Suscríbete a DeepL Pro para poder traducir archivos de mayor tamaño. Más información disponible en www.DeepL.com/pro. INGENIERÍA DE ROCAS Notas del curso por Evert Hoek i Prefacio El ingeniero de rocas dispone de herramientas cada vez más sofisticadas y, sin embargo, sigue habiendo muchas cuestiones fundamentales de diseño: ¿cómo se decide el riesgo aceptable de fallo de un talud a cielo abierto, la cantidad de deformación que puede tolerarse en los cimientos de una presa de arco, las cargas admisibles en los cables de refuerzo de una caverna subterránea o si un túnel debe construirse con métodos de perforación y voladura o con tuneladora? Estas cuestiones, de gran importancia práctica en la ingeniería civil y minera, se abordan en estos apuntes, que se basan en una serie de casos prácticos, cada uno de ellos cuidadosamente elegido para ilustrar los conceptos y los enfoques prácticos utilizados. Las herramientas y técnicas utilizadas van desde simples estimaciones hasta los modelos numéricos más sofisticados disponibles en la actualidad. El debate incluye la selección de los datos de entrada adecuados, el uso de estudios de sensibilidad y enfoques probabilísticos y el uso iterativo del rendimiento observado para calibrar y perfeccionar los modelos durante el diseño y la construcción. Estos apuntes se han preparado como material para ser utilizado durante los cursos y también para proporcionar un volumen de referencia tras la finalización de los mismos. Se subraya que se trata de notas y que el volumen no es un texto formal. No se ha publicado ni se publicará en su forma actual y su contenido se revisará de vez en cuando para satisfacer las necesidades de determinados públicos. Las notas fueron actualizadas y corregidas en diciembre de 2000. Se anima a los lectores a que me envíen sus comentarios, correcciones, críticas y sugerencias a la dirección indicada más abajo. Estas aportaciones me ayudarán a mejorar los apuntes para futuros cursos. Dr. Evert Hoek Evert Hoek Consulting Engineer Inc. 3034 Edgemont Boulevard Apartado de correos 75516 North Vancouver, B.C. Canadá V7R 4X1 Fax+1604 980 3512 Teléfono +1 604 988 3064 Correo electrónico: [email protected] ii Dr. Evert Hoek El Dr. Hoek nació en Zimbabue y se graduó en ingeniería mecánica en la Universidad de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) en 1955. En su trabajo de posgrado se especializó en el análisis experimental de tensiones y obtuvo un máster por su trabajo sobre técnicas fotoelásticas tridimensionales. En 1958 se incorporó al Consejo Sudafricano de Investigación Científica e Industrial y se dedicó a la aplicación de las técnicas de análisis de tensiones al estudio de los problemas de tensión en las rocas de las minas de oro a gran profundidad. En 1965 se doctoró en la Universidad de Ciudad del Cabo por una tesis sobre la fractura frágil en la roca. En 1966 aceptó una invitación del Imperial College of Science and Technology, uno de los colegios de la Universidad de Londres, para establecer un centro interdepartamental de investigación y enseñanza en mecánica de rocas. Fue nombrado catedrático de mecánica de rocas en 1970 y la Universidad de Londres le concedió el título de doctor en ingeniería en 1975. En 1975 se trasladó a Canadá como director de Golder Associates, una empresa internacional de consultoría geotécnica. En 1987 aceptó el puesto de Profesor de Investigación Industrial de Ingeniería de Rocas en el Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Toronto. El Dr. Hoek volvió a ejercer la consultoría a tiempo completo en Vancouver en 1993. Ahora es consultor independiente y es miembro de varios consejos de consultoría y consultor de revisión técnica en varios proyectos importantes de ingeniería civil y minera. Recientemente ha trabajado en proyectos en Canadá, Grecia, India, Venezuela, Chile, Hong Kong, Indonesia, Australia y Filipinas. Ha publicado numerosos artículos técnicos y tres libros. Su libro más reciente sobre el sostenimiento de rocas en excavaciones de roca dura, escrito conjuntamente con los profesores P.K. Kaiser y W.F. Bawden, se publicó en enero de 1995. Entre los galardones que ha recibido se encuentran el premio E. Burwell de la Sociedad Geológica de América (1979), la elección como miembro de la Real Academia de Ingeniería del Reino Unido (1982), el premio Rankine Lecturer de la Sociedad Geotécnica Británica (1983), la Medalla de Oro de la Institución de Minería y Metalurgia del Reino Unido (1985), el Premio Müller de la Sociedad Internacional de Mecánica de Rocas (1991), la Medalla William Smith de la Sociedad Geológica de Londres (1993), la concesión de un doctorado honorario en Ingeniería por la Universidad de Waterloo (Canadá) (1994), la presentación de la conferencia Glossop a la Sociedad Geológica de Londres (1998) y la presentación de la conferencia Terzaghi para la ASCE en Seattle (2000). Índice de contenidos 1 Desarrollo de la ingeniería de rocas1 ......................................................................... 1.1 ntroducción1 1.2 Ráfagas de rocas ............................................................................. y teoría elástica4 1.3 Macizosrocosos .................................................................................... discontinuos6 1.4 Mecánica derocas de .................................................................................. ngeniería7 1.5 Recogida dedatos geológicos ....................................................................................7 1.6 Pruebas de laboratorio de la ............................................................................... roca8 1.7 Clasificación del macizo rocoso8 1.8 Resistencia de la masa rocosa11 1.9 Mediciones de tensiónin ...........................................................................................................................situ11 1.10 Problemas conlas aguas subterráneas ................................................................... 13 1.11 Refuerzo de roca14 1.12 Métodos deexcavación ............................................................................... en roca15 1.13Herramientas de análisis15 1.14Conclusiones17 2 Cuándo es aceptable ......................................... un diseño de ingeniería de rocas18 2.1 ntroducción18 2.2 Deslizamientos de tierra ...................................................................... en embalses18 2.3 Deformación de los ................................................................................ taludes delas rocas25 2.4 Fallos estructurales en ...................................................................... masas rocosas27 2.5 Excavaciones en ......................................................................................roca débil29 2.6 Factor de.................................................................................................. seguridad35 2.7 Análisis probabilísticos38 3 Clasificación del ............................................................................... macizo rocoso40 3.1 ntroducción40 3.2 Clasificaciónmacizo rocoso de ................................................................ngeniería40 3.2.1 Clasificación demasas rocosas de Terzaghi .....................................................41 3.2.2 Clasificaciones que implican el ................................. tiempo de permanencia42 3.2.3 Índice de designación de la calidad de la roca..................................... (RQD)42 3.2.4 Clasificación de la estructura de la roca (RSR)44 3.3 Clasificación geomecánica47 3.4 Modificaciones de la RMR para la ............................................................. minería48 3.5 Índice de calidad de los túneles de roca, Q51............................................................ 3.6 Utilización de .................................. sistemas de clasificación de macizos rocosos58 4 Resistencia al corte de las discontinuidades60 .......................................................... 4.1 ntroducción60 4.2 Resistencia al corte de ................................................................ superficies planas60 4.3 Resistencia al cizallamiento de ................................................ superficies rugosas63 4.4 Estimación de Barton de la ..................................................................... resistenciaal corte64 4.5 Estimaciones de campo del CCI64 Ingeniería de la roca iv 4.6 Estimaciones de campo de JCS67 4.7 Influencia de la escala en el CCI y el JCS68 ............................................................. 4.8 Resistencia al corte de las .............................................. discontinuidades rellenas68 4.9 Influencia de la ........................................................................................... presióndel agua70 4.10 Cohesión ............................................................................y fricción instantáneas70 5 6 Inestabilidad controlada estructuralmente en los túneles. .................................. 73 5.1 ntroducción73 5.2 Identificación de posibles ............................................................................. cuñas74 5.3 Soporte para controlar el ............................................................................. fallo dela cuña77 5.3.1 Cuñaspara atornillar ................................................................................ rocas77 5.3.2 Soporte de hormigón proyectado para ................................................... cuñas79 Consideración de la ................................................................ secuencia de excavación80 5.1 Aplicación de .....................................................................la teoría dela probabilidad ........................................................................................................................................81 El proyecto Río Grande - Argentina82...................................................................... 6.1 ntroducción82 6.2 Soporte del túnelde .......................................................................................... cola82 6.3 Apoyo a la ......................................................................................caverna deenergía .85 6.4 Debate sobre el diseño y los.................................................................... costes delas ..................................................................................................................... ayudas87 6.5 Análisis con el .................................................................... programa UNWEDGE88 6.5.1 Datos de entrada88 6.5.2 Entrada de la ..................................................................sección transversal dela excavación89 6.5.3 Determinación de la ..........................................................................geometríala cuña89 6.5.4 Instalación y análisis de ........................................................ pernos para roca91 7 Un problema de estabilidad de taludes en Hong Kong92 ........................................ 7.1 ntroducción92 7.2 Descripción del ....................................................................................... problema92 7.3 Modelos de equilibrio límite95 7.4 Estimaciones de la resistencia al cizallamiento98 7.5 Estimación de la .................................................................................. aceleracióndel terremoto100 7.6 Análisis de la .......................................... resistencia al cizallamiento movilizado100 7.7 Decisión sobre la estabilidad a corto plazo del ............................... talud deSau Mau ....................................................................................................................... Ping100 7.8 Evaluación de las ............................................ medidas correctoras a largo plazo102 7.9 Decisión final sobre las .................................................... obras dereparación a largo plazo104 8 Factor de seguridad y probabilidad de fallo105 ....................................................... 8.1 ntroducción105 8.2 Estudios de sensibilidad106 8.3 Introducción a la ............................................................................................ teoríala Índice de v conteni.d..o..s.................................................................................................... probabilidad106 8.4 Probabilidad de ......................................................................................... fracaso111 9 Análisis de los riesgos de ................................................................ caída de rocas115 9.1 ntroducción115 9.2 Mecánica de las .......................................................................................cascadas117 9.3 Posibles medidas que podrían adoptarse para reducir .............los riesgos decaída de rocas119 Ingeniería de la roca vi 9.3.1 Identificación de posibles .............................. problemas dedesprendimiento de rocas119 9.3.2 Reducción de los niveles de energía asociados a la .................... excavación119 9.3.3 Sujeción física de los .......................................... desprendimientos de rocas119 9.4 Sistema de clasificación deriesgo de caída de ............................................. rocas123 9.4.1 Altura dela ..................................................................................... pendiente125 9.4.2 Eficacia de ............................................................................................ zanja126 9.4.3 Riesgo medio del vehículo................................................................. (AVR)127 9.4.4 Porcentaje de la ....................................................................... distanciavisual de decisión127 9.4.5 Anchura dela ..................................................................................... calzada128 9.4.6 Carácter geológico128 9.4.7 Tamaño del bloque o cantidad de caída de rocas por ......................... evento130 9.4.8 Clima y presencia de agua en .......................................................... la ladera130 9.4.9 Historia de la caída de rocas130 9.5 Análisis del riesgo de desprendimiento de rocas en las ........................ carreteras131 9.5.1 Clasificación RHRS ................................................. para el corte de argilita132 9.5.2 Análisis deriesgo...................................................... para el corte de argilita133 9.6 Comparación entre el riesgo evaluado y el ................................. riesgo aceptable134 9.7 Conclusiones136 10 Tensiones...................................................................................... n situ e inducidas137 10.1 ntroducción137 10.2 Tensionesin ........................................................................................................................situ137 10.3 El .................................................................................................... mapamundial del estrés140 10.4 Desarrollar un .................................................................... programade medición del estrés143 10.5 Análisis de las ...................................................................... tensiones inducidas144 10.6 Métodos numéricos de ........................................................ análisis de tensiones147 10.6.11 Método de los elementos límite148 10.6.2 Métodosde elementos finitos y de diferencias .....................................finitas149 10.6.33 Método de los elementos diferenciados150 10.6.44 Enfoques híbridos151 10.6.5 Modelosbidimensionales ................................................. y tridimensionales151 10.6.6 Análisis de tensiones con el programa PHASE2........................................... 152 10.7 Ejemplo práctico de ................................................................ análisisbidimensional de tensiones152 10.7.1 Análisis de la ............................................................................. estabilidad dela cabecera154 10.7.2 Análisis de la ............................................................... excavación completa158 10.7.33 Conclusión160 11 Propiedades de la masa rocosa161 ............................................................................... 11.1 ntroducción161 11.2 Criterio Hoek-Brown generalizado161 11.3 Propiedadesintactas de la .............................................................................. roca162 11.4 Influencia del ......................................................................................... tamaño dela muestra168 Índice de vii con1t1e.n5idÍnodsice deresistencia ............................................................................. geológica171 11.6 Parámetros de Mohr-Coulomb176 11.7Módulo de deformación182 11.8 Comportamientoposterior al .................................................................... fracaso182 11.8.1 Masas deroca dura de muy buena ...................................................... calidad182 Ingeniería de la roca viii 11.8.2 Masarocosa de calidad ......................................................................... media184 11.8.3 Masa rocosamuy baja ........................................................................ calidad184 11.9 Fiabilidad de las ............................................ estimaciones deresistencia del macizo ................................................................................................................... rocoso185 11.9.11 Parámetros de entrada185 11.9.22 Parámetros de salida187 11.9.3 Cálculo dela estabilidad de los .......................................................... taludes187 11.9.4 Cálculos deestabilidad del .....................................................................túnel190 11.9.55 Conclusiones193 11.10 Ejemplos prácticos de............................ estimación delas propiedades del macizo rocoso193 11.10.1 Rocamasiva y .................................................................................. débil193 11.10.2 Masasrocosas ................................................................................fuertes195 11.10.3 Masarocosa de calidad ................................................................... media196 11.10.4 Masa rocosa de baja calidad a poca ................................... profundidad.199 11.10.5 Macizo rocoso de mala calidad sometido a grandes ................. tensiones201 11.10.6 Consideraciones sobrela estabilidad de los .................................. taludes202 12 Túneles en roca débil204 .............................................................................................. 12.1 ntroducción204 12.2 Deformación alrededor de un ....................................................................... túnelque avanza204 12.3 Análisis dela deformación del ..................................................................... túnel204 12.3.1 Definición del ...................................................................criterio de fracaso206 12.3.2 Análisis del .......................................................................... comportamientodel túnel206 12.4 Gráficos adimensionales de la ......................................................... deformacióndel ......................................................................................................................túnel208 12.5 Estimaciones de la................................................................ capacidad de apoyo210 12.6 Ejemplo práctico213 12.6.1 Estimación de las ......................................... propiedades del macizo rocoso213 13 Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil222 ....................................... 13.1 ntroducción222 13.2 Resistencia de la masa rocosa222 13.3 Condiciones de estrésin.................................................................................. situ223 13.3.1 Tensiones en torno a las cavernas subterráneas cerca de los pies de las laderas224 13.3.2 Determinación de la longitud del revestimiento de acero para los ..... túneles de presión227 13.4 Tamaño de los pilares entre las ...................................................... excavaciones229 13.5 Problemas para utilizar un arco de hormigón en ..................................roca débil230 13.6 Vigas dela..................................................................................................... grúa233 13.7 Elección de las ...................................................................................... formas delas cavernas237 13.8 Influencia de las juntas y de los ....................................planos de estratificación239 13.9 Diseño de la.......................................................................................... armadura240 13.9.1 Estimación de las ............................................................ presiones de apoyo241 13.9.2 Diseño de .............................................................................. soporte depernos y cables243 13.9.3 Utilización de ................................. revestimientos de hormigón proyectado246 Índice de ix conte1n3id.9o.s4Apoyo a las .......................................................... secuencias de instalación248 13.10. Métodos de excavación251 13.11. Instrumentación dela ............................................................................ caverna253 13.12. Resumen y.................................................................................... conclusiones254 Ingeniería de la roca 14 x Pernos y cables256 ........................................................................................................ 14.1 ntroducción256 14.2 Pernos de Roca256 14.2.1 Pernos deanclaje ............................................................................ mecánico256 14.2.2 Pernos deanclaje de ............................................................................. resina259 14.3 Clavijas261 14.3.11 Clavijas de lechada261 14.3.2 Tacos de fricción o .................................................... estabilizadores"Split Set " 263 14.3.3 Clavijas"Swellex " ........................................................................................ 263 14.4 Características carga-deformación265 14.5 Cables268 14.5.11 Fuerza de adhesión268 14.5.2 Lechadas y .................................................................................... rejuntados268 14.5.33 Instalación de cables272 14.5.4 Cables para el .................................................................. refuerzo de taludes274 15 Soporte de ............................................................................ hormigón proyectado276 15.1 ntroducción276 15.2 Tecnologíadel hormigón .................................................................... proyectado276 15.2.1 Hormigón proyectadode mezcla ............................................................. seca276 15.2.2 Hormigón proyectadoen ...................................................................húmedo277 15.2.3 Hormigón proyectadomicro-sílice reforzado con fibra de.................... acero278 15.2.4 Hormigón proyectadoreforzado con .....................................................malla281 15.3 Aplicacionesdel hormigón ................................................................. proyectado283 15.4 Diseño del ................................................................................. soporte dehormigón proyectado285 16 Daños ................................................................................ por voladura en la roca289 16.1 ntroducción289 16.2 Perspectiva histórica289 16.3 Dañospor ..................................................................................................oladura290 16.4 Control de daños291 16.5 Diseño .............................................................................. y control de voladuras297 16.6 Conclusión298 17 Referencias299................................................................................................................ Índice de contenidos xi Agradecimientos Parte del material contenido en los capítulos 3, 4, 5, 10, 11, 14 y 15 si de un libro de Hoek, E, Kaiser, P.K. y Bawden W.F. titulado Support of Underground Excavations in Hard Rock que fue publicado por A.A. Balkema de Rotterdam en 1995. Se agradece el permiso del Sr. A . A . Balkema para reproducir este material. El pedido de este libro se reproduce al dorso. Este formulario de pedido debe enviarse a una de las siguientes direcciones: A.A. Balkema Publishers, P.O. Box 1675, 3000 BR Rotterdam, Países Bajos (Fax +31.10 4135947) Para los clientes de Estados Unidos y Canadá A.A. Balkema Publishers, Old Post Road, Brookfield, VT 05036-9704 (Fax 802 276 3837) También se puede contactar con A.A. Balkema Publishers por correo electrónico en [email protected] y en Internet en http://www.balkema.nl. Parte del material contenido en el capítulo 11 sobre las propiedades del macizo rocoso procede de un artículo y una nota técnica publicados en el International Journal of Rock Mechanics and Mining Sciences y se agradece el permiso de Elsevier Science para reproducir este material. Las referencias son: Hoek, E. y Brown, E.T. Estimaciones prácticas de la resistencia del macizo rocoso. Int. J. Rock Mech. Min. Sci. Vol. 34, No. 8, pp 1165-1186, 1995. Hoek, E. Fiabilidad de las estimaciones Hoek-Brown de las propiedades del macizo rocoso y su impacto en el diseño. Int. J. Rock Mech. Min. Sci. Vol. 35, No. 1, pp 63-68, 1998. La revista International Journal of Rock Mechanics and Mining Sciences puede consultarse en Internet en la dirección http://www.elsevier.nl/inca/publications/store/2/5/6/index.htt. Ingeniería de la roca la rocxaiiiv A.A.Balkema Publishers Formulario de pedido: Hoek, E., P.K.Kaiser y W.F.Bawden: Apoyo a las excavaciones subterráneas en roca dura 1995, 28 cm, 232 páginas Edición en tapa dura (90 5410 $45 estudiantes (tapa de papel) (90 5410 187 £16 186 5Fl.95 holandésUS .00 / UK £Edición para 3)Fl.45 holandés/ US $19.50/ UK Un volumen completo que trata del diseño de bulones, pasadores, cables y hormigón proyectado para excavaciones subterráneas en roca dura. Se ofrecen numerosos ejemplos prácticos y se hace un amplio uso del software de fácil manejo desarrollado específicamente para esta aplicación (disponible por separado). Los temas tratados incluyen sistemas de clasificación de macizos rocosos, resistencia al cizallamiento de discontinuidades, análisis de fallos estructuralmente controlados, tensiones in situ e incluidas, estimación de la resistencia del macizo rocoso, diseño de soportes para rocas sobrecargadas, así como discusiones sobre diferentes tipos de soportes subterráneos. Por favor, rellene lo siguiente para pedir el libro: Datos personales (en letra de molde) Nombre: Dirección: Ciudad: Código postal: País: Teléfono: Telefax: por correo electrónico: Tipo de pago Factura pro-forma (los gastos de envío se cobrarán aparte) Cheque de viaje Cheque personal (emitido por un banco de EE.UU. o del Reino Unido) Tarjeta de crédito (las entregas se realizan únicamente en la dirección del titular de la cuenta o de la tarjeta de crédito) Tipo y número de tarjeta: ...................../................................. Fecha de caducidad: ..................................................................... Firma: ........................................................................ Bancos: ING Bank, Schiekade, Rotterdam. Número de cuenta: 69.52.62.904 1 Desarrollo de la ingeniería de rocas 1.1 Introducción Tendemos a pensar que la mecánica de las rocas es una disciplina moderna de la ingeniería y, sin embargo, ya en 1773, Coulomb incluyó los resultados de las pruebas realizadas en rocas de Burdeos en un documento leído ante la Academia Francesa de París (Coulomb (1776), Heyman (1972)). Los ingenieros franceses iniciaron la construcción del Canal de Panamá en 1884 y esta tarea fue asumida por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos en 1908. En el medio siglo transcurrido entre 1910 y 1964, se registraron 60 deslizamientos en cortes a lo largo del canal y, aunque estos deslizamientos no fueron analizados en términos de mecánica de rocas, un trabajo reciente del Cuerpo de Ingenieros de los Estados Unidos (Lutton et al (1979)) muestra que estos deslizamientos fueron controlados predominantemente por discontinuidades estructurales y que los conceptos modernos de la mecánica de rocas son totalmente aplicables al análisis de estas fallas. Al hablar de los deslizamientos del Canal de Panamá en su discurso presidencial en la primera conferencia internacional sobre Mecánica del Suelo e Ingeniería de Cimentación en 1936, Karl Terzaghi (Terzaghi (1936), Terzaghi y Voight (1979)) dijo: "El descenso catastrófico de los taludes del corte más profundo del Canal de Panamá nos advirtió de que estábamos sobrepasando los límites de nuestra capacidad para predecir las consecuencias de nuestras acciones". En 1920, Josef Stini comenzó a enseñar "Geología Técnica" en la Universidad Técnica de Viena y, antes de morir en 1958, había publicado 333 artículos y libros (Müller (1979)). Fundó la revista Geologie und Bauwesen, precursora de la actual Rock Mechanics, y fue probablemente el primero en destacar la importancia de las discontinuidades estructurales en el comportamiento técnico de las masas rocosas. Otros notables científicos e ingenieros de diversas disciplinas realizaron interesantes trabajos sobre el comportamiento de las rocas durante la primera parte de este siglo. von Karman (1911), King (1912), Griggs (1936), Ide (1936) y Terzaghi (1945) trabajaron sobre el fallo de los materiales rocosos. En 1921, Griffith propuso su teoría del fallo de los materiales frágiles y, en 1931, Bucky empezó a utilizar una centrifugadora para estudiar el fallo de los modelos de mina bajo una carga de gravedad simulada. Ninguna de estas personas se habría clasificado a sí misma como ingeniero en mecánica de rocas -el título no se había inventado en aquella época-, pero todas ellas hicieron importantes contribuciones a la base fundamental del tema tal y como lo conocemos hoy. No he intentado ofrecer una lista exhaustiva de los trabajos relacionados con la mecánica de las rocas que se publicaron antes de 1960, pero las referencias citadas más arriba mostrarán que ya se estaban produciendo importantes avances en la materia mucho antes de esa fecha. 2 Capítulo 1: Desarrollo de la ingeniería de rocas Figura 1.1a: La presa de Vajont durante el llenado del embalse. En la distancia media, en el centro de la imagen, está el monte Toc con la pendiente inestable visible como una cicatriz blanca en la ladera de la montaña por encima de la línea de flotación. Figura 1.1b: Durante el llenado del embalse de Vajont se sumergió la punta de la ladera del monte Toc, lo que precipitó un deslizamiento. En la parte central de la fotografía se ve el montículo de escombros del deslizamiento. El descenso muy rápido del material del deslizamiento desplazó el agua del embalse provocando una ola de 100 m de altura que sobrepasó el muro de la presa. La presa en sí, visible en primer plano, no sufrió grandes daños. Introducción3 Figura 1.1c: La ciudad de Longarone, situada aguas abajo de la presa de Vajont, antes de la rotura del Monte Toc en octubre de 1963. Figura 1.1d: Los restos de la ciudad de Longarone tras la inundación provocada por el desbordamiento de la presa de Vajont como consecuencia de la rotura del monte Toc. En esta inundación murieron más de 2000 personas. 4 Capítulo 1: Desarrollo de la ingeniería de rocas Los primeros años de la década de 1960 fueron muy importantes en el desarrollo general de la mecánica de las rocas en todo el mundo porque se produjeron una serie de fallos catastróficos que demostraron claramente que, tanto en las rocas como en el suelo, "estábamos sobrepasando los límites de nuestra capacidad para predecir las consecuencias de nuestras acciones" (Terzaghi y Voight (1979)). En diciembre de 1959, los cimientos de la presa de arco de hormigón de Malpasset, en Francia, fallaron y la inundación resultante mató a unas 450 personas. En octubre de 1963, unas 2.500 personas murieron en la ciudad italiana de Longarone a causa de una ola generada por un corrimiento de tierras que desbordó la presa de Vajont. Estas dos catástrofes tuvieron una gran repercusión en la mecánica de las rocas en la ingeniería civil y se escribió un gran número de artículos sobre las posibles causas de los fallos (Jaeger (1972)). En 1960 se derrumbó una mina de carbón en Coalbrook (Sudáfrica) con la pérdida de 432 vidas. Este suceso fue el responsable del inicio de un intenso programa de investigación que dio lugar a importantes avances en los métodos utilizados para el diseño de pilares de carbón (Salamon y Munro (1967)). El desarrollo formal de la mecánica de las rocas como disciplina de la ingeniería por derecho propio data de este periodo, a principios de los años 60, y trataré de repasar esta evolución en los siguientes capítulos de estas notas. Me considero extremadamente afortunado por haber estado íntimamente involucrado en el tema desde 1958. También he tenido la suerte de haber ocupado puestos que exigían viajar mucho y que me han puesto en contacto personal con la mayoría de las personas a las que se asocia el desarrollo de la mecánica de rocas moderna. 1.2 Ráfagas de rocas y teoría elástica Los estallidos de roca son fallos explosivos de la roca que se producen cuando se inducen concentraciones de tensión muy elevadas alrededor de las aberturas subterráneas. El problema es especialmente grave en la minería a gran profundidad en rocas duras y frágiles. La figura 1.2 muestra los daños provocados por un estallido de roca en una mina subterránea. Las minas de oro a gran profundidad de la zona de Witwatersrand (Sudáfrica), las minas de oro de Kolar (India), las minas de níquel de Sudbury (Canadá), las minas de la zona de Coeur d'Alene (Estados Unidos) y las minas de oro de la zona de Kalgoorlie (Australia) son algunas de las minas que han sufrido problemas de estallido de rocas. Ya en 1935 las minas de níquel a gran profundidad cerca de Sudbury experimentaban problemas de estallido de rocas y Morrison elaboró un informe sobre estos problemas en 1942. Morrison también trabajó en problemas de estallido de rocas en los campos de oro de Kolar, en la India, y describe algunos de estos problemas en su libro A Philosophy of Ground Control (1976). Los primeros trabajos sobre estallidos de rocas en las minas de oro sudafricanas fueron realizados por Gane et al (1946) y Cook et al (1966) presentaron un resumen de las investigaciones sobre estallidos de rocas realizadas hasta 1966. Los trabajos realizados por Cook (1963) sobre la localización sísmica de los estallidos de roca permitieron mejorar considerablemente nuestra comprensión de la mecánica de los estallidos de roca y sentaron las bases de los sistemas de control microsísmico que ahora son habituales en las minas con problemas de estallidos de roca. Una característica de casi todos los estallidos de roca es que se producen en rocas frágiles sometidas a grandes tensiones. En consecuencia, el análisis de las tensiones inducidas en torno a las excavaciones mineras subterráneas, clave en la generación de estallidos de roca, puede abordarse mediante el 6Ráfagas de rocas y teoría elástica5 Capítulo 1: Desarrollo de la ingeniería de rocas teoría de la elasticidad. Gran parte de los primeros trabajos de mecánica de rocas aplicados a la minería se centraron en el problema de los estallidos de rocas, y estos trabajos están dominados por soluciones teóricas que suponen una roca elástica isotrópica y que no tienen en cuenta el papel de las discontinuidades estructurales. En la primera edición del libro de Jaeger y Cook Fundamentals of Rock Mechanics (1969), se mencionan las discontinuidades estructurales en una docena de las 500 páginas del libro. Este comentario no supone una crítica a este destacado libro, sino que ilustra el predominio de la teoría elástica en el enfoque de la mecánica de rocas asociado a los problemas mineros de profundidad. Los libros de Coates (1966) y de Obert y Duvall (1967) reflejan el mismo énfasis en la teoría elástica. Este énfasis en el uso de la teoría elástica para el estudio de los problemas de la mecánica de las rocas fue particularmente fuerte en el mundo anglosajón y tuvo tanto ventajas como desventajas. La desventaja era que ignoraba el papel crítico de las características estructurales. La ventaja fue que la enorme concentración de esfuerzos en este enfoque dio lugar a avances que podrían no haberse producido si el enfoque hubiera sido más general. Muchas minas y grandes proyectos de ingeniería civil se han beneficiado de estos primeros trabajos de aplicación de la teoría elástica y la mayoría de los métodos modernos de diseño de excavaciones subterráneas tienen su origen en estos trabajos. Figura 1.2: Resultados de un estallido de roca en una mina subterránea en roca frágil sometida a tensiones muy elevadas. Capítulo 1: Desarrollo de la ingeniería de rocas 6 Figura 1.3: Una falla en cuña controlada por la intersección de características estructurales en la masa rocosa que forma el banco de una mina a cielo abierto. 1.3 Macizos rocosos discontinuos Stini fue uno de los pioneros de la mecánica de las rocas en Europa y destacó la importancia de las discontinuidades estructurales para controlar el comportamiento de las masas rocosas (Müller (1979)). Stini participó en una amplia gama de trabajos de ingeniería civil cerca de la superficie Mecánica de rocas de ingeniería7 y no es de extrañar que hiciera hincapié en el papel de las discontinuidades, ya que éste era obviamente el problema dominante en toda su obra. Asimismo, el libro de texto de Talobre (1957), que refleja el enfoque francés de la mecánica de las rocas, reconocía el papel de la estructura en mucha mayor medida que los textos de Jaeger y Cook, Coates y Obert y Duvall. La rotura de la presa de Malpasset y la catástrofe de Vajont, mencionadas anteriormente, dieron un gran impulso a estos trabajos. Los destacados trabajos de Londe y sus colaboradores en Francia (Londe (1965)), Londe et al (1969,1970)) y de Wittke (1965) y John (1968) en Alemania sentaron las bases de los análisis estructurales tridimensionales de los que disponemos hoy en día. La figura 1.3 muestra una falla en cuña controlada por dos rasgos estructurales que se cruzan en el banco de una mina a cielo abierto. 1.4 Mecánica de rocas de ingeniería Los ingenieros civiles y de minas llevan siglos construyendo estructuras sobre o en la roca y los principios de la ingeniería en la roca se conocen desde hace mucho tiempo. La mecánica de rocas no es más que una expresión formal de algunos de estos principios, y sólo en las últimas décadas la teoría y la práctica en esta materia se han unido en la disciplina que hoy conocemos como mecánica de rocas. Un acontecimiento especialmente importante en el desarrollo del tema fue la fusión de la teoría elástica, que dominaba la literatura en lengua inglesa sobre el tema, con el enfoque discontinuo de los europeos. El reconocimiento gradual de que la roca podía actuar como un material elástico y como una masa discontinua dio lugar a un enfoque mucho más maduro del tema que antes. Al mismo tiempo, la asignatura tomó prestadas de la mecánica del suelo las técnicas para tratar las rocas blandas y las arcillas, y reconoció la importancia del comportamiento viscoelástico y reológico de materiales como la sal y la potasa. Debo señalar que en países como Rusia, Japón y China se llevaron a cabo importantes trabajos sobre mecánica de rocas durante los 25 años que abarca esta revisión, pero, debido a las diferencias lingüísticas, estos trabajos eran casi desconocidos en los centros de mecánica de rocas ingleses y europeos, y casi ninguno de ellos se incorporó a la literatura producida por estos centros. 1.5 Recogida de datos geológicos La piedra angular de cualquier análisis práctico de mecánica de rocas es la base de datos geológicos en la que se basa la definición de los tipos de roca, las discontinuidades estructurales y las propiedades de los materiales. Incluso el análisis más sofisticado puede convertirse en un ejercicio sin sentido si la información geológica en la que se basa es inadecuada o inexacta. Los métodos de recopilación de datos geológicos no han cambiado mucho en los últimos 25 años y todavía no hay un sustituto aceptable para la cartografía de campo y el registro de testigos. Se han producido algunos avances en los equipos utilizados para dicho registro y un ejemplo típico es la brújula electrónica que se ilustra en la figura 1.4. La aparición de la ingeniería geológica o la ingeniería geológica como carreras universitarias reconocidas ha sido un paso importante en el desarrollo de la mecánica de las rocas. Estos cursos forman a los geólogos para que sean especialistas en el reconocimiento y la interpretación de la información geológica, que es importante para el diseño de la ingeniería. Estos ingenieros geólogos, siguiendo la 8 Capítulo 1: Desarrollo de la ingeniería de rocas tradición iniciada por Stini en la década de 1920, desempeñan un papel cada vez más importante en la ingeniería de rocas moderna. Una vez recogidos los datos geológicos, el tratamiento informático de los mismos puede ser de gran ayuda para trazar la información y para interpretar las tendencias estadísticamente significativas. La figura 1.5 ilustra un gráfico de concentraciones de polos contorneados y los correspondientes grandes círculos producidos por el programa DIPS1 desarrollado en la Universidad de Toronto. Las herramientas y dispositivos geofísicos de superficie y de fondo de pozo, como las cámaras de sondeo, están disponibles desde hace varios años y su fiabilidad y utilidad han mejorado gradualmente a medida que se han perfeccionado los componentes electrónicos y las técnicas de fabricación. Sin embargo, los costes actuales de capital y funcionamiento de estas herramientas son elevados y estos factores, junto con las incertidumbres asociadas a la interpretación de la información obtenida de ellas, han tendido a restringir su uso en la ingeniería de rocas. Es probable que el uso de estas herramientas se generalice en los próximos años a medida que se produzcan nuevos avances. 1.6 Pruebas de laboratorio de la roca Siempre se ha tendido a equiparar la mecánica de rocas con los ensayos de laboratorio de las muestras de roca y, por tanto, los ensayos de laboratorio han desempeñado un papel desproporcionado en la materia. Esto no implica que las pruebas de laboratorio no sean importantes, pero yo sugeriría que sólo entre el 10 y el 20 por ciento de un programa de mecánica de rocas bien equilibrado debería asignarse a las pruebas de laboratorio. Las técnicas de ensayo en laboratorio se han tomado prestadas de la ingeniería civil y mecánica y han permanecido prácticamente inalteradas durante los últimos 25 años. Una excepción ha sido el desarrollo de máquinas de ensayo rígidas servocontroladas que permiten determinar la curva completa de tensión-deformación de las rocas. Esta información es importante en el diseño de las excavaciones subterráneas, ya que las propiedades de la roca fallada que rodea las excavaciones tienen una influencia significativa en la estabilidad de las mismas. 1.7 Clasificación del macizo rocoso Una de las principales deficiencias de los ensayos de laboratorio de las muestras de roca es que éstas tienen un tamaño limitado y, por lo tanto, representan una muestra muy pequeña y muy selectiva del macizo rocoso del que fueron extraídas. En un proyecto típico de ingeniería, las muestras ensayadas en el laboratorio representan sólo una fracción muy pequeña del uno por ciento del volumen de la masa rocosa. Además, como sólo se analizan las muestras que sobreviven al proceso de recogida y preparación, los resultados de estos ensayos representan una muestra muy sesgada. ¿Cómo se pueden utilizar estos resultados para estimar las propiedades de la masa rocosa in situ? En un intento de proporcionar orientación sobre las propiedades de las masas rocosas en las que se puede basar la selección de los sistemas de sostenimiento de túneles, se han desarrollado varios sistemas de clasificación de masas rocosas. 1 Disponible en Rocscience Inc., 31 Balsam Ave., Toronto, Ontario, Canadá M4E 3B5 tel: 1-416-698-8217 fax: 1-416-698-0908 email: [email protected] Clasificación del macizo rocoso9 Gekom - Brújula de estrato pequeñoCocla - Brújula de estrato geológico Figura 1.4: Brújulas geológicas fabricadas por F.W. Breihapt & Sohn, P.O. Box 10 05 69, D-3500 Kassel. W. Alemania. Tectronic 4000 - Colector de datos geológicos Figura 1.5: Trazado de las características estructurales mediante el programa DIPS. 10 Capítulo 1: Desarrollo de la ingeniería de rocas Las clasificaciones típicas son las publicadas por Bieniawski (1973, 1974) y por Barton, Lien y Lunde (1974). Estas clasificaciones incluyen información sobre la resistencia del material rocoso intacto, el espaciado, el número y las propiedades de la superficie de las discontinuidades estructurales, así como consideraciones sobre la influencia del agua subterránea, las tensiones in situ y la orientación e inclinación de las discontinuidades dominantes. La figura 1.6 reproduce un cuadro, publicado por Barton (1989), que puede utilizarse para seleccionar diferentes tipos de soporte para las excavaciones subterráneas sobre la base de la clasificación del macizo rocoso publicada por Barton, Lien y Lunde (1974). Estos sistemas de clasificación del macizo rocoso han demostrado ser herramientas prácticas de ingeniería muy útiles, no sólo porque proporcionan un punto de partida para el diseño del sostenimiento de los túneles, sino también porque obligan a los usuarios a examinar las propiedades del macizo rocoso de forma muy sistemática. Los juicios de ingeniería que pueden hacerse como resultado de la familiaridad y la comprensión obtenidas de este estudio sistemático son probablemente tan útiles como cualquiera de los cálculos asociados a los sistemas de clasificación. Figura 1.6: Cuadro para la selección preliminar del sostenimiento de las excavaciones subterráneas sobre la base del índice de calidad de los túneles Q publicado por Barton, Lien y Lunde (1974). El índice de sostenimiento de la excavación ESR depende de la aplicación para la que se haya diseñado la excavación subterránea. Según Barton (1989). Resistencia de la masa rocosa11 1.8 Resistencia del macizo rocoso Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los diseñadores de estructuras de ingeniería en roca es el de estimar la resistencia del macizo rocoso. Este macizo rocoso suele estar formado por una matriz entrelazada de bloques discretos. Estos bloques pueden estar más o menos erosionados y las superficies de contacto entre los bloques pueden variar desde limpias y frescas hasta cubiertas de arcilla y con superficies resbaladizas. La determinación de la resistencia de un macizo rocoso in situ mediante ensayos de laboratorio no suele ser práctica. Por lo tanto, esta resistencia debe estimarse a partir de observaciones geológicas y de los resultados de las pruebas realizadas en trozos de roca individuales o en superficies de roca que han sido extraídas del macizo rocoso. Esta cuestión ha sido ampliamente discutida por Hoek y Brown (1980), quienes utilizaron los resultados de estudios teóricos (Hoek (1968)) y de modelos (Brown (1970), Ladanyi y Archambault (1970)) y la limitada cantidad de datos de resistencia disponibles, para desarrollar un criterio de fallo empírico para masas rocosas articuladas. Hoek (1983) también propuso que los sistemas de clasificación de macizos rocosos, descritos en la sección anterior de este documento, pueden utilizarse para estimar las constantes de los macizos rocosos necesarias para este criterio de fallo empírico. La aplicación práctica de este criterio de fallo en una serie de proyectos de ingeniería ha demostrado que estas estimaciones son razonablemente buenas para masas rocosas alteradas, pero que, en masas rocosas no alteradas y fuertemente entrelazadas, como las que pueden encontrarse en la construcción de túneles, los valores de resistencia estimados son demasiado bajos. Es necesario seguir trabajando para mejorar el criterio Hoek-Brown y otros criterios de fallo para masas rocosas articuladas, y en un capítulo posterior de estas notas se exponen algunas ideas al respecto. 1.9 Mediciones de tensión in situ La estabilidad de las excavaciones subterráneas profundas depende de la resistencia del macizo rocoso que las rodea y de las tensiones inducidas en esta roca. Estas tensiones inducidas son una función de la forma de las excavaciones y de las tensiones in situ que existían antes de la creación de las excavaciones. Se ha comprobado que las magnitudes de las tensiones in situ preexistentes varían mucho, dependiendo de la historia geológica de la masa rocosa en la que se miden (Hoek y Brown (1980)). Se considera que las predicciones teóricas de estas tensiones no son fiables y, por lo tanto, la medición de las tensiones reales in situ es necesaria para el diseño de grandes excavaciones subterráneas. Un fenómeno que se observa con frecuencia en las rocas macizas sometidas a altas tensiones in situ es el "desprendimiento del núcleo", ilustrado en la figura 1.7. Durante las primeras investigaciones del emplazamiento, cuando no se dispone de acceso al subsuelo, el único método práctico para medir las tensiones in situ es la hidrofracturación (Haimson (1978)), en la que la presión hidráulica necesaria para abrir las grietas existentes se utiliza para estimar los niveles de tensión in situ. Una vez que se dispone de acceso al subsuelo, se pueden utilizar técnicas de sobreexcavación para la medición de tensiones in situ (Leeman y Hayes (1966), Worotnicki y Walton (1976)) y, siempre que se tenga suficiente cuidado en la ejecución de las mediciones, los resultados suelen ser adecuados para el diseño. En la figura 1.8 se ilustra uno de los instrumentos utilizados para la medición de tensiones in situ. 12 Capítulo 1: Desarrollo de la ingeniería de rocas Figura 1.7: Disección de un núcleo de granito de 150 mm como resultado de las altas tensiones in situ. Figura 1.8: Celda para medir el campo de tensiones triaxiales in situ en un macizo rocoso, desarrollada en Australia (Worotnicki y Walton 1976). Problemas con las aguas subterráneas13 1.10 Problemas con las aguas subterráneas La presencia de grandes volúmenes de agua subterránea es un problema operativo en la construcción de túneles, pero las presiones de agua no suelen ser un problema demasiado grave en la ingeniería de excavación subterránea (Hoek (1982)). Las excepciones son los túneles a presión asociados a proyectos hidroeléctricos. En estos casos, las tensiones de confinamiento inadecuadas debidas a la insuficiente profundidad de enterramiento del túnel pueden causar graves problemas en el túnel y en los taludes adyacentes. Los revestimientos de acero de estos túneles pueden costar varios miles de dólares por metro y suelen ser un factor crítico en el diseño de un proyecto hidroeléctrico. En la figura 1.9 se ilustra la instalación de un revestimiento de acero para túneles. Las presiones de las aguas subterráneas son un factor importante en todos los problemas de estabilidad de los taludes y la comprensión del papel de las aguas subterráneas del subsuelo es un requisito esencial para cualquier diseño significativo de los taludes (Hoek y Bray (1981), Brown (1982)). Figura 1.9: Instalación del revestimiento de acero en un túnel de presión en un proyecto hidroeléctrico. 14 Capítulo 1: Desarrollo de la ingeniería de rocas Aunque las distribuciones reales de las presiones de agua en los taludes rocosos son probablemente mucho más complejas que las distribuciones simples que se asumen normalmente en los análisis de estabilidad de taludes (Freeze y Cherry (1979)), los estudios de sensibilidad basados en estas suposiciones simples son generalmente adecuados para el diseño de sistemas de drenaje (Masur y Kaufman (1962)). El seguimiento de las presiones de las aguas subterráneas mediante piezómetros (Brown (1982)) es el medio más fiable para establecer los parámetros de entrada de estos modelos de aguas subterráneas y para comprobar la eficacia de las medidas de drenaje En el caso de las presas, las fuerzas generadas por el agua que actúa sobre la cara superior de la presa y las presiones del agua generadas en los cimientos son fundamentales para evaluar la estabilidad de la presa. Las estimaciones de la distribución de la presión del agua en los cimientos y de la influencia de las cortinas de lechada y de drenaje en esta distribución deben hacerse con cuidado, ya que tienen un impacto significativo en el diseño global de la presa y de los cimientos (Soos (1979)). Los principales avances que se han producido en el campo de las aguas subterráneas durante la última década han sido en la comprensión del transporte de contaminantes por las aguas subterráneas. Debido a la urgencia asociada a la eliminación de residuos nucleares y tóxicos en los países industrializados, se han concentrado los esfuerzos de investigación en este campo y los avances han sido impresionantes. Los resultados de esta investigación no tienen una repercusión directa en la ingeniería geotécnica convencional, pero el desarrollo de instrumentos y programas informáticos que pueden aplicarse tanto a la eliminación de residuos como a los problemas geotécnicos ha reportado muchos beneficios indirectos. 1.11 Refuerzo de roca La seguridad durante la construcción y la estabilidad a largo plazo son factores que deben tener en cuenta los diseñadores de excavaciones en roca. No es raro que estos requisitos lleven a la necesidad de instalar algún tipo de soporte en roca. Afortunadamente, los desarrollos prácticos en este campo han sido significativos durante los últimos 25 años y el ingeniero de rocas de hoy en día tiene una amplia gama de sistemas de soporte (Hoek y Brown (1980), Hoek (1982), Farmer y Shelton (1980)). En la construcción de túneles, los conjuntos de acero y el revestimiento de hormigón siguen desempeñando un papel importante en los terrenos muy pobres, pero en los terrenos ligeramente mejores, el uso de combinaciones de pernos de roca y hormigón proyectado se ha convertido en algo muy común. El uso de cables largos no tensados en la minería subterránea (Clifford (1974), Fuller (1983), Hunt y Askew (1977), Brady y Brown (1985)) ha sido una innovación especialmente importante que ha dado lugar a mejoras significativas en la seguridad y los costes de explotación en yacimientos masivos. Las lecciones aprendidas de estos sistemas mineros se han aplicado con considerable éxito en la ingeniería civil y el uso de espigas no tensadas, instaladas lo más cerca posible del frente de avance, tiene muchas ventajas en la construcción de túneles de alta velocidad. El uso de cables o barras de refuerzo no tensados ha demostrado ser también una técnica muy eficaz y económica en la estabilización de taludes de roca. Este refuerzo se instala progresivamente a medida que el talud se inclina hacia abajo y es muy eficaz para unir el macizo rocoso y evitar que se inicie el barrenado. El diseño de los sistemas de sostenimiento de rocas tiende a basarse en reglas empíricas generadas por la experiencia (Lang (1961), Endersbee y Hofto (1963), Cording, Hendron y Deere (1971)) y los modelos analíticos disponibles actualmente no son muy fiables. Algunos modelos teóricos interesantes, que proporcionan una comprensión muy clara de la mecánica Métodos de excavación en roca15 de sostenimiento en roca en túneles, se han desarrollado en los últimos años (Rabcewicz (1969), Daeman (1977), Brown et al (1983), Brown y Bray (1982)). Estos modelos deben utilizarse con precaución a la hora de diseñar el sostenimiento real del túnel, ya que se basan en supuestos muy simples y las condiciones de la roca en el subsuelo pueden variar con respecto a estos supuestos. Con el desarrollo de potentes modelos numéricos como el descrito por Lorig y Brady (1984), será posible realizar diseños de sostenimiento más realistas y fiables, pero pasarán varios años antes de que estos modelos puedan utilizarse como herramientas de diseño. 1.12 Métodos de excavación en roca Como se ha señalado anteriormente, la resistencia de los macizos rocosos articulados depende en gran medida de la interconexión entre las distintas piezas de roca. Este entrelazamiento se destruye fácilmente y las voladuras descuidadas durante la excavación son una de las causas más comunes de la inestabilidad de las excavaciones subterráneas. La siguiente cita está tomada de un trabajo de Holmberg y Persson (1980) : A menudo se culpa al inocente macizo rocoso de una estabilidad insuficiente que, en realidad, es el resultado de una voladura brusca y descuidada. Cuando no se han tomado precauciones para evitar los daños de la voladura, no se puede conocer la estabilidad real de la roca no alterada mirando la pared rocosa restante. Lo que se ve son los tristes restos de lo que podría haber sido una pared rocosa perfectamente segura y estable. Las técnicas para controlar los daños causados por las voladuras en la roca son bien conocidas (Svanholm et al (1977), Langefors y Kihlstrom (1963), Hagan (1980)), pero a veces es difícil convencer a los propietarios y contratistas de que la aplicación de estas técnicas merece la pena. La experiencia en proyectos en los que se ha utilizado una voladura cuidadosamente controlada muestra generalmente que la cantidad de sostenimiento puede reducirse de forma significativa y que el coste global de la excavación y el sostenimiento es menor que en el caso de excavaciones mal voladas (Hoek (1982)). Los ejemplos de voladuras de mala y buena calidad en túneles se ilustran en las figuras 1.10 y 1.11. La excavación con máquinas es una técnica que provoca muy pocas alteraciones en la roca que rodea la excavación subterránea. En los últimos 25 años se ha desarrollado una amplia gama de máquinas para la excavación de túneles, que ahora son capaces de trabajar en casi todos los tipos de roca (Robbins (1976), McFeat-Smith (1982)). Cabe esperar un mayor desarrollo de estas máquinas y es probable que la excavación con máquinas desempeñe un papel mucho más importante en la construcción de túneles en el futuro que en la actualidad. 1.13 Herramientas de análisis Los modelos analíticos siempre han desempeñado un papel importante en la mecánica de las rocas. Los primeros modelos se remontan a soluciones de forma cerrada, como la que permite calcular las tensiones que rodean un agujero circular en una placa sometida a tensión, publicada por Kirsch en 1898. El desarrollo del ordenador a principios de la década de 1960 hizo posible el uso de técnicas numéricas iterativas como los elementos finitos (Clough (1960)), los elementos de contorno (Crouch y Starfield (1983)), los elementos discretos (Cundall (1971)) y combinaciones de estos métodos (von Kimmelmann et al (1984), Lorig y Brady (1984)). Estos se han convertido en herramientas casi universales en la mecánica de rocas. 16 Capítulo 1: Desarrollo de la ingeniería de rocas Figura 1.10: Un ejemplo de voladura deficiente en un túnel. Figura 1.11: Ejemplo de una buena voladura en un túnel. Conclusiones17 El ordenador también ha hecho mucho más conveniente el uso de potentes métodos de equilibrio límite (Sarma (1979), Brown y Ferguson (1979), Shi y Goodman (1981), Warburton (1981)) y enfoques probabilísticos (McMahon (1971), Morriss y Stoter (1983), Priest y Brown (1982), Read y Lye (1983)) para los estudios de mecánica de rocas. La reciente aparición del microordenador y la rápida evolución del hardware de bajo coste nos han acercado a la era del ordenador en la mesa de cada profesional. La potencia de estas máquinas está transformando nuestro enfoque del análisis de la mecánica de las rocas, ya que ahora es posible realizar un gran número de estudios de sensibilidad o probabilísticos en una fracción del tiempo que se requería para un solo análisis hace unos años. Dada la naturaleza intrínsecamente no homogénea de los macizos rocosos, estos estudios de sensibilidad nos permiten explorar la influencia de las variaciones en el valor de cada parámetro de entrada y basar nuestros juicios de ingeniería en la tasa de cambio del valor calculado en lugar de en una única respuesta. 1.14 Conclusiones En los últimos 25 años, la mecánica de las rocas se ha convertido en una materia madura que se apoya en una sólida base de geología y mecánica de ingeniería. Personas procedentes de muchas disciplinas diferentes han contribuido a este tema y han desarrollado una amplia gama de herramientas y técnicas prácticas. Todavía hay mucho margen para el desarrollo, la innovación y la mejora en casi todos los aspectos del tema y es un campo que continuará proporcionando retos apasionantes durante muchos años. 2 Cuándo es aceptable un diseño de ingeniería de rocas 2.1 Introducción ¿Cuándo es aceptable un diseño en ingeniería de rocas? El objetivo del siguiente texto1 es demostrar que no existen reglas universales simples para la aceptabilidad ni factores de seguridad estándar que puedan utilizarse para garantizar que una estructura rocosa será segura y que funcionará adecuadamente. Cada diseño es único y la aceptabilidad de la estructura debe considerarse en función del conjunto particular de circunstancias, tipos de roca, cargas de diseño y usos finales a los que se destina. La responsabilidad del ingeniero geotécnico es encontrar una solución segura y económica que sea compatible con todas las limitaciones que se aplican al proyecto. Dicha solución debe basarse en el juicio de la ingeniería, guiado por estudios prácticos y teóricos como los análisis de estabilidad o de deformación, siempre y cuando estos análisis sean aplicables. Las tablas 1 a 4 resumen algunos de los problemas típicos, los parámetros críticos, los métodos de análisis y los criterios de aceptabilidad que se aplican a una serie de estructuras de ingeniería de rocas diferentes. Estos ejemplos se han extraído de mi propia experiencia como consultor y no pretendo que sea una lista completa ni espero que los lectores estén de acuerdo con todos los elementos que he incluido en los distintos epígrafes. El objetivo de la presentación de estas tablas es demostrar la diversidad de problemas y criterios que hay que tener en cuenta y subrayar los peligros de intentar utilizar factores de seguridad estándar u otros criterios de aceptabilidad. Para ampliar algunos de los puntos incluidos en los cuadros 1 a 4, se comentarán varios casos prácticos en relación con los factores que se tuvieron en cuenta y los criterios de aceptabilidad que se utilizaron. 2.2 Deslizamientos de tierra en embalses La presencia de taludes inestables en los embalses es una de las principales preocupaciones de los diseñadores de presas para proyectos hidroeléctricos y de riego. La rotura de Vajont en 1963 alertó a la comunidad de ingenieros del peligro de subestimar el potencial de movilización de los deslizamientos existentes como resultado de la inmersión del dedo del pie del deslizamiento durante el embalse. 1 Basado en el texto de la conferencia de Müller presentada en el 7º Congreso de la Sociedad Internacional de Mecánica de Rocas celebrado en Aquisgrán, Alemania, en septiembre de 1991. Deslizamientos de tierra en embalses 19 20 Capítulo 2: Cuándo es aceptable un diseño de ingeniería de rocas Deslizamientos de tierra en embalses 21 22 Capítulo 2: Cuándo es aceptable un diseño de ingeniería de rocas Deslizamientos de tierra en embalses 23 Durante la construcción de las presas de Mica y Revelstoke en el río Columbia, en la Columbia Británica (Canadá), se investigaron varios posibles deslizamientos. Dos de ellos, el Downie Slide, un antiguo deslizamiento de roca de 1.400 millones de metros cúbicos, y el Dutchman's Ridge, un deslizamiento de roca potencial de 115 millones de metros cúbicos, recibieron una atención especial debido a las graves consecuencias que podría haber tenido el fallo de estos deslizamientos (Imrie (1983), Lewis y Moore (1989), Imrie, Moore y Enegren (1992)). Downie Slide y Dutchman's Ridge están situados en secciones escarpadas, estrechas y en forma de V del valle del río Columbia, que ha estado sometido a varios episodios de glaciación. El lecho rocoso de estos lugares se compone principalmente de para-gneises y esquistos precámbricos dentro o al margen del Complejo Metamórfico de Shuswap. En ambos casos, los posibles planos de deslizamiento, determinados por la perforación con diamante y el control del desplazamiento de la pendiente, son fallas tectónicas o cizallas relativamente planas que se inclinan hacia el exterior y que se encuentran en la base del valle del río. Sobre la base de una investigación exhaustiva y de programas de control, la Autoridad de Energía e Hidráulica de la Columbia Británica (BC Hydro) decidió que había que tomar medidas correctoras para mejorar la estabilidad tanto del deslizamiento de Downie como de Dutchman's Ridge. Estas medidas correctivas consistieron en la realización de pozos de drenaje que se extendían dentro y/o detrás de las superficies de falla y se complementaban con pozos de drenaje perforados en cámaras excavadas a lo largo de los pozos. Los trabajos en el deslizamiento de Downie se llevaron a cabo entre 1977 y 1982 (incluyendo un periodo de observación de 3 años) y los trabajos en Dutchman's Ridge se llevaron a cabo entre 1986 y 1988. Figura 2.1 : Sección a través de Dutchman's Ridge mostrando la superficie potencial de deslizamiento y los niveles de agua antes y después del drenaje. En la figura 2.1 se muestra una sección a través de Dutchman's Ridge, en la que se aprecian los niveles de agua en la ladera antes del llenado del embalse y después del llenado del mismo y de la construcción del sistema de drenaje. La figura 2.2 muestra los contornos de la reducción de los niveles de agua como resultado de la instalación del sistema de drenaje, que consistió en 872 m de aditamento y 12.000 m de perforación de pozos de drenaje. Obsérvese que la zona de reducción del nivel de agua en el lado 24 Capítulo 2: Cuándo es aceptable un diseño de ingeniería derecho del posible deslizamiendteo rsoecacsonsiguió mediante largas perforaciones desde el final de la rama del adit de drenaje. Deslizamientos de tierra en embalses 25 Figura 2.2 : Contornos de la reducción del nivel del agua (en metros) como resultado de la implementación del drenaje en Dutchman's Ridge. Los estudios comparativos de la estabilidad de la sección del talud que se muestra en la figura 2.1, basados en un factor de seguridad de 1,00 para el talud después del llenado del embalse pero antes de la implantación del sistema de drenaje, dieron un factor de seguridad de 1,06 para el talud drenado. Esta mejora del 6% en el factor de seguridad puede no parecer muy significativa para el diseñador de taludes de roca y suelo a pequeña escala, pero se consideró aceptable en este caso por una serie de razones: 1. El factor de seguridad de 1,00 calculado para el talud no drenado se basa en un "análisis retrospectivo" del comportamiento observado del talud. Siempre que se utilice el mismo método de análisis y los mismos parámetros de resistencia al corte para el análisis de estabilidad del mismo talud con diferentes condiciones de agua subterránea, la relación de los factores de seguridad es un indicador muy fiable del cambio en la estabilidad del talud, incluso si los valores absolutos del factor de seguridad no son exactos. Por consiguiente, el grado de incertidumbre que debe tenerse en cuenta en los diseños de taludes en los que no se han realizado análisis retrospectivos, puede eliminarse y aceptarse un factor de seguridad más bajo. 2. Los niveles de agua subterránea en la ladera se redujeron por el drenaje a niveles más bajos que las condiciones previas al embalse y la estabilidad de la ladera es al menos tan buena, si no mejor, que estas condiciones previas al embalse. Se considera que esta ladera en particular ha soportado varios terremotos importantes durante los 10.000 años transcurridos desde el último episodio de glaciación, lo que es responsable de la forma actual del valle. 3. Posiblemente, el indicador más significativo de la mejora de la estabilidad, tanto en el deslizamiento de Downie como en Dutchman's Ridge, ha sido la reducción significativa de la tasa de movimiento hacia abajo que se ha monitorizado durante los últimos 25 años. En el caso del deslizamiento de Downie, este movimiento prácticamente ha cesado. En Dutchman's Ridge, los movimientos son significativamente más lentos y se prevé que se estabilicen cuando el sistema de drenaje lleve unos años más en funcionamiento. 2D6eformación de los taludes de laCsapítulo 2: Cuándo es aceptable un diseño de ingenrieorcíaas25 de rocas 2.3 Deformación de los taludes de roca En un talud en el que la roca está articulada, pero en el que no hay discontinuidades significativas que salgan del talud y que puedan provocar un deslizamiento, la deformación y el fallo del talud están controlados por un complejo proceso de rotación de bloques, inclinación y deslizamiento. En un caso extremo, en el que el macizo rocoso está formado por juntas casi verticales que separan columnas de roca maciza, puede producirse un movimiento de desprendimiento y un fallo. La figura 2.3 es una sección de una parte del túnel de alimentación del proyecto hidroeléctrico de Wahleach en la Columbia Británica, Canadá. En enero de 1989 se produjo una rotura en el revestimiento de acero de este túnel de potencia y se cree que esta rotura fue causada por un lento movimiento gravitacional ladera abajo provocado por las rotaciones de los bloques dentro de una zona cercana a la superficie de roca articulada aflojada. Figura 2.3 : Sección transversal de un tramo del túnel de presión de Wahleach que muestra la alineación original del túnel y la ubicación del conducto de sustitución. Se muestra la forma deformada de la ladera (exagerada) y el túnel de presión de sustitución se situó en una zona de pequeñas deformaciones. El proyecto Wahleach está situado a 120 km al este de Vancouver y la energía se genera a partir de 620 m de altura entre el lago Wahleach y una central eléctrica de superficie situada junto al río Fraser. El agua fluye a través de un túnel superior de 3.500 m de longitud y tres metros de diámetro sin revestimiento, una trampa de rocas, un pozo de 600 m de diámetro revestido de acero e inclinado a 48° respecto a la horizontal, un túnel inferior de 300 m de longitud y una tubería forzada de superficie de 485 m de longitud hasta la central eléctrica. Los túneles se excavaron principalmente en granodiorita, que varía de altamente fracturada y moderadamente erosionada en las partes superiores de la ladera a moderadamente fracturada y fresca en las partes inferiores de la ladera y por debajo de la masa altamente fracturada. Hay dos conjuntos principales de juntas en la masa rocosa, uno paralelo a la pendiente y otro perpendicular a ella. Ambas tienen una fuerte inclinación. La separación media de las juntas oscila entre 0,5 y 1 m. 26 Capítulo 2: Cuándo es aceptable un diseño de ingeniería de rocas Se producen algunas juntas subparalelas a la superficie del suelo y estas juntas están más desarrolladas en la superficie del suelo adyacente al pozo inclinado. Las investigaciones minuciosas no revelaron ninguna zona de cizallamiento significativa ni fallas orientadas en una dirección que favoreciera el deslizamiento. El pie de la ladera está enterrado bajo depósitos coluviales y de abanico procedentes de dos arroyos que han incidido en la ladera del valle del Fraser para formar la prominencia en la que se excavó el pozo inclinado. Esta prominencia está atravesada por varias cubetas lineales que siguen la tendencia de los contornos de la superficie del suelo y son una prueba del movimiento anterior de la prominencia hacia abajo. Los árboles maduros que crecen en estos canales indican una historia de movimiento de al menos varios cientos de años (Moore, Imrie y Baker (1991)). El conducto de agua funcionó sin incidentes entre el llenado inicial en 1952 y mayo de 1981, cuando se observó por primera vez una fuga en el acceso superior situado cerca de la intersección del pozo inclinado y el túnel superior (véase la figura 2.3). Esta fuga se detuvo cuando dos tubos de drenaje incrustados en el relleno de hormigón bajo el revestimiento de acero fueron taponados en sus extremos aguas arriba. En estos tubos de drenaje se habían erosionado grandes agujeros donde no estaban revestidos de hormigón y se concluyó que esta corrosión era la responsable de la fuga. Esta conclusión parecía ser válida hasta el 25 de enero de 1989, cuando se produjo un flujo de agua mucho mayor. Las investigaciones en el túnel deshidratado revelaron una grieta de tensión circunferencial de 150 mm de ancho en el revestimiento de acero del túnel superior, a unos 55 m de su intersección con el pozo inclinado. Además, se encontraron ocho zonas de pandeo por compresión en la parte superior del pozo inclinado. Las investigaciones posteriores revelaron que aproximadamente 20 millones de metros cúbicos de roca están implicados en el deslizamiento hacia abajo que, durante 1989-90, ascendió a varios centímetros por año y que parece estar en curso. Este deslizamiento hacia abajo parece estar relacionado con un proceso de rotación de bloques más que con un deslizamiento profundo, como ocurrió en el caso de Downie Slide y Dutchman's Ridge. Aunque los modelos de elementos discretos pueden dar alguna indicación de la mecánica general de este tipo de deformaciones en los taludes, no hay forma de calcular un factor de seguridad equivalente al del fallo por deslizamiento. Por consiguiente, a la hora de decidir las medidas correctoras que deben aplicarse, hay que tener en cuenta otros factores. Tras un minucioso estudio por parte de BC Hydro y sus consultores, se decidió construir un conducto de sustitución consistente en una sección de pozo y túnel sin revestimiento y una sección con revestimiento de acero donde la cubierta de roca es insuficiente para contener la presión interna en el túnel. Este conducto de sustitución, ilustrado en la figura 2.3, eliminará las partes del sistema revestidas de acero de las zonas en las que es probable que se produzcan grandes desplazamientos en el futuro. Esto, a su vez, minimizará el riesgo de rotura del revestimiento de acero, que inyectaría agua a alta presión en el talud. Se acordó que dicha fuga de agua a alta presión podría ser una causa de inestabilidad del talud en general. Se están llevando a cabo nuevos estudios para determinar si es necesario un drenaje adicional para ofrecer más garantías. Las cuidadosas mediciones de los desplazamientos en el pozo inclinado, la longitud de las latas de revestimiento de acero en comparación con las longitudes originales especificadas y la apertura de la grieta de tracción en la parte superior del túnel revestido de acero, proporcionaron una imagen global de los desplazamientos en la masa rocosa. Estos desplazamientos observados se compararon con los patrones de desplazamiento calculados mediante una serie de estudios numéricos utilizando tanto Fallos estructurales en masas rocosas27 Los resultados de estos estudios se utilizaron para decidir la ubicación del conducto de sustitución. Además de la construcción de este conducto de sustitución para desviar el agua de la parte superior y potencialmente inestable del talud, se ha instalado un sistema completo de control del desplazamiento y de la presión del agua que está siendo supervisado por BC Hydro (Baker (1991), Tatchell (1991)). 2.4 Fallos estructurales en masas rocosas En los taludes, los cimientos y las excavaciones subterráneas poco profundas en roca dura, el fallo suele estar controlado por la presencia de discontinuidades como fallas, zonas de cizallamiento, planos de estratificación y juntas. La intersección de estas características estructurales puede liberar bloques o cuñas que pueden caer o deslizarse desde la superficie de la excavación. El fallo de la roca intacta rara vez es un problema en estos casos en los que la deformación y el fallo se producen por el deslizamiento a lo largo de las superficies de las discontinuidades individuales o a lo largo de las líneas de intersección de las superficies. La separación de planos y la rotación de bloques y cuñas también pueden desempeñar un papel en el proceso de deformación y fallo. El análisis de la estabilidad de estas excavaciones depende, en primer lugar, de una correcta interpretación de las condiciones geológicas estructurales del macizo rocoso, seguida de un estudio de los bloques y cuñas que pueden liberarse con la creación de la excavación. La identificación y visualización de estos bloques y cuñas es, con mucho, la parte más importante de este análisis. El análisis de la estabilidad de los bloques y cuñas, y de las fuerzas de refuerzo necesarias para estabilizarlos, es un proceso relativamente sencillo una vez realizada esta identificación. El proyecto de almacenamiento por bombeo de Río Grande está situado en la provincia de Córdoba, en la República Argentina. Cuatro turbinas de bombeo reversibles que funcionan a una altura media de 170 m dan al proyecto una capacidad total instalada de 750 MW. Estas turbinas están instaladas en una caverna de 25 m de luz, 50 m de altura y 105 m de longitud a una profundidad media de 160 m . La roca en la que se encuentran las excavaciones subterráneas es un gneis tonalítico masivo de excelente calidad (Amos et al (1981)). El gneis tiene una resistencia media a la compresión uniaxial de 140 MPa. La tensión principal máxima, determinada por las pruebas de sobreexcavación, es de 9,4 MPa y está casi horizontal y orientada aproximadamente normal al eje de la caverna. En las rocas masivas, esta relación de 15:1 entre la resistencia uniaxial y la tensión principal máxima es poco probable que provoque un fallo significativo en la roca, lo que fue confirmado por los análisis numéricos de tensión (Moretto (1982), Sarra Pistone y del Río (1982)). El principal tipo de inestabilidad al que hubo que hacer frente en las excavaciones subterráneas fue el de los bloques y cuñas potencialmente inestables definidos por la intersección de rasgos estructurales (Hammett y Hoek, (1981)). En una sección de la caverna, cuyo eje está orientado en la dirección 158-338, se cartografiaron cuatro conjuntos de juntas y se encontró que tenían los siguientes valores de dirección de buzamiento/inclinación: Tabla 5. Valores de buzamiento y dirección de buzamiento de las juntas en un lugar de la caverna de Río Grande N. Dip Dip dir. Comentarios 1 50 131 articulaciones poco frecuentes 2 85 264 juego de juntas de corte 3 70 226 juego de juntas de corte 4 50 345 juego de juntas de tensión 28 Capítulo 2: Cuándo es aceptable un diseño de ingeniería de rocas Figura 2.4 : Vista en perspectiva de la caverna de energía de Río Grande que muestra cuñas potencialmente inestables en el techo, las paredes laterales y el banco. La figura 2.4 es una vista en perspectiva de la caverna de energía de Río Grande que muestra las cuñas típicas que pueden formarse en el techo, las paredes laterales, el banco y el suelo mediante los conjuntos de juntas 2, 3 y 4. Estas figuras representan los tamaños máximos posibles de las cuñas que se pueden formar y, durante la construcción, los tamaños de las cuñas se redujeron de acuerdo con las longitudes medias de las trazas de las juntas medidas en los frentes de excavación. En la figura 2.4 es evidente que el techo y las dos cuñas de las paredes laterales eran potencialmente inestables y que era necesario estabilizarlas. Esta estabilización se logró mediante la colocación de pernos de roca tensados y rejuntados que se instalaron en cada etapa de la excavación de la caverna. Las decisiones sobre el número, la longitud y la capacidad de los bulones fueron tomadas por el personal geotécnico in situ mediante cálculos de equilibrio límite basados en el volumen de las cuñas definidas por las longitudes de trazado medidas. Para las cuñas que se deslizaban en un plano o a lo largo de la línea de intersección de dos planos, se instalaron pernos de roca a través de estos planos para que el factor de seguridad de deslizamiento de la cuña fuera de 1,5. Para las cuñas que se desprendían libremente del techo, se utilizó un factor de seguridad de 2. Este factor se calculó como la relación entre la capacidad total de los pernos y el peso de la cuña, y pretendía tener en cuenta las incertidumbres asociadas a la instalación de los pernos. La cuña del suelo no tenía importancia, mientras que las cuñas del banco de la base del muro de aguas arriba se estabilizaron con tacos colocados en agujeros verticales rellenos de lechada antes de la excavación de los bancos inferiores. El reconocimiento temprano de los posibles problemas de inestabilidad, la identificación y visualización de las cuñas que podían liberarse y la instalación de soportes en cada fase de la excavación, antes de que las bases de las cuñas quedaran totalmente expuestas, dieron como resultado un programa de estabilización muy eficaz. Aparte de una cantidad mínima de malla y de hormigón proyectado aplicado a las zonas de intensa unión, no se utilizó ningún otro soporte en la caverna de energía, que ha funcionado sin ningún signo de inestabilidad desde su finalización en 1982. Excavaciones en roca débil 2.5 29 Excavaciones en roca débil A diferencia de los fallos controlados estructuralmente en rocas fuertes que se han comentado en el apartado anterior, hay muchos casos en los que los túneles y las cavernas se excavan en masas rocosas que son débiles como resultado de una intensa unión o porque el propio material de la roca tiene una baja resistencia. Las rocas como las pizarras, las fangolitas, las limolitas, las filitas y las tobas son rocas débiles típicas en las que incluso las tensiones moderadas in situ pueden inducir fallos en la roca que rodea las excavaciones subterráneas. El fallo progresivo de este tipo, que puede producirse en la roca que rodea una excavación subterránea en un macizo rocoso débil, es un problema analítico difícil y no existen modelos numéricos sencillos ni cálculos del factor de seguridad que puedan utilizarse para definir los límites aceptables de este proceso de fallo. El juicio sobre la idoneidad de un diseño de sostenimiento tiene que basarse en la evaluación de una serie de factores, como la magnitud y la distribución de las deformaciones en la roca y las tensiones inducidas en los elementos de sostenimiento, como los cables inyectados, los conjuntos de acero o los revestimientos de hormigón. Este proceso de diseño se ilustra con un ejemplo. El proyecto de almacenamiento por bombeo de Mingtan está situado en la región central de la isla de Taiwán y utiliza la diferencia de altura de 400 m entre el lago Sun Moon y el río Shuili para generar hasta 1600 MW en momentos de máxima demanda. La caverna de potencia tiene 22 m de ancho, 46 m de alto y 158 m de largo y una sala de transformadores paralela de 13 m de ancho, 20 m de alto y 17 m de largo. Las cavernas están separadas por 45 m y se encuentran a una profundidad de 30 m bajo la superficie en la empinada orilla izquierda del río Shuili (Liu, Cheng y Chang (1988)). El macizo rocoso está formado por areniscas, limolitas y pizarras erosionadas e intercaladas con un buzamiento de unos 35º respecto a la horizontal. Los índices de masa rocosa (RMR) (Bieniawski (1974)) y el índice de calidad de los túneles Q (Barton, Lien y Lunde (1974)), así como los valores aproximados de resistencia al cizallamiento de los distintos componentes de la masa rocosa, se indican en la tabla 6. Tabla 6. Clasificación del macizo rocoso y ángulos de fricción y resistencias cohesivas c aproximados para el macizo rocoso en el que se excava la caverna de energía de Mingtan ' grados Tipo de roca RMR Q c' MPa Arenisca articulada 63-75 12-39 50 1.0 Arenisca estratificada 56-60 7-31 45 0.8 Fautle o cizalla 10-33 0.1-1.1 30-40 0.15-0.3 Los lechos débiles de limolita, de hasta 2 m de espesor, parecen haber provocado una concentración de movimientos de cizalla durante la actividad tectónica, de modo que se han desarrollado zonas de falla paralelas al lecho. La característica común observada en todas estas fallas es la presencia de un relleno continuo de arcilla con un grosor que varía entre unos pocos mm y 200 mm. El eje de la caverna está orientado intencionadamente en ángulo recto con el rumbo de estas fallas, como se muestra en la figura 2.5. Las tensiones medidas in situ en la masa rocosa que rodea la caverna son aproximadamente Tensión principal máxima (horizontal max = 10,9 MPa Tensión principal mínima (vertical min = 7,5 MPa La tensión principal máxima es paralela al lecho y normal al eje de la caverna. 