ISESS Filosofía-Clase n°4 Lunes 6-04-20 Hola a tod@s! Hoy vamos a trabajar con el texto de Aranguren Echavarría “Las pretensiones de la Filosofía”. El autor intentará en este texto introducirnos en diferentes definiciones y rasgos de la Filosofía y en sus formas de preguntar. Se acuerdan que habíamos hablado de la dificultar de establecer una definición acabada de lo que es la Filosofia y lo que implicar filosofar (la práctica de hacer Filosofía). A diferencia de lo que se suele decir o pensar, hacer filosofía tiene que ver con la vivencia; y para explicar esto, el autor recurre a un ejemplo: no es lo mismo hacer la experiencia de bañarse en el mar que contarlo a alguien que nunca lo vivenció ¿Queda claro que no es lo mismo hacerse preguntas y apropiarse de los planteos que otros se hicieron que estudiar las preguntas o respuestas de otros como si en nada nos tocaran/afectaran? La filosofía como vivencia tiene que ver con “quien se para a pensar”, se pone a considerar un tema desde una perspectiva diferente, detenerse y desconfiar de lo dado para pensar las cosas desde una óptica nueva. En este esfuerzo de definir la Filosofía, el autor, la distingue de la ciencia, que es una forma de saber humano que busca alcanzar un conocimiento del mundo, con expectativas de ser aceptado por la comunidad científica y con pretensiones de universalidad, por medio de las teorías y leyes. Una de los rasgos de la ciencia moderna y que se traslada hasta nuestro tiempo, es la necesidad de conocer fenómenos para dominarlos/con un fin utilitario, y extraer del conocimiento sus frutos con miras al progreso de la sociedad. Esta última idea ha sido muy cuestionada por los filósofos posmodernos (contemporáneos a nosotr@s), quienes han observado que la ciencia no ha operado solo en vistas del mejoramiento de la vida de las personas sino también ha sido funcional en el desarrollo de artefactos que han destruido poblaciones enteras ¿Se imaginan algún ejemplo? Les doy uno y luego uds. piensan otros posibles: la bomba atómica que fue arrojada por un avión norteamericano, a fines de la Segunda guerra mundial (agosto de 1945), y la misma fue confeccionada a partir de una fórmula que Albert Einstein formuló en 1905; ¡ojo! No estoy diciendo ISESS Filosofía-Clase n°4 Lunes 6-04-20 que este científico creó la bomba atómica pero sus estudios sirvieron como base teórica para su confección. Además, la ciencia y la tecnología–tal como sostiene Aranguren- se encuentran en constante dinamismo y avance acelerado. Y la influencia que ha tenido la ciencia como modelo de conocimiento ha llevado a cierto pragmatismo, donde el conocimiento que tiene valor es aquel que puede ser aplicado, que sirve para algo y siempre es considerado desde un criterio utilitario, desde los resultados rápidos, más allá de los medios que se utilicen. Quiero hacer una aclaración importante: al final de la página 5, el autor hace una crítica a la adopción de niños de parte de parejas homosexuales y ésta no se corresponde con la mirada que tengo yo al respecto de este tema; sin embargo tomo el texto por las interesantes definiciones que tiene de la filosofía; vamos entonces a algunas de ellas. LA FILOFÍA COMO SABER DIRECTIVO: Aristóteles sostiene que todas las personas desean por naturaleza conocer o saber. ¿Saber qué? ¿Solamente lo que tiene que ver con lo productivo, es decir, cómo hacer o se produce algo? ¿Se acuerdan que Darío Sztajnsrajber -en el primer video que vimos- sostenía que la filosofía se preguntaba por el “qué”, a diferencia de la ciencia que intenta responder por el “cómo”? Bueno, aquí el autor apunta a sostener que la filosofía se cuestiona y se pregunta por el “qué” y el “por qué” hago lo que hago o me comporto de determinada manera o elijo determinadas cosas o tomo ciertas decisiones en mi vida, etc. Quien se cuestiona las cosas, quien se pregunta por el “qué” y el “por qué” puede dirigir su propia vida, puede ser el dueño de su existencia, puede establecer fines y medios para alcanzarlos. En cambio, quien no se cuestiona nada, quien vive en la vorágine del activismo como dejándose llevar por la masa, sin pararse a pensar, quien no se pregunta por el sentido último de las cosas, quien piensa como “todos piensan”, vive en la “minoría de edad” diría el filósofo alemán Immanuel Kant. ¿Por qué les parece que este autor vincula la falta de pensamiento autónomo con la minoría ISESS Filosofía-Clase n°4 Lunes 6-04-20 de edad? Porque quien no