencia el espacio que contiene la madera, hojas, flores, frutos y animales; en esa misma proporciòn se reduce el espacio interno disponible para la fauna y la flora epífita. Los organismos que viven y se desarrollan en los estratos inferiores son los que sufriràn màs por esta reducciòn vertical. De aquì que la restauraciòn de los estratos superiores de la matriz forestal y la prolongaciòn del desarrollo de fustes deban ser una de las proridades de rehabilitaciòn de bosques intervenidos. Una muestra evidente de ello son los àrboles de nuestras plazas y avenidas (apamates, araguanayes, algarrobos, jabillos) que nunca alcanzan las dimensiones de los gigantes del bosque. Abdulhadi, Karatawinata y Sukardjo (1981) estimaron en Kalimantán (Borneo-Indonesia) que, la remociòn de un àrbol de gran tamaño en una explotaciòn comercial moderna conlleva directamente a la destrucciòn de otros 10 àrboles y al deterioro de copas o ramas de 41% de los àrboles sobrevivientes. Jonkers (1982) en Sarawak y de Graaf (1986) en Surinam apuntan que la mortalidad es muy alta justo despuès de la explotaciòn y se estabiliza unos 10 años despuès, cayendo al nivel del bosque no perturbado. En Imataca, Sanoja (en prensa) observò que las heridas en àrboles pueden dar cabida a infecciones fùngicas que eliminan en dos o tres años àrboles adultos (padres-semilleros) de Mureìllo (Erisma uncinatum). Asimismo, la exposiciòn al macroclima causa la muerte de àrboles de esta misma especie en un lapso de tiempo similar. En el Amazonas brasileño Uhl y Vieira (1989) estudiaron el impacto ecològico de la corta selectiva de madera, mediante este sistema se removieron 30-50 m3 de madera por hectàrea, que corresponde de 4 a 8 àrboles por hectàrea; es decir, 1 a 2 % del total de àrboles > de 10 cm de DAP. Los beneficios econòmicos fueron considerables (el propietario obtuvò unos 9.000 US$ en la explotaciòn de 52 ha durante un periòdo de 21 dìas); pero durante tal extracciòn un 26 % de todos los àrboles( > de 10 cm de DAP), cosechables en el futuro, fué destruido o dañado (e.g.:12% perdieron las copas, 11% fueron desraizados por los buldozers, y un 3 % sufriò daños significativos en la corteza). La cobertura total del dosel fue reducida a la mitad (de 80 a 40 %) y 8 % del àrea boscosa fue eliminada para abrir las vìas de explotaciòn. En relación a estudios realizados en Venezuela sobre los efectos de la explotación selectiva en el bosque, sólo conocemos los trabajos realizados en los Llanos Altos Occidentales por Plonczak (1989) y Arends (1994) sobre el impacto ecológico de dicha explotación sobre la estructura forestal. Plonczak estimò una intensidad promedio de explotaciòn en cada intervenciòn de 42 % (15 m3/ha cosechado para un àrea basal total de 36 m3/ha) en un bosque aprovechado de la Unidad 2 de la Reserva Forestal de Ticoporo, lo que segùn la literatura serìa una intensidad de explotaciòn entre media y fuerte. La intensidad de explotaciòn se refiere al porcentaje de àrea basal (AB) cosechada con respecto al total de AB existente. Diversas fuentes señalan que en el sistema de corta selectiva, la intensidad de intervención está entre el 20 y 50 % del total del área basal existente. Según Plonzcak (op. cit.) el nùmero promedio de individuos tumbados es de 18 àrboles/ha (máx.=24-mín.=14;DMC=40 cm DAP). En Surinam el CELOS (DMC= 45 cm DAP), en una intervención considerada como ligera, se cosecha un màximo de 10 y un mìnimo de 5 àrboles (Graaf de 1986). Mientras en un bosque de Dipterocárpaceas en Filipinas se cosecha hasta un máximo de 24,6 individuos/ha, lo que se conoce como una intervención fuerte (Weidelt 1976). Plonczak (op. cit.) calculó una reducción de un 39% en el número de individuos y de un 62 % (24 m2/ha) en el área basal, de la cual 20 m2/ha fueron cosechadas y los 4 m2/ha restantes corresponden a daños de explotación. En los individuos arbòreos jòvenes (< 10 cm DAP) se comprobaron daños hasta de un 80 % del total original. 