30 Capítulo 2: Cuándo es aceptable un diseño de ingeniería de rocas Figura 2.5 : Orientación de las excavaciones subterráneas en relación con las fallas en la arenisca estratificada que rodea la caverna de energía y la sala de transformadores del proyecto Mingtan. El plano rojo indica el buzamiento y el rumbo de las fallas. Las fallas de lecho de un grosor considerable que se intersectaron en el techo de la caverna se trataron utilizando chorros de agua a alta presión para eliminar la arcilla y, a continuación, rellenando las cavidades con mortero de cemento sin contracción (Cheng (1987), Moy y Hoek (1989)). A continuación, se instalaron cables no tensados de 50 toneladas de capacidad desde una galería de drenaje situada a 10 m por encima del techo de la caverna, con el fin de crear un macizo rocoso previamente reforzado por encima de la caverna. Todos estos trabajos se llevaron a cabo desde los pozos de construcción antes de que comenzara el contrato principal para la excavación de la caverna. El diseño inicial de los cables de refuerzo se basó en la experiencia y la práctica precedente. Las figuras 2.6 y 2.7 muestran las longitudes de los pernos y cables en el techo y las paredes laterales de algunas grandes cavernas típicas de centrales eléctricas en masas rocosas débiles. En los mismos gráficos se muestran las relaciones empíricas sugeridas por Barton (1989) para las longitudes de pernos y cables en centrales eléctricas subterráneas. Durante el descenso en la caverna, se instalaron cables tensados y rejuntados de 112 toneladas de capacidad en una retícula de 3 m x 3 m en las paredes laterales. El trazado final de los cables en la roca que rodea la caverna de energía y la sala de transformadores se ilustra en la figura 2.8. Se instalaron pernos de roca inyectados de cinco metros de longitud en el centro de los cuadrados formados por las placas frontales de los cables. Se aplicó una capa de 50 mm de hormigón proyectado de micro-sílice reforzado con fibra de acero a una distancia de 5 a 10 m de la cara. Este hormigón proyectado se incrementó posteriormente hasta alcanzar un espesor de 150 mm en el techo y las paredes laterales superiores y de 50 mm en las paredes laterales inferiores, donde se incorporaría finalmente a los cimientos de hormigón. Excavaciones en roca débil Figura 2.6 : Longitudes de bulones y cables utilizados para el soporte del techo en algunas grandes cavernas en roca débil. Las ecuaciones que definen las líneas de tendencia fueron sugeridas por Barton (1989). Figura 2.7 : Longitudes de bulones y cables utilizados para el soporte de las paredes laterales en algunas cavernas grandes en roca débil. Las ecuaciones que definen las líneas de tendencia fueron sugeridas por Barton (1989). 31 32 Capítulo 2: Cuándo es aceptable un diseño de ingeniería de rocas Un elemento clave en el proceso de toma de decisiones sobre la adecuación del sistema de apoyo fue un proceso de seguimiento y análisis que incluía los siguientes pasos : 1. Desplazamientos en la roca que rodea a las excavaciones monitorizados mediante matrices de convergencia y extensómetros, algunos de los cuales habían sido instalados desde las galerías de construcción antes de comenzar la excavación de las cavernas. 2. Modelización numérica de cada etapa de excavación mediante modelos no lineales de materiales múltiples. Las propiedades de los materiales utilizados en los modelos de las primeras etapas de excavación se ajustaron para obtener la mejor correspondencia entre los desplazamientos previstos y los medidos. 3. Predicción de los desplazamientos y las cargas de apoyo durante las futuras fases de excavación y ajuste de la capacidad de apoyo, instalación y pretensado para controlar los desplazamientos y las cargas de los cables. 4. Medición de los desplazamientos y de las cargas de los cables (utilizando células de carga en cables seleccionados que habían sido desprendidos) y comparación entre los desplazamientos y las cargas de los cables medidos y previstos. 5. Instalación de cables adicionales o ajuste de las cargas de los cables para controlar desplazamientos o cargas de apoyo inusuales. El objetivo de este programa era mantener un patrón de desplazamiento lo más uniforme posible alrededor de las excavaciones y mantener las cargas en los cables a menos del 45% de su carga de fluencia. Los bulones intermedios y el hormigón proyectado no se tuvieron en cuenta en la modelización numérica, ya que se supuso que su función se limitaba a sostener la roca inmediatamente adyacente a las excavaciones y que la estabilidad global estaba controlada por los cables inyectados de 10 a 15 m de longitud. La figura 2.8 muestra los resultados de un análisis bidimensional de elementos finitos de las cavernas de potencia y de transformadores. Se indica la combinación de materiales utilizada en el análisis de esta sección a través de las cavernas, asumiendo que las fallas de lecho pueden ser representadas por capas horizontales en el modelo bidimensional. El modelo se excavó en siete etapas para simular las etapas de excavación utilizadas en el campo. Se instaló un soporte en cada etapa de excavación. Para hacer coincidir los desplazamientos medidos y previstos en el macizo rocoso, se comprobó que había que rodear las excavaciones con una zona de 2,5 m de espesor de material reblandecido y debilitado para tener en cuenta el material dañado por la explosión (las propiedades de esta zona de daños son E = 3000 MPa, = 45 grados y c = 0,32 MPa). En la figura 2.9 se comparan los desplazamientos previstos y medidos a lo largo de seis extensómetros instalados en las paredes laterales de la caverna de energía. La concordancia global se considera aceptable. Los desplazamientos máximos de las paredes laterales fueron del orden de 100 mm en la altura media de la pared superior, adyacente a una de las principales fallas. En el resto, los desplazamientos fueron del orden de 25 a 46 mm. La figura 2.10 muestra los resultados de la monitorización en siete estaciones a lo largo del eje de la caverna de energía. Antes de comenzar la excavación de la caverna, se instalaron extensómetros en cada una de estas estaciones desde una galería de drenaje situada por encima del arco del techo y desde galerías de construcción, como se muestra en la parte superior de la figura 2.10. Además, se instalaron células de carga en cables Excavaciones en roca addéybailcentes a algunos de los extensómetros. 33 34 Capítulo 2: Cuándo es aceptable un diseño de ingeniería de rocas Se registraron respuestas rápidas en todos los extensómetros y células de carga cuando el cabezal superior pasó por debajo de ellos. Se produjeron más respuestas cuando se excavaron las ancas del arco de la caverna y cuando se retiró el primer banco. Como puede verse en los gráficos, tras esta rápida respuesta a las etapas iniciales de excavación, los desplazamientos y las cargas de los cables se estabilizaron y mostraron muy poca tendencia a aumentar con el tiempo. La diferencia en las magnitudes de los desplazamientos y las cargas de los cables en las distintas estaciones puede estar relacionada con la proximidad de los instrumentos de monitorización a las fallas en la roca por encima del arco de la caverna. La rápida aceptación de la carga y la modesta carga de los cables junto con el control de los desplazamientos en el macizo rocoso eran los objetivos del diseño del soporte. Las mediciones obtenidas con los extensómetros y las células de carga de los cables indican que estos objetivos se han cumplido. Figura 2.8 : Contornos de desplazamiento obtenidos a partir de un análisis bidimensional de elementos finitos de las siete etapas de excavación de las cavernas de energía y transformadores de Mingtan. En la figura se indica la disposición de los cables utilizados para sostener la roca que rodea las cavernas y la ubicación y propiedades de las unidades de roca. El fallo por cizallamiento del macizo rocoso se representa con los símbolos ×, mientras que el fallo por tracción se muestra con los símbolos. Obsérvese que casi todos los fallos se producen dentro de la envolvente definida por los extremos de los cables. Los diferentes tipos de cables se muestran en diferentes colores y el fallo de los cables (bajo la galería de drenaje de la central) se muestra en rojo. Se muestran los límites de la caverna deformada, que indican una distribución uniforme de las deformaciones en toda la caverna. El desplazamiento lateral máximo para las tensiones in situ y las propiedades del material utilizadas en este análisis es de 90 mm. Excavaciones en roca débil Figura 2.9: Comparación entre los desplazamientos calculados y medidos a lo largo de seis extensómetros instalados en las paredes laterales de la caverna de energía de Mingtan. Figura 2.10 : Desplazamientos superficiales y cargas de los cables medidos en siete estaciones a lo largo del eje de la caverna de energía. 35 Factor de seguridad 2.6 35 Factor de seguridad Los cuatro casos prácticos analizados en las secciones anteriores se han presentado para demostrar que hay que tener en cuenta una serie de criterios a la hora de decidir si una estructura de roca es adecuada para cumplir sus objetivos de diseño. Esto es cierto para cualquier diseño en roca, ya que el rendimiento de cada estructura dependerá exclusivamente de las condiciones particulares de la roca, las cargas de diseño y el uso final previsto. En un grupo de estructuras, los diseños tradicionales se han basado en un "factor de seguridad" contra el deslizamiento. Estas estructuras, que incluyen presas de gravedad y de relleno, así como taludes de roca y suelo, implican la posibilidad de deslizamiento a lo largo de superficies de fallo bien definidas. El factor de seguridad se define como el factor por el que pueden reducirse los parámetros de resistencia al corte para que el talud (o la cimentación de la presa) alcance un estado de equilibrio límite (Morgenstern (1991)). El valor numérico del factor de seguridad elegido para un diseño concreto depende del nivel de confianza que tenga el diseñador en los parámetros de resistencia al corte, las presiones de las aguas subterráneas, la ubicación de la superficie de fallo crítica y la magnitud de las fuerzas motrices externas que actúan sobre la estructura. Figura 2.11: Curvas de distribución hipotéticas que representan el grado de incertidumbre asociado a la información sobre las tensiones de impulsión y las resistencias al corte en diferentes etapas del diseño de una estructura como la cimentación de una presa. La figura 2.11 ilustra un conjunto de curvas de distribución hipotéticas que representan el grado de incertidumbre asociado a la información disponible sobre los parámetros de resistencia al corte y las tensiones perturbadoras para diferentes etapas del diseño de una estructura de roca o suelo. El factor de seguridad se define como A/B, donde A es la media de la distribución de los valores de resistencia al corte y B es la media de la distribución de las tensiones perturbadoras. A efectos de esta discusión, se ha asumido el mismo factor de seguridad para los tres casos ilustrados. Durante los estudios de diseño preliminar, la cantidad de información disponible suele ser muy limitada. Las estimaciones de la resistencia al corte de la roca o del suelo se basan generalmente en la 36 Capítulo 2: Cuándo es aceptable un diseño de ingeniería de rocas El juicio de un ingeniero o geólogo experimentado, que puede complementarse, en algunos casos, con estimaciones basadas en clasificaciones de masas rocosas o simples pruebas de índice. Del mismo modo, las fuerzas perturbadoras no se conocen con mucha certeza, ya que no se habrá definido bien la ubicación de la superficie crítica de rotura y puede que no se haya establecido la magnitud de las cargas aplicadas externamente. En el caso del diseño de presas, la magnitud de la crecida máxima probable, que suele basarse en un análisis probabilístico, suele quedar mal definida hasta muy tarde en el proceso de diseño. Para este caso, el rango de la resistencia al corte disponible y de las tensiones perturbadoras, que deben considerarse, es grande. Si se utiliza un factor de seguridad demasiado bajo, puede haber una probabilidad de fallo importante, representada por la sección en la que se solapan las curvas de distribución en la figura 2.11. Para minimizar esta probabilidad de fallo, a veces se utiliza un valor alto para el factor de seguridad. Por ejemplo, en la edición de 1977 de la monografía de ingeniería del Bureau of Reclamation de EE.UU. sobre los criterios de diseño de las presas de hormigón en arco y de gravedad, se recomienda un factor de seguridad de 3,0 para condiciones de carga normales cuando "sólo se dispone de información limitada sobre los parámetros de resistencia". Este valor puede reducirse a 2.0 cuando los parámetros de resistencia se "determinan mediante pruebas de muestras de núcleos de un programa de investigación sobre el terreno o por la experiencia anterior". Durante los estudios de diseño detallado, la cantidad de información disponible suele ser significativamente mayor que en la fase de diseño preliminar comentada anteriormente. Normalmente se habrá llevado a cabo un programa completo de investigaciones sobre el terreno y pruebas de resistencia al corte en laboratorio o in situ, y se habrán definido mejor las cargas externas que actúan sobre la estructura. Además, normalmente se habrán realizado estudios del flujo de agua subterránea y de las distribuciones de presión en el macizo rocoso, junto con las modificaciones de estas distribuciones mediante la inyección y el drenaje. En consecuencia, los rangos de valores de resistencia al corte y de tensión de impulsión, que deben considerarse en el diseño, son más pequeños y las curvas de distribución están más ajustadas. Los casos del deslizamiento de Downie y de Dutchman's Ridge, ya comentados, son buenos ejemplos de diseños basados en análisis retrospectivos. En ambos casos, las extensas investigaciones del lugar y el control de los desplazamientos habían establecido la ubicación de las superficies críticas de falla con un alto grado de certeza. Un cuidadoso seguimiento de las aguas subterráneas en los taludes (se instalaron 256 puntos de medición piezométrica en Dutchman's Ridge) había definido las presiones de agua en los taludes y sus fluctuaciones a lo largo de varios años. Se realizaron algunas pruebas de cizallamiento en el material de falla recuperado de los núcleos, pero, sobre todo, se calculó la resistencia al cizallamiento movilizado a lo largo de las posibles superficies de falla mediante un análisis retrospectivo, asumiendo un factor de seguridad de 1,00 para las condiciones existentes. La figura 2.11 ilustra las curvas de distribución hipotéticas para el rango de valores de la resistencia al corte y las tensiones motrices para el caso de una estructura en la que se ha analizado cuidadosamente un fallo existente. Dependiendo del grado de cuidado que se haya tenido con este análisis retrospectivo, estas curvas estarán muy ajustadas y se podrá utilizar un factor de seguridad bajo para el diseño de las obras de reparación. Esta discusión ilustra el hecho de que diferentes factores de seguridad pueden ser apropiados para diferentes etapas en el diseño de una estructura de roca. Esta diferencia depende principalmente del nivel de confianza que tenga el diseñador en los valores de resistencia al corte que se incluyan en el análisis. Por lo tanto, una cuestión crítica que se plantea en todos estos casos es la determinación o estimación de la resistencia al corte a Factor de lsoeglaurrgidoaddel potencial 37 38 Capítulo 2: Cuándo es aceptable un diseño de ingeniería de rocas superficie de deslizamiento. En un artículo sobre la resistencia de los materiales de escollera, Marachi, Chan y Seed (1972) resumen este problema de la siguiente manera: "Ningún análisis de estabilidad, por intrincado y teóricamente exacto que sea, puede ser útil para el diseño si se ha hecho una estimación incorrecta de la resistencia al corte del material de construcción". Salvo en casos sencillos de suelos homogéneos o costuras débiles continuas y planas, la determinación de la resistencia al corte a lo largo de las posibles superficies de deslizamiento es un problema notoriamente difícil. Esto es particularmente cierto en el caso de la determinación del componente cohesivo, c', del criterio de fallo de MohrCoulomb comúnmente utilizado. Las probetas de laboratorio suelen ser demasiado pequeñas para dar resultados representativos, mientras que los ensayos in situ son difíciles y costosos y, a menos que se realicen con mucho cuidado, pueden dar resultados poco fiables. Tabla 7: Factores de seguridad para diferentes condiciones de carga en el diseño de presas de tierra y escollera. Presiones de agua de poros al final de la construcción en la presa y presiones de agua de poros sin disipar en los cimientos. No hay carga en el embalse. Condición 1.3 cargaF.SObservaciones Embalse a pleno nivel de suministro con infiltración en estado estable en la presa y presiones de agua de poros sin disipar en los cimientos. 1.3Posiblementelacondición más crítica (aunquerara). Embalse en el nivel de suministro completo con filtración en estado estable. 1,5Cuidadocon eldiseño. Embalse en el nivel máximo probable de inundación con condiciones de infiltración en estado estacionario. Rápido descenso del embalse desde el nivel de suministro completo hasta el nivel de suministro mínimo 1.2 1,3No essignificativoen el diseño. Los fallos son muy raros y, si se producen, suelen ser superficiales. Para las superficies de falla que implican el deslizamiento sobre superficies rocosas ásperas u onduladas, tales como juntas o planos de estratificación, la metodología propuesta por Barton (1976) es apropiada para estimar la resistencia al corte general de la superficie de deslizamiento potencial. Esto implica añadir un componente de rugosidad medido o estimado a la resistencia básica a la fricción que puede determinarse en muestras de ensayo de cizallamiento de laboratorio aserradas y pulidas. Para masas rocosas muy articuladas en las que no hay zonas de debilidad dominantes como fallas o zonas de cizallamiento, se puede obtener una estimación aproximada de la resistencia al cizallamiento de la masa rocosa mediante el uso de sistemas de clasificación de masas rocosas como los propuestos por Hoek y Brown (1988). En todos los casos, se puede confiar más en el componente de fricción, , de la ecuación de resistencia al cizallamiento de Mohr-Coulomb y hay que tener mucho cuidado en la estimación de la resistencia cohesiva, c'. Cuando no se disponga de Factor de 39 esestgiumraidcaiodnes fiables de este valor a partir de ensayos de cizallamiento cuidadosamente realizados o de análisis retrospectivos de fallos existentes, 40 Capítulo 2: Cuándo es aceptable un diseño de ingeniería de rocas es prudente asumir una resistencia cohesiva de cero para cualquier análisis de estabilidad que implique estructuras como los cimientos de una presa. En el diseño de presas de relleno y de gravedad se tiende a abandonar los elevados factores de seguridad de 2 ó 3 que se han utilizado en el pasado, siempre que se tenga cuidado en la elección de parámetros de resistencia al corte sensatos y conservadores, especialmente en el caso de costuras débiles continuas en los cimientos. En la tabla 7 se ofrece un ejemplo de la gama de factores de seguridad que pueden utilizarse en el diseño de presas de tierra o escollera. 2.7Análisis probabilísticos La incertidumbre asociada a las propiedades de los materiales geotécnicos y el gran cuidado que hay que tener a la hora de seleccionar los valores apropiados para los análisis ha llevado a varios autores a sugerir que los métodos deterministas tradicionales de análisis de estabilidad de taludes sean sustituidos por métodos probabilísticos (Priest y Brown (1983), McMahon (1975), Vanmarcke (1980), Morriss y Stoter (1983), Read y Lye (1983)). Una rama de la mecánica de rocas en la que los análisis probabilísticos han sido aceptados durante muchos años es la del diseño de taludes de minas a cielo abierto. Esto se debe a que los planificadores de minas a cielo abierto están familiarizados con los conceptos de análisis de riesgo aplicados a la ley del mineral y a las fluctuaciones del precio del metal. Los métodos probabilísticos se utilizan para estimar la viabilidad económica de varias opciones en el desarrollo de una mina a cielo abierto, por lo que es un pequeño paso incorporar la probabilidad de un fallo geotécnico en la evaluación global del riesgo de la mina. El planificador de la mina tiene la opción de reducir la probabilidad de que se produzca un fallo mediante la instalación de refuerzos, la reducción del ángulo del talud o la aceptación de que se producirá un fallo y la previsión de los equipos adicionales que puedan ser necesarios para limpiar el fallo. Dado que la mina suele ser propiedad de una sola empresa y su explotación, y que el acceso a los bancos de la mina está restringido al personal capacitado, aceptar el riesgo de fallo y hacer frente a las consecuencias de forma rutinaria es una opción viable. Por otra parte, el impacto emocional de sugerir al público que existe un riesgo finito de fallo en el diseño de una presa es tal que resulta difícil sugerir la sustitución del enfoque estándar de diseño del factor de seguridad por otro que indique explícitamente una probabilidad de fallo o un coeficiente de fiabilidad. La percepción actual es que el factor de seguridad es más significativo que la probabilidad de fallo. Aunque no fuera así, sigue existiendo el problema de decidir qué probabilidad de fallo es aceptable para una estructura de roca a la que tiene acceso el público en general. A pesar de estas dificultades, parece haber una tendencia lenta pero constante en la sociedad a aceptar los conceptos del análisis de riesgos con mayor facilidad que en el pasado. La comunidad geotécnica tiene la obligación de tomar nota de estos avances y fomentar la enseñanza y el uso práctico de las técnicas probabilísticas y deterministas con el objetivo de eliminar el manto de misterio que rodea el uso de estos métodos. Afortunadamente, existe una solución de compromiso que es una forma de análisis de riesgos utilizada intuitivamente por los ingenieros más experimentados. Se trata de un análisis paramétrico en el que se considera una amplia gama de posibilidades en un análisis determinista convencional con el fin de obtener una "sensación" de la sensibilidad del diseño. Por lo tanto, el factor de seguridad de un talud se calcularía para condiciones de agua subterránea totalmente drenada y totalmente saturada, para una gama de ángulos de fricción y resistencias cohesivas que cubren todo el espectro que podría ser Análisis probabilísticos39 previsto para las condiciones geológicas existentes en el lugar, para fuerzas externas que van desde cero hasta el máximo posible para esa pendiente. La disponibilidad de programas de microinformática de fácil manejo para la mayoría de las formas de análisis de equilibrio límite significa que estos estudios paramétricos pueden llevarse a cabo de forma rápida y sencilla para la mayoría de los diseños. 3 Clasificación del macizo rocoso 3.1 Introducción Durante las fases de viabilidad y diseño preliminar de un proyecto, cuando se dispone de muy poca información detallada sobre el macizo rocoso y sus características tensional e hidrológica, el uso de un esquema de clasificación del macizo rocoso puede ser muy beneficioso. En su forma más simple, esto puede implicar el uso del esquema de clasificación como una lista de comprobación para garantizar que se ha tenido en cuenta toda la información relevante. En el otro extremo del espectro, pueden utilizarse uno o varios esquemas de clasificación de macizos rocosos para construir una imagen de la composición y las características de un macizo rocoso que proporcione estimaciones iniciales de los requisitos de soporte, y para proporcionar estimaciones de las propiedades de resistencia y deformación del macizo rocoso. Es importante entender que el uso de un esquema de clasificación del macizo rocoso no sustituye (ni puede hacerlo) a algunos de los procedimientos de diseño más elaborados. Sin embargo, el uso de estos procedimientos de diseño requiere el acceso a información relativamente detallada sobre las tensiones in situ, las propiedades del macizo rocoso y la secuencia de excavación prevista, nada de lo cual puede estar disponible en una fase temprana del proyecto. A medida que esta información esté disponible, el uso de los esquemas de clasificación del macizo rocoso deberá actualizarse y utilizarse junto con los análisis específicos del emplazamiento. 3.2 Clasificación del macizo rocoso de ingeniería Los esquemas de clasificación de macizos rocosos se han ido desarrollando durante más de 100 años, desde que Ritter (1879) intentara formalizar un enfoque empírico para el diseño de túneles, en particular para determinar los requisitos de sostenimiento. Aunque los esquemas de clasificación son apropiados para su aplicación original, especialmente si se utilizan dentro de los límites de los casos históricos a partir de los cuales se desarrollaron, hay que tener mucha precaución al aplicar las clasificaciones de macizos rocosos a otros problemas de ingeniería de rocas. En este capítulo se presentan resúmenes de algunos sistemas de clasificación importantes y, aunque se ha intentado presentar todos los datos pertinentes de los textos originales, hay numerosas notas y comentarios que no pueden incluirse. El lector interesado debe hacer todo lo posible por leer las referencias citadas para apreciar plenamente el uso, la aplicabilidad y las limitaciones de cada sistema. La mayoría de los esquemas de clasificación multiparamétrica (Wickham et al (1972) Bieniawski (1973, 1989) y Barton et al (1974)) se desarrollaron a partir de casos de ingeniería civil en los que se incluían todos los componentes del carácter geológico de ingeniería de la masa rocosa. Sin embargo, en la minería subterránea de roca dura, especialmente en las profundidades Suscríbete a DeepL Pro para poder traducir archivos de mayor tamaño. Más información disponible en www.DeepL.com/pro. Clasificación del macizo rocoso de ingeniería 41 Los niveles, la meteorización del macizo rocoso y la influencia del agua no suelen ser significativos y pueden ignorarse. Los diferentes sistemas de clasificación hacen hincapié en los distintos parámetros, y se recomienda utilizar al menos dos métodos en cualquier emplazamiento durante las primeras fases de un proyecto. 3.2.1 Clasificación de masas rocosas de Terzaghi La primera referencia al uso de la clasificación del macizo rocoso para el diseño del sostenimiento de túneles se encuentra en un artículo de Terzaghi (1946) en el que las cargas de la roca, soportadas por conjuntos de acero, se estiman sobre la base de una clasificación descriptiva. Aunque no sería útil incluir los detalles de la clasificación de Terzaghi en este debate sobre el diseño del sostenimiento, es interesante examinar las descripciones de las masas rocosas incluidas en su documento original, porque llama la atención sobre las características que dominan el comportamiento de las masas rocosas, especialmente en situaciones en las que la gravedad constituye la fuerza motriz dominante. Las definiciones claras y concisas y los comentarios prácticos incluidos en estas descripciones son buenos ejemplos del tipo de información de ingeniería geológica que resulta más útil para el diseño de ingeniería. Las descripciones de Terzaghi (citadas directamente de su documento) son: La roca intacta no contiene ni juntas ni grietas capilares. Por lo tanto, si se rompe, lo hace a través de la roca sana. Debido a la lesión de la roca por la voladura, los desconchones pueden desprenderse del techo varias horas o días después de la voladura. Esto se conoce como condición de desprendimiento. La roca dura e intacta también puede encontrarse en la condición de estallido, que implica el desprendimiento espontáneo y violento de losas de roca de los lados o del techo. La roca estratificada está formada por estratos individuales con poca o ninguna resistencia a la separación a lo largo de los límites entre los estratos. Los estratos pueden o no estar debilitados por juntas transversales. En este tipo de rocas, el desprendimiento es bastante común. La roca moderadamente articulada contiene juntas y grietas capilares, pero los bloques entre las juntas están localmente crecidos juntos o tan íntimamente entrelazados que las paredes verticales no requieren soporte lateral. En las rocas de este tipo se pueden encontrar tanto desprendimientos como estallidos. Las rocas en bloque y las rocas con costuras están formadas por fragmentos de roca químicamente intactos o casi intactos, totalmente separados entre sí e imperfectamente entrelazados. En este tipo de roca, las paredes verticales pueden requerir un apoyo lateral. La roca triturada, pero químicamente intacta, tiene el carácter de una roca triturada. Si la mayoría de los fragmentos, o todos ellos, son tan pequeños como los granos de arena fina y no se ha producido ninguna recementación, la roca triturada por debajo del nivel freático presenta las propiedades de una arena acuífera. La roca exprimida avanza lentamente hacia el túnel sin un aumento de volumen perceptible. Un requisito previo para el exprimido es un alto porcentaje de partículas microscópicas y submicroscópicas de minerales micáceos o minerales arcillosos con una baja capacidad de hinchamiento. La roca que se hincha avanza hacia el interior del túnel principalmente a causa de la 42 Capítulo 3: Clasificación del expansión. La capacidad de hincharse parece em staarcizliomriotacdoasoa aquellas rocas que contienen minerales arcillosos como la montmorillonita, con una gran capacidad de hinchamiento. Clasificación del macizo rocoso de ingeniería 43 3.2.2 Clasificaciones que implican tiempo de permanencia Lauffer (1958) propuso que el tiempo de levantamiento de un vano no soportado está relacionado con la calidad del macizo rocoso en el que se excava el vano. En un túnel, el vano no soportado se define como el vano del túnel o la distancia entre el frente y el soporte más cercano, si éste es mayor que el vano del túnel. La clasificación original de Lauffer ha sido modificada desde entonces por varios autores, especialmente Pacher et al (1974), y ahora forma parte del enfoque general de la construcción de túneles conocido como Nuevo Método Austriaco de Construcción de Túneles. La importancia del concepto de tiempo de sostenimiento radica en que un aumento de la envergadura del túnel conlleva una reducción significativa del tiempo disponible para la instalación del sostenimiento. Por ejemplo, un túnel piloto pequeño puede construirse con éxito con un apoyo mínimo, mientras que un túnel de mayor envergadura en el mismo macizo rocoso puede no ser estable sin la instalación inmediata de un apoyo sustancial. El Nuevo Método Austriaco de Construcción de Túneles incluye una serie de técnicas para la excavación segura de túneles en condiciones de roca en las que el tiempo de sostenimiento es limitado antes de que se produzca el fallo. Estas técnicas incluyen el uso de cabezales más pequeños y de bancos o el uso de múltiples galerías para formar un anillo reforzado dentro del cual se puede excavar la mayor parte del túnel. Estas técnicas son aplicables en rocas blandas como pizarras, filitas y lodolitas en las que es probable que se produzcan los problemas de compresión e hinchamiento descritos por Terzaghi (véase la sección anterior). Las técnicas también son aplicables cuando se excavan túneles en rocas excesivamente rotas, pero hay que tener mucho cuidado al intentar aplicar estas técnicas a las excavaciones en rocas duras en las que se producen diferentes mecanismos de fallo. Al diseñar el sostenimiento de las excavaciones de roca dura es prudente suponer que la estabilidad de la masa rocosa que rodea la excavación no depende del tiempo. Por lo tanto, si se expone una cuña estructuralmente definida en el techo de una excavación, ésta caerá tan pronto como se elimine la roca que la soporta. Esto puede ocurrir en el momento de la voladura o durante la posterior operación de desescombro. Si es necesario mantener dicha cuña en su sitio, o para aumentar el margen de seguridad, es esencial que el soporte se instale lo antes posible, preferiblemente antes de que se retire la roca que soporta toda la cuña. Por otra parte, en una roca muy tensionada, el fallo será generalmente inducido por algún cambio en el campo de tensiones que rodea la excavación. El fallo puede producirse gradualmente y manifestarse en forma de desconchados o desprendimientos o puede producirse repentinamente en forma de estallido de la roca. En cualquiera de los casos, el diseño del soporte debe tener en cuenta el cambio en el campo de tensiones más que el tiempo de "puesta en pie" de la excavación. 3.2.3 Índice de designación de la calidad de la roca (RQD) El índice de designación de la calidad de la roca (RQD) fue desarrollado por Deere (Deere et al 1967) para proporcionar una estimación cuantitativa de la calidad de la masa rocosa a partir de los registros de núcleos de perforación. El RQD se define como el porcentaje de piezas de núcleo intactas de más de 100 mm (4 pulgadas) en la longitud total del núcleo. El núcleo debe ser al menos del tamaño NW (54,7 mm o 2,15 pulgadas de diámetro) y debe ser perforado con un barril de núcleo de doble tubo. Los procedimientos correctos para la medición de la longitud de los testigos y el cálculo de la RQD se resumen en la figura 4.1. Capítulo 3: Clasificación del macizo rocoso 44 L = 38 cm L = 17 cm Longitud total del recorrido del núcleo = 200 cms L=0 RQD =X ningún trozo > 10 cm Longitud de los trozos de núcleo > 10 cm de longitud 100 Longitud total del recorrido del núcleo 38 + 17 + 20 + 35 RQD = L = 20 cm x 100 = 55 % 200 L = 35 cm Rotura de la perforación L=0 no hay Figura 4.1re: cPurpoercaecdióinmiento de medición y cálculo del RQD (según Deere, 1989). Palmström (1982) sugirió que, cuando no se dispone de un núcleo, pero las trazas de discontinuidad son visibles en las exposiciones superficiales o en los pozos de exploración, la RQD puede estimarse a partir del número de discontinuidades por unidad de volumen. La relación sugerida para masas rocosas sin arcilla es: RQD = 115 - 3,3 Jv(4,1) donde Jv es la suma del número de juntas por unidad de longitud para todos los conjuntos de juntas (discontinuidades), conocido como el recuento volumétrico de juntas. El RQD es un parámetro que depende de la dirección y su valor puede cambiar significativamente, dependiendo de la orientación de la perforación. El uso del recuento volumétrico de juntas puede ser bastante útil para reducir esta dependencia direccional. El RQD pretende representar la calidad del macizo rocoso in situ. Cuando se utiliza un núcleo de perforación de diamante, se debe tener cuidado para asegurar que las fracturas, que han sido causadas por la manipulación o el proceso de perforación, se identifican y se ignoran al determinar el valor de RQD. Cuando se utilice la relación de Palmström para la cartografía de la exposición, no deben incluirse las fracturas inducidas por la voladura al estimar el Jv. El RQD de Deere se ha utilizado ampliamente, sobre todo en Norteamérica, durante los últimos 25 años. Cording y Deere (1972), Merritt (1972) y Deere y Deere (1988) han intentado relacionar el RQD con los factores de carga de roca de Terzaghi y con los requisitos de los pernos de roca en Clasificación del macizo rocoso de ingeniería 45 túneles. En el contexto de esta discusión, el uso más importante de RQD es como componente de las clasificaciones de masas rocosas RMR y Q que se tratan más adelante en este capítulo. 3.2.4 Clasificación de la estructura de la roca (RSR) Wickham et al (1972) describieron un método cuantitativo para describir la calidad de un macizo rocoso y para seleccionar el sostenimiento adecuado sobre la base de su clasificación de la estructura de la roca (RSR). La mayor parte de los casos prácticos, utilizados en el desarrollo de este sistema, correspondían a túneles relativamente pequeños sostenidos mediante conjuntos de acero, aunque históricamente este sistema fue el primero en hacer referencia al sostenimiento con hormigón proyectado. A pesar de esta limitación, merece la pena examinar el sistema RSR con cierto detalle, ya que demuestra la lógica implicada en el desarrollo de un sistema de clasificación de macizos rocosos cuasi-cuantitativo. La importancia del sistema RSR, en el contexto de esta discusión, es que introdujo el concepto de calificar cada uno de los componentes enumerados a continuación para llegar a un valor numérico de RSR = A + B + C. 1. Parámetro A, Geología: Evaluación general de la estructura geológica sobre la base de: a. Origen del tipo de roca (ígnea, metamórfica, sedimentaria). b. Dureza de la roca (dura, media, blanda, descompuesta). c. Estructura geológica (masiva, ligeramente fallada/plegada, moderadamente fallada/plegada, intensamente fallada/plegada). 2. Parámetro B, Geometría: Efecto del patrón de discontinuidad con respecto a la dirección del accionamiento del túnel sobre la base de: a. Espacio entre las juntas. b. Orientación de la junta (golpe y buzamiento). c. Dirección de la conducción del túnel. 3. Parámetro C: Efecto de la afluencia de aguas subterráneas y condición de la junta en base a: a. Calidad global de la masa rocosa sobre la base de A y B combinadas. b. Estado de las articulaciones (bueno, regular, malo). c. Cantidad de entrada de agua (en galones por minuto por 1000 pies de túnel). Conducción con inmersión Impulso contra la caída Obsérvese que la clasificación RSR utilizaba unidades imperiales y que estas unidades se han mantenido en este debate. En las tablas 4.1, 4.2 y 4.3 se reproducen tres tablas del documento de Wickham et al. de 1972. Estas tablas pueden utilizarse para evaluar la calificación de cada uno de estos parámetros para llegar al valor RSR (RSR máximo = 100). Por ejemplo, una roca metamórfica dura ligeramente plegada o con fallas tiene una calificación de A = 22 (de la tabla 4.1). El macizo rocoso está moderadamente articulado, con articulaciones perpendiculares al eje del túnel que se está excavando en dirección este-oeste, y con un buzamiento de entre y 50°. En la tabla 4.2 se indica la calificación de B = 24 para la conducción con buzamiento (definida en el croquis del margen). 46 Capítulo 3: Clasificación del macizo rocoso El valor de A + B = 46 y esto significa que, para juntas en buen estado (ligeramente erosionadas y alteradas) y una entrada de agua moderada de entre 200 y 1.000 galones por minuto, la Tabla 4.3 da la calificación de C = 16. Por lo tanto, el valor final de la clasificación de la estructura rocosa RSR = A + B + C = 62. En la figura 4.2 se muestra un conjunto típico de curvas de predicción para un túnel de 24 pies de diámetro, que muestra que, para el valor RSR de 62 obtenido anteriormente, el soporte previsto sería de 2 pulgadas de hormigón proyectado y pernos de roca de 1 pulgada de diámetro espaciados a 5 pies de distancia. Como se indica en la figura, los conjuntos de acero estarían espaciados a más de 7 pies y no se considerarían una solución práctica para el sostenimiento de este túnel. Para un túnel del mismo tamaño en un macizo rocoso con RSR = 30, el soporte podría proporcionarse mediante 8 conjuntos de acero WF 31 (sección I de brida ancha de 8 pulgadas que pesa 31 libras por pie) espaciados 3 pies, o mediante 5 pulgadas de hormigón proyectado y pernos de roca de 1 pulgada de diámetro espaciados a 2,5 pies. En este caso, es probable que la solución de los conjuntos de acero sea más barata y eficaz que el uso de pernos de roca y hormigón proyectado. Aunque el sistema de clasificación RSR no se utiliza ampliamente en la actualidad, el trabajo de Wickham et al. desempeñó un papel importante en el desarrollo de los esquemas de clasificación que se analizan en las secciones restantes de este capítulo. Figura 4.2: Estimaciones del soporte RSR para un túnel circular de 7,3 m de diámetro. Obsérvese que, por lo general, los bulones y el hormigón proyectado se utilizan conjuntamente. (Según Wickham et al 1972). Clasificación del macizo rocoso de ingeniería 47 Tabla 4.1: Clasificación de la estructura de la roca: Parámetro A: Geología general de la zona Tipo de roca básica Geológico Estructura DuroMedioSuaveDescompuesto Ligerament Moderada Igneo1234 Plegado e doblado o mente intensivo Massive Averiado plegado o o Averiado Averiado Tipo 1 30 22 15 9 Tipo 2 27 20 13 8 Tipo 3 24 18 12 7 Tipo 4 19 15 10 6 Metamórfico1234 Sedimentario2344 Tabla 4.2: Clasificación de la estructura de la roca: Parámetro B: Patrón de unión, dirección de accionamiento Ambo s Golpe al Eje Huelga || al Eje Sentido de la marcha Sentido de la marcha Inmersión de Juntas Distancia media entre juntas Plano Prominentes a InmersiónVerticalI nmersión 1. Muy estrechamente articulado, < 2 en 2. Muy articulado, de 2 a 6 pulg. 3. Moderadamente articulado, 6-12 en 4. De moderado a bloqueado, de 1 a 2 pies 5. De bloque a macizo, de 2 a 4 pies 6. Masivo, > 4 pies Cualquier dirección Contra la inmersión Con Dip Vertical Inmersión de las articulaciones prominentes FlatDippingVertical 9 11 13 10 12 9 9 7 13 16 19 15 17 14 14 11 23 24 28 19 22 23 23 19 30 32 36 25 28 30 28 24 36 38 40 33 35 36 24 28 40 43 45 37 40 40 38 34 Tabla 4.3: Clasificación de la estructura de la roca: Parámetro C: Aguas subterráneas, estado de las juntas 13 - 44 Suma de parámetros A B + 45 - 75 Caudal de agua Condición conjunta b previsto gpm/1000 pies de túnel Buen a Feria Pobr e Buena Feria Pobr e Ninguno 22 18 12 25 22 18 Leve, < 200 gpm 19 15 9 23 19 14 Moderado, 200-1000 gpm 15 22 7 21 16 12 Pesado, > 1000 gp 10 8 6 18 14 10 a Inmersión: plana: 0-20; inmersión: 20-50; y vertical: 50-90 b Estado de las juntas: bueno = hermético o cementado; regular = ligeramente erosionado o alterado; malo = muy 48 erosionado, alterado o abierto Capítulo 3: Clasificación del macizo rocoso Clasificación geomecánica47 3.3 Clasificación geomecánica Bieniawski (1976) publicó los detalles de una clasificación de macizos rocosos denominada Clasificación Geomecánica o sistema de Clasificación de Macizos Rocosos (RMR). A lo largo de los años, este sistema se ha ido perfeccionando sucesivamente a medida que se han examinado más registros de casos y el lector debe ser consciente de que Bieniawski ha introducido cambios significativos en las calificaciones asignadas a los diferentes parámetros. La discusión que sigue se basa en la versión de 1989 de la clasificación (Bieniawski, 1989). Tanto esta versión como la de 1976 se utilizarán en el capítulo 8, que trata de la estimación de la resistencia de los macizos rocosos. Para clasificar un macizo rocoso mediante el sistema RMR se utilizan los seis parámetros siguientes: 1. Resistencia a la compresión uniaxial del material rocoso. 2. Designación de la calidad de la roca (RQD). 3. Espaciamiento de las discontinuidades. 4. Condición de discontinuidad. 5. Condiciones de las aguas subterráneas. 6. Orientación de las discontinuidades. Al aplicar este sistema de clasificación, el macizo rocoso se divide en una serie de regiones estructurales y cada región se clasifica por separado. Los límites de las regiones estructurales suelen coincidir con una característica estructural importante, como una falla, o con un cambio en el tipo de roca. En algunos casos, los cambios significativos en el espaciado o las características de las discontinuidades, dentro del mismo tipo de roca, pueden hacer necesaria la división del macizo rocoso en varias regiones estructurales pequeñas. El sistema de clasificación de la masa rocosa se presenta en la tabla 4.4, donde se indican las clasificaciones de cada uno de los seis parámetros enumerados anteriormente. Estas calificaciones se suman para obtener un valor de RMR. El siguiente ejemplo ilustra el uso de estas tablas para obtener un valor de RMR. Un túnel debe ser conducido a través de un granito ligeramente erosionado con un conjunto de juntas dominantes que se inclinan a 60o en contra de la dirección de la conducción. Las pruebas de índice y el registro del núcleo perforado con diamante dan valores típicos de índice de resistencia a la carga puntual de 8 MPa y valores medios de RQD del 70%. Las juntas, ligeramente rugosas y erosionadas, con una separación de < 1 mm, están espaciadas a 300 mm. Se prevé que las condiciones de perforación del túnel sean húmedas. El valor de la RMR se determina de la siguiente manera : Cuadro Artículo Valor 4.4: A.1 4.4: A.2 4.4: A.3 Índice de carga puntual RQD Espaciamiento de las discontinuidades Condición de las discontinuidades Aguas subterráneas Ajuste de la orientación de la junta 8 MPa 70% 300 mm Clasifi cación 12 13 10 Nota 1 Wet Nota 2 22 7 -5 Total 59 4.4: E.4 4.4: A.5 4.4: B Nota 1. Para las superficies de discontinuidad ligeramente rugosas y alteradas con una 50 separación de < 1 mm, la tabla 4.4.A.4 da una califiCcaacpiíótunlode3:25C.laCsuifaincdaocisóen ddieslponga de información más detallada, la tabla macizo rocoso 4.4.E puede utilizarse para obtener una calificación más refinada. Por lo tanto, en este caso, la calificación es la suma de: 4 (1-3 m de longitud de la discontinuidad), 4 (separación de 0,1-1,0 mm), 3 (ligeramente rugosa), 6 (sin relleno) y 5 (ligeramente erosionado) = 22. 48 Capítulo 3: Clasificación del macizo rocoso Nota 2. La tabla 4.4.F ofrece una descripción de "Aceptable" para las condiciones supuestas en las que el túnel debe ser conducido contra el buzamiento de un conjunto de juntas con un buzamiento de 60o. Si se utiliza esta descripción para "Túneles y minas" en la tabla 4.4.B, se obtiene una calificación de ajuste de -5. Bieniawski (1989) publicó un conjunto de directrices para la selección de apoyos en túneles en roca para los que se ha determinado el valor de RMR. Estas directrices se reproducen en la Tabla 4.5. Obsérvese que estas directrices se han publicado para un túnel en forma de herradura de 10 m de luz, construido con métodos de perforación y voladura, en un macizo rocoso sometido a una tensión vertical < 25 MPa (equivalente a una profundidad bajo la superficie de <900 m). Para el caso considerado anteriormente, con RMR = 59, la tabla 4.5 sugiere que se podría excavar un túnel mediante un frente superior y un banco, con un avance de 1,5 a 3 m en el frente superior. El sostenimiento debería instalarse después de cada voladura y el sostenimiento debería colocarse a una distancia máxima de 10 m del frente. Se recomienda el atornillado sistemático de la roca, utilizando pernos de 4 m de longitud y 20 mm de diámetro totalmente inyectados, espaciados a 1,5 a 2 m en la corona y las paredes. Se recomienda el uso de malla metálica, con 50 a 100 mm de hormigón proyectado para la corona y 30 mm de hormigón proyectado para las paredes. El valor de RMR de 59 indica que el macizo rocoso se encuentra en el límite entre las categorías de "roca regular" y "roca buena". En las fases iniciales de diseño y construcción, es aconsejable utilizar el soporte sugerido para la roca buena. Si la construcción avanza sin problemas de estabilidad y el sostenimiento funciona muy bien, debería ser posible reducir gradualmente los requisitos de sostenimiento hasta los indicados para un macizo rocoso bueno. Además, si se requiere que la excavación sea estable durante un corto período de tiempo, entonces es aconsejable probar el soporte menos costoso y extenso sugerido para una buena roca. Sin embargo, si se espera que el macizo rocoso que rodea la excavación sufra grandes cambios de tensión inducidos por la minería, entonces debería instalarse un soporte más sustancial apropiado para la roca buena. Este ejemplo indica que es necesario tener mucho criterio a la hora de aplicar la clasificación del macizo rocoso al diseño del sostenimiento. Cabe señalar que la tabla 4.5 no ha sufrido una revisión importante desde 1973. En muchas aplicaciones de minería e ingeniería civil, el hormigón proyectado reforzado con fibra de acero puede considerarse en lugar de la malla metálica y el hormigón proyectado. 3.4 Modificaciones de la RMR para la minería El sistema de clasificación de la masa rocosa (RMR) de Bieniawski se basó originalmente en casos extraídos de la ingeniería civil. En consecuencia, la industria minera tendía a considerar la clasificación como algo conservador y se han propuesto varias modificaciones para que la clasificación sea más relevante para las aplicaciones mineras. Bieniawski (1989) recopiló un amplio resumen de estas modificaciones. Laubscher (1977, 1984), Laubscher y Taylor (1976) y Laubscher y Page (1990) han descrito un sistema de Clasificación de Masa de Roca Modificada para la minería. Este sistema MRMR toma el valor básico de RMR, definido por Bieniawski, y lo ajusta para tener en cuenta las tensiones in situ e inducidas, los cambios de tensión y los efectos de las voladuras y la meteorización. Al valor MRMR resultante se le asocia un conjunto de recomendaciones de apoyo. Al utilizar el sistema MRMR de Laubscher hay que tener en cuenta que muchos de los casos en los que se basa proceden de operaciones de espeleología. En un principio, la espeleología en bloque en las minas de amianto de África constituyó la base de las modificaciones pero, posteriormente, se han añadido a la base de datos otros historiales de casos de todo el mundo. Modificaciones de la RMR para la minería49 Tabla 4.4: Sistema de clasificación de la masa de la roca (según Bieniawski 1989). A. PARÁMETROS DE CLASIFICACIÓN Y SUS CLASIFICACIONES Rango de valores Parámetro 1 2 3 4 5 Índice de resistencia a la carga puntual Comp. uniaxial fuerza Clasifica ción Fuerza de material rocoso intacto Calidad del núcleo de perforación RQD Clasifica ción Espaciamiento de las discontinuidades Clasifica ción Estado de las discontinuidades (Ver E) Clasifica ción Caudal por 10 m longitud del túnel (l/m) Aguas subter (Prensa de agua ránea conjunta)/ (Director principal) s Condiciones generales Clasifica ción >10 MPa 4 - 10 MPa 2 - 4 MPa 1 - 2 MPa Para este rango bajo - se prefiere la prueba de compresión uniaxial >250 MPa 100 - 250 MPa 50 - 100 MPa 25 - 50 MPa 5 - 25 MPa 1-5 MPa <1 MPa 15 12 7 4 2 1 0 90% - 100% 75% - 90% 50% - 75% 25% - 50% < 25% 20 17 13 8 3 >2m 0.6 - 2 . m 200 - 600 mm 60 - 200 mm < 60 mm 20 15 10 8 5 Superficies muy rugosas No son continuas No hay separación Roca de pared no desgastada 30 Superficies ligeramente rugosas Separación < 1 mm Paredes ligeramente erosionadas 25 20 Superficies resbaladiza so Gubia < 5 mm de espesor o Separación 1-5 mm Continua 10 Superficies ligeramente rugosas Separación < 1 mm Paredes muy erosionadas Gubia blanda >5 mm de grosor o Separación > 5 mm Continua 0 Ninguno < 10 10 - 25 25 - 125 > 125 0 < 0.1 0.1, - 0.2 0.2 - 0.5 > 0.5 Completamente seco Humedad Wet Goteo Fluyendo 15 10 7 4 0 B. AJUSTE DE LA CALIFICACIÓN PARA LAS ORIENTACIONES DE DESCONTINUIDAD (Véase F) Orientación de la dirección y del buzamiento Túneles y minas Clasificaci ones Muy favorable Favorable Feria Desfavorable Muy desfavorable 0 -2 -5 -10 -12 Fundaciones 0 -2 -7 -15 -25 Pendientes 0 -5 -25 -50 C. CLASES DE MASA ROCOSA DETERMINADAS A PARTIR DE LAS CALIFICACIONES TOTALES Clasificación Número de clase Descripción 100 81 80 61 60 41 40 21 I II III IV < 21 V Muy buena roca Buena roca Roca justa Pobre roca Roca muy pobre D. SIGNIFICADO DE LAS CLASES DE ROCA Número de clase I Tiempo medio de permanencia Cohesión del macizo rocoso (kPa) Ángulo de fricción del macizo rocoso (grados) II III 1 año para un tramo de 10 m 1 semana para un tramo de 5 m > 400 300 - 400 200 - 300 100 - 200 < 100 > 45 35 - 45 25 - 35 15 - 25 < 15 10 - 20 m 1 > 20 m 0 1 - 5 mm 1 Suave 1 Relleno blando < 5 mm 2 Muy desgastado 1 > 5 mm 0 Slickensided 0 Relleno blando > 5 mm 0 Descompues to 0 20 años para un tramo de 15 m IV E. DIRECTRICES PARA LA CLASIFICACIÓN DE LAS CONDICIONES DE DESCONTINUIDAD Longitud de la discontinuidad <1m 1-3m 3 - 10 m (persistencia) 6 4 2 Clasificación Separación (apertura) Ninguno < 0,1 mm 0,1 - 1,0 mm Clasificación 6 5 4 Rugosidad Muy duro Rough Ligeramente áspero Clasificación 6 5 3 Relleno (gubia) Ninguno Relleno duro < 5 Relleno duro > 5 Clasificación 6 mm mm 4 2 Clasificació Sin Ligeramente Moderadamente erosionado n de la desgas erosionad 3 intemperie tar 6 o5 10 horas para un tramo de 2,5 m V 30 minutos para 1 m de distancia F. EFECTO DE LA ORIENTACIÓN DE LA DISCONTINUIDAD EN LA EXCAVACIÓN DE TÚNELES** Huelga perpendicular al eje del túnel Conducción con inmersión Inmersión 45 - Conducción con inmersión Inmersión 20 - Huelga paralela al eje del túnel Inmersión 45 - Inmersión 20 - Muy favorable Favorable Conducción en contra de la caída - Caída 45-90 Feri a Conducción en contra de la inmersión - Inmersión 20-45 50 Desfavorable Muaypdíetsu falvo ora3b:le Clasifi cación del Feri C a macizo rIonmceorssióon 0-20 - Independientemente de la Feri a * Algunas condiciones se excluyen mutuamente. Por ejemplo, si hay un relleno, la rugosidad de la superficie se verá ensombrecida por la influencia de la gubia. En estos casos, utilice directamente A.4. ** Modificado según Wickham et al (1972). Capítulo 3: Clasificación del macizo rocoso 50 Tabla 4.5: Directrices para la excavación y el sostenimiento de túneles de roca de 10 m de luz de acuerdo con el sistema RMR (según Bieniawski 1989). Clase de masa rocosa Excavación Pernos de roca (20 mm de diámetro, totalmente inyectado) Hormigón proyectado Juegos de acero I - Muy buen rock RMR: 81-100 La cara completa, 3 m de avance. Por lo general, no se requiere ningún soporte, excepto el atornillado puntual. II - La roca buena RMR: 61-80 Cara completa , Avance de 1-1,5 m. Apoyo completo a 20 m del frente. Localmente, pernos en corona de 3 m de longitud, espaciados 2,5 m con malla metálica ocasional. 50 mm en la corona cuando sea necesario. Ninguna. III - Roca justa RMR: 41-60 Rúbrica superior y banco Avance de 1,5-3 m en la cabecera. Comenzar el apoyo después de cada ráfaga. Soporte completo a 10 m de la cara. Pernos sistemáticos de 4 m de longitud, espaciados 1,5 - 2 m en la corona y paredes con malla metálica en la corona. 50-100 mm en la corona y 30 mm en los lados. Ninguna. IV - Roca pobre RMR: 21-40 Rumbo superior y banco de 1,0-1,5 m de avance en el rumbo superior. Instalar el soporte al mismo tiempo que la excavación, a 10 m del frente. Pernos sistemáticos de 4-5 m de longitud, espaciados 1-1,5 m en la corona y paredes con malla metálica. 100-150 mm en la corona y 100 mm en los lados. Nervios ligeros y medianos espaciados a 1,5 m donde sea necesario. V - Roca muy pobre RMR: < 20 Múltiples derivas de 0,5-1,5 m de avance en la cabecera. Instalar el soporte simultáneamente con la excavación. Hormigonar lo antes posible después de la voladura. Pernos sistemáticos de 5-6 m de longitud, espaciados 1-1,5 m en corona y paredes con malla metálica. Inversión de los pernos. 150-200 mm en la corona, 150 mm en lados, y 50 mm en la cara. Costillas medianas y pesadas espaciadas 0,75 m con revestimiento de acero y forepoling si necesario. Cerrar la inversión. Cummings et al (1982) y Kendorski et al (1983) también han modificado la clasificación RMR de Bieniawski para producir el sistema MBR (RMR básico modificado) para la minería. Este sistema se desarrolló para las operaciones de espeleología en bloque en Estados Unidos. Implica el uso de diferentes clasificaciones para los parámetros originales utilizados para determinar el valor de la RMR y el posterior ajuste del valor resultante de la MBR para tener en cuenta los daños causados por las explosiones, las tensiones inducidas, las características estructurales, la distancia desde el frente de la cueva y el tamaño del bloque de espeleología. Se presentan recomendaciones de sostenimiento para las derivaciones aisladas o de desarrollo, así como para el sostenimiento final de las intersecciones y derivaciones. Índice de calidad de los túneles de roca, Q 51 3.5 Índice de calidad de los túneles de roca, Q Basándose en la evaluación de un gran número de casos de excavaciones subterráneas, Barton et al (1974) del Instituto Geotécnico Noruego propusieron un Índice de Calidad de Túneles (Q) para determinar las características del macizo rocoso y los requisitos de sostenimiento de los túneles. El valor numérico del índice Q varía en una escala logarítmica de 0,001 a un máximo de 1.000 y se define así Q= RQD Jr Jw JnJaSRF (4.2) donde RQD es la designación de calidad de la roca Jnis el número de conjunto de juntas Jris el número de rugosidad de la junta Jais el número de alteración conjunta Jw es el factor de reducción de agua conjunto SRF es el factor de reducción de la tensión Al explicar el significado de los parámetros utilizados para determinar el valor de Q, Barton et al (1974) ofrecen los siguientes comentarios: El primer cociente (RQD/Jn), que representa la estructura del macizo rocoso, es una medida burda del tamaño de los bloques o de las partículas, y los dos valores extremos (100/0,5 y 10/20) difieren en un factor de 400. Si el cociente se interpreta en unidades de centímetros, los "tamaños de partícula" extremos de 200 a 0,5 cm se ven como aproximaciones burdas pero bastante realistas. Probablemente los bloques más grandes deberían tener varias veces este tamaño y los fragmentos más pequeños menos de la mitad. (Por supuesto, se excluyen las partículas de arcilla). El segundo cociente (Jr/Ja) representa la rugosidad y las características de fricción de las paredes de la junta o de los materiales de relleno. Este cociente se pondera a favor de las juntas rugosas e inalteradas en contacto directo. Es de esperar que tales superficies estén cerca de la resistencia máxima, que se dilaten fuertemente al cizallar y que, por tanto, sean especialmente favorables para la estabilidad del túnel. Cuando las juntas de las rocas tienen revestimientos y rellenos minerales de arcilla finos, la resistencia se reduce considerablemente. No obstante, el contacto de la pared de roca después de que se hayan producido pequeños desplazamientos por cizallamiento puede ser un factor muy importante para preservar la excavación del fallo final. Cuando no existe contacto con la pared de roca, las condiciones son extremadamente desfavorables para la estabilidad del túnel. Los "ángulos de fricción" (indicados en la tabla 4.6) están un poco por debajo de los valores de resistencia residual para la mayoría de las arcillas, y posiblemente se vean rebajados por el hecho de que estas bandas o rellenos de arcilla pueden tender a consolidarse durante el cizallamiento, al menos si se produce una consolidación normal o si se ablanda e hincha. La presión de hinchamiento de la montmorillonita también puede ser un factor en este caso. El tercer cociente (Jw/SRF) consta de dos parámetros de tensión. SRF es una medida de: 1) la carga de aflojamiento en el caso de una excavación a través de zonas de cizallamiento y roca arcillosa, 2) la tensión de la roca en la roca competente, y 3) las cargas de compresión en el plástico 52 Capítulo 3: Clasificación del macizo rocoso rocas incompetentes. Puede considerarse como un parámetro de tensión total. El parámetro Jw es una medida de la presión del agua, que tiene un efecto adverso en la resistencia al corte de las juntas debido a la reducción de la tensión normal efectiva. Además, el agua puede provocar un reblandecimiento y un posible desprendimiento en el caso de las juntas rellenas de arcilla. Ha resultado imposible combinar estos dos parámetros en términos de tensión efectiva entre bloques, porque paradójicamente un valor alto de tensión normal efectiva puede significar a veces condiciones menos estables que un valor bajo, a pesar de la mayor resistencia al cizallamiento. El cociente (Jw/SRF) es un complicado factor empírico que describe la "tensión activa". Parece que la calidad de los túneles de roca Q puede considerarse ahora una función de sólo tres parámetros que son medidas crudas de: 1. Tamañobloque (RQD/Jn) 2. Resistenciaal corte entre bloques (Jr/ Ja) 3. Tensiónactiva (Jw/SRF) Sin duda, hay otros parámetros que podrían añadirse para mejorar la precisión del sistema de clasificación. Uno de ellos sería la orientación de las juntas. Aunque muchos registros de casos incluyen la información necesaria sobre la orientación estructural en relación con el eje de la excavación, no se encontró que fuera el parámetro general importante que cabría esperar. Parte de la razón de ello puede ser que las orientaciones de muchos tipos de excavaciones pueden ajustarse, y normalmente se ajustan, para evitar al máximo el efecto de las juntas principales con orientación desfavorable. Sin embargo, esta opción no está disponible en el caso de los túneles, y más de la mitad de los registros de casos estaban en esta categoría. Los parámetros Jn, Jr y Ja parecen desempeñar un papel más importante que la orientación, ya que el número de conjuntos de juntas determina el grado de libertad para el movimiento de los bloques (si lo hay), y las características de fricción y dilatación pueden variar más que el componente gravitatorio descendente de las juntas con orientación desfavorable. Si se hubieran incluido las orientaciones de las juntas, la clasificación habría sido menos general y se habría perdido su simplicidad esencial. La tabla 4.6 ofrece la clasificación de los parámetros individuales utilizados para obtener el índice de calidad de túneles Q para un macizo rocoso. El uso de esta tabla se ilustra en el siguiente ejemplo. Una cámara de trituración de 15 m de envergadura para una mina subterránea debe ser excavada en una norita a una profundidad de 2.100 m bajo la superficie. El macizo rocoso contiene dos conjuntos de juntas que controlan la estabilidad. Estas juntas son onduladas, ásperas y sin meteorizar, con una mancha superficial muy pequeña. Los valores de RQD oscilan entre el 85% y el 95% y las pruebas de laboratorio realizadas en muestras de roca intacta dan una resistencia media a la compresión uniaxial de 170 MPa. Las direcciones de las tensiones principales son aproximadamente verticales y horizontales y la magnitud de la tensión principal horizontal es aproximadamente 1,5 veces la de la tensión principal vertical. El macizo rocoso está localmente húmedo, pero no hay indicios de que fluya el agua. El valor numérico de RQD se utiliza directamente en el cálculo de Q y, para este macizo rocoso, se utilizará un valor medio de 90. La tabla 4.6.2 muestra que, para dos conjuntos de juntas, el número de conjunto de juntas, Jn = 4. Para las juntas rugosas o irregulares que son onduladas, la tabla 4.6.3 Índice de calidad de los túneles de roca, Q 53 da un número de rugosidad de la junta de Jr = 3. La tabla 4.6.4 da el número de alteración de la junta, Ja = 1,0, para muros de junta no alterados y sólo con manchas superficiales. La tabla 4.6.5 muestra que, para una excavación con una afluencia menor, el factor de reducción de agua en las juntas, Jw = 1,0. Para una profundidad bajo la superficie de 2.100 m, la tensión de sobrecarga será de aproximadamente 57 MPa y, en este caso, la tensión principal mayor1 = 85 MPa. Dado que la resistencia a la compresión uniaxial de la norita es de aproximadamente 170 MPa, esto da una relación de c 1 = 2. La tabla 4.6.6 muestra que, para una roca competente con problemas de tensión en la roca, este valor dec 1 puede producir condiciones de estallido de la roca pesada y que el valor de SRF debe estar entre 10 y 20. Para este cálculo se asumirá un valor de SRF = 15. Utilizando estos valores se obtiene: Q= 90 3 1 4.5 4115 Al relacionar el valor del índice Q con los requisitos de estabilidad y soporte de las excavaciones subterráneas, Barton et al (1974) definieron un parámetro adicional que denominaron Dimensión Equivalente, De, de la excavación. Esta dimensión se obtiene dividiendo la envergadura, el diámetro o la altura de la pared de la excavación por una cantidad denominada Relación de Apoyo de la Excavación, ESR. Por lo tanto: Vano de la excavación, diámetro o altura (m) D e Relación de apoyo de la excavación ESR El valor de la ESR está relacionado con el uso previsto de la excavación y con el grado de seguridad que se exige al sistema de soporte instalado para mantener la estabilidad de la excavación. Barton et al (1974) sugieren los siguientes valores: Categoría de excavaciónESR A Aperturastemporales deminas .3-5 B Aperturas permanentes de minas, túneles de 1.6 agua para la energía hidroeléctrica (excluyendo las compuertas de alta presión), túneles piloto, derivaciones y cabeceras para grandes excavaciones. 1.3 C Almacenes, plantas de tratamiento de agua, túneles menores de carretera y ferrocarril, cámaras de compensación, túneles de 1.0 acceso. D Centrales eléctricas, grandes túneles de carretera y ferrocarril, cámaras de 0.8 protección civil, intersecciones de portales. E Centrales nucleares subterráneas, estaciones de ferrocarril, instalaciones deportivas y públicas, fábricas. La estación de trituración comentada anteriormente entra en la categoría de aberturas mineras permanentes y se le asigna una relación de apoyo de la excavación ESR = 1,6. Por lo tanto, para una luz de excavación de 15 m, la dimensión equivalente, De = 15/1,6 54 = 9,4. Capítulo 3: Clasificación del macizo rocoso Índice de calidad de los túneles de roca, Q 55 La dimensión equivalente, De, representada frente al valor de Q, se utiliza para definir una serie de categorías de soporte en un gráfico publicado en el documento original de Barton et al (1974). Este gráfico ha sido actualizado recientemente por Grimstad y Barton (1993) para reflejar el creciente uso del hormigón proyectado reforzado con fibra de acero en el sostenimiento de excavaciones subterráneas. La figura 4.3 se reproduce a partir de este gráfico actualizado. Según la figura 4.3, un valor de De de 9,4 y un valor de Q de 4,5 sitúan a esta excavación de machaqueo en la categoría (4), que requiere un patrón de pernos de roca (espaciados a 2,3 m) y de 40 a 50 mm de hormigón proyectado no reforzado. Debido a las condiciones de estallido de roca de leve a fuerte que se prevén, puede ser prudente destensar la roca en las paredes de esta cámara de trituración. Esto se consigue utilizando una voladura de producción relativamente pesada para excavar la cámara y omitiendo la voladura suave que se suele utilizar para recortar las paredes finales de una excavación como una central eléctrica subterránea a menor profundidad. Se recomienda precaución en el uso de la voladura de destensado y, para aplicaciones críticas, puede ser aconsejable buscar el consejo de un especialista en voladuras antes de embarcarse en este curso de acción. Løset (1992) sugiere que, para rocas con 4 < Q < 30, el daño por voladura dará lugar a la creación de nuevas "juntas" con la consiguiente reducción local del valor de Q para la roca que rodea la excavación. Sugiere que esto puede explicarse reduciendo el valor de RQD para la zona dañada por la voladura. Suponiendo que el valor RQD de la roca destensada alrededor de la cámara de trituración desciende al 50%, el valor resultante de Q = 2,9. A partir de la figura 4.3, este valor de Q, para una dimensión equivalente, De de 9,4, sitúa la excavación justo dentro de la categoría (5) que requiere pernos de roca, a una distancia aproximada de 2 m, y una capa de 50 mm de espesor de hormigón proyectado reforzado con fibra de acero. Barton et al (1980) proporcionan información adicional sobre la longitud de los pernos de roca, las luces máximas no soportadas y las presiones de soporte del techo para complementar las recomendaciones de soporte publicadas en el documento original de 1974. La longitud L de los bulones puede estimarse a partir de la anchura de la excavación B y de la relación de apoyo de la excavación ESR: L 2 ,15B ESR (4.3) La luz máxima no soportada puede estimarse a partir de: Vano máximo (sin soporte) = 2 ESR Q0.4 (4.4) Basándose en el análisis de los registros de casos, Grimstad y Barton (1993) sugieren que la relación entre el valor de Q y la presión de apoyo permanente del techo Proof se estima a partir de: 1 Prueba = Q3 2 Jn 3J r (4.5) Capítulo 3: Clasificación del macizo rocoso 56 Tabla 4.6: Clasificación de los parámetros individuales utilizados en el índice de calidad de los túneles Q (según Barton et al 1974). DESCRIPCIÓN VALOR NOTAS 1. DESIGNACIÓN DE LA CALIDAD DE LA ROCA A. Muy pobre RQD 0 - 25 1. Cuando el RQD se informa o se mide como 10 B. Pobre 25 - 50 (incluyendo 0), se utiliza unvalor nominal de 10 para C. Feria 50 - 75 evaluar Q. D. Buena 75 - 90 E. Excelente 90 - 100 2. Los intervalos RQD de 5, es decir, 100, 95, 90, etc., son suficientemente precisos. 2. NÚMERO DE JUEGO CONJUNTO A. Masivo, sin o con pocas articulaciones Jn 0.5 - 1.0 B. Un juego conjunto 2 C. Un conjunto conjunto más aleatorio 3 D. Dos conjuntos conjuntos 4 E. Dos conjuntos conjuntos más aleatorio 6 F. Tres conjuntos de articulaciones 9 G. Tres conjuntos de articulaciones más el azar 12 H. Cuatro o más conjuntos conjuntos, al azar, 15 1. Para las intersecciones utilice (3,0 Jn) 2. Para los portales utilice (2.0 Jn) fuertemente articulado, "cubo de azúcar", etc. J. Roca aplastada, similar a la tierra 20 3. NÚMERO DE RUGOSIDAD DE LA JUNTA a. Contacto con la pared de roca Jr b. Contacto con la pared de la roca antes de la cizalla de 10 cm 4 A. Juntas discontinuas 3 B. Áspero e irregular, ondulado 2 C. Suave ondulación 1.5 D. Ondulante en la parte superior 1.5 E. Áspero o irregular, planar 1.0 F. Liso, plano 0.5 G. Lateralmente, planas c. No hay contacto con la pared de la roca cuando se cizalla H. Zonas que contienen minerales arcillosos de un grosor suficiente 1. Añada 1,0 si la distancia media del conjunto de juntas correspondiente es superior a 3 m. 2. Jr = 0,5 se puede utilizar para juntas planas, de lados 1.0 deslizantes, con lineaciones, siempre que las lineaciones estén orientadas para (nominal) fuerza mínima. 1,0 (nominal) para impedir el contacto con la pared de la roca J. Zona arenosa, gravosa o aplastada lo suficientemente gruesa como para impedir el contacto con la pared de roca 4. NÚMERO DE ALTERACIÓN CONJUNTA a. Contacto con la pared de roca Ja A. Relleno hermético, duro, no 0.75 r grados (aprox.) 1. Los valores de r, el ángulo de rozamiento residual, pretenden ser una reblandecido e impermeable B. Paredes de la junta sin alterar, sólo con manchas en la superficie 1.0 2.0 C. Paredes de las juntas ligeramente alteradas, revestimientos minerales no suavizantes, partículas arenosas, roca guía aproximada 25 - 35 alas propiedades mineralógicas del 25 presentes. - 30productos de 3.0 desintegrada sin arcilla, etc. D. Revestimientos de arcilla limosa o 4.0 20 - 25 arenosa, pequeña fracción de arcilla (no suavizante) E. Revestimientos minerales arcillosos suavizantes o de baja fricción, es decir, caolinita, mica. También clorita, talco, 8 - 16 alteración, si están Índice de calidad de los túneles afito, etc., y pequeñas cantidades de de ryeosco ay ,grQ arcillas hinchables. (Recubrimientos discontinuos, de 1 a 2 mm o menos) 57 Capítulo 3: Clasificación del macizo rocoso 58 Tabla 4.6: (cont.) Clasificación de los parámetros individuales utilizados en el índice de calidad de los túneles Q (según Barton et al 1974). DESCRIPCIÓN VALOR NOTAS 4, NÚMERO DE MODIFICACIÓN CONJUNTA Ja r grados (aprox.) b. Contacto con la pared de la roca antes de la cizalla de 10 cm 4.0 25 - 30 F. Partículas arenosas, sin arcilla, roca desintegrada, etc. 6.0 16 - 24 G. Rellenos minerales arcillosos fuertemente 8.0 12 - 16 8.0 - 12.0 6 - 12 sobreconsolidados y no reblandecidos (continuo < 5 mm de espesor) H. Sobreconsolidación media o baja, rellenos minerales arcillosos de reblandecimiento (continuo < 5 mm de espesor) J. Rellenos de arcilla hinchable, es decir, montmorillonita, (continuo < 5 mm de espesor). Los valores de Ja dependen del porcentaje de partículas de tamaño de arcilla que se hinchan y del acceso al agua. 6.0 8.0 8.0 - 12.0 6 - 24 5.0 c. No hay contacto con la pared de la roca cuando se cizalla 10.0 - 13.0 K. Zonas o bandas de desintegración o aplastamiento 6.0 - 24.0 L. roca y arcilla (véase G, H y J para la arcilla M. condiciones) N. Zonas o bandas de arcilla limosa o arenosa, pequeña fracción de arcilla, no reblandecida O. Zonas o bandas gruesas y continuas de arcilla P. & R. (ver G.H y J para las condiciones de la arcilla) 5. REDUCCIÓN CONJUNTA DEL AGUA Jw A. Excavación seca o afluencia menor, es decir, < 5 l/m localmente B. Afluencia o presión media, ocasional 1.0 derrame de rellenos articulares C. Gran afluencia o alta presión en roca competente con juntas sin rellenar D. Gran afluencia o alta presión E. Flujo o presión excepcionalmente alta en la voladura, que decae con el tiempo F. Flujo o presión excepcionalmente altos presión de agua aproximada (kgf/cm2) < 1.0 1.0 - 2.5 0.66 2.5 0.5 0.33 0.2 - 0.1 10.01.Los factores C a F son estimaciones brutas; aumentar Jw si se instala el drenaje. 2.5 - 10.0 > 0.1 - 0.05 > 10 6. FACTOR DE REDUCCIÓN DEL ESTRÉS a. Zonas de debilidad en la intersección de la excavación, SRF 102.No se consideran los problemas especiales causados por la formación de hielo. que pueden provocar el desprendimiento del macizo rocoso al excavar el túnel A. Múltiples ocurrencias de zonas de debilidad que contienen arcilla o roca químicamente desintegrada, roca circundante muy suelta a cualquier profundidad) B. Zonas de debilidad simple que contienen arcilla, o roca químicamente disgregada (profundidad de excavación < 50 m) 10.01.Reducir estos valores deSRF en un 25 50%, pero sólo si la influencia de las zonas de cizallamiento relevantes no se cruzan con la excavación. 5.0 2.5 C. Zonas de debilidad simple que contienen arcilla, o roca químicamente disgregada (profundidad de excavación > 7.5 50 m) D. Múltiples zonas de cizalla en roca competente (sin 5.0 arcilla), roca circundante suelta (cualquier profundidad) E. Zona de cizalla única en roca competente (sin arcilla). 2.5 (profundidad de excavación < 50 m) F. Zona de cizalla única en roca competente (sin arcilla). 5.0 Índice de calidad de los túneles ad de excavación > 50 m) de (rporocfuand,idQ G. Juntas abiertas sueltas, muy articuladas o en forma de "terrón", (cualquier profundidad) 59 Capítulo 3: Clasificación del macizo rocoso 60 Tabla 4.6: (cont.) Clasificación de los parámetros individuales en el índice de calidad de los túneles Q (Según Barton et al 1974). DESCRIPCIÓNVALENCIAS 6. FACTORES DE REDUCCIÓN DEL ESTRÉSRF b. Roca competente, problemas de tensión en la roca H. Tensión baja, cerca de J. . Para un campo de tensión virgen fuertemente anisotrópico la superficie> 200> 132,5 (si se mide): cuando 51/310, reducir c Tensión media200- 1013 - K. Tensión elevada, estructuramuy apretada10- 0,661,0 a 50,66- 0, y t a 0,. Cuando 1/3 > 10, 0,330,5- 2reduce cyta 0, y 0,, donde (generalmente favorable a la estabilidad, = resistencia a la compresión no confinada, y ser desfavorable para la estabilidad del murot = resistencia a la tracción (carga puntual) y 1 y L. Las tensiones principales mayores y menores son las siguientes: estallido de la roca ( rocamasiva) M. Explosión de roca pesada ( roca masiva ) < 2,5< c. Apretando la roca, el flujo plástico de la corona de roca O. Fuerte 2,50,33 - 0,165103. 0,1610203.Se dispone de pocos registros de casos en los que la profundidad de incompetente bajo la superficie es menor que el ancho del tramo. bajo la influencia de la alta presión de 2,5 a 5 para este tipo de N. Presión dela roca de apriete 5- la rocaSugiere leve5presión dela aumentar el SRF de 10casos(ver H). roca10-20 d. Roca hinchable, actividad química de hinchamiento en función de la presencia de agua P. Inflamación leve de la R. Fuerte presión dela presión dela roca roca5- 10 hinchada10-15 NOTAS ADICIONALES SOBRE EL USO DE ESTAS TABLAS Al hacer estimaciones de la calidad del macizo rocoso (Q), deben seguirse las siguientes directrices, además de las notas que figuran en las tablas: 1. Cuando no se dispone de un núcleo de sondeo, la RQD puede estimarse a partir del número de juntas por unidad de volumen, en el que se suma el número de juntas por metro de cada conjunto de juntas. Se puede utilizar una relación sencilla para convertir este número en RQD para el caso de masas rocosas sin arcilla: RQD = 115 - 3,3 Jv (aprox.), donde Jv = número total de juntas por m3 (0 < RQD < 100 para 35 > Jv > 4,5). 2. El parámetro Jn, que representa el número de conjuntos de juntas, a menudo se verá afectado por la foliación, la esquistosidad, el clivaje pizarroso o la estratificación, etc. Si están fuertemente desarrolladas, estas "juntas" paralelas deben contarse obviamente como un conjunto de juntas completo. Sin embargo, si hay pocas "uniones" visibles, o si sólo las rupturas ocasionales en el núcleo se deben a estas características, entonces será más apropiado contarlas como uniones "aleatorias" al evaluar Jn. 3. Los parámetros Jr y Ja (que representan la resistencia al cizallamiento) deben ser relevantes para el conjunto de juntas o la discontinuidad rellena de arcilla más débil en la zona dada. Sin embargo, si el conjunto de juntas o la discontinuidad con el valor mínimo de Jr/Ja está orientado favorablemente para la estabilidad, entonces un segundo conjunto de juntas o discontinuidad orientado menos favorablemente puede ser a veces más significativo, y su valor más alto de Jr/Ja debe ser utilizado al evaluar Q. El valor de Jr/Ja debe relacionarse de hecho con la superficie más probable para permitir que se inicie la falla. 4. Cuando un macizo rocoso contiene arcilla, debe evaluarse el factor SRF adecuado a las cargas de desprendimiento. En estos casos, la resistencia de la roca intacta tiene poco interés. Sin embargo, cuando la unión es mínima y la arcilla está completamente ausente, la resistencia de la roca intacta puede convertirse en el eslabón más débil, y la estabilidad dependerá entonces de la relación esfuerzo de la roca/resistencia de la roca. Un campo de tensiones fuertemente anisotrópico es desfavorable para la estabilidad y se contabiliza aproximadamente como en la nota 2 de la tabla de evaluación del factor de reducción de tensiones. 5. Las resistencias a la compresión y a la tracción c y t) de la roca intacta deben evaluarse en condiciones de saturación si esto es apropiado para las condiciones in situ presentes y futuras. Debe hacerse una estimación muy conservadora de la resistencia para aquellas rocas que se deterioran cuando se exponen a condiciones húmedas o saturadas. Índice de calidad de los túneles de roca, Q 61 Figura 4.3: Categorías de soporte estimadas en base al índice de calidad de túneles Q (Según Grimstad y Barton 1993). 3.6 Utilización de sistemas de clasificación de macizos rocosos Las dos clasificaciones de macizos rocosos más utilizadas son la RMR de Bieniawski (1976, 1989) y la Q de Barton et al (1974). Ambos métodos incorporan parámetros geológicos, geométricos y de diseño/ingeniería para llegar a un valor cuantitativo de la calidad del macizo rocoso. Las similitudes entre RMR y Q se derivan del uso de parámetros idénticos, o muy similares, para calcular la calificación final de la calidad del macizo rocoso. Las diferencias entre los sistemas radican en la distinta ponderación que se da a parámetros similares y en el uso de parámetros distintos en uno u otro esquema el otro esquema. El RMR utiliza directamente la resistencia a la compresión, mientras que el Q sólo considera la resistencia en relación con la tensión in situ en la roca competente. Ambos esquemas se ocupan de la geología y la geometría del macizo rocoso, pero de forma ligeramente diferente. Ambos consideran las aguas subterráneas y ambos incluyen algún componente de la resistencia del material de la roca. Se puede incorporar alguna estimación de la orientación en Q utilizando una directriz presentada por Barton et al (1974): "los parámetros Jr y Ja deben ... referirse a la superficie con mayor probabilidad de permitir que se inicie el fallo". La mayor diferencia entre los dos sistemas es la falta de un parámetro de tensión en el sistema RMR. Utilización de sistemas de clasificación de macizos rocosos Figura 4.4: Histogramas que muestran las variaciones de RQD, Jn, Jr y Ja para una arenisca seca articulada en condiciones de tensión "media", reproducidos a partir de las notas de campo preparadas por el Dr. N. Barton. 59 60 Capítulo 3: Clasificación del macizo rocoso Al utilizar cualquiera de estos métodos, se pueden adoptar dos enfoques. Uno es evaluar el macizo rocoso específicamente para los parámetros incluidos en los métodos de clasificación; el otro es caracterizar con precisión el macizo rocoso y luego atribuir las calificaciones de los parámetros en un momento posterior. Se recomienda este último método, ya que proporciona una descripción completa del macizo rocoso que puede traducirse fácilmente en cualquiera de los índices de clasificación. Si sólo se registraran los valores de clasificación durante la cartografía, sería casi imposible realizar estudios de verificación. En muchos casos, conviene dar un rango de valores a cada parámetro en una clasificación de macizos rocosos y evaluar la importancia del resultado final. En la figura 4.4, reproducida a partir de las notas de campo preparadas por el Dr. N. Barton en un proyecto, se ofrece un ejemplo de este enfoque. En este caso particular, el macizo rocoso es seco y está sometido a condiciones de tensión "media" (Tabla 4.6.6.K) y, por tanto, Jw = 1,0 y SRF = 1,0. Histogramas mostrando las variaciones en RQD, Jn, Jr y Ja, a lo largo de la exploración de aditamento mapeada, son presentado en esta figura. El valor medio de Q = 8,9 y el rango aproximado de Q es 1.7 < Q < 20. El valor medio de Q puede utilizarse para elegir un sistema de apoyo básico, mientras que el rango da una indicación de los posibles ajustes que serán necesarios para satisfacer las diferentes condiciones encontradas durante la construcción. Otro ejemplo de este enfoque se encuentra en un artículo de Barton et al (1992) sobre el diseño de un pabellón deportivo subterráneo de 62 m de luz en gneis articulado. Se presentan y analizan los histogramas de todos los parámetros de entrada del sistema Q para determinar el valor medio ponderado de Q. Carter (1992) ha adoptado un enfoque similar, pero ha ampliado su análisis para incluir la derivación de una función de distribución de la probabilidad y el cálculo de una probabilidad de fallo en un debate sobre la estabilidad de los pilares de la corona de la superficie en minas metálicas abandonadas. A lo largo de este capítulo se ha sugerido que el usuario de un esquema de clasificación de macizos rocosos debe comprobar que se está utilizando la última versión. Una excepción es el uso de la clasificación RMR de Bieniawski para la estimación de la resistencia del macizo rocoso (que se discute en el capítulo 8), donde se utiliza la versión de 1976 y la de 1989. También vale la pena repetir que es aconsejable el uso de dos esquemas de clasificación de macizos rocosos. 4 Resistencia al corte de las discontinuidades 4.1 Introducción Todas las masas rocosas contienen discontinuidades como planos de estratificación, juntas, zonas de cizalladura y fallas. A poca profundidad, donde las tensiones son bajas, el fallo del material rocoso intacto es mínimo y el comportamiento de la masa rocosa está controlado por el deslizamiento sobre las discontinuidades. Para analizar la estabilidad de este sistema de bloques de roca individuales, es necesario comprender los factores que controlan la resistencia al corte de las discontinuidades que separan los bloques. Estas cuestiones se abordan en la discusión que sigue. 