puede pensar por sí mismo tampoco puede tomar decisiones auténticas, propias, que respondan a verdaderos intereses, o vive en la mentira. En este sentido, otr@s terminan decidiendo por nosotr@s, tal como pasa con los niñ@s que dependen de sus padres, los esclavos que dependen de sus amos (podemos pensar varias formas de esclavitud) o los animales que se manejan por sus instintos. LA FILOSOFÍA COMO AMOR A LA SABIDURÍA: Esta definición corresponde con la etimología de la palabra Filosofía “Philo= Amor/deseo” y “Sophía=Sabiduría/conocimiento”. Para explicar el sentido de la palabra Aranguren recupera el origen de Eros (el deseo), que es hijo de Poros (abundancia/recurso) y de Penía (la pobreza). El deseo busca aquello que no tiene (pobreza) y pone al servicio de este objetivo todos los recursos a su disposición; de la misma manera el filósofo desea y busca el saber/la Imagen del Dios Eros sabiduría y se pone en camino para ello, aunque nunca pueda alcanzarla totalmente. Lo mismo pasa con el amor, deseamos a otra persona porque hay algo que no tenemos de ella, porque no ofrece nuevas posibilidades, no podemos poseerla en su totalidad. El filósofo siempre se encuentra en camino, porque el saber alcanzado nunca es suficiente y no se conforma ¿Quién puede decir que ya lo sabe todo? ¿Quién puede afirmar que no tiene nada que aprender? Nos sentimos admirados, hay algo que despierta la inteligencia y nuestra voluntad de saber, de conocer. Hay en esta imposibilidad de alcanzar una verdad última algo que tiene ver con el deseo, pues deseamos aquello que no podemos alcanzar o tener en su totalidad. Y el filósofo nunca se considera sabio, pues siempre le falta algo por conocer y en ese sentido reconoce su ignorancia (“no lo sé todo ni puedo saberlo todo”). ¿Quién podría considerarse un sabio? Sólo un ignorante, porque al considerarse que lo saber todo interrumpe su búsqueda o un dios que, por su propia naturaleza, es omnisciente. En este sentido, Aranguren retoma la figura de Sócrates, el sabio de la Antigüedad que decía “sólo sé que no sé nada” ¿Cómo interpretar esta frase?¿Cómo es posible que uno de ISESS Filosofía-Clase n°4 Lunes 6-04-20 los hombres más sabios diga esto, que no sabe? Sócrates era consciente de que aquél que se considerara que sabía todo era el mayor ignorante; para ser filósofo hay que reconocer la ignorancia porque a partir de allí se podría ponerse en camino para conocer. Y lo que dice Sócrates es muy cierto, quien en la vida cotidiana tiene la actitud de creerse que se las sabe todas y que no necesita aprender más se queda con lo poco que sabe y se pierde la posibilidad de aprender nuevos saberes. LAS PREGUNTAS DE LA FILOSOFÍA Hemos dicho anteriormente que uno de los rasgos que definen a la Filosofía es su capacidad de hacer preguntas, de cuestionar por medio de interrogantes. Pero ¿cómo son esas preguntas? ¿Qué tipo de preguntas se hace? Decíamos anteriormente que la actitud filosófica que motiva el hecho de hacerse preguntas es una actitud de novedad con el mundo que lo rodea, o de desconfianza de aquello que se me presenta como “obvio” y “natural” (frases como “siempre se pensó así”, “siempre se hizo así”, etc.). Podemos pensar en esta actitud cuando vemos a los/as niños/as que tienen una actitud de novedad y de apertura al mundo (hacen muchas preguntas acerca de “por qué” de determinadas cuestiones y que los adultos, a veces, no podemos responder). Las preguntas de la Filosofía, en primer lugar, no se hacen con un afán de dominio o calculador, sino que su actitud originaria es la contemplación. ¿Se acuerdan del ASOMBRO Y ADMIRACIÓN de Jaspers? Si bien estamos atravesados por la cultura utilitaria y aún los filósofos caemos en la tentación de buscar respuestas funcionales, que nos permitan movernos en el mundo en el que vivimos, la pregunta tiene una potencia que excede la capacidad de cualquier respuesta, porque la pregunta abre/inaugura y la respuesta cierra/clausura (aún provisoriamente). ISESS Filosofía-Clase n°4 Lunes 6-04-20 En segundo lugar, las preguntas de la Filosofía son obvias en el sentido de que son preguntas que a simple vista se podría hacer cualquiera. Por ejemplo; en la situación de pandemia que estamos viviendo actualmente nos podemos haber hecho preguntas tales como ¿cómo se explica que, sabiendo el riesgo que corremos –ya sea para nosotros/as como para otros/as- existen personas que violan la cuarentena? ¿Por qué tengo que reducir al otro o poner en peligro al otro por la tiranía de mi yo? ¿Qué debería regir en mis principios éticos, el yo o el otro? ¿Qué es la ética? ¿Qué es el Bien? ¿Qué es la condición humana? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Qué es la vida? Y por ende ¿Qué es la muerte? Etc. Como vemos muchas de estas preguntas son accesibles a todos/as aquellos/as que quieran o sientan la necesidad de cuestionar la realidad en la que viven. Quizás sea justo aclarar que aquellas personas que no cuentan con sus necesidades básicas satisfechas, por ejemplo que tienen hambre o frío, no tengan la predisposición para preguntarse por el “ser o la nada”, por “la virtud”, por “la felicidad”, por “la educación”, etc. Otra cuestión a tener en cuenta es que, el hecho de que las preguntas puedan ser formuladas por cualquier persona que tenga una actitud cuestionadora, no significa que las respuestas sean obvias, no resulta válida cualquier opinión pues las preguntas suelen ir al “hueso del problema” y sus respuestas son más complejas, no son accesibles a todos/as de una manera simple y clara. ¿Cuáles son esas preguntas a grandes rasgos? La pregunta por el qué, la pregunta por el por qué y la pregunta por el para qué. Qué: en esta forma de preguntar se está solicitando responder por la definición de una cosa, por la esencia, por lo que hay de sustancial en ella que la diferencia de otra. Podríamos decirlo de otra manera ¿Qué hace que algo sea lo que es y no otra cosa? Cuando me pregunto por ¿Qué es el Bien? ¿Qué es la Felicidad? Me pregunto por aquello que es sustancial o propio del Bien o de la Felicidad y que las ISESS Filosofía-Clase n°4 Lunes 6-04-20 diferencia de otros conceptos. Como vemos la pregunta por el qué no tiene una respuesta acabada o cerrada (no se soluciona con una definición del diccionario pues la excede). Y no solamente nos podemos preguntar sobre la esencia de algo también podemos hacerlo por la esencia en general ¿Qué es el Ser? ¿Qué es lo propio de la esencia en cuanto esencia? Cómo verán son preguntas y respuestas que requieren cierto grado de abstracción (salir de lo concreto) y que son las llamadas preguntas metafísicas (metha-más allá /phisiká-de la naturaleza/o mundo concreto). Cabe aclarar que el ser humano es el único que puede hacerse estas preguntas porque es racional (aunque a veces no se note). POR QUé: en esta pregunta aparece la cuestión del origen, la pregunta más originaria en el sentido de primera pregunta que va la raíz de todo, podría ser aquella que interroga ¿“Por qué es el ser y no más bien la nada”? Aquí se plantean dos posibilidades: 1) ser y 2) la nada o no-ser. ¿Qué pregunta no? Trato de imaginarme sus caras cuando están leyendo esto y creo que puede resultar más claro con un ejemplo. Quizás alguno/a de nosotros/as recuerde haber estado en un velorio y haber escuchado de parte de alguna abuela o tía mayor la frase “No somos nada”; fíjense que detrás de esta frase tan simple hay toda una cuestión filosófica que nos conduce a aquella pregunta que parecía incomprensible: la nada, que es la negación del ser se nos aparece en un segundo momento (que se podría asociar a nuestra experiencia de la muerte como fin de la vida) porque lo primero que aparece a nuestro entendimiento es el ser (o sea que somos y por ende existimos); dicho de otra manera, el ser hace posible la nada, porque lo que primero que se aparece a nuestro pensamiento es que somos y que podríamos-en tanto que somos- ser nada (no-ser). PARA QUé: Esta pregunta apunta interrogarse por el fin último o sentido último de las cosas, no en un sentido de utilidad, no en un sentido de ¿“para qué sirve algo”? Por ejemplo; ¿Para qué estamos? O sea ¿Cuál es el sentido último de la vida? ¿Para qué educar? Puede ser una pregunta que nos acompañe a lo largo de toda nuestra vida como docentes/trabajadores. Como vemos, podemos darle algún contenido a estas preguntas pero la pregunta excede cualquier cosa que ISESS Filosofía-Clase n°4 Lunes 6-04-20 podamos aventurar acerca de ella. Pero cabe aclarar que más allá de que podamos darnos respuestas revisables, funcionales al respecto tiene sentido buscarlas, como quien se encuentra en un viaje y va haciendo paradas en el camino; el tema sería no quedarnos tranquilos y de manera definitiva en alguna de esas paradas. Bueno, hasta aquí llegamos con el texto de Aranguren. El mismo es más extenso pero lo dejaremos para más adelante.
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