15 Por otra parte Arends (op. cit.) analizó en la Reserva Forestal de Caparo el impacto de la explotación selectiva, diferenciando áreas comerciales y áreas experimentales, en éstas últimas se ensayaron diferentes intensidades de explotación con DMC mayores de 20, 40 y 60 cm de DAP. "Los resultados indican que el impacto producido se relaciona con la intensidad de explotación y con la distribución de las especies extraídas. La superficie afectada en las parcelas experimentales varió desde 18 hasta 85 %. En la zona evaluada (extracción de 3 árboles/ha), el área perturbada fué de un 40 % (28% por vías de saca y 12 % por acumulación de ramas y troncos)". La reducción del número de individuos y del área basal (AB) fué de 20 % y 13 % respectivamente. El porcentaje de árboles caídos con respecto al total de individuos inventariados previamente varió entre 14 % y 44 % , la mayoría con DAP < de 20 cm. El promedio de árboles remanentes dañados en su copa o fuste alcanzó hasta un 53% (128 árboles/ha), presentando daños severos más del 31 %. Con una intensidad baja de explotación el AB del bosque remanente se recupera rápidamente, llegando a niveles similares o superiores al bosque original, obteniéndose un incremento de 1.2 m2/ha/año. Bajo altas intensidades de explotación la recuperación es lenta; el incremento del AB es inferior a 0.4 m2/ha/año (Arends op. cit.). 4. Conclusiones y recomendaciones Como hemos visto, un manejo inadecuado del bosque ocasiona, segùn cada situaciòn, pèrdidas elevadas en la cosecha de madera, daños severos en los suelos y aguas asì como fuerte afectaciòn en la capacidad protectora y regenerativa del bosque. El manejo como tal en Guayana no sòlo està mal concebido, si no que ha sido tambièn ejecutado con muchas fallas y gerenciado deficientemente, ya que normalmente se restringen a hacer lo necesario para cumplir un requisito administrativo formal, todo ello ante una actitud complaciente de SEFORVEN. En tales circunstancias es imposible lograr el uso sostenido y rentable del bosque. En una regiòn con bosques tan extensos, que son más frágiles que el común de ellos en el trópico, donde la situaciòn actual se caracteriza por: la ausencia de investigaciòn aplicada, consistente y sistemática a largo plazo (por parte de instituciones universitarias forestales o de centros de investigaciòn acadèmicos), y una administración forestal restringida a una supervisión formal, la intensificación de la explotación forestal representa ciertamente una grave amenaza para la preservación de los bosques de la región, aparte de las otras actividades humanas (agricultura, ganadería, minería, etc.) que afectan o eliminan el bosque. Un problema àlgido que requiere especial menciòn, es el tradicional conflicto entre forestales y agricultores. En este sentido, tal como se señala en el informe final del Taller sobre manejo y conservaciòn del ecosistema forestal tropical húmedo realizado en Guayana francesa (Coic, A., Vieira G. y Minette, L 1990), es necesario hacer progresos en los aspectos siguientes: - hacer mediante un manejo apropiado que el valor de la producciòn forestal aumente (se protege mejor un bien que tiene valor); - manejar no solo la zona forestal sino tambièn su periferia en colaboraciòn con agronòmos, sociòlogos. - incorporar a las poblaciones vecinas en la preservaciòn y la gestiòn del bosque, redistribuyéndoles una parte de las riquezas generadas por el bosque. Diversos autores (Uhl y Vieira 1989, Bruenig 1991, Centeno 1993 y observaciones personales) y apreciaciones personales indican que los numerosos intentos para aprovechar los bosques tropicales bajo el esquema de un uso sostenido del bosque han fallado por las siguientes razones, las cuales segùn nuestro criterio son las mismas para el caso del Estado Bolìvar: 16 -El bajo volumen de madera comercial disponible por unidad de àrea -Los altos costos de extracciòn (en relaciòn a los precios) del sistema de extracciòn selectiva - El valor de los bosques productivos se