La Santidad y el Sexo El sexo siempre ha sido un tema muy popular, y todavía lo es. Sin embargo, las opiniones sobre el sexo se han desviado tanto que las fuertes olas de la cultura han impedido a los creyentes en Cristo escuchar lo que Dios dice sobre el sexo. En última instancia, el pecado sexual y el sexo se han convertido en una elección entre una de las dos cosas, lo cultural o lo bíblico. El sexo es un diseño hermoso de Dios, pero cuando dejamos el orden de Su diseño, siempre habrá dolor y destrucción. Esto es porque la vida cristiana es un movimiento el cual consiste en alejarse de las cosas que no promueven Su gloria y una mayor intimidad con Dios. Es por esto, que Pablo, menciona que la voluntad de Dios es que nos alejemos de la porneia, lo cual significa la inmoralidad sexual. Si no estamos casados, Pablo nos dice que debemos escuchar lo que dice Cristo sobre la porneia (1 Tesalonicenses 4:1) al poner unas barreras entre nosotros y la porneia. Incluso, no debemos cometer porneia, y así, cometer adulterio si estamos casados. Pablo dice que esto es tan importante porque si eres un creyente de Cristo, debes vivir diferente, honrando a Dios y a los demás, sin satisfacer cada pasión sexual como un incrédulo (1 Tesalonicenses 4:5). Por consiguiente, un creyente dice, “me importa tu cuerpo, alma, tus sentimientos y primordialmente, tu vida espiritual. Por tanto, no me aprovecharé de ti y honraré quién eres en Cristo.” Pero un incrédulo dirá, “no me importan estas cosas. Te quiero para mis placeres y mis deseos.” Es por esto que Pablo dice que nadie debe pecar y defraudar a su hermano en este asunto (versículo 6), porque al pecar uno pasa los límites que nunca debe pasar, y al defraudar, lastima a las personas que nunca debía lastimar. Los arrepentimientos y los lamentos más predominantes en la vida de muchos vienen de salir de este diseño que Dios ha creado. Es por esto que el sexo y las actividades sexuales siempre se deben usar dentro de los confines del matrimonio, porque en un matrimonio el Espíritu de Dios está muy involucrado y el sexo puede usarse para respetar el alma de la otra persona y así honrar a Dios. Si eres alguien que está cometiendo porneia, debes mirar cómo Pablo conecta el sexo con nuestro conocimiento de Dios. En Romanos, cuando Pablo explica que las personas se desviaron de su conocimiento de Dios, se involucraron en todo tipo de pecado sexual (Romanos 1:18-32). Rechazaron a Dios y eligieron el pecado. En fin, lo que está diciendo Pablo es que si no cambias, estarás rechazando a Cristo, y eligiendo la porneia. No puedes tener tanto a Cristo como a la porneia reinando al mismo tiempo en el trono de tu corazón. Esa convicción tan fuerte que sientes cada vez que caes en porneia viene del Espíritu Santo quien te recuerda fuertemente que Él pertenece al centro de tu corazón. Por esta razón, si perteneces a Dios, tienes que elegir a Cristo de la misma forma que Él eligió sufrir y morir por ti en la cruz, incluyendo por tu pecado de porneia. Así como a Cristo le costó Su vida para morir por tu porneia, a ti te costará algo para dejar la porneia al elegir a Cristo. Te va a costar tu orgullo al acudir a la ayuda de los líderes de tu iglesia. Te va a costar tiempo y pensamiento para empezar un matrimonio. Incluso, te costará dolor emocional al dejar una relación que tienes fuera del matrimonio. Te va a costar algo para elegir a Cristo. ¿Qué eliges hoy? ¿A quién eliges hoy? La sexualidad es un tema importante para los cristianos de hoy en día. Ya no puede ser considerado como algo sobre lo cual no hablamos y con lo cual solamente lidiamos en privado. Debemos asumir los resultados del comportamiento sexual que vemos en nuestra sociedad. El propósito de Dios para el sexo No hay razón para considerar el sexo como algo malo y pecaminoso. Cuando vemos lo que dice la Biblia sobre el sexo, veremos que el propósito de Dios era que fuera uno de los más bellos y espléndidos regalos. Su propósito no es solamente la reproducción sexual. Dios diseñó el sexo para desarrollar una relación matrimonial efectiva basada en el deleite y placer mutuo del mismo. Dios diseñó el sexo para el placer, como una expresión de amor para el disfrute tanto del hombre como de la mujer. El sexo no debe ser un deber doloroso, pero el placer sexual tampoco es su único propósito. El matrimonio El ideal de Dios para el sexo es que nos abstengamos antes del matrimonio y seamos fieles a nuestra pareja dentro del matrimonio. Estos límites son para nuestra propia protección. El sexo debe ser una fuente de placer y satisfacción que ayude a unir a las parejas, pero a menudo las experiencias anteriores pueden resultar dañinas. El sexo está diseñado para las relaciones que son permanentes, leales y donde se respeta a ambos compañeros. Dios ha establecido un lugar seguro donde podemos descubrir, desarrollar y disfrutar nuestra sexualidad a plenitud. Esto es dentro de la relación llamada matrimonio en la que el dar y el pertenecer es mutuo. Debemos entender que el matrimonio no es solamente la ceremonia civil o religiosa. Eso es simplemente el testimonio público de un matrimonio. El matrimonio es una relación de toda la vida, honesta, de amor y exclusiva entre un hombre y una mujer. El esposo y la esposa deben mantener esta relación al continuar escogiendo ser fieles y amarse el uno al otro por el resto de sus vidas. Consecuencias Muchos planificadores de salud y sicólogos están de acuerdo en que el comportamiento y las actitudes sexuales que han sido cada vez más aceptadas por nuestra sociedad en las últimas décadas han tenido muchas consecuencias negativas. Existe una falta de conciencia El matrimonio El ideal de Dios para el sexo es que nos abstengamos antes del matrimonio y seamos fieles a nuestra pareja dentro del matrimonio. Estos límites son para nuestra propia protección. El sexo debe ser una fuente de placer y satisfacción que ayude a unir a las parejas, pero a menudo las experiencias anteriores pueden resultar dañinas. El sexo está diseñado para las relaciones que son permanentes, leales y donde se respeta a ambos compañeros. Dios ha establecido un lugar seguro donde podemos descubrir, desarrollar y disfrutar nuestra sexualidad a plenitud. Esto es dentro de la relación llamada matrimonio en la que el dar y el pertenecer es mutuo. Debemos entender que el matrimonio no es solamente la ceremonia civil o religiosa. Eso es simplemente el testimonio público de un matrimonio. El matrimonio es una relación de toda la vida, honesta, de amor y exclusiva entre un hombre y una mujer. El esposo y la esposa deben mantener esta relación al continuar escogiendo ser fieles y amarse el uno al otro por el resto de sus vidas. Consecuencias Muchos planificadores de salud y sicólogos están de acuerdo en que el comportamiento y las actitudes sexuales que han sido cada vez más aceptadas por nuestra sociedad en las últimas décadas han tenido muchas consecuencias negativas. Existe una falta de conciencia El matrimonio El ideal de Dios para el sexo es que nos abstengamos antes del matrimonio y seamos fieles a nuestra pareja dentro del matrimonio. Estos límites son para nuestra propia protección. El sexo debe ser una fuente de placer y satisfacción que ayude a unir a las parejas, pero a menudo las experiencias anteriores pueden resultar dañinas. El sexo está diseñado para las relaciones que son permanentes, leales y donde se respeta a ambos compañeros. Dios ha establecido un lugar seguro donde podemos descubrir, desarrollar y disfrutar nuestra sexualidad a plenitud. Esto es dentro de la relación llamada matrimonio en la que el dar y el pertenecer es mutuo. Debemos entender que el matrimonio no es solamente la ceremonia civil o religiosa. Eso es simplemente el testimonio público de un matrimonio. El matrimonio es una relación de toda la vida, honesta, de amor y exclusiva entre un hombre y una mujer. El esposo y la esposa deben mantener esta relación al continuar escogiendo ser fieles y amarse el uno al otro por el resto de sus vidas. Consecuencias Muchos planificadores de salud y sicólogos están de acuerdo en que el comportamiento y las actitudes sexuales que han sido cada vez más aceptadas por nuestra sociedad en las últimas décadas han tenido muchas consecuencias negativas. Existe una falta de conciencia El matrimonio El ideal de Dios para el sexo es que nos abstengamos antes del matrimonio y seamos fieles a nuestra pareja dentro del matrimonio. Estos límites son para nuestra propia protección. El sexo debe ser una fuente de placer y satisfacción que ayude a unir a las parejas, pero a menudo las experiencias anteriores pueden resultar dañinas. El sexo está diseñado para las relaciones que son permanentes, leales y donde se respeta a ambos compañeros. Dios ha establecido un lugar seguro donde podemos descubrir, desarrollar y disfrutar nuestra sexualidad a plenitud. Esto es dentro de la relación llamada matrimonio en la que el dar y el pertenecer es mutuo. Debemos entender que el matrimonio no es solamente la ceremonia civil o religiosa. Eso es simplemente el testimonio público de un matrimonio. El matrimonio es una relación de toda la vida, honesta, de amor y exclusiva entre un hombre y una mujer. El esposo y la esposa deben mantener esta relación al continuar escogiendo ser fieles y amarse el uno al otro por el resto de sus vidas. Consecuencias Muchos planificadores de salud y sicólogos están de acuerdo en que el comportamiento y las actitudes sexuales que han sido cada vez más aceptadas por nuestra sociedad en las últimas décadas han tenido muchas consecuencias negativas. Existe una falta de conciencia sobre la salud sexual y es común que las personas tengan muchas parejas sexuales. Estas cosas contribuyen a la pandemia del SIDA y al aumento de otras infecciones de transmisión sexual. Otras consecuencias son los embarazos de adolescentes, los abortos, los niños abandonados y las madres solteras. Las actitudes perjudiciales hacia la sexualidad, como la idea de que ser hombre significa ser sexualmente agresivo, pueden