4.2 Resistencia al corte de superficies planas Supongamos que se obtienen varias muestras de una roca para el ensayo de cizallamiento. Cada muestra contiene un plano de estratificación transversal que está cementado; en otras palabras, habría que aplicar una fuerza de tracción a las dos mitades de la muestra para separarlas. El plano de estratificación es absolutamente plano, sin irregularidades ni ondulaciones en la superficie. Como se ilustra en la figura 4.1, en un ensayo de cizallamiento cada probeta se somete a una tensiónn normal al plano de estratificación, y se mide la tensión de cizallamiento necesaria para provocar un desplazamiento. El esfuerzo de cizallamiento aumentará rápidamente hasta que se alcance la resistencia máxima. Esto corresponde a la suma de la resistencia del material de cementación que une las dos mitades del plano de estratificación y la resistencia a la fricción de las superficies coincidentes. A medida que el desplazamiento continúa, la tensión de cizallamiento caerá hasta un valor residual que entonces permanecen constantes, incluso para grandes desplazamientos de cizalla. Si se trazan las resistencias de cizallamiento máximas y residuales para diferentes tensiones normales, se obtienen las dos líneas ilustradas en la figura 4.1. En el caso de las superficies de discontinuidad planas, los puntos experimentales suelen caer a lo largo de líneas rectas. La línea de resistencia máxima tiene una pendiente de y una intercepción de c en el eje de resistencia al corte. La línea de resistencia residual tiene una pendiente der . La relación entre la resistencia máxima al cizallamientop y la tensión normaln puede representarse mediante la ecuación de Mohr-Coulomb: p c n dondeec es la resistencia a la cohesión de la superficie cementada y es el ángulo de fricción. (4.1) Resistencia al corte de superficies planas61 Figura 4.1: Ensayo de cizallamiento de discontinuidades En el caso de la resistencia residual, la cohesión c ha bajado a cero y la relación entrer yn puede representarse por: r n (4.2) r es el ángulo de fricción residual. Este ejemplo se ha discutido para ilustrar el significado físico del término cohesión, un término de la mecánica de suelos, que ha sido adoptado por la comunidad de la mecánica de rocas. En los ensayos de cizallamiento de suelos, los niveles de tensión son generalmente un orden de magnitud inferior a los de los ensayos de rocas y la resistencia cohesiva de un suelo es el resultado de la adhesión de las partículas del suelo. En la mecánica de rocas, la verdadera cohesión se produce cuando las superficies cementadas se cizallan. Sin embargo, en muchas aplicaciones prácticas, el término cohesión se utiliza por conveniencia y se refiere a una cantidad matemática relacionada con la rugosidad de la superficie, como se discute en una sección posterior. La cohesión es simplemente la intercepción en el eje a la tensión normal cero. El ángulo de fricción básicob es una cantidad fundamental para comprender la resistencia al cizallamiento de las superficies discontinuas. Es aproximadamente igual al ángulo de fricción residualr , pero generalmente se mide probando superficies rocosas aserradas o trituradas. Estas pruebas, que pueden realizarse en superficies tan pequeñas como 50 mm 50 mm, producirán un gráfico de línea recta definido por la ecuación : r n (4.3) 62 Capítulo 4: Resistencia al corte de las discontinuidades Figura 4.2: Sección diagramática a través de la máquina de cizallamiento utilizada por Hencher y Richards (1982). Figura 4.3: Máquina de cizallamiento del tipo utilizado por Hencher y Richards (1982) para la medición de la resistencia al cizallamiento de las juntas de láminas en el granito de Hong Kong. Resistencia al corte de superficies rugosas63 Una máquina de ensayo de cizallamiento típica, que puede utilizarse para determinar el ángulo de fricción básico b se ilustra en las figuras 4.2 y 4.3. Se trata de una máquina muy sencilla y el uso de un brazo de palanca mecánico garantiza que la carga normal sobre la probeta se mantenga constante durante todo el ensayo. Esta es una consideración práctica importante, ya que es difícil mantener una carga normal constante en los sistemas controlados hidráulica o neumáticamente y esto dificulta la interpretación de los datos del ensayo. Hay que tener en cuenta que, al colocar la probeta, hay que tener mucho cuidado de que la superficie de cizallamiento esté alineada con precisión para evitar la necesidad de una corrección angular adicional. En la actualidad, la mayoría de las determinaciones de la resistencia al cizallamiento se llevan a cabo mediante la determinación del ángulo de fricción básico, tal como se ha descrito anteriormente, y luego se realizan correcciones por la rugosidad de la superficie, tal y como se comenta en las siguientes secciones de este capítulo. En el pasado se hacía más hincapié en la realización de ensayos de superficies discontinuas a escala real, ya sea en el laboratorio o en el campo. Hay un número importante de artículos en la literatura de los años 60 y 70 que describen grandes y elaborados ensayos de cizallamiento in situ, muchos de los cuales se realizaron para determinar la resistencia al cizallamiento de las capas débiles en los cimientos de las presas. Sin embargo, el elevado coste de estas pruebas, junto con la dificultad de interpretar los resultados, ha provocado un descenso en el uso de estas pruebas a gran escala y hoy en día apenas se ven. El autor opina que tiene sentido económico y práctico realizar unaserie de pruebas de cizallamiento en laboratorio a pequeña escala, utilizando equipos como los ilustrados en las figuras 4.2 y 4.3, para determinar el ángulo de fricción básico. El componente de rugosidad que se añade a este ángulo de fricción básico para obtener el ángulo de fricción efectivo es un número que depende del lugar y de la escala y que se obtiene mejor mediante estimaciones visuales sobre el terreno. En las páginas siguientes se describen técnicas prácticas para realizar estas estimaciones del ángulo de rugosidad. 4.3 Resistencia al cizallamiento de las superficies rugosas Una superficie de discontinuidad natural en roca dura nunca es tan lisa como una superficie aserrada o rectificada del tipo utilizado para determinar el ángulo de fricción básico. Las ondulaciones y las asperezas de una superficie de junta natural influyen considerablemente en su comportamiento ante el cizallamiento. Por lo general, esta rugosidad de la superficie aumenta la resistencia al cizallamiento de la misma, y este aumento de la resistencia es extremadamente importante en términos de estabilidad de las excavaciones en roca. Patton (1966) demostró esta influencia mediante un experimento en el que realizó ensayos de cizallamiento en probetas "diente de sierra" como la ilustrada en la figura 4.4. El desplazamiento por cizallamiento en estas probetas se produce como resultado del desplazamiento de las superficies por las caras inclinadas, lo que provoca la dilatación (un aumento de volumen) de la probeta. La resistencia al cizallamiento de las muestras de dientes de sierra de Patton puede representarse mediante: n tanb ) b es el ángulo de fricción básico de la superficie y i es el ángulo de la cara del diente de (4.4) 64 sierra. Capítulo 4: Resistencia al corte de las discontinuidades Capítulo 4: Resistencia al corte de las discontinuidades 64 Figura 4.4: Experimento de Patton sobre la resistencia al cizallamiento de las probetas con dientes de sierra. 4.4 Estimación de Barton de la resistencia al corte La ecuación (4.4) es válida a bajas tensiones normales en las que el desplazamiento por cizallamiento se debe al deslizamiento a lo largo de las superficies inclinadas. A tensiones normales más elevadas, se superará la resistencia del material intacto y los dientes tenderán a romperse, dando lugar a un comportamiento de resistencia al cizallamiento que está más relacionado con la resistencia del material intacto que con las características de fricción de las superficies. Aunque el planteamiento de Patton tiene el mérito de ser muy sencillo, no refleja la realidad de que los cambios en la resistencia al cizallamiento con el aumento de la tensión normal son graduales y no abruptos. Barton y sus colaboradores (1973, 1976, 1977, 1990) han estudiado el comportamiento de las juntas de rocas naturales y han propuesto que la ecuación (4.4) puede reescribirse como n b JRC log10 JC (4.5) dondeJRCes el coeficiente de rugosidad de la junta yJCS es la resistencia a la compresión de la pared de la junta. 4.5 Estimaciones de campo del CCI El coeficiente de rugosidad conjunta JRC es un número que puede estimarse comparando el aspecto de una superficie de discontinuidad con los perfiles estándar publicados por Barton y otros. Uno de los conjuntos de perfiles más útiles fue publicado por Barton y Choubey (1977) y se reproduce en la figura 4.2. El aspecto de la superficie de la discontinuidad se compara visualmente con los perfiles mostrados y se elige el valor del CCI correspondiente al perfil que más se aproxime al de la superficie de la discontinuidad. En el caso de muestras de laboratorio a pequeña escala, la escala de la rugosidad de la superficie será aproximadamente la misma que la de los perfiles ilustrados. Sin embargo, en el campo la longitud de la superficie de interés puede ser de varios metros o incluso de decenas de metros y el valor del JRC debe estimarse para la superficie a escala completa. Estimaciones de campo del CCI65 Figura 4.2: Perfiles de rugosidad y valores correspondientes del CCI (Según Barton y Choubey 1977). Capítulo 4: Resistencia al corte de las discontinuidades 66 Borde recto Amplitud de asperidad - mm Longitud del perfil - m 20 16 C 12 oe 10 fici 8 en 6 te 5 de 4 ru 3 go si 2 da d 1 de la ju 0.5 nt a (J R C) 400 300 200 100 A m pli tu d de la s as pe re za sm m 50 40 30 20 10 5 4 3 2 1 0.5 0.4 0.3 0.2 0.1 0. 10.2 0.3 0.5 123 4 510 Longitud del perfil - m Figura 4.6: Método alternativo para estimar el CCI a partir de las mediciones de la amplitud de la rugosidad de la superficie a partir de un borde recto (Barton 1982). Estimaciones de campo de JCS67 4.6 Estimaciones de campo de JCS Los métodos sugeridos para estimar la resistencia a la compresión de la pared de la junta fueron publicados por el ISRM (1978). El uso del martillo de rebote Schmidt para estimar la resistencia a la compresión de la pared de la junta fue propuesto por Deere y Miller (1966), como se ilustra en la Figura 4.7. Dispersión media de la resistencia para la mayoría de las rocas10- MPa 20 25 0 15 0 0 0 |+ |+ |+ |+ 50 |+ 3 4050 300 350 2 00 2 R es 50 ist 1 en 00 ci 90 1 a 80 a 70 la 60 co m 50 pr 40 es ió 30 n un ia 20 xi al M Pa 10 0 10 0 10 40 30 20 20 30 40 50 60 50 60 de la ro ca kN /Pme so de la un id ad Or ie nt ac ió n de l m art illo 0102030405060 0102030405060 0102030405060 Dureza Schmidt - Martillo tipo L Figura 4.7: Estimación de la resistencia a la compresión de la pared de la junta a partir de la dureza Schmidt. Capítulo 4: Resistencia al corte de las discontinuidades 68 4.7 Influencia de la escala en el CCI y el JCS Sobre la base de extensas pruebas de articulaciones, réplicas de articulaciones y una revisión de la literatura, Barton y Bandis (1982) propusieron las correcciones de escala para el CCI definidas por la siguiente relación: CCIn CCIo n L 0,02JRCo L (4.6) donde CCIo , y Lo (longitud) se refieren a muestras a escala de laboratorio de 100 mm y CCIn , y Ln se refieren a los tamaños de los bloques in situ. Debido a la mayor posibilidad de debilidades en una superficie grande, es probable que la resistencia media a la compresión de la pared de la junta (JCS) disminuya al aumentar la escala. Barton y Bandis (1982) propusieron las correcciones de escala para JCS definidas por la siguiente relación: 0,03JRCo L JCSn JCSo L (4.7) donde JCSo y Lo (longitud) se refieren a muestras a escala de laboratorio de 100 mm y JCSn y Ln se refieren a los tamaños de los bloques in situ. 4.8 Resistencia al corte de las discontinuidades rellenas La discusión presentada en las secciones anteriores ha tratado de la resistencia al corte de las discontinuidades en las que el contacto con la pared de la roca se produce en toda la longitud de la superficie considerada. Esta resistencia al cizallamiento puede reducirse drásticamente cuando una parte o toda la superficie no está en contacto íntimo, sino que está cubierta por un material de relleno blando, como la gubia de arcilla. En el caso de superficies planas, como los planos de estratificación de las rocas sedimentarias, una fina capa de arcilla provocará una importante reducción de la resistencia al cizallamiento. Para una junta rugosa u ondulada, el grosor del relleno tiene que ser mayor que la amplitud de las ondulaciones antes de que la resistencia al cizallamiento se reduzca a la del material de relleno. Barton (1974) preparó una revisión exhaustiva de la resistencia al corte de las discontinuidades rellenas y en la tabla 4.1 se ofrece un resumen de las resistencias al corte de los rellenos típicos de las discontinuidades, basado en la revisión de Barton. Cuando se produce un espesor significativo de rellenos de arcilla o gubias en masas rocosas y cuando es probable que la resistencia al cizallamiento de las discontinuidades rellenadas desempeñe un papel importante en la estabilidad de la masa rocosa, se recomienda encarecidamente que se envíen muestras del relleno a un laboratorio de mecánica de suelos para su comprobación. Resistencia al corte de las discontinuidades rellenas69 Tabla 4.1: Resistencia al cizallamiento de las discontinuidades rellenas y de los materiales de relleno (Según Barton 1974) Rock Descripción Pico c' (MPa) Pico Residual c' (MPa) Residual Basalto Brecha basáltica arcillosa, amplia variación de contenido de arcilla a basalto 0.24 42 Bentonita Veta de bentonita en la tiza Capas finas Pruebas triaxiales 0.015 0.09-0.12 0.06-0.1 7.5 12-17 9-13 Pizarra bentónica Pruebas triaxiales Pruebas de cizallamiento directo 0-0.27 8.5-29 0.03 8.5 Arcillas Sobreconsolidados, desprendimientos, juntas y cizalladuras menores 0-0.18 12-18.5 0-0.003 10.5-16 Pizarra arcillosa Pruebas triaxiales Superficies de estratificación 0.06 32 0 19-25 Rocas de carbón Vetas de arcilla de mica, de 10 a 25 mm 0.012 16 0 11-11.5 Dolomita Lecho de esquisto alterado, 150 mm de espesor 0.04 14.5 0.02 17 Diorita, granodiorita y pórfido Gubia de arcilla (2% de arcilla, PI = 17%) 0 26.5 Granito Fallas rellenas de arcilla Relleno de falla franco-arenosa Zona de cizalla tectónica, esquistos y granitos rotos, roca desintegrada y gubia 0-0.1 0.05 24-45 40 0.24 42 0 21 0 13 0 15-24 0.08 11 Greywacke 1-2 mm de arcilla en los planos del lecho Piedra caliza Capa de arcilla de 6 mm Rellenos de arcilla de 10-20 mm Relleno de arcilla de <1 mm 0.1 0.05-0.2 13-14 17-21 Caliza, marga y lignitos Capas de lignito intercaladas Contacto lignito/marga 0.08 0.1 38 10 Piedra caliza Juntas margosas de 20 mm de espesor 0 25 Lignito Capa entre el lignito y la arcilla 0.014-.03 15-17.5 Montmorillonita Arcilla bentonita Vetas de 80 mm de bentonita (montmorillonita) arcilla en la tiza 0.36 0.016-.02 14 7.5-11.5 Esquistos, cuarcitas y esquistos silíceos Relleno de arcilla de 100-15 mm de espesor 0.03-0.08 Estratificación con arcilla fina 0.61-0.74 Estratificación con arcilla gruesa 0.38 32 41 31 Pizarras Finamente laminado y alterado 0.05 33 Cuarzo / caolín / pirolusita Pruebas triaxiales con molde 0.042-.09 36-38 Capítulo 4: Resistencia al corte de las discontinuidades 70 4.9 Influencia de la presión del agua Cuando la presión del agua está presente en una masa rocosa, las superficies de las discontinuidades son forzadas a separarse y la tensión normaln se reduce. En condiciones de estado estacionario, cuando hay tiempo suficiente para que las presiones del agua en la masa rocosa alcancen el equilibrio, la tensión normal reducida se define porn ' = n - u), donde u es la presión del agua. La tensión normal reducidan ' suele denominarse tensión normal efectiva, y puede utilizarse en lugar del término de tensión normal n en todas las ecuaciones presentadas en las secciones anteriores de este capítulo. 4.10 Cohesión y fricción instantáneas Debido al desarrollo histórico del tema de la mecánica de rocas, muchos de los análisis, utilizados para calcular los factores de seguridad contra el deslizamiento, se expresan en términos de la cohesión de Mohr-Coulomb (c) y el ángulo de fricción (), definidos en la ecuación 4.1. Desde la década de 1970 se reconoce que la relación entre la resistencia al cizallamiento y la tensión normal está representada con mayor precisión por una relación no lineal como la propuesta por Barton (1973). Sin embargo, como esta relación (por ejemplo, la ecuación 4.5) no se expresa en términos de c y , es necesario idear algún medio para estimar las resistencias cohesivas y los ángulos de fricción equivalentes a partir de relaciones como las propuestas por Barton. En la figura 4.8 se definen la cohesión instantánea ci y el ángulo de fricción instantáneo i para una tensión normal n. Estas cantidades vienen dadas por el intercepto y la inclinación, respectivamente, de la tangente a la relación no lineal entre el cizallamiento resistencia y la tensión normal. Estas magnitudes pueden utilizarse para los análisis de estabilidad en los que se aplica el criterio de fallo de Mohr-Coulomb (ecuación 4.1), siempre que la tensión normal n sea razonablemente próxima al valor utilizado para definir el punto tangente. En una aplicación práctica típica, se puede utilizar un programa de hoja de cálculo para resolver la ecuación 4.5 y calcular los valores instantáneos de cohesión y fricción para un rango de valores de tensión normal. En la figura 4.9 se ilustra una parte de dicha hoja de cálculo. ci zall ami ent o tangent e i ci n normaln Figura 4.8: Definición de la cohesión instantánea ci y el ángulo de fricción instantáneo i para un criterio de fallo no lineal. Cohesión y fricción instantáneas 71 Criterio de fallo por cizallamiento de Barton Parámetros de entrada: Ángulo de fricción básico (PHIB) - grados Coeficiente de rugosidad de la junta (JRC) Resistencia a la compresión de las juntas (JCS) Tensión normal mínima (SIGNMIN) Normal estrés (SIGNO) MPa 0,360 0.720 1.440 2.880 5.759 11.518 23.036 46.073 Shear fuerza (TAU) MPa 0,989 1.538 2.476 4.073 6.779 11.344 18.973 31.533 dTAU dSIGN (DTDS) 1.652 1.423 1.213 1.030 0.872 0.733 0.609 0.496 Fricción ángulo (PHI) grados 58,82 54.91 50.49 45.85 41.07 36.22 31.33 26.40 29 16.9 96 0.360 Cohesivo fuerza (COH) MPa 0,394 0.513 0.730 1.107 1.760 2.907 4.953 8.666 Fórmulas celulares: SIGNMIN = 10^(LOG(JCS)-((70-PHIB)/JRC)) TAU = SIGN*TAN((PHIB+JRC*LOG(JCS/SIGN))*PI()/180) DTDS =TAN((JRC*LOG(JCS/SIGN)+PHIB)*PI()/180)-(JRC/LN(10)) *(TAN((JRC*LOG(JCS/SIGN)+PHIB)*PI()/180)^2+1)*PI()/180 PHI =ATAN (DTDS)*180/PI() COH =TAU-SIGN*DTDS Figura 4.9 Impresión de las celdas de la hoja de cálculo y de las fórmulas utilizadas para calcular la resistencia al cizallamiento, el ángulo de fricción instantáneo y la cohesión instantánea para un rango de tensiones normales. Nótese que la ecuación 4.5 no es válida para n = 0 y deja de tener sentido práctico que significa para b JRC log10 ( JCS / n ) > 70. Este límite puede utilizarse para determinar a valor mínimo de n. Un límite superior para n viene dado por n = JCS. En la hoja de cálculo que se muestra en la figura 4.9, el ángulo de fricción instantáneo i, para una tensión normal de n, se ha calculado a partir de la relación i arctan (4.8) Capítulo 4: Resistencia al corte de las discontinuidades 72 JRC log10 JCS b JR ta n 180 ln10 JC CCI log10 b (4.9) La cohesión instantánea ci se calcula a partir de: cin i (4.10) Al elegir los valores de ci e i para su uso en una aplicación concreta, debe estimarse la tensión normal media n que actúa sobre los planos de discontinuidad y utilizarse para determinar la fila adecuada en la hoja de cálculo. Para muchos problemas prácticos sobre el terreno, bastará con un único valor medio de n pero, cuando se consideren problemas de estabilidad críticos, esta selección deberá hacerse para cada superficie de discontinuidad importante. 5 Inestabilidad controlada estructuralmente en los túneles 5.1 Introducción En los túneles excavados en macizos rocosos articulados a relativamente poca profundidad, los tipos de fallo más comunes son los que implican cuñas que caen del techo o se deslizan por las paredes laterales de las aberturas. Estas cuñas se forman por la intersección de características estructurales, como planos de estratificación y juntas, que separan la masa rocosa en piezas discretas pero entrelazadas. Cuando se crea una cara libre por la excavación de la abertura, se elimina la restricción de la roca circundante. Una o varias de estas cuñas pueden caer o deslizarse desde la superficie si los planos de estratificación son continuos o se rompen los puentes de roca a lo largo de las discontinuidades. Si no se toman medidas para sujetar estas cuñas sueltas, la estabilidad del fondo y las paredes de la abertura puede deteriorarse rápidamente. Cada cuña que se deje caer o deslizar provocará una reducción de la sujeción y el enclavamiento del macizo rocoso y esto, a su vez, permitirá la caída de otras cuñas. Este proceso de fallo continuará hasta que el arqueo natural del macizo rocoso impida que se siga desprendiendo o hasta que la abertura esté llena de material caído. Cuña de deslizamiento caídaCuña de Los pasos que hay que dar para solucionar este problema son: 1. 2. 3. 4. Determinación del buzamiento medio y de la dirección de buzamiento de los conjuntos de discontinuidades significativas. Identificación de posibles cuñas que puedan deslizarse o caer desde el fondo o las paredes. Cálculo del factor de seguridad de estas cuñas, en función del modo de fallo. Cálculo de la cantidad de refuerzo necesaria para que el factor de seguridad de las cuñas individuales alcance un nivel aceptable. Capítulo 5: Inestabilidad controlada estructuralmente en túneles 74 5.2 Identificación de posibles cuñas El tamaño y la forma de las cuñas potenciales en el macizo rocoso que rodea una abertura dependen del tamaño, la forma y la orientación de la abertura y también de la orientación de los conjuntos de discontinuidades significativas. La geometría tridimensional del problema requiere un conjunto de cálculos relativamente tediosos. Aunque se pueden realizar a mano, es mucho más eficaz utilizar uno de los programas informáticos disponibles. Uno de estos programas, llamado UNWEDGE1 , fue desarrollado específicamente para su uso en la minería subterránea de roca dura y se utiliza en la siguiente discusión. Consideremos un macizo rocoso en el que se producen tres conjuntos de juntas fuertemente desarrollados. Los buzamientos medios y las direcciones de buzamiento de estos conjuntos, mostrados como grandes círculos en la figura 5.1, son los siguientes: J1 J2 sumer gi 70 ± 5 85 ±8 inmersión 036 ± 12 144 ± 10 J3 55 ± 6 262 ± 15 Conjunt o Figura 5.1: Gráfico del hemisferio inferior de áreas iguales de grandes círculos que representan las direcciones medias de buzamiento y hundimiento de tres conjuntos de discontinuidades en un macizo rocoso. También se muestra, como línea punteada en cadena, la tendencia del eje de un túnel excavado en este macizo rocoso. El hundimiento del túnel está marcado con una cruz. 1 Este programa está disponible en Rocscience Inc., 31 Balsam Ave., Toronto, Ontario, Canadá M4E 3B5 tel: 1-416-698-8217, fax: 1-416-698-0908 email: [email protected] Identificación de posibles cuñas75 Se supone que todas estas discontinuidades son planas y continuas y que la resistencia al corte de las superficies puede representarse con un ángulo de fricción = y una resistencia a la cohesión de cero. Estas propiedades de resistencia al corte son estimaciones muy conservadoras, pero proporcionan un punto de partida razonable para la mayoría de los análisis de este tipo. En el capítulo 4 se presenta una discusión más detallada sobre la resistencia al corte de las discontinuidades. En este macizo rocoso se va a excavar un túnel y la sección transversal de la rampa se muestra en la figura 5.2. El eje del túnel tiene una inclinación de respecto a la horizontal o, para utilizar la terminología asociada al análisis de la geología estructural, el eje del túnel se hunde a 15. En la parte del túnel considerada en este ejemplo, el eje discurre a este del norte o la tendencia del eje es 025. El eje del túnel se muestra como una línea punteada en cadena en la estereonet de la figura 5.1. La tendencia del eje se muestra como 025, medida en el sentido de las agujas del reloj desde el norte. La inclinación del eje es de y se muestra como una cruz en la línea punteada de la cadena que representa el eje. El ángulo se mide hacia el interior del perímetro de la estereonet, ya que este perímetro representa un plano de referencia horizontal. Los tres conjuntos de discontinuidades estructurales, representados por los grandes círculos trazados en la figura 5.1, se introducen en el programa UNWEDGE, junto con la sección transversal del túnel y el hundimiento y la tendencia del eje del túnel. A continuación, el programa determina la ubicación y las dimensiones de las cuñas más grandes que pueden formarse en el techo, el suelo y las paredes laterales de la excavación, como se muestra en la figura 5.2. El número máximo de cuñas tetraédricas simples que pueden formarse por tres discontinuidades en el macizo rocoso que rodea un túnel circular es de 6. En el caso de un túnel cuadrado o rectangular, este número se reduce a 4. En el caso del túnel considerado en este ejemplo, el techo arqueado permite la formación de una cuña adicional, lo que da un total de cinco. Sin embargo, esta cuña adicional es muy pequeña y se ignora en el análisis que sigue. Obsérvese que estas cuñas son las mayores que pueden formarse para las condiciones geométricas dadas. El cálculo utilizado para determinar estas cuñas supone que las discontinuidades son ubicuas, es decir, que pueden producirse en cualquier parte del macizo rocoso. También se supone que las juntas, los planos de estratificación y otras características estructurales incluidas en el análisis son planas y continuas. Estas condiciones significan que el análisis siempre encontrará las mayores cuñas posibles que se puedan formar. Este resultado puede considerarse generalmente conservador, ya que el tamaño de las cuñas, formadas en masas rocosas reales, estará limitado por la persistencia y el espaciado de los rasgos estructurales. El programa UNWEDGE permite reducir las cuñas a tamaños más realistas si se considera que es poco probable que se formen cuñas máximas. En la siguiente tabla se detallan las cuatro cuñas ilustradas en la figura 5.2: Wedge Weighttonelada s Modo de falloFact ordesegu ridad Cuña del techo13Caídas0 Cuña lateral 13.7CuñasenJ1/J20.36 Cuña lateral 23.7Deslizaen J30.52 Cuña de suelo43Estable Capítulo 5: Inestabilidad controlada estructuralmente en túneles 76 6.7 m 7m Sección del túnel Figura 5.2: Cuñas formadas en el techo, el suelo y las paredes laterales de una rampa excavada en un macizo rocoso articulado, en el que el buzamiento medio y la dirección de buzamiento de tres rasgos estructurales dominantes están definidos por los grandes círculos trazados en la figura 5.1. La cuña del techo caerá como resultado de la carga de la gravedad y, debido a su forma, no hay ninguna restricción por parte de las tres discontinuidades que la limitan. Esto significa que el factor de seguridad de la cuña, una vez liberada por la excavación de la abertura de la rampa, es cero. En algunos casos, el deslizamiento en un plano o a lo largo de la línea de intersección de dos planos puede producirse en una cuña de techo y esto dará lugar a un valor finito del factor de seguridad. Las dos cuñas laterales son imágenes "primas" la una de la otra en el sentido de que tienen exactamente la misma forma pero están dispuestas de forma diferente en el espacio. En consecuencia, los pesos de estas cuñas son idénticos. Los factores de seguridad son diferentes ya que, como se muestra en la tabla, el deslizamiento se produce en superficies diferentes en los dos casos. La cuña del suelo es completamente estable y no requiere ninguna otra consideración. El programa UNWEDGE está pensado para su uso en situaciones en las que las tensiones in situ son bajas y en las que su influencia puede despreciarse sin introducir errores significativos. Estas son las condiciones en las que los fallos de cuña son más frecuentes en las masas de roca dura. Cuando se producen altos niveles de tensión in situ en masas rocosas en bloque, los factores de seguridad previstos por el programa UNWEDGE pueden ser incorrectos. En el caso de cuñas altas y delgadas, las tensiones in situ tenderán a sujetar las cuñas en su lugar y el factor de seguridad calculado será demasiado bajo. Por otro lado, en el caso de cuñas planas poco profundas, el factor de seguridad calculado puede ser demasiado alto ya que las altas tensiones in situ pueden forzar Soporte para controlar el fallo de la cuña 77 la cuña hacia fuera. En la mayoría de las situaciones prácticas de construcción de túneles, estos errores no son significativos y pueden compensarse con un ajuste del factor de seguridad. Para la investigación de los mecanismos de fallo y para algunas aplicaciones de obra en las que la influencia de las tensiones in situ es crítica, por ejemplo las grandes cavernas, puede ser necesario un método de análisis más sofisticado. 5.3 Soporte para controlar el fallo de la cuña Un rasgo característico de las fallas de cuñas en rocas de bloques es que se produce muy poco movimiento en la masa rocosa antes de la falla de la cuña. En el caso de una cuña de techo que cae, el fallo puede producirse tan pronto como la base de la cuña queda totalmente expuesta por la excavación de la abertura. En el caso de las cuñas de pared lateral, el deslizamiento de unos pocos milímetros a lo largo de un plano o de la línea de intersección de dos planos suele ser suficiente para superar la resistencia máxima de estas superficies. Por ello, el movimiento a lo largo de las superficies debe reducirse al mínimo. Por lo tanto, el sistema de soporte tiene que proporcionar una respuesta "rígida" al movimiento. Esto significa que los pernos de roca anclados mecánicamente deben ser tensados, mientras que los pernos de roca totalmente inyectados u otros dispositivos de acoplamiento continuo pueden dejarse sin tensar. Capacidad de los pernos de roca Lr Lw W Soporte de una cuña de techoPeso de la cuña Soporte de cuña lateral Figura 5.3: Mecanismos de soporte de pernos para cuñas en el techo y las paredes laterales de los túneles 5.3.1 Cuñas para atornillar rocas En el caso de las cuñas de tejado, la fuerza total que debe aplicar la armadura debe ser suficiente para soportar todo el peso propio de la cuña, más un margen para los errores y la mala calidad de la instalación. Por lo tanto, para la cuña de tejado ilustrada en la figura 5.3, la tensión total aplicada a los pernos o cables de roca debe ser de 1,3 a 1,5 , lo que da unos factores de seguridad de 1,3 a 1,5. El factor de seguridad más bajo sería aceptable en una abertura de acceso a la mina temporal, como una perforación, mientras que el factor de seguridad más alto se utilizaría en una abertura de acceso más permanente, como un túnel de carretera. Cuando la cuña es claramente identificable, se debe intentar distribuir los elementos de apoyo uniformemente alrededor del centroide de la cuña. Esto evitará cualquier rotación que pueda reducir el factor de seguridad. 78 Capítulo 5: Inestabilidad controlada estructuralmente en túneles Al seleccionar los pernos de roca o los pernos de cable que se van a utilizar, se debe prestar atención a la longitud y la ubicación de estos pernos. En el caso de los pernos de cable inyectados, la longitud Lw a través de la cuña y la longitud Lr en la roca detrás de la cuña deben ser suficientes para garantizar un anclaje adecuado, como se muestra en la figura 5.3. En el caso de pernos o cables correctamente inyectados, estas longitudes deberían ser generalmente de un metro. Si no se sabe con certeza la calidad de la lechada, deben utilizarse longitudes de anclaje más largas. Cuando se utilicen pernos anclados mecánicamente con placas frontales, las longitudes deben ser suficientes para garantizar que se dispone de suficiente roca para distribuir las cargas de estas fijaciones. Estas condiciones se comprueban automáticamente en el programa UNWEDGE. En el caso de las cuñas laterales, los pernos o cables pueden colocarse de forma que se aumente la resistencia al corte de las superficies de deslizamiento. Como se ilustra en la figura 5.3, esto significa que se colocan más pernos o cables para cruzar los planos de deslizamiento que a través de los planos de separación. Siempre que sea posible, estos pernos o cables deben estar inclinados de manera que el ángulo esté entre y , ya que esta inclinación inducirá la mayor resistencia al cizallamiento a lo largo de las superficies de deslizamiento. El programa UNWEDGE incluye una serie de opciones para diseñar el sostenimiento de las excavaciones subterráneas. Entre ellas se encuentran: el atornillado con patrón, desde una posición de perforación seleccionada o colocada de forma normal a la superficie de la excavación; y el atornillado puntual, en el que la ubicación y la longitud de los pernos son decididas por el usuario para cada instalación. Se pueden seleccionar pernos anclados mecánicamente con placas frontales o pernos o cables totalmente inyectados para proporcionar soporte. Además, se puede aplicar una capa de hormigón proyectado a la superficie de la excavación. La figura 5.4 muestra los diseños de los pernos de roca para la cuña del techo y una de las cuñas de la pared lateral para el ejemplo de excavación de un túnel comentado anteriormente. Para la cuña del techo, tres pernos de roca anclados mecánicamente con una capacidad de 10 toneladas, cada uno de ellos de aproximadamente 3 m de longitud, producen un factor de seguridad de 1,63. La cuña de la pared lateral, que sólo pesa 3,7 toneladas, sólo requiere un perno de roca de 10 toneladas para un factor de seguridad de 4,7. La posición del extremo del cuello del perno debe estar situada para facilitar la perforación. Figura 5.4: Diseño de pernos de roca para la cuña del techo y una de las cuñas de la pared lateral en el ejemplo del túnel comentado anteriormente. Soporte para controlar el fallo de la cuña 79 5.3.2 Soporte de hormigón proyectado para cuñas El hormigón proyectado puede utilizarse como soporte adicional de las cuñas en terrenos con bloques, y puede ser muy eficaz si se aplica correctamente. Esto se debe a que la base de una cuña típica tiene un gran perímetro y, por lo tanto, incluso para una capa relativamente delgada de hormigón proyectado, un área transversal significativa del material tiene que ser perforada antes de que la cuña pueda fallar. Consideremos el ejemplo de la figura 5.2. La base de la cuña del tejado (mostrada con rayas cruzadas en el diagrama superior izquierdo) tiene un perímetro de 16,4 m. Una capa de hormigón proyectado de 50 mm de grosor significará que se dispone de un área transversal total de 0,8 m2 para proporcionar soporte a la cuña. Suponiendo una resistencia al cizallamiento relativamente modesta para la capa de hormigón proyectado de 2 MPa (200 toneladas/m2 ), se puede soportar una cuña de 164 toneladas. En el caso de la excavación del túnel que se ha comentado anteriormente, la cuña pesa 13 toneladas y, por tanto, una capa de hormigón proyectado de 50 mm de espesor proporcionaría un elevado factor de seguridad final. Es importante asegurarse de que el hormigón proyectado esté bien adherido a la superficie de la roca para evitar una reducción de la capacidad de soporte por desprendimiento de la capa de hormigón proyectado. Una buena adherencia a la roca se consigue lavando la superficie de la roca, utilizando sólo agua como alimentación de la máquina de hormigón proyectado, antes de aplicar el hormigón proyectado. La dificultad de utilizar el hormigón proyectado para el soporte de las cuñas es que tiene muy poca resistencia en el momento de la aplicación y se requiere un período de varios días antes de que se pueda confiar en su plena resistencia. Dado que las cuñas requieren un soporte inmediato, el uso de hormigón proyectado para la estabilización a corto plazo es claramente inapropiado. Sin embargo, si se coloca un número mínimo de pernos de roca para garantizar la estabilidad a corto plazo de la masa rocosa, una capa de hormigón proyectado proporcionará una seguridad adicional a largo plazo. En rocas muy fuertes con grandes cuñas, el uso de hormigón proyectado es un desperdicio ya que sólo que el hormigón proyectado que cubre el perímetro de la cuña esté llamado a ofrecer alguna resistencia. La aplicación ideal del hormigón proyectado es en masas rocosas más estrechamente articuladas, como la ilustrada en la figura 5.5. En estos casos, el fallo de la cuña se produciría como un proceso progresivo, comenzando con cuñas más pequeñas expuestas en la superficie de la excavación y trabajando gradualmente hacia el interior de la masa rocosa. En estas circunstancias, el hormigón proyectado proporciona un soporte muy eficaz y merece ser utilizado mucho más ampliamente que en la actualidad. Figura 5.5: Formación de pequeñas cuñas en una masa rocosa estrechamente articulada. El hormigón proyectado puede proporcionar un apoyo eficaz en este tipo de masas rocosas. 80 5.4 Capítulo 5: Inestabilidad controlada estructuralmente en túneles Consideración de la secuencia de excavación Como se ha subrayado varias veces en este capítulo, las cuñas tienden a caerse o deslizarse en cuanto quedan totalmente expuestas en un frente de excavación. Por lo tanto, necesitan un apoyo inmediato para garantizar su estabilidad. La colocación de este apoyo es una cuestión práctica importante que debe abordarse cuando se trabaja en terrenos con bloques, que son propensos a la rotura de cuñas. Cuando la geología estructural del macizo rocoso se conoce razonablemente bien, el programa UNWEDGE puede utilizarse para investigar los posibles tamaños y ubicaciones de las cuñas. A continuación, se puede diseñar un patrón de soporte que asegure estas cuñas y se pueden instalar pernos de roca a medida que avanza la excavación. Cuando se trata de excavaciones de mayor tamaño, como cavernas, cámaras de trituración subterráneas o estaciones de pozos, el problema de la instalación secuencial de soportes es un poco más sencillo, ya que estas excavaciones se suelen realizar por etapas. Por lo general, en una cámara de trituración subterránea, la excavación se inicia con un cabezal superior que luego se recorta antes de excavar el resto de la caverna por medio de bancos. El croquis del margen muestra una gran abertura excavada en cuatro etapas con pernos o cables de roca instalados en cada etapa para sostener las cuñas, que se exponen progresivamente en el techo y las paredes laterales de la excavación. La longitud, la orientación y el espaciado de los pernos o cables se eligen para garantizar que cada cuña se apoye adecuadamente antes de que quede totalmente expuesta en la superficie de la excavación. Cuando se trata de grandes excavaciones de este tipo, la geología estructural del macizo rocoso circundante se habrá definido a partir de la perforación de núcleos o de los pozos de acceso y se dispondrá de una proyección razonable de las posibles cuñas. Estas proyecciones pueden confirmarse mediante cartografía adicional a medida que se completa cada etapa de la excavación. El programa UNWEDGE proporciona una herramienta eficaz para explorar el tamaño y la forma de las cuñas potenciales y el apoyo necesario para estabilizarlas. El esquema del margen muestra una situación en la que el diseño del soporte se basa en las mayores cuñas posibles que pueden darse en el Título superior Rúbrica de la barra Primer banco Segundo banco Soporte para controlar el fallo tdeeclhaocyuña 81 82plicación de la teoría de la probabilidCaadp8í1tulo 5: Inestabilidad controlada estructuralmente A en túneles paredes de la excavación. Estas cuñas pueden formarse a veces en masas rocosas con superficies de discontinuidad muy persistentes, como los planos de estratificación en las rocas sedimentarias estratificadas. En muchas rocas metamórficas o ígneas, las superficies de discontinuidad no son continuas y el tamaño de las cuñas que pueden formarse está limitado por la persistencia de estas superficies. El programa UNWEDGE ofrece varias opciones para dimensionar las cuñas. Una de las longitudes más comúnmente medidas en el mapeo estructural es la longitud de un trazo de junta en una superficie de excavación y una de las opciones de dimensionamiento se basa en esta longitud de trazo. La superficie de la base de la cuña, el volumen de la cuña y la altura del ápice de la cuña son calculados por el programa y todos estos valores pueden ser editados por el usuario para establecer una escala para la cuña. Esta opción de escala es muy importante cuando se utiliza el programa de forma interactiva para diseñar el soporte de grandes aberturas, donde los tamaños máximos de las cuñas se hacen evidentes a medida que avanza la excavación. 5.1Aplicaciónde la teoría de la probabilidad El programa UNWEDGE ha sido diseñado para el análisis de una única cuña definida por tres discontinuidades que se cruzan. Aunque esto es adecuado para muchas aplicaciones prácticas, no ofrece ninguna facilidad para seleccionar las tres juntas más críticas en una gran población de discontinuidades ni para analizar el número y la ubicación de las cuñas, que pueden formarse a lo largo de la longitud de una abertura como una conducción. Varios autores, entre ellos Tyler et al (1991) y Hatzor y Goodman (1992), han realizado los primeros intentos de aplicar la teoría de la probabilidad a estos problemas y se han obtenido algunos resultados prometedores. Los análisis desarrollados hasta ahora no son fáciles de utilizar y no pueden considerarse herramientas de diseño. Sin embargo, estos estudios han mostrado el camino para el desarrollo futuro de tales herramientas y se prevé que dentro de unos años se dispondrá de métodos de análisis probabilístico potentes y fáciles de usar. 6 El proyecto Río Grande - Argentina 6.1 Introducción El proyecto de almacenamiento por bombeo de Río Grande está situado en el río Grande, cerca de la localidad de Santa Rosa de Calamucita, en la provincia de Córdoba (Argentina). Tiene una capacidad instalada de 1.000 MW y proporciona instalaciones de almacenamiento eléctrico para la red eléctrica y, en particular, para una central nuclear situada a unos 50 km de Río Grande. El proyecto es propiedad de Agua y Energía Eléctrica, el principal organismo de suministro eléctrico de Argentina. Los estudios preliminares de viabilidad fueron realizados por el propietario y, a continuación, los estudios de diseño detallados por el Estudio G. Pietrangeli de Roma. El proyecto fue financiado en parte por Italia y parte de la construcción fue realizada por Condote de Agua, un contratista italiano. Golder Associates participó en el diseño y la supervisión de los soportes instalados para controlar la estabilidad de la mayoría de las principales excavaciones subterráneas. Las principales instalaciones subterráneas están situadas en gneis masivo de muy buena calidad. El embalse superior se encuentra detrás de una presa de escollera y el agua se conduce directamente desde las tomas por dos conductos forzados que se bifurcan para alimentar las cuatro turbinas de bombeo. Estas turbinas, junto con las válvulas y el equipo de control, están alojadas en una gran caverna subterránea de 25 m de luz y 44 m de altura. Los tubos de aspiración de las turbinas desembocan en dos túneles que, junto con un pozo de compensación aguas abajo, forman el sistema de control de oleaje de este proyecto. Los túneles gemelos se unen justo aguas abajo del depósito de compensación y desembocan en un único túnel de cola con una luz de 12 m y una altura de 18 m. Este túnel de cola tiene una longitud de unos 6 km y se construyó mediante un cabezal superior de perforación y voladura de cara completa, con una luz de 12 m y una altura de 8 m, seguido de una operación de banco de 10 m. En la figura 6.1 se muestra una vista del cabezal superior. 6.2 Soporte del túnel de cola Debido a la excelente calidad del gneis, la mayoría de las excavaciones subterráneas no requirieron apoyo y en los documentos del contrato se incluyeron disposiciones mínimas para el apoyo. La evaluación de la estabilidad del subsuelo y la instalación de apoyos, en caso de ser necesarios, se hizo sobre la base de un "diseño sobre la marcha" que resultó ser muy eficaz y económico. Los informes recientes de la obra, muchos años después del inicio de la construcción y la puesta en marcha de la planta, muestran que no ha habido problemas de desprendimiento de rocas ni de inestabilidad subterránea. 84 Capítulo 6: El proyecto Río Grande Argentina Figura 6.1: El cabezal superior del túnel de cola, de 12 m de luz y 8 m de altura, se construyó mediante perforación y voladura en toda la superficie y, debido a la excelente calidad del gneis masivo, se realizó en gran parte sin soporte. Figura 6.2: Pernos de roca anclados mecánicamente del tipo utilizado en el proyecto de Río Grande. Estos pernos se tensaron al 70% de su carga de fluencia en el momento de la instalación y, posteriormente, se volvieron a tensar y se inyectaron completamente. Soporte del túnel de cola 83 Figura 6.3: Fallo en cuña en el techo del cabezal superior del túnel de cola de Río Grande. Las decisiones sobre el sostenimiento se tomaron sobre la base de la inspección de los frentes excavados por un equipo residente de ingenieros geotécnicos. Cuando el aspecto del frente indicaba que se entraba en una zona de roca fuertemente articulada, normalmente asociada a fallas, el frente superior se reducía a un túnel piloto de 6 m de luz por 8 m de altura para limitar el volumen de roca inestable que podía salir del techo. Este túnel piloto era lo suficientemente grande como para acomodar el jumbo de siete brazos, como se ilustra en la figura 6.4, pero lo suficientemente pequeño como para limitar el tamaño de las caídas del techo a proporciones manejables. Se utilizaron pernos del interior de la cabecera piloto para preapuntalar las cuñas y bloques potencialmente inestables del techo. En el caso del túnel de cola, que es en sí mismo una gran excavación, el soporte comprendía pernos de roca anclados mecánicamente y con lechada de cemento, como se ilustra en la figura 6.2, con hormigón proyectado reforzado con malla cuando era necesario. Estos pernos se instalaron generalmente para controlar el tipo de fallo de cuña ilustrado en la figura 6.3. En el caso de cuñas especialmente grandes, los cálculos del factor de seguridad y de los requisitos de apoyo se llevaron a cabo en una calculadora programable, utilizando una versión temprana del programa UNWEDGE. Capítulo 6: El proyecto Río Grande Argentina 86 Figura 6.4: Un cabezal de 6 m de ancho conducido por delante del frente del túnel para permitir el refuerzo previo de cuñas potencialmente inestables en el techo. El jumbo de siete brazos se ve trabajando en el frente. 6.3 Apoyo a la caverna de energía En la figura 6.5 se muestra una sección transversal de la caverna de energía y esta figura incluye las cinco etapas principales de excavación de la caverna. Un cuidadoso mapeo de las características estructurales significativas en el techo y las paredes del acceso central en la parte superior de la caverna proporcionó información para estimar los bloques y cuñas potencialmente inestables que podrían formarse en el techo de la caverna. La figura 6.6 ilustra una serie de cuñas de este tipo en una sección del techo de la caverna. En cada fase de la excavación de la caverna, se instalaron pernos de roca largos (de hasta 10 m de longitud) para estabilizar las cuñas o los bloques que se habían determinado como potencialmente inestables. Dado que el gneis ha sufrido normalmente alguna deformación tectónica durante su historia geológica, la proyección de los rasgos estructurales a partir de las exposiciones visibles tiende a ser un proceso impreciso. En consecuencia, los bloques y cuñas potencialmente inestables tuvieron que ser reevaluados después de que cada paso de la excavación revelara nueva información. El plano estructural ilustrado en la figura 6.6 tuvo que ser modificado muchas veces durante la excavación y el que se muestra es el plano final preparado después de que se hubiera expuesto todo el techo de la caverna. En la figura 6.7 se ofrece una vista general de la excavación de la caverna. Esta fotografía fue tomada cuando la mayor parte de la caverna había sido completada y sólo quedaban por excavar algunos bancos en el fondo de la caverna. La parte superior ampliada de la caverna es para acomodar la grúa que sobresale y que se apoya en columnas del suelo de la caverna. Un diseño alternativo para esta caverna habría sido sostener la grúa sobre vigas de hormigón ancladas a las paredes, como se hace habitualmente en la roca de buena calidad. Apoyo a la caverna de energía 85 Figura 6.5: Perfil de la caverna y fases de excavación. Figura 6.6: Plano de las huellas de rasgos geológicos cartografiados en parte del techo de la caverna. Las zonas sombreadas representan cuñas potencialmente inestables que requieren refuerzo. 88 Capítulo 6: El proyecto Río Grande Argentina Figura 6.7: Vista de la caverna de energía de Río Grande de 25 m de luz durante la excavación de los bancos inferiores. 6.4 Debate sobre el diseño y los costes de las ayudas Aparte de los cáncamos instalados para controlar bloques y cuñas aislados y controlados estructuralmente en el techo y las paredes laterales, y de algunas zonas de roca estrechamente articulada que se encofraron, la caverna no estaba soportada. Si bien este método fue exitoso para este proyecto en particular, no es el enfoque que debería utilizarse generalmente para una excavación crítica como una central eléctrica subterránea. El daño resultante incluso de un pequeño desprendimiento de rocas en una caverna de este tipo es desproporcionado en comparación con el ahorro que se consigue al eliminar los pernos de roca y el revestimiento completo de hormigón proyectado. Por lo tanto, además de los bulones instalados para controlar la inestabilidad estructural, tal y como se ha descrito anteriormente, yo recomendaría un patrón normal de bulones de 25 mm de diámetro y 5 m de longitud (el 20% de la luz de la excavación) en una cuadrícula de 2,5 m. Además, recomendaría la colocación de 50 mm de hormigón proyectado de microsílice reforzado con fibras Debate sobre el diseño y los costes de las ayudas 87 sobre todo el techo y las paredes laterales superiores de la caverna. Según3 los costes actuales en Norteamérica, este soporte adicional, que implica unos 600 pernos de roca y unos 300 m de hormigón proyectado, habría costado aproximadamente 200.000 dólares. En términos del coste total del proyecto y del aumento de la seguridad a largo plazo en la caverna, esto se consideraría normalmente una buena inversión. Por el contrario, consideremos el túnel de cola, de 6 km de longitud, en el que las consecuencias de un pequeño desprendimiento de rocas son mínimas. Supongamos que se ha especificado un patrón de pernos de 4 m de longitud en una cuadrícula de 2 m (digamos 10 pernos por sección) y un espesor de hormigón proyectado de 50 mm para el techo y las paredes laterales superiores del túnel de cola. 3Esto supondría 30.000 pernos y 5.400 m de hormigón proyectado, con un coste total cercano a los 5 millones de dólares. Este ejemplo ilustra la necesidad de considerar cuidadosamente la función y los riesgos asociados a cada excavación subterránea antes de decidir el sistema de soporte que se utilizará. 6.5 Análisis con el programa UNWEDGE UNWEDGE, descrito en el capítulo anterior, es un programa de microordenador de fácil manejo que puede utilizarse para analizar la geometría y la estabilidad de las cuñas definidas por discontinuidades estructurales que se cruzan en el macizo rocoso que rodea una excavación subterránea. El análisis se basa en la hipótesis de que las cuñas, definidas por tres discontinuidades que se cruzan, están sometidas únicamente a cargas gravitacionales. En otras palabras, no se tiene en cuenta el campo de tensiones en la masa rocosa que rodea la excavación. Aunque esta suposición da lugar a cierta inexactitud en el análisis, generalmente conduce a un factor de seguridad inferior al que se produciría si se tuvieran en cuenta las tensiones in situ. La aplicación del programa UNWEDGE al análisis de una cuña potencialmente inestable en la caverna de Río Grande se ilustra en la siguiente discusión. 6.5.1 Datos de entrada Los buzamientos y direcciones de buzamiento de un número de planos (máximo 20) pueden introducirse directamente en la tabla emergente que aparece cuando se elige la opción "Datos de entrada" o esta información puede introducirse en forma de archivo DIPS. Una vez leídos los datos en el programa, los grandes círculos que representan las discontinuidades aparecen en la pantalla como se ilustra en la Figura 6.8 y se pide al usuario que seleccione los tres planos de unión que se incluirán en el análisis. Una vez introducida la información sobre estos planos, se introduce el peso unitario de la roca y la resistencia al corte de las juntas. Por último, se introduce la presión del agua que actúa sobre la superficie de la junta. En la mayoría de los casos, se elegirá la presión de agua por defecto de 0, pero el usuario puede comprobar la sensibilidad de la cuña a la presión del agua de poros introduciendo los valores adecuados. En el caso del macizo rocoso que rodea la caverna de Río Grande, se incluyen en la figura 6.8 los buzamientos y direcciones de buzamiento de los siguientes cuatro conjuntos de juntas: 1 50/131 2 88/225 3 85/264 4 50/345 articulaciones poco frecuentes juego de juntas de corte juego de juntas de corte juego de juntas de tensión Las juntas 2, 3 y 4 forman la cuña central ilustrada en la figura 6.6 y estas juntas se han incluido en el análisis que sigue. 88 Capítulo 6: El proyecto Río Grande Argentina Figura 6.8: Grandes círculos que representan cuatro conjuntos de juntas que se dan en el macizo rocoso que rodea la caverna de Río Grande - importados como archivo DIPS. 6.5.2 Introducción de la sección transversal de la excavación Al establecer este análisis, se utilizaron las coordenadas mostradas en la figura 6.9 para definir el perfil de la caverna. Estas coordenadas deben introducirse secuencialmente y deben formar una figura cerrada. El perfil se forma a partir de segmentos de líneas rectas y arcos y debe introducirse un número suficiente de coordenadas para garantizar que se genere un perfil suave. 6.5.3 Determinación de la geometría de la cuña Dependiendo de la forma de la sección transversal, se pueden formar un máximo de seis cuñas con tres planos de unión que se cruzan. Al seleccionar la opción "Ver cuñas" se inicia el cálculo que determina la forma y el tamaño de estas cuñas. Las dos cuñas formadas en las paredes de los extremos de la caverna pueden verse activando la opción 'Ver extremos'. La figura 6.10 muestra las cuñas formadas en el caso de la caverna de energía de Río Grande para los tres planos de unión 2, 3 y 4 definidos en la figura 6.8. La barra de la derecha contiene información sobre el peso de cada una de estas cuñas, el modo de fallo y el factor de seguridad calculado. Evidentemente, la cuña más peligrosa en esta situación es la que se forma en el techo, mientras que la cuña que se forma en el suelo es estable y no es necesario seguir considerándola en este análisis. Suscríbete a DeepL Pro para poder traducir archivos de mayor tamaño. Más información disponible en www.DeepL.com/pro. 90 Capítulo 6: El proyecto Río Grande Argentina Figura 6.9: Coordenadas utilizadas para definir el perfil de la caverna. Figura 6.10: Vista en perspectiva de las cuñas formadas en el macizo rocoso que rodea la caverna de energía de Río Grande. Análisis con el programa UNWEDGE 91 6.5.4 Instalación y análisis de los pernos de roca El programa UNWEDGE determinó automáticamente la cuña más grande que puede producirse en la masa rocosa adyacente al perfil de excavación. En el caso de la cuña del techo, mostrada en la figura 6.10, la cuña se extiende a lo largo de los 25 m de la caverna y pesa 11.610 toneladas. Aunque, en circunstancias excepcionales, pueden producirse tales cuñas, la limitada extensión de las juntas en muchas masas rocosas restringirá el tamaño de las cuñas a dimensiones mucho menores que las determinadas por UNWEDGE para las grandes excavaciones. Como se ilustra en la figura 6.6, la envergadura de la cuña del techo central (medida en sentido normal al eje de la caverna) es de unos 5,5 m y la longitud de trazado de la junta número 4 (50/345) es de aproximadamente 10 m. Cuando se selecciona una de las cuñas para un análisis más detallado, aparece una opción de "Tamaño" que permite al usuario definir el tamaño de la cuña en términos del área de la cara en la superficie de la excavación, el volumen de la cuña, la altura del vértice de la cuña o la longitud de una de las trazas de la junta. En este caso se introduce una longitud de traza de 10 m para la junta definida por 50/345 y la cuña resultante se ilustra en la figura 6.11. Esta cuña pesa 255 toneladas y necesitará unos siete cables de 50 toneladas de capacidad totalmente inyectados para obtener un factor de seguridad de aproximadamente 1,5, que se considera adecuado para una caverna de este tipo. Figura 6.11: Vista en perspectiva de la cuña del techo de la caverna de Rig Grande. El tamaño de esta cuña se ha definido fijando la longitud de trazado de la junta 50/345 en 10 m. UNWEDGE permite al usuario añadir una capa de hormigón proyectado y calcula el aumento del factor de seguridad como resultado de dicha adición. Dado que el hormigón proyectado sólo puede añadirse una vez que la superficie de la cuña está totalmente expuesta, no se tiene en cuenta en el cálculo del soporte necesario para estabilizar la cuña. El aumento del factor de seguridad que se produce después de que el hormigón proyectado haya fraguado puede considerarse una ventaja a largo plazo y permite al usuario elegir un factor de seguridad ligeramente inferior para el apoyo inmediato de la cuña. 7 Un problema de estabilidad de taludes en Hong Kong 7.1 Introducción A principios de la década de 1970 se produjeron una serie de desprendimientos en Hong Kong como consecuencia de unas lluvias excepcionalmente intensas. Estos desprendimientos causaron algunas pérdidas de vidas y una cantidad importante de daños materiales. En consecuencia, se llevó a cabo un amplio estudio sobre la estabilidad de los taludes de suelo y roca en el Territorio. Durante esta revisión, se identificó un talud de roca en Sau Mau Ping Road, en Kowloon, como potencialmente inestable. La estabilidad de este talud en particular era crítica porque estaba situado inmediatamente enfrente de dos bloques de apartamentos, cada uno de los cuales alberga a unas 5.000 personas. La figura 7.1 ofrece una vista general de la calle Sau Mau Ping, mostrando las empinadas laderas de roca a la izquierda y los bloques de apartamentos a la derecha. La preocupación era que un gran desprendimiento de rocas pudiera atravesar la carretera y dañar los bloques de apartamentos. Para decidir si los residentes de los dos bloques de apartamentos debían ser evacuados o no, las dos cuestiones que requerían una respuesta inmediata eran: 1. Cuál era el factor de seguridad del talud en condiciones normales y en las condiciones que podrían darse durante un terremoto o durante las lluvias excepcionalmente intensas asociadas a un tifón. 2. Qué factor de seguridad podría considerarse aceptable para las condiciones a largo plazo y qué medidas serían necesarias para alcanzar este factor de seguridad. 7.2 Descripción del problema La masa rocosa en la que se cortó el talud adyacente a la carretera de Sau Mau Ping es un granito no meteorizado con juntas de exfoliación o de lámina similares a las que se ilustran en la figura 7.2. Estas juntas son paralelas a la superficie del granito y el espacio entre las juntas sucesivas aumenta con el aumento de la distancia en la masa rocosa. La socavación de estas juntas de lámina puede causar un deslizamiento de roca como el que se ilustra en la figura 7.3. Durante la excavación de los taludes originales para la carretera de Sau Mau Ping, se produjo un pequeño deslizamiento de rocas inducido por la voladura. La superficie en la que se produjo este fallo se ilustra en la figura 7.4. Las voladuras, como las que se utilizan en la construcción civil en un entorno urbano, no imponen cargas muy grandes en los taludes de roca y cabe suponer que el factor de seguridad del talud era cercano a la unidad. Descripción del problema 93 Figura 7.1: Una vista de la calle Sau Mau Ping en Kowloon que muestra los bloques de apartamentos al otro lado de la carretera desde las empinadas laderas de roca. Figura 7.2: Juntas en láminas en el granito. Estas características, a veces denominadas juntas "piel de cebolla", son el resultado de procesos de exfoliación durante el enfriamiento del granito. 94 Capítulo 7: Un problema de estabilidad de taludes en Hong Kong Figura 7.3: Deslizamiento de rocas en una carretera provocado por la socavación de las juntas de la chapa en un talud de granito. En rocas duras como el granito, el fallo puede producirse de forma muy repentina si el factor de seguridad del talud es cercano a 1. Una subida del nivel de las aguas subterráneas durante una fuerte tormenta o el levantamiento de hielo en invierno puede ser suficiente para inducir el fallo. Pendiente potencialmente inestable Figura 7.4: La superficie de fallo definida por una superficie de junta de lámina en la que se produjo un pequeño deslizamiento durante la voladura del talud de corte original para la carretera de Sau Mau Ping. El talud potencialmente inestable considerado es visible en el fondo. Superficie de la junta de la lámina Modelos de equilibrio límite 95 El talud potencialmente inestable considerado es visible en el fondo de esta fotografía. De esta fotografía se desprende que la superficie de la junta de la lámina continúa bajo el talud potencialmente inestable. Por lo tanto, de la evidencia de la falla a pequeña escala, se puede deducir que el factor de seguridad del talud en cuestión no es muy alto. La geometría del talud se ilustra en la figura 7.5, que muestra un talud de 60 m de altura con tres bancos de 20 m de altura. El ángulo global del talud es de y las caras individuales de los bancos tienen respecto a la horizontal. Una superficie de junta de exfoliación se inclina a y socava el talud como se muestra en la figura. La cara del talud es paralela a la superficie de exfoliación subyacente, por lo que el talud puede analizarse mediante un modelo bidimensional. Las grietas de tensión se observan con frecuencia detrás de la cresta de los taludes que tienen un factor de seguridad inferior a 1,2 aproximadamente. Estas grietas son peligrosas porque permiten que el agua entre en el talud en un lugar especialmente crítico. Desgraciadamente, en el caso del talud de Sau Mau Ping, las huertas recientemente cultivadas situadas en la parte superior del talud impidieron determinar si existían o no dichas grietas de tensión, por lo que se decidió realizar dos conjuntos de análisis: uno con y otro sin grietas de tensión. Estos análisis se llevaron a cabo tanto para el conjunto del talud como para los bancos individuales. Figura 7.5: Geometría asumida para el análisis bidimensional del talud de la carretera Sau Mau Ping. 7.3 Modelos de equilibrio límite En el momento de esta investigación, no existían instalaciones de mecánica de rocas en Hong Kong y nunca se habían realizado perforaciones con diamante ni pruebas de laboratorio en las rocas graníticas en las que se había excavado este talud. En consecuencia, el problema se abordó sobre la base de una forma rudimentaria de análisis de riesgos, utilizando modelos analíticos sencillos para predecir la respuesta del talud a una serie de posibles condiciones. Los dos modelos se definen en las figuras 7.6 y 7.7. Capítulo 7: Un problema de estabilidad de taludes en Hong Kong 96 cA W (cos p sin p ) U T cos W (sin p cos p ) T (7.1) donde H sin p (7.2) (cot p cot f ) (7.3) rH 2 2 H2 w w 4 sin p Figura 7.6: Cálculo del factor de seguridad para un talud sin grieta de tensión. (7.4) Modelos de equilibrio límite cA W (cos p sin p ) U V sin p T cos donde 97 W (sin p p ) V cos p T z H cotf tan p Hz sin p rH 2 2 z2 (7.5) (7.6) (7.7) cot p cot (7.8) zw A 2 (7.9) Uw z2 V ww 2 (7.10) Figura 7.7: Cálculo del factor de seguridad para un talud con una grieta de tensión llena de agua. Capítulo 7: Un problema de estabilidad de taludes en Hong Kong 98 Los símbolos y dimensiones utilizados en estos modelos son los siguientes: Símbol o F H f p z zw r w W A U V c T Parámetro Dimensiones Factor de seguridad contra el deslizamiento a lo largo Calculado de la junta de la chapa Altura de la pendiente global o de cada banco 60 m o 20 m respectivamente Ángulo de la cara del talud, medido desde la horizontal Ángulo de la superficie de falla, medido desde la horizontal Profundidad de la grieta de tensión Calculado (m) Profundidad del agua en la grieta de tensión o en la Variable (m) superficie de la falla Aceleración horizontal del terremoto 0,08 g (proporción de g) Peso unitario de la roca 0,027 MN/m3 Peso unitario del agua 0,01 MN/m3 Peso de la cuña de roca apoyada en la superficie de Calculado (MN) falla Área de la base de la cuña Calculado (m2 ) Fuerza de elevación debida a la presión del agua en la Calculado (MN) superficie de la falla Fuerza horizontal debida al agua en la grieta de Calculado (MN) tensión Fuerza de cohesión a lo largo de la superficie de Variable (MN/m2 ) deslizamiento Ángulo de fricción de la superficie de deslizamiento Variable (grados) Fuerza aplicada por el sistema de anclaje (si está Especificado (MN) presente) Inclinación del ancla, en el sentido contrario al de las Especificado (grados) agujas del reloj Hay que tener en cuenta que se trata de un análisis bidimensional y que estas dimensiones se refieren a un corte de 1 metro de espesor a través del talud. También es importante reconocer que este análisis sólo considera el equilibrio de fuerzas y supone que todas las fuerzas pasan por el centroide de la cuña. En otras palabras, el equilibrio de momentos no se tiene en cuenta en este análisis. Aunque se trata de una simplificación de la situación real representada en las figuras 7.6 y 7.7, los errores introducidos no se consideran significativos, dada la incertidumbre de los demás datos de entrada utilizados en estos análisis. En la figura 7.7, la profundidad z de la grieta de tensión se calcula mediante la ecuación 7.6. Esta ecuación se obtiene minimizando la ecuación 7.5 con respecto a la profundidad de la grieta de tensión z (Hoek y Bray 1974). Esta minimización se realiza para un talud seco y la precisión de la ecuación 7.6 disminuye a medida que aumenta la profundidad del agua en la grieta de tensión. Sin embargo, para los fines de este análisis, la estimación dada por la ecuación 7,6 se considera aceptable. 7.4 Estimación de la resistencia al corte Uno de los pasos más críticos en cualquier análisis de equilibrio límite es la determinación o la estimación de los parámetros de resistencia al corte (c y ) para la Capítulo 7: Un problema de estabilidad de taludes en Hong Kong superficie a lo largo de la cual se prevé que tendrá lugar el deslizamiento. En el caso de este talud de la carretera de Sau Mau Ping, no se disponía de información sobre la resistencia al cizallamiento en el momento de los estudios iniciales, por lo que hubo que hacer estimaciones a partir de información publicada para rocas similares. Hoek y Bray (1974) publicaron un diagrama, reproducido en la Figura 7.8, de las resistencias cohesivas y los ángulos de fricción para rocas y suelos, basado en los resultados de 98 Estimación de la resistencia al cizallamiento 99 análisis posterior de las fallas de los taludes. En este gráfico se ha superpuesto una zona elíptica que abarca el rango estimado de resistencia al cizallamiento para las juntas de láminas en granito no meteorizado. Al elegir este rango se ha considerado que el ángulo de fricción probablemente oscila entre para superficies planas muy lisas y para superficies rugosas o parcialmente cementadas. La resistencia cohesiva c es más difícil de estimar y se ha elegido el rango de 0,05 a 0,2 MPa se eligió sobre la base de los resultados de los análisis retrospectivos de los fallos de los taludes, representados en la figura 7.8. 0.5 Resistenci a residual de las superficie s deslizante s recubierta s con materiales de alto contenido en minerales arcillosos Material alterado con partículas redondea das débilment e cementad as y con un contenido apreciable de minerales arcillosos Macizos rocosos o Suelo vertederos inalterado que y masas contienen rocosas partículas articulada s con un y bloques angulares contenido mineral duros y limpios de arcilla relativame entrelazad os nte bajo 0.4 Co he 0.3 sió nc M 0.2 Pa Rango estimado de resistencia al cizallamiento para juntas de láminas en granito no envejecido Macizos de roca dura no alterados y sin patrones estructurales importantes que se inclinan hacia la pendiente Macizos de roca dura no alterados y sin estructuras de paso que seacinizcolin a la M s arn ochoascois ilnaadletera rados con algunas estructuras que se inclinan hacia la ladera Macizos de roca blanda o roca dura articulada alterada por voladura o R exocceasboladnedcaam rgeateorizada o discontinuidades en la roca dura 0.1 Arcilla Suelo 0510152025303540455A 0 rena 0.0 Ángulo de fricción - grados Figura 7.8: Relación entre los ángulos de fricción y las resistencias cohesivas movilizadas en el momento del fallo de los taludes en diversos materiales. Los puntos graficados se obtuvieron a partir de información publicada del análisis retrospectivo de fallas de taludes. (Según Hoek y Bray 1974). Algunos lectores pueden sorprenderse de que se haya asumido una resistencia a la cohesión para las superficies de las juntas que, obviamente, no tienen resistencia a la tracción o "pegajosidad" como se encontraría en un suelo arcilloso. De hecho, esta supuesta resistencia a la cohesión se define por la intercepción, en el eje de resistencia al corte, de una tangente a una envolvente curvilínea de Mohr. Esta curvatura es el resultado del entrelazamiento de las asperezas en las superficies coincidentes de las juntas y el aumento de la resistencia al cizallamiento dado por este entrelazamiento juega un papel crucial en la 100 Capítulo 7: Un problema de estabilidad de taludes en Hong Kong estabilidad de taludes como el que se considera en este capítulo. En el capítulo 4 se analiza a fondo la resistencia al corte de las discontinuidades en los macizos rocosos. 7.5 Estimación de la aceleración del terremoto Hong Kong no se considera una región altamente sísmica, pero los terremotos relativamente pequeños no son desconocidos en la región. Por consiguiente, se consideró que había que tener en cuenta la posible influencia de las cargas sísmicas en la estabilidad del talud de Sau Mau Ping. El método tradicional para incorporar la aceleración inducida por los terremotos o las grandes explosiones en los análisis de estabilidad de los taludes consiste en añadir una fuerza exterior W a las fuerzas que actúan sobre el talud (véanse las figuras 7.6 y 7.7), donde es la aceleración como proporción de g, la aceleración debida a la gravedad. Se sabe que esta forma "pseudoestática" de análisis es muy conservadora pero, en el caso del talud de Sau Mau Ping, este conservadurismo no se consideró fuera de lugar. En conversaciones con ingenieros y geólogos locales, la opinión consensuada fue que la aceleración horizontal que podría inducir un terremoto de 10 años de período de retorno en la región sería de aproximadamente 0,08 g. Este valor se utilizó en todos los análisis de sensibilidad que se comentan en las siguientes secciones. 7.6 Análisis de la resistencia al cizallamiento movilizado Un método para evaluar la estabilidad de los taludes es calcular la resistencia al corte que se movilizaría en el momento de la falla y comparar esta resistencia con la resistencia al corte que está disponible a lo largo de la superficie de falla. En el caso del talud de Sau Mau Ping, esto se hizo sustituyendo F = 1 en las ecuaciones 7.1 y 7.5 y resolviendo la resistencia cohesiva c y el ángulo de fricción. Los resultados de este análisis se representan en la figura 7.9. El rango estimado de la resistencia al corte disponible (de la Figura 7.8) también se muestra en este gráfico. La figura 7.9 muestra que sólo dos de los casos analizados dan lugar a condiciones en las que la resistencia al corte movilizada en el momento del fallo entra dentro del rango estimado de resistencia al corte disponible. Estos dos casos se denominan 2 y 4 y corresponden a taludes totalmente saturados, con y sin grietas de tensión. 7.7 Decisión sobre la estabilidad a corto plazo del talud de Sau Mau Ping A partir de los resultados del estudio de sensibilidad descrito anteriormente, se llegó a la conclusión de que la inestabilidad de este talud en particular podría producirse si el talud estuviera totalmente saturado y se sometiera a una carga sísmica. Los tifones se producen varias veces al año en Hong Kong y la intensidad de las precipitaciones durante estos eventos es ciertamente suficiente para saturar los taludes. Como ya se ha dicho, en la región se producen pequeños terremotos, pero no son muy frecuentes. Por consiguiente, se consideró que la posibilidad de saturación y de carga sísmica simultáneas era pequeña y se concluyó que no existía una amenaza grave a corto plazo de inestabilidad del talud de Sau Mau Ping. Decisión sobre la estabilidad a corto plazo del talud de Sau Mau Ping 101 0.25 0.20 Rango estimado de resistencia al cizallamiento para juntas de láminas en granito no envejecido La leyenda: 1. Pendiente global con grieta de tensión seca (zw =0) C oh es ió n cM Pa 2. Pendiente global con grieta 4 0.15 3. 2 4. 1 0.10 3 5. 0.05 6. 5 6 8 7 7. 8. de tensión llena de agua (zw = z) Pendiente global sin grieta de tensión, seca (Hw = 0) Pendiente global sin grieta de tensión, saturada (Hw = H) Banco simple con grieta de tensión seca (zw = 0) Banco simple con grieta de tensión llena de agua (zw = z) Banco simple sin grieta de tensión, seco (Hw = 0) Banco único sin grieta de tensión, saturado (Hw = H) 0.00 05101520253035404550 Ángulo de fricción - grados Figura 7.9: Comparación de la resistencia al cizallamiento movilizada por la rotura en diversas condiciones con la resistencia al cizallamiento estimada disponible en las juntas de láminas en granito no meteorizado. En las conversaciones con las autoridades viales de Hong Kong, se tomaron las siguientes decisiones: 1. No se procederá a la evacuación de los residentes de los dos bloques de apartamentos, situados frente a la ladera en cuestión. 2. Se perforarían agujeros horizontales de drenaje en la cara del talud para penetrar en la superficie de fallo potencial en un intento de reducir las presiones de levantamiento en el talud. 3. Se instalarían piezómetros en agujeros perforados en la parte superior del talud. Estos piezómetros se medirían periódicamente durante los periodos de lluvias importantes y la carretera se cerraría al tráfico si el nivel de agua subiera hasta los niveles que decidieran los ingenieros responsables del proyecto. 4. Se llevará a cabo una investigación sobre las medidas correctoras más eficaces para estabilizar el talud a largo plazo. La figura 7.10 muestra la perforación de los agujeros horizontales de drenaje en la cara del talud y la figura 7.11 muestra la perforación de los agujeros verticales en los que se instalaron los piezómetros. Estos piezómetros fueron supervisados durante los años siguientes, mientras se realizaban los preparativos para la estabilización final del talud, y la carretera se cerró al tráfico en dos ocasiones cuando se consideró que los niveles de agua eran peligrosamente altos. 102 Capítulo 7: Un problema de estabilidad de taludes en Hong Kong Figura 7.10: Perforación de agujeros de drenaje horizontales en la cara de uno de los bancos del talud de Sau Mau Ping. Figura 7.11: Perforación de agujeros verticales de diamante en el talud de Sau Mau Ping. Estos agujeros se utilizaron con fines de investigación geotécnica y también para la instalación de piezómetros en la masa rocosa. 7.8 Evaluación de las medidas correctoras a largo plazo Aunque se consideró que la amenaza de inestabilidad a corto plazo era pequeña, la estabilidad a largo plazo del talud se consideró inaceptable y se llevó a cabo un estudio para evaluar varias opciones de estabilización del talud. Se acordó que era necesario un factor de seguridad de 1,5 para cumplir los requisitos a largo plazo. Se consideraron las siguientes alternativas: 1. Reducir la altura de la pendiente. 2. Reducir el ángulo de la cara del talud. 3. Drenaje del talud. 4. Refuerzo del talud. Para esta evaluación se utilizaron los modelos de equilibrio límite definidos en las figuras 7.6 y 7.7, y los resultados se representan en la figura 7.12. Evaluación de las medidas correctoras a largo plazo 103 En el cálculo de los factores de seguridad mostrados en esta figura, la resistencia al corte se mantuvo constante y se definió por c = 0,10 MPa y = 35. Asimismo, se utilizó una aceleración del terremoto de = 0,08 g para todos los análisis. El porcentaje de cambio se refiere a las relaciones entre la altura del talud, el ángulo del talud y la profundidad del agua con respecto a las dimensiones originales definidas en la figura 7.5. 2.5 La leyenda: 3 7 2.0 8 1 2 Fa 1.5 ct or de se gu 1.0 rid ad 6 5 Se requiere un factor de seguridad de 1,5 para la estabilidad a largo plazo del talud 0.5 4 0.0 0102030405060708090100 Variación porcentual 1. Reducción de la altura del talud H para el talud con grieta de tensión 2. Reducción de la altura del talud H para un talud sin grieta de tensión 3. Reducción del ángulo de la cara del talud f para talud con grieta de tensión 4. Reducción del ángulo de la cara del talud f para pendiente sin grieta de tensión 5. Drenaje de talud con grieta de tensión 6. Drenaje de la pendiente sin grieta de tensión 7. Refuerzo de talud con grieta de tensión 8. Refuerzo del talud con Figura 7.12: Evaluación de las opciones de reparación para aumentar la estabilidad del talud En el caso de las opciones de refuerzo, el porcentaje de cambio se refiere a la relación entre la fuerza de anclaje T y el peso de las cuñas (24,8 MN para el talud con la grieta de tensión y 28,6 MN para el talud sin grieta de tensión). La inclinación del ancla se mantuvo constante en = = 35. Esta inclinación de anclaje da la carga mínima de anclaje para un talud seco y se puede determinar minimizando las ecuaciones 7.1 o 7.5 con respecto a . Las curvas presentadas en la figura 7.12 muestran claramente que algunas medidas correctoras son mucho más eficaces que otras y merece la pena examinar cada una de las opciones por separado. Las curvas 1 (talud con grieta de tensión) y 2 (talud sin grieta de tensión) muestran que la reducción de la altura del talud no es una solución eficaz al problema. Para alcanzar el factor de seguridad requerido de 1,5, habría que reducir la altura del talud en un 50%. Si se adoptara esta solución, sería más práctico excavar todo el talud, ya que la mayor parte del volumen de la roca a excavar está contenida en la mitad superior del talud. La curva 3 (talud con grieta de tensión) muestra que la reducción del ángulo del talud es una medida correctora muy eficaz. Se alcanza el factor de seguridad requerido de 1,5 104 Capítulo 7: Un problema de estabilidad de taludes en Hong Kong para una reducción de menos del 25% del ángulo del talud. En otras palabras, una reducción del ángulo total de la cara del talud de a 37, lograría el resultado deseado. Esta conclusión es generalmente cierta y la reducción del ángulo de la cara de un talud suele ser una medida correctiva eficaz. En el caso de los taludes en construcción, la utilización de un talud más plano es siempre una de las principales opciones para lograr una mayor estabilidad. La curva 4 (pendiente sin grieta de tensión) es una anomalía y demuestra que los cálculos a veces no tienen sentido. La reducción del factor de seguridad que muestra esta curva es el resultado de la reducción del peso del bloque deslizante a medida que se reduce el ángulo de la cara. Dado que la presión del agua sobre la superficie de deslizamiento se mantiene constante, la tensión efectiva que actúa sobre la superficie de deslizamiento disminuye y, por tanto, el componente de fricción de las fuerzas de resistencia disminuye. Cuando queda un trozo de roca muy fino, la presión del agua lo hace flotar fuera de la pendiente. El problema de este análisis radica en la suposición de que el bloque es completamente impermeable y que el agua permanece atrapada bajo la superficie de fallo. En realidad, el bloque se rompería mucho antes de flotar y, por tanto, la presión del agua que actúa sobre el plano de falla se disiparía. Las curvas 5 y 6 muestran que el drenaje no es una opción muy eficaz para ninguno de los modelos de talud considerados. En ninguno de los dos casos se alcanza un factor de seguridad de 1,5. Esto es algo sorprendente, ya que el drenaje suele ser una de las medidas correctoras más eficaces y económicas. Las razones del escaso rendimiento del drenaje en este caso se deben a la combinación de la geometría del talud y la resistencia al corte de la superficie de fallo. Las curvas 7 y 8 muestran que, para los dos modelos de talud considerados, el refuerzo del talud mediante bulones o cables puede ser una medida correctora eficaz. La fuerza de anclaje necesaria para un factor de seguridad de 1,5 sería de unas 100 toneladas por metro de longitud de talud para el talud sin grieta de tensión. 7.9 Decisión final sobre las obras de reparación a largo plazo Las dos opciones más atractivas para las obras de reparación a largo plazo de este talud son el refuerzo mediante cables o pernos o la reducción del ángulo de la cara del talud. La primera opción se rechazó finalmente por su elevado coste y por la incertidumbre sobre la resistencia a la corrosión a largo plazo del refuerzo que podría colocarse en el talud. Es posible que esta última preocupación no esté justificada, pero, teniendo en cuenta la pésima calidad de algunas construcciones en Hong Kong en el momento de realizar este estudio, se decidió que no merecía la pena correr el riesgo. La opción elegida finalmente fue la de reducir el ángulo del talud a , excavando todo el bloque que descansaba sobre la superficie de falla y eliminando así el problema por completo. Dado que en Hong Kong siempre se necesitan áridos de buena calidad, se decidió trabajar este talud como una cantera. Se tardó varios años en organizar esta actividad y, durante este tiempo, se controlaron los niveles de agua en el talud mediante piezómetros. Aunque la carretera se cerró dos veces durante este periodo, no se produjeron problemas importantes y el talud se excavó finalmente hasta el plano de falla. 8 Factor de seguridad y probabilidad de fallo 8.1 Introducción ¿Cómo se evalúa la aceptabilidad de un diseño de ingeniería? Confiar únicamente en el juicio puede llevar a uno de los dos extremos ilustrados en la figura 8.1. El primer caso es inaceptable desde el punto de vista económico, mientras que el ejemplo ilustrado en el dibujo inferior viola todas las normas de seguridad habituales. Figura 8.1: Alternativas de desprendimiento de rocas que implican un juicio individual. (Dibujos basados en una viñeta de un folleto sobre desprendimientos de rocas publicado por el Departamento de Minas de Australia Occidental). Capítulo 8: Factor de seguridad y probabilidad de fallo 106 8.2 Estudios de sensibilidad El enfoque clásico utilizado en el diseño de las estructuras de ingeniería consiste en considerar la relación entre la capacidad C (resistencia o fuerza de sustentación) del elemento y la demanda D (tensión o fuerza perturbadora). El factor de seguridad de la estructura se define como F = C/D y se supone que el fallo se produce cuando F es inferior a 1. En lugar de basar una decisión de diseño de ingeniería en un único factor de seguridad calculado, un enfoque que se utiliza con frecuencia para dar una evaluación más racional de los riesgos asociados a un diseño particular es llevar a cabo un estudio de sensibilidad. Esto implica una serie de cálculos en los que cada parámetro significativo se varía sistemáticamente en su rango máximo creíble para determinar su influencia en el factor de seguridad. Este enfoque se utilizó en el análisis de la ladera de Sau Mau Ping en Hong Kong, que se comentó en el capítulo anterior. Fue un medio útil para explorar un abanico de posibilidades y tomar decisiones prácticas sobre algunos problemas difíciles. En las páginas siguientes se ampliará esta idea de los estudios de sensibilidad al uso de la teoría de la probabilidad y se demostrará que, incluso con datos de campo muy limitados, se puede obtener información práctica y útil de un análisis de la probabilidad de fallo. 