mide normalmente sòlo por la cantidad de madera que se extrae, y no por lo que potencialmente se pueda obtener, con lo que se facilita la generaciòn de elevados niveles de desperdicios en las operaciones de extracciòn. -El escaso conocimiento sobre la ecologìa (silvica) de las especies àrboreas autòctonas. -Las polìticas estatales no estimulan al concesionario hacia el uso sostenido del bosque. Con los aportes fiscales de diferentes maderas, se desestimula la explotaciòn de las menos conocidas (màs densas y duras, màs difìciles de procesar), y se estimula la extracciòn selectiva de las maderas màs valiosas, que produzcan mayores beneficios a menor costo. Las legislaciones mismas establecen que el resto de las maderas son -de segunda-, o -marginales. Los bosques pierden valor econòmico a medida que se agotan las maderas comerciales. Se facilita su conversiòn a otros usos, especialmente ante las presiones por la expansiòn de la frontera agropecuaria. -Las instituciones oficiales, responsables del sector forestal, que no controlan efectivamente la actividad forestal. -Deficiente preparaciòn y poca efectividad del servicio forestal, así como escasez de recursos financieros. -Planificaciòn deficiente e insuficiente asì como lagunas en el ordenamiento territorial, Las polìticas vigentes consideran los bosques naturales entes aislados del resto de las realidades sociales y econòmicas. -La falta de particicipaciòn activa de la poblaciòn en el manejo. -La baja capacidad tecnológica y el subaprovechamiento en el nivel industrial. -Los costos de transporte desde los sitios de explotación hasta los lugares de procesamiento. 4.1. Alternativas Seguidamente comentamos algunas alternativas de uso posible, que de ninguna manera constituye una enumeraciòn exhaustiva y excluyente. De cualquier manera antes de evaluarlas, se debe destacar que sin recopilaciòn fidedigna de la informaciòn del àrea, planificaciòn integral analìtica, multidisciplinaria, sin la incorporaciòn de la poblaciòn en el plan y por ùltimo sin una rigurosa y efectiva ejecuciòn del plan, no serà posible garantizar la sustentabilidad en el uso de la tierra ni en el manejo forestal. Se debe tener claro que el manejo forestal debe ser integral, lo que implica que todos los interesados deben unirse para alcanzar un objetivo comùn: la producciòn y la conservaciòn del bosque. Conservacionistas y concesionarios deben hacer esfuerzos para comprenderse mejor. SILVICULTURA E INDUSTRIALIZACION El ùnico sistema silvicultural hasta ahora ensayado en condiciones similares a las existentes en la Regiòn de la Guayana Venezolana es el sistema CELOS de Surinam. Este sistema, desarrollado durante 15 años de experimentación se presenta como una promisoria alternativa para el manejo de bosques mixtos altos sobre suelos oligótróficos en zonas con baja densidad poblacional. El aprovechamiento controlado y las intervenciones de mejora o refinamiento (refinement) constituyen la piedra angular de este sistema de regeneración natural, el cual se basa en la cosecha de un volumen restringido de 20 m3 de madera por hectárea, una vez cada 20 años, mediante una operación de tumaba estrictamente controlada. Luego de la corta selectiva se procede al refinamiento usando arboricidas (aspecto criticable del sistema), 3 veces durante el ciclo de cortas (año 0, año 8 y año 16) para así favorecer el desarrollo de las especies comerciales e incrementar su valor económico. 