contribuir a la violencia sexual, al abuso infantil y a la violación. De todo esto queda claro que el comportamiento de las personas no va acorde con las intenciones de Dios para el sexo y las relaciones. Pienso que los cristianos deben redescubrir el plan de Dios para la sexualidad. Debemos examinar nuestras creencias, nuestros estilos de vida y revisar el comportamiento que modelamos. Tenemos la responsabilidad de llevar a cabo las alternativas radicales que ofrecen las actitudes saludables hacia el sexo. Los jóvenes No vivimos en un mundo ideal. Existen muchos factores que presionan a los jóvenes de nuestra sociedad y los impacientan por tener sexo. Algunos factores a tomar en consideración son las creencias culturales, los valores y las costumbres, las experiencias de la niñez, el entorno social y el poderoso impulso sexual que es parte de nuestra naturaleza física. Con una mejor nutrición y salud física, los jóvenes a menudo llegan más temprano a la pubertad, a veces a los nueve o diez años. Sin embargo, en muchos países no es probable que se casen antes de los veinte años. Los jóvenes están constantemente bajo presión por sobre la salud sexual y es común que las personas tengan muchas parejas sexuales. Estas cosas contribuyen a la pandemia del SIDA y al aumento de otras infecciones de transmisión sexual. Otras consecuencias son los embarazos de adolescentes, los abortos, los niños abandonados y las madres solteras. Las actitudes perjudiciales hacia la sexualidad, como la idea de que ser hombre significa ser sexualmente agresivo, pueden contribuir a la violencia sexual, al abuso infantil y a la violación. De todo esto queda claro que el comportamiento de las personas no va acorde con las intenciones de Dios para el sexo y las relaciones. Pienso que los cristianos deben redescubrir el plan de Dios para la sexualidad. Debemos examinar nuestras creencias, nuestros estilos de vida y revisar el comportamiento que modelamos. Tenemos la responsabilidad de llevar a cabo las alternativas radicales que ofrecen las actitudes saludables hacia el sexo. Los jóvenes No vivimos en un mundo ideal. Existen muchos factores que presionan a los jóvenes de nuestra sociedad y los impacientan por tener sexo. Algunos factores a tomar en consideración son las creencias culturales, los valores y las costumbres, las experiencias de la niñez, el entorno social y el poderoso impulso sexual que es parte de nuestra naturaleza física. Con una mejor nutrición y salud física, los jóvenes a menudo llegan más temprano a la pubertad, a veces a los nueve o diez años. Sin embargo, en muchos países no es probable que se casen antes de los veinte años. Los jóvenes están constantemente bajo presión por sobre la salud sexual y es común que las personas tengan muchas parejas sexuales. Estas cosas contribuyen a la pandemia del SIDA y al aumento de otras infecciones de transmisión sexual. Otras consecuencias son los embarazos de adolescentes, los abortos, los niños abandonados y las madres solteras. Las actitudes perjudiciales hacia la sexualidad, como la idea de que ser hombre significa ser sexualmente agresivo, pueden contribuir a la violencia sexual, al abuso infantil y a la violación. De todo esto queda claro que el comportamiento de las personas no va acorde con las intenciones de Dios para el sexo y las relaciones. Pienso que los cristianos deben redescubrir el plan de Dios para la sexualidad. Debemos examinar nuestras creencias, nuestros estilos de vida y revisar el comportamiento que modelamos. Tenemos la responsabilidad de llevar a cabo las alternativas radicales que ofrecen las actitudes saludables hacia el sexo. Los jóvenes No vivimos en un mundo ideal. Existen muchos factores que presionan a los jóvenes de nuestra sociedad y los impacientan por tener sexo. Algunos factores a tomar en consideración son las creencias culturales, los valores y las costumbres, las experiencias de la niñez, el entorno social y el poderoso impulso sexual que es parte de nuestra naturaleza física. Con una mejor nutrición y salud física, los jóvenes a menudo llegan más temprano a la pubertad, a veces a los nueve o diez años. Sin embargo, en muchos países no es probable que se casen antes de los veinte años. Los jóvenes están constantemente bajo presión por sobre la salud sexual y es común que las personas tengan muchas parejas sexuales. Estas cosas contribuyen a la pandemia del SIDA y al aumento de otras infecciones de transmisión sexual. Otras consecuencias son los embarazos de adolescentes, los abortos, los niños abandonados y las madres solteras. Las actitudes perjudiciales hacia la sexualidad, como la idea de que ser hombre significa ser sexualmente agresivo, pueden contribuir a la violencia sexual, al abuso infantil y a la violación. De todo esto queda claro que el comportamiento de las personas no va acorde con las intenciones de Dios para el sexo y las relaciones. Pienso que los cristianos deben redescubrir el plan de Dios para la sexualidad. Debemos examinar nuestras creencias, nuestros estilos de vida y revisar el comportamiento que modelamos. Tenemos la responsabilidad de llevar a cabo las alternativas radicales que ofrecen las actitudes saludables hacia el sexo. Los jóvenes No vivimos en un mundo ideal. Existen muchos factores que presionan a los jóvenes de nuestra sociedad y los impacientan por tener sexo. Algunos factores a tomar en consideración son las creencias culturales, los valores y las costumbres, las experiencias de la niñez, el entorno social y el poderoso impulso sexual que es parte de nuestra naturaleza física. Con una mejor nutrición y salud física, los jóvenes a menudo llegan más temprano a la pubertad, a veces a los nueve o diez años. Sin embargo, en muchos países no es probable que se casen antes de los veinte años. Los jóvenes están constantemente bajo presión por sobre la salud sexual y es común que las personas tengan muchas parejas sexuales. Estas cosas contribuyen a la pandemia del SIDA y al aumento de otras infecciones de transmisión sexual. Otras consecuencias son los embarazos de adolescentes, los abortos, los niños abandonados y las madres solteras. Las actitudes perjudiciales hacia la sexualidad, como la idea de que ser hombre significa ser sexualmente agresivo, pueden contribuir a la violencia sexual, al abuso infantil y a la violación. De todo esto queda claro que el comportamiento de las personas no va acorde con las intenciones de Dios para el sexo y las relaciones. Pienso que los cristianos deben redescubrir el plan de Dios para la sexualidad. Debemos examinar nuestras creencias, nuestros estilos de vida y revisar el comportamiento que modelamos. Tenemos la responsabilidad de llevar a cabo las alternativas radicales que ofrecen las actitudes saludables hacia el sexo. Los jóvenes No vivimos en un mundo ideal. Existen muchos factores que presionan a los jóvenes de nuestra sociedad y los impacientan por tener sexo. Algunos factores a tomar en consideración son las creencias culturales, los valores y las costumbres, las experiencias de la niñez, el entorno social y el poderoso impulso sexual que es parte de nuestra naturaleza física. Con una mejor nutrición y salud física, los jóvenes a menudo llegan más temprano a la pubertad, a veces a los nueve o diez años. Sin embargo, en muchos países no es probable que se casen antes de los veinte años. Los jóvenes están constantemente bajo presión por parte de los medios masivos de comunicación como la televisión, las revistas y la Internet. Los medios de comunicación están llenos de imágenes sexuales y desinformación. Si añadimos a esto la curiosidad natural de los jóvenes, su deseo de experimentar y la tendencia normal a desestimar los riesgos, podemos ver por qué la experiencia sexual a menudo comienza a más temprana edad. Para los jóvenes la presión de su entorno puede ser muy fuerte. Los adolescentes a menudo luchan por una identidad. Los jóvenes buscan la aceptación y aprobación dentro de su grupo de compañeros. Necesitan una buena autoestima para poder desafiar la presión de su entorno y tomar sus propias decisiones. Los modelos de conducta también son muy importantes. Un factor clave en el desarrollo es tener una buena relación con los padres, pues solemos reproducir las situaciones por las que pasamos en nuestro propio hogar. Las investigaciones muestran que los niños que crecieron siendo testigos de relaciones violentas a menudo son menos capaces de formar relaciones estables y saludables más adelante en sus vidas. Los maestros, otros familiares y los amigos mayores también pueden ser una fuerte influencia, así como figuras famosas en la cultura juvenil, como los músicos y actores. Con demasiada frecuencia, esta influencia puede ser negativa, y no positiva. Si la iglesia permanece callada, ¿entonces, cómo podemos ayudar a los jóvenes a hacer buenas elecciones? Sin embargo, a veces, las personas tienen poca elección. Las desigualdades de género significan que las mujeres a menudo tienen poco control sobre las decisiones sexuales. La pobreza puede significar que las personas no tengan medios para sobrevivir excepto por medio del trabajo sexual. ¿Qué podemos hacer? Se deben proveer información correcta sobre temas sexuales y buenos modelos de conducta para los jóvenes. Debemos ayudarles a desarrollar una buena autoestima y actitudes saludables hacia el sexo, de manera que ellos puedan tomar buenas decisiones y eviten el comportamiento riesgoso. No podemos hacer esto si nos da pena hablar sobre estos temas. Debemos empezar reconociendo que la sexualidad es una parte integral e importante de ser humanos, y debe ser valorada y respetada, no ignorada o negada. Debemos entender el verdadero propósito del sexo y deshacernos de cualquier mito o idea errónea. Ahora bien, estos son tres principios bíblicos sobre la sexualidad en el matrimonio: 1) Exclusividad sexual Jesús afirmó: «Ustedes han oído que se dijo: “NO COMETERÁS ADULTERIO”. Pero Yo les digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón» (Mt 5:27-28). El sexo es exclusivo para el disfrute de los esposos. No hay espacio para nadie más, ni siquiera en tu imaginación El sexo es exclusivo para el disfrute de los esposos. No hay espacio para nadie más, ni siquiera en tu imaginación. Todo tu cuerpo, incluyendo tu mente, debe estar conectada con tu esposo y viceversa. Dios reprueba que rompas el pacto matrimonial. El adulterio es infidelidad que quebranta la unión de una sola carne con tu esposo. Somos una sola carne porque hacemos un pacto con Dios de ser fieles a nuestro cónyuge al casarnos. Esto significa que renunciamos a los demás hombres para vivir en una unión permanente con uno solo, tu esposo. Cualquier actividad sexual, sea física o imaginaria, que realices con otra persona que no sea tu cónyuge es pecado y Dios lo llama adulterio. 