Sustantivos. Concepto. Clasificación. Género y número.
Los Sustantivos son las palabras que utilizamos para nombrar a los seres vivos (personas, animales o plantas), las cosas, las
ideas, los sentimientos o las cualidades.
Según su significado el Sustantivo puede ser:
Los sustantivos pueden ser clasificados en varias categorías semánticas, basándonos en su significado y uso. A continuación, se
presentan algunas de las categorías más comunes:
1. Sustantivos concretos
Los sustantivos concretos son aquellos que se refieren a objetos físicos que podemos ver, tocar o sentir. Por ejemplo: mesa, perro, casa,
árbol, etc.
2. Sustantivos abstractos
Los sustantivos abstractos se refieren a ideas, conceptos o sentimientos que no podemos ver o tocar. Por ejemplo: amor, justicia, libertad,
etc.
3. Sustantivos contables
Los sustantivos contables son aquellos que pueden ser contados. Por ejemplo: libro, coche, persona, etc.
4. Sustantivos incontables
Los sustantivos incontables son aquellos que no pueden ser contados. Por ejemplo: agua, arena, amor, etc.
5. Sustantivos colectivos
Los sustantivos colectivos se refieren a un grupo de personas o cosas. Por ejemplo: equipo, familia, bosque, etc.
6. Sustantivos propios
Los sustantivos propios se refieren a nombres específicos de personas, lugares o cosas. Por ejemplo: España, Miguel, Torre Eiffel, etc.
Categorías morfológicas de los sustantivos
La morfología se refiere a la estructura de las palabras. Los sustantivos pueden ser clasificados en varias categorías morfológicas, según
sus características estructurales. A continuación, se presentan algunas de las categorías más comunes:
1. Sustantivos simples
Los sustantivos simples son aquellos que están compuestos por una sola palabra. Por ejemplo: mesa, perro, casa, etc.
2. Sustantivos compuestos
Los sustantivos compuestos están formados por la unión de dos o más palabras. Por ejemplo: paraguas, sacapuntas, lavaplatos, etc.
3. Sustantivos primitivos
Los sustantivos primitivos son aquellos que no derivan de ninguna otra palabra. Por ejemplo: sol, luz, agua, etc.
4. Sustantivos derivados
Los sustantivos derivados son aquellos que se forman a partir de otra palabra, mediante la adición de un prefijo o un sufijo. Por ejemplo:
amoroso (de amor), casero (de casa), etc.
5. Sustantivos aumentativos y diminutivos
Los sustantivos aumentativos se refieren a algo más grande que el original, mientras que los diminutivos se refieren a algo más pequeño.
Por ejemplo: casita (diminutivo de casa), camión (aumentativo de camión), etc.
Conclusión
La clasificación de los sustantivos es una herramienta importante para entender la estructura y el significado de las palabras. La semántica
nos permite clasificar los sustantivos según su significado y uso, mientras que la morfología se refiere a la estructura de las palabras.
Aprender a clasificar los sustantivos puede ayudarnos a comunicarnos de manera más efectiva y clara.
Actividades
1. Leé el texto y clasificá los sustantivos de cada clase que aquí aparezcan:
“El día que nadie vio a Nico”
En el aula 3 B del colegio Martín Güemes, Nico era una sombra. No porque quisiera serlo, sino porque era más fácil pasar desapercibido
que soportar las burlas. Sus compañeros lo llamaban “el mudo”, aunque hablaba. Solo que hablaba poco, y solo cuando valía la pena.
Aquel martes, la profesora de Lengua pidió que escribieran una historia sobre un valor que consideraran importante. Algunos bufaron.
Otros bostezaron. Nico bajó la mirada al cuaderno. Escribir le gustaba, pero ¿de qué servía? Nadie leía lo suyo. Nadie escuchaba lo que
decía.
En casa, las cosas no eran distintas. Su madre, agotada por dos trabajos, apenas le preguntaba cómo estaba. Su hermano menor
gritaba más que hablaba. La mesa era un campo de batalla de quejas y teléfonos. Así que Nico escribía. Sin que nadie supiera, llenaba
hojas con palabras que nadie veía.
Ese día, sin embargo, algo cambió.
“Yo quiero leer mi texto”, dijo Nico, de pie, con voz firme. Hubo risas primero. Pero la profesora levantó la mano. “Adelante, Nico”.
Su historia hablaba de un árbol. Un árbol al que todos pasaban por al lado, pero nadie regaba. El árbol se iba secando. Hasta que un
día una niña le llevó agua. Y el árbol, aunque débil, le regaló una flor.
Cuando terminó, el silencio fue absoluto.
La profesora se acercó y le dijo: “Gracias por compartirlo. Nos hacía falta escucharte”.
Desde ese día, no todos cambiaron. Pero algunos sí. Un compañero le ofreció asiento. Otro lo invitó a jugar. Y en casa, su madre dejó
una nota sobre su cuaderno: “Leí lo que escribiste. Me hizo llorar. Gracias por enseñarme”.
Porque a veces, lo que hace falta no es gritar. Es mirar. Y escuchar.
Propios
Comunes
Concretos
Abstractos
Individuales
Colectivos