8.3 Introducción a la teoría de la probabilidad Una discusión completa sobre la teoría de la probabilidad excede el alcance de estas notas y las técnicas que se discuten en las siguientes páginas pretenden introducir al lector en el tema y dar una indicación del poder de estas técnicas en la toma de decisiones en ingeniería. Se puede encontrar un tratamiento más detallado de este tema en el libro de Harr (1987) titulado Reliability-based design in civil engineering. Whitman (1984) publicó un documento sobre las aplicaciones geotécnicas de la teoría de la probabilidad, titulado "Evaluating calculated risk in geotechnical engineering", cuya lectura se recomienda a todo aquel que tenga un interés serio en este tema. Pine (1992), Tyler et al (1991), Hatzor y Goodman (1993) y Carter (1992) han publicado trabajos sobre la aplicación de la teoría de la probabilidad al análisis de los problemas que se plantean en la minería subterránea y la ingeniería civil. La mayoría de los ingenieros geotécnicos consideran el tema de la teoría de la probabilidad con dudas y recelos. Al menos una parte de la razón de esta desconfianza está relacionada con el lenguaje que han adoptado los especialistas en el campo de la teoría de la probabilidad y la evaluación de riesgos. Las siguientes definiciones pretenden disipar parte del misterio que tiende a rodear este tema. Variables aleatorias: Parámetros como el ángulo de fricción de las juntas de la roca, la resistencia a la compresión uniaxial de las muestras de roca, la inclinación y orientación de las discontinuidades en un macizo rocoso y las tensiones medidas in situ en la roca que rodea una abertura no tienen un único valor fijo, sino que pueden asumir cualquier número de valores. No hay forma de predecir exactamente cuál será el valor de uno de estos parámetros en un lugar determinado. De ahí que estos parámetros se describan como variables aleatorias. Introducción a la teoría de la probabilidad 107 Distribución de la probabilidad: Una función de densidad de probabilidad (FDP) describe la probabilidad relativa de que una variable aleatoria asuma un valor determinado. Una función de densidad de probabilidad típica se ilustra al lado. En este caso, la variable aleatoria se distribuye de forma continua (es decir, puede adoptar todos los valores posibles). El área bajo la FDP es siempre la unidad. Una forma alternativa de presentar la mismainformación es en forma de función de distribución acumulativa (FDC), que da la probabilidad de que la variable tenga un valor menor o igual al valor seleccionado.LaFCD es la integral de la función de densidad de probabilidad correspondiente, es decir, la ordenada en x1 en la distribución acumulativa es el área bajo la función de densidad de probabilidad a la izquierda de x1. Obsérvese que fx(x) se utiliza para la ordenada de una PDF mientras que Fx(x) se utiliza para una CDF. Una de las representaciones gráficas más comunes de una distribución de probabilidad es un histograma en el que la fracción de todas las observaciones que caen dentro de un intervalo específico se traza como una barra sobre ese intervalo. Función de distribución acumulativa (FDC) Análisis de datos: Para muchas aplicaciones no es necesario utilizar toda la información contenida en una función de distribución y pueden ser adecuadas las cantidades resumidas sólo por las características dominantes de la distribución. La media muestral o valor esperado o primer momento indica el centro de gravedad de una distribución de probabilidad. Una aplicación típica sería el análisis de un conjunto de de los ensayos de resistencia uniaxial realizados en el resultados x1, x2 ,... , laboratorio. xn Suponiendo que hay n valores de prueba individuales xi, la media x viene dada por: n 1 xi (8.1) n La varianza muestral s2 o el segundo momento en torno a la media de una distribución se define como la media del cuadrado de la diferencia entre el valor de xi y el valor medio x . Por tanto: 2n12 n1 ( xi x ) 8.2) Obsérvese que, teóricamente, el denominador para el cálculo de la varianza de las muestras debería ser n, no (n - 1). Sin embargo, para un número finito de muestras, puede demostrarse que el factor de corrección n/(n-1), conocido como corrección de Bessel, ofrece una mejor estimación. A efectos prácticos, la corrección sólo es necesaria cuando el tamaño de la muestra es inferior a 30. Capítulo 8: Factor de seguridad y probabilidad de fallo 108 La desviación estándar s viene dada por la raíz cuadrada positiva de la varianza s2 . En el caso de la distribución normal comúnmente utilizada, aproximadamente el 68% de los valores de la prueba caerán dentro de un intervalo definido por la media ± una desviación estándar, mientras que aproximadamente el 95% de todos los resultados de la prueba caerán dentro del intervalo definido por la media ± dos desviaciones estándar. Una desviación estándar pequeña indicará un conjunto de datos muy agrupados, mientras que una desviación estándar grande corresponderá a un conjunto de datos en el que haya una gran dispersión en torno a la media. El coeficiente de variación (COV) es la relación entre la desviación estándar y la media, es decir, COV = s/ x . El COV es adimensional y es una medida de incertidumbre especialmente útil. Una incertidumbre pequeña se representaría normalmente con un COV = 0,05, mientras que una incertidumbre considerable se indicaría con un COV = 0,25. Distribución normal: La distribución normal o gaussiana es el tipo más común de función de distribución de probabilidad y las distribuciones de muchas variables aleatorias se ajustan a esta distribución. Generalmente se utiliza para los estudios probabilísticos en ingeniería geotécnica, a menos que haya buenas razones para seleccionar una distribución diferente. Normalmente, las variables que surgen como una suma de varios efectos aleatorios, ninguno de los cuales domina el total, se distribuyen normalmente. El problema de definir una distribución normal es estimar los valores de los parámetros gobernantes que son la media verdadera ( ) y la desviación estándar verdadera ( ). Generalmente, las mejores estimaciones de estos valores vienen dadas por la media muestral y desviación estándar, determinada a partir de un número de pruebas u observaciones. Por lo tanto, a partir de las ecuaciones 8.1 y 8.2 (8.3) (8.4) Es importante reconocer que las ecuaciones 8.3 y 8.4 dan los valores más probables de y no necesariamente los valores reales. Evidentemente, es deseable incluir el mayor número posible de muestras en cualquier conjunto de observaciones, pero, en ingeniería geotécnica, existen serias limitaciones prácticas y financieras en cuanto a la cantidad de datos que pueden recogerse. En consecuencia, a menudo es necesario hacer estimaciones basadas en el juicio, la experiencia o las comparaciones con resultados publicados por otros. Estas dificultades se utilizan a menudo como excusa para no utilizar las herramientas probabilísticas en ingeniería geotécnica, pero, como se mostrará más adelante en este capítulo, se pueden obtener resultados útiles a partir de datos muy limitados. Una vez estimada la media y la desviación estándar, la densidad de probabilidad para una distribución normal se define por: 1x2 ex f (x x para x . 2 (8.5) Introducción a la teoría de la probabilidad 109 Como se verá más adelante, este rango de x puede causar problemas cuando un se utiliza como base para un análisis de Montecarlo en el que se muestrea aleatoriamente toda la gama de valores. Esto puede dar lugar a unos pocos números muy pequeños (a veces negativos) y a números muy grandes que, en determinados análisis, pueden causar inestabilidad numérica. Para superar este problema, a veces se trunca la distribución normal para que sólo se consideren válidos los valores que caen dentro de un rango determinado. No existe una solución de forma cerrada para la función de distribución acumulativa (FDC), que debe hallarse mediante integración numérica. Otras distribuciones: Además de la distribución normal comúnmente utilizada, hay una serie de distribuciones alternativas que se utilizan en los análisis de probabilidad. Algunas de las más útiles son: Las distribuciones Beta (Harr, 1987) son distribuciones muy versátiles que pueden utilizarse para sustituir a casi todas las distribuciones comunes y que no sufren los problemas de valores extremos comentados anteriormente porque el dominio (rango) está limitado por valores específicos. Las distribuciones exponenciales se utilizan a veces para definir sucesos como la ocurrencia de terremotos o estallidos de rocas o cantidades como la longitud de las juntas de un macizo rocoso. Las distribuciones lognormales son útiles cuando se consideran procesos como la trituración de agregados en los que el tamaño final de las partículas resulta de una serie de colisiones de partículas de muchos tamaños que se mueven en diferentes direcciones con diferentes velocidades. Estos mecanismos multiplicativos tienden a dar lugar a variables que se distribuyen de forma lognormal, a diferencia de las variables que se distribuyen de forma normal como resultado de los mecanismos aditivos. Las distribuciones de Weibul se utilizan para representar la vida útil de los dispositivos en los estudios de fiabilidad o el resultado de pruebas como los ensayos de carga puntual en núcleos de roca en los que pueden darse unos pocos valores muy elevados. Ya no es necesario que la persona que se inicie en el campo de la teoría de la probabilidad conozca y comprenda las matemáticas implicadas en todas estas distribuciones de probabilidad, ya que se pueden utilizar programas informáticos disponibles en el mercado para realizar muchos de los cálculos de forma automática. Hay que tener en cuenta que el autor no aboga por el uso ciego de software de "caja negra" y el lector debe tener mucha precaución si utiliza este tipo de software sin intentar entender exactamente lo que hace. Sin embargo, no tiene sentido escribir informes a mano si uno está dispuesto a dedicar tiempo a aprender a utilizar correctamente un buen procesador de textos, y lo mismo se aplica al software matemático. Uno de los paquetes de software más útiles para el análisis de probabilidades es un programa llamado BestFit1 que tiene una biblioteca incorporada de 18 distribuciones de probabilidad y que 1 BestFit para Windows y su programa complementario @RISK para Microsoft Excel o Lotus 1-2-3 (para Windows o Macintosh) se pueden adquirir en Palisade Corporation, 31 Decker Road, Newfield, Nueva York 14867, EE.UU. Número de fax: 1 607 277 8001. 110 Capítulo 8: Factor de seguridad y probabilidad de fallo puede utilizarse para ajustar cualquiera de estas distribuciones a un conjunto de datos dado o se puede permitir que determine automáticamente la clasificación del ajuste de las 18 distribuciones al conjunto de datos. Los resultados de este análisis pueden introducirse directamente en un programa complementario llamado @RISK que puede utilizarse para las evaluaciones de riesgo mediante las técnicas descritas a continuación. Técnicas de muestreo: Consideremos un problema en el que el factor de seguridad depende de una serie de variables aleatorias como la fuerza de cohesión c, el ángulo de fricción y la aceleración debida a los terremotos o a las grandes explosiones. Suponiendo que los valores de estas variables se distribuyen en torno a sus medias de una manera que puede ser descrita por una de las funciones de distribución continua, como la distribución normal descrita anteriormente, el problema es cómo utilizar esta información para determinar la distribución de los valores del factor de seguridad y la probabilidad de fallo. El método de Montecarlo utiliza números aleatorios o pseudoaleatorios para tomar muestras de distribuciones de probabilidad y, si se genera un número suficientemente grande de muestras y se utiliza en un cálculo como el de un factor de seguridad, se generará una distribución de valores para el producto final. Se cree que el término "Montecarlo" se introdujo como palabra clave para describir esta técnica de acierto y error utilizada durante el trabajo secreto de desarrollo de la bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial (Harr 1987). Hoy en día, las técnicas de Montecarlo pueden aplicarse a una gran variedad de problemas que implican un comportamiento aleatorio y existen varios algoritmos para generar muestras aleatorias de Montecarlo a partir de diferentes tipos de distribuciones de probabilidad de entrada. Con programas de software altamente optimizados, como @RISK, los problemas que implican muestras relativamente grandes pueden ejecutarse eficazmente en la mayoría de los ordenadores de sobremesa o portátiles. La técnica de muestreo del hipercubo latino (Imam et al (1980), Startzman y Watterbarger (1985)) es un desarrollo relativamente reciente que ofrece resultados comparables a la técnica de Montecarlo pero con menos muestras. El método se basa en un muestreo estratificado con una selección aleatoria dentro de cada estrato. Por lo general, un análisis con 1.000 muestras obtenidas mediante la técnica del hipercubo latino producirá resultados comparables a un análisis con 5.000 muestras obtenidas mediante la técnica de Montecarlo método. Ambas técnicas están incorporadas en el programa @RISK. Obsérvese que tanto la técnica de Montecarlo como la de los hipercubos latinos requieren que se conozca la distribución de todas las variables de entrada o que se asuma. Cuando no se dispone de información sobre la distribución, es habitual suponer una distribución normal o normal truncada. El método de estimación puntual generalizada, desarrollado por Rosenbleuth (1981) y discutido en detalle por Harr (1987), puede utilizarse para el cálculo rápido de la media y la desviación estándar de una cantidad como e l factor de seguridad que depende del comportamiento aleatorio de las variables de entrada. Hoek (1989) discutió la aplicación de esta técnica al análisis de la estabilidad de los pilares de la corona de la superficie, mientras que Pine (1992) ha aplicado esta técnica al análisis de la estabilidad de los taludes y otros problemas mineros. Para calcular una cantidad como el factor de seguridad, se realizan dos estimaciones puntuales a una desviación estándar a cada lado de la media ( ) de cada distribución que representa una variable aleatoria. El factor de seguridad se calcula para cada combinación posible de estimaciones puntuales, produciendo 2n soluciones donde n es el número de Probabilidad de fracaso 111 variables aleatorias implicadas. La media y la desviación estándar del factor de seguridad se calculan entonces a partir de estas 2 soluciones .n Aunque esta técnica no proporciona una distribución completa de la variable de salida, como hacen los métodos de Montecarlo y del hipercubo latino, es muy sencilla de utilizar para problemas con relativamente pocas variables aleatorias y es útil cuando se investigan tendencias generales. Cuando se conoce la función de distribución de la probabilidad de la variable de salida, por ejemplo, a partir de análisis previos de Monte Carlo, los valores de la media y la desviación estándar pueden utilizarse para calcular la distribución completa de la salida . 8.4 Probabilidad de fracaso En el caso del problema del talud Sau Mau Ping, el factor de seguridad del talud global con una grieta de tensión se define por: 1. Dimensiones fijas: Altura total del taludH= 60 m inclinación global f = del plano de falla p = Peso unitario de la r = 2,6 toneladas/m3 Peso unitario del w = 1,0 toneladas/m3 2. Variables aleatoriasValores medios Ángulo de fricción en la junta = Resistencia a la cohesión de la superficie de la juntac = 10 toneladas/m2 Profundidad de la grieta de tensiónz = 14 m Profundidad del agua en la grieta de tensiónz w = z/2 Relación de sismo horizontal a la aceleración gravitacional = 0,08 La figura 8.2 ilustra el diseño de una hoja de cálculo de Microsoft Excel con gráficos de las funciones de distribución de probabilidad de las variables de entrada aleatorias y del factor de seguridad calculado. Merece la pena analizar en detalle cada uno de los gráficos para demostrar el razonamiento que subyace a la elección de las funciones de distribución de la probabilidad. 1. Ángulo de fricción - Se ha supuesto una distribución normal truncada para esta variable. Se supone que la media es de , que es el centro aproximado del rango de resistencia al cizallamiento supuesto que se ilustra en la figura 7.8. La desviación estándar de implica que aproximadamente el 68% de los valores del ángulo de fricción definidos por la distribución estará entre y 40. La distribución normal está truncada por un mínimo valor de y un valor máximo de que han sido elegidos arbitrariamente como los valores extremos representados por una superficie lisa y deslizante y una fractura de tensión fresca y rugosa. Capítulo 8: Factor de seguridad y probabilidad de fallo 112 Análisis de la pendiente general de Sau Mau Ping con una grieta de tensión llena de agua Cantidades fijas Cantidades calculadas Altura total del talud H= 60 metros zcalc = 14.01 Ángulo de inclinación psif = 50 grados A = 80.19 global Ángulo del plano de psip = 35 grados W = 2392.46 falla Peso unitario de la gamma = 2.6 t/cu.m U = 360.19 roca Peso unitario del agua gammaw= 1 t/cu.m V = 40.36 Fuerza de refuerzo T= 0 toneladas Capacidad 1852.91 = Ángulo de refuerzo theta = 0 Desgloses Demanda 1513.02 = Factor de seguridad = Variables de Randon Cantidad Ángulo de fricción Fuerza de cohesión Profundidad de la grieta de tensión Profundidad del agua Terremoto acc. Media phi coh z 35.00 10.00 14.01 zw alfa 14.01 0.08 Desviació n estándar 5.00 2.00 3.00 metros metros cuadrados toneladas toneladas toneladas toneladas toneladas 1.22 Min. Max. Distr. 15.00 0.00 0.10 60.00 25.00 24.75 35.00 10.00 14.01 0.10 0.00 24.75 0.16 8.98 0.05 100.25 0. 0.080.20 Pr 0.060 ob ab 0.040 ilid ad 0. Pr .15 ob ab ilid .10 ad 020.05 0.00 0.00 20304050 05101520 Ángulo de fricción - grados Cohesión c - MPa 0.09 0.14 0.08 0.12 0.07 0.10 Pr ob 0.08 ab 0.06 ilid ad 0.04 Pr 0.06 ob ab 0.05 ilid 0.04 ad 0.02 0.02 0.00 0.01 0.03 0510152025 0510152025 Profundidad del agua en la grieta de tensión zw - m Profundidad de la grieta de tensión z - m 16 2.0 14 12 1.5 Pr 10 ob 8 ab ilid 6 ad Pr ob 1.0 ab ilid ad 4 0.5 2 0 0.00 0 .02 0 .04 0 .06 0 .08 0 .10 0 .12 0 .14 0 .16 aceleración del terremoto 0.0 0.51.01.52. 02.5 Factor de seguridad Figura 8.2: Hoja de cálculo para el análisis de hipercubos latinos de @RISK de la pendiente de Sau Mau Ping con las distribuciones de las variables de entrada aleatorias y la función de Capítulo 8: Factor de seguridad y probabilidad de fallo densidad de probabilidad para el factor de seguridad calculado. La probabilidad de fallo, mostrada por la región oscura para F<1, es de aproximadamente el 21% para las condiciones asumidas. 112 . Probabilidad de fracaso 113 2. Resistencia cohesiva c - De nuevo, utilizando el rango supuesto de valores de resistencia al corte ilustrado en la Figura 7.8, se ha elegido un valor de 10 toneladas/m2 como resistencia cohesiva media y la desviación estándar se ha fijado en 2 toneladas/m2 sobre la base de este diagrama. Para tener en cuenta la amplia gama de resistencias cohesivas posibles, los valores mínimo y máximo utilizados para truncar la distribución normal son 0 y 25 toneladas/m2 respectivamente. Aquellos con experiencia en la interpretación de los resultados de las pruebas de resistencia al corte en laboratorio pueden argumentar que el ángulo de fricción y la resistencia cohesiva c no son variables independientes como se ha asumido en este análisis. Esto se debe a que la resistencia a la cohesión suele disminuir a medida que aumenta el ángulo de fricción y viceversa. El programa @RISK permite al usuario definir las variables como dependientes pero, en aras de la simplicidad, el fricción y la fuerza de cohesión c se han mantenido independientes para este análisis. 3. Profundidad de la grieta de tensión z - La ecuación 7.6, que define la profundidad de la grieta de tensión, se ha obtenido mediante la minimización de la ecuación 7.5. Para los fines de este análisis se ha supuesto que este valor de z (14 m para las condiciones supuestas) representa la profundidad media de la grieta de tensión. Se supone una distribución normal truncada para definir el rango posible de profundidades de grietas de tensión y la desviación estándar se ha elegido arbitrariamente en 3 m. La profundidad mínima de grietas de tensión es cero, pero un valor de Se ha elegido 0,1 m para evitar posibles problemas numéricos. La profundidad máxima de la grieta de tensión viene dada por z H( p / f ) = 24,75 m que se produce cuando la grieta de tensión vertical se encuentra en la cresta del talud. 4. Profundidad del agua zw en la grieta de tensión - El agua que llenaría la grieta de tensión en este talud provendría de la escorrentía superficial directa durante las lluvias intensas. En Hong Kong, las lluvias más intensas se producen durante los tifones y es probable que la grieta de tensión se llene por completo durante estos eventos. La probabilidad de que se produzcan tifones se ha definido mediante una distribución exponencial truncada en la que se supone que la profundidad media del agua es la mitad de la profundidad de la grieta de tensión. La profundidad máxima del agua no puede superar la profundidad de la grieta de tensión z y, tal como se define en la distribución exponencial, este valor se produciría muy raramente. La profundidad mínima del agua es cero en condiciones de sequedad y se supone que es un hecho frecuente. Nótese que la profundidad del agua zw se define en términos de la profundidad de la grieta de tensión z, que es en sí misma una variable aleatoria. Para calcular zw el programa @RISK primero muestrea la distribución normal truncada que define z y luego combina este valor con la información obtenida del muestreo de la distribución exponencial truncada para calcular zw . 5. Relación entre la aceleración horizontal del terremoto y la aceleración gravitatoria - La frecuencia de los terremotos de diferentes magnitudes puede estimarse mediante una distribución exponencial que sugiere que los grandes terremotos son muy raros, mientras que los pequeños son muy comunes. En el caso de Hong Kong, la sabiduría local sugirió una aceleración horizontal "de diseño" de 0,08g. En otras palabras, este nivel de aceleración podría preverse al menos una vez durante la vida útil de una estructura de ingeniería civil. Una regla Probabilidad de fracaso 113 general sugiere que la aceleración "máxima creíble" es aproximadamente el doble del valor "de diseño". Sobre la base de estas directrices muy básicas, la distribución de los valores utilizados en estos cálculos Capítulo 8: Factor de seguridad y probabilidad de fallo 114 se definió mediante una distribución exponencial truncada con un valor medio de = 0,08, un máximo de 0,16 y un mínimo de 0. Utilizando las distribuciones mostradas en la Figura 8.2, se utilizó el programa @RISK, con muestreo de hipercubos latinos para realizar 1.000 iteraciones sobre el factor de seguridad. La distribución de probabilidad resultante no era una curva suave, lo que indicaba que se había realizado un número insuficiente de iteraciones para esta combinación de variables. Se realizó un segundo análisis utilizando 10.000 iteraciones y la distribución del factor de seguridad resultante se representa en la esquina inferior derecha de la figura 8.2. Obsérvese que esta distribución se parece mucho a una distribución normal. A partir de las tablas estadísticas producidas por el programa @RISK se determinó que la probabilidad de fallo para esta pendiente es de aproximadamente el 21%. Este valor viene dado por la relación del área bajo la curva de distribución para F<1 (mostrada en rojo en la figura 8.2) dividida por el área total bajo la curva de distribución. Esto significa que, para la combinación de la geometría del talud, la resistencia al corte, la presión del agua y los parámetros de aceleración sísmica asumidos, se podría esperar que 21 de cada 100 taludes similares fallaran en algún momento durante la vida del talud. De forma alternativa, se podría esperar que una longitud de 21 m fallara en cada 1000 m de talud. Se trata de un riesgo de rotura razonable y confirma la conclusión anterior, comentada en el capítulo 7, de que este talud no era suficientemente estable para una región densamente poblada como Kowloon. Por cierto, un riesgo de esta magnitud puede ser aceptable en una mina a cielo abierto, con acceso limitado de mineros capacitados, e incluso en una carretera rural. Las decisiones tomadas en el capítulo 7 sobre las medidas de estabilización a largo plazo para este talud se consideran apropiadas y el tipo de análisis descrito aquí podría utilizarse para evaluar la eficacia de estas medidas correctoras. Nota: El autor desea expresar su agradecimiento al Dr. Eugenio Casteli y al Sr. Damiano Giordano por llamarle la atención sobre una serie de errores en el análisis original de Monte Carlo presentado en la figura 8.2. Estos errores se han corregido en esta revisión de las notas. 9 Análisis de los riesgos de caída de rocas 9.1 Introducción Los desprendimientos de rocas son un riesgo importante en los cortes de rocas para carreteras y ferrocarriles en terrenos montañosos. Aunque los desprendimientos de rocas no suponen el mismo nivel de riesgo económico que las fallas a gran escala que pueden cerrar, y de hecho lo hacen, las principales rutas de transporte durante días, el número de personas muertas por desprendimientos de rocas tiende a ser del mismo orden que el de las personas muertas por todas las demás formas de inestabilidad de los taludes rocosos. Badger y Lowell (1983) resumieron la experiencia del Departamento de Carreteras del Estado de Washington. Afirmaron que "en los últimos 30 años se ha producido un número importante de accidentes y casi media docena de víctimas mortales a causa de desprendimientos de rocas ... [y] ... el 45% de todos los problemas de taludes inestables están relacionados con desprendimientos de rocas". Hungr y Evans (1989) señalan que, en Canadá, se han producido 13 muertes por desprendimiento de rocas en los últimos 87 años. Casi todas estas muertes se han producido en las carreteras de montaña de la Columbia Británica. Figura 9.1: Un talud de rocas en una carretera de montaña. Los desprendimientos de rocas son un riesgo importante en este tipo de carreteras. 116 Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas Figura 9.2: La construcción en una carretera activa, a veces necesaria cuando no hay absolutamente ningún acceso alternativo, aumenta el riesgo de caída de rocas muchas veces por encima del de los taludes sin construcción o de las situaciones en las que la carretera puede cerrarse durante la construcción. En algunas circunstancias, cuando no se dispone de un acceso alternativo, se hace necesario llevar a cabo actividades de construcción en los taludes de la carretera manteniendo un flujo de tráfico parcial. Esto aumenta muchas veces el peligro de desprendimiento de rocas y sólo puede considerarse aceptable si la carretera puede cerrarse durante las actividades de construcción más peligrosas. Mecánica de los desprendimientos de rocas 9.2 Mecánica de los desprendimientos de rocas 117 Los desprendimientos de rocas suelen iniciarse por algún acontecimiento climático o biológico que provoca un cambio en las fuerzas que actúan sobre una roca. Estos eventos pueden incluir aumentos de la presión de los poros debido a la infiltración de la lluvia, la erosión del material circundante durante las tormentas de lluvia intensa, los procesos de congelación y descongelación en climas fríos, la degradación química o la meteorización de la roca, el crecimiento de las raíces o el apalancamiento por las raíces que se mueven con vientos fuertes. En un entorno de construcción activo, el potencial de iniciación mecánica de un desprendimiento de rocas será probablemente uno o dos órdenes de magnitud superior a los eventos de iniciación climática y biológica descritos anteriormente. Una vez iniciado el movimiento de una roca encaramada en la cima de un talud, el factor más importante que controla su trayectoria de caída es la geometría del talud. En particular, las superficies de inclinación de la ladera, como las creadas por las juntas de la lámina en los granitos, son importantes porque imparten un componente horizontal a la trayectoria que toma una roca después de que rebote en la ladera o ruede fuera de ella. Las más peligrosas de estas superficies actúan como "saltos de esquí" e imparten una alta velocidad horizontal a la roca que cae, haciendo que rebote a gran distancia de la punta del talud. Las superficies limpias de roca dura y sin meteorizar son las más peligrosas porque no retrasan el movimiento de la roca que cae o rueda en un grado significativo. Por otro lado, las superficies cubiertas de material de talud, pedregal o grava absorben una cantidad considerable de la energía de la roca que cae y, en muchos casos, la detienen por completo. Esta capacidad de retardo del material de la superficie se expresa matemáticamente mediante un término denominado coeficiente de restitución. El valor de este coeficiente depende de la naturaleza de los materiales que forman la superficie de impacto. Las superficies limpias de roca dura tienen altos coeficientes de restitución, mientras que la tierra, la grava y el granito completamente descompuesto tienen bajos coeficientes de restitución. Por eso se colocan capas de grava en los bancos de captación para evitar que sigan rebotando las rocas que caen. Otros factores, como el tamaño y la forma de las rocas, los coeficientes de fricción de las superficies rocosas y el hecho de que la roca se rompa o no en trozos más pequeños al impactar, son de menor importancia que la geometría de la pendiente y los coeficientes de restitución descritos anteriormente. En consecuencia, los modelos de simulación de caída de rocas relativamente rudimentarios, como el programa escrito por Hoek (1986), son capaces de producir predicciones razonablemente precisas de las trayectorias de caída de rocas. Obviamente, modelos más refinados producirán mejores resultados, siempre que se disponga de información de entrada realista. Algunos de los modelos de caída de rocas más recientes son los de Bozzolo et al (1988), Hungr y Evans (1988), Spang y Rautenstrauch (1988) y Azzoni et al (1995). La mayoría de estos modelos de caída de rocas incluyen una técnica de simulación de Montecarlo para variar los parámetros incluidos en el análisis. Esta técnica, que recibe su nombre de los casinos de juego de Montecarlo, es similar al proceso aleatorio de lanzar dados, uno por cada parámetro considerado. En la figura 9.3 se reproduce un análisis típico de desprendimiento de rocas. Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas 118 70 60 Gama de puntos de liberación para el análisis de Monte Carlo Punto de liberación para 50 El ev ac ió n m esta trayectoria 40 30 20 01020304050 Distancia m a) Trayectoria típica de una roca de 1000 kg. 70 60 50 El ev ac ió n m 40 30 20 01020304050 Distancia m b) Trayectorias de 1.000 rocas de entre 200 y 20.000 kg de peso liberadas dentro del rango indicado en a). Figura 9.3: Ejemplo típico de trayectoria de caída de rocas en un talud de granito. Posibles medidas que podrían adoptarse para reducir los riesgos de caída de rocas 119 El análisis ilustrado en la figura 9.3 se ha realizado con el programa desarrollado por Hungr1 . La principal ventaja de este programa es que incluye una función de plasticidad que absorbe la energía de impacto de los cantos rodados, dependiendo de su tamaño. De este modo, se simula el proceso en el que los cantos rodados grandes se dañarán o harán mella en la superficie de impacto, mientras que los cantos rodados pequeños rebotarán en la superficie de impacto con poca pérdida de energía. En el análisis reproducido en la figura 9.3b, se asignó a la superficie de la carretera un coeficiente de restitución cercano a cero, de modo que se suprimió cualquier rebote después del primer impacto. El objetivo de este estudio era determinar la propagación de los primeros impactos para poder diseñar una zanja de recogida y una valla de barrera eficaces. 9.3 Posibles medidas que podrían adoptarse para reducir los riesgos de caída de rocas 9.3.1 Identificación de posibles problemas de desprendimiento de rocas No es posible ni práctico detectar todos los riesgos potenciales de desprendimiento de rocas mediante ninguna de las técnicas que se utilizan actualmente en la ingeniería de rocas. En algunos casos, por ejemplo, cuando se trata de rocas en la parte superior de las laderas, los riesgos de caída de rocas son evidentes. Sin embargo, los tipos más peligrosos de rotura de rocas se producen cuando un bloque se desprende repentinamente de un frente aparentemente sólido debido a deformaciones relativamente pequeñas en la masa rocosa circundante. Esto puede ocurrir cuando las fuerzas que actúan a través de los planos de discontinuidad, que aíslan un bloque de sus vecinos, cambian como resultado de las presiones de agua en las discontinuidades o de una reducción de la resistencia al corte de estos planos debido al deterioro a largo plazo por la intemperie. Este desprendimiento de "bloques clave" puede a veces precipitar desprendimientos de rocas de tamaño considerable o, en casos extremos, fallos de taludes a gran escala. Aunque no se sugiere que no se inspeccionen cuidadosamente los frentes de las rocas para detectar posibles problemas de desprendimiento, no se debe suponer que todos los riesgos de desprendimiento de rocas se detectarán mediante dichas inspecciones. 9.3.2 Reducción de los niveles de energía asociados a la excavación Los métodos tradicionales de excavación de taludes de roca dura implican el uso de explosivos. Incluso cuando se llevan a cabo explosiones controladas muy cuidadosamente planificadas, las fuerzas de alta intensidad y corta duración actúan sobre la masa rocosa. Los bloques y las cuñas que corren peligro pueden ser desalojados por estas fuerzas. Por lo tanto, un método obvio para reducir los riesgos de desprendimiento de rocas es eliminar la excavación por voladura o por cualquier otro método, como el desgarro, que imponga fuerzas o vibraciones concentradas y de corta duración en la masa rocosa. Se pueden utilizar métodos de excavación mecánicos y manuales y, cuando haya que romper la roca masiva, pueden ser apropiados los agentes químicos de rotura de roca expansiva. 9.3.3 Restricción física de los desprendimientos de rocas Si se acepta que no es posible detectar o evitar todos los desprendimientos de rocas, hay Posibles medidas que podrían adoptarse para reducir los riesgos 119 de caída de rocas que considerar métodos para frenar los que se producen. Estos métodos se ilustran en la figura 9.4. 1 Dynamic Analysis of Fragmental Rockfall, disponible en O. Hungr Geotechnical Research Inc., 4195 Almondel Road, West Vancouver, BC, Canada V7V 3L6. Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas 120 b. Rockshed a. Bermas c. Zanja d. Llena r e. Valla Figura 9.4: Posibles medidas para reducir los daños debidos a los desprendimientos de rocas. Según Spang (1987). Las bermas son un medio muy eficaz para atrapar los desprendimientos de rocas y se utilizan con frecuencia en los taludes permanentes. Sin embargo, las bermas sólo pueden excavarse desde arriba hacia abajo y su utilidad es limitada para minimizar el riesgo de desprendimiento de rocas durante la construcción. Los cobertizos para aludes o refugios para avalanchas se utilizan mucho en pendientes pronunciadas sobre vías férreas o carreteras estrechas. Un refugio eficaz requiere un techo de gran pendiente que cubra una extensión relativamente estrecha. En el caso de una carretera ancha de varios carriles, puede que no sea posible diseñar una estructura de cobertizo con la suficiente resistencia para soportar grandes desprendimientos de rocas. Las trampas para rocas funcionan bien para atrapar los desprendimientos de rocas siempre que haya espacio suficiente en el pie del talud para acomodar estas trampas para rocas. En el caso de calzadas muy estrechas en el pie de las pendientes pronunciadas, puede que no haya espacio suficiente para acomodar las trampas para rocas. Esta restricción también se aplica a los rellenos de tierra o roca y a los muros de gaviones o de hormigón macizo. Se estima que las vallas de captura o de barrera de uso común tienen una capacidad de absorción de energía de 100 kNm2 . Esto equivale a una roca de 250 kg que se mueve a unos 20 metros por segundo. Las vallas de barrera más robustas, como las utilizadas en los Alpes europeos3 , tienen una capacidad de absorción de energía de hasta 2500 kNm, lo que significa que podrían detener una roca de 6250 kg que se moviera a unos 20 metros por segundo. En la figura 9.5 se ilustran los detalles de una red típica de alta capacidad. Otro sistema de contención que merece una mayor consideración es el uso de una malla colocada sobre el frente. Este tipo de sujeción se utiliza habitualmente en los taludes permanentes y se ilustra en la figura 9.6. La malla se coloca sobre la cara de la roca y se fija en varios puntos a lo largo del talud. El objetivo de la malla no es detener los desprendimientos de rocas, sino atrapar la roca que cae entre la malla y la pared rocosa y reducir así la componente de velocidad horizontal que hace que la roca rebote hacia la calzada. 2 3 La energía cinética de un cuerpo que cae viene dada por 0,5 x masa x velocidad2 . La valla de malla metálica que incorpora cables y juntas de deslizamiento que absorben la energía es 120 Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas fabricada por Geobrugg Protective Systems, CH-8590 Romanshorn, Suiza, Fax +41 71466 81 50. Posibles medidas que podrían adoptarse para reducir los riesgos de caída de rocas 121 a: Anclaje empotrado en la roca con cables fijados. b: Red de anillos Geobrugg que sujeta una roca. Estas redes pueden diseñarse con una capacidad de absorción de energía de hasta 2.500 kNm, lo que equivale a un peñasco de 6 toneladas moviéndose a 20 m por segundo. c: Anillo de absorción de energía Geobrugg. Cuando se somete a una carga de impacto, el anillo se deforma plásticamente y absorbe la energía del canto rodado. Figura 9.5: Detalles de un sistema de red para desprendimientos de rocas fabricado por Geobrugg de Suiza. Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas 122 Redes colgantes o cadenas para que los bloques caigan desde arriba Malla colgante libre suspendida desde arriba Apoyos sostenidos por anclajes de roca o muertos Banco como recolecto r de rocas Bloques sueltos para escalar desde cualquier cara sin redes Señales de adverte ncia Trampa para rocas Lecho de grava Valla o muro Figura 9.6: Medidas de control de desprendimientos de rocas. Según Fookes y Sweeney (1976). Probablemente, el sistema de protección permanente contra desprendimientos de rocas más eficaz para la mayoría de las carreteras es la construcción de una zanja de recogida en la base del talud. La base de esta zanja debería estar cubierta por una capa de grava para absorber la energía de la caída de rocas y debería colocarse una valla de barrera resistente entre la zanja y la calzada. La ubicación de la valla de barrera puede estimarse mediante un análisis de caída de rocas como el utilizado para calcular las trayectorias presentadas en la figura 9.3. El criterio para la distancia mínima entre la punta del talud y la valla de rocas es que no se puede permitir que las rocas golpeen la valla antes de que su energía cinética haya sido disminuida por el primer impacto en la capa de grava de la trampa de rocas. En la figura 9.7 se reproduce un sencillo cuadro de diseño de zanjas, basado en el trabajo de Ritchie (1963). Sistema de clasificación de riesgo de caída de rocas Movimient Caíd Rebote o de una a roecnadqieunete libre P cae gradiente 0: 10,25:10,3:1 0 10,75:11:11,25:1 123 Roll o 5 Roll o 120 W=25' 100 Alt ur a de l tal ud pi es 30 grados - ángulo de inclinación 80 60 Rollo Alt ur a de l tal ud W = 20' 40 Rebote45grados Oto ño W = 15' 60 grados Profundidad (D) Anchura (W) Desprendimientos de rocas en las laderas 20 D = 4' W = 10' D = 3' 0 90 80 7060 Ángulo de inclinación global grados 5040 Cifras tomadas del manual de la FHWA "Rock Slopes" de noviembre de 1991. USDOT Capítulo 12 Página 19. Tabla de diseño de zanjas Figura 9.7: Cuadro de diseño de zanjas para desprendimientos de rocas basado en el trabajo de Ritchie (1963). 9.4 Sistema de clasificación de riesgo de caída de rocas La construcción de carreteras y ferrocarriles en regiones montañosas supone un reto especial para los geólogos e ingenieros geotécnicos. Esto se debe a que la gran longitud de estos proyectos dificulta la obtención de información suficiente que permita evaluar la estabilidad de cada uno de los taludes a lo largo del trazado. Esto significa que, salvo en los tramos identificados como especialmente críticos, la mayoría de los taludes de las autopistas suelen diseñarse sobre la base de análisis geotécnicos bastante rudimentarios. Los análisis que se llevan a cabo se refieren casi siempre a la estabilidad global de los taludes frente a fallos importantes de deslizamiento o derribo que podrían poner en peligro el funcionamiento de la autopista o el ferrocarril. Es muy raro encontrar un análisis de los riesgos de desprendimiento de rocas, excepto en regiones muy pobladas de países muy desarrollados como Suiza. Reconociendo la gravedad de este problema y la dificultad de realizar investigaciones y análisis detallados en los cientos de kilómetros de carreteras de montaña del oeste de Estados Unidos y Canadá, los departamentos de carreteras y ferrocarriles han trabajado en esquemas de clasificación que pueden llevarse a cabo mediante inspección visual y cálculos sencillos. El objetivo de estas clasificaciones es identificar los taludes que son especialmente peligrosos y que requieren trabajos de reparación urgentes o un estudio más detallado. En cuanto a la evaluación del peligro de desprendimiento de rocas, uno de los más aceptados4 es el Sistema de Calificación del Peligro de Desprendimiento de Rocas (RHRS) desarrollado por la División de Carreteras del Estado de Oregón (Pierson et al. 1990). La tabla 9.1 ofrece un resumen de las puntuaciones de diferentes 4 Este sistema ha sido adoptado por los estados de Oregón, Washington, Nuevo México e Idaho y, de forma Sistema de clasificación de riesgo de caída de rocas ligeramente modificada, por California, Colorado y Columbia Británica. 123 Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas 124 categorías incluidas en la clasificación, mientras que la Figura 9.8 muestra un gráfico que puede utilizarse para realizar estimaciones más precisas de las puntuaciones de las categorías. La curva que se muestra en la Figura 9.8 es calculada a partir de la ecuación y 3x donde, en este caso, x = (Altura de la pendiente pies)/25. Se pueden calcular curvas similares para otras puntuaciones de categoría a partir de los siguientes valores del exponente x. Altura del taludx Riesgo Distancia visualx Anchura de Block sizex Volumex = altura del talud (pies) / 25 medio del vehículox = % de tiempo / 25 = (120 - % de distancia visual de la decisión) / 20 la calzadax = (52 - Anchura de la calzada (pies)) / 8 = Tamaño del bloque (pies) = Volumen (pies cúbicos) / 3 100 90 80 70 60 Pu nt ua ció n de la ca te go ría 9.8: Puntuación por categoría gráfico para la altura de la pendiente. 50Figura 40 30 20 10 0 025 5075 Altura de la pendiente - pies 100 Sistema de clasificación de riesgo de caída de rocas 125 Tabla 9.1: Sistema de clasificación del riesgo de caída de rocas. CRITERIOS DE CALIFICACIÓN Y PUNTUACIÓN CATEGORÍA PUNTOS 3 PUNTOS 9 PUNTOS 27 PUNTOS 81 25 FT 50 FT 75 FT 100 FT EFICACIA DE LA ZANJA Buena captación Captación moderada Captació n limitada No hay captación RIESGO MEDIO DEL VEHÍCULO 25% del tiempo 50% del tiempo 75% del tiempo 100% del tiempo Sitio adecuado distancia, 100% Vista moderada distancia, el 80% de bajo valor de diseño Sitio limitado distancia, el 60% de bajo valor de diseño Muy limitado distancia de visión, El 40% de las personas con bajos valor de diseño 44 pies 36 pies 28 pies 20 pies ESTADO ESTRUCTURA L Juntas discontinuas, orientación favorable Juntas discontinuas, orientación aleatoria Juntas discontinuas, orientación adversa Juntas continuas, orientación adversa FRICCIÓN DEL ROCK Áspero, irregular Ondulante Planar Relleno de arcilla o slickensided ESTADO ESTRUCTURA L Pocos rasgos de erosión diferencial Rasgos de erosión ocasionales Muchos rasgos de erosión Principales característi cas de la erosión DIFERENCIA EN LAS TASAS DE EROSIÓN Pequeñ a diferencia Diferenci a moderada Gran diferencia Diferenci a extrema 1 FT 2 FT 3 FT 4 FT 3 yardas cúbicas 6 yardas cúbica s 9 yardas cúbicas 12 yardas cúbicas ALTURA DE LA PENDIENTE PORCENTAJE DE DECISIÓN DISTANCIA DE LA VISTA de bajo diseño valor CASO 1 CASO 2 CARÁCTER GEOLÓGICO ANCHO DE LA CALZADA, INCLUIDOS LOS ARCENES PAVIMENTADOS TAMAÑO DEL BLOQUE CANTIDAD DE ROCA CAÍDA/EVENTO CLIMA Y PRESENCIA DE AGUA EN LA PENDIENTE De bajo a moderado precipitación; no Moderado Alta precipitación Alta precipitación precipitación o periodos de congelación, no hay agua en pendiente congelación corta o la congelación prolongada periodos o y la larga congelación periodos o periodos o agua intermitente en pendiente agua continua en pendiente agua continua en pendiente y congelación prolongada periodos Caídas ocasionales Muchas caídas Caídas constantes HISTORIA DE ROCKFALL 9.4.1 Pocas caídas Altura de la pendiente Este elemento representa la altura vertical de la pendiente, no la distancia de la misma. Las rocas de las laderas altas tienen más energía potencial que las rocas de las laderas bajas, por lo que presentan un mayor peligro y reciben una calificación más alta. La Sistema de clasificación de 125 riesgo de caída de rocas medición es hasta el punto más alto desde el que se espera la caída de rocas. Si las rocas provienen del talud natural por encima del corte, utilice la altura del corte más la altura adicional del talud (distancia vertical). Se puede obtener una buena aproximación de la altura vertical del talud utilizando las relaciones que se muestran a continuación. Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas 126 AL T U R A T O T AL D EL T AL U D H.I CL H.I E.P E.P X DITCHHIG HWAY ALTURA TOTAL DE LA PENDIENTE = (X) sin + H.I sin - ) dondeX= distancia entre mediciones de ángulos H.I = altura del instrumento. Figura 9.9: Medición de la altura del talud. 9.4.2 Eficacia de la zanja La eficacia de una zanja se mide por su capacidad para evitar que la caída de rocas llegue a la calzada. Para estimar la eficacia de la zanja, el evaluador debe tener en cuenta varios factores, como: 1) la altura y el ángulo de la pendiente; 2) la anchura, la profundidad y la forma de la zanja; 3) el tamaño del bloque previsto y la cantidad de roca caída; 4) el impacto de las irregularidades de la pendiente (características de lanzamiento) en la caída de rocas. Es especialmente importante que el calificador evalúe el impacto de las irregularidades de la ladera porque una característica de lanzamiento puede anular los beneficios esperados de un área de caída. El calificador debe evaluar en primer lugar si alguna de las irregularidades, naturales o artificiales, de una ladera lanzará rocas que caigan sobre la calzada pavimentada. A continuación, basándose en el número y el tamaño de las características de lanzamiento, estimar qué parte de las rocas que caen se verán afectadas. El personal de mantenimiento puede proporcionar información valiosa sobre el rendimiento de las cunetas. Los puntos de calificación deben asignarse de la siguiente manera: 3 puntosBuena captación. Todas o casi todas las rocas que caen son retenidas en la zanja de captación. 9 puntosCaptación moderada . La caída de rocas alcanza ocasionalmente la calzada. 27 puntosCaptación limitada . La caída de rocas alcanza con frecuencia la calzada. 81 puntosSin captación. Ninguna cuneta o zanja es totalmente ineficaz. Todas o casi todas las rocas que caen llegan a la calzada. Para evaluar la eficacia de las zanjas, hay que remitirse también a la figura 9.7. Sistema de clasificación de riesgo de caída de rocas 9.4.3 127 Riesgo medio del vehículo (AVR) Esta categoría mide el porcentaje de tiempo que un vehículo estará presente en la zona de peligro de caída de rocas. El porcentaje se obtiene utilizando una fórmula (que se muestra a continuación) basada en la longitud de la pendiente, el tráfico medio diario (ADT) y el límite de velocidad anunciado en el lugar. Un porcentaje del 100% significa que en promedio se puede esperar que un coche esté dentro de la sección de peligro el 100% del tiempo. Se debe tener cuidado de medir sólo la longitud de un talud donde la caída de rocas es un problema. Las longitudes sobreestimadas sesgarán fuertemente los resultados de la fórmula. Cuando existan ADT's elevadas o longitudes de talud más largas, se obtendrán valores superiores al 100%. Cuando esto ocurre, significa que en un momento dado hay más de un coche en la sección medida. La fórmula utilizada es: ADT (coches/hora) x Longitud de la pendiente (millas) x 100% = AVR Límite de velocidad publicado (millas por hora) 9.4.4 Porcentaje de decisión Distancia de visión La distancia visual de decisión (DSD) se utiliza para determinar la longitud de la calzada en pies que debe tener un conductor para tomar una decisión compleja o instantánea. La DSD es fundamental cuando los obstáculos de la carretera son difíciles de percibir, o cuando se requieren maniobras inesperadas o inusuales. La distancia de visibilidad es la distancia más corta a lo largo de una carretera que un objeto de altura especificada es continuamente visible para el conductor. A lo largo de un tramo de desprendimiento de rocas, la distancia de visión puede cambiar sensiblemente. Las curvas horizontales y verticales de la carretera junto con los obstáculos, como los afloramientos de roca y la vegetación de los bordes de la carretera, pueden limitar gravemente la capacidad del conductor para percibir una roca en la carretera. Para determinar dónde son más graves estos impactos, conduzca primero a través de la sección de caída de rocas desde ambas direcciones. Decida qué dirección tiene la línea de visión más corta. Deben evaluarse las distancias de visión tanto horizontales como verticales. Normalmente, un objeto estará más oculto cuando esté situado justo después de la parte más pronunciada de una curva. Coloque un objeto de 15 centímetros en esa posición en la línea de niebla o en el borde del pavimento si no hay línea de niebla. A continuación, el evaluador camina a lo largo de la línea de niebla (borde del pavimento) en la dirección opuesta al flujo del tráfico, midiendo la distancia que tarda el objeto en desaparecer cuando la altura de su ojo está a 3,5 pies por encima de la superficie de la carretera. Esta es la distancia de visión medida. La distancia de visión de decisión puede determinarse mediante la tabla siguiente. Las distancias indicadas representan el valor de diseño bajo. Se debe utilizar el límite de velocidad anunciado a través de la sección de desprendimiento de rocas. Límite de velocidad establecido (mph) 30 40 50 60 70 Distancia visual de decisión (pies) 450 600 750 1,000 1.100 Estos dos valores pueden ser sustituidos en la fórmula que aparece a continuación para calcular el "Porcentaje de la distancia visual de decisión". Sistema de clasificación de riesgo de caída de rocas 127 Distancia real del emplazamiento ()x100%= Distancia emplazamiento de decisión () Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas 128 9.4.5 Anchura de la calzada Esta dimensión se mide perpendicularmente a la línea central de la carretera desde el borde del pavimento hasta el borde del pavimento. Esta medida representa el espacio de maniobra disponible para evitar un desprendimiento de rocas. Esta medida debe ser la anchura mínima cuando la anchura de la calzada no es consistente. 9.4.6 Carácter geológico Las condiciones geológicas del talud se evalúan con esta categoría. El caso 1 es para los taludes en los que las juntas, los planos de estratificación u otras discontinuidades son la característica estructural dominante de un talud de roca. El caso 2 es para los taludes en los que la erosión diferencial o las pendientes excesivas son la condición dominante que controla la caída de rocas. El evaluador debe utilizar el caso que mejor se adapte al talud al realizar la evaluación. Si se dan ambas situaciones, se puntúan las dos, pero en la calificación sólo se utiliza el peor caso (la puntuación más alta). Caso 1 Condición estructural La orientación de las juntas adversas, tal y como se utiliza aquí, implica tener en cuenta aspectos como el ángulo de fricción de la roca, el relleno de la junta y la cabeza hidrostática si hay agua. Las juntas adversas son las que provocan fallos por bloqueo, cuña o derrumbe. El término "continuo" se refiere a las juntas de más de 3 metros de longitud. 3 9 27 81 puntosJuntas discontinuas orientación , favorableR oca unida sin juntas orientadas negativamente, planos de estratificación, etc. puntosJuntas discontinuas , orientación aleatoria Taludes de roca con juntas orientadas al azar que crean un patrón tridimensional. Es probable que este tipo de patrón tenga algunos bloques dispersos con juntas de orientación adversa, pero no hay un patrón de juntas adversas dominante. puntosJuntas discontinuas , orientación adversa El talud de roca presenta un patrón de juntas prominente, un plano de estratificación u otra discontinuidad, con una orientación adversa. Estas características tienen menos de 3 metros de longitud continua. puntosJuntas continuas , orientación adversa El talud de roca presenta un patrón de junta dominante, un plano de estratificación u otra discontinuidad, con una orientación adversa y una longitud superior a 3 metros. Fricción de la roca Este parámetro influye directamente en la posibilidad de que un bloque se mueva con respecto a otro. La fricción a lo largo de una junta, un plano de estratificación u otra discontinuidad se rige por la macrorrugosidad y microrrugosidad de una superficie. La macrorrugosidad es el grado de ondulación de la junta. La microrrugosidad es la textura de la superficie de la junta. En las zonas en las que las Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas juntas contienen productos muy erosionados o alterados hidrotérmicamente, en las que se han producido movimientos que han provocado la formación de deslizamientos o gubias de falla, en las que las juntas abiertas dominan la ladera o en las que las juntas están llenas de agua, el potencial de caída de rocas es mayor. Observación de la falla 128 Sistema de clasificación de riesgo de caída de rocas 129 Los ángulos de desprendimientos anteriores en una ladera pueden ayudar a estimar la fricción general de la roca a lo largo de las discontinuidades. 3 puntosRugosidad , irregularidad La superficie de las juntas es rugosa y los planos de unión son lo suficientemente irregulares como para provocar el enclavamiento. Esta macrorrugosidad y microrrugosidad proporciona una situación de fricción óptima. 9 puntosUndulante También macro y micro rugoso pero sin la capacidad de enclavamiento. 27 puntosPlanarSuperficies de juntas macro lisas y micro rugosas. La superficie no contiene ondulaciones. La fricción se deriva estrictamente de la rugosidad de la superficie de la roca. 81 puntosRelleno de arcilla o Slickensided Los materiales de baja fricción, como la arcilla y la roca meteorizada, separan las superficies de la roca anulando cualquier micro o macro rugosidad de los planos de unión. Estos materiales de relleno tienen ángulos de fricción mucho más bajos que un contacto roca sobre roca. Las articulaciones con lados deslizantes también tienen un ángulo de fricción muy bajo y pertenecen a esta categoría. Caso 2 Condición estructural Este caso se utiliza para los taludes en los que la erosión diferencial o el exceso de inclinación es la condición dominante que conduce a la caída de rocas. Las características de la erosión incluyen taludes con una inclinación excesiva, unidades de roca sin soporte o rocas resistentes expuestas en un talud que eventualmente pueden conducir a un evento de caída de rocas. El desprendimiento de rocas está causado por la pérdida de soporte, ya sea localmente o en toda la ladera. Los taludes más comunes que son susceptibles de sufrir esta condición son: unidades estratificadas que contienen rocas fácilmente meteorizadas que se erosionan socavando rocas más duraderas; taludes de talud; unidades muy variables como conglomerados, flujos de lodo, etc. que se meteorizan provocando la caída de rocas y bloques resistentes, y taludes de roca/suelo que se meteorizan permitiendo la caída de rocas a medida que se erosiona el material de la matriz del suelo. 3 puntosEscasos rasgos de erosión diferencial Menor rasgos de erosión diferencial que no están distribuidos por toda la ladera. 9 puntosCaracterísticas de erosión ocasionalCaracterísticas de erosión diferencial menores que están ampliamente distribuidas en la ladera. 27 puntosMuchos rasgos de erosión Los rasgos de erosión diferencial son grandes y numerosos en toda la ladera. 81 puntosCaracterísticas de erosión Sistema de clasificación de riesgo de caída de rocas 129 importantesCasos graves como salientes peligrosos creados por la erosión; o laderas de suelo/roca o taludes significativamente sobreelevados. Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas 130 Diferencia en las tasas de erosión La tasa de erosión en un talud del caso 2 se relaciona directamente con el potencial de un futuro evento de caída de rocas. A medida que la erosión avanza, se desarrollan condiciones de taludes sin soporte o con una inclinación excesiva. Debe considerarse el impacto de los procesos de erosión físicos y químicos comunes, así como los efectos de la acción del hombre. El grado de peligro causado por la erosión y, por tanto, la puntuación dada a esta categoría debe reflejar la rapidez con la que se produce la erosión; el tamaño de las rocas, bloques o unidades que se exponen; la frecuencia de los desprendimientos de rocas; y la cantidad de material liberado durante un evento. 3 puntosPequeña diferencia La diferencia en las tasas de erosión es tal que los rasgos de erosión se desarrollan a lo largo de muchos años. Las laderas que están cerca del equilibrio con su entorno se incluyen en esta categoría. 9 puntosDiferencia moderada La diferencia en las tasas de erosión es tal que los rasgos deerosión se desarrollana lo largo de unosaños. 27 puntosGrande diferencia La diferencia en las tasas de erosión es tal que los rasgos de erosión se desarrollan anualmente. 81 puntosDiferencia extrema La diferencia en las tasas de erosión es tal que los rasgos de erosión se desarrollan rápidamente 9.4.7 Tamaño del bloque o cantidad de rocas por evento Esta medida debe ser representativa del tipo de desprendimiento de rocas más probable. Si los bloques individuales son típicos de la caída de rocas, el tamaño del bloque debe ser utilizado para la puntuación. Si una masa de bloques tiende a ser el tipo dominante de caída de rocas, se debe utilizar la cantidad por evento. Esto puede determinarse a partir del historial de mantenimiento o estimarse a partir de las condiciones observadas cuando no se dispone de historial. Esta medida también será beneficiosa para determinar las medidas correctoras. 9.4.8 Clima y presencia de agua en la ladera Tanto el agua como los ciclos de congelación/descongelación contribuyen a la meteorización y al movimiento de los materiales rocosos. Si se sabe que el agua fluye de forma continua o intermitente por la ladera, se califica en consecuencia. Las zonas que reciben menos de 20 pulgadas al año son "zonas de baja precipitación". Las zonas que reciben más de 50 pulgadas al año se consideran "zonas de alta precipitación". El impacto de los ciclos de congelación/descongelación puede interpretarse a partir del conocimiento de las condiciones de congelación y sus efectos en el lugar. El evaluador debe tener en cuenta que la categoría de 27 puntos es para lugares con largos periodos de congelación o con problemas de agua, como altas precipitaciones o agua que fluye continuamente. La categoría de 81 puntos está reservada para los lugares que tienen tanto periodos largos de congelación como una de las dos condiciones extremas de agua. Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas 130 9.4.9 Historia de la caída de rocas La mejor manera de obtener esta información es a través del responsable de mantenimiento del talud en cuestión. Representa directamente la actividad de desprendimiento de rocas conocida en el lugar. Puede que no haya Análisis del riesgo de 131 desprendimiento de rocas en las carreteras El historial disponible en los emplazamientos de nueva construcción o en los que se han seguido prácticas de documentación deficientes y se ha producido una rotación de personal. En estos casos, el coste de mantenimiento en un lugar concreto puede ser la única información que refleje la actividad de desprendimiento de rocas en ese lugar. Esta información es una comprobación importante del potencial de desprendimiento de rocas en el futuro. Si la puntuación que se da a una sección no se compara con el historial de desprendimientos de rocas, se debe realizar una revisión. A medida que se desarrolle una mejor base de datos de desprendimientos de rocas, se podrán sacar conclusiones más precisas sobre el potencial de desprendimiento de rocas. 3 puntosPocas caídas - Las caídas de rocas han ocurrido varias veces según la información histórica pero no es un problema persistente. Si los desprendimientos de rocas sólo se producen unas pocas veces al año o menos, o sólo durante las tormentas severas, se debe utilizar esta categoría. Esta categoría también se utiliza si no se dispone de datos históricos de desprendimientos de rocas. 9 puntosCaídas ocasionales - La caída de rocas se produce con regularidad. Se pueden esperar desprendimientos de rocas varias veces al año y durante la mayoría de las tormentas. 27 puntosMuchos desprendimientos - Normalmente, los desprendimientos de rocas se producen con frecuencia durante una determinada estación, como el período húmedo de invierno o primavera, o la helada de invierno, etc. Esta categoría es para los lugares en los que se producen frecuentes desprendimientos de rocas durante una determinada estación y no son un problema significativo durante el resto del año. Esta categoría también puede utilizarse cuando se han producido desprendimientos de rocas graves. 81 puntosCaídas constantes - Las caídas de rocas se producen con frecuencia a lo largo del año. Esta categoría también es para sitios donde los eventos de caída de rocas severas son comunes. Además de calificar las categorías anteriores, el equipo de calificación debe reunir suficiente información de campo para recomendar qué medida de reparación de desprendimientos de rocas es la más adecuada para el problema. Deben considerarse tanto las soluciones totales como los enfoques de reducción de riesgos. Deberá prepararse una estimación preliminar de los costes. 9.5 Análisis del riesgo de desprendimiento de rocas en las carreteras El análisis del riesgo de daños a los vehículos o la muerte de sus ocupantes como consecuencia de los desprendimientos de rocas en las carreteras no ha recibido una cobertura muy amplia en la literatura geotécnica. Los trabajos que tratan directamente de la probabilidad de que se produzca un fallo en un talud y la muerte, las lesiones o los daños resultantes han sido publicados por Hunt (1984), Fell (1994), Morgan (1991), Morgan et al (1992) y Varnes (1984). La mayoría de estos trabajos se refieren a Análisis del riesgo de 131 desprendimiento de rocas en las dcaesrpreretenrdaismientos de tierra y no a desprendimientos de rocas. Un excelente estudio sobre el análisis de riesgos aplicado a los desprendimientos de rocas en las carreteras se encuentra en la tesis de maestría de Christopher M. Bunce (1994), presentada en el Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Alberta. Esta tesis revisa la metodología de evaluación de riesgos y luego la aplica a un caso concreto en el que un desprendimiento de rocas mató a un pasajero e hirió al conductor de un vehículo. Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas 132 Figura 9.10: El corte de argilita en la autopista 99 en la Columbia Británica, Canadá. 9.5.1 Clasificación RHRS para el corte de argilita Bunce llevó a cabo un estudio utilizando el Sistema de Clasificación de Riesgo de Caída de Rocas para el corte de argilita en el que se produjo el desprendimiento de rocas. En la tabla 9.2 se presenta un resumen de sus calificaciones para la sección en la que se produjo el desprendimiento de rocas y para todo el corte. Las calificaciones que obtuvo fueron 394 para la sección en la que se produjo el desprendimiento de rocas y 493 para todo el corte. El sistema RHRS no incluye recomendaciones sobre las medidas que deben adoptarse para las distintas clasificaciones. Esto se debe a que las decisiones sobre las medidas correctoras para un talud concreto dependen de muchos factores, como la asignación presupuestaria para las obras de la carretera, que no pueden tenerse en cuenta en las calificaciones. Sin embargo, en conversaciones personales con el Sr. Lawrence Pierson, principal autor del RHRS, se me informó de que en el Estado de Oregón, a los taludes con una calificación inferior a 300 se les asigna una prioridad muy baja, mientras que a los taludes con una calificación superior a 500 se les asigna una acción correctiva urgente. Tabla 9.2: Calificaciones de RHRS para el corte de argilita en la autopista 99 en la Columbia Británica (según Bunce, 1994). Sección donde Parámetro Altura del talud Eficacia de la zanja Riesgo medio del vehículo Distancia de visión Anchura de la calzada Estructura geológica Fricción de rocas Tamaño del bloque Clima y agua se produjo eldesprendimiento de rocasCalificaciónde todo el corte Clasifi Clasifi Valor Valor cación cación 36 100 35 100 Limitado 27 Limitado 27 7 1 225 100 42 73 42 73 9.5 17 9.5 17 Muy adverso 81 Adverso 60 Planar 27 Planar 27 0.3 m 3 1m 35 Alta Alta precipitación. 27 27 precipitació Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas 132 Historia del desprendimiento de rocas Puntuación total Muchas caídas 40 394 n. Muchas caídas 27 493 Análisis del riesgo de desprendimiento de rocas en las carreteras 9.5.2 Análisis de riesgo para el corte de argilita 133 Bunce (1994) presentó una serie de enfoques para la estimación de la probabilidad anual de que se produzca un accidente mortal como consecuencia de un desprendimiento de rocas en el corte de Argilita. Algunos de estos enfoques son relativamente sofisticados y tengo que cuestionar si este nivel de sofisticación es coherente con la calidad de la información de entrada que está disponible en los proyectos de carreteras. Un enfoque que considero compatible con el problema del desprendimiento de rocas y con la calidad de la información de entrada disponible es el análisis del árbol de eventos. La mejor manera de explicar esta técnica es mediante el ejemplo práctico del análisis para el Corte de Argilita, que se muestra en la Figura 9.10. He modificado el árbol de eventos presentado por Bunce (1994) para hacerlo más sencillo de seguir. En el análisis del árbol de sucesos, se asigna una probabilidad de ocurrencia a cada suceso en una secuencia que podría conducir a una fatalidad por caída de rocas. Por ejemplo, en la figura 9.11, se supone que llueve el 33% del tiempo, que los desprendimientos de rocas se producen el 5% de los días de lluvia, que los vehículos son impactados por el 2% de estos desprendimientos, que el 50% de estos impactos son significativos, es decir, que provocan al menos una víctima mortal. Por lo tanto, la probabilidad anual de que un vehículo sea golpeado por un desprendimiento de rocas provocado por la lluvia viene dada por (0,333 * 0,05 * 0,02 * 0,5) = 1,67*10-4 . Iniciando evento (anual) Desprendim iento de rocas rainno Vehículo debajo de la falla Impacto significati vo Probabilidad anual de ocurrencia Potencial número de víctimas mortales Probabilidad anual de ocurrencia 0,317nil 33%95% síno nil 1,63*10-2 5%98% sín o 1,67*10-4 nil 1,67*10-4 uno 50%50% 8,33*10-5 dos 33% 5,56*10-5 2%50% sí 3 o más 5 Probabilidad anual de una sola Probabilidad anual de dos Probabilidad anual de tres o más 2.78*10- 17% víctima mortal=(8,33+ 5,56 + 2,78) * 10-5 víctimas mortales=(5,56+ 2,78) * 10-5 víctimas mortales=2,78 * 10-5 = 1,67 * 10-4 = 8,34 * 10-5 = 2,78 * 10-5 Figura 9.11: Análisis del árbol de eventos de los desprendimientos de rocas en el corte de Argillite en la Columbia Británica. (Según Bunce, 1994) El árbol de sucesos se ha ampliado para considerar la probabilidad anual de que se produzcan una, dos y tres o más víctimas mortales en un solo accidente. Estas probabilidades se muestran en la última columna de la figura 9.11. Dado que habría al menos una víctima mortal en cualquiera de estos accidentes, la probabilidad total de que se produzca una sola víctima mortal es de (8,33 + 5,56 + 2,78)*10-5 = 1,7 * 10-4 , como se ha calculado anteriormente. La probabilidad total de que se produzcan al menos dos víctimas mortales Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas 134 es (5,56 + 2,78) * 10-5 = 8,34 * 10-5 mientras que la probabilidad de tres o más víctimas mortales se mantiene en 2,78 * 10-5 como se muestra en la Figura 9.11. Supongamos que se requiere la realización de obras en las laderas del corte de Argilita y que, por tratarse de una importante vía de acceso a una estación de esquí internacional, se requiere mantener el flujo de tráfico durante estas obras. Se supone que las obras duran 6 meses (el 50% de un año) y que los desprendimientos de rocas se inician el 20% del tiempo de trabajo, es decir, en 36 días. Todos los demás factores del árbol de eventos siguen siendo los mismos que los supuestos en la figura 9.11. Los resultados de este análisis se presentan en la Figura 9.12, que muestra que el riesgo de muerte por desprendimiento de rocas se multiplica casi por diez como consecuencia de las actividades de construcción en curso. (Obsérvese que se trata de un ejemplo hipotético y que no está prevista ninguna actividad de construcción de este tipo en esta autopista). Iniciando evento (anual) Vehículo Desprendim debajo iento de de la falla rocas construcciónno0 50%80% síNo Impacto significati vo Probabilidad anual de ocurrencia Potencial número de víctimas mortales Probabilidad anual de ocurrencia .40nil 9,80*10-2 nil 1,00*10-3 nil 1,00*10-3 uno 50%50% 20%98% Sí no 2%50% sí dos 33% 3 o más 5,00*10-4 3,30*10-4 1.70*10-4 17% Probabilidad anual de una sola 3 Probabilidad anual de dos víctima mortal(5,00+3,30+1,70) * 10-4 víctimas mortales=(3,30+1,70) * 10-4 = 1,00 * 10= 5,00 * 10- víctimas mortales=1,70 * 10-4 = 1,70 * 10-4 4 Probabilidad anual de tres o más Figura 9.12: Árbol de sucesos para un ejemplo hipotético en el que las actividades de construcción en el corte de Argilita se llevan a cabo durante un periodo de seis meses mientras la autopista se mantiene abierta. 9.6 Comparación entre el riesgo evaluado y el riesgo aceptable Las probabilidades anuales estimadas de víctimas mortales por desprendimientos de rocas, discutidas en las secciones anteriores, tienen poco significado a menos que se comparen con las pautas de riesgo aceptables utilizadas en otros grandes proyectos de construcción de ingeniería civil. Uno de los primeros intentos de desarrollar un criterio de riesgo aceptable fue publicado por Whitman (1984). Este documento era muy especulativo y se publicó con el fin de proporcionar una base para el debate sobre este importante tema. En los diez años transcurridos desde la publicación de este documento se ha trabajado mucho para perfeccionar los conceptos de riesgo aceptable y ahora existen criterios de aceptabilidad más fiables que los sugeridos por Whitman. La figura 9.13, basada en un gráfico publicado por Nielsen, Hartford y MacDonald (1994), resume las directrices publicadas y propuestas para el riesgo tolerable. La línea marcada como "Proposed BC Hydro Societal Risk" es especialmente interesante, ya que en ella se define una probabilidad anual de que se produzcan víctimas mortales debido a 134 la rotura de presas de 0,001 vidas al año o 1 Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas Comparación entre el riesgo evaluado y el riesgo aceptable 135 de víctimas mortales por cada 1000 años. Se ha realizado un gran esfuerzo para definir esta línea y considero que es directamente aplicable a los taludes de roca de las carreteras que, al igual que las presas, deben clasificarse como grandes estructuras de ingeniería civil cuyos riesgos para el público deben reducirse a niveles aceptables. 100 10-1 Construcción hipotética en el corte de argilita Corte de argilita en la autopista 99 de BC 10-2 Inaceptable Pr ob ab ilid ad an ua l de oc urr en ci a 10-3 10-4 10-5 10-6 10-7 Propuesta de riesgo individual de BC Hydro Aceptable 10-8 10-9 110100100010000 Número de víctimas mortales Figura 9.13: Comparación entre los riesgos de muerte por caída de rocas con los criterios de riesgo aceptables publicados y propuestos. Otro punto que hay que tener en cuenta en la figura 9.13 es el marcado como "Riesgo individual propuesto por BC Hydro". Esta probabilidad anual de víctimas mortales de 10 4 (1 entre 10.000) se basa en el concepto de que el riesgo para un individuo de la rotura de una presa no debe superar el riesgo individual de "muerte natural" que corre el grupo de población más seguro (niños de 10 a 14 años). También se está desarrollando el consenso de que la probabilidad anual de muerte de 10-4 define el límite entre el riesgo voluntario (acceso restringido al personal de la obra) e involuntario (acceso del público en general) (Nielsen, Hartford y MacDonald, 1994). Capítulo 9: Análisis de los riesgos de caída de rocas 136 En la figura 9.13, he representado las probabilidades anuales estimadas de muertes por desprendimiento de rocas en el corte de argilita de la autopista 99 de BC, con y sin construcción. Estos gráficos muestran que el riesgo estimado para estos taludes, sin construcción, es significativamente inferior a la línea de 0,001 vidas por año. El riesgo estimado para los taludes de Argillite Cut durante la construcción activa es aproximadamente diez veces mayor y es marginalmente superior al criterio de 0,001 vidas por año. Dado el hecho de que los tribunales tienden a ser poco comprensivos con los ingenieros que, a sabiendas, ponen en peligro al público, no sería prudente proceder a la construcción mientras se intenta mantener el tráfico. Una medida más prudente sería cerrar la autopista durante los periodos de construcción activa en las laderas, incluso si esto significara tener que lidiar con la ira de los automovilistas frustrados. 9.7 Conclusiones El Sistema de Clasificación de Peligros de Caída de Rocas y las evaluaciones de riesgo del Árbol de Eventos, discutidas en las páginas anteriores, son herramientas muy rudimentarias que sólo pueden considerarse semicuantitativas. Sin embargo, las tendencias indicadas por estas herramientas, junto con un juicio de ingeniería de sentido común, ofrecen una evaluación razonable de los peligros relativos debidos a los desprendimientos de rocas de los taludes cortados adyacentes a las carreteras y las vías férreas. 10 Tensiones in situ e inducidas 10.1 Introducción La roca en profundidad está sometida a tensiones resultantes del peso de los estratos suprayacentes y de tensiones bloqueadas de origen tectónico. Cuando se excava una abertura en esta roca, el campo de tensiones se altera localmente y se induce un nuevo conjunto de tensiones en la roca que rodea la abertura. El conocimiento de las magnitudes y direcciones de estas tensiones in situ e inducidas es un componente esencial del diseño de las excavaciones subterráneas ya que, en muchos casos, se supera la resistencia de la roca y la inestabilidad resultante puede tener graves consecuencias en el comportamiento de las excavaciones. Este capítulo aborda la cuestión de las tensiones in situ y también los cambios de tensión que se inducen cuando se excavan túneles o cavernas en rocas sometidas a tensión. Los problemas relacionados con el fallo de la roca alrededor de las aberturas subterráneas y con el diseño de los apoyos para estas aberturas se tratarán en capítulos posteriores. La presentación que sigue pretende abarcar sólo aquellos temas que son esenciales para que el lector conozca cuando se trata de analizar la inestabilidad inducida por tensiones y el diseño de apoyos para estabilizar la roca en estas condiciones. 10.2 Tensiones in situ Consideremos un elemento de roca a una profundidad de 1.000 m por debajo de la superficie. El peso de la columna vertical de roca que descansa sobre este elemento es el producto de la profundidad y el peso unitario de la masa rocosa suprayacente (normalmente unas 2,7 toneladas/m3 o 0,027 MN/m3). Por lo tanto, la tensión vertical en el elemento es de 2.700 toneladas/m2 o 27 MPa. Esta tensión se estima a partir de la relación simple: vz (10.1) es la tensión vertical es el peso unitario de la roca suprayacente y z es la profundidad bajo la superficie. Las mediciones de las tensiones verticales realizadas en varios emplazamientos mineros y de ingeniería civil de todo el mundo confirman que esta relación es válida, aunque, como se ilustra en la figura 10.1, existe una gran dispersión en las mediciones. 138 Capítulo 10: Tensiones in situ e inducidas Tensión vertical, v (MPa) 020406080 0 Pr 1000 of un di da d v ,027z ba jo 2000 la su pe rfi cie 3000 ,z (m ) Figura 10.1: Mediciones de tensiones verticales en proyectos de minería e ingeniería civil en todo el mundo. (Afret Hoek y Brown 1978). Las tensiones horizontales que actúan sobre un elemento de roca a una profundidad z por debajo de la superficie son mucho más difíciles de estimar que las tensiones verticales. Normalmente, la relación entre la tensión horizontal media y la tensión vertical se denota con la letra k, de forma que: h k z (10.2) Terzaghi y Richart (1952) sugirieron que, para un macizo rocoso cargado gravitacionalmente en el que no se permitió ninguna deformación lateral durante la formación de los estratos suprayacentes, la k (1 ) , donde es el El valor de k es independiente de la profundidad y viene dado por Relación de Poisson de la masa rocosa. Esta relación se utilizó ampliamente en los primeros tiempos de la mecánica de las rocas, pero, como se comenta más adelante, resultó ser inexacta y rara vez se utiliza en la actualidad. Las mediciones de las tensiones horizontales en emplazamientos civiles y mineros de todo el mundo muestran que la relación k tiende a ser alta a poca profundidad y que disminuye en profundidad (Brown y Hoek, 1978, Herget, 1988). Para comprender la razón de estas variaciones de las tensiones horizontales es necesario considerar el problema a una escala mucho mayor que la de un solo emplazamiento. Sheorey (1994) desarrolló un modelo de tensión térmica elastoestática de la Tierra. Este modelo considera la curvatura de la corteza y la variación de las constantes elásticas, la densidad y los coeficientes de expansión térmica a través de la corteza y el manto. Un debate detallado sobre el modelo de Sheorey queda fuera del alcance de este capítulo, pero proporcionó un modelo simplificado Tensiones in situ 139 ecuación que puede utilizarse para estimar la relación de esfuerzos horizontales y verticales k. Esta ecuación es: k , 7Eh0, (10.3) donde z (m) es la profundidad bajo la superficie y Eh (GPa) es el módulo de deformación medio de la parte superior de la corteza terrestre medido en dirección horizontal. Esta dirección de medición es importante sobre todo en las rocas sedimentarias estratificadas, en las que el módulo de deformación puede ser significativamente diferente en distintas direcciones. En la Figura 10.2 se presenta un gráfico de esta ecuación para un rango de módulos de deformación. Las curvas que relacionan k con la profundidad por debajo de la superficie z son similares a las publicadas por Brown y Hoek (1978), Herget (1988) y otros para tensiones medidas in situ. Por lo tanto, se considera que la ecuación 7.3 proporciona una base razonable para estimar el valor de k. Como señala Sheorey, su trabajo no explica la aparición de tensiones verticales medidas que son superiores a la presión de sobrecarga calculada, la presencia de tensiones horizontales muy elevadas en algunos lugares o por qué las dos tensiones horizontales rara vez son iguales. Estas diferencias se deben probablemente a características topográficas y geológicas locales que no se pueden tener en cuenta en un modelo a gran escala como el propuesto por Sheorey. k = tensión horizontal / tensión vertical 01234 0 Pr of 1000 Eh (GPa) un di 10 da d 25 ba 50 jo 2000 la 75 su 100 pe rfi cie ,z 3000 (m Figura 10.)2: Relación entre la tensión horizontal y la vertical para diferentes módulos de deformación basados en la ecuación de Sheorey. (Según Sheorey 1994). Suscríbete a DeepL Pro para poder traducir archivos de mayor tamaño. Más información disponible en www.DeepL.com/pro. 140Capítulo 10: Tensiones in situ e inducidas Cuando los estudios de sensibilidad han demostrado que las tensiones in situ pueden tener una influencia significativa en el comportamiento de las aberturas subterráneas, se recomienda medir las tensiones in situ. Más adelante, en este mismo capítulo, se exponen sugerencias para establecer un programa de medición de tensiones. 10.3 El mapa mundial del estrés En el proyecto World Stress Map, finalizado en julio de 1992, participaron más de 30 científicos de 18 países y se llevó a cabo bajo los auspicios del Proyecto Internacional de la Litosfera (Zoback, 1992). El objetivo del proyecto era recopilar una base de datos mundial de datos de tensiones tectónicas contemporáneas. En la actualidad, la base de datos digital incluye más de 7.300 registros de orientación de tensiones. De ellas, aproximadamente 4.400 observaciones se consideran indicadores fiables de tensiones tectónicas, que registran orientaciones de tensiones horizontales con una precisión de 25. Los datos incluidos en el Mapa Mundial de Tensiones proceden principalmente de observaciones geológicas sobre mecanismos focales de terremotos, alineaciones volcánicas e interpretaciones de deslizamientos de fallas. Menos del 5% de los datos se basan en mediciones de fracturación hidráulica o perforación del tipo que se utiliza habitualmente en proyectos de minería e ingeniería civil. La figura 10.3 es una versión del Mapa Mundial de Tensiones en la que las orientaciones de las tensiones horizontales máximashmax se trazan sobre una base de topografía media. Los principales límites de las placas tectónicas se muestran como líneas gruesas en este mapa. La Figura 10.4 es una versión generalizada del Mapa Mundial de Tensiones que muestra las direcciones de las tensiones medias basadas en los promedios de los grupos de datos mostrados en la Figura 10.3. Los símbolos de tensión de la figura 10.4 se definen como sigue: h máximo orientaciones en un Un único conjunto de flechas gruesas que apuntan hacia dentro indica régimen de tensiones de la falla de h min v ). empuje ( h max Un único conjunto de flechas que apuntan hacia h min orientaciones en una normal fuera indica régimen de tensión de h min ). h falla ( v máximo Las flechas gruesas que apuntan hacia h max , junto con la delgada hacia fuera adentro, indican Las flechas que apuntan, indicando h min , se sitúan en los regímenes de tensiones de deslizamiento ( h max v h min ). Al hablar de la fracturación hidráulica y de las mediciones de la tensión de la perforación, Zoback (1992) hace los siguientes comentarios: Las pruebas detalladas de fracturación hidráulica realizadas en una serie de pozos que comienzan muy cerca de la superficie (10-20 m de profundidad) han revelado marcados cambios en las orientaciones de las tensiones y en las magnitudes relativas con la profundidad en los cientos de metros superiores, posiblemente relacionados con los efectos de la topografía cercana o con un alto grado de fracturación cerca de la superficie. El mapa mundial del estrés141 Figura 10.3: Mapa mundial de tensiones que indica las orientaciones de las tensiones horizontales máximas sobre una base de topografía media (indicada por el sombreado definido en la barra vertical de la derecha de la imagen). Mapa facilitado por el Dr. M.L Zoback a partir de un trabajo de Zoback (1992). 