2) No fomentar el egoísmo No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás (Fil 2:3-4). Martín Lutero solía decir que el matrimonio formaba el carácter. Entramos en un proceso intensivo de entrenamiento del carácter desde que nos casamos. A partir del primer día de casados brota nuestra tendencia egoísta aun en las pequeñas cosas. A veces expresamos lo que pensamos o sentimos y otras solo queda en nuestros corazones. Nuestras mentes suelen divagar con pensamientos como: «No entiendo por qué mi esposo no hace las cosas como yo le digo. Solo piensa en él y no en mí. Si me ama, se supone que él debería complacerme». Vivimos muy centradas en nosotras mismas, olvidamos que nuestras vidas no son de nosotras, sino de Él cuando venimos a Cristo (1 Co 6:19; cp. 1 Co 7:4). Crecer en el carácter de Cristo nos da libertad; la madurez cristiana nos capacita para tener vidas más plenas, ya que nos permite vencer el pecado que habita en nosotras La vida matrimonial nos santifica porque se encarga de empujarnos para que veamos nuestras actitudes pecaminosas. Esto debe ser motivo de gratitud para con Dios porque nos muestra su cuidado al no dejarnos como somos. El Señor extiende su gracia para bendecirnos al transformarnos. Crecer en el carácter de Cristo nos da libertad; la madurez cristiana nos capacita para tener vidas más plenas, ya que nos permite vencer el pecado que habita en nosotras. 3) Uso natural de nuestros cuerpos Dios creó todas las cosas, incluidos nuestros cuerpos, con un propósito; cada una de ellas muestra sin excepción un diseño inteligente y sabio. Hacer un uso inapropiado o contranatural de cualquier parte de nuestros cuerpos traerá consecuencias, no solo espirituales, sino también físicas. Recuerda que Dios es sabio y nos pone límites para nuestro bien, límites que aseguran nuestra plenitud y seguridad. Nuestra responsabilidad es cuidar de nuestro cuerpo, valorarlo como un regalo de Dios. Reconocer las habilidades y desarrollar sabiamente las capacidades que nos han sido entregadas en nuestro físico es beneficioso para cada una de nosotras. Por lo tanto, hacer un uso inadecuado de nuestros cuerpos puede ser perjudicial y acarrear consecuencias a mediano y largo plazo. Cada uno de los órganos sexuales tiene funciones determinadas en el diseño de Dios (algo de lo que hablamos en el segundo capítulo del libro de donde es tomado este fragmento). Existe un despliegue de funciones en secuencia que permiten el flujo de esa respuesta. Además, cada órgano está constituido por una estructura requerida de forma específica para la tarea a realizar. Dios ideó el placer sexual y Él mismo se encargó de que no faltara nada en su diseño perfecto. La manera en que el hombre y la mujer tienen intimidad sexual conforme al diseño de Dios nos muestra sabiduría, propósito y delicada belleza. Cada órgano realiza su función y encaja en un lugar y un momento específico para que los esposos puedan intimar de una forma cómoda, placentera y cercana. A Dios sí le importa lo que sus criaturas hagan con sus cuerpos. No es bíblica la idea de que mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera con él Toda la creación, incluidos también los órganos sexuales, muestra un diseño inteligente. A pesar de toda esa belleza, que deberíamos disfrutar tal y como nos fue entregada por el Creador, la realidad es que la entrada del pecado trajo consigo el desvío y deterioro del uso natural de nuestros cuerpos con respecto a la intimidad sexual. La Biblia dice que el hombre, en lugar de reconocer a Dios y darle gracias, se envaneció en sus razonamientos, creyó que podía mejorar o ir en contra del diseño de Dios, pero los resultados fueron funestos. Creyendo ser sabios, se hicieron necios (Ro 1:21-22). En consecuencia, Dios tomó una decisión: «Por lo cual Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos» (1:24). Luego agrega: «Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza» (1:26). A Dios sí le importa lo que sus criaturas hagan con sus cuerpos. No es bíblica la idea de que mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera con él. Dios está pendiente de cada detalle de nuestras vidas y hasta de cada motivación de nuestros corazones. Creadas con propósito Fuimos creadas con un propósito eterno y nuestros cuerpos también deben reflejar la sabiduría de nuestro Señor, que es dueño de nuestras vidas. Los textos que acabamos de leer nos permiten ver a un Dios cercano, que está muy atento a la vida de los seres humanos que creó, trayendo plenitud a los que viven conforme a su diseño y consecuencias por el pecado cometido aun en la intimidad sexual. Dios le llama impureza, deshonra y pasión degradante al que hace uso antinatural de su cuerpo en la búsqueda de placer. Son palabras fuertes y no pueden ser llamadas de otra manera. Este tipo de práctica hace de la intimidad sexual un acto sucio, desagradable, doloroso y traumático. Nada que embarre, degrade o ensucie la belleza de lo creado por Dios debe permitirse en la intimidad de una pareja creada a su imagen. Él no lo pasa por alto porque se trata de una ofensa grave cuando una criatura, diseñada a su imagen con tanto detalle y sabiduría, se rebela contra su Creador y de manera pretenciosa presenta un «mejor plan» a Dios. Su plan es inmejorable porque Él es inmensamente sabio y todopoderoso. Ahora bien, estos son tres principios bíblicos sobre la sexualidad en el matrimonio: 1) Exclusividad sexual Jesús afirmó: «Ustedes han oído que se dijo: “NO COMETERÁS ADULTERIO”. Pero Yo les digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón» (Mt 5:27-28). El sexo es exclusivo para el disfrute de los esposos. No hay espacio para nadie más, ni siquiera en tu imaginación El sexo es exclusivo para el disfrute de los esposos. No hay espacio para nadie más, ni siquiera en tu imaginación. Todo tu cuerpo, incluyendo tu mente, debe estar conectada con tu esposo y viceversa. Dios reprueba que rompas el pacto matrimonial. El adulterio es infidelidad que quebranta la unión de una sola carne con tu esposo. Somos una sola carne porque hacemos un pacto con Dios de ser fieles a nuestro cónyuge al casarnos. Esto significa que renunciamos a los demás hombres para vivir en una unión permanente con uno solo, tu esposo. Cualquier actividad sexual, sea física o imaginaria, que realices con otra persona que no sea tu cónyuge es pecado y Dios lo llama adulterio. 2) No fomentar el egoísmo No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás (Fil 2:3-4). Martín Lutero solía decir que el matrimonio formaba el carácter. Entramos en un proceso intensivo de entrenamiento del carácter desde que nos casamos. A partir del primer día de casados brota nuestra tendencia egoísta aun en las pequeñas cosas. A veces expresamos lo que pensamos o sentimos y otras solo queda en nuestros corazones. Nuestras mentes suelen divagar con pensamientos como: «No entiendo por qué mi esposo no hace las cosas como yo le digo. Solo piensa en él y no en mí. Si me ama, se supone que él debería complacerme». Vivimos muy centradas en nosotras mismas, olvidamos que nuestras vidas no son de nosotras, sino de Él cuando venimos a Cristo (1 Co 6:19; cp. 1 Co 7:4). Crecer en el carácter de Cristo nos da libertad; la madurez cristiana nos capacita para tener vidas más plenas, ya que nos permite vencer el pecado que habita en nosotras La vida matrimonial nos santifica porque se encarga de empujarnos para que veamos nuestras actitudes pecaminosas. Esto debe ser motivo de gratitud para con Dios porque nos muestra su cuidado al no dejarnos como somos. El Señor extiende su gracia para bendecirnos al transformarnos. Crecer en el carácter de Cristo nos da libertad; la madurez cristiana nos capacita para tener vidas más plenas, ya que nos permite vencer el pecado que habita en nosotras. 