17 Como se mencionó anteriormente la premisa del sistema es una mínima intervención y el mantenimiento de un alto nivel de biomasa para así prevenir la pérdida de nutrientes (Graaf de 1991). Además de los aspectos silviculturales una aspecto importante en la problemática forestal lo constituye la industria forestal por su baja capacidad tecnológica y el subaprovechamiento del plantel industrial. En este sentido Centeno (1993) señala: "La producciòn sostenida de madera industrial depende de un mejor aprovechamiento de la heterogeneidad que caracteriza los bosques de la regiòn. La diversidad debe dejar de considerarse una calamidad, para reconocer en ella oportunidades autòctonas de desarrollo" . Segùn este autor una estrategia posible de desarrollo de la industria forestal en la región deberà incluir los siguientes objetivos: -Establecer sistemas sostenibles de aprovechamientos industrial. -Satisfacer la creciente demanda por productos forestales. -Sustituir las importaciones de productos de madera, principalmente pulpa y papel. -Aumentar las exportaciones, en proporciòn con el crecimiento de la demanda. El efecto sobre la diversidad biològica se verìa amortiguado al distribuirse el impacto de la actividad industrial sobre un mayor mùmero de especies. Se propenderìa, ademàs, a un mejor aprovechamiento de los desperdicios que caracterizan la explotaciòn forestal en la regiòn. Y se le daría importancia, cuando sea posible un uso maderero, a propiciar la diversificación de especies maderables. USOS SECUNDARIOS O NO MADEREROS Existen experiencias nuevas y antiguas de uso o manejo del bosque, que no implican necesariamente la explotaciòn exclusiva maderera (extracciòn). Ejemplo de esto lo ofrece los usos alternos del bosque, tambièn denominados usos "secundarios", tales como el mejoramiento en la producción y recolección de especies forestales con valor alimenticio, medicinal, de cosmèticos, industrial y de construcción; entre estos producos se encuentran: resina, làtex, caucho, chicle, frutas, nueces, animales, peces y otros alimentos, forraje, medicinas, fibras como el yute,el bambù, el ratàn, aceites esenciales para la preparaciòn de lìquidos aromàticos, perfumes, medicinas y saborizantes. terpentina, alcaloides,cera, condimentos, plantas ornamentales, plumas , peces decorativos y mascotas, etc.. Los trabajos etnobotánicos recogen conocimientos de etnias de distintas partes del mundo, que tienen cientos de años en contacto con este ambiente. Dichos conocimientos pueden contribuir enormemente a un uso más integral del ambiente, particularmente en áreas tales como la agricultura biológica o en la agroforestería, donde se consideran los aspectos de diversidad ecológica, cultivos múltiples, uso óptimo de los nichos ecológicos y de sitios marginales y de protecciòn de suelos y aguas. Así como también la necesidad, cada vez más urgente, de conservar recursos genéticos y la búsqueda de recursos renovables. Este aprovechamiento de productos secundarios del bosque ha sido y es practicado desde hace siglos por los grupos aborigenes, pero generalmente ello ha sido subestimado, al consideràrsele simplemente como una actividad de "subsistencia" o una "práctica anticuada", debido a la dificultad para comercializar estos productos, actividad que normalmente no se cuantifica. Sin embargo diversos autores (Anderson 1991, Balick 1985, Caballero et. al. 1978, Gentry 1984) han demostrado que estos productos, tradicionalmente de subsistencia, pueden obtener un valor 18 monetario. Estos productos son parte de la economìa informal, sin embargo, su comercio tiene una gran importancia en la vida cotidiana de las comunidades locales y a veces a nivel nacional en algunos paìses tropicales. El manejo sostenido de bosques naturales, en condiciones competitivas con otros usos de la tierra, depende del aporte de estos productos. Por lo tanto se desea resaltar la posibilidad de generar una diversidad de productos de extracción como alternativa a los sistemas de uso monoproductores vigentes para el bosque (explotación maderera, minería, etc.). Por ejemplo la extracción maderera aprovecha apenas un pequeño porcentaje del total de especies del bosque (Lamprecht 1986), que en el caso de la Reserva Forestal de Imataca es menos de un 3% (Sanoja com. personal). La explotaciòn monoproductora amenaza la estabilidad forestal, mientras que el uso indígena tradicional aprovecha hasta un 60% de las especies árboreas y no amenaza, en la mayoría de los casos, la estabilidad