142Capítulo 10: Tensiones in situ e inducidas Figura 10.4: Mapa de tensiones generalizado que muestra las direcciones medias basadas en las agrupaciones medias de los datos mostrados en la figura 7.3. El significado de los símbolos se describe en el texto. Mapa facilitado por el Dr. M.L. Zoback a partir de un trabajo de Zoback (1992). Desarrollar un programa de medición del estrés143 En la categoría de mediciones de tensiones de "sobre-perforación" se incluyen una serie de técnicas de medición de tensiones o de alivio de tensión. Estas técnicas implican una medición tridimensional del alivio de la tensión en un cuerpo de roca cuando se aísla del volumen de roca circundante; el tensor de tensión tridimensional puede calcularse posteriormente con un conocimiento del tensor de conformidad completo de la roca. Esta técnica presenta dos inconvenientes principales que limitan su utilidad como indicador de tensiones tectónicas: las mediciones deben realizarse cerca de una superficie libre y el relieve de la deformación se determina en áreas muy pequeñas (de unos pocos milímetros cuadrados a centímetros cuadrados). Además, se ha demostrado que las mediciones cerca de la superficie (con mucho, las más comunes) están sujetas a los efectos de la topografía local, la anisotropía de la roca y la fracturación natural (Engelder y Sbar, 1984). Además, muchas de estas mediciones se han realizado para aplicaciones específicas de ingeniería (por ejemplo, evaluación del emplazamiento de una presa, trabajos de minería), lugares en los que la topografía, la fracturación o las excavaciones cercanas podrían perturbar fuertemente el campo de tensiones regional. Obviamente, desde una escala global o incluso regional, el tipo de mediciones de tensiones de ingeniería realizadas en una mina o en una obra de ingeniería civil no se consideran muy fiables. Por el contrario, las versiones del Mapa Mundial de Tensiones que se presentan en las figuras 10.3 y 10.4 sólo pueden utilizarse para dar estimaciones de primer orden de las direcciones de las tensiones que probablemente se encuentren en un sitio específico. Dado que tanto las direcciones de las tensiones como las magnitudes de las mismas tienen una importancia crítica en el diseño de las excavaciones subterráneas, se deduce que un programa de medición de tensiones es esencial en cualquier proyecto importante de minería subterránea o de ingeniería civil. 10.4 Desarrollar un programa de medición del estrés Consideremos el ejemplo de un túnel que se va a excavar a una profundidad de 1.000 m bajo la superficie en un entorno de roca dura. La profundidad del túnel es tal que es probable que las tensiones in situ e inducidas sean una consideración importante en el diseño de la excavación. Los pasos típicos que podrían seguirse en el análisis de este problema son: a. Durante el diseño preliminar, la información presentada en las ecuaciones 10.1, 10.2 y 10.3 puede utilizarse para obtener una primera estimación aproximada de la tensión vertical y horizontal media en las proximidades del túnel. Para una profundidad de 1.000 m, estas ecuaciones dan la tensión vertical v = 27 MPa , la relación k = 1,3 (para Eh = 75 GPa) y, por tanto, la tensión horizontal media h= 35,1 MPa. Un análisis preliminar de las tensiones inducidas alrededor del túnel propuesto (como se describe más adelante en este capítulo) muestra que es probable que estas tensiones inducidas superen la resistencia de la roca y que la cuestión de la medición de las tensiones debe considerarse con más detalle. Hay que tener en cuenta que para muchas aberturas en rocas fuertes a poca profundidad, los problemas de tensión pueden no ser significativos y no es necesario seguir con el análisis. b. En este caso concreto, se considera que los problemas de tensión son importantes. Un paso típico sería buscar en la bibliografía para determinar si existen resultados de programas de medición de tensiones in situ para minas o proyectos de ingeniería civil en un radio de, por ejemplo, 50 km del emplazamiento. Con suerte, se dispondrá de algunos resultados de mediciones de tensiones para la región en la que se encuentra el túnel y estos resultados pueden utilizarse para perfeccionar el análisis comentado anteriormente. c. Suponiendo que los resultados del análisis de las tensiones inducidas en la roca que rodea el túnel propuesto indiquen que es probable que se desarrollen zonas significativas de rotura de la roca, y que los costes de sostenimiento sean probablemente elevados, es probable que 144Capítulo 10: Tensiones in situ e inducidas justificar la puesta en marcha de un proyecto de medición de tensiones en el emplazamiento. Estas mediciones pueden realizarse en pozos profundos desde la superficie, mediante técnicas de fracturación hidráulica, o desde un acceso subterráneo mediante métodos de sobreexcavación. La elección del método y el número de mediciones a realizar depende de la urgencia del problema, de la disponibilidad del acceso subterráneo y de los costes del proyecto. Hay que tener en cuenta que muy pocas organizaciones de proyectos tienen acceso al equipo necesario para llevar a cabo un proyecto de medición de tensiones y, en lugar de comprar este equipo, puede merecer la pena recurrir a una organización que disponga del equipo y que esté especializada en este tipo de mediciones. Cuando es probable que se encuentren rasgos tectónicos regionales, como fallas importantes, las tensiones in situ en las proximidades del rasgo pueden girar con respecto al campo de tensiones regional. Las tensiones pueden ser significativamente diferentes en magnitud de los valores estimados a partir de las tendencias generales descritas anteriormente. Estas diferencias pueden ser muy importantes en el diseño de las aberturas y en la selección de los apoyos y, cuando se sospecha que este puede ser el caso, las mediciones de las tensiones in situ se convierten en un componente esencial del proceso global de diseño. 10.5 Análisis de las tensiones inducidas Cuando se excava una abertura subterránea en un macizo rocoso sometido a tensión, las tensiones en las proximidades de la nueva abertura se redistribuyen. Consideremos el ejemplo de las tensiones inducidas en la roca que rodea un túnel circular horizontal, como se ilustra en la figura 10.5, que muestra un corte vertical normal al eje del túnel. h2 Antes de la excavación del túnel, las tensiones in v , h1 y son uniformes situ distribuido en el trozo de roca considerado. Tras la extracción de la roca del interior del túnel, las tensiones en las inmediaciones del túnel se modifican y se inducen nuevas tensiones. En la figura 10.5 se 1, 2 y 3 actuando en un típico muestran tres elementos de tensiones principales de la roca. La convención utilizada en la mecánica de las rocas es que los esfuerzos de compresión son siempre 1 es el mayor y positivo y las tres tensiones principales están numeradas de tal manera que 3 es el más pequeño (algebraicamente) de los tres. Las tres tensiones principales son perpendiculares entre sí, pero pueden estar inclinadas respecto a la dirección de la tensión aplicada in situ. Esto es evidente en la figura 10.6, que muestra las direcciones de las tensiones en la roca que rodea un túnel horizontal h1 sometido a un esfuerzo horizontal in igual a tres veces la vertical in situ situ estré v . Las barras más largas de esta figura representan las direcciones del máximo s tensión principal1 , mientras que las barras más cortas dan las direcciones del mínimo princip en cada elemento considerado. En este caso concreto2 es coaxial ales3 3 se inclinan por con la tensión in situ h2 , pero las otras tensiones 1y principales h1 y v . Análisis de las tensiones inducidas145 Tensión vertical in situ v Tensión horizontal in situ h2 h1 1 Túnel horizontal 3 2 Te nsi ón ho riz on tal in sit u Tensiones principales inducidas Figura 10.5: Ilustración de las tensiones principales inducidas en un elemento de roca cercano a un túnel horizontal sometido a una tensión vertical in situ v , una tensión horizontal in situ h1 en un plano normal al eje del túnel y una tensión horizontal in situ h2 paralela al eje del túnel. Figura 10.6: Direcciones de los esfuerzos principales en la roca que rodea un túnel horizontal sometido a una tensión horizontal in situ h1 igual a 3 v , donde v es la tensión vertical in situ. 10: Tensiones in situ e inducidas 146Capítulo Tensión principal máxima 1 v 4 3 8 0 2 1 1.2 1.0 0.6 0.8 1. 21.0 Tensión principal mínima 3 v Figura 10.7: Contornos de las magnitudes de las tensiones principales máximas y mínimas en la roca que rodea un túnel horizontal, sometida a una tensión vertical in situ de v y a una tensión horizontal in situ de . Contornos de las magnitudes de la tensión principal máxima 1 y el mínimo 3 se muestran en la figura 10.7. Esta figura muestra que la redistribución tensiones principales de tensiones se concentra en la roca cercana al túnel y que, a una distancia de, por ejemplo, tres veces el radio desde el centro del agujero, la perturbación del campo de tensiones in situ es insignificante. Kirsch (1898) publicó una solución analítica para la distribución de tensiones en una placa elástica sometida a tensión que contiene un agujero circular, lo que constituyó la base de muchos de los primeros estudios sobre el comportamiento de la roca en torno a túneles y pozos. Siguiendo el camino iniciado por Kirsch, investigadores como Love (1927), Muskhelishvili (1953) y Savin (1961) publicaron soluciones para excavaciones de diversas formas en placas elásticas. Un útil resumen de estas soluciones y su aplicación en la mecánica de rocas fue publicado por Brown en una introducción a un volumen titulado Analytical and Computational Methods in Engineering Rock Mechanics (1987). Las soluciones de forma cerrada siguen teniendo un gran valor para la comprensión conceptual del comportamiento y para la comprobación y calibración de los modelos numéricos. Sin embargo, a efectos de diseño, estos modelos se limitan a geometrías y modelos de materiales muy simples. Su valor práctico es limitado. Afortunadamente, con el desarrollo de los ordenadores, se dispone de muchos programas potentes que proporcionan soluciones numéricas a estos problemas. A continuación se ofrece una breve reseña de algunas de estas soluciones numéricas. Métodos numéricos de análisis de tensiones147 10.6 Métodos numéricos de análisis de tensiones La mayoría de las excavaciones subterráneas tienen una forma irregular y suelen estar agrupadas cerca de otras excavaciones. Estos grupos de excavaciones pueden formar un conjunto de complejas formas tridimensionales. Además, debido a la presencia de características geológicas como fallas e intrusiones, las propiedades de la roca rara vez son uniformes dentro del volumen de roca de interés. En consecuencia, las soluciones de forma cerrada descritas anteriormente tienen un valor limitado a la hora de calcular las tensiones, los desplazamientos y los fallos del macizo rocoso que rodea las excavaciones subterráneas. Afortunadamente, en las últimas décadas se han desarrollado una serie de métodos numéricos basados en el ordenador que proporcionan los medios para obtener soluciones aproximadas a estos problemas. Los métodos numéricos para el análisis de los problemas de tensión en la mecánica de las rocas pueden dividirse en dos clases: Métodos de frontera, en los que sólo se divide en elementos el límite de la excavación y el interior del macizo rocoso se representa matemáticamente como un continuo infinito. Métodos de dominio, en los que el interior del macizo rocoso se divide en elementos geométricamente simples, cada uno de ellos con propiedades supuestas. El comportamiento colectivo y la interacción de estos elementos simplificados modelan el comportamiento global más complejo del macizo rocoso. Los métodos de elementos finitos y de diferencias finitas son técnicas de dominio que tratan la masa rocosa como un continuo. El método de los elementos diferenciados es también un método de dominio que modela cada bloque individual de roca como un elemento único. Estas dos clases de análisis pueden combinarse en forma de modelos híbridos para maximizar las ventajas y minimizar los inconvenientes de cada método. Es posible hacer algunas observaciones generales sobre los dos tipos de enfoques que se han discutido anteriormente. En los métodos de dominio, se requiere un esfuerzo considerable para crear la malla que se utiliza para dividir el macizo rocoso en elementos. En el caso de modelos complejos, como los que contienen múltiples aberturas, el mallado puede resultar extremadamente difícil. La disponibilidad de generadores de malla altamente optimizados en muchos modelos hace que esta tarea sea mucho más sencilla que cuando había que crear la malla manualmente. En cambio, los métodos de contorno sólo requieren que se discretice el límite de la excavación y que la masa rocosa circundante se trate como un continuo infinito. Dado que el método de límites requiere menos elementos, se reduce la demanda de memoria del ordenador y de la habilidad y experiencia del usuario. En el caso de los métodos de dominio, los límites exteriores del modelo deben situarse lo suficientemente lejos de las excavaciones para que los errores, derivados de la interacción entre estos límites exteriores y las excavaciones, se reduzcan a un mínimo aceptable. Por otro lado, dado que los métodos de límites tratan la masa rocosa como un continuo infinito, las condiciones de campo lejano sólo deben especificarse como tensiones que actúan sobre toda la masa rocosa y no se requieren límites exteriores. El principal punto fuerte de los métodos de frontera es la simplicidad que se consigue al representar el macizo rocoso como un continuo de extensión infinita. Sin embargo, esta representación dificulta la incorporación de propiedades variables de los materiales y la modelización de la interacción rocasoporte. Aunque se han desarrollado técnicas que permiten que algunos elementos límite 148Capítulo 10: Tensiones in situ e inducidas modelización de las propiedades variables de las rocas, este tipo de problemas es más conveniente modelizarlos con métodos de dominio. Antes de seleccionar la técnica de modelización adecuada para determinados tipos de problemas, es necesario comprender los componentes básicos de cada técnica. 10.6.1 Método de los elementos límite El método de los elementos límite debe su nombre al hecho de que sólo los límites de la geometría del problema se dividen en elementos. En otras palabras, sólo se dividen en elementos las superficies de excavación, la superficie libre en el caso de los problemas de poca profundidad, las superficies de las juntas cuando éstas se consideran explícitamente y las interfaces de materiales en el caso de los problemas multimateriales. De hecho, varios tipos de modelos de elementos límite se denominan colectivamente "método de elementos límite". Estos modelos pueden agruparse como sigue: 1. Método indirecto (tensiones ficticias), llamado así porque el primer paso en la solución es encontrar un conjunto de tensiones ficticias que satisfagan las condiciones de contorno prescritas. Estas tensiones se utilizan luego en el cálculo de las tensiones y desplazamientos reales en el macizo rocoso. 2. Método directo, llamado así porque los desplazamientos se resuelven directamente para las condiciones de contorno especificadas. 3. Método de la discontinuidad del desplazamiento, llamado así porque representa el resultado de una hendidura alargada en un continuo elástico que se separa. Las diferencias entre los dos primeros métodos no son evidentes para el usuario del programa. El método directo tiene ciertas ventajas en cuanto al desarrollo del programa, como se verá más adelante en la sección sobre enfoques híbridos. El hecho de que un modelo de elementos límite se extienda "hasta el infinito" también puede ser una desventaja. Por ejemplo, un macizo rocoso heterogéneo está formado por regiones de extensión finita, no infinita. Para manejar estas situaciones hay que utilizar técnicas especiales. Las juntas se modelan explícitamente en el método de los elementos límite utilizando el enfoque de la discontinuidad del desplazamiento, pero esto puede suponer un aumento considerable del esfuerzo computacional. La convergencia numérica suele ser un problema para los modelos que incorporan muchas juntas. Por estas razones, los problemas que requieren la consideración explícita de varias articulaciones y/o una modelización sofisticada del comportamiento constitutivo de las mismas, suelen tratarse mejor con uno de los métodos de dominio, como los elementos finitos. Una aplicación muy utilizada de los elementos de frontera de discontinuidad de desplazamiento es la modelización de yacimientos tabulares. En este caso, todo el filón mineral se representa como una "discontinuidad" que inicialmente está llena de mineral. La extracción se simula mediante la reducción de la rigidez del mineral a cero en las zonas donde se ha producido la extracción, y se puede examinar la redistribución de tensiones resultante en los pilares circundantes (Salamon, 1974, von Kimmelmann et al., 1984). Se pueden encontrar más detalles sobre los métodos de elementos límite en el libro Boundary element methods in solid mechanics de Crouch y Starfield (1983). Métodos numéricos de análisis de tensiones149 10.6.2 Métodos de elementos finitos y de diferencias finitas En la práctica, el método de los elementos finitos no suele distinguirse del método de las diferencias finitas, por lo que aquí se tratarán como uno y el mismo. Para el método de los elementos de contorno, se ha visto que las condiciones en una superficie pueden relacionarse con el estado en todos los puntos de la roca restante, incluso hasta el infinito. En comparación, el método de los elementos finitos relaciona las condiciones en unos pocos puntos dentro de la roca (puntos nodales) con el estado dentro de una región cerrada finita formada por estos puntos (el elemento). El problema físico se modela numéricamente dividiendo toda la región del problema en elementos. El método de los elementos finitos es muy adecuado para resolver problemas que implican propiedades de materiales heterogéneos o no lineales, ya que cada elemento modela explícitamente la respuesta de su material contenido. Sin embargo, los elementos finitos no se adaptan bien a la modelización de límites infinitos, como ocurre en los problemas de excavación subterránea. Una técnica para tratar los límites infinitos consiste en discretizar más allá de la zona de influencia de la excavación y aplicar condiciones de contorno adecuadas a los bordes exteriores. Otro enfoque ha sido desarrollar elementos para los que una arista se extiende hasta el infinito, es decir, los llamados elementos finitos "infinitos". En la práctica, los eficaces procesadores previos y posteriores permiten al usuario realizar análisis paramétricos y evaluar la influencia de las condiciones de contorno de campo lejano aproximadas. El tiempo necesario para este proceso es insignificante en comparación con el tiempo total de análisis. Las uniones pueden representarse explícitamente mediante "elementos de unión" específicos. Se han propuesto diferentes técnicas para tratar dichos elementos, pero ninguna de ellas ha encontrado un favor universal. Las interfaces de las juntas pueden modelarse utilizando relaciones constitutivas bastante generales, aunque posiblemente con un mayor coste computacional dependiendo de la técnica de solución. Una vez dividido el modelo en elementos, asignadas las propiedades de los materiales y prescritas las cargas, hay que utilizar alguna técnica para redistribuir las cargas desequilibradas y determinar así la solución del nuevo estado de equilibrio. Las técnicas de solución disponibles pueden dividirse a grandes rasgos en dos clases: implícitas y explícitas. Las técnicas implícitas ensamblan sistemas de ecuaciones lineales que luego se resuelven mediante técnicas estándar de reducción de matrices. Cualquier no linealidad del material se tiene en cuenta modificando los coeficientes de rigidez (enfoque secante) y/o ajustando las variables prescritas (enfoque de tensión inicial o deformación inicial). Estos cambios se realizan de forma iterativa, de manera que se satisfagan todas las ecuaciones constitutivas y de equilibrio para el estado de carga dado. La respuesta de un sistema no lineal depende generalmente de la secuencia de carga. Por lo tanto, es necesario que la trayectoria de la carga modelada sea representativa de la trayectoria real de la carga experimentada por el cuerpo. Esto se consigue dividiendo la carga total aplicada en incrementos de carga, cada uno de los cuales es lo suficientemente pequeño como para que la solución converja en el incremento después de unas pocas iteraciones. Sin embargo, a medida que el sistema que se modela se vuelve cada vez más no lineal y el incremento de carga representa una porción cada vez más pequeña de la carga total, la técnica de solución incremental se asemeja a la modelización del comportamiento cuasi-dinámico del cuerpo, ya que responde a la aplicación gradual de la carga total. Para superar esto, se propuso una técnica de solución de "relajación dinámica" (Otter et al., 1966) y fue aplicada por primera vez a la modelización geomecánica por Cundall (1971). En esta técnica no se forman matrices. En su lugar, la solución procede explícitamente - 150Capítulo 10: Tensiones in situ e inducidas Las fuerzas desequilibradas, que actúan en un punto de integración del material, dan lugar a la aceleración de la masa asociada al punto; la aplicación de la ley de movimiento de Newton expresada como ecuación de diferencia produce desplazamientos incrementales; la aplicación de la relación constitutiva apropiada produce el nuevo conjunto de fuerzas, y así sucesivamente marchando en el tiempo, para cada punto de integración del material en el modelo. Esta técnica de solución tiene la ventaja de que tanto las no linealidades geométricas como las del material se acomodan, con un esfuerzo computacional adicional relativamente pequeño en comparación con un análisis lineal correspondiente, y el gasto computacional sólo aumenta linealmente con el número de elementos utilizados. Otra ventaja práctica reside en el hecho de que la divergencia numérica suele hacer que el modelo prediga un comportamiento físico evidentemente anómalo. Así, incluso los usuarios relativamente inexpertos pueden reconocer la divergencia numérica. La mayoría de los paquetes de elementos finitos disponibles en el mercado utilizan técnicas de solución implícitas (es decir, matriciales). Para los problemas lineales y de no linealidad moderada, las técnicas implícitas tienden a ser más rápidas que las técnicas de solución explícita. Sin embargo, a medida que aumenta el grado de no linealidad del sistema, las cargas impuestas deben aplicarse en incrementos más pequeños, lo que implica un mayor número de reformulaciones y reducciones matriciales y, por tanto, un mayor gasto computacional. Por lo tanto, los problemas altamente no lineales se tratan mejor con paquetes que utilizan una técnica de solución explícita. 10.6.3 Método de los elementos diferenciados En las condiciones del terreno descritas convencionalmente como bloques (es decir, cuando la separación de las juntas es del mismo orden de magnitud que las dimensiones de la excavación), las juntas que se cruzan forman cuñas de roca que pueden considerarse cuerpos rígidos. Es decir, estas piezas individuales de roca pueden ser libres de girar y trasladarse, y la deformación, que tiene lugar en los contactos de los bloques, puede ser significativamente mayor que la deformación de la roca intacta, por lo que las cuñas individuales pueden considerarse rígidas. En tales condiciones, suele ser necesario modelar explícitamente muchas juntas. Sin embargo, el comportamiento de estos sistemas es tan altamente no lineal, que incluso un código de elementos finitos articulados, que emplee una técnica de solución explícita, puede tener un rendimiento relativamente ineficiente. Un enfoque de modelización alternativo consiste en desarrollar estructuras de datos que representen la naturaleza de los bloques del sistema analizado. Cada bloque se considera un cuerpo libre único que puede interactuar en lugares de contacto con los bloques circundantes. Los contactos pueden representarse mediante los solapamientos de los bloques adyacentes, evitando así la necesidad de elementos de unión únicos. Esto tiene la ventaja añadida de que pueden producirse desplazamientos relativos arbitrariamente grandes en el contacto, una situación que no suele ser tratable en los códigos de elementos finitos. Debido al alto grado de no linealidad de los sistemas que se modelan, se favorecen las técnicas de solución explícita para los códigos de elementos distintos. Al igual que en el caso de los códigos de elementos finitos que emplean técnicas de solución explícita, esto permite una modelización constitutiva muy general del comportamiento de las juntas con poco aumento del esfuerzo computacional y hace que el tiempo de cálculo sólo dependa linealmente del número de elementos utilizados. El uso de técnicas de solución explícita exige menos conocimientos y experiencia que el uso de códigos que emplean técnicas de solución implícita. Aunque el método de los elementos diferenciados se ha utilizado hasta ahora sobre todo en entornos académicos, se está abriendo camino en las oficinas de consultores, planificadores y diseñadores. La experiencia en la aplicación de esta potente herramienta de modelización a situaciones prácticas de diseño y la posterior documentación de estos casos prácticos es Métodos numéricos de análisis de tensiones151 para poder comprender dónde, cuándo y cómo se aplica mejor el método de los elementos diferenciados. 10.6.4 Enfoques híbridos El objetivo de un método híbrido es combinar los métodos anteriores con el fin de eliminar las características no deseadas y conservar al mismo tiempo el mayor número posible de ventajas. Por ejemplo, al modelar una excavación subterránea, la mayor parte de la no linealidad se producirá cerca del límite de la excavación, mientras que la masa rocosa a cierta distancia se comportará de forma elástica. Así pues, la masa rocosa del campo cercano podría modelizarse, utilizando un elemento distinto o un método de elementos finitos, que luego se vincula en sus límites exteriores a un modelo de elementos de contorno, de modo que las condiciones de contorno del campo lejano se modelizan exactamente. En este enfoque, se favorece la técnica directa de elementos de contorno, ya que da lugar a una mayor programación y eficacia de la solución. Lorig y Brady (1984) utilizaron un modelo híbrido consistente en un modelo de elementos discretos para el campo cercano y un modelo de elementos de contorno para el campo lejano en un macizo rocoso que rodea un túnel circular. 10.6.5 Modelos bidimensionales y tridimensionales Para el análisis de las tensiones y desplazamientos en la roca que rodea un túnel, un pozo o una perforación, en los que la longitud de la abertura es mucho mayor que las dimensiones de su sección transversal, puede utilizarse un modelo bidimensional, como el que se ilustra en la figura 10.5. Las tensiones y los desplazamientos en un plano, normal al eje de la abertura, no se ven influidos por los extremos de la misma, siempre que éstos estén lo suficientemente alejados. En cambio, una central subterránea de cámara de trituración tiene una forma mucho más equidimensional y no se puede despreciar el efecto de las paredes extremas. En este caso, es mucho más adecuado realizar un análisis tridimensional de las tensiones y desplazamientos en el macizo rocoso circundante. Desgraciadamente, este cambio de dos a tres dimensiones no es tan sencillo como parece y hay relativamente pocos modelos numéricos tridimensionales buenos, que sean adecuados para el trabajo rutinario de análisis de tensiones en un entorno minero típico. EXAMINE3D1 es un programa de elementos límite tridimensional que proporciona un punto de partida para el análisis de un problema en el que la geometría tridimensional de las aberturas es importante. Estos análisis tridimensionales proporcionan indicaciones claras de las concentraciones de tensiones y de la influencia de la geometría tridimensional. En muchos casos, es posible simplificar el problema a dos dimensiones considerando las tensiones en las secciones críticas identificadas en el modelo tridimensional. Existen modelos tridimensionales de elementos finitos más sofisticados, como VISAGE2 , pero no son especialmente fáciles de utilizar en la actualidad. Además, la definición de los parámetros de entrada y la interpretación de los resultados de estos modelos pondrían a prueba las capacidades de todos los modelistas, salvo los más experimentados. Probablemente sea mejor dejar este tipo de modelización en manos de estos especialistas. 1 Disponible en Rocscience Inc., 31 Balsam Avenue, Toronto, Ontario, Canadá M4E 3B5, Fax 1 416 698 0908, Teléfono 1 416 698 8217, Email: [email protected], Internet http://www.rocscience.com. 2 Disponible en Vector International Processing Systems Ltd., Suites B05 y B06, Surrey House, 34 Eden Street, Kingston on Thames, KT1 1ER, Inglaterra. Fax 44 81 541 4550, Teléfono 44 81 549 3444. 152Capítulo 10: Tensiones in situ e inducidas Se recomienda que, cuando el problema considerado sea obviamente tridimensional, se realice un análisis elástico preliminar mediante uno de los programas de elementos límite tridimensionales. Los resultados pueden utilizarse para decidir si es necesario realizar más análisis tridimensionales o si es conveniente realizar análisis bidimensionales. Las secciones dimensionales se pueden modelar con un programa como PdH esAcSriEto2 en la siguiente sección. 10.6.6 Análisis de tensiones con el programa PHASE2 Para cumplir con los requisitos de modelización del comportamiento post-fractura de los macizos rocosos y de la interacción de estas rocas con el soporte, se ha desarrollado un modelo finito bidimensional modelo de elementos llamado PHASE2 3 fue desarrollado por el Grupo de Ingeniería de Rocas en el Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Toronto. Este programa es muy potente pero de fácil manejo y, por lo general, satisface las necesidades de la mayoría de los proyectos de diseño de excavaciones subterráneas. Los análisis más sofisticados, como los que implican tensiones térmicas, flujo de fluidos o cargas dinámicas, requerirán el uso de un programa más potente. software como el programa FLAC4 . La mejor manera de demostrar la capacidad del programa PHASE2 es con un ejemplo práctico como la que se presenta a continuación. 10.7 Ejemplo práctico de análisis bidimensional de tensiones Los detalles incluidos en este ejemplo, basado en un caso real, son los siguientes: Se va a construir un túnel de alivio para una presa de terraplén en una arenisca de baja calidad. El diámetro de excavación del túnel es de unos 13 m y la cubierta sobre el techo es de 8 m. El túnel tendrá un revestimiento de hormigón no reforzado de 1,3 m de espesor y, tras la colocación de este revestimiento, se construirá sobre el túnel una parte de la presa de escollera de 28 m de altura. Las preguntas que hay que abordar son: 1. ¿Qué apoyo se necesita para excavar el túnel con seguridad bajo la cubierta muy poco profunda? 2. ¿Es apropiada para este túnel la secuencia de excavación de la parte superior y del banco, utilizando métodos de perforación y voladura? 3. ¿Cómo responderá el revestimiento de hormigón a la carga impuesta por la colocación de 28 m de escollera sobre el túnel? Para responder a estas preguntas se realizaron una serie de análisis de elementos finitos bidimensionales con el programa PHASE2. En el primero de estos análisis se examinaron los requisitos de estabilidad y apoyo de la excavación de la cabecera. El análisis final incluyó toda la secuencia de excavación y sostenimiento y la colocación del enrocado sobre el túnel. El modelo completo de elementos finitos se ilustra en la figura 10.8. En la Figura 10.9 se muestra una vista ampliada de la excavación y del sistema de sostenimiento final. 3 Disponible en Rocscience Inc., 31 Balsam Avenue, Toronto, Ontario, Canadá M4E 3B5, Fax 1 416 698 0908, Teléfono 1 416 698 8217, Email: [email protected], Internet http://www.rocscience.com. 4 Disponible en ITASCA Consulting Group Inc., Thresher Square East, 708 South Third Street, Suite 310, Minneapolis, Minnesota 55415, USA, Fax 1 612 371 4717 Ejemplo práctico de análisis Excavación y sistema de apoyo bidimensional de tensiones153 Superficie libre Figura 10.8: Modelo de elementos finitos que muestra la geometría de la malla y las condiciones de contorno. También se muestra el sistema de soporte final utilizado para este caso, que se discutirá en el texto que sigue. Carga superficial uniformemente distribuida de 0,616 MN/m2 debido a la colocación de 28 m de escollera en la fase final de la construcción Cables no tensados de 15 m de longitud instalados desde la superficie antes de la excavación de la cabecera Excavación de cabecera con Revestimiento de hormigón de 1,3 m de espesor Pernos de roca anclados y rejuntados de 6 m de longitud y 25 mm de diámetro Excavaciones de banco Figura 10.9: Detalles de la malla de elementos finitos , secuencia de excavación, sistema de apoyo y carga externa para el modelo completo. 154Capítulo 10: Tensiones in situ e inducidas El macizo rocoso es una arenisca de baja calidad que, al estar cerca de la superficie, está muy articulada. Las propiedades mecánicas5 asumidas para esta masa rocosa son una resistencia cohesiva c = 0,04 MPa, un ángulo de fricción = y un módulo de deformación E = 1334 MPa. No se dispone de mediciones de tensiones in situ pero, debido a la ubicación del túnel en el lado del valle, se ha supuesto que la tensión horizontal normal al eje del túnel se ha reducido por el alivio de la tensión. El modelo está cargado por gravedad y se supone una relación entre la tensión horizontal y la vertical de 0,5. 10.7.1 Análisis de la estabilidad de la rúbrica superior Se utilizó una versión simplificada del modelo ilustrado en las Figuras 10.8 y 10.9 para analizar los requisitos de estabilidad y soporte del cabezal superior. Este modelo excluía el revestimiento de hormigón y las excavaciones del banco. El primer modelo se utilizó para examinar las condiciones de una excavación completa del frente superior sin ningún apoyo. Este es siempre un punto de partida útil en cualquier estudio de diseño de sostenimiento de túneles, ya que proporciona al diseñador una imagen clara de la magnitud de los problemas a los que hay que hacer frente. El modelo se cargó en dos etapas. En la primera, el modelo se cargó sin excavaciones y se creó asignando al material dentro del límite de la excavación las propiedades del macizo rocoso circundante. Esta primera etapa se lleva a cabo para permitir que el modelo se consolide bajo la carga gravitacional. Es necesaria para crear una referencia con la que se puedan medir los desplazamientos posteriores en el modelo. Los resultados del análisis se ilustran en la Figura 10.10, que muestra el alcance de la cesión en el macizo rocoso que rodea el cabezal superior, y en la Figura 10.11, que muestra los desplazamientos inducidos alrededor del túnel. La gran cantidad de cesión en el macizo rocoso que recubre el cabezal superior sugiere que esta excavación será inestable sin apoyo. Este punto de vista está respaldado por los desplazamientos mostrados en la Figura 10.11. Fallo de tracción Fallo de cizallamiento Figura 10.10: Cesión en el macizo rocoso que rodea la excavación del cabezal superior sin soporte instalado. 5 En el capítulo 11 se analizan los métodos de estimación de las propiedades del macizo rocoso. Ejemplo práctico de análisis bidimensional de tensiones155 5 mm de hundimiento de la superficie 26 mm de desplazamiento del techo 4 mm. de inclinación del suelo Figura 10.11: Desplazamientos inducidos en el macizo rocoso por la excavación de un cabezal sin soporte. El lector puede sorprenderse de que el desplazamiento en el techo del túnel sea sólo de 26 mm cuando la extensión de la zona de fluencia sugiere el colapso completo del techo. Hay que recordar que PHASE2 es un modelo de elementos finitos de pequeña deformación y que no puede acomodar las grandes deformaciones asociadas al colapso completo de un túnel. Al examinar la figura 10.11 es más importante observar la forma del perfil de desplazamiento global que la magnitud de los desplazamientos. Un macizo rocoso no tolerará los desplazamientos diferenciales que se ilustran y la excavación de un cabezal superior no soportado provocaría, casi con toda seguridad, un desprendimiento progresivo que llevaría al colapso final. Una regla general utilizada por los tuneleros experimentados es que una excavación subterránea no será autoportante a menos que la cubierta sobre el túnel supere 1½ veces la luz de la abertura. Esta es una situación típica que se da cuando se excavan portales de túneles y hay varias opciones disponibles para resolver el problema. Una de estas opciones es utilizar un revestimiento de hormigón proyectado para estabilizar el macizo rocoso por encima del túnel. Un análisis por elementos finitos de esta opción muestra que una capa de 50 mm de espesor de hormigón proyectado totalmente endurecido (resistencia a la compresión uniaxial de 30 MPa) es suficiente para estabilizar el túnel. El problema es cómo introducir una capa de hormigón proyectado totalmente endurecida en la boca del túnel. Un segundo problema es si los trabajadores tendrían suficiente confianza en dicha solución para trabajar en el túnel. Un proyecto en el que se utilizó esta solución fue la construcción de un túnel de desviación de 8 m de luz para una presa. El macizo rocoso era una piedra caliza muy poco cementada que podía excavarse a mano, pero que tenía la suficiente resistencia como para ser marginalmente autoportante. El contratista escandinavo del proyecto había utilizado el hormigón proyectado durante muchos años y los tuneleros, muy experimentados, tenían plena confianza en trabajar bajo una cubierta de hormigón proyectado. El túnel no estaba en la ruta crítica del proyecto, por lo que la construcción podía avanzar a un ritmo lo suficientemente lento como para permitir que el hormigón proyectado fraguara antes del siguiente avance. Una capa de hormigón proyectado no reforzado 156Capítulo 10: Tensiones in situ e inducidas fue el único soporte utilizado en este túnel, con conjuntos ocasionales de acero empotrados en el hormigón proyectado donde las condiciones del terreno eran particularmente difíciles. En el caso del cabezal superior de piedra arenisca que aquí se estudia, se rechazó la solución de hormigón proyectado porque, a pesar del análisis de elementos finitos, los proyectistas no tenían suficiente confianza en la capacidad de la capa de hormigón proyectado para soportar la gran luz de la piedra arenisca en bloque. Además, el contratista de este proyecto de presa no tenía mucha experiencia en el uso de hormigón proyectado en túneles y era poco probable que los trabajadores estuvieran preparados para operar bajo una cubierta de hormigón proyectado únicamente. Otra alternativa que se utiliza habitualmente en la excavación de portales de túneles es utilizar lances de acero para estabilizar la parte inicial del túnel bajo cubierta. Esta solución funciona bien en el caso de túneles pequeños, pero en este caso, un túnel de 13 m de luz requeriría unos lances muy pesados. Una desventaja adicional en este caso es que la instalación de los conjuntos permitiría una deformación demasiado grande en el macizo rocoso. Esto se debe a que los conjuntos de acero son un sistema de soporte pasivo y sólo soportan una carga cuando la masa rocosa se ha deformado sobre los conjuntos. Dado que este túnel se encuentra en los cimientos de una presa, una deformación excesiva es claramente inaceptable debido a las vías de fuga adicionales que se crearían a través del macizo rocoso. La solución adoptada finalmente se tomó "prestada" de la industria minera, en la que a menudo se utilizan espigas sin tensión y totalmente inyectadas para preapoyar el macizo rocoso por encima de las excavaciones subterráneas. En este caso, se instaló un patrón de 3 m x 3 m de cables de 15 m de longitud y 60 toneladas de capacidad desde la superficie del suelo antes de comenzar la excavación del frente superior. Cuando estos cables quedaron al descubierto en la excavación, se colocaron placas frontales y se cortó el exceso de longitud del cable. Además, se instaló un patrón de 2 m x 2 m de pernos de roca anclados mecánicamente de 6 m de longitud radialmente desde el techo del cabezal superior. Los resultados de un análisis de este sistema de apoyo se ilustran en las figuras 10.12 y 10.13, que muestran la extensión de la zona de fluencia y las deformaciones en el macizo rocoso por encima del cabezal superior. Cables sin tensión de 15 m de longitud y 60 toneladas de capacidad, inyectados en los agujeros verticales antes de comenzar la excavación del cabezal superior Pernos para roca de 6 m de longitud anclados y tensados mecánicamente Figura 10.12: Zona de fluencia en el macizo rocoso que rodea el cabezal superior soportado por un conjunto de pernos de roca cableados y mecánicamente anclados y tensados. Ejemplo práctico de análisis bidimensional de tensiones157 3 mm de hundimiento de la superficie Desplazamiento de 3 mm en las placas frontales de los pernos de roca Desplazamiento de 7 mm entre pernos de roca 4 mm. de inclinación del suelo Figura 10.13: Desplazamientos en el macizo rocoso soportados mediante cables precolocados con lechada y pernos de roca tensados. La comparación de las figuras 10.10 y 10.12 muestra que la extensión de la zona de fluencia sólo se reduce en una pequeña cantidad por la instalación del sistema de soporte. Esto no es sorprendente, ya que se requiere una cierta deformación del macizo rocoso para movilizar las cargas de apoyo en los cables no tensados. Esta deformación se produce como consecuencia del fallo del macizo rocoso. La figura 10.13 muestra que los desplazamientos en el techo del cabezal superior se han reducido sustancialmente como resultado de la colocación del soporte. Sin embargo, sigue existiendo un pequeño problema y es el excesivo desplazamiento de la roca entre las placas frontales de los pernos de roca, que están espaciadas en una cuadrícula de 2 m x 2 m. A menos que se controle este desplazamiento, puede provocar un desgarro progresivo del macizo rocoso. Sólo se necesita una pequeña presión en la superficie para controlar este desprendimiento y esto podría conseguirse mediante una capa de malla o de hormigón proyectado o mediante la instalación de ligeros conjuntos de acero. En este caso se adoptó esta última solución por la sensación de seguridad que proporcionaban a los trabajadores del túnel. En la figura 10.14 se ilustra el aspecto de la cabecera apoyada. Figura 11.14: Cabezal superior soportado por cables y pernos de roca y conjuntos de acero ligero. 158Capítulo 10.7.2 10: Tensiones in situ e inducidas Análisis de la excavación completa Tras haber excavado con éxito la parte superior de este túnel de alivio, como se ha comentado en el apartado anterior, la siguiente cuestión era cómo se comportaría la excavación durante el descenso de la banqueta y cómo toleraría el revestimiento de hormigón las cargas adicionales impuestas por la colocación de 28 m de escollera compactada. El modelo completo, ilustrado en la figura 10.9, se utilizó para esta investigación y se comprobó que no había problemas con la excavación de los bancos. Las figuras 10.15 y 10.16 ilustran la zona de fluencia y los desplazamientos del macizo rocoso que rodea a la excavación completa soportada por medio de cables y pernos de roca y, a efectos de este estudio, un fino revestimiento de hormigón proyectado. Figura 10.15: Extensión de la cesión en la masa rocosa que rodea la excavación completa del túnel del vertedero antes de la colocación del revestimiento de hormigón. Figura 10.16: Desplazamientos en la masa rocosa que rodea la excavación completa del túnel del aliviadero. Los desplazamientos máximos en el centro del techo y en el centro del suelo son ambos de 5 mm. Ejemplo práctico de análisis bidimensional de tensiones159 El peso propio del revestimiento de hormigón induce desplazamientos en el macizo rocoso y éstos se ven incrementados por la imposición de la carga superficial debida a la colocación de 28 m de escollera compactada por encima del túnel. Los desplazamientos inducidos se ilustran en las figuras 10/17 y 10.18. 2 mm de hundimiento de la superficie 22 mm de desplazamiento hacia abajo 18 mm de desplazamiento hacia abajo Figura 10.17: Desplazamientos inducidos como consecuencia del peso propio del revestimiento de hormigón. Carga superficial debida a la colocación de 28 m de escollera Desplazamiento de la superficie de 28 mm 45 mm de desplazamiento hacia abajo 30 mm de desplazamiento hacia abajo Figura 10.18: Desplazamientos inducidos como resultado de la colocación de 28 m de escollera sobre el túnel terminado. 160Capítulo 10: Tensiones in situ e inducidas Las figuras 10.17 y 10.18 muestran que se inducen desplazamientos significativos como resultado del vaciado del revestimiento de hormigón y la posterior colocación del escollera por encima del túnel. Este análisis no mostró ningún fallo en el revestimiento de hormigón, a pesar de suponer un hormigón muy débil (10 MPa de resistencia a la compresión uniaxial). El único problema que podía prever la colocación del escollera era la posibilidad de que se doblara toda la longitud del revestimiento de hormigón y se formaran grietas de tracción normales al eje del túnel. Por lo tanto, se recomendó inspeccionar cuidadosamente el revestimiento de hormigón en busca de tales grietas tras la finalización del enrocado. La reparación de dichas grietas mediante hormigón dental y lechada no supondría un gran problema pero, en cualquier caso, se demostró que no era necesario. 10.7.3 Conclusión El análisis presentado en las páginas anteriores pretende demostrar cómo debe utilizarse un análisis numérico como herramienta de ayuda a los diseñadores. En todos los casos, las cuestiones prácticas tienen prioridad y los resultados del análisis sólo deben utilizarse para orientar las decisiones prácticas y aclarar cuestiones de duda o incertidumbre. Dadas las suposiciones que hay que hacer en la construcción de un análisis de este tipo, sería muy imprudente que el diseñador diera demasiada credibilidad a los resultados del análisis y permitiera que todas sus decisiones se guiaran por estos resultados. Una discusión de los resultados con un contratista de túneles experimentado disipará pronto cualquier idea errónea que el diseñador del túnel haya adquirido como resultado de dicho análisis teórico y dicha discusión es una parte esencial de cualquier proceso de diseño práctico. 11 Propiedades del macizo rocoso 11.1 Introducción Para casi cualquier tipo de análisis utilizado para el diseño de taludes, cimentaciones y excavaciones subterráneas, se requieren estimaciones fiables de las características de resistencia y deformación de las masas rocosas. Hoek y Brown (1980a, 1980b) propusieron un método para obtener estimaciones de la resistencia de macizos rocosos articulados, basado en una evaluación del enclavamiento de los bloques de roca y del estado de las superficies entre estos bloques. Este método fue modificado a lo largo de los años para satisfacer las necesidades de los usuarios que lo aplicaban a problemas que no se habían considerado cuando se desarrolló el criterio original (Hoek 1983, Hoek y Brown 1988). La aplicación del método a macizos rocosos de muy baja calidad requirió nuevos cambios (Hoek, Wood y Shah 1992) y, finalmente, el desarrollo de una nueva clasificación denominada Índice de Resistencia Geológica (Hoek, Kaiser y Bawden 1995, Hoek 1995, Hoek y Brown 1997). En Hoek y Brown (1997) se ofrece una revisión del desarrollo del criterio y de las ecuaciones propuestas en las distintas etapas de este desarrollo. Este capítulo presenta el criterio de Hoek-Brown en una forma que se ha encontrado práctica en el campo y que parece proporcionar el conjunto más fiable de resultados para su uso como entrada para los métodos de análisis en el uso actual en la ingeniería de rocas. 11.2 Criterio Hoek-Brown generalizado El criterio de fallo generalizado de Hoek-Brown para masas rocosas articuladas se define por: '' m 3 13ci b a (11.1) dond' 1 ' 3 son las tensiones efectivas máxima y mínima en el momento del fallo, mb es el valor de la constante m de Hoek-Brown para la masa de la roca, s y a son constantes que dependen de las características del macizo rocoso, y ci es la resistencia a la compresión uniaxial de las piezas de roca intactas. La envolvente de Mohr, que relaciona las tensiones normales y de cizallamiento, puede determinarse mediante el método propuesto por Hoek y Brown (1980a). En este enfoque, la ecuación 11.1 se utiliza para generar una serie de valores de ensayos triaxiales, simulando ensayos de campo a escala real, y un 162Capítulo 11: Propiedades del macizo rocoso Se utiliza un proceso estadístico de ajuste de curvas para obtener una envolvente de Mohr equivalente definida por la ecuación: B ntm (11.2) c donde A y B son constantes de material ' nes la tensión efectiva normal, y tm es la resistencia a la tracción del macizo rocoso. Esta resistencia a la "tracción", que refleja el entrelazamiento de las partículas de roca cuando no están libres para dilatarse, viene dada por: tm m2 ci mb 4s (11.3) Para utilizar el criterio de Hoek-Brown para estimar la resistencia y la deformabilidad de las masas rocosas articuladas, hay que estimar tres "propiedades" de la masa rocosa. Éstas son 1. la resistencia a la compresión de los trozos de roca intactos, uniaxial ci 2. el valor de la constante Hoek-Brown mi para estos trozos de roca intactos, y 3. el valor del Índice de Resistencia Geológica GSI para el macizo rocoso. 11.3 Propiedades de la roca intacta Para los trozos de roca intactos que componen el macizo rocoso la ecuación 11.1 se simplifica a: '' m 3 ' 13ci i 0.5 (11.4) La relación entre las tensiones principales en el momento de la rotura para una roca determinada se define ci por dos constantes, la resistencia a la compresión y una constante mi . uniaxial Siempre que sea posible, los valores de estas constantes deben determinarse mediante el análisis estadístico de los resultados de un conjunto de ensayos triaxiales sobre muestras de núcleos cuidadosamente preparadas. Obsérvese que el rango de valores de la tensión 3principal menor (' ) sobre el que se realizan estas pruebas es crítico para determinar valores fiables para las dos constantes. Al derivar 3 los valores originales ci y mi , Hoek y Brown (1980a) utilizaron un rango de 0 < ' de < 0,5 ci y, para ser coherente, es esencial que se utilice el mismo rango en cualquier prueba triaxial de laboratorio sobre muestras de roca intacta. En el análisis deben incluirse al menos cinco puntos de datos. En la figura 11.1 se ilustra un tipo de célula triaxial que puede utilizarse para estos ensayos. Esta célula, descrita por Hoek y Franklin (1968), no requiere drenaje entre ensayos y es conveniente para el ensayo rápido de un gran número de muestras. Existen celdas más sofisticadas para fines de investigación, pero los resultados obtenidos de Propiedades intactas de la roca163 la celda ilustrada en la Figura 11.1 son adecuadas para las estimaciones de resistencia de la roca requeridas para estimar ci y mi . Esta célula tiene la ventaja adicional de que puede utilizarse en el campo cuando se analizan materiales como carbones, pizarras y filitas que son extremadamente difíciles de conservar durante el transporte y la preparación normal de las muestras para las pruebas de laboratorio. asientos esféricos de acero templado y rectificado espacio libre para cables de calibre cuerpo de la célula de acero dulce muestra de roca con extremos rectificados y con una relación longitud/diámetro de 2 entrada de aceite - presión máxima de 700 MPa galgas extensométricas - si es necesario manguito de sellado de goma Figura 11.1: Vista en corte de una célula triaxial para el ensayo de probetas de roca. Los ensayos de laboratorio deben realizarse con contenidos de humedad lo más parecidos posible a los que se dan en el campo. Muchas rocas muestran una disminución significativa de la resistencia con el aumento del contenido de humedad y las pruebas en muestras que se han dejado secar en un cobertizo de núcleos durante varios meses pueden dar una impresión engañosa de la resistencia de la roca intacta. Una vez obtenidos los resultados de los cinco o más ensayos triaxiales, pueden analizarse para determinar la resistencia a la compresión uniaxialci y la constante de Hoek-Brown mi , tal como describen Hoek y Brown (1980a). En este análisis, la ecuación 11.1 se reescribe en la forma 164Capítulo 11: Propiedades del macizo rocoso y x sci donde ' 3 y y (' (11.5) 2 1') 3 Para n probetas se calcula la resistencia a la compresión uniaxial ci , la constante mi y el coeficiente de determinación r2 : 2 y xy x y n) x cin m x2 ( x)2 n) n 1 xy2 x y 2 n x x) n) i (11.6) c (11.7) xy x y 2 2 x x) 2 n] y 2 y) 2 n] (11.8) En el cuadro 11.1 se presenta una hoja de cálculo para el análisis de los datos de las pruebas triaxiales. Obsérvese que los datos de ensayos triaxiales de alta calidad suelen dar un coeficiente de determinación r2 superior a 0,9. Cuando no es posible realizar pruebas de laboratorio, se pueden utilizar las tablas 11.2 y 11.3 para obtener estimaciones de ci y mi . Las pruebas de laboratorio a corto plazo en rocas frágiles muy duras tienden a sobreestimar la resistencia de la masa rocosa in situ. Las pruebas de laboratorio y los estudios de campo sobre el granito de excelente calidad del Lac du Bonnet, reportados por Martin y Chandler (1994), muestran que la resistencia in situ de esta roca es sólo un 70% de la medida en el laboratorio. Esto parece deberse al daño resultante de la microfisuración de la roca, que se inicia y desarrolla intensidades críticas a niveles de tensión más bajos en el campo que en las pruebas de laboratorio realizadas con tasas de carga más altas en especímenes más pequeños. Por lo tanto, al analizar los resultados de las pruebas de laboratorio en este tipo de rocas para estimar los ci valores de y mi , es prudente reducir los valores de la tensión principal efectiva mayor en fallo al 70% de los valores medidos. Las rocas anisotrópicas y foliadas, como las pizarras, los esquistos y las filitas, cuyo comportamiento está dominado por planos de debilidad, clivaje o esquistosidad estrechamente espaciados, presentan dificultades particulares en la determinación de las resistencias a la compresión uniaxial. Salcedo (1983) ha informado de los resultados de un conjunto de ensayos de compresión uniaxial direccional en una filita grafítica de Venezuela. Estos resultados se resumen en la figura 11.2. Se observa que la resistencia a la compresión uniaxial de este material varía en un factor de aproximadamente 5, dependiendo de la dirección de la carga. Las pruebas del comportamiento de esta filita grafítica en el campo sugieren que las propiedades del macizo rocoso dependen de la resistencia paralela a la esquistosidad más que de la normal a ella. Propiedades intactas de la roca165 Tabla 11.1: Hoja de cálculo para el cálculo deci y mi a partir de los datos del ensayo triaxial Datos de la prueba triaxial x y xy sig1 sig3 0 38.3 1466.89 0.0 5 72.4 4542.76 22713.8 7.5 80.5 5329.00 39967.5 15 115.6 10120.36 151805.4 20 134.3 13064.49 261289.8 47.5 sumx 441.1 34523.50 475776.5 sumy sumxy xsq ysq 0.0 25.0 56.3 225.0 400.0 2151766 20636668 28398241 102421687 170680899 706.3 sumxsq 324289261 sumysq Resultados del cálculo Número de pruebas n= 5 Resistencia uniaxial sigci = 37.4 Constante Hoekmi = 15.50 Brown s = 1.00 Constante HoekBrown Coeficiente de determinación r2 = 0,997 Fórmulas celulares y = (sig1-sig3)^2 sigci = SQRT(sumy/n - (sumxy-sumx*sumy/n)/(sumxsq(sumx^2)/n)*sumx/n) mi = (1/sigci)*((sumxy-sumx*sumy/n)/(sumxsq(sumx^2)/n)) r2 = ((sumxy-(sumx*sumy/n))^2)/((sumxsq-(sumx^2)/n)*(sumysq-(sumy^2)/n)) 100 90 80 R es ist en ci a a la co m pr es ió nM Pa 70 60 50 40 30 20 10 0 0102030405060708090 Ángulo de la esquistosidad con respecto a la dirección de la carga Figura 11.2: Influencia de la dirección de la carga en la resistencia de la filita grafítica ensayada por Salcedo (1983). 166Capítulo 11: Propiedades de la masa rocosa Tabla 11.2: Estimaciones de campo de la resistencia a la compresión uniaxial. Grado* Término Comp. uniaxial Resisten cia (MPa) R6 Extremad amente fuerte > 250 R5 Muy fuerte R4 Índic e de carga puntu al (MPa) >10 Estimación de la fuerza sobre el terreno Ejemplos El espécimen sólo puede ser astillado con un martillo geológico Basalto fresco, chert, diabasa, gneis, granito, cuarcita 100 - 250 4 - 10 El espécimen requiere muchos golpes de un martillo geológico para fracturarlo Anfibolita, arenisca, basalto, gabro, gneis, granodiorita, caliza, mármol, riolita, toba Fuerte 50 - 100 2 - 4 El espécimen requiere Caliza, mármol, más de un golpe de filita, arenisca, martillo geológico esquisto, pizarra para fracturarlo R3 Medio fuerte 25 - 50 1-2 No se puede raspar o Arcilla, carbón, pelar con una navaja, hormigón, esquisto, el espécimen se puede pizarra, limolita fracturar con un solo golpe de un martillo geológico R2 Débil 5 - 25 ** Se puede pelar con una navaja con dificultad, hendidura poco profunda hecha por un golpe firme con la punta de un martillo geológico Tiza, sal gema, potasa R1 Muy débil 1-5 ** Se desmorona bajo golpes firmes con la punta de un martillo geológico, se puede pelar con una navaja Roca muy erosionada o alterada R0 Extremada 0.25 - 1 mente débil ** Indicado por la miniatura Gubia de falla rígida * Grado según Brown (1981). ** Los ensayos de carga puntual en rocas con una resistencia a la compresión uniaxial inferior a 25 MPa probablemente arrojen resultados muy ambiguos. Propiedades intactas de la roca167 Tabla 11.3: Valores de la constante mi para roca intacta, por grupo de roca. Nótese que los valores entre paréntesis son estimaciones. Tipo de roca Clase Grupo Grueso Conglomerad o (22) SEDIMENTARIO Clástico Textura Medio AreniscaSilicona 199 Greywacke (18) Muy fino Arcilla 4 Tiza 7 Orgánico No clástic o Fino Carbó n (821) BrecciaSpariticMicritic (20)Piedra calizaPiedra Carbonato caliza (10)8 Gypstone 16 Química Mármo l9 No Foliado Anhidrita 13 HornfelsQu artzite (19)24 Ligeramente foliado Migmatita (30) Anfibolita 25 - 31 Milonitas (6) Gneis 33 Esquis tos 4 -8 Filitas (10) Foliado* IGNEOUS Luz Granito Rhyolite 33 (16) Granodiorita (30) Dacita (17) Diorita Andesita (28)19 Oscu ro Gabbro Dolerita 27 (19) Basalt o (17) Brecha (18) Tuff (15) Pizar ra 9 Obsidian a (19) Norite 22 Tipo piroclástico extrusivo Aglomerado (20) * Estos valores son para especímenes de roca intacta ensayados normales a la estratificación o a la foliación. El valor de mi será significativamente diferente si el fallo se produce a lo largo de un plano de debilidad. Al decidir el valor de ci para las rocas foliadas, hay que decidir sobre si se utiliza la mayor o la menor resistencia a la compresión uniaxial obtenida de M E T A M Ó R FI C O 11: Propiedades de la masa rocosa 168Capítulo resultados como los de la figura 11.1. La composición mineral, el tamaño de los granos, el grado de metamorfismo y la historia tectónica son factores que determinan las características de el macizo rocoso. El autor no puede ofrecer ninguna orientación precisa sobre la pero elección de ci sugieren que el valor máximo debe utilizarse para masas rocosas duras y bien entrelazadas, como las pizarras de buena calidad. La resistencia a la compresión uniaxial más baja debería utilizarse para masas rocosas de baja calidad y perturbadas tectónicamente, como la filita grafítica ensayada por Salcedo (1983). A diferencia de otras rocas, el carbón es de origen orgánico y, por tanto, tiene componentes y propiedades únicas. A menos que estas propiedades se reconozcan y se tengan en cuenta en la caracterización del carbón, los resultados de cualquier prueba mostrarán una gran cantidad de dispersión. Medhurst, Brown y Trueman (1995) han demostrado que, teniendo en cuenta el "brillo" que refleja la composición y la hendidura del carbón, es posible diferenciar las características mecánicas de los distintos carbones. 11.4 Influencia del tamaño de la muestra La influencia del tamaño de la muestra en la resistencia de la roca ha sido ampliamente discutida en la literatura geotécnica y generalmente se asume que hay una reducción significativa de la resistencia con el aumento del tamaño de la muestra. Basándose en un análisis de los datos publicados, Hoek y Brown (1980a) han sugerido que la resistencia a la compresión uniaxialcd de una muestra de roca con un diámetro de d mm está relacionada con la resistencia a la compresión uniaxial c50 de una muestra de 50 mm de diámetro mediante la siguiente relación: cd c50 50 0.18 (11.9) Esta relación, junto con los datos en los que se basó, se ilustra en la figura 11.3. El autor sugiere que la reducción de la resistencia se debe a la mayor posibilidad de fallo a través y alrededor de los granos, los "bloques de construcción" de la roca intacta, a medida que se incluyen más y más de estos granos en la muestra de ensayo. Finalmente, cuando se incluye un número suficientemente grande de granos en la muestra, la resistencia alcanza un valor constante. Medhurst y Brown (1996) han informado de los resultados de los ensayos triaxiales de laboratorio realizados sobre muestras de 61, 101, 146 y 300 mm de diámetro de un carbón de brillo medio altamente escindido procedente de la mina de Moura en Australia. Los resultados de estas pruebas se resumen en la Tabla 11.4 y en la Figura 11.4. Los resultados obtenidos por Medhurst y Brown muestran una disminución significativa de la resistencia al aumentar el tamaño de la muestra. Esto se atribuye a los efectos del espaciado de los tacos. Para este carbón, las hendiduras persistentes están espaciadas entre 0,3 y 1,0 m, mientras que las hendiduras no persistentes dentro de las bandas de vitrain y los litotipos individuales definen bloques de 1 cm o menos. Esta separación da lugar a un tamaño de muestra "crítico" de aproximadamente 1 m por encima del cual la resistencia permanece constante. Es razonable extender este argumento más allá y sugerir que, cuando se trata de masas de roca a gran escala, la resistencia alcanzará un valor constante cuando el tamaño de las piezas individuales de roca sea lo suficientemente pequeño en relación con el tamaño global del Influencia del tamaño de la muestra169 estructura que se está considerando. Esta sugerencia se plasma en la figura 11.5, que muestra la transición desde una muestra de roca intacta isotrópica, pasando por u n macizo rocoso altamente anisotrópico en el que el fallo está controlado por una o dos discontinuidades, hasta un macizo rocoso muy articulado isotrópico. 1.5 Re siste Mármol ncia 1.4 Caliza a la Granito Basalto comp 1.3 Lava de basalto y resió andesita Gabro n Mármol 1.2 Norite uniax Granite ial de Diorita de cuarzo 1.1 la mues tra de 1.0 diám etro d Resis 0.9 tenci a a la 0.8 comp resió 0.7 n 050100150200250300 uniax Diámetro de la muestra d mm ial de lF a igura 11.3 Influencia del tamaño de la muestra en la m reuseisstencia de la roca intacta. Según Hoek y Brown (1980a). tra de 50 mm Tabla11.4 Resistencia máxima del carbón Moura DU en fundceión de los parámetros contenidos en la ecuación (11.1), a pardtiiám r de un valor deci = 32,7 MPa. etro Diámetro (mm) 61 101 146 300 masa mb s a 19.4 13.3 10.0 5.7 2.6 1.0 0.555 0.236 0.184 0.052 0.5 0.5 0.5 0.6 0.65 11: Propiedades de la masa rocosa 170Capítulo 100 Diámetro de la muestra (mm) 61 90 80101 70146 Re sis te 1 nci a axi al ' M Pa 60300 50 40mass 30 20 10 0 012345678910 Presión de confinamiento3 ' MPa Figura 11.4 Resistencia máxima del carbón australiano de Moura. Según Medhurst y Brown (1996). El criterio de rotura de Hoek-Brown, que supone un comportamiento isótropo de la roca y del macizo rocoso, sólo debe aplicarse a aquellos macizos rocosos en los que haya un número suficiente de discontinuidades poco espaciadas, con características superficiales similares, que permitan suponer un comportamiento isótropo que implique la rotura en las discontinuidades. Cuando la estructura analizada es grande y el tamaño del bloque es pequeño en comparación, la masa rocosa puede tratarse como un material Hoek-Brown. Cuando el tamaño de los bloques es del mismo orden que el de la estructura analizada o cuando uno de los conjuntos de discontinuidades es significativamente más débil que los demás, no debe utilizarse el criterio de Hoek- Brown. En estos casos, la estabilidad de la estructura debe analizarse considerando los mecanismos de fallo que implican el deslizamiento o la rotación de los bloques y las cuñas definidas por las características estructurales que se cruzan. Índice de resistencia geológica171 Especímenes de roca intactos - utilice la ecuación 11.4 Un conjunto de articulaciones - no utilizar el criterio HoekBrown Dos conjuntos de articulaciones - no utilizar el criterio Hoek-Brown Muchas articulaciones utilizar la ecuación 11.1 con precaución Masa rocosa muy articulada - utilice la ecuación 11.1 Figura 11.5: Diagrama idealizado que muestra la transición de una masa rocosa intacta a una muy articulada con el aumento del tamaño de la muestra. 11.5 Índice de resistencia geológica La resistencia de un macizo rocoso articulado depende de las propiedades de las piezas rocosas intactas y también de la libertad de estas piezas para deslizarse y girar bajo diferentes condiciones de tensión. Esta libertad está controlada por la forma geométrica de las piezas de roca intactas, así como por el estado de las superficies que separan las piezas. Los trozos de roca angulares con superficies de discontinuidad limpias y rugosas darán lugar a una masa rocosa mucho más resistente que la que contiene partículas redondeadas rodeadas de material meteorizado y alterado. El Índice de Resistencia Geológica (GSI), introducido por Hoek (1995) y Hoek, Kaiser y Bawden (1995) proporciona un sistema para estimar la reducción de la resistencia del macizo rocoso para diferentes condiciones geológicas. Este sistema se presenta en la tabla 11.5 y la tabla 11.6. La experiencia ha demostrado que la Tabla 11.5 es suficiente para el campo 11: Propiedades de la masa rocosa 172Capítulo observaciones, ya que el código de letras que identifica cada categoría de macizo rocoso puede introducirse en un registro de campo. Posteriormente, estos códigos pueden utilizarse para estimar el valor del GSI a partir de la tabla 11.6. Una vez estimado el Índice de Resistencia Geológica, los parámetros que describen las características de resistencia del macizo rocoso, se calculan de la siguiente manera: GSI (11.10) mm b Para GSI > 25, es decir, masas rocosas de calidad buena a razonable, el criterio original de Hoek- Brown es aplicable con s GSI (11.11) 9 y a= 0.5(11.12) Para GSI < 25, e s decir, masas rocosas de muy baja calidad, se aplica el criterio Hoek-Brown modificado con s= 0(11.13) y a ,65 GSI 200 (11.14) La elección de GSI = 25 para el cambio entre el criterio original y el modificado es puramente arbitraria. Se podría argumentar que un cambio en GSI = 30 no introduciría una discontinuidad en el valor de a, pero extensos ensayos han demostrado que la ubicación exacta de este cambio tiene una importancia práctica insignificante. Para macizos rocosos de mejor calidad (GSI > 25), el valor de GSI puede estimarse directamente a partir de la versión de 1976 de la clasificación de macizos rocosos de Bieniawski, con la clasificación de aguas subterráneas fijada en 10 (seco) y el ajuste de la orientación de las juntas fijado en 0 (muy favorable) (Bieniawski 1976). En el caso de masas rocosas de muy baja calidad, el valor de RMR es muy difícil de estimar y el equilibrio entre las calificaciones ya no ofrece una base fiable para estimar la resistencia de la masa rocosa. En consecuencia, la clasificación RMR de Bieniawski no debe utilizarse para estimar los valores del GSI para masas rocosas de mala calidad. Si se utiliza la versión de 1989 de la clasificación RMR de Bieniawski (Bieniawski 1989), entonces GSI = RMR89 ' - 5 donde RMR89 ' tiene la clasificación de aguas subterráneas fijada en 15 y el ajuste por orientación de las juntas fijado en cero. Uno de los problemas prácticos que se plantean al evaluar el valor de la GSI sobre el terreno está relacionado con los daños causados por las voladuras. Como se ilustra en la figura 11.6, hay una diferencia considerable en el aspecto de una cara de roca que ha sido excavada mediante voladura controlada y una cara que ha sido dañada por voladura en masa. Siempre que sea posible, debe utilizarse la cara no dañada para estimar el valor del GSI, ya que el objetivo general es determinar las propiedades de la masa rocosa no alterada. Índice de resistencia geológica173 Cuadro 11.5: Caracterización de los macizos rocosos en función de la intercalación y la alteración de las juntas1 1 En versiones anteriores de esta tabla se utilizaban los términos BLOQUEADO/SEAMBLE y APAGADO, siguiendo la terminología utilizada por Terzaghi (1946). Sin embargo, estos términos resultaron ser engañosos y han sido sustituidos, en esta tabla, por BLOQUEADO/DISTURBADO, que refleja con mayor exactitud la mayor movilidad de una masa rocosa que ha sufrido algún tipo de plegado y/o fallamiento, y DESINTEGRADO, que abarca una gama más amplia de formas de partículas. 174Capítulo 11: Propiedades de la masa rocosa Tabla 11.6: Estimación del índice de resistencia geológica GSI basada en las descripciones geológicas. Índice de resistencia geológica175 Figura 11.6: Comparación entre los resultados obtenidos con la voladura controlada (a la izquierda) y la voladura a granel normal para una excavación superficial en gneis. Cuando todas las caras visibles han sido dañadas por la voladura, se debe intentar compensar los valores más bajos del GSI obtenidos en dichas caras. En las caras recientemente voladas, se habrán creado nuevas superficies de discontinuidad por la voladura y éstas darán un valor de GSI que puede ser hasta 10 puntos inferior al del macizo rocoso no alterado. En otras palabras, los daños graves causados por la voladura pueden tenerse en cuenta subiendo una fila en las tablas 11.5 y 11.6. Cuando las caras dañadas por la voladura han estado expuestas durante varios años, puede ser necesario también dar un paso hasta una columna a la izquierda para permitir la meteorización de la superficie que habrá ocurrido durante esta exposición. Así, por ejemplo, una superficie rocosa muy dañada por la voladura que tiene la apariencia de una masa rocosa BLOQUEADA/DISTURBADA y JUSTA (BD/F en la Tabla 11.5) puede ser en realidad MUY BLOQUEADA y BUENA (VB/G) en su estado in situ no meteorizado y no perturbado. Una cuestión práctica adicional es si los testigos de sondeo pueden utilizarse para estimar el valor del GSI detrás de las caras visibles. En el caso de masas rocosas de calidad razonable (GSI > 25), el mejor enfoque es evaluar el núcleo en términos de la clasificación RMR de Bieniawski y luego, como se ha descrito anteriormente, estimar el valor GSI a partir de la RMR. En el caso de masas rocosas de baja calidad (GSI < 25), se recuperan relativamente pocas piezas de núcleo intactas de más de 100 mm y resulta difícil determinar un valor fiable de RMR. En estas circunstancias, el aspecto físico del material recuperado en el núcleo debe utilizarse como base para estimar el GSI. 11: Propiedades de la masa rocosa 176Capítulo 11.6 Parámetros de Mohr-Coulomb La mayoría de los programas informáticos geotécnicos están escritos en términos del criterio de fallo de Mohr-Coulomb, en el que la resistencia del macizo rocoso se define por la resistencia de cohesión y el ángulo de fricción . La relación lineal entre las tensiones principales mayores y menores, ' ' y , para el criterio de Mohr-Coulomb es 1 3 1 donde cm ' cm k ' 3 (11.15) es la resistencia a la compresión uniaxial del macizo rocoso y k es la pendiente de la línea que relacio1na ' y ' .3Los valores de y se pueden calcular a partir de k1 sin ' k1 (11.16) ' c cm (1 sin ) 2 cos ' (11.17) No existe una correlación directa entre la ecuación 11.15 y el criterio no lineal de Hoek-Brown definido por la ecuación 11.1. En consecuencia, la determinación de los valores de y para un macizo rocoso que ha sido evaluado como material HoekBrown es un problema difícil. El autor cree que el enfoque más riguroso disponible, para el criterio original de Hoek-Brown, es el desarrollado por el Dr. J.W. Bray y reportado por Hoek (1983). Para cualquier punto de una superficie de interés en un análisis como el cálculo de la estabilidad de un talud, la tensión normal efectiva se calcula utilizando una técnica de análisis de tensión adecuada. La resistencia al corte desarrollada en ese valor de tensión normal efectiva se calcula entonces a partir de las ecuaciones dadas en Hoek y Brown (1997). La dificultad de aplicar este enfoque en la práctica es que la mayoría de los programas informáticos geotécnicos disponibles en la actualidad proporcionan valores de y . Tras evaluar un gran número de posibles enfoques de este problema, se ha llegado a la conclusión de que la solución más práctica es tratar el problema como un análisis de un conjunto de pruebas de resistencia triaxial a escala real. Los resultados de estos ensayos se simulan utilizando la ecuación 11.1 de Hoek-Brown para generar una serie de valores de ensayos triaxiales. La ecuación 11.15 se ajusta a estos resultados de ensayo mediante un análisis de regresión lineal y los valores de y se determinan a partir de las ecuaciones 11.17 y 11.16. Los pasos necesarios para determinar los parámetros A, B, y se indican a continuación. En la figura 11.7 se presenta una hoja de cálculo para realizar este análisis, con un listado de todas las fórmulas de las celdas. La relación entre las tensiones normales y las tensiones de cizallamiento puede expresarse en términos de las correspondientes tensiones efectivas principales, tal como sugiere Balmer (1952): n '' '' 13 1 '' 13 (11.18) Parámetros de Mohr-Coulomb177 (1' ' ) 3 '' 1 (11.19) ' 1 mbci 2(' ' ) (11.20) 3 1 3 Para el GSI > 25, cuando a = 0,5: ' Para GSI < 25, cuando s = 0: ' ' 1 1 ama 3 a1 ' b (11.21) La resistencia a la tracción del macizo rocoso se calcula a partir de: tm m2 ci mb 4s (11.22) La envolvente de Mohr equivalente, definida por la ecuación 11.2, puede escribirse de la forma Y log A BX donde Y Utilizando el valor de tm , X c (11.23) ntm (11.24) c calculado a partir de la ecuación 11.22 y un rango de valores ' y n calculado a partir de las ecuaciones 11.19 y 11.18 los valores de A y B son determinado por regresión lineal donde : B XY X Y ) T (11.25) X2 X )2 T A 10^ Y T B X T (11.26) y T es el número total de pares de datos incluidos en el análisis de regresión. El paso más crítico en este proceso es la selección del rango3 valores. Como de ' Hasta donde el autor sabe, no hay métodos teóricamente correctos para elegir este rango y se ha utilizado un método de prueba y error, basado en un compromiso práctico, para seleccionar el rango incluido en la hoja de cálculo presentada en la Figura 11.7. Para una envolvente de Mohr definida por la ecuación 11.2, el i para un determinado ángulo de fricción ' tensión normal 'ni está dada por: 178Capítulo 11: Propiedades del macizo rocoso i arctan nit (11.27) c La correspondiente fuerza de cohesión ic' viene dada por: c' ' tan' (11.28) inii y la correspondiente resistencia a la compresión uniaxial del macizo rocoso es : 2c' cos' cmi (11.29) ii i' Obsérvese que la fuerza de cidado por la ecuación 11.29 es un valor límite superior cohesión y que es prudente reducirlo a un 75% del valor calculado para las aplicaciones prácticas. Los valores de y obtenidos de este análisis son muy sensibles al rango de los valores de la tensión principal menor" utilizados para generar la 3 simulación a escala real resultados de las pruebas triaxiales. Sobre la base de la prueba y el error, se ha encontrado que el más se obtienen resultados consistentes cuando se utilizan 8 valores de 3' igualmente espaciados en el rango 0 <3 < 0,ci . Un ejemplo de los resultados, que se obtienen de este análisis, se presenta en la figura 11.8. Gráficos de los valores de la relación c' ci y del ángulo de fricción , para diferentes Las combinaciones de GSI y mi se indican en la figura 11.9. La hoja de cálculo incluye un cálculo de la tangente a la envolvente de Mohr definida mediante la ecuación 11.2. Hay que especificar una tensión normal para calcular esta tangente y, en la figura 11.8, esta tensión se ha elegido de forma que el ángulo de fricción sea el mismo tanto para la tangente como para la línea definida por 3,3 MPa y = 30,1, determinada por el análisis de regresión lineal descrito anteriormente. El intercepto de cohesión para la tangente es 4,1 MPa, que es aproximadamente un 25% más alto que el obtenido por el análisis de regresión lineal de los datos del ensayo triaxial simulado. El ajuste de una tangente a la envolvente curva de Mohr da un valor de límite superior para el intercepción cohesiva c. Se recomienda reducir este valor en un 25% aproximadamente para evitar la sobreestimación de la resistencia del macizo rocoso. Hay una clase particular de problemas en los que se debe tener extrema precaución al aplicar el enfoque descrito anteriormente. En algunos problemas de estabilidad de taludes de roca, la tensión normal efectiva en algunas partes de la superficie de fallo puede ser bastante baja, ciertamente inferior a 1 MPa. Se observará que en el ejemplo de la figura 11.8, paran valores de ' inferiores a unos 5 MPa, la línea recta, constante sobrestima la resistencia al corte disponible del macizo rocoso en cantidades cada vez más significativas a medidna que ' se acerca a cero. En tales circunstancias, sería es prudente utilizar valores de y basados en una tangente a la curva de resistencia al corte en el nrango de ' valores que se aplican en la práctica. Parámetros de Mohr-Coulomb179 Figura 11.7 Hoja de cálculo de los parámetros Hoek-Brown y Mohr-Coulomb equivalente Criterios de fallo Hoek-Brown y Mohr Coulomb singtcria=da: 85 equivalente E MPa mi = 10 GSI = 45 a= B= coh = 0.5 0.70 3.27 MPa MPa mb = sigtm = k= sigcm = 1.40 -0.13 3.01 11.36 MPa s = 0.0022 A= 0.50 phi = 30.12 grados E = 6913.7 MPa Tangente: signt = 15.97 MPa phit= 30.12 grados coht = 4.12 La salida: MPa Cálculo: sig31E- 3.04 6.07 9.1 12.14 15.18 18.21 21.25 Suma 85.00 sig14.0 22.48 33.27 42.30 50.40 57.91 64.98 71.74 347.08 ds1ds3 4.07 3.19 2.80 2.56 2.40 2.27 2.18 35.35 signo0.24 tau0.94 x-2.36 y-1.95 xy4.61 xsq5.57 sig3sig 6.87 7.74 -1.08 -1.04 1.13 1.17 68.23 12.56 11.59 -0.83 -0.87 0.71 0.68 202.01 17.85 14.62 -0.67 -0.76 0.52 0.45 385.23 22.90 17.20 -0.57 -0.69 0.39 0.32 612.01 27.76 19.48 -0.48 -0.64 0.31 0.23 878.92 32.50 21.54 -0.42 -0.60 0.25 0.17 1183.65 37.13 23.44 -0.36 -0.56 0.20 0.13 1524.51 157.80 116.55 -6.77 -7.11 8.12 8.74 4855 sig3sq 9.22 0.00 taucalc0.96 7.48 sig1sig3fit 11.36 20.51 signtau 7.26 fit3.41 tangente 8.10321 4.25309 36.86 82.94 147.45 230.39 331.76 451.56 1290 11.33 29.66 10.56 14.45 38.81 13.63 17.18 47.96 16.55 19.64 57.11 19.38 21.91 66.26 22.12 24.04 75.42 24.81 11.4032 14.4729 17.3991 20.2235 22.9702 25.655 10 0 15.89 10.00 Fórmulas celulares: mb = mi*EXP((GSI-100)/28) s = IF(GSI>25,EXP((GSI-100)/9),0) a = IF(GSI>25,0.5,0.65-GSI/200) sigtm = 0,5*sigci*(mb-SQRT(mb^2+4*s)) A = acalc = 10^(sumy/8 - bcalc*sumx/8) B = bcalc = (sumxy - (sumx*sumy)/8)/(sumxsq - (sumx^2)/8) k = (sumsig3sig1 - (sumsig3*sumsig1)/8)/(sumsig3sq-(sumsig3^2)/8) phi = ASIN((k-1)/(k+1))*180/PI() coh = (sigcm*(1-SIN(phi*PI()/180)))/(2*COS(phi*PI()/180)) sigcm = sumsig1/8 - k*sumsig3/8 E = IF(sigci>100,1000*10^((GSI-10)/40),SQRT(sigci/100)*1000*10^((GSI-10)/40)) phit = (ATAN(acalc*bcalc*((signt-sigtm)/sigci)^(bcalc-1)))*180/PI() coht = acalc*sigci*((signt-sigtm)/sigci)^bcalc-signt*TAN(phit*PI()/180) sig3 = Comienza en 1E-10 (para evitar errores de cero) y se incrementa en 7 pasos de sigci/28 hasta 0,25*sigci sig1 = sig3+sigci*(((mb*sig3)/sigci)+s)^a ds1ds3 = IF(GSI>25,(1+(mb*sigci)/(2*(sig1-sig3)),1+(a*mb^a)*(sig3/sigci)^(a-1)) sign = sig3+(sig1-sig3)/(1+ds1ds3) tau = (sign-sig3)*SQRT(ds1ds3) x = LOG((sign-sigtm)/sigci) y = LOG(tau/sigci) xy = x*yxsq = x^2sig3sig1= sig3*sig1sig3sq= sig3^2taucalc = acalc*sigci*((signsigtm)/sigci)^bcalc s3sifit = sigcm+k*sig3 sntaufit = coh+signo*TAN(phi*PI()/180) tangente = coht+signo*TAN(phit*PI()/180) 11: Propiedades de la masa rocosa 180Capítulo 80 70 60 M 50 Pa 1 sin ' ' 1cm 1 sin ' ' 1 Te 40 ns ió n pri nc ip al pri nc ip 20 al '' m 3 3 a b 13ci 10 cm 0 0102030 Tensión principal menor 3' MPa 30 M Pa tangent e B 20 R es ist en 10 ci a al co rte 0 n tm A c ' ' tan ' c ci n 010203040 Tensión normal ' MPa n Figura 11.8: Gráfico de los resultados de los ensayos triaxiales simulados a escala real en un macizo rocoso definido por una resistencia a la compresión uniaxial ci = 85 MPa, una constante Hoek -Brown mi = 10 y un índice de resistencia geológica GSI = 45. Parámetros de Mohr-Coulomb181 0.20 R es 0.10 ist en 0.08 ci a 0.06 co he 0.05 siv 0.04 a / R 0.03 es ist mi en 350.02 ci 25 20 a 16 un 13 10 ia xi 70.01 al 5 0.008 de 102030405060708l0a90 ro Índice de resistencia geológica GSI ca int a. Gráfico de la relación entre la resistencia a la ac cohesión y la resistencia a la compresión uniaxialci .ta 55m i 35 5030 25 20 4516 Á ng ul o de fri cci ón gr ad os 13 40 10 357 305 25 20 15 10 102030405060708090 Índice de resistencia geológica GSI b. Gráfico del fricción Figura 11.9: Gráficos de la resistencia a la cohesión y los ángulos de fricción para diferentes valores de GSI y mi . 11: Propiedades de la masa rocosa 182Capítulo 11.7 Módulo de deformación Serafim y Pereira (1983) propusieron una relación entre el módulo de deformación in situ y la clasificación RMR de Bieniawski. Esta relación se basa en el análisis retrospectivo de las deformaciones de los cimientos de las presas y se ha comprobado que funciona bien para las rocas de mejor calidad. Sin embargo, para muchas de las rocas de baja calidad parece predecir valores de módulo de deformación demasiado altos. Basándose en observaciones prácticas y en el análisis retrospectivo del comportamiento de la excavación en masas rocosas de baja calidad, se propone la siguiente modificación de la ecuación de Serafim y Pereira para ci 100 : GSI E ci 100 (11.30) Obsérvese que el GSI ha sido sustituido por el RMR en esta ecuación y que el módulo Em ci se reduce progresivamente a medida es inferior a 100. Esta reducción se basa que el valor de sobre el razonamiento de que la deformación de las masas rocosas de mejor calidad está controlada por las discontinuidades mientras que, para las masas rocosas de peor calidad, la deformación de los trozos de roca intactos contribuye al proceso de deformación global. Basándose en las deformaciones medidas, la ecuación 11.30 parece funcionar razonablemente bien en los casos en que se ha aplicado. Sin embargo, a medida que se recopilen más pruebas sobre el terreno, puede ser necesario modificar esta relación. 11.8 Comportamiento tras el fracaso Cuando se utilizan modelos numéricos para estudiar el fallo progresivo de macizos rocosos, se requieren estimaciones de las características posteriores al pico o al fallo del macizo rocoso. En algunos de estos modelos, el criterio de fallo de Hoek-Brown se trata como un criterio de fluencia y el análisis se lleva a cabo utilizando la teoría de la plasticidad (por ejemplo, Pan y Hudson 1988). No se pueden dar reglas definitivas para tratar este problema pero, basándose en la experiencia en el análisis numérico de una variedad de problemas prácticos, se sugieren las características posteriores a la falla ilustradas en la Figura 11.10 como punto de partida. 11.8.1 Masas de roca dura de muy buena calidad En el caso de masas rocosas duras de muy buena calidad, como los granitos masivos o las cuarcitas, el análisis de desprendimientos alrededor de aberturas sometidas a grandes esfuerzos (Hoek, Kaiser y Bawden 1995) sugiere que la masa rocosa se comporta de forma elástica y frágil, como se muestra en la figura 11.10(a). Cuando se supera la resistencia del macizo rocoso, se produce una repentina caída de la resistencia. Esto se asocia a una importante dilatación de los trozos de roca rotos. Si esta roca rota está confinada, por ejemplo, por un soporte de roca, se puede suponer que se comporta como un relleno de roca con un ángulo de fricción de aproximadamente = y una resistencia cohesiva nula. Las propiedades típicas para esta masa de roca dura de muy buena calidad pueden ser las que se muestran en la Tabla 11.7. Nótese que, en algunos análisis numéricos, puede ser necesario asignar una resistencia cohesiva muy pequeña para evitar la inestabilidad numérica. Comportamiento posterior al fracaso183 70 60 50 Es tré s Elástico-frágil 40 30 20 10 0 0.0000.0010.0020.003 Cepa (a) Masa de roca dura de muy buena calidad 15 10 Es tré s Ablandamiento de la tensión 5 0 0.0000.0010.0020.003 Cepa (b) Masa rocosa de calidad media 2.0 Elástico-plástico 1.5 Es tré s 1.0 0.5 0.0 0.0000.0010.0020.003 Cepa (c) Masa de roca blanda de muy baja calidad Figura 11.10: Características de post-fallo sugeridas para masas rocosas de diferente calidad. 