3) Uso natural de nuestros cuerpos Dios creó todas las cosas, incluidos nuestros cuerpos, con un propósito; cada una de ellas muestra sin excepción un diseño inteligente y sabio. Hacer un uso inapropiado o contranatural de cualquier parte de nuestros cuerpos traerá consecuencias, no solo espirituales, sino también físicas. Recuerda que Dios es sabio y nos pone límites para nuestro bien, límites que aseguran nuestra plenitud y seguridad. Nuestra responsabilidad es cuidar de nuestro cuerpo, valorarlo como un regalo de Dios. Reconocer las habilidades y desarrollar sabiamente las capacidades que nos han sido entregadas en nuestro físico es beneficioso para cada una de nosotras. Por lo tanto, hacer un uso inadecuado de nuestros cuerpos puede ser perjudicial y acarrear consecuencias a mediano y largo plazo. Cada uno de los órganos sexuales tiene funciones determinadas en el diseño de Dios (algo de lo que hablamos en el segundo capítulo del libro de donde es tomado este fragmento). Existe un despliegue de funciones en secuencia que permiten el flujo de esa respuesta. Además, cada órgano está constituido por una estructura requerida de forma específica para la tarea a realizar. Dios ideó el placer sexual y Él mismo se encargó de que no faltara nada en su diseño perfecto. La manera en que el hombre y la mujer tienen intimidad sexual conforme al diseño de Dios nos muestra sabiduría, propósito y delicada belleza. Cada órgano realiza su función y encaja en un lugar y un momento específico para que los esposos puedan intimar de una forma cómoda, placentera y cercana. A Dios sí le importa lo que sus criaturas hagan con sus cuerpos. No es bíblica la idea de que mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera con él Toda la creación, incluidos también los órganos sexuales, muestra un diseño inteligente. A pesar de toda esa belleza, que deberíamos disfrutar tal y como nos fue entregada por el Creador, la realidad es que la entrada del pecado trajo consigo el desvío y deterioro del uso natural de nuestros cuerpos con respecto a la intimidad sexual. La Biblia dice que el hombre, en lugar de reconocer a Dios y darle gracias, se envaneció en sus razonamientos, creyó que podía mejorar o ir en contra del diseño de Dios, pero los resultados fueron funestos. Creyendo ser sabios, se hicieron necios (Ro 1:21-22). En consecuencia, Dios tomó una decisión: «Por lo cual Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos» (1:24). Luego agrega: «Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza» (1:26). A Dios sí le importa lo que sus criaturas hagan con sus cuerpos. No es bíblica la idea de que mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera con él. Dios está pendiente de cada detalle de nuestras vidas y hasta de cada motivación de nuestros corazones. Creadas con propósito Fuimos creadas con un propósito eterno y nuestros cuerpos también deben reflejar la sabiduría de nuestro Señor, que es dueño de nuestras vidas. Los textos que acabamos de leer nos permiten ver a un Dios cercano, que está muy atento a la vida de los seres humanos que creó, trayendo plenitud a los que viven conforme a su diseño y consecuencias por el pecado cometido aun en la intimidad sexual. Dios le llama impureza, deshonra y pasión degradante al que hace uso antinatural de su cuerpo en la búsqueda de placer. Son palabras fuertes y no pueden ser llamadas de otra manera. Este tipo de práctica hace de la intimidad sexual un acto sucio, desagradable, doloroso y traumático. Nada que embarre, degrade o ensucie la belleza de lo creado por Dios debe permitirse en la intimidad de una pareja creada a su imagen. Él no lo pasa por alto porque se trata de una ofensa grave cuando una criatura, diseñada a su imagen con tanto detalle y sabiduría, se rebela contra su Creador y de manera pretenciosa presenta un «mejor plan» a Dios. Su plan es inmejorable porque Él es inmensamente sabio y todopoderoso. Ahora bien, estos son tres principios bíblicos sobre la sexualidad en el matrimonio: 1) Exclusividad sexual Jesús afirmó: «Ustedes han oído que se dijo: “NO COMETERÁS ADULTERIO”. Pero Yo les digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón» (Mt 5:27-28). El sexo es exclusivo para el disfrute de los esposos. No hay espacio para nadie más, ni siquiera en tu imaginación El sexo es exclusivo para el disfrute de los esposos. No hay espacio para nadie más, ni siquiera en tu imaginación. Todo tu cuerpo, incluyendo tu mente, debe estar conectada con tu esposo y viceversa. Dios reprueba que rompas el pacto matrimonial. El adulterio es infidelidad que quebranta la unión de una sola carne con tu esposo. Somos una sola carne porque hacemos un pacto con Dios de ser fieles a nuestro cónyuge al casarnos. Esto significa que renunciamos a los demás hombres para vivir en una unión permanente con uno solo, tu esposo. Cualquier actividad sexual, sea física o imaginaria, que realices con otra persona que no sea tu cónyuge es pecado y Dios lo llama adulterio. 2) No fomentar el egoísmo No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás (Fil 2:3-4). Martín Lutero solía decir que el matrimonio formaba el carácter. Entramos en un proceso intensivo de entrenamiento del carácter desde que nos casamos. A partir del primer día de casados brota nuestra tendencia egoísta aun en las pequeñas cosas. A veces expresamos lo que pensamos o sentimos y otras solo queda en nuestros corazones. Nuestras mentes suelen divagar con pensamientos como: «No entiendo por qué mi esposo no hace las cosas como yo le digo. Solo piensa en él y no en mí. Si me ama, se supone que él debería complacerme». Vivimos muy centradas en nosotras mismas, olvidamos que nuestras vidas no son de nosotras, sino de Él cuando venimos a Cristo (1 Co 6:19; cp. 1 Co 7:4). Crecer en el carácter de Cristo nos da libertad; la madurez cristiana nos capacita para tener vidas más plenas, ya que nos permite vencer el pecado que habita en nosotras La vida matrimonial nos santifica porque se encarga de empujarnos para que veamos nuestras actitudes pecaminosas. Esto debe ser motivo de gratitud para con Dios porque nos muestra su cuidado al no dejarnos como somos. El Señor extiende su gracia para bendecirnos al transformarnos. Crecer en el carácter de Cristo nos da libertad; la madurez cristiana nos capacita para tener vidas más plenas, ya que nos permite vencer el pecado que habita en nosotras. 3) Uso natural de nuestros cuerpos Dios creó todas las cosas, incluidos nuestros cuerpos, con un propósito; cada una de ellas muestra sin excepción un diseño inteligente y sabio. Hacer un uso inapropiado o contranatural de cualquier parte de nuestros cuerpos traerá consecuencias, no solo espirituales, sino también físicas. Recuerda que Dios es sabio y nos pone límites para nuestro bien, límites que aseguran nuestra plenitud y seguridad. Nuestra responsabilidad es cuidar de nuestro cuerpo, valorarlo como un regalo de Dios. Reconocer las habilidades y desarrollar sabiamente las capacidades que nos han sido entregadas en nuestro físico es beneficioso para cada una de nosotras. Por lo tanto, hacer un uso inadecuado de nuestros cuerpos puede ser perjudicial y acarrear consecuencias a mediano y largo plazo. Cada uno de los órganos sexuales tiene funciones determinadas en el diseño de Dios (algo de lo que hablamos en el segundo capítulo del libro de donde es tomado este fragmento). Existe un despliegue de funciones en secuencia que permiten el flujo de esa respuesta. Además, cada órgano está constituido por una estructura requerida de forma específica para la tarea a realizar. Dios ideó el placer sexual y Él mismo se encargó de que no faltara nada en su diseño perfecto. La manera en que el hombre y la mujer tienen intimidad sexual conforme al diseño de Dios nos muestra sabiduría, propósito y delicada belleza. Cada órgano realiza su función y encaja en un lugar y un momento específico para que los esposos puedan intimar de una forma cómoda, placentera y cercana. A Dios sí le importa lo que sus criaturas hagan con sus cuerpos. No es bíblica la idea de que mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera con él Toda la creación, incluidos también los órganos sexuales, muestra un diseño inteligente. A pesar de toda esa belleza, que deberíamos disfrutar tal y como nos fue entregada por el Creador, la realidad es que la entrada del pecado trajo consigo el desvío y deterioro del uso natural de nuestros cuerpos con respecto a la intimidad sexual. La Biblia dice que el hombre, en lugar de reconocer a Dios y darle gracias, se envaneció en sus razonamientos, creyó que podía mejorar o ir en contra del diseño de Dios, pero los resultados fueron funestos. Creyendo ser sabios, se hicieron necios (Ro 1:21-22). En consecuencia, Dios tomó una decisión: «Por lo cual Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos» (1:24). Luego agrega: «Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza» (1:26). A Dios sí le importa lo que sus criaturas hagan con sus cuerpos. No es bíblica la idea de que mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera con él. Dios está pendiente de cada detalle de nuestras vidas y hasta de cada motivación de nuestros corazones. Creadas con propósito Fuimos creadas con un propósito eterno y nuestros cuerpos también deben reflejar la sabiduría de nuestro Señor, que es dueño de nuestras vidas. Los textos que acabamos de leer nos permiten ver a un Dios cercano, que está muy atento a la vida de los seres humanos que creó, trayendo plenitud a los que viven conforme a su diseño y consecuencias por el pecado cometido aun en la intimidad sexual. Dios le llama impureza, deshonra y pasión degradante al que hace uso antinatural de su cuerpo en la búsqueda de placer. Son palabras fuertes y no pueden ser llamadas de otra manera. Este tipo de práctica hace de la intimidad sexual un acto sucio, desagradable, doloroso y traumático. Nada que embarre, degrade o ensucie la belleza de lo creado por Dios debe permitirse en la intimidad de una pareja creada a su imagen. Él no lo pasa por alto porque se trata de una ofensa grave cuando una criatura, diseñada a su imagen con tanto detalle y sabiduría, se rebela contra su Creador y de manera pretenciosa presenta un «mejor plan» a Dios. Su plan es inmejorable porque Él es inmensamente sabio y todopoderoso. Ahora bien, estos son tres principios bíblicos sobre la sexualidad en el matrimonio: 1) Exclusividad sexual Jesús afirmó: «Ustedes han oído que se dijo: “NO COMETERÁS ADULTERIO”. Pero Yo les digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón» (Mt 5:27-28). El sexo es exclusivo para el disfrute de los esposos. No hay espacio para nadie más, ni siquiera en tu imaginación El sexo es exclusivo para el disfrute de los esposos. No hay espacio para nadie más, ni siquiera en tu imaginación. Todo tu cuerpo, incluyendo tu mente, debe estar conectada con tu esposo y viceversa. Dios reprueba que rompas el pacto matrimonial. El adulterio es infidelidad que quebranta la unión de una sola carne con tu esposo. Somos una sola carne porque hacemos un pacto con Dios de ser fieles a nuestro cónyuge al casarnos. Esto significa que renunciamos a los demás hombres para vivir en una unión permanente con uno solo, tu esposo. Cualquier actividad sexual, sea física o imaginaria, que realices con otra persona que no sea tu cónyuge es pecado y Dios lo llama adulterio. 