ecosistémica, evidenciándose así la eficiencia ecológica del modo de producción múltiple del aborigén frente al desperdicio de los sistemas monoproductores (talas madereras, minería, etc.). Por ello urge realizar investigaciones para determinar con mayor precisiòn la contribuciòn de los productos no maderables, y de los servicios intangibles, a los balances econòmicos. Lo cual podrìa tender a superar con creces el de la madera comercial. La principal desventaja del modo de producción múltiple la encontramos en el mercadeo, ya que a pesar de poder ofrecer beneficios económicos, este tipo no resulta muchas veces rentable, por problemas de comercialización, y su deficiencia en relación a la cantidad de productos obtenidos y a la regularidad de su suministro a los mercados. AGROFORESTERIA La agroforesterìa abarca un grupo de agrosistemas conformados por sistemas de producciòn que incluyen una serie de mètodos de usos de la tierra, en los cuales se establece una combinaciòn de àrboles, plantas de cultivo y pastos en una interrelaciòn cambiante en el tiempo y el espacio, con el fin de garantizar un incremento y una optimizaciòn en producciòn de bienes agroforestales (Fassbender 1987). Estos sistemas constituyen una alternativa conservacionista de uso a considerar, especialmente por tratar de emular los sistemas naturales, al mantener un conjunto de varias especies bajo un uso protector del suelo que garantiza el reciclaje de bionutrientes. Ellos ayudarían, con su implementación en las áreas vecinas, a aliviar la presión de uso sobre los bosques. 4.2. Recomendaciones -Iniciar un proceso de discusiòn pùblica con todos los agentes participantes en el manejo forestal en el Estado Bolìvar, con el fin de establecer una polìtica de mutuo acuerdo y un plan de acciòn en el sector. En esta discusiòn se debe dar a cientìficos de distintas especialidades y profesionales relacionados con el sector forestal la oportunidad de manifestar su opiniòn sobre cuales deben ser la estrategia a seguir para lograr el manejo sostenido del bosque. -Se debe realizar un diagnòstico del sector forestal en el Estado Bolìvar, que analice y evalúe los resultados de la explotaciòn forestal por lo menos desde 1982. Proceder con esta base a realizar una estricta revisión de los contratos administrativos otorgados y en discusión, esta última propuesta ya ha sido hecha por MARNR (1994). No otorgar nuevas concesiones hasta tanto no se defina la política a seguir. Posteriormente ha de formularse un plan de desarrollo, que permita orientar, coordinar y definir el desarrollo de la gestiòn y el manejo forestal. Dicho plan debe ser incorporado al plan de ordenamiento del Edo. Bolìvar. - Crear la figura del Consejo Regional Forestal para evaluaciòn de planes y propuestas, el cual podrìa participar en las evaluaciones de anteproyectos, proyectos y ejecuciòn de planes de manejo. 19 Una vez que se haya creado el consejo regional forestal y que se disponga de un plan de acciòn del sector forestal en la regiòn, deberìa otorgarse una mayor capacidad de decisiòn y respuestas a las dependencias regionales de SEFORVEN. Esto debe ir necesariamente acompañado de un entrenamiento y adiestramiento del personal de SEFORVEN y de los concesionarios. En este proceso se debe incluir la formaciòn forestal de alto nivel en otras disciplinas (biologìa, economìa, etc.). -Establecer y mantener relaciòn con entes internacionales relacionados con el sector forestal (OITT, ONU, FAO,PAFT,UNESCO, etc.), que por su larga trayectoria y experiencia podrìan prestar una valiosa ayuda en cuanto a asesorìa e incluso financiamiento de proyectos (ver ITTO 1991, WRI 1987). -Eliminar los obstàculos que impiden la participàciòn de la poblaciòn en la planificaciòn, en especial la de los grupos minoritarios (indìgenas). -Facilitar el acceso pùblico a la informaciòn relevante del sector, y divulgar informaciòn sobre el manejo en la regiòn a travès de publicaciones periòdicas. -Iniciar proyectos pilotos para