184Capítulo 11: Propiedades de la masa rocosa Tabla 11.7: Propiedades típicas de una masa de roca dura de muy buena calidad Resistencia de la roca intacta Constante Hoek-Brown Índice de resistencia geológica Ángulo de fricción Fuerza de cohesión Resistencia a la compresión del macizo rocoso Resistencia a la tracción del macizo rocoso Módulo de deformación Relación de Poisson Ángulo de dilatación Características posteriores a la cresta de la ola Ángulo de fricción Fuerza de cohesión Módulo de deformación 11.8.2 cm 150 MPa 25 75 13 MPa 64,8 MPa tm -0,9 MPa ci mi GSI Em 42000 MPa 0.2 /4 = 11. 0 10000 MPa f cf Efm Masa rocosa de calidad media En el caso de un macizo rocoso de calidad media, es razonable suponer que las características posteriores a la rotura pueden estimarse reduciendo el valor GSI del valor in situ a un valor inferior que caracterice el macizo rocoso roto. La reducción de la resistencia del macizo rocoso desde el estado in situ hasta el estado de rotura corresponde al comportamiento de reblandecimiento de la deformación ilustrado en la figura 11.10(b). En esta figura se ha supuesto que la deformación posterior al fallo se produce a un nivel de tensión constante, definido por la resistencia a la compresión del macizo rocoso roto. Se desconoce la validez de esta suposición. Las propiedades típicas de esta masa rocosa de calidad media pueden ser las siguientes: Tabla 10.8: Propiedades típicas de un macizo rocoso medio. Resistencia de la roca intacta Constante Hoek-Brown Índice de resistencia geológica Ángulo de fricción Fuerza de cohesión Resistencia a la compresión del macizo rocoso Resistencia a la tracción del macizo rocoso Módulo de deformación Relación de Poisson Ángulo de dilatación Características posteriores a la cresta de la ola Resistencia de la masa rocosa rota Módulo de deformación 11.8.3 cm 80 MPa 12 50 3,5 MPa 13 MPa tm -0.15 ci mi GSI Em 9000 MPa 0.25 /8 = fcm 8 MPa 5000 MPa Efm Masa rocosa de muy baja calidad El análisis de la rotura progresiva de macizos rocosos de muy baja calidad que rodean los túneles sugiere que las características posteriores a la rotura de la roca se representan adecuadamente suponiendo que se comporta de forma perfectamente plástica. Esto significa que Fiabilidad de las estimaciones de resistencia del macizo rocoso185 continúa deformándose a un nivel de tensión constante y que no hay ningún cambio de volumen asociado a este fallo en curso. Este tipo de comportamiento se ilustra en la figura 10.10(c). Las propiedades típicas de esta masa rocosa de muy baja calidad pueden ser las siguientes: Tabla 11.9: Propiedades típicas de un macizo rocoso de muy baja calidad Resistencia de la roca intacta Constante Hoek-Brown Índice de resistencia geológica Ángulo de fricción Fuerza de cohesión Resistencia a la compresión del macizo rocoso Resistencia a la tracción del macizo rocoso Módulo de deformación Relación de Poisson Ángulo de dilatación Características posteriores a la cresta de la ola Resistencia de la masa rocosa rota Módulo de deformación cm 20 MPa 8 30 0,55 MPa 1,7 MPa tm -0,01 MPa ci mi GSI Em fcm Efm 1400 MPa 0.3 cero 1,7 MPa 1400 MPa 11.9 Fiabilidad de las estimaciones de resistencia del macizo rocoso Las técnicas descritas en las secciones anteriores de este capítulo pueden utilizarse para estimar las características de resistencia y deformación de masas rocosas articuladas isotrópicas. Al aplicar este procedimiento a los problemas de diseño de la ingeniería de rocas, la mayoría de los usuarios sólo consideran las propiedades "medias" o promedio. De hecho, todas estas propiedades muestran una distribución en torno a la media, incluso en las condiciones más ideales, y estas distribuciones pueden tener un impacto significativo en los cálculos de diseño. En el texto que sigue, se realiza un cálculo de estabilidad de taludes y un cálculo de diseño de sostenimiento de túneles para evaluar la influencia de estas distribuciones. En cada caso se estiman las características de resistencia y deformación del macizo rocoso mediante el procedimiento Hoek-Brown, suponiendo que los tres parámetros de entrada están definidos por distribuciones normales. 11.9.1 Parámetros de entrada La figura 11.11 se ha utilizado para estimar el valor del GSI a partir de las observaciones sobre el terreno de las condiciones superficiales de bloqueo y discontinuidad. En esta figura se incluye un círculo rayado que representa los límites de confianza del 90% de un valor de GSI de 25 ± 5 (equivalente a una desviación estándar de aproximadamente 2,5). Esto representa el rango de valores que un geólogo experimentado asignaría a un macizo rocoso descrito como BLOCKY/DISTURBED o DISINTEGRATED and POOR. Normalmente, rocas como el flysch, el esquisto y algunas filitas pueden entrar en este rango de descripciones de masas rocosas. 186Capítulo 11: Propiedades de la masa rocosa Figura 11.11: Estimación del índice de resistencia geológica GSI basada en las descripciones geológicas. Fiabilidad de las estimaciones de resistencia del macizo rocoso187 Según la experiencia del autor, algunos geólogos hacen esfuerzos extraordinarios para intentar determinar un valor "exacto" de GSI (o RMR). La geología no se presta a tal precisión y simplemente no es realista asignar un único valor. Es más apropiado un rango de valores, como el ilustrado en la figura 11.11. De hecho, en algunos entornos geológicos complejos, el intervalo indicado por el círculo con forma de cruz puede ser demasiado optimista. Las dos propiedades de laboratorio necesarias para la aplicación del criterio de Hoek-Brown son la resistencia a la compresión uniaxial de la roca intacta ( ci ) y la constante del material de la roca intacta mi . Lo ideal es que estos dos parámetros se determinen mediante ensayos triaxiales en probetas cuidadosamente preparadas, como describen Hoek y Brown (1997). Se supone que los tres parámetros de entrada pueden representarse mediante distribuciones normales, como se ilustra en la figura 11.12. Las desviaciones estándar asignadas a estas tres distribuciones se basan en la experiencia del autor en programas geotécnicos para grandes proyectos civiles y mineros en los que se dispone de fondos suficientes para realizar investigaciones de alta calidad. Para las investigaciones preliminares de campo o los proyectos de "bajo presupuesto", es prudente asumir desviaciones estándar mayores para los parámetros de entrada. 11.9.2 Parámetros de salida Los valores del ángulo de fricción , la resistencia cohesiva c ' , la compresión uniaxial fuerza del macizo rocoso cm y el módulo de deformación Em del macizo rocoso se calcularon mediante el procedimiento descrito en las secciones anteriores de este capítulo. El programa complementario de Excel @RISK2 se utilizó para un análisis de Monte Carlo en el que se realizaron 1.000 cálculos para valores seleccionados al azar de los parámetros de entrada. Los resultados de estos cálculos se analizaron con el programa BESTFIT1 y se comprobó que los cuatro parámetros de salida podían describirse adecuadamente mediante las distribuciones normales ilustradas en la Figura 11.12. En varios ensayos se comprobó que los parámetros de salida , c ' y cm eran siempre bien representados por las distribuciones normales. Por otra parte, para los valores de GSI de más estaba mejor representada por una lognormal de 40, el módulo de deformación Em distribución. 11.9.3 Cálculo de la estabilidad de los taludes Para evaluar el impacto de la variación de los parámetros de salida, ilustrados en la Figura 11.12, se realizó un cálculo del factor de seguridad para un talud homogéneo utilizando el análisis de falla circular de Bishop en el programa SLIDE3 . La geometría del talud y la superficie freática, las propiedades del macizo rocoso y la superficie crítica de fallo para las propiedades "medias" se muestran en la Figura 11.13. 2 De Palisade Corporation, 31 Decker Road, Newfield, New York 14867, USA. 3 Disponible en Rocscience Inc., 31 Balsam Avenue, Toronto, Ontario, Canadá M4E 3B5, Fax 1 416 698 0908, Teléfono 1 416 698 8217, Email: [email protected], Internet http://www.rocscience.com. 188Capítulo 0.16 11: Propiedades del macizo rocoso ENTR ADA SALIDA 0.35 ci 0.12 Pr ob ab ilid ad 0.08 Media de 10 MPa Stdev 2,5 MPa 0.04 0.30 Pr ob ab ilid ad 0.25 Media de 22,85°. Stdev 1,31° 0.20 0.15 0.10 0.05 0.00 0.00 182022242628 05101520 Ángulo de fricción - grados Resistencia de la roca intacta - MPa 0.40 7.0 Pr ob ab ilid ad 6.0 mi 0.30 Media 8 Stdev 1 0.20 0.10 Pr ob ab ilid ad 5.0 4.0 3.0 Media 0,23 MPa Stdev 0,068 MPa 2.0 1.0 0.00 0.0 4681012 0.00.10.20.30. 40.5 Hoek-Brown constante mi Resistencia a la cohesión - MPa 0.162.0 cm GSI 0.121.5 Media 25 Stdev 2,5 Pr ob ab ilid ad Pr ob ab ilid ad 0.00 0.081.0 Media 0,68 MPa Stdev 0,21 MPa 0.040.5 0.0 0.00.51. 1520253035 01.5 Índice de resistencia geológica GSI Resistencia del macizo rocoso - MPa 0.0100 0.0075 Figura 11.12: Distribuciones normales supuestas para los parámetros de entrada y distribuciones calculadas para los parámetros de salida. Pr ob ab ilid ad 0.0050 Em Media 373 MPa Stdev 48 MPa 0.0025 0.0000 200 250 300 350 400 450 500 550 Módulo de deformación MPa Fiabilidad de las estimaciones de resistencia del macizo rocoso189 139.3,324.4 Círculo de fallo crítico Factor de seguridad = 1,32 300,160 400,160 400,127 240,120 0,100 Superficie freática 100,100 Propiedades de la masa rocosa: Ángulo de fricción = 22,9 grados Resistencia a la cohesión c = 0,23 MPa Peso unitario = 23 kN/m 3 0400,0 0, Figura 11.13: Geometría del talud y de la superficie freática, propiedades del macizo rocoso y superficie crítica de fallo para un talud homogéneo. La distribución del factor de seguridad se determinó mediante el método de estimación puntual de Rosenbleuth (Rosenbleuth 1976, Harr 1987) en el que los dos valores se eligen a una desviación estándar a cada lado de la media de cada variable. El factor de seguridad se calcula para cada combinación posible de estimaciones puntuales, produciendo 2m soluciones, donde m es el número de variables consideradas. La media y la desviación estándar del factor de seguridad se calculan entonces a partir de estas 2 soluciones dem . Este cálculo de la media y la desviación estándar se presenta en la tabla 11.10. Basándonos en el hecho de que las dos variables incluidas en este análisis están definidas por distribuciones normales y considerando la forma de las ecuaciones utilizadas para calcular el factor de seguridad, es razonable asumir que el factor de seguridad estará adecuadamente representado por una distribución normal. Esta distribución se ilustra en la figura 11.13. Tabla 11.10: Cálculos para el método de estimación puntual de Rosenbleuth una desviación estándar. CasoÁngulo de fricció n CohesiónFactor de seguri dad (SF-SFi )2 c-21.190.1621.2150.00922 c+24.160.2981.4070.00922 .190.2981.2170.00884 .160.1621.4060.00912 .2450.0364 = 1.31 -, +, -, c+21 +, c-24 sums5 Factor de seguridad medi_on =1 S n SFi Desviación estándar S 21n_2 SFi ) n 1 (SF i1 = = 0.11 Suscríbete a DeepL Pro para poder traducir archivos de mayor tamaño. Más información disponible en www.DeepL.com/pro. 190Capítulo 11: Propiedades del macizo rocoso 4 Factor de seguridad Media = 1,31 Stdev = 0,11 3 Pr ob ab ilid ad 2 1 0 0. 9 1. 0 1. 1 1. 2 1. 3 1. 4 1. 5 1. 6 1. 7 Factor de seguridad Figura 11.14: Distribución normal del factor de seguridad del talud definido en la figura 11.13. El factor de seguridad medio para este talud es de 1,3, un valor que se utiliza con frecuencia en el diseño de taludes para minas a cielo abierto. Es interesante que la probabilidad de fallo, dada por la parte de la curva de distribución para SF < 1, es muy pequeña. Esto sugiere que, para una investigación geotécnica de alta calidad como la asumida en este estudio, un factor de seguridad de 1,3 es adecuado para garantizar la estabilidad en las condiciones asumidas. 11.9.4 Cálculos de estabilidad del túnel Consideremos un túnel circular de radio ro en un campo de tensiones en el que las tensiones horizontales y verticales son ambas po . Si las tensiones son lo suficientemente altas, una zona "plástica" de roca dañada de radio rp rodea el túnel. Se proporciona una presión de apoyo uniforme pi alrededor del perímetro del túnel. Esta situación se ilustra en la figura 11.15. Suponiendo que el macizo rocoso falla con un cambio de volumen plástico nulo, el nivel de tensión crítica pcr en el que se inicia el fallo viene dado por : pc r donde 2 po cm k k (11.31) (11.32) Cuando la presión de apoyo pi es inferior a la presión crítica pcr , el radio rp de la zona plástica y la deformación hacia el interior de la pared del túnel uip vienen dados por: r 1 2( (k ) ) (k 1) po cm (11.33) (1 k )((k ) pi cm ro uip (1 rp (1 2)( po pi 2(1 )( po pcr o r r (11.34) Fiabilidad de las estimaciones de resistencia del macizo rocoso191 Figura 11.15: Desarrollo de una zona plástica alrededor de un túnel circular en un campo de tensión hidrostática. Para estudiar la influencia de la variación de los parámetros de entrada, se realizó un análisis de Monte Carlo utilizando el programa @RISK en una hoja de cálculo de Excel que se había programado para realizar el análisis definido anteriormente. Se supuso que un túnel de 5 m de diámetro (ro = 2,5 m) estaba sometido a una tensión uniforme in situ de po = 2,5 MPa. Las propiedades del macizo rocoso se definieron mediante las distribuciones normales para , c,cm y E definidas en la figura 11.12. Este análisis se realizó para un túnel sin sostenimiento. Se realizó un segundo análisis para un túnel con una presión de apoyo de pi = 0,3 MPa, que es aproximadamente la que puede conseguirse con un anillo cerrado de hormigón proyectado de 50 mm de espesor con una resistencia a la compresión uniaxial de 14 MPa (tras 1 día de curado). Esto representaría el apoyo temprano que se conseguiría con la aplicación inmediata de hormigón proyectado detrás de la cara de avance. Un tercer análisis se realizó para una presión de apoyo pi = 0,8 MPa. Este es aproximadamente el soporte que puede conseguirse en este tamaño de túnel con un revestimiento de hormigón proyectado de 75 mm de espesor con una resistencia a la compresión uniaxial de 35 MPa (curado durante 28 días). Los resultados de estos análisis se resumen gráficamente en las figuras 11.16 y 11.17. Las figuras 11.16 y 11.17 muestran que el tamaño de la zona plástica y la deformación del túnel pueden representarse mediante distribuciones lognormales. Como era de esperar, los valores medios del tamaño de la zona plástica y la magnitud de los desplazamientos laterales se reducen significativamente con la instalación de apoyos. Lo sorprendente es la drástica reducción de las desviaciones estándar al aumentar la presión de apoyo. Esto se debe a la fuerte dependencia del tamaño de la zona plástica con respecto a la diferencia entre la presión crítica pcr y la presión de apoyo pi . Una discusión detallada de esta dependencia está más allá del alcance de esta nota técnica y es objeto de investigación en curso por el autor. De los resultados del análisis descrito anteriormente se desprende que la instalación de un sistema de sostenimiento relativamente sencillo es muy eficaz para controlar el comportamiento de este túnel. Sin apoyo hay una probabilidad aproximada del 50% de inestabilidad grave y posible colapso del túnel. Un diámetro de la zona plástica de 15 m y un cierre del túnel de 50 mm en un túnel de 5 m de diámetro, sin duda provocaría signos visibles de sufrimiento. El hecho de que un revestimiento de hormigón proyectado relativamente fino pueda controlar el tamaño de la Capítulo 11: Propiedades del macizo rocoso zona de plástico y el cierre del túnel proporciona la confirmación de la eficacia del apoyo. En este punto es necesario hacer una advertencia. El ejemplo descrito anteriormente se refiere a un túnel de 5 m de diámetro a una profundidad de aproximadamente 100 m bajo la superficie. En el caso de túneles más grandes y a mayor profundidad, la zona plástica y los desplazamientos pueden ser significativamente mayores. Las exigencias al sistema de sostenimiento pueden ser tales que puede ser muy difícil sostener un túnel grande en un terreno pobre a una profundidad considerable bajo la superficie. 192 presión de apoyo = 0,8 MPa distribución lognornal media = 1,31, stdev = 0,11 4.0 presión de apoyo = 0,3 MPa distribución lognormal media = 1,94, stdev = 0,30 3.0 Pr ob ab ilid ad no hay apoyo distribución lognormal media 2,88, stdev = 0,75 2.0 1.0 0.0 12345 Radio de la zona plástica / radio del túnel 2.55.07.510.012.5 Radio de la zona plástica - m Figura 11.16: Distribuciones logarítmicas que representan el rango de radios de la zona plástica para diferentes presiones de apoyo. presión de apoyo = 0,8 MPa distribución lognormal media = 0,0016, stdev = 0,0005 1000 750 Pr ob ab ilid ad 500 presión de apoyo = 0,3 MPa distribución lognormal media = 0,004, stdev = 0,0019 no hay apoyo distribución lognormal media = 0,0102, stdev = 0,0079 250 0 0.000.010.020.030.04 Deformación del túnel / radio del túnel 0255075100 Deformación del túnel - mm Figura 11.17: Distribuciones logarítmicas que representan el rango de deformaciones del túnel para diferentes presiones de apoyo. Ejemplos prácticos de estimación de las propiedades del macizo rocoso 11.9.5 Conclusiones 193 La incertidumbre asociada a la estimación de las propiedades de las masas rocosas in situ tiene un impacto significativo o el diseño de taludes y excavaciones en roca. Los ejemplos que se han explorado en esta sección muestran que, incluso cuando se utilizan las "mejores" estimaciones disponibles en la actualidad, el rango de los factores de seguridad calculados o el comportamiento del túnel son incómodamente grandes. Estos rangos se vuelven alarmantemente grandes cuando se utilizan técnicas deficientes de investigación del terreno y procedimientos de laboratorio inadecuados. Dada la dificultad inherente de asignar valores numéricos fiables a las características del macizo rocoso, es poco probable que se desarrollen métodos "precisos" para estimar las propiedades del macizo rocoso en un futuro próximo. En consecuencia, el usuario del procedimiento Hoek-Brown o de cualquier otro procedimiento equivalente para estimar las propiedades del macizo rocoso no debe suponer que los cálculos produzcan cifras fiables únicas. Las técnicas sencillas descritas en esta sección pueden utilizarse para explorar la posible gama de valores y el impacto de estas variaciones en el diseño de ingeniería. 11.10 Ejemplos prácticos de estimación de las propiedades del macizo rocoso Los siguientes ejemplos se presentan para ilustrar la gama de propiedades del macizo rocoso que puede encontrarse sobre el terreno y para dar al lector una idea de cómo se abordó la estimación de las propiedades del macizo rocoso en una serie de proyectos reales. 11.10.1 Roca masiva y débil Karzulovic y Díaz (1994) han descrito los resultados de un programa de ensayos triaxiales en una brecha cementada conocida como Brecha Braden de la mina El Teniente en Chile. Con el fin de diseñar aperturas subterráneas en esta roca, se intentó clasificar el macizo rocoso de acuerdo con el sistema RMR de Bieniawski. Sin embargo, como se ilustra en la figura 11.18, este macizo rocoso tiene muy pocas discontinuidades, por lo que asignar números realistas a los términos en función de la separación y el estado de las juntas resultó muy difícil. Finalmente, se decidió tratar el macizo rocoso como una roca débil pero homogénea "casi intacta" y determinar sus propiedades mediante ensayos triaxiales en probetas de gran diámetro. Se llevó a cabo una serie de pruebas triaxiales en muestras de núcleos de 100 mm de diámetro, ilustradas en la Figura 11.19. Los resultados de estos ensayos se analizaron mediante el análisis de regresión presentado en la sección 11.3. El análisis de regresión del comportamiento de las aberturas subterráneas en esta roca indica que el valor del GSI in situ es aproximadamente 75. De la hoja de cálculo presentada en la figura 11.7 se obtuvieron los siguientes parámetros: Resistencia de la roca intacta Constante Hoek-Brown Índice de resistencia geológica Constante Hoek-Brown ci 51 MPa Ángulo de fricción mi GSI 16.3 75 Fuerza de cohesión Módulo de deformación s 0.062 Em 4,32 MPa 30000 MPa 194 Capítulo 11: Propiedades del macizo rocoso Figura 11.18: Brecha Braden en la mina El Teniente en Chile. Esta roca es una brecha cementada que prácticamente no tiene juntas. Se trató de forma similar al hormigón débil y se realizaron ensayos en probetas de 100 mm de diámetro ilustradas en la Figura 11.19. Fig. 11.19. Ejemplares de 100 mm de diámetro por 200 mm de longitud de la Brecha Braden de la mina El Teniente en Chile. Ejemplos prácticos de estimación de las propiedades del macizo rocoso 11.10.2 Masas rocosas fuertes y masivas 195 El proyecto de almacenamiento por bombeo de Río Grande, en Argentina, incluye una gran central eléctrica subterránea y un complejo de control de oleaje, así como un túnel de cola de 6 km de longitud. La masa rocosa que rodea estas excavaciones es un gneis masivo con muy pocas juntas. En la figura 11.20 se ilustra un núcleo típico de esta masa rocosa. El aspecto de la roca en la superficie se ilustra en la Figura 11.6, que muestra un corte para el vertedero de la presa. Figura 11.20: Núcleo de excelente calidad con muy pocas discontinuidades del gneis masivo del proyecto Río Grande en Argentina. Figura 11.21: Cabecera del túnel de cola de 12 m de luz y 18 m de altura para el proyecto de almacenamiento por bombeo de Río Grande. Capítulo 11: Propiedades del macizo rocoso El macizo rocoso puede describirse como BLOCKY/VERY GOOD y el valor del GSI, de la tabla 11.6, es de 75. Las características típicas del macizo rocoso son las siguientes: 196 ci 110 MPa Ángulo de fricción mi GSI 17.7 75 Fuerza de cohesión cm Constante Hoek-Brown mb 7.25 Constante Hoek-Brown s 0.062 Resistencia a la compresión del macizo rocoso Resistencia a la tracción del macizo rocoso Módulo de deformación Constante a 0.5 Resistencia de la roca intacta Constante Hoek-Brown Índice de resistencia geológica 9,4 MPa 43 MPa tm -0,94 MPa Em 42000 MPa La figura 11.21 ilustra la cabecera de 8 m de altura y 12 m de luz del túnel de cola. La altura final del túnel, de 18 m, se consiguió mediante la voladura de dos bancos de 5 m. El frente superior se excavó mediante perforación y voladura y, debido a la excelente calidad del macizo rocoso y al estricto control de la calidad de la voladura, la mayor parte del frente superior no requirió ningún apoyo. Los detalles de este proyecto se encuentran en Moretto et al (1993). Hammett y Hoek (1981) han descrito el diseño del sistema de soporte de la casa de máquinas subterránea de 25 m de luz en la que se identificaron unas cuñas estructuralmente controladas que se estabilizaron durante la excavación. 11.10.3 Masa rocosa de calidad media La caverna de la casa de máquinas parcialmente excavada en el proyecto hidroeléctrico de Nathpa Jhakri en Himachel Pradesh, India, se ilustra en la Fig. 14. La roca es un esquisto de cuarzo-mica articulado, que ha sido ampliamente evaluado por el Servicio Geológico de la India, tal y como describen Jalote et al [23]. Se eligió un valor medio de GSI de 65 para estimar las propiedades del macizo rocoso que se utilizaron para el diseño del soporte de la caverna. En las zonas de roca más débiles se colocaron apoyos adicionales, instalados siguiendo las instrucciones de los ingenieros. Las propiedades del macizo rocoso asumidas son las siguientes: ci 30 MPa Ángulo de fricción mi GS 15.6 65 2,0 MPa 8,2 MPa Constante Hoek-Brown I mb 4.5 Constante Hoek-Brown Constante s a 0.02 0.5 Fuerza de cohesión Compresión de la masa cm rocosa fuerza Resistencia a la tracción del tm macizo rocoso Módulo de deformación Em Resistencia de la roca intacta Constante Hoek-Brown Índice de resistencia geológica -0,14 MPa 13000 MPa Se llevaron a cabo análisis de tensiones bidimensionales y tridimensionales de las nueve etapas utilizadas para excavar la caverna con el fin de determinar el alcance de la posible rotura del macizo rocoso y orientar el diseño del sistema de soporte. En la figura 11.23 se muestra una vista isométrica de uno de los modelos tridimensionales. Ejemplos prácticos de estimación de las propiedades del macizo rocoso 197 Figura 11.22: Caverna subterránea de 20 m de envergadura y 42,5 m de altura, parcialmente terminada, del Proyecto Hidroeléctrico Nathpa Jhakri en Himachel Pradesh, India. La caverna está a unos 300 m de profundidad. Figura 11.23: Vista isométrica del modelo 3DEC4 de la caverna de la central eléctrica subterránea y la galería de transformadores del proyecto hidroeléctrico Nathpa Jhakri, analizado por el Dr. B. Dasgupta5 . 4 Disponible en ITASCA Consulting Group Inc., Thresher Square East, 708 South Third Street, Suite 310, Minneapolis, Minnesota 55415, USA. Fax 1 612 371 4717 5 Anteriormente en el Instituto de Mecánica de Rocas (Kolar), Kolar Gold Fields, Karnataka, ahora con los Servicios de Tecnología Avanzada e Ingeniería, Delhi. India. Capítulo 11: Propiedades del macizo rocoso El soporte de la caverna de la central eléctrica consiste en pernos de roca y hormigón proyectado reforzado con malla. En el arco se alternan pernos de 6 y 8 m de longitud y 32 mm de diámetro en centros de 1 x 1 m y 1,5 x 1,5 m. En las paredes laterales superiores e inferiores se alternan pernos de 9 y 7,5 m de longitud y 32 mm de diámetro, y en el centro de las paredes laterales se alternan pernos de roca de 9 y 11 m de longitud y 32 mm de diámetro, todo ello con una separación de retícula de 1,5 m. El hormigón proyectado consiste en dos capas de 50 mm de espesor de hormigón proyectado liso con una capa intercalada de malla soldada. El soporte proporcionado por el hormigón proyectado no se incluyó en el análisis del diseño del soporte, que confía en que los pernos de roca proporcionen todo el soporte necesario. En el túnel de cabecera, se han encontrado algunas zonas de esquisto de cuarzomica cizallado que han provocado grandes desplazamientos, como se ilustra en la figura 11.24. Este es un problema común en la construcción de túneles de roca dura en los que la secuencia de excavación y el sistema de sostenimiento se han diseñado para condiciones "medias" de la masa rocosa. A menos que se realicen cambios muy rápidos en la longitud de las rondas de voladura y en el sostenimiento instalado cuando se produzca un cambio brusco a condiciones de roca deficientes, por ejemplo cuando se encuentre una falla, pueden surgir problemas para controlar la deformación del túnel. La única forma eficaz que conocen los autores para anticiparse a este tipo de problemas es mantener un pozo de sondeo por delante del frente de avance en todo momento. Normalmente, durante un turno de mantenimiento se perfora por percusión un pozo de sondeo largo y durante la perforación se controla constantemente la velocidad de penetración, el caudal de agua de retorno y las virutas. Cuando esta perforación de percusión indica la existencia de problemas significativos, pueden ser necesarios uno o dos barrenos de diamante para investigar estos problemas con más detalle. En algunos casos especiales, el uso de un túnel piloto puede ser más eficaz, ya que permite definir las propiedades del suelo con mayor precisión que la que se consigue con la perforación de agujeros de sondeo. Además, los túneles piloto permiten el drenaje y el refuerzo previo de la roca antes de desarrollar el perfil de excavación completo. 198 Figura 11.24: Grandes desplazamientos en la parte superior del túnel de la cabecera del proyecto hidroeléctrico Nathpa Jhakri. Estos desplazamientos son el resultado del deterioro de la calidad del macizo rocoso al atravesar una zona de falla. Ejemplos prácticos de estimación de las propiedades del macizo rocoso 11.10.4 Masa rocosa de mala calidad a poca profundidad 199 Kavvadas et al (1996) han descrito algunos de los problemas geotécnicos relacionados con la construcción de 18 km de túneles y las 21 estaciones subterráneas del metro de Atenas. Todas estas excavaciones son poco profundas, con profundidades típicas hasta la corona del túnel de entre 15 y 20 m. El principal problema es el hundimiento de la superficie, más que el fallo de la masa rocosa que rodea las aberturas. El macizo rocoso se conoce localmente como esquisto ateniense, término que se utiliza erróneamente para describir una secuencia de sedimentos de tipo flysch del Cretácico Superior que incluye areniscas arcillosas y calcáreas de capa fina, limos (greywackes), pizarras, esquistos y calizas. Durante el Eoceno, las formaciones de esquistos atenienses fueron sometidas a intensos plegamientos y empujes. Más tarde, las fallas extensivas provocaron una fracturación extensional y una amplia meteorización y alteración de los depósitos. Los valores de GSI, estimados a partir de la clasificación RMR de Bieniawski de 1976, modificada según lo recomendado por Hoek, Kaiser y Bawden (11995), oscilan entre unos 15 y unos 45. Los valores más altos corresponden a las capas intercaladas de areniscas y calizas, que pueden describirse como BLOQUEADAS/DISTURBADAS y POBRES (Tabla 11.6). El esquisto completamente descompuesto puede describirse como DESINTEGRADO y MUY POBRE y tiene valores de GSI que van de 15 a 20. Las propiedades del macizo rocoso para el esquisto completamente descompuesto, utilizando un valor de GSI de 20, son las siguientes: Resistencia de la roca intacta Constante Hoek-Brown Fuerza geológica Índice Constante Hoek-Brown ci 5-10 MPa Constante a 0.55 mi GSI 9.6 20 Ángulo de fricción Fuerza de cohesión 22. 0,09-0,18 MPa mb 0.55 Constante Hoek-Brown s 0 Resistencia del macizo cm rocoso Em Módulo de deformación 0,27-0,53 MPa 398-562 MPa Las estaciones de Academia, Syntagma, Omonia y Olympion se construyeron con el nuevo método austriaco de excavación de túneles, con doble desviación lateral y método de pilares centrales, como se ilustra en la figura 11.25. Para la excavación de la estación de Ambelokipi se utilizó el método más convencional de cabeza y banco, ilustrado en la figura 11.26. Todas estas estaciones tienen 16,5 m de ancho y 12,7 m de alto. El aspecto del macizo rocoso en una de las excavaciones de deriva lateral de la estación de Olympion se ilustra en las figuras 11.27 y 11.28. Los análisis numéricos de los dos métodos de excavación mostraron que el método de la deriva lateral gemela dio lugar a un fallo ligeramente menor del macizo rocoso en la corona de la excavación. Sin embargo, los desplazamientos superficiales finales inducidos por los dos métodos de excavación eran prácticamente idénticos. Los desplazamientos verticales máximos de la superficie por encima de la línea central de la estación de Omonia ascendieron a 51 mm. De ellos, 28 mm se produjeron durante la excavación de las galerías laterales, 14 mm durante la retirada del pilar central y otros 9 mm se produjeron como asentamiento dependiente del tiempo tras la finalización de la excavación. Según Kavvadas et al (1996), este asentamiento dependiente del tiempo se debe a la disipación del exceso de presión del agua de los poros que se acumuló durante la excavación. En el caso de la estación de Capítulo 11: Propiedades del 200 Omonia, la excavación de nichos hacia el extremo orm ieanctaizl oderocoso Ejemplos prácticos de estimación de las 201 propiedades del macizo rocoso la estación, tras la finalización de la excavación de la estación, añadió otros 10 a 12 mm de desplazamiento vertical de la superficie en este extremo de la estación. Figura 11.25: Método de excavación con doble desviación lateral y pilar central. El soporte temporal consiste en una malla metálica doble reforzada de 250 Cascos de hormigón proyectado de 300 mm de espesor con vigas de celosía embebidas o conjuntos de acero HEB 160 a una distancia de 0,75 a 1 m. Figura 11.26: Método de excavación en cabeza y banco. El soporte temporal consiste en una coraza de hormigón proyectado de 200 mm de espesor con pernos de roca no tensados de 4 y 6 m de longitud a 1,0 Distancia de 1,5 m Figura 11.27: Deriva lateral en la excavación de la estación Olympion del metro de Atenas que se excavó con el método ilustrado en la figura 11.25. La estación tiene una profundidad de cobertura de aproximadamente 10 m sobre la corona. Capítulo 11: Propiedades del macizo rocoso 202 Figura 11.28: Aspecto del esquisto ateniense de muy baja calidad en la cara del cabezal lateral ilustrado en la figura 11.27. 11.10.5 Masa rocosa de mala calidad sometida a grandes tensiones El túnel de Yacambú Quibor, en Venezuela, está considerado como uno de los más difíciles del mundo. Este túnel de abastecimiento de agua de 26 km de longitud a través de los Andes se está excavando en areniscas y filitas a profundidades de hasta 1.200 m bajo la superficie. La filita grafítica es una roca de muy baja calidad y da lugar a graves problemas de compresión que, sin un apoyo adecuado, provocan el cierre total del túnel. En 1979, una tuneladora de cara completa quedó completamente destruida al quedar atrapada por las condiciones de compresión del terreno. En su peor momento, la filita grafítica tiene una resistencia a la compresión no confinada de unos 15 MPa y el valor GSI estimado es de unos 24. Las propiedades típicas de la masa rocosa son las siguientes: Resistencia de la roca intacta Constante Hoek-Brown Índice de resistencia geológica Constante Hoek-Brown Constante Hoek-Brown 15 MPa Constante mi GSI 10 24 Ángulo de fricción Fuerza de cohesión mb 0.66 s 0 Resistencia del macizo rocoso Módulo de deformación ci a 0.53 0,34 MPa cm 1 MPa Em 870 MPa En este túnel se han utilizado varios métodos de sostenimiento y aquí sólo se considerará uno de ellos. Se trata de una sección de prueba del túnel, a una profundidad de unos 600 m, construida en 1989. El sostenimiento del túnel de 5,5 m de luz se realizó mediante un anillo completo de espigas no tensadas de 5 m de longitud y 32 mm de diámetro, con un revestimiento de 200 mm de espesor de hormigón proyectado reforzado. Este sistema de sostenimiento demostró ser muy eficaz, pero posteriormente se abandonó en favor de conjuntos de acero elásticos (conjuntos de acero con juntas deslizantes) debido a consideraciones de calendario de construcción. Ejemplos prácticos de estimación de las 203 propiedades del macizo rocoso En las figuras 11.28 y 11.29 se muestran ejemplos de los resultados de un típico análisis numérico de tensiones de esta sección de prueba, realizado con el programa PHASE2 . Figura La figura 11.28 muestra la extensión del fallo, con y sin soporte, mientras que la figura 11.29 muestra los desplazamientos en la masa rocosa que rodea el túnel. Obsérvese que los criterios utilizados para juzgar la eficacia del diseño de los apoyos son que la zona de fallo que rodea el túnel se encuentre dentro de la envoltura del apoyo de los pernos de roca, que los pernos de roca no estén sometidos a esfuerzos hasta el fallo y que los desplazamientos sean de una magnitud razonable y se distribuyan uniformemente alrededor del túnel. Todos estos objetivos se lograron con el sistema de apoyo descrito anteriormente. 8 MPa 12 MPa Tensiones in situ Perfil deformado sin soporte Zona de falla con soporte Zona de fracaso sin apoyo Figura 11.28: Resultados de un análisis numérico del fallo de la masa rocosa que rodea el túnel de Yacambu-Quibor cuando se excava en filita grafítica a una profundidad de unos 600 m bajo la superficie. Figura 11.29: Desplazamientos en el macizo rocoso que rodea el túnel Yacambu-Quibor. El desplazamiento máximo calculado es de 258 mm sin apoyo y de 106 mm con apoyo. 11.10.6 Consideraciones sobre la estabilidad de los taludes Cuando se trata de problemas de estabilidad de taludes en macizos rocosos, hay que tener mucho cuidado al intentar aplicar el criterio de fallo de Hoek-Brown, sobre todo en el caso de pequeños taludes empinados. Como se ilustra en la figura 11.30, incluso los macizos rocosos que parecen ser buenos candidatos para la aplicación del criterio pueden sufrir fallos superficiales controlados estructuralmente bajo las condiciones de tensión muy bajas que existen en dichos taludes. Como regla general, cuando se diseñan taludes en roca, el enfoque inicial debería ser siempre buscar fallos potenciales controlados por condiciones estructurales adversas. Éstas pueden adoptar la forma de fallas planas en rasgos de buzamiento hacia afuera, fallas de cuña en rasgos de intersección, fallas de derrumbe en fallas de buzamiento hacia adentro o modos de falla complejos que involucran todos estos procesos. Sólo cuando se haya eliminado la posibilidad de que se produzcan fallos controlados por la estructura, deberá considerarse la posibilidad de tratar el macizo rocoso como un material isótropo, tal como exige el criterio de fallo de Hoek-Brown. Capítulo 11: Propiedades del macizo rocoso 204 Figura 11.30: Falla estructuralmente controlada en la cara de un banco empinado en una masa rocosa fuertemente articulada. La figura 11.31 ilustra un caso en el que la base de la falla de un talud está definida por una falla de buzamiento hacia el exterior que no llega a la punta del talud. La falla circular a través del macizo rocoso de baja calidad que recubre la falla permite la falla de la punta del talud. El análisis de este problema se llevó a cabo asignando a la masa rocosa de la punta del talud las propiedades que se habían determinado mediante la aplicación del criterio de Hoek-Brown. La búsqueda de la superficie de falla crítica se realizó utilizando el programa XSTABL6 que permite analizar superficies de falla complejas y que incluye facilidades para la introducción de características de falla no lineales como las definidas en la ecuación 11.2. Grieta de tensión Fallo a través de una masa rocosa débil Superficie de agua subterránea Figura 11.31: Falla compleja de un talud controlada por una falla basal con buzamiento hacia afuera y una falla circular a través de la masa rocosa de baja calidad que cubre la punta del talud. Fallo en la inmersión de la falla a Fallo por masa25ro°.cosa débil en la punta del talud 100 m 6 Disponible en Interactive Software Designs, Inc., 953 N. Cleveland Street, Moscow, Idaho, USA 83843, Fax + 1 208 885 6608 Ejemplos prácticos de estimación de las propiedades del macizo rocoso 205 12 Túneles en roca débil 12.1 Introducción La construcción de túneles en rocas débiles plantea algunos retos especiales al ingeniero geotécnico, ya que los errores de cálculo en el diseño de los sistemas de sostenimiento pueden provocar fallos muy costosos. Para entender los problemas que conlleva el proceso de diseño del sostenimiento de este tipo de túneles es necesario examinar algunos conceptos muy básicos sobre cómo se deforma un macizo rocoso que rodea un túnel y cómo actúan los sistemas de sostenimiento para controlar esta deformación. Una vez explorados estos conceptos básicos, se estudiarán ejemplos de diseños prácticos de sostenimiento para diferentes condiciones. 12.2 Deformación alrededor de un túnel que avanza La figura 12.1 muestra los resultados de un análisis tridimensional por elementos finitos de la deformación del macizo rocoso que rodea un túnel circular que avanza a través de un macizo rocoso débil sometido a tensiones iguales en todas las direcciones. El gráfico muestra los vectores de desplazamiento en el macizo rocoso, así como la forma del perfil del túnel deformado. La figura 12.2 ofrece un resumen gráfico de las características más importantes de este análisis. La deformación del macizo rocoso comienza aproximadamente medio diámetro del túnel por delante del frente de avance y alcanza su valor máximo aproximadamente un diámetro y medio por detrás del frente. En la posición del frente ya se ha producido aproximadamente un tercio del cierre radial total del túnel y el frente del túnel se deforma hacia dentro, como se ilustra en las figuras 12.1 y 12.2. Que estas deformaciones induzcan o no problemas de estabilidad en el túnel depende de la relación entre la resistencia del macizo rocoso y el nivel de tensión in situ, como se demostrará en las páginas siguientes. Nótese que se supone que el proceso de deformación descrito se produce inmediatamente después de la excavación del frente. Esta es una aproximación razonable para la mayoría de los túneles en roca. Los efectos de las deformaciones dependientes del tiempo sobre el rendimiento del túnel y el diseño del sistema de apoyo no se discutirán en este capítulo. 12.3 Análisis de las deformaciones del túnel Con el fin de explorar los conceptos de la interacción roca-soporte de una forma fácilmente comprensible, se utilizará un modelo analítico muy sencillo. Este modelo consiste en un túnel circular sometido a un campo de tensiones hidrostáticas en el que las tensiones horizontales y verticales son iguales. Análisis de las deformaciones del túnel 205 Perfil deformad o Figura 1: Sección vertical a través de un modelo tridimensional de elementos finitos del fallo y la deformación del macizo rocoso que rodea la cara de un túnel circular en avance. El gráfico muestra los vectores de desplazamiento, así como la forma del perfil del túnel deformado. Figura 2: Patrón de deformación en el macizo rocoso que rodea un túnel en avance. En este análisis se supone que la masa rocosa circundante fuertemente articulada se comporta como un material elástico-perfectamente plástico en el que el fallo que implica el deslizamiento a lo largo de la intersección Capítulo 12: Túneles en roca débil 206 Se supone que las discontinuidades se producen con un cambio de volumen plástico nulo (Duncan Fama, 1993). El soporte se modela como una presión interna equivalente y, aunque se trata de un modelo idealizado, proporciona información útil sobre el funcionamiento del soporte. 12.3.1 Definición del criterio de fracaso Se supone que el inicio de la falla plástica, para diferentes valores de la tensión efectiva de confinamiento '3, se define por el criterio de Mohr-Coulomb y se expresa como: ' 1 cm k ' 3 (12.1) La resistencia a la compresión uniaxial del macizo rocoso cm se define por: cm y la pendiente k del ' 2c' cos ' (1 sin ' ) 1 frente a la 3 línea ' (12.2) como: (1 sin ' ) k (1 sin ' ) (12.3) 1es la tensión axial a la que se produce el fallo ' 3es la tensión de confinamiento donde c' ' es la fuerza de cohesión y es el ángulo de fricción de la masa rocosa Para estimar la resistencia cohesiva c' y el ángulo de fricción ' de un macizo rocoso real, puede utilizarse el criterio de Hoek-Brown (Hoek y Brown 1997). Una vez estimados los parámetros del criterio de fallo, los valores de c' y ' pueden calcularse como se describe en el capítulo 11. 12.3.2 Análisis del comportamiento del túnel Supongamos que un túnel circular de radio ro está sometido a tensiones hidrostáticas po y a una presión de apoyo interna uniforme pi, como se ilustra en la figura 12.3. El fallo del macizo rocoso que rodea el túnel se produce cuando la presión interna proporcionada por el revestimiento del túnel es inferior a una presión crítica de apoyo pcr , que se define por: pcr 2 po cm 1k (12.4) Análisis de las deformaciones del túnel 207 Figura 12.3: Zona plástica que rodea un túnel circular. Si la presión interna de apoyo pi es mayor que la presión crítica de apoyo pcr , no se produce ningún fallo, el comportamiento del macizo rocoso que rodea el túnel es elástico y el desplazamiento elástico radial hacia el interior de la pared del túnel viene dado por: uie ro (1 ) ( po pi ) Em (12.5) donde Em es el módulo de Young o módulo de deformación y es la relación de Poisson. Cuando la presión interna de apoyo pi es inferior a la presión crítica de apoyo pcr, se produce el fallo y el radio rp de la zona plástica alrededor del túnel viene dado por: rpo 2( po (k 1) cm ) (1 k )((k 1) pi cm 1 (k 1) (12.6) Para el fallo plástico, el desplazamiento radial total hacia el interior de las paredes del túnel es: r (1 uip (1 )( po pcr rp (1 2)( po pi r En la figura 12.4 se presenta una hoja de cálculo para determinar las características de resistencia y deformación del macizo rocoso y el comportamiento del macizo rocoso que rodea el túnel. (12.7) Capítulo 12: Túneles en roca débil 208 Entrada: La salid : sigci = mu = pi = 10 0.30 0.0 mb = k= 0.69 2.44 sigcm = 0.69 MPa MPa mi = ro = pi/po = 10 3.0 0.00 m GSI = po = 25 2.0 a= coh = 0.525 Mpa 6.43 m sigcm/po0.3468 s = 0.0000 24,72 phi = grados E= 749,9MP a ui = 0.0306 m rp/ro = 2,14 ui= 30,5957 mm ui/ro =0,0102 sig31E- 0.36 0.71 1.1 1.43 1.79 2.14 2.50 Suma 10.00 sig10.0 1.78 2.77 3.61 4.38 5.11 5.80 6.46 29.92 sig3sig 0.64 1.98 3.87 6.26 9.12 12.43 16.16 50 sig3sq0 0.13 0.51 1.15 2.04 3.19 4.59 6.25 18 rp = MPa 0,22MPa pcr = 0,96MPa Cálculo: 10 0 10.00 .00 Fórmulas celulares: mb = mi*EXP((GSI-100)/28) s = IF(GSI>25,EXP((GSI-100)/9),0) a = IF(GSI>25,0.5,0.65-GSI/200) sig3 = Comienza en 1E-10 (para evitar errores de cero) y se incrementa en 7 pasos de sigci/28 hasta 0,25*sigci sig1 = sig3+sigci*(((mb*sig3)/sigci)+s)^a k = (sumsig3sig1 - (sumsig3*sumsig1)/8)/(sumsig3sq-(sumsig3^2)/8) phi = ASIN((k-1)/(k+1))*180/PI() coh = (sigcm*(1-SIN(phi*PI()/180)))/(2*COS(phi*PI()/180)) sigcm = sumsig1/8 - k*sumsig3/8 E = IF(sigci>100,1000*10^((GSI-10)/40),SQRT(sigci/100)*1000*10^((GSI-10)/40)) pcr = (2*po-sigcm)/(k+1) rp = IF(pi<pcr,ro*(2*(po*(k-1)+sigcm)/((1+k)*((k-1)*pi+sigcm)))^(1/(k-1)),ro) ui = IF(rp>ro,ro*((1+mu)/E)*(2*(1-mu)*(po-pcr)*((rp/ro)^2)-(1-2*mu)*(po-pi)),ro*(1+mu)*(po-pi)/E) Figura 12.4: Hoja de cálculo de las características del macizo rocoso y del comportamiento del macizo rocoso que rodea un túnel circular en un campo de tensión hidrostática. 12.4 Gráficos adimensionales de la deformación del túnel Un medio útil para estudiar las tendencias generales de comportamiento es crear gráficos sin dimensiones a partir de los resultados de los estudios paramétricos. En las figuras 12.5 y 12.6 se presentan dos de estos gráficos adimensionales. Estos gráficos se construyeron a partir de los resultados de un análisis de Monte Carlo en el que los parámetros de entrada para la resistencia del macizo rocoso y la deformación del túnel se variaron al azar en 2000 iteraciones1 . Es notable que, a pesar de la amplia gama de condiciones incluidas en estos análisis, los resultados siguen una tendencia muy similar y que es posible ajustar curvas que dan una muy buena indicación de la tendencia media. 1 Utilización del programa @RISK junto con una hoja de cálculo de Microsoft Excel para estimar la resistencia del macizo rocoso y el comportamiento del túnel (ecuaciones 4 a 7). Se muestrearon distribuciones uniformes para los siguientes parámetros de entrada; las dos cifras entre paréntesis definen los valores mínimo y máximo utilizados: Resistencia de la roca intacta ci (1,30 MPa), constante de HoekBrown mi (5,12), índice de resistencia geológica GSI (10,35), tensión in situ (2, 20 MPa), radio del túnel (2, Análisis de las 8demfo ).rmaciones del túnel 209 Capítulo 12: Túneles denelrtoúcnael209 débil 2G1r0áficos adimensionales de la deformación 10 9 8 R ad io de la zo na pa sti ca / ra di o de l tú ne l 7 6 5 r 1, p p 4 ro 0.57 3 2 1 0.00.10.20.30.40.50.60.70.80.91.0 Resistencia del macizo rocoso / tensión in situ Figura 12.5: Relación entre el tamaño de la zona plástica y la relación entre la resistencia del macizo rocoso y la tensión in situ. 1.0 0.9 0.8 D ef 0.7 or m ac 0.6 ió n 0.5 de l 0.4 tú ne l / 0.3 ra di 0.2 o de ui ro 2 .002 p c 0.1 l tú ne 0.0 l 0.00.10.20.30.40.50.60.70.80.91.0 Resistencia del macizo rocoso / tensión in situ Figura 12.6: Deformación del túnel frente a la relación entre la resistencia del macizo rocoso y la tensión in situ. Capítulo 12: Túneles en roca débil 210 La figura 12.5 muestra un gráfico de la relación entre el radio de la zona plástica y el radio del túnel frente a la relación entre la resistencia del macizo rocoso y la tensión in situ. Este gráfico muestra que el tamaño de la zona plástica aumenta muy rápidamente una vez que la resistencia del macizo rocoso cae por debajo del 20% de la resistencia del macizo rocoso. La experiencia práctica sugiere que, una vez que se alcanza esta fase de crecimiento rápido, resulta muy difícil controlar la estabilidad del túnel. La figura 12.6 es un gráfico de la relación entre la deformación y el radio del túnel y la relación entre la resistencia del macizo rocoso y la tensión in situ. Una vez que la resistencia del macizo rocoso cae por debajo del 20% del nivel de tensión in situ, las deformaciones aumentan sustancialmente y, a menos que estas deformaciones se controlen, es probable que se produzca el colapso del túnel. Las figuras 12.5 y 12.6 corresponden a la condición de presión de apoyo cero (pi = 0). Se realizaron análisis similares para un rango de presión de apoyo frente a las relaciones de esfuerzo in situ (pi /po ) y se utilizó un proceso estadístico de ajuste de curvas para determinar las curvas de mejor ajuste para los datos generados para cada valor de pi /po . Estas curvas se presentan en las figuras 12.7 y 12.8. Las series de curvas mostradas en las figuras 12.7 y 12.8 están definidas por las ecuaciones: r 1.25 .625 r pi cmp pi 0. (12.8) po po .002 .0025 r u 2.4 pi cm p pi (12.9) po po donde rp = Radio de la zona plástica uI = Deformación de la pared lateral del túnel ro = Radio original del túnel en metros pI = Presión de apoyo interna po = Tensión in situ = profundidad bajo la superficie peso unitario de la masa rocosa =Fuerza de la masa de la roca= 2c ' cos' /( sin ' ) cm En la figura 12.9 se presenta un gráfico alternativo de los datos utilizados para construir la figura 12.8. Para los lectores que hayan estudiado los análisis de la interacción rocasoporte, este gráfico les resultará familiar y ofrece una buena indicación de la influencia de las presiones de apoyo en la deformación del túnel. 12.5 Estimación de la capacidad de apoyo Hoek y Brown (1980a) y Brady y Brown (1985) han publicado ecuaciones que pueden utilizarse para calcular la capacidad de los pernos de roca anclados mecánicamente, de los revestimientos de hormigón o de los conjuntos de acero para un túnel circular. No sería útil reproducir estas ecuaciones aquí, pero se han utilizado para estimar los valores representados en la figura 12.10. Este gráfico muestra las presiones máximas de apoyo ( psm ) y los desplazamientos elásticos máximos (usm ) para diferentes sistemas de apoyo instalados en túneles circulares de diferentes diámetros. Nótese que, en todos los casos, se supone que el sostenimiento actúa sobre toda la superficie de las paredes del túnel. En otras palabras, los revestimientos de hormigón y hormigón proyectado son anillos cerrados; los conjuntos de acero son círculos completos; y los pernos de roca anclados mecánicamente se instalan en un patrón regular que rodea completamente el túnel. Capítulo 12: Túneles en roca débil 2E1s2timaciones de la capacidad de apoyo211 5 R ad io de la zo na plá sti ca / ra di o de l tú ne l 4 3 0 Presi 0.05 ón 0.10 de 0.15 ap 0.20 oy 0.30 o 0.40 Te 0.50 nsi ón in sit u 2 1 0.00.10.20.30.40.50.60.70.8 Resistencia del macizo rocoso / tensión in situ Figura 12.7: Relación entre la zona plástica y el radio del túnel frente a la relación entre la resistencia del macizo rocoso y la tensión in situ para diferentes presiones de apoyo. 1.0 0.9 0.8 D ef 0.7 or m ac 0.6 ió n 0.5 de l 0.4 tú ne l / 0.3 ra di 0.2 o de 0.1 l tú ne 0.0 l 0.00.10.20.30.4 Resistencia del macizo rocoso / tensión in situ Figura 12.8: Relación entre la deformación del túnel y el radio del túnel frente a la relación entre la resistencia del macizo rocoso y la tensión in situ para diferentes presiones de apoyo. Capítulo 12: Túneles en roca débil 212 1.0 0.9 0.8 Pr esi ón de ap oy o/ te nsi ón in sit u 0.7 0.6 0.5 Resi st 0.4 e n ci 0.3 a d 0.2 el m a 0.1 ci z 0.0 o 0.00 0.02 0.04 0.06 0.08 0.10 0.12 0.14 0.16 0.18 0.20 ro Deformación del túcnel / radio del túnel o Figura 12.9: Relación entre la presión ds e apoyo y la deformación del túnel para diferentes relaciones entre lao resistencia del macizo rocoso 0.50 0.40 0.30 0.25 0.20 0.15 0.10 y la tensión in situ. 10.00 T e n si ó n in sit u Revestimiento de hormigón de 50 cm de espesor y 35 MPa Pr esi ón de ap oy o M Pa 1.00 Revestimiento de hormigón de 30 cm de espesor y 35 MPa Juegos de acero 12W65 a 1 m de distancia Pernos de roca de 34 mm a 1 m de distancia Revestimiento de hormigón 0.10 proyectado de 5 cm de espesor y 35 MPa Pernos de roca de 25 mm a 1,5 m de distancia Revestimiento de hormigón proyectado de 5 cm de grosor y 14 MPa. Conjuntos de acero 8I23 a 1,5 m de distancia. Tornillos de 19 mm a 2 m de distancia 6I12 juegos de acero a 2 m de distancia Pernos de roca de 16 mm a centros de 2,5 m 0.01 24 6810 Radio del túnel - metros Ejemplo práctico Figura 12.10: Estimaciones de la capacidad de soporte de túneles de diferentes tamaños. 213 Capítulo 12: Túneles en roca débil 214 Dado que este modelo supone una simetría perfecta bajo la carga hidrostática de los túneles circulares, no se inducen momentos de flexión en el soporte. En la realidad, siempre habrá alguna carga asimétrica, especialmente en el caso de los conjuntos de acero y el hormigón proyectado colocado sobre superficies rocosas rugosas. Por lo tanto, la flexión inducida dará lugar a capacidades de apoyo inferiores a las indicadas en la figura 12.10. Además, el efecto de no cerrar el anillo de apoyo, como ocurre con frecuencia, conduce a una reducción drástica de la capacidad y la rigidez de los conjuntos de acero y los revestimientos de hormigón u hormigón proyectado. 12.6 Ejemplo práctico Para ilustrar la aplicación de los conceptos presentados en este capítulo, se plantea el siguiente ejemplo práctico. Se va a excavar un túnel de drenaje de 4 m de luz en la masa rocosa situada detrás del talud de una mina a cielo abierto. El túnel se encuentra a una profundidad de aproximadamente 150 m por debajo de la superficie y la roca general es una granodiorita de buena calidad. El túnel debe atravesar una zona de pórfido muy alterada, asociada a una falla, y se sabe que las propiedades de esta zona, expuesta a cielo abierto, son muy pobres. La dirección de la mina ha solicitado una primera estimación del comportamiento del túnel y de las probables necesidades de sostenimiento. El túnel va a enlazar con un antiguo túnel de drenaje de la mina que se construyó hace varias décadas. 12.6.1 Estimación de las propiedades del macizo rocoso Las figuras 12.6 y 12.7 muestran que puede hacerse una estimación aproximada del comportamiento del túnel si se dispone de la relación entre la resistencia del macizo rocoso y la tensión in situ. A efectos de este análisis, la tensión in situ se estima a partir de la profundidad bajo la superficie y el peso unitario de la roca. Para una profundidad de 150 m y un peso unitario de 0,027 MN/m3 , la tensión vertical in situ es de aproximadamente 4 MPa. Se considera que el material de la falla es incapaz de soportar altos niveles de tensión diferencial y se supone que las tensiones horizontales y verticales son iguales dentro de la zona de la falla. Se ha comprobado que la relación entre las resistencias a la compresión uniaxial en el campo y en el laboratorio cm ci ) , calculada mediante la hoja de cálculo que aparece en la figura 11.7 del capítulo 11 y que se muestra en la figura 12.11, puede estimarse a partir de la siguiente ecuación: cm (0,0034m 0.8 )cii {1,029 0,025e( 0.1m i ) }GSI (12.10) donde GSI es el índice de resistencia geológica y mi es una constante del material propuesta por Hoek y Brown (1997) y discutida en el capítulo 11. En el caso de la granodiorita, la resistencia a la compresión uniaxial en laboratorio es de aproximadamente 100 MPa. Sin embargo, en el caso del material de falla, las muestras pueden romperse fácilmente con la mano, como se muestra en la figura 12.12. La resistencia a la compresión uniaxial de laboratorio de este material se estima en aproximadamente 10 MPa. Sobre la base de las observaciones en los taludes de la mina a cielo abierto, se estima que la granodiorita tiene un valor GSI de aproximadamente 55. A la zona de la falla se le ha asignado un GSI = 15. Las descripciones del macizo rocoso que constituyen la base de estas estimaciones se ilustran en la figura 12.13. Ejemplo práctico 215 1.0 Re sist enc ia de la ma sa roc osa cm / Re sist enc ia inta cta ci 0.9 0.8 mi 35 0.7 30 25 0.6 0.5 0.4 0.3 20 15 0.2 10 5 0.1 0.0 0102030405060708090100 Índice de resistencia geológica GSI Figura 12.11: Relación entre las resistencias a la compresión uniaxial in situ y de laboratorio y el índice de resistencia geológica. Figura 12.12: El pórfido muy alterado puede romperse fácilmente a mano. 216 Capítulo 12: Túneles en roca débil Figura 12.13: Tabla para estimar el valor del GSI (Hoek y Brown 1997) que muestra los rangos de valores para la granodiorita y la zona de falla. granodiorita GSI = 55 Zona de falla GSI = 15 Ejemplo práctico 217 Para la granodiorita, la sustitución de GSI = 55, mi = 30 y ci = 100 MPa en la ecuación 12.10 da un valor aproximado para la resistencia a la compresión uniaxial de la masa rocosa de 23 MPa. Para una tensión in situ de 4 MPa, esto da una relación entre la resistencia del macizo rocoso y la tensión in situ superior a 5. Las figuras 12.5 y 112.6 muestran que el tamaño de la zona plástica y también las deformaciones inducidas serán insignificantes para esta relación. Esta conclusión se ve confirmada por el aspecto del antiguo túnel de drenaje que ha permanecido durante varias décadas sin ningún tipo de apoyo. Basándose en esta evaluación, no debería ser necesario un soporte permanente para el túnel en la granodiorita de calidad regular. Es posible que se requiera un apoyo temporal en forma de pernos puntuales y hormigón proyectado para garantizar la seguridad cuando la masa rocosa esté muy articulada. En el caso del pórfido alterado y del material de falla, la sustitución de GSI = 15, mi = 12 y ci = 10 MPa en la ecuación 12.10 da una resistencia de la masa de la roca de aproximadamente 0,4. Esto, a su vez, da una relación entre la resistencia del macizo rocoso y la tensión in situ de 0,1. Según la figura 12.5, el radio de la zona plástica para un túnel de 2 m de radio en este material es de aproximadamente 9,5 m sin apoyo. La deformación del túnel en aproximadamente 0,4 m, dando un cierre de 0,8 m. Estas condiciones son claramente inaceptables y se requiere un apoyo sustancial para evitar la convergencia y el posible colapso de esta sección. Dado que se trata de un túnel de drenaje, el tamaño final no es un problema importante y se puede tolerar una cantidad significativa de cierre. Sin embargo, la experiencia sugiere que la relación entre la deformación y el radio del túnel debe mantenerse por debajo de aproximadamente 0,02 para evitar problemas graves de inestabilidad. La figura 12.9 indica que se necesita una relación entre la presión de apoyo y la tensión in situ de aproximadamente 0,35 para contener la deformación a este nivel para un macizo rocoso con una relación entre la resistencia del macizo rocoso y la tensión in situ de 0,1. Esto se traduce en una presión de apoyo necesaria de 1,4 MPa. Debido a la escasa calidad del macizo rocoso y a la presencia de una cantidad significativa de arcilla, el uso de bulones o cables no es apropiado por la dificultad de conseguir un anclaje adecuado. En consecuencia, el apoyo debe ser en forma de hormigón proyectado o revestimiento de hormigón o conjuntos de acero muy espaciados, como se sugiere en la figura 12.10. Obviamente, la colocación de un revestimiento de hormigón completo durante la excavación del túnel no es práctica y, por lo tanto, la opción restante para el apoyo es el uso de conjuntos de acero. El problema de utilizar conjuntos de acero pesados en un túnel pequeño es que resulta difícil doblar los conjuntos. Una regla práctica es que una sección H o I sólo puede doblarse hasta un radio de unas 14 veces la profundidad de la sección. Este problema se ilustra en la figura 12.14, que muestra el doblado de un pesado conjunto de sección H. A pesar de la presencia de refuerzos provisionales, el reborde interior del conjunto se dobla de forma significativa y se requiere mucho trabajo adicional antes de que el conjunto pueda enviarse al subsuelo. La solución práctica adoptada en el caso real en el que se basa este ejemplo fue utilizar conjuntos de secciones de sombrero de copa con juntas deslizantes. Estos conjuntos, tal y como se entregaron en la obra, se muestran en la Figura 12.15, que ilustra cómo encajan las secciones entre sí. El montaje de estos conjuntos para formar una junta deslizante se ilustra en la figura 12.16 y la instalación de los conjuntos en el túnel se ilustra en la figura 12.17. Capítulo 12: Túneles en roca Los conjuntos se instalan inmediatamente detrás ddeéblial caja de avance que, en un macizo rocoso como el que aquí se considera, se suele excavar a mano . Las abrazaderas que sujetan las juntas se aprietan para controlar la fuerza de fricción en las juntas que se deslizan progresivamente a medida que el frente avanza y la carga de roca se aplica a los conjuntos. 218 Ejemplo práctico 219 Figura 12.14: Pandeo de un conjunto de acero de sección en H que se dobla a un radio pequeño. Se han soldado con tachuelas unos refuerzos temporales en la sección para minimizar el pandeo, pero es necesario un trabajo considerable para enderezar las bridas después de retirar estos refuerzos. Figura 12.15: Conjuntos de acero de sección de sombrero de copa entregados a la obra listos para ser transportados bajo tierra. 220 Capítulo 12: Túneles en roca débil Figura 12.16: Montaje de una junta de fricción en un conjunto de acero de sección de sombrero. Figura 12.17: Instalación de conjuntos de acero de sección de sombrero de junta deslizante inmediatamente detrás del frente de un túnel que avanza a través de roca de muy baja calidad. Ejemplo práctico 221 El uso de juntas deslizantes en los conjuntos de acero permite utilizar conjuntos de sección mucho más ligera que los conjuntos con juntas rígidas. Estos conjuntos proporcionan una protección inmediata a los trabajadores que se encuentran detrás del frente, pero permiten que se produzca una importante deformación del túnel a medida que avanza el frente. En la mayoría de los casos, se suelda un tope positivo en los conjuntos para que, después de una cantidad predeterminada de deformación, la junta se bloquee y el conjunto se vuelva rígido. Hay que utilizar un proceso de prueba y error para encontrar la cantidad de deformación que se puede permitir antes de que el conjunto se bloquee. Si la deformación es demasiado pequeña, se producirá un pandeo evidente del conjunto, mientras que una deformación excesiva provocará el aflojamiento del macizo rocoso circundante. En el caso del túnel ilustrado en la figura 12.17, el revestimiento detrás de los conjuntos consiste en postes de madera de unos 100 mm de diámetro. Se puede utilizar una variedad de materiales para el revestimiento, pero la madera, en forma de tablones o postes, sigue siendo la más común. Además del revestimiento, se ha colocado una estera de madera contra el frente para mejorar la estabilidad del mismo. Se trata de una precaución práctica importante, ya que la inestabilidad del frente del túnel puede provocar un desprendimiento progresivo por delante de los conjuntos de acero y, en algunos casos, el colapso del túnel. Como alternativa al sostenimiento del frente, tal y como se ilustra en la figura 12.17, se utilizan pilotes para crear un paraguas de roca reforzada por delante del frente de avance. La figura 12.18 ilustra los principios generales de la técnica. En el ejemplo ilustrado, el espilaje se utiliza para avanzar un frente de túnel de 7 m de luz y 3 m de altura a través de un material de zona de falla rico en arcilla en un túnel de la India. Los pilotes, formados por barras de acero de 25 mm, se introdujeron con un pesado mazo. Figura 12.18: Espiral en material de la zona de falla rico en arcilla de muy baja calidad. Capítulo 12: Túneles en roca débil 222 1 2 3 4 5 6 7 8 Postes de proa - normalmente tubos de 75 o 114 mm de diámetro, de 12 m de longitud instalados cada 8 m para crear un solapamiento de 4 m entre los sucesivos paraguas de proa. Hormigón proyectado: se aplica inmediatamente detrás del paramento y en el paramento, en los casos en que la estabilidad del paramento es un problema. Normalmente, esta capa inicial tiene un grosor de 25 a 50 mm. Clavijas de fibra de vidrio inyectadas - Se instalan a mitad de camino entre los escalones de instalación de la sombrilla del antepecho para reforzar la roca inmediatamente antes del frente. Estas espigas suelen tener una longitud de 6 a 12 m y están espaciadas en una cuadrícula de 1 m x 1 m. Conjuntos de acero: se instalan lo más cerca posible del frente y se diseñan para soportar el paraguas del antepecho y los esfuerzos que actúan sobre el túnel. Puntales invertidos - instalados para controlar el levantamiento del suelo y para proporcionar una base para los conjuntos de acero. Hormigón proyectado: normalmente se aplica hormigón proyectado reforzado con fibra de acero lo antes posible para empotrar los conjuntos de acero y mejorar su estabilidad lateral y también para crear un revestimiento estructural. Pernos para roca según sea necesario. En terrenos de muy mala calidad puede ser necesario utilizar pernos de roca autoperforantes en los que se utiliza una broca desechable que se inyecta en su lugar con el perno. Revestimiento invertido: se puede utilizar hormigón proyectado u hormigón, dependiendo del uso final del túnel. Figura 12.19: Excavación de un túnel de 10 m de luz a través de una roca débil bajo la protección de un paraguas. El revestimiento final de hormigón no se incluye en esta figura. Ejemplo práctico 223 Para los túneles más grandes en terrenos muy pobres, se suelen utilizar postes de protección para crear un paraguas protector delante del frente. Estos postes consisten en tubos de acero de 75 a 140 mm de diámetro a través de los cuales se inyecta la lechada. Para que los postes de anclaje funcionen eficazmente, el macizo rocoso debe comportarse de manera friccional, de modo que puedan formarse arcos o puentes entre los postes de anclaje individuales. La técnica no es muy eficaz en materiales de falla que contienen una proporción importante de arcilla, a menos que la distancia entre los postes sea muy estrecha. Los postes se instalan mediante una máquina especial de perforación, como se ilustra en la figura 12.20. Cuando el macizo rocoso es adecuado para la aplicación de postes, se puede considerar la posibilidad de estabilizar el frente mediante tacos de fibra de vidrio inyectados en el frente, tal como se ilustra en la figura 12.19. Figura 12.20: Instalación de postes de tubería de 12 m de longitud y 75 mm de diámetro en una cabecera de túnel de 11 m de luz en una zona de falla. 13 Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil 13.1 Introducción En el contexto de este debate, la roca débil es aquella que fallará cuando se someta a los niveles de tensión inducidos por la excavación de grandes cavernas subterráneas a profundidades de entre 100 y 300 m bajo la superficie. Las rocas sedimentarias, como las areniscas, las pizarras, las limolitas y las fangolitas, se encuentran entre las rocas que entran en esta categoría. Los túneles y cavernas asociados a proyectos hidroeléctricos subterráneos se excavan a veces en masas rocosas de este tipo. Los conceptos de diseño que se exponen se basan en la experiencia adquirida en varios proyectos hidroeléctricos. La elección del tamaño y la forma de las cavernas de potencia y de los transformadores, la ubicación de estas cavernas entre sí y con respecto a la superficie del suelo, la influencia de las juntas y los planos de estratificación en la estabilidad de las excavaciones y la elección de los sistemas de soporte más adecuados son cuestiones comunes a todos estos proyectos. Al aplicar estos principios a un nuevo esquema, el lector debe ser consciente de que cada esquema tendrá su propio conjunto de propiedades de la masa rocosa, condiciones de tensión in situ y limitaciones de diseño impuestas por consideraciones mecánicas, eléctricas e hidráulicas. Por lo tanto, los conceptos generales de diseño aquí expuestos deben modificarse para adaptarse a cada proyecto. 13.2 Resistencia del macizo rocoso En la mayoría de las rocas ígneas y metamórficas fuertes, como doleritas, basaltos, granitos, gneises y cuarcitas, la estabilidad de las grandes cavernas a profundidades inferiores a 500 m bajo la superficie depende casi por completo de las cuñas y bloques controlados estructuralmente que se liberan al crear las excavaciones. En estas condiciones, el perfil de la excavación puede controlarse con buenos procedimientos de voladura, y el macizo rocoso y cualquier soporte colocado en él están sometidos a desplazamientos relativamente pequeños. La resistencia de la propia roca desempeña un papel menor en el comportamiento del macizo rocoso, que está controlado por las juntas de intersección, la esquistosidad, los planos de estratificación, las zonas de cizallamiento y las fallas. Lejos de las estructuras principales, la roca puede ser capaz de permanecer sin apoyo durante la excavación durante periodos de tiempo considerables, y la excavación y el apoyo de las intersecciones de los túneles con la caverna no plantea ningún problema particular. La evaluación de la estabilidad de estas excavaciones se realiza mediante análisis de equilibrio límite. El factor de seguridad se calcula comparando la resistencia al cizallamiento de las discontinuidades, que limitan los bloques y cuñas potencialmente inestables, con las fuerzas de empuje debidas al peso gravitatorio de estos bloques y cuñas, tal como se ha expuesto en el capítulo 5. Condiciones de estrés in situ 223 En el caso de las rocas sedimentarias más débiles, la resistencia del material rocoso suele ser menor y la masa rocosa suele estar más articulada y más profundamente erosionada. El control de la sobreexcavación durante la excavación mediante perforación y voladura será más difícil, y la masa rocosa y los soportes colocados en ella pueden estar sometidos a deformaciones de hasta 50 o 100 mm en la superficie de la excavación. La secuencia de excavación y el apoyo de las intersecciones del túnel con la caverna tendrán que ser controlados y requerirán un cuidadoso diseño de ingeniería. En el caso de estas cavernas, el sostenimiento suele ser necesario inmediatamente después de la excavación. En el diseño de estos apoyos, hay que tener en cuenta el fallo del material rocoso y el deslizamiento y la rotación de bloques individuales de roca dentro de la masa rocosa, además del fallo a lo largo de características estructurales como los planos de estratificación, las zonas de cizallamiento y las fallas. El criterio de fallo de Hoek y Brown, descrito en el capítulo 11, proporciona una base para estimar la resistencia de las masas rocosas del tipo que aquí se considera. Para todos los ejemplos discutidos, se ha asumido que la masa rocosa es un limo de calidad regular a pobre y que sus propiedades están definidas por: Resistencia a la compresión uniaxial de la roca intacta Constante mi para siltstonem intacto Índice de 48 Constante de Constantes de Módulo de deformaciónE Poisson = 0,3 fricción = Resistencia cohesivac c = 100 MPa i = 10 resistencia geológicaGSI = masa de la rocam b = 1,56 masa de la roca = 0,003 = 8900 MPa = 4 MPa La figura 13.1 muestra la relación entre las tensiones principales máximas y mínimas y las tensiones normales y de corte en el momento de la rotura definidas por el criterio de rotura de Hoek-Brown. 13.3 Condiciones de estrés in situ Un estudio de los resultados de las mediciones de tensiones in situ de todo el mundo sugiere que la tensión horizontal es, por lo general, significativamente mayor que la tensión vertical a profundidades por debajo de la superficie de menos de 1000 m (Brown y Hoek (1978), Sheory (1994)). Normalmente se supone que la tensión vertical es igual al producto del peso unitario de la masa rocosa y la profundidad bajo la superficie, y las tensiones medidas in situ suelen coincidir razonablemente con esta suposición. La relación entre la tensión horizontal media y la tensión vertical puede llegar a ser de 3 y con frecuencia se asumen valores de 1,5 o 2 para los análisis preliminares. Siempre es aconsejable medir las tensiones in situ en las proximidades de las principales cavernas subterráneas lo antes posible en el estudio de viabilidad del proyecto. Durante las primeras investigaciones del emplazamiento, cuando no se dispone de acceso al subsuelo, el método más utilizado para medir las tensiones in situ es la hidrofracturación (Haimson (1978)). La presión hidráulica necesaria para producir nuevas grietas y posteriormente cerrarlas y reabrirlas se utiliza para estimar los niveles de tensión in situ. Una vez que se dispone de acceso al subsuelo, se pueden utilizar técnicas de sobreexcavación, como se explica en el capítulo 10. 224 Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil Figura 13.1: Gráfico de las relaciones entre las tensiones principales máximas y mínimas y las tensiones normales y de cizallamiento para el fallo de una limolita de calidad regular a pobre. Las propiedades de la limolita se definen en la página anterior. 13.3.1 Tensiones en torno a las cavernas subterráneas cerca de los pies de las laderas Dado que los proyectos hidroeléctricos suelen estar situados en zonas montañosas, hay que tener en cuenta la influencia de la topografía de la superficie en el campo de tensiones in situ para decidir la ubicación exacta de la central eléctrica subterránea. La figura 13.2 muestra las tensiones principales máximas y mínimas en un talud cargado gravitacionalmente con una relación de tensiones in situ horizontales y verticales de campo lejano de 3 : 1. Las tensiones in situ 3 , están significativamente alterados tensiones, especialmente la tensión principal en el mínima en las proximidades de la cara del talud en comparación con las tensiones del campo lejano. Estos cambios locales en el campo de tensiones in situ influyen en las tensiones inducidas en el macizo rocoso que rodea una caverna subterránea situada cerca de la punta del talud1 . La figura 13.3 ilustra los resultados de un análisis de elementos límite en el que se ha situado una caverna subterránea de la central eléctrica a diferentes distancias de la punta del talud analizado en la figura 13.2. En esta figura se representan los contornos que muestran las zonas en las que se ha superado la resistencia a la tracción y al cizallamiento del macizo rocoso. Las trayectorias de fallo en estas zonas sobrecargadas indican la dirección en la que se propagaría el fallo de la roca, suponiendo que el macizo rocoso es homogéneo. 1 Estos análisis se realizaron con el programa de elementos límite elásticos EXAMINE 2D desarrollado en el Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Toronto. El programa puede obtenerse en Condiciones de estrés 225 inocssictuience Inc., 31 Balsam Avenue, Toronto, Ontario, Canadá M4E 3B5, Fax 1 416 698 0908, Teléfono 1 R 416 698 8217, Correo electrónico: [email protected], Internet http://www.rocscience.com. 226 Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil Figura 13.2: Distribución de las tensiones principales máximas y mínimas en un talud cargado gravitacionalmente con tensiones in situ de campo lejano definidas por una relación de tensiones horizontales y verticales de 3:1 Condiciones de estrés in situ Figura 13.3: Zonas de sobreesfuerzo y trayectorias de fallo para un macizo rocoso de limolita que rodea una caverna subterránea a diferentes distancias de la punta del talud. 227 228 Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil En todos los casos, se generarían grietas verticales de tensión en la cresta de este talud en particular y se produciría una pequeña falla por cizallamiento cerca de la punta. Estos fallos son comunes en los taludes de masas rocosas débiles y, una vez formados, no suelen ser motivo de preocupación, ya que son de carácter local y dan lugar a la descarga de tensiones y al restablecimiento del equilibrio. Las grietas de tensión, que corren paralelas a las crestas de los taludes en masas rocosas sedimentarias, son comunes y se ha observado que permanecen estables durante muchos años. Por lo general, no han tenido una influencia significativa en el comportamiento general del talud. Las zonas de sobreesfuerzo en la roca que rodea la caverna son significativamente diferentes en los tres casos ilustrados. En el caso en el que la caverna de energía está más cerca de la punta del talud, la extensión de la zona de sobreesfuerzo hasta la cara del talud podría dar lugar a la generación de una inestabilidad local del talud y también podría dar lugar a la formación de una zona altamente permeable entre la cara del talud y la pared aguas abajo de la caverna. Además, la extensión y la forma asimétrica de la zona de roca sobrecargada sugieren que se necesitaría un apoyo sustancial en forma de largos cables inyectados para estabilizar la masa rocosa que rodea la caverna. El autor considera que esta caverna está demasiado cerca de la punta del talud y recomendaría que se desplazara más hacia el interior del macizo rocoso. Las zonas de sobreesfuerzo en el caso de la caverna situada más lejos de la punta del talud son mucho más pequeñas que en los otros dos casos y el macizo rocoso que rodea esta caverna podría probablemente estabilizarse con un conjunto relativamente modesto de cables inyectados. Al considerar las tres opciones ilustradas en la figura 13.3, hay que tener en cuenta que los factores geotécnicos no son los únicos que hay que considerar para decidir la ubicación de la caverna. Otro factor importante es la longitud de los túneles de cola. Los ingenieros hidráulicos suelen querer que sean lo más cortos posible para evitar la necesidad de un pozo de descarga aguas abajo para compensar las fluctuaciones de presión. Una vez que la longitud del túnel de cola se aproxima a los 100 m, hay que considerar la necesidad de un pozo de descarga aguas abajo. 13.3.2 Determinación de la longitud del revestimiento de acero para los túneles de presión Aunque no está relacionado con el diseño de cavernas, la determinación de la longitud de los revestimientos de acero de los túneles a presión es un problema relacionado con los esfuerzos in situ que merece una consideración especial. El elevadísimo coste de los revestimientos de acero de los túneles a presión puede imponer a veces importantes limitaciones a la viabilidad de los proyectos hidroeléctricos. En la mayoría de los macizos rocosos débiles, se requieren revestimientos de hormigón en todos los conductos hidráulicos con el fin de proporcionar protección contra la erosión de las vetas débiles y mejorar las características hidráulicas de los túneles. Suponiendo que los túneles se hayan sostenido correctamente mediante pernos de roca inyectados y cables durante la construcción, los revestimientos de hormigón pueden tener un grosor mínimo y estar ligeramente reforzados. Se supone que estos revestimientos de hormigón se agrietarán bajo la presión de funcionamiento y que serán ligeramente permeables. Siempre que las grietas no se propaguen a una distancia significativa en el macizo rocoso y provoquen un levantamiento hidráulico, la ligera cantidad de fugas no es un problema. Sin embargo, hay que evitar las condiciones que dan lugar a un golpe de ariete hidráulico, lo que suele conseguirse con un revestimiento interno de acero en el túnel. El criterio para decidir cuándo un túnel debe estar revestido de acero es cuando la Condiciones de estrés 229 tiennssiitóun principal mínima en el macizo rocoso cae por debajo de la presión dinámica máxima del agua en el túnel. Esto depende de la altura estática máxima del agua en el túnel, del funcionamiento de las compuertas y de las características de las turbinas. Se ha previsto una tolerancia del 20% sobre Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil la altura estática máxima suele considerarse adecuada para un túnel de presión asociado al funcionamiento de una rueda Pelton, ya que ésta no induce grandes fluctuaciones de presión. En el caso de una turbina Francis, pueden inducirse mayores fluctuaciones de presión, por lo que normalmente se utiliza un margen del 30% por encima de la altura estática máxima. La figura 13.4 ilustra el caso de una disposición de túnel de presión propuesta para una central eléctrica de superficie en la punta de una ladera. Un túnel de cabecera situado a 680 m de altitud alimenta el agua a un pozo vertical y, a continuación, a un túnel de presión horizontal situado a 550 m de altitud. El nivel máximo de la balsa es de 780 m, lo que da lugar a una presión estática interna en el túnel de cabecera superior de (780 - 680) x 0,01 = 1,0 MPa, donde el peso unitario del agua es 0,01 MN/m3 . Suponiendo que se requiera un margen del 30% sobre esta presión estática para un sistema de turbina Francis, se necesitará un revestimiento de acero para cualquier sección del túnel de la cabecera superior en la que la tensión principal mínima en el macizo rocoso sea inferior a 1,3 x 1,0 = 1,3 MPa. Como se muestra en la figura 13.4, estas condiciones exigen unos 80 m de revestimiento de acero en el lugar en que el túnel de la cabecera pasa por debajo del valle aguas arriba del depósito de compensación. Una opción que debería considerarse en este caso sería aumentar la pendiente del túnel de la cabecera de manera que se incremente la profundidad del revestimiento en las proximidades del valle. Un aumento relativamente modesto de 15 a 20 m en la profundidad de la cubierta probablemente eliminaría la necesidad del revestimiento de acero, lo que supondría un importante ahorro de costes y la eliminación de un impedimento para la construcción. Para el túnel de menor altura, la presión estática interna en el túnel viene dada por (780 - 550) x 0,01 = 2,3 MPa. Si se tiene en cuenta un 30% adicional para la presión dinámica, la tensión principal mínima a la que debe comenzar el revestimiento de acero es de 3 MPa. Como se muestra en la figura 13.4, el túnel de presión inferior debe revestirse desde la coordenada x de 500 m hasta la central eléctrica de superficie. Los contornos de las tensiones principales mínimas trazadas en la Figura 13.4 se determinaron mediante un análisis de elementos de contorno suponiendo una carga gravitatoria del talud y una relación de tensiones in situ horizontales y verticales de campo lejano de 1,5:1. Este análisis supone que el macizo rocoso es homogéneo e isótropo y que la tensión principal mínima se encuentra en el plano del dibujo. Es fundamental comprobar en un mapa topográfico exacto de los alrededores que no existen valles o puntos bajos en dirección normal al plano del dibujo que puedan dar lugar a un alivio de tensiones en esa dirección. En caso de duda, deberán realizarse análisis de tensiones similares al ilustrado en la figura 13.4 para otras secciones perpendiculares al eje del túnel, a fin de comprobar si las tensiones principales mínimas son lo suficientemente bajas como para causar problemas. Dado que estos análisis de tensiones suponen unas condiciones ideales de la roca y no tienen en cuenta las posibles vías de fuga a lo largo de las fallas, zonas de cizalla u otras discontinuidades geológicas, recomiendo encarecidamente que los resultados del tipo de análisis de tensiones ilustrado en la figura 13.4 se confirmará mediante pruebas de aceptación hidráulica. Estas pruebas consisten en la perforación de pozos desde la superficie hasta los puntos en los que se terminarán los revestimientos de acero, el empaquetado de los 1 a 3 m inferiores del pozo y el sometimiento de las secciones empaquetadas a presiones hidráulicas que aumentan gradualmente hasta la presión dinámica máxima prevista en el túnel. Las presiones y los caudales de las bombas deben controlarse cuidadosamente para determinar si se produce una apertura excesiva de las juntas o una fractura hidráulica durante las pruebas de presión. La presión de prueba deberá mantenerse durante al menos una hora para 230 Condiciones de estrés 231 dinetseirtm u inar que no se producen fugas significativas a través del macizo rocoso desde los puntos en los que se van a terminar los revestimientos de acero. Sólo cuando estas pruebas hayan confirmado los cálculos teóricos podrán establecerse con confianza las longitudes del revestimiento de acero. Conozco varios fracasos de túneles a presión en los que se calcularon las longitudes de los revestimientos, pero no se estableció la presión. 