2) No fomentar el egoísmo No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás (Fil 2:3-4). Martín Lutero solía decir que el matrimonio formaba el carácter. Entramos en un proceso intensivo de entrenamiento del carácter desde que nos casamos. A partir del primer día de casados brota nuestra tendencia egoísta aun en las pequeñas cosas. A veces expresamos lo que pensamos o sentimos y otras solo queda en nuestros corazones. Nuestras mentes suelen divagar con pensamientos como: «No entiendo por qué mi esposo no hace las cosas como yo le digo. Solo piensa en él y no en mí. Si me ama, se supone que él debería complacerme». Vivimos muy centradas en nosotras mismas, olvidamos que nuestras vidas no son de nosotras, sino de Él cuando venimos a Cristo (1 Co 6:19; cp. 1 Co 7:4). Crecer en el carácter de Cristo nos da libertad; la madurez cristiana nos capacita para tener vidas más plenas, ya que nos permite vencer el pecado que habita en nosotras La vida matrimonial nos santifica porque se encarga de empujarnos para que veamos nuestras actitudes pecaminosas. Esto debe ser motivo de gratitud para con Dios porque nos muestra su cuidado al no dejarnos como somos. El Señor extiende su gracia para bendecirnos al transformarnos. Crecer en el carácter de Cristo nos da libertad; la madurez cristiana nos capacita para tener vidas más plenas, ya que nos permite vencer el pecado que habita en nosotras. 3) Uso natural de nuestros cuerpos Dios creó todas las cosas, incluidos nuestros cuerpos, con un propósito; cada una de ellas muestra sin excepción un diseño inteligente y sabio. Hacer un uso inapropiado o contranatural de cualquier parte de nuestros cuerpos traerá consecuencias, no solo espirituales, sino también físicas. Recuerda que Dios es sabio y nos pone límites para nuestro bien, límites que aseguran nuestra plenitud y seguridad. Nuestra responsabilidad es cuidar de nuestro cuerpo, valorarlo como un regalo de Dios. Reconocer las habilidades y desarrollar sabiamente las capacidades que nos han sido entregadas en nuestro físico es beneficioso para cada una de nosotras. Por lo tanto, hacer un uso inadecuado de nuestros cuerpos puede ser perjudicial y acarrear consecuencias a mediano y largo plazo. Cada uno de los órganos sexuales tiene funciones determinadas en el diseño de Dios (algo de lo que hablamos en el segundo capítulo del libro de donde es tomado este fragmento). Existe un despliegue de funciones en secuencia que permiten el flujo de esa respuesta. Además, cada órgano está constituido por una estructura requerida de forma específica para la tarea a realizar. Dios ideó el placer sexual y Él mismo se encargó de que no faltara nada en su diseño perfecto. La manera en que el hombre y la mujer tienen intimidad sexual conforme al diseño de Dios nos muestra sabiduría, propósito y delicada belleza. Cada órgano realiza su función y encaja en un lugar y un momento específico para que los esposos puedan intimar de una forma cómoda, placentera y cercana. A Dios sí le importa lo que sus criaturas hagan con sus cuerpos. No es bíblica la idea de que mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera con él Toda la creación, incluidos también los órganos sexuales, muestra un diseño inteligente. A pesar de toda esa belleza, que deberíamos disfrutar tal y como nos fue entregada por el Creador, la realidad es que la entrada del pecado trajo consigo el desvío y deterioro del uso natural de nuestros cuerpos con respecto a la intimidad sexual. La Biblia dice que el hombre, en lugar de reconocer a Dios y darle gracias, se envaneció en sus razonamientos, creyó que podía mejorar o ir en contra del diseño de Dios, pero los resultados fueron funestos. Creyendo ser sabios, se hicieron necios (Ro 1:21-22). En consecuencia, Dios tomó una decisión: «Por lo cual Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos» (1:24). Luego agrega: «Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza» (1:26). A Dios sí le importa lo que sus criaturas hagan con sus cuerpos. No es bíblica la idea de que mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera con él. Dios está pendiente de cada detalle de nuestras vidas y hasta de cada motivación de nuestros corazones. Creadas con propósito Fuimos creadas con un propósito eterno y nuestros cuerpos también deben reflejar la sabiduría de nuestro Señor, que es dueño de nuestras vidas. Los textos que acabamos de leer nos permiten ver a un Dios cercano, que está muy atento a la vida de los seres humanos que creó, trayendo plenitud a los que viven conforme a su diseño y consecuencias por el pecado cometido aun en la intimidad sexual. Dios le llama impureza, deshonra y pasión degradante al que hace uso antinatural de su cuerpo en la búsqueda de placer. Son palabras fuertes y no pueden ser llamadas de otra manera. Este tipo de práctica hace de la intimidad sexual un acto sucio, desagradable, doloroso y traumático. Nada que embarre, degrade o ensucie la belleza de lo creado por Dios debe permitirse en la intimidad de una pareja creada a su imagen. Él no lo pasa por alto porque se trata de una ofensa grave cuando una criatura, diseñada a su imagen con tanto detalle y sabiduría, se rebela contra su Creador y de manera pretenciosa presenta un «mejor plan» a Dios. Su plan es inmejorable porque Él es inmensamente sabio y todopoderoso. Ahora bien, estos son tres principios bíblicos sobre la sexualidad en el matrimonio: 1) Exclusividad sexual Jesús afirmó: «Ustedes han oído que se dijo: “NO COMETERÁS ADULTERIO”. Pero Yo les digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón» (Mt 5:27-28). El sexo es exclusivo para el disfrute de los esposos. No hay espacio para nadie más, ni siquiera en tu imaginación El sexo es exclusivo para el disfrute de los esposos. No hay espacio para nadie más, ni siquiera en tu imaginación. Todo tu cuerpo, incluyendo tu mente, debe estar conectada con tu esposo y viceversa. Dios reprueba que rompas el pacto matrimonial. El adulterio es infidelidad que quebranta la unión de una sola carne con tu esposo. Somos una sola carne porque hacemos un pacto con Dios de ser fieles a nuestro cónyuge al casarnos. Esto significa que renunciamos a los demás hombres para vivir en una unión permanente con uno solo, tu esposo. Cualquier actividad sexual, sea física o imaginaria, que realices con otra persona que no sea tu cónyuge es pecado y Dios lo llama adulterio. 2) No fomentar el egoísmo No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás (Fil 2:3-4). Martín Lutero solía decir que el matrimonio formaba el carácter. Entramos en un proceso intensivo de entrenamiento del carácter desde que nos casamos. A partir del primer día de casados brota nuestra tendencia egoísta aun en las pequeñas cosas. A veces expresamos lo que pensamos o sentimos y otras solo queda en nuestros corazones. Nuestras mentes suelen divagar con pensamientos como: «No entiendo por qué mi esposo no hace las cosas como yo le digo. Solo piensa en él y no en mí. Si me ama, se supone que él debería complacerme». Vivimos muy centradas en nosotras mismas, olvidamos que nuestras vidas no son de nosotras, sino de Él cuando venimos a Cristo (1 Co 6:19; cp. 1 Co 7:4). Crecer en el carácter de Cristo nos da libertad; la madurez cristiana nos capacita para tener vidas más plenas, ya que nos permite vencer el pecado que habita en nosotras La vida matrimonial nos santifica porque se encarga de empujarnos para que veamos nuestras actitudes pecaminosas. Esto debe ser motivo de gratitud para con Dios porque nos muestra su cuidado al no dejarnos como somos. El Señor extiende su gracia para bendecirnos al transformarnos. Crecer en el carácter de Cristo nos da libertad; la madurez cristiana nos capacita para tener vidas más plenas, ya que nos permite vencer el pecado que habita en nosotras. 3) Uso natural de nuestros cuerpos Dios creó todas las cosas, incluidos nuestros cuerpos, con un propósito; cada una de ellas muestra sin excepción un diseño inteligente y sabio. Hacer un uso inapropiado o contranatural de cualquier parte de nuestros cuerpos traerá consecuencias, no solo espirituales, sino también físicas. Recuerda que Dios es sabio y nos pone límites para nuestro bien, límites que aseguran nuestra plenitud y seguridad. Nuestra responsabilidad es cuidar de nuestro cuerpo, valorarlo como un regalo de Dios. Reconocer las habilidades y desarrollar sabiamente las capacidades que nos han sido entregadas en nuestro físico es beneficioso para cada una de nosotras. Por lo tanto, hacer un uso inadecuado de nuestros cuerpos puede ser perjudicial y acarrear consecuencias a mediano y largo plazo. Cada uno de los órganos sexuales tiene funciones determinadas en el diseño de Dios (algo de lo que hablamos en el segundo capítulo del libro de donde es tomado este fragmento). Existe un despliegue de funciones en secuencia que permiten el flujo de esa respuesta. Además, cada órgano está constituido por una estructura requerida de forma específica para la tarea a realizar. Dios ideó el placer sexual y Él mismo se encargó de que no faltara nada en su diseño perfecto. La manera en que el hombre y la mujer tienen intimidad sexual conforme al diseño de Dios nos muestra sabiduría, propósito y delicada belleza. Cada órgano realiza su función y encaja en un lugar y un momento específico para que los esposos puedan intimar de una forma cómoda, placentera y cercana. A Dios sí le importa lo que sus criaturas hagan con sus cuerpos. No es bíblica la idea de que mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera con él Toda la creación, incluidos también los órganos sexuales, muestra un diseño inteligente. A pesar de toda esa belleza, que deberíamos disfrutar tal y como nos fue entregada por el Creador, la realidad es que la entrada del pecado trajo consigo el desvío y deterioro del uso natural de nuestros cuerpos con respecto a la intimidad sexual. La Biblia dice que el hombre, en lugar de reconocer a Dios y darle gracias, se envaneció en sus razonamientos, creyó que podía mejorar o ir en contra del diseño de Dios, pero los resultados fueron funestos. Creyendo ser sabios, se hicieron necios (Ro 1:21-22). En consecuencia, Dios tomó una decisión: «Por lo cual Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos» (1:24). Luego agrega: «Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza» (1:26). A Dios sí le importa lo que sus criaturas hagan con sus cuerpos. No es bíblica la idea de que mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera con él. Dios está pendiente de cada detalle de nuestras vidas y hasta de cada motivación de nuestros corazones. Creadas con propósito Fuimos creadas con un propósito eterno y nuestros cuerpos también deben reflejar la sabiduría de nuestro Señor, que es dueño de nuestras vidas. Los textos que acabamos de leer nos permiten ver a un Dios cercano, que está muy atento a la vida de los seres humanos que creó, trayendo plenitud a los que viven conforme a su diseño y consecuencias por el pecado cometido aun en la intimidad sexual. Dios le llama impureza, deshonra y pasión degradante al que hace uso antinatural de su cuerpo en la búsqueda de placer. Son palabras fuertes y no pueden ser llamadas de otra manera. Este tipo de práctica hace de la intimidad sexual un acto sucio, desagradable, doloroso y traumático. Nada que embarre, degrade o ensucie la belleza de lo creado por Dios debe permitirse en la intimidad de una pareja creada a su imagen. Él no lo pasa por alto porque se trata de una ofensa grave cuando una criatura, diseñada a su imagen con tanto detalle y sabiduría, se rebela contra su Creador y de manera pretenciosa presenta un «mejor plan» a Dios. Su plan es inmejorable porque Él es inmensamente sabio y todopoderoso. Ahora bien, estos son tres principios bíblicos sobre la sexualidad en el matrimonio: 1) Exclusividad sexual Jesús afirmó: «Ustedes han oído que se dijo: “NO COMETERÁS ADULTERIO”. Pero Yo les digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón» (Mt 5:27-28). El sexo es exclusivo para el disfrute de los esposos. No hay espacio para nadie más, ni siquiera en tu imaginación El sexo es exclusivo para el disfrute de los esposos. No hay espacio para nadie más, ni siquiera en tu imaginación. Todo tu cuerpo, incluyendo tu mente, debe estar conectada con tu esposo y viceversa. Dios reprueba que rompas el pacto matrimonial. El adulterio es infidelidad que quebranta la unión de una sola carne con tu esposo. Somos una sola carne porque hacemos un pacto con Dios de ser fieles a nuestro cónyuge al casarnos. Esto significa que renunciamos a los demás hombres para vivir en una unión permanente con uno solo, tu esposo. Cualquier actividad sexual, sea física o imaginaria, que realices con otra persona que no sea tu cónyuge es pecado y Dios lo llama adulterio. 2) No fomentar el egoísmo No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás (Fil 2:3-4). Martín Lutero solía decir que el matrimonio formaba el carácter. Entramos en un proceso intensivo de entrenamiento del carácter desde que nos casamos. A partir del primer día de casados brota nuestra tendencia egoísta aun en las pequeñas cosas. A veces expresamos lo que pensamos o sentimos y otras solo queda en nuestros corazones. Nuestras mentes suelen divagar con pensamientos como: «No entiendo por qué mi esposo no hace las cosas como yo le digo. Solo piensa en él y no en mí. Si me ama, se supone que él debería complacerme». Vivimos muy centradas en nosotras mismas, olvidamos que nuestras vidas no son de nosotras, sino de Él cuando venimos a Cristo (1 Co 6:19; cp. 1 Co 7:4). Crecer en el carácter de Cristo nos da libertad; la madurez cristiana nos capacita para tener vidas más plenas, ya que nos permite vencer el pecado que habita en nosotras La vida matrimonial nos santifica porque se encarga de empujarnos para que veamos nuestras actitudes pecaminosas. Esto debe ser motivo de gratitud para con Dios porque nos muestra su cuidado al no dejarnos como somos. El Señor extiende su gracia para bendecirnos al transformarnos. Crecer en el carácter de Cristo nos da libertad; la madurez cristiana nos capacita para tener vidas más plenas, ya que nos permite vencer el pecado que habita en nosotras. 3) Uso natural de nuestros cuerpos Dios creó todas las cosas, incluidos nuestros cuerpos, con un propósito; cada una de ellas muestra sin excepción un diseño inteligente y sabio. Hacer un uso inapropiado o contranatural de cualquier parte de nuestros cuerpos traerá consecuencias, no solo espirituales, sino también físicas. Recuerda que Dios es sabio y nos pone límites para nuestro bien, límites que aseguran nuestra plenitud y seguridad. Nuestra responsabilidad es cuidar de nuestro cuerpo, valorarlo como un regalo de Dios. Reconocer las habilidades y desarrollar sabiamente las capacidades que nos han sido entregadas en nuestro físico es beneficioso para cada una de nosotras. Por lo tanto, hacer un uso inadecuado de nuestros cuerpos puede ser perjudicial y acarrear consecuencias a mediano y largo plazo. Cada uno de los órganos sexuales tiene funciones determinadas en el diseño de Dios (algo de lo que hablamos en el segundo capítulo del libro de donde es tomado este fragmento). Existe un despliegue de funciones en secuencia que permiten el flujo de esa respuesta. Además, cada órgano está constituido por una estructura requerida de forma específica para la tarea a realizar. Dios ideó el placer sexual y Él mismo se encargó de que no faltara nada en su diseño perfecto. La manera en que el hombre y la mujer tienen intimidad sexual conforme al diseño de Dios nos muestra sabiduría, propósito y delicada belleza. Cada órgano realiza su función y encaja en un lugar y un momento específico para que los esposos puedan intimar de una forma cómoda, placentera y cercana. A Dios sí le importa lo que sus criaturas hagan con sus cuerpos. No es bíblica la idea de que mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera con él Toda la creación, incluidos también los órganos sexuales, muestra un diseño inteligente. A pesar de toda esa belleza, que deberíamos disfrutar tal y como nos fue entregada por el Creador, la realidad es que la entrada del pecado trajo consigo el desvío y deterioro del uso natural de nuestros cuerpos con respecto a la intimidad sexual. La Biblia dice que el hombre, en lugar de reconocer a Dios y darle gracias, se envaneció en sus razonamientos, creyó que podía mejorar o ir en contra del diseño de Dios, pero los resultados fueron funestos. Creyendo ser sabios, se hicieron necios (Ro 1:21-22). En consecuencia, Dios tomó una decisión: «Por lo cual Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos» (1:24). Luego agrega: «Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza» (1:26). A Dios sí le importa lo que sus criaturas hagan con sus cuerpos. No es bíblica la idea de que mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera con él. Dios está pendiente de cada detalle de nuestras vidas y hasta de cada motivación de nuestros corazones. Creadas con propósito Fuimos creadas con un propósito eterno y nuestros cuerpos también deben reflejar la sabiduría de nuestro Señor, que es dueño de nuestras vidas. Los textos que acabamos de leer nos permiten ver a un Dios cercano, que está muy atento a la vida de los seres humanos que creó, trayendo plenitud a los que viven conforme a su diseño y consecuencias por el pecado cometido aun en la intimidad sexual. Dios le llama impureza, deshonra y pasión degradante al que hace uso antinatural de su cuerpo en la búsqueda de placer. Son palabras fuertes y no pueden ser llamadas de otra manera. Este tipo de práctica hace de la intimidad sexual un acto sucio, desagradable, doloroso y traumático. Nada que embarre, degrade o ensucie la belleza de lo creado por Dios debe permitirse en la intimidad de una pareja creada a su imagen. Él no lo pasa por alto porque se trata de una ofensa grave cuando una criatura, diseñada a su imagen con tanto detalle y sabiduría, se rebela contra su Creador y de manera pretenciosa presenta un «mejor plan» a Dios. Su plan es inmejorable porque Él es inmensamente sabio y todopoderoso. INTRODUCCIÓN. COMENTARIO .- quiero invitarles a abrir su biblia en Proverbios 5.15-20 Y antes de que algunas personas se sientan incomodas con esta charla, debo decirles como su Pastor, que todos los cristianos deberíamos saber exactamente lo que la Biblia dice acerca del sexo y por que no hay peor debilidad que la ignorancia. Y el plan de Dios no es que usted ignore este tema, sino más bien que sepa cual es la voluntad de Dios con relación al sexo. Por que el sexo no es algo pecaminoso y carnal, Todo lo contrario, la intimidad sexual ees uno de los actos mas profundos y espirituales que los seres humanos pueden experimentar y que Dios creo no solo para la procreación sino también para el placer del matrimonio. Por eso hoy hablaremos abiertamente sobre el sexo. DESARROLLO. IMPACTO ESPIRITUAL. EL ACTO SEXUAL TIENE LA CAPACIDAD DE FUNDIR TU SER AL DE OTRA PERSONA. Por eso en. La Palabra unir en genesis es un EUFESISMO una palabra suave que se usa para hacer referencia a otra que para algunas personas puede ser demaciaod fuerte o franca o directa y en este caso el escritor biblico usa la palabra Unir para hacer referencia a la intimidad sexual y literalmente significa fundirse , es decir cuando una pareja se une en intimidad sexual se funde en un solo ser con la otra persona. Y esto es así por que Dios lo diseño para que fuera el vinculo entre en esposo y una esposa. por eso el sexo no es un juego, es un asunto tan maravilloso, pero al mismo tiempo tan serio que Dios lo creo con la capacidad de fundir a dos personas en un solo ser. Y es por eso que esta misma declaración se repite en Mateo 19.5 Marcos 10.7-8 Efesios 5.31 Y en la epístola a los efesios el Apostol Pablo le recuerda a la iglesia de cristo el mismo principio. Y la palabra unirá en es la palabra: PROS-KOLAO. Y esta palabra pros-kolao que tambien es un eufenismo para hacer referencia al acto sexual entre un esposo y una esposa, literalmente significa.