manejar bosques integrando los diferentes agentes, donde se podrìa incorporar a la poblaciòn en el manejo forestal mediante la creaciòn de pequeñas empresas de producciòn y servicio. En este sentido podría acogerse la propuesta del MARNR (1994) de "redifinir las unidades de manejo para dar mayor oportunidad de participación al sector de la mediana industria". -Dentro del plan de desarrollo del sector forestal del estado Bolìvar, se debe formular un programa de investigaciòn que permita coordinar y definir el desarrollo de las investigaciones que se realizan o realizarán en la región, las cuales generaràn la información básica y aplicada requerida para la planificación y el manejo forestal. En este sentido proponemos retomar la vieja idea de establecer un centro de investigaciòn del bosque tropical en el estado Bolìvar, que bien podrìa ser mediante la consolidaciòn del CIEG, donde no sòlo participe la UNEG, sino organismos oficiales como MARNR, CVG, SEFORVEN, las empresas concesionarias, ULA, UCV, IVIC, organismos internacionales. Este centro deberìa generar la informaciòn bàsica y aplicada necesaria para el manejo forestal de la regiòn. Para ello serìa necesario activar el Fondo Nacional de Investigaciòn Forestal para la regiòn, incorporando la ULA, la UNEG, la Fundaciòn Jardìn Botànico del Orinoco, el IVIC, y todas aquellas instituciones que se relacionen con el sector forestal. Asimismo para la formaciòn de investigadores se podrìan retomar ideas como la de apoyar la creaciòn de un fondo regional para la formaciòn cientìfica ( propuesto por Cesar Garbàn en el Correo del Caronì el 9-071994). -Hacer un seguimiento del desarrollo de la gestiòn forestal y su impacto, mediante el anàlisis de imagenes de satèlite. -Creaciòn de un Sistema de Informaciòn Ambiental. -Realizar estudios de evaluaciòn de impacto ambiental, o algùn estudio similar donde se realice un balance de los costos ambientales, sociales y econòmicos del manejo forestal. Referencias. Abdulhadi, Karatawinata y Sukardjo (1981): Effects of mechanical logging in the lowland Dipterocarp forest at Lampake, Eastkalimantan. 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Para el uso sostenido del bosque hùmedo tropical, considerado como el ecosistema màs diverso y complejo existente, debe asegurarse: - Orientar la sustentabilidad, de acuerdo al estado de conocimiento cientìfico actual, enfocado segùn criterios ecològicos modernos integrales y dinàmicos. - El aprovechamiento de cualquier producto del bosque no debe sobrepasar los lìmites de la capacidad de regeneraciòn de cada sitio, lo cual se podrìa garantizar con una cosecha cuidadosa y una silvicultura adaptada al tipo de bosque (aproximaciòn entre investigaciòn y praxis). - Durante el establecimiento y aprovechamiento de bosques manejados (man-made)(floresta) deben ser estrictamente observadas las normas bàsicas sobre selecciòn de especies, mejora de especies y estructura del bosque, acordes con cada sitio. - Ordenamiento y planificaciòn integrado plena y realmente acorde con el ordenamiento territorial vigente, de donde es imprescindible la incorporaciòn de la poblaciòn del àrea en cuestiòn. - La conservaciòn de en lo posible una alta biodiversidad referido a su capacidad de regeneraciòn y autoregulaciòn, plasmadas en sus dos componentes de a) abundacia ò riqueza de especies (expresado en Az/Ha o Az/ 100 ind), b) equidad o forma de mezcla de las especies relacionadas con el sitio y el propòsito de uso (expresado en la proporciòn de cada especie segùn abundancia o biodiversidad, lamentablemente los valores lìmites superiores e inferiores de ella permanecen aùn desconocidos). - La conservaciòn de las mùltiples formas estructurales y funciones del bosque. En este aspecto, a pesar de que aùn no se dispone de un conocimiento integral, puede servir como medida de ello la diferenciaciòn màxima posible de tipos de vegetaciòn, asì como sus correspondientes sitios y fases serales tanto el punto de vista