2T3a2maño de los pilares entre las excaCvacpiíotunleos21239: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil se realizaron pruebas de aceptación. Si se hubieran realizado dichas pruebas, habrían revelado anomalías o desviaciones de las condiciones asumidas en los cálculos y estas deficiencias podrían haberse tenido en cuenta a la hora de decidir las longitudes del revestimiento de acero. Figura 13.4: Contornos de la tensión principal mínima3 (MPa) en un talud cargado gravitacionalmente con un campo de tensiones in situ de campo lejano definido por una relación de tensiones horizontales y verticales de 1,5 : 1. Se muestran las longitudes de revestimiento de acero necesarias en el túnel de presión. 13.4 Tamaño del pilar entre excavaciones En algunos casos, se requiere más de una caverna en un proyecto hidroeléctrico subterráneo. Por ejemplo, los transformadores pueden colocarse en una caverna más pequeña paralela a la caverna de potencia. Esto tiene la ventaja de reducir el tamaño de la caverna principal y de aislar los transformadores en caso de incendio. Cuando se utiliza esta disposición, los ingenieros eléctricos suelen pedir que se coloquen las dos cavernas lo más cerca posible para reducir la longitud y, por tanto, el coste de las barras colectoras que unen los generadores a los transformadores. Sin embargo, la colocación de las dos cavernas muy juntas puede dar lugar a condiciones de tensión desfavorables en el pilar entre las cavernas. La figura 13.5 ilustra los resultados de una serie de análisis en los que se han variado las distancias entre dos cavernas paralelas. Estos análisis suponen que el macizo rocoso es una limolita de calidad regular a pobre, como se ha definido anteriormente en este capítulo, y que la relación entre la tensión horizontal y la vertical in situ es de 1,5:1. Las cavernas están situadas a una profundidad de 280 m bajo la superficie. Los contornos trazados en la Figura 13.5 definen las relaciones entre la resistencia del macizo rocoso y la tensión principal máxima inducida en el macizo rocoso que rodea las cavernas. Las zonas definidas por los contornos con relaciones de resistencia/esfuerzo inferiores a 1 son zonas de fallo potencial del macizo rocoso. Debido al complejo proceso de redistribución de tensiones asociado a Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil Si bien el fallo progresivo del macizo rocoso que rodea las excavaciones, estas zonas de sobrecarga de la roca no coinciden necesariamente con la extensión real de la fractura de la roca. Sin embargo, las zonas de sobreesfuerzo ofrecen una base razonable para la comparación y la experiencia sugiere que el diseñador debería intentar mantener estas zonas lo más pequeñas posible, dando prioridad a minimizar la extensión de las zonas potenciales de fractura por tracción2 . En el caso del gráfico superior de la figura 13.5, la distancia entre las dos cavernas es aproximadamente igual a la mitad de la altura de la mayor de las dos cavernas y la zona de sobreesfuerzo se extiende por todo el pilar. Obsérvese que la parte central de la zona de sobreesfuerzo tiene valores de resistencia/esfuerzo inferiores a cero y será propensa a fallar por tracción. Este pilar sufriría con toda seguridad graves daños y necesitaría un apoyo muy importante en forma de cables tensados con lechada que abarcaran toda la anchura del pilar. El gráfico inferior de la Figura 13.5, con la anchura del pilar aproximadamente igual a 1,5 veces la altura de la mayor de las dos cavernas, muestra que las zonas de sobreesfuerzo son de extensión limitada y que el núcleo del pilar tiene relaciones de resistencia/esfuerzo superiores a 4. Esto significa que los campos de esfuerzo que rodean las dos cavernas son casi independientes entre sí. La extensión de las zonas de sobreesfuerzo sugiere que se necesitaría una cantidad relativamente modesta de apoyo para estabilizar la masa rocosa que rodea las cavernas. El gráfico del centro de la Figura 13.5 representa una situación que podría considerarse un compromiso razonable para muchos proyectos hidroeléctricos subterráneos. La distancia entre las dos cavernas es aproximadamente igual a la altura de la mayor de ellas y esto es generalmente aceptable en términos de longitud de barras. Los campos de tensión que rodean a las dos cavernas interactúan, obviamente, hasta cierto punto, pero las zonas de sobretensión no son tan grandes como para requerir cambios importantes en el patrón de soporte. La zona de posible fallo por tracción entre las dos cavernas se ha eliminado en este trazado. Para las cavernas situadas en macizos rocosos débiles como los considerados en este capítulo, recomiendo que la anchura de los pilares no sea inferior a la altura de la mayor de las dos cavernas y que, siempre que sea posible, sea ligeramente superior. En macizos rocosos de muy mala calidad, en los que las zonas de sobreesfuerzo son mayores, puede ser aconsejable aumentar la anchura de los pilares hasta 1,5 veces la altura de la caverna mayor. En todos los casos, debería realizarse un estudio comparativo similar al ilustrado en la figura 13.5 para confirmar estas decisiones. 230 13.5 Problemas en el uso de un arco de hormigón en roca débil Muchas cavernas subterráneas se han construido con un arco de hormigón in situ como soporte del techo. Como se ilustra en la figura 13.6, el arco de la caverna se excava en toda su anchura y se proporcionan anclajes inclinados para soportar la reacción del arco de hormigón. El arco de hormigón armado se vierte en su lugar cuando el suelo de la excavación está al nivel de la parte inferior de las cartelas inclinadas. A continuación, se excava la parte inferior de la caverna, normalmente con un banco hacia abajo. 2 Este análisis se realizó originalmente con el programa EXAMINE 2D , que sólo es adecuado para los análisis elásticos. Desde entonces, se dispone de nuevos programas como PHASE 2 que pueden utilizarse para un análisis completo de fallo progresivo. Se recomienda que los análisis del tipo descrito aquí se lleven a cabo con un programa como PHASE2 , que está disponible en Rocscience Inc., 31 Balsam Avenue, Toronto, Ontario, Canadá M4E 3B5, Fax 1 416 698 0908, Teléfono 1 416 698 8217, Email: [email protected], Internet http://www.rocscience.com. Problemas en la utilización de un arco de hormigón en roca débil231 Figura 13.5: Contornos de las relaciones resistencia/esfuerzo y trayectorias de fallo en el macizo rocoso que rodea a dos cavernas adyacentes en un macizo rocoso de limolita con diferente espaciado entre las cavernas. 232 Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil Figura 13.6: Gráfico de los desplazamientos netos inducidos por la excavación de la parte inferior de una gran caverna en la que el soporte de la cubierta se realiza mediante un arco de hormigón in situ. Figura 13.7: Desplazamientos impuestos a un arco de hormigón in situ como resultado de la excavación de la parte inferior de la caverna Vigas de la grúa 233 El arco de hormigón sirve de soporte para la roca que pueda desprenderse en el techo de la caverna. El problema de este arco es que, si es muy rígido en comparación con el macizo rocoso circundante, las deformaciones inducidas como resultado de la excavación de la parte inferior de la caverna pueden provocar una flexión excesiva en el arco de hormigón. Además, pueden ser necesarias grandes cantidades de apoyo temporal en forma de refuerzo de la roca para permitir que la excavación avance hasta la fase en la que se pueda construir el arco de hormigón. Este refuerzo tendrá que colocarse de la misma manera que se emplearía normalmente si formara el soporte permanente del arco de roca. Esto implicaría la excavación de un pequeño cabezal superior en la corona central, la instalación de la armadura, el ensanchamiento del cabezal hacia las ancas, la instalación de más armadura, etc. En un artículo de Cheng y Liu (1990) se presenta un ejemplo en el que se llevó a cabo un tratamiento previo y un apoyo previo de un macizo rocoso de muy baja calidad para evitar problemas de apoyo temporal durante la excavación del arco. La figura 13.6 es un gráfico de los desplazamientos inducidos por la excavación de la parte inferior de la caverna. Este gráfico se obtuvo restando los desplazamientos inducidos por la creación de la cabecera superior de los desplazamientos inducidos por la excavación de toda la caverna. Estos vectores de desplazamiento muestran que la parte superior de las paredes laterales se desplaza hacia dentro unos 60 mm, mientras que el centro del arco se desplaza hacia arriba unos 10 mm. La figura 13.7 es una representación esquemática de los desplazamientos impuestos al arco de hormigón como resultado de los desplazamientos del macizo rocoso. Dependiendo de la magnitud de los desplazamientos en la masa rocosa y de la curvatura y el grosor del arco de hormigón, las tensiones en el hormigón y en el acero de refuerzo pueden superar las cargas de trabajo seguras en estos materiales. Esto puede dar lugar a condiciones críticas durante la construcción, ya que la reparación de un arco de hormigón dañado es un proceso extremadamente difícil y costoso. Existen casos en los que el agrietamiento severo del arco de hormigón llevó a la instalación de soportes de arco de acero adicionales en zonas locales del techo de la caverna de energía. En general, considero que debe evitarse el uso de arcos de techo de hormigón al diseñar grandes cavernas subterráneas de centrales eléctricas en macizos rocosos débiles. La experiencia ha demostrado que el uso de un sistema de soporte más flexible, como el que proporcionan los cables inyectados y una capa superficial de hormigón proyectado, proporciona una solución más satisfactoria. Cuando se producen problemas locales, suelen poder resolverse mediante la instalación de cables adicionales o la aplicación de una capa adicional de hormigón proyectado. Siempre que se mantenga el acceso al techo, los trabajos de reparación pueden llevarse a cabo sin interrumpir las demás actividades de construcción en la caverna. En dos proyectos en los que he participado se han utilizado plataformas sobre una grúa temporal para garantizar este acceso. 13.6 Vigas de la grúa Las cavernas subterráneas de las centrales eléctricas y los transformadores requieren grúas de gran capacidad para desplazar los equipos pesados durante las operaciones de instalación y mantenimiento. Dado que estas grúas son diseñadas por ingenieros de estructuras, la práctica ha sido que las grúas se apoyen en vigas sostenidas por columnas. En muchos casos, estas estructuras se diseñan para que sean completamente independientes de la masa rocosa circundante, al igual que lo serían en la estructura de una central eléctrica de superficie. En mi opinión, este es un enfoque de diseño inadecuado, ya que no utiliza la enorme capacidad de carga de la masa rocosa que rodea la caverna. Siempre que sea posible, las vigas de las grúas deberían estar suspendidas 234 Capítulo 13: Grandes cavernas de la central directamente de las paredes de laeléccatvreicranae,n traolcacodm éboil se describe en los ejemplos siguientes. Vigas de la 235 grúa Las preocupaciones que normalmente expresan los diseñadores, que no están familiarizados con la instalación de vigas de grúa suspendidas, son: 1. ¿Qué capacidad y longitud de los cables o cáncamos son necesarios para sostener las vigas y qué garantía se puede dar sobre la seguridad de este sistema de apoyo? 2. ¿Cómo se pueden acomodar los desplazamientos del macizo rocoso que rodea la caverna en el caso de las vigas de la grúa fijadas a las paredes? El diseño de los pernos o cables necesarios para soportar las vigas sigue el mismo procedimiento que se utilizaría para la estabilización de cuñas en el techo o las paredes laterales de la caverna. Las fuerzas que deben soportar los pernos o cables se calculan a partir del peso propio de las vigas y de la grúa, cargada al máximo de su capacidad. La carga de la grúa se distribuye en la distancia que recorren las ruedas de la grúa a lo largo de la viga. Además, hay que añadir fuerzas para tener en cuenta los efectos dinámicos del arranque y el frenado de la grúa, tanto a lo largo como a lo ancho de la caverna. Se trata de cálculos de fuerzas sencillos que hay que realizar para cualquier diseño de grúa. Una vez conocidas las fuerzas que deben resistir los bulones o los cables, se puede elegir la capacidad, la longitud, el número y la orientación de los elementos de apoyo, como se haría para el apoyo de una cuña de roca. El componente más importante de este diseño de soporte es una evaluación exhaustiva de las condiciones geológicas de los muros a los que se van a fijar las vigas. Los propios muros deben ser estables y no debe haber condiciones geológicas, como costuras de cizallamiento orientadas de forma desfavorable, que puedan causar inestabilidad como resultado de las fuerzas adicionales que debe aplicar el soporte de la viga de la grúa. Normalmente se utilizan cables largos postensados para soportar las vigas de la grúa. Sin embargo, hay varios casos en los que se han utilizado pernos de roca normales tensados y rejuntados. Siempre que las condiciones de la roca sean adecuadas, no debería haber ninguna objeción al uso de pernos de roca para este fin. En todo el mundo se han utilizado muchas vigas de grúa suspendidas y, siempre que el diseño se realice de forma responsable, como se ha descrito anteriormente, no hay absolutamente ninguna razón para que el sistema sea menos seguro que una grúa de columna más tradicional. En cuanto a la cuestión de los desplazamientos, ésta se resuelve muy fácilmente si se proporciona la posibilidad de ajustar la posición del carril de la grúa en la parte superior de la viga. Las vigas de la grúa se colocan normalmente cuando la corona de la caverna se ha excavado completamente y cuando se ha tomado el primer banco. En esta fase ya se ha producido aproximadamente el 50% del desplazamiento de la masa rocosa que rodea la caverna. Si los raíles de la grúa se instalan en esta fase, para que pueda utilizarse una grúa de construcción, hay que prever los desplazamientos adicionales que se inducen cuando la caverna se inclina hacia abajo hasta su altura total. Normalmente, estos desplazamientos adicionales serán de unos pocos centímetros en cada pared. Si las placas de anclaje que sujetan los raíles de la grúa están provistas de orificios ranurados para acomodar este desplazamiento adicional, no hay ninguna dificultad para ajustar la distancia entre los raíles de la grúa según sea necesario. Los desplazamientos previstos para cada excavación se puede estimar mediante análisis numéricos, como se describe en otras partes de estas notas. En las figuras 13.8, 13.9 y 13.10 se muestran algunos ejemplos de grúas suspendidas típicas. En el proyecto de almacenamiento por bombeo de Drakensberg, en Sudáfrica, se instalaron vigas de grúa ancladas hacia 1975, durante la excavación de la caverna. Estas vigas se colocaron directamente contra la capa de hormigón proyectado que, junto con los Capítulo 13: Grandes cavernas de la central 236 pernos de roca, formaban parte del seislétecm traicdaeensorpoocrateddéebilla caverna. La roca en este caso es una intercalada de muy mala calidad Vigas de la grúa 237 secuencia sedimentaria de areniscas, fangos, limos y pizarras. Se instalaron cables protegidos contra la corrosión, de 15 m de longitud y 100 toneladas de capacidad, a una distancia aproximada de 1,5 m a lo largo de la viga. El desplazamiento lateral de las vigas, tanto durante como después de la construcción, se acomodó proporcionando agujeros ranurados en las fijaciones del carril de la grúa. El sistema ha funcionado sin problemas durante más de 20 años. Figura 13.8: Ejemplo de una viga de grúa colada en el proyecto de almacenamiento por bombeo de Drakensberg, en Sudáfrica. La viga se apoya en un paramento vertical de arenisca, limolita y fangolita intercaladas mediante cables tensados y rejuntados. En la fotografía se muestra una grúa de construcción temporal que se utilizó para acceder al techo. En el proyecto hidroeléctrico de Singkarak, en Indonesia, se han instalado vigas de grúa ancladas directamente contra la pared de roca, que es gneis de calidad razonable. Esta instalación se muestra en la fotografía reproducida en la figura 13.9, tomada durante la construcción de la caverna. En el caso del proyecto de Thissavros, en Grecia, ilustrado en la figura 13.10, el macizo rocoso es de gneis, pero la caverna está orientada paralelamente al golpe de dos sistemas de discontinuidad importantes. Por lo tanto, aunque las paredes de la caverna estaban soportadas por pernos de roca de 6 m de longitud, se consideró que las fuerzas adicionales de la grúa a plena carga podrían inducir una inestabilidad en cuña en las paredes. Por esta razón, las vigas de la grúa colgada en el lugar se utilizaron sólo para una grúa de construcción ligera, como se ilustra en la figura 13.10. Después se añadieron columnas de hormigón, una vez completado el banqueo de la caverna, para soportar las cargas completas de la grúa. La razón principal para la elección de este sistema en muchos proyectos es que permite la instalación temprana de las grúas. Con frecuencia, un pórtico de construcción ligero, que se desplaza sobre los raíles de la grúa, se instala inmediatamente después de la construcción de las vigas de la grúa. Esto permite el acceso para el control de los instrumentos en el techo de la caverna y para los trabajos de reparación del sistema de soporte del techo si es necesario. La grúa principal puede montarse en una fase temprana del programa y entonces está disponible para ayudar en la excavación de los bancos inferiores y en los trabajos de hormigonado en la base de la caverna. Estas ventajas de programación ofrecen beneficios considerables en comparación con una grúa normal 238 apoyada en columnas. Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil Vigas de la grúa 239 Figura 13.9: Ejemplo de vigas de grúa suspendidas en la caverna de la casa de máquinas del Proyecto Hidroeléctrico Singkarak en Indonesia. Figura 13.10: Ejemplo de vigas de grúa ancladas en la caverna de la central eléctrica subterránea para el proyecto hidroeléctrico de Thissavros en Grecia. En este caso, las vigas mostradas se utilizaron para una grúa de construcción y posteriormente se añadieron pilares de hormigón para soportar todas las cargas de la grúa. 2E4le0cción de las formas de 13.7 Capítulo 13: Grandes cavernas de lalcaesnctaravlernas237 eléctrica en roca débil Elección de las formas de las cavernas En macizos rocosos fuertes, para los que el fallo del macizo rocoso no es un problema, la forma convencional elegida para una caverna subterránea de la central eléctrica es similar a la ilustrada en la figura 13.11. El techo abovedado proporciona estabilidad en la roca por encima del techo de la caverna y también proporciona una altura conveniente para una grúa aérea. Las paredes laterales son fáciles de excavar mediante perforación vertical y voladura y proporcionan paredes limpias y sin complicaciones para la ubicación de las columnas de la grúa y el alojamiento de los servicios. El problema de esta forma de caverna cuando se utiliza en macizos rocosos débiles, sobre todo con altas tensiones horizontales in situ, es que las paredes laterales altas y rectas se desvían hacia el interior (véase la figura 13.6) y se induce el fallo por tracción, como se muestra en la figura 13.11. Las zonas de fallo se ilustran en esta figura y el movimiento máximo de la pared lateral es de 38,5 mm. La estabilización del macizo rocoso que rodea esta caverna requerirá un refuerzo significativo en forma de cables inyectados o pernos de roca. En la figura 13.12 se ilustra una forma de caverna alternativa. Esta forma elíptica se ha utilizado en proyectos como Waldeck II en Alemania (Lottes, (1972)) y Singkarak en Indonesia (véase la figura 13.9). Como se muestra en la Figura 13.12, la profundidad de las zonas de fallo en las paredes laterales se ha reducido en comparación con la de la caverna convencional. Esto da lugar a una caverna global más estable y a una menor necesidad de apoyo. Aunque esta forma de caverna es mejor desde el punto de vista geotécnico, tiene algunas desventajas prácticas. La forma de la caverna es tal que la construcción tiene que ejecutarse con más cuidado que la caverna convencional de paredes rectas y elementos como las grúas y los servicios tienen que diseñarse para encajar en la forma de la caverna. Estas diferencias pueden crear problemas importantes cuando la mano de obra es limitada. En los esquemas de roca débil en los que he participado, se ha elegido la forma de caverna convencional en lugar de la forma elíptica porque las ventajas generales de la caverna elíptica no se han considerado de importancia crítica en comparación con la simplicidad de la forma de caverna convencional. Las técnicas actuales de diseño de soportes, que se analizan más adelante en este capítulo, son relativamente poco sofisticadas y los cambios de tensión resultantes de un cambio en la forma de la caverna son probablemente demasiado pequeños como para tener un gran impacto en el diseño del soporte. Por lo tanto, es dudoso que los costes y el tiempo totales que conlleva la construcción de cavernas de forma convencional sean mayores que los que supondría la construcción de cavernas elípticas. Recomiendo que cada esquema se investigue por sus propios méritos, teniendo en cuenta los problemas de construcción así como los factores geotécnicos. En algunos casos, puede estar justificado el uso de una forma de caverna elíptica pero, en general, la forma de caverna convencional ilustrada en la figura 13.11 será adecuada para todas las masas rocosas, excepto las más débiles. Antes de dejar este tema, hay que prestar atención a las condiciones desfavorables de tensión y de fallo potencial creadas por la base escalonada de la caverna. Por lo general, se requiere algún tipo de escalón para alojar los tubos de tiro y las partes inferiores de las turbinas. Se podría argumentar que este escalón debería crearse con hormigón in situ tras la excavación de una caverna de forma óptima. En la práctica, este planteamiento, en cierto modo teórico, resulta innecesario y antieconómico, ya que el fallo en la base de la caverna es relativamente fácil de controlar.Lainestabilidad de este banco se debe al alivio de tensiones resultante de la creación de un paramento vertical sin soporte y de un soporte mínimo en forma de varillas de acero inyectadas no tensadas (clavijas), instaladas desde el suelo de la caverna antes de la excavación de los bancos inferiores, contrarrestará esta inestabilidad. 238 Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil Figura 13.11: Forma de caverna de techo arqueado convencional que muestra zonas de fallo a una profundidad bajo la superficie de 280 m con una tensión horizontal de 1,5 veces la tensión vertical. Se muestra la forma de la excavación deformada y el desplazamiento máximo de la pared lateral es de 38,5 mm. Analizado con PHASE2 . Figura 13.12: Caverna elíptica que muestra las zonas de fallo para las mismas condiciones de resistencia del macizo rocoso y de tensión in situ que para la caverna convencional ilustrada en la Figura 13.11. El desplazamiento máximo de la pared lateral es de 33 mm. Influencia de las juntas y de los planos de estratificación239 Las buenas prácticas de voladura son útiles en este caso, ya que los daños en el banco pueden reducirse significativamente mediante la voladura previa de la cara del banco cuando el nivel general de la excavación está todavía 2 o 3 m por encima de la parte superior del escalón. Los daños causados por la voladura previa se limitan a la roca que se encuentra por encima del escalón y que es eliminada posteriormente por la voladura final hasta la cota del escalón. El posible fallo por cizallamiento del suelo de la caverna y de la parte inferior de la pared lateral de aguas abajo no supone ninguna amenaza grave, ya que es autoportante y porque la parte inferior de la caverna suele estar rellena de hormigón para formar los cimientos de las turbinas, los túneles de drenaje y otras estructuras de servicio. 13.8 Influencia de las juntas y de los planos de estratificación En todos los análisis presentados hasta ahora se ha supuesto que el macizo rocoso es débil pero que es isótropo y homogéneo. En otras palabras, no hay direcciones de debilidad dominantes en la masa rocosa. Estas suposiciones rara vez son válidas en masas rocosas reales, ya que las juntas y los planos de estratificación suelen estar presentes, especialmente en el caso de las rocas sedimentarias. Aunque estas características no tienen el mismo impacto que las fallas o las zonas de cizallamiento, pueden introducir un patrón direccional de debilidad en la masa rocosa y esto debe tenerse en cuenta en el diseño de la caverna. Dado que cada macizo rocoso tendrá su propio conjunto de características estructurales, es esencial que se realice un análisis para todos y cada uno de los proyectos. Este capítulo se ocupa de conceptos generales más que de detalles específicos y en la figura 13.13 se presenta un ejemplo sencillo que ilustra estos conceptos. Juntas en las que no se ha producido deslizamiento Límites deformados Deslizamiento en las articulaciones Figura 13.13: Influencia de dos conjuntos de juntas, inclinadas a 45, en los desplazamientos en el macizo rocoso que rodea una caverna convencional. Las propiedades del macizo rocoso y las tensiones in situ son las mismas que las asumidas en el apartado anterior. Las juntas tienen una resistencia cohesiva de 0,2 MPa y 240 un ángulo de fricción deC3a0p.ítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil 240 Suscríbete a DeepL Pro para poder traducir archivos de mayor tamaño. Más información disponible en www.DeepL.com/pro. Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil Se supone que el macizo rocoso es la misma limolita de calidad regular a pobre definida anteriormente y utilizada en todos los análisis anteriores. Se han supuesto dos conjuntos de juntas y la resistencia al corte de estas discontinuidades se define por un ángulo de fricción de Mohr-Coulomb y una resistencia cohesiva de c = 0,2 MPa. La influencia de las juntas en este caso es dramática, ya que todo el fallo se ha concentrado en las juntas y no hay cesión en los negros separados por las juntas. En otras palabras, el problema se ha transformado en uno de fallo controlado estructuralmente, tal y como se discute en el capítulo 6. Esta transformación está controlada por la baja resistencia al cizallamiento de las juntas en comparación con la del material rocoso. Aunque los ángulos de fricción son casi iguales, la resistencia cohesiva de las juntas es de 0,2 MPa mientras que la de la roca es de 4 MPa. Esto significa que el fallo se producirá preferentemente en las juntas siempre que tenga la oportunidad de hacerlo. Sin embargo, en las situaciones en las que la resistencia de las juntas está más cerca de la del material de la roca que forma los bloques entre las juntas, el fallo tenderá a repartirse más uniformemente entre ambas. La inclinación de las juntas con respecto a las direcciones de las tensiones principales también es importante. Las juntas inclinadas hacia la dirección de la tensión principal máxima tenderán a deslizarse más fácilmente que las paralelas y normales a esta dirección. Las enseñanzas que se desprenden de este ejemplo bastante sencillo son que cada caso debe considerarse cuidadosamente para establecer si debe tratarse como un problema de fallo estructural o si se puede suponer que el macizo rocoso es lo suficientemente homogéneo como para poder aplicar los conceptos tratados anteriormente en este capítulo. 13.9 Diseño del refuerzo El objetivo de cualquier diseño de sostenimiento subterráneo debe ser ayudar al macizo rocoso a sostenerse a sí mismo en la mayor medida posible. Para ello, hay que asegurarse de que las formas y el trazado de las excavaciones se han optimizado, de que la roca se daña lo menos posible durante la excavación, de que las características del sostenimiento se han elegido cuidadosamente para que se ajusten al comportamiento de la roca y de que la secuencia de excavación e instalación del sostenimiento se ha tenido en cuenta en el diseño del sostenimiento. No existe una forma "correcta" de diseñar los apoyos y hay muchas soluciones posibles que podrían aplicarse con el mismo éxito a cada proyecto de caverna subterránea. Los conceptos de diseño de sostenimiento que se presentan en este capítulo son los que he comprobado que funcionan de forma eficaz y económica tanto en aplicaciones mineras como de ingeniería civil. Un buen punto de partida para cualquier diseño de soporte es un estudio de la literatura para determinar lo que otros han hecho en circunstancias similares. Estos precedentes también se han resumido de forma útil en los esquemas de clasificación de macizos rocosos de Bieniawski (1989) y Barton, Lien y Lunde (1974). La figura 13.14, adaptada de Barton (1989), muestra el tipo de soporte que se ha utilizado con éxito en excavaciones subterráneas en macizos rocosos débiles. En esta figura, fibercrete es una abreviatura de hormigón proyectado reforzado con fibra de acero y los pernos se refieren a pernos inyectados o a cables que pueden estar tensados o no, dependiendo de la secuencia de instalación. Obsérvese que el diseño de los revestimientos de hormigón fundido, mostrados en el Diseño del refuerzo 241 segmento superior izquierdo de la figura 13.14, debe tener en cuenta la deformabilidad relativa del hormigón y de la masa rocosa circundante. Como se ha comentado anteriormente, la elección de una forma y un grosor inadecuados para un revestimiento de hormigón puede dar lugar a un grave sobreesfuerzo del hormigón. Este 242 Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil El problema es más grave en el caso de la cubierta de una caverna que en el del revestimiento de un túnel. El arco del tejado es vulnerable a las deformaciones resultantes de las banquetas después de su construcción y no hay posibilidad de cerrar el arco construyendo un revestimiento de hormigón, como se hace habitualmente para el revestimiento de un túnel. Figura 13.14: Resumen de la experiencia precedente sobre el sostenimiento de rocas débiles en términos de clasificación de masas rocosas. Adaptado de Barton (1989). Recomiendo sin reservas el uso de uno de los esquemas de clasificación existentes para obtener una primera aproximación al nivel de soporte necesario para una gran caverna en un macizo rocoso débil. Sin embargo, se aconseja tener cuidado con la aceptación acrítica de las recomendaciones procedentes de ellos. La recopilación de los datos necesarios para calcular los valores de RMR o Q de un macizo rocoso suele proporcionar suficiente información para que el ingeniero de diseño se forme una idea clara de los modos particulares de fallo que debe resistir su diseño. La consideración cuidadosa de los posibles patrones de comportamiento del macizo rocoso, en particular la influencia de las estructuras geológicas, puede conducir a una modificación significativa de las recomendaciones de sostenimiento obtenidas de la aplicación de los sistemas de clasificación. 13.9.1 Estimación de las presiones de apoyo Un enfoque para estimar la presión de apoyo es considerar la extensión de las zonas de roca sobrecargada y dañada por la explosión por encima del techo de la caverna y asumir que esta roca actúa como un peso muerto que tiene que ser soportado. Considerando el Diseño del refuerzo ejemplo ilustrado en 243 Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil En la figura 13.11, para un macizo rocoso con un valor de RMR de 48 y Q = 1,5, la zona de sobreesfuerzo se extiende aproximadamente 3 m dentro del macizo rocoso por encima de la corona de esta caverna de 20 m de luz. Además de la fractura inducida por la tensión que puede producirse, también debe tenerse en cuenta la fractura y el aflojamiento de la masa rocosa debido a la voladura. La experiencia indica que los daños causados por la voladura pueden extenderse de 1,5 a 3 m dentro de la roca adyacente al techo, dependiendo del cuidado que se haya tenido para controlar la voladura. Suponiendo que 3 m de roca hayan sido dañados por una fractura inducida por la tensión o por la explosión, hay que soportar un peso muerto de roca rota de hasta 8 toneladas/m2 de superficie expuesta del techo de la caverna. Cuando este soporte se proporciona mediante pernos de roca o cables, se suele admitir un factor de seguridad de 1,5 a 2 para tener en cuenta los problemas de instalación y proporcionar cierta capacidad de soporte de reserva. Por lo tanto, la capacidad total de los pernos o cables instalados debe ser del orden de 12 a 16 toneladas/m2 (0,12 a 0,16 MPa). La figura 13.15, adaptada de un trabajo de Barton (1989), muestra que esta estimación de una presión de apoyo de 12 a 16 toneladas/m2 para un macizo rocoso con Q = 1,5 está en consonancia con las recomendaciones basadas en experiencias anteriores. 244 Figura 13.15: Relación entre la presión de apoyo y la calidad del macizo rocoso. Adaptado de Barton (1989). Se han desarrollado algunas soluciones teóricas simplificadas de forma cerrada que permiten estudiar la interacción de diferentes tipos de soporte con la zona de roca fallada que rodea las excavaciones subterráneas, y estas soluciones han sido resumidas por Diseño del refuerzo 245 Brown et al (1983). Todas estas soluciones consideran el desarrollo de una zona de rotura "plástica" en un macizo rocoso homogéneo que rodea un túnel circular en un campo de tensiones hidrostáticas, y estos supuestos imponen severas limitaciones a la aplicación de estas soluciones al diseño práctico de sostenimiento de rocas. No obstante, estos modelos simplificados han demostrado ser muy útiles para el desarrollo de la comprensión de los conceptos básicos de la interacción del sostenimiento de la roca, por lo que insto a los lectores interesados a que se familiaricen con estos modelos y conceptos. En Hoek y Brown (1988) se puede encontrar una discusión sobre este tema junto con una lista de los pasos de cálculo sencillos necesarios. Hoy en día, la disponibilidad de potentes herramientas de análisis numérico como FLAC y PHASE2 permite estudiar las opciones de apoyo con gran detalle. Estos análisis ya no están limitados por la capacidad de los programas, sino por la calidad de la información de entrada. El lector debe evitar la tentación de creer en los resultados de un solo análisis, por muy convincente que parezca el resultado. Siempre es necesario llevar a cabo estudios paramétricos para cubrir la gama de posibles parámetros de entrada. Sólo así se puede establecer una sólida comprensión del comportamiento del macizo rocoso que rodea la excavación. 13.9.2 Diseño del soporte de pernos y cables La excavación de una caverna de gran tamaño en roca débil requerirá, por lo general, la instalación de apoyos o refuerzos sistemáticos en la roca durante la excavación como parte integrante del ciclo de excavación. Incluso cuando se prevea el uso de arcos y/o paredes laterales de hormigón fundido para el sostenimiento final, deben tenerse en cuenta los requisitos de estabilidad temporal durante la excavación, que a menudo requerirán un amplio apoyo si se quiere conseguir una excavación segura y controlada. En muchos casos, la única diferencia significativa entre los apoyos utilizados con fines temporales y permanentes está relacionada con los requisitos de protección contra la corrosión. La protección contra la corrosión es una consideración de diseño importante en entornos en los que se encuentra agua corrosiva durante la investigación preliminar o la excavación. En la práctica moderna, las medidas de protección contra la corrosión suelen requerir al menos una barrera física (protección individual contra la corrosión) para proteger los pernos de roca individuales o los anclajes de roca contra la corrosión (British Standards, 1987). Esta barrera física suele adoptar la forma de una vaina de plástico corrugado que encapsula completamente la barra o el cable de acero del que se forma el anclaje. El refuerzo del macizo rocoso para grandes cavernas suele consistir en la instalación de pernos de roca formados a partir de barras de acero deformadas o de cables fabricados con cordones de pretensado. Los pernos de roca suelen ser más baratos y rápidos de instalar, pero los cables pueden proporcionar una mayor capacidad y pueden ser más fáciles de instalar cuando se requieren elementos de refuerzo largos. Las combinaciones de pernos de roca y cables se utilizan habitualmente para combinar las mejores características de ambos sistemas. Los bulones se instalan cerca del frente para un apoyo inmediato, mientras que los cables se instalan posteriormente como sistema de refuerzo principal. Hay que tener en cuenta la posibilidad de que, durante la excavación, los cables recojan un exceso de carga respecto a su carga de instalación, hasta el punto de que se vean sometidos a una gran sobrecarga. En esta circunstancia, la predicción de la carga final del cable es un elemento importante para decidir la carga instalada adecuada, el momento de la instalación y el tensado y la elección entre cables totalmente inyectados o ajustables. Según la experiencia del autor, los cables totalmente inyectados son más Capítulo 13: Grandes cavernas de la central 246 convenientes para el contratista y preolpécotrrciicoanean ruoncasodpéobritle más rígido, especialmente en respuesta a las deformaciones que se producen en un gran ángulo con respecto a los cables. Diseño del refuerzo 247 Sin embargo, el uso de cables ajustables (es decir, retensables) puede ser apropiado en circunstancias en las que se prevén deformaciones muy grandes. Estos cables se fabrican colocando una funda de plástico sobre una parte importante de la longitud del cable. Este revestimiento rompe la unión entre el cable y la lechada y permite que el cable se deforme independientemente de la roca circundante. Es importante reconocer que hay dos tipos de soportes de roca o de cable que se utilizan habitualmente en las excavaciones subterráneas. En macizos rocosos de buena calidad en los que la estabilidad está controlada por las juntas de intersección, los planos de estratificación, las zonas de cizallamiento y las fallas, el sostenimiento debe diseñarse para reforzar bloques y cuñas específicos que puedan caer o deslizarse en la excavación. Este tipo de sostenimiento, frecuentemente denominado "atornillado puntual", implica la instalación de unos pocos pernos o cables en lugares claramente definidos, con su longitud, orientación y capacidad elegidas para proporcionar un soporte adecuado a la cuña o bloque considerado. Aunque el "atornillado puntual" puede ser necesario para bloques o cuñas aislados en macizos rocosos débiles, es el segundo tipo de soporte, a menudo denominado "atornillado en serie", el que resulta más pertinente en este capítulo. El "atornillado con patrón" implica la instalación de pernos o cables en un patrón regular que está diseñado para reforzar toda la masa rocosa de forma muy parecida a como actúa el acero de refuerzo en el hormigón armado. Por lo general, los pernos de roca de 5 m de longitud y 20 toneladas de capacidad instalados en un patrón de rejilla de 2 m x 2 m podrían utilizarse en toda la zona del techo y las paredes de una gran caverna subterránea. Estos pernos proporcionarían una presión de apoyo de 2,5 toneladas/m2 si se cargaran al 50% de su capacidad. La primera cuestión que hay que decidir es la longitud de los bulones o cables. Los análisis de la extensión de las zonas de roca sobrecargada, como los presentados en las figuras 13.11 y 12.12, son útiles para determinar la extensión aproximada de la roca que requiere soporte. Por lo general, los pernos o cables deben extenderse 2 o 3 m más allá del límite de la zona de material sobrecargado. Como se ha indicado anteriormente, hay que tener mucho cuidado al utilizar este enfoque para seleccionar las longitudes de refuerzo, ya que cambios relativamente modestos en las propiedades del macizo rocoso o en las tensiones in situ pueden dar lugar a cambios significativos en las zonas de sobreesfuerzo. Por lo tanto, si las longitudes de refuerzo se basan en estos estudios, es esencial realizar estudios paramétricos en los que estos datos de entrada varíen en el rango máximo creíble. Un enfoque alternativo es utilizar la experiencia previa. En las figuras 13.16 y 13.17 se indican las longitudes de los pernos y cables del techo y las paredes laterales en algunas cavernas típicas de grandes centrales eléctricas en macizos rocosos débiles. En los mismos gráficos se muestran las relaciones empíricas sugeridas por Barton (1989) para pernos y cables. Para las excavaciones subterráneas de centrales eléctricas, estas relaciones se simplifican a : Techo Paredes pernos para rocas cables pernos para rocas cables L = 2 + 0,15 x SPAN m L = 0,4 x SPAN m L = 2 + 0,15 x ALTURA m L = 0,35 x ALTURA m La elección del perno de roca y la separación de los cables se basa en las siguientes consideraciones: Capítulo 13: Grandes cavernas de la central 248 a) Para garantizar que los pernos oecléacbtlreiscainetnerraocctúaednébeinltre sí para formar una zona de roca uniformemente reforzada (Lang, 1961), la separación S de los pernos o cables debe ser inferior a la mitad de la longitud L, es decir, S < L/2. Diseño del refuerzo b) Para una presión de apoyo P y una carga de trabajo en el perno o cable T, la distancia para una rejilla cuadrada viene T/P. dada por Figura 13.16: Pernos de roca y longitudes de cable para el soporte del techo en algunas cavernas grandes en roca débil. Figura 13.17: Perno de roca y longitudes de cable para el soporte de la pared lateral en algunas cavernas grandes en roca débil. 249 Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil La distancia típica entre pernos y cables oscila entre 1 y 3 m, siendo 1,5 m la distancia habitual para los pernos y 2 m la más utilizada para los cables. Cuando se necesita una capacidad de apoyo adicional para sostener zonas locales de roca más débil, a veces bastará con colocar pernos o cables en el centro de cada cuadrícula. Como alternativa, cuando se utilizan cables, se pueden colocar cordones adicionales en cada agujero para aumentar la capacidad de los cables. 250 13.9.3 Utilización de revestimientos de hormigón proyectado En las últimas dos décadas, el hormigón proyectado se ha convertido en un sistema de soporte versátil que se adapta perfectamente a los requisitos de soporte de cavernas en un macizo rocoso deformable. Dos ventajas importantes del hormigón proyectado son que puede aplicarse rápidamente a la roca recién expuesta durante la excavación y que desarrolla su resistencia de forma constante tras su aplicación. El hormigón proyectado verde es resistente a los daños causados por las voladuras cercanas y a la redistribución de tensiones asociada, y gana resistencia al mismo tiempo que se transfiere la carga sobre él. Se puede conseguir una alta resistencia inicial mediante la adición de aceleradores sin que se produzca una grave pérdida de resistencia a largo plazo. La dosificación del acelerador debe controlarse cuidadosamente para garantizar una buena mezcla y evitar la sobredosificación local. Cuando se utiliza en combinación con el refuerzo sistemático de la roca, el hormigón proyectado puede proporcionar un soporte temporal inmediato durante la excavación o formar el revestimiento permanente para el techo y las paredes laterales durante la vida útil del diseño de la caverna. Independientemente de la forma de soporte temporal, la aplicación de hormigón proyectado con fines de soporte permanente puede retrasarse a menudo hasta que se haya completado toda la excavación adyacente. Esto permite que el revestimiento permanente se proyecte en un entorno de trabajo mejor que el existente cerca del frente de trabajo y esto permite un mejor control del espesor y la calidad. Algunos diseñadores prefieren utilizar hormigón proyectado sin aditivos para la aplicación del revestimiento final, ya que no se necesita una alta resistencia inicial para el revestimiento final y la adición de aditivos puede ser perjudicial para el rendimiento a largo plazo del hormigón proyectado. La investigación y el desarrollo de las mezclas, los aditivos y los equipos de hormigón proyectado han progresado hasta el punto de que la calidad del hormigón proyectado depende ahora casi exclusivamente de la elección de equipos compatibles y de los operadores de los mismos. La aplicación de la mezcla húmeda requiere una cuidadosa atención al suministro de la mezcla y el aire para garantizar que el material salga de la boquilla en un flujo continuo e ininterrumpido que pueda ser aplicado por el operario o el encargado de la boquilla deformaque se maximice la compactación y se minimice el rebote. Con el método de mezcla seca, el suministro de agua también tiene que ser controlado por el operario de la boquilla. Para el ingeniero que no es experto en tecnología de hormigón proyectado, existe una desconcertante elección de equipos y aditivos, empezando por la selección básica del método de mezcla húmeda o de mezcla seca. No hay reglas fijas para esta selección, salvo que, dependiendo de las circunstancias locales, cualquiera de los dos sistemas puede ser adecuado para formar el revestimiento temporal o permanente de una gran caverna. En general, los procesos de mezcla húmeda permiten una mayor producción, pero esto no es necesariamente un factor importante a la hora de considerar el sistema que se utilizará para el revestimiento de cavernas. Los sistemas de aplicadores robotizados controlados a distancia son ampliamente utilizados, pero las boquillas manuales también Diseño del refuerzo 251 proporcionarán un producto satisfactorio, si se utilizan correctamente. Los plastificantes líquidos y los agentes reductores de agua se utilizan habitualmente como ayuda para la aplicación y recientemente se han desarrollado supresores de polvo para mejorar el entorno de trabajo del operario de las boquillas. Es política común limitar la cantidad total de todos los aditivos en una mezcla a una cifra del orden del 5 o 6% en peso del cemento. Un avance significativo en la tecnología del hormigón proyectado ha sido la introducción de micro sílice en la mezcla hasta un 10% en peso de cemento. Esto da como resultado 252 Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil en una reducción significativa del rebote, y un aumento del espesor que se puede construir en una sola aplicación. También es beneficioso para la aplicación sobre superficies húmedas o mojadas. La adición de micro sílice produce un producto más denso con un aumento de la resistencia inicial, y no parece tener un efecto perjudicial en la resistencia a largo plazo. Los problemas con el uso de hormigón proyectado reforzado con fibra de acero se han reducido en gran medida con el uso de micro sílice. El rebote del hormigón proyectado y de las fibras es mucho menor que antes. También se han superado en gran medida la formación de bolas de las fibras de acero y el desgaste excesivo del equipo, de modo que, en los últimos cinco años, la tecnología de hormigón proyectado reforzado con microfibras de sílice se ha convertido en una opción viable y, a menudo, preferible al uso aceptado de mallas de acero incrustadas en el hormigón proyectado simple. En el caso del hormigón proyectado de fibra de acero, el número de aplicaciones de hormigón proyectado puede reducirse a veces en comparación con la instalación más compleja de capas de hormigón proyectado liso y/o reforzado con malla. Aunque la resistencia inicial a la flexión de los dos productos es similar, el rendimiento mejora porque la capacidad de carga posterior a la fisuración es significativamente mejor en el caso del hormigón proyectado con fibras de acero. La práctica habitual en la actualidad consiste en utilizar fibras de entre 20 y 40 mm de longitud y aproximadamente 0,5 mm de diámetro. La investigación actual está examinando el uso de fibras más largas (para mejorar aún más la resistencia posterior a la fisuración) y de materiales distintos del acero. Las decisiones sobre el grosor del revestimiento suelen basarse en una combinación de consideraciones empíricas y prácticas más que en la preocupación por los niveles de tensión en el revestimiento. Cuando existe una preocupación por las tensiones, se puede retrasar la aplicación de la última capa o aplicar una capa adicional. El espesor acumulado en una sola aplicación suele ser del orden de 40 a 80 mm y el espesor total del orden de 100 a 200 mm. Con capas de menos de 40 mm de grosor, a veces existe la preocupación de que no se consiga una capa efectivamente continua si se requiere la aplicación sobre una superficie muy irregular. Al diseñar revestimientos permanentes de hormigón proyectado, es importante especificar el control de calidad o las pruebas de aceptación como requisito de diseño. El uso de hormigón proyectado de fibra de acero no permite fácilmente una comprobación rigurosa durante la ejecución de la obra de la forma en que lo hace el trabajo con pernos de roca o la construcción de hormigón armado, ya que depende de la habilidad del operario. Por lo tanto, es esencial realizar pruebas rutinarias de aceptación mediante la perforación del revestimiento terminado para comprobar la densidad y la resistencia del producto proyectado, la adhesión a la superficie de la roca, la adhesión entre capas cuando se han aplicado dos o más capas y el espesor total alcanzado. La adherencia entre capas puede ser un problema particular si transcurre un largo periodo de tiempo entre la aplicación del hormigón proyectado de soporte temporal y el de soporte permanente, ya que es difícil eliminar la suciedad que se acumula en la superficie de la capa inicial si se utilizan equipos con motor diésel asociados a las actividades de voladura, limpieza y soporte. Cuando se prevean grandes deformaciones tras la finalización del revestimiento final, algunos proyectistas pueden seguir prefiriendo una solución de ingeniería completa, con capas de malla incorporadas a un revestimiento de hormigón proyectado y una conexión positiva de la malla a los pernos de roca y los cables, en lugar de utilizar simples revestimientos reforzados con fibra. Las incertidumbres de este tipo en relación con los revestimientos de hormigón proyectado dan lugar a una tendencia a sobreespecificar el producto en términos de las propiedades de resistencia que deben alcanzarse a los 3 o 7 días. Aunque en general es Diseño del refuerzo 253 cierto que una alta resistencia temprana es una característica deseable del hormigón proyectado, no se gana nada forzando al contratista a producir resistencias más altas de las necesarias. Por ejemplo, un revestimiento permanente proyectado sobre una superficie de roca, que ya tenía un nivel razonable de soporte para fines temporales, puede no necesitar ser acelerado en absoluto. En esta circunstancia, las resistencias de 7 y 28 días generalmente aceptadas en el hormigón estructural Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil puede ser un criterio tan bueno como las resistencias de 3 y 7 días que han llegado a asociarse con el uso del hormigón proyectado. Ya se ha dicho que la preocupación por los efectos a largo plazo de los aditivos en la resistencia ha hecho que algunos diseñadores opten por un hormigón proyectado sin aditivos para el revestimiento final. 254 13.9.4 Apoyo a las secuencias de instalación ¿Deben tensarse los bulones y los cables y en qué fase de la secuencia de excavación debe aplicarse una capa de hormigón proyectado? Estas cuestiones se plantean en los debates sobre el diseño del sostenimiento de las excavaciones subterráneas en macizos rocosos débiles. Aquí se abordan mediante un ejemplo práctico basado en la secuencia de instalación de apoyos para la caverna de energía del proyecto de almacenamiento por bombeo de Mingtan, en Taiwán. Este proyecto se describe detalladamente en Cheng y Liu (1990) y se pueden encontrar más detalles en un artículo de Moy y Hoek (1989). La figura 13.18 muestra un resumen de las principales etapas de instalación de los apoyos en esta caverna de 25 m de envergadura y 46 m de altura en una arenisca de calidad regular a pobre. Durante un contrato preliminar se utilizó una galería de exploración/drenaje existente y dos galerías de trabajo longitudinales para instalar cables inyectados en el patrón ilustrado en la figura 13.18a. Estos cables de 50 toneladas de capacidad tenían doble protección anticorrosiva y se instalaron hacia abajo desde la galería de exploración/drenaje, situada a 10 m por encima de la corona del arco, y hacia arriba desde las dos galerías de trabajo. Se aplicó una ligera carga de enderezamiento de 5 toneladas a cada cable antes de la inyección, por lo que los cables estaban efectivamente sin tensión pero rectos y totalmente inyectados en la masa rocosa. Como estos cables se instalaron antes de que se excavara la caverna, no se produjeron desplazamientos significativos en la masa rocosa en el momento de la inyección de los cables. La excavación del techo de la caverna, ilustrada en la Figura 13.18b, indujo importantes desplazamientos (Moy y Hoek (1989)) y éstos tensaron los cables inyectados. Si los cables se hubieran tensado antes de la inyección, la tensión adicional inducida por los desplazamientos de la masa rocosa podría haber provocado un sobreesfuerzo en los cables. El objetivo de la instalación de estos cables inyectados no tensados era reforzar la masa rocosa del mismo modo que la colocación de barras de refuerzo en el hormigón actúa para reforzarlo. El proceso pretendía mejorar la calidad general del macizo rocoso para que la excavación principal pudiera seguir adelante con menos problemas de estabilidad de la roca que si no se hubiera colocado el refuerzo previo. El techo de la caverna se excavó mediante un cabezal central de 6 m x 6 m que posteriormente se acuchilló hasta la anchura total de la caverna, como se ilustra en la figura 13.18b. Tras la exposición de la superficie final del techo en cada etapa de este proceso de excavación, se aplicó una capa de 50 mm de hormigón proyectado de microsílice reforzado con fibra de acero a una distancia de entre 5 y 10 m del frente. El objetivo de esta capa de hormigón proyectado era proporcionar soporte a los pequeños bloques y cuñas que, de otro modo, habrían quedado libres para caer entre los cables de refuerzo. Además, el hormigón proyectado proporcionó un sellado inmediato contra los cambios de humedad que podrían causar el desprendimiento en algunas de las unidades de roca limosa expuestas en la superficie. En esta fase se utilizó una capa de hormigón proyectado relativamente delgada para permitir los desplazamientos inducidos por la excavación adyacente de la parte superior de la caverna. Incluso si estos desplazamientos indujeron una pequeña fisuración del hormigón proyectado, la presencia de la armadura de fibra de acero proporcionó una Diseño del refuerzo 255 elevada capacidad de deformación posterior a la fisuración del hormigón proyectado y, por tanto, mantuvo su capacidad de soporte. 256 Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil Figura 13.18: Secuencia de instalación de soportes para la caverna de energía del proyecto de almacenamiento por bombeo de Mingtan, en Taiwán. Diseño del refuerzo Figura 13.19: Se utilizaron cables y hormigón proyectado para sostener el techo de la caverna de energía en el proyecto de almacenamiento por bombeo de Mingtan, en Taiwán. Figura 14.30: Instalación de cables en la pared lateral de la caverna de energía en el proyecto de almacenamiento por bombeo de Mingtan, en Taiwán. 257 2M5é8todos de excavación251 Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil Tan pronto como los extremos de los cables de refuerzo precolocados quedaron al descubierto, se instalaron en ellos placas frontales y se aplicó una tensión del 20% de la capacidad última del cable para garantizar un anclaje positivo. Hay que tener en cuenta que esta tensión actúa sobre una longitud muy corta de cada cable cerca de su extremo expuesto, ya que el resto del cable está totalmente inyectado en la masa rocosa. La experiencia en la industria minera ha demostrado que la instalación de placas frontales en los cables inyectados sin tensión previamente colocados es muy beneficiosa para proporcionar soporte al material dañado por la explosión cerca de la superficie que, de otro modo, tiende a desprenderse de los extremos del cable. En la mayoría de las zonas de la caverna de Mingtan, se colocaron pernos de roca anclados mecánicamente de 5 m de longitud y 25 mm de diámetro en el centro de cada cuadrado de la cuadrícula de cables de 2 m x 2 m. Estos pernos se tensaron hasta el 70% de su carga de fluencia antes de la inyección, ya que no estarían sometidos a desplazamientos significativos durante la excavación de la parte inferior de la caverna.La excavación de la parte inferior de la caverna se llevó a cabo mediante Bancos verticales de 2,5 m de altura. El soporte de la pared lateral fue proporcionado por un patrón de 3 m x 3 m de cables tensados, inyectados y protegidos contra la corrosión, de 75, 112 o 131 toneladas, instalados en un ángulo descendente de 15° para asegurar el cruce de los planos del lecho que se encuentran a través del eje de la caverna (Moy y Hoek (1989)). Estos cables se tensaron entre el 38 y el 45% de su carga de fluencia, dependiendo de su nivel en la pared lateral de la caverna y de su ubicación en relación con la posición del suelo del banco en el momento de la instalación. La tensión se redujo en el caso de los cables instalados cerca del suelo del banco en las paredes inferiores de la caverna. Se instalaron pernos de roca anclados mecánicamente, de 6 m de longitud y 25 mm de diámetro, entre los cables, como se ilustra en la figura 13.18c. Estos pernos se tensaron al 70% de su carga de fluencia antes de la inyección. En una fase temprana de la excavación, cuando la excavación había progresado hasta un punto en el que las deformaciones inducidas en el techo eran relativamente pequeñas, se aplicó un espesor adicional de 100 mm de hormigón proyectado de microsílice reforzado con fibra de acero en el techo y las paredes laterales superiores. El espesor total de 150 mm de hormigón proyectado representa el revestimiento final del techo y las paredes laterales superiores de esta caverna. Moy, Hsieh y Li (1990) ofrecen detalles completos sobre las especificaciones del hormigón proyectado y el diseño de la mezcla. Las paredes laterales inferiores de la caverna se reforzaron con cables de la misma manera que las paredes laterales superiores que se muestran en la Figura 13.18c. En las paredes laterales inferiores sólo se utilizaron 50 mm de microhormigón de sílice reforzado con fibra de acero, ya que la mayor parte de estas superficies se cubrieron posteriormente con hormigón cuando se colocaron los cimientos de las turbinas. 13.10 Métodos de excavación La estabilidad de una gran excavación subterránea depende en gran medida de la integridad de la roca que la rodea inmediatamente. En particular, la tendencia a la caída del techo está directamente relacionada con el enclavamiento de los estratos inmediatos del techo. En el caso de macizos rocosos débiles con juntas rellenas de arcilla y zonas blandas o alteradas localizadas, la capacidad del macizo rocoso para contribuir a su propio sostenimiento temporalmente durante la excavación puede quedar totalmente destruida por una excavación descuidada o una mala secuenciación de las actividades de excavación y sostenimiento. Por lo tanto, la elección del método de excavación adquiere un grado de importancia que no siempre se ha tenido en cuenta en las especificaciones y los procedimientos de construcción. El método más frecuentemente adoptado para la excavación de cavernas es la perforación y la voladura. En sentido estricto, el control de las voladuras no es un requisito de diseño de la caverna, pero ejerce la mayor influencia en el resultado del proceso de excavación, y debe considerarse en consecuencia. En un macizo rocoso débil, la secuencia de la excavación y el sostenimiento Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil normalmente seguirá el procedimiento de encabezamiento, barra y banco de 2,5 a 5 m descrito en la sección anterior. El control de las operaciones de bulto de roca (por ejemplo, el mantenimiento de la separación de diseño) y de hormigón proyectado (por ejemplo, la consecución de un espesor de diseño uniforme) es mucho más fácil de realizar cuando se mantiene un buen control sobre los perfiles excavados, por lo que las especificaciones de voladura se redactan normalmente en términos de la máxima sobreexcavación permitida o de la presencia de "medios barriles" (marcas de perforación de agujeros de carga) en el perfil producido por la voladura. Incluso en rocas débiles, se pueden esperar algunos medios barriles con una voladura bien equilibrada, especialmente si se utiliza el pre-disparo o la voladura suave, pero hay que tener cuidado para asegurarse de que las especificaciones no exigen resultados que son imposibles de lograr en la práctica. Después de la carga inicial, existen extensas caras libres que proporcionan un vacío en el que la roca rota puede moverse. En estas circunstancias, la energía de voladura absorbida por la masa rocosa debe ser mínima. Para una voladura bien equilibrada, cada retardo sucesivo debe producir una rotura uniforme y dejar la carga adecuada para ser eliminada por el siguiente retardo. Tanto si se emplea una voladura previa como una voladura lisa, la ubicación y la carga de los agujeros más fáciles perforados más cerca de los agujeros perimetrales es fundamental para el resultado de la voladura, ya que una sobrecarga o una mala alineación de estos agujeros dará lugar a daños más allá del perímetro final que no podrán rectificarse una vez que se hayan producido. La alineación de los propios barrenos perimetrales es de evidente importancia, y puede mantenerse mediante el uso de instalaciones de barrenos paralelos en los modernos jumbos. Como alternativa, los inspectores de perforación pueden ayudar al operario a mantener la alineación requerida de los agujeros durante las primeras fases de la perforación. En el caso de la perforación vertical, se pueden utilizar plantillas formadas por placas planas con tubos de acero soldados sobre ellas para que sirvan de guía a la broca, cuando se hace el cuello del agujero. Cuando un buen control de la perforación y unas cargas aparentemente bien equilibradas no producen buenos resultados de voladura, a veces es útil que los equipos de inspección soliciten una voladura por partes. Esto requiere que se dispare cada retraso de agujeros individualmente, de modo que el perfil creado por cada retraso pueda inspeccionarse para garantizar que la rotura se ha producido de la manera que debería. Si este proceso confirma que los taladros y las cargas están bien equilibrados pero las voladuras de producción siguen sin producir los resultados deseados, puede haber un problema con el sistema de iniciación, por ejemplo, una excesiva dispersión en los detonadores de retardo que produzca un disparo fuera de secuencia. Lo último en control de daños es la excavación con máquinas, y para la excavación de cavernas, esto suele implicar el uso de cabezales de carretera. La posibilidad de utilizar cabezales de carretera para la excavación de cavernas en general debe considerarse siempre que la resistencia de la roca intacta sea inferior a 60 MPa, y la viabilidad del método, en contraposición a la perforación y la voladura, dependerá de una comparación de los costes y las tasas de excavación necesarias, más que de la capacidad del cabezal de carretera para cortar la roca. El límite absoluto de resistencia de la roca para el corte con un cabezal de carretera se ha fijado en 125 a 130 MPa, y esto sólo puede lograrse con gran dificultad en distancias cortas, siendo la destrucción de la pica el factor limitante (Pearce, 1988). La ausencia de perturbación de la roca y la posible reducción de los apoyos necesarios son las principales ventajas del uso de los cabezales de carretera. El uso de cabezales de carretera resulta aún más atractivo cuando es necesario controlar las vibraciones inducidas por las voladuras. Este puede ser el caso cuando se requiere la excavación de cavernas adyacentes a una instalación subterránea existente, o 252 cuando las cavernas se van a excavar relativamente cerca de la superficie. Langefors y Khilstrom (1973) y otros han publicado criterios de daños por voladura para edificios y estructuras de superficie. Casi todos ellos relacionan los daños por voladura con la velocidad máxima de las partículas resultante de las tensiones dinámicas inducidas por la explosión. Cuando estas directrices de aplicación general imponen una restricción poco razonable 2In5s4trumentación de la caverna253 Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil En función de los requisitos de voladura de un proyecto, la supervisión en el lugar permite determinar los límites específicos del peso de la carga. Estos límites están definidos por el peso de la carga en la caverna que producirá velocidades de partículas insatisfactoriamente altas en la superficie o en las estructuras subterráneas adyacentes. Un ejemplo de este tipo de control se describe en un documento sobre la caverna de Tai Koo en Hong Kong (Sharp et al (1986)). 13.11 Instrumentación de la caverna La instalación de sistemas de monitorización del macizo rocoso alrededor de una gran caverna en un macizo rocoso débil se considera esencial para garantizar el control de las condiciones de estabilidad durante la excavación e inmediatamente después. Las redistribuciones de esfuerzos que acompañan a la excavación en un macizo rocoso débil pueden producir grandes deformaciones, que a su vez modificarán las cargas soportadas por el sistema de refuerzo de la roca y los esfuerzos soportados por el revestimiento de hormigón proyectado. Dadas las incertidumbres del diseño del sostenimiento, el ingeniero de diseño requerirá la confirmación de que sus suposiciones, sobre el nivel de deformación y los cambios de carga y tensión que se producirán, no son invalidadas por la respuesta real a la excavación. De los tres efectos enumerados anteriormente, los datos más fiables suelen proceder del control de desplazamientos, ya que éste puede realizarse a una escala comparable con el tamaño de la excavación y el volumen de roca afectado por la redistribución de tensiones. En comparación, las mediciones del cambio de tensión en la roca o en el revestimiento sólo pueden realizarse en puntos aislados que pueden no ser representativos del estado medio. La monitorización de la carga en el refuerzo de la roca es posible en el caso de pernos y anclajes no adheridos, pero los resultados son de dudosa aplicabilidad en el caso de refuerzos totalmente adheridos, en los que pueden producirse deformaciones y cambios de carga muy localizados cuando el perno o el cable atraviesan una junta específica. El control del desplazamiento puede ser relativo o absoluto. Un ejemplo de lo primero es la instalación de un extensómetro multipunto en la pared lateral de una caverna, con el anclaje más profundo dentro de la zona de roca en la que puede esperarse un movimiento. Los movimientos más allá del anclaje más profundo no serán registrados por el extensómetro. Un ejemplo de control absoluto del movimiento es la medición de la convergencia horizontal de las dos paredes laterales de la caverna mediante un extensómetro de cinta extendido entre las paredes. Por muy profundo que sea el movimiento, todo será registrado por el extensómetro de cinta. Cuando se controla el desplazamiento relativo, existe la posibilidad de extrapolar el desplazamiento absoluto calibrando un modelo numérico con los movimientos relativos controlados y utilizando las predicciones del modelo fuera de la zona controlada. Los modelos numéricos también permiten estimar cualquier movimiento que se produzca antes de la instalación de los instrumentos, que suelen instalarse desde el interior de la excavación. En algunas circunstancias, es posible instalar extensómetros, antes del inicio de la excavación de la caverna, desde las galerías de exploración o de drenaje adyacentes, y siempre debe evaluarse la conveniencia de hacerlo. A la hora de decidir la disposición de los extensómetros, suele ser ventajoso poder distinguir entre los movimientos dentro y fuera de la zona reforzada, ya que los primeros afectarán a las cargas soportadas por la armadura y los segundos no. Durante las últimas fases de la excavación de una caverna en roca débil, es posible que continúen los grandes movimientos en profundidad en la pared lateral superior, pero esto puede no preocupar al proyectista si la zona reforzada se ha estabilizado. Los cambios de tensión en la roca pueden calcularse a partir de los desplazamientos monitorizados suponiendo un valor para el módulo de la masa rocosa. El uso de este tipo de análisis durante Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil las primeras fases de la excavación indican a veces la necesidad de soportes adicionales o de modificaciones de los requisitos de diseño durante una fase posterior de la excavación. Esto estará respaldado por los datos de cambio de carga obtenidos de las células de carga instaladas en elementos aislados del sistema de refuerzo. Los grandes cambios de tensión en los revestimientos de hormigón proyectado suelen ser bastante evidentes por la aparición de grietas en el revestimiento. Por esta razón, la observación visual mantiene su condición de método importante de recogida de datos. También sigue siendo la forma más eficaz de evaluar las condiciones del agua subterránea en la masa rocosa que rodea una abertura. Cuando las aguas subterráneas desembocan en una caverna, es aconsejable la instalación de piezómetros para comprobar que no se pueden acumular presiones excesivas en el techo o detrás de las paredes laterales. 254 13.12 Resumen y conclusiones El diseño de grandes cavernas en masas rocosas débiles difiere del de las cavernas en rocas más resistentes en que el fallo de la masa rocosa que rodea las excavaciones y las grandes deformaciones del techo y las paredes tendrán que ser tenidas en cuenta en el diseño. Para ello es necesario comprender el comportamiento de los macizos rocosos débiles y la interacción del soporte con estos macizos rocosos durante la excavación y el posterior funcionamiento de las cavernas. La estimación de las características de resistencia y deformación de los macizos rocosos débiles es un proceso incierto y pueden preverse grandes variaciones en las propiedades, especialmente en las rocas sedimentarias estratificadas. Esto significa que no es posible realizar un análisis preciso de las tensiones y deformaciones inducidas por la excavación de las cavernas, y el proyectista tiene que recurrir a estudios paramétricos en los que las tensiones in situ y las propiedades de los materiales varían en su rango máximo creíble para establecer tendencias generales de comportamiento. En este capítulo se han presentado ejemplos de tales estudios paramétricos, utilizando un análisis de elementos límite elásticos bidimensionales. Los estudios más refinados, que utilizan análisis de fallo progresivo no lineal, sólo se justifican cuando se han recopilado suficientes datos del seguimiento del comportamiento real de la excavación para proporcionar datos de entrada realistas para dichos análisis. Un ejemplo de este tipo de análisis más refinado se presenta en Cheng y Liu (1990). Cuestiones como la ubicación de las cavernas en relación con las puntas de los taludes y la determinación de las longitudes de los revestimientos de acero en los túneles a presión, aunque no son fundamentales para la cuestión del diseño de las cavernas, tienen importantes implicaciones prácticas y financieras y se han considerado brevemente en este capítulo. Las principales cuestiones que se han abordado son las relativas al fallo y las deformaciones inducidas en la masa rocosa que rodea a las grandes cavernas y cómo se abordan en la elección de la forma de la excavación y el tipo de refuerzo utilizado. Los arcos de hormigón, utilizados tradicionalmente para sostener el macizo rocoso sobre las grandes cavernas de las centrales eléctricas, pueden sufrir una flexión excesiva como consecuencia de las grandes deformaciones que se producen en estas rocas débiles. Por consiguiente, el autor recomienda que no se utilicen arcos de hormigón o que, si se utilizan, se preste mucha atención a la adecuación de las características de deformación del arco a los desplazamientos que se producen en el macizo rocoso. Un medio de apoyo preferido consiste en la instalación de cables y pernos de roca inyectados en el macizo rocoso y la aplicación de una capa superficial de hormigón proyectado para estabilizar la roca dañada por la voladura cerca de la superficie. Este sistema es muy flexible, en comparación con el arco de hormigón, y puede moverse con la masa rocosa para acomodar los grandes desplazamientos asociados a la excavación de la caverna. La protección contra la corrosión de los cables es esencial, ya que 2R5e6sumen y conclusiones255 Capítulo 13: Grandes cavernas de la central eléctrica en roca débil Estos proporcionan el principal soporte permanente del macizo rocoso y deben tener una vida útil superior a la de la propia caverna. La secuencia de instalación de los cables, los bulones y el hormigón proyectado es una cuestión importante que se ha ilustrado mediante un ejemplo práctico. La cuestión de si los bulones y los cables deben tensarse antes de la inyección y cuándo deben aplicarse las diferentes capas de hormigón proyectado está relacionada con el desarrollo del patrón de deformación en la roca que rodea la excavación. Por consiguiente, la secuencia de instalación de los soportes debe ajustarse cuidadosamente a la secuencia de la excavación para proporcionar un soporte adecuado sin el riesgo de sobrecargar los elementos de soporte. Todo el cuidado que se ha puesto en la estimación de las tensiones in situ, la resistencia del macizo rocoso y las características de la deformación y en la realización del diseño del sostenimiento puede desperdiciarse si se inflige un daño excesivo a la roca por una voladura descuidada. Existen técnicas para controlar los daños causados por las voladuras, que han demostrado ser muy eficaces cuando los propietarios y los ingenieros colaboran con el contratista para garantizar el uso de estas técnicas durante las fases críticas de un proyecto. 14 Pernos y cables 14.1 Introducción Los pernos y clavijas se han utilizado durante muchos años para el soporte de excavaciones subterráneas y se ha desarrollado una amplia variedad de tipos de pernos y clavijas para satisfacer las diferentes necesidades que surgen en la minería y la ingeniería civil. Los pernos de roca suelen consistir en varillas de acero lisas con un anclaje mecánico en un extremo y una placa frontal y una tuerca en el otro. Siempre se tensan después de la instalación. Para aplicaciones a corto plazo, los pernos suelen dejarse sin rejuntar. Para aplicaciones más permanentes o en rocas con presencia de aguas subterráneas corrosivas, el espacio entre el perno y la roca puede rellenarse con cemento o lechada de resina. Las clavijas o barras de anclaje suelen consistir en barras de acero deformadas que se inyectan en la roca. No es posible tensarlas y la carga de las espigas se genera por los movimientos de la masa rocosa. Para que sean eficaces, los pasadores deben instalarse antes de que se produzca un movimiento significativo en la masa rocosa. La figura 14.1 ilustra una serie de aplicaciones típicas de bulones y clavijas que pueden utilizarse para controlar diferentes tipos de fallos que se producen en las masas rocosas alrededor de las aberturas subterráneas. La evolución hacia excavaciones subterráneas de mayor tamaño, tanto en minería como en ingeniería civil, ha dado lugar al desarrollo gradual de la tecnología de refuerzo con cables para asumir las tareas de soporte que superan la capacidad de los bulones y clavijas tradicionales. En este capítulo se repasan algunas de las cuestiones relativas al hardware que son fundamentales para el éxito de la aplicación de los cables en las excavaciones subterráneas. 14.2 Pernos para rocas 14.2.1 Pernos de anclaje mecánico Los anclajes de cáscara de expansión vienen en una amplia variedad de estilos, pero el principio básico de funcionamiento es el mismo en todos estos anclajes. Como se muestra en la figura 14.2, los componentes de un anclaje de cáscara de expansión típico son un cono cónico con una rosca interna y un par de cuñas sujetas por una fianza. El cono se enrosca en el extremo roscado del perno y todo el conjunto se introduce en el orificio que se ha perforado para recibir el perno de roca. La longitud del orificio debe ser al menos 100 mm mayor que el perno, ya que de lo contrario la fianza se desprenderá al ser forzada contra el extremo del orificio. Una vez colocado el conjunto, un tirón fuerte del extremo del perno asentará el anclaje. Si se aprieta el perno, el cono se introducirá más en la cuña, lo que aumentará la fuerza del anclaje. Pernos para rocas 257 Roca masiva sometida a bajos niveles de tensión in situ. No hay soporte permanente. Puede ser necesario un apoyo ligero para la seguridad de la construcción. Roca masiva sometida a altos niveles de tensión in situ. Patrón de pernos o clavijas de roca con malla o hormigón proyectado para inhibir la fractura y mantener la roca rota en su lugar. Roca masiva con relativamente pocas discontinuidades sometida a condiciones de baja tensión in situ. Pernos "puntuales" situados para evitar el fallo de bloques y cuñas individuales. Los pernos deben ser tensados. Roca masiva con relativamente pocas discontinuidades sometida a condiciones de alta tensión in situ. Pernos o clavijas pesadas, inclinadas para atravesar la estructura de la roca, con malla u hormigón proyectado reforzado con fibra de acero en el techo y las paredes laterales. Roca muy articulada sometida a condiciones de baja tensión in situ. Los pernos de patrón ligero con malla y/o hormigón proyectado controlarán el desgarro de las piezas de roca cercanas a la superficie. Roca fuertemente articulada sometida a condiciones de alta tensión in situ. Perno de roca pesado o patrón de clavijas con hormigón proyectado reforzado con fibra de acero. En casos extremos, pueden ser necesarios conjuntos de acero con juntas deslizantes. Pueden ser necesarios puntales invertidos o losas de hormigón para controlar el levantamiento del suelo. Figura 14.1: Aplicaciones típicas de bulones y clavijas para controlar diferentes tipos de fallos del macizo rocoso durante la excavación de túneles. Capítulo 14: Pernos y cables 258 cono fian za tubo respiradero shell cinta tubo de inyección de lechada placa frontal perforada para tubos Figura 14.2: Componentes de un perno de roca anclado mecánicamente con previsión de lechada. Estos anclajes de cartucho de expansión funcionan bien en rocas duras, pero no son muy eficaces en rocas estrechamente articuladas y en rocas blandas, debido a la deformación y el fallo de la roca en contacto con los agarres de cuña. En tales rocas, se recomienda el uso de anclajes de cartucho de resina, descritos más adelante en este capítulo. En el otro extremo del perno de roca desde el anclaje, se puede utilizar una cabeza fija o un extremo roscado y un sistema de tuerca. En cualquiera de los dos casos, se requiere algún tipo de placa frontal para distribuir la carga del perno en la pared de la roca. Además, se necesita una arandela cónica o un asiento cónico para compensar el hecho de que la cara de la roca rara vez está en ángulo recto con el perno. Los proveedores de pernos para roca ofrecen una gran variedad de placas frontales y arandelas cónicas o abombadas. En general, las roscas de los pernos para roca deben ser lo más gruesas posible y deben ser laminadas en lugar de cortadas. Una rosca fina se daña fácilmente y causará problemas de instalación en un entorno subterráneo típico. Una rosca cortada debilita el perno y no es raro ver pernos con roscas cortadas que han fallado en la primera rosca de la parte posterior de la tuerca. Desgraciadamente, los pernos de rosca laminada son más caros de fabricar y el coste añadido tiende a limitar su aplicación a situaciones en las que se requieren pernos de alta resistencia. El tensado de los pernos para roca es importante para garantizar que todos los componentes estén en contacto y que se aplique una fuerza positiva a la roca. En el caso de los pernos ligeros de "seguridad", la cantidad de tensión aplicada no es crítica y el apriete de la tuerca con una llave convencional o con una llave de torsión neumática es adecuado. Cuando se requiere que los pernos soporten una carga significativa, generalmente se recomienda instalar inicialmente una tensión de aproximadamente el 70% de la capacidad del perno. Esto proporciona una carga conocida con una reserva en caso de que la carga adicional sea inducida por desplazamientos en la masa rocosa. Pernos 259 para rocU asna de las principales causas de fallo de los pernos de roca es la oxidación o la corrosión, lo que puede contrarrestarse rellenando el hueco entre el perno y la pared de la perforación con lechada. Aunque esto no es necesario en las aplicaciones de soporte temporal, debería considerarse la posibilidad de aplicar lechada cuando el agua subterránea pueda inducir la corrosión o cuando los pernos deban realizar una función de soporte "permanente". El método tradicional para la inyección de lechada en los pernos de roca es utilizar un tubo de inyección corto para introducir la lechada en el agujero y un tubo de respiración de menor diámetro, que se extiende hasta el final del agujero, para purgar el aire del agujero. El tubo de respiración suele estar pegado al vástago del tornillo y esto suele causar problemas porque este tubo y sus accesorios pueden dañarse durante el transporte o la inserción en el agujero. Además, hay que perforar la placa frontal para acomodar los dos tubos, como se ilustra en la figura 14.2. El sellado del sistema para la inyección de lechada puede ser un problema. Muchas de estas dificultades se superan utilizando un perno hueco. Aunque son más caros que los pernos convencionales, estos pernos huecos hacen que el proceso de inyección sea mucho más fiable y deberían considerarse siempre que se requieran instalaciones permanentes de pernos para roca. La lechada debe inyectarse a través de un tubo corto de lechada insertado en el cuello del agujero y el agujero central del perno debe utilizarse como tubo de ventilación. Cuando se instalen estos pernos en agujeros descendentes, la lechada debe introducirse a través del perno hasta el final del agujero y el tubo corto debe utilizarse como tubo de respiración. Dado que el objetivo principal de la inyección de pernos anclados mecánicamente es evitar la corrosión y bloquear el anclaje mecánico en su lugar, el requisito de resistencia de la lechada no es tan importante como en el caso de los tacos o cables inyectados (que se tratará más adelante). La lechada debe ser fácilmente bombeable sin ser demasiado fluida y una proporción típica de agua/cemento de 0,4 a 0,5 es un buen punto de partida para una mezcla de lechada para esta aplicación. Es muy importante asegurarse de que el espacio anular entre el perno y la pared de la perforación esté completamente lleno de lechada. El bombeo debe continuar hasta que haya una clara indicación de que el aire ha dejado de sangrar a través del tubo de respiración o que se vea que la lechada regresa a través de este tubo. 14.2.2 Pernos de anclaje de resina Los pernos de roca anclados mecánicamente tienen tendencia a aflojarse cuando se someten a vibraciones debidas a voladuras cercanas o cuando se anclan en rocas débiles. En consecuencia, para las aplicaciones en las que es esencial que se mantenga la carga de apoyo, debe considerarse el uso de anclajes de resina. Un producto de resina típico está formado por cartuchos de dos componentes que contienen una resina y un catalizador en compartimentos separados, como se muestra en la figura 14.3. Los cartuchos se empujan hasta el final del pozo de perforación por delante de la varilla del perno que, a continuación, la perforadora hace girar dentro de los cartuchos de resina. La vaina de plástico de los cartuchos se rompe y la resina y el catalizador se mezclan por esta acción de giro. El fraguado de la resina se produce en pocos minutos (dependiendo de las especificaciones de la mezcla de resina) y se crea un anclaje muy fuerte. Este tipo de anclaje funcionará en la mayoría de las rocas, incluidas las pizarras y fangolitas débiles en las que los anclajes de concha de expansión no son adecuados. Para las aplicaciones "permanentes", debería considerarse el uso de pernos de roca con revestimiento de resina, como se ilustra en la figura 14.4. En estas aplicaciones, se introducen varios cartuchos de resina de fraguado lento en la perforación, detrás de los cartuchos de anclaje de fraguado rápido. Capítulo 14: Pernos y cables 260 Figura 14.3: Cartucho típico de resina de dos componentes utilizado para el anclaje y la inyección de pernos de roca. Placa frontal Tuerca de bloqueo Cartucho de anclaje de fraguado rápido Cartuchos de "lechada" de fraguado lento Barra de refuerzo Figura 14.4: Montaje típico para crear un perno de roca anclado y rejuntado con resina. El rejuntado con resina implica colocar cartuchos de resina de fraguado lento detrás de los cartuchos de anclaje de fraguado rápido y hacer girar la varilla del perno a través de todos ellos para mezclar la resina y el catalizador. El perno se tensa después de que la resina de anclaje de fraguado rápido haya fraguado y la resina de fraguado lento fragua más tarde para rejuntar la varilla en su lugar. Clavija 261 s Al hacer girar la varilla del perno a través de todos estos cartuchos se inicia la reacción química en todas las resinas, pero como los cartuchos de "lechada" de fraguado lento están programados para fraguar en un máximo de 30 minutos, el perno puede tensarse a los dos o tres minutos de su instalación (después de que la resina de anclaje rápido haya fraguado). Esta tensión se bloquea con los cartuchos de lechada de fraguado posterior y la instalación resultante es un perno de anclaje totalmente tensado y rejuntado. El elevado coste unitario de los cartuchos de resina se ve compensado por la rapidez de la instalación. El proceso descrito anteriormente da como resultado una instalación de pernos de roca completamente tensada y rejuntada en una sola operación, algo que no puede ser igualado por ningún otro sistema actualmente en el mercado. Sin embargo, existen problemas potenciales con las resinas. La mayoría de los sistemas de resina/catalizador tienen una vida útil limitada que, dependiendo de las temperaturas y condiciones de almacenamiento, puede ser tan corta como seis meses. La compra de los cartuchos de resina debe limitarse a las cantidades que se vayan a utilizar dentro de la vida útil. Se debe tener cuidado de almacenar las cajas en condiciones que se ajusten a las recomendaciones del fabricante. En aplicaciones críticas, es una buena práctica probar la actividad de la resina sacrificando un cartucho de cada caja, antes de que el contenido se utilice bajo tierra. Esto puede hacerse rompiendo el compartimento que separa la resina y el catalizador con la mano y, tras mezclar los componentes, medir el tiempo de fraguado para comprobar si está dentro de las especificaciones del fabricante. Romper la vaina de plástico de los cartuchos y mezclar las resinas de forma eficaz también puede presentar problemas prácticos. Cortar el extremo de la varilla del perno en ángulo para formar una punta afilada ayudará en este proceso, pero el usuario también debe estar preparado para hacer algunos experimentos para lograr los mejores resultados. Tenga en cuenta que el tiempo o el número de rotaciones para hacer girar las resinas es limitado. Una vez iniciado el proceso de fraguado, la estructura de la resina puede resultar dañada y la instalación general debilitada por el hilado adicional. La mayoría de los fabricantes proporcionan instrucciones sobre el número de rotaciones o la duración del hilado. En algunas rocas arcillosas débiles, las superficies de las perforaciones se recubren de arcilla durante la perforación. Esto provoca el deslizamiento de los cartuchos de resina durante la rotación, lo que da lugar a una mezcla incompleta y a una unión insatisfactoria. En masas rocosas muy fracturadas, la resina puede filtrarse en la roca circundante antes de fraguar, dejando vacíos en la columna de resina que rodea al perno de roca. En ambos casos, el uso de lechada de cemento en lugar de lechada de resina puede proporcionar una solución más eficaz. Existe cierta incertidumbre sobre la protección contra la corrosión a largo plazo que ofrecen las lechadas de resina y también sobre la reacción de algunas de estas resinas con las aguas subterráneas agresivas. En el caso de las aplicaciones temporales, estas preocupaciones probablemente no sean un problema debido a la limitada vida útil de la mayoría de las instalaciones de pernos para roca. Sin embargo, cuando se requiere una vida útil muy larga, los conocimientos actuales sugieren que los pernos con lechada de cemento pueden proporcionar una mejor protección a largo plazo. 