- Unirse, pegarse emocional o intelectualmente y lógicamente de manera fisica. Entonces la intimidad sexual es un medio por el cual un hombre se une: Emocional, intelectual y fisicamente y espiritual, es decir se une todo tu ser al de la otra persona. Ejemplo. union de dos sustancias. jugo de naranja y jugo de manzana. ahora tenemos un jugo de naranja manzaneada Cuando estas sustancias se funden, se genera un cambio la manzana transfiere parte de su esencia y la naranja tambien transfiere parte de su esencia. y nunca mas serán iguales. Es por eso que la Biblia dice lo que Dios unió, no lo separe el hombre. por que no se puede, es imposible y si se trata de hacer, jamás aquella sustancia volverá a su estado primero. y si se hace ya se erró en el blanco. por que la intimidad sexual te funde a la otra persona y viceversa. Y es por eso que en el libro de corintios el apostol pablo dice lo siguiente. por eso la intimidad sexual no es un juego, es una acto sumamente serio y espiritual. Tanto así que no solo genera placer sino que también tiene la capacidad de generar vida una vida que es la mezcla visible de la su unión, tanto así que siempre llevara sus genes y los de su esposa. LA DIFERENCIA ENTRE APAREARSE Y TENER INTIMIDAD SEXUAL. Cuando la biblia habla del aparimiento usa la palabra hebrea I-JHAM.- que es aparease, unirse solo para la reproducción animal. Y es usada en genesis refiriéndose a los animales. la otra palabra es JAH-la usada en Genesis 31.10 “10 Y sucedió que al tiempo que las ovejas estaban en celo, alcé yo mis ojos y vi en sueños, y he aquí los machos que cubrían a las hembras eran listados, pintados y abigarrados.” Y en ambos casos hace referencia solo al acto sexual entre animales, un acto que según la etimología de la palabra no involucra emociones, sentimientos, intelecto o espíritu. es solo un impulso cuyo propósito es la procreación y preservación de su especie. por eso decimos que los animales se aparean por instinto. PERO DÍGALE AL DE SU LADO: Usted no es un animal, pedazo de animal. sin embargo cuando la biblia hace referencia a la intimidad sexual entre seres humanos usa la palabra PROS-KALAO que es la unión de todo tu ser al de otra persona. la fusión de sus almas, espiritual, física, emocional y hasta intelectual. Y el problema es que muchos ven el sexo como JAHLAL O como un I-JAH y piensan que sexo es solo un momento de placer, es decir se creen y actuan como animales. pero lo qu eno entienden es que ellos no son animales, sino seres humanos que cuando se unen sexualmente a otra persona, quieran o no quieran , se produce un PROS-KOLAO. es decir una fusion de dos seres. La relación sexual entre dos personas no es solo un acto físico, sino es una acto de TOTAL Transferencia. NO BEBAS FUENTES PROHBIDAS. la Biblia dice: El ser humano es como un manantial y cuando este se une sexualmente con una persona le le da a beber de su mantial, es decir de su vida. hoy en día algunas personas dicen comparte su energía sexual. Y la Biblia dice: Para que derramar por las calles el agua de tus manantiales teniendo sexo con cualquiera? Reserven ese manantial solo para su esposa. Y por eso esta porhibido practicar la intimidad sexual antes del matrimonio o fuera de el. Cuando una persona desobedece este principio sin darse anda bebiendo de pozos prohibidos y el resultado será un pozo putrefacto en nuestra alma. Por eso cuando la Biblia hacer referencia a una mujer promiscua que tiene relci0nes sexuales con muchas personas dice así: Es decir una persona promiscua es como un pozo profundo lleno de agua estancada putrefacta, bebio tanto de tantas fuentes qe esta ligada emocional, intelectual y espiritualmente a muchas personas y aun que disfruta del sexo por unos cuantos minutos, luego se siente, vacia, usada e incompleta. Por que por, que estaba bebiendo de las aguas prohibidas. Por eso es que cuando una persona es infiel en el matrimonio el conyugue se da cuenta del cambio d eforma inmediata. por que algo en el interior de la persona ha cambiado. esta persona se ha ligado a otra persona. impartio todo lo que era a otra persona y se impregno de todo lo que la otra perona es. y por eso es el unico PECADO por el cual Dios permite el divorcio en el matrimonio. Por que se rompe envinculo matrimonial y aun que hay solución en cristo, es un proceso dificil de re descubrirse, de limpiarse y de volverse a unir, sabiendo que ya nada sera como antes. Por eso nunca beba de fuentes prohibidas. el sexo antes del matrimonio es una fuente prohibida. el sexo fuera del matrimonio es tambien una fuente prohibida. que te cambia en esencia. es por eso que pablo dice: No beba de las fuentes prohibidas. asi es la intimidad sexual prohiba,sabe por un momento a gloria, pero el verso 18 dice: por eso la biblia dice: no bebas de fuentes prohibas. LA ENGAÑO DEL ENEMIGO. La Biblia dice que satanás es un engañador. La Biblia dice que satanas es un engañador. y este engañador se ha encargado de sembrar dos mentiras sobre el sexo en la vida del ser humano. UNA DE ELLAS ES: ANTES DEL MATRIMONIO. que la intmidad sexual antes dle matrimonio es bueno y es normal y que todos deberiamos practicarlo. Pero la biblia dice: 1 Thessalonians 4:3 TLA 3 Dios quiere que ustedes sean santos, que no tengan relaciones sexuales prohibidas, y luego dice Si usted es una persona soltera que profesa ser cristiana, usted debe saber que la Biblia prohibe la intimidad sexual antes del matrimonio. y tambien debe saber que la Biblia dice algo muy fuerta para los que practican la fornicacion sino se arrepienten: Diga: la intmidad sexual no es un juego y por eso no debe practicarse antes del matrimonio. Pastor es que nos amamos. Bueno si se aman esperense hasta el matrimonio, por que la biblia dice que el amor es paciente. pero no entre en relaciones sexuale sprohibidas: el momento que lo haga esa relacion ya se salio d ela voluntad de Dios y usted ya peco comtra la perona que dice amar. UNA VEZ CASADO Ahora la otra mentira que el engañador le hecho creer a muchos cristianos es que el sexo en el matrimonio es pecaminiso, o es un premio que el conyugue le da al otro cuando se porte bien. pero la Biblia no dice eso: Todo lo contrario la biblia dice que tener intimidad sexual en el matrimonio es indispensable y un deber entre los conyugues. La Biblia dice que antes del matrimonio no se debe tener relaciones sexuales. la Biblia dice que fuera del marco matrimonial no se debe tener relaciones sexuales. Pero la biblia tambien dice: que dentro del matrimonio LOS CONYUGUES NO DEBEN DEJAR DE TENER RELACIONES SEXUALES. No deben negarse el uno al otro. todo lo contrario deben suplir la necesidad sexual del conyugue. y solo esta permitido abstenerse por mutuo acuerdo. y por un tiempo corto. Cuando los conyugues no han aprendido este deber conyugal y hacen que el conyuguie viva en abstinencia obligatoria, no se están dando cuenta que el DAÑO Tan profundo que estan generando a su matrimonio. Por que cuando la relacion sexual se corta en el matrimonio tambien se corta el unico medio que Dios ha establecido para fusianar a la pareja como un solo ser. por eso las parejas que no tiene sexo son tan amargadas. son tan distantes son tan apatcas. por que solo los une un ideal, pero sus almas han dejado unirse. ambos han dejado de beber de la fuente del otro y cuando esto pasa. NO LO DICE LA IGLESIA, NI EL PASTOR, LA BIBLIA DICE: Que satanas aprovecha esto para tentarlos y llevarlos a cometer inmoralidades sexuales. como el consumo d ela pornografia. Como el adulterio. POR ESO LA INTIMIDAD SEXUAL EN EL MATRIMONIO ES UN DEBER CONYUGAL. ejemplo. así como es un deber del hombre proveer el sustento para el hogar y debe hacer cuando este cansado o motivado, de buen humor o d emal humor, debe hacerlo por que es un deber que contrajo al casarse. o como es un deber amar a su esposa a pesar de todo y serle fiel, aun que esta s eporte mal. asi mismo es un deber d elos conyugues suplir la necesidad sexual del otro, esto e sparte del matrimonio. por eso la biblia dice: Cuando uno esta soltero no debe practicar la intimidad sexual, pero cuando uno esta casado NO debe dejar de practicarla, sino mas bien disfrutarla. La biblia dice: Diga: antes del matrimonio no debe practicar la intimidad, pero dentro del matrimonio no debe dejar de disfrutarla. CONCLUSIÓN. Concluyo El pecado sexual es un pecado contra: Dios. mi esposa contra mis hijos contra mi propio cuerpo ORACIÓN. Señor hoy venimos delante del creador de la intmidad sexua aquel que todo lo hace bueno agradave y perfecto para decirte gracias, por qu ehoy recordarmos que la intimidad sexual es una relago maravilloso que tu creaste para el ser humano. pero tambien venimos a pedirte perdon por haberlo practicaantes del matrimonio o fuera de el, hoy entendemos que e sun pecado muy profundo y que trae concecuencias seria. pero tambien entendmeos que tu puedes perdonarnos y darno suna nueva oportunida.d que tu puedes hacer nuevas todas las cosas y limpiarnos y liverarnos de tod atadura espiritual que se haya dado en esta area. Y te pedimos perdon y consagramos esta area a ti. si eres soltero consagra esta area. si eres casado y les has estado abriendo puertas al enemigo a causa d esu incontinencia, pidale peron a Dios por haber fallado en su deber conyugal y vuelva a unirse a su conyugue y dsfrutar de la intimidad sexual como Dios lo ha establecido. vRespuesta de la Biblia: La Biblia no nos ofrece un manual de instrucciones sobre la actividad sexual entre marido y mujer, pero sí nos ofrece varios principios. Se recomienda leer “¿Qué dice la Biblia sobre los juegos previos y el sexo en el matrimonio?” antes de continuar. También encontrará varios temas relacionados a continuación en los “Enlaces sugeridos” que pueden resultarle útiles. La pregunta que aborda este artículo es: “¿Qué dice la Biblia sobre las diferentes posiciones sexuales ?” Posiciones sexuales en la cama La Biblia se refiere claramente a al menos una posición sexual y tal vez a otra más. La primera es cuando los esposos se recuestan juntos para tener relaciones sexuales. 