biològico-ecològico (p.e: ecotipo, cronotipo segùn Olderman), mediante estimaciòn bidimensional de ordenaciòn (comportamiento, sociales, grupos o estratos de especies comerciales, mediante estimaciòn ß-Diversidad), la protecciòn suficiente de los suelos, las aguas y del balance climàtico. -Estrechamente relacionado con ello se encuentra el establecimiento y conservaciòn de extensas superficies boscosas productoras aprovechadas, con islas y corredores de bosque natural protector, que satisfagan las funciones demogràficas, ecològicas, econòmicas y sociales a cumplir. -Cosechar del bosque sòlo aquellas cantidad o proporciòn de biomasa y nutrientes que el ecosistema pueda regenerar. En este sentido es proritario estimar el ciclo biogeoquìmico de nutrientes. -Orientarse hacia un ordenamiento que contemple la conservaciòn de una alta y abundante diversidad ecosistèmica y paisajìstica que se corresponda con el manejo forestal integral. -La existencia de un amplio y bien distribuido reservorio de especies leñosas, incluyendo distintos tamaños y edades, lo cual permitirà adecuar las necesidades imprevistas cambiantes del mercado a las caracteristìcas del bosque. 25 GLOSARIO: segùn politica forestal para una Amazonia sustentable (1994): Palamento Amazonico UNAMAZ, SPT-TLA, NRI Manejo sustentable del ecosistema forestal Uso y conservaciòn de un paisaje dominado por la selva, para gneral productos y empleo, manteniendo los servicios ambientales y conservando la diversidad de especies y ecosistemas. ANEXO 2: Planes de Investigación de las diferente concesiones El Manteco Aspectos silviculturales Aspectos tecnológicos (madera) Proyectos: Costos de extracción de madera Ensayo de especies Diagnóstico de fauna silvestre CVG- Imataca sur Muestreo silvicultural Muestreo forestal continuo (monitoreo) CELOS (ensayo de intervención... ) Arboretum natural Costos y rendimiento de aprovechamiento. Coeficientes de paso y fórmulas de volumen Huerto clonal Ensayo de especies CVG- El Frío Ensayo de Regeneración natural Ensayo de especies (Plantación) Medición de parcelas permanentes. Estudio de tiempo y rendimiento CELOS Mejoramiento de la masa remanente Estudio morfológico y fenológico de algunas especies forestales con fines de mejoramiento genético. Impacto ambiental. Grupo 02 Lote boscoso San Pedro. 01. Unidad de manejo El Manteco 02. Unidad Matamoros 03. U. Industrias forestales San Pedro. Grupo 05 Reserva Forestal S. Imataca sector norte: N1 no se ha solicitado 26 N2 CODEFORSA N3 SOMAGUA N4 LuSITALIA (ENTREGARON) N5 INTECMACA N6 INPROFORCA N7 no se ha solicitado CVG norte Sierra Imataca ALIDECA CAPRODEL sector centro: C1 MADERORCA C2 INPFOFORCA (renunció) C3 COMAFOR C4 As. Hnos. HERNANDEZ C5 no se ha solicitado C6 vacante sector sur: S1 no se ha solicitado S2 idem S3 MARNR-Fundación La Salle. S4 CVG sur Sierra Imataca Grupo 07 Lote boscoso Caño blanco (cuenca del Caroní) 01 Aserradero La Bombora Grupo 10 Lote boscoso El Frío 01 CVG Grupo 11 Reserva Forestal El Caura Grupo ? Italo La Vergareña Grupo 12 Lote boscoso Río Paragua sub-grupo Maderera Los Lirios Grupo 13 Reserva Forestal Sipapo Grupo 14 Res. For. Parguaza Grupo 16 Lote boscoso El Dorado-Tumeremo sub-grtupo 01 Maderas Bosco Grupo 17 Lote bosc. Pausolandia Grupo 17 L. B. Flan..? Grupo R. F. La Paragua 27 Grupo 21 Altiplanicie de Nuria (min. Defensa) 28 1.Introducción 2. Planes de manejo 2.1 Investigación o autofinanciamiento para planes de manejo 2.2Evaluación, aprovechamiento y mejoramiento 2.2.a . Evaluación (inventario) 2.2.b. Aprovechamiento 2.2.c. Mejoramiento 2.3. Infraestructura 2.4. Industrialización 2.5. Ordenación y protección 3. Impacto ambiental de la explotación 4. Conclusiones y recomendaciones 4.1. Alternativas 4.2. Recomendaciones 5. Referencias Anexos: -Lista de concesiones en Guayana -El manejo forestal en Guayana. por A. Parra -Requisitos mìnimos de un plan de ordenaciòn y manejo 29 View publication stats
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