14.3 Clavijas 14.3.1 Clavijas de lechada Cuando las condiciones son tales que la instalación del soporte puede llevarse a cabo muy cerca de un frente de avance, o en previsión de los cambios de tensión que se Capítulo 14: Pernos y cables 262 producirán en una fase posterior de la excavación, se pueden utilizar tacos en lugar de pernos para roca. La diferencia esencial entre estos sistemas es que los bulones tensados aplican una fuerza positiva a la roca, Clavija 263 s mientras que las espigas dependen del movimiento de la roca para activar la acción de refuerzo. Los puntos de extracción minera, que se extraen antes de la voladura de los testigos, son buenos ejemplos de excavaciones en las que las espigas no tensadas funcionan bien. La forma más sencilla de espiga que se utiliza hoy en día es la espiga con lechada de cemento, como se ilustra en la figura 14.5. Se bombea una lechada gruesa (normalmente una lechada con una relación agua/cemento de 0,3 a 0,35) en el agujero introduciendo el tubo de lechada hasta el final del agujero y retirando lentamente el tubo a medida que se bombea la lechada. Siempre que se utilice una lechada lo suficientemente viscosa, no se saldrá del agujero. La espiga se introduce en el orificio hasta la mitad y luego se dobla ligeramente antes de introducirla por completo. Este doblez servirá para mantener la espiga firmemente alojada en el agujero mientras la lechada se endurece. Una vez que la lechada haya fraguado, se puede colocar una placa frontal y una tuerca en el extremo de la espiga y apretarla. La colocación de esta placa frontal es importante, ya que, si el pasador debe reaccionar a los desplazamientos de la masa rocosa, la roca cercana al cuello del pozo tenderá a alejarse del pasador a menos que esté sujeta por una placa frontal. En los puntos de extracción minera y en los pasos de mineral, el flujo de roca rota puede causar graves problemas de abrasión e impacto. Los extremos salientes de las barras de refuerzo inyectadas pueden obstruir el flujo de la roca. Por otra parte, las barras de refuerzo pueden doblarse, romperse o arrancarse de la masa rocosa. En estos casos, se puede utilizar un cable flexible inyectado, ilustrado en la figura 14.6, en lugar de las barras de refuerzo más rígidas. Esto permitirá una gran flexibilidad con resistencia al impacto y a la abrasión. Los tacos más antiguos, como el "perfobolt" escandinavo o los tacos en los que la lechada se inyecta después de insertar la varilla, no suelen utilizarse. La instalación es más compleja y requiere más tiempo, y el producto final no tiene un mejor rendimiento que el simple taco inyectado descrito anteriormente. barra de refue rzo Lechada de cemento placa frontal Figura 14.5: Clavija con lechada utilizando una barra deformada insertada en un agujero lleno de lechada. Capítulo 14: Pernos y cables 264 Lechada de cemento Cable Figura 14.6: Los cables Gorouted pueden utilizarse en lugar de las barras de refuerzo cuando se requiere un soporte más flexible o cuando el impacto y la abrasión pueden causar problemas con el soporte rígido. 14.3.2 Tacos de fricción o estabilizadores "Split Set Los estabilizadores Split Set fueron desarrollados originalmente por Scott (1976, 1983) y son fabricados y distribuidos por Ingersoll-Rand. El sistema, ilustrado en la figura 14.7, consiste en un tubo de acero de alta resistencia ranurado y una placa frontal. Se instala introduciéndolo en un orificio ligeramente subdimensionado y la fuerza de resorte radial generada, por la compresión del tubo en forma de C, proporciona el anclaje por fricción a lo largo de toda la longitud del orificio. En la tabla 14.1 se ofrece una lista de las dimensiones y capacidades típicas de los estabilizadores Split Set. Dado que el sistema es rápido y sencillo de instalar, ha ganado una rápida aceptación entre los mineros de todo el mundo. El dispositivo es especialmente útil en entornos de estallido de roca leve, ya que se desliza en lugar de romperse y, cuando se utiliza con malla, retiene la roca rota generada por un estallido leve. Siempre que la demanda impuesta a los estabilizadores Split Sets no supere su capacidad, el sistema funciona bien y puede considerarse para muchas aplicaciones mineras. Rara vez se utilizan en aplicaciones de ingeniería civil. La corrosión sigue siendo uno de los principales problemas de los estabilizadores Split Set, ya que no es posible proteger la superficie exterior del pasador. El galvanizado del tubo ayuda a reducir la corrosión, pero probablemente no es una medida preventiva en la que se pueda confiar para aplicaciones a largo plazo en entornos agresivos. 14.3.3 Clavijas 'Swellex' Desarrollado y comercializado por Atlas Copco, el sistema "Swellex" se ilustra en la figura 14.8. La espiga, que puede tener hasta 12 m de longitud, consiste en un tubo de 42 mm de diámetro que se pliega durante la fabricación para crear una unidad de 25 a 28 mm de diámetro que puede introducirse en un agujero de 32 a 39 mm de diámetro. No se requiere ninguna fuerza de empuje durante la inserción y la espiga se activa mediante la inyección de agua a alta presión (aproximadamente 30 MPa o 4.300 psi) que infla el tubo plegado hasta que entra en contacto íntimo con las paredes de la perforación. Clavija s 265 Figura 12.7: Estabilizador Split Set. Fotografía de IngersolRand. Tabla 14.1: Especificaciones del Split Set (según la División de Split Set, Ingersol-Rand Company). Modelo de estabilizador Split Set SS-33 SS-39 SS-46 Tamaño de broca nominal 31 a 33 mm 35 a 38 mm 41 a 45 mm recomendado Capacidad de 10,9 toneladas 12,7 toneladas 16,3 toneladas rotura, media 7,3 toneladas 9,1 toneladas 13,6 mínimo 2,7 a 5,4 2,7 a 5,4 toneladas 0,9 a 2,4 m 0,9 a 3,0 m 4,5 a 8..2 33 mm 39 mm 0,9 a 3,6 m Diámetro exterior nominal del 150x150 mm 150x150 mm 46 mm tubo Medidas de la placa 125x125 mm 125x125 mm 150x150 mm Anclaje inicial recomendado (toneladas) Longitudes de tubo abovedada Sistema galvanizado sí sí no sí sí no disponible Modelo de acero inoxidable disponible En 1993, el pasador Swellex original fue sustituido por el Swellex EXL, fabricado con un acero de alta resistencia pero dúctil. Este acero permite un desplazamiento significativo sin pérdida de capacidad. Stillborg (1994) llevó a cabo una serie de pruebas en las que se instalaron pernos y clavijas a través de una "junta" simulada y se sometieron a cargas de tracción. En las pruebas de los tacos EXL Swellex, la apertura de la junta concentra la carga en la parte del taco que atraviesa la junta, lo que provoca una reducción del diámetro y una progresiva "desconexión" del taco fuera de la junta. Las características dúctiles del acero permiten que la sección despegada se deforme bajo una carga constante hasta que, finalmente, se produce el fallo cuando el desplazamiento total alcanza unos 140 mm con una carga constante de aproximadamente 11 toneladas. Estas pruebas se describen con más detalle más adelante en este capítulo. La corrosión de los pasadores Swellex es un asunto preocupante, ya que la superficie exterior del tubo está en contacto directo con la roca. Atlas Copco ha trabajado con fabricantes de revestimientos para superar este problema y afirma haber desarrollado revestimientos eficaces resistentes a la corrosión. Características cargadeformación 265 Tubo plegado de 25 a 28 mm de diámetro Taco expandido Agujero de 33 a 39 mm de diámetro Figura 12.8: Clavija 'Swellex' de Atlas Copco. La velocidad de instalación es la principal ventaja del sistema Swellex en comparación con los pernos de roca convencionales y los tacos de cemento. De hecho, el coste total de instalación de los pasadores Swellex o de los estabilizadores Spilt Set suele ser menor que el de otros sistemas de refuerzo alternativos, si se tiene en cuenta el tiempo de instalación. Ambos sistemas son ideales para su uso con bulones de roca automatizados. 14.4 Características carga-deformación Stillborg (1994) llevó a cabo una serie de pruebas con pernos de roca y clavijas instaladas a través de una "junta" simulada, utilizando dos bloques de hormigón reforzado de alta resistencia. Este tipo de prueba ofrece una representación más precisa de las condiciones que se dan bajo tierra que una prueba estándar de "extracción". Los pernos de roca y los tacos probados se instalaron en agujeros perforados a percusión utilizando las técnicas de instalación utilizadas en una operación minera subterránea normal. Los sistemas de soporte instalados se probaron separando los dos bloques de hormigón a una velocidad fija y midiendo el desplazamiento a través de la "junta" simulada. Los resultados de los ensayos de Stillborg se resumen en la figura 14.9, que muestra las curvas de deformación de la carga para todos los pernos y clavijas ensayados. A continuación se resume la configuración utilizada en cada ensayo y los resultados obtenidos: Capítulo 14: Pernos y cables 266 Figura 14.9: Resultados de carga-deformación obtenidos por Stillborg en las pruebas realizadas en la Universidad de Luleå (Suecia). Para los bloques de prueba se utilizó hormigón reforzado de alta resistencia con una fuerza de compresión uniaxial de 60 MPa y se perforaron agujeros con un equipo de percusión para simular las condiciones de la roca in situ. 1. Cáscara de expansión anclada perno de roca Diámetro de la varilla de acero: 17,28 mm Resistencia máxima a la tracción del vástago del perno: aproximadamente 12,7 toneladas Anclaje de cáscara de expansión: Anclaje de tres cuñas tipo fianza Con la precarga de 2,25 toneladas, no hay deformación de la placa frontal. Con una carga de 4 toneladas, la placa frontal se ha deformado 9,5 mm y está completamente plana, el vástago del perno se ha deformado 3,5 mm más, lo que da una deformación total de 13 mm con una carga de 4 toneladas. El fallo se inicia con una carga de 8 toneladas y una deformación de 25 mm con un fallo progresivo del anclaje de la cáscara de expansión en el que el cono es arrastrado a través de la cuña. La carga máxima es de 9 toneladas con una deformación de 35 mm. 2. Barras de refuerzo de acero inyectadas en cemento Diámetro de la barra de acero: 20 mm Características cargadeformación 267 Resistencia máxima a la tracción de las barras de acero: 18 toneladas Placa frontal: placa plana Diámetro de la perforación: 32 mm Lechada de cemento: lechada con una relación agua/cemento de 0,35, curada durante 11 días Con una carga de 15 toneladas y una deformación elástica de aproximadamente 1,5 mm, se produce una caída brusca de la carga característica del acero laminado en caliente. La carga máxima es de 18 toneladas con una deformación de 30 mm. 3. Barra de refuerzo de acero inyectada con resina Diámetro de las barras de acero: 20 mm Resistencia máxima a la tracción de las barras de acero: 18 toneladas Placa frontal: placa plana Diámetro de la perforación: 32 mm Lechada de resina: Cinco cartuchos de resina de poliéster de 580 mm de longitud y 27 mm de diámetro. Tiempo de curado 60 minutos. Mezclado mediante la rotación de las barras de refuerzo a través de los cartuchos en la perforación. Con una carga de 15 toneladas y una deformación elástica de aproximadamente 1,5 mm, se produce una caída brusca de la carga característica del acero laminado en caliente. La carga máxima es de 18 toneladas con una deformación de 20 mm La resina es más fuerte que la lechada de cemento y la fractura local y el fallo de la unión en y cerca de la junta son limitados en comparación con la barra de refuerzo con lechada de cemento, lo que lleva a un desplazamiento último reducido en el momento del fallo de la barra. 4. Varilla de fibra de vidrio con resina Diámetro de la varilla de fibra de vidrio: 22 mm Resistencia máxima a la tracción de la varilla de fibra de vidrio: 35 toneladas Placa frontal: diseño especial de H. Weidmann AG. Suiza (ver dibujo al margen - según Stillborg) Diámetro de la perforación: 32 mm Lechada de resina: Cinco cartuchos de resina de poliéster de 580 mm de longitud y 27 mm de diámetro. Tiempo de curado 60 minutos. Mezclado mediante la rotación de la varilla de fibra de vidrio a través de los cartuchos en la perforación A aproximadamente 1,5 toneladas de carga, se inicia el fallo de la interfaz fibra de vidrio/resina y comienza a progresar a lo largo de la varilla. A medida que avanza el fallo de la unión, la varilla de fibra de vidrio se deforma en una longitud "libre" cada vez mayor. El fallo general de la unión se produce con una carga de aproximadamente 26 toneladas y una deformación de 25 mm. La capacidad última de este conjunto viene determinada por la fuerza de unión entre la resina y la varilla de fibra de vidrio y por la resistencia a la fricción relativamente baja de la fibra de vidrio. 5. Estabilizador Split Set, tipo SS 39 Diámetro del tubo: 39 mm Resistencia máxima a la tracción del tubo de acero: 11 toneladas Placa frontal: diseño especial del fabricante (véase la figura 12.8) Diámetro de la perforación: 37 mm El pasador comienza a deslizarse con aproximadamente 5 toneladas y mantiene esta carga durante la duración de la prueba que, en este caso, fue hasta un desplazamiento total de 150 mm Capítulo 14: Pernos y cables 268 6. Clavija EXL Swellex Diámetro del tubo: 26 mm antes de la expansión Resistencia máxima a la tracción del tubo de acero 11,5 toneladas (antes de la expansión) Tipo de placa frontal: Placa abovedada (véase el dibujo del margen - según Stillborg) Diámetro de la perforación: 37 mm Presión de la bomba para la expansión de la espiga: 30 MPa A las 5 toneladas de carga, el pasador comienza a deformarse localmente en la junta y, al mismo tiempo, se produce el fallo de "unión" en la junta y progresa hacia fuera de la misma a medida que aumenta la carga. El fallo de "unión" general se produce a las 11,5 toneladas con una deformación de aproximadamente 10 mm. El pasador comienza a deslizarse con esta carga y mantiene la carga durante toda la prueba, que en este caso fue de 150 mm. 14.5 Cables En el libro de Hutchinson y Diederichs (1996) se hace una revisión exhaustiva de los soportes de cables en la minería subterránea. Este libro es muy recomendable para cualquier persona que se ocupe de la selección e instalación de soportes de cables para aplicaciones mineras o de ingeniería civil. Algunos de los principales tipos de cables utilizados por la minería han sido resumidos por Windsor (1992) y se ilustran en la figura 14.10. 14.5.1 Fuerza de adhesión En la Figura 14.11 se ilustran las fuerzas y los desplazamientos asociados a un cable tensado inyectado en una perforación en la roca. A medida que el cable se desprende de la lechada, la interferencia resultante de los alambres de acero en espiral con sus huellas o flautas de lechada asociadas provoca un desplazamiento radial o una dilatación de la interfaz entre la lechada y el cable. La dilatación radial induce una presión de confinamiento que es proporcional a la rigidez combinada de la lechada y de la roca que rodea la perforación. El esfuerzo de cizallamiento, que resiste el deslizamiento del cable, es un producto de la presión de confinamiento y del coeficiente de fricción entre los cables de acero y la lechada. Por lo tanto, la resistencia al cizallamiento aumenta con una mayor resistencia de la lechada, un aumento de la rigidez de la lechada y de la roca y un aumento de las tensiones de confinamiento en la roca tras la instalación del cable. Por el contrario, se puede esperar una disminución de la resistencia al cizallamiento si alguno de estos factores disminuye o si la lechada se aplasta. Los modelos teóricos del comportamiento de este sistema roca/gravilla/cable han sido desarrollados por Yazici y Kaiser (1992), Kaiser et al (1992), Hyett et al, (1992). El segundo de estos modelos se ha incorporado al programa PHASE2 . 14.5.2 Lechadas y rejuntados La cuestión de la calidad de la lechada siempre ha sido motivo de preocupación en los sistemas de refuerzo para la construcción subterránea. Uno de los factores críticos en este asunto ha sido la evolución de las bombas de lechada capaces de bombear lechadas con una relación agua/cemento lo suficientemente baja (en peso) como para conseguir una resistencia adecuada. Afortunadamente, este problema se ha superado y existe una gama de bombas de lechada en el mercado que bombea lechadas muy viscosas y funciona de forma fiable en las condiciones típicas del subsuelo. Cables269 TIPO SECCIÓN LONGITUDINAL SECCIÓN TRANSVERSAL Tendón multihilo (Clifford, 1974) Tendón de alambre múltiple con jaula de pájaros (Jirovec, 1978) Antinodo Un solo filamento (Hunt & Askew, 1977) NormalIndentad oDibujado Hilo simple revestido (Hunt & Askew, 1977) Anclaje de barril y de cuña en el cordón (Mathews et al, 1984) Nodo Enfundado Recubierto Encapsulado Ancla doble de doble efecto Componente de único3 anclaje Anclaje engarzado en el cordón (Schmuck, 1979) Cuadra do 2 componente s Circular Taco de cizallamiento de alta capacidad (Mathews et al, 1986) Cordón de la jaula de pájaros (Hutchins et al, 1990) Antinodo Nodo Cordón de bulbo (Garford, 1990) Antinodo Nodo Filamento ferruginoso (Windsor, 1990) Antinodo Nodo Tubo de acero Hormigón Figura 14.10: Resumen del desarrollo de los sistemas de refuerzo de cables para la minería subterránea (Windsor (1992)). Suscríbete a DeepL Pro para poder traducir archivos de mayor tamaño. Más información disponible en www.DeepL.com/pro. Capítulo 14: Pernos y cables 270 Presión de confinamiento Desplazamiento radial Resistencia al corte Presión de confinamiento Desplazamiento radial Fuerza de tracción Figura 14.11: Fuerzas y desplazamientos asociados a un cable tensado inyectado en una perforación en roca. Los resultados de un amplio programa de ensayos sobre lechadas de cemento Portland han sido resumidos por Hyett et al (1992) y las figuras 14.12 y 14.13 se basan en este resumen. La figura 14.12 muestra la disminución tanto de la resistencia a la compresión uniaxial a los 28 días como del módulo de deformación con el aumento de la relación agua/cemento. La figura 14.13 muestra las envolventes de fallo de Mohr para tres relaciones agua/cemento. Estos resultados muestran que las propiedades de las lechadas con relaciones agua/cemento de 0,35 a 0,4 son significativamente mejores que los que tienen relaciones superiores a 0,5. Sin embargo, Hyett et al descubrieron que la dispersión de los resultados de las pruebas aumentaba notablemente para las relaciones agua/cemento inferiores a 0,35. La implicación es que la relación agua/cemento ideal para su uso con el refuerzo de cables se encuentra en el rango de 0,35 a 0,4. Las características de las lechadas con diferentes relaciones agua/cemento se describen a continuación (según Hyett et al, 1992): Relación w/cCaracterísticasal final de la manguera de lechadaCaracterísticascuando se manipula salchicha se < 0,30Estructura de salchicha secayrígida. La rompe al doblarla. Lechada demasiado seca para adherirse a mano. Se puede enrollar en bolas. forma viscosa por su propio peso hasta 0,30Estructura de formar una tortita. salchichahúmeda.Se 0.5 La lechada fluye fácilmente y salpica "funde" ligeramente con al impactar con el suelo. el tiempo. 0,35Estructura de la salchicha húmeda. La estructura se "funde" con el tiempo. 0.4 La estructura de la salchicha se pierde inmediatamente. Fluye de Cables La salchicha es totalmente flexible. La lechada se adhiere a la mano. Se enrolla fácilmente en bolas húmedas y blandas. La lechada se adhiere fácilmente a la mano. Se cuelga de la mano al voltearla. 271 La lechada se adhiere fácilmente a la mano, pero puede sacudirse. La lechada goteará de la mano - no es necesario agitarla. Capítulo 14: Pernos y cables 272 Figura 14.12: Relación entre la relación agua/cemento y el promedio de la resistencia a la compresión uniaxial y el módulo de deformación de las lechadas ensayadas a 28 días. rela ción w/c 0.32 c MPa 78 0.41 0.52 constant es Ángulo de fricción Cohesión c MPa 3.05 1 24 25 54 2.14 1 20 19 38 1.67 1 17 14 m const ante Figura 14.13: Envolventes de fallo de Mohr para la resistencia máxima de lechadas con diferentes relaciones agua/cemento, ensayadas a 28 días. Cables 14.5.3 273 Instalación de cables El dibujo de la izquierda de la figura 14.14 muestra el método tradicional de inyección de un cable en un pozo. Este método se denominará "método del tubo de respiración". La lechada, que suele tener una relación agua/cemento ,4, se inyecta en el fondo del pozo a través de un tubo de gran diámetro, normalmente de 19 mm. El aire se purga a través de un tubo de menor diámetro que se extiende hasta el final del agujero y que se pega al cable. Ambos tubos y el cable se sellan en el fondo del agujero mediante un tapón de residuos de algodón o de mortero de fraguado rápido. Como se muestra, la dirección de la lechada es hacia arriba en el agujero y esto tiende a favorecer una columna de lechada que carece de espacios de aire, ya que cualquier asentamiento de la lechada tiende a llenar estos espacios. Aparte de la dificultad de sellar el cuello del agujero, el principal problema de este sistema es que es difícil detectar cuándo el agujero está lleno de lechada. Normalmente, se considera que el agujero está lleno cuando el aire deja de fluir desde el tubo de purga. Esto puede ocurrir prematuramente si el aire se vierte en una junta abierta a lo largo del agujero. Además, es probable que quede un vacío del tamaño del tubo de purga en la columna de lechada. Por lo tanto, es preferible dejar de aplicar la lechada en el pozo sólo cuando la lechada regrese a lo largo del tubo de purga. Sin embargo, una lechada viscosa no fluirá por un tubo de purga de 9 mm, por lo que se requiere un tubo más grande. Un método alternativo, denominado "método del tubo de lechada", se ilustra en el dibujo de la derecha de la figura 14.14. En este caso, un tubo de inyección de lechada de gran diámetro se extiende hasta el final del agujero y se pega al cable. El cable y el tubo se mantienen en su lugar en el agujero mediante una cuña de madera insertada en el cuello del agujero. Hay que tener cuidado de no comprimir el tubo de lechada entre la cuña y el cable. La lechada se inyecta en la parte superior del agujero y se bombea hacia abajo hasta que aparece en el cuello del agujero. Si primero aparece una lechada acuosa en el cuello del agujero, se sigue bombeando lechada hasta que se observe una lechada de espesor constante. Siempre que se utilice una mezcla muy viscosa (relación agua/cemento de 0,3 a 0,35), la lechada tendrá que ser bombeada en el agujero y hay poco peligro de que se formen vacíos de asentamiento. Sin embargo, una mezcla con una relación agua/cemento más alta dará lugar casi con toda seguridad a vacíos de aire en la columna de lechada como resultado del asentamiento de la misma. La principal ventaja de este método es que es bastante obvio cuando el agujero está lleno de lechada y esto, junto con el menor número de componentes necesarios, hace que el método sea atractivo cuando se compara con el método tradicional para la inyección de cables de filamentos lisos. Además, la lechada más gruesa utilizada en este método no suele fluir hacia las fracturas de la roca, sino que prefiere el camino de menor resistencia al flujo hacia el cuello del pozo. El procedimiento utilizado para la inyección en el fondo del pozo es similar al método del tubo de inyección, descrito anteriormente, sin la cuña de madera en el cuello del pozo. El tubo de lechada puede estar pegado al cable o retirarse lentamente del fondo del pozo a medida que avanza la lechada. Es importante asegurarse de que el ritmo de retirada no supere el ritmo de llenado del agujero para que no se introduzcan vacíos de aire. Esto se consigue aplicando, a mano, una ligera fuerza descendente para resistir la fuerza ascendente aplicada al tubo por la columna de lechada ascendente. La lechada de cualquier consistencia es adecuada para este método, pero el mejor rango para los cables de filamentos lisos es entre 0,3 y 0,4 de relación agua/cemento. Los cables modificados, como los de tipo jaula de pájaros, ferruled o bulbo, deben ser rejuntados utilizando una mezcla con una proporción de 0,4 de agua/cemento para asegurar que la lechada sea lo suficientemente fluida para llenar la estructura de la jaula de estos cables. Por lo tanto, se debe utilizar el método del tubo de respiración 274 para Capítulo 14: Pernos y cables Cables 275 estos tipos de cables, ya que las características de flujo de la lechada requeridas por el método del tubo de lechada están limitadas a lechadas en el rango de 0,3 a 0,35 de relación agua/cemento. Uno de los componentes más críticos en una instalación de cables es la columna de lechada. Hay que tener todo el cuidado posible para garantizar que la columna contenga el menor número posible de huecos de aire. En el método del tubo de respiración, un tubo de respiración de gran diámetro permitirá el retorno de la lechada así como del aire. Cuando se utiliza el método del tubo de lechada en los agujeros ascendentes, se debe dejar un tubo de 0,3 a Una lechada con una relación agua/cemento de 0,35 asegurará que se requiera el bombeo para hacer fluir la columna de lechada, y esto evitará el desprendimiento de la lechada en el pozo. Debe evitarse una lechada con una relación agua/cemento inferior a 0,3, ya que tenderá a formar vacíos de aire encapsulados al fluir alrededor del cable. Figura 14.14: Métodos alternativos para la inyección de cables en pozos ascendentes. Capítulo 14: Pernos y cables 276 Atlas Copco ha introducido un cable hueco, ilustrado en la figura 14.15, que podría reducir algunos de los problemas de inyección mencionados anteriormente. Figura 14.15: Cable hueco de Atlas Copco. 14.5.4 Cables para el refuerzo de taludes La mayoría de las aplicaciones descritas en este capítulo han estado relacionadas con las excavaciones subterráneas. Sin embargo, en determinadas circunstancias, también puede ser necesario reforzar taludes y cimientos, y los cables han demostrado ser muy eficaces en dichas aplicaciones. La figura 14.16 ilustra una unidad preparada para perforar agujeros de 140 m de longitud y 50 mm de diámetro para la instalación de cables, ilustrada en la figura 14.17, en un talud. Figura 14.16: Máquina de perforación para la instalación de cables de refuerzo de 40 m de longitud en agujeros de 150 mm de diámetro en la excavación de una presa. Cables 277 Figura 14.17: Cables multifilares de 40 m de longitud con una capacidad de 200 toneladas cada uno siendo preparados para su instalación en la excavación de una presa. Estos cables se instalaron para estabilizar los taludes de los cimientos de una presa en gneis. Las juntas de lámina paralelas a la superficie de los taludes empinados habrían provocado una inestabilidad de los taludes a gran escala si no se hubiera reforzado la excavación, que socava estas juntas de lámina. Los cables ilustrados tienen una capacidad última de 312 toneladas y una carga de trabajo de 200 toneladas. Los cables se rellenaron completamente con lechada después del tensado. El coste de los materiales y la instalación de estos cables fue de aproximadamente 500 dólares por metro. 15 Soporte de hormigón proyectado 15.1 Introducción El uso del hormigón proyectado para el sostenimiento de excavaciones subterráneas fue pionero en la industria de la ingeniería civil. Rose (1985), Morgan (1992) y Franzén (1992) han presentado revisiones del desarrollo de la tecnología del hormigón proyectado. Rabcewicz (1969) fue el principal responsable de la introducción del uso del hormigón proyectado para el sostenimiento de túneles en la década de 1930, y del desarrollo del Nuevo Método Austriaco de Construcción de Túneles para la excavación en terrenos débiles. En los últimos años, la industria minera se ha convertido en uno de los principales usuarios del hormigón proyectado para el sostenimiento subterráneo. Es de esperar que haga sus propias aportaciones en este campo, al igual que en otros ámbitos del sostenimiento subterráneo. El trabajo simultáneo de múltiples explotaciones, la dificultad de acceso y las condiciones de carga inusuales son algunos de los problemas propios de la minería subterránea que requieren aplicaciones nuevas e innovadoras de la tecnología del hormigón proyectado. Un área importante de aplicación del hormigón proyectado en la minería subterránea es el soporte de aberturas "permanentes" como rampas, transportes, estaciones de pozos y cámaras de trituración. La rehabilitación de los soportes convencionales de pernos y mallas puede ser muy molesta y costosa. Un número cada vez mayor de estas excavaciones se están gunitando inmediatamente después de la excavación. La incorporación del refuerzo de fibra de acero en el hormigón proyectado es un factor importante en este uso creciente, ya que minimiza el proceso de instalación de la malla, que requiere mucha mano de obra. Ensayos y observaciones recientes sugieren que el hormigón proyectado puede proporcionar un soporte eficaz en condiciones de rocas leves (McCreath y Kaiser, 1992, Langille y Burtney, 1992). Aunque los resultados de estos estudios son todavía demasiado limitados como para poder sacar conclusiones definitivas, los indicios son lo suficientemente alentadores como para que en el futuro se preste más atención a esta aplicación. 15.2 Tecnología del hormigón proyectado El hormigón proyectado es el nombre genérico de los hormigones de cemento, arena y áridos finos que se aplican neumáticamente y se compactan dinámicamente a gran velocidad. 15.2.1 Hormigón proyectado de mezcla seca Como se ilustra en la figura 15.1, los componentes secos del hormigón proyectado, que pueden estar ligeramente prehumedecidos para reducir el polvo, se introducen en una tolva con agitación continua. El aire comprimido se introduce a través de un Cables barril giratorio o una cubeta de alimentación para transportar el 279 Tecnología del hormigón proyectado 277 materiales en un flujo continuo a través de la manguera de suministro. El agua se añade a la mezcla en la boquilla. La gunita, nombre propio del mortero proyectado en seco utilizado a principios del siglo XX, ha caído en desuso en favor del término más general de hormigón proyectado. mezcla de hormigón proyectado prehumedecido aire comprimido inyección de agua aire comprimido Figura 15.1: Esquema simplificado de un sistema típico de hormigón proyectado de mezcla seca. Según Mahar et al (1975). El vacío ayuda a recuperar la forma normal del tubo de bombeo aire y acelerador tubo de aire rodillos giratorios punta de goma de la boquilla rodill o aspirac ión mezcla húmeda de hormigón cuchilplaro s yectado giratorias tubo de bombeo Figura 15.2: Un tipo típico de máquina de hormigón proyectado de mezcla húmeda. Según Mahar et al (1975). 15.2.2 Hormigón proyectado en húmedo En este caso, los componentes del hormigón proyectado y el agua se mezclan (normalmente en una hormigonera montada en un camión) antes de introducirlos en una unidad de bombeo de desplazamiento positivo, que a continuación transporta la mezcla hidráulicamente hasta la boquilla, donde se añade aire para proyectar el material sobre la superficie de la roca. 278 Capítulo 15: Soporte de hormigón proyectado El producto final del proceso de hormigón proyectado seco o húmedo es muy similar. El sistema de mezcla seca tiende a ser más utilizado en la minería, debido a la inaccesibilidad de los grandes camiones de mezcla en tránsito y porque generalmente utiliza equipos más pequeños y compactos. Éste puede moverse con relativa facilidad en el entorno de una mina subterránea. El sistema de mezcla húmeda es ideal para aplicaciones de alta producción en minería e ingeniería civil, en las que se está excavando un pozo profundo o un túnel largo y en las que el acceso permite que el equipo de aplicación y los camiones de reparto funcionen de forma más o menos continua. La decisión de utilizar el proceso de hormigón proyectado de mezcla seca o húmeda suele tomarse en función de cada obra. 15.2.3 Hormigón proyectado de micro-sílice reforzado con fibra de acero De los muchos avances en la tecnología del hormigón proyectado en los últimos años, dos de los más significativos fueron la introducción del humo de sílice, utilizado como aditivo cementante, y el refuerzo de fibra de acero. El humo de sílice o micro sílice es un subproducto de la industria del metal ferrosilicio y es una puzolana extremadamente fina. Las puzolanas son materiales cementantes que reaccionan con el hidróxido de calcio producido durante la hidratación del cemento. El humo de sílice, añadido en cantidades del 8 al 13% en peso del cemento, puede permitir que el hormigón proyectado alcance resistencias a la compresión que duplican o triplican el valor de las mezclas de hormigón proyectado normales. El resultado es un hormigón proyectado extremadamente fuerte, impermeable y duradero. Otras ventajas son la reducción del rebote, la mejora de la resistencia a la flexión, la mejora de la adherencia a la masa rocosa y la posibilidad de colocar capas de hasta 200 mm de grosor en una sola pasada gracias a la "pegajosidad" del hormigón proyectado. Sin embargo, cuando se utiliza el hormigón proyectado de mezcla húmeda, esta pegajosidad disminuye la trabajabilidad del material y se necesitan superplastificantes para restaurar esta trabajabilidad. El hormigón proyectado reforzado con fibra de acero se introdujo en la década de los 70 y desde entonces ha sido aceptado en todo el mundo como sustituto del tradicional hormigón proyectado liso reforzado con malla metálica. El principal papel que desempeña el refuerzo en el hormigón proyectado es conferir ductilidad a un material que de otro modo sería frágil. Como se ha señalado anteriormente, el sostenimiento de la roca sólo está llamado a soportar cargas significativas una vez que la roca que rodea una excavación subterránea se deforma. Esto significa que las deformaciones no elásticas distribuidas de forma desigual y de gran magnitud pueden sobrecargar y provocar el fallo del sistema de soporte, a menos que dicho sistema tenga la suficiente ductilidad para acomodar estas deformaciones. Los diseños típicos de mezclas de hormigón proyectado reforzado con fibra de acero y humo de sílice se resumen en la Tabla 15.1. Estas mezclas pueden utilizarse como punto de partida cuando se emprende un programa de hormigón proyectado, pero puede ser necesario buscar la ayuda de un experto para "afinar" los diseños de las mezclas y adaptarlos a los requisitos específicos de la obra. Para muchas aplicaciones de mezcla seca puede ser ventajoso comprar hormigón proyectado premezclado en sacos de hasta 1.500 kg de capacidad, como se ilustra en la Figura 15.3. La figura 15.4 muestra los tipos de fibras de acero disponibles actualmente en el mercado norteamericano. Además de su uso en el hormigón proyectado, estas fibras también se utilizan ampliamente en los forjados de hormigón de los edificios, en las pistas de aterrizaje de los aeropuertos y en aplicaciones de hormigón similares. Wood et al (1993) han informado de los resultados de un amplio estudio comparativo en el que se utilizaron todas las fibras mostradas en la figura 15.4 para reforzar muestras de hormigón proyectado, que luego se sometieron a una serie de pruebas. Tecnología del h miogódne sílice liso y reforzado con fibras Hourm proyectado 279 Capítulo 15: Soporte de hormigón proyectado 280 Las muestras de hormigón proyectado se prepararon por proyección sobre paneles verticales, utilizando procesos de mezcla húmeda y seca. Todas las muestras reforzadas con fibra contenían la misma dosis de fibra de acero de 60 kg/m3 (véase la tabla 15.1). Todas las muestras se curaron en condiciones de humedad relativa controlada y todas se probaron siete días después de la proyección. Tabla 15.1: Diseños típicos de mezclas de hormigón proyectado con humo de sílice reforzado con fibra de acero (según Wood, 1992) secaMezcla húmed Cemento Aditivo de humo de sílice Agregado mixto Fibras de acero Acelerador Superplastificante Reductor de agua Aditivo que arrastra el aire Agua kg./m3 420 50 1,670 60 13 - ComponentesMezcla % en a seco materiale s 19.0 2.2 75.5 2.7 0.6 - necesario controlado en la kg./m3 % húmed o materiales 420 40 1,600 60 13 6 litros 2 litros 18.1 1.7 68.9 2.6 0.6 0.3 0.1 --sies Total2,2131002,321100 boquilla180 7.7 Figura 15.3: Componentes de hormigón proyectado seco premezclado en bolsas que se entregan a una tolva que alimenta un transportador de tornillo, equipado con un amortiguador previo, que descarga en la tolva de una máquina de hormigón proyectado Tecnología del hormigón proyectado 281 28 mm d=0.5 0.45 25 mm 0.53 0.50 32,5 mm 1.35 0.50 32,5 mm 2.75 0.25 25,5 mm .1.12 Figura 15.4. Tipos de fibra de acero disponibles en el mercado norteamericano. Según Wood et al (1993). (Nota: todas las dimensiones están en mm). Estos ensayos demostraron que la adición de fibras de acero al hormigón proyectado de humo de sílice mejora la resistencia a la compresión y a la flexión del hormigón proyectado endurecido hasta en un 20%. También se obtuvo un aumento significativo de la ductilidad en todas las pruebas de las muestras reforzadas con fibras, en comparación con las muestras simples. Aunque las diferentes fibras proporcionaron diferentes grados de mejora, todas las fibras probadas superaron los niveles de rendimiento comúnmente especificados en Norteamérica (es decir, una resistencia a la compresión a los 7 días de 30 MPa para la mezcla seca, 25 MPa para la mezcla húmeda y una resistencia a la flexión a los 7 días de 4 MPa). Kompen (1989) llevó a cabo ensayos de flexión de losas de hormigón proyectado sin reforzar y de hormigón proyectado reforzado con fibras de acero "Dramix"1 , como se muestra en la figura 15.5. El hormigón proyectado tenía una resistencia a la compresión no confinada, determinada a partir de ensayos en cubos, de 50 MPa. Los resultados de estos ensayos se reproducen en la figura 15.6. La resistencia máxima de estas losas aumentó aproximadamente un 85% y un 185% para 1,0 y 1,5 % de volumen de fibras, respectivamente. La ductilidad de las losas reforzadas con fibras aumentó aproximadamente 20 y 30 veces para el 1,0 y el 1,5 % de volumen de fibras, respectivamente. Figura 15.5: Fibras de acero "Dramix" utilizadas en los ensayos de flexión de losas por Kompen (1989). Las fibras se pegan en haces con un pegamento soluble en agua para facilitar su manipulación y la distribución homogénea de las fibras en el hormigón proyectado. 1 Fabricado por N.V. Bekaert S.A., B-8550 Zwevegem, Bélgica. Capítulo 15: Soporte de hormigón proyectado 282 Figura 15.6: Curvas de deflexión de carga para losas de hormigón proyectado sin reforzar y reforzadas con fibra de acero ensayadas a flexión. Según Kompen (1989). 15.2.4 Hormigón proyectado reforzado con malla Aunque el hormigón proyectado reforzado con fibra de acero ha sido ampliamente aceptado tanto en la ingeniería civil como en la minera, el hormigón proyectado reforzado con malla sigue siendo ampliamente utilizado y se prefiere en algunas aplicaciones. En masas rocosas sueltas de muy mala calidad, donde la adherencia del hormigón proyectado a la superficie de la roca es escasa, la malla proporciona una cantidad significativa de refuerzo, incluso sin hormigón proyectado. Por lo tanto, cuando se estabilizan taludes en macizos rocosos de muy mala calidad o cuando se construyen mamparos para rellenos subterráneos, la malla soldada se utiliza con frecuencia para estabilizar la superficie o para proporcionar refuerzo. En estos casos, se aplica posteriormente hormigón proyectado simple para proporcionar un soporte adicional y proteger la malla contra la corrosión. Kirsten (1992, 1993) llevó a cabo un amplio conjunto de ensayos de flexión en laboratorio sobre losas de hormigón proyectado reforzadas con malla y con fibra. Las curvas de carga frente a la deflexión obtenidas por Kirsten son similares a las de Kompen, reproducidas en la figura 15.6. Comprobó que la capacidad de carga de las muestras de hormigón proyectado reforzadas con malla y con fibra no era significativamente diferente, pero que las muestras reforzadas con malla eran superiores en flexión tanto con cargas puntuales como con cargas uniformemente distribuidas. Concluyó que esto se debía a la ubicación más favorable del refuerzo de malla en las losas sometidas a flexión. Kirsten también llegó a la conclusión de que el control de calidad, necesario para obtener una dosificación consistente y una distribución uniforme de las fibras en el hormigón proyectado, es más fácil de conseguir en la ingeniería civil que en las aplicaciones mineras. Esto es un reflejo de las múltiples cabeceras de trabajo y las dificultades de acceso que son problemas comunes asociados a muchas minas. En estas circunstancias, se obtendrá un refuerzo más fiable con hormigón proyectado reforzado con malla en lugar de con fibra. Sin embargo, en las grandes minas, en las que muchas de las aberturas "permanentes" son similares a las de las grandes obras de ingeniería civil, no deberían surgir estos problemas de control de calidad. Tecnología del hormigón proyectado 283 La malla de eslabones, utilizada en muchas excavaciones mineras subterráneas para soportar la roca suelta, no suele ser adecuada para el refuerzo del hormigón proyectado. Esto se debe a que la penetración del hormigón proyectado se ve inhibida por las juntas retorcidas, como se ilustra en la figura 15.7. Esto permite que se formen cavidades de aire detrás de la malla y éstas pueden permitir la entrada de agua y causar la corrosión de la malla. Por otro lado, la malla soldada, fijada firmemente contra la pared de la roca, como se ilustra en la figura 15.8, suele ser ideal para las aplicaciones de hormigón proyectado. Por lo general, la malla soldada debe estar hecha de alambre de 4 mm de diámetro soldado en una rejilla de 100 mm x 100 mm. Este tipo de malla es lo suficientemente fuerte para la mayoría de las aplicaciones subterráneas y las láminas son lo suficientemente ligeras como para ser manejadas por una sola persona. Figura 15.7: La malla de eslabones, aunque es muy fuerte y flexible, no es ideal para la aplicación de hormigón proyectado porque es difícil que el hormigón proyectado penetre en la malla. Figura 15.8: La malla metálica soldada, firmemente adherida a la superficie de la roca, proporciona un excelente refuerzo para el hormigón proyectado. 28p4licaciones del hormigón proyectado283 A Capítulo 15: Soporte de hormigón proyectado 15.3 Aplicaciones del hormigón proyectado La calidad del producto final de hormigón proyectado está estrechamente relacionada con los procedimientos de aplicación utilizados. Estos procedimientos incluyen: la preparación de la superficie, la técnica de boquilla, la iluminación, la ventilación, las comunicaciones y la formación del personal. El hormigón proyectado no debe aplicarse directamente sobre una superficie de roca seca, polvorienta o congelada. La zona de trabajo se suele rociar con un chorro de aire y agua para eliminar la roca suelta y el polvo de la superficie que se va a proyectar. La roca húmeda creará una buena superficie sobre la que adherir la capa inicial de pasta de hormigón proyectado. El operario de la boquilla suele empezar en la parte baja de la pared y mueve la boquilla en pequeños círculos, subiendo hacia la parte trasera o el techo. Hay que tener cuidado para evitar la aplicación de materiales frescos sobre el rebote o el exceso de hormigón proyectado. Es esencial que el suministro de aire sea consistente y tenga suficiente capacidad para asegurar la entrega de un flujo constante de hormigón proyectado de alta velocidad a la cara de la roca. Las distancias de disparo son idealmente de 1 a 1,5 metros. Si se mantiene la boquilla más alejada de la pared de la roca, el flujo de materiales será más lento, lo que provocará una mala compactación y una mayor proporción de rebote. Un operario bien formado puede producir manualmente un hormigón proyectado de excelente calidad, cuando la zona de trabajo está bien iluminada y ventilada, y cuando los miembros de la cuadrilla están bien comunicados entre sí mediante señales manuales prescritas o auriculares de radio FM activados por voz. Sin embargo, se trata de un trabajo muy cansado e incómodo, sobre todo cuando se dispara por encima de la cabeza, y cada vez se utilizan más sistemas robóticos compactos que permiten al operario controlar la boquilla a distancia. En la Figura 15.9 se ilustran las típicas plumas de proyección robóticas utilizadas para la aplicación de hormigón proyectado en excavaciones subterráneas, 15.10 y 15.11. Figura 15.9: Un robot de hormigón proyectado montado en un camión que se utiliza en un gran túnel de ingeniería civil. Obsérvese que la distancia entre la boquilla y la superficie de la roca es de aproximadamente un metro. 284 Capítulo 15: Soporte de hormigón proyectado Figura 15.10: Unidad robótica compacta montada en un remolque para la aplicación de hormigón proyectado por control remoto. Figura 15.11: Operador de hormigón proyectado utilizando una unidad controlada a distancia para aplicar hormigón proyectado a una pared de roca en una gran excavación de ingeniería civil. Diseño del soporte de hormigón proyectado 285 Figura 15.12: Tubos de plástico utilizados para proporcionar drenaje a una capa de hormigón proyectado aplicada a un macizo rocoso con juntas de agua. Cuando el hormigón proyectado se aplica a macizos rocosos con juntas acuíferas bien definidas, es importante proporcionar drenaje a través de la capa de hormigón proyectado para aliviar las altas presiones de agua. Los agujeros de drenaje, equipados con tubos de plástico como se ilustra en la figura 15.12, se utilizan habitualmente para este fin. Cuando la afluencia de agua no se limita a unos pocos elementos específicos, puede fijarse una estera de fibra porosa a la superficie de la roca antes de aplicar la capa de hormigón proyectado. Cuando resulte práctico hacerlo, el agua de estos desagües debe recogerse y dirigirse a una zanja de drenaje o a un sumidero. 15.4 Diseño del soporte de hormigón proyectado El diseño del soporte de hormigón proyectado para excavaciones subterráneas es un proceso muy impreciso. Sin embargo, una observación que suelen hacer los ingenieros prácticos con años de experiencia en el uso de hormigón proyectado bajo tierra es que casi siempre funciona mejor de lo previsto. Hay muchos ejemplos (muy pocos documentados) en los que se ha utilizado el hormigón proyectado como último acto de desesperación en un esfuerzo por estabilizar la roca que falla alrededor de un túnel y, para sorpresa de la mayoría, ha funcionado. La compleja interacción entre la masa rocosa que falla alrededor de una abertura subterránea y una capa de hormigón proyectado de espesor variable con propiedades que cambian a medida que se endurece, desafía la mayoría de los intentos de análisis teóricos. Sólo en los últimos años, Capítulo 15: Soporte de hormigón proyectado 286 con el desarrollo de potentes herramientas numéricas, que ha sido posible contemplar análisis realistas, que exploren el posible comportamiento soporte-interacción del hormigón proyectado. Una comprensión clara del comportamiento del hormigón proyectado requerirá muchos más años de experiencia en el uso y la interpretación de los resultados obtenidos con estos programas. También es importante reconocer que el hormigón proyectado rara vez se utiliza solo y su uso en combinación con pernos de roca, pernos de cable, vigas de celosía o conjuntos de acero complica aún más el problema de analizar su contribución al soporte. La metodología actual de "diseño" del soporte de hormigón proyectado se basa en gran medida en reglas generales y en la experiencia anterior. Wickham et al (1972) relacionaron el grosor del revestimiento de un túnel de hormigón proyectado con su índice de estructura de la roca (RSR). Bieniawski (1989) dio recomendaciones sobre los espesores del hormigón proyectado (junto con pernos de roca o conjuntos de acero) para diferentes índices de masa rocosa (RMR) para una abertura de 10 m de luz. Grimstad y Barton (1993) han publicado una actualización que relaciona diferentes sistemas de sostenimiento, incluyendo el hormigón proyectado y el hormigón proyectado reforzado con fibra, con el Índice de Calidad de Túneles Q. Vandewalle (1990) recopiló varias reglas empíricas de diversas fuentes y las incluyó en su monografía. La tabla 15.2 es una recopilación de la práctica actual del hormigón proyectado realizada por el presente autor, combinando todas estas reglas empíricas y añadiendo mi propia experiencia práctica. Se advierte al lector que esta tabla sólo puede utilizarse como una guía aproximada a la hora de decidir el tipo y el grosor del hormigón proyectado que se aplicará en una aplicación específica. Es casi seguro que se necesitarán modificaciones para hacer frente a las variaciones locales de las condiciones de la roca y de la calidad del hormigón proyectado. Tabla 15.2: Resumen de las aplicaciones recomendadas del hormigón proyectado en la minería subterránea, para diferentes condiciones del macizo rocoso. Descripció n del macizo rocoso Roca metamórfica o ígnea masiva . Condiciones de baja tensión. Roca sedimentaria masiva. Condiciones de baja tensión. Roca masiva con una única y amplia falla o zona de cizalla. Comporta miento del macizo rocoso No hay desconchados, desprendimientos ni fallos. Requisitos de apoyo Aplicación de hormigón proyectado Ninguna. Ninguna. Las superficies de algunas pizarras, limolitas o arcillas pueden desprenderse como resultado del contenido de humedad cambiar. El surco de la falla puede ser débil y erosionable y puede causar problemas de estabilidad en la roca articulada adyacente. Superficie de sellado para evitar el desprendimiento. Aplicar 25 mm de espesor de hormigón proyectado liso a las superficies permanentes lo antes posible después de la excavación. Reparar los daños del hormigón proyectado debidos a la voladura. Provisión de apoyo y sellado de la superficie en las proximidades de la falla débil de la zona de cizalla. Retire el material débil hasta una profundidad igual a la anchura de la falla o zona de cizallamiento y rejunte las barras de refuerzo en la roca sana adyacente. Si es necesario, se puede utilizar una malla soldada para proporcionar un soporte temporal a la roca. Rellene el vacío con hormigón proyectado simple. Extienda lateralmente el hormigón proyectado reforzado con fibra de acero al menos Diseño del soporte de hormigón proyectad o 287 en la anchura de la grieta. zona. Capítulo 15: Soporte de hormigón proyectado 288 Roca metamórfica o ígnea masiva. Condiciones de alta tensión. Desprendimiento de la superficie, desconchados y posibles daños por estallido de rocas. Retención de la roca rota y control de la dilatación del macizo rocoso. Roca sedimentaria masiva. Condiciones de alta tensión. Desprendimiento de la superficie, desconchados y posibles estrujamientos en pizarras y rocas blandas. Posibilidad de que las cuñas o los bloques caigan o se deslicen debido a la carga de gravedad. Retención de la roca rota y control del apriete. Suministro de soporte adicional al disponible en los pernos de roca o cables. Aplique 50 mm de hormigón proyectado reforzado con fibra de acero a las superficies de roca en las que queden expuestas las huellas de las juntas. Posibilidad de que las cuñas o los bloques caigan o se deslicen debido a la carga de gravedad. Plano de la cama Las exposiciones pueden deteriorarse con el tiempo. Fallos combinados, estructurales y controlados por la tensión, en torno al límite de apertura. Suministro de apoyo adicional al disponible en los pernos de roca o cables. Sellado de los puntos débiles exposiciones del plano de la cama. Aplicar 50 mm de hormigón proyectado reforzado con fibra de acero en la superficie de la roca en la que se exponen las trazas de discontinuidad, prestando especial atención a las trazas del plano de estratificación. Retención de la roca rota y control de la dilatación del macizo rocoso. Roca sedimentaria débil estratificada y articulada. Condicion es de alto estrés. Deslizamiento, desconchamiento y posiblemente apretamiento. Control de la rotura del macizo rocoso y de la compresión. Roca metamórfica o ígnea muy articulada. Condiciones de baja tensión. Ravelling de pequeñas cuñas y bloques definidos por las juntas de intersección. Prevención del desgarro progresivo. Aplicar 75 mm de hormigón proyectado liso sobre malla soldada anclada detrás de las placas frontales de los pernos o aplicar 75 mm de hormigón proyectado reforzado con fibra de acero sobre la roca, instalar los pernos de roca con placas frontales y luego aplicar una segunda capa de hormigón proyectado de 25 mm Pueden ser necesarias capas de hormigón proyectado más gruesas en las concentraciones de tensión elevadas. Aplique 75 mm de hormigón proyectado reforzado con fibra de acero a las superficies rocosas limpias lo antes posible, instale pernos de roca, con placas frontales, a través del hormigón proyectado, aplique segunda capa de hormigón proyectado de 75 mm. Aplicar 50 mm de hormigón proyectado reforzado con fibra de acero sobre la superficie de roca limpia en el techo de la excavación. Pueden ser necesarios pernos o tacos para el soporte adicional de los bloques grandes. Roca metamórfica o ígnea con algunas juntas muy espaciadas. Condicion es de baja tensión. Roca sedimentaria con algunos planos de estratificación y juntas muy espaciados. Condiciones de baja tensión. Roca metamórfica o ígnea articulada. Condiciones de alta tensión. Aplicar 50 mm de hormigón proyectado sobre la malla soldada anclada detrás de las placas frontales de los pernos, o aplicar 50 mm de hormigón proyectado reforzado con fibra de acero sobre la roca e instalar los pernos de roca con placas frontales; a continuación, aplicar una segunda capa de hormigón proyectado de 25 mm. Extienda la aplicación de hormigón proyectado hacia las paredes laterales donde sea necesario. Aplicar una capa de 75 mm de hormigón proyectado reforzado con fibras directamente sobre la roca limpia. También se necesitan pernos o clavijas para un soporte adicional. Diseño del soporte de caisgeódn imperno tayrieactad oSeparación del hR orom muy articulada y estratificada. Condicion es de baja tensión. Roca ígnea o metamórfica muy articulada, conglomerados o escollera cementada. Condicion es de alto estrés. lecho en excavaciones de gran envergadura y desbarbado de las trazas del lecho en inclinación caras. Apretamiento y flujo "plástico" de la masa rocosa alrededor de la abertura. 289 Control de la separación del lecho y del barrido. Se necesitan pernos o clavijas para controlar la separación del lecho. Aplicar 75 mm de hormigón proyectado reforzado con fibra a las trazas del plano de asiento antes de atornillar. Control del fallo y la dilatación del macizo rocoso. Aplique 100 mm de hormigón proyectado reforzado con fibra de acero tan pronto como sea posible e instale pernos de roca, con placas frontales, a través del hormigón proyectado. Aplique 50 mm adicionales de hormigón proyectado si es necesario. Extienda el soporte hacia las paredes laterales si es necesario. Capítulo 15: Soporte de hormigón proyectado 290 Roca sedimentaria muy articulada con superficies recubiertas de arcilla. Condicion es de alto estrés. Apretamiento y flujo "plástico" de la masa rocosa alrededor de la abertura. Las rocas ricas en arcilla pueden hincharse. Control del fallo y la dilatación del macizo rocoso. Condiciones de estallido leve en rocas masivas sometidas a altas condiciones de estrés. Desconchados, desprendimientos y leves estallidos de rocas. Retención de la roca rota y control de la propagación de la falla. Aplique 50 mm de hormigón proyectado reforzado con fibra de acero lo antes posible, instale vigas de celosía o conjuntos de acero ligeros, con puntales invertidos cuando sea necesario, y luego más hormigón proyectado reforzado con fibra de acero para cubrir los conjuntos o las vigas. Es posible que sea necesario realizar un prepolo o un espaldarazo para estabilizar el frente antes de la excavación. Pueden dejarse huecos en el hormigón proyectado final para permitir el movimiento resultante de la compresión o el hinchamiento. Los huecos deben cerrarse una vez que la abertura esté estable. Aplique de 50 a 100 mm de hormigón proyectado sobre la malla o el cableado que está firmemente unido a la superficie de la roca por medio de pernos de roca o pernos de cable. 16 Daños por voladura en la roca 16.1 Introducción El desarrollo de la mecánica de las rocas como herramienta práctica de ingeniería, tanto en la minería subterránea como en la de superficie, ha seguido una trayectoria bastante errática en las últimas décadas. Sólo los más ingenuos afirmarían que se ha llegado al final del camino y que el tema ha madurado hasta convertirse en una ciencia aplicada plenamente desarrollada. Por otro lado, se han producido algunos avances reales que sólo los más cínicos podrían descartar. Uno de los resultados de la errática trayectoria evolutiva ha sido la aparición de diferentes ritmos de avance de las distintas ramas del tema de la mecánica de las rocas. A la cabeza están temas como la mecánica de la inestabilidad de los taludes, el control de los movimientos en las excavaciones superficiales y subterráneas y el análisis de las tensiones inducidas en torno a las excavaciones subterráneas. A la cola se encuentran temas como el diseño racional de los soportes de los túneles, el movimiento de las aguas subterráneas a través de masas rocosas articuladas y la medición de las tensiones in situ. En la retaguardia se encuentran las áreas de aplicación en las que la mecánica de las rocas tiene que interactuar con otras disciplinas, y una de ellas es la influencia del proceso de excavación en la estabilidad de las excavaciones en roca. 16.2 Perspectiva histórica La técnica más común de excavación de rocas es, con mucho, la de perforación y voladura. Desde los primeros días de la voladura con pólvora negra, se han producido constantes avances en los explosivos, las técnicas de detonación y retardo y en nuestra comprensión de la mecánica de la rotura de la roca por los explosivos. No es el desarrollo de la tecnología de voladura lo que interesa en este debate. Es la aplicación de esta tecnología a la creación de excavaciones en la roca y la influencia de las técnicas de excavación en la estabilidad de la roca restante. Como ocurre con frecuencia en la ingeniería, los temas que se desarrollan como disciplinas separadas tienden a desarrollarse de forma aislada. Así, un puñado de investigadores altamente cualificados y dedicados, que a menudo trabajan en asociación con los fabricantes de explosivos, han desarrollado técnicas para producir una fragmentación óptima y minimizar los daños en las explosiones. En el otro extremo del espectro se encuentran los mineros que han aprendido sus habilidades de voladura mediante los métodos tradicionales de aprendizaje y que, o bien no están familiarizados con las técnicas especializadas de control de voladuras, o bien no están convencidos de que los resultados obtenidos con el uso de estas técnicas justifiquen el esfuerzo y el gasto. En 290 Capítulo 16: Daños por voladura en la roca En este sistema fallan los propietarios y gestores, más preocupados por los costes que por la seguridad, y los ingenieros de diseño o planificación, que ven las dos caras pero no están dispuestos a implicarse porque consideran la voladura como un arte negro con la amenaza añadida de graves sanciones legales en caso de error. La necesidad de cambiar el sistema actual no está ampliamente reconocida porque el impacto de los daños por voladura en la estabilidad de las estructuras en la roca no está ampliamente reconocido. El objetivo del autor, en el resto de este capítulo, es explorar este tema e identificar las causas de los daños por voladura y sugerir posibles mejoras en el sistema. Una discusión sobre la influencia de los procesos de excavación en la estabilidad de las estructuras rocosas no estaría completa sin una discusión sobre la excavación con máquinas. Lo último en técnicas de excavación, que dejan la roca lo menos alterada posible, es la tuneladora de cara completa. Las máquinas de cara parcial o las excavadoras de carretera, cuando se utilizan correctamente, también causan muy poco daño a la roca. Las características de las tuneladoras no se tratarán aquí, sino que se establecerán comparaciones entre la cantidad de daños causados por estas máquinas y por las voladuras. 16.3 Daños por voladura A mí me parece, como lector ocasional de los documentos teóricos sobre voladuras, que no se comprende del todo la naturaleza precisa del mecanismo de fragmentación de la roca como resultado de la detonación de una carga explosiva. Sin embargo, desde un punto de vista práctico, parece razonable aceptar que tanto las tensiones dinámicas inducidas por la detonación como los gases en expansión producidos por la explosión desempeñan un papel importante en el proceso de fragmentación. Duvall y Fogelson (1962), Langefors y Khilstrom (1973) y otros, han publicado criterios de daños por explosión para edificios y otras estructuras de superficie. Casi todos estos criterios relacionan los daños causados por las explosiones con la velocidad máxima de las partículas resultante de las tensiones dinámicas inducidas por la explosión. Aunque en general se reconoce que la presión del gas contribuye al proceso de fragmentación de la roca, apenas se ha intentado cuantificar este daño. Los trabajos sobre la resistencia de las masas rocosas articuladas sugieren que esta resistencia está influenciada por el grado de enclavamiento entre los bloques de roca individuales separados por discontinuidades como los planos de estratificación y las juntas. A efectos prácticos, la resistencia a la tracción de estas discontinuidades puede considerarse nula, y un pequeño desplazamiento de apertura o de cizallamiento provocará una drástica caída del enclavamiento de los bloques individuales. Es fácil visualizar cómo los gases de alta presión que se expanden hacia el exterior a causa de una explosión se precipitarán en estas discontinuidades y provocarán la ruptura de este importante enclavamiento de los bloques. Evidentemente, la cantidad de daños o la reducción de la resistencia variará en función de la distancia a la carga explosiva, y también de las tensiones in situ que tienen que superar los gases de alta presión antes de que pueda producirse el desprendimiento de la roca. En consecuencia, cabe esperar que el alcance de los daños inducidos por la presión de los gases disminuya con la profundidad bajo la superficie, y las estructuras superficiales, como los taludes, serán muy susceptibles a los daños inducidos por las explosiones por la presión de los gases. Otra causa de daños inducidos por la explosión es la fractura inducida por la liberación de la carga (Hagan (1982)). Este mecanismo se explica mejor mediante la analogía de dejar caer una pesada placa de acero sobre una pila de alfombras de goma. Estas alfombras de goma son Control de daños 291 comprimidos hasta que se agota el impulso de la placa de acero que cae. Las esteras de caucho altamente comprimidas aceleran entonces la placa en la dirección opuesta y, al expulsarla verticalmente hacia arriba, se separan unas de otras. Esta separación entre capas adyacentes explica las "fracturas por tensión" que se observan con frecuencia en las explotaciones mineras a cielo abierto y en las que las malas prácticas de voladura favorecen la inestabilidad de las paredes del pozo. McIntyre y Hagan (1976) informan de la existencia de grietas verticales paralelas y de hasta 55 m por detrás de los frentes de minas a cielo abierto recién creadas en las que se han utilizado grandes voladuras de varias filas. Se esté o no de acuerdo con el mecanismo postulado de liberación de la fractura de la carga, el hecho de que puedan inducirse grietas a una distancia muy considerable del punto de detonación de un explosivo debe ser motivo de grave preocupación. Obviamente, estas fracturas, sea cual sea su causa, tendrán un importante efecto perturbador sobre la integridad del macizo rocoso y esto, a su vez, provocará una reducción de la estabilidad general. Hoek (1975) ha argumentado que las voladuras no inducirán una inestabilidad profunda en los grandes taludes de las minas a cielo abierto. Esto se debe a que la superficie de fallo puede estar a varios cientos de metros por debajo de la superficie en un talud muy grande, y también a que esta superficie de fallo generalmente no estará alineada en la misma dirección que las fracturas inducidas por la voladura. Por lo tanto, a menos que un talud esté ya muy cerca del punto de rotura, y la voladura sea simplemente la gota que colma el vaso, las voladuras no suelen inducir una inestabilidad profunda importante. Por otro lado, los daños en la masa rocosa cerca de la superficie pueden reducir seriamente la estabilidad de los bancos individuales que componen el talud y que llevan los caminos de acarreo. En consecuencia, en un talud mal volado, el talud general puede ser razonablemente estable, pero el frente puede parecerse a una pila de escombros. En el caso de un túnel u otra gran excavación subterránea, el problema es bastante diferente. En este caso, la estabilidad de la estructura subterránea depende en gran medida de la integridad de la roca que rodea inmediatamente la excavación. En particular, la tendencia a la caída del techo está directamente relacionada con el enclavamiento de los estratos inmediatos del techo. Dado que los daños causados por las explosiones pueden extenderse fácilmente varios metros dentro de la roca mal volada, el halo de roca aflojada puede dar lugar a graves problemas de inestabilidad en la roca que rodea las aberturas subterráneas. 16.4 Control de daños Lo último en control de daños es la excavación con máquinas. Cualquiera que haya visitado una mina de metales subterránea y haya visto un pozo perforado quedará impresionado por la ausencia de alteraciones en la roca y la estabilidad de la excavación. Incluso cuando las tensiones en la roca que rodea el pozo son lo suficientemente elevadas como para provocar fracturas en las paredes, el daño suele limitarse a menos de medio metro de profundidad y la estabilidad general del pozo rara vez se ve comprometida. Las tuneladoras frontales y las de cabeza de carretera son cada vez más comunes, sobre todo para la construcción de túneles de ingeniería civil. Estas máquinas se han desarrollado hasta el punto de que los índices de avance y los costes globales son generalmente comparables o mejores que los mejores métodos de excavación por perforación y voladura. La ausencia de perturbación de la roca y la disminución de la cantidad de apoyo necesario son ventajas importantes en el uso de las tuneladoras. En el caso de las excavaciones de superficie, hay algunos casos en los que la Capítulo 16: Daños por voladura en excavación con máquinas puede resultar muy ventalajorsoac.aEn la mina de cobre a cielo 292 abierto de Bougainville, en Papúa Nueva Control de daños 293 En Guinea, se realizaron pruebas de corte con topadora de las caras finales de las paredes del pozo. Los barrenos verticales finales se colocaron a unos 19 m de la posición final de la cresta del banco. El resto de la roca se desgarró con un dozer D10 y la cara final de 55 grados se recortó con la cuchilla del dozer. La roca es una andesita muy articulada, y los resultados del corte con la topadora fueron notables si se comparan con las caras del banco creadas por las técnicas normales de voladura a cielo abierto. Las técnicas de excavación con máquinas descritas anteriormente no son ampliamente aplicables en situaciones de minería subterránea, por lo que hay que considerar qué se puede hacer para controlar los daños en las operaciones normales de perforación y voladura. Un error común es pensar que el único paso necesario para controlar los daños de la voladura es introducir técnicas de pre-disparo o de voladura suave. Estos métodos de voladura, que implican la detonación simultánea de una hilera de agujeros poco espaciados y ligeramente cargados, están diseñados para crear una superficie de separación limpia entre la roca que se va a volar y la roca que va a permanecer. Cuando se realizan correctamente, estas voladuras pueden producir caras muy limpias con un mínimo de sobre-rotura y perturbación. Sin embargo, el control de los daños causados por la voladura comienza mucho antes de la introducción de la pre-disección o la voladura suave. Como se ha señalado anteriormente, una voladura mal diseñada puede inducir grietas varios metros por detrás de la última fila de barrenos. Evidentemente, si ese daño ya se ha producido en la roca, es demasiado tarde para intentar remediar la situación utilizando una voladura suave para recortar los últimos metros de excavación. Por otro lado, si toda la voladura se ha diseñado y ejecutado correctamente, la voladura suave puede ser muy beneficioso en el recorte de la cara final de la excavación. La figura 16.1 ilustra una comparación entre los resultados obtenidos por una voladura normal y un frente creado por voladura previa en un gneis articulado. Es evidente que, a pesar de las estructuras geológicas bastante grandes visibles en el frente, se ha conseguido un buen frente limpio mediante la preexplosión. Tampoco es difícil imaginar que el frente pre-disparado es más estable que la sección que se ha volado sin prestar especial atención al estado final de la pared. Figura 16.1: Comparación entre los resultados obtenidos con la voladura previa (a la izquierda) y la voladura normal a granel para una excavación superficial en gneis. 294 Capítulo 16: Daños por voladura en la roca El diseño correcto de una voladura comienza con el primer agujero que se va a detonar. En el caso de la voladura de un túnel, el primer requisito es crear un vacío en el que pueda expandirse la roca rota por la voladura. Esto se consigue generalmente mediante un corte en cuña o de quemado que está diseñado para crear un vacío limpio y expulsar la roca originalmente contenida en este vacío fuera del frente del túnel. En la perforación y voladura de túneles de hoy en día, en la que se utilizan máquinas de perforación de varios brazos, el método más conveniente para crear el vacío inicial es el corte de quemado. Esto implica la perforación de un patrón de agujeros paralelos cuidadosamente espaciados que luego se cargan con un potente explosivo y se detonan secuencialmente con retrasos de milisegundos. Hagan (1980) ofrece un análisis detallado del diseño de los cortes de combustión. Una vez que se ha creado un vacío en toda la longitud de la profundidad de voladura prevista o En el momento en que se produce el "tirón", el siguiente paso es romper la roca progresivamente en este vacío. Esto se consigue generalmente detonando secuencialmente agujeros paralelos cuidadosamente espaciados, utilizando retardos de medio segundo. El objetivo de estos retardos es garantizar que la roca rota por cada barreno sucesivo tenga tiempo suficiente para desprenderse de la roca circundante y ser expulsada hacia el interior del túnel, dejando el vacío necesario en el que se romperá la siguiente voladura. Un último paso es utilizar una voladura suave en la que se detonan simultáneamente agujeros perimetrales ligeramente cargados para desprender la mitad o un metro de roca restante, dejando una superficie de excavación limpia. En la figura 16.2 se muestran los detalles de una voladura de túnel de este tipo. El desarrollo del corte de quemado se ilustra en la figura 16.3 y la secuencia de detonación y fractura del resto de la voladura se muestra en la figura 16.4. Los resultados obtenidos se ilustran en una fotografía reproducida en la Figura 16.5. En este proyecto en particular, se logró una reducción significativa en la cantidad de soporte instalado en el túnel como resultado de la implementación del diseño de voladura mostrado en la Figura 16.2. Un último punto sobre las voladuras en las excavaciones subterráneas es que rara vez resulta práctico utilizar voladuras previas a la separación, excepto en el caso de una operación de banco. En una voladura previa a la separación, los agujeros paralelos estrechamente espaciados (similares a los numerados 9, 10 y 11 en la figura 16.2) se detonan antes de la voladura principal en lugar de después, como en el caso de una voladura lisa. Dado que una voladura previa a la rotura realizada en estas circunstancias tiene que tener lugar en una roca casi completamente inalterada que también puede estar sometida a tensiones inducidas relativamente altas, las posibilidades de crear una línea de rotura limpia no son muy buenas. Las grietas, que deberían discurrir limpiamente de un agujero a otro, se desviarán con frecuencia en dirección a alguna debilidad preexistente, como la foliación. Por estas razones, se prefiere la voladura lisa a la voladura previa a la rotura en las operaciones de excavación de túneles. En el caso de los taludes de roca, como los de las minas a cielo abierto, la tendencia actual es utilizar barrenos de gran diámetro con una separación relativamente grande. Estos agujeros se detonan generalmente con retardos de milisegundos que están diseñados para proporcionar una voladura fila por fila. Desgraciadamente, la dispersión de los tiempos de retardo de los sistemas de voladura a cielo abierto más utilizados puede provocar a veces que los barrenos se disparen fuera de secuencia, lo que puede producir una fragmentación deficiente, así como graves daños en la roca que debe permanecer para formar taludes estables. Existen sistemas de retardo en el fondo del pozo que pueden reducir los problemas asociados a la detonación de las cargas en pozos de gran diámetro, pero los ingenieros Control de 295 deañvoos laduras a cielo abierto son reacios a utilizarlos debido a las complicaciones añadidas de la colocación Capítulo 16: Daños por voladura en la roca 296 el patrón de voladura, y también por el temor a que se produzcan cortes debido al fallo del terreno provocado por las voladuras anteriores. Está claro que es necesario seguir desarrollando la tecnología y la aplicación práctica del retraso de la detonación de las voladuras de banco, sobre todo para las grandes voladuras que se requieren en las explotaciones mineras a cielo abierto. ExplosivosPeso total Detonadores kg Ag uje ros no Dia mm Quemar1445Gelamex 80, 18 barritas/agujero57Millisec Levantadores945Gelamex80, 16 barritas/agujero33Seg. Perímetro2645Gurit, 7 palos/agujero y26Seg. Gelamex 80, 1 barra/agujero Otros4445 Gelamex 80, 13 barritas/agujero130Medio segundo Alivio375 Sin cargo Total96246 Figura 16.2: Patrón de voladura y detalles de la carga utilizados por Balfour Beatty - Nuttall en el proyecto hidroeléctrico Victoria en Sri Lanka. Los números romanos se refieren a la secuencia de detonación con retrasos de milisegundos en el corte de quemado, mientras que los números arábigos se refieren a los retrasos de medio segundo en el resto de la voladura. Control de daños 297 Figura 16.3 Desarrollo de un corte de quemado utilizando retrasos de milisegundos. 298 Capítulo 16: Daños por voladura en la roca Figura 16.4: Utilización de retrasos de medio segundo en la voladura principal y en la voladura suave del perímetro de un túnel. Diseño y control de voladuras 297 Figura 16.5: Resultados obtenidos mediante una voladura bien diseñada y cuidadosamente controlada en un túnel de 19 pies de diámetro en gneis en el proyecto hidroeléctrico Victoria en Sri Lanka. Fotografía reproducida con permiso de la British Overseas Development Administration y de Balfour Beatty - Nuttall. 16.5 Diseño y control de voladuras Aunque hay margen de mejora en las técnicas reales utilizadas en las voladuras, muchas de las técnicas existentes, si se aplican correctamente, podrían utilizarse para reducir los daños de las voladuras tanto en la excavación de rocas en superficie como en la subterránea. Como se ha señalado anteriormente, la escasa comunicación y la reticencia a involucrarse por parte de la mayoría de los ingenieros, hace que las buenas prácticas de voladura no se utilicen generalmente en los proyectos de minería e ingeniería civil. ¿Qué se puede hacer para mejorar la situación? En opinión del autor, la necesidad más acuciante es una mejora importante de las comunicaciones. La información escrita disponible en la actualidad sobre el control de los daños causados por las voladuras es muy inadecuada, como en el caso de los manuales de voladuras publicados por los fabricantes de explosivos, o está oculta en revistas técnicas o textos que no son leídos por los ingenieros de voladuras en la práctica. Lo ideal es un libro claro y conciso que exponga los principios de diseño y control de las voladuras en un lenguaje inequívoco y no matemático. De no ser así, una serie de artículos, en un lenguaje igualmente sencillo, publicados en revistas especializadas, sería de gran ayuda. Además de la mejora gradual de la comprensión de las causas y el control de los daños por voladura que se logrará gracias a la mejora de las comunicaciones, también es necesario que los ingenieros que participan en los proyectos de excavación de rocas tomen medidas más urgentes. Dichos ingenieros, que al menos deberían ser conscientes de 298 Capítulo 16: Daños por voladura en la roca los daños causados por una voladura deficiente, deberían adoptar una postura mucho más firme con los propietarios, los gestores, los contratistas y los capataces de voladuras. Aunque estos ingenieros no se consideren competentes para rediseñar las voladuras, pueden persuadir a las demás partes para que busquen el asesoramiento de un especialista en voladuras. Los fabricantes de explosivos suelen suministrar estos servicios especializados o pueden recomendar a personas que ayuden a mejorar el diseño de las voladuras. Por cierto, además de reducir los daños de la voladura, una voladura bien diseñada suele ser más eficaz y puede proporcionar una mejor fragmentación y mejores condiciones de la pila de escombros con el mismo coste. 16.6 Conclusión Tanto en los túneles como en las excavaciones superficiales se producen daños innecesarios debido a la mala ejecución de las voladuras. Estos daños se traducen en una disminución de la estabilidad que, a su vez, incrementa los costes de un proyecto al requerir mayores volúmenes de excavación o un mayor sostenimiento de la roca. Existen herramientas y técnicas para minimizar estos daños, pero su aplicación no está muy extendida ni en la industria minera ni en la de la ingeniería civil, debido a la falta de conocimiento de los beneficios que se pueden obtener y al miedo a los costes que supone la aplicación de técnicas de voladura controlada. Hay una necesidad urgente de mejorar la comunicación entre los especialistas en voladuras que son competentes para diseñar sistemas óptimos de voladura y los propietarios, gerentes y capataces de voladura que son responsables de la ejecución de estos diseños. Las organizaciones de investigación que trabajan en voladuras también deberían reconocer la actual falta de comunicación efectiva y, además de su trabajo para mejorar las técnicas de voladura, deberían estar más dispuestas a participar en programas orientados al campo en cooperación con la industria. Las organizaciones no sólo obtendrán un conocimiento práctico inestimable, sino que, al trabajar codo con codo con otros ingenieros, contribuirán en gran medida a mejorar la conciencia general de lo que se puede conseguir con unas buenas prácticas de voladura. 17 Referencias Amos, A.J., A. Granero Hernández y R.J. Rocca. 1981. Problemas de meteorización del geneis en la Presa Principal del complejo hidroeléctrico Río Grande I. Proc. VIII Cong. Geol. Arg. Actas 2, 123-135. Anon. 1977. Descripción de macizos rocosos con fines de ingeniería. Geological Society Engineering Group Working Party Report. Q. J. Engng Geol. 10, 355-388. Azzoni, A., La Barbera, G. y Zaninetti, A. 1995. 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