2 Samuel 12:24 afirma que David y Betsabé se acostaron juntos para tener relaciones sexuales. David consoló a Betsabé su mujer, y se llegó a ella y se acostó con ella; y ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Salomón. Y el Señor lo amó... 2 Samuel 12:24 (NVI) Génesis 39:10 habla del intento de la esposa del faraón de seducir a José. El versículo nos dice que la esposa del faraón le rogaba a José que tuviera relaciones sexuales con ella. Su súplica había comenzado en el versículo 7. En el versículo 10 se nos dice que José se negó a dejarse seducir y 1) acostarse a su lado o 2) estar con ella. Y ella le hablaba a José día tras día, pero él no la escuchaba para acostarse a su lado ni para estar con ella. Génesis 39:10 (NVI) Este versículo parece implicar que “junto a ella” puede referirse solo a los juegos previos o a los juegos previos y al coito lado a lado. 2 Samuel sugiere firmemente que “con ella” se refiere a las relaciones sexuales. 1 Sin embargo, no está claro si el versículo se refiere a dos posiciones diferentes. Observe que las Escrituras se refieren al “lecho conyugal” de manera positiva en Hebreos 13:4, excepto cuando ocurre pecado. Esto implica que la actividad sexual en la cama entre esposo y esposa es aprobada por Dios. Esta declaración no debe interpretarse como que no se permite la actividad sexual que no ocurre en la cama. Pero sí implica que se permiten una variedad de actividades sexuales y posiciones sexuales en el lecho conyugal. Posiciones sexuales fuera del dormitorio El libro de Cantares de los Cantares revela que Dios aprueba la actividad sexual entre un esposo y una esposa. Es una declaración positiva de lo que es permisible. En consecuencia, Cantares de los Cantares 7:10-11 revela que Dios aprueba la actividad sexual que ocurre en otros lugares que no sean el hogar, en el lecho matrimonial. En el siguiente pasaje, note que la esposa está planeando hacer un viaje y pasar una noche en algún pueblo lejano y luego, por la mañana, salir a la viña y participar en “hacer el amor” o juegos previos y relaciones sexuales. Yo soy de mi amado, y para mí su deseo es. Ven, amado mío, salgamos al campo, pasemos la noche en las aldeas. Levantémonos de mañana y vayamos a las viñas; veamos si la vid ha brotado , si se han abierto sus flores, si han florecido los granados. Allí te entregaré mi amor. Cantares 7:10-11 (NVI) Esto revela que Dios tiene una visión positiva de esa actividad entre marido y mujer. Las descripciones de viñas, flores y granados son muy sugerentes. Génesis 26:8 también revela que Isaac y Rebeca estaban haciendo el amor al aire libre. El pasaje parece indicar que el rey Ablimelec estaba mirando hacia afuera desde la ventana de su palacio cuando Isaac y Rebeca estaban haciendo el amor fuera de la casa, en el patio trasero o en el techo. Y sucedió que después de haber estado allí muchos días, Abimelec, rey de los filisteos, miró desde una ventana y vio a Isaac acariciando a Rebeca su mujer. Génesis 26:8 (NVI) La palabra hebrea que se traduce como “acariciar” se traduce como “jugar” en la Biblia King James. La palabra hebrea es sahaq . Significa “acariciar, acariciar o participar en juegos previos”. Así, Isaac y Rebeca cometieron un error al participar en actividades sexuales al aire libre. Probablemente no esperaban que alguien estuviera mirando desde la “ventana del palacio”. Pero Dios lo usó para revelarle al rey que Rebeca era la esposa de Isaac. En respuesta, el rey reprendió a Isaac y advirtió al pueblo que no participara en actividades sexuales con la esposa de Isaac bajo pena de muerte (Génesis 26:11). Esto revela que incluso este rey entendía que la actividad sexual debe ser solo entre esposo y esposa y no debe ser vista por otros. Este pasaje también revela que una pareja puede participar en actividades sexuales en el patio trasero, pero deben tener cuidado de no dejar que otros los vean. Las Escrituras enseñan que es un pecado mirar la desnudez de alguien que no sea su cónyuge (Apocalipsis 16:15). Conclusión: Estos ejemplos simples revelan que los esposos y las esposas pueden tener relaciones sexuales en una variedad de lugares. Estos ejemplos también nos ayudan a entender que las posiciones sexuales en las que el esposo y la esposa se acuestan juntos durante las relaciones sexuales en el lecho matrimonial están bien, siempre y cuando ambos cónyuges estén de acuerdo. Debemos recordar que el amor debe controlar lo que cada pareja le pide a su cónyuge que haga. ¿Hay otras posiciones sexuales que estén bien? Las Escrituras nunca nos dan ningún ejemplo. La referencia en Hebreos 13:4 al lecho matrimonial es el lugar normal para la actividad sexual e implica que cualquier posición sexual en el lecho matrimonial está bien siempre y cuando no ocurra pecado sexual. Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho conyugal sin mancilla; a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. Hebreos 13:4 (NVI) Para obtener información sobre los pecados sexuales en el lecho matrimonial, lea: “¿Cuál es el significado de la palabra griega porneia en la Biblia?” Dave Harvey, autor de Cuando los pecadores dicen “Sí, quiero”, hace dos declaraciones importantes: Si los cónyuges se comprometen a complacer al otro, nadie se va a dormir decepcionado. No tengo que preocuparme por conseguir el mío , porque mi cónyuge está pensando en formas aventureras de disfrutar lo que Dios nos ha dado. Y cuando alguien está decidido a conseguir su placer siendo un placer... bueno, ¡no hay nada mejor que eso! 2 Cualquier persona que planee utilizar diversas posiciones sexuales debe tener en cuenta que las investigaciones han demostrado que algunas posiciones pueden provocar una mayor incidencia de fracturas de pene que requerirán atención médica urgente. 3 La “mujer arriba” y la “posición del perrito” son las dos posiciones sexuales que más frecuentemente provocan fractura de pene. 4 Referencias: 1. La frase “con ella” también aparece en 2 Samuel 13:20. Anteriormente, Amnón había violado a su hermana en 2 Samuel 13:11-14. En el versículo 20, se hace referencia a la relación sexual forzada como “con ella”. 2. Dave Harvey. When Sinners Say, “I Do” [Cuando los pecadores dicen: “Sí, quiero”] . Shepherd Press. 2007. pág. 160. 3. Nature (www.nature.com/articles/ijir201724); Hindawl (www.hindawi.com/journals/au/2014/768158/). 4. Reis, et al. Mechanisms Predisposing Penile Fracture and Long-Term Outcomes on Erectile and Voiding Functions [Mecanismos que predisponen a la fractura del pene y resultados a largo plazo en las funciones eréctil y miccional]. www.ncbi.nlm.nih.gov. vrácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. vrácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. rácticas sexuales no permitidas (18,1-30) Exhortación inicial 18 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2 — Habla a los israelitas y diles: Yo soy el Señor, su Dios. 3 No harán como se hace en Egipto donde habitaron; ni harán como se hace en Canaán adonde yo les conduzco; ni seguirán sus costumbres. 4 Cumplan mis normas y guarden mis leyes comportándose de acuerdo con ellas. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Por lo tanto, cumplirán mis leyes y mis normas; quien las cumpla, vivirá gracias a ellas. Yo soy el Señor. Prohibiciones concretas 6 Ninguno entre ustedes tendrá relaciones sexuales con una familiar cercana. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu padre; es tu madre y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 8 No tendrás relaciones sexuales con otra esposa de tu padre, pues es esposa de tu padre. 9 No tendrás relaciones sexuales con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, haya nacido en casa o fuera. 10 No tendrás relaciones sexuales con tus nietas, pues es como deshonrarte a ti mismo. 11 No tendrás relaciones sexuales con la hija que tu padre haya engendrado de otra esposa; es tu hermana y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 12 No tendrás relaciones sexuales con tu tía paterna, pues es como deshonrar a tu padre. 13 No tendrás relaciones sexuales con tu tía materna, pues es como deshonrar a tu madre. 14 No ofenderás a tu tío paterno, teniendo relaciones sexuales con su mujer, pues es la esposa del hermano de tu padre. 15 No tendrás relaciones sexuales con tu nuera; es la mujer de tu hijo y no deberás tener relaciones sexuales con ella. 16 No tendrás relaciones sexuales con tu cuñada, pues es como deshonrar a tu hermano. 17 No tendrás relaciones sexuales con una mujer y con su hija; ni las tendrás con sus nietas, pues es como deshonrar a esa mujer, y es algo aborrecible. 18 Mientras viva tu primera mujer, no tomarás como esposa a una hermana suya teniendo relaciones sexuales con ella y haciéndola así su rival. 19 Tampoco tendrás relaciones sexuales con una mujer durante el tiempo de su impureza menstrual. 20 No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella. 21 No permitirás que ninguno de tus hijos sea sacrificado a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer; es una cosa aborrecible. 23 No tendrás relaciones carnales con ningún animal contaminándote con él, ni tampoco las tendrá mujer alguna con él; es una perversión. Exhortación conclusiva 24 No se contaminen con ninguna de estas prácticas con las que se han corrompido las naciones que yo voy a expulsar ante ustedes. 25 El país, en efecto, se ha contaminado; así que yo he decidido castigar su iniquidad de forma que tenga que vomitar a sus habitantes. 26 Cumplan mis normas y guarden mis leyes; no hagan ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el extranjero residente entre ustedes. 27 Los que habitaron esta tierra hicieron todas estas cosas horrendas y la tierra quedó contaminada. 28 ¡Que no los vomite también a ustedes por haberla contaminado, como vomitó a los pueblos que la habitaron antes de ustedes! 29 Porque cualquiera que haga alguna de todas estas cosas horrendas será extirpado de su pueblo. 30 Cumplan, pues, mis mandamientos y no sigan las costumbres detestables que se practicaban antes de que llegaran ustedes, ni se contaminen con ellas. Yo soy el Señor, su Dios.
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